martes, 26 de octubre de 2021

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXI TIEMPO ORDINARIO CICLO B – 31 OCTUBRE 2021

 

DOMINGO XXXI TIEMPO ORDINARIO CICLO B – 31 OCTUBRE 2021

AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS YA  TU PRÓJIMO COMO A  TI MISMO



COMENTARIO

 

El evangelio de este domingo deja entender que esta búsqueda del mandamiento máximo, apreciada por los cristianos, no era entonces monopolio de ellos. Judíos y escribas, que habían llegado a las mismas conclusiones, sabían dar al mandamiento del amor una prioridad casi exclusiva. En esto seguían el ejemplo del Deuteronomio, que había afirmado la sencillez de las exigencias contenidas en la palabra de Dios: "La Palabra está bien cerca de ti, está en tu boca y en tu corazón para que la pongas en práctica" (30, 11-14). Esta preocupación tradicional se prolongaba en los cristianos; con mayor razón se explica el elogio hecho al escriba, de no encontrarse lejos del Reino.

Antes de insistir de nuevo en esta apreciación elogiosa formulada por Jesús, señalemos que el letrado la mereció por dos motivos; tiene un sentido muy exacto de la moral evangélica: primero es el mandamiento del amor, no hay nada mayor que él; y sitúa correctamente el precepto del amor respecto de las prácticas del culto.

Es muy digno de atención este judío; en puntos esenciales supo adoptar las mismas posiciones originales que parece haber adoptado y defendido Jesús. En varias ocasiones recordó Jesús que el precepto sabático era secundario con relación al del amor (Mc 3, 4 s.; Lc 13, 16), y su crítica del comportamiento de los judíos en el Templo, debió de inspirarse en la frase de Oseas, citada dos veces por Mateo (9, 13; 12, 7): "Misericordia quiero, que no sacrificio", parecida a la observación hecha por el letrado.

Esto finaliza, pues, con elogio a este judío fiel; por haber sabido dar al amor el primer lugar, Jesús le considera cercano al Reino. No se debe echar en saco roto este elogio, otorgado a uno de aquellos escribas a los que ordinariamente el Evangelio juzga con severidad. Esta alabanza invita a matizar el cuadro de los interlocutores de Jesús, que los autores nos han transmitido. Y sobre todo, recuerda a los discípulos de Jesús que no tienen ellos el monopolio del Reino. Por caminos inesperados, se acercan a él otros, de los que se había pensado que estaban lejos.

La lectura de hoy muestra además que gente que no oyó la predicación evangélica, sin embargo sabe abrir su vida a un amor auténticamente evangélico. Elocuente elección para quienes, habiendo oído esta predicación, quizá no alcanzaron el mismo nivel.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  Sal 37, 22-23.

No me abandones, Señor; Dios mío, no te quedes lejos; ven aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación.

 

ORACION COLECTA

Dios de poder y misericordia, de quien procede el que tus fieles te sirven digna y meritoriamente, concédenos avanza sin obstáculos hacia los bienes que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 6, 2-6

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: «Teme al Señor, tu Dios, guardando todos sus mandatos y preceptos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras viváis; así prolongarás tu vida. Escúchalo, Israel, y ponlo por obra, para que te vaya bien y crezcas en número. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: "Es una tierra que mana leche y miel.".

Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.

Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria.».

 

SALMO RESPONSORIAL (17)

 

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

 

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. R.

 

Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23-28

Hermanos: Ha habido multitud de sacerdotes del antiguo Testamento, porque la muerte les impedía permanecer; como éste, en cambio, permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor.

Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.

El no necesita ofrecer sacrificios cada día —como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo—, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidades. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO  Jn 14, 23.

Aleluya. El que me ama guardara mi palabra- Dice el Señor -  y mi Padre lo amara y vendremos a él. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».

Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos.».

El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos a Dios que escuche nuestras oraciones y bendiga al mundo. Digamos: Danos tu bendición.

 

1.-  Para que el amor sea el distintivo de los cristianos en el nuevo milenio. Oremos. R.

 

2.- Para que los que guían a las comunidades cristianas ayuden con sabiduría a los fieles a vivir en la verdad. Oremos. R.

 

3.- Para que los sacerdotes, unidos a Cristo, actualicen su vida y misión. Oremos. R.

 

4.- Para que los padres eduquen a sus hijos en la verdad, les den ejemplo y los ayuden a ser honestos, responsables y solidarios. Oremos. R.

 

5.- Para que el Señor conceda a las comunidades religiosas nuevas vocaciones, y el Evangelio llegue a todos.  Oremos. R.

 

6.- Para que la celebración de esta Eucaristía acreciente nuestra fe, fortalezca nuestra esperanza y avive nuestra caridad. Oremos. R.

 

Padre, danos tu bendición y por los méritos de Jesucristo, Sumo y Eterno sacerdote, escucha nuestras oraciones y graba tu ley en nuestro corazón.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Que este sacrificio Señor sea para ti una ofrenda pura y para nosotros, una efusión santa de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Sal 15, 11.

Me enseñaras el sendero de la vida, me saciaras de gozo en tu presencia, Señor.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Te pedimos Señor, que aumente en nosotros la acción de tu poder, para que, alimentados con estos sacramentos del cielo, nos preparemos para tu gracia, a recibir tus promesas. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 01:  Ap 7, 2-4.9-14; Sal 23; 1Jn 3, 1-3; Mt 5, 1-12ª.

Martes 02:  Jb 19, 1.23-27ª; Sal 24; Flp 3,20-21; Mc 15, 33-39; 16. 1-6.

Miércoles 03:  Is 58, 6-11; Sal 1; 1Co 12, 31-13,13; Mt 11, 25-30.

Jueves 04:  Rm 14, 7-12; Sal 26; Lc 15, 1-10.

Viernes 05:  Rm 15, 14-21; Sal 97; Lc 16, 1-8.

Sábado 06:  Rm 16, 3-9.16.22-27; Sal 144; Lc 16, 9-15.

Domingo 07: 1R 17, 10-16; Sal 145; Hb 9, 24-28;  Mc 12, 38-44.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mc 12, 28-34

Par.: Mt 22, 34-40

 

1.-  /Mc/12/29-31  LBT/CREATURA

El monoteísmo es al mismo tiempo afirmación de libertad y de dependencia.

