ADORAR EN ESPÍRITU Y EN VERDAD
La samaritana se acerca con curiosidad al
hombre que está sentado en el borde del pozo ¿Por qué no pensar que soy yo al
que él está esperando? Es a mí a quien dice: “Dame de beber”. Pero pronto
concretará: “Si conocieras el don de Dios, le pedirías tú a él te daría agua
viva”. Curiosa alternancia de esta doble sed. “Dame, dice Jesús, luego:
“Pídeme”. Y un poco más adelante: “el Padre pide verdaderos adoradores”.
Estamos en las cumbres de la revelación. Sabíamos que Dios podía apagar nuestra
sed, pero sin este evangelio, ¿Quién se atrevería a pensar que Dios tiene sed
de nosotros? La única manera de ser digno de esta fe es tener sed de él. Deseo
por deseo, amor por amor. Así es como hay que pedir el agua que nos dará deseos
de Dios: “Pídeme el agua viva y yo haré que brote en ti una fuente de amor. Podrás
ser uno de esos adoradores que busca el Padre”. ¿Adorador? ¿Qué Dios es ése que
busca nuestras postraciones? Es Dios. No hay nada que pueda cambiar este dato
de nuestra relación con él: él es Dios, pero no busca sólo adoradores, busca
verdaderos adoradores. Esta precisión tiene una importancia enorme. Sólo los
verdaderos adoradores le rinden amor por amor, sin dejar de tratarle como Dios.
Si no, se falsea la realidad, nuestro amor no alcanza a Dios y nos encontramos
en medio de una ilusión.
Acabo de poner amor en lugar de adoración,
porque sabemos que Dios nos ama y espera nuestro amor. Pero para no engañarse sobre ese amor ten
extraño que puede unir a un hombre con Dios, hay que ahondar en esa idea de
adoración. No se trata ni mucho menos de adorar a un ídolo, se trata de saber
amar a Dios sin perder jamás el sentimiento de su majestad. Por eso se ha hecho
celebre una expresión del evangelio de hoy, porque define perfectamente la
verdadera adoración: “Hay que adorar a Dios en espíritu y en verdad”. Así pues,
aquí hemos de enfocar bien la verdad. Si recordamos que para Juan verdad evoca
siempre a Jesús (“yo soy la verdad”), ha hablado de Jesús. Al revelarnos la
verdad sobre el Padre, sobre él mismo y sobre su relación con el Padre, nos
enseña a adorar “en verdad”. Esto quiere decir: amar al Padre como lo sabe amar
Jesús.
Pero sólo El espíritu puede darnos los
mismos sentimientos de Jesús. Adorar “en espíritu” significa estar inspirado
por el Espíritu cuando queremos amar al Padre a la manera de Jesús. Seguramente
palpan hasta qué punto la verdadera adoración es trinitaria. La cita con Jesús
al pozo de Jacob nos ofrece el triple colorido de nuestra adoración: sube
directamente al Padre cuando, bajo la influencia del Espíritu, se alimenta de
toda la verdad que nos viene de Jesús.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Sal 24, 15-16
Tengo los ojos puestos en el Señor, porque Él saca mis pies de la red.
Mírame, oh, Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.
ORACION COLECTA
Oh, Dios, autor de toda misericordia y bondad, que aceptas el ayuno,
la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, mira con amor el
reconocimiento de nuestra pequeñez y levanta con tu misericordia a los que nos
sentimos abatidos por nuestra conciencia. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del Libro del Éxodo 17,3-7
En aquellos días, el pueblo, sediento,
murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para
matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?». Clamó
Moisés al Señor y dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo?. Por poco me
apedrean». Respondió el Señor a Moisés: «Pasa al frente del pueblo y toma
contigo algunos de los ancianos de Israel; empuña el bastón con el que
golpeaste el Nilo y marcha. Yo es-taré allí ante ti, junto a la roca de Horeb.
Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo». Moisés lo hizo así a la
vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá, a causa
de la querella de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor,
diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros o no?».
SALMO RESPONSORIAL (Sal 94,
1-2.6-9)

“Ojalá escuchen hoy la voz del Señor:
<<<No endurezcan su corazón”.
Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a
la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con
cantos. R.
Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo
al Señor, creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el
rebaño que Él guía. R.
Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcas el
corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres
me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-2.5-8
Hermanos;
Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe
el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la
esperanza de la gloria de Dios. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos
ha dado.
En
efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo
murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por
una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos
demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por
nosotros.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 4, 42.15
Señor,
tú eres de verdad el Salvador del mundo; dame agua viva, así no tendré más sed.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 4,5-42
Forma breve: Jn 4,
5-15.19b-26.39.40-42 (...)
En aquel tiempo, llegó Jesús a
una ciudad de Samaría llamada Sicar cerca del campo que dio Jacob a su hijo
losé, allí estaba el pozo de Jacob Jesús, cansado del camino, estaba allí
sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a
sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber. Sus discípulos se habían ido al
pueblo a comprar comida la samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides
de beber a mí que soy samaritana?», (porque los judíos no se tratan con los
samaritanos). Jesús le contesto: «Si conocieras el don de Dios y quién es el
que te dice "dame de beber", le pedirías tú, y Él te daría agua viva.
La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde
sacas el agua viva?, ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este
pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». Jesús le contesto: «El
que bebe de esta agua vuelve a tener sed: pero el que beba del agua que yo le
daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en
un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna, La mujer le dice: «Señor,
dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».}
Él le dice: «Anda, llama a tu
marido y vuelves. La mujer le contesta: «No tengo marido, Jesús le dice:
«Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es
tu marido. En eso has dicho la verdad. La mujer dice: («Señor, veo que tú eres
un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y ustedes dicen que el
sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén, Jesús le dice: «Créeme, mujer
se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre.
Ustedes adoran a uno que no conocen; nosotros adoramos a uno que conocemos,
porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora ya está aquí,
en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque
el Padre desea que lo adoren así Dios es espíritu, y los que lo adoran deben
hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías,
el Cristo; cuando venga, Él nos lo dirá todo». Jesús le dice: «Soy yo, el que
habla contigo».)
En esto llegaron sus
discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque
ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?». La mujer entonces
dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Vengan a ver un hombre
que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». Salieron del
pueblo y se pusieron en camino adonde estaba Él. Mientras tanto sus discípulos
le insistían: «Maestro, come». Él les dijo: «Yo tengo un alimento que ustedes
no conocen». Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien
de comer?». Jesús le dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y
llevar a término su obra. ¿No dicen ustedes que faltan todavía cuatro meses
para la cosecha? Yo les digo esto: levanten los ojos y contemplen los campos,
que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y
almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y
segador. Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo los
envié a segar lo que no han trabajado. Otros trabajaron y ustedes entraron en
el fruto de sus trabajos».
{En aquel pueblo muchos
samaritanos creyeron en Él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha
dicho todo lo que hecho». Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le
rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron
muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que
tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es de verdad el
Salvador del mundo».}
PLEGARIA
UNIVERSAL
Oremos al Señor, nuestro Dios, fuente de agua
viva.
1.- Para que los que sufren en el cuerpo o en el espíritu
encuentren en la unión con Cristo crucificado y en la ayuda del prójimo el
valor para afrontar las adversidades. Roguemos al Señor.
2.- Por los que no conocen el don de Dios y buscan
insaciablemente; para que descubran el surtidor de agua viva, que salta hasta
la vida eterna. Roguemos al Señor.
3.- Por los que se sienten satisfechos y olvidan al que
sufren; para que se despierte en ellos el hambre del otro pan y la sed del agua
que calma toda sed. Roguemos al Señor.
4.- Por nosotros; para que conozcamos más y mejor el don de
Dios, y aprendamos a ver la vida de un modo nuevo. Roguemos al Señor.
Señor Dios nuestro, tú calmaste la sed de tu
pueblo haciendo brotar el agua de la roca, y por medio de tu Hijo diste a la
samaritana el agua de la vida; atiende a nuestras súplicas, darnos de beber,
derrama sobre nosotros el agua del Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, por la
celebración de este sacrificio, concédenos, en tu bondad, que, al pedirte el
perdón de nuestras ofensas, nos esforcemos en perdonar las de nuestros
hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Jn 4, 13-14
El
que beba del agua que yo le daré, dice el Señor, se convertirá dentro de él en
un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Alimentados ya en la tierra con el pan del
cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que se haga realidad
en nuestra vida lo que hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes
09: 2R 5, 1-15ª; Sal 41, 2,3; 42, 3.4; Lc 4, 24-30
Martes
10: Dn 3, 25.34-42; Sal 24, 4-5ª. 6 y 7 cd.8-9; Mt
18, 21-35
Miércoles
11: Dt 4, 1.5-9; Sal 147, 12-13.15-16.19-20; Mt 5,
17-19
Jueves
12: Jr 7, 23-28; Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9; Lc 11, 14-23
Viernes
13: Os 14, 2-10; Sal 80, 6c-8ª.8bc-9.10-11ab. 14 y
17; Mc 12, 28b-34
Sábado
14: Os 6, 1b-6; Sal 50, 3-4. 18-19.20-21ab; Lc 18,
9-14
Domingo
15: 1S 16, 1b.6-7.10-13ª; Sal 22, 1-3ª; Sal 22,
1-3ª.3b-4.5.6; Ef 5, 8-14; Jn 9, 1-41
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Jn 4. 5-42
1.- AGUA/V.
