jueves, 22 de agosto de 2024

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXI T.O. - CICLO B - 25 AGOSTO 2024

  ¿A QUIEN IREMOS?.

 

COMENTARIO

 

Evangelio de crisis, meditación de crisis o para prevenir una crisis: las dificultades se presentan a veces brutalmente y de improviso. De pronto, todos nos cansa: la misa, un predicador nos molesta, el mal en el mundo nos aplasta, la muerte de un niño nos rebela, la parroquia nos decepciona, o simplemente el sacerdote de la parroquia nos desilusiona... y tenemos ganas de dejarlo todo. “Muchos de sus discípulos se retiraron y dejaron de acompañarle”.

Hacer entonces un esfuerzo por mirar a Jesús y acabar diciéndole: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”, puede ser un reflejo salvador. Con tal que no sea un impulso demasiado forzado o demasiado sentimental. El Jesús con que nos encontramos en el texto de hoy no es un Jesús tierno. Ve muchas cosas, “sabe” dice Juan reacciona como lo hace siempre que choca con gente cobarde.  No habla entonces de amor, sino de fe: “Hay algunos que no creen”. Nosotros “¿A quién iremos?” no es un buen grito de amor y de confianza, pero si una confianza de fe. Pero la dificultad aumenta. Podríamos pensar que en esos momentos de crisis lograríamos arrancar nosotros mismos de nuestras entrañas ese grito de fe-amor. Y también allí se muestra duro y desconcertante: “Ya les expliqué que nadie puede venir a mí si mi Padre no los llama”. Una frase que no nos gusta porque nos deja desarmados. ¿En qué momento y de qué forma nos atrae el Padre hacia Jesús dándonos la gracia de creen de verdad en él? ¿A quién le hace ese regalo? Es la tentación siempre inútil de ponernos en el sitio de Dios, de intentar colarnos en sus pensamientos, en sus decisiones... ¡y en sus preferencias!

Tenemos que hacer ciertamente alguna cosa, pero no cuestionando a Dios en sus opciones, sino recibiendo lo mejor posible lo que él ha escogido darnos... En vez de imaginarme demasiado pronto que hemos ido a Cristo que queremos ir a él y que haremos cualquier cosa por él, empecemos aceptando humildemente la idea de que todo depende del Padre. Esto nos moverá primero a pedirle con mucha más pasión la gracia de sentirnos atraídos hacia el Hijo. 

Y seremos además más decididos para explotar al máximo esta atracción que San Juan llama “creer” en el sentido de la mayor adhesión posible de todo nuestro Ser. Ese “creer” tan fuerte es prácticamente todo su evangelio. No se trata de velar, de sufrir, de dar limosna, etc... Como en Mateo, Marcos y Lucas. Aquí todo se reduce a la fe. Lo que hay que hacer brotará normalmente de nuestro arraigo en Cristo.

Si podemos decir como Pedro “Creemos y sabemos que tú eres el santo de Dios” al mismo tiempo porque nos atrae el Padre y porque nosotros no cesamos de reforzar esa atracción, nuestro “¿a quién iríamos?” no será un suspiro por la última oportunidad o un resto de afecto sentimental al Jesús de nuestra adolescencia. Será, en nuestras lágrimas y en nuestra sonrisa de fe-amor el desafío que lanzaba san Pablo: “¿Quién podrá separarme de Cristo?” (Rom. 8, 39).

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Sal 85, 1-3

Inclina tu oído, Señor, escúchame. Salva a tu siervo que confía en ti. Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo, concede a tu pueblo amar lo que prescribes y esperar lo que prometes, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros ánimos se afirmen allí donde están los gozos verdaderos. Por nuestro Señor Jesucristo

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Josué 24, 1-2a.15-17.18b

En aquellos días, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel, a los jefes, jueces y oficiales, y se presentaron ante el Señor. Josué habló al pueblo: «Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quién quieren servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan; mi familia y yo serviremos al Señor». El pueblo respondió: «¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; Él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; Él hizo a nuestra vista grandes signos, nos protegió en el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde cruzamos. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!».

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 33)

 

Gusten y vean qué bueno es el Señor.

 

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. R.

 

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. R.

 

Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor; Él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. R.

 

La maldad da muerte al malvado, y los que odian al justo serán castigados. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a Él. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 21-32

Hermanos: Ténganse mutuamente respeto en honor a Cristo. Que las mujeres respeten a sus maridos como si se tratara del Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo. Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la Palabra, y para presentársela ante sí como una Iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne». Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 6,63c.68c

Aleluya. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes Palabras de vida eterna. Aleluya

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».  Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne de nada sirve. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y, a pesar de esto, algunos de ustedes no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede». Desde entonces, muchos discípulos suyos se retiraron y ya no andaban con Él. Entonces Jesús dijo a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?». Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes Palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Acudamos a Dios y oremos con fe diciendo: R. Te rogamos, óyenos.

 

1.- Por la Iglesia: que en Jesús encuentre su guía y punto de referencia. Oremos. R.

 

2.- Por los que han recibido de Cristo la autoridad en la Iglesia y en el mundo: que gobiernen según su corazón. Oremos. R.

 

3.- Por los matrimonios: que el respecto, el amor y la unidad sean una realidad en las parejas y que los hijos aprendan el arte de amar sin egoísmo a ejemplo de sus padres. Oremos. R.

 

4.- Por los que sufren corporal o espiritualmente: que encuentren la fuerza que necesitan en Jesucristo que asumió nuestras debilidades. Oremos. R.

 

5.- Por los difuntos: que, liberados del poder de la muerte, gocen de la vida eterna. Oremos. R.

 

6.- Por nosotros y los que confían en nuestras oraciones: que Dios se haga presente en nuestras vidas y nos transforme según su querer. Oremos. R.

 

Te rogamos, Señor, que escuches a tus hijos, bendigas a tu Iglesia, y que un día nos des a toda tu vida eterna, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que adquiriste para ti un pueblo de adopción con el sacrificio de una vez para siempre, concédenos propicio los dones de la unidad y de la paz en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Jn 6, 54

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día, dice el Señor.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Te pedimos, Señor, que realices plenamente en nosotros el auxilio de tu misericordia, y haz que seamos tales y actuemos de tal modo que en todo podamos agradarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 26: 2Ts 1, 1-5. 11b-12; Sal 95; Mt 23, 13-22

Martes 27: 2Ts 2, 1-3ª.14-17; Sal 95; Mt 23, 23-26

Miércoles 28: 2Ts 3, 6-10.16-18; Sal 127; Mt 23, 27-32

Jueves 29: Jr 1, 17-19; Sal 70; Mc 6, 17-29

Viernes 30: Eclo 3, 17-24; Sal 15; Flp 3, 8-14; Mt 13, 31-35

Sábado 31: 1Co 1, 26-31; Sal 32: Mt 25, 14-30

Domingo 01: Dt 4, 1-2.6-8; Sal 14; Stg 1, 17-18. 21b-22.27; Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Jn 6, 61-70

 

1.- Comentario. 

La infinitud divina se encierra en los estrechos límites del cuerpo humano de Jesús y este cuerpo es alimento generador de vida sin término. En los dos domingos anteriores será la autoridad religiosa judía la que cuestionaba ambos hechos; hoy son los propios discípulos de Jesús quienes lo hacen. "Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?" Esta crítica no tiene necesariamente su origen en la mala voluntad humana, sino en la dificultad real de conciliar términos antitéticos (inmanente-trascendente; divino-humano). Esta conciliación es un verdadero escollo racional. "¿Esto os escandaliza?" (Mejor traducción que la litúrgica: "¿esto os hace vacilar?"). (Recuérdese lo escrito el domingo catorce a propósito del sentido etimológico de escándalo-escandalizar). El escollo se agranda a la hora de pensar en el retorno de Jesús a donde estaba antes. Esta misma problemática ya había aparecido en el diálogo con Nicodemo (cfr. Jn. 3, 11-13). La dificultad es real y su solución exclusivamente racional poco menos que imposible. Un claro reflejo de esto es el lenguaje del evangelista. Algo pasa, escribía el domingo pasado, que el lenguaje de Juan no acierta a expresar o que, si lo expresa, lo hace de manera contradictoria.

Compárense estas dos afirmaciones: "Mi carne es verdadera comida; la carne no sirve de nada". Con esta segunda afirmación el evangelista deja cumplida constancia de la validez y del peso de las críticas anteriores. La carne, es decir, la persona con toda su carga de ser efímero y perecedero, no puede, en efecto, ser generadora de vida sin término. Y, sin embargo, Juan sigue manteniendo la validez de la primera afirmación: "Mi carne es verdadera comida". ¿Por qué? Porque, para Juan, Jesús es simultáneamente espíritu. "El espíritu es quien da vida. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y son vida". Pero, una vez más, Juan insiste en la necesidad de la experiencia mística para poder descubrir, entender y aceptar esto: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". Y no quisiera pecar de exagerado al afirmar que Juan da a esta experiencia el nombre de fe: "algunos de vosotros no creen".