Ningún otro Señor fuera del único Dios: eso es la libertad. Pero existe un Señor y hay que amarlo por encima de todo, perteneciéndole por completo: esto es la dependencia. El hombre no tiene que hacerse esclavo de los hombres, pero tampoco tiene que erigirse a sí mismo en señor. La libertad consiste en la obediencia al único Señor verdadero. La primacía de Dios no anula el amor al prójimo, sino que lo libera. El prójimo no es nuestro Dios. Nos convertiríamos entonces en esclavos suyos y andaríamos mendigando su apoyo; ya no habría profetas, sino demagogos. Si adorásemos al hombre, acabaríamos traicionándolo: nuestro amor a él no sería ya libre, desinteresado, crítico, salvífico. El hombre se convertiría en nuestro ídolo, buscaríamos su aprobación y nos prostituiríamos en su presencia. Amar al prójimo por Dios no significa instrumentalizar al hombre con vistas a Dios; significa amarlo con la libertad de Dios, con su amor fuerte y crítico; significa ser capaces, si el amor así lo pide, de permanecer solos, rechazados y crucificados por los demás.

LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE MARCOS

EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1981.Pág. 176)


2.- A diferencia de lo que dice Mateo (22, 34-40), este letrado no se presenta con ánimo de disputa, sino para hacer a Jesús una auténtica pregunta. En las escuelas rabínicas se distinguía entre mandamiento "graves" (o de peso) y "leves". Por otra parte, se contaban hasta 248 preceptos positivos y 365 prohibiciones legales. Así que estaba perfectamente justificado que los rabinos investigaran cuál de todos estos mandamientos era realmente importante, cuál era el primero y principal y como el resumen de todos.

Jesús responde citando al pie de la letra el pasaje del Dt 6, 4s (cfr. primera lectura), pero añade inmediatamente el mandamiento del amor al prójimo, que en el A.T. se halla en otro contexto (Lv 19, 18). Para Jesús ambos mandamientos son como uno solo: "No hay mandamiento mayor que éstos". Y es que no se puede amar a Dios sin amar al prójimo (cfr. 1 Jn 4, 20). En este mandamiento del amor se funda la única piedad verdadera.

Así lo reconoce el letrado que le ha hecho la pregunta, por eso subraya que cumplir este mandamiento vale más que "todos los holocaustos y sacrificios". Los judíos no pretendían, claro está, una religión sin exigencias morales y veían que entre el mandamiento primero del amor a Dios y el precepto de amar al prójimo existía una conexión necesaria. Incluso entendían que el amor al prójimo fuera como un resumen de la Ley; así, por ejemplo, se atribuye al rabino Hillel esta sentencia: "No hagas al otro lo que no deseas para ti. Esto es toda la Ley. El resto es interpretación". Con todo, no estaba claro en las escuelas rabínicas quién debía ser tratado como prójimo (cfr. Lc 10, 29-37) y, en general, creían que el prójimo era solamente el paisano, pero no el extranjero. Por otra parte, la conexión entre los deberes religiosos para con Dios y las obligaciones morales para con el prójimo se entendía a veces de un modo muy extrínseco: la "justicia" consistía sobre todo en el cumplimiento de las prescripciones cultuales y el amor al prójimo quedaba reducido a la limosna, en caso de conflicto prevalecía el culto a la atención de las necesidades del prójimo (en la parábola del buen samaritano los sacerdotes y levitas pasan de largo porque temían contraer una impureza ritual, tocando al que pensaban cadáver, que les inhabilitaría para dar culto a Dios).

Jesús reúne ambos mandamientos en un solo mandamiento del amor, de suerte que el verdadero culto no puede separarse ya de la atención a las necesidades ajenas. Además enseña que el prójimo es cualquier necesitado que encontremos en nuestro camino. En esta misma línea, Santiago afirmará rotundamente que "la religión pura e intachable a los ojos de Dios" es cuidar del prójimo en sus necesidades (Sant 1, 27).

EUCARISTÍA 1976, 58


 

3.- Texto. Después de varios domingos de caminar hacia Jerusalén, el texto de hoy nos sitúa en Jerusalén y en el Templo, al que Marcos ha desposeído de su privacidad judía confiriéndole alcance universal (Mc. 11, 15-19). En este marco se suceden después conversaciones al más alto nivel. Hoy interviene un jurista, favorablemente impresionado por las respuestas precedentes de Jesús. A diferencia de Mateo, Marcos quita a su intervención cualquier segunda intención. Entre el jurista y Jesús existe coincidencia total de puntos de vista y reconocimiento recíproco de esa coincidencia. El jurista considera las palabras de Jesús ajustadas a verdad; Jesús, por su parte, considera sensatas las palabras del jurista. No se percibe entre ellos el más mínimo atisbo de tensión o de discrepancia. Las palabras finales de Jesús confirman el clima de entendimiento mutuo: no estás lejos del reino de Dios.

Comentario. Una recopilación de antiguas tradiciones judías relata la historia de un gentil que quería convertirse a la fe judía a condición de que la totalidad de esa fe le fuera explicada en el tiempo que él pudiera resistir parado sobre un sólo pie. El rabino-Hillel aceptó el reto y le dijo: "No hagas a tu prójimo aquello que odiarías que lo hicieran a ti mismo. Esta es la totalidad de la Torà (Ley). El resto no son sino comentarios. Ve y estudia". La historia ilustra la necesidad de encontrar un principio ordenador que de alguna manera articulara y diera vida a la múltiple variedad de las 613 prescripciones contabilizadas en la Torá.

 

A primera vista ésta parece ser también la intención del texto de hoy. El especialista judío en Torá (esto era un letrado o jurista) pregunta a Jesús por la quinta esencia de la voluntad de Dios. Sin embargo, en el contexto de toda la obra de Marcos, creo que el texto obedece a una problemática diferente. Hasta ahora el autor ha puesto de manifiesto que el Reino de Dios es una realidad abierta a todos, no sólo a los judíos, y que esta realidad pasa por la muerte-resurrección de Jesús. La estancia de Jesús en Jerusalén es para Marcos algo más que un hecho histórico: representa el momento culminante de la llegada del Reino de Dios, precisamente por ser en Jerusalén donde Jesús muere y resucita.

