lunes, 13 de julio de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XVI T.O. CICLO A - 19 JULIO 2026

 VIVIR CON LA CIZAÑA

 

Buen - Evangelio según San Mateo 13,24-43. "Domingo 19 de Julio" Jesús  propuso a la gente otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un  hombre que sembró buena semilla


COMENTARIO

 

Estamos ante una lección de realismo; aceptar a vivir en un mundo en el que hay por todas partes buenos y malos, trigo y cizaña. A veces esto resulta tan duro que siente uno la tentación del celo; ¡arranquemos la cizaña! Jesús hablaba a personas llenas de esta impaciencia: ¿Por qué tantos malhechores? ¿Qué espera Dios para liquidarlos a todos? Es exactamente la idea que Juan Bautista tenía del Mesías como destructor implacable del mal: “¡Van a verlo! Trae la horquilla en la mano para aventar sus granos y reunir el trigo en su granero; la paja en cambio la quemará en una hoguera”. (Mt.3 12).

Jesús tiene que calmar estas impaciencias. ¡Y las nuestras! Sí, habrá un juicio al final de los tiempos. Y entonces el juez será únicamente Dios.

A veces nos tomamos por Dios: “Aquí, las personas decentes, allí, los irrecuperables, ¡al fuego! Siempre ha existido una tentación en los mejores cristianos: formar todos juntos un hermoso campo de trigo. Es una pena que haya tanta cizaña en el mundo; lo menos que podemos hacer es limpiar nuestro terreno, vivir entre verdaderos creyentes, entre gente limpia y bien educada. Se sueña con una Iglesia de puros, con una parroquia pura, con una comunidad pura, con una familia pura. ¡Arranquemos la cizaña! Estamos aquí, ante una peligrosa tendencia a la secta; nada más que voluntarios y gente selecta, nada más que los que se conformar con las reglas; nada de desviados, nada de débiles, nada de semi-convencidos. Existen ciertamente grupos homogéneos que son fervorosos, heroicos; es el caso típico de los comienzos de las órdenes religiosas. Pero hay otros muchos mundillos escogidos contaminados por el orgullo del buen trigo: detestan la cizaña.

Jesús ve a su Iglesia de un mundo muy distinto. Un pueblo de amplia acogida y de paciencia, un pueblo de gente bonita y de gente fea. Un pueblo de humildad y de esperanza.

Humildad. ¿Quién eres tú para eliminar la cizaña? ¿Te crees campo de trigo? ¿Por qué no? Pero un campo mezclado. Mira tu corazón y tus hechos; así tolerarás mejor que los otros en el mundo y a tu alrededor sean también una mezcla sagrada.

Esperanza. Esa mezcla es una esperanza. Nadie es enteramente puro, pero tampoco hay nadie que sea enteramente malo. Todos pueden ir evolucionando positivamente, ¡gracias a Dios! Cuando se nos acepta pacientemente con nuestras taras, guardamos cierta esperanza de mejorar.  Y cuando somos nosotros los que aceptamos la cizaña, seguimos en contacto con ellos y podemos ayudarles a convertirse en trigo. Esta parábola de la paciencia es una maravillosa parábola del progreso.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 53, 6.8

Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre, que es bueno. Se dice el Gloria.

 

ORACIÓN COLECTA

Muéstrate propicio con tus siervos, Señor, y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren siempre, con observancia atenta, en tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría 12, 13.16-19

Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo, a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente. Porque tu fuerza es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos. Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto y confundes la osadía de los que lo conocen. Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia, porque haces uso de tu poder cuando quieres. Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano y diste a tus hijos una buena esperanza, pues concedes el arrepentimiento a los pecadores. 

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 85, 5-6.9-10.15-16)

 

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

 

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende la voz de mi súplica. R

 

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios». R

 

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí. R

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-27

Hermanos: El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 25

Aleluya. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya

 

SANTO EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 24-43

Forma Breve: Mt 13, 24-30 (…)

{En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña pueden arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y el trigo almacénenlo en mi granero”}.  

Les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aun-que es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas». Les dijo otra pará-bola: «El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta». Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo». Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acerca-ron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su Reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Pidamos al Dios de misericordia que auxilie nuestra pequeñez, para que podamos invocar su nombre con los sentimientos que Él desea:

 

1.- Por el Papa León, los obispos y sacerdotes: Para que el Espíritu Santo los llene de sabiduría y fortaleza, guiando a la Iglesia con paciencia y misericordia, como auténticos pastores según el corazón de Cristo. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los responsables de las naciones, para que bajo su gobierno tengamos una vida feliz y pacífica. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que sufren, para que, en medio de sus dificultades, o enfermedades, sientan la cercanía de Dios. Roguemos al Señor.

 

4.- Por todos nosotros, para que Dios arranque de nuestros corazones la cizaña del egoísmo y el rencor, y nos conceda ser una tierra fértil que dé frutos de amor, paciencia y buenas obras. Roguemos al Señor.

