lunes, 12 de septiembre de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXV T.O. CICLO C - 18 SETIEMBRE 2022

 

NO PUEDEN SERVIR A DIOS Y AL DINERO


 COMENTARIO

 

Nos encontramos ante una parábola que siempre ha tenido una interpretación dificultosa. Lo que más sorprende y extraña es el elogio que el Señor hace de la actuación del administrador, quien parece que falsifica los recibos de los deudores de su amo. Se trata quizás de una ocurrencia con alguna picardía; Jesús se hace con ella y la usa a su manera, que siempre resulta sorprendente. Esperaríamos una hermosa lección sobre la honradez, pero Jesús trata bien al administrador poco honrado, la historia o la parábola acaba con una última estafa: “Toma tu recibo y escribe ochenta”. Pero fíjense bien que en el versículo 8 comienza el comentario del propio Jesús, designado expresamente por “Señor”. Y aquí viene el susto: “El Señor alabó a aquel administrador injusto”. Era muy fácil, muy vulgar denunciar la falta de honradez. Jesús va a conducirnos a un terreno más original: el empleo astuto del dinero.

Primera gran lección: hay que ser vivos y despiertos. Miren a ese hombre en apuros, el cielo se le ha caído encima, sólo tiene unas horas para reaccionar y reacciona perfectamente. Imítenlo ustedes, los hijos de la luz: ante un golpe duro no se hundan en lamentos e indecisiones, sean vivos. ¿Un sinvergüenza? Sí, pero aquí se nos pide que sepamos ser lo bastante listo para coger lo que hay de bueno en este ejemplo, rechazando lo malo.

Segunda lección más concreta y más sería, introducida con la fórmula solemne: “Ahora les digo yo”. El Señor va a enseñarnos a colocar bien nuestro dinero. Con ese dinero diabólico sólo caben dos soluciones: tirarlo como San Francisco de Así, o colocarlo tan inteligentemente que rinda para los intereses de Dios. La fórmula es limpia: “Gánense amigos con el dinero injusto; así, cuando esto acabe, los recibirán en las moradas eternas”. ¿Un consejo para los muy ricos? Desde luego, pero también para los que tienen en el banco un dinero quizás no muy limpio.

De todas formas, aunque limpio, se volatiliza en el momento de la muerte. Uno entra desnudo en el cielo. En la tierra, el dinero abría las puertas y facilitaba las relaciones, ¡Pero allí no! Si hay algún dinero que le interesa a Dios es el que se ha compartido por amor, el que se ha dado incluso locamente. Las gentes a las que hemos ayudado están allí para repartírselo al altísimo; no estamos nunca desnudos, sino vestidos de nuestra generosidad, no estamos sin relaciones, están todos los que hemos acogido con alegría, no somos unos extraños para el Dios de amor, pues nosotros mismos éramos amor.

Transformar el dinero en amor: ¡qué buena inversión! Pero, aunque adornada por esta historia, la lección sigue siendo muy difícil. Es una llamada a compartir y bien pronto se encuentran razones para rechazar esa llamada. Después de esta insistencia de Jesús a propósito del dinero “engañoso” quizás sintamos mejor la mirada de Dios sobre nuestro dinero. No es una mirada de desprecio, ya que Dios no desprecia nada de nuestra vida, sino de una curiosidad afectuosa: ¿cómo va a invertir su dinero ese hijo mío tan listo? Eso es lo que le interesa, la elección de nuestro banco. ¿Banco del egoísmo? ¿O banco del amor?.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  

Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me invoquen en la tribulación, los escuchare y seré para siempre su Señor.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que has puesto la plenitud de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos, para que merezcamos llegar a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amós 8, 4-7

Escuchen esto, los que exprimen al pobre, despojan a los miserables, diciendo: «¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?».

Disminuyan la medida, aumenten el precio, usen balanzas con trampa, compren por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo. Jura el Señor por la gloria de Jacob que no olvidará jamás sus acciones.

 

SALMO RESPONSORIAL (112)

 

Alaben al Señor, que alza al pobre.

 

Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.

 

El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?. R.

 

Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2, 1-8.

Querido hermano: Te ruego, lo primero de todo, que hagan oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que ocupan cargos, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro.

Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: éste es el testimonio en el tiempo apropiado: para él estoy puesto como anunciador y apóstol —digo la verdad, no miento—, maestro de los gentiles en fe y verdad.

Quiero que sean los hombres los que recen en cualquier lugar, alzando las manos limpias de ira y divisiones.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO 2Co 8, 9      

Aleluya. Jesucristo,  siendo rico, se hizo pobre, para enriquecerlos con su pobreza. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 16, 1-13.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti?. Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.".

El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo?. Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.". Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?".

Éste respondió: "Cien barriles de aceite.".

É1 le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta.". Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?".

É1 contestó: "Cien fanegas de trigo.".

Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta.". Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Y yo les digo: Ganen amigos con el dinero injusto, para que, cuando les falte, les reciban en las moradas eternas.

El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado.

Si no fuiste de fiar en el injusto dinero, ¿quién les confiará lo que vale de veras?. Si no fuiste de fiar en lo ajeno, ¿lo tuyo, quién se lo dará?. Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero.».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Con confianza en el amor de Dios y con la seguridad de que siempre nos escucha, oremos diciendo: R.- Te lo pedimos, Señor.

 

1.- Por el Papa y todos los cristianos: para que el Señor nos conceda el don de la profecía para denunciar las injusticias contra los pobres y humildes. Oremos. R.

 

2.- Pidamos a Dios un corazón dócil y orante para que con nuestra vida podamos ser testigos de el en medio de nuestros hermanos. Oremos. R.

 

3.- Para que los que tienen poder, los gobernantes de las naciones y los políticos, obren con justicia y honradez. Oremos. R.

 

4.- Por los pobres, los marginados y los que viven solos; para que sientan el amor de Dios a través de nuestra solidaridad y cercanía. Oremos. R.

 

5.- Para que sirvamos a Dios en nuestros hermanos y el poco o mucho dinero que tangamos sea para hacer el bien y no el mal. Oremos. R.

