jueves, 25 de diciembre de 2025

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO SAGRADA FAMILIA - CICLOA - 28 DICIEMBRE 2025

 

COGE AL NIÑO Y A SU MADRE Y HUYE A EGIPTO

 

COMENTARIO

 

Navidad es fiesta de la alegría. Es el principio de la Pascua, que es sufrimiento y alegría de resurrección. El evangelio de Mateo que hoy leemos nos señala con toda claridad estos altibajos de la vida. Recién nacido el niño, la familia de José, María y Jesús, ha de exiliarse por motivos políticos.

“Toma al niño y a su madre”. De nuevo la mirada se dirige hacia José. Lo habíamos visto perplejo; ahora lo vemos valiente y decidido. Desde que comprendió su misión, la de ser el padre legal de Jesús, supo que su vida tenía un objetivo: velar por el niño y por su madre. Es ideal para este servicio. No es rico. En la ceremonia de la purificación de la madre y de la presentación del niño no pudo ofrecer un cordero. Sino solo un par de tórtolas. Esa pobreza cuando va acompañada de un verdadero corazón de pobre, permite a un hombre ser libre para darse. En el exilio la Sagrada Familia experimenta el rechazo, la soledad, el rompimiento de la estabilidad del hogar.

Silencio, Buena cualidad también cuando hay que estar atento a los deseos de Dios. El evangelio de hoy nos muestra hasta qué punto supo escuchar. Dios (“El ángel del Señor” designa a Dios) le habla en sueños, lo alcanza en su profundidad, en el momento en que todo es receptividad. El Señor emplea entonces el imperativo que basta cuando uno se dirige a una disponibilidad total e inteligente: “Levántate…, huye…, estate allí…, ponte en camino…, ve a Nazaret”.

Desde que capta el designio de Dios, lo ejecuta con prontitud y eficacia. No comenta: sin comentarios: luego cumplida su misión, ya no se habla de él. Solo sabemos que supo despertar en el niño la admiración por las cosas bien hechas; lo adivinamos por la manera como Jesús habla del trabajo.

En total, apenas veinte líneas de texto sobre José, pero nos revelan el tipo del hombre en quien Dios puede confiar. ¡Qué equilibrio se necesitaba, que dominio de los impulsos y tensiones para lo que se le pedía a aquel joven esposos; vivir con María un amor cariñoso, que no debía sin embargo llegar a la relación carnal! Hoy muchos rechazan la idea de que fuera ese el destino de José, pero hay parejas que le invocan para que les ayude a vivir un amor difícil.

Muchas familias pasan por momentos difíciles, las dificultades menudean. Las separaciones y los divorcios aumentan, a menudo, porque no se saben aguantar, soportar con fe y fidelidad, las estrecheces de la vida cotidiana. La Sagrada Familia exiliada es un gran ejemplo para las familias, para tantas familias, que sufren. Viviéndolo todo "en el Señor", el   que ser un aliento para continuar una tarea difícil y rodeada de sufrimientos, pero fecunda y entusiasmadora.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 ANTIFONA DE ENTRADA Lc 2, 16

Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que nos has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo, concédenos, con bondad, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6.12-14

 El Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre ellos. Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros. Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuan do rece, será escuchado. Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor. Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le causes tristeza, Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él, y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor. Porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 127, 1-5)

 

Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

 

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.

 

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.

 

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, revístanse de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellévense mutuamente y perdónense, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta. Que la paz de Cristo reine en su corazón: a ella han sido convocados en un solo cuerpo. Sean también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre ustedes en toda su riqueza; enséñense unos a otros con toda sabiduría, exhórtense mutuamente. Canten a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. V, todo lo que de palabra o de obra realicen, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de fl. Mujeres, sean sumisas a sus maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amen a sus mujeres, y no sean ásperos con ellas. Hijos, obedezcan a sus padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que pierdan el ánimo.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Col 3, 150.160

Aleluya. La paz de Cristo reine en su corazón; la Palabra de Cris to habite entre ustedes en toda su riqueza. Aleluya.

 

 EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-15. 19-23

Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo». Cuando murió Hero-des, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Unidos en la alegría de contemplar a Jesús, María y José, presentemos nuestras súplicas al Señor.

 

1.- Por la Iglesia, familia de los hijos de Dios, para que sea hogar de comunión, fe y misericordia para todos. Roguemos al Señor.

 

2.- Por el Papa León y los obispos, para que acompañen y fortalezcan con su palabra y ejemplo a las familias cristianas. Roguemos al Señor.

 

3.- Por todas las familias del mundo, para que vivan unidas en el amor, superen las dificultades con fe y hagan presente a Cristo en sus hogares. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nosotros, para que, a ejemplo de la Sagrada Familia, aprendamos a escuchar, servir y amar con sencillez y alegría. Roguemos al Señor.

 

Padre de bondad, que en la Sagrada Familia nos diste un modelo perfecto de amor y unidad, escucha nuestras oraciones y fortalece a todas las familias en tu paz. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de expiación, te suplicamos, por intercesión de la Virgen Madre de Dios y de san José, que guardes a nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Βα 3, 38

Nuestro Dios apareció en el mundo y vivió en medio de los hombres.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Padre misericordioso, concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia para que, después de las tristezas de esta vida, podamos gozar de su eterna compañía en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 29: 1Jn 2, 3-11; Sal 95, 1-2ª.2b-3.5b-6; Lc 2, 22-35

Martes 30: 1Jn 2, 12-17; Sal 95, 7-8ª.8b-9.10; Lc 2, 36-40

Miércoles 31: 1Jn 2, 18-21; Sal 95, 1-2.11-12. 13-14; Jn 1, 1-18

Jueves 01: Nm 6, 22-27; Sal 66, 2-3.5.6 y 8; Ga 4, 4-7; Lc 2, 16-21

Viernes 02: 1Jn 2, 22-28; Sal 97, 1-2ab.2cd-3ab.3cd-4; Jn 1, 19-28

Sábado 03: 1Jn 2, 29-3.6; Sal 97, 1-2ab.3cd-4.5-6; Jn 1, 29-34.