 

Que nos sostenga, Señor, la fuerza y la paciencia de tu amor, para que la palabra evangélica semilla sembrada y levadura escondida en la Iglesia- fructifique en nosotros. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Oh, Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único los diferentes sacrificios de la ley antigua, recibe la ofrenda de tus fieles siervos y santifica estos dones como bendijiste los de Abel, para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros en alabanza de tu gloria beneficie a la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNIÓN Sal 110, 4-5

Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a los que le temen.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 20: Mi 6, 1-4. 6-8; Sal 49, 5-6. 8-9. 16bc-17. 21 y 23; Mt 12, 38-42

Martes 21: Mi 7, 14-15. 18-20; Sal 84, 2-4. 5-6. 7-8; Mt 12, 46-50

Miércoles 22: Cant 3, 1-4ª (o bien: 2Co 5, 14-17); Sal 62, 2-6.8-9; Jn 20, 1-2. 11-18.

Jueves 23: Jr 2, 1-3. 7-8. 12-13; Sal 35, 6-7ab. 8-9. 10-11; Mt 13, 10-17

Viernes 24: Jr 3, 14-17; Sal: Jr 31, 10.11-12ab.13; Mt 13, 18-23

Sábado 25: Hch 4, 33; 5, 12.27-33; 12, 2; Sal 66, 2-3. 5. 7-8; Mt 20, 20-28

Domingo 26: 1R 3, 5.7-12; Sal 118, 57 y 72. 76-77. 127-128.129-130; Rm 8, 28-30; Mt 13, 44-52

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 13, 24-43

 

1. - La llamada de atención con que se cierra la aclaración de la primera de las parábolas pone en guardia al discípulo de Jesús contra un riesgo que puede derivarse del hecho de experimentarse ciudadano del Reino de Dios. Es el riesgo de erigirse en guardián y juez de las situaciones y de la conducta ajena. A lo que el discípulo es invitado es a ser, sin más, buena semilla, no a compararse con los demás ni a establecer juicios de valor sobre lo que los demás sean. Un discípulo autocomplacido y fiscalizador resulta un espectáculo triste y desafortunado. La segunda parábola le recuerda, además, al discípulo que la realidad del Reino de Dios no está sujeta a sus criterios y juicios personales de valor. En el Reino de Dios tienen cabida todos, incluidos aquellos que el discípulo tal vez menos sospecha. ¡Que no nos vaya a pasar lo que a los judíos religiosos contemporáneos de Jesús! La invitación a ser buena semilla se completa con una nueva invitación en la tercera parábola a ser levadura, es decir, fuerza transformadora del medio ambiente en el que el discípulo viva.

ALBERTO BENITO - DABAR 1990/38


 

2.-  IMPACIENCIA/MAL: EL ESCÁNDALO DE LOS SIERVOS CONSISTE EN QUE LA CIZAÑA NO SEA ARRANCADA AHORA MISMO. NO SE ENTIENDE LA PACIENCIA-POLITICA DE DIOS.  SALVARNOS.

Como la parábola del sembrador, también la del trigo y la cizaña va seguida de una explicación. Sin embargo, la parábola y la explicación no pertenecen al mismo nivel de tradición: la primera se debe a Jesús, la segunda pertenece a la comunidad. Esto nos impone dos lecturas: la parábola en sí misma y, luego, la parábola a la luz de su explicación.

La parábola enseña que en el campo hay buenos y malos (pero los hombres no están en condiciones de saber quiénes son los buenos y quiénes son los malos). La presencia de la cizaña no constituye una sorpresa. Y, sobre todo, no es señal de fracaso. La Iglesia no es la comunidad de los salvados, de los elegidos, sino el lugar donde podemos salvarnos. La Iglesia no se cierra a nadie.

Existen siempre "siervos impacientes" que querrían anticipar el juicio de Dios; pero el juicio de Dios no debe anticiparse (la misma enseñanza se contiene en la parábola de la red); no está reservado a los hombres. Los hombres no saben juzgar; no conocen el metro de Dios. Además, es Dios el que establece la hora; el bien y el mal deben llegar a sazón, a su plenitud; san Pablo diría a su "parusía". (...). El centro de la parábola no se encuentra simplemente en la presencia de la cizaña, ni tampoco meramente en el hecho de que más tarde el trigo será separado de la cizaña. El centro lo constituye el hecho de que la cizaña no sea arrancada ahora. Esto es lo que suscita la sorpresa y el escándalo de los siervos: esta política de Dios, esta paciencia suya.

Es obvio que la parábola quiere responder a una exigencia. Y es bastante fácil comprender que se trata de una exigencia presente en la comunidad y, ya antes, presente en la situación histórica de Jesús. Si nos colocamos en la situación de la comunidad, podemos advertir que la comunidad primitiva estuvo siempre agitada por el problema del escándalo frente a los pecados ocurridos después del bautismo. Sabemos, por ejemplo, que existió una polémica sobre la posibilidad de perdonar o no perdonar los pecados después del bautismo. Por lo demás, hay textos significativos: "Nada juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor, que iluminará los escondrijos de las tinieblas y declarará los propósitos de los corazones (1 Co 4. 5). Como se ve, la comunidad primitiva padeció pronto la tentación de la rigidez.

