SANTA ROSA BENDITA, DEL PERÚ RADIANTE ESTRELLA.
COMENTARIO
Santa Rosa de Lima nació el 30 de abril de 1586 en
la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces
capital del virreinato del Perú. Su nombre original fue Isabel Flores de Oliva.
Era una de los trece hijos habidos en el matrimonio de Gaspar Flores, natural
de San Juan de Puerto Rico, con la limeña María de Oliva. Recibió bautismo en
la parroquia de San Sebastián de Lima. En compañía de sus numerosos hermanos,
la niña Rosa se trasladó al pueblo serrano de Quives, en la cuenca del Chillón,
cuando su padre asumió el empleo de administrador de un obraje donde se
refinaba mineral de plata. En 1597 recibe en ese pueblo, el sacramento de la
confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo Toribio Alfonso de
Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la jurisdicción.
Se vive en Lima un ambiente de efervescencia
religiosa y una población que ponía gran énfasis en las virtudes y calidad de
vida cristianas. Alrededor de sesenta personas fallecieron en "olor de
santidad" en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del
XVIII. A Santa Rosa le atraía con singular fuerza el modelo de la dominica
Catalina de Siena y esto la decidió a cambiar el sayal franciscano por el
hábito blanco de terciaria de la Orden de Predicadores, aparentemente desde
1606.
Estaba bien dotada para las labores de costura,
con las cuales ayudaba a sostener el presupuesto familiar y se rodeó de mujeres
virtuosas, junto con amigos de la casa paterna y allegados al hogar del
contador Gonzalo de la Maza. Sus consejeros espirituales ejercieron profunda
influencia sobre Rosa y resultaron cómplices de sus visiones y tormentos. Hacia
1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de Herrera, labró
una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un
espacio de poco más de dos metros cuadrados (que todavía hoy es posible
apreciar) en donde se recogía a orar y a hacer penitencia. Y en marzo de 1617,
celebró en la iglesia de Santo Domingo de Lima su místico desposorio con
Cristo, siendo fray Alonso Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus
dedos el anillo en señal de unión perpetua.
Se trasladó a residir en los últimos cuatro o
cinco años de su vida a la casa de su bienhechor y confidente Gonzalo de la
Maza. En torno a su lecho de agonía pidió que entonase una canción con
acompañamiento de vihuela. Así entregó la virgen limeña su alma a Dios,
afectada por una aguda hemiplejia, el 24 de agosto de 1617, en las primeras
horas de la madrugada. El mismo día de su muerte, por la tarde, se efectuó el
traslado del cadáver de Santa Rosa al convento grande de los dominicos, llamado
de Nuestra Señora del Rosario. Al día siguiente, 25 de agosto, hubo una misa de
cuerpo presente y luego se procedió sigilosamente a enterrar los restos de la
santa en una sala del convento, sin toque de campanas ni ceremonia alguna, para
evitar la aglomeración de fieles y curiosos.
El proceso de beatificación y canonización de Rosa
empezó casi de inmediato, promovida por el arzobispo de Lima, Bartolomé Lobo
Guerrero (1617-1618). Clemente X la canonizó en 1671. Desde un punto de vista
histórico, Santa Rosa de Lima sobresale por ser la primera santa de América.
Actualmente es patrona de Lima, América, Filipinas e Indias Orientales y de la
Policía Nacional del Perú, del colegio de enfermeras y de muchas instituciones
educativas, sociales y de caridad.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE ENTRADA Mt
25, 4
Esta es una
virgen sabia y prudente, que salió a recibir a Cristo con la lámpara encendida.
ORACIÓN COLECTA
Oh,
Dios, tú hiciste que santa Rosa de Lima, encendida en tu amor, se apartara del
mundo y se consagrara solo a ti en la austeridad de la penitencia, concédenos,
por su intercesión, que, siguiendo en la tierra los caminos que conducen a la
vida, gocemos en el cielo del torrente de tus delicias. Por nuestro Señor
Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura
del libro del Eclesiástico 3, 17-24
Hijo mío,
en tus asuntos procede con humildad, y te querrán más que al hombre generoso.
Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque
es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes. No
pretendas lo que es demasiado difícil para ti, no investigues lo que supera tus
fuerzas; atiende a lo que te han encomendado, y no te preocupes por lo profundo
y escondido; no te preocupes por lo que te excede, aunque te enseñen cosas que
te desbordan; ¡son tan numerosas las opiniones de los hombres! y sus locas
fantasías los extravían.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 15, 1-2.5.7-8.11)
El
Señor es el lote de mi heredad.
Protégeme,
Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor
es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. R.
Bendeciré
al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo
siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré. R.
Me
enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de
alegría perpetua a tu derecha. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3,
8-14
Hermanos:
Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo
Jesús, mi Señor. Por Él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar
a Cristo y existir en Él, no con una justicia mía de la ley, sino con la que
viene de la fe en Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.