Por primera y única vez en el cuarto Evangelio aparecen los doce. Lo hacen como grupo ya formado y cuya existencia se da por descontado. Juan los presente como los hombres de la experiencia mística: "¿A quién vamos a acudir? En tus palabras hay vida eterna. Nosotros creemos". Es Pedro quien habla por todos. Nos hallamos probablemente ante el equivalente de Mt. 16, 15-16. Dos formulaciones diferentes del mismo hecho: del descubrimiento del insondable misterio de Jesús, de su persona de carne y hueso. De ahí el carácter fundamental e insustituible de los doce. Pero ahora, querido lector, te invito a que leas Efesios 3, 14-19. Caerás en la cuenta de que a ese mismo descubrimiento, a esa insospechada y maravillosa experiencia mística estamos todos llamados.

ALBERTO BENITO - DABAR 1985, 43


 

2.- Texto.  - Comienza recogiendo la perplejidad producida por lo dicho por Jesús en los domingos anteriores. Enseñanza inaceptable: he aquí formulada la reacción de la razón, algo de lo que hasta ahora eran portavoces los judíos y de lo que ahora lo son los propios discípulos. De la perplejidad no queda, pues, exento nadie. Más aún, parece configurarse como reacción inevitable: "¿Y si vierais al hijo del hombre subir a donde estaba antes?" Imaginemos que este lugar fuera la cruz. ¿Acaso no sería inaceptable la pregunta? Pero, ¿y si la pregunta se estuviera refiriendo al amor como lugar de estancia de Jesús? Ahora bien, ¿no es acaso la cruz donde Jesús manifestaba su máximo amor? "El amor supremo consiste en dar la vida por los amigos" (Jn 15, 13).

Efectivamente la pregunta objeto de perplejidad se refiere a la cruz como lugar de estancia anterior de Jesús. Nada de esto hace, sin embargo, sentido, si no se está en la onda de Dios. Estar en la onda de Dios puede ser una formulación inteligible de lo que el texto afirma en los vs. 63-65. No es posible entrar en detalle en el análisis de estos versículos, en los que, entre otras cosas, el término "carne" está empleado en contraposición a "espíritu" y, consiguientemente con un matiz distinto al que tenía el domingo pasado. Carne, en efecto, no designa aquí tanto lo sensible y perceptible del ser humano, cuanto su dimensión perecedera y corruptible; por contraposición, espíritu designa lo imperecedero, lo incorruptible. Así, por ejemplo, desde el diálogo con Nicodemo el lector sabe que "Dios es espíritu" (Jn. 4, 24).

Estar en la onda de Dios no es, sin embargo, algo impositivo. El texto de hoy reduce el número de discípulos a un mínimo e incluso éste, cuestionable y reducible. Pero es en este mínimo donde se da la interpretación de lo que Jesús es y significa.

Comentario. 
Este texto, con el que se cierran las reflexiones sobre el signo de la multiplicación de los panes y los peces, formula la única actitud capaz de entender ese signo. Se trata de una actitud a la que hay que calificar de espiritual, por cuanto que es capaz de descubrir el espíritu de Jesús, es decir, lo consistente e imperecedero que hay en él.

Este descubrimiento lleva a relativizar todo lo que hasta ese momento parecía ser fundamental. En lugar de todo ello emerge Jesús, su persona, su palabra, iluminándolo todo con una luz nueva. A la luz de Jesús hay cosas que dejan de tener interés y valor, otras que surgen y otras que cobran nuevo sentido. La sed de búsqueda de lo absoluto se sacia y lo relativo pierde la premura e importancia que a menudo se le da. De ninguna dificultad queda eximido el creyente, pero ninguna puede sobre él.

ALBERTO BENITO - DABAR 1991, 42


 

3. - Texto. 

El comienzo remite al contenido de los tres domingos últimos calificándolo de inaceptable. En esta ocasión la crítica proviene del propio campo de los discípulos de Jesús.

En su respuesta comienza Jesús previendo un nuevo escándalo, a añadir al ya producido por sus palabras: "Si esto os escandaliza, ¿qué será cuando veáis al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?" (la traducción litúrgica ha evitado el verbo escandalizar). Si las afirmaciones de los domingos pasados escandalizaban, el ver al Hijo del Hombre volver a su lugar natural escandalizará todavía más.

En los vs. 63-65 aborda Jesús la cuestión de la raíz o causa de este escándalo. Como ya sucedía hace dos domingos, esa raíz la sitúa en un posicionamiento inadecuado: falta de sintonía con el Padre o, lo que es lo mismo, falta de fe. Al posicionamiento adecuado Jesús lo llama espíritu: al inadecuado, carne. Estos términos no expresan componentes de la persona, sino comportamientos o actitudes de la persona. Si ella está en sintonía con el Padre es espíritu; si no lo está es carne.

En el vs. 66 el autor da cuenta del abandono del seguimiento de Jesús por parte de muchos discípulos. Aunque la traducción litúrgica no lo refleja adecuadamente, este abandono está concebido como una vuelta a la observación de la Ley. En nombre del grupo, Pedro hace profesión de abandono de la ley y de adhesión a Jesús como fuente de bienestar, libertad y vida.

Comentario. Una palabra o un hecho son escandalosos en la medida en que rompen los esquemas, hábitos o comportamientos de los individuos o de los grupos. El grupo que hoy se escandaliza ya no es el de los maestros de Israel, sino el de los discípulos de Jesús. Se sienten más seguros siendo observantes que siendo creyentes. Prefieren el estado de vida orientado por la Ley al estilo de vida orientado por la fe, el estilo de vida carnal al estilo de vida espiritual. Es importante insistir en esta acepción de los términos carnal y espiritual, porque se trata de términos que suelen ser fuente de graves equívocos. En cuanto opuesta a espíritu, carne no tiene nada que ver con pasión o desenfreno. Más bien es al contrario: una persona carnal es alguien meticulosamente observante, debido a que ha hecho de la Ley el norte y guía de su comportamiento. A diferencia de la persona carnal, la persona espiritual es la que se entiende a sí misma desde una relación con el Dios manifestado por Jesús.

El texto habla de un segundo escándalo a propósito del lugar al que Jesús va a subir. Espontáneamente pensamos en el cielo. Pero entonces no se entiende como el cielo pueda ser presentado como motivo de escándalo. El enigma se despeja si, en vez de pensar en el cielo, pensamos en la cruz. ¡La cruz como morada del enviado de Dios! Esto sí que de verdad rompe nuestros esquemas de concebir a Dios y por ello mismo puede resultarnos escandaloso.

Pero ¿ha estado antes Jesús en la cruz? En el cuarto Evangelio la cruz es el lugar por excelencia donde se manifiesta el amor de Dios. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos (Jn 15,13). Si algo define a Dios en el cuarto Evangelio, eso es el amor. Este es el espacio natural de Dios, donde El siempre ha estado y estará siempre.

A. BENITO - DABAR 1988, 44


 

4.- La actividad de Jesús en Galilea entra en una situación crítica:

Después de rechazar Jesús la concepción mesiánica popular con todo su exacerbado nacionalismo, el entusiasmo de las multitudes se va enfriando y llega un momento en que, escandalizadas éstas por las palabras de Jesús, lo abandonan. La desilusión penetra incluso en el interior del círculo de los más adictos, en el grupo de los "discípulos" (más amplio que el de los "Doce", cfr. Lc 10,1). Pero Jesús, a pesar de este fracaso, anuncia ya la victoria de su resurrección y la gloria de su ascensión a los cielos.

Los que permanezcan hasta el fin tendrán un día experiencia de este misterio y conocerán la existencia gloriosa del Señor ascendido a los cielos. Entonces se acabarán todas las vacilaciones y serán confirmados en la fe. Comprenderán también que Jesús, por su ascensión a los cielos libre de todas las limitaciones naturales, poseerán para los creyentes un cuerpo espiritualizado; esto es, un cuerpo bajo la acción del Espíritu Santo y capaz de dar vida a cuantos lo reciban.

Ya ahora, las palabras de Jesús son espíritu y vida. El Espíritu de Dios da a las palabras de Jesús un sentido y una fuerza divina capaz de dar a cuantos las escuchan con fe. Pero no todos quieren escucharle, no todos creen en él. Estos no pueden entender nada y se escandalizan.

Muchos discípulos abandonan a Jesús, y aun entre los "Doce" que se quedan con él, hay un traidor. Sin embargo, Pedro responde a la pregunta de Jesús haciendo en nombre de sus compañeros una sincera profesión de fe. Ellos creen que Jesús tiene palabras de vida eterna y que es el Mesías o "Santo de Dios" por otra parte, como dice muy bien Pedro, la cuestión no es sólo seguir o dejar a Jesús, sino encontrar a otro que tenga como él palabras capaces de dar vida eterna.