Pero podemos también colocarnos en la situación de Jesús. En su tiempo existía el movimiento fariseo, que pretendía ser el pueblo santo, separado de la multitud de los pecadores. También existía el movimiento de Qumran, con su idea de oposición y separación, de rígida santidad, que exigía rechazar a cuantos no eran puros. Y estaba la misma predicación del Bautista (Mt 3. 12), que anunciaba al Mesías como el que cribaría el grano y lo separaría de la cizaña. Llega Jesús y parece hacer lo contrario de todas estas tentativas: no se separa de los pecadores, sino que va con ellos. Incluso tiene en el círculo de los doce a un traidor.

Podemos, pues, decir que los zelotes, fariseos y Qumran querían las cosas nítidas; pretendían que el Reino interviniese de modo claro; afirmaban la santidad a costa de la separación. En este contexto se comprende toda la fuerza polémica de la parábola de Jesús. No es tanto una predicación moral, una invitación a la paciencia, sino una explicación teológica: una explicación de la política del Reino de Dios, una extraña política de tolerancia.

El mensaje es éste: ha llegado el Reino, aunque no lo parezca, aunque Israel no se haya convertido y aunque siga habiendo pecadores.

BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 144


 

3.- Contexto. El viejo Pueblo religioso es un obstáculo para la Palabra que ha resonado en los caps. 5-7. Sólo el nuevo Pueblo la entiende y fructifica. Texto. Como pasaba el domingo pasado, también hoy hay que distinguir dos partes, delimitadas por el mismo doble auditorio.

Primera (vs. 24-35): Jesús y la gente. Tres parábolas escuetas. Segunda (vs. 36-43): Jesús y los discípulos. Explicación de la parábola de la cizaña.

Hay, sin embargo, dos cambios con respecto a la estructura del texto del domingo pasado. Primero: el porqué de hablar en parábolas se halla en la primera parte y no en la segunda.

Segundo cambio: el proverbio-reto ("el que tenga oídos que oiga") va dirigido a los discípulos y no a la gente. Esto constituye una auténtica novedad. A decir verdad, todo el texto refleja una fuerte y difícil elaboración de materiales previos por parte del autor.

Sentido del texto.

1. Jesús en medio del viejo Pueblo de Dios(vs.24-35). Más que nunca hay que hacer todo el esfuerzo necesario para interpretar las parábolas de hoy dentro del engranaje de la obra. En este sentido, no se debe perder de vista que las parábolas tienen en Mateo una función crítica respecto al viejo Pueblo.

La parábola de la cizaña continúa y avanza en la línea crítica de la parábola del sembrador. En ésta se le echaba en cara a los fundamentalistas religiosos (viejo Pueblo) el ser un continuo contratiempo para la cosecha. En la parábola de la cizaña se les echa en cara el ser precisamente cizaña. Uno no puede menos de recordar al profeta Amós en su crítica despiadada al Pueblo elegido, cuestionando y desmontando todas sus seguridades de hombres religiosos. Ya Amós cambió el calificativo "elegido" por el de maldito. En cuanto religiosos, sois cizaña: ésta es la crítica que Jesús les hace.

Las dos siguientes parábolas (grano de mostaza y levadura) son sinónimas. En ellas se apunta a la última parte de la parábola del sembrador: a pesar de los contratiempos hay cosecha. En cuanto religiosos, tampoco sois necesarios. Otros fructificarán abundantemente.

En su comentario de los vs. 34-35, Mateo cita el Salmo 78, 2, pero introduce un cambio en el final de la cita. Para Mateo, la crítica religiosa de Jesús no es algo nuevo. Culmina una línea que arranca de los comienzos mismos de la Biblia.

2. Jesús en medio del nuevo Pueblo de Dios (vs. 36-43). En la explicación se oponen dos órdenes religiosos. Los hijos del Reino y los hijos del Maligno son el nuevo y el viejo pueblo, pero en cuanto religiosos los dos. No se trata de una división entre buenos y malos, sino de una división entre dos tipos de buenos.

Los buenos al estilo de Jesús (hijos del Reino) y los buenos al estilo fundamentalista (hijos del Maligno; cfr. esta misma dirección en Jn. 8, 39-47). Todos son religiosos, pero puede haber religiosos que maten pensando que dan culto a Dios (cfr. Jn. 16,2 ). Religión y religioso no son conceptos ni experiencias unívocos. Un día aparecerá claro todo esto (cfr. vs. 41-43).

"El que tenga oídos, que oiga". Por tratarse de un proverbio-reto, choca su mención en un ambiente distendido y de intimidad como es el de Jesús con los suyos. ¿Es tal vez una llamada de atención a entender que nunca hay Pueblo de Dios descontado? Es la suposición que me parece más coherente.

DABAR 1981/41

 

DOMINGO 16 DEL TIEMPO ORDINARIO

 

¿Por qué permite Dios tanta cizaña?

Siguiendo con la serie de parábolas que Mateo reúne en su capítulo 13, y de la que el domingo pasado leíamos la primera, la de la semilla que es la Palabra de Dios, escuchamos hoy tres más, sobre todo la del trigo y la cizaña.

Una pregunta aparece continuamente en nuestra historia: ¿por qué permite Dios tanto mal, tanta malicia?, ¿por qué no castiga a los malhechores que cometen tantas injusticias?, ¿por qué permite que la cizaña crezca junto con el trigo, los malos con los buenos?

La respuesta de las lecturas de hoy es que Dios tiene paciencia, que respeta la libertad del hombre, y nos enseña a ser también nosotros más pacientes.

