COGE AL
NIÑO Y A SU MADRE Y HUYE A EGIPTO
COMENTARIO
Navidad es fiesta de la alegría. Es
el principio de la Pascua, que es sufrimiento y alegría de resurrección. El
evangelio de Mateo que hoy leemos nos señala con toda claridad estos altibajos
de la vida. Recién nacido el niño, la familia de José, María y Jesús, ha de
exiliarse por motivos políticos.
“Toma al niño y a su madre”. De nuevo la mirada se dirige
hacia José. Lo habíamos visto perplejo; ahora lo vemos valiente y decidido.
Desde que comprendió su misión, la de ser el padre legal de Jesús, supo que su
vida tenía un objetivo: velar por el niño y por su madre. Es ideal para este
servicio. No es rico. En la ceremonia de la purificación de la madre y de la
presentación del niño no pudo ofrecer un cordero. Sino solo un par de tórtolas.
Esa pobreza cuando va acompañada de un verdadero corazón de pobre, permite a un
hombre ser libre para darse. En el exilio la Sagrada Familia experimenta el rechazo, la soledad, el
rompimiento de la estabilidad del hogar.
Silencio, Buena cualidad también cuando hay que estar atento a
los deseos de Dios. El evangelio de hoy nos muestra hasta qué punto supo
escuchar. Dios (“El ángel del Señor” designa a Dios) le habla en sueños, lo
alcanza en su profundidad, en el momento en que todo es receptividad. El Señor
emplea entonces el imperativo que basta cuando uno se dirige a una
disponibilidad total e inteligente: “Levántate…, huye…, estate allí…, ponte en
camino…, ve a Nazaret”.
Desde que capta el designio de Dios, lo ejecuta con prontitud
y eficacia. No comenta: sin comentarios: luego cumplida su misión, ya no se
habla de él. Solo sabemos que supo despertar en el niño la admiración por las
cosas bien hechas; lo adivinamos por la manera como Jesús habla del trabajo.
En total, apenas veinte líneas de texto sobre José, pero nos
revelan el tipo del hombre en quien Dios puede confiar. ¡Qué equilibrio se
necesitaba, que dominio de los impulsos y tensiones para lo que se le pedía a
aquel joven esposos; vivir con María un amor cariñoso, que no debía sin embargo
llegar a la relación carnal! Hoy muchos rechazan la idea de que fuera ese el
destino de José, pero hay parejas que le invocan para que les ayude a vivir un
amor difícil.
Muchas familias pasan por
momentos difíciles, las dificultades menudean. Las separaciones y los divorcios
aumentan, a menudo, porque no se saben aguantar, soportar con fe y fidelidad,
las estrecheces de la vida cotidiana. La Sagrada Familia exiliada es un gran
ejemplo para las familias, para tantas familias, que sufren. Viviéndolo todo
"en el Señor", el que ser un
aliento para continuar una tarea difícil y rodeada de sufrimientos, pero
fecunda y entusiasmadora.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al
niño acostado en el pesebre.
ORACION COLECTA
Oh,
Dios, que nos has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo,
concédenos, con bondad, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el
amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por
nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6.12-14
El
Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre
ellos. Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es
como quien acumula tesoros. Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y,
cuan do rece, será escuchado. Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y
quien honra a su madre obedece al Señor. Hijo, cuida de tu padre en su vejez y
durante su vida no le causes tristeza, Aunque pierda el juicio, sé indulgente
con él, y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor. Porque la compasión
hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 127, 1-5)
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus
caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.
Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu
casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.
Esta es la bendición del hombre que teme al
Señor. Que el Señor te bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21
Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revístanse de compasión entrañable,
bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellévense mutuamente y
perdónense, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor los ha perdonado:
hagan ustedes lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo
de la unidad perfecta. Que la paz de Cristo reine en su corazón: a ella han
sido convocados en un solo cuerpo. Sean también agradecidos. La Palabra de
Cristo habite entre ustedes en toda su riqueza; enséñense unos a otros con toda
sabiduría, exhórtense mutuamente. Canten a Dios, dando gracias de corazón, con
salmos, himnos y cánticos inspirados. V, todo lo que de palabra o de obra
realicen, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de
fl. Mujeres, sean sumisas a sus maridos, como conviene en el Señor. Maridos,
amen a sus mujeres, y no sean ásperos con ellas. Hijos, obedezcan a sus padres
en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que
pierdan el ánimo.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Col 3,
150.160
Aleluya. La paz de Cristo reine en
su corazón; la Palabra de Cris to habite entre ustedes en toda su riqueza. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-15. 19-23
Cuando se retiraron los magos, el ángel del
Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su
madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a
buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó al niño y a su madre, de
noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se
cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi
hijo». Cuando murió Hero-des, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños
a José en Egipto y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la
tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».
Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel. Pero al
enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes
tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se
estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de
los profetas, que se llamaría nazareno.
PLEGARIA UNIVERSAL
Unidos
en la alegría de contemplar a Jesús, María y José, presentemos nuestras
súplicas al Señor.
1.-
Por la Iglesia, familia de los hijos de Dios, para que sea hogar de comunión,
fe y misericordia para todos. Roguemos al Señor.
2.-
Por el Papa León y los obispos, para que acompañen y fortalezcan con su palabra
y ejemplo a las familias cristianas. Roguemos al Señor.
3.-
Por todas las familias del mundo, para que vivan unidas en el amor, superen las
dificultades con fe y hagan presente a Cristo en sus hogares. Roguemos
al Señor.
4.-
Por nosotros, para que, a ejemplo de la Sagrada Familia, aprendamos a escuchar,
servir y amar con sencillez y alegría. Roguemos al Señor.
Padre
de bondad, que en la Sagrada Familia nos diste un modelo perfecto de amor y
unidad, escucha nuestras oraciones y fortalece a todas las familias en tu paz.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de expiación,
te suplicamos, por intercesión de la Virgen Madre de Dios y de san José, que
guardes a nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo nuestro
Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Βα 3, 38
Nuestro Dios
apareció en el mundo y vivió en medio de los hombres.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Padre
misericordioso, concede a cuantos has renovado con estos divinos sacramentos
imitar fielmente los ejemplos de la Sagrada Familia para que, después de las
tristezas de esta vida, podamos gozar de su eterna compañía en el cielo. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 29: 1Jn 2,
3-11; Sal 95, 1-2ª.2b-3.5b-6; Lc 2, 22-35
Martes 30: 1Jn 2, 12-17; Sal 95,
7-8ª.8b-9.10; Lc 2, 36-40
Miércoles 31: 1Jn 2,
18-21; Sal 95, 1-2.11-12. 13-14; Jn 1, 1-18
Jueves 01: Nm 6,
22-27; Sal 66, 2-3.5.6 y 8; Ga 4, 4-7; Lc 2, 16-21
Viernes 02: 1Jn 2,
22-28; Sal 97, 1-2ab.2cd-3ab.3cd-4; Jn 1, 19-28
Sábado 03: 1Jn 2,
29-3.6; Sal 97, 1-2ab.3cd-4.5-6; Jn 1, 29-34.
