COMIERON TODOS HASTA QUEDAR SATISFECHOS
Las parábolas de Mt 13 que
hemos escuchado en domingos anteriores, habían puesto de manifiesto las
contrariedades y las oposiciones que el Reino debía encontrar. Ahora en Mt 14
ya hallamos una, la de Herodes. La muerte de Juan Bautista es un anuncio y una
amenaza de muerte para Jesús. Jesús se marcha a un lugar desierto. "Al
saberlo la gente, lo siguió... Al desembarcar vio Jesús el gentío...":
Jesús amenazado por el poder, por Herodes, pero rodeado por el gentío. Con
todo, al escuchar anteriormente las parábolas, el gentío no había demostrado
una especial comprensión del Reino. Aunque falte esta respuesta profunda de la
fe, a Jesús "le dio lástima y curó a los enfermos". Jesús, perseguido
e incomprendido, reúne con amor a los hombres, los cura y los alimenta.
"Estamos en un
despoblado y es muy tarde...": En seguida hallamos una de las seis narraciones
de la multiplicación de los panes y peces que hay en los evangelios. En un
despoblado, como el pueblo de Israel en el desierto fue alimentado por el maná,
ahora el nuevo pueblo de Dios, formado por gente dispersa y heterogénea, será
alimentado por Jesús. Notamos en el texto las oposiciones entre la propuesta de
los discípulos: "que vayan a las aldeas y se compren de comer" y la
propuesta de Jesús: "denle ustedes de comer" y entre el hecho
palpable del gentío y la escasez de lo que hay para dar: "no tenemos más
que cinco panes y dos peces". Con todo, las siete piezas ya nos indican un
número de plenitud.
"Alzó la mirada al
cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos;
los discípulos se los dieron a la gente": Al igual que el cabeza de
familia judía decía -al empezar la comida- la acción de gracias sobre el pan y
lo repartía para cada miembro de la familia, igualmente lo hace Jesús, y a
través de los discípulos da el alimento al pueblo congregado por él. No podemos
desunir la lectura de este hecho, de la imagen de Jesús como Pan de vida que
hallamos en el evangelio de Juan y de la referencia clara que hay, en el
vocabulario, a la Eucaristía, signo del don total de Jesús a los hombres.
Ser alimentado por Jesús
exige un vivo despertar de la fe; por eso en nuestras eucaristías, hay una
preparación penitencial y un alimento de la fe. El creyente está preso entre
dos realidades. La de la vida: el trabajo, las distracciones, las preocupaciones,
el amor y las fatigas. Y la realidad de Dios. No son dos realidades
yuxtapuestas o que se oponen entre sí, como a veces se siente la tentación de
imaginarse. Sin Dios, la realidad de la vida es pobre, cerrada y pesada.
Empapada por la realidad de Dios, es nuestra propia vida la que explota sin
límites, danzante, transfigurada.
R.P. Roland Vicente Castro
Juárez.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 69, 2.6
Dios
mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme. Que tú eres mi auxilio
y mi liberación. Señor, no tardes.
ORACIÓN
COLECTA
Atiende, Señor, a tus
siervos y derrama tu bondad imperecedera sobre los que te suplican, para que
renueves lo que creaste y conserves lo renovado en estos que te alaban como
autor y como guía. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA
LECTURA
Lectura del libro de
Isaías 55, 1-3
Esto dice el Señor: «Oigan, sedientos
todos, acudan por agua; vengan, también los que no tienen dinero: compren trigo
y coman, vengan y compren, sin dinero y de balde, vino y leche. ¿Por qué gastar
dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escúchenme
atentos y comerán bien, saborearán platos sustanciosos. Inclinen su oído,
vengan a mí: escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua,
las misericordias firmes hechas a David».
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 144, 8-9.15-18)
Abres tú la mano, Señor, y
nos sacias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso
con todas sus criaturas. R.
Los ojos de todos te están aguardando, tú
les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo
viviente. R.
El Señor es justo en todos sus caminos, es
bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de
los que lo invocan sinceramente. R
SEGUNDA
LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35.37-39
Hermanos: ¿Quién nos separará del amor de
Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la
desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos de sobra
gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni
vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni
altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de
Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 46
Aleluya. No
solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya.
SANTO
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la
muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar
desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. Al
desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los
enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos
en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas
y se compren comida». Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, denles
ustedes de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes
y dos peces». Les dijo: «Tráiganmelos». Mandó a la gente que se recostara en la
hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo,
pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los
discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron
doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar
mujeres y niños.