EUCARISTÍA 1976, 48


 

5.- El discurso de Jesús es visto como "duro", difícil para la razón humana. Jesús se ha movido en el terreno sapiencial y sacramental. En el fondo se ha propuesto él mismo, y no sólo su mensaje, como lo único válido de todo lo que existe en este mundo: es el único que puede dar vida. Choca a sus contemporáneos el hecho de que un hombre se coloque como gozne de todo el universo. Es también la situación de nuestros contemporáneos: el Evangelio es un mensaje bonito y hasta interesante, quizás uno de los más interesantes, pero ¿¡el único proyecto de vida válido, entre todos los que nos ofrece el pluralismo social actual!?

JORDI LATORRE - MISA DOMINICAL 1991, 12


 

6.- Las reacciones de la gente y de los apóstoles cierran este inciso joánico en el interior de la lectura continua de Marcos.

Este fragmento nos reporta la crisis final del ministerio de JC en Galilea, que la tradición sinóptica también recuerda, y el paso a una dedicación más plena al grupo de los doce fieles. En efecto, un buen número de gente que le seguía, ante el mensaje que Juan ha concentrado en el discurso que hemos leído en estos tres días, dejó de tener interés por JC y lo abandonó. Y el motivo no fue sólo, ciertamente, el malentendido sobre el comer la carne y el beber la sangre. El "modo de hablar inaceptable" es todo el proceso que JC les ha marcado: aceptar que lo que merece la pena no es el pan material que JC pueda dar (milagros, bienestar, fuerza política), sino algo más permanente, este pan capaz de dar vida eterna es JC mismo, aquel hombre normal que pretende haber bajado del cielo; aceptar, finalmente, que la participación de la vida de JC se hace realidad en una carne y una sangre que el hombre puede comer.

Muchos de los seguidores "vacilan" ante este mensaje, y como respuesta JC les anuncia una nueva vacilación (un nuevo escándalo), aún más definitivo: el de la cruz, donde el Hijo del hombre se manifestará glorificado no sólo como un hombre normal, ¡sino en la situación de un hombre fracasado! Por eso solamente quien quiera situarse más allá de "la carne" (=el modo de ver las cosas que el mundo tiene) y aceptar la guía del Espíritu es capaz de creer y colocarse en la órbita de la vida. Porque -repite JC- el hombre no puede, por sí mismo, aceptar a JC y caminar hacia él: es un don del Padre que el hombre acoge.

Así, muchos de los seguidores no quieren entrar en este juego y aceptar a JC como fuente de vida. Entonces JC se dirige a los doce y tiene lugar aquella escena que los sinópticos nos sitúan en Cesarea de Filipo. JC, con un tono que deja adivinar su amargura (en los sinópticos esta amargura no está tan destacada pero también está: allí, después de constatar que la gente no ha comprendido quien es, JC quiere comprobar si los discípulos lo entienden), quiere saber si aún queda alguien con ganas de emprender el camino que él ha venido a traer. Y Pedro responde, de un modo también más emotivo que en los sinópticos, expresando ante todo una viva adhesión personal y vital ("¿A quién vamos a acudir?"), aceptando después que las palabras (la revelación) de JC dan la vida eterna, y profesando finalmente la fe en su mesianidad.

JOSÉ LLIGADAS - MISA DOMINICAL 1979, 16


 

7.- Muy característica del estilo joánico es la autocita del v. 65: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mi si el Padre no se lo concede" (cf. v. 44). Misterio de la gracia y la libertad: ir a Jesús, o sea creer en él, es fundamentalmente un don del Padre, pero al propio tiempo es un acto libre, y el que libremente no corresponde al don del Padre es personalmente responsable de su no correspondencia. Sin esta noción de libertad y responsabilidad personales no tendría ningún sentido el final del episodio, que contrapone la retirada de la mayoría de los discípulos a la fidelidad de Pedro y los doce. Ante las defecciones, Jesús acorrala a los que siguen a su lado, apela a su libertad y los exhorta a optar libremente, pero radical- mente (recordemos el tema de la opción que hemos subrayado en las dos lecturas anteriores).

La confesión de Pedro (v. 69) equivale sensiblemente a la confesión de Cesarea según Mt 16, 16 y, como ésta, expresa la fe pospascual, reflejada también en las palabras del v. 62: "¿y si vierais al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes?". Se han escandalizado al decirles Jesús que ha bajado del cielo. Más van a escandalizarse luego los que oigan predicar a los apóstoles que el crucificado ha subido glorioso al cielo.

HILARI RAGUER - MISA DOMINICAL 1979, 16


 

8-. FE/ESCANDALO:

Los oyentes califican de "intolerable" el discurso de Jesús. Es un discurso que, sobre todo por la conexión que se establece entre el discurso del pan y el discurso de la eucaristía, plantea a los oyentes una grave exigencia, como exigencia de la fe en Jesús y también como exigencia de una concreción de esa fe en la participación en la mesa del Señor. Ello pone de manifiesto una vez más que la fe no es algo autónomo e independiente, sino más bien una decisión personal, que incluye la aceptación personal de Jesús por parte del hombre. Jesús no priva a los oyentes de su decisión. Así lo demuestra la pregunta: ""¿Esto constituye un tropiezo (o escándalo) para vosotros?" Jesús articula con ello el asentimiento del círculo de los oyentes, que comprende también a quienes hasta ahora han pertenecido al grupo de los discípulos de Jesús. También ellos, como antes los judíos, empiezan a murmurar, con lo que manifiestan su mala disposición para creer. El "tropiezo", o el escándalo como antes se prefería decir, no se puede evitar. "La posibilidad del escándalo es la encrucijada o significa lo mismo que hallarse en un cruce de caminos. Uno se inclina hacia el escándalo o hacia la fe; pero jamás se llega a la fe sino a través de la posibilidad del escándalo" (·Kierkegaard).

EL NT Y SU MENSAJE - EL EVANG. SEGUN S. JUAN. 04/1ª HERDER BARCELONA 1983.Pág. 414


 

9.FE/ESCANDALO/EU:

El discurso de Jesús sobre el pan de vida y más aún las palabras eucarísticas de que es necesario comer su carne y beber su sangre decepcionan y escandalizan a la mayoría de los oyentes.

"Muchos discípulos de Jesús al oírlo, dijeron: Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?". Las palabras de Jesús plantean a los oyentes una grave exigencia. La fe no es algo autónomo e independiente sino más bien una decisión personal que incluye la aceptación de Jesús por parte del hombre. Jesús no priva a los oyentes de su decisión personal. "Esto os hace vacilar?". También muchos discípulos, como antes los judíos, empiezan a murmurar, con lo que manifiestan su mala disposición para creer. El tropiezo o el escándalo no se puede evitar.

"La posibilidad del escándalo, dice Kirkegaard, es la encrucijada, o significa lo mismo que hallarse en un cruce de caminos. Uno se inclina hacia el escándalo o hacia la fe; pero jamás se llega a la fe sino a través de la posibilidad del escándalo".


 

10 ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

Estamos ante el final del discurso sobre el pan de vida. El evangelista, después de habernos presentado a lo largo del discurso la fe en la palabra de Jesús y la participación sacramental en su cuerpo como el auténtico alimento para la vida humana, nos propone dos tipos distintos de reacción entre el auditorio: la incredulidad (v 60-66) y la fe de los doce (v 67-71), entre los cuales se halla un traidor.

El discurso de Jesús es juzgado como "duro", difícil para la razón humana. Jesús se ha movido en el terreno sapiencial y sacramental. En el fondo se ha propuesto a él mismo, y no sólo su mensaje, como lo único que es válido de todo lo que existe en este mundo. Sólo él puede dar la vida. Sorprende a sus contemporáneos el hecho de que un hombre se coloque como pivote del universo entero. Es la misma situación de nuestros contemporáneos: el Evangelio es un bello mensaje, incluso interesante, quizás uno de los más interesantes, pero ¡que pretensión ser el único proyecto de vida válido, de entre todos los que nos ofrece el pluralismo social actual!

Los vv. 68-69 constituyen la versión juánica de la confesión de Pedro de Mc 8,27-30 y paralelos. En los cuatro evangelios aparece Pedro como portavoz de la fe de la primera generación cristiana. La respuesta del apóstol recupera la expresión del mismo Jesús: "Las palabras que os he dicho son espíritu y vida", esto es, constituyen la única orientación que puede dar sentido pleno a una vida. Los discípulos aceptan la propuesta de Jesús, a pesar de las dificultades ambientales y a pesar de la paradoja del mismo mensaje. Su respuesta constituye una opción de fe en favor de Jesús.

"Nosotros creemos y sabemos" (cf. también 17,8 y Ju 4,16): la fe, entendida como adhesión personal a Cristo, conduce a un mayor conocimiento de su mensaje y de su persona. Pero también se da el movimiento a la inversa: conocer a Jesús, reflexionar su mensaje, asimilar sus actitudes, conduce a una mayor madurez en la fe.