Texto. Se puede dividir en cinco secuencias. Te recomiendo el siguiente
procedimiento: leer primero cada secuencia en la Biblia que tengas a mano y
después pasar a lo que aquí se dice.
1a.-vv. 5-6.Son la composición de lugar. Todas las indicaciones están en
función de lo que vendrá después. Todas son importantes, pero su razón de ser
no la percibimos hasta más adelante. Basta por ahora visualizarlas: Samaría,
pozo de Jacob, cansancio, sentado, sobre mediodía.
2a.-vv. 7-26. Jesús y la mujer a solas. No tienen más conocimiento
inicial el uno del otro que el de su origen judío y samaritano respectivamente.
Un conocimiento que en vez de unirlos los separa y enfrenta. Desde el s. V a.C.
la escisión de Judea y Samaría era total. Expresión de esta escisión: templos
diferentes, recensiones diferentes de la Torá o cinco libros de Moisés. Podemos
decir que, inicialmente al menos, no dialogan personas individualizadas sino
personajes-tipo que ilustran tradiciones y concepciones diferentes y
enfrentadas.
Pero ambas tienen una necesidad común, cuyo símbolo es el agua. Desde el
primer momento Jesús cuestiona el agua samaritana y lo hace en nombre de otra
agua, que sin embargo tampoco es judía. No podemos olvidar que el autor del
cuarto evangelio nos ha presentado antes a Jesús cuestionando el templo judío
(cf. Jn 2. 13-16) y lo va a volver a cuestionar aquí en el v. 21. En realidad,
pues, el autor opera con un triángulo judío-samaritano-jesuano. El triángulo
ocupa un espacio religioso, el mismo espacio religioso. Los tres ángulos
apuntan a los mismos orígenes, que, pasando por los patriarcas (Jacob era uno
de ellos), se remontan hasta Dios (Yavé). Pero los tres interpretan lo mismo de
distinta manera.
Cada uno tiene sus símbolos. Judea, el templo de Jerusalén; Samaría, el
de Garizín; Jesús, el aire (La misma palabra griega significa aire y espíritu).
Frente a judíos y samaritanos, Jesús ilustra una concepción distinta de Dios.
En términos del diálogo: Jesús trae el don de Dios, el agua viva que aplaca la
sed. Y la aplaca porque la fuente es mejor y además se encuentra dentro del que
bebe. Hay una contraposición, no perceptible en la traducción litúrgica, pero
sí en el original, entre el pozo de Jacob y el pozo existente dentro del que
bebe el agua que Jesús trae. Es el surtidor de la traducción en el v. 14. El
pozo de Jacob tiene un agua contaminada: en él beben personas y animales.
(Ironía y simbolismo del cuarto evangelista). El agua que Jesús trae es viva,
es decir, limpia y cristalina. Pero para hacerse acreedora a ella, la
samaritana tiene que salir de su Torá (los cinco maridos, los cinco libros de
Moisés de la recensión samaritana) y de sus otros ritos religiosos (sexto
hombre: desde siempre Samaría había cultivado un sincretismo judío-pagano).
Tiene que salir y venir adonde está Jesús (lo espacial, de dónde, aquí, ir,
adonde, salir, juega un papel simbólico muy importante en todo el relato).
Jesús es el nuevo templo. En él es posible un tipo de vida religiosa que no lo
es ni en Jerusalén ni en Garizín. Una vida cuyo símbolo es la movilidad,
gracilidad y libertad del aire. En términos del diálogo: una vida en
"espíritu y verdad". En vez de la vida plúmbea y falaz de una
tradición-concepción basada en la ley y que no lleva sino al sacrificio del
Cordero. (También lo temporal juega en el cuarto evangelio un papel estructural
y simbólico muy importante). Jesús, sentado junto al pozo, dialoga con la
samaritana "hacia el mediodía". A esta misma hora hará sentar Pilato
a Jesús en Jn 19. 13-14. Es la hora de la matanza de los corderos a manos del
personal encargado del Templo. Esta es la hora de la que en última instancia se
habla en el diálogo, el cual, como comentábamos en el segundo domingo ordinario
a propósito de Jn 1. 29-34, mira también hacia Pascua. Todo en el cuarto
evangelio está orientado hacia la Pascua, hacia el Cordero glorificado en su
misma muerte. "Yo soy, el que habla contigo".
3a.-vv. 27-30.Son versos puente, cuya única función es preparar la
secuencia siguiente. Es importante la salida de la gente para acudir adonde
está Jesús.
4a.-vv. 31-38.Es una secuencia-comentario de la salida de la gente y de
su puesta en camino para acudir adonde está Jesús.
El autor concibe las secuencias 3 y 4 desarrollándose simultáneamente.
La gente saliendo de la ciudad y acudiendo adonde Jesús está son los campos
dorados. Es una secuencia alegre, con la alegría de la cosecha que llega. Atrás
quedan el trabajo y el cansancio del sembrador. Donde la traducción litúrgica
habla de sudar, el texto original habla de cansarse.
Es el cansancio del que se ha hablado en la primera secuencia y que
ahora vemos que era también un símbolo. Jesús trae agua limpia, está
construyendo un nuevo templo. Es la tarea y la obra que tiene encomendada, su
alimento, su razón de ser. Pero es una tarea muy ardua y fatigosa, por las resistencias
religiosas de los religiosos, por el riesgo mortal al que está expuesto.
"Otros se han cansado". Se refiere al Padre y al Hijo. "Mi Padre
hasta el presente sigue trabajando y yo también trabajo" (Jn 5. 17). Los
discípulos (en el cuarto evangelio sinónimo de cristianos) son los encargados
de continuar la obra siempre inacabada, porque Jerusalén y Garizín no son
antisignos del pecado, sino antisignos que nunca acaban de dejar de existir.
5a.-vv. 39-42.Se cierra ahora la tercera secuencia y todo el relato. Los
samaritanos llegan adonde está Jesús y le piden que se quede con ellos. El
autor amplía o limita la estancia de Jesús a dos días, tal vez porque quiere
que el lector sitúe el siguiente relato en el marco del tercer día, el día de
la resurrección según la tradición sinóptica. De hecho el siguiente relato
habla de la curación de alguien que está para morir. Se trata probablemente de
un ordenamiento muy intencionado para ilustrar que el mundo de Jesús no lleva a
matar sino a hacer vivir, cobrando así todo su sentido la afirmación final de
los samaritanos: "sabemos que él es de verdad el salvador del mundo".
No es fácil la lectura del texto de hoy. No lo es por su densidad
narrativa y simbólica. Pero esta misma densidad le confiere riqueza y fuerza evocadora.
Agua cristalina, aire puro, campos dorados, alegría del sembrador, cansancio
fructífero, vida. ¡Este Dios y este mundo religioso sí que hechizan.
A. BENITO - DABAR 1987/20
2.- Un lugar con reminiscencias históricas (vs. 5-6a): marco y ocasión
para un diálogo entre dos personas pertenecientes a colectividades enfrentadas
por razones políticas y religiosas (cfr. v.9). Un diálogo re-creado por Juan.
Agua que da el pozo de Jacob: para personas y animales (¡tremenda
ironía!), sucia, no apaga la sed. Agua que da Jesús: clara, apaga la sed,
genera vida. Reacción de la samaritana: Dame esa agua... No tendré que venir
aquí (v. 15).
¿Aquí, al pozo? No, ¿Aquí, a Jesús? Sí. Llama a tu marido y vuelve aquí
(v. 16). A la luz del v. 20, el término marido funciona también simbólicamente.
Es otro modo de designar lo que antes ha llamado el autor "pozo de
Jacob" y cuyo significado va a especificar ahora: los cinco primeros
libros de la Biblia, de donde tanto judíos como samaritanos derivan su concepción
y comportamiento religiosos. Esta concepción y comportamiento son agua sucia
que, además, no apaga la sed, sumiendo al que la bebe en una desazón mortal (la
desazón de la ley); ocultan al Padre y el talante que de El procede (=su
Espíritu).
La tarea que Jesús tiene encomendada (cfr. Jn. 17,4) es descorrer el
velo de la divinidad para que aparezca el rostro del Padre. Esto es lo que
Jesús anuncia (cfr. v. 25); éste es su alimento (v. 32) y lo que le constituye
en el salvador del mundo (v. 42). A esta tarea Juan la denomina "voluntad
del que me envió" (v. 34).