Domingo 04: Is 60, 1-6; Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13; Ef 3, 2-3ª. 5-6; Mt 2, 1-12

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 2, 13-15. 19-23

 

1.- Ya desde el s. VI a. de C. existía en Egipto una comunidad judía en continuo crecimiento. Egipto no era para los judíos únicamente el país de la antigua esclavitud, sino también un lugar de refugio en tiempos de persecución (cf. Dt 23. 8; Jr 26. 21). Por otra parte, la narración de San Mateo se ajusta muy bien al talante y al comportamiento cruel de Herodes, de quien se dice haber asesinado a tres hijos suyos. Además, conocemos una antigua acusación del siglo primero en la que se dice que Jesús aprendió la magia en Egipto. En fin, no parece históricamente imposible lo que aquí narra San Mateo.

Sin embargo, en la literatura bíblica y universal descubrimos narraciones muy semejantes sobre el peligro en que se vieron de niños los futuros monarcas y caudillos de un pueblo. En este caso resulta sorprendente el parecido con la historia de Moisés, salvado de las aguas y obligado más tarde a huir a Madián, de donde regresaría por expresa indicación divina: "Anda, vuelve a Egipto; pues han muerto todos los que buscaban tu muerte" (Ex 4.9).

Oseas pone en boca de Yahvé estas palabras: "Cuando Israel era un niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo" (Os 11. 1). Se trata de la salida de Egipto, del éxodo de Israel en el comienzo de su historia. Pues bien, S. Mateo lo interpreta refiriéndolo a Jesús, que es el verdadero Hijo de Dios. Y hace notar que así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta. Muerto Herodes el Grande, le sucedió en el trono su hijo Arquelao como soberano de Judea, Samaria e Idumea. Su crueldad pronto fue mayor que la de su propio padre. Se explica que S. José, para escapar de la autoridad de Arquelao, no regresara a Belén de Judá, sino a Nazaret de Galilea. Y de nuevo S. Mateo ve en este hecho la confirmación de otra profecía. Probablemente se refiere ahora al pasaje de Isaías en donde se habla del "vástago" (en hebreo "neser", palabra fonéticamente emparentada con Naserath=Nazaret) del tronco de Jesé (Is 11. 1).

En realidad, lo que parece interesarle al autor no es tanto la anécdota histórica o la leyenda cuanto la afirmación fundamental de que en Cristo se han cumplido todas las promesas y a pesar de todas las asechanzas. Jesús es para S. Mateo el libertador del pueblo igual que Moisés y mayor que él. Jesús es el Siervo de Yahvé anunciado por Isaías, el Siervo marcado por la persecución y el sufrimiento desde el comienzo de su vida. Jesús es el "vástago del tronco de Jesé", nacido en Belén de Judá lo mismo que David. Jesús viene a restaurar de un modo inesperado el trono de David su padre. La descendencia de David vive oculta y perseguida por el tirano Herodes, que ha usurpado el trono y que se empeña en retenerlo luchando vanamente contra los designios de Dios. Pero Dios está con Jesús y lo protege, Dios mismo hará que se cumplan todas sus promesas no obstante la resistencia de cuantos se oponen a su plan providencial.

EUCARISTÍA 1986/62


 

2.- OBEDIENCIA/VD:

El inconveniente nuestro al leer el texto de hoy es el esquema bíblico orden-cumplimiento que en él aparece. "¡Qué fácil lo tenía José!", pensamos a veces. El fallo nuestro radica en entender el esquema en sentido mecánico y material; hacemos de él una interpretación basta, gruesa, tosca. No, José no escuchó al oído. José "tuvo oídos" para Dios. José creía en Dios, confiaba en Él, era alguien totalmente disponible. Así era, esto era, según Mateo, la Sagrada Familia. Así tendría que ser, esto tendría que ser una familia cristiana. En la literatura bíblica estas actitudes se expresaban y se verbalizaban con un esquema directo de orden-cumplimiento como el que aparece en el texto de hoy.

DABAR 1986/06


 

3.- FAM/SUFRIMIENTO

Navidad es fiesta de alegría. Es el principio de la Pascua, que es sufrimiento y alegría de resurrección. El evangelio de Mateo que hoy leemos nos señala con toda claridad estos altibajos de la vida.

Recién nacido el niño, la familia de José, María y Jesús, ha de exiliarse por motivos políticos. El exilio a Egipto tiene, en Mateo, una finalidad simbólica: el Hijo de Dios, Hijo de Israel, ha de experimentar el Éxodo. Así el Padre podrá llamar a su Hijo de Egipto. Pero en el exilio la Sagrada Familia experimenta el rechazo, la soledad, el rompimiento de la estabilidad del hogar.

Pero, a pesar de todo, mantiene su fe en Dios, la fidelidad entre los hombres. También las angustias de la familia se han de vivir "en el Señor". Muchas familias pasan por momentos difíciles, las dificultades menudean. Las separaciones y los divorcios aumentan, a menudo, porque no se saben aguantar, soportar con fe y fidelidad, las estrecheces de la vida cotidiana. La santa Familia exiliada es un gran ejemplo para las familias, para tantas familias, que sufren.

Viviéndolo todo "en el Señor", el cristiano mantiene la esperanza en cualquier situación. Este domingo -también día de la resurrección- tendría que animar a nuestras familias a seguir adelante en su tarea humana, iluminada siempre por su fe en el Señor. A pesar de cierto pesimismo que oprime los horizontes de la familia actual, la celebración de esta fiesta tendría que ser un aliento para continuar una tarea difícil y rodeada de sufrimientos, pero fecunda y entusiasmadora.

P. LLABRES - MISA DOMINICAL 1989/24


 

4.- J/MOISES  

El tema de Cristo, nuevo Moisés, es uno de los más significativos de este pasaje. Las fuentes rabínicas y la literatura judaica habían descrito hasta la saciedad el anuncio del nacimiento de Moisés al faraón y a sus magos. Ofrece cierta similitud con la forma en que se hace a Herodes, rodeado de magos y de escribas, el anuncio del nacimiento de Jesús (Mt 2. 4). Al saber la noticia, el faraón da la orden de matar a todos los primogénitos de los hebreos (Ex 1. 15/22); Herodes procede de la misma forma ordenando el exterminio de los primogénitos de Belén (v. 16).

