viernes, 16 de octubre de 2020

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXIX T.O. CICLO A - 18 OCTUBRE 2020

 

DOMINGO XXIX T.O. - CICLO A – 18 OCTUBRE 2020




DEN AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS

 

COMENTARIO

 

Si estas en contra del impuesto, estás contra los romanos; si estás a favor del impuesto, estás contra Dios. Para comprometer a Jesús, le tienden una trampa en la que no tiene más remedio que caer. El país vive bajo la ocupación romana y los judíos hacen de ello un asunto religioso. Sobre esto quiere reflexionar el evangelio: la religión y la política.

Los partidarios de Herodes son colaboracionistas y andan al acecho de cualquier palabra imprudente que les permita denunciar a Jesús como agitador. Pero los fariseos, y prácticamente todo el pueblo judío, detestan a los romanos como opresores y como paganos. Pagar el impuesto es reconocerse sometido aun emperador pagano. ¿Y no es eso obrar contra Dios? Tú, que te dices Mesías, no puedes aceptar esto: ¿no estás en contra del impuesto?. Jesús deshace el equívoco: se sirven de la moneda del César, aceptan esta situación del país ocupado: entonces lo que es del César devuélvanselo al César.

Así, Jesús distingue la religión de la política. No hay como se hace a veces cortando la vida en dos: por un lado, el terreno del César, la política; y por otro, el terreno de Dios, la religión. No, la religión y la política son distintas, pero trabadas entre sí.

Hay ciertamente dos terrenos, o mejor dicho múltiples terrenos. Y en primer lugar, el de Dios que lo engloba todo. Den a Dios lo que es de Dios, quiere decir: vean de qué manera todo en tu vida guarda relación con Dios en política lo mismo que en todo cuanto hacemos. Una luz muy clara sobre los problemas de fe y política y sobre muchos problemas.

Porque en el interior de la soberanía total de Dios hay muchos terrenos en donde tenemos que ejercer nuestra libertad: la vida personal, la familia, la empresa, la sociedad. No cuestión de cuestión de vivir todo a nuestro capricho, declarando por ejemplo que tal comportamiento político es el único cristiano. Hay la tentación de poner a Dios en los argumentos electorales o en las pasiones políticas. No, se trata del César, no de Dios. Dios está lo mismo a la derecha que a la izquierda. Pero la tentación contraria es igualmente mala: intentar evadirse junto a Dios, lejos de todo compromiso colectivo. Entonces huimos del amor a nuestros hermanos, porque es en gran parte mediante la acción política como es posible hacer que progrese la justicia social y la calidad de vida. Permanecer bien guarecido, decir muchas oraciones y dejar que en el país las cosas vayan de cualquier manera no es ser piadoso, sino egoísta. Se ha utilizado la respuesta de Jesús de muchas maneras. Creo que el principio que se deduce de ella permite rechazar la separación completa entre la fe y la política, aunque evitando cuidadosamente la amalgama: ninguna política puede ligar a Dios, pero todas las políticas tienen que rendirle cuentas.

R.P. Roland Vicente Castro Juarez

 

 

ANTIFONA DE ENTRADA    

 Yo te invoco porque tú me repones, Dios mío, inclina el oído y escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una voluntad solicita y estable y sirvamos a tu grandeza con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías 45, 1. 4-6

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán.

Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios.

Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí.

Yo soy el Señor y no hay otro.

 

SALMO RESPONSORIAL (95)

 

Aclamen la gloria y el poder del Señor.

 

Canten al Señor un cántico nuevo, canten al Señor, toda la tierra. Cuenten a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R.

 

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.

 

Familias de los pueblos, aclamen al Señor, aclamen la gloria y el poder del Señor, aclamen la gloria del nombre del Señor, entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R.

 

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Digan a los pueblos: «el Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente». R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A ustedes, gracia y paz.

Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones.

Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de su fe, el esfuerzo de su amor y el aguante de su esperanza en Jesucristo nuestro Señor.

Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él los ha elegido y que cuando se proclamó el Evangelio entre ustedes no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda, como muy bien saben.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO                                                                                        

Aleluya. Ustedes brillan como lumbrera en el mundo,  mostrando una razón para vivir. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, los fariseos se retiraron y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no te fijas en las apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?.

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: ¡Hipócritas!, ¿por qué me tientan?. Enseñadme la moneda del impuesto.

Le presentaron un denario. Él les preguntó: ¿De quién son esta cara y esta inscripción?.

Le respondieron: Del César.

Entonces les replicó: Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, seguros de que Dios no ama como hijos y nos acompaña con ternura en medio de las tribulaciones, presentémosle con confianza nuestras necesidades. Respondamos. Padre Bueno escuchamos.

 

1.- Por el Papa Francisco, los Obispos, los sacerdotes y las personas consagradas a Dios: para que con su testimonio, su palabra y su cercanía fraterna sostengan y animen nuestra esperanza en este tiempo difícil. Oremos.

 

2.- Por nuestros gobernantes: para que sigan teniendo como prioridad de sus proyectos la alud, la vida y el bienestar de todos, con especial atención a los más necesitaos. Oremos.

 

3.- Por las familias que estas sufriendo la pérdida de un ser querido: para que con nuestra cercanía solidaria se sientan consoladas y fortalecidas en la fe. Oremos.

 

4.- Por todos nosotros que no tenemos en este tiempo la gracia y el consuelo de los sacramentos: que sintamos la cercanía y la fuerza del Señor en la meditación diaria de la Palabra de Dios y en nuestros gestos de fraternidad. Oremos.

 

5.- Por todos nuestros hermanos fallecidos durante este tiempo: para que el Padre Dios en su bondad los tenga disfrutando de la felicidad eterna prometida a los que han puesto su confianza en él. Oremos.

