miércoles, 9 de marzo de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO II DOMINGO CUARESMA - CICLO C - 13 MARZO 2022

SU ROSTRO SE TRANSFIGURÓ


 

COMENTARIO


Lucas en el evangelio de hoy se centra en primer lugar en Jesús. Mientras ora, su rostro y sus vestidos empiezan a resplandecer. Dos hombres, también resplandecientes, le hablan de su resurrección en Jerusalén. A continuación, se centra en Pedro, Juan y Santiago. No comprenden, y ante la marcha de Moisés y Elías se ofrecen voluntarios a construir alojamientos. Pero una nube envuelve a los tres seres gloriosos con el consiguiente miedo de Pedro y sus dos compañeros, que oyen cómo una voz les habla de Jesús.

Comentemos: Trasladémonos al capítulo 24 de Lucas. Unas mujeres descubren que el sepulcro de Jesús está vacío. De repente se les presentan dos hombres con vestidos refulgentes. El miedo se apodera de ellas y los dos hombres les dicen que Jesús vive. Hay demasiados elementos comunes en ambos relatos para no ver que entre ellos existe una relación intencionada por parte del autor.

Esta relación nos ayuda a comprender el sentido del texto de hoy. En él no se trata de la muerte de Jesús, sino de su vida gloriosa. Nos hallamos ante una anticipación de esa vida. Es curioso y significativo el término empleado por Lucas para designarla: éxodo, salida. De Egipto a Israel fue el éxodo-tipo, el inicial, el nuclear. Pero este inicio y este núcleo se han ido ampliando y desarrollando hasta culminar en el éxodo de Jesús, en su salida de la muerte a la vida. De la muerte real a la vida real. Los éxodos anteriores, representados por Moisés y Elías, se dan cita en este último y en él tienen su culminación. Todo es fabuloso y todo es real en él. Es la realidad de la vida de Jesús a pesar de la muerte. No es fácil, sin embargo, la captación y aceptación de esta realidad. El desconcierto de Pedro y sus dos compañeros lo ejemplariza.

La transfiguración, que el evangelista sitúa como un alto en el camino que sube a Jerusalén, no ha sido otra cosa que una anticipación momentánea de la última meta y como un aliento para seguir caminando. Jesús les manda que callen lo que han visto hasta que todo se cumpla y el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos (Mt 17,9).

El domingo pasado contemplábamos a Jesús fiel a su vocación terrestre, sin caer en la tentación de forzar a Dios y sin ángeles a su servicio. Hoy es el propio Dios quien sale al encuentro de Jesús. Pedro y sus compañeros se asustan. Temen que la nube, símbolo de la presencia de Dios, vaya a destruir a quienes ha envuelto. Muy al contrario, es el propio Dios quien acredita a Jesús. Escúchenlo.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA   Sal 24, 6.2.22

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. Que no triunfen de   nosotros nuestros enemigos; sálvanos, Dios de Israel, de todos nuestros peligros.

 

ORACION COLECTA

Oh Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro espíritu con tu palabra; para que, con mirada limpia, contemplemos gozosos la gloria de tu rostro. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis 15, 5-12. 17-18.

En aquellos días, Dios sacó las estrellas, si puedes”. “Mira al cielo; cuenta las estrellas si puedes”. Y añadió: “Así será tu descendencia”. Abrahán creyó al Señor y el Señor se lo tuvo en cuenta. El Señor le dijo: “Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra”. Él replicó: “Señor Dios ¿Cómo sabré yo que voy a poseerla?”.

Respondió el Señor: “Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón”. Abrahán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó a las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres y Abrahán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrahán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él.

El sol se puso y vino la oscuridad, una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los animales descuartizados. Aquel día el Señor hizo una alianza con Abrahán en estos términos: “A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río, el Eufrates”.

 

SALMO RESPONSORIAL (26)

 

El Señor es mi luz y mi salvación

 

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R

 

Escúchame, Señor que te llamó; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: “Busquen mi rostro”. R

 

Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio. R

 

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 17—4,1.

Hermanos:  Sean todos ustedes imitadores míos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado. Porque, como les decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo: su fin es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, lo vergonzoso. Sólo aspiran a cosas terrenas.

Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador; el Señor Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio. Así, pues, hermanos míos muy queridos y añorados, mi alegría y mi corona, perseveren firmemente en el Señor.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO                                                                                                                   

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: “Este es mi Hijo, el amado; escúchenlo”.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 28b-36.

En aquel tiempo, Jesús tomó a Pedro a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña para orar. Y mientras oraban, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.

De repente, dos hombres conversaban con él: oran Moisés y Elías, que, apareciendo revestidos de Gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño; pero, permanecieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: “Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres carpas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: “Este es mí Hijo, mi elegido, escúchenlo”.

Cuando se oyó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos a Jesús, el Hijo de Dios, y supliquémosle que acelere la llegada de los cielos nuevos y la tierra nueva, donde contemplaremos su rostro eternamente. Digamos: R.- Muéstranos tu gloria y escúchanos.

 

1.- Por la Iglesia; que por la oración y cercanía a los hombres descubra la voluntad de Dios y la anuncie con claridad. Oremos. R.

 

2.- Por los que hemos recibido el don de la fe, por los que presiden las comunidades, por los que buscan la verdad: que el resplandor de la goria de Cristo nos haga testigos creibles de su evangelio. Oremos. R.

 

3.-  Por los líderes y gobernantes de las naciones; para que, a ejemplo de Cristo escuchen el sufrimiento de su gente y se comprometan en la construcción  de una sociedad mas humana. Oremos. R.

 

4.- Por los que sufren a causa de la enfermedad, el desempleo, la exclusión: para que encuentren en sus hermanos, la fuerza que da el Señor y hagan fecundo su sufrimiento. Oremos. R.

 

5.- Por todos los que nos hacen el bien y por los que nos hacen daño, por nuestros amigos y enemigos, por nuestros compañeros de trabajo o estudio: que juntos sepamos escuchar la voz del Señor y seguir sus caminos. Oremos. R.

 

6.- Por cada uno de nosotros, pueblo escogido y amado de Dios; que descubramos en nuestras vidas los destellos de la gloria del Padre y vivamos con corazón agradecido. Oremos. R.

 

Señor Jesús, haznos dóciles a tu Palabra y fieles a tu amor, y no permitas que nunca nos apartemos de ti. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Señor, que esta oblación obrre nuetros pecados y santifique los cuerpos y las almas de tus fieles, para que celebren dignamente las fiestas pascuales. Por Jesucirsto nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Mt 17, 5

Este es mi Hijo, en quien me complazco. Escúchenlo.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Te damos gracias, Señor, porque, al participar en estos gloriosos misterios, nos hace recibir  ya en este mundo, los bienes eternos del cielo. Por Jesucrito neustro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 14:  Dn 9, 4b-10; Sal 78; Lc 6, 36-38.

Martes 15:  Is 1, 10.16-20; Sal 49; Mt 23, 1-12.

Miércoles   16:  Jr 18, 18-20; Sal 30; Mt 20, 17-28.

Jueves 17:  Jr 17, 5-10; Sal 1; Lc 16, 19-31.

Viernes 18:  Gn 37, 3-4.12-13ª-17b-28; Sal 104; Mt 21, 33-43.45-46.

Sábado 19:  Sm 7, 4-5ª.12-14ª.16, Sal 88; Rm 4, 13.16-18.22; Mt 1, 16.18-21.24ª; Lc 2, 41-51ª.

Domingo 20: Ex 3, 1-8ª.13-15; Sal 102; 1Cor 10, 1-6.10-12; Lc 13, 1-9.

 

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc/09/28b-36
Par.: Mt 17, 1-9  Mc 9, 2-10

 

1.- Texto. Tres puntos revisables. Primero, la conversación de Moisés y Elías es sobre la salida de Jesús en Jerusalén. Segundo: Las palabras de Pedro son más fieles al original de la siguiente manera: nuestra presencia aquí es oportuna pues podemos construir tres tiendas. Tercero. La traducción litúrgica parece suponer que los envueltos en la nube son los discípulos. El original no es ni mucho menos tan explícito. Creo que los envueltos son Jesús, Moisés y Elías.

Lucas se centra en primer lugar en Jesús. Mientras ora, su rostro y sus vestidos empiezan a resplandecer. Dos hombres, también resplandecientes, le hablan de su resurrección en Jerusalén. A continuación se centra en Pedro, Juan y Santiago. No comprenden, y ante la marcha de Moisés y Elías se ofrecen voluntarios a construir alojamientos. Pero una nube envuelve a los tres seres gloriosos con el consiguiente miedo de Pedro y sus dos compañeros, que oyen cómo una voz les habla de Jesús.

Comentario. Trasladémonos al capítulo 24 de Lucas. Unas mujeres descubren que el sepulcro de Jesús está vacío. De repente se les presentan dos hombres con vestidos refulgentes. El miedo se apodera de ellas y los dos hombres les dicen que Jesús vive. Hay demasiados elementos comunes en ambos relatos para no ver que entre ellos existe una relación intencionada por parte del autor.

