A TODOS LOS QUE ENCUENTREN CONVÍDENLOS A LA BODA

COMENTARIO
En todas las misas en momentos previos a la
comunión se nos recuerda esta gran parábola de las invitaciones: Dichosos los
invitados a la cena del Señor. Pero Mateo el moralista no tarda en ponernos en
alerta: ¡desgraciados los que rechazan la invitación y desgraciados los que
vienen sin hacer un esfuerzo por ser dignos de ella!
De todas las formas, complace detenerse un poco en
la alegría y en la dicha: el reino de Dios se parece a un Dios que celebrada
la boda de su Hijo. Al
decir esto Jesús, pensaba en muchas cosas. En el Padre y en la muchedumbre de
los hombres. Y en él, el hijo del rey y el hermano universal. El, que no está
solamente entre el Padre y los hombres, sino vuelto al Padre y dado a los
hombres, uniendo a Dios y a la humanidad en unas bodas inauditas. No hay nada
tan alegre como unas bodas; no deberíamos perder nunca esta visión de la fiesta
inmensa del evangelio que abre a todos las puertas de Dios.
Jesús insiste en el empeño
del Padre en decirnos: ¡Vengan, todo está preparado! Envió criados... Volvió a
enviar criados... Dijo a los criados: Vayan a las salidas de los caminos y a
todos los que encuentren invítenlos a la boda. El que no se siente alegremente
invitado por Dios no conoce a Dios. Entonces, ¿por qué lo rechazan? Mateo
esboza algunas razones y Lucas las concreta: Uno se marchó a su finca, dice
Mateo, otro a sus negocios. Y Lucas: Acabo de comprar un campo... Acabo de
comprar una yunta de bueyes... Acabo de casarme...Podríamos decir que se trata
de muy buenas razones: ¡Cuantos cristianos rechazan finalmente las invitaciones
de Dios con buenas razones! Ahora la parábola no se dirige a los judíos
amenazados de verse sustituidos por los paganos, sino que se dirige a los
cristianos que dicen: He dejado la práctica religiosa, he dejado de rezar. Y
viene las razones, a veces dramáticas, pero de ordinario lo que escucho se
parece bastante a lo que dice la parábola: Estaba demasiado preocupado por
esto..., por aquello...
Puesto que hacen estas reflexiones, la situación
de ustedes no es ésta. Pero estemos atentos; Dios siempre ofrece sus
invitaciones. Podríamos pensar que hay
aquí dos parábolas: la de la invitación general y los rechazos, y la del
invitado que es expulsado de la fiesta. En realidad, se trata de la misma idea
de invitación, pero tan amplia que al final hay en la sala buenos y malos, como
nos indica también las parábolas de la cizaña y de la red, con las que Jesús
quiere señalar que hasta el final los invitados de Dios, sean los que fueren,
tendrán una oportunidad de hacerse buenos.
Pero es menester: ¡Dichosos los invitados del
Señor! Y termina con una alusión a nuestro comportamiento de invitados. Estamos
en la sala nupcial es la Iglesia, es la asamblea dominical, es el banquete
eucarístico. No falta la llamada al examen de nuestro corazón: Reconozcamos que
somos pecadores... Y antes de la comunión: Cordero de Dios, ten piedad de
nosotros; danos un traje de boda.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE
ENTRADA Sal 129, 3-4
Si llevas
cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?. Pero de ti procede el
perdón, Dios de Israel.
ORACIÓN COLECTA
Te
pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y nos sostenga
continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura
del libro de Isaías 25, 6-10a
Preparará
el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de
manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos
refinados. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el
lienzo extendido sobre todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros, y alejará del país
el oprobio de su pueblo -lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: «Aquí está
nuestro Dios. Esperábamos en Él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien
esperamos. Celebremos y gocemos con su salvación, porque reposará sobre este
monte la mano del Señor».
SALMO RESPONSORIAL (Sal 22, 1-6)
Habitaré
en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es
mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia
fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por
el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas
una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y
mi copa rebosa. R.
