viernes, 16 de septiembre de 2016

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXV TIEMPO ORDINARIO CICLO C - 18 SETIEMBRE 2016

NO PUEDEN SERVIR A DIOS Y AL DINERO


ORACION COLECTA
Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amos 8,4-7

Escuchad esto, los que exprimís al pobre, despójense a los miserables, diciendo: «¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?». Disminuyan la medida, aumenten el precio, usen balanzas con trampa, compren por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo. Jura el Señor por la gloria de Jacob que no olvidará jamás sus acciones.

SALMO RESPONSORIAL (112)

Alabad al Señor, que alza al pobre

Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y
se baja para mirar al cielo y a la tierra? R.

Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2,1-8

Te ruego, lo primero de todo, que hagan oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que ocupan cargos, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: éste es el testimonio en el tiempo apropiado: para él estoy puesto como anunciador y apóstol –digo la verdad, no miento–, maestro de los gentiles en fe y verdad. Quiero que sean los hombres los que recen en cualquier lugar, alzando las manos limpias de ira y divisiones.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 16,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.".
El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo?. Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?". Él contestó: "Cien fanegas de trigo.". Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta.". Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.
Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando les falte, los reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado.
Si no fueron de fiar en el injusto dinero, ¿quién les confiará lo que vale de veras?. Si no fueron de fiar en lo ajeno, ¿lo tuyo, quién se lo dará?. Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero.».

PLEGARIA UNIVERSAL
Siguiendo la indicación de la primera carta a Timoteo hacemos oración por todos los hombres del mundo, sabiendo que esto es grato a los ojos del Señor. Repetimos: R.- A ti, Señor, elevamos nuestra oración.

1.- Por todos los que formamos parte de la Iglesia, ara que la oración de unos por otros sea la fuerza que nos lleve hacia adelante. A ti, Señor, elevamos nuestra oración.

2.- Por los que dirigen las naciones, para que administren con rectitud los bienes de la comunidad, atendiendo a los más desfavorecidos. A ti, Señor, elevamos nuestra oración.

3.- Por los que sufren algún desajuste en su trabajo, en su familia o en otro entorno, para que el Señor los socorra poniéndole oportuno remedio. A ti, Señor, elevamos nuestra oración.

4.- Por los que sufren alguna enfermedad y por todos aquellos que los tienden para que esta experiencia sea fructífera en el futuro. A ti, Señor, elevamos nuestra oración.

5.- Por los padres de familia, por los educadores y por todos aquellos de los que depende la educación de los niños y los jóvenes, para que sean fieles a la doctrina de Cristo y no se alejen de sus enseñanzas y ejemplos por respeto humano o por flojera. A ti, Señor, elevamos nuestra oración.

Alzamos las manos a Ti, Padre omnipotente presentando las necesidades del mundo. Danos, a  todos aquellos que necesitamos para llevar una vida acorde ca tus designios. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta propicio Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que alcance en el sacramento eucarístico los bienes en que ha creído por la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Que tu auxilio, Señor, nos acompañe siempre a los que alimentas con sus sacramentos para que por ellos y en nuestra propia vida recibamos los frutos de la redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

COMENTARIO

Nos encontramos ante una parábola que siempre ha tenido una interpretación dificultosa. Lo que más sorprende y extraña es el elogio que el Señor hace de la actuación del administrador, quien parece que falsifica los recibos de los deudores de su amo. Se trata quizás de una ocurrencia con alguna picardía; Jesús se hace con ella y la usa a su manera, que siempre resulta sorprendente. Esperaríamos una hermosa lección sobre la honradez, pero Jesús trata bien al administrador poco honrado, la historia o la parábola acaba con una última estafa: “Toma tu recibo y escribe ochenta”. Pero fíjense bien que en el versículo 8 comienza el comentario del propio Jesús, designado expresamente por “Señor”. Y aquí viene el susto: “El Señor alabó a aquel administrador injusto”. Era muy fácil, muy vulgar denunciar la falta de honradez. Jesús va a conducirnos a un terreno más original: el empleo astuto del dinero.
Primera gran lección: hay que ser vivos y despiertos. Miren a ese hombre en apuros, el cielo se le ha caído encima, sólo tiene unas horas para reaccionar y reacciona perfectamente. Imítenlo ustedes, los hijos de la luz: ante un golpe duro no se hundan en lamentos e indecisiones, sean vivos. ¿Un sinvergüenza? Sí, pero aquí se nos pide que sepamos ser lo bastante listo para coger lo que hay de bueno en este ejemplo, rechazando lo malo.
Segunda lección más concreta y más sería, introducida con la fórmula solemne: “Ahora les digo yo”. El Señor va a enseñarnos a colocar bien nuestro dinero. Con ese dinero diabólico sólo caben dos soluciones: tirarlo como San Francisco de Así, o colocarlo tan inteligentemente que rinda par los intereses de Dios. La fórmula es limpia: “Gánense amigos con el dinero injusto; así, cuando esto acabe, los recibirán en las moradas eternas”. ¿Un consejo para los muy ricos?. Desde luego, pero también para los que tienen en el banco un dinero quizás no muy limpio.
De todas formas, aunque limpio, se volatiliza en el momento de la muerte. Uno entra desnudo en el cielo. En la tierra, el dinero abría las puertas y facilitaba las relaciones, ¡Pero allí no! Si hay algún dinero que le interesa a Dios es el que se ha compartido por amor, el que se ha dado incluso locamente.
Las gentes a las que hemos ayudado están allí para repartírselo al altísimo; no estamos nunca desnudos, sino vestidos de nuestra generosidad, no estamos sin relaciones, están todos los que hemos acogido con alegría, no somos unos extraños para el Dios de amor, pues nosotros mismos éramos amor. Transformar el dinero en amor: ¡qué buena inversión!. Pero, aunque adornada por esta historia, la lección sigue siendo muy difícil. Es una llamada a compartir y bien pronto se encuentran razones para rechazar esa llamada.  Después de esta insistencia de Jesús a propósito del dinero “engañoso” quizás sintamos mejor la mirada de Dios sobre nuestro dinero. No es una mirada de desprecio, ya que Dios no desprecia nada de nuestra vida, sino de una curiosidad afectuosa: ¿cómo va a invertir su dinero ese hijo mío tan listo? Eso es lo que le interesa, la elección de nuestro banco. ¿Banco del egoísmo? ¿O banco del amor?.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 19: Prov. 3, 27-34; Sal 14; Lc. 8, 16-18.
Martes 20: Prov. 21, 1-6.10-13; Sal 118; Lc. 8, 19-21.
Miércoles 21: Ef. 4, 1-7. 11-13;  Sal  18;  Mt. 9, 9-13.
Jueves 22Ecl. 1, 2-11; Sal 89; Lc. 9, 7-9.
Viernes 23 : Ecl. 3, 1-11; Sal 143; Lc. 9, 18-22.
Sábado 24Ecl.  11,  9-12, 8;  Sal 89; Lc.  9, 43b-45.
Domingo 25 :  Am. 6, 1ª.4-7; Sal 145; Tim. 6, 11-16; Lc. 16, 19-31.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 16. 1-13