ORACIÓN
UNIVERSAL
Invoquemos a Dios nuestro
Padre y pidámosle con fe que venga en auxilio de nuestras necesidades.
1.- Oremos, por nuestro Santo Padre, el
Papa León, por nuestro obispo y por todos los pastores de tu Iglesia.
Concédeles la sabiduría, la salud y la fortaleza necesarias para guiar a tu
grey y ser un instrumento vivo de tu amor en todo el mundo. Roguemos al
Señor.
2.- Oremos por los que están lejos de sus
hogares, por los que se encuentran en peligro, para que el Señor lo proteja y
los aleje de todo mal. Roguemos al Señor.
3.- Oremos por nuestros fallecidos, para que
Dios perdone sus pecados, y los conduzca al lugar del descanso eterno. Roguemos
al Señor.
4.- Por todos nosotros, para que cada
eucaristía en la que participemos se convierta en un encuentro real con el
Cristo vivo; y nos ayude a amarnos más unos a otros. Roguemos al Señor.
Señor Jesucristo, sé
nuestro pan de vida, en la eucaristía; pero también sé la luz y la vida de
todos los que te buscan. Permanece con nosotros ahora y por siempre. Amén.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Te pedimos, Señor, que, en
tu bondad, santifiques estos dones, aceptes la ofrenda de este sacrificio
espiritual y nos transformes en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
ANTIFONA DE
COMUNIÓN Jn 6, 35
Yo soy el pan de vida. El
que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí no tendrá sed jamás, dice
el Señor.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A quienes has renovado con
el don del cielo, acompáñalos siempre con tu auxilio, Señor, y, ya que no cesas
de reconfortar-los, haz que sean dignos de la redención eterna. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS
Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 03: Jr 28,
1-17; Sal 118, 29. 43.79.80.95.102; Mt 14, 13-21
Martes 04: Jr 30,
1-2. 12-15. 18-22; Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23; Mt 14, 22-36
Miércoles 05: Jr 31,
1-7; Sal: Jr 31, 10.11-12ab. 13; Mt 15, 21-28
Jueves 06: Dn 7, 9-10.
13-14 ( o bien: 2P 1, 16-19); Sal 96, 1-2. 5-6. 9; Mt 17, 1-9
Viernes 07: Na 2, 1.3; 3,
1-3. 6-7; Sal: Dt 32, 35cd-36ab. 39abcd.41; Mt 16 24-28
Sábado 08: Ha 1, 12-2, 4;
Sal 9, 8-9. 10-11. 12-13; Mt 17, 17-20
Domingo 09: 1R 19,
9ª.11-13ª; Sal 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14; Rm 9, 1-5; Mt 14, 22-33
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 14. 13-21
Par.: Mc 6, 31-44 Lc 9, 10-17 Jn 6, 1-13
1.- COMPASION/BUDA
El texto manifiesta
especial interés en involucrar al discípulo en la actuación del Maestro:
"Dadles vosotros de comer... Partió los panes y se los dio a sus
discípulos para que ellos los distribuyeran entre la gente". La mayor de
las virtudes es la compasión (·Buda). El texto de hoy es la parábola de la
compasión en acción. Y al igual que las parábolas-palabra, la parábola-acción
requiere también oídos para oír.
Compasión es mucho más que
un sentimiento. Compadecerse es salir de uno mismo llevando consigo lo que uno
tiene, por poco que sea, para compartirlo con el que no lo tiene y que por eso
mismo sufre. Lo poco pueden ser cinco panes y dos peces; eran todas las
existencias alimenticias del grupo formado por Jesús y sus discípulos. Pero
cuando la compasión es sincera y total, la abundancia de lo poco puede ser
milagrosa. ¿Será esta la razón profunda de la frase de Buda de que la mayor de
las virtudes es la compasión? Repito que, al igual que las parábolas-palabra,
la parábola-acción requiere también oídos para oír.
La compasión así entendida
es signo de que el Reino de Dios ya ha llegado. La compasión, pues, construye
el Reino. Pero como un elemento esencial de la compasión es compartir
gratuitamente lo que uno tiene, muy a menudo tengo la impresión de que el Reino
de Dios debe estar lejos todavía, pues "gratis" parece ser una
palabra que sólo tiene existencia en los diccionarios de la lengua. ¿Qué tiene,
pues, de extraño que desconozcamos la abundancia milagrosa de lo poco
compartido? La compasión a la que el texto invita al discípulo debe moverse en
cualquier orden de la vida, pero no es ni mucho menos ajena al Reino de Dios la
compasión en el orden de las necesidades básicas, como son la salud y la
comida. La compasión de Jesús se movió también en este orden de necesidades.