Domingo 04: Is 60,
1-6; Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13; Ef 3, 2-3ª. 5-6; Mt 2, 1-12
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 2,
13-15. 19-23
1.- Ya desde el s. VI a. de
C. existía en Egipto una comunidad judía en continuo crecimiento. Egipto no era
para los judíos únicamente el país de la antigua esclavitud, sino también un
lugar de refugio en tiempos de persecución (cf. Dt 23. 8; Jr 26. 21). Por otra
parte, la narración de San Mateo se ajusta muy bien al talante y al
comportamiento cruel de Herodes, de quien se dice haber asesinado a tres hijos
suyos. Además, conocemos una antigua acusación del siglo primero en la que se
dice que Jesús aprendió la magia en Egipto. En fin, no parece históricamente
imposible lo que aquí narra San Mateo.
Sin embargo, en la
literatura bíblica y universal descubrimos narraciones muy semejantes sobre el
peligro en que se vieron de niños los futuros monarcas y caudillos de un
pueblo. En este caso resulta sorprendente el parecido con la historia de
Moisés, salvado de las aguas y obligado más tarde a huir a Madián, de donde
regresaría por expresa indicación divina: "Anda, vuelve a Egipto; pues han
muerto todos los que buscaban tu muerte" (Ex 4.9).
Oseas pone en boca de Yahvé
estas palabras: "Cuando Israel era un niño, yo le amé, y de Egipto llamé a
mi hijo" (Os 11. 1). Se trata de la salida de Egipto, del éxodo de Israel
en el comienzo de su historia. Pues bien, S. Mateo lo interpreta refiriéndolo a
Jesús, que es el verdadero Hijo de Dios. Y hace notar que así se cumplió lo que
dijo el Señor por el profeta. Muerto Herodes el Grande, le sucedió en el trono
su hijo Arquelao como soberano de Judea, Samaria e Idumea. Su crueldad pronto
fue mayor que la de su propio padre. Se explica que S. José, para escapar de la
autoridad de Arquelao, no regresara a Belén de Judá, sino a Nazaret de Galilea.
Y de nuevo S. Mateo ve en este hecho la confirmación de otra profecía.
Probablemente se refiere ahora al pasaje de Isaías en donde se habla del
"vástago" (en hebreo "neser", palabra fonéticamente
emparentada con Naserath=Nazaret) del tronco de Jesé (Is 11. 1).
En realidad, lo que parece
interesarle al autor no es tanto la anécdota histórica o la leyenda cuanto la
afirmación fundamental de que en Cristo se han cumplido todas las promesas y a
pesar de todas las asechanzas. Jesús es para S. Mateo el libertador del pueblo
igual que Moisés y mayor que él. Jesús es el Siervo de Yahvé anunciado por
Isaías, el Siervo marcado por la persecución y el sufrimiento desde el comienzo
de su vida. Jesús es el "vástago del tronco de Jesé", nacido en Belén
de Judá lo mismo que David. Jesús viene a restaurar de un modo inesperado el
trono de David su padre. La descendencia de David vive oculta y perseguida por
el tirano Herodes, que ha usurpado el trono y que se empeña en retenerlo
luchando vanamente contra los designios de Dios. Pero Dios está con Jesús y lo
protege, Dios mismo hará que se cumplan todas sus promesas no obstante la
resistencia de cuantos se oponen a su plan providencial.
EUCARISTÍA 1986/62
2.- OBEDIENCIA/VD:
El inconveniente nuestro al
leer el texto de hoy es el esquema bíblico orden-cumplimiento que en él
aparece. "¡Qué fácil lo tenía José!", pensamos a veces. El fallo
nuestro radica en entender el esquema en sentido mecánico y material; hacemos
de él una interpretación basta, gruesa, tosca. No, José no escuchó al oído. José
"tuvo oídos" para Dios. José creía en Dios, confiaba en Él, era
alguien totalmente disponible. Así era, esto era, según Mateo, la Sagrada
Familia. Así tendría que ser, esto tendría que ser una familia cristiana. En la
literatura bíblica estas actitudes se expresaban y se verbalizaban con un
esquema directo de orden-cumplimiento como el que aparece en el texto de hoy.
DABAR 1986/06
Navidad es fiesta de
alegría. Es el principio de la Pascua, que es sufrimiento y alegría de
resurrección. El evangelio de Mateo que hoy leemos nos señala con toda claridad
estos altibajos de la vida.
Recién nacido el niño, la
familia de José, María y Jesús, ha de exiliarse por motivos políticos. El
exilio a Egipto tiene, en Mateo, una finalidad simbólica: el Hijo de Dios, Hijo
de Israel, ha de experimentar el Éxodo. Así el Padre podrá llamar a su Hijo de
Egipto. Pero en el exilio la Sagrada Familia experimenta el rechazo, la
soledad, el rompimiento de la estabilidad del hogar.
Pero, a pesar de todo,
mantiene su fe en Dios, la fidelidad entre los hombres. También las angustias
de la familia se han de vivir "en el Señor". Muchas familias pasan
por momentos difíciles, las dificultades menudean. Las separaciones y los
divorcios aumentan, a menudo, porque no se saben aguantar, soportar con fe y
fidelidad, las estrecheces de la vida cotidiana. La santa Familia exiliada es
un gran ejemplo para las familias, para tantas familias, que sufren.
Viviéndolo todo "en el
Señor", el cristiano mantiene la esperanza en cualquier situación. Este
domingo -también día de la resurrección- tendría que animar a nuestras familias
a seguir adelante en su tarea humana, iluminada siempre por su fe en el Señor.
A pesar de cierto pesimismo que oprime los horizontes de la familia actual, la
celebración de esta fiesta tendría que ser un aliento para continuar una tarea
difícil y rodeada de sufrimientos, pero fecunda y entusiasmadora.