Tu bondad y
tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa
del Señor por años sin término. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4,
12-14.19-20
Hermanos:
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la
hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en Aquel
que me conforta caso, hicieron bien en compartir mis tribulaciones. En pago,
conforme a su riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los
siglos de los siglos. Amén. Y. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Ef 1, 17-18
Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza
a la que nos llama. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14
En aquel
tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los
ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que
celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los
convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles
que dijeran a los convidados: "Tengo preparado el banquete, he matado
terneros y reses cebadas y todo está a punto. Vengan a la boda". Pero
ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los
demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron. El rey montó en
cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego
a la ciudad.
Luego dijo
a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la
merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encuentren,
llámenlos a la boda". Los criados salieron a los caminos y reunieron a
todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de
comensales.} Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que
no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin
el vestido de boda?". El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los
servidores: "Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes". Porque muchos son los
llamados, pero pocos los elegidos».
ORACIÓN UNIVERSAL
Oremos
al Señor, que nos invita al banquete de su Reino, y pidámosle confiados:
1.- Por la
Santa Iglesia y el Papa León XIV: Para que continúen anunciando con valentía la
invitación universal de Dios a la salvación, abriendo las puertas de la fe a
todos los pueblos sin distinción. Roguemos al Señor.
2.- Por los
obispos y sacerdotes: Para que ejerzan su ministerio con alegría y guíen al
pueblo cristiano a revestirse de santidad, manteniéndose firmes en el amor y el
servicio. Roguemos al Señor.
3.- Por los
marginados, los enfermos y los que sufren: Para que sientan la presencia
reconfortante de Dios en sus vidas y encuentren en nosotros manos solidarias y
la alegría del banquete de la fraternidad. Roguemos al Señor.
4.- Por
nuestra comunidad: Para que no rechacemos los constantes llamados del Señor a
la conversión y participemos activamente en la Eucaristía dominical con un
corazón transformado. Roguemos al Señor.
Escucha,
Padre de misericordia, las súplicas de tu pueblo. Concédenos responder a tu
banquete celestial con fidelidad y caridad sincera. Te lo pedimos por
Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta las
súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas ofrendas, para que
lleguemos a la gloria del cielo mediante esta piadosa celebración. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNIÓN 1 Jn
3, 2
Cuando se
manifieste el Señor, seremos semejantes a Él, por-que lo veremos tal cual es.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor,
pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos fortaleces con el alimento
del santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza
divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 12: Ga 4, 22-24. 26-27.
31-5, 1; Sal 112, 1-2. 3-4. 5ª y 6-7; Lc 11, 29-32
Martes 13: Ga 5, 1-6; Sal 118, 41.
43.44.45.47.48; Lc 11, 37-41.
Miércoles 14: Ga 5,
18-25; Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6; Lc 11, 42-46
Jueves 15: Ef
1, 1-10; Sal 97. 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6; Lc 11, 47-54.
Viernes 16: Ef
1, 11-14; Sal 32, 1-2. 4-5. 12-13; Lc 12, 1-7
Sábado 17: Ef
1, 15-23; Sal 8, 2-3ª. 4-5. 6-7; Lc 12, 8-12
Domingo 18: Is
45, 1.4-6; Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10ª y c; 1Ts 1, 1-5b; Mt 22, 15-21
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 22, 1-14
1.-
Mateo recalca fuertemente la posición de los que no aceptan el banquete.
Deliberadamente "no se preocupan" del asunto y se vuelven a sus
negocios. Incluso con sangre fría arremeten contra los mensajeros. La crítica
que esto supone a la actitud de los jefes del pueblo es de toda dureza. Se
describe una situación límite para poner en guardia al posible lector. Para el
que ha recibido el don de la fe es de todo punto necesario responder con la
vida a ese don, de lo contrario él mismo se autodestruye.
El
mensaje de Jesús es para todos y a todos se llama al convite que es la fe. No
hay situación, cualquiera que sea, que discrimine ante este don de Dios. Jesús
recoge la herencia universalista del profetismo llevándola hasta sus límites.
Mas aún, no hay selección en cuanto a la postura moral de los participantes ya
que hasta los malos pueden llegar a participar de la fe si aceptan a Jesús.