Para conocerlo a Él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus
padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar. Un día a la resurrección
de entre los muertos. No es que haya conseguido el premio, o que ya esté en la
meta: yo sigo corriendo a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para
mí. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Solo busco una cosa:
olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante,
corro hacia la meta, para ganar el premio, de la vocación celestial, que es
llamada de Dios en Cristo Jesús.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO St 1, 18
Aleluya. El Padre, por propia iniciativa, con la
Palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus
criaturas. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Lectura
del santo Evangelio según Mateo 13, 31-35
En aquel
tiempo, Jesús propuso esta parábola a la gente: «El Reino de los Cielos se
parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más
pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace
un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus
ramas». Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a la
levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo
fermente». Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no
les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca
diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la creación del mundo».
ORACIÓN UNIVERSAL
Con
la confianza en que el Buen Dios escucha cada una de nuestras súplicas y conoce
las necesidades de los que lo invocan. Presentemos nuestras plegarias a Dios,
nuestro Padre.
1.- Por la
Iglesia, para que, a ejemplo de Santa Rosa de Lima, se mantenga fiel en su fe y
en la caridad al servicio de los más pobres. Roguemos al Señor.
2.- Por el
Papa León, Obispos y Presbíteros, para que, al ejemplo de Santa Rosa de Lima,
sigan siendo valientes maestros de la verdad, defensores de la dignidad humana
y constructores de paz. Roguemos al Señor.
3.- Por las
autoridades civiles y militares, para que, a ejemplo de Santa Rosa de Lima,
siempre busquen el progreso de nuestros pueblos y la defensa de los pobres y
marginados. Roguemos al Señor.
4.- Por
nuestras familias, para que, a ejemplo de Santa Rosa de Lima, seamos signos de
unidad, amor y esperanza en el Dios que nos salva. Roguemos al Señor.
Dios
Padre todopoderoso, escucha nuestra oración y concédenos crecer cada día en
servicio, entrega y humildad, en la construcción de tu Reino de amor. Por
Jesucristo Nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor,
al proclamarte admirable en santa Rosa de Lima, virgen, suplicamos humildemente
a tu majestad que, así como te agradaron sus méritos, aceptes de igual modo
nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNIÓN Mt 25, 6
Que llega
el esposo, salgan a recibir a Cristo, el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor,
Dios nuestro, alimentados por la participación en estos dones divinos, te
pedimos que, a ejemplo de santa Rosa de Lima, llevando en nuestro cuerpo la
muerte de Jesús, nos esforcemos por unirnos solamente a ti. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 31: 1Co 2, 1-5; Sal 118,
97. 98.100.101.102; Lc 4, 16-30.
Martes 01: 1Co 2, 10b-16; Sal 144,
8-9. 10-11. 12-13ab. 13cd-14; Lc 4, 31-37.
Miércoles 02: 1Co 3, 1-9;
Sal 32, 12-13. 14-15. 20-21; Lc 4, 38-44.
Jueves 03: 1Co
3, 18-23; Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6; Lc 5, 1-11.
Viernes 04: 1Co
4, 1-5; Sal 36, 3-4. 5-6. 27-28, 39-40; Lc 5, 33-39.
Sábado 05: 1Co
4, 6b-15; Sal 144, 17-18, 19-20. 21; Lc 6, 1-5.
Domingo 06: Ez
33, 7-9; Sal 94, 1-2. 6-7c. 7d-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20.
SANTA ROSA DE LIMA
(+ 1617)
El honrado y humilde hogar limeño de Gaspar Flores y María de Oliva, en el cual
nació, el 20 de abril de 1586, la niña a quien en el bautismo llamaron Isabel,
pero que desde la infancia había de recibir el sobrenombre de Rosa, nos parece,
en el gran día del nacimiento de la Santa, un trasunto de Belén y de la humilde
gruta en que vino a este mundo el Hijo de Dios. Belén, porque allí nació la
primera flor de santidad que perfumó al Nuevo Mundo; Belén, por la pobreza de
sus moradores, que pertenecían a la modesta clase media; Belén, por el ambiente
bucólico que se respiraba y aún se respira en el huerto que circunda la
histórica morada, el humilde aposento hoy convertido en oratorio, en donde vino
al mundo Santa Rosa de Lima.