 

Sabiduría 12, 13.16-19. En el pecado, das lugar al arrepentimiento

En este libro de la Sabiduría, uno de los últimos del AT, tal vez un siglo antes de Cristo, leemos hoy una página que ensalza la bondad de Dios para con su pueblo, demostrada continuamente en la historia.

La idea central es que, aunque Dios es todopoderoso y puede hacer lo que quiera, y no tiene que responder de su actuación ante nadie, sin embargo, "juzga con moderación y gobierna con gran indulgencia", y al pecador siempre le "da lugar al arrepentimiento". Esta lectura prepara hermosamente la lección que nos dará Jesús con su parábola del trigo y la cizaña.

El salmo, una vez más, como hace dos domingos, canta la bondad de Dios. Nos hace repetir "tú, Señor, eres bueno y clemente". Llama a Dios "rico en misericordia", "Dios clemente y misericordioso, rico en piedad y leal".

 

Romanos 8, 26-27. El Espíritu intercede con gemidos inefables

Sigue Pablo sacando las consecuencias de nuestro Bautismo, que ya nos dio la vida divina como en embrión, pero que tiene que crecer y madurar, ayudado por el Espíritu de Dios.

En la breve página de hoy nos dice cómo el Espíritu-es quien sale en ayuda de nuestra debilidad y nos enseña a rezar, porque nosotros "no sabemos pedir lo que nos conviene". Más aún, es el Espíritu quien ora por nosotros y en nosotros: "el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables".

 

Mateo 13, 24-43. Dejadlos crecer juntos hasta la siega

Hoy Jesús nos propone tres parábolas muy breves, que conviene leer íntegras, aunque se entretiene más en la tercera, la del trigo y la cizaña, que luego explica -o aplica- a nuestra vida eclesial. Al menos, si se lee sólo la de la cizaña, habría que unirle la explicación de Jesús.

La primera es la del grano de mostaza, una semilla minúscula que da origen a un arbusto bastante grande. La segunda, la de la levadura, que a pesar de su pequeño volumen, tiene capacidad de hacer fermentar toda la masa de harina.

La tercera es la del trigo que siembra el campesino, pero que crece junto con la cizaña, una mala hierba particularmente dañina para las plantas, que ha sembrado de noche "el enemigo". Los labradores preguntan al amo si será mejor arrancar esa cizaña. El amo prefiere esperar a la cosecha para hacer la separación, no vayan a arrancar también el trigo. En efecto, las raíces de la cizaña se entrelazan fuertemente con las del trigo.

Más tarde, aparte, a sus discípulos, les explica Jesús más detenidamente la tercera parábola, la de la cizaña.

 

El Espíritu ora en nosotros

El aspecto que Pablo toca hoy, en la carta a los Romanos, es que el Espíritu, que nos ha comunicado su vida desde el Bautismo, nos ayuda a rezar, más aún, ora por nosotros y en nosotros, con gemidos inefables.

Es el Espíritu quien nos hace recordar todo lo que Jesús nos había enseñado (cf. Jn 14,26), y quien también nos enseña a orar y nos mueve a decir la oración más breve y más densa del cristiano: "Abbá, Padre" (en el Catecismo se insiste mucho en que es el Espíritu quien nos anima en nuestra oración: basta leer CCE 2766).

Es el Espíritu quien inspiró los libros sagrados de la Biblia y quien en la primera parte de la Eucaristía hace que esa Palabra revelada llegue a nosotros con fuerza. Es él quien en la segunda parte es invocado para que transforme el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre del Señor Resucitado, que quiere ser nuestro alimento. Y quien vuelve a ser invocado más tarde para que trans­forme a la comunidad, "a cuantos participamos" de ese Cuerpo y Sangre, para que seamos un solo cuerpo y un solo espíritu.

 

La fuerza transformadora de la Palabra de Dios

Ya el domingo pasado se nos proponía la fuerza interior de la Palabra de Dios, comparada con la que tiene una semilla sembrada en tierra. Hoy se nos habla del grano de mostaza que es pequeño pero produce un arbusto en el que pueden anidar los pájaros, y de la levadura, que tiene fuerza para transformar la masa de la harina y hacerla fermentar, convirtiéndola en sabroso pan.

Todas estas comparaciones ponen en evidencia la pequeñez del comienzo -el grano de mostaza, la levadura- y los resultados mucho más grandes, el arbusto y la masa fermentada. Sobre todo pone en evidencia la fuerza interior que tiene el Evangelio y la Palabra de Dios, capaz de transformar el universo. Los creyentes debemos tener confianza en él. Es él quien hará brotar y crecer el Reino, aunque haya empezado de una forma tan sencilla y humilde.

¡Cuántas veces, en la historia de la Iglesia, admiramos obras gigantescas de apostolado que tuvieron orígenes bien modestos, humana y económicamente! Pero la eficacia viene de Dios.

 

El estilo de las obras de Dios

Las dos comparaciones de la semilla de mostaza y de la levadura nos enseñan también cuál es el estilo de la actuación de Dios.