P. LLABRES - MISA DOMINICAL
1989/24
4.- J/MOISES
El tema de Cristo, nuevo
Moisés, es uno de los más significativos de este pasaje. Las fuentes rabínicas
y la literatura judaica habían descrito hasta la saciedad el anuncio del
nacimiento de Moisés al faraón y a sus magos. Ofrece cierta similitud con la
forma en que se hace a Herodes, rodeado de magos y de escribas, el anuncio del
nacimiento de Jesús (Mt 2. 4). Al saber la noticia, el faraón da la orden de
matar a todos los primogénitos de los hebreos (Ex 1. 15/22); Herodes procede de
la misma forma ordenando el exterminio de los primogénitos de Belén (v. 16).
Moisés se salva de la
matanza de los niños (Ex 2. 1-10), y se salvará una segunda vez de manos del
faraón refugiándose en el extranjero (Ex 2. 11-15), y Jesús se salvará de la
matanza de los inocentes refugiándose en el extranjero (vv. 13-15). Moisés es
llamado a Egipto por el ángel (Ex 4. 19) en términos que serán repetidos casi
textualmente por el ángel que invita a José, María y al Niño a volver a
Palestina (v. 20), ¡tan literalmente que el ángel continúa empleando el plural
("ellos"), siendo así que el perseguidor es uno! Mateo no ha querido
probablemente hacer creer en la historia de la infancia de Jesús: la describe
conforme a un género literario propio, destinado a hacer resaltar determinadas
características del Mesías. Para Mateo, Jesús es, ante todo, el legislador de
la Nueva Alianza: el primer evangelio está dividido en cinco partes que
constituyen, evidentemente, una correspondencia con el Pentateuco de Moisés, y
Jesús se nos presenta, ante todo, como el que da cumplimiento a la ley mosaica.
Hasta superarla (Mt 5.-8.).
El paralelismo montado por
Mateo no se limita, sin embargo, a Moisés. Hay un detalle que nos hace
sospechar en otras asociaciones: mientras que Moisés huye de Egipto para
refugiarse en Madián, Jesús, por el contrario, penetra en Egipto huyendo de Palestina.
Este detalle no relaciona a Jesús con Moisés, sino más bien con Jacob-Israel.
La huida a Egipto recuerda, en efecto, Gn 46. 2: "No tengas reparo en
descender a Egipto, porque allá haré de ti un gran pueblo... y Yo mismo te haré
volver". Lo mismo que Jacob vuelve de Egipto acrecentado hasta las
proporciones de todo un pueblo, así Jesús pasa, a su vez, por Egipto para
convertirse en un gran pueblo. Y la cita de Os 11. 1 en el v. 15 es una
importante confirmación de esta interpretación: por lo demás, toda la vida del
patriarca Jacob aparece finamente dibujada en el relato de la infancia según
San Mateo. En la literatura judía, en efecto, Jacob era presentado como víctima
de la persecución de Labán, su suegro (cf. Gn 31.).
Jacob, siempre de
conformidad con las tradiciones judías, se habría refugiado en Egipto para huir
de la persecución de Labán, y allí, convertido ya en todo un pueblo, esperaba
la aparición de la estrella de la liberación. La imagen de Raquel -la esposa de
Jacob- llorando a sus hijos hasta que vuelvan del extranjero (v. 18) confirma
esta interpretación: Raquel, que ha quedado en Palestina en su tumba, mientras
que Jacob y sus hijos partían para el exilio (Gn 35. 19), era representada
llorando hasta el regreso de los suyos y la restauración del pueblo (Jr 31.
15).
Así, pues, la huida de
Cristo, nuevo Jacob, a Egipto, y su regreso a Palestina, convertido en pueblo
nuevo e inmenso, lo mismo que Jacob lo había sido en tiempos del Éxodo,
constituye un tema pascual: Cristo entrará, efectivamente, solo en la muerte y
en los infiernos, pero para volver a salir como Hijo de Dios y como pueblo
inmenso: el presentimiento de la Pascua y de la Iglesia anima estas páginas de
Mateo.
........................................
El "midrash"
es uno de los géneros literarios más difíciles de explicar a las mentalidades
modernas. Los primeros cristianos lo emplearon ampliamente porque veían en él
un medio de reinterpretar cristianamente las lecturas que seguían oyendo en la
sinagoga durante todo el tiempo que continuaron pudiendo entrar en ella. La
preocupación de los cristianos de hoy ya no es la misma, porque el hecho que es
Jesucristo ha adquirido suficiente consistencia en su fe como para justificarse
por sí mismo.
¡Pero sería lamentable que
se rechazaran pura y simplemente los relatos de la infancia de Cristo o se
redujeran a etapas devocionales de la recitación de los misterios del Rosario!
Mateo ha querido leer estos episodios que son signos precursores de la gran
misión legislativa (nuevo Moisés), redentora y pascual (nuevo Jacob) del Señor.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA
GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA I - MAROVA MADRID 1969.Pág. 215.
5.- La crueldad de Herodes,
particularmente al final de su vida, se hizo proverbial hasta en Roma. En sus
últimos años mandó matar a tres de sus hijos y dio un decreto para que fuesen
eliminados los principales de entre los judíos (decreto que no fue ejecutado
por haber muerto el tirano). Las medidas tomadas en relación "con el
recién nacido, rey de los judíos" intentaban no tanto eliminar un
pretendiente al trono cuanto evitar posibles disensiones en Judea. Desde este
punto de vista la perícopa encaja dentro de la verosimilitud histórica. Pero,
junto a los detalles históricos, es necesario acentuar que el relato contiene
también rasgos teológicos y apologéticos, que son los primarios en la intención
del narrador, y un tenor narrativo bastante legendarizado.
Nuestro texto refleja no
sólo lo ocurrido en el momento del nacimiento de Jesús, sino también la
situación que vivía la Iglesia cuando fue puesto por escrito el evangelio de
Mateo. Una de las acusaciones judías contra los cristianos consistió en afirmar
que Jesús había estado en Egipto, pero cuando esto ocurrió era recién nacido.
La acusación carecía, por tanto, de valor. Estamos ante un motivo apologético.