Además, si en
mirada de conjunto se abarca el agitadísimo mundo de aquellos tiempos, si se
contempla la tragedia del Occidente cristiano, que, con la defección de las
naciones protestantes y con la crisis y guerras de religión de las católicas,
queda dividido en dos bandos que luchan encarnizadamente por la hegemonía; si
en el terreno intelectual, moral, disciplinario, se sigue con atención el duelo
a muerte de la Reforma y Contrarreforma, y se admira la oportunidad con que la
Providencia divina saca, por decirlo así, de la nada toda un mundo nuevo, toda
una familia de futuras naciones, y pone casi todo su peso del lado de la fe
tradicional, inclinando así en favor de ésta la balanza de los destinos: en
este cuadro de grandiosidad mundial y de trascendencia histórica incalculable,
la pequeña Lima del siglo XVI, perdida en las lejanías del Perú colonial, evoca
espontáneamente el recuerdo de Belén, y la estrella que en su cielo se levanta
nos aparece como el signo del gran Rey y del advenimiento de tiempos mejores,
en que acabará por imponerse la fe católica contra la herejía. "A la
Ciudad de los Reyes, como se suele llamar a Lima -dice la bula de canonización,
de Clemente X-, no le podía faltar su estrella propia que guiara hacia Cristo,
Señor y Rey de Reyes": "Civitati enim regum, qualis dicitur Lima,
suum debebabur sydus, quod ad Christum Dominum regem regum dux esset" (a.1671).
Es una delicia
para el historiador católico y para todo cristiano sincero contemplar el
despliegue de fuerza que la Iglesia emplea en el mundo recién descubierto para
ensanchar las fronteras del Reino de Cristo, para consolidar su posesión con el
establecimiento de la jerarquía y para ganar. mediante nuevas conquistas en
América, la batalla que libraba contra el protestantismo en Europa.
Su misión
consiste en ganar el mundo para Cristo mediante un testimonio multiforme.
"Serán mis testigos hasta los confines del mundo" (Act. 1,8). Este
multiforme testimonio no faltaba, sino sobreabundaba en América.
Testimonio de
la palabra, por boca de los incontables misioneros que se repartían por
doquier, con éxito creciente, los campos de la evangelización.
En tiempos de
Santa Rosa más de dos mil habían atravesado el Atlántico y habían recorrido el
nuevo continente en todas direcciones, realizando el inaudito portento de
convertirlo, en menos de un siglo, de pagano en cristiano.
Testimonio
de la sangre, vertida con abundancia por tantos mártires de que nos hablan
las crónicas de aquellos tiempos, para que con este milagroso riego germinara y
fructificara la semilla de la evangelización.
Testimonio de
la luz, que brilló en la sabiduría de sus concilios, en la institución de sus
universidades, en las obras inmortales de cronistas, historiadores y
escritores. en las admirables Leyes de Indias, en la organización,
multiplicación y disposición inteligente de las nuevas sedes episcopales.
Clarísima
aurora llena de promesas que las misionólogos comparan con la que iluminó al
mundo romano en la predicación de los apóstoles.
Testimonio de
la santidad, que alumbró a todo el continente a través de la vida ejemplar de
tantos prelados y misioneros, enviados a estas tierras por la Madre Patria para
admiración y edificación de las nuevas cristiandades. Son muchos los nombres
que registra la historia, y cada país honra de modo especial a quienes
directamente lo santificaron con su presencia y acción; pero no cabe duda que
entre todos descuellan, para gloria de la patria de Santa Rosa, Santo Toribio
Alfonso de Mogrovejo, "la mayor lumbrera del episcopado en América",
"totius episcopatus americani luminare maius", al decir del Concilio
Plenario de la América Latina, y San Francisco Solano, el taumaturgo y figura
misionera de mayor relieve en los tiempos coloniales.
Pero al
finalizar el siglo XVI algo faltaba a este múltiple y glorioso testimonio y era
que, al lado de los santos oriundos de España y que se habían santificado en
América, surgieran santos nacidos en este continente y del todo identificados
con él. Y Dios en su infinita bondad otorgó al Nuevo Mundo ese precioso don.
Muchos santos y santas ocultos debe haber habido en este privilegiado
continente desde los días de su descubrimiento y primera evangelización, puesto
que una de las notas de la verdadera Iglesia es el florecimiento de la santidad
bajo todos los cielos y todas las latitudes; pero sólo tres han alcanzado hasta
ahora el honor de la canonización: el contemporáneo de Santa Rosa, San Felipe
de Jesús, originario de la Nueva España y protomártir del Japón, donde murió
crucificado y atravesado con triple lanza (+ 1597); Santa Mariana de Jesús
Paredes, llamada "la azucena de Quito" por
su pureza angelical unida a una heroica penitencia, y Santa Rosa de Lima, cuyo
perfume podemos decir que ha embalsamado al mundo entero, al insertarse su
fiesta en el calendario universal. El primero es una florecilla rubicunda de la
Orden seráfica; la segunda es un retoño de la Compañía de Jesús, de cuya recia
espiritualidad se nutrió, y la tercera es una gloria de la Orden dominicana, de
la cual fue terciaria y cuyo espíritu poseyó con plenitud.