No es el estilo de la violencia, ni de la espectacularidad. ¿Qué ruido hacen la semilla y la levadura para realizar el admirable proceso de la transformación que producen? El Reino actúa calladamente y con eficacia, porque tiene una fuerza interior que hace pasar a la semilla desde su estado inicial a la madurez del fruto y a la levadura le da la capacidad de transformar una masa de pan. El Reino que vino a implantar Jesús nació en un pueblo insignificante, fue rechazado por las autoridades y el mismo Jesús acabó ajusticiado. Pero ese Reino tenía una fuerza tal que germinó y creció y se ha convertido en un árbol gigantesco que ofrece la salvación a toda la humanidad.

Los creyentes en Jesús, la Iglesia, también deberíamos seguir un estilo de actuación parecido, no basado ni en el poder, ni en el prestigio, ni en la organización admirable de las instituciones, ni en las estadísticas triunfalis­tas. Los seguidores de Jesús no buscamos aplausos ni pregonamos nuestros éxitos, ni queremos ser protagonistas. Más bien seguimos la consigna que él nos dio: que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha.

Una familia que, con sencillez y constancia, ejerce de "levadura" a su alre­dedor. Unos jóvenes que dan testimonio, dando ejemplo de honradez y de fidelidad cristiana a sus compañeros en el mundo de la escuela o del trabajo.

Una comunidad religiosa o parroquial que ilumina y transforma, con pacien­cia y humildad, la sociedad que tiene alrededor. El Reino de Jesús actúa en silencio. Como actúa la semilla sembrada en tierra o como la levadura que actúa dentro de la masa de harina: con eficacia, apoyadas en Dios.

 

Dios tiene paciencia: no quiere arrancar ya la cizaña

La comparación de la cizaña la aplica el mismo Jesús a la vida cristiana y al proceso del Reino de los cielos. El sembrador es Cristo; el campo, el mundo; el trigo, los buenos ("los ciudadanos del Reino"); el enemigo que siembra mala hierba, el diablo (no sólo "roba" la semilla, como en la parábola del domingo pasado, sino que él mismo siembra mala hierba); la cizaña, "los hijos del mal"; la siega, el final de los tiempos; los segadores, los ángeles...

Jesús aborda aquí la coexistencia del bien y del mal en este mundo, o sea, la coexistencia de los buenos y los malos, del bien y del mal, en este mundo y también en la Iglesia y en nuestro ambiente familiar o social más cercano. En el mundo conviven los buenos y los malos. Hay quien dedica todas sus energías a ayudar a los demás, a curar sus males, a hacer progresar el bienestar, a atender a los enfermos o a los ancianos. Pero hay quien no tiene ningún escrúpulo en producir la muerte y en aprovecharse de los demás para su propio provecho.

Se trata, como en el caso de los muchos salmos que hablan de "los malos", de las personas cínicas, malvadas, que se ríen de todos, también de Dios, y aplastan a quien pueden para salir airosas en lo suyo. Baste recordar todos los géneros de terrorismo, o el negocio del narcotráfico, o los muchos episo­dios de genocidio que siguen dándose en el mundo, o los casos de violencia doméstica o de género que nos azota cada vez con más fuerza.

Todo eso no lo quiere Dios, ciertamente. A Dios no le gusta que haya cizaña, ni que triunfen los "corruptores y malvados". Pero tampoco quiere suprimirlos con una intervención drástica. Como dice el libro de la Sabiduría, aunque Dios es todopoderoso, y lo podría hacer, no castiga al malo: "tu soberanía universal te hace perdonar a todos", "juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia". Uno se explica por qué uno de los nombres que más a gusto aplican los musulmanes a Dios es el de "el Pacientísimo".

Jesús quiere que se deje el juicio y la separación para el día final, sin preci­pitarse. Propone una perspectiva más a largo plazo. El Juez es Dios, y es él quien hará justicia. Nosotros no tenemos esa misión. Lo nuestro es seguir trabajando, sin perder la paciencia ni la esperanza, respetando la libertad de las personas, dándoles un voto de confianza. No vaya a ser que, queriendo arrancar lo malo, arranquemos también las posibilidades de bien que tienen todos, también los que podemos considerar malos. El ideal no es una Iglesia de sólo santos.

¿Por qué no interviene más Dios para poner orden en este mundo? ¿Por qué no castiga a los malvados y les impide seguir haciendo el mal? Dios tiene paciencia. Dios cree en el hombre. Le concede siempre un voto de confianza. No le quiere privar de la libertad. Como ha dicho el libro de la Sabiduría, "en el pecado, das lugar al arrepentimiento".

 

¿Tenemos un corazón misericordioso, como el de Dios?

Deberíamos copiar esta actitud de bondad y misericordia en nuestra manera de tratar a los demás. En el libro de la Sabiduría hemos leído, hablando de la bondad y misericordia de Dios: "obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano".

Ante todo, no deberíamos extrañarnos ni asustarnos demasiado porque veamos que existe el mal en la Iglesia o en el mundo. Así como hay mala hierba dentro de cada uno de nosotros, no nos debería poner nerviosos el ver que hay también cizaña en la comunidad cristiana y en la sociedad, en las familias y en las comunidades religiosas. Todos somos débiles, y hay mil tentaciones a nuestro alrededor. En nosotros mismos también coexisten el bien y el mal, la tendencia al bien y la seducción del mal. Alguien que no es precisamente Cristo Jesús siembra "de noche" semillas que no son trigo bueno.