¿Cuándo comienza a tomar cuerpo esta tarea? Cuando alguien decide
"salir de" para ir al encuentro de Jesús. Esto es lo que Juan
sintetiza en los vs. 28-30. Los siguientes versículos (31-38) son el comentario
a la secuencia de escenas mencionadas en los vs. 29-30 y que se reanudan en el
v. 39. La samaritana y sus paisanos saliendo al encuentro de Jesús son los
campos ya dorados para la siega (v. 35). Inicialmente les mueve la curiosidad
por conocer a alguien que descubre lo que uno mismo es y ha hecho (cfr. vs. 18,
25, 29 y 39). Es el comienzo, la chispa que genera un proceso que, a través del
encuentro con Jesús, culmina en la adhesión a El como el salvador del mundo,
por cuanto les pone en contacto con Dios-Padre. La curiosidad antropológica por
Jesús genera un proceso de salida de una concepción y comportamiento basados en
la ley para culminar en un encuentro con el Padre.
En los vs. 35-36 Juan formula la alegría de Jesús por este proceso que
se está operando en los habitantes de Sicar. En este proceso toman parte el
Padre y el Hijo. Juan formula esta participación en términos realísticos de
trabajo físico: es un trabajo que no cansa. Su símbolo es el cansancio de Jesús
sentado junto al pozo (v. 6), cansancio del que vuelve a hablarse en el v. 38,
referido esta vez al Padre y a Jesús (la traducción litúrgica ha pasado por
alto esta relación al traducir el mismo verbo griego de dos maneras distintas
en el v. 6 y en el v. 38). Los discípulos también participan en este cansancio.
Juan establece su grado de participación con una imagen agrícola: sembrador
(Padre e Hijo), segador (discípulos).
DABAR 1978/16
3.- Contexto. Invitación de Jesús a destruir el templo y a sustituirlo
por su cuerpo, que, levantado en alto, será expresión de un nuevo tipo de
culto.
Texto. Marco y circunstancias (vs. 5-6). Diálogo Jesús-mujer en ausencia
de los discípulos, quienes se habían ido a la ciudad a comprar alimentos (vs.
7-26). Vuelta de los discípulos (v. 27). La mujer deja entonces el cántaro y se
va a la ciudad a hablar con la gente (vs. 28-29). La gente deja la ciudad y se
pone en camino hacia Jesús (v. 30). Diálogo Jesús-discípulos mientras la gente
viene de camino hacia Jesús (vs. 31-38). Llegada de la gente creándose una
situación nueva (vs. 39-42).
Son importantes dos detalles de montaje. El diálogo Jesús-discípulos
tiene lugar "mientras" la gente "está de camino" hacia
Jesús. Las palabras de Jesús durante este diálogo son un comentario a "ese
camino hacia él". A este "estar en camino" se le llama
"alimento".
La mujer se ausenta del primer plano de la escena "dejando el
cántaro" en ese primer plano.
Sentido del texto. El diálogo comienza bajo el signo de lo razonable,
dada la situación y los personajes. Pero es sólo razonable a un nivel de
superficie. A partir del v. 10 comienza la profundización de los personajes y
de la situación. Primero bajo el símbolo del agua. Dos tipos contrapuestos de
agua: agua que corre, viva, y agua contenida en un pozo, donde beben personas y
animales (típica ironía del autor). La mujer pide del primer tipo de agua para
no tener que venir "aquí" (=pozo de agua estancada.Nueva ironía).
¡Pero es precisamente "aquí" donde tiene que venir! Aquí=Jesús.
Típico doble juego del autor con las palabras.
El diálogo pasa del símbolo "agua" al símbolo
"maridos". Es la propia mujer quien facilita la clave en el v. 20: el
culto.
La mujer está interesada por el lugar del culto. Planteamiento clásico,
polémico entre judíos y samaritanos. El "aquí" lo ha interpretado en
sentido local. Jesús nuevamente supera este planteamiento: llega una
"hora". La salvación, por supuesto, tiene una etnia, una matriz
histórica: la judía. Pero esta etnia no debe extrapolarse primándola o
privilegiándola.
Cuando esto sucede, Jesús purifica lo religioso de sus adulteraciones y
adherencias extrañas: el lugar se sustituye por la hora, lo étnico por lo
existencial. Esta "hora" tiene también su lugar, pero ¡éste es el de
la cruz! Aquí se expresa, se manifiesta una verdad, un espíritu, un talante: el
de Dios y el de Jesús. Se trata de un verdadero y auténtico trabajo agotador.
¡Qué fatiga ser Dios! El autor, de entrada, nos ha presentado a Jesús sentado
por el cansancio: eran sobre las doce. Compárese con Jn. 19, 13-14: Pilatos
manda sentar a Jesús: eran sobre las doce.
Hay, pues, que dejar el cántaro: el agua estancada, el templo. Ya no
sirven. comienza la marcha hacia Jesús, la peregrinación hacia el nuevo templo.
Esta constituye, como veíamos, el tema del diálogo de Jesús, con sus
discípulos. Ella son "los campos dorados para la siega" (v. 35).
Estos campos tienen un sembrador (el Padre) y un segador (Jesús). Ambos son
"los otros que se han cansado" (v. 38, léase desde aquí, el cansancio
al que se refería el autor al comienzo del relato). Pero, junto con el
cansancio, la alegría de ambos (vs. 36-37).
La obra del Padre (obra en sentido de trabajo) consiste en tener un
rostro con unos rasgos concretos. Con la ida de la gente hacia donde está
Jesús, este trabajo está llegando a resultados concretos. En este trabajo está
comprometido el Padre (=voluntad). Voluntad, pues, como decisión, como
compromiso adquirido para llevar adelante una tarea. No como reglamentación que
hay que consultar, expresada, formulada y cosificada en una tabla de preceptos
o mandamientos y sancionada después en y por un templo.
En esta voluntad así concebida, en este compromiso, en esta tarea está
comprometido también Jesús. El toma el relevo del Padre, llevando a
cumplimiento la tarea de éste. Si el Padre es el sembrador, el Hijo es el
segador.
Esta es la tarea en la que han entrado también los discípulos, el
cansancio con el que se han solidarizado (v. 38b). El mismo trabajo que el
Hijo: segadores (v. 38a). El trabajo nunca terminado de depurar el hecho
religioso dándose a Dios un rostro con rasgos concretos y definidos.
Indudablemente, el autor es consciente de que el rostro del Padre estaba ya
desfigurándose en la Iglesia de su tiempo; su Iglesia se estaba convirtiendo en
religión con una divinidad.
Por esto Jesús se hace acreedor al título de "salvador del
mundo". Salvador ¿de qué? Permítaseme una expresión fuerte: de la
religión, simbolizada en ese cántaro del que la mujer se desembarazó.
DABAR 1981/20
La vida nómada de los patriarcas iba de un sitio con agua a otro y los
más célebres de entre ellos fueron los que cavaron pozos abundantemente
provistos de agua para su familia y ganado. Así lo hicieron Abrahán (Gn 26.
12-22) y sin duda también Jacob, si hemos de atenernos a la tradición recogida por
el evangelio (vv. 5 y 12). Jesús se presenta, pues, a la Samaritana como un
nuevo excavador de pozos de agua viva. Pero ese agua no brota de la tierra: es,
en Jesús, un don del cielo, una vida eterna (VV. 10 y 14). Cristo piensa
seguramente en las profecías de Am 4. 4-8; 8. 11, en donde la fuente de agua
simboliza la palabra de Dios; de Is 12. 1-4 en donde la fuente de agua
representa la liberación que nos trae Dios; de Jr 17. 6-8, en donde la fuente
de agua viva es la de la sabiduría y de la ley de Dios.
J/REVELA/H: Pero el
relato no se detiene en los temas del agua y del pan tan sólo para descubrir la
personalidad de Jesús. El evangelio de Juan es uno de los más cargados de
interrogantes en torno a la persona de Jesús (Jn 7. 27; 19. 9; 1. 38; 13. 36;
16. 5; 8.14; 9. 29). Se descubre toda la densidad humana de su humanidad en la
fatiga (v. 6) y la sed (v. 7) pero se vislumbran inmediatamente orígenes
trascendentes. Y es porque Jesús ha integrado perfectamente a su personalidad
esa zona más profunda en él que es la participación en lo absoluto y comunión
con el Padre. Y revela al mismo tiempo a cada hombre su propia personalidad (v.
14), ya que cada uno puede descubrir, gracias a Cristo, esa misma zona de
participación en lo absoluto y de comunión con el Padre. Jesús no se limita,
pues, a proporcionar el agua viva como desde el exterior: revela a cada hombre
a sí mismo y le descubre el misterio de su personalidad, allí donde se alcanza
la fuente de agua viva en uno mismo (Jn 7. 38). Este descubrimiento de la personalidad
de cada uno es probablemente lo que en cierto modo se dibuja en el discurso en
que Jesús desvela progresivamente a la samaritana quién es ella (VV. 17 y 29).