Santo Rosa vino
al mundo cuando ya tocaba a su ocaso el gran siglo de España, el siglo XVI. Su
vida, breve, interior, escondida, carece del movimiento y dramatismo que llama
la atención en las vidas de los grandes apóstoles, de los grandes misioneros,
de los personajes epónimos que llevan el sobrenombre de "magnos" y
que hacen época en la historia de la Iglesia y del mundo.
Así resume el
Breviario Romano—"pro festo simplificato"—su vida admirable,
apegándose con fidelidad a la verdad histórica, según consta en los procesos:
"La primera flor de santidad de la América meridional, Santa Rosa, virgen,
nacida en Lima, de padres cristianos, ya desde la cuna empezó a resplandecer
con los indicios de su futura santidad, porque su rostro infantil, tomando la
apariencia de una rosa, dio ocasión a que se le diera este nombre. Para no
verse obligada por sus padres a contraer matrimonio, cortó ocultamente su
bellísima cabellera. Su austeridad de vida fue singular. Tomado el hábito de la
Tercera Orden de Santo Domingo, se propuso seguir en su arduo camino a Santa
Catalina de Sena. Terriblemente atormentada, durante quince años, por la aridez
y desolación espiritual, sobrellevó con fortaleza aquellas agonías más amargas
que la misma muerte. Gozó con admirable familiaridad de frecuentes apariciones
de su Ángel Custodio, de Santa Catalina de Sena y de la Virgen Madre de Dios, y
mereció escuchar de los labios de Cristo estas palabras: "Rosa de mi
corazón, sé mi esposa". Famosa por sus milagros antes y después de su
muerte, el papa Clemente X la colocó en el catálogo de las santas
vírgenes". Hasta aquí el Breviario Romano.
Pero esta vida
humilde y oculta entraña un mensaje de gran trascendencia que bien podemos
calificar de providencial y actualísimo. Providencial para su tiempo, y de
perenne actualidad, porque contiene la quintaesencia del Evangelio y va
directamente contra el espíritu que anima al renacimiento pagano, que es una de
las características de los tiempos modernos.
Ateniéndonos a
lo principal y considerando las necesidades de los tiempos, señalaremos cuatro
renglones en este mensaje realmente completo y ecuménico: Amor, oración, pureza
y sacrificio.
El mundo de
aquel entonces, mundo del Renacimiento y de la Reforma, que exaltaba
exageradamente los valores naturales y paganos y subestimaba todo lo
sobrenatural, necesitaba, además del anatema fulminado contra sus errores y de
la palabra de los heraldos de la verdad, el lenguaje contundente de los hechos,
la doctrina de Cristo vivida en toda su integridad, y eso tuvo en los
numerosos santos suscitados por Dios en el siglo xvi y lo vio admirablemente
confirmado en aquel retoño del Nuevo Mundo que fue Santa Rosa, alma que desde
la más tierna edad supo valorar las realidades sobrenaturales, alma totalmente
abrasada en divina caridad, que a los cinco años se consagraba íntegramente al
Esposo inmaculado, que para Él sólo vivía y que mereció al fin de su carrera
escuchar de labios de Cristo esta declaración de amor, incomprensible para el
mundo: "Rosa de mi corazón, sé tú mi esposa". Ese amor con el
cual nuestra Santa se esforzaba en corresponder a Cristo, y Cristo Crucificado,
es clave que nos explica el sesgo heroico de su vida: su fuga del mundo sin
dejar de vivir en medio de él; su vida eremítica en minúscula celda construida
con sus manos; su rompimiento con toda vanidad; el tanto furor con que armaba
su brazo y flagelaba su carne inocente en anhelo insaciable de asemejarse más y
más a su Amado divino; su fina sensibilidad para descubrir la presencia y
vestigio de Dios en todas las cosas.
Aún se conserva
y se visita con mucha edificación, al lado de su casa, un cuarto que la caridad
de la Santa convirtió en pequeño hospital, al cual ella conducía a enfermas
encontradas en extrema miseria y que tenían la dicha de recibir de las manos de
nuestra Santa una atención cuya delicadeza y heroísmo rayan en lo increíble.
Cosa parecida acontecía tratándose de las necesidades de orden moral, a cuyo
remedio acudía solícita nuestra Santa en cuanto de ella dependía, preocupándose
por la evangelización y atención espiritual de los indios, de los negros, de
los infieles, y, al no poder ocuparse de esto por sí misma, recomendándolo a
quienes podían y contribuyendo con limosnas que ella misma colectaba al
sostenimiento de algún seminarista pobre, como verdadera precursora de la Obra
de Vocaciones.