Las conversaciones al más alto nivel mantenidas con anterioridad a la de hoy han podido producir la impresión de que entre judíos y cristianos no hay posibilidad de entendimiento.

La conversación de hoy niega y contrarresta esa impresión. El especialista judío y Jesús hacen la misma lectura de la Escritura santa y sacan las mismas consecuencias: el descubrimiento de Dios provoca una reacción-respuesta de amor a ese Dios descubierto y de amor a los demás, a la vez que relativiza el sistema cultual y nacionalista del Templo.

En estas condiciones el especialista judío está preparado para comprender que el Reino de Dios pasa por la muerte-resurrección del Enviado de Dios, pero sobre todo está preparado para recorrer también él ese camino de muerte-resurrección. A este respecto es absolutamente imprescindible recordar que Reino de Dios y salvación son realidades diferentes, que no se deben intercambiar ni confundir. En el evangelio de Marcos Reino de Dios es el camino de muerte y resurrección recorrido por Jesús y que está abierto a todos. Para la delimitación de estos conceptos remite al comentario de Mc. 10, 17-30.

A. BENITO  -DABAR 1988, 54


 

4.- El texto se presenta como una discusión entre Jesús y el rabino, pero en el fondo supone el ambiente de la primitiva comunidad judeo-cristiana. La comunidad ha visto en esta discusión algo más que un ejemplo clásico de disputa doctrinal entre dos rabinos. Ha concebido el amor de Dios revelado en Jesús como la liberación de la ley con vistas a una vida inspirada en el amor desinteresado.

HORIZONTALISMO VERTICALISMO: La pregunta que el rabino dirige a Jesús no es extraña ni inútil. El judaísmo del tiempo de Jesús enumeraba 613 mandamientos, 365 negativos y 248 positivos. Los grandes rabinos se esforzaban por encontrar un principio que los unificara. El problema no era sólo intelectual. Quería establecer una jerarquía entre los diversos preceptos y simplificar la vida espiritual. La respuesta de Jesús combina dos textos de la Ley Dt 6, 4-5 y Lv 19, 18. Con ellos formula el primero y más fundamental de los mandamientos: amar a Dios y a los hombres. Así se superan todos los esquemas y oposiciones entre verticalismo y horizontalismo. Con la encarnación de Cristo, Dios se ha hecho el más pequeño de los hermanos. Ya no se puede establecer relación con Dios ignorando la relación que él ha establecido con el hombre. El amor no es horizontal ni vertical. Sólo conoce la dimensión de la profundidad y de la totalidad. El cristiano tiene que regirse por la ley del amor. El amor relativiza la ley y la eleva sobre sí misma. Pero surgen unos interrogantes. ¿Se puede amar a Dios y al hombre a la vez?; ¿se puede creer en el cielo? Quien no ha llegado a la síntesis propuesta por Jesús se entrega a ratos a Dios y a ratos a los hombres u opta por Dios o por los hombres. El evangelio dice que hay que integrar Dios y hombre.

PERE FRANQUESA - MISA DOMINICAL 1985, 21


 

5. ESPIRITUALISMO TEMPORALISMO

Y ahora, tras la presentación de fariseos, herodianos y saduceos, aparece un escriba de buena voluntad. Jesús ha comprendido que su pregunta es sincera y por eso no tiene ninguna dificultad en responder directa y claramente.

 

La unión del primer mandamiento con el segundo había sido ya hecha en el seno del judaísmo; pero el sentido universal del "prójimo" no parece que fuera corriente en la teología hebrea: "prójimo" era el que pertenecía al pueblo elegido o al menos un prosélito que aceptaba las reglas del juego.

El escriba añade una cosa muy querida a nuestro evangelista: el culto no tiene valor en sí si no está estrechamente vinculado con el amor al prójimo. Jesús finalmente reconoce que también entre los escribas había algunos que no estaban lejos del reino de Dios.

A lo largo del cristianismo quedará siempre viva la polémica sobre la rivalidad entre el primero y el segundo mandamiento. Sobre todo, nosotros los occidentales no logramos captar toda la dialéctica que une inseparablemente ambos mandamientos.

Hablamos de verticalismo (hacia Dios) y de horizontalismo (hacia el prójimo), de antropocentrismo versus teocentrismo, sin comprender que lo más esencial del cristianismo es precisamente la combinación dialéctica entre Dios y el prójimo.

El verticalismo teocéntrico se muestra en un tipo de piedad introvertida, que huye del "mundo" y se refugia para siempre en lugares solitarios. La historia del cristianismo presenta ejemplos verdaderamente sorprendentes en su permanencia. Hemos de reconocer que el cristianismo ortodoxo es el que más ha sobresalido en este aspecto: un ejemplo insigne de ello lo tenemos en la "sagrada península" del Monte Atos, que todavía perdura después de mil años. Entre los católicos la vida monástica ha tenido muchos avatares y ha ido sufriendo los inevitables cambios de la sociedad en la que estaba inserta.

Sin embargo, la discusión sigue teniendo gran validez. Hoy ha sido muy frecuente que los hombres "religiosos" -o sea, practicadores de ciertos ritos venerables- sean los más alejados de una sensibilidad frente al prójimo de turno. En el mejor de los casos, conservan de "prójimo" una idea anacrónica, reduciéndolo al mendigo servil que circulaba por las viejas ciudades de tipo cuasifeudal.

Por otra parte, el horizontalismo antropocéntrico ha subrayado excesivamente la dimensión del hombre a costa de la búsqueda de algo mayor que el hombre. Y en un primer momento ha logrado algo positivo: la desaparición del "dios" opresor que impedía al hombre realizarse y plenificarse, pero, al confundir este "dios" con "Dios", ha sido causa de que por la parte trasera volvieran otros dioses "vestidos de paisano".

Actualmente en la crisis del mundo católico y protestante es fácil observar que el militante cristiano que descubre al hombre -a través de una lucha política de liberación- se cree obligado maniqueamente a abandonar su fe cristiana, dejando así libre el campo a los adversarios, que manipulan esta fe para sus fines egoístas y para ello financian suntuosamente el aspecto "vertical" del cristianismo, detrás del cual ocultan sus inconfesados intereses.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1192 ss.


 

6.-Estamos ya en Jerusalén, después del Domingo de Ramos, y durante tres domingos leeremos tres enseñanzas que marcan los últimos días de Jesús.