2. POBREZA/RD CODICIA/IDOLATRIA
Esta parábola ha causado, a veces, dificultades de interpretación al presentar como ejemplo a un sinvergüenza. Naturalmente que para Jesús el administrador es un hombre injusto (v.8); pero lo que se propone a modo de ejemplo es su habilidad, el saber emplear con visión el dinero que administra.
Teniendo en cuenta que esta parábola comenta a 14. 33, diremos que este v.8 es el verso central. En él se alaba la actitud del hábil gerente que mira al futuro y lo prevé sabiendo negociar con su actual situación. Esta es la actitud que Jesús pide al que emprende el camino del evangelio. Pero la astucia del discípulo en Jesús no consiste en prepararse una salida airosa en lo económico, sino en renunciar a los bienes materiales para entrar en el reino de Dios. Abandonando los bienes aquí, por el reino, se está ya actuando con una mentalidad evangélica. Palabras claras para actitudes valientes.
Los vv.9-13, al menos en la intención del autor, parecen interpretar la parábola que les antecede. La prueba de fuego viene a ser la actitud ante los bienes o, dicho de otro modo, la confianza en Jesús y su palabra. Aceptar las promesas de Jesús exige el abandono del dinero traidor. Para comprender esto, es preciso la fuerza de Dios y actitudes generosas en orden a establecer unas categorías diferentes que las que rigen nuestra propia sociedad.
Aquí SERVIR tiene un sentido cultual según el vocabulario de la Biblia. Respecto a Dios, el dinero es un dios falso. Según este verso, el dinero puede convertirse en un obstáculo teológico, lo que da al asunto una gravedad extrema. El dinero puede ser obstáculo real para el acercamiento y el encuentro con Dios. En una sociedad de opresión económica como la nuestra (cf.primera lectura) es muy difícil entender palabras como éstas.
Eucaristía 1989/44
------------------------------------------

3.- Pre-texto.-Legislación en materia de sueldos. En el caso de un administrador su sueldo no era una nómina invariable e independiente de lo administrado, sino un tanto por ciento, estipulado según los casos, de todo lo administrado.
"Os reciban": giro verbal para evitar pronunciar el nombre de Dios.
Sentido del texto.-Todo depende del recto entendimiento de la parábola. De acuerdo a lo escrito en el pre-texto, en los vs. 5-7 el administrador no defrauda a su amo; lo único que hace es renunciar a lo que legalmente le corresponde como administrador; renuncia a lo que es suyo para ganarse amigos que, en justa compensación, le ayuden cuando él se encuentre en necesidad económica tras el despido. Es esta actitud previsora de cara al futuro lo que el amo alaba de su administrador (v.8). Aquí está la clave de la parábola. De esta clave parte Jesús para su enseñanza. El pide a sus discípulos (=cristianos) la misma actitud: renunciar al dinero para granjearse la amistad con Dios (v.8). El dinero es la prueba de fuego del cristiano (v.10). Si la supera, Dios se le entregará plenamente (vs. 11-12). El dinero es un rival de Dios y, por lo tanto, es malo (v.13). El dinero es lo ajeno al hombre; lo propio del hombre es el Reino. En el v.9 el adjetivo injusto no tiene función especificativa, sino calificativa; por eso habría que cambiar el orden y leer injusto dinero.
La posición de Jesús es taxativa. No habla desde una teoría aséptica, sino desde la práctica contante y sonante de lo que el dinero es, representa y significa. No en vano sus palabras están motivadas por la presencia de los publicanos, hombres concretos de dinero (cfr. contexto).
Dabar 1977/54
---------------------------------------

4.- La palabra "mammon", que ha sido traducida por "dinero", es aramea, pero de origen fenicio. En el N. T. esta palabra significa riqueza y se utiliza sólo en aquellos casos en los que las riquezas ejercen un poder que envilece al hombre y lo esclaviza. La "riqueza injusta", en este contexto, no lo es porque haya sido ganada con negocios sucios, sino que lo es siempre en tanto esclaviza al hombre y lo aparta de Dios.
Dios y el dinero son como dos amos mal avenidos que se disputan la obediencia de un mismo hombre. Este no puede servir a los dos a la vez y tiene que decidirse por uno u otro. Sólo la obediencia a Dios es compatible con la verdadera libertad del hombre.
Eucaristía 1971/52
-------------------------------

5.RIQUEZA/IDOLATRIA.
La parábola habla de un administrador de bienes a quien su amo ha decidido despedir. Para entenderla es necesario estar familiarizados con la situación administrativa presupuestaria.
Según práctica habitual en el antiguo Medio Oriente, un administrador podía hacer préstamos de las propiedades del dueño, por los que recibía una comisión en concepto de intereses. Esta comisión era para el administrador, no para el dueño. Esa comisión, con su correspondiente recibo o aval fiduciario, se adjuntaba al documento oficial que estimulaba la cuantía del préstamo. La práctica habitual, sin embargo, era la existencia de un único documento, en el que el deudor consignaba la totalidad de su deuda, sin especificar la cuantía estipulada por un lado y los intereses por otro. Pero lo que no debemos olvidar es que estos intereses correspondían al administrador y no al dueño; era propiedad del administrador.
Con estos presupuestos volvamos ahora a la parábola. Un amo ha decidido despedir a su administrador. ¿Qué hace el administrador? Granjearse amistades que puedan echarle una mano después del despido. ¿Cómo lo hace? Perdonando a los deudores del amo la comisión que le correspondía como administrador, parte que, en el primero de los casos contemplados, ascendía al 50% del total que el deudor tenía que pagar y, en el segundo, al 20%. Procediendo así el administrador no defrauda al amo ni falsifica documento alguno. Lo único que hace es detraer de la deuda total la cantidad correspondiente a su comisión. Es decir, el administrador renuncia a lo que era suyo. En el v.8 la parábola califica de inteligente este proceder (astuto, en la traducción litúrgica). Si en ese mismo versículo se califica de injusto al administrador, dicho calificativo no obedece al proceder descrito en la parábola, sino al proceder previo a la misma y del cual se habla en los versículos 1-2 como causante del despido.
El centro de gravedad y, por consiguiente, de atención de la parábola es la renuncia del administrador a lo que era suyo, una renuncia calificada de inteligente y, como tal, alabada expresamente por el amo del administrador.
En torno a este centro de gravedad giran las consideraciones posteriores de Jesús, cuya culminación y resumen es la lapidaria frase conclusiva: "No podéis servir a Dios y al dinero". Como en precedentes ocasiones el lenguaje de Jesús es gráfico, agresivo, sin tapujos. "Ganaos amigos con el dinero injusto". Esta frase recoge lo expresado gráficamente en la parábola, en la que el administrador se ha granjeado amigos con su dinero. La expresión "dinero injusto" no se refiere a un dinero obtenido de manera poco clara o poco escrupulosa; se refiere al dinero sin más, a todo dinero, a cualquier dinero. La expresión es dura, hiriente, de las que hacen pensar. (cf. Papini: Historia de Cristo."La hostia infame del demonio"). "Ganaos amigos con el dinero injusto". La frase es un acicate: Apreciad más a Dios y a los demás que al dinero, ganaos a Dios y a los demás en vez de estar locos por el dinero.
El significado del texto es en realidad muy sencillo: invita al discípulo de Jesús a vivir un estilo de vida cuyo motor y base sea Dios y no el dinero.
Dios y dinero representan los motores de dos estilos de vida antitéticos, irreconciliables entre sí. Según el puesto que tenga cada uno de ellos en nuestras vidas, así será también el estilo de ellas.
Para el administrador de la parábola era más importante ganarse amigos que quedarse con el dinero. En el fondo sabía que teniendo amigos tendría también dinero. En vez de lamentarnos tanto del materialismo imperante, abrámonos nosotros a Dios. Él está, vive, es real. Pero hay que ser permeables. Por mucha agua que le caiga encima, del ladrillo jamás germinará una flor.
Comentario: No perdamos de vista que la perspectiva general de todos estos domingos es la de ofrecer actitudes para un caminar en cristiano.
A. Benito- Dabar 1989/47
-----------------------------
6.PARA/QUÉ-ES
Hay que empezar por recordar que una parábola no pretende ser, al menos como punto de partida, más que una historia destinada a proponer una lección y solo una. Para entregar esta única lección, basta que la parábola sea edificante desde el punto de vista elegido, y no es necesario que lo sea desde todos.