 

6.- Para que esta Eucaristía que celebramos hoy fortalezca nuestra fe, robustezca nuestro amor y nos haga artesanos de paz. Oremos. R.

 

Te lo pedimos a ti, que eres nuestro único Señor, por intercesión de tu enviado Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, en tu bondad las ofrendas de tu pueblo, para que cuanto creemos por la fe alcancemos por el sacramento celestial. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION  Sal 118, 4-5.

Tú, Señor, promulgas tus decretos para que se observen exactamente, ojalá este firme mi camino para cumplir tus consignas.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, apoya bondadoso con tu ayuda continua a los que alimentas con tus sacramentos, para que consigamos el fruto de la salvación en los sacramentos y en la vida diaria. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 19: Pr 3, 27-34; Sal 14; Lc 8, 16-18.

Martes 20: Pr 21, 1-6. 10-13; Sal 118; Lc 8, 19-21

Miércoles 21: Ef 4, 1-7.11-13; Sal 18; Mt 9, 9-13

Jueves 22: Qo 1, 2-11; Sal 89; Lc 9, 7-9.

Viernes 23: Qo 3, 1-11; Sal 143; Lc 9, 18-22

Sábado 24: Qo 11, 9—12, 8; Sal 89; Lc 9, 44b-45

Domingo 25:  Am 6, 1a. 4-7; Sal 145; 1Tm 5, 11-16; Lc 16, 19-31.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 16. 1-13

Ver VIERNES DE LA 31ª SEMANA

 

1.POBREZA/RD CODICIA/IDOLATRIA 

Esta parábola ha causado, a veces, dificultades de interpretación al presentar como ejemplo a un sinvergüenza. Naturalmente que para Jesús el administrador es un hombre injusto (v.8); pero lo que se propone a modo de ejemplo es su habilidad, el saber emplear con visión el dinero que administra.

Teniendo en cuenta que esta parábola comenta a 14. 33, diremos que este v.8 es el verso central. En él se alaba la actitud del hábil gerente que mira al futuro y lo prevé sabiendo negociar con su actual situación. Esta es la actitud que Jesús pide al que emprende el camino del evangelio. Pero la astucia del discípulo en Jesús no consiste en prepararse una salida airosa en lo económico, sino en renunciar a los bienes materiales para entrar en el reino de Dios. Abandonando los bienes aquí, por el reino, se está ya actuando con una mentalidad evangélica. Palabras claras para actitudes valientes.

Los vv.9-13, al menos en la intención del autor, parecen interpretar la parábola que les antecede. La prueba de fuego viene a ser la actitud ante los bienes o, dicho de otro modo, la confianza en Jesús y su palabra. Aceptar las promesas de Jesús exige el abandono del dinero traidor. Para comprender esto, es preciso la fuerza de Dios y actitudes generosas en orden a establecer unas categorías diferentes que las que rigen nuestra propia sociedad.

Aquí SERVIR tiene un sentido cultual según el vocabulario de la Biblia. Respecto a Dios, el dinero es un dios falso. Según este verso, el dinero puede convertirse en un obstáculo teológico, lo que da al asunto una gravedad extrema. El dinero puede ser obstáculo real para el acercamiento y el encuentro con Dios. En una sociedad de opresión económica como la nuestra (cf. primera lectura) es muy difícil entender palabras como éstas.

EUCARISTÍA 1989/44

 


 

2.- Este pasaje suscita gran cantidad de problemas. Las palabras de Cristo que se citan en este texto han sido realmente pronunciadas por El, pero dentro de un contexto que debería servirles de aclaración previa. Por haberse perdido el texto en cuestión, fueron numerosas las tentativas de explicación que vieron la luz en el seno de la primitiva comunidad cristiana.

En este pasaje Cristo alude, sin duda alguna, a una estafa que debió de dar material más que suficiente a los cronistas de la época (vv. 1-7). Pero ¿qué hay de esta historia en el contexto de San Lucas? Parece ser que únicamente el v. 8 corresponde a ella: "y el amo alabó al mayordomo infiel".

¿Quién es este amo? En este pasaje no se trata del señor a cuyo servicio está el mencionado mayordomo, sino de Jesús (o Kyrios). En Lc 18, 6 puede anotarse un cambio idéntico en la acepción de una palabra: el término "Señor", en este versículo, designa al Cristo y no al juez inicuo de la parábola.

a) El v. 8 no pertenece, pues, al relato del mayordomo estafador, sino que es una anotación de San Lucas, y ha dado lugar a la interrogante siguiente: ¿Cómo es posible que el Señor alabe a este mayordomo?. Si, pasando por la tradición de los sinópticos, nos detenemos a examinar cuidadosamente el texto de las palabras pronunciadas por el propio Cristo, llegaremos a la conclusión de que Jesús se propone convencer a sus oyentes acerca de la puesta en vigor del juicio que se esperaba. Por tanto, siendo así las cosas ya no hay tiempo que perder; es preciso prever lo que pueda acontecer el día de mañana (Lc 12, 54-56) y ser suficientemente sagaz para llegar a un acuerdo con el enemigo antes que intervenga el juez (Lc 12, 58-59). Así, pues, el mayordomo ha sabido aprovechar el plazo de tiempo fijado para asegurar su futuro y poder formar parte de los que no sucumbirán ante las crisis, por graves que estas sean. Esta es, según parece, a los ojos de Lucas, la primera lección de la parábola: la obligación de aprovechar el tiempo que nos queda para asegurar el futuro.

b) Pero los medios cristianos primitivos han añadido una segunda interpretación: "los hijos de este mundo son más sagaces que los hijo de la luz" (v. 8b). Constatación desoladora: en muchos aspectos (negocios materiales), los cristianos estarán siempre en condiciones de inferioridad, por no poder emplear los medios utilizados por otros. A este nivel, la parábola que nos ocupa es un medio de expresar la resignación de los cristianos ante ciertas manifestaciones del poder y eficacia vedados para ellos.

