viernes, 14 de septiembre de 2012

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 16 DE SETIEMBRE DEL 2012


LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 
16 DE SETIEMBRE DEL 2012




TÚ, MORIR O SUFRIR

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías (50,5-9a):
El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque. Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9

Caminaré en presencia del Señor.

Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco. R/.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo, 
caí en tristeza y angustia. 
Invoqué el nombre del Señor:   «Señor, salva mi vida.» R/.

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó. R/.

Arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida. R/.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago (2,14-18):
¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar? Supongamos que un hermano o una hermana andan sin ropa y faltos del alimento diario, y que uno de ustedes les dice: «Dios los ampare; abríguense y llénense el estómago», y no les dan lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve? Esto pasa con la fe: si no tiene obras, por sí sola está muerta. Alguno dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras. Enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te probaré mi fe.»

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Marcos (8,27-35):
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?». Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.» Se lo explicaba con toda claridad.
Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!»
Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.»
Palabra del Señor

COMENTARIO


Tú eres el Mesías le dice Pedro a Jesús. “Mesías” en hebreo y “Cristo” en griego significan literalmente “el ungido”, aquel que ha recibido la unción por la que el rey obtenía la fuerza del Espíritu.
La palabra se convirtió en nombre propio de Jesús: Jesucristo es Jesús-Mesías. Para un judío la palabra Mesías hacía vibrar las esperanzas más hondas de Israel. Si queremos medir su impacto, hemos de llenarla de significados muy diversos, que se refieren sin embargo a dos datos fundamentales: el Mesías sería el enviado de Dios, y sería enviado ante todo para salvar al pueblo elegido y luego a todas las naciones. A partir de esto, unos soñaban con  un rey guerrero, otros con un gran profeta de justicia. Para todos sería poderoso, sabio, muy religioso, muy cerca de Dios, liberador en todos los sentidos de esta palabra.  Pero nunca, nunca, un judío se habría imaginado a un Mesías que pudiese sufrir.
Hay que observar bien el lugar de la famosa declaración de Pedro: en el centro del evangelio. Hasta entonces no han cesado de preguntarse: ¿quién es este hombre? Ahora los discípulos lo saben: es el Mesías. Pero una nueva cuestión los va a preocupar llenando toda la segunda parte del evangelio: ¿cómo este extraño Mesías puede ser un libertador, un triunfador, y caminar hacia la muerte?  
Jesús lee en ellos esta incomprensión. Sobre todo, que no proclamen a la gente ese título de Mesías demasiado cargado de viejos sueños: “Les prohibió terminantemente decírselo a nadie”. Sí, es el Mesías, sí será el  salvador,  pero  no según sus ideas: “Empezó a instruirlos: este hombre tiene que  padecer mucho, ser ejecutado y  resucitar”. De momento, resucitar es algo que no les impresiona: quizás piensan vagamente en  la resurrección de todos los justos “el último día” no puede concebir esta resurrección absolutamente única que va a hacer explotar toda la gloria del auténtico Mesías. No pueden encajar el choc de esas palabras desconcertantes aplicadas a su Mesías: sufrir, morir. Pedro pierde los estribos y “empezó a reñirlo”.
En este momento del evangelio, su trato asiduo con Jesús les permite discutir con él, progresar y llegar a este grito tan fenomenal: “¡Tú eres ciertamente el Mesías!”. Pero, para acercarse al misterio total ¡cuántos diálogos se necesitarán tan borrascosos como éste!: Pedro: ¿Tú sufrir y morir?. ¿Tú el Mesías?. Jesús llama a toda la gente para gritarle esta verdad  tremenda: “Si alguno quiere seguirme, que coja su cruz”. No podremos en este mundo levantar el misterio de este sufrimiento inevitable.  Lo único que podemos hacer es dar crédito a Dios, el crédito más difícil: esperar el día en que sepamos por fin por qué el Padre que nos ama no podía darnos, ni a su Hijo ni a nosotros, una vida sin la cruz.
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez

viernes, 7 de septiembre de 2012

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 09 DE SEPTIEMBRE DEL 2012


LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 09 DE SEPTIEMBRE DEL 2012


OJOS PARA VER LOS MILAGROS

PRIMERA LECTURA

Primera Lectura: Isaías 35, 4-7ª
Digan a los cobardes: “Sean fuertes, no teman”; miren a su Dios, que trae el desquite, viene en persona, los resarcirá y los salvará.
Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, 6saltará como ciervo el cojo, la lengua del mundo cantará; porque ha brotado agua en el desierto, torrentes en la estepa,  el páramo será un estanque, lo reseco un manantial,

SALMO RESPONSORIAL (Sal 145, 7.8-9ª.9BC.10).