Esta relación nos ayuda a comprender el sentido del texto de hoy. En él no se trata de la muerte de Jesús, sino de su vida gloriosa. Nos hallamos ante unas anticipación de esa vida. Es curioso y significativo el término empleado por Lucas para designarla: éxodo, salida. De Egipto a Israel fue el éxodo-tipo, el inicial, el nuclear. Pero este inicio y este núcleo se han ido ampliando y desarrollando hasta culminar en el éxodo de Jesús, en su salida de la muerte a la vida. De la muerte real a la vida real. Los éxodos anteriores, representados por Moisés y Elías, se dan cita en este último y en él tienen su culminación. Todo es fabuloso y todo es real en él. Es la realidad de la vida de Jesús a pesar de la muerte. No es fácil, sin embargo, la captación y aceptación de esta realidad. El desconcierto de Pedro y sus dos compañeros lo ejemplariza.

El domingo pasado contemplábamos a Jesús fiel a su vocación terrestre, sin caer en la tentación de forzar a Dios y sin ángeles a su servicio. Hoy es el propio Dios quien sale al encuentro de Jesús. Pedro y sus compañeros se asustan. Temen que la nube, símbolo de la presencia de Dios, vaya a destruir a quienes ha envuelto. Muy al contrario, es el propio Dios quien acredita a Jesús. Escuchadle.

ALBERTO BENITO

DABAR 1986, 16

 


 

2.- Texto. Se articula dentro de un contexto en el que Jesús acaba de hablar de su muerte y de su resurrección, de la necesidad de ese camino para todo el que quiera ser su discípulo y del anuncio de que algunos de los presentes verán el Reino de Dios antes de que mueran.

En este contexto Lucas nos presenta a Jesús subiendo a un monte en compañía de Pedro, Juan y Santiago, con la finalidad concreta de orar, y no de manifestarse a sus discípulos. La referencia a la oración es típica de Lucas. Un judío oraba varias veces al día, pidiendo a Dios la venida del Mesías. Lucas parece presuponer que se trata de la oración de primeras horas de la noche, puesto que de los tres discípulos dice más adelante que se caían de sueño.

MU/EX: La descripción de la transformación de Jesús y el diálogo con Moisés y Elías la sitúa Lucas durante la oración de Jesús. La escenografía es escatológica: color blanco, brillo, gloria o resplandor, Moisés y Elías, cuya vuelta se esperaba para el final de los tiempos. Es decir, Lucas se sitúa en este final y lo describe desde las concepciones y los símbolos con que los judíos se lo imaginaban. El diálogo versa sobre el éxodo de Jesús. Es el término que emplea el texto griego, y no muerte como dice la traducción litúrgica. El término, en sí mismo, suena al éxodo de Israel, a su salida de la cautividad de Egipto para entrar en la tierra prometida. Tanto Moisés como Elías habían hecho la experiencia de un camino que va de la opresión a la liberación.

La experiencia de Elías la encuentras en 1 Reyes 19. El camino del que ha hablado Jesús a sus discípulos en el texto anterior al de hoy es exactamente el mismo: de la muerte (opresión) a la resurrección (liberación).

En medio de la escenografía escatológica entran en acción Pedro y sus dos compañeros. Su entrada coincide con la marcha de Moisés y Elías, marcha que Pedro cree poder evitar haciendo una propuesta desafortunada. No sabía lo que decía. La situación escatológica sigue. El propio Dios se hace presente bajo el símbolo de una nube envolvente y habla a los tres discípulos sobre Jesús. Moisés y Elías no están ya. Sólo Jesús es el importante y a quien hay que escuchar, ya que se trata de un mensajero o enviado muy especial: es el Hijo de Dios. Los éxodos pasados, representados por Moisés y Elías, no existen ya, eran prefiguraciones, anticipos. El éxodo último y definitivo, que completa y da sentido a los anteriores, es el de Jesús, su muerte y su resurrección. Cuando éstos tengan lugar realmente, algo decisivo habrá acontecido en el tiempo: éste habrá empezado a ser efectivamente escatológico, es decir, último y definitivo. Hoy, segundo domingo de cuaresma, todo esto tiene sólo valor literario. El domingo de Pascua todo esto tendrá además valor real.

Resumiendo: En su línea de instrucción cristiana expresiva y gráfica Lucas nos presenta la muerte y resurrección de Jesús como el último y definitivo éxodo, que da paso al nuevo tiempo.

Comentario. Caminar en cristiano es hacerlo en comunicación con Dios. Una vez más insiste Lucas en esto ofreciéndonos el modelo de Jesús en oración. Pero sigue sin ofrecernos el modelo de oración de Jesús. Esto lo hará más adelante, en el cap., 11: el Padrenuestro. Según este modelo, orar es pedir a Dios que El sea realidad entre nosotros, de forma que entre nosotros todo sea diferente.

Al ser Dios realidad en Jesús, Lucas concibe el camino de Jesús como la realización de lo que en la Biblia se llama el Reino de Dios. Culminación y apoteosis de este Reino es la resurrección de Jesús. Desde ella escribe Lucas su relato, imaginándosela como muchos judíos imaginaban entonces el final de los tiempos.

El modelo de camino de Jesús es un modelo de éxodo, es decir, el sentido de la marcha va de la opresión a la liberación. Ese es también el modelo de camino al que somos invitados. Siguiendo, pues, el camino de Jesús sabemos por anticipado y con absoluta certeza que caminamos en dirección liberadora. Con un bagaje así, tan poco pesado y sin embargo tan importante, el camino es otra cosa.

A.- BENITO

DABAR 1989, 14

 


 

3.- Los tres discípulos que serían testigos del abatimiento de Jesús en Getsamaní, fueron elegidos antes para ver su gloria en el Tabor.

La blancura de los vestidos de Jesús y el nuevo aspecto de su rostro (Mateo dice que aquellos se tornaron blancos como la luz y que su rostro resplandecía como el sol) no son más que la manifestación de la dignidad y la gloria que le correspondía como Hijo de Dios. Moisés y Elías, representando a la Ley y los Profetas -todo el Antiguo Testamento-, conversan con Jesús de lo que aún ha de cumplirse en Jerusalén. Toda la historia de la salvación culmina en Jesucristo, pero el momento de esta culminación es la hora de su exaltación en la cruz. El Tabor no se explica sin el Calvario. TABOR/CALVARIO

A pesar de que sólo hace seis días (Mt 17, 1) desde que Jesús les había anunciado su pasión y muerte en Jerusalén y había reprendido precisamente a Pedro porque intentó torcer su camino, éste sigue sin entender nada. Piensa que ha llegado la hora de disfrutar el triunfo y que puede ahorrarse lo que ha de suceder todavía.

La "nube", o la "columna luminosa", es en la biblia el símbolo de la presencia de Dios. Aquí aparece como respuesta a la proposición de Pedro. De la nube sale la voz de Dios. El signo de la nube es interpretado por la palabra. Y la palabra confirma a Jesús como enviado de Dios, como Hijo que ha venido a cumplir su voluntad. A él deben atenerse Pedro y sus compañeros. Lo fascinante y lo tremendo de la presencia de Dios, de la teofanía, se advierte en las palabras de Pedro y en el temor de los tres discípulos al ser introducidos dentro de la nube.

La transfiguración, que el evangelista sitúa como un alto en el camino que sube a Jerusalén, no ha sido otra cosa que una anticipación momentánea de la última meta y como un aliento para seguir caminando. Jesús les manda que callen lo que han visto hasta que todo se cumpla y el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos (Mt 17,9).

EUCARISTÍA 1982, 11

 


 

4..- Texto. Sirviéndose de un dato cronológico preciso, el autor relaciona la escena que va a seguir con las palabras precedentes de Jesús (cfr. estas palabras en Lc. 9, 22-27). El marco y la circunstancia son los mismos que en Lc. 6, 12. Descripción de la escena en los vs. 29-31. Es importante observar que el autor deja fuera de esta descripción a Pedro, Santiago y Juan. Así pues, el autor divide en dos al grupo que ha subido a la montaña. De un lado, Jesús: de otro, los tres. Si seguimos observando con atención, percibiremos que entre Jesús y los tres no hay comunicación de ningún tipo. Jesús habla de sus cosas con Moisés y Elías, pero no con Pedro, Santiago y Juan. Más aún, Pedro no sabe lo que dice. Tenemos, pues, el ámbito de Jesús por un lado y el ámbito de los tres por otro. Dos ámbitos irreductibles, puesto que no pueden comunicarse ni, consiguientemente, entenderse. La solución a esta situación es la nube, conocido vehículo plástico de la presencia de Dios. Envolviéndolos a los tres, la nube los sitúa en el ámbito mismo en que están Jesús, Moisés y Elías. La comunicación puede ya tener lugar y con ella el entendimiento.