Tampoco deberíamos considerarnos demasiado maniqueísticamente a noso­tros mismos ("yo", o "nosotros los cristianos") como "el trigo", y a los otros ("tú", o "los no cristianos") como "la cizaña". Como si la culpa la tuvieran siempre los demás, y nosotros, siempre, la razón. Nos cuesta entonar el "mea culpa" o hacer autocrítica. Nuestra primera reacción es la tentación de la intransigencia, y hasta el deseo de eliminar al adversario. Jesús nos enseña a dejar el juicio a Dios.

Los que trabajan por el Reino, los sembradores de la semilla, los predicado­res, los cristianos "practicantes", no deberían tener tendencias integristas y fiscalizantes, ni precipitación en querer separar a los malos de los buenos. En el evangelio se nos cuenta algunas veces la actitud de impaciencia e intolerancia de los discípulos de Jesús, como cuando no les quisieron acoger en un pueblo de Samaria. La reacción de los discípulos (de los "hijos del Trueno", Santiago y Juan) fue tajante: ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo? Es una reacción visceral, poco conforme al estilo de Dios. Jesús les reprochó su actitud y les dio una lección de paciencia.

Deberíamos aprender de Dios su actitud de generosidad y misericordia, y ser más tolerantes con los que tenemos por malos, con los hijos o los amigos o los miembros de la comunidad que pasan por momentos difíciles. Deberíamos tener una paciencia "escatológica", que concede tiempo a las personas. Como la paciencia infinita de Dios. No somos jueces, ni podemos tan fácilmente condenar a los demás. No porque nos dé igual que se haga el bien o el mal. Lucharemos para que triunfe el bien. Pero no con una actitud intolerante ni violenta. Tenemos que imitar a ese Dios que ya en el AT se nos presenta como clemente y misericordioso, lento al castigo y a la ira, rico en perdón. Un Dios que Jesús nos describió también como el padre que perdona y como el pastor que busca a la oveja perdida y como el sembrador que espera a la cosecha para luego separar la cizaña.

¿Qué actitud hubiéramos tenido nosotros ante el hijo pródigo que vuelve? ¿Y ante la oveja que se ha descarriado voluntariamente, hubiéramos actuado con el corazón comprensivo que muestra Dios, que muestra Jesús, o con un corazón mezquino? Cuando se nos presenta la ocasión, en la vida familiar o social, ¿hacemos fácil la rehabilitación a los que se arrepienten de sus errores o disparates? ¿Hubiéramos ayudado a Pedro a recuperar su dignidad personal, como hizo Jesús? Un testimonio impresionante es el que dio un hombre alcohólico que intentaba salir de su situación: "lo más difícil para un enfermo alcohólico no es dejar de beber, sino que le crean". A veces, en nuestro entorno, también en el de la Iglesia, un error puede costar a una persona la mala fama el resto de su vida.

Nos gusta meternos a jueces y tomar la justicia por nuestra mano, y no es esa nuestra misión. Lo que nos toca a nosotros es seguir sembrando, y cuidando el campo, y regando, para que la cosecha del Reino sea lo más fecunda posible. Sin pretender un elitismo exagerado, sin recurrir a medidas drásticas ni violentas, sino sabiendo dialogar con los que no piensan como nosotros.

Convivir con el mal no significa aprobarlo, ni que todo nos es indiferente o que tenemos que dejar de luchar a favor del bien. Pero sí hemos de apren­der la lección de paciencia y de misericordia infinita de Dios, que se nos ha manifestado en Cristo Jesús. Él nos contó la parábola de la higuera, a la que el dueño, antes de declararla definitivamente como estéril, le concedió tiempo para ver si daba fruto.

LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XVI TIEMPO ORDINARIO  2026

(19 DE JULIO)

 

01.- ALREDEDOR DE TU MESA (F. Palazon)

ALREDEDOR DE TU MESA, VENIMOS A RECORDAR,

ALREDEDOR DE TU MESA, VENIMOS A RECORDAR,

QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO, FRATERNIDAD,

QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO, FRATERNIDAD.

 

1.- Hemos venido a tu mesa

a renovar el misterio de tu amor,

con nuestras manos manchadas,

arrepentidos buscamos tu perdón.

 

2.- Juntos y a veces sin vernos,

celebramos tu presencia, sin sentir,

que se interrumpe el camino,

si no vamos como hermanos hacia Ti.

 

02.- VIENEN CON ALEGRIA (Cesareo Garabain)

VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR,

CANTANDO VIENEN CON ALEGRIA, SEÑOR,

LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR,

SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR.  (2).

 

Vienen trayendo la esperanza

a un mundo cargado de ansiedad,

un mundo que busca y que no alcanza

caminos de amor y de amistad.

 

Vienen trayendo entre sus manos

esfuerzos de hermanos por la paz,

deseos de un mundo más humano

que nacen del bien y la verdad.

 

Cuando el odio y la violencia

aniden en nuestro corazón,

el mundo sabrá que por herencia

le aguardan tristezas y dolor.