ALBERTO BENITO - DABAR
1990/40
2.- La compasión de Jesús
es una actitud total y liberadora. La compasión en Jesús supone, en ese momento
preciso de la vida diaria, una doble actuación: llegar, desde la necesaria
convivencia, a dar una respuesta a las necesidades de los hombres; curar a los
enfermos y saciar de pan a los que tenían hambre. Nada más lejos que nuestra
realidad de lástima y enternecimiento. Compasión no es enternecerse el corazón;
es comprometerse para que la realidad necesitada de unos hermanos nuestros
pueda sufrir una transformación. Es evidente que en el amor es más importante
el obrar que el simple decir. No son palabras, son las acciones las que
muestran lo que es el amor. Seguimos estando bajo el peso de una mentalidad
verbalista y nominalista. Está tan lejos nuestro prójimo, que sigue resultando
fácil y enternecedor pronunciar palabras de amor.
FELIPE BORAU - DABAR
1990/40
J. ALEGRE ARAGÜES - DABAR
1990/40
Jesús empieza
"compadeciéndose" de la multitud y termina "compartiendo",
que es la terminación normal a donde no llega casi nadie. Compadecerse, todos,
sí. Todos tenemos un alma finísima y lloramos mucho por poca cosa. En seguida
compadecemos a cualquiera. ¿Y compartir? ¡Hombre, eso ya es cosa de los
elegidos! Pues no. Quien compadece y no comparte, ni compadece ni nada. Hace
teatro. ¿Compartir qué? Todo, lo que se tenga, nada, cualquier cosa, unos panes
y unos peces, dos pesetas, lo que sea. Verá usted cómo la cosa se multiplica.
Compartir es multiplicar.
BERNARDINO HERNANDO -
DABAR 1987/40
5.- El sentido de este
texto se enriquece con las evocaciones que suscita. Hacia atrás el texto nos
retrotrae al Éxodo, cuando en el desierto el Pueblo tenía hambre y añoraba la
comida de la esclavitud en Egipto. Saciar el hambre con aquella comida hubiera
significado una vuelta a la esclavitud. El Pastor del Pueblo sacia el hambre,
pero con un pan nuevo (maná, manhú, ¿que es esto?). "Es el pan que os ha
dado Yahvé para alimento" (Ex 16. 15).
Hacia adelante el texto
nos proyecta hacia el futuro, hacia el banquete en los nuevos cielos y en la
nueva tierra. Y siempre nos inserta en el presente, en esa Eucaristía que
celebramos y donde comemos pan de vida y bebemos vino de salvación, un pan y un
vino generadores de la libertad del Pueblo de Dios. La Eucaristía es
celebración de un Pueblo o no es nada. Entendida como práctica de piedad se
volatiliza en el fervor personal.
A. BENITO - DABAR 1987/40
6.- -"Si no tenemos
más que cinco panes y dos peces". Lo mismo da: "Traédmelos" y
los pondremos a la disposición de todo el mundo. Si esta fuera nuestra manera
habitual de comportarnos, realizaríamos el milagro de alimentar al mundo entero
y habría sobras abundantes. Pero no, cada uno se reserva lo que tiene, y todavía
necesita guardias que lo vigilen y armas para defenderlo de los demás. Y así
vamos. Si algo llama la atención de este milagro de la multiplicación de los
panes y los peces es la disponibilidad, la apertura a los demás: Jesús, que se
retira a un lugar despoblado, se encuentra allí con un gentío, y "le dio
lastima y curó a los enfermos"; no quiere que los discípulos envíen a la
multitud para que se procure algo de comida: "dadles vosotros de
comer", les dice. También la eucaristía -¿quien no piensa en ella
espontáneamente cuando escucha que Jesús "alzo la mirada al cielo,
pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos"?-
nos habla del "cuerpo entregado" y de la "sangre
derramada". Jesús nos da el pan porque nos da, sin límites, su vida:
"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos"
(Jn 15,13). Jesús la ha dado para todo el mundo.
J. TOTOSAUS - MISA
DOMINICAL 1987/15
7.- La noticia de la
muerte del Bautista no es probablemente lo que motiva la retirada de Jesús a la
otra orilla del lago. Marcos nos dice que Jesús deseaba estar a solas con sus
discípulos y descansar con ellos, una vez éstos habían regresado de su primera
misión evangélica (Mc 6,34). De todos modos, no se trata de una huida ante la
posible intervención de Herodes, aunque Jesús era consciente de que su vida no
será un paseo triunfal, sino una penosa subida a Jerusalén y a la misma cruz.
Pero no debe ni quiere anticipar la hora de su "exaltación", la que
el Padre le ha señalado. Jesús tiene compasión de la gente, no sólo porque ve
que anda desorientada con la enseñanza de falsos maestros, sino porque conoce
también sus necesidades materiales. Por eso cura a los enfermos y da de comer a
los hambrientos.
El milagro de la
multiplicación de los panes es una "señal" de la vida que ha venido a
traer al mundo. Esta eucaristía campestre fue también una comida para saciar el
hambre corporal de las muchedumbres que le seguían. Siempre que la Iglesia se
ha planteado con cierta urgencia la solución de los problemas sociales, se ha
llamado la atención sobre este milagro de Jesús. Pero es evidente que la
Iglesia no puede multiplicar panes y peces. Ahora bien, si renunciara a
multiplicar el amor fraterno y a repartir entre los pobres todo lo que tiene,
la Iglesia no entendería este evangelio y el auténtico significado de su
misión. Tampoco celebraría debidamente la eucaristía.
EUCARISTÍA 1993/36
8.- Así como en el
evangelio según Marcos Jesús se retira buscando reposo para él y los
discípulos, aquí parece que Jesús se retira a un lugar despoblado al enterarse
de la muerte de Juan Bautista. El hecho narrado aquí debía ser uno de los que
impactaron fuertemente a las primeras comunidades. Lo encontramos en los cuatro
evangelios y, en dos (Mateo y Marcos), dos veces. La gente sigue a Jesús, en
contraste con lo que acaba de suceder en Nazaret. La reacción de Jesús al ver
la multitud es de "compasión", una compasión que quiere decir
"ponerse en la piel del otro". Por eso es una compasión que provoca
la acción: "Y curó a los enfermos". La indicación que los discípulos
hacen a Jesús muestra su falta de fe en el poder del Maestro.
Traspasándoles a ellos la
responsabilidad ("dadles vosotros de comer"), Jesús les pone en
evidencia: no pueden; ¡no tienen comida ni tan sólo para ellos! La manera como
Mateo explica los gestos de Jesús es muy cercana a la manera cómo relata la
última cena: así subraya la referencia a la eucaristía.
Las sobras, así como la
cantidad de personas que se benefician de la intervención de Jesús, indican la
abundancia del don. El número doce seguramente hay que relacionarlo con
"los Doce". Ellos han de repartir el pan que Jesús da a los que lo
necesitan. Ellos no son los dueños, sino los distribuidores del pan. La
"multiplicación de los panes" hace pensar en el episodio del maná,
cuando Dios sacia a su pueblo hambriento en el desierto (Éxodo 16,4) y tiene
muchos puntos de contacto con el gesto de Eliseo (2 Reyes 4, 42-44), incluso
por lo que se refiere al papel de los judíos. Todo esto lleva a relacionar este
gesto de Jesús con el banquete escatológico y, por tanto, con la eucaristía,
que es su signo y prenda.
J. M. GRANÉ - MISA
DOMINICAL 1993/10
DOMINGO
18 DEL TIEMPO ORDINARIO
-I-
Comieron todos hasta saciarse
Hoy
el evangelio, y la primera lectura que lo prepara, junto con el salmo,
describen los dones de Dios bajo la metáfora de la comida y la bebida. El
profeta promete, de parte de Dios, bebida y comida que sacian de veras. Luego,
Jesús, compadecido de la multitud, le da de comer, multiplicando. los panes y
los peces. Todos entendemos que la humanidad tiene hambre y sed no sólo de pan
y de agua, sino que existen también otras clases de sed y hambre, de valores
más profundos y espirituales. Hoy se nos asegura que Dios nos ofrece el
alimento verdadero.
Isaías
55, 1-3. Venid y comed
La
segunda parte del libro de Isaías, el llamado "libro de la
consolación", termina animando al pueblo con palabras de esperanza
respecto al futuro, la vuelta del destierro. Entre las numerosas imágenes que
utiliza, hoy leemos la de la comida y la bebida. Los sedientos tendrán agua y
vino y leche gratis. Los hambrientos están invitados por Dios a platos
sustanciosos, de los que sacian, de los que alimentan de veras. Lo que tienen
que hacer los creyentes es "oír, acudir, venir, escuchar, hacer alianza
con Dios".
El
salmo también sigue con el mismo símil: "abres tú la mano, Señor, y
nos sacias de favores". Con el "retrato" de la bondad de Dios que
hemos cantado ya varias veces en los últimos domingos -y no deberíamos
cansarnos nunca de repetir- se sigue afirmando que Dios es "clemente y
misericordioso, bueno con todos...". En una de las estrofas escogidas para
este salmo meditativo alabamos a Dios: "tú les das la comida a su tiempo y
sacias de favores a todo viviente".
Romanos
8, 35.37-39. Ninguna criatura podrá
apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo
Es
breve el pasaje de Pablo, y contiene una exclamación gozosa, a modo de himno
entusiasta y convencido: "¿quién podrá apartamos del amor de
Cristo?". Pablo enumera valientemente los obstáculos que pudiéramos tener
para hacer peligrar ese amor de Cristo. Ni los elementos interiores como la
aflicción o la angustia, ni los exteriores como las persecuciones o los
peligros, ni siquiera elementos sobrenaturales, como los ángeles o los
principados, ni el presente ni el futuro: nada podrá separamos de ese amor.
Mateo 14, 13-21 Comieron todos
hasta quedar satisfechos
Jesús
quiere retirarse con los suyos a un lugar tranquilo, pero la gente le sigue y
él, una vez más, se compadece de tantas personas que buscan el sentido de la
vida (en otra ocasión dijo que los veía "como ovejas sin pastor").
Están en el desierto. Les atiende, cura a los enfermos y luego da de comer a la
gente multiplicando los panes y los peces que le presentan (la comida habitual
para los galileos). Es un episodio lleno de simbolismo, en el que seguramente
los evangelios ven el paralelo y el cumplimiento perfecto de los milagros parecidos
de Moisés o de Eliseo en el AT.
La
multiplicación de los panes es un milagro al que los evangelios le dan mucha
importancia: nada menos que seis veces aparece su descripción. De ellas, dos en
Mateo, de las que leemos la primera. Probablemente se trata de dos episodios
distintos. El número de cinco mil seguramente es un número no estadístico sino
simbólico, aunque no sepamos exactamente en qué clave habría que interpretarlo.
El amor de Dios se ha manifestado en Cristo
La
segunda lectura de hoy es un himno lleno de entusiasmo lírico, en que Pablo
alaba a Dios por lo que ha hecho por la humanidad: su amor se nos ha
manifestado en Cristo Jesús. Es valiente el apóstol al afirmar que nada ni
nadie -todos los seres y fuerzas posibles e imaginables- pueden destruir o
apartarnos de ese amor. Con interrogantes retóricos y respuestas muy vivas,
expresa Pablo su total confianza en el amor de Dios. Claro que no se trata aquí
del amor que nosotros tenemos a Cristo, que por desgracia es bien frágil y
cedería a muchas de estas fuerzas. Sino del amor que Dios nos tiene a nosotros,
y que se ha manifestado en Cristo Jesús: ese sí que es invencible. Con la ayuda
de ese amor, venceremos todas las dificultades que nos salgan al camino. Como
fue venciéndolas Pablo en su agitada vida de apóstol.
Pablo
nos infunde esperanza. No es que vayan a faltamos tentaciones y obstáculos en
nuestra particular historia de salvación. Pero con el apoyo de Dios, todo nos
es posible. Nada nos puede separar de su amor. Esta es la fuerza más segura que
tenemos a favor nuestro. ¿Creemos esto de veras? ¿Tenemos esta confianza de
Pablo en el amor de Dios? Y si es así, ¿por qué andamos a veces tan poco
animados por la vida?
La comida y la bebida de Dios, la comida verdadera
Dios
sabe del hambre y de la sed de la humanidad y nos da beber y de comer. La
invitación es muy antigua, y nos la ha transmitido Isaías: "Acudid por
agua... venid, comed sin pagar vino y leche gratis... comeréis bien...".
Lo
hemos experimentado de una manera más concreta y plena cuando Cristo Jesús, el
Hijo de ese Dios misericordioso, ha pasado por la vida "haciendo el
bien" y atendiendo a todos los que pasaban malos momentos. Esta multiplicación
de panes -y además, en abundancia: sobra comida: señal de que han llegado los
tiempos mesiánicos- se enmarca en toda una vida en que aparece Jesús curando,
escuchando, enseñando, consolando, resucitando, perdonando. Además de su poder
divino, Jesús muestra una y otra vez un corazón lleno de misericordia.
No
sólo hay hambre de pan. Lo que más regaló Jesús a sus contemporáneos fue
esperanza y sentido de la vida. El profeta Isaías apunta a cuál es el alimento
verdadero: "¿por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en
lo que no da hartura?". El profeta nos habla de la Palabra y de la Alianza
que nos ofrece Dios. La metáfora de la comida y de la bebida es muy apropiada
para hacer comprender otros bienes que nos regala Dios: su cercanía, su perdón,
su amor. Como hizo tantas veces Jesús, que utilizó el ambiente de una comida, o
a veces la imagen de la misma, para proclamar el perdón y la salvación de Dios.
También
a los cristianos de nuestro tiempo nos ofrece Dios la verdadera respuesta a
nuestras preguntas y hambres.
Dadles vosotros de comer
Además,
nos invita a que nosotros, por nuestra parte, demos de comer a los demás. Los
apóstoles tenían buen corazón. De ellos salió la idea de que la gente debía
estar ya muy cansada y hambrienta. Era hora de enviarlos a descansar y a
alimentarse. Pero para Jesús eso no bastaba.
En
un primer momento, parece como si Jesús quisiera poner a prueba a sus
discípulos. Les dice: "dadles vosotros de comer". Pero ¿cómo iban a
poder dar de comer a tanta gente si tenían sólo cinco panes y dos peces? Menos
mal que Jesús está dispuesto a salir al paso del problema con su milagro.
Pero
sigue en pie la primera consigna de Jesús: dadles vosotros de comer. No todo lo
hace Dios. No todo lo provee Cristo con su milagro. Es interesante el matiz que
aporta Mateo: Cristo da los panes y peces multiplicados a los discípulos, y
luego estos se los dan a la gente. Los cristianos, los discípulos de Jesús,
deben compartir con él su compasión y su sintonía con el hambriento. En todos
los sentidos del hambre y de la sed. Los cristianos somos colaboradores de ese
Dios y de ese Cristo que quiere saciar el hambre y la sed de la humanidad.
Consigna
que sigue en pie para su comunidad eclesial: ¿no es lo que está haciendo
en el mundo, hace ya dos mil años? ¿a cuántos ha partido la comunidad cristiana
el Pan con mayúscula de la Eucaristía y los demás sacramentos, y el pan con
minúscula de la atención sanitaria, del alimento, del consuelo, de la cultura?
La Iglesia, o sea nosotros, aprendemos continuamente la lección de solidaridad
y buen corazón de Cristo Jesús.
La
caridad de Cristo es concreta. La caridad de sus seguidores lo debe ser
también: la atención a los enfermos, a los ancianos, a los que física o moralmente
tienen hambre y sed, a los familiares o amigos en situación difícil, a los
inmigrantes que encuentran difícil la incorporación a nuestra sociedad...
Nosotros no podremos hacer milagros. Pero sí podemos atender al que pasa
necesidad y dedicarle nuestro tiempo, nuestro interés, y todos los medios,
morales y materiales que estén a nuestro alcance. Eso no sólo con los del Tercer
Mundo, sino también con los más cercanos a nosotros, empezando por nuestra
propia comunidad y familia. A nuestro lado hay personas que tienen sed, que
pasan hambre: de agua, de pan, y también de amor y de felicidad y de sentido de
la vida.
Muchas
personas están verdaderamente en el desierto, perdidas por el mundo, como la
gente que seguía a Jesús, con sus carencias de paz, de amor, de comunicación,
de seguridad, de sentido de la vida. ¿Conocemos nosotros la situación de
nuestro mundo?, ¿sintonizamos con las grandes preocupaciones de la humanidad?,
¿qué hacemos para salir al paso de esa sed y de esa hambre?, ¿se nos ocurre
sólo invitarles a que se vayan a comprar comida al pueblo vecino?
En
el juicio final, que nos contará Mateo en uno de sus últimos capítulos, la
primera prueba o test de si hemos sido buenos discípulos de Jesús y merecemos
su Reino va a ser esta: si hemos dado o no de comer al hambriento.
Además,
él lo interpreta como un gesto hecho (o no hecho) a él mismo: "tenía
hambre y me disteis de comer... a mí me lo hicisteis". Vale la pena
recoger también el matiz de Isaías: "acudid a por agua también los que no
tenéis dinero... tomad sin pagar vino y leche gratis". Dar gratis, porque
también nosotros recibimos gratis los dones de Dios.
Tomad y comed, tomad y bebed
En
la Eucaristía tenemos nosotros más suerte que los que comieron los panes y
peces milagrosamente multiplicados por Jesús. En la Eucaristía tenemos un
sacramento admirable, en el que el mismo Jesús se ha querido convertir en
alimento para nuestro camino. Cristo se nos como la Palabra: es nuestro
Maestro, que continuamente nos enseña los caminos de Dios, y se nos da como
comida y alimento de vida eterna: partimos el pan y repartimos el vino, que él
nos ha dicho -y su palabra se mantiene veraz para siempre- que son su propio
Cuerpo y su propia Sangre. Él ya sabía que nuestro camino era difícil. Que
muchas veces nos encontraríamos perdidos en el desierto y sufriríamos sus
cansancios y hambres. Por eso pensó en este sacramento. En el Padrenuestro
pedimos a Dios: "danos hoy nuestro pan de cada día". Ciertamente Dios
nos ha dado el mejor Pan: Cristo mismo.
También
en la Eucaristía podemos cumplir la consigna de Jesús: "dadles vosotros de
comer". Los diversos ministerios que se ponen en marcha en la vida de la
comunidad (catequistas, educadores, atención sanitaria a los enfermos y
ancianos, acompañamiento a los inmigrantes o a los marginados) se concretan
también dentro de la celebración litúrgica: no sólo podemos celebrar bien
nosotros, y en profundidad, el sacramento de la Eucaristía, sino también ayudar
a los demás, transmitiéndoles, como hicieron los primeros discípulos, la comida
multiplicada por Cristo, la Palabra, la invitación a la oración, la posibilidad
del canto, la explicación de la Palabra, la Eucaristía misma... Proclamar bien
las lecturas bíblicas, dirigir bien los oportunos cantos, guiar la celebración
con bien preparadas moniciones, y sobre todo el ministerio de la presidencia y
la homilía, ayudan a todos a aprovechar más ese alimento que Cristo nos ofrece.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A
(JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XVIII TIEMPO ORDINARIO 2026
(02 DE AGOSTO)
TEMA “COMIERON
TODOS HASTA QUEDAR SATISFECHOS”
01.- UNIDOS
EN LA FIESTA (Joaquin Madurga)
Unidos en la fiesta,
la alegría se hace canción.
Unidos en la fe,
la alegría se hace oración.
Cantaremos al Señor
aleluyas con himnos y salmos,
porque grande es el amor
que en nosotros por siempre mostró.
CANTAD, (CANTAD)
CANTAD,
(CANTAD)
CANTAD. (CANTAD)
Cantaremos la bondad
del Señor que nos sienta a su mesa,
y nos llama a comulgar
como hermanos su vino y su pan.
Nuestras voces cantarán
el amor de su misericordia,
porque sabe perdonar
y nos llena de eterna bondad.
Cantaremos al Señor
aleluyas al son de instrumentos
y será nuestra canción
la alabanza que ensalza su amor.
02.- JUNTOS
CANTANDO LA ALEGRIA (Cesareo Gabarain)
JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA
DE VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR
JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS
LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.
1.- Somos la Iglesia peregrina que Él
fundó,
somos un pueblo que camina sin cesar.
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,
nuestro amigo Jesús nos llevará.
2.- Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una esperanza que empapa nuestro esperar.
Aunque la noche nos envuelva en su
inquietud,
nuestro amigo Jesús nos guiará.
3.- Es el Señor, nos acompaña al caminar,
con su ternura a nuestro lado siempre va.
Si los peligros nos acechan por doquier,
nuestro amigo Jesús nos salvará.
03..- VAYAMOS
JUNTOS (Alfonso Luna)
Vayamos juntos al altar
alabando el nombre del Señor
VENID LOS HAMBRIENTOS,
VENID LOS CANSADOS,
VENID A LA FIESTA DE SU PAN. [BIS TODO]
1.- En su nombre nos hemos reunido
su palabra es fuente de verdad
unamos nuestras voces,
juntemos nuestras manos,
venid a la fiesta de su pan.
2.- En domingo nos hemos reunido
es la fiesta de tu comunidad
unid los corazones,
unamos nuestras manos,
venid a la fiesta de su pan.
3.- Hoy la misa a todos nos congrega
es la fiesta de la fraternidad
unamos nuestras voces,
juntemos nuestras manos,
venid a la fiesta de su pan.