Comentario. Como indicaba al comienzo, el texto de hoy tiene mucho que ver con las palabras de Jesús en Lc. 9, 22-27, palabras que a su vez habían sido motivadas por la anterior respuesta de Pedro a la pregunta de quién es Jesús (cfr. Lc. 9, 18-20). Entre Pedro y Jesús se había producido una dialéctica, una tensión.

Pedro tiene una concepción de la persona de Jesús que Jesús ni comparte ni acepta. Ambos se mueven en ámbitos distintos. Es lo que Lucas pone plásticamente de manifiesto en el relato de hoy.

PEDRO/INCREDULIDAD D/IMAGENES-FALSAS: Pero si de la constatación del hecho de la disparidad de concepciones pasamos a los contenidos de esa disparidad, la sorpresa que nos llevaremos será mayúscula, pues descubrimos que Pedro se mueve ni más ni menos en la misma línea en que se movía el tentador del domingo pasado. Pedro concibe a Jesús en términos del omnipotente que puede y debe imponer su mano. Pedro no entra por la concepción de un Jesús trajinado por el acontecer histórico. Pedro no entra por Jerusalén. Pedro quiere un Jesús fuerte, de rompe y rasga, que ponga las cosas en su sitio con autoridad y dominio. En última instancia: quiere un Dios como tiene que ser. ¡Un Dios como tiene que ser! ¡Qué expresión tan castiza y significativa! Pero, mira por dónde, Dios no quiere ser así. La voz de Dios, al final del relato, tiene de todo menos de omnipotente y poderosa. No es una orden; es una invitación. ¡Qué fantástico es este Dios de Jesús! Cansado de ser el Dios que los humanos queremos que sea, hoy nos pide que le dejemos ser simplemente el Dios de Jesús y que le aceptemos así. El domingo pasado hablábamos de tentaciones de Jesús. Hoy hay que hablar de tentaciones de Pedro. Los dos relatos se complementan para ofrecernos un Dios inédito. Inédito porque sigue habiendo muchos Pedros que desean un Dios como tiene que ser, un Dios en su puesto.

EUCARISTÍA 1983, 17

 


 

5.- "Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar": La narración de la transfiguración en Lucas sigue a las palabras sobre el seguimiento y las actitudes del discípulo. Se trata de presentar a quién se sigue. Es imposible determinar lo que hay en la escena de histórico y lo que hay de simbólico. No podemos reducirlo a una sola dimensión y debe leerse desde la perspectiva postpascual.

-"Pedro y sus compañeros... vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él ": Jesús habla con Moisés y Elías sobre su "muerte". Literalmente el término es "éxodo", que adquiere una riqueza de sentidos: en el marco geográfico de Lc es una referencia al camino que Jesús inicia hacia Jerusalén y que le conducirá a la muerte; y con el trasfondo del AT es la referencia a la liberación de Egipto (fijémonos en la relación de Moisés con el Éxodo y, también, de Elías con el monte del Horeb, lugar de la alianza), clave de la manifestación de la gloria del Señor. Jesús caminando hacia la muerte también manifiesta la gloria del Señor a sus discípulos.

-"Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle ": Hay ciertamente una estrecha relación de esta escena con la del Bautismo. Si hasta ahora, en el evangelio, Jesús ha sido presentado como el Mesías y el Hijo del Hombre, ahora se da un paso más en la comprensión de su personalidad: es el Hijo que hay que escuchar para entrar en la gloria del Reino. Las figuras de Moisés y Elías hacen de contraluz. Son los dos representantes de los profetas que se tenía que escuchar en la Antigua Alianza. Ahora hay que escuchar a Jesús "solo".

-"Ellos guardaron silencio... ": Durante el ministerio de Jesús, los discípulos, pese a haber entrado en la nube de la revelación de Dios, no han sido aún capaces de entender y expresar claramente quién es Jesús. Después de la resurrección serán capaces de proclamar la gloria que han contemplado en el Hijo.

J. NASPLEDA

MISA DOMINICAL 1995, 4

 


 

6.- Otra epifanía de Jesús, nueva teofanía de Dios: «mientras oraba» el hombre interior de Jesús se manifiesta, descorriendo el velo de su cuerpo.

La escena está llena de contrastes. Jesús se encuentra en plena gloria pero habla de su muerte. Los discípulos casi entran en el cielo, pero están asustados y «se caían de sueño». Quieren quedarse allí, pero tienen que bajar y subir a Jerusalén. Dios les manifiesta al Hijo escogido, pero se les ordena no decir nada.

Se trata de un anticipo de nuestra esperanza. Jesús transfigurado es el modelo en el que seremos transformados. Pero antes hay que escucharle, hay que seguirle, hay que subir con él hasta la cruz, hay que entrar en la nube de Dios. La cruz es la gran teofanía de Dios, y es amando hasta la muerte como nos transformaremos definitivamente. No es cuestión de hacer chozas en el monte, sino de bajar a las simas donde sufren los hermanos.

En el relato hay circunstancias parecidas a las alianzas con Abraham y con Moisés, sólo que en plenitud.

CARITAS
PASTOR DE TU HERMANO

CUARESMA 1986.Pág. 30

 

 

 

II DOMINGO DE CUARESMA

 

TOMADO DE LA MANO

TOMADO DE LA MANO CON JESÚS YO VOY,

LE SIGO COMO OVEJA QUE ENCONTRÓ AL PASTOR,

TOMADOS DE LA MANO CON JESÚS YO VOY A DONDE ÉL VA (BIS)

 

Si Jesús me dice; Amigo, deja todo y ven conmigo.

Yo mi mano pondré en la suya y me iré con él. (Bis)

 

Yo te llevaré amigo a un lugar conmigo;

donde el sol y las estrellas aún brillan más.

Yo te llevaré amigo a un lugar conmigo,

donde todos es más hermoso y más feliz.

 

EN SU MESA HAY AMOR (KAIROI)

EL SEÑOR NOS HA REUNIDO JUNTOS A ÉL.

EL SEÑOR NOS HA INVITADO A ESTAR CON ÉL.

- EN SU MESA HAY AMOR LA PROMESA DEL PERDÓN.

Y EN EL VINO Y PAN SU CORAZÓN (bis).

 

Cuando Señor tu voz llega en silencio a mí 

y mis hermanos me hablan de ti,

se que a mi lado estas. Te sientas junto a mí.

Acoges mi vida y mi oración.

 

Al compartir tu pan nos unimos Señor,

tu voluntad se haga en mí.

Llenas mi corazón de alegría y paz,

contigo podré yo caminar.

 

JESUS, ESTOY AQUÍ

1.- Jesús, (Jesús) estoy aquí (aquí).

Jesús, ¿qué esperas de mí?

Mis manos, están vacías;

¿Qué puedo ofrecerte?

Sólo sé, que quiero, ser diferente.

Jesús, (Jesús) estoy aquí (aquí).

Jesús, ¿qué esperas de mí?

mis ojos / temen al mirarte;

quisiera / poder enfrentarte.

 

AMAR, COMO TÚ AMAS;

SENTIR, COMO TÚ SIENTES

MIRAR A TRAVÉS DE TUS OJOS,

JESÚ(UU)S.

 

2.- Contigo mi camino es difícil,

me exiges abrir un nuevo horizonte,

en la soledad de mi noche. Jesús.

No, no puedo abandonarte,

Jesús en mí penetraste,

me habitaste, triunfaste,

y hoy vives en mí.

 

BUSCO TU ROSTRO (NOVICIADO CONSOLACION)

Caminando por la vida, busco tu rostro, Señor.

¡Busco tu rostro!

 

MUÉSTRAME TU VIDA, MUÉSTRAME TU ESPÍRITU,

TENGO SED DE TI, TENGO SED DE TI. (BIS).

 

 Con tu gracia y con mi nada, hoy me acerco a Ti

¡Busco tu rostro!

 

 Con la fuerza de tu Espíritu y el impulso de tu amor.

¡Busco tu rostro!

 

DANOS TU LUZ (J.A. ESPINOSA)

SEÑOR, TU QUE BRILLAS EN LAS TINIEBLAS

DANOS TU LUZ (2V).

 

Mi corazón, está sangrando/

 me siento lejos, lejos de ti,

la vida es triste, si tú nos dejas (2v)

solos sin luz.

 

En esta noche sigo tus pasos

aunque no vea clara tu luz,

guíanos tú por esta vida/

por esta vida hasta la luz

 

Pronto vendrá el nuevo día

amanecer de eterna luz,

nace en nosotros paz y esperanza

juntos veremos la luz sin fin.

 

SUBE A LA MONTAÑA

SUBE A LA MONTAÑA,

SUBE A LA MONTAÑA,

SUBE A LA MONTAÑA

Y VERÁS AL SEÑOR /2

 

Oye la llamada de su voz,

no vuelvas la espalda al Redentor,

sube y sigue al Señor.