Moisés se salva de la matanza de los niños (Ex 2. 1-10), y se salvará una segunda vez de manos del faraón refugiándose en el extranjero (Ex 2. 11-15), y Jesús se salvará de la matanza de los inocentes refugiándose en el extranjero (vv. 13-15). Moisés es llamado a Egipto por el ángel (Ex 4. 19) en términos que serán repetidos casi textualmente por el ángel que invita a José, María y al Niño a volver a Palestina (v. 20), ¡tan literalmente que el ángel continúa empleando el plural ("ellos"), siendo así que el perseguidor es uno! Mateo no ha querido probablemente hacer creer en la historia de la infancia de Jesús: la describe conforme a un género literario propio, destinado a hacer resaltar determinadas características del Mesías. Para Mateo, Jesús es, ante todo, el legislador de la Nueva Alianza: el primer evangelio está dividido en cinco partes que constituyen, evidentemente, una correspondencia con el Pentateuco de Moisés, y Jesús se nos presenta, ante todo, como el que da cumplimiento a la ley mosaica. Hasta superarla (Mt 5.-8.).

El paralelismo montado por Mateo no se limita, sin embargo, a Moisés. Hay un detalle que nos hace sospechar en otras asociaciones: mientras que Moisés huye de Egipto para refugiarse en Madián, Jesús, por el contrario, penetra en Egipto huyendo de Palestina. Este detalle no relaciona a Jesús con Moisés, sino más bien con Jacob-Israel. La huida a Egipto recuerda, en efecto, Gn 46. 2: "No tengas reparo en descender a Egipto, porque allá haré de ti un gran pueblo... y Yo mismo te haré volver". Lo mismo que Jacob vuelve de Egipto acrecentado hasta las proporciones de todo un pueblo, así Jesús pasa, a su vez, por Egipto para convertirse en un gran pueblo. Y la cita de Os 11. 1 en el v. 15 es una importante confirmación de esta interpretación: por lo demás, toda la vida del patriarca Jacob aparece finamente dibujada en el relato de la infancia según San Mateo. En la literatura judía, en efecto, Jacob era presentado como víctima de la persecución de Labán, su suegro (cf. Gn 31.).

Jacob, siempre de conformidad con las tradiciones judías, se habría refugiado en Egipto para huir de la persecución de Labán, y allí, convertido ya en todo un pueblo, esperaba la aparición de la estrella de la liberación. La imagen de Raquel -la esposa de Jacob- llorando a sus hijos hasta que vuelvan del extranjero (v. 18) confirma esta interpretación: Raquel, que ha quedado en Palestina en su tumba, mientras que Jacob y sus hijos partían para el exilio (Gn 35. 19), era representada llorando hasta el regreso de los suyos y la restauración del pueblo (Jr 31. 15).

Así, pues, la huida de Cristo, nuevo Jacob, a Egipto, y su regreso a Palestina, convertido en pueblo nuevo e inmenso, lo mismo que Jacob lo había sido en tiempos del Éxodo, constituye un tema pascual: Cristo entrará, efectivamente, solo en la muerte y en los infiernos, pero para volver a salir como Hijo de Dios y como pueblo inmenso: el presentimiento de la Pascua y de la Iglesia anima estas páginas de Mateo.

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El "midrash" es uno de los géneros literarios más difíciles de explicar a las mentalidades modernas. Los primeros cristianos lo emplearon ampliamente porque veían en él un medio de reinterpretar cristianamente las lecturas que seguían oyendo en la sinagoga durante todo el tiempo que continuaron pudiendo entrar en ella. La preocupación de los cristianos de hoy ya no es la misma, porque el hecho que es Jesucristo ha adquirido suficiente consistencia en su fe como para justificarse por sí mismo.

¡Pero sería lamentable que se rechazaran pura y simplemente los relatos de la infancia de Cristo o se redujeran a etapas devocionales de la recitación de los misterios del Rosario! Mateo ha querido leer estos episodios que son signos precursores de la gran misión legislativa (nuevo Moisés), redentora y pascual (nuevo Jacob) del Señor.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA I - MAROVA MADRID 1969.Pág. 215.


 

5.- La crueldad de Herodes, particularmente al final de su vida, se hizo proverbial hasta en Roma. En sus últimos años mandó matar a tres de sus hijos y dio un decreto para que fuesen eliminados los principales de entre los judíos (decreto que no fue ejecutado por haber muerto el tirano). Las medidas tomadas en relación "con el recién nacido, rey de los judíos" intentaban no tanto eliminar un pretendiente al trono cuanto evitar posibles disensiones en Judea. Desde este punto de vista la perícopa encaja dentro de la verosimilitud histórica. Pero, junto a los detalles históricos, es necesario acentuar que el relato contiene también rasgos teológicos y apologéticos, que son los primarios en la intención del narrador, y un tenor narrativo bastante legendarizado.

Nuestro texto refleja no sólo lo ocurrido en el momento del nacimiento de Jesús, sino también la situación que vivía la Iglesia cuando fue puesto por escrito el evangelio de Mateo. Una de las acusaciones judías contra los cristianos consistió en afirmar que Jesús había estado en Egipto, pero cuando esto ocurrió era recién nacido. La acusación carecía, por tanto, de valor. Estamos ante un motivo apologético.

De los grandes hombres de la antigüedad se afirmaban historias parecidas de cruel persecución para ser eliminados. Así ocurrió con Rómulo y Remo, Augusto, Sargón, Ciro... Aquí encontraríamos el tenor legendario de nuestra historia. Pero, por encima de él, se levanta nuestro autor recordando el eco no de héroes paganos sino de Moisés, el fundador del antiguo pueblo de Dios. También un faraón impío quiso eliminarlo. Así cumple Mateo su propósito de presentar a Jesús como un nuevo Moisés, cosa que tendrá muy presente en otras ocasiones de su evangelio. Hemos entrado en el fin teológico de nuestra perícopa. Jesús es el nuevo Moisés y corre su misma suerte: es perseguido y tiene que huir (Ex 4, 19). Pero el contenido teológico no se agota aquí. En el regreso a Palestina se cumple la Escritura que dice "de Egipto llamé a mi hijo". La cita está tomada del profeta Oseas (Os 11, 1) y originariamente se refería al éxodo de Israel de Egipto: "Israel es mi hijo, mi primogénito" (Ex 4, 22). Mateo aplica la cita a Jesús porque, según la creencia generalizada en el judaísmo, el tiempo del Mesías reactualizaría el tiempo de Moisés. El evangelista, por tanto, está afirmando que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios por excelencia, que corre la misma suerte que el pueblo al que viene a salvar.