¡Aleluya! Alaba, Alma Mía, Al Señor

Que mantiene su fidelidad perpetuamente
que hace justicia a los oprimidos;
que da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos. R.

EI Señor da vista a los ciegos
el Señor endereza a los que se doblan,
el Señor ama a los honrados,
el Señor guarda a los emigrantes. R.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente
tu Dios, Sión, de edad en edad. R

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la Carta del apóstol  Santiago 2. 1-5.
Hermanos míos, no confundan la fidelidad a nuestro Señor Jesús, Mesías glorioso, con ciertos favoritismos. Supongamos que en su reunión entra un personaje con sortijas de oro y traje flamante y entra también un pobretón con traje mugriento. Si atienden al del traje flamante y le dicen: “Tú siéntate aquí cómodo”, y digan al pobre: “Tú, quédate de pie o siéntate aquí en el suelo junto a mi estrado”, ¿no han hecho discriminaciones entre ustedes? Y ¿no se conviertan en jueces de raciocinios inicuos?
Escuchen, queridos hermanos, ¿no fue Dios quien escogió a los que son pobres a los ojos del mundo para que fueran ricos de fe y herederos del Reino que él prometió a los que lo aman?.

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37:
Dejó Jesús la comarca de Tiro, pasó por Sidón y llegó de nuevo al mar de Galilea por mitad del territorio de la Decápolis. 
Le llevaron un sordo tartamudo y le suplicaron que le aplicase la mano. Lo tomó aparte, separándolo de la multitud, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Levantando la mirada al cielo dio un suspiro y le dijo: Effatá (esto es: «ábrete»).
Inmediatamente se le abrió el oído, se le soltó la traba de la lengua y hablaba normalmente. Les advirtió que no lo dijeran a nadie, pero, cuanto más se lo advertía, más y más lo pregonaban ellos. Extraordinariamente impresionados, decían: -¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

COMENTARIO

En ese conjunto  de acciones y de palabras que constituyen el evangelio, todo tiene un valor de enseñanza todo tiene que suscitar en nosotros la pregunta de Marcos, la cuestión de las cuestiones sobre Jesús: ¿Quién eres? ¿Qué es lo que nos traes?”. El mismo Jesús quiso contestar a ella, cuando vacilaba Juan bautista: “¿Eres tú el que se esperaba?”. Y la respuesta fue una serie de milagros, repitiendo el texto de Isaías que comienza con una noticia alentadora pero imprecisa: “Dios mismo viene a salvarnos”. Pero Isaías se apresura a concretarla: “Los ciegos verán, los sordos oirán, los cojos saltarán, los mudos gritarán, el  agua  manará  para  los  que  se  morían de sed”. Esto es a la vez muy concreto y simbólico: Mediante estos ejemplos. Isaías quiere describir toda la miseria humana y la bondad poderosa de Dios. 
Nos ofrece de este modo la clave para leer bien los milagros de Jesús. Cristo lleva a cabo realmente curaciones y otras acciones milagrosas, pero como signos de que Dios mismo  viene a salvarnos por medio de él, de Jesús: todas las miserias físicas y morales se acabarán. Cada milagro es una especie de cartel. Dios nos salva, es capaz de hacerlo y lo hace por medio de su Hijo Jesús. Por consiguiente, este acto  espectacular no es un prodigio que discutir como posible o imposible. ¿Quién puede dictar al creador los límites de lo posible?.
Es un acto poderosamente real, pero sobre todo poderosamente signo, que hay que meditar como signo.
Nadie supo leer los milagros de Jesús cuando los realizaba. La prueba es que la misma gente que los admiraba los empujaría hacia la cruz y que sus mismos discípulos estuvieron hasta el fin “faltos de inteligencia”.
La curación del sordomudos forma parte precisamente de una agrupación de textos sobre su inteligencia y este conjunto termina  con   un  buen jarro de agua  fría: “¿No  acaban  de entender  ni de comprender? ¿Están ciegos? ¿Para  qué   tienen   ojos,  si  no ven, y  oídos,  si  no   oyen?”. (Mc 8, 17-18). Cuando Jesús se enfada hasta ese punto, la cosa es grave. Era después del milagro de la multiplicación que revelaba con tanta claridad la bondad de Dios y su poder de salvación.  Pero este paso de un milagro a una meditación sobre el poder de Dios en acción sólo se dio después de la resurrección. Entonces comprendieron hasta que punto Jesús es ese poder de salvación.  ¿Quién eres, Señor?. Lo que los milagros dicen de mí. ¿Lo comprendemos? ¿Sabemos leer los milagros?.  En todas las partes del mundo en donde actúa Jesús resucitado, los sordos oyen, los mudos hablan, la vida resucita. Pero se necesitan ojos para ver.
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez



sábado, 1 de septiembre de 2012

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 02 DE SEPTIEMBRE DEL 2012


LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B - 02 DE SEPTIEMBRE DEL 2012


PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1-2. 6-8
 Moisés habló al pueblo, diciendo: Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. No añadan nada ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Señor, su Dios, tal como yo se los prescribo.
Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: «¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!». ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?


SALMO RESPONSORIAL (Sal 14, 2-3ª. 3bc-4ab.5)

¿Quién puede hospedarse en tu casa?

El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
el que no estima a quien Dios reprueba
y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró
aunque salga perjudicado.
El que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta de Santiago 1, 17-18. 21b-22. 27
Queridos hermanos: Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. Él ha querido engendramos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos.
La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.

EVANGELIO
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23
 Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras, de la vajilla de bronce y de las camas.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?»
Él les respondió: «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos".
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres».
Y Jesús, llamando a la gente, les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre».

LAS MALDADES QUE SALEN DE DENTRO HACEN AL HOMBRE IMPURO

 

El corbán es el caso de una tradición humana, que enmascara intereses humanos y que  quiere pasar por acto religioso y servicio a Dios. Corbán se podría traducir por don. Era una  especie de voto con el cual se consagraban a Dios los bienes propios y así se hacían  intocables. Parece que ni Dios ni el templo tenían algún provecho en esto, sino el que hacia  el juramento, que así ponía a salvo, bajo el nombre de Dios, sus bienes. Llegó a convertirse  en un voto de rechazo contra alguien que de esa forma no se podía beneficiar de dichos  bienes. Por ejemplo, unos padres necesitados no se podían beneficiar de unos bienes  sobre los cuales el hijo hubiese pronunciado el voto del corbán. Así, en nombre de Dios, y  en contra de lo que Dios había mandado, un hijo se liberaba de la ayuda a sus padres  ancianos y necesitados. De esta forma la tradición humana conculcaba uno de los  mandamientos más explícitos de Dios, como era el de honrar a los padres. La casuística  rabínica admitía, en casos de hambre, que se podía dispensar el voto del corbán y por  "generosidad", y a través de terceras personas, ayudar a unos padres en extrema  necesidad.
La palabra "fariseos" significa los separados, lo santos, los observantes. Se ha  convertido en sinónimo de hipócrita, que significa "actor".
En el Evangelio son una secta o tendencia del judaísmo y suelen salir malparados, sea  porque se oponen a Jesús o porque la primera comunidad cristiana los tiene enfrente. O  por ambas cosas juntas. De hecho, entre nosotros, llamarle a uno fariseo es un insulto y  que, referido a unas personas históricas, no está bien.
El fariseísmo constituye en todo tiempo un peligro de cierto tipo de personas "religiosas"  que, aferradas a lo exterior de la ley, se consideran mejores que los demás, a quienes  juzgan mal, y se hacen orgullosos y duros de corazón.
Tanto el corbán como el fariseísmo iluminan, por contraste, la enseñanza de Jesús, que  tan gráficamente inculta Marcos y hasta pone una lista de pecados. El primer deber de conciencia de Jesús es tener limpia la conciencia, antes aún de  seguirla. Lo primero es poner en orden el corazón, porque sólo los limpios de  corazón verán a Dios. Sólo del hombre bueno, de la recta intención y del corazón limpio  pueden brotar las obras buenas. Esto es ir a la raíz. Esta es la radicalidad de Jesús y del  Evangelio, que queda ahí como un hito en la historia y como una llamada a lo mejor del  hombre de todos los tiempos. 
R.P. Roland Vicente Castro Juárez

sábado, 25 de agosto de 2012

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXI TIEMPO ORDINARIO 26 DE AGOST DEL 2012


DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B – 26 DE AGOSTO DEL 2012


1º LECTURA Jos. 24, 1‑2a. 15‑17. 18b:  Nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!.
SALMO RESPONSORIAL Sal 33: Gusten y vean qué bueno es el Señor.