De los grandes hombres de
la antigüedad se afirmaban historias parecidas de cruel persecución para ser
eliminados. Así ocurrió con Rómulo y Remo, Augusto, Sargón, Ciro... Aquí
encontraríamos el tenor legendario de nuestra historia. Pero, por encima de él,
se levanta nuestro autor recordando el eco no de héroes paganos sino de Moisés,
el fundador del antiguo pueblo de Dios. También un faraón impío quiso
eliminarlo. Así cumple Mateo su propósito de presentar a Jesús como un nuevo Moisés,
cosa que tendrá muy presente en otras ocasiones de su evangelio. Hemos entrado
en el fin teológico de nuestra perícopa. Jesús es el nuevo Moisés y corre su
misma suerte: es perseguido y tiene que huir (Ex 4, 19). Pero el contenido
teológico no se agota aquí. En el regreso a Palestina se cumple la Escritura
que dice "de Egipto llamé a mi hijo". La cita está tomada del profeta
Oseas (Os 11, 1) y originariamente se refería al éxodo de Israel de Egipto:
"Israel es mi hijo, mi primogénito" (Ex 4, 22). Mateo aplica la cita
a Jesús porque, según la creencia generalizada en el judaísmo, el tiempo del
Mesías reactualizaría el tiempo de Moisés. El evangelista, por tanto, está
afirmando que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios por excelencia, que corre la
misma suerte que el pueblo al que viene a salvar.
La intervención divina
ordena a José que se establezca en Nazaret. A la muerte de Herodes su reino
quedó dividido entre sus tres hijos: Arquelao heredó Judea, Samaria e Idumea; a
Herodes Antipas le correspondió Galilea y Perea y Felipe quedó al frente de la
parte oriental y del norte de Galilea. El más cruel entre ellos fue Arquelao.
Esta situación se halla perfectamente reflejada en el relato de Mateo. José,
por razones de seguridad, va a vivir a Nazaret. Al establecerse en Nazaret se
cumple, así lo anota el evangelista, otra profecía: "sería llamado
nazareno".
Efectivamente, así fue
llamado Jesús y así fueron llamados también los cristianos (He 24, 5). Pero el
Antiguo Testamento no contiene ninguna profecía en este sentido. Lo más
probable es que Mateo identifica la palabra "nossri", nazareno, con
"nesser", que significa el brote o vástago de una planta. Según esto,
la Escritura cumplida sería la de Isaías (Is 11, 1: un renuevo, un vástago sale
del tronco de la de Isaí). También del siervo de Yahveh se dice "como un
retoño creció ante nosotros... " (Is 53, 2). Esta referencia a la
Escritura sería un argumento más a favor de la mesianidad de Jesús.
Llama la atención la frase,
"para que se cumpliese la Escritura", repetida tantas veces en este
capítulo segundo. En otras ocasiones, en lugar de citar expresamente la
Escritura, se alude a la mentalidad y esperanzas de la época. Al hacerlo así,
Mateo pretende afirmar que, en Jesús, se cumplen todas las esperanzas: él es el
nuevo Moisés, el libertador, fundador del nuevo pueblo de Dios, el Mesías
oculto y perseguido, y, a través de él, se cumplen las promesas de Dios y las
esperanzas de los hombres.
COMENTARIOS A LA BIBLIA
LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 934
6.- Mt/02/13-18.
Apenas ha nacido, y ya
conoce el exilio. Hoy, en los campos de refugiados, crecen niños sin saber
siquiera lo que significa la expresión "mi casa". Otros, en familias
de nuestro entorno, han tenido que ser adoptados para poder llamar a alguien
"papá" y "mamá". La lista de los pequeños exiliados es
larga. Jesús fue uno de ellos.
No podemos olvidar que la
historia del pueblo de Dios empezó en una especie de campo de concentración: en
ese Egipto en el que la Biblia ve el símbolo de toda esclavitud. La historia
del pueblo de Dios adquiere forma cuando un libertador toma conciencia de la
miseria de sus hermanos y les conduce a través del desierto, en un largo Éxodo.
Sí, la historia de Dios se escribe con una paciencia inmensa y una atención
renovada día a día. Tenemos toda la razón del mundo para denunciar a todos los
Herodes, la violencia y el terrorismo de nuestro tiempo; pero ¿sabemos de veras
la violencia interior que supone una paz que nos permite convivir en nuestra
propia casa con el llanto de los oprimidos y el exilio de los extranjeros? La
fe es una continua desinstalación. ¿Os habéis fijado cómo actúa el Ángel de
Dios con José? No le desvela el futuro, sino que le ordena sobre la marcha:
"¡Huye!", "¡Vuelve?", "¡Ve a Nazaret!". A cada
día le basta su afán. Es una especie de exilio lejos de las certezas y los
planes tranquilizadores. La fe consiste en un perpetuo éxodo. Estar en las
manos de Dios como en un desierto... Aprender a vivir en comunión con
Jesucristo, solidario de los exiliados y los extranjeros. Conocer el incesante
peregrinar de una Iglesia que no tiene en este mundo ciudad permanente.
Levantarse cada dos por tres, a mitad de la noche, porque se ha escuchado un
grito: el grito de los inocentes, el grito del Inocente que carga con el pecado
del mundo en un interminable vía crucis.
DIOS CADA DIA - SIGUIENDO
EL LECCIONARIO FERIAL - ADVIENTO-NAVIDAD Y SANTORAL - SAL TERRAE/SANTANDER
1989.Pág. 87
7.- La vida oculta de Jesús
se inicia con una huida precipitada de la Sagrada Familia a Egipto. En unas
pocas líneas S. Mateo evoca esta primera retirada del Niño lejos de la
agitación del mundo. Siguiendo su habitual discreción, el Evangelio no precisa
el lugar exacto en el que sus parientes escondieron a Jesús de la cólera de
Herodes, el falso rey de los judíos (él, que no era judío, había usurpado el
trono de Judea con el apoyo de los Romanos, y ahora temía por su título y su
corona); tampoco detalla el Evangelio las peripecias de este éxodo cruel.
La historia y la geografía
nos eximen de imaginar una larga travesía por el desierto hasta llegar a la
otra parte del Nilo. En aquella época igual que en la actualidad, la frontera
entre Israel y Egipto pasaba por el desierto de Neget, al sur de Judea. Esta
frontera estaba muy cercana a Belén; ella era el paso incesante de caravanas de
comerciantes, y la zona-refugio de numerosos emigrantes de ambos países. Allí,
sin duda alguna, el Niño exilado y sus padres esperaron la muerte del tirano
para regresar sin peligro a su país (según Flavio Josefo, su biógrafo, Herodes
fue un sádico asesino; terminó sus días entre asesinatos renovados y
colectivos: Antigüedades judías, XVII, 181). Pero los apócrifos, supliendo las
lagunas históricas y el silencio religioso de la Escritura, convirtieron aquel
éxodo cruel en una marcha triunfal. El Niño Jesús penetra en Egipto como un
Dios conquistador, en lugar de sufrir humanamente la suerte inexorable que
supone el destierro. Se le hace participar en la epopeya fantástica que, en
sentido inverso, Yahvé realizó en otro tiempo al frente de los hebreos sobre
esa tierra pagana. Al paso del Niño, es Dios quien se revela como el señor de
Egipto. Es el éxodo victorioso que se repite: testigo es aquel relato del
Evangelio árabe, según el cual, en el templo de una cierta ciudad egipcia, los
ídolos nacionales se derrumban a los pies de Jesús. No tiene más que dos años,
pero el pueblo del Faraón le reconoce: «He aquí un dios, escondido y
misterioso... Este es el Dios verdadero... El paso de su Hijo viene a aplastar
la tierra egipcia» (Ev. Ar. X, 2; versión siria).