Una parábola supone un conjunto de detalles que forman la historia; estos detalles deben ser coherentes y llevar a una conclusión ejemplar, pero no es necesario que todos los detalles que entran en la historia sean, asimismo, irreprochables.
Es lo que ocurre en nuestra parábola del Administrador. No se trata de decir que este personaje haya actuado en todos los puntos de una forma evangélica, sino simplemente de afirmar que en un punto, que es capital, este hombre supo adoptar un comportamiento ejemplar, fuere cual fuese la calidad de las actitudes que hubiere adoptado en lo demás. ¿En qué punto es un modelo de espíritu evangélico el administrador? Señalemos antes de nada que nuestra sorprendente parábola no es excepcional, y sobre todo en san Lucas.
Este mismo autor habla también de un juez que no quiere hacer justicia a una viuda desconsolada, más que porque los gritos de la mujer molestaban sus oídos. De lo que Jesús saca la conclusión de que hay que saber orar con tanta insistencia como la mujer supo poner en su reivindicación, y que Dios se dejará conmover lo mismo que el juez indigno. La historia sería inaceptable si hubiera que deducir que Dios era, también él, indigno; resulta, en cambio, admisible si, a pesar de otros detalles discutibles aparece como una ilustración de la perseverancia eficaz.
Citemos también la parábola del hombre molestado en plena noche por un amigo, y que acaba accediendo sólo por poder dormir tranquilo. Extraña ilustración de la actitud de Dios para con la súplica humana. Pero la lección no está ahí, sino en la invitación a que nuestra oración sea tan insistente y confiada como fue la actitud del amigo importuno.
Louis Monloubou, Leer y predicar el evangelio de Lucas
---------------------------------------

7.- Este pasaje suscita gran cantidad de problemas. Las palabras de Cristo que se citan en este texto han sido realmente pronunciadas por El, pero dentro de un contexto que debería servirles de aclaración previa. Por haberse perdido el texto en cuestión, fueron numerosas las tentativas de explicación que vieron la luz en el seno de la primitiva comunidad cristiana.
En este pasaje Cristo alude, sin duda alguna, a una estafa que debió de dar material más que suficiente a los cronistas de la época (vv. 1-7). Pero ¿qué hay de esta historia en el contexto de San Lucas? Parece ser que únicamente el v. 8 corresponde a ella: "y el amo alabó al mayordomo infiel".
¿Quién es este amo? En este pasaje no se trata del señor a cuyo servicio está el mencionado mayordomo, sino de Jesús (o Kyrios). En Lc 18, 6 puede anotarse un cambio idéntico en la acepción de una palabra: el término "Señor", en este versículo, designa al Cristo y no al juez inicuo de la parábola.
a) El v. 8 no pertenece, pues, al relato del mayordomo estafador, sino que es una anotación de San Lucas, y ha dado lugar a la interrogante siguiente: ¿Cómo es posible que el Señor alabe a este mayordomo? Si, pasando por la tradición de los sinópticos, nos detenemos a examinar cuidadosamente el texto de las palabras pronunciadas por el propio Cristo, llegaremos a la conclusión de que Jesús se propone convencer a sus oyentes acerca de la puesta en vigor del juicio que se esperaba. Por tanto, siendo así las cosas ya no hay tiempo que perder; es preciso prever lo que pueda acontecer el día de mañana (Lc 12, 54-56) y ser suficientemente sagaz para llegar a un acuerdo con el enemigo antes que intervenga el juez (Lc 12, 58-59). Así, pues, el mayordomo ha sabido aprovechar el plazo de tiempo fijado para asegurar su futuro y poder formar parte de los que no sucumbirán ante las crisis, por graves que estas sean. Esta es, según parece, a los ojos de Lucas, la primera lección de la parábola: la obligación de aprovechar el tiempo que nos queda para asegurar el futuro.
b) Pero los medios cristianos primitivos han añadido una segunda interpretación: "los hijos de este mundo son más sagaces que los hijo de la luz" (v. 8b). Constatación desoladora: en muchos aspectos (negocios materiales), los cristianos estarán siempre en condiciones de inferioridad, por no poder emplear los medios utilizados por otros. A este nivel, la parábola que nos ocupa es un medio de expresar la resignación de los cristianos ante ciertas manifestaciones del poder y eficacia vedados para ellos.
c) Otros medios cristianos han dado una nueva interpretación de la parábola sacando esta vez una conclusión acerca de uso del dinero (v. 9). Estos pasan por alto las medidas que toma el mayordomo para asegurar su futuro y fijan su atención en el ejemplo que dicho personaje da en el uso del dinero. Lucas, para quien el Reino de los cielos es de los pobres acoge con un cariño especial esta última interpretación. Si, por casualidad, entran en el Reino algunos ricos, se debe a que estos compran los bienes del Reino mediante la renuncia total a su dinero. El mayordomo da una buena lección de como se debe usar el dinero: distribuirlo de tal manera que nos asegure el cielo (Lc 6, 29-30; 12, 33; 6, 34-35). De esta forma, a una conclusión directamente escatológica hecha por el propio Cristo y a una segunda interpretación a cargo de los medios cristianos (v. 8b), San Lucas ha añadido probablemente una conclusión puramente personal (v. 9), redactada en función de su experiencia en el trato de la primera comunidad y de su punto de vista muy favorable a la pobreza. Lucas es el único evangelista que relata esta difícil parábola, pues es, sin duda, el que mejor podía comprenderla, gracias a su opinión muy particular y comprensiva del problema.
d) El texto termina con una última interpretación (vv. 10-12). Una vez más se pone de ejemplo a imitar la conducta del mayordomo, en este caso innecesario: si queréis ser buenos administradores de los bienes espirituales, comenzar por ser fieles en la administración de los bienes materiales.
Los "hijos de la luz", con relativa frecuencia, se limitan a reducirlo todo a una serie de esquemas y principios, transformando así el cristianismo en pura ideología y privando al Reino de Dios de su exigencia de eficacia.
Maertens-Frisque, Nueva guía de la Asamblea Cristiana VII, Marova Madrid 1969.Pág.