MISA DOMINICAL 2000, 11, 14

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B - (25 DE AGOSTO 2024)

 

TEMA: “¿A QUIEN IREMOS? TU TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA”

 

01.- EL SEÑOR ES MI FUERZA (Juan Antonio Espinoza)

EL SEÑOR ES MI FUERZA,

MI ROCA Y SALVACIÓN.

 

Tú me guías por sendas de justicia,

me enseñas la verdad.

Tú me das el valor para la lucha,

sin miedo avanzaré.

 

Iluminas las sombras de mi vida,

al mundo das la luz.

Aunque pase por valles de tiniebla,

yo nunca temeré.

 

Yo confío el destino de mi vida

al Dios de mi salud.

A los pobres enseñas el camino,

su escudo eres Tú.

 

El Señor es la fuerza de su pueblo,

su gran Libertador.

Tú le haces vivir en confianza,

seguro en tu poder.

 

02.- EN LA FIESTA DEL DOMINGO (Carmelo Erdozain)

EN LA FIESTA DEL DOMINGO,

EL SEÑOR NOS ESPERA;   

REUNIDOS EN SU MESA,

ESCUCHAMOS SU VOZ.

SU PALABRA ES ALIMENTO,

ES LA BUENA NOTICIA;

COMO PRENDA DE VIDA,

ÉL SE DA EN COMUNIÓN.

 

Un altar, un manjar,

una Iglesia, una Iglesia;

una ofrenda, sacrificio pascual,

con nosotros está, revestido de pan.

 

El Señor, buen Pastor,

Él nos guía, Él nos guía;

nos perdona, nos orienta su voz,

el Señor, buen Pastor, Él se da en comunión.

 

03.- NOS PRESENTAMOS ANTE EL ALTAR (Nestor Jaen)

 

1.- Nos presentamos ante al altar,

para ofrecer y compartir,

lo que tenemos lo que esperamos,

pedazos del vivir.

A ti pedimos pueblos hermanos,

que el egoísmo, desunión,

para encontrarnos en el esfuerzo,

hacia la comunión.

 

A LOS GRANOS DEL PAN,

Y A LAS UVAS DEL VINO,

QUEREMOS ASOCIARNOS,

AL ANDAR EL CAMINO.

PARA QUE NOS TRANSFORMES,

EN TI SEÑOR JESÚS,

Y SEAMOS PARA EL MUNDO,

REFLEJOS DE TU LUZ.

 

 2.- Te presentamos nuestras familias,

las que nos dieron el amor,

y las que viven para ser signos,

de vida y comunión.

 

Te presentamos nuestras culturas,

notas de un inmenso cantar,

que desde el fondo de sus riquezas,

luchan por la unidad.

 

 3.- Te presentamos nuestros contritos,

sed de justicia y libertad,

pueblos heridos de sus derechos,

en busca de la paz.

 

Te presentamos nuestras iglesias,

con sus carismas para amar,

con sus opciones y sus proyectos,

nueva a evangelizar.

 

04.- LLEVEMOS AL SEÑOR (Carmelo Erdozain)

1.- Llevemos al Señor

el vino y el pan.

Llevemos al altar

la viña, el trigal.

 

EL SEÑOR NOS DARÁ

ÉL NOS DARÁ SU AMISTAD. (BIS)

 

2.- Llevemos al Señor

pureza y amor.

Llevemos al altar

justicia, hermandad.

 

3.- Llevemos al Señor

trabajo y dolor.

Llevemos al altar

ofrendas de paz.

 

05.- SEÑOR A QUIEN IREMOS? (Alejandro Mejía)

SEÑOR A QUIEN IREMOS

TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA

NOSOTROS HEMOS CREÍDO

QUE TÚ ERES EL HIJO DE DIOS.

 

1.- Soy el pan que os da la vida eterna,

el que viene a mí no tendrá hambre,

el que viene a mí no tendrá sed

así ha hablado Jesús.

 

2.- El que viene al banquete de mi cuerpo,

en mí vive y yo vivo en él;

brotará en él la vida eterna,

y yo lo resucitaré.

 

3.- No busquéis alimento que perece

sino aquel que perdura eternamente;

el que ofrece el hijo del hombre

que el Padre os ha enviado.

 

06.- A QUIEN SEÑOR IREMOS (Joaquín Madurga)

Al ver Jesús la gente que marchaba,

pues era duro su mensaje oír,

en sus amigos puso la mirada,

diciéndoles: «También se quieren ir?» (BIS)

 

¿A QUIÉN, SEÑOR, IREMOS A POR VIDA,

A QUIÉN, SEÑOR, IREMOS A POR LUZ?

TAN SÓLO TÚ PALABRAS DAS DE VIDA,

TAN SÓLO TÚ PALABRAS DAS DE LUZ.

 

Al ver Jesús al joven dar la espalda

pues su riqueza no quiso dejar,

cambió el semblante y dijo: «Qué difícil

es a los ricos a mi Reino entrar».

 

Al ver Jesús las gentes descarriadas,

en su vagar de ovejas sin pastor:

«Mi yugo es suave, mi carga liviana,

vengan a Mí» - les dijo con amor.

 

07.- MADRE DE NUESTRO PUEBLO (Emilio Vicente Mateu)

MADRE DE NUESTRO PUEBLO

LOS HOMBRES ABREN EL CORAZÓN

QUIEREN LLAMARTE MADRE

EN SUS PALABRAS, EN SU CANCIÓN

 

1.- Madre te llaman los pobres,

pobres sin pan ni calor,

pobres sin libro en las manos,

pobres sin una ilusión.

 

2.- Madre te llama el que sufre

penas de llanto y dolor,

penas de verse oprimido,

penas que evoca el amor.

 

3.- Madre te llama este pueblo,

pueblo nacido en la cruz,

pueblo que marcha hacia el cielo

Madre del pueblo eres Tú.

 

4.- Madre te llama el que ríe,

el que camina en la cruz.

Madre de todos los hombres,

Virgen María eres Tú.

 

08.-  HIMNO OFICIAL A SANTA ROSA DE LIMA

GLORIA A TI ROSA BENDITA

DEL PERU RADIANTE ESTRELLA

FLOR DE LOS CIELOS MAS BELLA

QUE LA FLOR DE JERICO (bis)

 

Hollando con fe profunda

los placeres de este suelo,

desde joven en el cielo

tu corazón se fijó (bis)

 

Al suyo con lazo fuerte

Juntole su dulce esposo

y de su amor generoso

suavemente le inflamo (bis)

 

Virgen te aclaman los cielos;

virgen pura, el nuevo mundo;

ángel de Dios sin segundo,

el Perú te crió (bis)

 

En vano, límpido espejo,

Satanás quiso empañarte

nunca pudo derribarte,

porque en Dios tu alma se fió (bis)

 

09.- COMO BUSCA LA CIERVA

 

COMO BUSCA LA CIERVA

LA FUENTE DE AGUA,

ASÍ MI ALMA TE BUSCA

A TI, DIOS MÍO (BIS)

 

Mi alma tiene sed, sed del Dios vivo

¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

 

¿En Dónde está tu Dios?  o alma mía

 Cuando desea llegar a tu casa Señor

 

Dijo el Señor mi Dios, oh roca mía

Porque me has olvidado y triste de andar.

 

Tu luz y tu verdad envía a mi alma

Ella te guiara a tu morada de amor.

 

 

jueves, 15 de agosto de 2024

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XX T.O. CICLO B - 18 AGOSTO 2024

 MI CARNE ES VERDADERA COMIDA Y MI SANGRE ES VERDADERA BEBIDA

COMENTARIO

 

El evangelio de este domingo continúa con el discurso del pan de vida. Hasta ahora había hablado Jesús del pan de vida que baja del cielo, del pan con el que regala el Padre a los hombres enviándole a su propio Hijo. Este es el pan de vida (v. 35, 48-51 a), de la misma manera que es también la luz del mundo (8, 12), y da vida a los que creen en él. Pero ahora habla Jesús del pan que él mismo les dará y se refiere expresamente a su carne y sangre, los dones eucarísticos.

El lugar paralelo a estas palabras "vida del mundo" lo encontramos en las que pronuncia Cristo sobre el pan en la Cena y precisamente en la forma que recoge la tradición paulina en 1Cor 11, 24. La expresión "para la vida del mundo" significa lo mismo que "entregada para la vida del mundo" y es una alusión clara al sacrificio de su muerte en la cruz. Por lo tanto, el pan que da la vida es precisamente el cuerpo de Cristo entregado a la muerte para salvar al mundo. (cfr. Lc. 22, 19).

El v. 54 dice literalmente: "el que mastica mi carne". Juan utiliza un vocabulario particularmente realista para caracterizar la participación en la eucaristía. Según la costumbre judía, los alimentos de la comida pascual tenían que ser cuidadosamente masticados. Por ello los judíos entienden estas palabras literalmente, como verdadera comida de la carne de Jesús. Pero les parece una locura. No obstante, Jesús no mitiga el escándalo que han producido sus palabras. Ahora, confirmando de nuevo el sentido, realista, añade que es también preciso beber su sangre, lo cual resultaba especialmente escandaloso para los judíos, a quienes les estaba prohibido el alimentarse de sangre (Lev 17, 10 s.; Hch, 15, 20).