04.- UN NIÑO SE TE ACERCO
1.- Un niño se te acercó aquella tarde,
sus cinco panes te dio para ayudarte,
los dos hicisteis que ya no hubiera hambre.
(bis)
2.- La tierra, el aire y el sol son tu
regalo,
y mil estrellas de luz sembró tu mano.
El hombre pone su amor y su trabajo. (bis)
3.- También yo quiero poner sobre la mesa
mis cinco panes que son una promesa
de darte todo mi amor y mi pobreza. (bis)
04A.- UN NIÑO SE TE ACERCO (Cesareo Garabain)
1.- Un niño se te acercó aquella tarde,
sus cinco panes te dio para ayudarte,
los dos hicisteis que ya no hubiera hambre.
(bis)
2.- La tierra, el aire y el sol son tu
regalo,
y mil estrellas de luz sembró tu mano.
El hombre pone su amor y su trabajo. (bis)
3.- También yo quiero poner sobre la mesa
mis cinco panes que son una promesa
de darte todo mi amor y mi pobreza. (bis)
05.- EUCARISTIA, MISTERIO DE AMOR
1.- Eucaristía, misterio de amor,
Eucaristía, comida del pan.
Hoy le comemos en esta mesa,
hoy nos unimos al comulgar.
CRISTO ESTA AQUÍ, VINO AL ALTAR.
DIOS ES COMIDA QUE SE NOS DA. (BIS)
2.- Tu vida, joven, tiene sentido,
cuando te acercas a comulgar;
en esta fiesta, Cristo te invita:
Dios es comida, comparte tu pan.
3.- Eucaristía, es su regalo,
Eucaristía es un gran don:
en esta Misa lo celebramos
todos unidos en comunión.
06.- HAMBRE
DE DIOS (J.A. Espinoza)
NO PODEMOS CAMINAR
CON HAMBRE BAJO EL SOL,
DANOS SIEMPRE EL MISMO PAN:
TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR.
1.- Comamos todos de este Pan,
el Pan de la unidad.
En un cuerpo nos unió el Señor,
por medio del amor.
2.- Señor, yo tengo sed de TI,
sediento estoy de Dios;
pero pronto llegaré a ver
el rostro del Señor.
3.- Por el desierto el pueblo va
cantando su dolor;
en la noche brillará tu luz,
nos guía la verdad.
07..- DANOS
DE TU PAN SEÑOR
DANOS DE TU PAN, SEÑOR,
DANOS DE TU PAN. [BIS]
QUE ES COMO EL AMOR, TU PAN,
ES COMO EL AMOR;
CUÁNTO MÁS SE DA, SEÑOR,
MÁS ABUNDARÁ. [BIS]
1.- Siento pena de la gente
que va errante como oveja sin pastor,
tengo miedo desfallezcan
si no encuentran un apoyo en su aflicción.
2.- Cinco panes y dos peces
compartidos con amor con los demás,
son el signo del milagro
que en el mundo logra la fraternidad.
3.- Repartid con los hermanos,
repartid con los hambrientos vuestro pan,
y en la mesa de los hombres
para todos habrá pan hasta sobrar.
08.- LA MISA NO TERMINA
LA MISA NO TERMINA AQUÍ EN LA IGLESIA.
AHORA LA EMPEZAMOS A VIVIR. [BIS]
1.- Porque en la vida, cada día,
recordaremos lo que aquí
hemos vivido y aprendido a compartir.
2.- Hemos de ser la levadura,
hemos de ser semilla y luz.
Junto a nosotros, caminando, viene Jesús.
09.- SANTA MARIA
DEL CAMINO (J.A. Espinoza)
1.- Mientras recorres la vida, tú nunca
solo estás,
contigo por el camino santa María va.
VEN CON NOSOTROS AL CAMINAR, SANTA MARÍA,
VEN. (BIS)
2.- Aunque te digan algunos que nada puede
cambiar,
lucha por un mundo nuevo, lucha por la
verdad.
VEN CON NOSOTROS AL CAMINAR, SANTA MARÍA,
VEN. (BIS)
3.- Si por el mundo los hombres sin
conocerse van,
no niegues nunca tu mano al que contigo va.
VEN CON NOSOTROS AL CAMINAR, SANTA MARÍA,
VEN. (BIS)
4.- Aunque parezcan tus pasos inútil
caminar,
tú vas haciendo caminos: otros los
seguirán.