El texto de hoy es una síntesis importante del mensaje de Jesús. Ante la cuestión (muy discutida en el ambiente de los doctores de la Ley) sobre qué mandamiento es el primero de todos, Jesús recoge la afirmación de fe que todo israelita conocía y consideraba básica (la Shemá: cf. primera lectura). Pero a la vez añade otro precepto que se encuentra en Levítico 19,18, que une al amor a Dios, de manera inseparable, el amor a los demás. El texto del Levítico presupone que todo el mundo se ama a si mismo (y no lo critica), y a partir de ahí pide que todo lo bueno que uno desea para sí mismo lo desee y promueva también para los demás; originariamente éste era un texto que se refería sólo al amor a los miembros del propio pueblo, pero con el tiempo se extendió al menos a los extranjeros que vivían en Israel.

Es notable en la escena de hoy la buena sintonía entre Jesús y el escriba. La respuesta "Muy bien, Maestro", y la repetición y reafirmación que a continuación el mismo escriba hace de lo que ha dicho Jesús, denotan que aquel hombre había asumido personalmente los mismos criterios de Jesús: no es sólo considerar acertado lo que dice Jesús, es asumirlo personalmente. Y en eso consiste, al fin y al cabo, la fe y el seguimiento de Jesús.

J. LLIGADAS - MISA DOMINICAL 1994, 14

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CANTOS POSIBLES PARA ESTE DOMINGO

 

01.- ENTRADA: PUBLO SANTO Y ELEGIDO

Caminamos hacia ti

Oh ciudad de nuestro Dios

construyendo en este mundo

la verdad y el amor.

 

PUEBLO SANTO Y ELEGIDO

CONGREGADO EN EL AMOR

VAS BUSCANDO PEREGRINO

LA CIUDAD DE NUESTRO DIOS.

 

2.- Avanzamos peregrinos

con Jesús nuestra esperanza.

Él nos salva, Él nos guía

con la luz de tu  palabra.

 

02.-  COLECTA: BIENAVENTURADOS

1.- Bienaventurados los hombres inquietos,

que nunca se venden a una situación.

Bienaventurados los hombres sencillos,

ajenos al ruido de la ostentación.

 

BIENAVENTURADO ES

QUIEN VIVE A CONTRACORRIENTE

Y SALE AL PASO A LA GENTE

SI ESTA LA GENTE EN ERROR.

 

2.- Bienaventurados los hombres sinceros,

contiene su vida conciencia y verdad.

Bienaventurados los hombres cansados

de andar por los días sin un ideal.

 

3.- Bienaventurados los hombres

que pierden dinero y honores por no claudicar.

Bienaventurados los hombres que viven

buscando el sentido de su libertad.

 

BIENAVENTURADO ES AQUÉL QUE ADMITE OPINIONES

Y JUZGA LAS SITUACIONES SIN PREJUICIO NI PASIÓN.

 

03.- DONES: TU ERES PARTE DE NUESTRA HERENCIA

TÚ ERES LA PARTE DE NUESTRA HERENCIA,

DE TI NOS VIENE LA LIBERTAD.

 

Refugio en los momentos de peligro,

buscamos en ti nuestra alegría

y en todos los que entregan por el pueblo

sus fuerzas, ilusiones y la vida.

 

Qué fácil adorar a dioses falsos,

poniendo la ilusión en el dinero,

siguiendo sin pensar a los de arriba,

aceptando sus modas y su credo.

 

No envidio el esplendor de sus banquetes,

ni el oro que ostentan en sus fiestas;

prefiero cantar con los sencillos canciones de un pueblo que despierta.

 

Señor, eres la herencia de tu pueblo,

con tus manos defiendes nuestra suerte;

es bella la tierra que preparas

a todos los que luchan y combaten.

 

Tú siempre vas delante de nosotros

sin dejar que la muerte nos oprima;

por eso al caminar vamos alegres;

nos muestras el sendero de la vida.

 

Tú eres la parte de nuestra herencia,

de ti nos viene la libertad.

 

04.- COMUNION: FELICES SON LOS POBRES

1.- Felices son los pobres, los que todo lo han dejado, 

porque es de ellos el Reino de los cielos.

Felices los que lloran al ver a sus hermanos, 

porque encontrarán consuelo a su tristeza.

 

FELICES SEREMOS SI VAMOS POR TUS SENDAS,  

SIGUIENDO TÚ SOMBRA AL CAMINAR;

FELICES SEREMOS SEÑOR.

 

2.- Felices los que firmes, superan las desdichas,

porque encontrarán el premio de su firmeza.

Felices los que buscan y luchan por la paz,

porque están forjando la tierra para todos.

 

3.- Felices los que miran con limpio corazón,

porque encontrarán el rostro del Dios vivo. 

Felices los que tienen sed y hambre de justicia,

porque se verán satisfechos para siempre.

 

05.- SALIDA:  SANTA MARIA DEL CAMINO

Mientras recorres la vida,

tú nunca solo estás,

contigo por el camino

Santa María va.

 

¡VEN CON NOSOTROS AL CAMINAR,

SANTA MARÍA, VEN! (BIS).

 

Aunque te digan algunos

que nada puede, cambiar,

lucha por un mundo nuevo,

lucha por la verdad.

 

Si por el mundo los hombres

sin conocerse van,

no niegues nunca tu mano

al que contigo está.

 

miércoles, 20 de octubre de 2021

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXX T.O. CICLO B - 24 OCTUBRE 2021

 

DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO CICLO B – 24 OCTUBRE 2021


NO PERDER EL CONTACTO


 

COMENTARIO

 

Los cuatro domingos anteriores están marcados por el "camino hacia Jerusalén" y hallan hoy su culminación. La referencia topográfica es lo bastante importante para que ninguno de los sinópticos la olvide: Jericó.  El hecho: Jesús ilumina al ciego que puedan caminar con él hacia Jerusalén.  Se destaca la plegaria del ciego: "Maestro, que pueda ver". La primera lectura,  en  cambio, recoge las palabras proféticas que anuncian la obra de Jesús: "Entre ellos hay ciegos y cojos... una gran multitud retorna”. Se trata del retorno a la tierra prometida, después del durísimo destierro; se trata de una nueva reunión... "de los confines de la tierra", porque "el Señor ha salvado a su pueblo" (1. lectura).