De la misma suerte que el alimento natural se une orgánicamente al hombre, así también el que come la carne y bebe la sangre de Cristo entra en una unión de vida con él. Esta unión es comparada a la que Jesús tiene con el Padre que le ha enviado al mundo. Así como el Hijo tiene vida por el Padre (cfr. 5, 26), así también el que coma la carne de Cristo tendrá vida por el Hijo, esto es, participará en aquella misma vida que el Hijo recibe del Padre.

Las palabras "vivirá por mí" son equivalentes a "vivirá por mi carne y sangre"; por lo tanto, esta última expresión debe entenderse de todo lo que Jesús es. El verdadero pan de vida bajado del cielo no es el "maná", sino el que da Cristo. Porque éste sí que viene verdaderamente del Padre y conduce a la vida eterna a todos los que lo reciben con fe y se unen de este modo a Cristo que se entrega para vida del mundo. Comulgar es entrar en unión de vida con Cristo para entregarse con él a todos los hombres y alcanzar así vida eterna y así Cristo cumple las expectativas del Antiguo Testamento: es el verdadero Moisés que nos nutre con el maná de la Eucaristía, es la verdadera Sabiduría que nos ofrece el pan y el vino de su Palabra y de su Persona presente en el Sacramento. Esa vida de Cristo nos compromete a ponerla en obra en nuestra vida de cada día, como nos indicaba Pablo.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Sal 83, 10-11

Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro; mira el rostro de tu Ungido, porque vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde la ternura de tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Proverbios 9, 1-6

La sabiduría ha construido su casa, ha tallado sus columnas, ha preparado el banquete, ha mezclado el vino y puesto la mesa; ha mandado a sus criadas para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: «Los inexpertos, que vengan aquí, quiero hablar a los faltos de juicio: “Vengan a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejen la inexperiencia y vivirán, sigan el camino de la prudencia”».

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 33)

 

Gusten y vean qué bueno es el Señor.

 

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Todos sus santos teman al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

Vengan, hijos, escúchenme, los instruiré en el temor del Señor; ¿hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad. R.

 

Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 15-20

Hermanos: Observen atentamente cómo están procediendo ustedes; no sean necios, sino sabios, aprovechando el tiempo presente, porque los días son malos. Por eso, no sean irreflexivos; antes bien, traten de descubrir cuál es la voluntad del Señor. No se emborrachen con vino, que lleva al libertinaje, sino déjense llenar del Espíritu. Reciten, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; canten y toquen para el Señor de todo corazón.  Y den siempre gracias a Dios Padre, por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 6,56

Aleluya. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí, y yo en él —dice el Señor—. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo». Los judíos discutían entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «Les aseguro que, si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí, y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de sus padres, que lo comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos a Dios, que nos invita a su banquete eterno, y digámosle con confianza:

R. Escúchanos, Señor.

 

1.- Para que la sabiduría guíe las decisiones de los obispos y superiores de las comunidades de la Iglesia. Oremos con fe. R.

 

2.- Para que, con sensatez y prudencia, los cristianos nos dejemos guiar por el Espíritu del Evangelio. Oremos con fe. R.

 

3.- Para que, movidos por el Espíritu del Señor, cada día sean más los que se comprometen a hacer el bien, a ayudar a los débiles y a consolar a los tristes. Oremos con fe. R.

 

4.- Para que haya justicia en el mundo y la paz sea una realidad estable entre los cristianos. Oremos con fe. R.

 

5.- Para que el Pan de la Eucaristía sea el consuelo y la fortaleza de los enfermos. Oremos con fe. R.

 

6.- Para que, al alimentarnos del Cuerpo y la Sangre de Cristo, dejemos que Él viva en nosotros y guíe nuestras acciones.  Oremos con fe. R.

 

Escucha, Señor, nuestras súplicas, danos tu sabiduría y haz que, al alimentarnos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, experimentemos la fuerza de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, nuestras ofrendas en las que vas a realizar un admirable intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Sal 129, 7

Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de haber participado de Cristo por estos sacramentos, imploramos humildemente tu misericordia, Señor, para que, configurados en la tierra a su imagen, merezcamos participar de su gloria en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 19: Ez 24; 15-24; Sal: Dt 32; Mt 19, 16-22

Martes 20: Ez 28, 1-10; Sal:  Dt 32; Mt 19, 23-30

Miércoles 21: Ez 34, 1-11; Sal 22; Mt 20, 1-16

Jueves 22: Ez 36, 23-28; Sal 50; >Mt 22, 1-14

Viernes 23: Ez 37, 1-14; Sal 106; Mt 22, 34-40

Sábado 24: Ap 21, 9b-14; Sal 144; Jn 1, 45-51

Domingo 25: Jos 24, 1-2ª.15-17; Sal 33; Ef 5, 21—32; Jn 6, 60-69

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Jn 6, 51-59

 

También Evangelio de la Fiesta del Corpus en el Ciclo A

 

1.-PAN/SENTIDO.

El pan eucarístico sigue las leyes de todo pan ofrecido por el padre de familia a los suyos. El pan, en efecto, no tiene significado especial en sí mismo; ha tenido que haber alguien que lo ganara y que lo fabricara, y no tiene sentido sino en cuanto que alguien lo va a comer. Al hacer entrega del pan, que representa su vida y su trabajo, el padre y la madre de familia pueden decir en cierto modo: "este pan es mi carne entregada para mis hijos" (v. 51), mientras que los comensales, al participar de ese pan, comparten en cierto modo la vida misma de quien se lo ha dado (v. 54). Si los padres y los hijos pueden cargar de un significado profundo al pan cada vez que lo comparten, ¿por qué Jesús, que es el hombre más perfecto que haya existido, no habría de poder dar al pan una significación completamente nueva, al nivel de la profundidad del ser del que vive, y hacer de él la participación de su vida con el Padre (v. 57) y el elemento constitutivo de un nuevo tipo de humanidad impregnado de vida eterna? (v. 54).

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V - MAROVA MADRID 1969.Pág. 279


 

2.- Como en el cap. 5 tenemos aquí un duplicado del discurso del pan de vida que pretende lanzar aún más lejos la reflexión del tema anterior, es decir: Jesús como revelación y como eucaristía dentro del simbolismo del pan. Parece como si el autor quisiera terminar su discusión sobre la contraposición maná/Cristo, volviendo a sacar jugo de Dt 8, 3: el maná no era más que una profecía de la que ahora se saca la lectura y lección definitiva. Los judíos no han comprendido esta lectura y siguen aferrados a la perspectiva del alimento material. Esto va a dar pie a una nueva explicación, aún más en la línea dura de la presentación de la persona de Jesús. Se va yendo hacia posturas de aceptación o de no aceptación: de amor, en definitiva.

Esta palabra "carne" va a ser en adelante la palabra clave en torno a la cual se desarrollará la profundización sobre el misterio revelador. La palabra "carne" designa todo lo que constituye la realidad del hombre con sus posibilidades y debilidades (cf. 1, 14; 3, 16; 8, 15). Jn tal vez ha conservado una tradición litúrgica independiente, que traducía literalmente la palabra aramea bisra (carne) que Jesús había podido emplear en la Cena. Jn insiste sobre todo en el valor salvífico de la encarnación. No hay posibilidad de fe más que a partir de Jesús. De un modo u otro hay que llegar a "comprender", a amar a este Jesús que posibilita el acceso a Dios.

v. 54: Lit.: "el que mastica mi carne". Jn utiliza un vocabulario particularmente realista para caracterizar la participación en la eucaristía. Según la costumbre judía, los alimentos de la comida pascual tenían que ser cuidadosamente masticados. En el fondo el escándalo nace de la comprensión a dos niveles que se da en un diálogo de sordos ya que los puntos de partida son diferentes: Jesús habla del todo de su persona, mientras que los judíos lo están comprendiendo en sentido material. Sin embargo, Jn quiere decir que los judíos no están dispuestos a aceptar al todo Jesús, al Jesús de la historia como revelador del Hijo. Por eso se aferran a un diálogo ficticiamente paralelo. En el fondo y de nuevo, la figura del Jesús evangélico es la piedra de discernimiento.

Vivir es entrar en comunión con el Hijo y desde entonces con el Padre. Este intercambio hecho de conocimiento y de amor mutuos queda asegurado por el hecho "Jesús" de una forma estable y definitiva. Esto es lo que celebra el creyente cada domingo: la vida de Jesús y, por la aceptación de ese Jesús, la vida del creyente como lugar único del encuentro con Dios. Huir en la vida es no creer, mientras que amar la vida y defenderla es comenzar el camino de la comprensión última del amor de ese Dios que tiene por Hijo al Jesús de la historia.

EUCARISTÍA 1985, 39


 

4.LEY/CUALIDADES J/V.