c) Otros medios cristianos han dado una nueva interpretación de la parábola sacando esta vez una conclusión acerca de uso del dinero (v. 9). Estos pasan por alto las medidas que toma el mayordomo para asegurar su futuro y fijan su atención en el ejemplo que dicho personaje da en el uso del dinero. Lucas, para quien el Reino de los cielos es de los pobres acoge con un cariño especial esta última interpretación. Si, por casualidad, entran en el Reino algunos ricos, se debe a que estos compran los bienes del Reino mediante la renuncia total a su dinero. El mayordomo da una buena lección de como se debe usar el dinero: distribuirlo de tal manera que nos asegure el cielo (Lc 6, 29-30; 12, 33; 6, 34-35). De esta forma, a una conclusión directamente escatológica hecha por el propio Cristo y a una segunda interpretación a cargo de los medios cristianos (v. 8b), San Lucas ha añadido probablemente una conclusión puramente personal (v. 9), redactada en función de su experiencia en el trato de la primera comunidad y de su punto de vista muy favorable a la pobreza. Lucas es el único evangelista que relata esta difícil parábola, pues es, sin duda, el que mejor podía comprenderla, gracias a su opinión muy particular y comprensiva del problema.

d) El texto termina con una última interpretación (vv. 10-12). Una vez más se pone de ejemplo a imitar la conducta del mayordomo, en este caso innecesario: si queréis ser buenos administradores de los bienes espirituales, comenzar por ser fieles en la administración de los bienes materiales.

Los "hijos de la luz", con relativa frecuencia, se limitan a reducirlo todo a una serie de esquemas y principios, transformando así el cristianismo en pura ideología y privando al Reino de Dios de su exigencia de eficacia.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969.Pág. 94.

 


 

3.- Pre-texto.-Legislación en materia de sueldos. En el caso de un administrador su sueldo no era una nómina invariable e independiente de lo administrado, sino un tanto por ciento, estipulado según los casos, de todo lo administrado.

"Os reciban": giro verbal para evitar pronunciar el nombre de Dios.

Sentido del texto.-Todo depende del recto entendimiento de la parábola. De acuerdo a lo escrito en el pre-texto, en los vs. 5-7 el administrador no defrauda a su amo; lo único que hace es renunciar a lo que legalmente le corresponde como administrador; renuncia a lo que es suyo para ganarse amigos que, en justa compensación, le ayuden cuando él se encuentre en necesidad económica tras el despido. Es esta actitud previsora de cara al futuro lo que el amo alaba de su administrador (v.8). Aquí está la clave de la parábola. De esta clave parte Jesús para su enseñanza. El pide a sus discípulos (=cristianos) la misma actitud: renunciar al dinero para granjearse la amistad con Dios (v.8). El dinero es la prueba de fuego del cristiano (v.10). Si la supera, Dios se le entregará plenamente (vs. 11-12). El dinero es un rival de Dios y, por lo tanto, es malo (v.13). El dinero es lo ajeno al hombre; lo propio del hombre es el Reino. En el v.9 el adjetivo injusto no tiene función especificativa, sino calificativa; por eso habría que cambiar el orden y leer injusto dinero.

La posición de Jesús es taxativa. No habla desde una teoría aséptica, sino desde la práctica contante y sonante de lo que el dinero es, representa y significa. No en vano sus palabras están motivadas por la presencia de los publicanos, hombres concretos de dinero (cfr. contexto).

DABAR 1977/54

 


 

4.- La palabra "mammon", que ha sido traducida por "dinero", es aramea, pero de origen fenicio. En el N. T. esta palabra significa riqueza y se utiliza sólo en aquellos casos en los que las riquezas ejercen un poder que envilece al hombre y lo esclaviza. La "riqueza injusta", en este contexto, no lo es porque haya sido ganada con negocios sucios, sino que lo es siempre en tanto esclaviza al hombre y lo aparta de Dios.

Dios y el dinero son como dos amos mal avenidos que se disputan la obediencia de un mismo hombre. Este no puede servir a los dos a la vez y tiene que decidirse por uno u otro. Sólo la obediencia a Dios es compatible con la verdadera libertad del hombre.

EUCARISTÍA 1971/52

 


 

5.- RIQUEZA/IDOLATRIA.

La parábola habla de un administrador de bienes a quien su amo ha decidido despedir. Para entenderla es necesario estar familiarizados con la situación administrativa presupuestaria.

Según práctica habitual en el antiguo Medio Oriente, un administrador podía hacer préstamos de las propiedades del dueño, por los que recibía una comisión en concepto de intereses. Esta comisión era para el administrador, no para el dueño. Esa comisión, con su correspondiente recibo o aval fiduciario, se adjuntaba al documento oficial que estimulaba la cuantía del préstamo. La práctica habitual, sin embargo, era la existencia de un único documento, en el que el deudor consignaba la totalidad de su deuda, sin especificar la cuantía estipulada por un lado y los intereses por otro. Pero lo que no debemos olvidar es que estos intereses correspondían al administrador y no al dueño; era propiedad del administrador.

Con estos presupuestos volvamos ahora a la parábola. Un amo ha decidido despedir a su administrador. ¿Qué hace el administrador? Granjearse amistades que puedan echarle una mano después del despido. ¿Cómo lo hace? Perdonando a los deudores del amo la comisión que le correspondía como administrador, parte que, en el primero de los casos contemplados, ascendía al 50% del total que el deudor tenía que pagar y, en el segundo, al 20%. Procediendo así el administrador no defrauda al amo ni falsifica documento alguno. Lo único que hace es detraer de la deuda total la cantidad correspondiente a su comisión. Es decir, el administrador renuncia a lo que era suyo. En el v.8 la parábola califica de inteligente este proceder (astuto, en la traducción litúrgica). Si en ese mismo versículo se califica de injusto al administrador, dicho calificativo no obedece al proceder descrito en la parábola, sino al proceder previo a la misma y del cual se habla en los versículos 1-2 como causante del despido.

El centro de gravedad y, por consiguiente, de atención de la parábola es la renuncia del administrador a lo que era suyo, una renuncia calificada de inteligente y, como tal, alabada expresamente por el amo del administrador.