Se advertirá que Jesús no habla del agua viva sino a una persona a quien
Él pide que sirva agua natural a un amigo; que no habla de pan eterno, sino a
los apóstoles a quienes ha enviado previamente a buscar el pan material que
calma el hambre y la fatiga. En otras palabras: la personalidad de Jesús no la
captan más que los hombres que buscan pan y agua para sus hermanos. Es inútil
discutir del misterio de Jesús con gentes que no se han comprometido en lo
profano. Jesús no está por encima ni al margen de esas tareas; sólo está dentro
y más allá.
MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA III - MAROVA MADRID 1969.Pág. 115
5.- Una página cautivadora y profunda. La sed de la mujer y la sed de
Jesús. El agua del pozo y el agua del Espíritu. El amor sensual y el amor
espiritual. La ley y la gracia. Los falsos dioses y el verdadero Dios. Los
templos de piedra y los templos de carne. Adoración ritual y adoración en
verdad. Judíos y samaritanos. ¡Cuántos contrastes, cuántas sugerencias, cuánta
hondura, cuánta belleza, cuánto amor!
Se trata de esto: que «el esposo va a ofrecer su amor-Espíritu a Samaría
la prostituida, que lo acepta. La nueva alianza anunciada en Caná se dirige a
la humanidad entera y no va a fracasar» (J. Mateos).
La sed es la búsqueda de Dios o de los hombres. El agua del pozo es la
ley y la sabiduría. El agua viva es la nueva vida. La nueva ley del Espíritu, y
Cristo será el propio manantial. La samaritana es la mujer marginada, es el
pueblo idolátrico. Y Jesús-manantial, el Mesías que está ahí y desea salvar.
Pero no se impone: «Si conocieras» si quisieras... Y todo fue en la hora sexta,
la hora de entrega más grande.
CARITAS - UN CAMINO MEJOR - CUARESMA 1987.Pág. 60
6.- SED/DESEO J/LIBERADOR
-Tener sed de lo esencial A veces, en la vida, hemos tenido la suerte de
caer cabe personas que nos han ayudado a comprender todo lo que hemos hecho en
la vida; nos han explicado, desde su experiencia y saber, todos nuestros
funcionamientos psicológicos y comportamentales. Y esas personas se han
convertido para nosotros en algo así como en luz que nos sorprende. Región de
Samaría. Un día de calor. Una mujer va a sacar agua.
En el brocal del pozo está sentado un judío. Tiene cara de paz. No le
importa nada. Sólo le importa lo esencial. Es un hombre raro: quiere, no
atrapa. Es un hombre raro: no pide lo que piden todos los hombres; este hombre
lleva a la persona a su verdad, a su intimidad, a su propia responsabilidad.
Este hombre es la Verdad y dice la verdad y pone en camino hacia la verdad. No
se ha visto un caso semejante.
-Venid a ver un hombre que me ha llevado a la verdad.
-Pero, ¿cuál es tu verdad? Tu verdad y mi verdad es que en el fondo
somos unos sedientos.
Y no hacemos nada más que beber en aguas que no quitan la sed.
Sentimos necesidad de amor, pero bebemos egoísmo para aplacar la sed.
Sentimos necesidad de felicidad y bebemos entretenimientos pasajeros. Sentimos
necesidad de hondura y nos alimentamos de superficialidad que vacía el corazón.
Quien se acerca a este Hombre experimenta que lo esencial es lo único que quita
la sed. Más, sentimos, como la samaritana, que lo fundamental es creer en Él y
seguir sus pasos.
ALVARO GINEL - CELEBRAR LA CUARESMA - C.C.S./MADRID/Pág. 149
El proceso de la mujer samaritana es un camino típico hacia la fe: la
mujer se siente conocida, pero intenta desviar el encuentro hacia temas
secundarios, huyendo del planteamiento personal. Todos tememos los
planteamientos personales, porque llevan necesariamente a compromisos
imprevisibles y costosos.
Sin embargo, el camino de la fe pasa necesariamente por el planteamiento
y la aceptación de los problemas personales, porque existe una profunda
relación entre conocernos personalmente y amarnos, entre ser conocidos y
sentirnos amados. De este sentirnos amados nace la posibilidad de abrirnos al
don que Dios nos ofrece por Jesús. Don ofrecido sin otra condición previa que
el reconocer que tenemos necesidad de Él, que lo anhelamos. (...)
-"¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy
samaritana?". Jesús no se fija en la provocación, no acepta el diálogo en
el plano del enfrentamiento ni de las puyas.
Escucha el desahogo de la mujer. Sabe que, con frecuencia, es una careta
que esconde un profundo sufrimiento. (...).
-El agua viva no brota de la tierra; es, en Jesús, un don del Padre, una
vida eterna. La mujer no conoce más agua que la del pozo y piensa que el agua
ha de extraerse con el esfuerzo humano. No conoce ni se imagina un don gratuito
de Dios. (...)
-La insaciable sed humana no tiene pozos suficientes para saciarse. En
cada pozo de agua nos llevamos a la boca un ardiente desierto, aunque estemos
convencidos de que tenemos suficiente frescura y humedad para vivir.
Jesús nos plantea la desproporción entre la sed del hombre y las
posibilidades que ofrecen las criaturas y la sociedad para apagarla. El corazón
del hombre ha sido creado demasiado grande, y todas las posibilidades que nos
ofrece la sociedad nos dejan un enorme vacío, que está necesitando de algo
infinito para llenarlo. El agua que nos ofrecen todos los pozos que se
encuentran por los caminos del mundo solamente nos pueden calmar de momento la
sed. Pero la sed de infinito aparece cada vez con más insistencia y nos exige
un agua superior para acallarla.
Frente a las propuestas humanas, Jesús nos presenta también las suyas.
Al agua del pozo propone el agua que brota para la vida eterna. Un agua que
bastará beber una vez para que la sed se calme para siempre, porque el Espíritu
quedará interiorizado en el hombre. Es el "nuevo nacimiento",
desarrollado en la entrevista con Nicodemo (Jn 3. 1-21). Jesús no condena
nuestras pobres alegrías; lo que hace es proponernos algo mejor, más
definitivo. Y este algo tiene que brotar de dentro, porque las ilusiones, el
deseo de infinito, lo tenemos dentro de nosotros y dentro tenemos que
descubrirlo.
Nos quedaríamos lejos de lo que es la fe si nos limitáramos a un
encuentro con Jesús como con Alguien que está fuera de nosotros. Es fundamental
su afirmación: "El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un
surtidor de agua que salta hasta la vida eterna". El Espíritu que Él
comunica se convierte dentro de cada hombre en un manantial que brota
continuamente y que continuamente da vida y fecundidad, un manantial que va
desarrollando a cada uno en su verdadera dimensión humana.
La vida verdadera, la que sacia el corazón humano, no está fuera del
hombre: brota de sí mismo. Jesús no nos proporciona el agua viva desde el
exterior: nos descubre a cada uno el misterio de nuestra propia personalidad,
nos revela a nosotros mismos. Este descubrimiento es el que se va dibujando en
sus palabras, con las que progresivamente va desvelando a la samaritana quién
es ella. Por eso no habla del agua viva más que a una persona que busca agua y
a la que antes le ha pedido que dé de beber a un enemigo. La personalidad de
Jesús, su agua viva, no la captan más que los hombres que buscan, para sí y
para los demás, "agua" que sacie sus vidas. (...) El primer paso para
acceder al agua viva es la sinceridad con nosotros mismos. Es el paso más
difícil: esa sutil y alta barrera que nos impide ver más allá de lo que
queremos ver.
Para alimentar esta barrera nos permitimos todo: cerrar los ojos, no
escuchar, ponernos la máscara que oculte nuestra insatisfacción, aferrarnos a
ritos... Todos tenemos nuestra forma de mentirnos a nosotros mismos. Todos
tenemos miedo a nuestra verdad desnuda. La samaritana es símbolo de Samaria.
Los cinco maridos y el actual, pueden describir el pasado y el presente
irregulares de aquella mujer; y pueden ser también símbolo de los samaritanos,
que tuvieron cinco dioses, y el que actualmente tienen -Yahvé-, lo tienen de
forma ilegítima (ver 2 R 17. 30-33).
El marido representa la búsqueda de seguridades opuestas al designio de
Dios, toda alianza contraria a la suya, la pretensión engañosa de encontrar
solución fuera de Él, todo aquello a lo que nos atamos como un refugio a
nuestra debilidad y mediocridad. Esta mujer buscaba en el marido lo que no
encontraba dentro de sí misma. Pero el marido no le podía dar lo que buscaba su
corazón; por eso reconoció que no tenía marido, que su felicidad era totalmente
artificial.