Texto. Su comienzo recoge las afirmaciones finales del domingo pasado para cuestionarlas. El cuestionamiento lo hacen también los maestros responsables de la formación del pueblo. Seguimos pues en el debate iniciado el domingo pasado. Los maestros insisten en cómo una persona física puede tener capacidad de ser alimento para los demás.

En su respuesta reafirma Jesús que él es el alimento de vida eterna en su calidad de Hijo del Hombre enviado por el Padre. Entre el Padre y él hay una comunión de vida que le constituye a él en el alimento y bebida verdaderos. En esa misma comunión de vida entra todo el que se alimenta de Jesús.

Comentario. Puesto que la Ley procede y deriva de Dios, los maestros de Israel podían atribuirle las cualidades y virtualidades que se reflejan, por ejemplo, en el Salmo 19, 8-11: es perfecta, genera sosiego, instruye, ilumina, es más preciosa que el oro, más dulce que la miel. La consideraban fuente de libertad, bienestar y vida. Era sinónimo de sabiduría y amor.

El texto de hoy fundamenta la supremacía de Jesús sobre la Ley en algo que ésta no podía en absoluto poseer: la capacidad de comunión personal. Jesús es alguien, no algo. Alguien distinto del Padre y en comunión con El. Alguien que vive la misma vida del Padre y que por vivirla la puede transmitir a otros, haciéndoles capaces de ser hijos del Padre. A una persona no es una Ley, por divina que ésta sea, lo que de verdad puede saciar sus aspiraciones. Como personas creyentes vivimos la increíble sorpresa de poder comer el cuerpo de Cristo y beber su sangre, entrenándonos para la vida de Dios.

ALBERTO BENITO - DABAR 1988, 43


 

5.- Texto. Comienza con las afirmaciones finales del domingo pasado, siendo la última de ellas la que va a concentrar la atención: "el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo".

El término "carne" designa aquí al ser humano, considerado bajo el aspecto de ser material, sensible y perceptible y, en consecuencia, perecedero y corruptible. En los vs. 51 y 52 se emplea sólo carne; en el resto de versículos se emplea en combinación-distinción con sangre. Son dos modalidades para expresar en definitiva lo mismo: Jesús como ser humano. De ahí que carne o carne-sangre puedan ser sustituidas por el pronombre personal en el v. 57.

Hay, sin embargo, una diferencia de matiz en el empleo de carne sólo o en combinación-distinción con sangre. Carne, sin más, designa al ser humano en estado o situación normales; carne-sangre designan al ser humano en estado o situación violentados.

La diferencia es significativa e importante y retoma lo que un lector del cuarto evangelio sabe desde Jn. 1, 29-36 y a lo que ya se hizo referencia hace tres domingos: Jesús es el cordero de pascua. La pregunta de los judíos tiene como finalidad introducir la reflexión sobre Jesús alimento en cuanto cordero sacrificado. No es una pregunta sobre el hecho de comer a Jesús, sino sobre la modalidad de comida ofrecida.

De esta manera, la dificultad formulada el domingo pasado de cómo un ser humano puede ser fuente de vida adquiere en el texto de hoy dimensiones mayores si cabe: Jesús es fuente universal de vida en cuanto carne (es decir, ser humano perecedero y corruptible) y, además, carne violentada, sacrificada.

En el fondo de la invitación a comer a Jesús (¡qué realismo de lenguaje!) empieza a vislumbrarse la presencia de la muerte violenta también en el discípulo. ¿Muerte? Resulta inevitable emplear este término, pero la realidad profunda nos dice que hay que hablar más bien de vida. De ahí que el texto siga insistiendo en la resurrección y en la vida.

Comentario. Quedar perplejos ante el texto, ante lo que dice y cómo lo dice, es probablemente la actitud inicial espontánea ante él. NI el fondo ni la forma son aquí convencionales. No lo es el fondo, porque choca con la razón; no lo es la forma, porque el lenguaje realista y crudo raya con la antropofagia. Todo es aquí provocativo y escandaloso.

Pero, superada la inicial perplejidad, descubrimos en este texto a un Jesús que vivió la historia, que quedó marcado por ella, pero que no fue vencido por ella. Es un Jesús con cicatrices, señal inequívoca de su paso por esta tierra nuestra; pero lleno de la vida cuyo hontanar está en el Padre. El alimento que se nos ofrece no es un ser etéreo e irreal, sino el hijo del hombre, no es alguien incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno probado en todo igual que nosotros excluido el pecado (Heb. 4, 15). Por eso es un alimento que satisface realmente.

ALBERTO BENITO - DABAR 1991, 41


 

6.- Continuamos con el discurso del pan de vida. El fragmento de este domingo entra de lleno en la clave eucarística, tal como era entendida y vivida por la comunidad joánica. "Mi carne para la vida del mundo", en el fondo de esta expresión hay una fórmula aramea en la que "carne" sustituye a "cuerpo" para designar la realidad creatural de la persona humana. "Para la vida" traduce la preposición griega "Hyper"., que en el cuarto Cántico del Siervo y en los relatos de la institución de la eucaristía denota el carácter sacrificial y expiatorio de la muerte de Cristo. "Mundo" acentúa el sentido universalista de la salvación. Las murmuraciones de los judíos del v. 42 nos recuerdan las de sus antepasados ante Moisés en la travesía del desierto del Sinaí.

La Eucaristía proporciona una comunión real de vida y de destino con la persona de Jesús. Lo acentúa nuestro texto de varias maneras: el cuerpo de Jesús nos hace participar en la resurrección, nos hace vivir "por Cristo", que es vida "para siempre". Ello hay que entenderlo no de una manera mágica, sino como una comunión auténticamente personal. La clave de comunión es, además, típica de la teología joánica: comunión de Cristo con el Padre (cf. 10, 38; 14, 10-11), del discípulo con Cristo (cf. 15, 4-10), y del creyente con el Padre y con Cristo (cf. 17, 21-23).

Cristo cumple las expectativas del Antiguo Testamento: es el verdadero Moisés que nos nutre con el maná de la Eucaristía, es la verdadera Sabiduría que nos ofrece el pan y el vino de su Palabra y de su Persona presente en el Sacramento. Esa vida de Cristo nos compromete a ponerla en obra en nuestra vida de cada día, como nos indicaba Pablo.

JORDI LATORRE - MISA DOMINICAL 1991, 12


 

7.- EU/ESCANDALO:

Es un verdadero escándalo: los judíos están indignados ante lo que escuchan. "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?". Nosotros ya no nos extrañamos apenas: ¡estamos tan habituados a estas palabras...! Sin embargo, el realismo de las palabras de Jesús tiene motivos para desconcertar. Se trata de pan, de carne dada como comida, de sangre vertida para apagar la sed. Se trata de comer e incluso, en el texto original, de "masticar". Nos hallamos muy lejos de ese alimento espiritual que no se podía tocar con los dientes, so pena de sacrilegio. Para nosotros ya no existe el escándalo, porque hemos des-encarnado la Eucaristía: una hostia inmaculada muy distinta del grosero pan de cada día.

Pero nuestras asambleas eucarísticas deberían constituir verdaderos escándalos públicos. "¿Cómo puede ser eso?". Sí: los hombres deberían extrañarse al vernos tomar el grosero pan de nuestras vidas, la vida de todos los hombres, con sus miserias y sus esperanzas, y atrevernos a pronunciar sobre esas humildes realidades las palabras del Señor: "Esto es mi cuerpo". Porque ahí está el escándalo: Dios toma sobre sí la vida del mundo y, si nosotros hemos hecho del "símbolo" del pan el símbolo del símbolo, es porque ¡hemos deshumanizado a Dios! "¿Cómo puede ser eso?". No tenemos más testimonio que dar que el desconcertante anuncio de un Dios que ha dejado su casa para habitar el mundo de los hombres...

Comer es incorporarse, fusionar. "¡Te comería a besos!", dice la madre mientras estrecha en sus brazos a su hijo. Tomar el cuerpo y la sangre de Cristo es entrar en comunión de amor y de destino.

Tomar el cuerpo y la sangre es, además, reconocer la vida del Espíritu en la carne y en la sangre de la humanidad de hoy. La humanidad que sufre, que busca, que da a luz al mundo con dolor; la humanidad que se regocija, que canta y que baila. Humanidad de ricos y de pobres, humanidad de pecadores y de santos.

Tenían razón para escandalizarse, porque en lo sucesivo, cuando unos hombres y mujeres, reunidos en el nombre del Señor, compartan el pan dando gracias, se producirá una y otra vez el advenimiento de la sorprendente novedad de Dios que toma carne viva, la carne de la existencia entera de los hombres.

DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL CUARESMA Y TIEMPO PASCUAL - SAL TERRAE/SANTANDER 1989.Pág. 164


 

8.-/Jn/06/53-60

La palabra de Jesús es tajante en tres afirmaciones fundamentales: mi carne es verdadera comida, yo doy mi carne para vida del mundo, el que no come este pan no tendrá vida, mientras que quien lo come vivirá eternamente.