En torno a este centro de gravedad giran las consideraciones posteriores de Jesús, cuya culminación y resumen es la lapidaria frase conclusiva: "No podéis servir a Dios y al dinero". Como en precedentes ocasiones el lenguaje de Jesús es gráfico, agresivo, sin tapujos. "Ganaos amigos con el dinero injusto". Esta frase recoge lo expresado gráficamente en la parábola, en la que el administrador se ha granjeado amigos con su dinero. La expresión "dinero injusto" no se refiere a un dinero obtenido de manera poco clara o poco escrupulosa; se refiere al dinero sin más, a todo dinero, a cualquier dinero. La expresión es dura, hiriente, de las que hacen pensar. (cf. Papini: Historia de Cristo." La hostia infame del demonio"). "Ganaos amigos con el dinero injusto". La frase es un acicate: Apreciad más a Dios y a los demás que al dinero, ganaos a Dios y a los demás en vez de estar locos por el dinero.

El significado del texto es en realidad muy sencillo: invita al discípulo de Jesús a vivir un estilo de vida cuyo motor y base sea Dios y no el dinero.

Dios y dinero representan los motores de dos estilos de vida antitéticos, irreconciliables entre sí. Según el puesto que tenga cada uno de ellos en nuestras vidas, así será también el estilo de ellas.

Para el administrador de la parábola era más importante ganarse amigos que quedarse con el dinero. En el fondo sabía que teniendo amigos tendría también dinero. En vez de lamentarnos tanto del materialismo imperante, abrámonos nosotros a Dios. Él está, vive, es real. Pero hay que ser permeables. Por mucha agua que le caiga encima, del ladrillo jamás germinará una flor.

Comentario: No perdamos de vista que la perspectiva general de todos estos domingos es la de ofrecer actitudes para un caminar en cristiano.

A. BENITO - DABAR 1989/47

 


 

6.PARA/QUÉ-ES

Hay que empezar por recordar que una parábola no pretende ser, al menos como punto de partida, más que una historia destinada a proponer una lección y solo una. Para entregar esta única lección, basta que la parábola sea edificante desde el punto de vista elegido, y no es necesario que lo sea desde todos.

Una parábola supone un conjunto de detalles que forman la historia; estos detalles deben ser coherentes y llevar a una conclusión ejemplar, pero no es necesario que todos los detalles que entran en la historia sean, asimismo, irreprochables.

Es lo que ocurre en nuestra parábola del Administrador. No se trata de decir que este personaje haya actuado en todos los puntos de una forma evangélica, sino simplemente de afirmar que, en un punto, que es capital, este hombre supo adoptar un comportamiento ejemplar, fuere cual fuese la calidad de las actitudes que hubiere adoptado en lo demás. ¿En qué punto es un modelo de espíritu evangélico el administrador?. Señalemos antes de nada que nuestra sorprendente parábola no es excepcional, y sobre todo en san Lucas.

Este mismo autor habla también de un juez que no quiere hacer justicia a una viuda desconsolada, más que porque los gritos de la mujer molestaban sus oídos. De lo que Jesús saca la conclusión de que hay que saber orar con tanta insistencia como la mujer supo poner en su reivindicación, y que Dios se dejará conmover lo mismo que el juez indigno. La historia sería inaceptable si hubiera que deducir que Dios era, también él, indigno; resulta, en cambio, admisible si, a pesar de otros detalles discutibles aparece como una ilustración de la perseverancia eficaz.

Citemos también la parábola del hombre molestado en plena noche por un amigo, y que acaba accediendo sólo por poder dormir tranquilo. Extraña ilustración de la actitud de Dios para con la súplica humana. Pero la lección no está ahí, sino en la invitación a que nuestra oración sea tan insistente y confiada como fue la actitud del amigo importuno.

LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE LUCAS -EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1982.Pág 260

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XXV T.O. CICLO C

 

01.-Reunidos en el nombre del Señor  (Francisco Palazón)

REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,

QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,

CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE

BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD [BIS]

 

1. Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,

tu presencia nos ayuda a caminar,

tu palabra es fuente de agua viva

que nosotros, sedientos, a tu mesa venimos a buscar.

 

2. Purifica con tu gracia nuestras manos,

ilumina nuestra mente con tu luz,

que la fe se fortalezca en tu palabra,

y tu cuerpo, tomado en alimento, nos traiga la salud

 

02.- Venimos hoy a tu altar

 VENIMOS HOY A TU ALTAR

A CANTARTE SEÑOR

PUES TÚ ERES LA ALEGRÍA

DE NUESTRO CORAZÓN. (BIS)

 

Tú hiciste los cielos

Los llenas de estrellas de luz y calor

Tú pintaste la aurora

Hiciste las nubes

Las puestas del sol.

 

Tú creaste la risa

La paz y la dicha la felicidad

Tú al darnos la vida

Nos das tus riquezas

Tu eterna amistad.

 

Tú nos diste a tu madre

Nos diste tu cuerpo tu sangre en manjar

Tú nos das la esperanza

La fe y nos hiciste

Capaces de amar

 

03.- Vienen con alegría (Cesareo Garabain)

VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR

CANTANDO VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR

LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR

SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR. (BIS)

 

Vienen trayendo la esperanza

A un mundo cargado de ansiedad

A un mundo que busca y que no alcanza

Caminos de amor y de amistad.

 

Vienen trayendo entre sus manos

Esfuerzos de hermanos por la paz

Deseos de un mundo más humano

Que nacen del bien y la verdad.

 

Cuando el odio y la violencia

Aniden en nuestro corazón

El mundo sabrá que por herencia

Le aguardan la tristeza y el dolor.

 

04.- Te ofrecemos, Señor (Francisco Palazon)

TE OFRECEMOS, SEÑOR, ESTE PAN Y ESTE VINO,

QUE EN TU CUERPO Y EN TU SANGRE

QUEDARÁN CONVERTIDOS.

 

Con el vino y el pan

te ofrecemos el fruto de nuestro trabajo,

la ilusión de vivir,

el placer y el dolor, la alegría y el llanto.

 

Juntamente, Señor,

te ofrecemos la vida que Tú nos has dado,

la esperanza, la fe y el amor,

que nos hace sentirnos hermanos.

 

05.- Llevemos al Señor (Carmelo Erdozain)

Llevemos al Señor el vino y el pan

Llevemos al altar la viña el trigal.