La intervención divina ordena a José que se establezca en Nazaret. A la muerte de Herodes su reino quedó dividido entre sus tres hijos: Arquelao heredó Judea, Samaria e Idumea; a Herodes Antipas le correspondió Galilea y Perea y Felipe quedó al frente de la parte oriental y del norte de Galilea. El más cruel entre ellos fue Arquelao. Esta situación se halla perfectamente reflejada en el relato de Mateo. José, por razones de seguridad, va a vivir a Nazaret. Al establecerse en Nazaret se cumple, así lo anota el evangelista, otra profecía: "sería llamado nazareno".

Efectivamente, así fue llamado Jesús y así fueron llamados también los cristianos (He 24, 5). Pero el Antiguo Testamento no contiene ninguna profecía en este sentido. Lo más probable es que Mateo identifica la palabra "nossri", nazareno, con "nesser", que significa el brote o vástago de una planta. Según esto, la Escritura cumplida sería la de Isaías (Is 11, 1: un renuevo, un vástago sale del tronco de la de Isaí). También del siervo de Yahveh se dice "como un retoño creció ante nosotros... " (Is 53, 2). Esta referencia a la Escritura sería un argumento más a favor de la mesianidad de Jesús.

Llama la atención la frase, "para que se cumpliese la Escritura", repetida tantas veces en este capítulo segundo. En otras ocasiones, en lugar de citar expresamente la Escritura, se alude a la mentalidad y esperanzas de la época. Al hacerlo así, Mateo pretende afirmar que, en Jesús, se cumplen todas las esperanzas: él es el nuevo Moisés, el libertador, fundador del nuevo pueblo de Dios, el Mesías oculto y perseguido, y, a través de él, se cumplen las promesas de Dios y las esperanzas de los hombres.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 934


 

6.- Mt/02/13-18.

Apenas ha nacido, y ya conoce el exilio. Hoy, en los campos de refugiados, crecen niños sin saber siquiera lo que significa la expresión "mi casa". Otros, en familias de nuestro entorno, han tenido que ser adoptados para poder llamar a alguien "papá" y "mamá". La lista de los pequeños exiliados es larga. Jesús fue uno de ellos.

No podemos olvidar que la historia del pueblo de Dios empezó en una especie de campo de concentración: en ese Egipto en el que la Biblia ve el símbolo de toda esclavitud. La historia del pueblo de Dios adquiere forma cuando un libertador toma conciencia de la miseria de sus hermanos y les conduce a través del desierto, en un largo Éxodo. Sí, la historia de Dios se escribe con una paciencia inmensa y una atención renovada día a día. Tenemos toda la razón del mundo para denunciar a todos los Herodes, la violencia y el terrorismo de nuestro tiempo; pero ¿sabemos de veras la violencia interior que supone una paz que nos permite convivir en nuestra propia casa con el llanto de los oprimidos y el exilio de los extranjeros? La fe es una continua desinstalación. ¿Os habéis fijado cómo actúa el Ángel de Dios con José? No le desvela el futuro, sino que le ordena sobre la marcha: "¡Huye!", "¡Vuelve?", "¡Ve a Nazaret!". A cada día le basta su afán. Es una especie de exilio lejos de las certezas y los planes tranquilizadores. La fe consiste en un perpetuo éxodo. Estar en las manos de Dios como en un desierto... Aprender a vivir en comunión con Jesucristo, solidario de los exiliados y los extranjeros. Conocer el incesante peregrinar de una Iglesia que no tiene en este mundo ciudad permanente. Levantarse cada dos por tres, a mitad de la noche, porque se ha escuchado un grito: el grito de los inocentes, el grito del Inocente que carga con el pecado del mundo en un interminable vía crucis.

DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL - ADVIENTO-NAVIDAD Y SANTORAL - SAL TERRAE/SANTANDER 1989.Pág. 87


 

7.- La vida oculta de Jesús se inicia con una huida precipitada de la Sagrada Familia a Egipto. En unas pocas líneas S. Mateo evoca esta primera retirada del Niño lejos de la agitación del mundo. Siguiendo su habitual discreción, el Evangelio no precisa el lugar exacto en el que sus parientes escondieron a Jesús de la cólera de Herodes, el falso rey de los judíos (él, que no era judío, había usurpado el trono de Judea con el apoyo de los Romanos, y ahora temía por su título y su corona); tampoco detalla el Evangelio las peripecias de este éxodo cruel.

La historia y la geografía nos eximen de imaginar una larga travesía por el desierto hasta llegar a la otra parte del Nilo. En aquella época igual que en la actualidad, la frontera entre Israel y Egipto pasaba por el desierto de Neget, al sur de Judea. Esta frontera estaba muy cercana a Belén; ella era el paso incesante de caravanas de comerciantes, y la zona-refugio de numerosos emigrantes de ambos países. Allí, sin duda alguna, el Niño exilado y sus padres esperaron la muerte del tirano para regresar sin peligro a su país (según Flavio Josefo, su biógrafo, Herodes fue un sádico asesino; terminó sus días entre asesinatos renovados y colectivos: Antigüedades judías, XVII, 181). Pero los apócrifos, supliendo las lagunas históricas y el silencio religioso de la Escritura, convirtieron aquel éxodo cruel en una marcha triunfal. El Niño Jesús penetra en Egipto como un Dios conquistador, en lugar de sufrir humanamente la suerte inexorable que supone el destierro. Se le hace participar en la epopeya fantástica que, en sentido inverso, Yahvé realizó en otro tiempo al frente de los hebreos sobre esa tierra pagana. Al paso del Niño, es Dios quien se revela como el señor de Egipto. Es el éxodo victorioso que se repite: testigo es aquel relato del Evangelio árabe, según el cual, en el templo de una cierta ciudad egipcia, los ídolos nacionales se derrumban a los pies de Jesús. No tiene más que dos años, pero el pueblo del Faraón le reconoce: «He aquí un dios, escondido y misterioso... Este es el Dios verdadero... El paso de su Hijo viene a aplastar la tierra egipcia» (Ev. Ar. X, 2; versión siria).