Esta revelación de Dios
verdadero parece realizar a pedir de boca la antigua predicción de Isaías: «Ved
que Yahvé, montado sobre ligera nube, llega al Egipto. Ante El tiemblan todos
los dioses de Egipto y el corazón de los egipcios se hiela de espanto» (Is.
XIX, 1). En el relato de la huida a Egipto «tenemos un ejemplo del método
propio de San Mateo, que sitúa los detalles biográficos de la vida de Cristo en
relación con los acontecimientos del Éxodo, y vemos cómo la relación entre el
Nuevo Testamento y el Éxodo se realiza a través de la profecía... La profecía
es una interpretación tipológica de la historia» (JEAN DANIELOU, Sacrammentum
futuri).
L. HEUSCHEN - LA BIBLIA
CADA SEMANA - EDIC. MAROVA/MADRID 1965.Pág 78 s.
8.- Al mencionar la matanza
de los inocentes y la huida a Egipto, Mateo cita dos palabras de los profetas
Oseas y Jeremías referentes a las pruebas que soportó el pueblo de Dios en el
pasado, Jesús ha de vivir en el destierro y en la angustia, como sus antepasados.
Empieza la persecución cuando nace, y lo acompañará hasta la muerte. ¡Cuántos
inocentes han sido muertos a lo largo de la historia! No es que los olvide
Dios: les envía un salvador crucificado que les abrirá las puertas del paraíso.
Herodes es el modelo de muchos gobiernos más celosos de su poder que deseosos
de servir. Pero los enemigos del Evangelio, por más que derramen la sangre
inocente, no pueden ahogar la fe de la comunidad de Cristo ni contrarrestar los
planes de Dios. Jesús tendría dos años cuando José volvió a Nazaret, su patria.
Allí vivirá Jesús muchos años trabajando como artesano, mientras el mundo
espera su salvación. Sin embargo, su vida silenciosa ya era un servicio al plan
de Dios concebido por el Padre para redimir a los hombres.
(_EUCA/92/60)
........................................................................
3-A-9.
El mal presagio final
augurado en Mt. 2, 12 tiene en este texto su puntual confirmación: Herodes va a
buscar al niño para matarlo.
La determinación de Herodes
desencadena una sucesión de hechos que van desde la huida a Egipto y el retorno
a Israel hasta el asentamiento en Nazaret, dentro ya de Israel. Esta sucesión
obedece a un mismo y único esquema de mandato divino y cumplimiento humano. Se
trata de un esquema narrativo habitual en la Biblia, el cual no busca
reproducir el modo de sucederse los hechos, como el de un dictado de los mismos
se tratará, sino que reproduce el modo de estar situado y de entender los
hechos. El esquema transparenta un perfecto entendimiento y una total
colaboración ante el hombre y Dios. A su vez, el autor aborda esos mismos
hechos desde la perspectiva global de la historia de la salvación. La Sagrada
Familia encarna al Israel liberado de la esclavitud y peregrino en busca de la
libertad en la tierra prometida. Comentario. No hay nada más ajeno a nuestra
mentalidad que la narrativa bíblica. La lectura de ésta puede fácilmente
producirnos la impresión de que todo sucede al dictado divino: a José se le
comunica lo que tiene que hacer y José lo hace. Pero las cosas no eran así de
claras y sencillas. La forma bíblica de narrar no está al servicio es un
ordenamiento histórico de los hechos, sino de una actitud transcendente de los
personajes inmersos en los hechos.
El texto nos presenta a la
sagrada familia víctima, como tantas otras, de la histeria de poder y del
despotismo de Herodes. Nada del dolor humano ni de la injusticia le fue ajeno a
ella, Jesús no nació en el mejor de los mundos, sino en el mundo real de todos
los tiempos. Pero ni el dolor humano ni la injusticia del mundo real le son
ajenos a Dios, quien desde el origen mismo de la existencia de Israel se ha
manifestado como un Dios con los perseguidos. Los personajes bíblicos saben de
este Dios y se abren confiadamente a Él. Esta es la lección de José, cabeza
visible de una familia tan indefensa como entonces lo era la compuesta por un
hombre del pueblo, una mujer y un niño. Sería probablemente incorrecto decir
que a José le salió todo bien; lo correcto es, más bien, decir que José vio el
brazo salvador de Dios en los acontecimientos que le tocó padecer. Toda una
lección de transcendencia para nosotros, presos más de la cuenta por las
cuentas y los cálculos.
ALBERTO BENITO - DABAR
1992/06
10.- En los relatos de la
infancia de Mateo, el peso de la acción lo lleva José, movido siempre según la
voluntad de Dios, expresada a través del sueño y del ángel.
Es evidente el contrate
entre los paganos que han venido a homenajear al niño Jesús como rey y el rey
de los judíos, Herodes, que quiere eliminar a Jesús. Seguramente hallamos ya al
inicio de la vida de Jesús aquella realidad que expresará la parábola de los
viñadores homicidas.
Todo el fragmento remite a
las vicisitudes del pueblo de Israel, desde la bajada a Egipto huyendo del
hambre hasta el retorno a la tierra prometida. La cita de Oseas "llamé a
mi hijo, para que saliera de Egipto" es un ejemplo claro: el profeta se
refería a Israel; ahora el "hijo" que es llamado de Egipto es Jesús.
También la expresión "ya han muerto los que atentaban contra la vida del
niño", es la misma que es comunicada a Moisés para que vuelva a Egipto a
liberar a su pueblo.
Con todo, hay que señalar
que el intento de Mateo no es sobre todo el de presentar a Jesús como un nuevo
Moisés, sino que más bien quiere significar el nacimiento del nuevo pueblo de
Dios buscando paralelismos con el antiguo. Arquelao, uno de los hijos de
Herodes, reinó en Judea desde el año 4 aC hasta el 6 dC. No hallamos en ningún
profeta del Antiguo Testamento la expresión "se llamará Nazareno".