 

EL SEÑOR NOS DARÁ

ÉL NOS DARÁ SU AMISTAD. (BIS)

 

Llevemos al Señor, pureza y amor.

Llevemos al altar justicia, hermandad.

 

Llevemos al Señor, trabajo y dolor.

Llevemos al altar, ofrendas de paz.

 

Llevemos al Señor, nuestra oración.

Llevemos al altar, racimo y trigal.

 

Llevemos al Señor, alegría de vivir.

Llevemos al altar, ofrendas de pan.

 

06.- Te ofrecemos el esfuerzo y el trabajo. (J.A. Espinoza)

Te ofrecemos el esfuerzo y el trabajo,

te ofrecemos el cansancio y la fatiga,

te ofrecemos la ilusión que tanto cuesta

cuando vemos la desgana y la apatía.

 

AQUÍ ESTAMOS, SEÑOR, TAL COMO SOMOS;

EN TUS MANOS PONEMOS NUESTRA VIDA. (2)

 

Te ofrecemos las conquistas de la ciencia,

te ofrecemos nuestras ansias de justicia,

te ofrecemos los trabajos más sencillos,

pues también hay oro en cosas que no brillan.

 

07.- Dichoso el que ama (Cesareo Garabain)

ERES MI RIQUEZA, ERES MI SEÑOR.

ERES LA ALEGRÍA, DE MI CORAZÓN.

 

No son más dichosos los que tienen más poder,

los atormentados por la sed de poseer.

No son más felices los que más dinero tienen,

los que siempre van buscando su interés.

 

No son más dichosos los mendigos del placer,

los que al agua turbia vienen a calmar su sed.

No son más felices los esclavos de la envidia,

los que olvidan sonreír y agradecer.

 

Los que siembran odios en lugar de hacer el bien,

los que ganan siempre y tienen miedo de perder.

No son más felices los hinchados y engreídos,

que desprecian lo pequeño en su altivez.

 

Mucho más dichosos los que aman la verdad,

los que van brindando su alegría y su bondad.

Los que nos ofrecen el amor de cada día

y reciben el amor de los demás.

 

08.- Bendito serás. (Cesareo Garabain)

Bendito si buscas siempre a Dios,

Bendito serás.

Bendito si amas la verdad,

Bendito serás.

 

La sed del dinero no rompió tu calma.

El odio y la envidia no muerden tu alma.

Bendito serás.

Si siembras la paz Bendito serás.

 

2. Si al pobre y al rico das tu amor,

Bendito serás.

Si un pájaro canta en tu balcón,

Bendito serás.

 

Bendito el amigo que en seguida viene,

que abre su puerta al que nada tiene,

Bendito serás. Si ofreces tu pan,

Bendito serás.

 

3. Si rezas humilde tu oración,

Bendito serás.

Si a Dios confiaste tu ansiedad,

Bendito serás.

 

Si buscas un mundo mucho más humano,

un mundo en que todos vivan como hermanos,

Bendito serás.

Si sufres por Dios,

Bendito serás.

 

4. Bendito si es limpio tu mirar,

Bendito serás.

Bendito si sabes perdonar,

Bendito serás.

 

Si un sueño dormido vuelve a despertarte.

Si estando caído sabes levantarte,

Bendito serás.

Si tienes a Dios,

Bendito serás.

 

09.- Jesús estoy aquí (Jhony Rivera)

Jesús, estoy aquí

Jesús, que esperas de mí

Mis manos están vacías

Que puedo ofrecerte

Solo sé, que quiero ser diferente

Jesús, estoy aquí

Jesús, que esperas de mí

Mis ojos deberán mirarte

Quisiera poder enfrentarte

Amar, como tú amas

Sentir, como tú sientes

Mirar, atravez de tus ojos

Jesús

 

Contigo mi camino es difícil

me exiges abrir un nuevo horizonte

en la soledad de mi noche

Jesús, no no puedo abandonarte

Jesús, en mi penetraste

Me habitaste, triunfaste y hoy vives en mí.

Amar, como tú amas

Sentir, como tú sientes

Mirar, atravez de tus ojos

Jesús, Jesús...

 

10.- En el trabajo (Cesareo Garabain)

En el trabajo de cada día,

como vivías y amabas tu

queremos madre servir amando

viviendo siempre junto a Jesús.

 

En el silencio de aquella aldea

la casa humilde de Nazareth

se va empapando de tu ternura

de tu trabajo   de amor y fe.

 

Tú te afanabas como mi madre

en mil trabajos que dan tu hogar

mujer humilde de hermosas manos

encallecidas de trabajar.

 

Dios quiso honrarte como a ninguna

con mil encantos en mi crecer

te hizo humilde de gracia llena

trabajadora…  te quiso hacer.

 

11.- Madre del Redentor  (Francisco Palazon)

RECIBE SANTA MARÍA

EL SALUDO DE GABRIEL.

(2 VECES).

Y APIÁDATE DE NOSOTROS,

PEREGRINOS DE LA FE.

(2 VECES).

 

Madre del Redentor, Virgen fecunda,

que eres puerta de Dios,

faro en el mar.

 

Ven a librar al pueblo que tropieza

y quiere caminar.

Ven a librar al pueblo que tropieza

y quiere caminar.

 

Virgen llena de Dios, Madre admirable,

que engendraste en tu seno al Creador.

 

Tú que el dolor conoces

ten clemencia del pobre pecador.

Tú que el dolor conoces

ten clemencia del pobre pecador.

 

RECIBE SANTA MARÍA

EL SALUDO DE GABRIEL.

(2 VECES).

Y APIÁDATE DE NOSOTROS,

PEREGRINOS DE LA FE.

(2 VECES).

 

12.- Manos abiertas (Fernando San Rumualdo)

QUÉ SUERTE ES TENER UN CORAZÓN SIN PUERTAS!.

¡QUÉ SUERTE ES TENER LAS MANOS SIEMPRE ABIERTAS! / (2)

 

Manos abiertas, llenas de amor las de María.

Manos abiertas, ellas son nuestra luz y guía.

 

Manos abiertas para estrechar las de un amigo.