Cierto, "el Señor ha estado grande con nosotros..." (Salmo responsorial). Es interesante notar que no hay, en el evangelio, ninguna orden de guardar secreto. Podríamos decir que ha llegado el momento en el que ya no hay el peligro de entender el mesianismo  de Jesús de un modo equivocado. Está muy claro que Jesús es el Siervo que "pone su vida" (evangelio del pasado domingo). ¡Ahora se hace la luz!  El ciego de Jericó es una figura del cristiano (paralela a la del sordomudo a quien Jesús dijo: "¡Effetá!").  Anuncia, desde ahora, el acto de fe del centurión que, al morir Jesús, será iluminado para decir: “Este hombre era el Hijo de Dios". Anuncia la multitud de iluminados, es decir, bautizados, que su misterio pascual, en este camino donde El nos ha precedido, hacia la Jerusalén de la gran congregación universal.

Aplicado a nuestras vidas, vemos que las referencias al camino, a la luz, al retorno, a la acción  transformadora  de Dios, a la ciudad de la gran congregación,  están  llenas de posibilidades   para  una  actualización de las lecturas de hoy.  La primera, en torno al tema del camino. Aquí el camino es  la  vida de Jesús, culminado en el misterio pascual, del que El tantas veces nos anuncia su proximidad, a la vez que nos invita a  la  participación. El salmo, desde las imágenes del pueblo que retorna, explica muy bien este camino: es un "sembrar con lágrimas" (¡qué expresiva es la narración  de  Lucas  cuando habla de   Jesús  que  "lloró  al aproximarse y ver la ciudad", Lc 19, 41!), pero también "cosechar entre cantares" (véase Jn 16, 20-22). Sólo cuando Jesús ilumina, puede entonces el hombre ver claro que éste es el camino; y a nosotros, a pesar de estar ya "iluminados", nos es preciso  invocar el Señor como "nuestro Maestro": ¡Que pueda ver!

Si permanecemos indiferentes puede pasar que nos quedaremos sentados pidiendo limosna a cualquiera que pase, o nos dejaremos atemorizar por tantas personas y cosas que procuran hacer callar nuestra plegaria.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  Sal 104, 3-4

Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su poder, busquen continuamente su rostro.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para que merezcamos conseguir lo que prometes, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 31,7-9.

Así dice el Señor: «Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel. Miren que yo les traeré del país del norte, los congregaré de los confines de la tierra.

Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna. Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos; los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito.».

 

SALMO RESPONSORIAL (125)

 

El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres

 

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R.

 

Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos.». El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R.

 

Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R.

 

Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 5,1-6

Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades.

A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón.

Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy», o, como dice otro pasaje de la Escritura: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.».

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO 2Tm 1, 10.        

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y saco a la luz la vida, por medio del Evangelio. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»

Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.».

Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.».

Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.». Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?».

El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.». Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

 Sabiéndonos necesitados del Señor que para por nuestra vida, digámosle como el ciego de Jericó. R.- Ten compasión y escúchanos.

 

1.- Para que Dios proteja y guie a su Iglesia. Oremos al Señor. R.

 

2.- Para que conceda la justicia y la paz a todos los pueblos del tercer milenio. Oremos al Señor. R.

 

3.- Para que los ayude afrontar el sufrimiento y la adversidad con valentía y esperanza. Oremos al Señor. R.

 

4.- Para que de la vista a los ciegos y convierta el corazón de los pecadores. Oremos al Señor. R.

 

5.- Para que la compasión de Dios hacia los que sufren se manifieste en los gestos de misericordia y de servicio de los cristianos. Oremos al Señor. R.

 

6.- Para que presentemos a Dios un culto agradable a sus ojos, lleno de buenas obras y humildad de corazón. Oremos al Señor. R.

 

Compadécete de nosotros, Señor, abre nuestros ojos a la verdad y ayúdanos a no apartarnos nunca de ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que redunde en tú mayor gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación de suave olor.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que expresan, para que obtengamos en la realidad lo que celebramos ahora sacramentalmente. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 25: Rm 8, 12-17; Sal 67; Lc 13, 10-17

Martes 26: Rm 8, 18-25; Sal 125; Lc 13, 18-21

Miércoles  27: Rm 8, 26-30; Sal 12; Lc 13, 22-30.

Jueves 28: Nm 21, 4b-9; Sal 83; Flp 2, 5-12, Jn 3, 11-16.

Viernes 29: Ef 2, 19-22; Sal 18; Lc 6, 12-19.

Sábado 30: Rm 11, 1-2ª; 11-12.25-29; Sal 93; Lc 14, 1.7-11.

Domingo 31: Dt 6, 2-6; Sal 17; Hb 7, 23-28; Mc 12, 28b-34

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mc 10, 46-52

Par: Mt 20, 29-34   Lc 18, 35-43   Mt 9, 27-31

 

1.- Texto. Como última escena en el camino hacia Jerusalén nos encontramos con el relato de curación del ciego Bartimeo. Como escena de curación rompe con algo que había sido habitual en los relatos de curación de Marcos: Jesús no aparta al ciego de entre la muchedumbre. Al contrario, es Jesús quien pide a la gente que vaya en busca del ciego.

Más aún, en diálogo público con el ciego, Jesús le pregunta por sus deseos, a los que, públicamente accede. Este diálogo con iniciativa de Jesús es otra novedad en los relatos de curación de Marcos. Gracias a este diálogo Marcos consigue que se nos queden bien grabadas dos frases: ¡Maestro, que pueda ver! ¡Anda, tu fe te ha curado! Pero Marcos no termina el relato con el encargo de guardar silencio, al que también nos tenía habituados.

En lugar de este encargo leemos lo siguiente: Y lo seguía por el camino. Caemos en la cuenta que tras el imperativo ¡anda! se escondía una invitación al seguimiento en el camino, el camino concreto hacia Jerusalén, hacia la cruz y la resurrección. Marcos ha elaborado un relato de visión del camino.

Comentario. La historia exegética del texto demuestra que nos hallamos ante un texto simbólico: Jericó es la tierra; el ciego, la humanidad irredenta; las gentes que impiden los gritos del ciego, las fuerzas que distraen del cristianismo; el camino a Jerusalén, el camino al mundo celeste.