Para desempeñar un oficio, para pertenecer a ciertas sociedades, para poder tener acceso a ciertas profesiones, para poder realizar ciertos planes... se requieren ciertas condiciones de edad, preparación, títulos académicos, etc.

La condición que Jesús pone para permanecer en él y para tener vida eterna es la de comer su pan y beber su sangre, comer de este pan que Jesús ofrece es una condición decisiva, comerlo es vivir eternamente, no comerlo es aceptar no tener vida. Desde nuestra experiencia vital esto es clarísimo. El que no come muere de hambre, y el que come poco está desnutrido, débil, sin fuerzas para el trabajo que otros bien nutridos, cumplen con relativa facilidad.

La vida del Espíritu, la vida de Dios, necesita su adecuado alimento que es el cuerpo de Cristo. No comerlo es resignarse o morir. Hacerlo con poca frecuencia o de manera inadecuada es condenarse a estar débil, desnutrido, sin fuerzas para las dificultades morales de la vida y los compromisos cristianos. No hay cristianos de distinta naturaleza. Aquí radica la diferente fortaleza o debilidad entre los cristianos. En la distinta manera de alimentarse de Cristo.

El alimento es el cuerpo de Cristo, a condición de que se reciba de manera adecuada: con reflexión y no por rutina, con debidas disposiciones y preparación, con voluntad de aceptar los compromisos que de ello se derivan.

"¿Esto os escandaliza?" Les dice Jesús "pues si vierais subir al Hijo del hombre donde estaba antes", esto sí que os terminaría de escandalizar.

Habla del Hijo del hombre que volverá a subir donde estaba antes. Dicho en otras palabras. Jesús no es un hombre cualquiera. No se trata de que se escandalicen más sino de dar la razón del mismo; el escándalo se produce sencillamente porque no se reconoce quién es Jesús. Los que lo reconocen como el Hijo del hombre saben que puede hacer lo que dice y aceptan su palabra.

"¿Y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu Santo es quien da vida; la carne no sirve de nada". El discurso sobre el pan de vida y el pan de la eucaristía alcanza su lugar exacto hablando de la "ascensión" y del Espíritu Santo. La carne en cuanto carne pertenece al ámbito del pan "perecedero". El Espíritu es el que da vida. Ahora bien, Jesús, en cuanto Hijo del hombre, pertenece a esa esfera de arriba, del Espíritu. Y solamente cuando esté dominado por el Espíritu, que lo resucitó de entre los muertos, podrá entregar la carne y la sangre, animadas del mismo Espíritu como principio de vida eterna.

El evangelista ha querido precisar al final del relato, algunos datos importantes relacionados con la eucaristía. Da importancia fundamentalmente a dos cosas: una relacionada a la ascensión del Hijo del hombre y otra relacionada con el Espíritu con mayúscula.

Sólo después de la ascensión del Hijo del hombre será posible recibir el pan vivo de la eucaristía. La mención del Espíritu alude, sobre todo, a la fe como medio absolutamente necesario para ver la eucaristía como la carne y la sangre del Hijo del hombre. O, dicho de otro modo, que sólo puede recibirse fructuosamente la Eucaristía cuando se está en posesión del Espíritu. Se trata por tanto de rechazar una interpretación mecánica o mágica de la eucaristía. Tal vez está en la mente del evangelista afirmar que no es el cuerpo terreno o muerto de Jesús, sino el cuerpo resucitado, lleno, penetrado por el Espíritu de vida, el que aprovecha en la eucaristía.

La fe es, por tanto, indispensable para comer el nuevo pan. Los discípulos que ese día abandonan al Maestro han renunciado a su fe: han preferido juzgar por su cuenta, han intentado comprender lo incomprensible. Pedro, por el contrario, en nombre de los doce, a la pregunta de Jesús sobre si ellos también quieren marcharse, contesta arrebatado. "Señor ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios".

Al hablar así, Pedro no demuestra haber comprendido -¿cómo iba a comprender nadie el misterio eucarístico?- lo que hace es una acto de inmensa fe, una protesta de adhesión incondicional, a pesar de la gran oscuridad que envolvía aquellas declaraciones de su Maestro.

Emplea S. Juan la misma palabra "carne" cuando habla de la encarnación: "el Verbo se hizo carne". Viene a decir que la realidad del cuerpo de Jesús en la comunión eucarística es la misma realidad que la del cuerpo de Jesús. Niega, por tanto, que exista solamente una unión espiritual por la fe con la persona de Jesús, y por eso repite machaconamente intentado poner de relieve que la carne y la sangre de Jesús son verdadera comida y verdadera bebida. Que no se trata simplemente de una comida y bebida simbólicas, sino de una comida real en la cual se participa realmente de la carne y de la sangre de Cristo.

Tres efectos de la recepción sacramental del cuerpo de Cristo: -vida eterna y resurrección.
-inmanencia recíproca de Cristo y del cristiano. -consagración del cristiano a Cristo.


 

9.- El cuarto evangelio no relata la institución de la eucaristía. Al describir la última cena no se menciona la eucaristía para nada. Es algo realmente sorprendente. Probablemente la razón de esa ausencia está en que Juan traspasa la narración de la última cena, por lo que a la eucaristía se refiere, a este momento. Hay comentaristas que dicen que los vv. 51-59 no fueron pronunciados en Cafarnaún sino en el cenáculo.

A veces se oye hablar de la Eucaristía como si fuese sólo una cena de hermandad donde los cristianos hacen memoria de Jesús y de su muerte, casi de la misma manera como se podría recordar a cualquier otra persona querida. Es evidente que esta manera de hablar resulta totalmente insuficiente y ajena a la gran tradición de la Iglesia, que desde sus comienzos celebró la Eucaristía como el misterio absolutamente singular de la presencia viva y real de Jesús.

Cumpliendo este encargo de Cristo, en las celebraciones eucarísticas de la Iglesia primitiva recibían siempre todos los participantes el cuerpo del Señor, todos recibían la comunión. Después, frente al arrianismo se hizo especial hincapié en la divinidad de Cristo, mientras que su humanidad pasó a segundo plano en la conciencia de los fieles. Y esa actitud de amor y confianza para con la eucaristía fue sustituida por la de reverencia y temor.

Hasta el v. 51 todo el discurso del pan de vida se viene refiriendo a la persona de Jesús, recibida por la fe. Medio por el cual es dada la vida eterna. Ahora afirma Jesús, y pudiéramos decir de una manera descarada, que es su misma carne la que es el pan de vida. Se nos dice que la vida eterna es el efecto, no de "creer" en Jesús, sino de "comer" su carne. El protagonista ya no es el Padre, que da el verdadero pan del cielo, sino Jesús, que da su carne y su sangre.

Hay un crudo realismo -probablemente intentado por el evangelista- en estas expresiones: comer la carne y beber la sangre. Cuando Juan escribe estas palabras lleva más de 60 años celebrando la Eucaristía y han surgido -como aparecen en todos los tiempos- esos hombres tan espirituales que niegan la materialidad del cuerpo.


 

10.- Juan 6,51-59. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida

Continuamos con el discurso del pan de vida. El fragmento de este domingo entra de lleno en la clave eucarística, tal como era entendida y vivida por la comunidad de Juan.

"Mi carne para la vida del mundo": en el fondo de esta expresión hay una fórmula aramea en la cual "carne" sustituye a "cuerpo" para designar la realidad criatural de la persona humana. "Para la vida" traduce la preposición griega "hyper", que en cuarto Cántico del Siervo y en los relatos de la institución de la eucaristía denota el carácter sacrificial y expiatorio de la muerte de Cristo. "Mundo" acentúa el sentido universalista de la salvación.

Las murmuraciones de los judíos del v. 52 nos recuerdan las de sus antepasados ante Moisés al atravesar el desierto del Sinaí.

La Eucaristía proporciona una comunión real de vida y de destino con la persona de jesús. Nuestro texto lo acentúa de diversas maneras: el cuerpo de Jesús nos hace participar en la resurrección, nos hace vivir "por Cristo", que es vida "para siempre". Lo cual se ha de entender no de forma mágica,-fino como una comunión auténticamente personal. La clave de comunión es, demás, típica de la teología juánica: comunión de Cristo con el Padre (c£10,38;14,10-11), del discípulo con Cristo (cf. 15,4-10), y del creyente con el Padre y con Cristo (cf. 17,21-23).

Cristo cumple las expectativas del Antiguo Testamento: es el verdadero Moisés que nos alimenta con el maná de la Eucaristía, es la verdadera Sabiduría que nos ofrece el pan y el vino de su Palabra y de su Persona presente en el Sacramento. Esta vida de Cristo nos compromete a ponerla en práctica en nuestra vida de cada día, como nos indicaba san Pablo.