 

6.- En un momento de silencio, cada uno presente al Señor las intenciones y necesidades que guarda en su corazón. Oremos.

 

Padre bueno, que no amas como hijos y sufres con nosotros, escucha nuestras oraciones y haz que la incertidumbre que vivimos en este tiempo de pandemia nos acerques más a ti y entre nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón libre, para que, con la purificación de tu gracia, nos sintamos limpios por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo nuestro Señor

 

ANTIFONA DE COMUNION 

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, haz que nos sea provechosa la celebración de las realidades del cielo, para que nos auxilien los bienes temporales y seamos  instruidos por los eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 19: Ef 2, 1- 10; Sal 99; Lc 12, 13-21.

Martes 20: Ef. 2, 12-22; Sal 84; Lc 12, 35-38.

Miércoles 21: Ef 3, 2-12; Is 12; Lc 12,  39-48.

Jueves 22: Ef 3, 14-21; Sal 32; Lc  12, 49-53.

Viernes 23: Ef 4, 1-6; Sal 23; Lc 12, 54-59.

Sábado 24: Ef 4, 7-16; Sal 121; Lc 13, 1-9.

Domingo 25: Ex 22, 20-26; Sal 17; Tes 1, 5c-10; Mt 22, 34-40.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 22, 15-21

Par: Mc 12, 13-17   Lc 20, 20-26

 

1. D/ALGUIEN

Los fariseos presentan a Jesús un problema o, mejor, un dilema aparentemente insoluble. Jesús relativiza el insoluble problema introduciendo a Dios en el horizonte del problema. Pero lo sorprendente de Jesús es que cuando introduce a Dios no lo hace para hablar de Él o porque quiera discurrir sobre Él. Es curioso lo poco que habla de Dios Jesús sea cual sea el evangelio que tomemos. Es como si se hubiera adelantado al problema hermenéutico actual de las mediaciones del lenguaje. Jesús no hace discursos sobre Dios, ni siquiera lo erige en objeto de reflexión. Jesús, sencilla- mente, vive desde Dios, habla con Él, lo presiente y lo siente. Para Jesús, Dios es Alguien y no algo.

Alguien con el que cuenta en cualquiera de los momentos y de los enredos. Alguien con el que se convive.

Nacionalismo, colaboracionismo. ¿Se paga el impuesto al César o no se paga? Un enredo humano, tan real y cruel que causó muchas disensiones y se cobró muchas vidas. Pero, ¿qué pasaría si Dios fuera para nosotros Alguien tan entrañable como lo fue para Jesús? ¿Qué sería de nuestros enredos? Ya sé que en nombre de Dios se mata. Pero también sé que ese dios debe ir con la minúscula de nuestros dioses, hijos del integrismo y de la mentalidad cerrada. Desde el NT sólo sé que Dios va con mayúscula. Imaginemos no que existe Dios sino que Él es Alguien junto a nosotros. A lo mejor resulta que nuestros enredos se relativizan de tal manera que se volatilizan. Y entonces nos topamos con lo que empieza a valer la pena.

A. BENITO - DABAR 1987/51


 

2. D/ABSOLUTO. PORQUE CREEMOS EN UN SOLO DIOS, CREEMOS QUE NADA NI NADIE MÁS ES DIOS.

-Dad al César lo que es del César.

Una interpretación apresurada y sesgada del evangelio ha simplificado la cuestión, reduciéndola al ámbito de la Iglesia y del Estado, el poder temporal y el espiritual, como si el hombre tuviera que ser el botín de uno de esos dos poderes. Y no es así. La cuestión que los judíos plantean a Jesús es una cuestión política: ¿se puede y se debe pagar el tributo impuesto por los romanos? ¿se puede aceptar el dominio imperialista de Roma? ¿Hay que resignarse en una situación de colonialismo? Jesús no entra en la cuestión teórica, puesto que en la práctica los judíos ya han aceptado el hecho imperialista al aceptar la moneda romana. Por eso Jesús les pide que enseñen una moneda, para que reconozcan que la pregunta está respondida en la praxis.

Si viven sometidos, ese es su problema. Pero no hay ninguna razón para que el hombre se someta a ningún poder. Y así Jesús, respondiendo a lo que no habían preguntado, les ayuda a recobrar la conciencia de la dignidad humana. Si la organización humana necesita la existencia y concentración de poderes, todos los poderes están limitados y no pueden ser absolutos. Y así Jesús sentencia: dad al César lo que es del César. Pero sólo lo que sea del César, no todo lo que el poder pretende con todo su aparato coercitivo.

-Dad a Dios lo que es de Dios.

Esto significa, por de pronto, que no todo es del César, o sea, que el poder del Estado no es absoluto. En el lenguaje político los límites del poder radican en la soberanía popular, en el reconocimiento y declaración de los derechos humanos. En un lenguaje religioso se dice que los poderes del Estado y en general cualquier poder está limitado por la soberanía de Dios, que es quien ha creado al hombre a su imagen y semejanza. Así lo expresa el profeta Isaías en el texto que hemos escuchado: "Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios". La existencia de Dios, el Absoluto, es la negación de cualquiera otro que pueda presentarse como absoluto. Sólo hay un Dios, todo lo demás no es Dios. Ni es Dios la idea que los hombres podamos fabricarnos de Dios, ni siquiera la idea que la Iglesia tiene de Dios. La existencia de Dios aparece, pues, como la condición de posibilidad de la libertad y autonomía de la persona frente a los poderosos y poderes de este mundo, políticos o religiosos. La fe en Dios es la legitimación de toda desobediencia civil y religiosa, de la objeción de conciencia frente a toda imposición. Porque creemos en un solo Dios, creemos que nada ni nadie más es dios.