Algunos proponen como solución el hecho de que la palabra hebrea que traducimos
por "renuevo" en el texto de Isaías 11, 1: "brotará un renuevo
del tronco de Jesé" se asemeja a la palabra "nazareno". Sea como
fuere, el calificativo "nazareno" para designar a Jesús debe ser muy
antiguo, y hace pensar en la manera sorprendente como actúa Dios. Recordemos
las palabras de Natanael en el evangelio de Juan: "¿De Nazaret puede salir
nada bueno?"
J. M. GRANE - MISA
DOMINICAL 1992/16
LA SAGRADA
FAMILIA
Un modelo para las familias cristianas
Terminamos los
domingos del año civil con una fiesta entrañable. En el ambiente de la Navidad
recordamos a la familia de Jesús, María y José en Nazaret.
Es una fiesta
reciente (tiene poco más de un siglo de existencia): fue establecida por el papa
León XIII para dar a las familias cristianas un modelo evangélico de vida.
La oración
colecta expresa muy bien esta finalidad. Afirma que la familia de Nazaret
es un "maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo", para que
imitando "sus virtudes domésticas y su unión en el amor", podamos
llegara "gozar de los premios eternos en el hogar del cielo" (en
latín dice, y mejor: "in laetitia domus tuae", en la alegría de tu
casa). En la oración sobre las ofrendas pedimos a Dios que "guarde nuestras
familias en tu gracia y en tu paz verdadera". Y en la poscomunión, que
"después de las pruebas de esta vida, podamos gozar en el cielo de tu
eterna compañía".
Las lecturas
primera y segunda, que ahora tienen lecturas diferentes para los tres ciclos,
nos presentan ejemplos de virtudes domésticas. El evangelio nos recuerda
escenas de la infancia de Jesús, en torno a la familia de Nazaret. En este
ciclo A leemos las lecturas más clásicas, las que están en primer lugar, tal
vez las mejores. En unos tiempos en que la familia humana y cristiana es puesta
en peligro incluso en su misma institución, es bueno que escuchemos lo que la
Palabra bíblica nos dice acerca de ella.
Eclesiástico
3, 2-6.12-14. El que teme al Señor honra a sus padres
El libro del Eclesiástico,
uno de los últimos libros sapienciales del AT, se llama también Sirácida,
porque lo escribió Jesús Ben Sira, o hijo de Sira, unos doscientos años antes
de Cristo.
El pasaje de hoy
habla de las relaciones entre hijos y padres. El que honra a sus padres, dice
el sabio, recibe una serie de beneficios: expía sus pecados, acumula tesoros,
se llena de alegría y, cuando ora, es escuchado por Dios, que además le concede
larga vida.
Añade un toque de realismo: un buen hijo no abandona
a sus padres tampoco cuando se hacen viejos y "aunque flaquee su
mente".
El salmo también
habla del ambiente familiar: con la mujer al frente de la casa, como
"parra fecunda", y los hijos en torno a la mesa, gozando todos de la
bendición de Dios.
Colosenses 3,
12-21: La vida de familia vivida en el Señor.
En la carta que
escribe Pablo a la comunidad de Colosas (en Frigia, actual Turquía), les
presenta un programa ideal de vida comunitaria. Su "uniforme" -el
vestido que les distingue de los demás- debe ser misericordia, bondad,
humildad, dulzura, comprensión, amor, capacidad de perdón. Pablo desciende
también a una ejemplificación en el ámbito de la familia: las relaciones entre
marido y mujer, y entre padres e hijos.
A la vez, los
cristianos deben permanecer en la acción de gracias (¿alusión a la
eucaristía?), dando primacía a la Palabra, y orando con cantos, salmos e
himnos.
Mateo
2, 13-15.19-23. Toma al niño y a su madre y huye a Egipto
Mateo nos cuenta
el episodio de la huida de la familia de Jesús a Egipto, escapando de la
persecución de Herodes: una de las escenas más populares del evangelio, aunque
no sabemos de ella tantos detalles como desearíamos tener, y que ya se
encargaron de rellenar en parte los evangelios apócrifos.
Egipto, también
provincia romana, estaba fuera del alcance de Herodes. Cuando muere este, José
recibe el aviso de que puede volver de nuevo a su tierra. Obediente a las
indicaciones del ángel -como el evangelio resalta varias veces-, vuelve al país
de Israel, pero no a Belén, sino a Nazaret, sobre todo porque el sucesor de
Herodes, Arquelao, parecía tener las mismas aviesas intenciones.
El objetivo de
Mateo, a lo largo de su evangelio, es subrayar que en Jesús se cumplen las
profecías y anuncios del AT. Aquí también lo dice. Si Jesús ha tenido que ir a Egipto
y luego volver, es para que se cumpla lo que dijo el profeta: "llamé a mi
hijo para que saliera de Egipto".
También lo de ir
a vivir a Nazaret lo interpreta Mateo como cumplimiento del anuncio: el Mesías
será llamado "nazareno". El pueblecito de Nazaret se ha hecho famoso
después, por ese Jesús que ha sido el "Nazareno" más importante de
toda la historia.
Programa
de vida de familia
De la familia de
Nazaret -a la que siempre nos deberíamos acercar con un infinito respeto,
porque está sumergida en el misterio de Dios- no sabemos muchas cosas. Pero una
cosa sí es segura: el Hijo de Dios quiso nacer y vivir en una familia, y
experimentar nuestra existencia humana, por añadidura en una familia pobre,
trabajadora, que tendría muchos momentos de paz y serenidad, pero que también
supo de estrecheces económicas, de emigración, de persecución y de muerte.
Esta familia de
Nazaret aparece como un modelo amable de muchas virtudes que deberían copiar
las familias cristianas: la mutua acogida, la comunión perfecta, la fe en Dios,
la fortaleza ante las dificultades, el cumplimiento de las leyes sociales y de
la voluntad de Dios.
El programa que
aparece en los textos de esta fiesta vale para las familias, para las
comunidades religiosas, para las parroquias, para la humanidad entera. Nos
irían bastante mejor las cosas si en verdad los hijos cuidaran de sus padres
siguiendo los consejos del Sirácida. Y si en nuestras relaciones con los demás
vistiéramos ese "uniforme" del que habla Pablo: misericordia, bondad,
humildad, dulzura, comprensión, amor, capacidad de perdón. Los consejos de
Pablo parecen pensados para nosotros: "perdonaos, cuando alguno tenga
quejas contra otro... que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro
corazón... y, por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad
consumada". Pablo conocía bien las dificultades de la convivencia humana.