Esta revelación de Dios verdadero parece realizar a pedir de boca la antigua predicción de Isaías: «Ved que Yahvé, montado sobre ligera nube, llega al Egipto. Ante El tiemblan todos los dioses de Egipto y el corazón de los egipcios se hiela de espanto» (Is. XIX, 1). En el relato de la huida a Egipto «tenemos un ejemplo del método propio de San Mateo, que sitúa los detalles biográficos de la vida de Cristo en relación con los acontecimientos del Éxodo, y vemos cómo la relación entre el Nuevo Testamento y el Éxodo se realiza a través de la profecía... La profecía es una interpretación tipológica de la historia» (JEAN DANIELOU, Sacrammentum futuri).

L. HEUSCHEN - LA BIBLIA CADA SEMANA - EDIC. MAROVA/MADRID 1965.Pág 78 s.


 

8.- Al mencionar la matanza de los inocentes y la huida a Egipto, Mateo cita dos palabras de los profetas Oseas y Jeremías referentes a las pruebas que soportó el pueblo de Dios en el pasado, Jesús ha de vivir en el destierro y en la angustia, como sus antepasados. Empieza la persecución cuando nace, y lo acompañará hasta la muerte. ¡Cuántos inocentes han sido muertos a lo largo de la historia! No es que los olvide Dios: les envía un salvador crucificado que les abrirá las puertas del paraíso. Herodes es el modelo de muchos gobiernos más celosos de su poder que deseosos de servir. Pero los enemigos del Evangelio, por más que derramen la sangre inocente, no pueden ahogar la fe de la comunidad de Cristo ni contrarrestar los planes de Dios. Jesús tendría dos años cuando José volvió a Nazaret, su patria. Allí vivirá Jesús muchos años trabajando como artesano, mientras el mundo espera su salvación. Sin embargo, su vida silenciosa ya era un servicio al plan de Dios concebido por el Padre para redimir a los hombres.

(_EUCA/92/60)

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3-A-9.

El mal presagio final augurado en Mt. 2, 12 tiene en este texto su puntual confirmación: Herodes va a buscar al niño para matarlo.

La determinación de Herodes desencadena una sucesión de hechos que van desde la huida a Egipto y el retorno a Israel hasta el asentamiento en Nazaret, dentro ya de Israel. Esta sucesión obedece a un mismo y único esquema de mandato divino y cumplimiento humano. Se trata de un esquema narrativo habitual en la Biblia, el cual no busca reproducir el modo de sucederse los hechos, como el de un dictado de los mismos se tratará, sino que reproduce el modo de estar situado y de entender los hechos. El esquema transparenta un perfecto entendimiento y una total colaboración ante el hombre y Dios. A su vez, el autor aborda esos mismos hechos desde la perspectiva global de la historia de la salvación. La Sagrada Familia encarna al Israel liberado de la esclavitud y peregrino en busca de la libertad en la tierra prometida. Comentario. No hay nada más ajeno a nuestra mentalidad que la narrativa bíblica. La lectura de ésta puede fácilmente producirnos la impresión de que todo sucede al dictado divino: a José se le comunica lo que tiene que hacer y José lo hace. Pero las cosas no eran así de claras y sencillas. La forma bíblica de narrar no está al servicio es un ordenamiento histórico de los hechos, sino de una actitud transcendente de los personajes inmersos en los hechos.

El texto nos presenta a la sagrada familia víctima, como tantas otras, de la histeria de poder y del despotismo de Herodes. Nada del dolor humano ni de la injusticia le fue ajeno a ella, Jesús no nació en el mejor de los mundos, sino en el mundo real de todos los tiempos. Pero ni el dolor humano ni la injusticia del mundo real le son ajenos a Dios, quien desde el origen mismo de la existencia de Israel se ha manifestado como un Dios con los perseguidos. Los personajes bíblicos saben de este Dios y se abren confiadamente a Él. Esta es la lección de José, cabeza visible de una familia tan indefensa como entonces lo era la compuesta por un hombre del pueblo, una mujer y un niño. Sería probablemente incorrecto decir que a José le salió todo bien; lo correcto es, más bien, decir que José vio el brazo salvador de Dios en los acontecimientos que le tocó padecer. Toda una lección de transcendencia para nosotros, presos más de la cuenta por las cuentas y los cálculos.

ALBERTO BENITO - DABAR 1992/06


 

10.- En los relatos de la infancia de Mateo, el peso de la acción lo lleva José, movido siempre según la voluntad de Dios, expresada a través del sueño y del ángel.

Es evidente el contrate entre los paganos que han venido a homenajear al niño Jesús como rey y el rey de los judíos, Herodes, que quiere eliminar a Jesús. Seguramente hallamos ya al inicio de la vida de Jesús aquella realidad que expresará la parábola de los viñadores homicidas.

Todo el fragmento remite a las vicisitudes del pueblo de Israel, desde la bajada a Egipto huyendo del hambre hasta el retorno a la tierra prometida. La cita de Oseas "llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto" es un ejemplo claro: el profeta se refería a Israel; ahora el "hijo" que es llamado de Egipto es Jesús. También la expresión "ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño", es la misma que es comunicada a Moisés para que vuelva a Egipto a liberar a su pueblo.

Con todo, hay que señalar que el intento de Mateo no es sobre todo el de presentar a Jesús como un nuevo Moisés, sino que más bien quiere significar el nacimiento del nuevo pueblo de Dios buscando paralelismos con el antiguo. Arquelao, uno de los hijos de Herodes, reinó en Judea desde el año 4 aC hasta el 6 dC. No hallamos en ningún profeta del Antiguo Testamento la expresión "se llamará Nazareno". Algunos proponen como solución el hecho de que la palabra hebrea que traducimos por "renuevo" en el texto de Isaías 11, 1: "brotará un renuevo del tronco de Jesé" se asemeja a la palabra "nazareno". Sea como fuere, el calificativo "nazareno" para designar a Jesús debe ser muy antiguo, y hace pensar en la manera sorprendente como actúa Dios. Recordemos las palabras de Natanael en el evangelio de Juan: "¿De Nazaret puede salir nada bueno?"