viernes, 9 de septiembre de 2016

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO CICLO C - 11 SETIEMBRE 2016

LA MISERICORDIA DE DIOS



ORACION COLECTA

Oh Dios, creador y dueño de todas las cosas, míranos, y para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 32,7-11.13-14

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: "Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto."».
Y el Señor añadió a Moisés: «Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.».  Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: «¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: "Multiplicaré  su descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre."» Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

SALMO RESPONSORIAL (50)

Me pondré en camino adonde está mi padre

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.

Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1,12-17

Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús. Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que les digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 15,1-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.».
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra?. Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "felicítenme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Les digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.».
También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebramos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tu bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."».

COMENTARIO

Lucas se hace eco, en el marco narrativo inicial, de una situación de malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida de Jesús a publicanos y pecadores.
A continuación nos ofrece el punto de vista de Jesús a través de tres parábolas. Este recurso a las parábolas es indicio claro de que Jesús no comparte el planteamiento que está a la base del malestar de los fariseos y letrados.
 Las parábolas tienen dos fines: Jesús defiende con ellas su postura y en este caso, el gesto del perdón que ofrece a los perdidos. Por otro lado, Jesús muestra con ellas el auténtico rostro de Dios sobre la tierra.
 A través de las parábolas, Dios se ha revelado como fuerza de un amor que salva y crea. Veamos. Cualquier pastor que ha perdido una oveja coloca a las otras en sitio seguro y se arriesga a buscar la que falta. La mujer que ha extraviado una moneda no se ocupa de las otras; ilumina su morada y limpia todo hasta encontrarla. En ambos casos se suscita el mismo gozo: la alegría de encontrar de nuevo aquello que estaba ya perdido.
Pues bien, dice Jesús, la forma de actuar de Dios es semejante. No le basta con los justos; no se ocupa simplemente de los buenos. Dios atiende especialmente a los que viven en peligro (15. 3-10). Este amor justifica la actitud de Jesús y de la Iglesia con respecto a los pequeños, los perdidos, pecadores y extranjeros. Continúa el tema con la parábola del padre que perdona. El hijo menor ha malgastado su vida y su fortuna lejos de casa. El padre le ha dejado porque sabe que ya es adulto y tiene libertad para trazar la ruta de su vida. Pero cuando el hijo vuelve, el padre le sale al encuentro y le abraza. No le reprocha nada, ni pregunta los motivos o razones de su vuelta. Sabe simplemente que retorna, conoce su miseria y le ofrece sin más amor y casa.
Evidentemente esta imagen del padre que acoge al perdido y le ama es muy apropiada para indicar la fuerza del perdón de Dios y su manera de tratar a los necesitados y pecadores de la tierra.
El padre no ha salido al encuentro de su hijo, no va por los caminos y ciudades a buscarlo. Por el contrario, el pastor y la mujer lo dejaron todo y se esforzaron por hallar la oveja y la moneda que perdieron. Esto mismo indica que el punto culminante de nuestra parábola no está en el amor del padre que perdona. Ese amor se presupone. 
A los justos de Israel les duele que el padre acoja a los perdidos y les ofrezca su banquete. Pensaban que la casa era de ellos y podían organizar a su manera las leyes de lo bueno y de lo malo.
Ahora, en cambio, han descubierto que la ley    del   padre  es  diferente y se  sienten postergados, contrariados y molestos.
Dios es padre que a todos ofrece la gracia de un perdón y la posibilidad de una existencia nueva; su alegría está precisamente en ayudar a los que están extraviados o en peligro. Jesús se ha presentado como la "encarnación" del perdón creador de Dios en medio de los hombres.

PLEGARIA UNIVERSAL

Nuestros problemas, al caminar por la vida, derivan de vivir alejados de tu misericordia, Señor. El aceptar nuestra limitación nos ayuda a invocar tu misericordia. Con este espíritu te presentamos nuestras necesidades repitiendo: R.- Danos, Señor, tu misericordia.

1.- Por la Iglesia, para que sea capaz de anunciar la misericordia de Dios con todo aquel que se acerque a la Casa del Padre. Danos, Señor, tu misericordia.

2.- Por la paz en el mundo, para que cale en los corazones de los hombres la misericordia de Dios para con ellos, y de ellos para con el prójimo. Danos, Señor, tu misericordia.

3.- Por los más necesitados, los que no tienen trabajo, los enfermos, los emigrantes, los refugiados los que viven bajo la opresión o la guerra, para que en sus corazones la misericordia de Dios les conforte y les de fuerza para salir airosos de su situación. Danos, Señor, tu misericordia.

Padre, da a tu pueblo suplicante la ayuda necesaria para que sea fiel al Evangelio que ha recibido. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Se propició a nuestras suplicas Señor, y recibe con bondad las ofrendas de tus siervos para que la oblación que ofrece cada uno en honor de tu nombre sirva para la salvación de todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

La acción de este sacramento, Señor, penetre en nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, no nuestro sentimiento, quien mueva nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 12: 1Cor. 11, 17-26.33; Sal 39; Lc. 7, 1-10.
Martes 13: 1Cor.12,12-14.27-31ª; Sal 99; Lc. 7, 11-17.
Miércoles 14: Num. 21, 4b-9; Sal 77; Filp. 2, 6-11; Jn. 3, 13-17.
Jueves 15: Hb. 5, 7-9; Sal 30; Jn. 19, 25-27.
Viernes 16: 1Cor. 15, 12-20; Sal 16; Lc. 8, 1-3.
Sábado 17: 1Cor. 15, 35-37.42-49; Sal 55; Lc. 8, 4-15.
Domingo 18: Am. 8, 4-7; Sal 145; Tim. 2, 1-8; Lc. 16, 1-13.



COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 15, 01-31

1. D/ALEGRIA
Texto: Dentro siempre de la perspectiva de camino, Lucas se hace eco, en el marco narrativo inicial, de una situación de malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida de Jesús a publicanos y pecadores. A continuación nos ofrece el punto de vista de Jesús a través de tres parábolas. Este recurso a las parábolas es indicio claro de que Jesús no comparte el planteamiento que está a la base del malestar de los fariseos y letrados.
Las dos primera parábolas tienen exactamente el mismo corte.
Cualquier hombre y cualquier mujer desbordan de alegría cuando encuentran algo valioso que habían perdido. Si así se comportan los humanos, ¿cuánto más Dios? Ambas parábolas avanzan por analogía: de la alegría humana a la alegría divina. En ambas parábolas el dato central es la alegría por el hallazgo de lo que se había perdido. Ambas parábolas operan con la correspondencia lo perdido-el pecador. Si un hombre o una mujer desbordan de alegría al encontrar la oveja o la moneda perdidas, ¿cómo no va a desbordar de alegría Dios al encontrar al pecador? Sabemos que en el evangelio de Lucas las parábolas tienen a menudo la función de corregir el planteamiento de los interlocutores. En esta ocasión los fariseos y letrados parten del presupuesto de que Dios no puede aprobar el trato con pecadores. Jesús, en cambio, les habla de la alegría desbordante de Dios.
Pero el texto no termina aquí. Sin solución de continuidad sigue una tercera parábola, en la que Jesús cuenta a fariseos y letrados la historia de un padre que tenía dos hijos. El menor de ellos, tras marcharse de casa y vivir perdidamente, recapacitó y volvió a pedir perdón a su padre. Desbordante de alegría por haber recuperado al hijo perdido, el padre dio un gran banquete.
Al mismo no asistía el hijo mayor por hallarse trabajando en el campo. Al regresar y enterarse del motivo del banquete, se negó a tomar parte en él. La parábola termina con el ruego insistente del padre a su hijo mayor instándole a tomar parte en la fiesta. Esta tercera parábola tiene en común con las dos primeras el dato de la alegría desbordante por la recuperación de lo que se había perdido. La peripecia del hijo menor permite reconocer en él al pecador de las dos primeras parábolas. El padre desbordante de alegría remite a su vez al Dios desbordante de alegría de las dos primera parábolas. Es decir, la tercera parábola empalma con las dos primeras. Pero avanza sobre ellas por la presencia del hijo mayor. La peripecia de este hijo no tiene correspondencia con nada ni remite a nada de lo expresado en las dos primeras parábolas. El hijo mayor remite a los fariseos y letrados del marco narrativo previo a las parábolas, marco en el que Lucas se hacía eco del malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida dispensada por Jesús a publicanos y pecadores.
Estos son el pecador de las dos primeras parábolas y el hijo menor o pródigo de la tercera. Pero los publicanos y pecadores han dejado de ser problema: han vuelto, han pedido perdón. Ahora mismo, el problema, el único problema son los fariseos y letrados. Estos están molestos por la favorable acogida de Jesús a publicanos y pecadores y, al igual que el hijo mayor, no quieren tomar parte en la fiesta, esgrimiendo su impecable hoja de servicios, de cumplimiento estricto y continuado. Se sienten y lo son trabajadores infatigables, que jamás se han marchado de la casa paterna, que no han desobedecido un solo mandamiento de Dios. Siendo, sin embargo, verdad todo esto, Jesús les invita a que cambien de planteamiento, a que no tengan a menos el trato con publicanos y pecadores. Les habla de la desbordante alegría de Dios cuando un pecador vuelve a El. Les invita, les insta, les suplica a que se alegren ellos también con el Padre del cielo.
Comentario: Como el texto de los domingos anteriores, también el de hoy remueve el terreno profundo de las estructuras de la persona. En el enfado del hijo mayor es perfectamente reconocible el enfado del cumplidor. El que rinde no suele gustar de tratamiento en pie de igualdad con el que no rinde. Cumplimiento y rendimiento gustan de reconocimiento y de amejoramiento. El cumplidor adquiere fácilmente conciencia pagada de sí y se siente con derechos sobre los que no cumplen. Tendencia a capitalizar la propia bondad y a convertirla en arma de derecho frente y contra los otros.
Por todo esto, el hijo mayor no es un personaje reducible exclusivamente a fariseos y letrados del tiempo de Jesús, cumplidores como el que más. El hijo mayor anida probablemente en cada ser humano y, por ello mismo, es un riesgo permanente para caminar en cristiano.
El caminante cristiano no sabe de superioridades ni de derechos adquiridos, no sabe de acepciones de personas ni de discriminaciones, no alardea ni es vocinglero. El caminante cristiano hace sencillamente el camino, en silencio a veces, conversando otras, solidario siempre desde su propia pequeñez.
Alberto Benito, Dabar 1989 46


viernes, 2 de septiembre de 2016

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO CICLO C - 4 SETIEMBRE 2016

QUIERO AMARTE POR ENCIMA DE TODO
  LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO CICLO C - 4 SETIEMBRE 2016


ORACION COLECTA

Señor, tu que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre y haz que cuanto creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría 9,13-18

¿Qué hombre conoce el designio de Dios?. ¿Quién comprende lo que Dios quiere?. Los pensamientos de los mortales son mezquinos, y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es lastre del alma, y la tienda terrestre abruma la mente que medita. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo?. ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría, enviando tu santo espíritu desde él cielo?. Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada, y la sabiduría los salvó.

SALMO RESPONSORIAL (89)

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornen, hijos de Adán.». Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R.
Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?. Ten compasión de tus siervos. R.

Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón 9b-10.12-17

Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión; te lo envió como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?. No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿O que rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo ustedes: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.».

PLEGARIA UNIVERSAL

Padre, siempre nuestro corazón aspira a ti pero nuestras fuerzas son pocas y nuestras flaquezas crecen. Danos tu Santo Espíritu que nos ayude a discernir tu voluntad. Hoy repetimos: R. Señor ilumina nuestro caminar.

1.-  Por la Iglesia, para que, centrando su labor en el anuncio íntegro del Evangelio de Cristo, florezca y se renueve con la acción del Espíritu y crezca en unidad y amor a Cristo. Señor ilumina nuestro caminar.

2.- Por los gobiernos de las naciones, para que cumplan su labor en beneficio de sus pueblos y así los lleven por caminos de prosperidad, paz y armonía. Señor ilumina nuestro caminar.

3.-  Por todos los que viven lejos de sus casas, los necesitados, los pobres y los enfermos, para que la luz de Cristo les haga descubrir su impronta de hijos predilectos del Padre y unidos a Él, superen todas las dificultades. Señor ilumina nuestro caminar.

4.- Por los jóvenes para que se sientan protegidos en la compañía de Cristo, en el seno de la Iglesia como ya lo estuvieron sus padres y antepasados. Señor ilumina nuestro caminar.

5.- Por todos nosotros que nos hemos reunidos hoy ante el altar de Cristo, para que el alimento eucarístico nos ayude a progresar en santidad y así, un día, celebrar la eternidad unidos al Padre. Señor ilumina nuestro caminar.