Una vez más hay que repetir que la debilidad de esta simbología radica en no estar basada en la globalidad de la obra o macrotexto de Marcos. En el caso concreto de la exégesis de este texto, tal vez lo único que se debe salvar de ella es su intuición de que nos hallamos ante un texto simbólico. El resto mejor es olvidarlo.

Desde que Marcos nos ha hecho saber que el Reino de Dios está abierto a todos y que es un camino que pasa por la muerte y la resurrección, desde ese momento ya no necesita envolver en el silencio a la persona y a los milagros de Jesús. Y no lo necesita porque ya no hay lugar para malinterpretar la persona de Jesús y sus acciones. A partir de ese momento Marcos ha centrado su interés en despertar actitudes y comportamientos en consonancia con el Reino de Dios así concebido. Es lo que hemos ido descubriendo los domingos últimos.

¿Y hoy? Hoy, sencillamente, nos invita a que gritemos: ¡Maestro, que pueda ver! Nos invita a pedir una visión muy concreta: la del camino a Jerusalén, su meta y las actitudes a tener. ¡Que pueda ver ese camino para seguirlo! Esto es a lo que Marcos llama tener fe. Es la fe que hace posible lo imposible, como ya ha dicho el Maestro en 9, 23: Todo es posible para el que tiene fe.

No es por aguar la fiesta, pero hay algo que se deduce secundariamente del relato de hoy. Esta fe, esta visión, no son multitudinarios. En el relato la gente funciona como contrapunto folklórico. No quiero decir con esto que Marcos sea pesimista. Pero sí se revela como un autor tremendamente realista en lo que a entrar en el Reino de Dios se refiere.

Recuérdese que entrar o no entrar en el Reino de Dios es una cuestión distinta de salvarse o condenarse.

DABAR 1988, 53


 

2.- Marcos cierra el bloque de enseñanza pormenorizada de Jesús al grupo cristiano antes de la llegada a Jerusalén con un episodio narrativo. En él todos los participantes son presentados en movimiento, a excepción del ciego, que aparece sentado al borde del camino y pidiendo (v. 46; Bartimeo no es en realidad nombre propio, sino la formulación aramea de "hijo de Timoteo"). Desde su inmovilidad el ciego interpela a Jesús a gritos (vs. 47-48). Jesús se detiene, siendo entonces el ciego quien se pone en movimiento hacia Jesús (vs. 49-50). La escena se hace totalmente inmóvil para dar paso al diálogo; breve porque Jesús tiene que continuar el camino, en el que el ex-ciego quiere también acompañarle.

Interpelación: el hijo de Timoteo no puede seguir a Jesús porque no ve; en cuanto ve le sigue. Ver ¿qué? La respuesta a esta pregunta constituye sin duda la clave de la lectura de todo el episodio.

En el v. 47 Marcos da elementos suficientes para responder a la pregunta: Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: HIjo de David. Es decir, el ciego afirma que Jesús Nazareno es Hijo de David. Jesús Nazareno equivale a lo que hoy llamamos nombre y apellido: su mención resulta aquí inesperada. Hijo de David es un título mesiánico. El ciego ve en los rasgos humanos, tremendamente humanos de Jesús, al Mesías. En este sentido profundo ya no es ciego; por eso le dice Jesús: Tu fe te ha curado (v. 52). Un ciego fisiológico es quien ve realmente, mientras muchos videntes fisiológicos en realidad no ven:

Muchos le regañaban para que se callara (v. 48). Nos encontramos con la misma problemática desarrollada por Juan en el cap. 9 de su evangelio; léase, por ejemplo, 9, 40-41.

Visto en la perspectiva global del evangelio de Marcos, este episodio es enormemente realista y desgarrador. Muchos son los que acompañan a Jesús pero sólo un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna es capaz de ver a Jesús y seguirle. Un ciego, es decir, un hombre con capacidad de asombro, de admiración, de aceptación, de disponibilidad; un hombre que todo lo espera sin exigir nada.

DABAR 1976, 57


 

3.- Nos encontramos en la última etapa de la subida de Jesús a Jerusalén. El evangelio de los próximos domingos pertenece ya a la actividad desarrollada en el interior de la ciudad antes de la pasión y muerte. Las narraciones de milagros que encontramos en esta parte del evangelio de Marcos son muy escasas, y la de hoy nos ofrece un conjunto de características peculiares;

-En primer lugar, queda situada geográficamente: a la salida de Jericó, lugar de paso y una de las últimas etapas de los que iban a Jerusalén procedentes del Jordán. Además, Jesús va acompañado de "bastante gente", posiblemente hay entre ellos peregrinos que van a la fiesta de Pascua y que son los que le aclaman al entrar en Jerusalén (cf. Mc 11).

-También el ciego tiene nombre propio: Bartimeo (y se especifica, además, que era el hijo de Timeo). Este hombre, privado de la vista y condenado a vivir de las limosnas de la gente, es -como eran todos los ciegos- un representante de la miseria y de la desesperanza humana. Pero al oír que pasa Jesús no quiere de ningún modo dejar escapar su oportunidad. Su actuación está llena de detalles significativos:

-En primer lugar, llama a Jesús con el título de "Hijo de David", título mesiánico popular que incluye las esperanzas políticas y nacionalistas centradas en el restablecimiento de la monarquía davídica. Jesús, en el momento en que ha emprendido decididamente el camino que va a conducirle a la muerte, no rechaza ya el título de Mesías. La gente sí que pretende hacer callar a Bartimeo (¿quizás porque no comparte su opinión sobre el mesianismo de Jesús?).

-Cuando sabe que Jesús le llama, el ciego no duda ni un momento en dejar el manto y en dirigirse hacia él; el manto debía tenerlo extendido en el suelo para recoger en él la limosna: se desprende, por tanto, de aquello que le permitía sobrevivir porque cree que ha terminado su situación de ceguera.

-No hacía falta que dijeran a Jesús qué es lo que quería el ciego, pero quiere que sea él mismo quien exprese su deseo: "Maestro, que pueda ver".

-La curación se produce sólo por la palabra de Jesús, no va acompañada por ningún gesto. Es la confianza del ciego en Dios y en el poder curativo de Jesús -una confianza que ha quedado expresada en el conjunto de las palabras y acciones del ciego- lo que la ha hecho posible.

-Pero las palabras finales hablan de salvación. La fe no ha conducido a Bartimeo sólo a recobrar la vista, sino a la adhesión personal y al seguimiento de Jesús "por el camino".