Para ser buen creyente no es imprescindible ser ya bueno moralmente. Más
todavía, a muchos les estorba su "bondad" para llegar a Dios. v.14:
No hay en esta sentencia, un tanto oscura de por sí, ninguna clase de
discriminación. A muchos, a todos (polloi), se ofrece el reino pero no todos
tienen la limpieza de corazón para dar una respuesta de fe honda. Esto hace que
el creyente se encuentre en una sana y creadora tensión de cara al Reino, para
no dormirse en una vanidad o seguridad que le podría ser nociva.
EUCARISTÍA
1978/47
2.-
El Reino de Dios es un banquete de bodas.
Una
idea que destaca en el evangelio de hoy es que el Reino de Dios es un banquete.
Es algo que no conviene olvidar en un mundo y en una cultura que ha criticado a
la religión como algo que aliena al hombre y va contra sus tendencias más
naturales, como si se opusiese a su felicidad. Y esto no es así en la Palabra
de Dios y, por tanto, en la fe cristiana. Otra cosa puede ser el camino y hasta
la meta para conseguir esa felicidad. Ahí puede haber y hay discordancias
profundas y opuestas. Pero quede claro que la felicidad es la meta del hombre
para el sentido cristiano de la vida.
-El
traje de fiesta.
Los
exegetas no dan una explicación convincente y unánime. ¿Es la gracia? Parece
que no, porque allí entran buenos y malos. ¿Es una nueva mentalidad? En este
caso nos parece excesivo el castigo que se le propina. ¿Es que era un
boicoteador de la fiesta y eso va contra lo más fundamental del Reino,
rechazándolo y negándolo? Habría que preguntárselo a Jesús, y mientras tanto,
la cuestión queda abierta. Yo me inclino a pensar que se trata de una actitud
contra la Buena Nueva de la fe y la fiesta, que se opone de frente al Reino de
Dios. Una especie de pecado contra el Espíritu Santo, contra lo más sagrado del
hombre y de Dios, que sería la fe, la fiesta y la felicidad.
MARTÍNEZ
DE VADILLO - DABAR 1987/50
3.-
UTOPIA/RD: JESÚS HABLA EN CLAVE DE UTOPIA. EL
REINO DE DIOS NO SE HACE CON GENTE BUENA SINO CON GENTE UTÓPICA. SV/CONDENACION/NUMERO "MUCHOS SON
LOS LLAMADOS". DESGRACIADAMENTE ESTA FRASE SUELE SER CITADA PARA SUSTO Y
TORMENTO DE CONCIENCIAS.
Una
vez más, Mateo no está seguro de que el nuevo Pueblo no vaya a caer en los
defectos del antiguo Pueblo. La segunda parte de la parábola es un aviso en
serio de que no hay Pueblo de Dios por descontado. Más aún, en tiempos del
autor el nuevo Pueblo empezaba ya a dar señales de convertirse en antiguo. Y de
la pluma del evangelista brota la tinta de la desilusión: "muchos son los
llamados, pocos los elegidos". Desgraciadamente esta frase suele ser
citada para susto y tormento de conciencias.
Suele
ser citada como prueba de que son más los que se condenan que los que se
salvan. ¡Es ya hora de olvidar esta interpretación! Jesús no hablaba en clave
ética. Jesús no hablaba en clave de buenos y malos, de salvación y condenación
eternas, de cielo e infierno. Jesús hablaba en clave de utopía. A hacer
realidad la utopía estamos llamados todos, pero ¡qué pocos se creen que la
utopía pueda ser realidad! (=Muchos son los llamados, pocos los elegidos). La
Iglesia de Jesús no se hace con gente buena (la bondad no es patrimonio de la
Iglesia, sino de la conciencia. Y la conciencia es patrimonio de creyentes y de
ateos). La Iglesia de Jesús se hace con gente utópica.
DABAR
1981/53
4.-
VESTIDO/SIMBOLISMO: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS
VESTIDOS COMO PARA ASEMEJARSE MAS A LA HUMANIDAD PECADORA FRENTE A LA MUERTE:
Ga 3. 27-28: Ef 4. 24:Col 3. 10-11: Gn 3. 11.