Padre, no dejes de alimentar a tu pueblo con la ayuda de tu Espíritu que vaya transformando nuestros corazones según tus designios. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Oh Dios, fuente de la paz y del amor sincero, concédenos glorificarte por estas ofrendas y unirnos fielmente a ti por la participación de esta eucaristía. Por Jesucristo nuestro Señor.

12.- ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Con tu palabra, Señor, y con Pan del Cielo alimentas y vivificas a tus fieles, concédenos que  estos dones de tu Hijo nos aprovechen de tal modo que merezcamos participar siempre de su vida divina. Por Jesucristo nuestro Señor.

COMENTARIO

Dice el evangelio que "mucha gente acompañaba a Jesús". El paso del Señor, con sus milagros admirables, con su enseñanza sorprendente, con su persona fascinadora, iba arrancando "seguidores", con toda la carga de entusiasmo y también de ambigüedad. “Si alguno viene a mí y no me ama más que...”. ¿A quién dijo esto Jesús? : “volviéndose a un gran gentío”, Jesús pide que lo prefieran a él por encima de todo lo demás. El “cristiano” no se define como una persona que ha optado por una ideología, por unas creencias y unos principios, ni siquiera por un comportamiento. No, el cristiano es esencialmente un hombre que un día comprendió que Jesús le pide que lo prefiera a él a todo lo demás.
Si él ve que esto es una locura, pero que es maravilloso, es que el amor ha entrado en su vida. No un amor, sino el amor en el cual y por el cual lo amará todo y lo vivirá todo. Hay que multiplicarse en “todo”, porque mientras que con Jesús se viva algo parcial, con “peros” y con “condiciones” se estará dando vuelta en torno a la fe cristiana, pero sin entrar en ella.  A esta indispensable reflexión es a la que aluden las dos parábolas sobre la torre y la batalla. Incluso hay que hacer notar que para seguir a Jesús uno debe sentarse a calcular, pues seguirlo no siempre es fácil... Pero quizás sea una tentación insistir demasiado sobre todo en unas perspectivas desalentadoras: “Llevar la cruz... renunciar a sus bienes...” No, hay que ir directamente a la declaración de amor: “Jesús, quiero amarte por encima de todo”. Si nuestra declaración es todavía tímida y vacilante no nos preocupemos. Se lo decimos a uno que no dejará de seducirnos mil veces más de lo que nosotros intentaremos amarlo.
Es una escalada absolutamente única del amor que se apoya en dos seguridades tan firmes como una roca.
La primera es esa invitación a Cristo a amarlo por encima de todo lo demás. Es él el que ha lanzado la idea. El es más que todo y está por encima de todo porque lo es todo.
 Amarle exige un corazón inmenso y un ansia enorme de vivir, no una rendición a nuestra tarea de hombres. Nuestra segunda seguridad: los ejemplos.
Hace dos mil años que muchos hombres y mujeres vienen diciéndole a Jesús: “Te prefiero a todo lo demás” ¿Ha habido acaso uno solo que haya quedado decepcionado? ¿Uno solo de los que creyeron realmente en ese amor, de los que intentaron vivirlo realmente? Algunos de ellos, los santos canonizados, nos han dado un ejemplo bien visible. Otros, millares y millares, dirán algún día que hacer esta apuesta por el amor de Cristo no siempre resultó fácil, pero a qué otra cosa puede verse convidado un hombre en esta tierra que sea más ambicioso y más plenificante? Jesús el que nos lo aconseja. ¡Su amor nos va a costar!..
Muchos vacilaremos; no son muchos los que hoy le dicen al Señor “quiero preferirte a todo lo demás”, al menos por lo que de ordinario se ve y se escucha. Pero miremos ante todo el amor que podríamos vivir con Jesús y entonces echemos nuestros cálculos, permaneciendo a la luz de este amor. ¡A qué renunciar, qué cruz llevar, a qué otro amor habrá que decir que no si no lo podemos vivir junto a Jesús?
No se podrá seguir a Jesús cargado de maletas, ni tampoco cantando todo el tiempo. Pero ¡Qué sol es el que nos acompañará en el camino! Lo ha prometido Jesús  con una seguridad asombrosa: “El que me sigue no anda en la tinieblas”.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 5: 1Cor. 5, 1-8; Sal 5; Lc. 6, 6-11.
Martes 6: 1Cor. 6, 1-11; Sal 149; Lc. 6, 12-19.
Miércoles 7: 1Cor. 7, 25-31; Sal 44; Lc. 6, 20-26.
Jueves 8: Miq. 5,  1-4ª;  Sal 12;  Mt. 1, 1-16.18-23.
Viernes 9: 1Cor. 9, 16-19.22b-27; Sal 83; Lc. 6, 39-42.
Sábado 10: 1Cor. 10, 14-22; Sal 115; Lc. 6, 43-49.
Domingo 11: Ex. 32, 7-11.13-14; Sal 50; Tim. 1, 12-17; Lc. 15, 1-32.




COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 14, 25-33

 1. CAMINO/DISCIPULO/Lc
Una vez más aparece explícita la perspectiva del camino. Un camino que Lc concibe como reproducción del de Jesús, que es quien va delante marcándolo. Hacer este camino es ser discípulo de Jesús. Tres veces se repite la expresión, formando parte de una estructura de frase condicional. Nos hallamos efectivamente ante un texto en el que Lc recoge tres condiciones para ser discípulo de Jesús.
En la formulación de las mismas nos encontramos de nuevo con el lenguaje desconcertante y agresivo, hiriente incluso, de Jesús.
Son formulaciones de choque, necesarias en una cultura cuyo vehículo prácticamente exclusivo de enseñanza era la palabra hablada. ¿Qué mejor forma de facilitar la memorización que la frase contundente e hiriente? "El que no odia a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, a su propia vida, no puede ser discípulo mío". La traducción litúrgica ha tenido miedo y en vez de odiar ha traducido posponer. No cabe duda que una frase como ésta tenía garantizada la memorización por lo monstruoso de su formulación. Pero una formulación así no era un fin sino un medio didáctico para conseguir un fin, que no es otro que el de dar vueltas y vueltas a la frase hasta dar con su sentido. Y este sentido no es el de una renuncia voluntaria a los vínculos afectivos de la familia, como ha escrito un comentarista reciente. Lo que Jesús pide al discípulo no es romper con la familia lo que le pide es una disponibilidad total y absoluta. Jesús enuncia incisivamente el principio de la disponibilidad, dejando para sus oyentes la especificación concreta de las consecuencias.
"El que no lleva su propia cruz no puede ser discípulo mío". Como formulación no se trata de ninguna metáfora. La crucifixión era la pena de muerte en la Palestina dominada por Roma. Jesús habla del riesgo de su camino e invita al discípulo a correr ese riesgo. "El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío". El adiós a los bienes, a todos los bienes. ¡Ya lo creo que una frase así se le queda grabada a cualquiera! La formulación es de nuevo realista e hiriente. ¿Qué pasaría si el dinero dejara de ser el móvil de la actuación humana? Pues esto es ni más ni menos lo que Jesús pide con esta frase. Una vez más nos hallamos ante un enunciado incisivo, que deja a los oyentes la especificación concreta de las consecuencias.
En estas condiciones no cabe duda que ser discípulo de Jesús no es un camino fácil. Nos lo recuerda Lc cuando introduce en el texto la parábola de un particular que quiere construir una fortificación para proteger sus tierras y la parábola de un rey que va a emprender una guerra. La fortificación a construir es cara; la guerra a emprender, desigual (un ejército de diez mil contra uno que dobla sus efectivos). Es decir, en ambos casos se trata de empresas difíciles y problemáticas y que, por ello mismo, no se pueden afrontar a la ligera. Ser discípulo de Jesús es también una empresa difícil, que tampoco se puede afrontar a la ligera.
COMENTARIO. Bajo la forma de condiciones del caminar cristiano lo que en realidad sigue ofreciéndonos Lc son nuevos rasgos de ese caminar. Estos nuevos rasgos son tres: absoluta disponibilidad, riesgo de muerte, el dinero no es ya la razón de ser y de actuar. H/3-TENDENCIAS: La sola enumeración deja entrever su dificultad. Como ya veíamos el domingo pasado, esta dificultad no es de orden extrínseco sino intrínseco. Los rasgos de hoy apuntan hacia tendencias muy arraigadas en la sicología de la persona. El mínimo esfuerzo y el repliegue en uno mismo, el instinto de vivir, la seguridad del dinero: tres tendencias que parecen muy naturales.
De esto se concluye que el ser cristiano no se ventila en el orden de la moralidad sino en el de las estructuras personales.
MDTS/SER-CR: Estamos demasiado habituados a pensar que ser cristiano es cumplir los mandamientos, cuando este cumplimiento es en realidad tarea común del cristiano y del que no lo es. Ser cristiano presupone, por supuesto, ese cumplimiento; pero no se agota en él ni mucho menos se especifica por él. Ser cristiano es una forma diferente de ser persona, una forma que se ventila en el profundo e invisible ámbito de las estructuras sicológicas, tales como la necesidad de repliegue, el instinto de vivir y la seguridad.
A. BENITO, DABAR 1989, 45
---------------------------
2.- Después de escuchar la parábola de los invitados al banquete, los oyentes de Jesús podían llegar a creer que la entrada en el Reino de Dios era cosa de chiquillos y que todo consistía en aceptar la invitación que se hace a todo el mundo. Sin embargo, la cosa no es tan simple y tiene sus dificultades.
Por eso Mateo precisa el sentido de la parábola hablándonos seguidamente del vestido apropiado que hay que llevar al banquete de bodas (22. 11-14), y Lucas recoge una serie de palabras de Jesús sobre las exigencias que hace a cuantos quieran ser discípulos y entrar en el Reino de Dios.
Cuanto se presenta como un obstáculo en el seguimiento de Cristo debe ser eliminado sin contemplaciones. No importa que se trate de los vínculos más legítimos o de los más grandes bienes. Todo debe sacrificarse con tal de seguir a Cristo hasta la muerte, incluso la propia vida.
La intelección de ambas parábolas depende del v. 33, que es el último de nuestra lectura. Sólo así puede evitarse su aparente ambigüedad. Pues pudiera parecer que Jesús aconseja que se abandone la voluntad de entrar en su discipulado cuando, después de pensarlo a fondo, uno se siente incapaz de cumplir todo cuanto esto exige. Pero en realidad Jesús quiere decir solo, y nada menos, que para ser su discípulo hace falta una actitud de total desprendimiento y que esto no debe olvidarlo nadie. A veces esta actitud deberá traducirse en renuncias efectivas, pero en cualquier caso el discípulo de Jesús deberá estar a punto de dejarlo todo por la causa del Evangelio. Por otra parte queda bien claro que lo único necesario para todos los hombres es entrar en el Reino de los Cielos, y que esto no es posible a cuantos resisten la llamada de Jesús.
------------------------------
3. J/ABSOLUTO.
Hay en los versículos de este evangelio una fórmula que aparece dos veces: ése "no puede ser discípulo mío" (vv. 27 y 33). Esta doble conclusión, este refrán podemos decir, dirige la interpretación del texto. Se nos invita a una meditación sobre las condiciones requeridas a cualquiera que desee ser discípulo de Jesús.
¿Cuáles son estas condiciones? En una primera lectura vemos ya una característica. Las condiciones exigidas a la candidatura del discípulo recaen sobre la relación de éste con las diversas y numerosas, muy numerosas realidades, que llenan su vida. Se trata del padre, de la madre, de la esposa, de los hijos, de los hermanos, de las hermanas, de la propia vida y, finalmente, de todos los bienes. La panoplia es abundante; nos preguntaríamos si en la vida del hombre existe algo que quede fuera de la relación establecida entre Jesús y el que se hace su discípulo.
Esa relación compromete toda la vida, todo cuanto llena la existencia humana. Es un punto importante que hay que subrayar.