Él te invitará a ser pobre,

Él te invitará a ser limpio,

a vivir, a morir

por un mundo de amor.

 

No juzgues y no te juzgarán;

no devuelvas nunca mal por mal,

habla y di la verdad.

Todo aquel que sube, llega,

todo aquel que busca, encuentra,

la verdad que Jesús

en el monte enseñó.

 

REÚNE, SEÑOR, A TU IGLESIA

REÚNE, SEÑOR, A TU IGLESIA

EN EL AMOR Y LA UNIDAD. / (2)

 

Como este pan que partimos,

antes disperso por los campos,

ahora formando un solo pan.

 

Con este pan compartido,

con esta Sangre derramada,

la vida comulga en caridad.

 

Como torrente en crecida,

todos los pueblos de la tierra

un único pueblo formarán.

 

Acuérdate de tu Iglesia,

líbrala de todo peligro

y hazla perfecta en tu amor.

 

LLORA SIEMPRE JESÚS

LLORA SIEMPRE JESÚS CON LOS QUE LLORAN,

GRITA SIEMPRE JESÚS CON LOS QUE GRITAN,

MUERE SIEMPRE JESÚS CON LOS QUE MUEREN

Y SUFRE LA INJUSTICIA CON QUIEN SUFRE INJUSTICIA.

 

A diario es escupido y despreciado

en todos los que sufren el desprecio

porque el Señor está en los marginados

y está bajo la piel de los hambrientos.

 

A diario es maldecido y torturado

en todos los que sufren la tortura

porque el Señor está en los perseguido

y en todos los que sufren desventura.

 

HOMBRES NUEVOS

¿DANOS UN CORAZÓN GRANDE PARA AMAR

DANOS UN CORAZÓN FUERTE PARA LUCHAR

 

Hombres nuevos creadores de la historia

constructores de nueva humanidad.

Hombres nuevos que viven la existencia

como riesgo de un largo caminar.

 

Hombres nuevos luchando en esperanza

caminantes sedientos de verdad.

Hombres nuevos sin frenos ni cadenas

hombres libres que exigen libertad.

 

Reúne, Señor, a tu Iglesia

Letra:

 

Como este pan que partimos,

antes disperso por los campos,

ahora formando un solo pan.

 

 

viernes, 4 de marzo de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO I - CUARESMA - CICLO C - 06 MARZO 2022

 

LA TENTACIÓN: QUERER ESCAPARSE DEL ESFUERZO DE VIVIR

 



 

COMENTARIO

 

“Tentación”: esta palabra evoca de ordinario unos combates parciales, muchas veces de orden sexual. Pero aquí, el desierto, el hambre, la impresionante toma de conciencia de Jesús en el momento de comenzar su misión, nos indican  la importancia más global de este combate. Se trata de la “gran tentación”: buscar en Dios unos poderes mágicos para orillar las dificultades. Durante su ayuno de cuarenta días en el desierto Jesús midió la enormidad de lo  que iba a emprender: cambiar las ideas sobre Dios, contradecir a los “sabios” oponerse a los poderosos, proponer una justicia y un amor que deberían superar en mucho lo que enseñaban los fariseos. Le dirán: “¿Quién eres tú para hablar de ese modo, si no eres más que un pobre Galileo?”. Y allí está el tentador de la gran tentación: “Si de verdad eres el Hijo de Dios, ¡qué gran poder tiene en tus manos!.

Puedes subyugar al mundo entero”. Con esa fortaleza tan serena que revela el Espíritu, Jesús se niega a jugar a ser mago. El misterio de la encarnación es Dios que entra en la condición humana sin protección alguna y sin poderes especiales. Un superhombre no habría podido decirnos: “Síganme, imítenme”. Y nosotros, los que queremos seguirle, ¿Vamos a pedir  facilidades y poderes mágicos? Es el mismo Jesús el que nos invita a pedírselo todo: el pan, el perdón, la ayuda que  necesitamos. Hay una buena petición de ayuda y una mala. Escuchemos bien la última réplica de Jesús: “Está mandado: No tentarás al Señor, tu Dios”. “Tentar a Dios” es esperar de él cosas que lo falsearían todo: lo que él es, lo que somos nosotros, la vida que nos da. Nos gustaría una vida menos penosa, menos angustiosa, llena de felicidad y de gozo. Y sentimos muchas veces la tentación de pedirle esto a la religión.

La fe nos ofrece no unos medios para hacer la vida más fácil, sino la posibilidad de vivir a fondo lo fácil y lo difícil. Esto, es llevar una verdadera vida de hombre: ser en el grado más alto lo que hay que ser y sacar partido de todo. El Padre Six definía así a santa Teresa de Lisieux: “Sacó partido de todo para amar”.

En eso es en lo que piensa Jesús durante los cuarenta días: en hacer lo que tiene que hacer, con los medios de un hombre, con el corazón y el corazón de un hombre. ¡Qué tonto  ese demonio que viene a proponerle unos medios mágicos para deslumbrar y subyugar  a todos!. ¡Pero no es tan tonto!. Sabe jugar con el espejismo de la gran tentación: utilizar caminos cortos y medios poderosos para triunfar. “Si de verdad eres el Hijo de Dios, ¡sírvete de tus poderes!”.

También a nosotros nos sopla Satanás: “Dios te ama; se lo puedes pedir todo”. Hará incluso de profesor: “Está escrito.......”. Nosotros le responderemos con Jesús: “Está dicho” que no hay que pedirle a Dios que nos libre del esfuerzo de vivir.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  Sal 90, 15-16

Me invocara y lo escuchare; lo defenderé lo glorificare, lo saciare de largos días.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso, por medio de las practicas anuales del sacramento cuaresmal concédenos progresar en el conocimiento del misterio de Cristo, y conseguir sus frutos con una conducta digna. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 1-2. 4-10.

Moisés hablo al pueblo diciendo: Cuando entres en la tierra que el Señor, tu Dios, te da en herencia, cuando tomes posesión de ella y te establezcas allí, recogerás las primicias de todos los frutos que extraigas de la tierra que te da el Señor tu Dios, las pondrás en una canasta, y la llevarás al lugar elegido por el Señor tu Dios, para constituirlo morada de su nombre. “El Sacerdote tomará de tu mano la canasta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.

Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: “Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud.  Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y prodigios. Él nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra  que mana leche y miel.

Por eso, ahora traigo aquí  las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor; me has dado”. Tú depositarás las primicias ante el Señor tu Dios y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios”.

 

SALMO RESPONSORIAL (90)

 

Estas conmigo, Señor, en la tribulación.

 

  que habitas al amparo del Altísimo que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: “Refugio mío, baluarte mío, Dios mío, confío en ti”. R

 

No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. R

 

Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones. R

 

“Se puso junto a mí; lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré. R

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol  San Pablo a los Romanos 10, 8-13.

Hermanos: La Escritura dice: “La palabra está cerca de ti: la tienes en tus labios y en tu corazón”. Se refiere a la palabra de la fe que nosotros anunciamos.  Porque,  si  tus  labios  confiesan  que Jesús es el Señor, y crees en  tu  corazón  que  Dios lo  resucitó  de  entre  los  muertos, te salvarás.  Pues el corazón se cree para conseguir la justificación y por la profesión de los labios se confiesa para conseguir la salvación.

Dice la Escritura: “Nadie que cree en él quedará defraudado”.

Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues “todo el que invoca el nombre del Señor se salvará”.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO Mt 4,  4b. 

No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 1, 13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.  No comió nada durante esos días, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”.

Jesús le contestó: “Está escrito : “No sólo de pan vive el hombre”. Después, llevándole a un lugar más alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré  el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero.  Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo”. Jesús le contestó: “Está escrito: “Al Señor, tu Dios adorarás y a él solo darás culto”.  Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti” y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”.

Jesús le contestó: “Está mandado: “No tentarás al Señor, tu Dios”. Completadas las tentaciones el demonio se marchó hasta otra ocasión.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

La presencia liberadora de Dios en nuestra historia nos anima a caminar con Jesucristo y a cargar la cruz de cada día para unirnos a su obra redentora. Animados por su fidelidad incondicional, oremos por su pueblo junto a toda la Iglesia. Digamos: R.- Escúchanos, Señor.

 

1.- Para que el Papa, los Obispos, sacerdotes y diáconos nos ayuden en este tiempo a abrirnos al amor que Dios nos concede hecho perdón, cercanía y misericordia. Oremos con confianza. R.

 

2.- Para que, al revivir el misterio pascual de Cristo, comprendamos que su triunfo ha absorbido nuestra muerte y nos ha conseguido la victoria. Oremos con confianza. R.

 

3.-  Para que Cristo, que se humillo por amor y venció las tentaciones, nos ayude a dar libremente nuestra vida para transformar nuestra sociedad y elevarla a él. Oremos con confianza. R.