Esta divina
caridad, de flama tan seráfica al elevarse hacia Dios y de sentido tan humano
al extenderse hacia el prójimo, encendió en el alma de Rosa la luz de la
contemplación, y ciertamente en grado eminente. Así lo persuaden sus hechos,
sus escritos y el testimonio unánime de quienes la conocieron y trataron, tal
como aparece en los Procesos y en el amplio estudio de los Bolandistas. Aquel
amor a la soledad; aquella asiduidad con que frecuentaba y pasaba largas horas
en su celdita de anacoreta, que aún subsiste; aquella fervorosa vida
eucarística, tan rara en su tiempo; aquella filial devoción a la Madre de
Dios; aquel espíritu de penitencia y amor apasionado a la cruz, son indicios
ciertos de la intimidad con Dios y de la elevación habitual en que vivía su
alma. El padre Villalobos asegura en su declaración que "había alcanzado
una presencia de Dios tan habitual, que nunca, estando despierta, lo perdía de
vista". El doctor Castillo, íntimo y autorizado confidente y examinador de
la Santa, asegura que desde los cinco años empezó a practicar la oración mental
y que a partir de los doce hasta su muerte su oración fue la que los autores
místicos llaman unitiva. Y, en general, como asevera L. Hansen, O. P., el
testimonio de sus directores, los padres de la Orden de Santo Domingo y de los
varios padres de la Compañía de Jesús que largamente la conocieron y trataron,
es unánime al reconocer los dones extraordinarios de oración con que el Señor
la regaló, elevándola hasta los más altos grados de la vida mística.
Es también la
divina caridad en que se abrasaba aquella alma santa la que explica los dos
rasgos que la oración litúrgica de su fiesta señala como característicos de su
espiritualidad: la pureza y el sacrificio: "Virginitatis et patientiae
decore Indis florescere voluisti". Porque el amor, o encuentra parecidos a
los que se aman, o los hace tales. Enamorada de Jesús Crucificado, Santa Rosa
se aplicó con invencible constancia a reproducir en sí misma la imagen del
Divino Modelo de quien proféticamente se dice en el Cantar de los Cantares
5,10: "Dilectus meus candidus et rubicundus": mi amado es cándido y
rubicundo. Es blanco, dicen los sagrados intérpretes, por su pureza y santidad
sin límites, y es rojo por su sacrificio de redención.
La contemplación
de esa pureza y santidad hizo nacer en Santa Rosa el anhelo de la imitación y
la movió a realizarlo en forma extraordinaria. Conserva hasta la muerte su
inocencia bautismal; hace a los cinco años voto de virginidad; rechaza sin
vacilaciones toda proposición de matrimonio, aun cuando sea su propia madre
quien porfiadamente la haga; afea con varias industrias su natural hermosura;
corta sin miramientos su blonda cabellera; se niega a aceptar el nombre de
Rosa, por parecerle llamativo y peligroso, hasta que la Santísima Virgen
completa y santifica ese hombre, llamándola Rosa de Santa María; únase a Cristo
con el vínculo del matrimonio espiritual, vínculo inefable que transporta a la
tierra el misterio de los desposorios inmaculados de la Patria eterna, y sigue
hasta el fin de su vida las huellas luminosas de aquella Virgen que la toma por
suya y le comunica un reflejo de su pureza singular.
Pero, para que
la semejanza con Jesús Crucificado sea perfecta, Rosa tendrá que ser para Él
"lirio entre espinas", y a este fin afligirá su carne inocente con
toda suerte de maceraciones: ayunos, vigilias, cilicios, disciplinas,
austeridades que llenan de asombro y que más son para admirarse que para
imitarse.
Configurada así
con la Divina Víctima durante su vida, sólo faltaba el rasgo supremo de la
muerte para que la semejanza fuera perfecta, y la muerte vino con sus terribles
angustias y dolores a convertirla en un acabado retrato del "Varón de
dolores", si bien está colmada medida de dolor no pudo impedir, 'ni siquiera
a la hora de la agonía, aquel gozo íntimo que la había acompañado durante la
vida, escondido en la parte superior de su alma y que se exteriorizó en alguna
forma, momentos antes de morir, en el jubiloso canto de amor que, al son de la
vihuela, entonó por indicación suya una de sus más fieles discípulas, Luisa de
Santa María, que la acompañaba en aquel angustioso trance.
Así
consumaba su sacrificio y preludiaba el cántico nuevo de la
bienaventuranza la admirable virgen Santa Rosa, exhalando el último suspiró en
la fecha que ella misma había anunciado, 24 de agosto de 1617, fiesta de un
santo a quien ella honró durante su vida con una devoción especial y sin duda
con luz profética, el apóstol San Bartolomé.