La fiesta de hoy
no nos da soluciones técnicas para la vida familiar o social, pero nos ofrece
las claves más profundas, humanas y cristianas, de esta convivencia. Habrán
cambiado las condiciones sociales y el modo de relacionarse padres e hijos en
comparación con las que describía el libro del Sirácida o el mismo Pablo en su
tiempo. Ahora, por ejemplo, se tienen mucho más en cuenta los derechos de cada
persona, y el papel de la mujer, como esposa y madre, es muy diferente del de
hace siglos. Pero los principios y los valores principales siguen ahí: el
respeto mutuo, el amor, la solidaridad, la tolerancia, la ayuda mutua.
Cuando
los padres se hacen viejos y hay que cuidarlos
Ben Sira nos
traza un pequeño tratado sobre el comportamiento de los hijos para con sus
padres. Casi como un comentario o glosa del cuarto mandamiento: "honrarás
al padre y a la madre". El marco social ha cambiado, pero la norma que él
da sigue en pie: atender a los padres, honrar padre y madre.
También sigue
actual para las familias y para las comunidades religiosas el detalle que el
sabio del AT apuntaba respecto a los padres ancianos, a los que ya "les
flaquea la mente". Él no sabía nada del mal de Alzheimer, pero parece
describirlo. Y nos invita a extremar nuestro amor a los mayores precisamente
en esas circunstancias. Es fácil tratar bien a los padres cuando son ellos los
que nos ayudan a nosotros porque dependemos hasta económicamente de ellos. Y
difícil cuando ya no se valen por sí mismos y son ellos los que dependen de
nuestra ayuda.
El Catecismo de
la Iglesia Católica, citando precisamente el pasaje del Sirácida que hoy
leemos, concreta el "cuarto mandamiento" recordando a los hijos sus
responsabilidades para con los padres: "Cuando se hacen mayores, los hijos
deben seguir respetando a sus padres... La obediencia a los padres cesa con la
emancipación de los hijos, pero no el respeto que les es debido, que permanece
para siempre... En la medida en que ellos pueden, deben prestarles ayuda
material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos
de soledad o de abatimiento" (CCE 2217-2218).
También con fe y
oración
Este programa de
vida familiar y comunitaria no es nada fácil. Y no se puede basar sólo en una
filantropía humana, o en motivos de interés o de mera convivencia civilizada,
sino sobre todo en la fe, en la oración, en la certeza de sabernos todos amados
por Dios. Para una vida familiar y comunitaria sólida necesitamos la fe, porque
el motivo último de este amor que se nos pide es el amor que Dios nos ha
mostrado en su Hijo, y que estos días se nos ha manifestado de un modo más
explícito. Ya Ben Sira ponía como motivo fundamental del amor a los padres la mirada
hacia Dios: "el que honra a su padre, cuando rece será escuchado; al que
honra a su madre, el Señor le escucha".
Cuando Pablo
invita a las mujeres, a los maridos y a los hijos a superar las dificultades
que puedan encontrar y a vivir en paz y armonía, no se basa sólo en que debemos
convivir civilizadamente unos con otros, sino que añade una pequeña pero
significativa expresión: "en el Señor".
Necesitamos la
ayuda de Dios. Pablo, a los Colosenses -a nosotros- nos invita a no descuidar
la acción de gracias (Eucaristía), a dar el debido lugar a la Palabra de Dios,
a dar sentido a nuestra vida con la oración y el canto de salmos e himnos. Una
agrupación humana, sea la familia o una comunidad religiosa, no puede superar
las mil dificultades que encuentra para la convivencia, si no es también con
la ayuda de Dios. Si existe esta apertura hacia Dios, entonces sí se puede
creer que es posible lo que Pablo recomienda a los Colosenses: que, en la vida,
"todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de
Jesús". El programa de Pablo es claro y concreto, pero difícil de cumplir
cada día, como todos hemos experimentado más de una vez.
Es interesante
que los tres miembros de la familia de Nazaret son presentados a lo largo del
evangelio como personas que se distinguen por su escucha de la Palabra. José,
cuando despierta, cumple lo que le había dicho el ángel de parte de Dios. María
contesta en su diálogo con el ángel: "hágase en mí según tu palabra".
Y Jesús afirma que debe estar en las cosas de su Padre y en toda su vida
aparece siempre atento a cumplir la voluntad de Dios. Una familia que cada
domingo acude a celebrar la Eucaristía tiene un apoyo consistente, en la
escucha de la Palabra y en la comunión con Cristo como su alimento, para su
camino de convivencia y de crecimiento humano y cristiano. Así es como crece
más expresiva y testimonialmente como una "iglesia doméstica" (LG
11).
Jesús comparte
las dificultades de los emigrantes
También puede
resultamos una lección actual el episodio de la marcha de esta familia a Egipto
y su vuelta a la muerte de Herodes.
Jesús, con sus
padres, experimenta y actualiza en sí mismo la historia del pueblo de Israel en
su marcha a Egipto, en su éxodo y su vuelta a la tierra prometida. Como hacía
siglos Jacob y sus hijos emigraron a Egipto huyendo del hambre, y luego sus
descendientes volvieron a la patria tras un largo proceso de éxodo y
peregrinación por el desierto, así ahora Jesús revive en su misma persona este
éxodo solidarizándose con la historia de su pueblo. La vida de una familia
comporta a menudo momentos de tensión interna o externa, como los que leemos en
el evangelio de hoy. José tuvo que decidirse a tomar a su mujer y a su hijo y
huir a Egipto, con todo lo que eso supone de incomodidades de viaje y de estancia
en un país extranjero, sin conocer a nadie ni hablar su lengua. Y, de nuevo, la
vuelta a su patria, instalándose en Nazaret.
No serían las
únicas dificultades que pasaría esta familia. Ya se le anunció a María que una
espada de dolor atravesaría su alma. Y cuando perdieron al hijo en el Templo
sufrieron la angustia de la búsqueda y la incomprensión del lenguaje de Jesús.
Por eso, la Familia de estas tres inefables personas nos resulta un modelo de
armonía y de fidelidad a Dios tanto en los momentos de gozo como en los de
dolor, incluidos los que pasaron como emigrantes o prófugos.
Una familia más
santa, fruto de la Navidad
A la
vez que seguimos meditando y celebrando el misterio del Dios hecho hombre, nos
miramos hoy al espejo de la Sagrada Familia para mejorar el clima de la
nuestra.
Precisamente
ahora en que tantos interrogantes se levantan contra la institución de la
familia humana y cristiana, en un tiempo en que tal vez más que en otros
sentimos las dificultades de la convivencia familiar y se multiplican los
ejemplos de violencia doméstica, y también se ve más difícil que en otros
tiempos la estabilidad de nuestras opciones y relaciones, la Palabra de Dios
ilumina desde la luz cristiana y navideña la realidad de nuestras familias.