 

4.- Para que los gobernantes, en este tiempo de Cuaresma y siempre, escuchen la voz de Cristo y la de los que más sufren, propiciando leyes justas y equitativas. Oremos con confianza. R.

 

5.- Para que, con espíritu solidario y con caridad sincera, consolemos a Cristo, reflejado en la agonía de cada hermano que sufre el hambre, el desempleo y la exclusión. Oremos con confianza. R.

 

6.- Para que, al celebrar esta Eucaristía, penda de nuestra salvación y garantía de la nueva y eterna alianza, nos identifiquemos más con aquel que dio su vida por nosotros. Oremos con confianza. R.

 

Señor Jesucristo, que en el desierto fuiste tentado por el maligno, y en la cruz lo derrotaste para siempre; escucha nuestras oraciones y haz que este tiempo de conversión y penitencia nos fortalezca para superar las pruebas y nos una más a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Haz, Señor, que nuestra vida responda a estos dones que van a ser ofrecidos y en los que celebramos el comienzo de un mismo sacramento admirable. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Mt 4, 4

No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Te pedimos, Señor, que descienda sobre tu pueblo la bendición copiosa, para que la esperanza brote en la tribulación, la virtud se afiance en la dificultad y se obtenga la redención eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 07: Lv 19, 1-2.11-18; Sal 18; Mt 25, 31-46.

Martes 08: Is 55, 10-11; Sal 33; Mt 6, 7-15.

Miércoles 09: Jn 3, 1-10; Sal 50; Lc 11, 29-32.

Jueves 10: Est 14, 1.3-5.12-14; Sal 137; Mt 7, 7-12.

Viernes 11: Ez 18, 21-28; Sal 129; Mt 5, 20-26.

Sábado 12:  Dt 26, 16-19; Sal 118; Mt 5, 43-48.

Domingo 13: Gn 15, 5-12.17-18, Sal 26; Flp 3, 17—4,1; Lc 9, 28b-36.

 

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 4, 1-13 (Par: Mt 4, 1-11)

 

1.- El relato de la tentación que hace San Lucas se asemeja sensiblemente al de Mateo. Basta, pues, remitir al lector al comentario del Evangelio del primer ciclo. Eso no obstante, se da una diferencia importante entre Lucas y Mateo relativa a la utilización del Sal 90/91. Lucas lo introduce en la última tentación (vv. 9-12), mientras que Mateo lo aplica a la segunda. Además, Lucas lo cita con más extensión que Mateo (comparar el v. 10 con Mt. 4, 6), siendo así que, tanto uno como otro, propenden a reducir sus citas y que probablemente han desestimado la alusión al Sal 90/91, 13, que Mc. 1, 13 ha conservado. Por otro lado, Lucas no menciona el "servicio de los ángeles" al que Mateo y Marcos atribuyen una gran importancia.

Otra diferencia entre Mateo y Lucas se refiere al orden de las tentaciones. Mateo, sin duda más primitivo, se inspira en un orden geográfico: sucesivamente el desierto, Jerusalén, el mundo entero, y trata de presentar su relato como una réplica a las tentaciones del desierto siguiendo el orden propuesto por Ex. 16, 17, y 32. Lucas, por su parte, no siente esa preocupación. Habla a pagano-cristianos, para quienes los nexos con el pueblo antiguo del desierto son poco determinantes. Por eso prefiere presentar las tres tentaciones en un orden nuevo que recuerda las tentaciones del primer hombre, Adán, y por eso recuerda que Jesús era un descendiente suyo (Lc. 3, 38), y tras las tentaciones del primer hombre entrevé las tentaciones habituales de todo hombre.

* * * *

a) Así, la segunda tentación (la tercera en Mateo) experimenta ciertos retoques: Satanás aparece en ella como el soberano de la humanidad (v. 6), alusión probable al dominio adquirido sobre el hombre en el paraíso terrestre. No propone, pues, a Jesús una realeza mesiánica universal, como en Mateo, sino la posibilidad con la que sueña todo hombre: dominar algún día el mundo al precio de cualquier concesión. Adán tenía el poder de dominar la tierra, pero ha preferido recibir ese poder de Satanás antes que de Dios; Cristo, merced a su victoria sobre la tentación, restablece la situación degradada por el primer hombre. Por eso aparece menos como el nuevo Moisés, como en Mateo, que como el jefe y el ejemplo de una nueva humanidad.

b) Hemos de detenernos también en el alcance de las referencias al Sal. 90/91 en los relatos de la tentación.

Es del todo evidente que, al pedir a Cristo que se tire desde lo alto del Templo, el demonio no pide tan solo un gesto de ostentación que presentar ante la multitud concentrada, puesto que no se hace mención alguna de posibles espectadores. Parece más bien que en todo eso hay una alusión a ciertas tradiciones judías que se imaginaban que el pueblo había sido "llevado" por la shekina (SEKINA:la gloria divina) a lo largo de su periplo. Jesús habría sentido la tentación de hacerse llevar a su vez por esa shekina localizada ahora en el Templo. Arrojarse desde lo alto del Templo era garantizarse una muerte segura; contar con la shekina o con los ángeles para salvarse equivalía a pedir a Dios que le librara de la muerte (cf. Mt. 26, 53). Jesús se niega, pues, a solicitar de Dios un medio de librarse de la muerte: de esa forma replica a Adán (Gén. 3, 3) y trata de vivir su vida dentro de una fidelidad total a la condición humana: será, pues, un Siervo paciente. c) Sobre este punto preciso de la colaboración de los ángeles, Lucas se aparta de Mt. 4, 11 y Mc. 3, 13: a sus ojos, Jesús se distingue ante todo por su negativa a recurrir a medios sobrenaturales y a poderes celestiales para sustraerse a su destino. Mateo y Marcos, por el contrario, se han quedado con la idea de un servicio de Cristo por los ángeles con el fin de hacer comprender a sus lectores que era realmente el Mesías esperado.

* * * *

No carece de interés el que, como final de su relato (v. 13), señale Lucas que las tentaciones de Jesús sean todas las que puede soportar un hombre y que anuncie que se repetirán en el "tiempo señalado", en el momento en que Cristo se adelantará hacia la muerte. El relato de Lucas sobre las tentaciones nos presenta, en efecto, un conocimiento muy profundo del hombre.

El hombre aparece en él sometido por naturaleza a la tentación.

Trata de comer del árbol del conocimiento para estar capacitado, lo mismo que Dios para definir el bien y el mal y para absolutizar así sus conocimientos éticos, permitiéndose juzgarlo todo y condenar lo que le parece. Trata de absolutizar su vida precaria tratando de triunfar sobre la muerte. Y si no cuenta con ángeles para que le lleven en sus manos, ha encontrado garantías y seguridades para hacerse la ilusión de que es dueño de su futuro y de su vida. Trata, finalmente, de asegurarse su opinión, inventa el anonimato de las calles y de las masas, los medios de publicidad y de propaganda y se arrodilla con todo el mundo ante los mismos dioses con el fin de no tener que tomar soluciones personales y libres.

En el fondo, el hombre tiene sed de seguridad y esa sed debe respetársele. Pero Jesús demuestra que ese ansia de seguridad no puede satisfacer la absolutización de los medios humanos ni la divinización de las ideas y de las técnicas. No hay más que una posibilidad: proclamar que la condición terrestre está marcada por la muerte y aceptar el vivirla tal cual es, en su ambigüedad, incluso en su absurdo, aferrarse con las dos manos a la realidad siempre doble y vivirla junto con el único que ha logrado vivirla en la muerte aceptada con normalidad.

Este es el sentido de la condición humana que hay implícito en el relato de la tentación. Jesús no se limita a decir que el sentido de la vida humana se encuentra en la comunión con Dios; subraya ante todo que esa comunión no puede ser vivida realmente sino en la renuncia a toda absolutización de lo humano y en la proclamación de la muerte -primero la de Cristo, después la de cada uno de los hombres- que ridiculiza constantemente al Adán divinizado.

La asamblea eucarística agrupa a hombres que quieren ser fieles a su condición terrestre y, al mismo tiempo, a esa zona que hay en ellos y que es de Dios. No depende demasiado de la Palabra y del Pan distribuido para agruparnos cada vez más y elaborar un itinerario de fidelidad a esa participación de Dios, que "susurra en nosotros palabras misteriosas" que solo el Padre oye, y no hay dificultad en que nosotros las escuchemos y adaptemos a ellas nuestras obras en medio de las tentaciones de este mundo.

MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA III

MAROVA MADRID 1969.Pág. 25 ss

 


 

2.- Texto. Comienza con una presentación de Jesús bajo la influencia de dos fuerzas contrapuestas durante cuarenta días en un desierto. Durante ese período de tiempo se da simultaneidad de tentación por parte del diablo y de guía por parte del Espíritu. Esta presentación es algo así como el telón de fondo estático que va a ser reproducido en acción en lo que sigue a continuación.