La oportunidad
del mensaje de la gran Santa limeña con relación a las necesidades de su .tiempo,
el interés permanente de sus grandes lecciones sobre puntos esenciales de la
espiritualidad cristiana, las dotes naturales y sobrenaturales con que Dios la
adornó a fin de que pudiera transmitir al mundo un mensaje de tanta
trascendencia, explican la aceptación general y entusiasta del mismo, su rápida
difusión a través de las muchas obras escritas sobre la Santa, la extensión de
su culto a todo el continente ya desde los tiempos coloniales, y asegura una
creciente gloria, una supervivencia real en el porvenir a la que justamente ha
sido declarada por la Santa Sede Patrona de América e incluida en el catálogo
de los santos, cuya fiesta anualmente celebra la Iglesia universal. Traducimos
a continuación la expresiva y devota oración litúrgica con que se la invoca en
el mundo entero: "Oh Dios Todopoderoso, fuente de todo bien, que has
querido que Santa Rosa floreciera en las Indias con el encanto de su virginidad
y paciencia, y para ello la previniste con el rocío de tu gracia: concédenos a
nosotros tus siervos, que, corriendo en pos de sus perfumes suavísimos,
merezcamos ser el buen olor de Jesucristo. Que contigo vive y reina en la
unidad del Espíritu Santo Dios por todos los siglos. Asi sea".
FÉLIX M. ALVAREZ,
M. Sp. S.
SANTA ROSA DE LIMA, Virgen
"Rosa de Santa
María"
Patrona de América, Perú y
las Filipinas.
El día en que su madre le reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos,
Santa Rosa de Lima le contestó: "Cuando servimos a los pobres y a los
enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo,
porque en ellos servimos a Jesús".
-Catecismo de la Iglesia
Católica, 2449.
Biografía
Rosa de Lima, la primera santa americana canonizada, nació de ascendencia
española en la capital del Perú en 1586. Sus humildes padres son Gaspar de
Flores y María de Oliva.
Aunque la niña fue
bautizada con el nombre de Isabel, se la llamaba comúnmente Rosa y ése fue el
único nombre que le impuso en la Confirmación el arzobispo de Lima, Santo
Toribio. Rosa tomó a Santa Catalina de Siena por modelo, a pesar de la
oposición y las burlas de sus padres y amigos. En cierta ocasión, su madre le
coronó con una guirnalda de flores para lucirla ante algunas visitas y Rosa se
clavó una de las horquillas de la guirnalda en la cabeza, con la intención de
hacer penitencia por aquella vanidad, de suerte que tuvo después bastante
dificultad en quitársela. Como las gentes alababan frecuentemente su belleza,
Rosa solía restregarse la piel con pimienta para desfigurarse y no ser ocasión
de tentaciones para nadie.
Una dama le hizo un día ciertos cumplimientos acerca de la suavidad de la piel
de sus manos y de la finura de sus dedos; inmediatamente la santa se talló las
manos con barro, a consecuencia de lo cual no pudo vestirse por sí misma en un
mes. Estas y otras austeridades aún más sorprendentes la prepararon a la lucha
contra los peligros exteriores y contra sus propios sentidos. Pero Rosa sabía
muy bien que todo ello sería inútil si no desterraba de su corazón todo amor
propio, cuya fuente es el orgullo, pues esa pasión es capaz de esconderse aun
en la oración y el ayuno. Así pues, se dedicó a atacar el amor propio mediante
la humildad, la obediencia y la abnegación de la voluntad propia.
Aunque era capaz de oponerse a sus padres por una causa justa, jamás los
desobedeció ni se apartó de la más escrupulosa obediencia y paciencia en las
dificultades y contradicciones. Rosa tuvo que sufrir enormemente por parte de
quienes no la comprendían.
El padre de Rosa fracasó en la explotación de una mina, y la familia se vio en
circunstancias económicas difíciles. Rosa trabajaba el día entero en el huerto,
cosía una parte de la noche y en esa forma ayudaba al sostenimiento de la
familia. La santa estaba contenta con su suerte y jamás hubiese intentado
cambiarla, si sus padres no hubiesen querido inducirla a casarse. Rosa luchó
contra ellos diez años e hizo voto de virginidad para confirmar su resolución
de vivir consagrada al Señor.
Al cabo de esos años, ingresó en la tercera orden de Santo Domingo, imitando
así a Santa Catalina de Siena. A partir de entonces, se recluyó prácticamente
en una cabaña que había construido en el huerto. Llevaba sobre la cabeza una
cinta de plata, cuyo interior era lleno de puntas sirviendo, así como una
corona de espinas. Su amor de Dios era tan ardiente que, cuando hablaba de Él,
cambiaba el tono de su voz y su rostro se encendía como un reflejo del
sentimiento que embargaba su alma. Ese fenómeno se manifestaba, sobre todo,
cuando la santa se hallaba en presencia del Santísimo Sacramento o cuando en la
comunión unía su corazón a la Fuente del Amor.
Extraordinarias pruebas y gracias.
Dios concedió a su sierva gracias extraordinarias, pero también permitió que
sufriese durante quince años la persecución de sus amigos y conocidos, en tanto
que su alma se veía sumida en la más profunda desolación espiritual.
El demonio la molestaba con violentas tentaciones. El único consejo que
supieron darle aquellos a quienes consultó fue que comiese y durmiese más. Más
tarde, una comisión de sacerdotes y médicos examinó a la santa y dictaminó que
sus experiencias eran realmente sobrenaturales.
Rosa pasó los tres últimos años de su vida en la casa de Don Gonzalo de Massa,
un empleado del gobierno, cuya esposa le tenía particular cariño. Durante la
penosa y larga enfermedad que precedió a su muerte, la oración de la joven era:
"Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu
amor".
Dios la llamó a Sí el 24 de agosto de 1617, a los treinta y un años de edad. El
capítulo, el senado y otros dignatarios de la ciudad se turnaron para
transportar su cuerpo al sepulcro.
El Papa Clemente X la canonizó en 1671.
Aunque no todos pueden imitar algunas de sus prácticas ascéticas, ciertamente
nos reta a todos a entregarnos con más pasión al amado, Jesucristo. Es esa
pasión de amor la que nos debe mover a vivir nuestra santidad abrazando nuestra
vocación con todo el corazón, ya sea en el mundo, en el desierto o en el
claustro.
De los escritos de santa Rosa de Lima.
El salvador levantó la voz
y dijo, con incomparable majestad:
"¡Conozcan todos que
la gracia sigue a la tribulación.
Sepan que sin el peso de las aflicciones no se llega al
colmo de la gracia. Comprendan que, conforme
al acrecentamiento de los
trabajos, se aumenta juntamente la
medida de los carismas. Que nadie se engañe: esta es
la única verdadera escala del paraíso, y fuera de la cruz
no hay camino por donde se pueda subir al cielo!"
Oídas estas palabras, me sobrevino un ímpetu poderoso
de ponerme en medio de la
plaza para gritar con
grandes clamores, diciendo a todas las personas,
de cualquier edad, sexo,
estado y condición que fuesen:
"Oíd pueblos, oíd, todo género de gentes: de parte de
Cristo y con palabras tomadas de su misma boca, yo os
aviso: Que no se adquiere gracia sin padecer aflicciones;
hay necesidad de trabajos y más trabajos, para conseguir
la participación íntima de
la divina naturaleza, la
gloria de los hijos de Dios y la perfecta hermosura del
alma."
Este mismo estímulo me impulsaba impetuosamente
a predicar la hermosura de la divina gracia, me angustiaba
y me hacía sudar y anhelar.
Me parecía que ya no
podía el alma detenerse en la cárcel del cuerpo,
sino que se había de romper
la prisión y, libre y sola,
con más agilidad
se había de ir por el mundo, dando voces: "¡Oh, sí conociesen los mortales
qué gran cosa es la gracia, qué hermosa, qué noble, qué preciosa, cuántas
riquezas esconde en sí, cuántos tesoros, cuántos júbilos y delicias! Sin duda
emplearían toda su diligencia, afanes y desvelos en buscar penas y aflicciones;
andarían todos por el mundo en busca de molestias, enfermedades y tormentos, en
vez de aventuras, por conseguir el tesoro último de la constancia en el
sufrimiento. Nadie se quejaría de la cruz ni de los trabajos que le caen en
suerte, si conocieran las balanzas donde se pesan para repartirlos entre los
hombres.".
PROPUESTA DE CANTOS SANTA ROSA DE LIMA 2026
(30 DE AGOSTO)
TEMA: EL GRANO DE MOSTAZA SE HACE UN ARBUSTO, Y
VIENEN LOS PAJAROS A ANIDAR EN SUS RAMAS”.
01.- REUNIDOS EN ELNOMBRE DEL SEÑOR
(Francisco Palazón)
REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,
QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,
CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE
BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD [BIS]
1.- Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,
tu presencia nos ayuda a caminar,
tu palabra es fuente de agua viva
que nosotros, sedientos, a tu mesa venimos a
buscar.
2.- Purifica con tu gracia nuestras manos,
ilumina nuestra mente con tu luz,
que la fe se fortalezca en tu palabra,
y tu cuerpo, tomado en alimento, nos traiga la
salud.
02.- ESTE PAN (Alfonso Luna)
1.- Este pan y este vino
te ofrecemos hoy
este pan y este cáliz
te ofrecemos hoy.
Es el fruto de nuestro trabajo, Señor
y es el fruto de nuestra unión.
BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR
BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR
2.- Estas manos y estos dones
te ofrecemos hoy
nuestras vidas y estas flores
te ofrecemos hoy.
Es el fruto de nuestro trabajo, Señor
y es el fruto de nuestra unión.
BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR
BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR
POR SIEMPRE, POR SIEMPRE.
03.- PADRE BUENO, DIOS HERMANO
(Cesáreo Gabarain)
1.- Tú, Señor,
que enciendes las estrellas,
Tú que al sol
le das su resplandor,
Tú que cuidas
del pájaro perdido
que va buscando un nido
guiado por tu amor.
Tú que siembras
rosas y trigales,
Tú que al lirio
vistes de esplendor,
nos proteges,
Señor, con más cariño,
pues quieres más a un niño
que al pájaro y la flor.
PADRE BUENO, DIOS ALEGRE,
PRIMAVERA Y MANANTIAL,
DIOS HERMANO, DIOS AMIGO,
PADRE NUESTRO, CELESTIAL.
2.- Tú, Señor, que velas por el pobre,
y al humilde das tu protección,
al que amas le ofreces un tesoro
que vale más que el oro
le das tu corazón.
Tú, Señor, que alumbras mi camino,
Tú que escuchas siempre mi oración,
en tu amor pongo yo mi confianza,
renace mi esperanza, se acuna mi canción.
04.- SI YO NO TENGO AMOR
SI YO NO TENGO AMOR,
YA NADA SOY SEÑOR.
SI YO NO TENGO AMOR,
YA NADA SOY SEÑOR.
El amor es compasivo,
el amor es servicial,
el amor no tiene envidia,
el amor no busca el mal.
El amor nunca se irrita,
el amor no es descortés,
el amor no es egoísta,
el amor nunca es doblez.
El amor disculpa todo,
el amor es caridad,
no se alegra en la injusticia,
sólo goza en la verdad.
Nuestra fe y nuestra esperanza
junto a Dios terminarán,
el amor es algo eterno,
nunca, nunca pasará.
El amor soporta todo,
el amor todo lo cree,
el amor todo lo espera,
el amor es siempre fiel.
05.- VIVE DIOS
(Leonardo Caro)
Cuando sientes que se queman
tus entrañas por amor
y te entregas al llamado sin temor.
Cuando están en armonía
voluntad y corazón
te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.
VIVE DIOS, POR SIEMPRE VIVE DIOS,
EN TU VIDA Y EN TU HISTORIA, VIVE DIOS.
VIVE DIOS, POR SIEMPRE VIVE DIOS,
POR TU MUERTE Y POR TU GLORIA VIVE DIOS.
Cuando estás en la penumbra
aguardando lo peor
y desprecias la existencia y su valor,
si no encuentras un sentido
anda y busca en tu interior
y veras que aun en tu cuerpo vive Dios.
En la pena y la alegría
en el llanto y la canción
en lo malo y en lo bueno del dolor
en la duda o la confianza
con la lluvia o con el sol,
en el centro de tu cuerpo vive Dios.
06.- SANTA ROSA
Santa Rosita de Lima tu eres buenita y bonita como
quisiera hermanita ser buenita como tu
amar siempre a mis hermanos compartir todos con
ellos, hacia agradar a Jesús tan buenito como tú. (bis).
Oh Rosita Desde Cielo ruega nuestro Padre Dios,
pídele para el Perú, paz, amor y bendición.
Santa Rosita de Lima tu eres buenita y bonita como
quisiera hermanita ser buenita como tu
amar siempre a mis hermanos compartir todos con
ellos, hacia agradar a Jesús tan buenito como tú. (bis).
Oh Rosita Desde Cielo ruega nuestro padre dios,
pídele para el Perú, paz, amor y bendición.
07.- DICHOSO EL QUE AMA (Cesareo
Gabarain)
ERES MI RIQUEZA, ERES MI SEÑOR,
ERES LA ALEGRÍA DE MI CORAZÓN.
1.- No son más dichosos los que tiene más poder,
los atormentados por la sed de poseer.
No son más felices los que más dinero tienen,
los que siempre van buscando su interés.
2.- No son más dichosos los mendigos del placer,
los que al agua turbia vienen a calmar su sed.
No son más felices los esclavos de la envidia,
los que olvidan sonreír y agradecer.
3.- Los que siembran odios en lugar de hacer el
bien,
los que ganan siempre y tienen miedo de perder.
No son más felices los hinchados y engreídos,
que desprecian lo pequeño en su altivez.
4.- Mucho más dichosos los que aman la verdad,
los que van brindando su alegría y su bondad.
Los que nos ofrecen el amor de cada día
y reciben el amor de los demás.
08.- HIMNO A SANTA ROSA DE LIMA
Gloria a ti, Rosa bendita,
del Perú radiante estrella.
Flor de los cielos, más bella
que la flor de Jericó. (bis)
1.- Hollando con fe robusta
los placeres de este suelo
desde joven, en el cielo
tu corazón se fijó. (bis)
2.- Al suyo con lazo fuerte
juntóle tu dulce Esposo
y de su amor generoso
suavemente te inflamó. (bis)