JORDI LATORRE - MISA DOMINICAL 2000, 11, 8

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B - (18 DE AGOSTO 2024)

 

TEMA: “MI CARNE ES VERDADERA COMIDA Y MI SANGRE ES VERDADERA BEBIDA”

 

 

01.- POR UNA HUMANIDAD NUEVA

Busco un hombre sin doctrina, ni dinero, ni poder,

cuya fuerza sea sólo el respeto y el amor.

Busco un hombre sin violencia, que sonría al pasar,

sin más norma que pobreza; sin más ley que libertad.

 

CRISTO, NECESITAMOS DE TI,

CRISTO, CAMINAS CON NOSOTROS,

CRISTO, NECESITAMOS DE TI, SÓLO DE TI....

QUIERO ANDAR POR TUS SENDEROS.

QUIERO PISAR TUS MISMAS HUELLAS.

QUIERO SEMBRAR UN HOMBRE NUEVO,

CRISTO, HOY ESPERAMOS EN TI.

 

Yo te canto Jesucristo, hombre bueno mi Señor.

En Ti crece mi esperanza de ser hombre de verdad.

YO TE CANTO Jesucristo, tierno brote de amor.

Todo es nuevo y Evangelio; si nos mueves tu Señor.

 

02.- CON ALEGRÍA EN EL CORAZÓN. Autor: Joaquín Madurga

Autor: Joaquín Madurga

Con alegría en el corazón

queremos cantarte, Señor.

Con esperanza, con fe y con amor

queremos llegar a tu mesa, Señor.

 

1. Con alegría de amistad

compartida en una comida;

con esperanza de escuchar

tu Palabra, que da la vida.

 

2. Con alegría de fiesta

de hermanos en la Eucaristía;

con la fe y el amor que exige

juntarnos en tu comida.

 

3. Con alegría los primeros cristianos

sus amores compartían;

con esperanza seguiremos

sus huellas y ejemplo de vida.

 

03.- BENDITO SEAS SEÑOR (F. Palazón)

BENDITO SEAS SEÑOR

POR ESTE PAN Y ESTE VINO

QUE GENEROSO NOS DISTE PARA CAMINAR CONTIGO

Y SERÁN PARA NOSOTROS, ALIMENTO EN EL CAMINO.

 

Te ofrecemos, el trabajo las penas y alegrías

Pan que nos alimenta y el afán de cada día.

 

Te ofrecemos nuestro barro que oscurece nuestras vidas

Y el vino que no empleamos para curar las heridas.

 

04.- HOY TE OFRECEMOS SEÑOR

Hoy te ofrecemos nuestro vino y nuestro pan

Para que conviertas tú nuestros dones en manjar

-También te damos señor la alegría de cantar (2)

 

Hoy te ofrecemos nuestro vino y nuestro pan

Para que conviertas tú nuestros dones en manjar

-También te damos señor la alegría de soñar (2)

 

Hoy te ofrecemos nuestro vino y nuestro pan

Para que conviertas tú nuestros dones en manjar

-También te damos señor la alegría de jugar (2)

 

Hoy te ofrecemos nuestro vino y nuestro pan

Para que conviertas tú nuestros dones en maná

 

05.- EUCARISTIA, MISTERIO DE AMOR

Eucaristía, misterio de amor,

eucaristía, comida de pan.

Hoy le comemos en esta mesa,

hoy nos unimos al comulgar.

 

CRISTO ESTA AQUÍ, CRISTO AL ALTAR

DIOS ES COMIDA QUE EL NOS DA (2v)

 

Eucaristía, es su regalo,

eucaristía es su gran don;

en esta mesa lo celebramos

todos unidos en comunión.

 

CRISTO ESTA AQUÍ, CRISTO AL ALTAR

DIOS ES COMIDA QUE EL NOS DA (2v).

 

Tu vida toda, tiene sentido

cuando te acercas a comulgar;

en esta fiesta Cristo te invita;

Dios es comida, comparte tu pan.

 

06.- VIVE DIOS (Leonardo Caro)

Cuando sientas que se queman, tus entrañas por amor,

y te entregas al llamado sin temor,

cuando están en armonía voluntad y corazón

te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.

 

VIVE DIOS, POR SIEMPRE VIVE DIOS,

EN TU VIDA Y EN TU HISTORIA VIVE DIOS.

VIVE DIOS POR SIEMPRE VIVE DIOS,

POR TU MUERTE Y POR TU GLORIA VIVE DIOS.

 

Cuando estás en la penumbra aguardando lo peor

y desprecias la existencia y su valor,

si no encuentras un sentido, anda y busca en tu interior

y verás que aún en tu cuerpo vive Dios.

 

En la pena y la alegría, en el llanto y la canción,

en lo malo y en lo bueno del dolor,

en la duda o la confianza, con la lluvia o con el sol,

en el centro de tu cuerpo vive Dios.

 

07.- YO LO RESUCITARÉ

SOL            MIm      SIm

Yo soy el Pan de vida

      DO                  RE    RE7

El que viene a mi no tendrá hambre

      SOL         SIm                  DO

El que viene a mi no tendrá sed

SOL       SIm        DO           LAm      RE   RE7

Nadie viene a mi, si mi Padre no lo llama.

 

SOL            SIm                     DO     RE7

YO LO RESUCITARE, YO LO RESUCITARE

SOL       DO           RE7       SOL

YO LO RESUCITARE, EN EL DÍA FINAL.

 

El Pan que yo le daré

es mi Cuerpo, vida del mundo.

El que coma de mi carne

tendrá vida eterna, tendrá vida eterna.

 

Mientras Tu no coma

el Cuerpo del hijo del hombre

y bebas de su sangre

y bebas de su sangre, no tendrá él en Ti.

 

Yo soy la resurrección.

Yo soy la vida.

El que crea en mi,

aunque muriera, tendrá vida eterna.

 

Si Señor yo creo

que Tu eres el Cristo

el hijo de Dios

que vino al mundo para salvarnos.

 

08.- FIESTA DEL BANQUETE

FIESTA DEL BANQUETE, MESA DEL SEÑOR,

PAN DE EUCARISTÍA, SANGRE DE REDENCIÓN.

 

1. Este Pan que nos das por manjar

es el Pan de unidad y de fraternidad.

 

2. Hacia Ti vamos hoy, a tu altar

Tú nos das la ilusión en nuestro caminar.

 

3. Escuché su voz en mi caminar,

conocí al Señor en la fracción del Pan.

 

4. Pan de vida eterna, Cuerpo del Señor

Cáliz de la Alianza, fuente de Salvación.

 

09.- TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA (Brotes de Olivo)

TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA.

MI VIDA SIN TI NO SERÁ VIDA.

 

El pan que yo os daré

ha de ser mi propia carne.

Contigo viviré

cuando coma de tu pan.

 

Aquel que cree en Ti,

tiene ya la vida eterna.

Si como de tu pan,

de tu vida gozaré.

 

Mi Padre es quien os da

verdadero pan del cielo.

Y a la tierra bajó

para el mundo alimentar.

 

Quien come de tu pan

no padecerá más hambre.

Quien bebe de tu sangre

ya no tendrá sed jamás.

 

010.- MARIA MÚSICA DE DIOS

Me quede sin voz, con que cantar

y mi alma vacía dormida se quedaba

Y pensé para mi me pondré en sus manos,

manos de madre

Me dejare en su amor

 

Y TU MARÍA HAZME MÚSICA DE DIOS

Y TU MARÍA ANIMA TÚ LAS CUERDAS DE MI ALMA

ALELUYA… AMEN… (BIS)

 

 

Maria acompaña tu mi caminar

yo solo no puedo ayúdame andar

Y pensé para mi me pondré en sus manos,

manos de madre me dejare en su amor

 

Y TU MARÍA HAZME MÚSICA DE DIOS

Y TU MARÍA ANIMA TÚ LAS CUERDAS DE MI ALMA

ALELUYA… AMEN… (BIS)

 

011.- AMÉMONOS DE CORAZÓN

AMÉMONOS DE CORAZÓN

NO DE LABIOS, NI DE OÍDOS

AMÉMONOS DE CORAZÓN

NO DE LABIOS, NI DE OÍDOS

 

PARA CUANDO CRISTO VENGA

PARA CUANDO CRISTO VENGA

NOS ENCUENTRE PREPARADOS

NOS ENCUENTRE PREPARADOS

 

¿Cómo puedes tu orar

Enojado con tu hermano?

¿Cómo puedes tu orar

Enojado con tu hermano?

Dios no oye la oración

Dios no oye la oración

Si no estás reconciliado

Si no estás reconciliado (2)

 

Un mandamiento nuevo soy

Os améis unos a otros

Un mandamiento nuevo soy

Os améis unos a otros

Como yo os he amado, como yo os he amado

Os améis también vosotros

Como yo os he amado, como yo os he amado

Os améis también vosotros

 

¿Qué recompensa tendrá?

Cristo te lo ha preguntado

¿Qué recompensa tendrá?

Cristo te lo ha preguntado

Si te decides amar, si te decides amar

Solo para ser amado

Si te decides amar, si te decides amar

Solo para ser amado