Con este procedimiento Lucas cambia el sentido escatológico-paradisíaco que tenía la escena en Marcos y le confiere un sentido de ejemplaridad para el lector. Este tiene en Jesús un espejo donde mirarse y un ejemplo a imitar. El espejo y ejemplo pueden parecer inaccesibles en razón de la filiación de Jesús según la escena del bautismo. Pero entre esa escena y el texto de hoy Lucas ha intercalado una genealogía humana de Jesús que termina en Dios. En esta línea y en este sentido también el lector tiene su fuente en Dios. Primera ejemplificación (vs. 3-4). Situación de hambre. Di que esta piedra se convierta en pan (diablo). No sólo de pan vive el hombre (Jesús).

Segunda ejemplificación (vs. 5-8). Situación de poderío y de grandeza. Tuyo será, si te pones de rodillas y me adoras (diablo). Al Señor tu Dios adorarás y sólo a él darás culto (Jesús).

Tercera ejemplificación (vs. 9-12). Situación de control sobre Dios. Tírate de aquí abajo (diablo). No pondrás a prueba al Señor tu Dios (Jesús).

Lucas cierra su relato emplazando al lector para un nuevo relato de ejemplaridad de Jesús en una prueba satánica. Esto será en el capítulo 22, la víspera de su muerte. Véase Lc. 22, 3.53.

Resumiendo: Fiel a su línea, trazada en el prólogo a Teófilo, de profundizar en la instrucción cristiana. Lucas nos ofrece hoy tres ejemplos de actuación filial de Jesús bajo la fuerza del Espíritu en situaciones de dificultad y de prueba.

Comentario. Todas las ejemplificaciones tienen que ver con Dios y con la condición filial del probado. A través de ellas queda muy claro que Dios es alguien con sentido para Jesús, alguien cercano, querido en todo momento y circunstancias, alguien valorado por encima de cualquier otro valor.

A Jesús se le invita a hacer el viaje de su vida en solitario, sin la compañía de Dios. Pero Jesús opta por Dios como compañero de camino. Prefiere su compañía a la seguridad del pan y del poder en soledad. Y si prefiere la compañía de Dios no es porque piense que con El va a tener ventajas y privilegios o que se va a eximir de correr riesgos. No, Jesús no busca la compañía de un dios de quien echar mano en beneficio propio cuando surja la dificultad. Jesús quiere al Dios que se ha revelado en la historia del Pueblo del que él forma parte, un Dios que ha generado el ansia y la voluntad de vivir en libertad, un Dios que comparte radicalmente todos y cada uno de los riesgos del camino que es la vida, un Dios en cuya compañía ningún riesgo es grande o insalvable.

Este es el Dios desde el que Jesús vive. Este es el Jesús que Lucas nos propone como ejemplo a imitar.

ALBERTO BENITO

DABAR 1989, 13

 


 

3.- El mismo Espíritu que descendió sobre Jesús en el Jordán es el que conduce a Jesús al desierto para ser tentado. Por tanto, las tentaciones son queridas expresamente por Dios (cf. Mt 4, 1).

También en esto, en la prueba y en la tentación, el Hijo de Dios se hizo semejante a todos los hombres ( Heb. 4, 5).

En la primera tentación, el diablo pretende que Jesús resuelva sus propios problemas, el hambre, utilizando para sí el poder que ha recibido del Padre. Es la tentación de bajar de la cruz y no beber el cáliz que el Padre le ha preparado: "A otros ha salvado y a sí mismo no puede salvarse. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en él". (Mt 27,42). Jesús vence con "la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios" (Ef 6, 17). Toma su argumento y su defensa de Dt 8, 3. La palabra de Dios, expresión de la voluntad del Padre, es poderosa para mantener al hombre en la verdadera vida. Y ésa, no el pan, es el auténtico alimento de Jesús: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y acabar su obra" (Jn 4, 34).

En la segunda tentación, que es la tercera en Mt, el diablo muestra a Jesús fantásticamente, "en un instante", todos los reinos del mundo. Se vanagloria de que todos le pertenecen y se los ofrece con tal de que se haga su esclavo. Si hubiera cedido a la tentación del poder, Jesús no hubiera muerto en la cruz. Pero Jesús prefirió luchar contra esa tentación, recurriendo también a la palabra de Dios (cf. Dt 6, 13).

La tercera tentación (segunda de Mt) enlaza mejor con la primera.

Pues el diablo toma pie en la confianza de Jesús en la palabra de Dios: "Si se vive de la palabra de Dios, ¿por qué ha de temer la muerte el que confía en esa palabra?". El diablo quiere inducir a Jesús a un abuso de confianza en la palabra de Dios, que promete proteger al justo (cf. Sal 91; primera lectura de hoy). Es la tentación de disponer a ultranza de Dios y de tomarle la palabra, en vez de ponerse confiadamente a su disposición. Jesús responde de nuevo con otra cita bíblica (Dt 6, 13).

EUCARISTÍA 1989, 8

 


 

4.- Comentario. Este debe comenzar hoy por una confesión muy personal: me siento desbordado por el texto. Después de darle vueltas y vueltas, sigue escapándoseme. ¿Relato de unos hechos o resumen anticipado de una vida sujeta a tentación? ¿Qué intención le movió a Lucas a escribir esta página? ¿Alguien se le acercó a Jesús trayéndole y llevándole de un sitio a otro? Porque Jesús está trajinado por dos fuerzas contrapuestas: el espíritu y el diablo. ¿Fuerzas? ¿Personas? Por la nota del v. 13 tengo más bien la sensación de hallarme ante una dramatización anticipada y programática de las dificultades y riesgos de Jesús hasta la víspera de su muerte en el huerto de los olivos. A este momento se refiere Lucas cuando dice que el demonio se marchó hasta otra ocasión. Lucas distinguiría, pues, dos tipos de pruebas a que Jesús estuvo sometido: las relacionadas con su actividad y las relacionadas con su muerte.

Las pruebas relacionadas con su actividad las tipifica al comienzo de la misma en tres. La primera es una incitación al ejercicio prepotente de la condición de hijo de Dios. La segunda es una incitación a romper con Dios. La tercera, una incitación a disponer de Dios en beneficio propio.

Jesús basa su respuesta en las viejas páginas del Deuteronomio, el libro de viaje que marca pautas y señala actitudes para el camino. En última instancia, a lo que a Jesús se le ha incitado es a hacer el viaje de su vida en solitario, sin la compañía de Dios. Pero Jesús opta por Dios como compañero de camino. Prefiere su compañía a la seguridad del pan y de las posesiones en soledad. Y si prefiere la compañía de Dios no es porque piense que con el va a tener ventajas y se va a evitar riesgos. No, Jesús no quiere un Dios de quien usar en beneficio propio. Jesús quiere un Dios con quien compartir radicalmente todos y cada uno de los riesgos del camino que es vivir.

EUCARISTÍA 1983, 16

 


 

5.- 1. Dile a esa piedra que se convierta en pan. No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios. ¿Quién es Dios para Jesús? ¿Es Dios una referencia real y operativa en su vida? ¿O es simplemente un dato intrascendente y que no cuenta para nada? A lo largo del último Adviento y, más concretamente, el domingo pasado, hemos descubierto que esta problemática es central en la obra de Lucas.

2.Si te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto. En Oriente, postrarse es un reconocimiento de autoridad. Esta segunda tentación ahonda en la dirección de la primera. ¿Es Dios el valor supremo? ¿Cuenta más que una lógica de lo posible-imposible? ¿Más que el realismo y el cálculo?

3.Tírate. No tentarás al Señor tu Dios. Se trata, en realidad, de un test al propio Dios, cuya intervención expresa se pide. Jesús es invitado a forzar esa intervención. A esta tentación la podríamos denominar manipulación o uso indebido de Dios. Responde a una concepción de Dios como tapadera o tapa-agujeros.

Es curioso. A diferencia de Mateo y de Marcos, Lucas no habla de ángeles sirviendo a Jesús. Tal vez es intencionada esta supresión, al servicio de lo cotidiano y de los límites de la condición humana. El relato termina con la sencillez y la grandeza de una vida humana que no fuerza las puertas de lo sobrenatural, sino que permanece fiel a su vocación terrestre. De ahí, tal vez, el dulce encanto del Jesús de Lucas.

ALBERTO BENITO

DABAR 1986, 15

 


 

6.- -"Durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo": En la última narración preparatoria para el ministerio público, Lc presenta las pruebas que Jesús sufre como Hijo de Dios. El orden de las pruebas es diferente del evangelio de Mt. Para Lc la última se sitúa en Jerusalén, es el lugar donde conduce el camino que Jesús sigue a lo largo de la narración evangélica. No podemos hacer ninguna reconstrucción histórica sobre los hechos aquí narrados.