 

03.- SALMO 91. ES BUENO DAR GRACIAS AL SEÑOR (F. Palazon)

Es bueno dar gracias al Señor

y tañer para tu nombre, oh Altísimo,

proclamar por la mañana tu misericordia

y de noche tu fidelidad.

 

1.- El justo crecerá como una palmera,

se alzará como un cedro del Líbano:

plantado en la casa del Señor,

crecerá en los atrios de nuestro Dios.

 

2.- En la vejez seguirá dando fruto,

y estará lozano y frondoso,

para proclamar que el Señor es justo,

que en mi Roca no existe la maldad.

 

04.- ESTE PAN Y VINO (Carmelo Erdozain)

ESTE PAN Y VINO, SEÑOR, SE TRANSFORMARÁN

EN TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR, EN NUESTRO MANJAR (bis)

 

Gracias al sol y al labrador,

en el altar florecen hoy

las espigas, los racimos

que presentamos a Dios.

 

Lo que sembramos con el dolor,

lo que pedimos en oración,

hoy son frutos, son ofrendas

que presentamos a Dios.

 

05.- ENTRE TUS MANOS

ENTRE TUS MANOS ESTÁ MI VIDA SEÑOR,

ENTRE TUS MANOS PONGO MI EXISTIR.

HAY QUE MORIR PARA VIVIR,

ENTRE TUS MANOS CONFÍO MI SER.

 

1.- Si el grano de trigo no muere,

si no muere sólo quedará,

pero si muere en abundancia dará

un fruto eterno que no morirá.

 

2.- Es mi anhelo, mi anhelo creciente

en el surco, contigo morir;

y fecunda será la simiente, Señor,

revestida de eterno vivir.

 

3.- Y si vivimos, para él vivimos;

y si morimos, para él morimos.

Sea que vivamos o que muramos,

somos del Señor, somos del Señor.

 

4.- Cuando diere por fruto una espiga,

a los rayos de ardiente calor,

tu reinado tendrá nueva vida de amor,

en una Hostia de eterno esplendor.

 

06.- BANQUETE SAGRADO

Invitados al Banquete del Señor,

compartimos nuestra vida y nuestro pan,

con su sangre y con su cuerpo inundados por su amor,

nuestras manos se entrelazan para dar.

 

OH BANQUETE SAGRADO,

PAN DE VIDA ETERNA,

PAN DEL POBRE Y HAMBRIENTO

QUE VA CAMINANDO SEDIENTO DE TI (BIS).

 

Tu entrega amorosa en comunión,

es prodigio que renueva nuestro ser,

asumidos por tu gracia, consumidos por tu luz,

fortaleces nuestros pasos al andar.

 

Todo tú mi creador vienes a mí

y te encierras en mi simple pequeñez,

Tú el verbo encarnado, Tú el todopoderoso,

te conviertes en mendigo de mi amor.

 

Me llamaste a compartir tu intimidad,

en la cena del perdón y la amistad,

tú en mí yo en ti, en perfecta unidad,

no hay dicha para mí fuera de ti.

 

CORO… SEDIENTO DE TI (BIS).

 

07.- A TU LADO SEÑOR (Kairoi)

Jesucristo, yo siento tu voz

Tú me has dicho ven y sígueme

déjalo todo y dalo a los pobres.

 

Quiero que seas sal y luz

Confía siempre porque a tu lado estoy

 

Aquí Señor tienes mi vida

que quiere ser presencia de tu amor

sé que no es fácil seguir tus huellas

pero con tu fuerza seré fiel,                     

Te serviré entre los hombres, tu reino anunciaré

Porque a tu lado quiero caminar

Te serviré entre los hombres, tu cruz abrazaré

si no respondo vuélveme a llamar.  Amé e  e n

 

08.- ALABO TU BONDAD (Kairoi)

Todo mi ser canta hoy

por las cosas que hay en mí.

Gracias te doy, mi Señor,

tú me haces tan feliz.

Tú me has regalado tu amistad,

confío en Ti, me llenas de tu Paz,

Tú me haces sentir tu gran bondad,

yo cantaré por siempre tu fidelidad.

 

GLORIA A TI, SEÑOR, POR TU BONDAD.

GLORIA, GLORIA,

SIEMPRE CANTARÉ TU FIDELIDAD. (2)

 

Siempre a tu lado estaré

alabando tu bondad.

A mis hermanos diré

el gran gozo que hay en Ti.

En Ti podrán siempre encontrar

fidelidad, confianza y amistad.

Nunca faltará tu gran amor,

ni tu perdón,

me quieres tal como soy.

 

09.- SI LO MALO LLEGA A TU CORAZON (José Pagan)

Si lo malo llega a tu corazón y te dice déjame entrar (bis)

dile ­no, no, no!

Cristo vive en mí y no hay lugar para ti (bis)

 

Si la duda llega a tu corazón y te dice déjame entrar (bis)

dile ­no, no, no!

Cristo vive en mí y no hay lugar para ti (bis).

Si el odio llega a tu corazón y te dice déjame entrar (bis)

dile ­no, no, no!

Cristo vive en mí y no hay lugar para ti (bis)

 

Si el amor llega a tu corazón y te dice déjame entrar (bis)

dile ­Sí, sí, sí!.

Cristo vive en mí y si hay lugar para ti (bis).