El
tema del traje nupcial recuerda el del
vestido y su significado simbólico en el orden de la salvación. El vestido
humaniza el cuerpo, ayuda a situarse entre los semejantes, le saca a uno del
anonimato. De ahí que sea con toda normalidad signo de la alianza entre Yahvé e
Israel: cual un esposo, Dios extiende el paño de su manto sobre su esposa (Ez
16). Pero ésta es infiel y se muestra a todo el que llega: su vestido se deteriora,
a no ser que Dios se lo quite y vuelva a dejar de nuevo a su esposa en el
anonimato y la desnudez.
En
la cruz, Jesús es despojado de sus vestidos como para asemejarse más a la
humanidad pecadora frente a la muerte, que da al traste con todas las falsas
seguridades y las apariencias.
Pero
muy pronto revestirá, en la resurrección, la gloria divina que vive en Él.
"Revestirse de Cristo" o "revestirse del hombre nuevo"
(/Ga/03/27-28; /Ef/04/24; /Col/03/10-11), representa, pues, participar en ese
orden de la salvación que engloba el desprendimiento y la resurrección de
Jesús. Esta participación en plenitud está reservada a la escatología, cuando
toda la humanidad se revestirá de la incorruptibilidad y estará engalanada para
presentarse ante su Esposo eterno (Ap 21. 2).
Pero
hay que revestirse del atuendo nupcial antes de participar en el banquete
eucarístico. O, dicho de otro modo: esa participación es una fuente de
exigencias morales que el invitado debe honrar mediante los desprendimientos
que se imponen.
MAERTENS-FRISQUE
- NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969.Pág. 164
5.-
PD/V/SENTIDO. LA PALABRA DE JESÚS ES APTA PARA
DAR EL SENTIDO PROFUNDO DE TODAS LAS COSAS. ES INCLUSO LA ÚNICA CAPAZ DE
EXPRESAR EL SENTIDO DE LA VIDA.
Nosotros
no podemos hacernos una idea de la resonancia que debió tener en la conciencia
de los judíos de la época, convertidos o no al Evangelio, la toma y la
destrucción por los romanos de la capital judía, de "Jerusalén, la Ciudad
del Gran Rey" (5. 35).
Este
derrumbamiento había afectado dolorosamente al sentido patriótico de todos los
judíos y más todavía al sentido religioso, a su fe en las promesas divinas.
El
otro acontecimiento es más actual, pero continúa desde hace mucho tiempo: es el
fracaso que los predicadores del Evangelio han sufrido en el medio judío, sobre
todo en Palestina. Pablo, que experimentaba más que otros muchos sus dolorosas
consecuencias, sintió el carácter trágico de este hecho (Rm 9. 1-5; 10. 1-4,
etc.); un hecho que hería, además, el sentimiento de solidaridad nacional y
ponía a prueba la fe en la eficacia de la palabra de Dios.
La
parábola evangélica es una meditación sobre estos acontecimientos. Es el fruto
de esa confrontación entre la existencia y la Palabra, en que consiste lo más
profundo de la vida de la fe. Para decirlo en lenguaje de hoy, puede decirse
que esta parábola es una especie de "revisión de vida" que hace el
evangelista ante sus oyentes. Su fe considera ante ellos los acontecimientos
dolorosos que afectan al corazón de todos; esa fe los ve y llega a juzgarlos y
a apreciar su sentido divino, y examina, en fin, qué proceder ha de adoptar
ella para que la vida sea más conforme a la Palabra oída.
Todo
ello ha de ser contemplado más de cerca. Hay ya un primer hecho evidente: para
hallar el sentido de la actualidad, el evangelista acude a la Palabra de Jesús.
De hecho, la parábola que va a buscar en el pasado de Israel la explicación de
todas las cosas, es una palabra de Jesús: "Jesús se puso a hablarles en
parábolas" (v. 1). (...) Mateo demostraba que la palabra de Jesús es apta
para dar el sentido profundo de todas las cosas; que es incluso la única capaz
de expresar el sentido de la vida. Si hay fracaso de la Palabra, explica Jesús,
no es más que momentáneo, ya que la sala del banquete se llenará completamente;
este rechazo parcial es debido al libre rechazo de los primeros invitados. En
cuanto al aniquilamiento de la ciudad, es el castigo a la incredulidad del
pueblo y al trato infligido a los enviados de Dios.