Su carga simbólica y teológica es demasiado fuerte, pero es verdad que se fundamenta en una base muy real: Jesús durante su vida sufre la prueba de una oposición a su misión. -La finalidad básica de las tres tentaciones es la de corregir una idea equivocada de la misión de Jesús como Hijo de Dios. Se propone a través de una comparación con la actitud del pueblo de Israel en el éxodo: donde este pueblo falló, allí Jesús permanece fiel a la voluntad del Padre que le envía.

- "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre": La controversia de la primera tentación tiene como respuesta DT, 8, 3. Israel deseaba en el desierto las comidas de la esclavitud de Egipto y Dios debe intervenir con el maná para que reconozca de una vez quién es su Salvador. Jesús, en cambio, no utiliza su relación con Dios en provecho propio, sino que está a la disposición de Dios que le envía.

- "Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto": Jesús debe responder ante la tentación de aceptar el poder de manos de alguien que no es Dios. Lo hace con la cita de Dt 6, 13, que forma parte de la exhortación de Moisés al pueblo de Israel para estar vigilante ante la seducción de las divinidades cananeas al entrar en la tierra prometida.

- "Está mandado: No tentarás al Señor tu Dios": La última tentación, en Jerusalén, consiste en la posibilidad de manifestarse con los poderes extraordinarios de Hijo de Dios, según las expectativas humanas. La respuesta de Dt 6, 16 pertenece a las palabras de Moisés en las que recuerda al pueblo que puso a prueba a Dios exigiendo el agua en el desierto (Ex 17, 1-7) y exhorta a nunca más tentar a Dios.

JOAN NASPLEDA

MISA DOMINICAL 1989, 4

 


 

7.- Texto. En total coincidencia con los otros dos sinópticos, Lucas habla de una permanencia de Jesús en el desierto de Judá después de ser bautizado por Juan en aguas del río Jordán. El desierto de Judá no es un mar de arena, sino una interminable sucesión de montañas y colinas áridas y desoladas, separadas por torrenteras y desfiladeros, cuyo límite oriental lo forman en gran parte los setenta y seis kilómetros de longitud del mar Muerto, tórrida hondonada a trescientos noventa y cuatro metros bajo el nivel del Mediterráneo. Una tierra apta sólo para beduinos y gentes con temple de acero. Esta fue la tierra de los esenios de Qumrán y de Juan Bautista, apenas profanada por las sibaritas construcciones de Herodes el Grande en lo alto de la fantástica fortaleza natural inexpugnable que es Masada. En esta tierra se forjó también Jesús durante un tiempo presumiblemente prolongado, que la tradición sinóptica reduce simbólicamente a cuarenta días por probable influjo de los cuarenta años de camino del pueblo judío entre Egipto y la tierra de Israel. Lucas es el único evangelista que habla de una movilidad de Jesús por el desierto, a la vez que resalta más que los otros su carácter de hombre del Espíritu.

Este carácter, sin embargo, no va a eximir a Jesús de la prueba; más aún, se pone de manifiesto y ratifica a través de ella.

Las tres pruebas que conforman el texto revelan un denominador común: determinar el papel que juega Dios en la vida del hombre Jesús. La primera prueba, enraizada en las difíciles condiciones de subsistencia en el desierto de Judá, plantea a Jesús la posibilidad de subsistir prescindiendo de Dios. La segunda, enraizada en la innata apetencia humana de dominio y de grandeza, plantea a Jesús la posibilidad de renunciar a Dios. La tercera, enraizada como la anterior en lo hondo del ser humano, en concreto, en la apetencia de manejo y de control para los propios fines particulares, plantea a Jesús la posibilidad de servirse de Dios en beneficio propio.

Sólo la primera prueba responde al marco del desierto de Judá; las otras dos desbordan ese marco, explícitamente en el caso de la tercera. El alero o pináculo del templo de Jerusalén es el ángulo amurallado suroriental de la explanada del templo; mira hacia el torrente Cedrón desde una altura aproximada de veinticinco metros, en tiempos de Jesús unos cincuenta. El último versículo del texto reproduce la técnica narrativa de Lucas de abarcar e incluir en un solo relato amplios periodos de tiempo.

En el caso concreto que nos ocupa, el tiempo abarcado por el relato llegaría hasta los acontecimientos de la pasión, que Lucas comienza a narrar en el cap. 22, es decir, el relato tipifica las pruebas del hombre Jesús hasta sus últimos días. Gracias a esta técnica Lucas puede ofrecernos un cuadro con un elevado valor didáctico y de ejemplaridad, en consonancia con la intención explícitamente manifestada en el prólogo dedicado a Teófilo.

Comentario. Enraizadas en la imperiosa necesidad de tener que subsistir o en las más innatas apetencias humanas, las tentaciones que acecharon a Jesús tenían todas un único objetivo: cortar la corriente vital de comunión y de comunicación entre Jesús y Dios. Es ésta la tentación por antonomasia, la única realmente acreedora a tal nombre. Si las tentaciones comportan un fatal riesgo para nuestra vida, ello es debido a que cortan la corriente vital entre nosotros y Dios. Y si esa corriente no funciona, se vive en el reino del pecado, se ha sucumbido a la tentación, aun cuando podamos no ser conscientes de ello. Hoy como ayer, éste es el radical problema humano. Con demasiada frecuencia hablamos de tentaciones en minúscula; con demasiada poca frecuencia hablamos de la única tentación que debería preocuparnos: la de vivir prescindiendo de Dios, renunciando a El o sirviéndonos de El: todo ello hay en la viña del Señor.

ALBERTO BENITO

EUCARISTÍA 1992, 18

 


 

8.- Los tres primeros capítulos de san Lucas constituyen como una especie de introducción general que presenta los actores del evangelio, especialmente Jesús. Sin embargo, entre Dios y el hombre queda todavía un personaje que juega un papel preponderante. Su nombre propio es "tentador" o diablo. De su intención y sus funciones habla este pasaje.

Las tentaciones de Jesús no constituyen un hecho que se ha dado simplemente en el comienzo de su vida, aunque a primera vista nos pudiera parecer que el texto así lo indica (cfr 4, 1-2. 13). Situadas todavía en el prólogo, que terminará precisamente en 4, 13, las tentaciones reflejan una nota que resuena en todo el evangelio: viniendo de Dios, y siendo un hombre de la tierra, Jesús ha tenido que enfrentarse con la fuerza amenazante del mal al que derrota.

Debemos recordar que el tentador de este relato no es un simple demonio de los muchos que de acuerdo a la manera de pensar de aquellos tiempos invadían la existencia de los hombres. Aquí se alude al diablo (o a Satán), el jefe de todos los espíritus perversos que se ha revelado contra Dios, ha roto su armonía sobre el mundo, ha pervertido nuestra tierra.

Según la concepción apocalíptica judía, en el momento actual Dios se halla oculto sobre el plano de su vida trascendente. Mientras tanto, nuestro mundo se encuentra sometido al poder de lo diabólico (4, 6). Ciertamente, Dios vendrá a mostrarse en el final y romperá la fuerza de Satán. Pero, en el momento actual, todo sucede como si Dios no existiese, como si el Diablo fuera el rey de nuestra tierra. Pues bien, en esa tierra dominada por Satán viene a mostrarse la figura y la actuación del Cristo, al que se llama "Hijo de Dios" (cfr Lc 2,22). La lucha entre Jesús y el Diablo resulta inevitable. Del sentido de esta lucha trata nuestro texto.

Las tentaciones de Satán se identifican con el riesgo de esclavitud que presuponen los poderes de este mundo. Está en principio el riesgo del "pan" por medio del cual se quiere convertir a Dios en una simple garantía de prosperidad material y seguridad económica (4, 3-4). Está después el peligro de la "política" que se concreta en el deseo de mandar y de ordenar las estructuras de este mundo, utilizando para ello los poderes de Satán, que es el principio de todo poder esclavizante (4, 5-8). Está finalmente el riesgo de la confianza radical en el milagro, el sometimiento a una verdad espectacular y externa que nos libera del humilde esfuerzo de la fe de cada día (4, 9-13).

Sólo comprenderá el valor de las tentaciones de Jesús aquél que se detenga a meditar en las razones que le ofrece el diablo. En un mundo en que millones mueren de hambre, ¿no tendrá razón Satán cuando suplica simplemente que Jesús y que la iglesia ofrezcan pan a los que esperan? En un mundo en el que oprimen toda clase de tiranos, ¿no es lógico que Cristo y que la iglesia se convirtieran en centro de poder y garantía de un imperio de paz y de confianza? Sobre una tierra en que millones de personas se sienten incapaces de llegar a la verdad, ¿no sería lógico que Cristo y que la iglesia se sirvan de milagros para hacer que todos crean? Pienso que muchos de nuestros cristianos responderían y responden hoy de una manera diferente a la de Cristo ante la urgencia de las mismas tentaciones. Pienso que muchos de nosotros hemos dado la razón al diablo.

Ante la vieja y nueva tentación conservan su valor las respuestas de Jesús. a)El verdadero pan del hombre es más que la comida. El ser humano es más que simple economía; por eso es necesario alimentar el corazón con la palabra del evangelio, de manera que los hombres se repartan mutuamente lo que tienen. b) El poder del evangelio no es simple dominio político del mundo. Toda opresión interhumana, por más orden que produzca, es don del diablo. Lo que Jesús ofrece a los suyos es la obediencia a Dios y la exigencia del servicio mutuo. c) Dios habita en el campo de la fe y no a la altura de un prodigio externo; sólo quien tenga confianza en la vida y encuentre en el fondo el amor que Jesús nos ofrece, sólo quien se arriesgue a creer y suscitar la fe en los demás, podrá entender lo que Cristo significa.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT

EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1253 ss.

 


 

9.- Después del bautismo en el Jordán, que lanza a Jesús a la misión, y antes de empezarla predicando y actuando en Galilea, los sinópticos nos presentan esta escena llena de significado que simboliza y sintetiza, por contraste, el estilo de Mesías que Jesús quiere ser.

Jesús se dispone a empezar su anuncio del Reino. La escena de plegaria en el Jordán en la que ha sido manifestado como Hijo amado de Dios, continúa ahora más pausadamente, en el encuentro con el Padre en el desierto, donde le mueve la fuerza del Espíritu. Y aquí se plantea qué es lo que ha de significar su misión. Y el planteamiento es radicalmente realista: experimentar todo lo que le desviaría del camino de Dios, y vencerlo, y disponerse a emprender su misión según la manera de pensar de Dios y no del diablo (cf. Mc 8,31-33). Como el diablo no puede desviarle del camino de Dios, le deja hasta una nueva oportunidad: será en la pasión, "la hora del poder de las tinieblas" (22,53), cuando Jesús tendrá que decidir si llegar hasta el final en el camino de Dios, y volverá a vencer. Colocando esta escena aquí los evangelistas están diciendo varias afirmaciones: que Jesús es humano, y que por tanto se le plantean problemas y oscuridades sobre la misión que ha de llevar a cabo; que los cristianos y la Iglesia también somos humanos, y tener tentaciones no descalifica a nadie; y que hay unas determinadas tentaciones, las que tuvo Jesús, que son las que más hay que combatir, porque son las que contradicen más radicalmente el camino de Jesús.

Las tres tentaciones quedan ciertamente bien caracterizadas y en definitiva son muy similares: son proponer a Jesús que actúe (y busque eficacia evangelizadora) por otros caminos diferentes (contrarios) al contenido mismo de lo que quiere anunciar: el amor fiel, confiado, entregado (hasta la muerte si es menester), como única manera de vivir que realmente humaniza y diviniza. Frente a eso, el diablo propone:

1) Escapar de las dificultades de este amor entregado, y buscar tranquilidad y bienestar utilizando el nombre de Dios.

2) Dominarlo todo, y poder imponer lo que Jesús quiera imponer (es la tentación más "diabólica": en las otras dos, el diablo dice a Jesús que haga intervenir a Dios; en ésta no le es necesario).

3) Conseguir la adhesión de la gente engatusándolos con actuaciones espectaculares en lugar de buscar convertir los corazones a Dios.

MISA DOMINICAL 1993, 3

 

PROPUESTA DE CANTOS

 

I DOMINGO DE CUARESMA CICLO C

 

01.- NOS HAS LLAMADO AL DESIERTO

(Cantoral Hosanna Juvenil (cantoral), Fuertes-alcalde

canto n° 18)

 

NOS HAS LLAMADO AL DESIERTO,

SEÑOR DE LA LIBERTAD

Y ESTÁ EL CORAZÓN ABIERTO

A LA LUZ DE TU VERDAD.

SUBIMOS CON ESPERANZA

LA ESCALADA CUARESMAL

EL PUEBLO DE DIOS AVANZA

HASTA LA CUMBRE PASCUAL.

 

Tu pueblo, Señor, camina

desde la aurora al ocaso

a tu Pascua se encamina

y te sigue, paso a paso.

 

Señor, te reconocemos

y tu Palabra escuchamos,

tus caminos seguiremos

y tu ley de amor cantamos.

 

Se acerca, Señor, tu día

en el que todo florece

con su luz y su alegría

ya el camino, resplandece.

 

02.- LIBERTADOR DE NAZARETH

LIBERTADOR DE NAZARETH,

VEN JUNTO A MÍ, VEN JUNTO A MÍ.

LIBERTADOR DE NAZARETH.

¿QUÉ PUEDO HACER SIN TI?. (2v).

 

Yo sé que eres camino, que eres la vida y la verdad,

yo sé que el que te sigue, sabe a dónde va,

quiero vivir tu vida, seguir tus huellas tener tu luz,

quiero beber tu cáliz, quiero llevar tu cruz...

 

Quiero encender mi fuego, alumbrar mi vida y seguirte a ti, 

quiero escucharte siempre, quiero luchar por ti.

Busco un mensaje nuevo, te necesito libertador,

no puedo estar sin rumbo, no puedo estar sin Dios.

 

03.- CON AMOR TE PRESENTO SEÑOR

Con amor te presento Señor

lo mejor de mi vida;

te presento Señor mi amistad;

con amor te presento Señor,

para ser mi manjar,

la viña, el racimo, el trigal, el pan de mi hogar

te presento con amor.

 

Con mis manos abiertas a ti,

contemplando tu lámpara, 

te presento Señor mi esperanza; 

hacia ti se dirige mi barca,

hacia el cielo se va;

es largo el camino, el remar, ruta pascual,

Dios me guía al caminar.

 

Con mi ofrenda también yo te doy,

lo mejor de mis lágrimas;

te presento Señor mi dolor; 

te presento Señor mi oración,

ofertorio de amor;

el grano enterrado ya es flor;

la espiga oblación, la semilla redención.

 

04.- NO PODEMOS CAMINAR (J.A. ESPINOSA)

NO PODEMOS CAMINAR CON HAMBRE BAJO EL SOL.

DANOS SIEMPRE EL MISMO PAN,

TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR. (2V).

 

Comamos todos de este pan, el pan de la unidad.

En un cuerpo nos unió el Señor por

medio del amor.

 

Señor, yo tengo sed de ti, sediento estoy de

Dios, pero pronto llegaré a ver el rostro del

Señor.

 

Por el desierto el pueblo va cantando su dolor;

en la noche brillará tu luz, nos guía la verdad.

 

05.- VIVE DIOS

Cuando sientas que se queman, tus entrañas por amor,

y te entregas al llamado sin temor,

cuando están en armonía voluntad y corazón

te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.

 

VIVE DIOS, POR SIEMPRE VIVE DIOS,

EN TU VIDA Y EN TU HISTORIA VIVE DIOS.

VIVE DIOS POR SIEMPRE VIVE DIOS,

POR TU MUERTE Y POR TU GLORIA VIVE DIOS.

 

Cuando estás en la penumbra aguardando lo peor

y desprecias la existencia y su valor,

si no encuentras un sentido, anda y busca en tu interior

y verás que aún en tu cuerpo vive Dios.

 

En la pena y la alegría, en el llanto y la canción,

en lo malo y en lo bueno del dolor,

en la duda o la confianza, con la lluvia o con el sol,

en el centro de tu cuerpo vive Dios.

 

06.- YO PENSABA

Yo pensaba que el hombre era grande por su poder,

grande por su saber, grande por su valor.

Yo pensaba que el hombre era grande y me equivoqué,

pues grande es sólo Dios.

 

SUBE HASTA EL CIELO Y LO VERÁS,

QUE PEQUEÑITO EL MUNDO ES,

SUBE HASTA EL CIELO Y LO VERÁS.

 COMO UN JUGUETE DE CRISTAL,

QUE CON CARIÑO HAY QUE CUIDAR,

SUBE HASTA EL CIELO Y LO VERÁS.

 

Muchas veces el hombre buscaba ser como Dios,

quería ser como Dios, soñaba ser como Dios.

Muchas veces el hombre soñaba y se despertó,

pues grande es sólo Dios.

 

07.- MADRE DE LOS CREYENTES (PALAZON)

MADRE DE LOS CREYENTES

QUE SIEMPRE FUISTE FIEL

DANOS TU CONFIANZA, DANOS TU FE. (2)

 

Pasaste por el mundo en medio de tinieblas,

sufriendo a cada paso la noche de la fe;

sintiendo cada día la espada del silencio,

a oscuras padeciste el riesgo de creer.

 

La fe por el desierto a lomos de un asnillo;

la fe cuando en las bodas, Jesús se hizo esperar,

la fe cuando pensaron que el hijo estaba loco,

la fe sobre el Calvario al borde de acabar.

 

Guardaste bajo llave las dudas y batallas,

formándose el misterio al pie del corazón,

debajo de tu pecho de amor inagotable,

la historia se escribía de nuestra redención.