EUCARISTÍA 1987/49


 

3.- El impuesto al César recordaba a los judíos que eran un pueblo dominado por los extranjeros, por los paganos. Y esto era una afrenta al Pueblo de Dios. Frente a la cuestión del impuesto se adoptaron en Israel diversas actitudes: Mientras los saduceos (los colaboracionistas de aquellos tiempos) no tenían inconveniente en pagar y someterse a un poder que los privilegiaba, los fariseos lo hacían de mala gana y los zelotes se negaban en absoluto. Estos últimos, nacionalistas exaltados, habían hecho de ello una cuestión de conciencia. Creían que pagar al César era tanto como negar que Dios es el único Señor de Israel.

La pregunta era comprometedora en extremo y estaba formulada con la peor intención. Ponía a Jesús entre la espada y la pared, entre los saduceos y los zelotes, entre el César y el pueblo, entre la autoridad de Dios y el poder temporal.

Evidentemente no hay que suponer que Jesús no llevaba consigo ni siquiera un denario (una moneda de plata equivalente a unos diez duros), menos aún que no lo hubiera visto nunca. Si les pide que le enseñen un denario es sólo para poner en evidencia su hipocresía y su mala intención. Pues si llevan dinero del César, si lo utilizan corrientemente en la vida, es claro que reconocen de hecho su autoridad. Y si es así, ¿por qué han de negarse a pagar sus impuestos? Era un principio generalmente admitido por todos que el poder político se extendía tanto como el curso de la moneda. Según este principio, diríamos hoy que no es posible aceptar los dólares americanos sin reconocer de hecho su autoridad. Aunque Jesús no dice expresamente qué es del César y qué es de Dios, es claro que no todo es del César. Y en este sentido Jesús pone coto a cualquier absolutismo y recorta la autoridad del estado. Por otra parte Jesús critica también cualquier concepción teocrática que identifique los intereses y los derechos de una nación con la misma voluntad de Dios. Pone también límites a cualquier clericalismo. Digamos que la respuesta de Jesús condena por igual la deificación del estado y la suplantación de Dios por los que dicen representarlo.

EUCA 1987/49


 

4.- Los evangelios de hoy y del próximo domingo son dos escenas de controversia, en las que los fariseos buscan el modo de comprometer a Jesús en sus palabras, con el fin de hallar un motivo para acusarlo. El episodio de hoy gira en torno al tributo al César, el del próximo domingo sobre el mandamiento más importante de la Ley, y entre ambos se encuentra la pregunta de los saduceos sobre la resurrección de los muertos.

El censo de la población y el impuesto personal -que todos, excepto los niños y ancianos, estaban obligados a pagar- eran los signos más claros de la dominación romana sobre Palestina. Los partidarios de Herodes aceptaban esta situación. En el extremo contrario, los zelotas, por motivos religiosos, se negaban a pagar el impuesto y practicaban una resistencia activa: su único rey era Yahvé, y el dominio del emperador era para ellos intolerable. Los fariseos, por su parte, estaban especialmente preocupados por la observancia de la Ley y, mientras el poder romano no se enfrentase directamente con ella, solían aceptarlo.

La pregunta, por tanto, estaba puesta para que -tanto si respondía de modo afirmativo como negativo- Jesús quedase malparado ante las masas populares simpatizantes de los zelotas o ante el poder romano.

Las primeras palabras que se le dirigen serían un magnífico elogio de Jesús si hubiesen sido dichas con sinceridad. La mayor alabanza que podía hacerse de un maestro consistía en decir que era veraz y fiel en la interpretación de la Ley y que se comportaba libremente en su trato con las personas. Jesús se da cuenta inmediatamente de que, aparentando interés por una cuestión actual, lo que pretenden es hacerle caer en una trampa. Así, después de ponerlos en evidencia -"¡Hipócritas!, ¿por qué me tentáis?"-, hace que los mismos que han formulado la pregunta queden implicados en la respuesta.

Efectivamente, los que en la vida cotidiana admiten la moneda acuñada por el César, reconocen de este modo su soberanía sobre ellos y legitiman así los impuestos que pagan.

La respuesta de Jesús concentra su fuerza en la segunda parte: "a Dios lo que es de Dios", recordando en primer lugar que el centro de su misión es la predicación del Reino. Conceder a Dios lo que es de Dios supone darle la primacía y colocar al César en su justo lugar. Con esta respuesta, Jesús se distancia tanto de los zelotas, que querían una sociedad teocrática, como del emperador romano, que divinizaba su poder y su persona, excediéndose en sus atribuciones.

J. ROCA - MISA DOMINICAL 1981/19


 

5.- JC no se mete en si el César tiene derecho a gobernar, sino que reconoce que, como demuestra la moneda, en realidad gobierna, y por tanto exige tributos. Pero añade a este reconocimiento la afirmación de que hay que pagar a Dios lo que es de Dios: y ningún israelita se atrevería nunca a afirmar (y a lo largo del evangelio la cosa queda clara) que haya algún dominio humano que quede fuera del poder de Dios. La respuesta, pues, no es ninguna teoría política, ni establece una división de competencias entre el César y Dios, ni responde lo que hay que hacer en caso de contraposición entre las exigencias del César y las de Dios. Si se mira el conjunto del evangelio, se ve como JC presta una atención muy limitada a dar respuestas a las concretas cuestiones de la realidad temporal, anunciando, siempre que se plantea una cuestión de este tipo, que lo que cuenta es la fidelidad a Dios, y que todo el interés debe estar centrado en el Reino de Dios que viene y que es superior a cualquier poder humano. En este sentido, aquí se podría recordar la afirmación -Mt 6. 24- de que nadie puede servir a dos señores (Cf. "Comentario Bíblico San Jerónimo, vol III, pág. 259).