Ojalá
las nuestras imiten esas consignas de unión y mutua acogida y tolerancia que
escuchamos en las lecturas de hoy, basadas también en la referencia necesaria a
Dios. Y ojalá también que miremos con ojos más amables a los inmigrantes que
vienen a nuestro país buscando un modo de vida más humano.
José Aldazabal, Domingo Ciclo A
PROPUESTA
DE CANTOS SAGRADA FAMILIA CICLO A 2025
28
DICIEMBRE 2025
01.- EN BELEN (Carlos Montero)
EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS.
EN BELÉN NO HABÍA ALEGRÍA.
EN BELÉN UN NIÑO LLORABA,
MIENTRAS SU MADRE SUFRÍA.
Y SIN EMBARGO EN BELÉN
ERA DIOS EL QUE NACÍA. (2v).
No
hubo en Belén personas influyentes.
No
hubo en Belén cumplidos ni agasajos.
En
Belén hubo sencilla y llana gente.
Hubo
en Belén pobreza y desamparo.
EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS……
No
hubo en Belén banquetes ni festejos.
No
hubo en Belén despliegue de invitados.
En
Belén hubo ternura y sentimiento.
Hubo
en Belén total anonimato.
EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS……
No
hubo en Belén revuelto y parabienes.
No
hubo en Belén folklore ni regalos.
En
Belén hubo pastores en silencio.
Hubo
en Belén susurros y recato.
EN BELÉN NO HABÍA CAMPANAS……
02.- MI CASA SERÁ BELEN
1.- Señor, que casa no hallaste cuando naciste
en Belén.
Hoy te
ofrezco la mía, mi casa será Belén.
Tú que
eres luz y eres vida, ven a mi vida a nacer.
Y TE
CUIDARÉ COMO TE CUIDÓ MARÍA,
COMO TE
CUIDÓ JOSÉ (BIS)
2.- Mi casa será Belén si vive mi puerta
abierta
y si mi
mente está alerta al resplandor de la fe.
LA FE QUE
TUVO MARÍA, LA FE QUE TUVO JOSÉ.
3.- Mi casa será Belén si doy mi llave a los
pobres
y si sé
amar a los nombres con el amor de tu ley.
IGUAL QUE
AMABA MARÍA, IGUAL QUE AMABA JOSÉ.
03.- EN BELEN LAS CAMPANAS
TOCAN
No me despiertes al Niño
quiero que duerma
Anoche estuvo jugando
son las estrellas.
EN BELEN LAS CAMPANAS TOCAN SOLAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
EN BELEN LAS CAMPANAS SON LAS ROSAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
TILIN TILINGO TIN TILIN TILONGA
LAS CAMPANAS DE BELEN TOCAN LA GLORIA.
No me despiertes al Niño
hoy tienen sueño.
Anoche estuvo jugando
con los luceros.
EN BELEN LAS CAMPANAS TOCAN SOLAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
EN BELEN LAS CAMPANAS SON LAS ROSAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
TILIN TILINGO TIN TILIN TILONGA
LAS CAMPANAS DE BELEN TOCAN LA GLORIA.
No me despiertes al Niño
quiero que duerma
Anoche estuvo jugando
son las estrellas.
EN BELEN LAS CAMPANAS TOCAN SOLAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
EN BELEN LAS CAMPANAS SON LAS ROSAS
TILIN TILINGO TILIN TILONGA.
TILIN TILINGO TIN TILIN TILONGA
LAS CAMPANAS DE BELEN TOCAN LA GLORIA.
04.- CARPINTERO FINO
Señor San
José, el carpintero fino. (Bis)
Hazme una
cunita para el niño lindo. (Bis)
AZUCENA
CANCHÚ, LABERINDA CANCHÚ,
NIJICHAWA JAMPI, KURAIRECHIMA AIMPA. (BIS)
Corran,
corran, corran, todos los pastores. (Bis)
A traer
pañales para el niño lindo. (Bis) (2v.)
05.- DIME POR QUE (Carlos
Montero)
DIME,
DIME, JESÚS, QUE NACISTE EN BELÉN.
DIME,
DIME, JESÚS, DIME... DIME, POR QUÉ.
1.- ¿Por
qué, si trajiste la paz,
hoy existe
la guerra?
¿Por qué,
si trajiste el amor,
vive el
odio en la tierra?
¿Por qué
olvidaremos, Señor,
que
nacemos hermanos,
siendo
hijos de un Dios
al que
Padre llamamos?
2.- ¿Por
qué, si trajiste la luz,
vive el
mundo entre sombras?
¿Por qué,
si trajiste el perdón,
muchos,
hoy, no perdonan?
¿Por qué
olvidaremos,
Señor, que
nacemos hermanos,
siendo
hijos de un Dios
al que
Padre llamamos?
3.- ¿Por
qué, si sembraste unidad,
va la
gente dispersa?
¿Por qué,
si eres tú comunión,
nuestra
unión se disgrega?
¿Por qué
olvidaremos, Señor,
que
nacemos hermanos,
siendo
hijos de un Dios
al que
Padre llamamos?
06.- HAY UN AIRE NAVIDEÑO
Hay un aire navideño, aleluya
y los niños hacen bailes, aleluya
sus cantos brindan al recién nacido rey
amor y alegría, nos vino a traer
HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (2)
Juntemos las manos, aleluya
a su amor cantemos, aleluya
los niños felices, bailan para el niño rey
amor y alegría nos vino a traer
HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (2)
Hay un aire navideño, aleluya
y los niños hacen bailes, aleluya
sus cantos brindan al recién nacido rey
amor y alegría, nos vino a traer
HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (2)
HEY, HEY, HEY LARALALA, HEY, HEY, HEY ALELUYA (5)
07.- EN EL TRABAJO (Cesáreo
Garabain)
En el
trabajo de cada día,
como
vivías y amabas tú,
queremos,
Madre, servir amando,
viviendo
siempre junto a Jesús. (2)
En el
silencio de aquella aldea,
la casa
humilde de Nazaret,
se va
empapando de tu ternura,
de tu
trabajo, de amor y fe.
Tú te
afanabas, como mi madre,
en mil
trabajos que da el hogar,
mujer
humilde de hermosas manos,
encallecidas
de trabajar.
Dios quiso
honrarte, como a ninguna,
con mil
encantos enriquecer;
te hizo
humilde, de gracia llena,
trabajadora
te quiso hacer.