 

10.- TE ESTAMOS ESPERANDO (J.A. Espinoza)

Porque sabemos que un día vendrás,

para apartar la cizaña del trigo;

porque sabemos que Tú eres amigo,

que a los amigos Tú no fallas jamás.

Porque sabemos que vas a volver,

para implantar tu justicia en la tierra;

una justicia que toda se encierra,

en el amor que viniste a traer.

 

1.- Te estamos, Señor, esperando,

como la tierra espera la lluvia;

como la noche espera la luna,

y el jardinero espera la flor.

Te estamos, Señor, esperando,

como el amigo espera al amigo;

como la madre espera a su hijo,

como los campos esperan el sol.

 

2.- Te estamos, Señor, esperando,

como el camino espera al viajero;

como el trabajo espera al bracero,

como el estío espera al calor.

Te estamos, Señor, esperando,

como la playa espera al verano.

como el hermano espera al hermano,

como el amado espera a su amor.

 

11.- ID Y ENSEÑAD (Cesareo Garabain)

Sois la semilla que ha de crecer

Sois la estrella que ha de brillar

Sois levadura, sois grano de sal

Antorcha que ha de alumbrar.

 

Sois la mañana que vuelve a nacer

Sois espiga que empieza a granar

Sois aguijón y caricia a la vez

Testigos que voy a enviar.

ID, AMIGOS, POR EL MUNDO, ANUNCIANDO EL AMOR

MENSAJEROS DE LA VIDA, DE LA PAZ Y EL PERDÓN

SED, AMIGOS, LOS TESTIGOS DE MI RESURRECCIÓN

ID LLEVANDO MI PRESENCIA. ¡CON VOSOTROS ESTOY!.

 

Sois una llama que ha de encender

Resplandores de fe y caridad

Sois los pastores que han de guiar

Al mundo por sendas de paz.

 

Sois los amigos que quise escoger

Sois palabra que intento gritar

Sois reino nuevo que empieza a engendrar

Justicia, amor y verdad.

 

Sois fuego y savia que viene a traer

Sois la ola que agita la mar

La levadura pequeña de ayer

Fermenta la masa del pan.

 

Una ciudad no se puede esconder

Ni los montes se han de ocultar

En vuestras obras que buscan el bien

Los hombres al padre verán.

 

12.- TESTIGOS DEL REINO (Gilmer Torres)

1.- Como semilla pequeña, en manos de los pobres,

como el trigo que germina en las sombras de la noche,

tu Reino en nuestras manos agitan nuestro espíritu

y nos lleva por caminos de luchas y esperanza. (Bis)

 

TU VOZ ES NUESTRO CANTO,

TU GRITO ES LA PALABRA QUE PALPITA

EN EL CORAZÓN ARDIENTE DE TU PUEBLO,

CREADORES DE LA HISTORIA, TESTIGOS DE TU REINO.

 

2.- Danos tus manos duras y seremos una fuerza,

danos tu voz valiente y seremos grito viviente.

Danos tus pasos firmes

para abrir nuevos caminos,

danos tu amor sincero

pa' crear un mundo nuevo (Bis).

 

3.- Ven junto a tu pueblo, Señor, con nosotros,

llevamos tu regalo en vasos de barro.

Porque nada tenemos, estamos esperando

que tus manos nos agarren para seguir andando. (Bis)

 

13.- HOY HE VUELTO  (Cesareo Garabain)

Cuantas veces, siendo niño, te recé,

con mis besos te decía que te amaba,

poco a poco, con el tiempo alejándome de ti,

por caminos que se alejan me perdí.  (2).

 

HOY HE VUELTO MADRE A RECORDAR,

CUÁNTAS COSAS DIJE ANTE TU ALTAR

Y AL REZARTE PUEDO COMPRENDER

QUE UNA MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR

QUE UNA MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR.

 

Al regreso me encendías una luz,

sonriendo desde lejos me esperabas,

en la mesa la comida aún caliente y el mantel,

y tu abrazo en mi alegría de volver,

y tu abrazo en mi alegría de volver.

 

Aunque el hijo se alejara del hogar,

una madre siempre espera su regreso,

que el regalo más hermoso que a los hijos da el Señor

es su madre y el milagro de su amor,

es su madre y el milagro de su amor.

 

14.- YA NO TEMO SEÑOR (J.A. Espinoza)

CRISTO ESTÁ CONMIGO

JUNTO A MÍ VA EL SEÑOR.

ME ACOMPAÑA SIEMPRE

EN MI VIDA HASTA EL FIN.

 

Ya no temo Señor la tristeza           

ya no temo Señor la soledad

porque tú eres Señor mí alegría

tengo siempre tu amistad.

 

Ya no temo Señor a la noche

ya no temo Señor la oscuridad

porque brilla tu luz en las sombras

ya no hay noche tú eres luz.

 

Ya no temo, Señor, los fracasos,

ya no temo, Señor, la ingratitud;

porque el triunfo, Señor, en la vida,

Tú lo tienes, Tú lo das.

 

Ya no temo Señor los abismos

ya no temo Señor la inmensidad

porque tú eres Señor el Camino

y la Vida y la Verdad.

 

Ya no temo Señor a la muerte

ya no temo Señor la eternidad

porque tú estás allá esperando

que yo llegue hasta Ti.