J. M. GRANE - MISA DOMINICAL 1992/16


 

LA SAGRADA FAMILIA

Un modelo para las familias cristianas

Terminamos los domingos del año civil con una fiesta entrañable. En el ambiente de la Navidad recordamos a la familia de Jesús, María y José en Nazaret.

Es una fiesta reciente (tiene poco más de un siglo de existencia): fue esta­blecida por el papa León XIII para dar a las familias cristianas un modelo evangélico de vida.

La oración colecta expresa muy bien esta finalidad. Afirma que la familia de Nazaret es un "maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo", para que imitando "sus virtudes domésticas y su unión en el amor", podamos llegara "gozar de los premios eternos en el hogar del cielo" (en latín dice, y mejor: "in laetitia domus tuae", en la alegría de tu casa). En la oración sobre las ofrendas pedimos a Dios que "guarde nuestras familias en tu gracia y en tu paz verdadera". Y en la poscomunión, que "después de las pruebas de esta vida, podamos gozar en el cielo de tu eterna compañía".

Las lecturas primera y segunda, que ahora tienen lecturas diferentes para los tres ciclos, nos presentan ejemplos de virtudes domésticas. El evangelio nos recuerda escenas de la infancia de Jesús, en torno a la familia de Nazaret. En este ciclo A leemos las lecturas más clásicas, las que están en primer lugar, tal vez las mejores. En unos tiempos en que la familia humana y cristiana es puesta en peligro incluso en su misma institución, es bueno que escuchemos lo que la Palabra bíblica nos dice acerca de ella.

 

Eclesiástico 3, 2-6.12-14. El que teme al Señor honra a sus padres

El libro del Eclesiástico, uno de los últimos libros sapienciales del AT, se llama también Sirácida, porque lo escribió Jesús Ben Sira, o hijo de Sira, unos doscientos años antes de Cristo.

El pasaje de hoy habla de las relaciones entre hijos y padres. El que honra a sus padres, dice el sabio, recibe una serie de beneficios: expía sus pecados, acumula tesoros, se llena de alegría y, cuando ora, es escuchado por Dios, que además le concede larga vida.

Añade un toque de realismo: un buen hijo no abandona a sus padres tampoco cuando se hacen viejos y "aunque flaquee su mente".

El salmo también habla del ambiente familiar: con la mujer al frente de la casa, como "parra fecunda", y los hijos en torno a la mesa, gozando todos de la bendición de Dios.

 

Colosenses 3, 12-21: La vida de familia vivida en el Señor.

En la carta que escribe Pablo a la comunidad de Colosas (en Frigia, actual Turquía), les presenta un programa ideal de vida comunitaria. Su "uniforme" -el vestido que les distingue de los demás- debe ser misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensión, amor, capacidad de perdón. Pablo desciende también a una ejemplificación en el ámbito de la familia: las relaciones entre marido y mujer, y entre padres e hijos.

A la vez, los cristianos deben permanecer en la acción de gracias (¿alusión a la eucaristía?), dando primacía a la Palabra, y orando con cantos, salmos e himnos.

 

Mateo 2, 13-15.19-23. Toma al niño y a su madre y huye a Egipto

Mateo nos cuenta el episodio de la huida de la familia de Jesús a Egipto, escapando de la persecución de Herodes: una de las escenas más populares del evangelio, aunque no sabemos de ella tantos detalles como desearíamos tener, y que ya se encargaron de rellenar en parte los evangelios apócrifos.

Egipto, también provincia romana, estaba fuera del alcance de Herodes. Cuando muere este, José recibe el aviso de que puede volver de nuevo a su tierra. Obediente a las indicaciones del ángel -como el evangelio resalta varias veces-, vuelve al país de Israel, pero no a Belén, sino a Nazaret, sobre todo porque el sucesor de Herodes, Arquelao, parecía tener las mismas aviesas intenciones.

El objetivo de Mateo, a lo largo de su evangelio, es subrayar que en Jesús se cumplen las profecías y anuncios del AT. Aquí también lo dice. Si Jesús ha tenido que ir a Egipto y luego volver, es para que se cumpla lo que dijo el profeta: "llamé a mi hijo para que saliera de Egipto".

También lo de ir a vivir a Nazaret lo interpreta Mateo como cumplimiento del anuncio: el Mesías será llamado "nazareno". El pueblecito de Nazaret se ha hecho famoso después, por ese Jesús que ha sido el "Nazareno" más importante de toda la historia.

 

Programa de vida de familia

De la familia de Nazaret -a la que siempre nos deberíamos acercar con un infinito respeto, porque está sumergida en el misterio de Dios- no sabemos muchas cosas. Pero una cosa sí es segura: el Hijo de Dios quiso nacer y vivir en una familia, y experimentar nuestra existencia humana, por añadidura en una familia pobre, trabajadora, que tendría muchos momentos de paz y serenidad, pero que también supo de estrecheces económicas, de emigración, de persecución y de muerte.

Esta familia de Nazaret aparece como un modelo amable de muchas virtudes que deberían copiar las familias cristianas: la mutua acogida, la comunión perfecta, la fe en Dios, la fortaleza ante las dificultades, el cumplimiento de las leyes sociales y de la voluntad de Dios.

El programa que aparece en los textos de esta fiesta vale para las familias, para las comunidades religiosas, para las parroquias, para la humanidad entera. Nos irían bastante mejor las cosas si en verdad los hijos cuidaran de sus padres siguiendo los consejos del Sirácida. Y si en nuestras relaciones con los demás vistiéramos ese "uniforme" del que habla Pablo: misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensión, amor, capacidad de perdón. Los consejos de Pablo parecen pensados para nosotros: "perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro... que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón... y, por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada". Pablo conocía bien las dificultades de la convivencia humana.

La fiesta de hoy no nos da soluciones técnicas para la vida familiar o social, pero nos ofrece las claves más profundas, humanas y cristianas, de esta convivencia. Habrán cambiado las condiciones sociales y el modo de rela­cionarse padres e hijos en comparación con las que describía el libro del Sirácida o el mismo Pablo en su tiempo. Ahora, por ejemplo, se tienen mucho más en cuenta los derechos de cada persona, y el papel de la mujer, como esposa y madre, es muy diferente del de hace siglos. Pero los principios y los valores principales siguen ahí: el respeto mutuo, el amor, la solidaridad, la tolerancia, la ayuda mutua.