Sigue a Jesús por el camino que lleva a Jerusalén y a la muerte: ésta es la verdadera salvación.

MISA DOMINICAL 1982, 20


 

4.- Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino (evangelio). Después de estas palabras empieza el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén. Marcos contrapone adrede la actitud de los discípulos, que no se deciden a seguir a Jesús por el camino de la cruz y la de este ciego a quien el Señor abre los ojos y él inmediatamente le sigue. También el día de Pascua tuvo lugar la iluminación espiritual de los discípulos (Lc 24,45), que se convirtieron en hombres nuevos, capaces de seguir a Jesús. 

Recordemos las palabras con que el cuarto evangelio acaba el relato de la curación del ciego de nacimiento: "Dijo Jesús: Para un juicio he venido yo a este mundo: para los que no ve, vean, y los que ven, se queden ciegos. Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: ¿También nosotros estamos ciegos? Jesús les contestó: Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís como véis, vuestro pecado persiste" (Jn 9,39-41). 

Estos textos nos ayudan a no caer en clasificaciones precipitadas: ¿dónde están los verdaderos ciegos? Debemos anunciar a todos los hombres y a todos los pueblos el amor salvador de Dios que se nos ha manifestado en Jesús. Debemos saber descubrir a todos los que están sentados al borde del camino, prontos a levantarse y seguir a Jesús. Y mientras tanto, ¿qué hacemos los cristianos de toda la vida?

JOSEP M. TOTOSAUS - MISA DOMINICAL 1988, 20


 

5.- -"Maestro, que pueda ver", que pueda seguir caminando, que aprenda a esperarlo todo de ti y todo de mí mismo, que aprenda a no hacerme ilusiones y a mantener la ilusión, a crecer en la esperanza de tus promesas sin creerme que todo me lo vas a dar hecho. Que aprenda a seguir caminando.

BERNARDINO HERNANDO - VIDA NUEVA


 

6.- La iniciación en la fe comienza de entrada con una manifestación de Jesús en la vida del hombre: es necesario que Cristo "pase por allí" (/Mt/20/30). Pero esa manifestación es misteriosa: el ciego, que representa aquí al hombre por el camino de la fe, no ve a Jesús: presiente tan sólo la presencia del Señor en los acontecimientos (v. 47a), pero expresa ya su fe poniéndose a disposición de la iniciativa salvífica de Dios (v. 47b). Esta apertura a Dios es puesta inmediatamente en tela de juicio por el mundo que le rodea (v. 48a), y necesita todo su empuje vital para mantener su decisión de apertura al Hombre-Dios (v. 48b).

El candidato a la fe se encuentra entonces con que es objeto de la atención de alguien que le descubre el llamamiento de Dios, que le invita y le anima a convertirse ("levantarse" o resucitar y "desprenderse de su manto" o despojarse del hombre viejo: vv. 49 y 50).

Ahora es cuando se inicia el diálogo final: ¿Qué quieres...? (v. 51). Se trata del compromiso definitivo, expresado en forma de pregunta y de respuesta con el fin de dejar bien clara la libertad total de las dos partes contratantes de la Alianza.

Finalmente, le es devuelta la vista al ciego como una visión de la fe (vv. 51-52) que le obliga inmediatamente "a seguir" a Cristo "por el camino".

El ciego es realmente el testigo perfecto del paso de la carne al espíritu, del egoísmo a la misión. Esta paso se realiza en cinco tiempos: la marcha hacia Dios por efecto de la presión de la conciencia personal y a pesar de los obstáculos del mundo; la marcha hacia Cristo al ver su llamamiento y al escuchar su Palabra; la entrega de uno mismo al Maestro mediante la conversión y el desprendimiento del hombre viejo; la comunión con Cristo en la visión de la fe, y finalmente, el caminar en Cristo y en su seguimiento, a través del mundo y para ser en medio de él signo del Reino.

MAERTENS-FRISQUE - MAROVA MADRID 1969.Pág. 210


 

7.- Jesús va de camino a Jerusalén. Sube por última vez a Jerusalén. Abandonó Galilea y, evitando pasar por tierras de Samaria, marchó por la orilla oriental del Jordán y por la Perea, siguiendo la ruta que pasa por Jericó (cfr. 10, 1). Ya en esta ciudad, que dista unos 30 km de Jerusalén, realiza el último milagro que narran los sinópticos. El texto de Marcos es, también en este caso, el que nos ofrece una narración más viva y cercana a lo acaecido.

Bartimeo, echado al borde del camino, ha oído hablar de Jesús y se ha enterado que va a pasar por allí. Mientras pide limosna a los peregrinos que suben a Jerusalén, este pobre ciego pone toda su confianza en el que ha de venir, en el Mesías o Hijo de David. Por el rumor de la gente y el griterío se da cuenta de que se aproxima Jesús y que con él ha llegado su gran oportunidad. Entonces se pone a gritar con todas sus fuerzas llamando a Jesús Hijo de David, que era el nombre o título con que el pueblo designaba al Mesías prometido. De este Mesías se esperaba la salvación nacional y el cumplimiento de todas las promesas que Dios hiciera a Israel (cfr. 11, 10). Se esperaba también que curara a los ciegos, de ahí la gran confianza de Bartimeo.

Los que marchaban delante del grupo, al oír los gritos del ciego y lo que decía, le mandaron callar (Lc 18, 39). Pero Jesús se detuvo y lo mandó llamar. Bartimeo, aumentada su confianza, se puso de un salto delante de Dios.

La pregunta de Jesús le ofrece la ocasión de expresar claramente cuál es su deseo y cuánta su confianza. Bartimeo llama a Jesús "Rabbuni" ("Maestro mío"), es un título menos frecuente y más honorífico que "Rabbi". También se expresa el gran respeto que le merece aquél a quien ha reconocido como Mesías.

Jesús le concede la gracia que le ha pedido y le dice que su fe le ha curado (cfr. 5, 34). Bartimeo tiene ya luz y camino. Bartimeo no se quedará sentado en las tinieblas, seguirá a Jesús "glorificando a Dios" (Lc 18, 43). La confesión de este ciego, que ha aclamado a Jesús como Hijo de David, ha desvelado públicamente el misterio mesiánico del Profeta de Nazaret. Pronto será todo el pueblo el que aclame a Jesús en Jerusalén y le salude como Mesías, como el que viene en nombre del Señor. Pues ha llegado el momento en el que, si callan los discípulos de Jesús, "gritarán las piedras" (Lc 19, 30).