J. LLIGADAS - MISA DOMINICAL 1978/19


 

6. - Algún historiador ha dicho de etapas recientes de nuestra Iglesia que estaba más interesada en conquistar el Estado que la sociedad. Imponerse desde poderes similares a los del César o usar su brazo secular no es el estilo de Jesús. Si los modos de los poderes de este mundo nos cautivan, esa seducción es peor que una persecución. No se puede convertir al Dios de Jesús en César de este mundo. Él se negó a ello.

No falta quienes deducen de este pasaje que es preciso que cada uno ocupe su sitio, que la Iglesia vuelva al puro campo religioso: al culto litúrgico. A Dios lo que es de Dios y al poder político todo lo demás. Pero la acción de Jesús no fue ésta. Además de no ser ni siquiera sacerdote judío, cambió el vocabulario dándoles a las palabras culto, sacrificio, templo, etc., un sentido nuevo. No se trata de la religión, se trata de Jesús.

Usar a Dios como elemento integrador de una comunidad o como bandera de lucha parece tan viejo como la religión misma. La frase: "Dios está de nuestra parte" viene a significar: "nosotros tenemos la razón". También en nuestros días, a pesar de la secularización, se sigue repitiendo, ya sea con motivo de una guerra o de un partido de fútbol. Defender a Dios ha sido el eslogan de todas las inquisiciones y cruzadas de todos los tiempos. En realidad, eran y son muy otros los intereses defendidos. LA CAUSA DE JESÚS NO ES LA DE LA RELIGIÓN SINO LA DE LOS POBRES.

EUCARISTÍA 1990/48


 

7.- Este pasaje pertenece al relato de las "tentaciones" a las que escribas, fariseos y saduceos someten a Cristo. Los partidarios de Herodes formulan el primer ataque con la esperanza de que Jesús pronunciará alguna palabra que pueda ser atentatoria contra el César.

a) A la pregunta de los herodianos: "¿está permitido pagar el impuesto al César?", que no posee ningún derecho divino a reinar sobre el pueblo porque no es de la raza de David, Cristo responde con un argumento "ad hominem": puesto que los fariseos y sus discípulos aceptan la autoridad y los beneficios del imperio romano, que soporten también las prescripciones y las exigencias.

Lejos de pronunciarse sobre la legitimidad del poder, Jesús se limita a precisar que ha sido aceptado y, por consiguiente, merece obediencia.

Como los inquisidores se encuentran de esta forma no sólo reducidos al silencio, sino confirmados además en su celo pro-romano, Cristo añade: "y dad a Dios lo que es de Dios". La obediencia cívica no constituye un obstáculo para los deberes para con Dios. La enseñanza es doble: la autoridad civil tiene derecho a la obediencia, sobre todo de parte de quienes se aprovechan de las ventajas que lleva consigo (Rm 13. 1-8; Tt 3. 1-3; 1 P 2. 13-14).

Pero esta obediencia no puede ser un obstáculo a la obediencia que se debe a Dios. b) Intercalando este episodio a continuación de la parábola del festín, Mateo introduce una interpretación suplementaria (Mt 22. 1-14). La parábola del festín subraya la negativa con que muchos responden al llamamiento de Dios; al relatar a continuación el triple enfrentamiento de los herodianos, de los saduceos y de los fariseos, el evangelista caracteriza las tres actitudes de rechazo que la Iglesia-asamblea puede encontrar. Algunos están de tal forma ligados a un "César" que les es imposible reconocer al Señor; otros no pueden admitir un más allá para la vida presente; otros, finalmente, se envuelven, al igual que los fariseos, en una intransigencia de tal calibre y en una pureza tal que no pueden significar a la Iglesia de "todo el que llega". Mateo prepara así el capítulo 23 de su evangelio, en el que Cristo maldice a esos oponentes, y el cap. 24, en el que Jesús anuncia la nueva asamblea y la "bendición" de los nuevos congregados (Mt 23. 34), opuesta a la "maldición" de quienes han rechazado la invitación (Mt 23.), y la nomenclatura de los congregados (Mt 25.).

No existe, pues, una verdadera oposición, basada en el Evangelio, entre lo que es del César y lo que es de Dios. En efecto, el Reino de Dios no se sitúa fuera de los reinos terrestres, puesto que éstos son asumidos por Dios en JC. Querer dar a Dios lo que le es debido implica, pues, que se dé al César lo que le pertenece. El Reino de Dios no es de este mundo en el sentido de que no es uno más de los reinos de acá abajo; pero sí está en el mundo en el sentido de que es extensible a todas las realezas terrestres. Por tanto, no se puede ser cristiano auténtico al margen de las realidades.

La Iglesia no tiene, pues, por qué disputar a las realezas terrestres un espacio que tiene reservado para ella: ocupa ya todo el espacio del mundo, puesto que significa de manera visible la humanidad reconciliada con Dios. Por otra parte, tampoco tiene por qué ejercer su dominio sobre el mundo profano y secularizado.

Y no será transformando a este último en cristiandad, sino enviándole sus miembros, como se hará extensible a él y significará para él su salvación final en JC.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969.Pág.186 s.


 

8.- La respuesta de Jesús es del todo inesperada y coge de sorpresa a sus interlocutores. Es una respuesta que se sustrae a la lógica de tomar partido. No es una respuesta evasiva. Evita el dilema, mas no por miedo a comprometerse. Lleva el razonamiento a mayor profundidad, al centro inspirador, a saber, la justa concepción de la dependencia de Dios y, por tanto, la justa libertad frente al estado.

Evidentemente, con su respuesta Jesús no coloca a Dios y al César en el mismo plano. En las palabras "Dad al César lo que es del César, pero a Dios lo que es de Dios", el acento me parece que cae en la segunda parte. La preocupación de Cristo es ante todo salvaguardar en toda situación política los derechos de Dios.