Samaria había traicionado a Dios, el Esposo del pueblo, buscando otros
apoyos. Pero no había apagado su sed, traducida en esa búsqueda incesante de
maridos, que no la habían llevado al encuentro del único Dios. El agua que le
dé Jesús satisfará su sed, será el encuentro definitivo con el Dios verdadero.
FRANCISCO BARTOLOME GONZALEZ - ACERCAMIENTO A JESUS DE NAZARET – 1 -
PAULINAS/MADRID 1985.Pág. 271-285
8.- D/CANSANCIO.
Texto. Durante tres domingos la tercera lectura estará tomada del cuarto
Evangelio. Su autor tiene un peculiar modo de escribir, probablemente más
complejo que el de los autores sinópticos. Hoy comienza presentando la
situación-marco, ninguno de cuyos datos va a resultar indiferente. El espacio
es la heterodoxa Samaria, según el punto de vista jerosolimitano- judío. Las
referencias a Jacob y a su hijo José empalman con la conciencia samaritana de
pertenecía al Pueblo de Dios original, por encima de disensiones y conflictos
posteriores, y en concreto con la conciencia de pertenecer también a la linea
real de José. El tiempo (alrededor de mediodía) y la postura sentada de Jesús
anticipan y preparan la escena de Pilatos y Jesús en Jn. 19, 13-14. El
cansancio adquirirá, como veremos, su verdadero sentido en el posterior diálogo
de Jesús con sus discípulos.
El diálogo entre la mujer y Jesús es el diálogo de dos personas
distanciadas en razón de su pertenencia a colectivos enfrentados: ¿Cómo tú,
siendo judío, me pides de beber a mí que soy samaritana? (mujer). Vosotros los
samaritanos no sabéis lo que adoráis; nosotros sí lo sabemos, porque la
salvación viene de los judíos (Jesús).
En primera instancia no son tanto dos personas las que dialogan, cuanto
dos colectivos, dos modos diferentes de sentirse y de ser Pueblo de Dios. Cada
uno de los interlocutores se identifica con su respectivo colectivo. Y así
vemos a Jesús echando en cara a la mujer algo inaceptable para los judíos; los
samaritanos no aceptaban más que los cinco libros de Moisés y un sexto, el de
Josué. Esta era toda la Escritura santa que los samaritanos reconocían. Son los
seis maridos de la mujer.
El lector percibe en seguida que las preferencias del autor se decantan
por los judíos en contra de los samaritanos. Haciendo gala de lo que se ha dado
en llamar ironía joánica; la mujer pronuncia sin querer un veredicto
condenatorio de todo el sistema religioso samaritano: Jacob, nuestro
antepasado, nos dejó este pozo, del que bebió él mismo, sus hijos y sus
ganados. ¡Personas y animales bebiendo del mismo pozo! Su agua tenía que estar
por fuerza sucia y contaminada.
En segunda instancia el lector detecta que la identificación de Jesús
con el colectivo o sistema religioso judío es sólo parcial y que, en todo caso,
la persona de Jesús emerge con nitidez y fuerza sobre ese colectivo. El don de
Dios y el agua viva no van ligados al sistema religioso judío, sino a la
persona de Jesús en exclusividad. La magnitud de esa persona es tal que es a
ella a quien debe acudir la mujer y no al sistema religioso judío. Fijémonos en
el juego polisémico del adverbio "aquí" en los vs. 15-16: Jesús, dame
de esa agua; así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí (al pozo) a
sacarla. Jesús le dijo: Vete a tu casa, llama a tu marido y vuelve aquí (a
Jesús). La mujer es invitada a salir de su sistema religioso y a venir a Jesús.
Pero la culminación de la no identificación de Jesús con ninguno de los
dos colectivos se encuentra en el "se acerca la hora, mejor dicho, ha
llegado ya" del v. 23. El lector detecta en tercera instancia que la
identificación de Jesús no es ni con samaritanos ni con judíos, sino con el
Padre. Jesús desvela el rostro divino que los sistemas religiosos samaritano y
judío estaban velando. Jesús, y no estos sistemas, da a conocer quién es Dios
(véase Jn, 1, 18). De ambos, pues, será necesario salir e ir adonde está Jesús.
En el v. 27 el texto deja de ser diálogo y se hace narrativo con una
doble finalidad: introducir en escena a los discípulos, próximos interlocutores
de Jesús, y presentar la situación sobre la que versará ese próximo diálogo.
Esa situación es la de la gente del pueblo acudiendo adonde está Jesús o, para
ser más exactos, saliendo de su sistema de vida para ir al encuentro de Jesús.
El diálogo entre Jesús y los discípulos abarca los vs. 31-38. Como es
habitual en el cuarto Evangelio, el diálogo no tiene un único nivel de sentido,
debido al deliberado juego polisémico de los términos y de las imágenes
empleadas (comer, alimento, cosecha, sembrador, segador). En el nivel de
sentido profundo la invitación de Jesús a los discípulos a que contemplen los
campos dorados para la siega se refiere al hecho de las gentes del pueblo
saliendo al encuentro de Jesús.
En este nivel profundo el juego de equiparaciones es el siguiente:
campos dorados=gentes al encuentro, sembrador=Jesús; segadores=los discípulos.
Es en esta fase del texto donde adquiere todo su sentido el cansancio del que
hablaba el autor cuando, al comienzo, presentaba a Jesús sentado junto al pozo.
No se trata del cansancio del camino (primer nivel de sentido), sino del
cansancio por el esfuerzo de ayudar a las gentes a salir de su sistema
religioso (nivel profundo de sentido). Es una lástima que la traducción
litúrgica no haya traducido uniformemente.
El verbo sudar y el sustantivo sudor del v. 38 traducen los términos
cansar y cansancio del original. Exactamente el mismo término empleado al
comienzo en el v. 6. El alimento de Jesús es una tarea, un trabajo: ayudar a
las gentes a salir de un sistema religioso que vela el rostro de Dios. Se trata
de la misma tarea, del mismo trabajo que Dios realiza. Jesús lleva así a
término la obra iniciada por Dios de querer que los hombres conozcan su
verdadero rostro. La voluntad de Dios consiste en que Jesús lleve adelante esa
obra. Enviante y enviado están identificados en comunidad de tarea, de trabajo,
de cansancio: Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y
vosotros recogéis el fruto de sus sudores. Esos otros son el Padre y Jesús.
El texto finaliza con un apunte narrativo del autor. Las gentes del
pueblo, desde su experiencia religiosa samaritana y desde el encuentro con
Jesús, proclaman que Jesús es de verdad el salvador del mundo.
Comentario. Por imperativo de espacio tiene que ser telegráfico.
Samaritano y judío no son conceptos étnicos, sino sistemas religiosos,
mediaciones de Dios. Hoy, como entonces, son necesarias las mediaciones
religiosas. Hoy, como entonces, tales mediaciones pueden, aun sin pretenderlo,
desfigurar o velar el rostro de Dios. Hoy, como entonces, sigue vigente la
invitación a salirse del sistema religioso y a encontrarse con Jesús. Por
necesarias que sean las mediaciones religiosas, éstas no pueden pretender tener
el valor absoluto de Jesús, el don de Dios, el agua viva, el salvador del
mundo.
Los esfuerzos de Dios para dar a conocer a los hombres su verdadero
rostro no siempre corren parejos con los esfuerzos de las personas que apelan a
Dios. Los esfuerzos de Dios, el cansancio de Dios. ¿Habíamos pensado alguna vez
en este aspecto de Dios que nos ofrece el cuarto Evangelio?
ALBERTO BENITO - DABAR 1990/19
9.- /Jn/04/16-18
Los exegetas discuten el verdadero significado de los v. 16-18. ¿Habla
Jesús de la problemática vida privada de la mujer, que aparecería así como
"una mujer con pasado", con lo que resultaría ciertamente extraño que
Jesús no hiciera ninguna observación al respecto ni entrase para nada en el
asunto, contentándose con la simple consignación de unos hechos, o los
versículos tienen más bien un sentido simbólico y tipológico? (...) Es un tipo,
pero no de una mujer lastimosamente depravada, que vive en el máximo desorden
matrimonial, sino un símbolo del samaritanismo, una personificación de la
comunidad samaritana. Los cinco maridos no son los hombres con los que la mujer
ha cohabitado, tampoco el sexto varón es un personaje real. "Se trata más
bien de una alusión transparente y simbólica al pasado y al presente de la
comunidad religiosa samaritana. Según 2R 17,21ss, el rey asirio Sargón, tras la
conquista de Samaría (722 a.C.) se llevó a los habitantes, asentando en su
lugar a parte de cinco pueblos diferentes de la parte oriental de su imperio,
los cuales siguieron adorando en su nuevo hogar a sus cinco dioses
antiguos" (Strathmann). El sexto hombre sería, según ello, la acogida
suplementaria del culto de Yahveh, que como tal no era el culto debido y, por
tanto, era un culto ilegítimo. "Más bien se hablaría de la situación
religiosa de los samaritanos bajo la imagen del matrimonio, tan frecuente en el
profeta Oseas". Resultado: "La mujer con sus relaciones matrimoniales
no es, pues, más que una figura simbólica, a la cual el evangelista ha
conferido a medias la vida de un personaje concreto".
EL NT Y SU MENSAJE - EL EVANG. SEGUN S. JUAN. 04-1ª - HERDER BARCELONA
1983.Pág. 319 s
3-10.
Para todos los sedientos: hay una solución definitiva. No es el pozo de
Jacob, que es viejo y que se agota. La solución definitiva es hacer un nuevo
pozo y meterle dentro; la solución definitiva es beber del agua de Cristo. La
solución definitiva es Cristo. Cristo es el Moisés perfecto, que va a sacar
nueva agua de su roca para saciar toda la sed del mundo.
La página del evangelio es bellísima y sugerente, llena de sentido. ¿A
qué atendemos más: a la sed o al agua, a la mujer del cántaro o al hombre que
pide de beber? Ese hombre cautiva, tiene sed y ofrece agua, está cansado y
libera de las cargas, pregunta cosas y lo sabe todo, parece un extraño y se
mete en el corazón. En él se concentra toda la sed del mundo, todos los deseos
y los interrogantes de la mujer; pero en él están todas las respuestas y todos
los manantiales.
Lo único que se necesita es acercarse a él, o dejar que él se acerque a
nosotros, y acogerle y pedirle. El no se impone, se ofrece: «Si conocieras el
don de Dios», si supieras, si quisieras...
CARITAS - RIOS DEL CORAZON - CUARESMA Y PASCUA 1993.Pág. 70
11. DESEO/BUSQUEDA SATISFACCIÓN/FRUSTRACIÓN
¿La sed? ¡No la conozco! Sí, el hombre de hoy muere muchas veces de no
tener sed. Sus deseos son demasiado rápidamente satisfechos. Su vida transcurre
sin un objetivo. Sus aspiraciones están a ras del suelo. Y nos quedamos
perfectamente satisfechos con aguas estancadas. Pero entonces, ¿por qué ese
deseo que renace sin cesar en nosotros? ¿Por qué esa impresión de vacío?
"¿Por qué nos has hecho ir a Egipto? ¿Para hacernos morir de sed con
nuestros hijos y nuestros rebaños?". "Si conocieras el don de Dios,
él te daría agua viva". Si conocieras... Deja, pues, que ahonde en ti la
sed que vanamente intentas engañar, y descubrirás la esperanza insondable.
Ahonda tu deseo, ya que la vida está en las profundidades. No mires a la
superficie, pues jamás soñarás lo bastante alto: Dios ha soñado antes que tú.
Deseó durante seis días, antes de decidir que la obra de su corazón fuera el
hombre modelado a partir del polvo de la tierra. "Si me hubieras pedido de
ese agua, dice Dios, te habría dado agua viva". Dios sueña por ti, sueña
con un futuro. Dios tiene los locos deseos de la juventud. Imagina que va a
cambiar el mundo, y el mundo se transforma. Hermano, déjate agarrar por una renovación
que no prescinde del pasado. Has tenido cinco maridos, pero es a ti a quien se
revelan los secretos del Reino.
Déjate sumergir en la sed. Desear es ya nacer a otra cosa. Déjate abrir
a lo que Dios quiera hacer de ti. Dios no está encerrado en el círculo de lo
que nosotros llamamos "realidad". Para él todo puede ser deseado aún.
Ni Garizim ni Jerusalén pueden contenerlo, pues nadie puede contener el agua
que brota, y Dios se encuentra en el brocal del pozo.
..........
El agua de la roca es la gracia de Cristo que calma la sed del hombre.
Pero Pablo previno a los cristianos: la apertura a la gracia supone una
verdadera sed, una búsqueda incansable de Dios. Ni los privilegios judíos ni
los sacramentos cristianos constituyen en sí un seguro de salvación.
DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL - CUARESMA Y TIEMPO
PASCUAL - SAL TERRAE/SANTANDER 1989.Pág. 54
DOMINGO 3 DE CUARESMA
Los
evangelios "bautismales" del ciclo A
En
la organización de los evangelios dominicales de Cuaresma, cada ciclo tiene sus
características peculiares. El de este año, el ciclo A, presenta durante tres
domingos unos pasajes, no de Mateo, sino de Juan, que quieren preparamos a la
Pascua por medio de un camino "catecumenal".
Después
de las tentaciones de Jesús en el desierto (domingo 10) y de su
transfiguración (2°), los domingos del 3° al 5° nos ofrecen tres pasajes
"bautismales": el agua viva ofrecida a la mujer samaritana junto al
pozo, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro. Pasajes
de claro contenido cristológico, con una revelación progresiva hasta llegar al
"yo soy": Jesús como Agua viva, como Luz y como Vida, tres conceptos
muy de Juan y muy propios del camino de iniciación cristiana, que
tradicionalmente han servido para motivar el camino bautismal de los
catecúmenos o también de la comunidad cristiana en su recorrido cuaresmal hacia
la Pascua.
La
Palabra de Dios, en las lecturas, es la que mejor nos va guiando en nuestro
camino cuaresmal-pascual. Hoy, además, se da la coincidencia del tema de la sed
y del agua tanto en la primera lectura como en el evangelio, aunque cada una de
ellas lo haga siguiendo su propia organización interna.
Éxodo 17, 3-7. Danos agua para beber
En
el repaso de la historia de la salvación que hacemos en las primeras lecturas
de los domingos de Cuaresma, después de recordar el domingo pasado a Abrahán,
hoy se nos presenta a Moisés, el gran líder que sacó al pueblo israelita de
Egipto y lo condujo a través del desierto hasta las puertas de la tierra
prometida.
La
página de hoy nos presenta un episodio muy agitado de rebelión y protesta del
pueblo: episodio que ha quedado en la historia de Israel como "el día de
Meribá y Massá en el desierto". Massá significa "prueba" y
Meribá, "protesta". El cansancio del camino por el desierto, la
pertinaz sequía y la sed hacen que protesten contra Moisés: le echan en cara
que les ha traído a morir al desierto. Moisés, cansado también él de soportar a
ese pueblo, acude a Dios, y consigue el agua deseada, para las personas y el
ganado, golpeando la roca que Dios le señala.
La
conclusión no se sabe bien si es una afirmación o una pregunta dubitante:
"¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?".
El
salmo invita, por una parte, a los creyentes a elevar alabanzas y
vítores el Señor, porque "él es nuestro Dios y nosotros su pueblo".
Pero también advierte: "no endurezcáis vuestros corazones como en Meribá,
como el día de Massá... cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me
tentaron, aunque habían visto mis obras".
Romanos
5, 1-2.5-8. El amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado
Esta
vez parece que la página de Pablo que leemos se refiere más bien al evangelio
que va a seguir, sobre todo por la afirmación sobre el Espíritu Santo de Dios
que se derrama en nuestros corazones.
Pablo,
en el capítulo en que compara al primer Adán con el segundo y definitivo,
resalta la salvación que nos ha venido de Cristo. Por medio de él y de su
entrega pascual, y precisamente cuando todavía éramos enemigos de Dios y
pecadores, estamos en paz con Dios y gozamos de la esperanza de su gloria. Esa
es la "prueba de que Dios nos ama" y, sobre todo, de que "el
amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que
se nos ha dado".
Juan
4, 5-42. Un surtidor de agua que salta hasta la vida
eterna
El
episodio del diálogo de Jesús con la mujer samaritana junto al pozo de Siquem
es realmente expresivo y rico en sugerencias.
(El
pasaje del diálogo con los apóstoles no es que se tenga que suprimir. El
Leccionario lo pone entre corchetes, no porque no es importante o porque es una
digresión superflua. Esos versículos contienen ideas interesantes en la
teología de Juan y para la comprensión del episodio. Si se "pueden"
suprimir es para simplificar un poco el mensaje de la lectura, que tiene
también buen sentido suprimiendo ese párrafo).
Jesús
dialoga con gran pedagogía, consiguiendo que la mujer "entre en sí
misma" ; y se dé cuenta de su situación. Habla con ella del agua viva, de
los sucesivos maridos que ha tenido, de la venida del Mesías, del culto que
agrada a Dios... La mujer, hasta cierto punto sincera consigo misma ("no
tengo marido"), se abre a la fe y luego se convierte en apóstol de Cristo
entre sus paisanos.
Cristo, fuente de agua viva
Es
una hermosa coincidencia que este año, a la escena de la mujer sedienta de
Samaría, corresponda la lectura del pueblo sediento del desierto, con respuesta
de Dios a los dos.
La
respuesta es Cristo. Cristo se revela, a lo largo de las páginas del evangelio,
con múltiples nombres y definiciones: luz, camino, puerta, pastor, profeta,
maestro. Aquí entra en juego la expresiva metáfora del agua viva.
Ya
humanamente el agua tiene no sólo utilidades muy ricas, sino también
simbolismos religiosos muy sugerentes. El agua sacia la sed, purifica, hace
fecundos los campos..., y por eso se convierte en símbolo de la pureza y de la
vida misma.
Pero
aquí Jesús anuncia otra agua más importante. No un agua superficial, sino una
que quita eficazmente la sed. Como luego hará con el pan y con la luz y la
vida. Y esa agua es él mismo. El "yo soy" del evangelio de Juan lo
vamos a escuchar en varias claves durante estos días, para que nos convenzamos
de que Cristo es la respuesta de Dios a todas las clases de sed que hay en la
humanidad y toda búsqueda de luz y de vida.
Otras
veces este simbolismo del agua se refiere al Espíritu Santo. Como cuando Jesús,
en la fiesta de las Tiendas, proclamó: "si alguno tiene sed, venga a mí y
beba... De su seno correrán ríos de agua viva. Esto lo decía (apostilla el
evangelista Juan) refiriéndose al Espíritu, que iban a recibir los que creyeran
en él " (Jn 7, 37-39).
El misterioso camino de la fe
Jesús
ofrece un voto de confianza a las personas. A Pedro, a pesar de sus
deficiencias y fallos. A los apóstoles, a pesar de su cortedad de miras y su
cobardía. Aquí, a la mujer samaritana.
Es
un camino misterioso el que conduce a esa mujer a la fe. Le interpela un judío,
cosa inusual en la época. Un judío sediento que ha ido al pozo sin ningún
recipiente. Una persona que, a partir de la vida de ella, que él parece
conocer, consigue dialogar con ella. Jesús sabe situar a las personas en su
justo lugar, y desde donde están conducirlas hacia donde él quiere. Al ciego le
conducirá de la luz de los ojos físicos a la Luz que es él mismo. A los que se
sacian con la multiplicación de los panes, a enterarse del Pan que les va a dar
él, al Pan que es él mismo. A la familia de Lázaro, desde la recuperación de la
vida humana hacia la Vida que es él mismo.
Se
repite el "yo soy" en el evangelio de Juan: "yo soy, el que
contigo habla". Lo escucharemos estos tres domingos, porque también son
afirmaciones muy expresivas de la fe cristiana: Cristo "es" el agua
viva, "es" la luz verdadera, "es" la vida eterna.
En
el prefacio se hace un comentario de la escena evangélica: Jesús, "al
pedir agua a la samaritana, ya había infundido en ella la gracia de la fe, y si
quiso estar sediento de la fe de aquella mujer, fue para encender en ella el
fuego del amor divino".
Liturgia muerta y liturgia viva
Uno
de los temas que salen en la conversación de Jesús con la mujer es dónde hay
que rendir culto a Dios: ¿en Garizim, el "monte santo" para los
samaritanos, monte al pie del cual se encuentra el pozo de Siquem? ¿o en el
templo de Jerusalén, como pretenden los judíos?
Jesús
da una de sus clásicas respuestas. Parece que relativiza el culto en cuanto el
lugar donde se realiza, o los ritos, o el templo donde sucede, y afirma que el
culto que agrada a Dios es un culto "en espíritu y en verdad".
Ciertamente
Jesús no reniega del culto, de los ritos, de las oraciones, del templo como
lugar de oración. Lo demuestra a lo largo del evangelio. Lo que sí quiere es
que ese culto sea "en espíritu y en verdad", no consistente sólo en
ritos exteriores, en una actitud que se pudiera tachar de
"formalista" o de "ritualista", sino que implique lo más
interior de la persona. Que la alabanza a Dios no esté sólo en los labios, sino
en el corazón. Que los ritos externos (sacrificios, ofrendas, incienso)
correspondan a los sentimientos y actitudes más profundas de la persona.
También
nosotros podemos recoger la lección. Porque la liturgia, por ser un ritual
repetido, corre siempre el peligro de la rutina o del ritualismo. Nuestra
oración, nuestra Eucaristía, deben tener una estrecha relación con nuestra vida
fuera de la celebración, no deben quedar "secuestradas" en la
iglesia, sino traducirse después claramente en nuestro estilo de vida.
¿De
qué tenemos sed?
Nos
podemos ver fácilmente reflejados en la historia del pueblo y en la situación
personal de la samaritana.
El
pueblo de Israel estaba cansado y sediento. Ya quedan lejos el entusiasmo
primero al salir de Egipto y los proyectos optimistas sobre la tierra prometida.
Ahora se dan cuenta de que entre Egipto y la tierra prometida está el desierto,
lleno de fatigas y peligros y sequía.
También
la mujer sedienta que acude al pozo es una imagen patética, representativa de
la situación de la humanidad. Tiene sed, y no sólo de agua, sino
de
felicidad: la está buscando y no está satisfecha. Ya ha tenido cinco maridos.
Es buen retrato de una humanidad que busca, que tiene sed, que no sabe bien a
qué pozos acudir a por agua, que se hace preguntas profundas y no encuentra
soluciones satisfactorias. En ambos casos Dios les da agua para su sed.
También
Pablo dice, en la 2a lectura, cómo sale a nuestro encuentro el amor del Padre
que se nos da por su Espíritu en lo más profundo de nuestro ser, el amor que se
nos ha manifestado sobre todo en ese Cristo Jesús que ha muerto por nosotros, a
pesar de que no nos lo merecíamos. Estamos envueltos en el amor de Dios.
En
nuestra vida también hay momentos en que tenemos sed y sufrimos de los
inconvenientes del desierto. Como a Israel, Dios nos da también el agua que
puede saciar esa sed, si queremos. Y podremos decir, sin interrogantes, sino
con convicción: "el Señor está en medio de nosotros".
Cristo
nos alcanza, no sólo en el templo, sino en la vida misma, allí, junto al pozo,
donde sentimos la sed y buscamos sentido para nuestra vida. La mujer de Samaría
es un símbolo de tantas personas en búsqueda. Y también a nosotros nos dice
Cristo: "el que beba del agua que yo le daré...".
Todos
tenemos sed: sed de verdad, de felicidad, de amor, de vida. Es bueno que
sintamos sed. Sería una pena que no sintiéramos sed de nada. Entonces no
andaríamos en búsqueda: el que no tiene sed, no busca fuentes de vida, el que
lo sabe todo no pregunta, el que se cree un santo, no pide perdón, el que se
siente rico, no pide nada. El que tiene todo eso, ¿para qué necesita la Pascua
y la salvación?
Si
nos vemos reflejados en ese pueblo que camina fatigosamente por el desierto o
en esa mujer que acude al pozo con su cubo, podremos entrar dentro de nosotros
mismos y situarnos ante Dios en la actitud justa: "como tierra reseca,
agostada, sin agua", como dice el salmo 142.
Y
en vez de ir buscando aguas no verdaderas en otros "pozos" que nos
pueden parecer apetecibles, le pediremos en esta Pascua, haciendo nuestras las
palabras de la buena mujer: "Señor, dame esa agua".
Si
tenemos esa experiencia podremos también imitara Cristo en otro aspecto: nos
sentiremos movidos a ayudar a otros a que se den cuenta de esa sed que tienen y
acompañarles al manantial del agua verdadera y profunda, Cristo Jesús.
JOSE ALDAZABAL, DOMINGO CICLO A
PROPUESTA
DE CANTOS DOMINGO III DE CUARESMA CICLO A 2026
01.- A TI LEVANTO MI ALMA (Salmo 24) (Francisco Palazón)
A TI LEVANTO MI ALMA
DIOS MIO EN TI CONFIO
PUES LOS QUE ESPERAN EN TI
NO QUEDARÁN DEFRAUDADOS
PUES LOS QUE ESPERAN EN TI
NO QUEDARÁN DEFRAUDADOS.
1.- Enséñame tus caminos
instrúyeme en tus sendas.
Haz que camine con lealtad
porque Tú eres mi Dios y Salvador.
2.- Recuerda Señor que tu ternura
y tu misericordia son eternas.
Por tu inmensa bondad no te acuerdes
de mis pecados de juventud.
02.- COMO EL CIERVO AL AGUA VA (Alejandro Mejía)
Como el ciervo al agua va
Vamos hacia ti, Señor
Pues de ti tenemos sed
Fuente del eterno amor.
Caminamos hacia ti
Con alegre cantico
Hoy venimos a tu altar
Para amarte más, Señor.
¿Quién escucha mi gemir?