 

Cuando los padres se hacen viejos y hay que cuidarlos

Ben Sira nos traza un pequeño tratado sobre el comportamiento de los hijos para con sus padres. Casi como un comentario o glosa del cuarto mandamiento: "honrarás al padre y a la madre". El marco social ha cambiado, pero la norma que él da sigue en pie: atender a los padres, honrar padre y madre.

También sigue actual para las familias y para las comunidades religiosas el detalle que el sabio del AT apuntaba respecto a los padres ancianos, a los que ya "les flaquea la mente". Él no sabía nada del mal de Alzheimer, pero parece describirlo. Y nos invita a extremar nuestro amor a los mayo­res precisamente en esas circunstancias. Es fácil tratar bien a los padres cuando son ellos los que nos ayudan a nosotros porque dependemos hasta económicamente de ellos. Y difícil cuando ya no se valen por sí mismos y son ellos los que dependen de nuestra ayuda.

El Catecismo de la Iglesia Católica, citando precisamente el pasaje del Sirácida que hoy leemos, concreta el "cuarto mandamiento" recordando a los hijos sus responsabilidades para con los padres: "Cuando se hacen mayores, los hijos deben seguir respetando a sus padres... La obediencia a los padres cesa con la emancipación de los hijos, pero no el respeto que les es debido, que permanece para siempre... En la medida en que ellos pueden, deben prestarles ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad o de abatimiento" (CCE 2217-2218).

 

También con fe y oración

Este programa de vida familiar y comunitaria no es nada fácil. Y no se puede basar sólo en una filantropía humana, o en motivos de interés o de mera convivencia civilizada, sino sobre todo en la fe, en la oración, en la certeza de sabernos todos amados por Dios. Para una vida familiar y comunitaria sólida necesitamos la fe, porque el motivo último de este amor que se nos pide es el amor que Dios nos ha mostrado en su Hijo, y que estos días se nos ha manifestado de un modo más explícito. Ya Ben Sira ponía como motivo fundamental del amor a los padres la mirada hacia Dios: "el que honra a su padre, cuando rece será escuchado; al que honra a su madre, el Señor le escucha".

Cuando Pablo invita a las mujeres, a los maridos y a los hijos a superar las dificultades que puedan encontrar y a vivir en paz y armonía, no se basa sólo en que debemos convivir civilizadamente unos con otros, sino que añade una pequeña pero significativa expresión: "en el Señor".

Necesitamos la ayuda de Dios. Pablo, a los Colosenses -a nosotros- nos invita a no descuidar la acción de gracias (Eucaristía), a dar el debido lugar a la Palabra de Dios, a dar sentido a nuestra vida con la oración y el canto de salmos e himnos. Una agrupación humana, sea la familia o una comunidad religiosa, no puede superar las mil dificultades que encuentra para la convi­vencia, si no es también con la ayuda de Dios. Si existe esta apertura hacia Dios, entonces sí se puede creer que es posible lo que Pablo recomienda a los Colosenses: que, en la vida, "todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús". El programa de Pablo es claro y concreto, pero difícil de cumplir cada día, como todos hemos experimentado más de una vez.

Es interesante que los tres miembros de la familia de Nazaret son presentados a lo largo del evangelio como personas que se distinguen por su escucha de la Palabra. José, cuando despierta, cumple lo que le había dicho el ángel de parte de Dios. María contesta en su diálogo con el ángel: "hágase en mí según tu palabra". Y Jesús afirma que debe estar en las cosas de su Padre y en toda su vida aparece siempre atento a cumplir la voluntad de Dios. Una familia que cada domingo acude a celebrar la Eucaristía tiene un apoyo consistente, en la escucha de la Palabra y en la comunión con Cristo como su alimento, para su camino de convivencia y de crecimiento humano y cristiano. Así es como crece más expresiva y testimonialmente como una "iglesia doméstica" (LG 11).

 

Jesús comparte las dificultades de los emigrantes

También puede resultamos una lección actual el episodio de la marcha de esta familia a Egipto y su vuelta a la muerte de Herodes.

Jesús, con sus padres, experimenta y actualiza en sí mismo la historia del pueblo de Israel en su marcha a Egipto, en su éxodo y su vuelta a la tierra prometida. Como hacía siglos Jacob y sus hijos emigraron a Egipto huyendo del hambre, y luego sus descendientes volvieron a la patria tras un largo proceso de éxodo y peregrinación por el desierto, así ahora Jesús revive en su misma persona este éxodo solidarizándose con la historia de su pueblo. La vida de una familia comporta a menudo momentos de tensión interna o externa, como los que leemos en el evangelio de hoy. José tuvo que decidirse a tomar a su mujer y a su hijo y huir a Egipto, con todo lo que eso supone de incomodidades de viaje y de estancia en un país extranjero, sin conocer a nadie ni hablar su lengua. Y, de nuevo, la vuelta a su patria, instalándose en Nazaret.

No serían las únicas dificultades que pasaría esta familia. Ya se le anunció a María que una espada de dolor atravesaría su alma. Y cuando perdieron al hijo en el Templo sufrieron la angustia de la búsqueda y la incomprensión del lenguaje de Jesús. Por eso, la Familia de estas tres inefables personas nos resulta un modelo de armonía y de fidelidad a Dios tanto en los momentos de gozo como en los de dolor, incluidos los que pasaron como emigrantes o prófugos.

 

Una familia más santa, fruto de la Navidad

A la vez que seguimos meditando y celebrando el misterio del Dios hecho hombre, nos miramos hoy al espejo de la Sagrada Familia para mejorar el clima de la nuestra.

Precisamente ahora en que tantos interrogantes se levantan contra la institu­ción de la familia humana y cristiana, en un tiempo en que tal vez más que en otros sentimos las dificultades de la convivencia familiar y se multiplican los ejemplos de violencia doméstica, y también se ve más difícil que en otros tiempos la estabilidad de nuestras opciones y relaciones, la Palabra de Dios ilumina desde la luz cristiana y navideña la realidad de nuestras familias.