2º LECTURA Ef. 5,21‑32: Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

EVANGELIO Jn. 6, 60‑69: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.


PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Josué (24,1-2a.15-17.18b):
En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los cabezas de familia, jueces y alguaciles, y se presentaron ante el Señor. Josué habló al pueblo: «Si no les parece bien servir al Señor, escojan hoy a quién quieran servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan; yo y mi casa serviremos al Señor.»
El pueblo respondió: «¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y entre todos los pueblos por donde cruzamos. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!».

SALMO RESPONSORIAL Sal  33,2-3.16-17.18-19.20-21.22-23)

Gusten y vean qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. R

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra fe sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. R

Aunque el justo sufra muchos males,  de todos lo libra el Señor; él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. R

La maldad da muerte al malvado, y los que odian al justo serán castigados. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. R

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,21-32):

Sean sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amen a sus mujeres corno Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada.
Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,60-69):

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?»
Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto los hace vacilar?, ¿y si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?. El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de ustedes  no creen.»
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También ustedes querrán marcharse?»
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién
vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida
eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.».

COMENTARIO: ¿A QUIEN IREMOS?.

Evangelio de crisis, meditación de crisis o para prevenir una crisis: las dificultades se presentan a veces brutalmente y de improviso. De pronto, la misa nos cansa, un predicador nos molesta, el mal en el mundo nos aplasta, la muerte de un niño nos rebela, la iglesia nos decepciona, o simplemente el sacerdote de la parroquia nos desilusiona... y tenemos ganas de dejarlo todo. “Muchos de sus discípulos se retiraron y dejaron de  acompañarle”.
Hacer entonces un esfuerzo por mirar a Jesús y acabar diciéndole: ¿A quién iremos?. Eres tú el que tienes palabras de vida eterna”, puede  ser  un  reflejo  salvador. Con tal que  no  sea  un  impulso demasiado forzado o demasiado sentimental. El Jesús con que nos encontramos en el texto de hoy no es un Jesús  tierno. Ve muchas cosas, “sabe” dice Juan reacciona como lo hace siempre que choca con gente cobarde.  No habla entonces de amor, sino de fe: “Hay algunos que no creen”. Nosotros “¿A quién iremos?” no es un buen grito de amor y de confianza pero si una   confianza de fe. Pero la dificultad aumenta. Podríamos pensar que en esos momentos de crisis lograríamos arrancar nosotros mismos de nuestras entrañas ese grito de fe-amor. Y también allí se muestra duro y desconcertante: “Ya les expliqué que nadie puede venir a mí si mi Padre no los llama”. Una frase que no nos gusta porque nos deja desarmados. ¿En  qué momento y de qué forma nos atrae el Padre hacia Jesús dándonos la gracia de creen de verdad en él?. ¿A quién le hace ese regalo?. Es la tentación siempre inútil de ponernos en el sitio de Dios, de intentar colarnos en sus pensamientos, en sus decisiones... ¡y en sus preferencias!.
Tenemos que hacer ciertamente alguna cosa, pero no cuestionando a Dios en sus opciones, sino recibiendo lo mejor posible lo que él ha escogido darnos.. En vez de imaginarme demasiado pronto que hemos ido a Cristo que queremos ir a él y que haremos cualquier cosa por él, empecemos aceptando humildemente la idea de que todo depende del Padre. Esto nos moverá primero a pedirle con mucha más pasión la gracia de sentirnos atraídos hacia el Hijo. 
Y seremos además más decididos para explotar al máximo esta atracción que san Juan llama “creer” en el sentido de la mayor adhesión posible de todo nuestro Ser. Ese “creer” tan fuerte es prácticamente todo su evangelio. No se trata de velar, de sufrir, de dar limosna, etc... Como en Mateo, Marcos y Lucas. Aquí todo se reduce a la fe. Lo que hay que hacer brotará normalmente de nuestro arraigo en Cristo.
Si podemos decir como Pedro “Creemos y sabemos que tú eres el santo de Dios” al mismo tiempo porque nos  atrae  el  Padre  y porque nosotros no cesamos  de reforzar esa atracción, nuestro “¿a quién  iríamos?” no  será  un  suspiro  por  la última  oportunidad  o  un resto de afecto sentimental al Jesús de nuestra adolescencia. Será, en nuestras lágrimas  y en nuestra sonrisa de  fe-amor  el desafío  que  lanzaba san Pablo: “¿Quién podrá separarme de Cristo?” (Rom. 8, 39).
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez


viernes, 17 de agosto de 2012

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XX TIEMPO ORDINARIO 19 DE AGOST DEL 2012


LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XX TIEMPO ORDINARIO 19 DE AGOSTO DEL 2012

PRIMERA LECTURA

         Lectura del Libro de los Proverbios 9, 1-6.
La sabiduría ha construido su casa, ha tallado sus columnas, ha preparado el banquete, ha mezclado el vino y puesto la mesa; ha mandado a sus criadas para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: “Los inexpertos, que vengan aquí, quiero hablar a los faltos de juicio: “Vengan a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado, dejen la inexperiencia y vivirán, sigan el camino de la prudencia”.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 33, 2-3. 10-11.12-13.14-15.)

Gusten y vean que bueno es el señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloria en el Señor;
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Todos sus santos, teman al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Vengan, hijos escúchenme,
los instruiré en el temor del Señor,
¿Hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad. R.

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad,
apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 15-20.

Hermanos: Observen atentamente como están procediendo ustedes; no sean necios, sino sabios, aprovechando el tiempo presente, porque los días son malos.
Por eso no sean irreflexivos, antes bien, traten de descubrir cual es la voluntad del Señor. No se emborrachen con vino, que lleva al libertinaje, sino déjense llenar del Espíritu.
Reciten, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados canten y toquen para el Señor de todo corazón, y den siempre gracias a Dios Padre, por todo en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”. Entonces Jesús les dijo: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo de hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de sus padres, que lo comieron y murieron, el que come este pan vivirá para siempre”.

COMENTARIO

El evangelio de este domingo continúa con el discurso del pan de vida. Hasta ahora había hablado Jesús del pan de vida que baja del cielo, del pan con el que regala el Padre a los hombres enviándoles a su propio Hijo. Este es el pan de vida (v. 35, 48-51 a), de la misma manera que es también la luz del mundo (8, 12), y da vida a los que creen en él. Pero ahora habla Jesús del pan que él mismo les dará y se refiere expresamente a su carne y sangre, los dones eucarísticos.
El lugar paralelo a estas palabras "vida del mundo" lo encontramos en las que pronuncia Cristo sobre el pan en la Cena y precisamente en la forma que recoge la tradición paulina en 1Cor 11, 24. La expresión "para la vida del mundo" significa lo mismo que "entregada para la vida del mundo" y es una alusión clara al sacrificio de su muerte en la cruz. Por lo tanto, el pan que da la vida es precisamente el cuerpo de Cristo entregado a la muerte para salvar al mundo. (cfr. Lc. 22, 19).
El v. 54 dice literalmente: "el que mastica mi carne". Jn utiliza un vocabulario particularmente realista para caracterizar la participación en la eucaristía. Según la costumbre judía, los alimentos de la comida pascual tenían que ser cuidadosamente masticados. Por ello los judíos entienden estas palabras literalmente, como verdadera comida de la carne de Jesús. Pero les parece una locura. No obstante, Jesús no mitiga el escándalo que han producido sus palabras. Ahora, confirmando de nuevo el sentido, realista, añade que es también preciso beber su sangre, lo cual resultaba especialmente escandaloso para los judíos, a quienes les estaba prohibido el alimentarse de sangre (Lev 17, 10 s.; Hch, 15, 20).
De la misma suerte que el alimento natural se une orgánicamente al hombre, así también el que come la carne y bebe la sangre de Cristo entra en una unión de vida con él. Esta unión es comparada a la que Jesús tiene con el Padre que le ha enviado al mundo. Así como el Hijo tiene vida por el Padre (cfr. 5, 26), así también el que coma la carne de Cristo tendrá vida por el Hijo, esto es, participará en aquella misma vida que el Hijo recibe del Padre.
Las palabras "vivirá por mí" son equivalentes a "vivirá por mi carne y sangre"; por lo tanto, esta última expresión debe entenderse de todo lo que Jesús es. El verdadero pan de vida bajado del cielo no es el "maná", sino el que da Cristo. Porque éste sí que viene verdaderamente del Padre y conduce a la vida eterna a todos los que lo reciben con fe y se unen de este modo a Cristo que se entrega para vida del mundo. Comulgar es entrar en unión de vida con Cristo para entregarse con él a todos los hombres y alcanzar así vida eterna y así Cristo cumple las expectativas del Antiguo Testamento: es el verdadero Moisés que nos nutre con el maná de la Eucaristía, es la verdadera Sabiduría que nos ofrece el pan y el vino de su Palabra y de su Persona presente en el Sacramento. Esa vida de Cristo nos compromete a ponerla en obra en nuestra vida de cada día, como nos indicaba Pablo.
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez

viernes, 10 de agosto de 2012

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO 12 DE AGOSTO DEL 2012

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO 12 DE AGOSTO DEL 2012


1º LECTURA:  Reyes 19, 4-8: Con la fuerza de aquel alimento, caminó hasta la montaña de Dios.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 33: Gusten y vean que bueno es el Señor.

2º LECTURA: Ef. 4, 30-5,2: Vivan en el amor como Cristo.

EVANGELIO:   Jn. 6, 41-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.


PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes (19,4-8):

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino, y, al final, se sentó bajo una retama y se deseó la muerte: «¡Basta, Señor! ¡Quítame la vida, que yo no valgo más que mis padres!»
Se echó bajo la retama y se durmió. De pronto un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate, come!»
Miró Elías, y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras y un jarro de agua. Comió, bebió y se volvió a echar. Pero el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: «¡Levántate, come!, que el camino es superior a tus fuerzas.»
Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9)

Gusten y vean qué bueno es el Señor

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contémplenlo, y quedarán radiantes,
el rostro de ustedes no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles
y los protege.
Gusten y vean qué bueno, es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,30–5,2):

No pongan triste al Espíritu Santo de Dios con que él los ha marcado para el día de la liberación final. Destierren de ustedes la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sean buenos, comprensivos, perdónense unos a otros como Dios los perdonó en Cristo.
Sean imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivan en el amor como Cristo los amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,41-51)

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquen. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos  discípulos  de Dios."
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Sé lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y  no  muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

COMENTARIO

DIOS SE HACE NUESTRO PROFESOR
  
 “Los judíos protestaban contra Jesús”. En el estilo de san Juan, la expresión “los judíos” designa a la gente que se ha vuelto desconfiada, crítica y a las autoridades y dirigentes. Instintivamente nos procuramos distanciar de esa gente que no supo escuchar a Jesús. Pero, si nos fijamos un poco quizás nos descubramos un poco “judíos” quizás tampoco esto nos venga mal, pues entonces las palabras de Jesús nos resbalarán tanto sobre nosotros. Cuando Jesús dice: “He bajado del cielo” y “Tienen que comerme”, hasta los discípulos al final de este discurso sobre el pan de vida se pondrán a murmurar: “Es demasiado duro, ¿quién puede escuchar semejantes palabras?”. Si también a nosotros nos chocan estas palabras, que son realmente duras, podremos recibir mejor otra afirmación que corría el peligro de escapársenos: “Todos serán discípulos de Dios”.
Después de haber citado esta antigua expresión de Isaías (54, 13) Jesús corrige inmediatamente un posible error de interpretación que consistiría en pensar que el Padre nos enseña directamente. “No, indica Jesús, el Padre les enseña por medio de Mi, pero se trata ciertamente de su palabra, porque yo soy su palabra. El me ha enviado a ustedes, vengo de junto a él, del cielo; él los atrae hacia mí  para que sientan ganas de creer en mí y yo los atraigo hacia él revelándonos quién es”. En este movimiento de revelación divina es donde hay que entrar para recibir debidamente unas afirmaciones desconcertantes, como hay otras muchas a lo largo de todo el evangelio. En vez de atender inmediatamente a la dificultad de lo que se dice, miremos quien es el que lo dice. Ejemplo único de la importancia primordial concedida a lo que se llama el “argumento de autoridad” que de ordinario ocupa el último lugar en el valor de los argumentos. En esta ocasión, la autoridad de Jesús es tan grande que aceptamos lo que él dice ante todo porque es él quien lo dice, dispuestos a intentar comprender luego las coas, pero en el interior de nuestra primera y total adhesión a su palabra, por ser él la palabra de Dios. Cuando Jesús habla, es Dios mismo el que nos enseña. Una vez más, se trata de algo absolutamente único, como fuerza de autoridad de una palabra en labios humanos: cuando escuchamos a Jesús, escuchamos a Dios.  Si se nos ocurre murmurar como los judíos no empecemos a insistir ante todo en la excesiva dureza de sus afirmaciones, sino despertemos cuando antes y lo más posible nuestra fe: tu palabra, Jesús es la palabra de Dios. Decir “ante todo” significa que hay un “después”. La adhesión total a la autoridad de Jesús no tiene nada que ver con una obcecación fanática, ininteligente: “puedes decirme cualquier cosa: yo seguiré adelante porque se trata de ti”. ¡Qué insulto a Jesús y a nosotros mismos!. Sus afirmaciones mas desconcertantes, sus exigencias más implacables que a veces llegan a rebelarnos, han de ser necesariamente inteligentes en el más alto grado y exigen el uso de nuestra inteligencia. Ser enseñados por Dios no supone nunca la obligación, indigna de un hombre y de un hijo de Dios, de perder todo sentido crítico y hasta toda curiosidad crítica. La fe de una persona inteligente tiene que ser inteligente. Es una pena que haya tan pocos cristianos que intenten hacer su fe cada vez más inteligente. Esto exige  reflexión, estudios y hace surgir murmuraciones, dudas; pero se trata de una batalla de hombres, de un coraje de hombres y a Dios no les disgustan estos combates de Jacob (Gn. 32, 23-31). Suéltame, le dijo Dios. No te soltaré, le respondió Jacob hasta que me hayas bendecido. No te llamarás ya Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y has ganado. ¡Qué Dios nos dé la inteligencia y la fuerza de arrancarle toda la luz para vivir, ya que ha querido ser nuestro profesor de vida!.
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez 