EUCARISTÍA 1982, 40


 

8.- Con el relato de hoy acaba la predicación de Jesucristo por tierras de Palestina. Jesucristo sale de Jericó, a unos 28 km de Jerusalén, y se dispone a hacer su entrada en ella, el domingo de Ramos. Y este relato conciso, vivo, esquemático, de la curación del ciego, sintetiza la obra de Jesucristo (cf. Ia profecía de la 1ª lectura) y expresa la actitud del discípulo hacia él.

Los gritos del ciego contrastan con el misterio con que todo el evangelio ha envuelto la figura de Jesucristo: ¡sólo los demonios llamaban, habitualmente, con títulos mesiánicos a Jesús! Aquí, en cambio, el ciego reconoce a Jesucristo sin ninguna ambigüedad como el heredero de las promesas hechas por Natán a David de parte de Dios (cf. 2Sam 7,12-16): es la afirmación de Jesús Mesías al término de su vida pública, afirmación que seguidamente será reafirmada por la entrada en Jerusalén . Y esta afirmación va acompañada de la demanda de compasión, actitud fundamental del creyente ante Jesucristo salvador (cf. el "Señor, ten piedad" de la misa).

También en línea con este reconocimiento público de la mesianidad de Jesucristo, destaca que los que quieren hacer callar al ciego son los que acompañan a Jesucristo, mientras que él, al contrario de lo que hacía habitualmente, no se molesta ante las aclamaciones.

Jesucristo hace al ciego la misma pregunta que había hecho el domingo pasado a los hijos de Zebedeo ("¿Qué quieres que haga?"). Pero mientras aquellos habían respondido considerando a Jesucristo como un gobernante poderoso dispuesto a adjudicar prebendas, el ciego responde como alguien que ha entendido cuál es la misión de Jesucristo: servir, llevar vida a los pobres con una actitud no dominante sino servidora.

La curación es explicitada de manera muy sintética, sin prestarle casi atención y sin que se produzcan las habituales reacciones admirativas de los asistentes: en nuestro relato, el evangelista ha querido dar más importancia a la situación concreta del hombre curado que a la curación misma. Y esta situación concreta se presenta claramente, como paradigma de la situación del creyente; 1) la fe es lo que hace que el hombre sea salvado; 2) el creyente "ve" gracias a la palabra de Jesucristo; 3) el creyente "sigue" a Jesús "por el camino" (recordemos que la palabra "camino" es ampliamente utilizada en la antigua Iglesia para significar la vida cristiana).

J.. LLIGADAS - MISA DOMINICAL 1994, 13

 

PROPUESTA DE CANTOS PARA DOMINGO XXX T.O. CICLO B – 24 OCTUBRE

 

ENTRADA:   TOMADOS DE LA MANO

TOMADO DE LA MANO CON JESÚS YO VOY, 

LE SIGO COMO OVEJA QUE ENCONTRÓ EL PASTOR. 

TOMADO DE A MANO CON JESÚS YO VOY A DONDE ÉL VA.

 

Si Jesús me dice amigo, deja todo y ven conmigo, 

Donde todo es más hermoso y más feliz.

Si Jesús me dice amigo, deja todo y ven conmigo, 

Yo mi mano pondré en la suya e iré con Él

 

Yo te llevare, amigo a un lugar conmigo.

Donde todo es más hermoso y más feliz;

Yo te llevare amigo a un lugar conmigo.

Donde el sol y las estrellas aun brillan más.

 

COLECTA:  HOMBRES NUEVOS

DANOS UN CORAZÓN GRANDE PARA AMAR, 

DANOS UN CORAZÓN FUERTE PARA LUCHAR.

 

1.- Hombres nuevos, creadores de la historia, 

constructores de nueva humanidad. 

Hombres nuevos que viven la existencia,

como riesgo de un largo caminar.

 

2.- Hombres nuevos, luchando en esperanza 

caminantes, sedientos de verdad.

Hombres nuevos, sin frenos, ni cadenas 

hombre libres que exigen libertad!.

 

3.- Hombres nuevos, amando sin fronteras 

por  encima de razas y lugar. 

Hombres nuevos, al lado de los pobres 

compartiendo con ellos: techo y pan.

 

DONES: TRAEMOS A TU ALTAR

TRAEMOS A TU ALTAR

CON EL VINO Y EL PAN NUESTRAS OFRENDAS.

TRAEMOS A TU ALTAR CON LOS HOMBRES

SU AFÁN Y SUS PROBLEMAS.

 

Con los hombres que trabajan el pan con sudor

ofrecemos nuestro esfuerzo;

por los hombres que no tienen trabajo ni pan,

te pedimos el sustento.

 

Con los hombres cuyas vidas son fruto de bien

ofrecemos nuestra entrega;

por los hombres cuyas vidas son pena y dolor,

que sepamos estar cerca.

 

Con los hombres que construyen un mundo de paz,

ofrecemos nuestras manos;

por los hombres que padecen la guerra y el mal,

que seamos solidarios

 

COMUNION: EN LA NOCHE MIRANOS

EN LA NOCHE, MIRANOS,

DANOS TU MANO, SEÑOR. (BIS)

 

1.- Libra mis ojos de la muerte

dales la luz que es su destino.

Yo como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

 

2.- Haz que mi pie vaya ligero,

da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

 

3.- Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

4.- Guarda mi fe del enemigo,

¡tantos me dicen que estás muerto!

Tú que conoces el desierto

dame tu mano y ven conmigo.

 

SALIDA: QUE VES EN LA NOCHE

QUÉ VES EN LA NOCHE,

DINOS CENTINELA?

 

Dios como un almendro

con la flor despierta;

Dios que nunca duerme

busca quien no duerma,

y entre las diez vírgenes

sólo hay cinco en vela.

 

Gallos vigilantes

que la noche alertan.

Quien negó tres veces

otras tres confiesa,

y pregona el llanto

lo que el miedo niega.

 

Gloria en el sepulcro

Mueve Dios la piedra

Se levanta el mundo

Como un toro en vela

No turbáis el alma

Cristo ya está cerca