Ojalá las nuestras imiten esas consignas de unión y mutua acogida y toleran­cia que escuchamos en las lecturas de hoy, basadas también en la referencia necesaria a Dios. Y ojalá también que miremos con ojos más amables a los inmigrantes que vienen a nuestro país buscando un modo de vida más humano.

José Aldazabal, Domingo Ciclo A

 

PROPUESTA DE CANTOS SAGRADA FAMILIA CICLO A 2025

28 DICIEMBRE 2025

 

01.- EN BELEN (Carlos Montero)

EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS.

EN BELÉN NO HABÍA ALEGRÍA.

EN BELÉN UN NIÑO LLORABA,

MIENTRAS SU MADRE SUFRÍA.

Y SIN EMBARGO EN BELÉN

ERA DIOS EL QUE NACÍA. (2v).

 

No hubo en Belén personas influyentes.

No hubo en Belén cumplidos ni agasajos.

En Belén hubo sencilla y llana gente.

Hubo en Belén pobreza y desamparo.

 

EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS……

 

No hubo en Belén banquetes ni festejos.

No hubo en Belén despliegue de invitados.

En Belén hubo ternura y sentimiento.

Hubo en Belén total anonimato.

 

EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS……

 

No hubo en Belén revuelto y parabienes.

No hubo en Belén folklore ni regalos.

En Belén hubo pastores en silencio.

Hubo en Belén susurros y recato.

 

EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS……

 

02.- MI CASA SERÁ BELEN

1.-    Señor, que casa no hallaste cuando naciste en Belén.

Hoy te ofrezco la mía, mi casa será Belén.

Tú que eres luz y eres vida, ven a mi vida a nacer.

 

Y TE CUIDARÉ COMO TE CUIDÓ MARÍA,

COMO TE CUIDÓ JOSÉ (BIS)

 

2.-    Mi casa será Belén si vive mi puerta abierta

y si mi mente está alerta al resplandor de la fe.

LA FE QUE TUVO MARÍA, LA FE QUE TUVO JOSÉ.

 

3.-    Mi casa será Belén si doy mi llave a los pobres

y si sé amar a los nombres con el amor de tu ley.

IGUAL QUE AMABA MARÍA, IGUAL QUE AMABA JOSÉ.

 

03.- EN BELEN LAS CAMPANAS TOCAN

No me despiertes al Niño 
quiero que duerma 

Anoche estuvo jugando 
son las estrellas.

 

EN BELEN LAS CAMPANAS TOCAN SOLAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
EN BELEN LAS CAMPANAS SON LAS ROSAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
TILIN TILINGO TIN TILIN TILONGA
LAS CAMPANAS DE BELEN TOCAN LA GLORIA.

No me despiertes al Niño 
hoy tienen sueño.
Anoche estuvo jugando 
con los luceros.

 

EN BELEN LAS CAMPANAS TOCAN SOLAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
EN BELEN LAS CAMPANAS SON LAS ROSAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
TILIN TILINGO TIN TILIN TILONGA
LAS CAMPANAS DE BELEN TOCAN LA GLORIA.

No me despiertes al Niño 
quiero que duerma 

Anoche estuvo jugando 
son las estrellas.

 

EN BELEN LAS CAMPANAS TOCAN SOLAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
EN BELEN LAS CAMPANAS SON LAS ROSAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
TILIN TILINGO TIN TILIN TILONGA
LAS CAMPANAS DE BELEN TOCAN LA GLORIA.

04.- CARPINTERO FINO

Señor San José, el carpintero fino. (Bis)

Hazme una cunita para el niño lindo. (Bis)

 

AZUCENA CANCHÚ, LABERINDA CANCHÚ,

NIJICHAWA JAMPI, KURAIRECHIMA AIMPA. (BIS)

 

Corran, corran, corran, todos los pastores. (Bis)

A traer pañales para el niño lindo. (Bis) (2v.)

 

05.- DIME POR QUE (Carlos Montero)

DIME, DIME, JESÚS, QUE NACISTE EN BELÉN.

DIME, DIME, JESÚS, DIME... DIME, POR QUÉ.

 

1.- ¿Por qué, si trajiste la paz,

hoy existe la guerra?

¿Por qué, si trajiste el amor,

vive el odio en la tierra?

¿Por qué olvidaremos, Señor,

que nacemos hermanos,

siendo hijos de un Dios

al que Padre llamamos?

 

2.- ¿Por qué, si trajiste la luz,

vive el mundo entre sombras?

¿Por qué, si trajiste el perdón,

muchos, hoy, no perdonan?

¿Por qué olvidaremos,

Señor, que nacemos hermanos,

siendo hijos de un Dios

al que Padre llamamos?

 

3.- ¿Por qué, si sembraste unidad,

va la gente dispersa?

¿Por qué, si eres tú comunión,

nuestra unión se disgrega?

¿Por qué olvidaremos, Señor,

que nacemos hermanos,

siendo hijos de un Dios

al que Padre llamamos?

 

06.- HAY UN AIRE NAVIDEÑO

Hay un aire navideño, aleluya
y los niños hacen bailes, aleluya
sus cantos brindan al recién nacido rey
amor y alegría, nos vino a traer

HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (2)

Juntemos las manos, aleluya
a su amor cantemos, aleluya
los niños felices, bailan para el niño rey
amor y alegría nos vino a traer

HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (2)

Hay un aire navideño, aleluya
y los niños hacen bailes, aleluya
sus cantos brindan al recién nacido rey
amor y alegría, nos vino a traer

HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (2)
HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (5)

 

07.- EN EL TRABAJO (Cesáreo Garabain)

En el trabajo de cada día,

como vivías y amabas tú,

queremos, Madre, servir amando,

viviendo siempre junto a Jesús. (2)

 

En el silencio de aquella aldea,

la casa humilde de Nazaret,

se va empapando de tu ternura,

de tu trabajo, de amor y fe.

 

Tú te afanabas, como mi madre,

en mil trabajos que da el hogar,

mujer humilde de hermosas manos,

encallecidas de trabajar.

 

Dios quiso honrarte, como a ninguna,

con mil encantos enriquecer;

te hizo humilde, de gracia llena,

trabajadora te quiso hacer.