sábado, 4 de agosto de 2012

COMENTARIO DOMINICAL DEL 05 DE AGOSTO DEL 2012


OTRO PAN PARA OTRO HAMBRE

1º LECTURA: Ex. 16, 2-4. 12-15: Yo haré llover pan del cielo
SALMO RESPONSORIAL: Sal 77: El Señor les dio un trigo del cielo
2º LECTURA: Ef. 4.17. 20-24: Revístanse de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios.

EVANGELIO: Jn 6, 24-35: El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mi nunca pasará sed.  


Jesús acaba de realizar el milagro de la multiplicación de los panes y comienza un largo discurso sobre el pan de vida. A partir del hambre de la gente que acude a escuchar a Jesús, y a partir del pan que ha multiplicado, vamos a progresar hacia otra hambre y otro pan.
Jesús pregunta: ¿Para que alimento trabajan? Dejémonos interrogar profundamente; nuestras hambres revelan lo que somos. Queremos comer, desde luego, pero queremos mucho más; conocer contemplar cosas hermosas, amar, tener un trabajo interesante., esas son nuestras hambres y los alimentos por los que trabajamos. Jesús se esfuerza en orientar a su auditorio hacia las hambres profundas, hacia el hambre de vivir intensamente y de vivir eternamente: “No se preocupen únicamente de las hambres pasajeras, sientan en lo más intimo de su ser el hambre de una vida que no pasa”. Le cuesta trabajo sacarles de sus ilusiones en unas provisiones fáciles y maravillosas. Se niega a la propuesta: “Nos has dado pan, Moisés nos dio maná. Son iguales, ¡Has tú un signo mayor!”. ¿Quién sabe si nosotros, en secreto, no estaremos esperando signos mayores?. Demuestra, Señor, que existes que eres omnipotente, que la oración es escuchada, que los sacramentos producen su efecto. ¡Demuéstralo! ¡Haz signos! Quizás sea esa nuestra hambre. Hambre de ventajas de la religión, hambre de lo maravilloso. Escuchemos entonces con gusto a Jesús.
El signo es el pan que les he dado, lo mismo que era también signo el maná. Signos de un alimento superior para un hambre mayor; hay un pan de vida que da la vida más intensa que podrían desear, la vida en este mundo y la vida eterna.
¡Danos de ese pan! Soy yo. El pan es el símbolo de la vida. Jesús nuestro pan es Jesús nuestra vida. Dios quiere que tengamos un hambre terrible de lo que él soñó para nosotros y para ese hambre nos da a Jesús. Este es el proyecto de Dios en el que hemos de entrar. Pero ¿como?
Entramos en el proyecto de Dios cuando creemos en aquel que él ha enviado. Cuando tenemos no ya unas pequeñas hambres, sino un inmenso deseo y cuando creemos que Jesús es el pan de este  hambre.
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez