jueves, 11 de junio de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XI T.O. CICLO A - 14 JUNIO 2026

 

LOS DOCE

 

Jesus und sein Bodenpersonal

 

COMENTARIO

“Estos son los nombres de los doce apóstoles...”. conocemos a los cuatro privilegiados: Pedro, Andrés, Santiago y Juan. Otros nos resultan familiares: Felipe, Tomás, Mateo, Judas. Pero, ¿y Bartolomé, Tadeo, el hijo de Alfeo, el Zelote...? Casi nada sabemos de ellos.

Por otra parte, todos quedan eclipsados por la personalidad de Jesús y su propio hechizo: No veían más que a él, su palabra y sus milagros, su libertad, su forma de amar, sobre todo a los pequeños. Esas doce miradas sobre Jesús nos han dado a Jesús, nuestra certeza de la resurrección nos viene de ellos, somos una iglesia “apostólica”.                          

De allí vienen la firmeza y el calor de nuestra fe. Otras religiones tienen textos hermosos, bellas leyendas, pero sólo los cristianos pueden mirar y escuchar a Dios hecho visible por un hombre que vivió en tal lugar, en tal época y que dijo cosas sumamente claras. El conocimiento de ese hombre se lo debemos a los apóstoles, a los doce grandes testigos. Ellos nos dicen: él era así, actuaba de este modo, decía...

Por medio de los doce entramos también en esa inmensa congregación que se llama iglesia y que hoy se prefiere llamar “el Pueblo de Dios”. Cada domingo tomamos contacto con este aspecto capital de nuestra fe: vivir como pueblo en y por la iglesia de Cristo que es la iglesia de los apóstoles. “Creo en la iglesia apostólica”.

Ya desde el primer momento lo quiso así Jesús: rehacer un pueblo. La elección de doce compañeros evocaba a los doce hijos de Jacob y a las doce tribus de Israel, es decir una totalidad Jesús vino para todos, la orden que dio a los apóstoles: “Vayan más bien a las ovejas perdidas de Israel”, señala simplemente el comienzo de esta agrupación, la llamada al antiguo pueblo que habría debido ser el más dispuesto para constituir el nuevo. Pero el final del evangelio abre el mundo entero a los apóstoles: “Hagan discípulos de todas las naciones”.

Cuando buscaban a alguien que sustituyese a Judas, Pedro dijo: “Hace falta uno que haya sido testigo de su resurrección se asocie a nosotros, uno de los que nos acompañaron mientras vivía con nosotros el Señor Jesús” (Hch 1, 21-22). Esta frase abre el círculo de los doce: no eran ellos los únicos en rodear a Jesús, el evangelio habla también de 72 discípulos. Si el papel de los doce fue único como fundamento de la iglesia, la noción misma de apóstol se amplió a todo cristiano y lleva consigo los dos mismos caracteres esenciales, la compañía con Jesús y la fe comunicativa en la resurrección: “¡Resucitó!”. Nosotros pertenecemos a ese movimiento que nació el día en que Jesús quiso vivir rodeado de los doce. Si a veces nos sentimos descontentos de la iglesia, del Papa, de los obispos y de nuestro párroco, examinemos las cosas con Jesús.

Podemos y a veces debemos criticar, para ser miembros vivos de la iglesia, pero lo que tiene que preocuparnos de veras es que la iglesia entera sea una reunión muy viva en torno a Jesús y un anuncio muy vivo de su evangelio.

Cuando el amor a la iglesia y el ardor misionero llenan el corazón de un cristiano, está en el surco de los apóstoles y Jesús lo mira como uno de los suyos.

Pbro. Roland Vicente Castro Juárez


ANTIFONA DE ENTRADA   Sal 26, 7.9

Escúchame, Señor, que te llamo. Tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación.

 

 ORACION COLECTA

Oh, Dios, fuerza de los que en ti esperan, escucha con bondad nuestras súplicas y, pues sin ti nada puede la fragilidad de nuestra naturaleza, concédenos siempre la ayuda de tu gracia, para que, al poner en práctica tus mandamientos, te agrademos con nuestros deseos y acciones. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 19, 2-6a

En aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña. Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo: «Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los hijos de Israel: "Han visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a ustedes los he llevado sobre alas de águila y los he traído a mí. Ahora, pues, si de veras me obedecen y guardan mi alianza, serán mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa"»

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 99, 1-3.5)

Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

 

Aclama al Señor, tierra entera, sirvan al Señor con alegría, entren en su presencia con vítores. R.

 

Sepan que el Señor es Dios: que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

 

El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 6-11

Hermanos: Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir, pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por Él salvados del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida! Y no solo eso, sino que también hemos obtenido ahora la reconciliación.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mc 1, 15

Aleluya. Está cerca el Reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. Aleluya.

 

 EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9,36-10, 8

En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compa-decía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayan a tierra de paganos ni entren en las ciudades de Samaría, sino vayan a las ovejas descarriadas de Israel. Vayan y proclamen que ha llegado el Reino de los Cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido, den gratis».


PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos al Señor, que conoce lo que está escondido a nuestros ojos y sabe cuáles son nuestras verdaderas necesidades:

 

1.- Para que el Señor se acuerde del santo Padre, el Papa León, de todos los obispos que predican la Palabra de Dios, de los presbíteros y diáconos y de todos los que en el mundo aman a Jesucristo. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los responsables de las naciones del mundo, los asista en su misión y dé fortaleza a quienes trabajan por la paz y el bien común. Roguemos al Señor.

 

3.- Para que el Señor se acuerde de los ancianos y minusválidos, de los enfermos y de los que sufren, de los necesitados que esperan su ayuda y de los que son perseguidos por su nombre. Roguemos al Señor.

 

4.- Para que el Señor, en su infinita misericordia, se acuerde de todos nosotros, nos conceda un tiempo favorable, nos otorgue el trabajo que necesitamos, abra su mano y nos sacie con sus bienes. Roguemos al Señor.

 

Dios nuestro, que nos has elegido como reino de sacerdotes, propiedad personal y nación santa, concédenos vivir en plena unión contigo tanto en el sacrificio de alabanza como en el servicio a nuestros hermanos, los hombres anunciadores y testigos del Evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Oh, Dios, que, según la doble condición de los dones que presentamos, alimentas a los hombres y los renuevas sacramentalmente, concédenos, por tu bondad, que no nos falte su ayuda para el cuerpo y el espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 ANTIFONA DE COMUNION Sal 26, 4

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, esta santa comunión contigo que hemos recibido, anticipo de la unión de los fieles en ti, realice también la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 15: 1R 21, 1-16; Sal 5, 2-3. 5-6. 7; Mt 5, 38-42.

Martes 16: 1R 21, 17-29; Sal 50, 3-4. 5-6ª. 11 y 16; Mt 5, 43-48

Miércoles 17: 2R 2, 1.6-14; Sal 30, 20.21.24; Mt 6, 1-6. 16-18

Jueves 18:  Eclo 48, 1-15; Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7; Mt 6, 7-15

Viernes 19:  2R 11, 1-4. 9-18.20; Sal 131, 11.12.13-14.17-18; Mt 6, 19-23.

Sábado 20: 2Cro 24, 17-25; Sal 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34; Mt 6, 24-32

Domingo 21: Jr. 20, 10-13; Sal 68, 8-10. 14 y17. 33-35; Rm 5, 12-15; Mt 10, 26-33.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 9, 36-10, 8

Par: Mc 6, 7-13   Lc 9, 1-6

 

1.- El pasado domingo leíamos la llamada personal de JC: "Sígueme" (una llamada dirigida especialmente a los "pecadores"). Pero esta llamada personal no es individual. No se termina en aquello que se denominaba "salvar el alma". Sino que JC llama para enviar. Es decir, para continuar su tarea -su misión- de conducir la humanidad hacia el Padre, hacia el Reino, la plenitud que el hombre anhela y que Dios realiza porque ama.

Convendrá insistir en la homilía en que esto nos afecta a todos. C/MISION: Quizá en los últimos años se ha insistido -a veces unilateralmente- en la necesidad de formar "comunidades cristianas", de "sentirse comunidad", sin percibir suficientemente que la comunidad no es un fin en sí mismo. Louis Evely escribía recientemente: "Es verdad que los cristianos se reunirán entre ellos para compartir la Palabra, el Pan y el Perdón, pero su encontrarse momentáneo simboliza y prepara la unificación del mundo y se termina con una dispersión hacia los no cristianos. Una comunidad cristiana es una contradicción en sus términos. Los cristianos no están para vivir entre ellos, como tampoco la sal o la levadura no están para conservarse en un pote. Los cristianos sólo forman asambleas litúrgicas, provisionales y proféticas" ("Avui", 14 de mayo). Más allá de la exageración de estas palabras, debe reconocerse que se hallan confirmadas sustancialmente por las de JC al llamar a los apóstoles.

El mismo número de doce es símbolo de una convocación universal (las doce tribus que son figura de un nuevo pueblo que debe incluir a toda la humanidad) Y lo confirman los tres momentos que hallamos en la elección: 1)percepción amorosa de la situación de las gentes extenuadas y abandonadas, sin pastor que guíe hacia la vida; 2)llamada a unos discípulos, a unos creyentes, no individualmente, sino como comunidad, como iglesia 3)misión de estos discípulos para que anuncien y realicen el Reino (un tema secundario es que JC los envíe inicialmente "a las ovejas descarriadas de Israel": el paso a todos los pueblos no vendrá hasta después de la Resurrección).

J. GOMIS - MISA DOMINICAL 1978/12


2- . I/MUNDOI/MISION.

La Iglesia, colectiva e individualmente -es decir, la Iglesia en su conjunto y los creyentes como individuos, de uno en uno- tiene una misión clara que cumplir, un quehacer idéntico a todo lo largo de la historia. Los matices de ese quehacer podrán mudar con los tiempos y habrá que esforzarse por encontrar el modo mejor de cumplirlo en cada momento. Pero la misión, el quehacer, son claros como la luz. Y las lecturas de hoy hablan de ello.

La Iglesia -toda la Iglesia y cada uno de nosotros- debe servir de puente entre Dios y la humanidad, debe servir de testigo del amor de Dios a los hombres. La fe, que es la respuesta humana a la invitación divina, debe reflejarse de tal modo en la tierra en que vivimos que cada creyente y el conjunto de todos los creyentes seamos testimonio de la gran Verdad: Dios nos ama con la más alta y profunda forma de amor. Y toda la actividad eclesial ha de estar dirigida a ese fin: ser espejos del amor de Dios. Dicho así puede no sonar a nada o sonar a cosa super dicha y hasta un poco cursi. Pensándolo bien resulta grandioso y comprometedor.

Solemos decir que "somos humanos" y como tales, imperfectos. De acuerdo. Pero eso no puede ser fácil disculpa para no cumplir nuestra tarea fundamental. Una cosa es que haya imperfecciones en el cumplimiento del deber y otra muy distinta es que nos equivoquemos de "deber", lo cual sería definitivamente grave, mortal de necesidad. Y nos equivocaríamos de "deber" si creyéramos -y actuáramos en consecuencia- que la Iglesia está para echar en cara al mundo su incredulidad, por ejemplo; o para servir de "modelo" a los demás; o para constituir un pequeño refugio de "salvados", un ghetto en el que vivir "los elegidos" (¿no se ha dicho tantas veces pomposamente aquello de que "fuera de la Iglesia no hay salvación"?)... De este modo la Iglesia se convertiría en orgulloso testimonio de un desamor. Exactamente lo contrario al deseo de Dios. Una terrible traición que nos descalificaría definitivamente. Conviene por tanto, pensar en serio si hemos caído o estamos en peligro de caer en este equívoco bien como colectividad eclesial bien como individuos.

CR/A-MUNDO: Ser cristiano sucesor para los nuevos tiempos del antiguo Israel comporta un talante de "simpatía" hacia el mundo que ha de ser salvado por el amor de Dios y no por nuestros trabajos denodados y sudorosos o por nuestras connivencias y coincidencias personales. Pertenecer a la Iglesia no es colocarse el cartel de "anti..." tantas cosas, como si creer fuera una afirmación de exclusivismos: es levantar bandera de comprensión, de abrazo universal, de radical aceptación de cuanto puede ser "salvado" es decir, de TODO. Con demasiada frecuencia "cristiano" -¡y más todavía "católico"!- viene a ser sinónimo, en la mente de muchos, de "conservador, retrógrado y anti...". En nombre del cristianismo se toman actitudes de protesta contra esto y aquello; pero pocas veces se toman actitudes de aceptación y alabanza, de apertura y comprensión... Nada, sin embargo, tan positivo como una fe que debe ser testigo de lo más positivo del mundo que es el amor de Dios a los hombres.

La imagen de la Iglesia que deberían tener todos los hombres grabada en el corazón es la imagen de una realidad acogedora y no excluyente, la imagen de un "recinto" en el que todos caben porque a todos se les recibe con amor. Pero tal imagen es imposible si cada uno de nosotros y la institución eclesial en sus manifestaciones no nos sentimos desde dentro testigos del amor, en lugar de sentirnos testigos de la justicia o de una especie de no santa revancha espiritual. En eso pecó gravemente Israel. ¿No hemos pecado nosotros igual? ¿No hemos hecho que el N.T. huela demasiado a Viejo? Algo de esto confesó la Iglesia en el Vaticano II. La conversión es, al fin y al cabo, la raíz de todas las actitudes cristianas. Nuestra constante conversión es de dirigirnos hacia el Amor y su más eficaz testimonio.

BERNARDINO M. HERNANDO - VIDA NUEVA 1975/06/07-985


3.- MISION/VOCACION:

Más importante parece ser la expresión de la conciencia que Cristo adquiere de su papel de rabí en su tierra. Al contrario de los rabinos de su tiempo, que se rodeaban de algunos discípulos en una escuela o a la puerta de una ciudad, Jesús quiere ser un rabino ambulante: no se trata de esperar a que los discípulos vengan a El, hay que ir a su encuentro y abordarles en su situación vivencial. Cristo no será, pues, como los sacerdotes del Templo que reciben materias de sacrificio y dinero de los fieles, pero sin preocuparse de su salvación; tampoco será como los fariseos, que no se ocupan más que de las almas de excepción; va a las "ovejas perdidas" de Israel: perdidas y olvidadas (v. 35). Si acepta tener discípulos, no lo será, a la manera de los rabinos de su tiempo, para razonar con ellos, sino para hacerles compartir sus periplos misionales y atraer su atención hacia las ovejas abandonadas (vv. 36 y 10, 1).

Esta perspectiva es absolutamente nueva en los hábitos de los rabinos de Israel y hace, automáticamente, de la misión una obra de "compasión" (v. 36) y de misericordia para con los pobres, los enfermos y los pecadores (vv. 7-8), "ovejas sin pastores" (v. 36) de las que ni sacerdotes, ni fariseos, ni rabinos se dignan preocuparse.

Contrariamente a los otros sinópticos, Mateo nos da la lista de los doce apóstoles no en el momento en que Cristo les llama (Mc 3, 16-19; Lc 6, 14-16), sino en el momento en que los envía. De esa forma se manifiesta más sensible a la misión de los apóstoles que a su vocación. Al mencionar al colegio apostólico al comienzo del discurso de misión, quiere al mismo tiempo establecer un nexo entre colegialidad apostólica y misión, tal como insistirá en subrayarlo Hch/02/14; Mc/01/36 y Lc/09/32.

La misión no apunta, sin embargo, más que a las ovejas de Israel. Jesús excluye incluso nominalmente a los paganos y a los samaritanos (vv. 5-6). Seguramente tiene conciencia de que su mesianidad no beneficia todavía más que al pueblo elegido.

Comparte la mentalidad de su tiempo según la cual el llamamiento de los paganos al Reino queda situado tan sólo en el futuro escatológico, como acto gratuito de Dios. Jesús esperaba de tal forma la congregación de las naciones como una iniciativa escatológica de su Padre, que no se ha preocupado de su llamamiento durante su vida pública (Lc 13, 23-30; Mc 7, 24-30).

De esa forma ha actualizado una economía de la salvación que es "primeramente para los judíos" (Rom 1, 16) y que Lucas respetará escrupulosamente en su redacción de los Hechos por la forma en que presentará la extensión de la Buena Nueva a partir de Jerusalén y de Judea.

Es un hecho innegable que la conciencia misionera de la Iglesia y de los apóstoles se fue ampliando progresivamente. Textos como el de Mt 10, en el que el evangelista se preocupa, sin embargo, de elaborar una teología de la misión, se sitúa aún en una perspectiva limitada a Israel; será precisa la persecución para que los apóstoles salgan de Jerusalén y comiencen a extenderse en la Diáspora.

Pero no por eso deja de ser menos cierto que la Iglesia es misionera por esencia y que la relación con el mundo no cristiano es constitutiva de su vocación. La Eucaristía no puede comprenderse sino en la medida en que llama a ese universalismo a los cristianos que reúne.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V - MAROVA MADRID 1969.Pág. 65


4.- Contexto. Compárese Mt. 9, 36 con Mt. 5, 1. Entre ambos textos hay una relación literaria clara. Ambos constituyen el comienzo de una sección discursiva. En 5, 1 comenzaba la primera compilación de palabras de Jesús (sermón de la montaña, caps. 5-7); en 9, 36 comienza la segunda compilación.

Texto. Una circunstancia (las gentes) motiva una reacción psicológica de Jesús (9, 36), unas palabras a sus discípulos (9, 37-38) y una transmisión de autoridad (10, 1). Mención concreta de los nombres (10, 2-4). Envío y código del enviado (10, 5-8). La articulación literaria del texto es clara. Esta misma concatenación es la razón por la que los discípulos de 9, 37 y los doce apóstoles de 10, 2 son las mismas personas. En Mateo, discípulo y apóstol son términos equivalentes.

Pretexto. "Como ovejas que no tienen pastor": expresión clásica para designar al pueblo de Israel en cuanto carente de dirección.

Se encuentra en los libros históricos (Núm. 27, 17; 1 rey. 22, 17; 2 Crón. 18, 16), en los proféticos (Ez. 34, 5; Zac. 10, 2) y en los de carácter didáctico (Judit 11, 19). En Mt. 9, 36 el pueblo carente de dirección es la muchedumbre en torno a Jesús. Ahora bien, desde Mt. 5, 1 el autor distingue entre muchedumbre y discípulos como dos grupos distintos. Los discípulos son los destinatarios del sermón del monte. El monte, en la tradición judía, es el Sinaí, donde quedó constituido el pueblo de Dios. En la concepción de Mateo el sermón del monte es, pues, el canon constitutivo del nuevo pueblo de Dios. Este pueblo de Dios Mateo lo esquematiza usando el modelo clásico: las doce tribus. Los doce apóstoles representan, pues, al pueblo de Dios en su totalidad.

Sentido del texto. Evidentemente, se trata de un texto de misión. ¿Quiénes son los enviados? ¿Los doce en cuanto pueblo de Dios o en cuanto miembros-guías dentro del pueblo de Dios? A la luz del texto y del pretexto, "los doce" es sinónimo de un "pueblo de Dios". Mateo ha compuesto un texto eclesiológico, no un texto jerárquico o de vocación específica. Se trata, pues, de la misión de todo el pueblo de Dios (sacerdotes seglares, diríamos hoy). ¿A quiénes? "A las gentes". Mateo entiende por gentes todos los que escuchan la palabra de Jesús, pero no la ponen en práctica (cfr. final del sermón del monte, 7, 24-27). Todas aquellas gentes eran "cristianos", es decir, oían y seguían a Cristo, pero no eran sus discípulos. Discípulo es el que pone en práctica el programa del Reino (cfr. Mt. 5-7). Este programa es algo más que una ética; es una renovación integral del mundo; es una alternativa a los modelos sociológicos al uso (incluso éticamente buenos). Hay muchos modelos; hay muchos "cristianos"; pero faltan trabajadores del Reino. Ya en tiempo de Jesús el número de estos trabajadores del Reino era escaso en comparación con la gran muchedumbre que seguía a Jesús. Y ya entonces algo faltaba en la religiosa sociedad judía. Esa falta motiva la profunda conmoción de Jesús, su invitación a pedir trabajadores al Padre y el envío de los escasos trabajadores con que cuenta (9, 36 - 10, 4).

Desde este momento los discípulos adquieren una nueva connotación. Hasta ahora se les llamaba discípulos en razón de su relación con el maestro (relación hacia dentro); ahora se les llama también apóstoles, es decir, enviados, en razón de su relación con la demás gente (relación hacia fuera).

La gente a la que son enviados son el antiguo pueblo judío, el Israel en sentido étnico (10, 5-6). Este Israel era precisamente el que debía ofrecer a los demás pueblos del mundo una alternativa de vida distinta, la alternativa de Reino de Dios. De ahí el interés y los esfuerzos de Jesús por dar forma en Israel a esa alternativa. Los milagros son las señales de ella. Esas señales, en cuanto expresión de la presencia de Dios, son pura gracia de Dios y, por tanto, no es algo sobre lo que se pueda especular en beneficio propio (10, 8).

DABAR 1978/36

 

DOMINGO 11 DEL TIEMPO ORDINARIO

Jesús busca colaboradores para su misión

Lo más característico de este domingo es que en el evangelio llegamos a una sección que ocupará tres domingos, con el segundo de los grandes "discursos" que nos trae Mateo, el "discurso apostólico" o "de la misión", que habla de los consejos que da Jesús a los colaboradores que él ha elegido y enviado. Hoy leemos el envío de los doce apóstoles. Jesús busca colaboradores que le ayuden, ya en su tiempo, y luego para siempre, en el anuncio y la extensión del Reino de Dios.

Es una página del evangelio siempre de actualidad, porque también ahora "la mies es abundante, pero los trabajadores, pocos". Como ya en el AT se pedía al pueblo de Israel que fuera "misionero" en medio de los otros pueblos.

 

Éxodo 19, 2-6a. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa

Como preparación al evangelio de la misión de los apóstoles, leemos en el AT una página en la que Moisés recuerda al pueblo, de parte de Dios, la misión que tiene Israel en medio de las naciones: "seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos: seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa". Serán, por tanto, mediadores de salvación para con los demás pueblos.

El salmo nos invita a aclamar al Señor y servirle. El motivo es doble: por una parte, "el Señor es bueno y su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades", y, por otra, "nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño".     

 

Romanos 5, 6-11 Si fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvos por su vida!

Pablo sigue desarrollando su tesis fundamental: es Cristo quien nos salva.

Si cuando todavía éramos "pecadores" y "estábamos sin fuerza", porque éramos paganos y no conocíamos a Dios, sucedió el gran acontecimiento de que "Cristo murió por los impíos y nos reconcilió con Dios", mucho más ahora, que ya somos creyentes, podemos "gloriamos en Dios, por Nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido la reconciliación".

 

Mateo 9, 36 - 10,8. Llamando a sus doce discípulos, los envió

Cuando Jesús, dedicado a su ministerio por los caminos de Palestina, vio que "las gentes estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor", es cuando dijo: "la mies es mucha, los trabajadores (los braceros), pocos", les encargó a sus discípulos que rogasen "al Señor de la mies para que envíe trabajadores a su mies", y envió a los doce apóstoles a participar de su misma misión.

El número doce es ciertamente simbólico: serán los representantes en la Iglesia -nuevo Israel- de las doce tribus del Israel antiguo.

A esos doce se les encarga algo muy comprometido: deben anunciar que el Reino de los Cielos está cerca, pero a la vez deben curar a los enfermos, liberar a los poseídos por el demonio y hasta resucitar muertos. Todo ello desinteresadamente "lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis". De momento, esta misión queda restringida a los pueblos de Judea y Galilea, sin entrar en Samaría ni pasar a otros países paganos. Al final, antes de la

Ascensión, sí recibirán el encargo de que vayan a evangelizar a "todas las naciones".

 

Toda la comunidad, pueblo sacerdotal y profético

Un aspecto menos conocido de la historia de Israel es que ya en el Antiguo Testamento este pueblo elegido tenía una misión universal. Dios elige al pueblo o a los profetas, no pensando en ellos solos, sino para "enviarlos" a una misión hacia fuera. Hace Alianza con el pueblo, pero hoy le dice que debe cumplir una misión concreta en medio de los pueblos de la tierra: dar a conocer a los otros el amor de un Dios que es salvador, liberador, como lo ha sido para con ellos, los israelitas; el pueblo elegido debe ser signo y mediador de la salvación de Dios.

La dinámica que aparece es fundamental para el que quiere ser testigo. Primero se es testigo presencial, se "ve" una actuación de Dios, y luego se da testimonio de lo visto ante los demás: "habéis visto lo que he hecho... ahora pues, seréis un reino de sacerdotes y una nación santa".

Ahora es todo el pueblo cristiano, toda la comunidad de bautizados, la que participa del "sacerdocio" mediador de Cristo y de su "profetismo". Ser sacerdotes significa ser mediadores. El Mediador y Sacerdote y Profeta único y auténtico es para siempre Cristo Jesús. Pero él mismo envió a los doce apóstoles, y en otras ocasiones a 72 discípulos, o sea, a todos sus discípulos, a colaborar con él en el anuncio y la realización del Reino en este mundo, hasta el final de los tiempos.

Decir que el pueblo cristiano es un pueblo de sacerdotes significa, ante todo, que le debemos llevar a Dios, de parte del resto de la humanidad, nuestras alabanzas, súplicas, protestas, sacrificios; y que, además, debemos transmitir a la humanidad, de parte de Dios, el anuncio del Reino y la Buena Noticia del amor que Dios nos tiene y que se ha manifestado en Cristo Jesús.

Decir que la comunidad es sacerdotal es decir que no se encierra en sí misma, que no ha recibido los dones de Dios para gozarlos ella, sino para difundirlos en el mundo. La comunidad es misionera. Como lo tuvo que ser Israel, pero mucho más ahora la Iglesia de Jesús.

Significa que todos los cristianos -una comunidad religiosa en medio del barrio, una comunidad parroquial, una comunidad diocesana en su región son como fermento de amor en este mundo. Que son puente entre Dios y la humanidad. La Iglesia no se hace propaganda de sí misma, no se anuncia a sí misma, sino a Dios. Significa que todos, los casados y los religiosos, los jóvenes y los mayores, los misioneros y los que se han quedado aquí, se esfuerzan por ser en su ambiente testigos del amor que nos tiene Dios. Ese fue el encargo final de Jesús, en el momento de la Ascensión: "seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta los confines del mundo".

En la Introducción al Misal Romano (en su última edición, del 2002, 1GMR 5), el papa Pablo VI, después de afirmar la identidad de los "ministros ordenados", se entusiasma hablando de todo el pueblo cristiano como pueblo sacerdotal: "Se trata nada menos que del pueblo de Dios, adquirido por la Sangre de Cristo, congregado por el Señor, que lo alimenta con su Palabra. Pueblo que ha recibido el llamamiento de presentar a Dios todas las peticiones de la familia humana. Pueblo que, en Cristo, da gracias por el misterio de la salvación ofreciendo su sacrificio. Pueblo, finalmente, que por la comunión de su Cuerpo y Sangre se consolida en la unidad...".

Ante una mies que es abundante, ante un trabajo que es inmenso -a cada generación hay que evangelizarla, porque nadie nace cristiano-, es admirable la colaboración, generosa y eficaz, que aportan tantos laicos a la evangelización y a la vida de la Iglesia: las familias como hogar y escuela de virtudes humanas y cristianas, la escuela con su nobilísima misión de la formación humana, los religiosos y religiosas, cada uno desde su carisma propio, y los que trabajan en los medios de comunicación, los que se dedican al mundo sanitario, cada cristiano en su ambiente de vida y trabajo, los numerosos colaboradores laicos de la labor misionera, lejos de la patria...

 

Los apóstoles de entonces...

Pero, dentro de esa comunidad que toda ella participa del sacerdocio salvador de Cristo, él mismo estableció a algunos con un ministerio especial. Empezando por los doce apóstoles, que ahora tienen como sucesores a los miembros del colegio episcopal de la Iglesia, ayudados en su ministerio, de modo especial por los presbíteros y los diáconos.

La palabra "apóstol", en griego, significa "enviado". Los primeros apóstoles, a los que Mateo enumera de dos en dos, por un recurso literario sencillo y expresivo, eran doce. Algunos han sido famosos, empezando por Simón Pedro. De otros no sabemos apenas nada respecto a lo que hicieron después de Pentecostés. Uno tiene el mismo nombre que Pedro, Simón, apodado el "zelota" o "fanático". Hay también dos que se llaman Judas, uno de los cuales fue el que traicionó al Señor.

Lo primero que tuvieron que aprender los apóstoles de la primera comunidad fue a "estar con" Jesús, aprender su estilo de vida, imitarle en sus actitudes: en este caso, su capacidad de compasión y de amor a la gente. Con dos expresivas comparaciones tomadas de la vida del campo -las ovejas sin pastor y un campo de mies que necesita más "braceros" para la cosecha- expresa Jesús la situación de su pueblo y la necesidad de que sus colaboradores se pongan con decisión a la tarea.

Ante todo, les dice que rueguen a Dios, que es el Señor de la mies, para que él envíe operarios a su mies. Parecería que lo más urgente era ponerse a trabajar, pero Jesús dice que lo primero es rezar...

 

... y los de ahora

También hoy mucha gente está cansada, desorientada, como ovejas sin pastor, buscando el sentido de la vida. Los ministros de la comunidad, y la comunidad entera, deberían comprobar ellos mismos la cercanía y el amor universal que mostró Jesús. Pero además debería ser evidente que los ministros de la comunidad "ven" la situación de bastante gente necesitada de ayuda y se llenan de dolor y compasión por ellos. Que aman a su comunidad, como Jesús, que se preocupan por ella, que dedican sus mejores horas y años a tratar de ayudar a todos. El verbo que Mateo emplea para esa "compasión" de Jesús, apunta a una "conmoción del corazón", de las entrañas, en sintonía con el que sufre, con la gente, a la que compara a un rebaño disperso, desorientado, sin pastor.

En el versículo anterior al pasaje de hoy (Mt 9, 35) -versículo que no leemos en esta selección- se afirma que "Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia". Empalma con esa noticia su compasión por la gente y la movilización que emprende de sus discípulos.

A los ministros de la comunidad siguen dándoles Cristo Jesús también hoy, en el siglo XXI, ese mismo encargo:

a) anunciar el Reino, comunicar la Buena Noticia de la salvación y del amor de Dios a todos, tratar de convencerles de que Dios actúa a nuestro favor, que está siempre presente en nuestra vida, que en Cristo Jesús, como nos ha dicho Pablo, hemos sido reconciliados con Dios y hemos alcanzado la posibilidad de la salvación;

b) curar a los enfermos, limpiar a los leprosos, cuidarse de los que sufren; lo que hizo él, Jesús, según los evangelios, que siempre tuvo tiempo para los enfermos y los marginados de la sociedad, es lo que encarga a sus ministros;

c) expulsar demonios y resucitar muertos.

La misión de los ministros es decir y hacer, palabras y acción, anunciar el Reino y construirlo con las obras. Dios aparece en el AT como creíble porque ha intervenido y ha salvado a su pueblo de la esclavitud. Cristo se presenta en el NT creíble, porque además de anunciar doctrinas hermosas, da de comer, sana y dedica su tiempo a los demás. A la Iglesia comunidad y a sus ministros les podrá creer el mundo de hoy si, además de predicar, hacen, actúan, dan ejemplo de entrega por los demás. Las palabras pueden mover, pero los ejemplos arrastran y tienen un lenguaje que todos entienden.

El mundo de hoy sigue necesitando la buena noticia de Jesús. Los jóvenes y los mayores. Los de la vieja Europa y los de las comunidades más jóvenes del Tercer Mundo. Los seguidores de Jesús deben tener capacidad de compasión, de "compadecer", padecer con el que padece. Como Cristo nunca pasaba al lado de una persona que sufría sin dedicarle su tiempo y su ayuda, a veces milagrosa, sus ministros -y, en general, todos los cristianos- no pueden desentenderse de ningún dolor, de ninguna injusticia que ven a su alrededor.

¡Cuántas personas, a nuestro alrededor, están extenuadas y desorientadas! Si saliéramos un poco más de nuestro mundo y recorriéramos los caminos, como Jesús, nos daríamos cuenta de las necesidades de la gente. También hoy la mies es mucha y muchos están como ovejas sin pastor. Es bueno recordar el comienzo de la Gaudium el Spes del Vaticano II "el gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo" (GS 1).

Ahora no va Jesús por nuestras calles. Pero vamos nosotros, y se debería escuchar la voz y ver las obras de los seguidores de Jesús, de su Iglesia. Todos estamos comprometidos en la evangelización, unos como responsables de la comunidad, desde su ministerio ordenado, y otros desde su condición de cristianos, "sacerdotes" mediadores de la esperanza y de la alegría de Dios para con los demás.

Por una parte, un cristiano proclama el Reino, o sea, evangeliza. Pero, por otra, intenta curar a las personas de sus dolencias, orientarlas en su búsqueda, expulsar los males de todo género que afligen a la gente, comunicar esperanza... Lo mismo que hizo Jesús en su vida. Y todo ello, "gratis", por convicción, con el gozo de sentirse colaboradores de Cristo, que es quien también ahora, desde su existencia de Resucitado, ofrece salvación y vida a toda la humanidad.

En verdad, se puede decir que la comunidad de Jesús, en los dos mil años que lleva de existencia, dentro de sus defectos y fallos, se ha dedicado con admirable generosidad a un anuncio misionero a todas las generaciones, y se ha ocupado de un modo meritorio en la tarea de liberar a las personas de sus males, físicos y morales.

 

Redimidos y reconciliados por Cristo

Nosotros, probablemente, no nos hemos convertido recientemente del paganismo, como los lectores de la carta de Pablo.

Pero la lección y la invitación a la alegría es igual: Cristo se entregó por todos nosotros cuando todavía ni existíamos, y nos reconcilió de una vez por todas con Dios. Esa ha sido la mejor "prueba de que Dios nos ama: que Cristo, cuando todavía éramos pecadores, murió por nosotros".

La iniciativa siempre ha sido de Dios. En verdad podemos estar contentos, "gloriarnos", estar orgullosos, dice Pablo, y dar gracias a Dios y a Cristo Jesús porque nos han elegido para la salvación. El amor de Dios que hemos experimentado en Cristo Jesús es el origen de todo. Los milagros que él hizo para mostrar que el Reino estaba ya presente, eran movidos por el amor. La escena de hoy, con el envío de los doce apóstoles, está motivada en Mateo por la situación que veía Jesús en las gentes que le rodeaban: "se compadecía de ellas porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor". Entonces es cuando envió a los doce.

Pero Jesús, antes de enviar a los doce a predicar, les dice que "rueguen" al Señor de la mies para que envíe operarios a su mies. Antes que nuestros esfuerzos y talentos, está la iniciativa de Dios, y tenemos que estar unidos a él si queremos que nuestro trabajo sea eficaz.

Dios quiere la salvación de todos. Nosotros tenemos la suerte de estar en la comunidad de Jesús, la comunidad de los salvados por Cristo Jesús. En nuestras celebraciones lo principal que hacemos, antes de pedir cosas, es alabar y dar gracias a Dios por su infinito amor.

¿Se nota que estamos orgullosos de ese amor de Dios?, ¿que nos sentimos agradecidos por la salvación que Cristo Jesús nos ha conseguido en su Cruz?

LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XI TIEMPO ODINARIO  2026

(14 DE JUNIO)

 

01.- CON ALEGRIA EN EL CORAZON

CON ALEGRÍA EN EL CORAZÓN

QUEREMOS CANTARTE, SEÑOR.

CON ESPERANZA, CON FE Y CON AMOR

QUEREMOS LLEGAR A TU MESA, SEÑOR.

 

1.- Con alegría de amistad

compartida en una comida;

con esperanza de escuchar

tu Palabra, que da la vida.

 

2.- Con alegría de fiesta

de hermanos en la Eucaristía;

con la fe y el amor que exige

juntarnos en tu comida.

 

3.- Con alegría los primeros cristianos

su amor compartían;

con esperanza seguiremos

sus huellas y ejemplo de vida.

 

02.- VENID ACLAMEMOS AL SEÑOR (Carmelo Erdozain)

VENID, ACLAMEMOS AL SEÑOR,

ENTRAD EN SU PRESENCIA DÁNDOLE GRACIAS,

ACLAMANDO CON CANTOS,

CON HIMNOS DE JÚBILO,

 

PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,

NOSOTROS SU PUEBLO.

ACLAMEMOS AL SEÑOR.

 

PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,

NOSOTROS SU PUEBLO,

DEMOS GRACIAS AL SEÑOR.

 

1.- Él es nuestro Salvador.

Él es nuestro Redentor

Nos invita a su mesa,

Nos recibe en su altar.

Él nos alimenta

Con el pan de la vida.

 

2.- Nos invita a escuchar su palabra;

Nos revela su mensaje de amor;

Escuchad su voz,

abrid vuestro corazón.

 

03.- PUEBLO SANTO Y ELEGIDO (J.P. Martins)

1.- Caminamos hacia ti,

oh ciudad de nuestro Dios,

construyendo en este mundo

la verdad y el amor.

 

PUEBLO SANTO Y ELEGIDO

CONGREGADO EN EL AMOR,

VAS BUSCANDO, PEREGRINO,

LA CIUDAD DE NUESTRO DIOS.

 

2.- Avanzamos, peregrinos,

con Jesús, nuestra esperanza.

Él nos salva, Él nos guía,

con la luz de su palabra.

 

3.- Quien tiene hambre de justicia,

quien anhela la verdad,

en la mesa del Señor

su Palabra encontrará.

 

4.- Reunidos en la Iglesia

proclamamos su verdad:

Jesucristo es el que salva

dando al mundo su amistad.

 

5.- Los caminos de este mundo

son caminos sin final:

sólo Cristo es el sendero

que conduce a la verdad.

 

6.- Cuando llegue el momento

de nuestra hora final,

Jesucristo, nuestro hermano,

nos dará su eternidad.

 

04.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN (Joaquin Madurga)

ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR.

 

1.- Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda

el abrazo sincero al hermano

perdonándonos nuestras ofensas.

 

2.-Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

trabajar por un mundo más justo de igualdad

y concordia fraterna.

 

3.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

convertir nuestra vida pasada

al mensaje de tu Buena Nueva.

 

05.- TRAEMOS A TU ALTAR

TRAEMOS A TU ALTAR

CON EL VINO Y EL PAN

NUESTRAS OFRENDAS.

 

TRAEMOS A TU ALTAR

CON LOS HOMBRES SU AFÁN

Y SUS PROBLEMAS.

 

1.- Con los hombres que trabajan el pan con sudor

ofrecemos nuestro esfuerzo,

por lo hombres que no tienen trabajo ni pan

te pedimos el sustento.

 

2.- Con los hombres cuyas vidas son fruto de bien

ofrecemos nuestra entrega,

por los hombres cuyas vidas son pena y dolor,

que sepamos estar cerca.

 

3.- Con los hombres que construyen un mundo de paz

ofrecemos nuestras manos,

por los hombres que padecen la guerra y el mal,

que seamos solidarios.

 

06.- COMERE EL PAN DE DIOS (Alfonso Luna)

EN ESTA MESA GRANDE COMERÉ EL PAN DE DIOS;

EN ESTA MESA GRANDE COMERÉ EL PAN DE DIOS.

CON MIS PADRES, MIS HERMANOS, MIS AMIGOS, ESTARÉ;

CON MIS PADRES, MIS HERMANOS, MIS AMIGOS, ESTARÉ.

FORMO MI COMUNIDAD;

FORMO MI COMUNIDAD.

 

1.- En esta mesa grande preparado está el Pan,

en esta mesa grande pediremos perdón,

celebremos juntos tu misterio de amor,

celebremos juntos tu misterio de amor.

 

2.- Estando así en familia tu Palabra escucharé,

las dos mesas preparadas para nuestra reunión,

celebremos juntos tu misterio de amor,

celebremos juntos tu misterio de amor.

 

07.- DONDE HAY CARIDAD (Joaquin Madurga)

DONDE HAY CARIDAD Y AMOR

ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR. (BIS)

Una sala y una mesa,

una copa, vino y pan,

los hombres compartiendo

en amor y en unidad.

 

Nos reúne la presencia

y el recuerdo del Señor,

celebramos su memoria

y la entrega de su amor.

 

Invitados a la mesa

del banquete del Señor,

recordemos su mandato

de vivir en el amor.

Comulguemos en el Cuerpo

y la Sangre que El nos da

y también en el hermano,

si lo amamos de verdad.

 

Este pan que da la vida

y este cáliz de salud,

nos reúne a los hermanos

en el nombre de Jesús.

Anunciamos su memoria,

celebramos su pasión,

el misterio de su muerte

y de su Resurrección.

 

07A.- ID Y ENSEÑDAD (Cesareo Garabain)

1.- Sois la semilla que ha de crecer,

sois estrella que ha de brillar.

Sois levadura sois grano de sal,

antorcha que ha de alumbrar.

 

Sois la mañana que vuelve a nacer,

sois espiga que empieza a granar.

Sois aguijón y caricia a la vez,

testigos que voy a enviar

 

ID AMIGOS, POR EL MUNDO

ANUNCIANDO EL AMOR,

MENSAJEROS DE LA VIDA,

DE LA PAZ Y EL PERDÓN.

 

SED AMIGOS, LOS TESTIGOS

DE MI RESURRECCIÓN,

ID LLEVANDO MI PRESENCIA,

CON VOSOTROS ESTOY

 

2.- Sois una llama que ha de encender,

resplandores de fe y caridad.

Sois los pastores que han de guiar

al mundo por sendas de paz.

Sois los amigos que quise escoger,

sois palabra que intento gritar.

Sois reino nuevo que empieza a engendrar

justicia, amor y verdad.

 

3.- Sois fuego y savia que vine a traer,

sois la ola que agita la mar.

La levadura pequeña de ayer

fermenta la masa del pan.

 

Una ciudad no se puede esconder,

ni los montes se han de ocultar.

En vuestras obras que buscan el bien

los hombres al Padre verán.

 

08.-  ALMA MISIONERA (Hermana Glenda)

Señor, toma mi vida nueva

antes de que la espera

desgaste años en mi

estoy dispuesta a lo que quieras

no importa lo que sea

tu llámame a servir.

 

LLÉVAME DONDE LOS HOMBRES

NECESITEN TUS PALABRAS

NECESITEN MIS GANAS DE VIVIR

DONDE FALTE LA ESPERANZA

DONDE FALTE LA ALEGRÍA

SIMPLEMENTE POR NO SABER DE TI.

 

Te doy mi corazón sincero

para gritar sin miedo

Tu grandeza, Señor

Tendré mis manos sin cansancio

tu historia entre los labios

y fuerza en la oración.

 

Y así en marcha iré cantando

por calles predicando

lo bello que es tu amor

Señor tengo alma misionera

condúceme a la tierra

que tenga sed de ti.

 

09.- ACERQUEMONOS TODOS AL ALTAR (F. Palazón)

ACERQUÉMONOS TODOS AL ALTAR

QUE ES LA MESA FRATERNA DEL AMOR,

PUES SIEMPRE QUE COMEMOS DE ESTE PAN

RECORDAMOS LA PASCUA DEL SEÑOR.

 

1.- Los hebreos, en medio del desierto, comieron el maná,

nosotros, peregrinos de la vida, comemos este pan;

Los primeros cristianos ofrecieron su cuerpo como trigo;

nosotros, acosados por la muerte, bebemos este vino.

 

2.- Como Cristo hecho pan de cada día, se ofrece en el altar

nosotros entregados al hermano comemos de este pan;

Como el cuerpo de Cristo es uno solo por todos ofrecidos

nosotros olvidando divisiones bebemos este vino.

 

3. Como ciegos en busca de la aurora, dolientes tras la paz

buscando tierra nueva y cielos nuevos, comamos este pan.

Acerquémonos todos los cansados, porque El es nuestro alivio

y siempre que el desierto nos agobie, bebamos este vino.

 

10.- PESCADOR DE HOMBRES

Tú Has venido a la orilla

No has buscado a sabios ni a ricos

Tan solo quieres que yo te siga.

 

SEÑOR, ME HAS MIRADO A LOS OJOS

SONRIENDO, HAS DICHO MI NOMBRE

EN LA ARENA, HE DEJADO MI BARCA

JUNTO A TI, BUSCARÉ OTRO MAR.

 

Tú Sabes bien lo que tengo

En mi barca, no hay oro ni plata

Tan solo redes y mi trabajo.

 

Señor, me has mirado a los ojos

Sonriendo, has dicho mi nombre

En la arena, he dejado mi barca

Junto a ti, buscaré otro mar.

 

Tú Necesitas mis manos

Mi cansancio que a otros descanse

Amor que quiera seguir amando.

 

Señor, me has mirado a los ojos

Sonriendo, has dicho mi nombre

En la arena, he dejado mi barca

Junto a ti, buscaré otro mar.

 

Tú Pescador de otros lagos

Ansia eterna de almas que esperan

Amigo bueno, que así me llamas

 

Señor, me has mirado a los ojos

Sonriendo, has dicho mi nombre

En la arena, he dejado mi barca

Junto a ti, buscaré otro mar

 

Junto a ti, buscaré otro mar

Junto a ti, buscaré otro mar

Junto a ti, buscaré otro mar.

 

11.- MARIA MADRE BUENA (Kairoi)

Tantas cosas en la vida

nos ofrecen plenitud,

y no son más que mentiras

que desgastan la inquietud.

Tú has llenado mi existencia

al quererme de verdad,

yo quisiera Madre buena amarte más.

 

En silencio escuchabas

la palabra de Jesús,

y la hacías pan de vida

meditando en tu interior.

La semilla que ha caído

ya germina y está en flor,

con el corazón en Fiesta cantaré.

 

AVE MARÍA, AVE MARÍA,

AVE MARÍA, AVE MARÍA.

 

Desde que yo era muy niño

has estado junto a mí,

y guiado de tu mano

aprendí a decir sí.

Al calor de la esperanza

nunca se enfrió mi Fe,

y en la noche más oscura fuiste luz.

 

No me dejes Madre mía

ven conmigo al caminar,

quiero compartir mi vida

y crear fraternidad.

Muchas cosas en nosotros

son el fruto de tu amor,

la plegaria más sencilla cantaré.

 

12.- ENVIA MENSAJEROS

ENVÍA MENSAJEROS, SEÑOR, POR EL MUNDO ENTERO;

ENVÍA MENSAJEROS, QUE PROCLAMEN TU GLORIA. ALELUYA.

 

1.- Cristo los escogió, para ser sus testigos;

para que sean luz que brille en el mundo.

 

2.- Después de conocer tu divina elección,

ellos te han ofrecido su vida y corazón.

 

3.- Para llegar a Ti, siguiendo tu camino,

infúndeles, Señor, el gozo de servir.