Manos abiertas para ayudar en el camino.

 

Manos abiertas para buscar un mundo nuevo.

Manos abiertas para un hacer, no para un sueño.

 

Manos abiertas, las de Jesús, las del Maestro.

Manos abiertas, las del que supo amar primero.

 

martes, 6 de septiembre de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXIV T.O. CICLO C 11 SETIEMBRE 2022

 

LA MISERICORDIA DE DIOS

 

 

COMENTARIO

 

Lucas se hace eco, en el marco narrativo inicial, de una situación de malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida de Jesús a publicanos y pecadores. A continuación, nos ofrece el punto de vista de Jesús a través de tres parábolas. Este recurso a las parábolas es indicio claro de que Jesús no comparte el planteamiento que está a la base del malestar de los fariseos y letrados. Las parábolas tienen dos fines: Jesús defiende con ellas su postura y en este caso, el gesto del perdón que ofrece a los perdidos. Por otro lado, Jesús muestra con ellas el auténtico rostro de Dios sobre la tierra. A través de las parábolas, Dios se ha revelado como fuerza de un amor que salva y crea. Veamos. Cualquier pastor que ha perdido una oveja coloca a las otras en sitio seguro y se arriesga a buscar la que falta. La mujer que ha extraviado una moneda no se ocupa de las otras; ilumina su morada y limpia todo hasta encontrarla. En ambos casos se suscita el mismo gozo: la alegría de encontrar de nuevo aquello que estaba ya perdido. Pues bien, dice Jesús, la forma de actuar de Dios es semejante. No le basta con los justos; no se ocupa simplemente de los buenos. Dios atiende especialmente a los que viven en peligro (15. 3-10). Este amor justifica la actitud de Jesús y de la Iglesia con respecto a los pequeños, los perdidos, pecadores y extranjeros.

Continúa el tema con la parábola del padre que perdona (Lc 15. 11-32). El hijo menor ha malgastado su vida y su fortuna lejos de casa. El padre le ha dejado porque sabe que ya es adulto y tiene libertad para trazar la ruta de su vida. Pero cuando el hijo vuelve, el padre le sale al encuentro y le abraza. No le reprocha nada, ni pregunta los motivos o razones de su vuelta. Sabe simplemente que retorna, conoce su miseria y le ofrece sin más amor y casa. Evidentemente esta imagen del padre que acoge al perdido y le ama es muy apropiada para indicar la fuerza del perdón de Dios y su manera de tratar a los necesitados y pecadores de la tierra.

El padre no ha salido al encuentro de su hijo, no va por los caminos y ciudades a buscarlo. Por el contrario, el pastor y la mujer lo dejaron todo y se esforzaron por hallar la oveja y la moneda que perdieron. Esto mismo indica que el punto culminante de nuestra parábola no está en el amor del padre que perdona. Ese amor se presupone. A los justos de Israel (el hijo mayor) les duele que el padre acoja a los perdidos y les ofrezca su banquete. Pensaban que la casa era de ellos y podían organizar a su manera las leyes de lo bueno y de lo malo. Ahora, en cambio, han descubierto que la ley del padre es diferente y se sienten postergados, contrariados y molestos. Dios es padre que a todos ofrece la gracia de un perdón y la posibilidad de una existencia nueva; su alegría está precisamente en ayudar a los que están extraviados o en peligro. Jesús se ha presentado como la "encarnación" del perdón creador de Dios en medio de los hombres.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  Eclo 36 15

Señor, da la paz a los que esperan en ti, y saca veraces a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos y de tu pueblo Israel.

 

ORACION COLECTA

Míranos, oh, Dios creador y guía de todas las cosas, y concédenos servirte de todo corazón, para que percibamos el fruto de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 32, 7-11. 13-14

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto."».

Y el Señor añadió a Moisés: «Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.».

Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: «¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: "Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre."».

Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

 

SALMO RESPONSORIAL (50)

 

Me pondré en camino adonde está mi padre.

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

 

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.

 

Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 12-17

Querido hermano: Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio.

Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía.

El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús.

Pueden fijarse y aceptar sin reserva lo que les digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero.

Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna.

Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO 2Co 5, 19       

Aleluya. En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-32.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.».

Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra?. Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicítenme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.".

Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra?. Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "¡Felicítenme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.". Les digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.».

También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.".

El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.

Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.".

Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.".

Pero el padre dijo a sus criados: "Saquen en seguida el mejor traje y vístanlo; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el ternero cebado y mátenlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.".

Y empezaron el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo.

Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.

Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.".

É1 se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.".

El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Como Moisés, que intercedió por el pueblo, acerquémonos a la presencia del Señor y oremos por la Iglesia y por el mundo entero diciendo: R.- Padre, escúchanos.

 

1.- Por el Papa y toda la Iglesia: para que a ejemplo de Jesús sea artesana de misericordia. Oremos. R.

 

2.- Por los gobernantes: para que promuevan en medio de su pueblo la unidad, la justicia y la paz. Oremos. R.

 

3.- Para que Dios derrame su gracia en los que llama a consagrar su vida a él y estos le sirvan en los más pobres y necesitados. Oremos. R.

 

4.- Para que Dios cree en todos los que viven en pecado un corazón puro, los renueve con su Espíritu y les de la gracia de la conversión. Oremos. R.

 

5.-  Para que las organizaciones que trabajan a favor de la justicia, la dignidad y la promoción de los hombres y mujeres, encuentren apoyo para llevar adelante sus proyectos solidarios. Oremos. R.

 

6.- Para que seamos capaces de volver siempre con humildad a la casa del Padre y vivir de su persona y misericordia. Oremos. R.

 

Padre misericordioso, mira a tus hijos que te suplican, acoge sus oraciones a favor del mundo entero y manifiéstate a sus corazones, que están anhelantes de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Se propició a nuestras suplicas, Señor, y recibe complacido estas ofrendas de tus siervos, para que la oblación que ofrece cada uno en honor de tu nombre para la salvación de todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Sal 35, 8

Que inapreciable es tu misericordia, oh, Dios. Los humanos se acogen a la sombra de tus alas.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Te pedimos, Señor, que el fruto del don del cielo penetre nuestros cuerpos y almas, para que sea su efecto y no nuestro sentimiento, el que prevalezca siempre en nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 12: 1Co 11, 17-26.33; Sal 39; Lc 7, 1-10

Martes 13: 1Co 12, 12-14.27-31ª; Sal 99; Lc 7, 11-17.