Y sé dónde está tu Dios
El Señor se encuentra aquí
En la voz de júbilo.
Ya mi llanto ha de cesar
El Señor es Salvador
Cuando tenga que sufrir
En mi pensaré, Señor.
Gloria al Padre eterno
Gloria al Hijo redentor
Gloria al Espíritu
Que nos une en el amor.
Ven Señor, Maranatha
Amén, Aleluya
Ven Señor, Maranatha
Amén, Aleluya.
03.- SI VIENES CONMMIGO (Cesáreo Garabain)
SI
VIENES CONMIGO Y ALIENTAS MI FE,
SI
ESTÁS A MI LADO ¿A QUIÉN TEMERÉ?.
(BIS)
1.-
A nada tengo miedo, a nadie he de temer,
Señor,
si me protegen tu amor y tu poder.
Me
llevas de la mano, me ofreces todo bien.
Señor,
Tú me levantas si vuelvo a caer.
2.-
¡Qué largo mi camino! ¡qué hondo mi dolor!
Ni
un árbol me da sombra ni escucho una canción.
¿Será
que a nadie puedo mirar ni sonreír?
Señor,
Tú sólo quedas, Tú sólo junto a mí.
3.-
En cosas que se mueren yo puse el corazón.
Fue
tierra mi tesoro, fue vana mi ilusión.
En
cosas que se mueren me voy muriendo yo,
Tú
sólo vives siempre, Tú sólo, mi Señor.
04.- SEÑOR, MIRAME (Brotes de Olivo)
Dios
espera en el altar,
vamos
todos hasta Él,
llevemos
nuestras sonrisas,
la
inquietud, nuestra hambre y nuestra sed.
Dios,
sobre todo es amor,
quiere
nuestra salvación,
que
juntos nos salvemos
para
ir de la mano hasta Dios.
Al
entrar en la casa de Dios,
libre
de rencores he de entrar,
llevar
el alma tranquila
y
pensar que al salir más he de amar.
ÉSE
ES CRISTO, ESE ES DIOS;
ÉSE
ES CRISTO, NUESTRO DIOS. (2)
Vengo
a tu altar porque tengo sed de ti,
porque
tu mirar a mi alma da la fe.
Mírame,
Señor, no dejes de mirar
y
mi alma contigo irá, se salvará.
Dios
espera en el altar,
vamos
todos hasta Él,
llevemos
nuestras sonrisas,
la
inquietud, nuestra hambre y nuestra sed.
Dios,
sobre todo, es amor,
quiere
nuestra salvación,
que
juntos nos salvemos
para
ir de la mano hasta Dios.
Al
entrar en la casa de Dios,
libre
de rencores he de entrar,
llevar
el alma tranquila
y
pensar que al salir más he de amar.
ÉSE
ES CRISTO, ESE ES DIOS;
ÉSE
ES CRISTO, NUESTRO DIOS. (2)
05.- TRAEMOS A TU ALTAR
TRAEMOS
A TU ALTAR CON EL VINO Y EL PAN
NUESTRA OFRENDAS.
TRAEMOS A TU ALTAR
CON LOS HOMBRES SU AFÁN Y SUS PROBLEMAS.
1.-
Con los hombres que trabajan el pan con sudor ofrecemos nuestro esfuerzo;
por
los hombres que no tienen trabajo ni pan, te pedimos el sustento.
2.-
Con los hombres cuyas vidas son fruto de bien ofrecemos nuestra entrega;
por
los hombres cuyas vidas son pena y dolor, que sepamos estar cerca.
06.- A TU MESA MME ACERCO
A TU MESA ME ACERCO A RECIBIR A
COMPARTIR
MI JESÚS TU ALIMENTO;
POR MI FUERZA SOY MUY FELIZ
OH SEÑOR EN MI TE SIENTO.
Hay que mi caminar este junto a ti
Haz que coma tu pan y que habites en mí
El agua que tú das calmara tu sed
Es divino manjar que aviva mi fe.
Nada me faltará; si tu estas en mi
Con mi Dios quiero estar esta; para yo ser feliz
Yo confío señor que me llamará
Si decae el amor; que me inclina hacia ti.
07.- SOLO TU
1.- Solo Tú eres mi plenitud,
eres mi apoyo, mi fuerza y mi luz,
eres mi vida y mi juventud,
eres mi gozo y mi cruz.
SOLO TÚ ERES TODO MI BIEN,
SOLO TÚ, SOLO TÚ.
SOLO TÚ ERES MI PLENITUD
SOLO TÚ, SOLO TÚ.
2.- Samaritana siempre con sed
cuando en la tarde abrasaba el calor
pero me diste un día a beber
del manantial de tu amor.
3.- Siento a mi lado tu palpitar
por el camino que va hacia Emaús,
das un sentido a mi caminar,
mi Salvador eres Tú.
08.- DONDE VAS SAMARITANA (Cesáreo Garabain)
¡DONDE VAS SAMARITANA, CON
TU CANTARO DE AMOR?
VOY DE PRISA EN LA MAÑANA
QUE AGUARDANDO
ESTA EL SEÑOR (2V).
1.- En su frente fresca y clara quiero beber mi
felicidad
voy buscando el agua viva en mi sed de eternidad.
2.- Rojo cántaro vacío, mi corazón quiere rebosar de
ese amor
que tanto ansío, de esa paz que quiero hallar.
3.- Quien esté triste y cansado puede beber de su
manantial
Que Jesús está
sentado esperando en el brocal.
09.- SAMARITANA (Olivar)
La tarde era un puñado
De luz y de sudores,
El sol llegaba fuerte
Y Jesús sintió sed.
Él llegaba cansado
De andar por los caminos
Y una mujer del pueblo
Le pidió de beber.
ERA SAMARITANA
Y NO SABIA DONDE ESTABA
EL REMEDIO PARA LA SED
ERA SAMARITANA
Y NO SABIA QUE JESÚS
ES EL CAMINO HASTA LA FE.
Jesús le dijo aquella
Que le negaba el agua,
Si tú me conocieras
No tendrías más sed.
Por qué el tiempo se acerca
En que toda la gente
Para calmar sus ansias,
Beberán de mi ser.
Era samaritana...
Su vida estaba turbia
Y se estaba dando cuenta,
Que aquel con quien hablaba
Veía en su interior.
Se fue corriendo al pueblo
Y le dijo a los vecinos
En un hombre sediento
Encontré al salvador.
Era samaritana...
10.- EL AGUA VIVA (Brotes de Olivo)
Al pozo de Jacob llegó un día el Señor,
su cara empapada en sudor,
sus labios resecos de sed;
junto al brocal descansó.
Se acerca por el camino
una samaritana y al llegar al pozo,
Jesús exclama:
“Dame agua buena mujer,
tengo sed, tengo sed, tengo sed. (2)
"No entiendo que siendo judío
te atrevas al pozo a venir,
tu pueblo es impuro, es judío,
no sé qué decir".
"Si supieras quién pide agua,
más bien tú le pedirías.
“Yo podría
darte el a---gua viva:
con mi agua no tendrás más sed,
no tendrás, no tendrás
no tendrás más sed”.
"De esa agua dame de beber:
tengo sed, sed de Ti, tengo sed".
11.- MADRE DE LOS CREYENTES (Francisco Palazón)
QUE SIEMPRE FUISTE
FIEL.
DANOS TU
CONFIANZA, DANOS TU FE. (2)
1.- Pasaste por el
mundo en medio de tinieblas,
sufriendo a cada
paso la noche de la fe.
Sintiendo cada día
la espada del silencio,
a oscuras
padeciste el riesgo de creer.
2.- La fe, por el
desierto a lomos de un asnillo,
la fe cuando en
las bodas Jesús se hizo esperar,
la fe cuando
pensaban que el Hijo estaba loco,
la fe cuando el
Calvario, al borde de acabar.
3.- Guardaste bajo
llave las dudas y batallas,
formándose el
misterio al pie del corazón.
Debajo de tu pecho
de amor inagotable,
la historia se
escribía de nuestra Redención.
12.- TE DAMOS GRACIAS SEÑOR (J.A. Espinoza)
TE DAMOS GRACIAS SEÑOR, DE TODO CORAZÓN,
TE DAMOS GRACIAS SEÑOR, CANTAMOS PARA TI. (2V)
A tu nombre daremos gracias
Porque tu amor y tu lealtad
Te llame y me escuchaste
Aumentaste el valor en mi alma.
Te alaban los reyes de la tierra
Porque oyeron la voz de tu palabra
Y en los caminos del señor van cantado
Porque tal vez la gloria del Señor.
Camino en medio de la angustia
Me das vida a pesar del enemigo
Tu miras al pobre y al humilde
Grandioso es el Señor.
Tiendes tu mano y me salvas
Cumplirás tu favor hacia mí
Señor tu amor es eterno
No abandones la obra de tus manos.