También están los derechos del estado; pero cuando el estado permanece en su sitio, estos derechos se truecan en deberes de conciencia. Sin embargo, hay que apresurarse a añadir que el estado no puede erigirse en valor absoluto; ningún poder político: romano o no, cristiano o no, puede arrogarse derechos que competen sólo a Dios, ni puede absorber el corazón entero del hombre, ni reemplazar su conciencia ("pero a Dios lo que es de Dios"). - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 231


 

9.- Censo o contribución por cabeza que, como súbditos del imperio romano, tenían que pagar todos los judíos una vez entrados en la adolescencia y hasta los sesenta o sesenta y cinco años. Para la conciencia nacional judía, fogueada por el movimiento zelota, este censo era absolutamente intolerable. De ahí el carácter de trampa en que se quiere atrapar a Jesús: o afirma en público el derecho del César y pierde el afecto de un pueblo resignado a los hechos pero simpatizante con los zelotas, o lo niega, lo que en aquellas circunstancias significa una incitación a la resistencia, que era inmediatamente sofocada por constituir un delito de rebeldía contra Roma.

Partidarios de Herodes (herodianos): su táctica política habitual era el servilismo sin condiciones a las órdenes de Roma. Sin llegar a este servilismo, los fariseos no extremistas eran también partidarios del poder constituido, siempre que éste no se enfrentase con la Ley de Dios. Tanto unos como otros tienen ya hecha su propia opción y no pretenden cuestionarla: son partidarios del statu quo, impuestos al César incluidos.

DABAR 1978/56

 

viernes, 9 de octubre de 2020

LECTURAS Y COMENTARIO DEL DOMINGO XXVIII T.O. CICLO A - 11 OCTUBRE 2020

 

A TODOS LOS QUE ENCUENTREN CONVÍDENLOS A LA BODA




COMENTARIO

  

En todas las misas momentos previos a la comunión se nos recuerda esta gran parábola de las invitaciones: Dichosos los invitados a la cena del Señor. Pero Mateo el moralista no tarda en ponernos en alerta: ¡desgraciados los que rechazan la invitación y desgraciados los que vienen sin hacer un esfuerzo por ser dignos de ella!.

De todas las formas, complace detenerse un poco en la alegría y en la dicha: el reino de Dios se parece a un Dios que celebrada La boda de su Hijo. Al decir esto Jesús, pensaba en muchas cosas. En el Padre y en la muchedumbre de los hombres. Y en él, el hijo del rey y el hermano universal. El, que no está solamente entre el Padre y los hombres, sino vuelto al Padre y dado a los hombres, uniendo a Dios y a la humanidad en unas bodas inauditas. No hay nada tan alegre como unas bodas; no deberíamos perder nunca esta visión de la fiesta inmensa del evangelio que abre a todos las puertas de Dios.

Jesús insiste en el empeño del Padre en decirnos: ¡Vengan, todo está preparado! Envió criados... Volvió a enviar criados... Dijo a los criados: Vayan a las salidas de los caminos y a todos los que encuentren invítenlos a la boda. El que no se siente alegremente invitado por Dios no conoce a Dios. Entonces, ¿por qué lo rechazan? Mateo esboza algunas razones y Lucas las concreta: Uno se marchó a su finca, dice Mateo, otro a sus negocios. Y Lucas: Acabo de comprar un campo... Acabo de comprar una yunta de bueyes... Acabo de casarme...Podríamos decir que se trata de muy buenas razones: ¡Cuantos cristianos rechazan finalmente las invitaciones de Dios con buenas razones! Ahora la parábola no se dirige a los judíos amenazados de verse sustituidos por los paganos, sino que se dirige a los cristianos que dicen: He dejado la práctica religiosa, he dejado de rezar. Y viene las razones, a veces dramáticas, pero de ordinario lo que escucho se parece bastante a lo que dice la parábola: Estaba demasiado preocupado por esto..., por aquello...

Puesto que hacen estas reflexiones, la situación de ustedes no es ésta. Pero estemos atentos; Dios siempre ofrece sus invitaciones.  Podríamos pensar que hay aquí dos parábolas: la de la invitación general y los rechazos, y la del invitado que es expulsado de la fiesta. En realidad, se trata de la misma idea de invitación, pero tan amplia que al final hay en la sala buenos y malos, como nos indica también las parábolas de la cizaña y de la red, con las que Jesús quiere señalar que hasta el final los invitados de Dios, sean los que fueren, tendrán una oportunidad de hacerse buenos.

Pero es menester: ¡Dichosos los invitados del Señor! Y termina con una alusión a nuestro comportamiento de invitados. Estamos en la sala nupcial es la Iglesia, es la asamblea dominical, es el banquete eucarístico. No falta la llamada al examen de nuestro corazón: Reconozcamos que somos pecadores... Y antes de la comunión: Cordero de Dios, ten piedad de nosotros; danos un traje de boda.

R.P: Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA    

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿Quién podrá resistir?. Pero de ti procede el perdón, Dios de Israel.

 

ORACION COLECTA

Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe y nos sostenga continuamente en las buenas obras.  Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías 25, 6-10a

Preparará el Señor de los Ejércitos para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país —lo ha dicho el Señor—. Aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara: celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.

 

SALMO RESPONSORIAL (22)

 

El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar: me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en 1a casa del Señor, por años sin término. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 4,12-14.19-20

Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso hicieron bien en compartir mi tribulación.

En pago, mi Dios proveerá a todas sus necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.

A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO                                                                                        

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que  comprendamos cual es la esperanza a la que nos llama. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo: El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijeran: tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Vengan a la boda.

Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encuentren, convídenlos a la boda. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los comensales reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?.

El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.]