Miércoles 14: 1Co 12, 31—13, 13; Sal 32; Lc 7, 31-35.

Jueves 15: Hb 5, 7-9; Sal 30; Jn 19, 25-27 (o bien: Lc 2, 33-35)

Viernes 16: 1Co 15, 12-20; Sal 16; Lc 8, 1-13.

Sábado 17: 1Co 15, 35-37. 42-49; Sal 55; Lc 8, 4-15.

Domingo 18: Am 8, 4-7; Sal 112; 1Tm 1-8; Lc 16, 1-13.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 15, 01-31

 

Ver JUEVES DE LA 31ª SEMANA

 

 1. D/ALEGRIA

Texto: Dentro siempre de la perspectiva de camino, Lucas se hace eco, en el marco narrativo inicial, de una situación de malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida de Jesús a publicanos y pecadores. A continuación, nos ofrece el punto de vista de Jesús a través de tres parábolas. Este recurso a las parábolas es indicio claro de que Jesús no comparte el planteamiento que está a la base del malestar de los fariseos y letrados.

Las dos primeras parábolas tienen exactamente el mismo corte.

Cualquier hombre y cualquier mujer desbordan de alegría cuando encuentran algo valioso que habían perdido. Si así se comportan los humanos, ¿cuánto más Dios? Ambas parábolas avanzan por analogía: de la alegría humana a la alegría divina. En ambas parábolas el dato central es la alegría por el hallazgo de lo que se había perdido. Ambas parábolas operan con la correspondencia lo perdido-el pecador. Si un hombre o una mujer desbordan de alegría al encontrar la oveja o la moneda perdidas, ¿cómo no va a desbordar de alegría Dios al encontrar al pecador? Sabemos que en el evangelio de Lucas las parábolas tienen a menudo la función de corregir el planteamiento de los interlocutores. En esta ocasión los fariseos y letrados parten del presupuesto de que Dios no puede aprobar el trato con pecadores. Jesús, en cambio, les habla de la alegría desbordante de Dios.

Pero el texto no termina aquí. Sin solución de continuidad sigue una tercera parábola, en la que Jesús cuenta a fariseos y letrados la historia de un padre que tenía dos hijos. El menor de ellos, tras marcharse de casa y vivir perdidamente, recapacitó y volvió a pedir perdón a su padre. Desbordante de alegría por haber recuperado al hijo perdido, el padre dio un gran banquete.

Al mismo no asistía el hijo mayor por hallarse trabajando en el campo. Al regresar y enterarse del motivo del banquete, se negó a tomar parte en él. La parábola termina con el ruego insistente del padre a su hijo mayor instándole a tomar parte en la fiesta. Esta tercera parábola tiene en común con las dos primeras el dato de la alegría desbordante por la recuperación de lo que se había perdido. La peripecia del hijo menor permite reconocer en él al pecador de las dos primeras parábolas. El padre desbordante de alegría remite a su vez al Dios desbordante de alegría de las dos primeras parábolas. Es decir, la tercera parábola empalma con las dos primeras. Pero avanza sobre ellas por la presencia del hijo mayor. La peripecia de este hijo no tiene correspondencia con nada ni remite a nada de lo expresado en las dos primeras parábolas. El hijo mayor remite a los fariseos y letrados del marco narrativo previo a las parábolas, marco en el que Lucas se hacía eco del malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida dispensada por Jesús a publicanos y pecadores.

Estos son el pecador de las dos primeras parábolas y el hijo menor o pródigo de la tercera. Pero los publicanos y pecadores han dejado de ser problema: han vuelto, han pedido perdón. Ahora mismo, el problema, el único problema son los fariseos y letrados. Estos están molestos por la favorable acogida de Jesús a publicanos y pecadores y, al igual que el hijo mayor, no quieren tomar parte en la fiesta, esgrimiendo su impecable hoja de servicios, de cumplimiento estricto y continuado. Se sienten y lo son trabajadores infatigables, que jamás se han marchado de la casa paterna, que no han desobedecido un solo mandamiento de Dios. Siendo, sin embargo, verdad todo esto, Jesús les invita a que cambien de planteamiento, a que no tengan al menos el trato con publicanos y pecadores. Les habla de la desbordante alegría de Dios cuando un pecador vuelve a Él. Les invita, les insta, les suplica a que se alegren ellos también con el Padre del cielo.

Comentario: Como el texto de los domingos anteriores, también el de hoy remueve el terreno profundo de las estructuras de la persona. En el enfado del hijo mayor es perfectamente reconocible el enfado del cumplidor. El que rinde no suele gustar de tratamiento en pie de igualdad con el que no rinde. Cumplimiento y rendimiento gustan de reconocimiento y de amejoramiento. El cumplidor adquiere fácilmente conciencia pagada de sí y se siente con derechos sobre los que no cumplen. Tendencia a capitalizar la propia bondad y a convertirla en arma de derecho frente y contra los otros.

Por todo esto, el hijo mayor no es un personaje reducible exclusivamente a fariseos y letrados del tiempo de Jesús, cumplidores como el que más. El hijo mayor anida probablemente en cada ser humano y, por ello mismo, es un riesgo permanente para caminar en cristiano.

El caminante cristiano no sabe de superioridades ni de derechos adquiridos, no sabe de acepciones de personas ni de discriminaciones, no alardea ni es vocinglero. El caminante cristiano hace sencillamente el camino, en silencio a veces, conversando otras, solidario siempre desde su propia pequeñez.

ALBERTO BENITO - DABAR 1989 46

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XXIV T.O. CICLO C

 

01.- Juntos cantando la Alegría (Entrada)

JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA

DE VERNOS UNIDOS EN LA FÉ Y EL AMOR

JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS

LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.