Nada debe escapar al influjo que Jesús ejerce sobre la vida de su discípulo y que éste último va a aceptar libremente.
La adhesión a Jesús lleva, pues, a un comportamiento nuevo de cara a todas las cosas. (...).
Doctrina difícil de entender y que hay que introducir lealmente en la vida. Se entiende que el autor de la primera lectura hable de la dificultad de conocer el designio de Dios, la llamada de Dios dirigida a cada uno. Este conocimiento no puede venir más que de Dios mismo, que comunica su Sabiduría y su Espíritu.
Ojalá los cristianos de hoy estén atentos a esa Sabiduría, a este Espíritu, a fin de vivir en verdad la llamada de Jesús a amarle más que a todo, a seguirle llevando la propia cruz, a renunciar a todos los bienes; en una palabra, a llevar a cabo las opciones decisivas que hacen de cada uno sal para el mundo.
LOUIS MONLOUBOU, LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE LUCAS, EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1982.Pág. 244
-----------------------------
4.- -UNAS PALABRAS DURAS.
El Evangelio de hoy suena duro al oído y al corazón; suena duro porque es duro. Dos ejemplos claros: "el que no odia (sic el original) a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, a su propia vida, no puede ser discípulo mío" (Lc. 14, 26); "el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío" (Lc 14,33). No son afirmaciones fáciles de asimilar; y lo más grave del asunto es que no se trata de un pasaje aislado, sino de una constante a lo largo de todo el evangelio de Lucas: seguir a Jesús implica radicalidad. Jesús es un Señor incompatible con otros señoríos.
Así que estas palabras no acaban de gustarnos (bien lo demostramos en la práctica nuestra de cada día), y por eso les buscamos la vuelta, como sea y a cualquier precio: -Para unos la cuestión se resuelve diciendo que se trata de expresiones simbólicas; es verdad que el estilo oriental es muy gráfico, chocante, para facilitar la memorización de las enseñanzas, hiriente incluso, como es el caso que nos ocupa; es cierto que no podemos tomar al pie de la letra determinadas expresiones (v. gr.: "el que no odia a su padre y a su madre..."), pero tampoco podemos retorcerlas hasta el extremo de hacer irreconocible el sentido que esas expresiones encierran, el sentido, fuerte y duro, de unas frases que, en última instancia, no son fruto del capricho o de la casualidad sino que son totalmente intencionadas y buscadas.
DABAR 1989, 45
--------------------------------------
5.- Texto. En el primer versículo Lucas retoma el hilo conductor de la parte central de su obra: el camino hacia Jerusalén. Lo hacen juntos Jesús y gran cantidad de gente, y Lucas considera que ha llegado el momento de detenerse para reflexionar sobre el hecho mismo de estar en camino. Si alguno viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Esta traducción refleja un cierto pudor o un cierto reparo. El texto griego no habla de posponer, sino de odiar. Realmente la frase suena muy fuerte: Si alguno viene conmigo y no odia a...
Pero, crudeza de forma aparte, el fondo es claro: ser discípulo mío se repite tres veces (vs. 26,27y 33); es como un estribillo.
Encuadradas por él hay dos pequeñas parábolas explicativas (vs. 28-32). Antes de construir un edificio, uno se sienta primero a calcular; antes de emprender una guerra, un rey se sienta primero a deliberar. El edificio a construir es muy caro (una torre-palacio); la guerra a emprender es muy desigual (un ejército de diez mil contra otro que dobla esos efectivos). Es decir, en ambos casos se trata de empresas muy difíciles y problemáticas y, por ello mismo, hay que afrontarlas con seriedad y no a la ligera. Así es como hay que afrontar la difícil empresa de ser discípulo de Jesús.
Comentario. Las dos parábolas nos hacen tomar conciencia de que ser discípulo de Jesús es una empresa muy difícil y los vs. 26,27 y 33 nos informan de esa dificultad. Pero, de nuevo la información emplea un lenguaje agresivo y paradójico. Con lo cual nuestra perplejidad ante el texto de hoy es total y absoluta.
Empecemos por el lenguaje. Es duro e hiriente hasta tal punto que lo dulcificamos. ¿Es posible que Jesús nos hable de odiar a los seres más queridos e incluso a nosotros mismos cuando en Lc/06/27 nos ha pedido amar a nuestros enemigos y hacer el bien a los que nos odien? Y, sin embargo, la frase de hoy hay que mantenerla tal y como suena, en toda su crudeza. Será la única manera de que suframos un shock tan fuerte que nos lleve a perder el conocimiento. Cuando después despertemos y empecemos a resituarnos, lo haremos desde una disponibilidad hasta entonces insospechada por nosotros. Habremos empezado a descubrir que este odiar significa estar disponibles a todo y a todos. La información de Jesús habla después de la cruz: es la pena de muerte impuesta por los romanos. Por último, el adiós a los bienes, a todos los bienes. Un nuevo golpe del divino boxeador.
¡A ver cómo despertamos después de encajarlo! Y del lenguaje al contenido. Vemos que éste no es de corte moral.
Para ser sus discípulos, Jesús no nos pide que cumplamos los mandamientos, que seamos buenos. Nos pide que seamos absolutamente disponibles, que contemos con la posibilidad de la agresión y de la muerte decretada, que no tengamos la obsesión del dinero. Lo específico del hecho cristiano no es la moral.
Esta es un hecho humano. Ser discípulo (CR/CREATURA-NUEVA de Jesús no es ser bueno (todos los hombres tienen que serlo, diría Jesús), sino ser diferente. Desde esta perspectiva de actitud diferente es desde donde hay que enfocar la dificultad de ser cristiano.
Empleo indistintamente las expresiones ser discípulo y ser cristiano. Comentando este texto en el año 1622 escribía Maldonado: "¿Es necesaria tanta reflexión para hacerse cristiano? ¿Ha podido Cristo desanimar de esta empresa a quienes no se ven capaces de tanto sacrificio? Se ha respondido distinguiendo entre los discípulos propiamente dichos, llamados a lo más, y los simples fieles. Pero no hay en el texto huellas de una tal distinción". Creo, en efecto, que el texto de hoy no distingue entre discípulos y simples fieles. Discípulo de Jesús se es o no se es, pero no hay grados o estados de perfección en el hecho de serlo. Distinciones de este tipo sólo sirven para desvirtuar el hecho cristiano, además de introducir valoraciones injustas entre cristianos de primera y de segunda.
A. BENITO, DABAR 1986, 46
--------------------------
6.- Jesús piensa en los que, después de entusiasmarse por él y dejar sus ambiciones para dedicarse a la obra del evangelio, volverían atrás, buscando una vida más "normal" y más segura, según las normas del hombre común. Jesús necesita discípulos que se comprometan de una vez, y cree que el hombre puede jugarse la vida de una vez por él. Las comparaciones que Jesús propone quieren evidenciar que hacerse discípulo de Cristo es una cosa seria: mejor no empezar, si no se está dispuesto a ir hasta el final. ¿Por qué esta comparación con el rey que va a la guerra? Porque el que se libera para servir en la labor del evangelio es, en realidad, un rey, al que Dios concederá unas satisfacciones profundas que nadie podría proporcionarle (cf. Mc 10, 30). Pero también debe saber que la lucha es contra el "dueño de este mundo", el demonio, el cual intentará pararlo con mil pruebas y trampas inesperadas. De no haberse entregado totalmente, el discípulo llegaría con toda certeza a una quiebra, y sería mucho peor que no haber empezado.

A algunos Jesús les pide alejarse de los suyos y de los problemas familiares. A todos les muestra que nunca serán libres para responder a las llamadas de Dios, si se niegan a pensar en forma totalmente nueva los lazos familiares, el uso de su tiempo y lo que sacrifican a la convivencia con los de su ambiente.
EUCARISTÍA 1989, 42
---------------------------
7. CZ/LLEVAR
Este "llevar la cruz" parece hacer referencia a un momento muy concreto de la vida del condenado: el momento en que el condenado a muerte abandona la sala del tribunal para salir a la calle con la cruz ante la multitud hostil que lo abuchea. Lo más terrible no es la ejecución al final del camino, sino el hondo sentimiento de haber sido expulsado de la comunidad, de hallarse sin defensa y de ser objeto del desprecio general. De donde se deduciría que seguir a Jesús significa arriesgarse a llevar un tipo de vida que es tan difícil como el último camino del condenado a muerte.
Duras pueden parecer estas palabras, pero ahí están.
EUCARISTÍA 1986, 43