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Sabiendo que la bondad y la misericordia del Señor nos acompañan todos los días de nuestra vida, digámosle con fe. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

 

1.- Por la Iglesia: para que con alegría y esperanza invite a todos los pueblos al banquete de la Vida, al cual la humanidad entera es llamada a participar. Oremos.

 

2.- Por nuestros gobernantes: para que el cuidado de la vida y el bien común sean su primordial preocupación en este tiempo de precariedad. Oremos.

 

3.- Por los profesionales de la salud: para que su espíritu de servicio y amor a la vida no les deje desmayar ante las dificultades. Oremos.

 

4.- Por los padres y madres de familia: quien en mutuo acuerdo formen a sus hijos en el cuidado de la vida, de la salud propia y  la  de los demás. Oremos.

 

5.- Por las personas y familias que en este tiempo han sufrido a causa de la enfermedad y la pérdida de un ser querido, que puedan experimentar  el consuelo de la fe y de nuestra solidaridad fraterna. Oremos.

 

6.- Por nuestros hermanos fallecidos en este tiempo de pandemia: que sean admitidos pronto al banquete del reino celestial. Oremos.

 

7.- Por los que participamos hoy en el banquete eucarístico, que recibamos la fuerza y la valentía de animar y sostener la esperanza de quienes están sufriendo  más en este tiempo. Oremos.

 

Muestra, Señor, tu misericordia a tu Iglesia que te suplica, acoge nuestras intenciones y da fecundidad a nuestros esfuerzos por mantener viva la esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta las suplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas ofrendas para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta piadosa celebración. Por Jesucristo nuestro Señor.}

 

ANTIFONA DE COMUNION 

Los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos fortalece con el alimento del Santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 12: Gal 4, 22-24; 26-27.31—5, 1; Sal 112; Lc 11, 29-32.

Martes 13: Gal 5, 1-6; Sal 118, Lc 11, 37-41.

Miércoles 14: Gal 5, 18-25; Sal 1; Lc 11, 42-46.

Jueves 15: Ef 1, 1-10; Sal 97,  Lc 11,  47-54.

Viernes 16: Ef 1, 11-14; Sal  32;  Lc  12, 1-7.

Sábado 17: Ef 1, 15-23; Sal  8;  Lc 12, 8-12.

Domingo 18: Is 45, 1.4-6; Sal 95; Tes 1, 1-5b;  Mt 22, 15-21.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 22, 1-14

 

1.- Mateo recalca fuertemente la posición de los que no aceptan el banquete. Deliberadamente "no se preocupan" del asunto y se vuelven a sus negocios. Incluso con sangre fría arremeten contra los mensajeros. La crítica que esto supone a la actitud de los jefes del pueblo es de toda dureza. Se describe una situación límite para poner en guardia al posible lector. Para el que ha recibido el don de la fe es de todo punto necesario responder con la vida a ese don, de lo contrario él mismo se autodestruye.

El mensaje de Jesús es para todos y a todos se llama al convite que es la fe. No hay situación, cualquiera que sea, que discrimine ante este don de Dios. Jesús recoge la herencia universalista del profetismo llevándola hasta sus límites. Mas aún, no hay selección en cuanto a la postura moral de los participantes ya que hasta los malos pueden llegar a participar de la fe si aceptan a Jesús. Para ser buen creyente no es imprescindible ser ya bueno moralmente. Más todavía, a muchos les estorba su "bondad" para llegar a Dios. v.14: No hay en esta sentencia, un tanto oscura de por sí, ninguna clase de discriminación. A muchos, a todos (polloi), se ofrece el reino pero no todos tienen la limpieza de corazón para dar una respuesta de fe honda. Esto hace que el creyente se encuentre en una sana y creadora tensión de cara al Reino, para no dormirse en una vanidad o seguridad que le podría ser nociva.

EUCARISTÍA 1978/47


2. --El Reino de Dios es un banquete de bodas.

Una idea que destaca en el evangelio de hoy es que el Reino de Dios es un banquete. Es algo que no conviene olvidar en un mundo y en una cultura que ha criticado a la religión como algo que aliena al hombre y va contra sus tendencias más naturales, como si se opusiese a su felicidad. Y esto no es así en la Palabra de Dios y, por tanto, en la fe cristiana. Otra cosa puede ser el camino y hasta la meta para conseguir esa felicidad. Ahí puede haber y hay discordancias profundas y opuestas. Pero quede claro que la felicidad es la meta del hombre para el sentido cristiano de la vida.

-El traje de fiesta.

Los exegetas no dan una explicación convincente y unánime. ¿Es la gracia? Parece que no, porque allí entran buenos y malos. ¿Es una nueva mentalidad? En este caso nos parece excesivo el castigo que se le propina. ¿Es que era un boicoteador de la fiesta y eso va contra lo más fundamental del Reino, rechazándolo y negándolo? Habría que preguntárselo a Jesús, y mientras tanto, la cuestión queda abierta. Yo me inclino a pensar que se trata de una actitud contra la Buena Nueva de la fe y la fiesta, que se opone de frente al Reino de Dios. Una especie de pecado contra el Espíritu Santo, contra lo más sagrado del hombre y de Dios, que sería la fe, la fiesta y la felicidad.

MARTÍNEZ DE VADILLO - DABAR 1987/50


 

3. UTOPIA/RD: JESÚS HABLA EN CLAVE DE UTOPIA. EL REINO DE DIOS NO SE HACE CON GENTE BUENA SINO CON GENTE  UTÓPICA.  SV/CONDENACION/NUMERO "MUCHOS SON LOS LLAMADOS". DESGRACIADAMENTE ESTA FRASE SUELE SER CITADA PARA SUSTO Y TORMENTO DE CONCIENCIAS.