 

Somos la iglesia peregrina que Él fundó

Somos un pueblo que camina sin cesar

Entre cansancios y esperanzas hacia Dios

Nuestro amigo Jesús nos llevará.

 

Juntos cantando la alegría

De vernos unidos en la fe y el amor

Juntos sintiendo en nuestras vidas

La alegre presencia del Señor.

 

Hay una fe que nos alumbra con su luz

Una esperanza que empapó nuestro esperar

Aunque la noche nos envuelva en su inquietud

Nuestro amigo Jesús, nos guiará.

 

Juntos cantando la alegría

De vernos unidos en la fe y el amor

Juntos sintiendo en nuestras vidas

La alegre presencia del Señor

La alegre presencia del Señor

 

02.- Celebremos el banquete   (Emilio y Juan Bravo) (Entrada)

Celebremos el banquete

con el Padre y los hermanos

nos habíamos perdido

y hoy volvemos a encontrarnos.

 

Como pródigos sedientos,

anhelando libertades,

poco a poco abandonamos,

el hogar de nuestro padre.

 

Recorriendo mil caminos,

entre sombra y entre dudas, 

en la noche de la vida,

derrochamos la fortuna.

 

En la fría madrugada

Nos volvimos apenados,

Y a la puerta de la casa

Te encontramos esperando.

 

Nos pusieron trajes nuevos,

Nos sentamos a la mesa,

Compartiendo juntos

La alegría de la vuelta.

 

03.- Alrededor de tu mesa (Francisco Palazon) (Entrada)

Alrededor de tu mesa venimos a recordar

Alrededor de tu mesa venimos a recordar

Que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad

Que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad

 

Hemos venido a tu mesa a renovar el misterio del amor

Con nuestras manos manchadas

Arrepentidos, buscamos tu perdón

 

Juntos y a veces sin vernos

Celebramos tu presencia, sin sentir

Que se interrumpe el camino

Si no vamos como hermanos hacia ti.

 

04.- Bendito seas Señor (Palazón)

Bendito seas, Señor, por este pan y este vino

que generoso nos diste, para caminar contigo,

y serán para nosotros alimento en el camino.

 

1. Te ofrecemos el trabajo, las penas y alegrías,

el pan que nos alimenta y el afán de cada día.

 

2. Te ofrecemos nuestro barro que oscurece nuestras vidas

y el vino que no empleamos para curar las heridas.

 

05.- Señor no soy digno (Comunión)

SEÑOR, NO SOY DIGNO

DE QUE ENTRES EN MI CASA

PERO UNA PALABRA TUYA

BASTARÁ PARA SANARME.

 

Eres el Pan de Vida,

a todos das la paz;

quien come de tu carne

por siempre vivirá.

 

Somos el nuevo pueblo

que Cristo congregó,

vivamos siempre unidos,

testigos del amor.

Vamos por esta vida

buscando la verdad,

la paz y la justicia,

un mundo que vendrá.

 

06.- Volveré (Comunión)

VOLVERÉ, VOLVERÉ,

A LA CASA DEL PADRE,

VOLVERÉ!

LE DIRÉ, LE DIRÉ:

"CONTRA EL CIELO

Y CONTRA TI, YO PEQUÉ".

 

De mi casa me fui un día,

destrozando la familia,

¡yo pequé!

Hoy me encuentro triste y roto,

yo no quiero vivir solo.

¡Volveré!

 

He pecado, Padre mío,

no merezco ser tu hijo,

¡vuelvo a Ti!

Hijo mío yo te abrazo,

te perdí, hoy te he encontrado.

¡Ven a mí!

 

A ese hijo que ha llegado,

yo no quiero por hermano,

¡échale!

Ese hijo y ese hermano,

es mi hijo y es tu hermano.

¡Alégrate!

 

07.- Hoy he vuelto  (Salida)

Cuántas veces siendo niño te recé

Con mis besos te decía que te amaba

Poco a poco con el tiempo, olvidándome de Ti

Por caminos que se alejan me perdí

Por caminos que se alejan me perdí.

 

HOY HE VUELTO, MADRE, A RECORDAR

CUÁNTAS COSAS DIJE ANTE TU ALTAR

Y AL REZARTE PUEDO COMPRENDER

QUE UNA MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR

QUE UNA MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR.

 

Al regreso, me encendías una luz

Sonriendo desde lejos me esperabas

En la mesa, la comida aún caliente y el mantel

Y en tu abrazo, mi alegría de volver

Y en tu abrazo, mi alegría de volver.

 

Aunque el hijo se alejará del hogar

Una madre siempre espera su regreso

El regalo más hermoso que a los hijos da el Señor

Que es la madre y el milagro de su amor

Que es la madre y el milagro de su amor.

 

Hoy he vuelto, Madre, a recordar

Cuántas cosas dije ante tu altar

Y al rezarte puedo comprender

Que una Madre no se cansa de esperar

Que una Madre no se cansa de esperar.

 

08.- La alegría en el perdón

La alegría más hermosa

es la alegría en el perdón,

que en el cielo hay mucha fiesta

cuando vuelve un pecador.

 

Si la oveja se ha perdido

a buscarla va el pastor,

que en el cielo hay mucha fiesta

cuando vuelve un pecador.

 

LA ALEGRÍA MÁS HERMOSA,

LA ALEGRÍA EN EL PERDÓN,

QUE EN EL CIELO HAY MUCHA FIESTA

CUANDO VUELVE UN PECADOR. (bis)

 

Cuando el hijo se fue lejos

triste el padre se quedó,

y qué inmensa su alegría

cuando el hijo regresó.

 

Cada día, cada instante,

por su ausencia se apenó,

y qué inmensa su alegría

cuando el hijo regresó.

 

La mujer buscaba triste

las monedas que perdió,

y saltaba de alegría

cuando al fin las encontró.

 

Qué afanosa rebuscaba

toda su casa barrió,

y saltaba de alegría

cuando al fin las encontró.

 

Una tarde hubo fiesta,

fiesta grande en Jericó,

Tú, Jesús, estás contento

pues Zaqueo te encontró.

 

Qué alegría más hermosa

la que allá se celebró,

Tú, Jesús, estás contento

pues Zaqueo te encontró.