Una vez más, Mateo no está seguro de que el nuevo Pueblo no vaya a caer en los defectos del antiguo Pueblo. La segunda parte de la parábola es un aviso en serio de que no hay Pueblo de Dios por descontado. Más aún, en tiempos del autor el nuevo Pueblo empezaba ya a dar señales de convertirse en antiguo. Y de la pluma del evangelista brota la tinta de la desilusión: "muchos son los llamados, pocos los elegidos". Desgraciadamente esta frase suele ser citada para susto y tormento de conciencias.

Suele ser citada como prueba de que son más los que se condenan que los que se salvan. ¡Es ya hora de olvidar esta interpretación! Jesús no hablaba en clave ética. Jesús no hablaba en clave de buenos y malos, de salvación y condenación eternas, de cielo e infierno. Jesús hablaba en clave de utopía. A hacer realidad la utopía estamos llamados todos, pero ¡qué pocos se creen que la utopía pueda ser realidad! (=Muchos son los llamados, pocos los elegidos). La Iglesia de Jesús no se hace con gente buena (la bondad no es patrimonio de la Iglesia, sino de la conciencia. Y la conciencia es patrimonio de creyentes y de ateos). La Iglesia de Jesús se hace con gente utópica.

DABAR 1981/53


 

4. VESTIDO/SIMBOLISMO: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS COMO PARA ASEMEJARSE MAS A LA HUMANIDAD PECADORA FRENTE A LA MUERTE: Ga 3. 27-28: Ef 4. 24:Col 3. 10-11: Gn 3. 11.

El tema del traje nupcial recuerda el del vestido y su significado simbólico en el orden de la salvación. El vestido humaniza el cuerpo, ayuda a situarse entre los semejantes, le saca a uno del anonimato. De ahí que sea con toda normalidad signo de la alianza entre Yahvé e Israel: cual un esposo, Dios extiende el paño de su manto sobre su esposa (Ez 16). Pero ésta es infiel y se muestra a todo el que llega: su vestido se deteriora, a no ser que Dios se lo quite y vuelva a dejar de nuevo a su esposa en el anonimato y la desnudez.

En la cruz, Jesús es despojado de sus vestidos como para asemejarse más a la humanidad pecadora frente a la muerte, que da al traste con todas las falsas seguridades y las apariencias.

Pero muy pronto revestirá, en la resurrección, la gloria divina que vive en Él. "Revestirse de Cristo" o "revestirse del hombre nuevo" (/Ga/03/27-28; /Ef/04/24; /Col/03/10-11), representa, pues, participar en ese orden de la salvación que engloba el desprendimiento y la resurrección de Jesús. Esta participación en plenitud está reservada a la escatología, cuando toda la humanidad se revestirá de la incorruptibilidad y estará engalanada para presentarse ante su Esposo eterno (Ap 21. 2).

Pero hay que revestirse del atuendo nupcial antes de participar en el banquete eucarístico. O, dicho de otro modo: esa participación es una fuente de exigencias morales que el invitado debe honrar mediante los desprendimientos que se imponen.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII
MAROVA MADRID 1969.Pág. 164


 

5. PD/V/SENTIDO. LA PALABRA DE JESÚS ES APTA PARA DAR EL SENTIDO PROFUNDO DE TODAS LAS COSAS. ES INCLUSO LA ÚNICA CAPAZ DE EXPRESAR EL SENTIDO DE LA VIDA.

Nosotros no podemos hacernos una idea de la resonancia que debió tener en la conciencia de los judíos de la época, convertidos o no al Evangelio, la toma y la destrucción por los romanos de la capital judía, de "Jerusalén, la Ciudad del Gran Rey" (5. 35).

Este derrumbamiento había afectado dolorosamente al sentido patriótico de todos los judíos y más todavía al sentido religioso, a su fe en las promesas divinas.

El otro acontecimiento es más actual, pero continúa desde hace mucho tiempo: es el fracaso que los predicadores del Evangelio han sufrido en el medio judío, sobre todo en Palestina. Pablo, que experimentaba más que otros muchos sus dolorosas consecuencias, sintió el carácter trágico de este hecho (Rm 9. 1-5; 10. 1-4, etc.); un hecho que hería, además, el sentimiento de solidaridad nacional y ponía a prueba la fe en la eficacia de la palabra de Dios.

La parábola evangélica es una meditación sobre estos acontecimientos. Es el fruto de esa confrontación entre la existencia y la Palabra, en que consiste lo más profundo de la vida de la fe. Para decirlo en lenguaje de hoy, puede decirse que esta parábola es una especie de "revisión de vida" que hace el evangelista ante sus oyentes. Su fe considera ante ellos los acontecimientos dolorosos que afectan al corazón de todos; esa fe los ve y llega a juzgarlos y a apreciar su sentido divino, y examina, en fin, qué proceder ha de adoptar ella para que la vida sea más conforme a la Palabra oída.

Todo ello ha de ser contemplado más de cerca. Hay ya un primer hecho evidente: para hallar el sentido de la actualidad, el evangelista acude a la Palabra de Jesús. De hecho, la parábola que va a buscar en el pasado de Israel la explicación de todas las cosas, es una palabra de Jesús: "Jesús se puso a hablarles en parábolas" (v. 1). (...) Mateo demostraba que la palabra de Jesús es apta para dar el sentido profundo de todas las cosas; que es incluso la única capaz de expresar el sentido de la vida. Si hay fracaso de la Palabra, explica Jesús, no es más que momentáneo, ya que la sala del banquete se llenará completamente; este rechazo parcial es debido al libre rechazo de los primeros invitados. En cuanto al aniquilamiento de la ciudad, es el castigo a la incredulidad del pueblo y al trato infligido a los enviados de Dios.

LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE MATEO
EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1981.Pág. 256


 

6. EV/ALEGRIA: VESTIDO DE FIESTA. NO COMO QUIEN VA A UNA OBLIGACIÓN O ENTIERRO.

Es preciso salir a los caminos del mundo para anunciar a todos -"malos y buenos" dice el evangelio- la Buena Noticia del amor de Dios, de la vida de Dios, que Él quiere para todos los hombres, el amor y la vida que Jesús quiere comparar con un gran convite de boda (para asistir al cual, dice Jesús, la única condición es ir con vestido de fiesta, es decir, no como quien va a una obligación -o a un entierro- sino a una alegre e importante fiesta.

J. GOMIS - MISA DOMINICAL 1987/19


 

7.- Muchos son los llamados y pocos los elegidos. A propósito de la traducción de esta frase se impone una observación. El adjetivo muchos es la manera semítica de decir todos. Un caso similar se encuentra en las palabras de la cena del Señor esta es mi sangre... que va a ser derramada por muchos=todos (Mt 26, 28). La frase final de la parábola no significa que unas personas sean llamadas y otras no. Para evitar malentendidos una buena traducción sería la siguiente: Todos son llamados, pero pocos escogidos.

Al margen de la traducción, el sentido de la frase no tiene nada que ver ni con las vocaciones sacerdotales ni con la predestinación ni con la salvación eterna. La frase significa sencillamente que todos estamos llamados a construir el Reino de los cielos aquí en la tierra, pero que no todos lo construimos.

ALBERTO BENITO - DABAR 1990/50


 

8. SV/ESFUERZO:

Había uno en el banquete sin traje de fiesta, y una vez descubierto es arrojado a las tinieblas atado de pies y manos.

Sin duda se apoya aquí Jesús en algún detalle histórico y costumbrista que desconocemos. Porque no se iba a hacer esto con aquellos pobres que fueron llamados por los caminos con urgencia, y es lógico suponer que no tenían traje de fiesta. ¿Es que les rogaron a todos que se pusieran unos trajes de fiesta que les proporcionaron y éste despectivamente no quiso hacerlo? Fuera lo que fuera aquí se quiere insinuar algo. Y es que para pertenecer al Reino de Dios hay que poner algo de nuestra parte. Dios invita y hasta pone el traje y todo lo demás. Pero algo se le exige al hombre. ¿Qué? Sinceridad, buena voluntad, apertura a Dios y los hermanos, frutos. Dios pone lo más, sin duda, que es su llamada y su gracia, pero hay algo imprescindible que tiene que poner el hombre. Porque Dios, que quiso crear al hombre sin el hombre, no quiere salvar al hombre sin el hombre (·Agustín-SAN). Nos hizo libres y quiere que ejerzamos la libertad. Dios llama, pero el hombre ha de responder. Esto nos lleva a la conclusión de la parábola: "Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos". Esto es así, pero no por culpa de Dios.

DABAR 1978/55


9.- Estas líneas de J. Jeremías pueden sernos útiles para situar la parábola del banquete -la última de las dirigidas "a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo"- en el ambiente en que fue pronunciada: "el anfitrión que daba una recepción podía distinguirse de modo espectacular por el número de sus invitados o, de forma más real, por el buen servicio a sus huéspedes... El invitado esperaba que le fuesen comunicados los nombres de los restantes comensales y que, independientemente de la invitación anterior, fuese llamado el mismo día del banquete por mensajero". (·JEREMIAS-JQ, Jerusalén en tiempos de Jesús, pp. 110-111)

La situación que se ha creado con el advenimiento del Reino en la persona de Jesús puede ilustrase con lo que se describe en la parábola. En primer lugar se destaca la importancia del que llama: "un rey" -la mentalidad popular pensaba inmediatamente en Dios- y de la fiesta que celebra: "la boda de su hijo". El punto que merece subrayarse con mayor insistencia son las reiteradas invitaciones, en primer lugar a sus amigos que ya habían sido convidados (llamados) anteriormente. En la invitación que se les dirige ("Todo está a punto. Venid a la boda") resuenan las palabras que inician y resumen la predicación de Jesús: "Está cerca el Reino de los cielos: convertíos" (cfr. Mt 4, 17).

Pero, a la hora de la verdad, los primeros invitados se desentienden. Tratándose del rey, rechazar su invitación y maltratar a sus enviados, es una muestra clara de estar contra él. La reacción del anfitrión es doble: a) Convidar a todos, malos y buenos, a la fiesta y llenar así la sala del banquete. Esto debía ser una gran bofetada para los que no habían querido acudir a la boda. B) Terminar con los que han rechazado la invitación y prender fuego a la ciudad. Parece que la parábola seguiría un orden más lógico sin los versículos 6 y 7, y así Lucas los desconoce totalmente. Seguramente son fruto de la reinterpretación que la iglesia mateana hace de la parábola después de la destrucción de Jerusalén, el año 70, a la que aquí se alude; y los malos tratos al segundo grupo de enviados pueden referirse a la actuación del judaísmo con los primeros cristianos.

El versículo 10 ("La sala del banquete se llenó de comensales") sería el final de la parábola. El nuevo pueblo de Dios se ha reunido abriendo a todos sus puertas: a buenos y malos. Pero los últimos versículos -una parábola de juicio- indican que del hecho de pertenecer a la comunidad eclesial no se sigue automáticamente la entrada en el Reino, sino que es necesaria una transformación personal, expresada con la imagen del traje de fiesta. El rey-juez excluye a quien no lo lleva y su situación expresa la desaparición de aquel que, por culpa propia, ha sido excluido de la salvación.

Y el texto evangélico termina con una sentencia generalizadora, en su origen seguramente independiente de la parábola: la llamada de Dios es para todos, pero exige una respuesta que no todos dan.

J. ROCA MISA DOMINICAL 1981/19