LOUIS
MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE MATEO EDIT. SAL TERRAE SANTANDER
1981.Pág. 256
6.-
EV/ALEGRIA: VESTIDO DE FIESTA. NO COMO QUIEN VA
A UNA OBLIGACIÓN O ENTIERRO.
Es
preciso salir a los caminos del mundo para anunciar a todos -"malos y
buenos" dice el evangelio- la Buena Noticia del amor de Dios, de la vida
de Dios, que Él quiere para todos los hombres, el amor y la vida que Jesús
quiere comparar con un gran convite de boda (para asistir al cual, dice Jesús,
la única condición es ir con vestido de fiesta, es decir, no como quien va a
una obligación -o a un entierro- sino a una alegre e importante fiesta.
J.
GOMIS - MISA DOMINICAL 1987/19
7.-
Muchos son los llamados y pocos los elegidos. A propósito de la traducción de
esta frase se impone una observación. El adjetivo muchos es la manera semítica
de decir todos. Un caso similar se encuentra en las palabras de la cena del
Señor esta es mi sangre... que va a ser derramada por muchos=todos (Mt 26, 28).
La frase final de la parábola no significa que unas personas sean llamadas y
otras no. Para evitar malentendidos una buena traducción sería la siguiente:
Todos son llamados, pero pocos escogidos.
Al
margen de la traducción, el sentido de la frase no tiene nada que ver ni con
las vocaciones sacerdotales ni con la predestinación ni con la salvación
eterna. La frase significa sencillamente que todos estamos llamados a construir
el Reino de los cielos aquí en la tierra, pero que no todos lo construimos.
ALBERTO
BENITO - DABAR 1990/50
8.-
SV/ESFUERZO:
Había
uno en el banquete sin traje de fiesta, y una vez descubierto es arrojado a las
tinieblas atado de pies y manos.
Sin
duda se apoya aquí Jesús en algún detalle histórico y costumbrista que
desconocemos. Porque no se iba a hacer esto con aquellos pobres que fueron
llamados por los caminos con urgencia, y es lógico suponer que no tenían traje
de fiesta. ¿Es que les rogaron a todos que se pusieran unos trajes de fiesta
que les proporcionaron y éste despectivamente no quiso hacerlo? Fuera lo que
fuera aquí se quiere insinuar algo. Y es que para pertenecer al Reino de Dios
hay que poner algo de nuestra parte. Dios invita y hasta pone el traje y todo
lo demás. Pero algo se le exige al hombre. ¿Qué? Sinceridad, buena voluntad,
apertura a Dios y los hermanos, frutos. Dios pone lo más, sin duda, que es su
llamada y su gracia, pero hay algo imprescindible que tiene que poner el
hombre. Porque Dios, que quiso crear al hombre sin el hombre, no quiere salvar
al hombre sin el hombre (·Agustín-SAN). Nos hizo libres y quiere que ejerzamos
la libertad. Dios llama, pero el hombre ha de responder. Esto nos lleva a la
conclusión de la parábola: "Porque muchos son los llamados y pocos los
escogidos". Esto es así, pero no por culpa de Dios.
DABAR
1978/55
9.-
Estas líneas de J. Jeremías pueden sernos útiles para situar la parábola del
banquete -la última de las dirigidas "a los sumos sacerdotes y a los
senadores del pueblo"- en el ambiente en que fue pronunciada: "el
anfitrión que daba una recepción podía distinguirse de modo espectacular por el
número de sus invitados o, de forma más real, por el buen servicio a sus
huéspedes... El invitado esperaba que le fuesen comunicados los nombres de los
restantes comensales y que, independientemente de la invitación anterior, fuese
llamado el mismo día del banquete por mensajero". (·JEREMIAS-JQ, Jerusalén
en tiempos de Jesús, pp. 110-111)
La
situación que se ha creado con el advenimiento del Reino en la persona de Jesús
puede ilustrase con lo que se describe en la parábola. En primer lugar, se
destaca la importancia del que llama: "un rey" -la mentalidad popular
pensaba inmediatamente en Dios- y de la fiesta que celebra: "la boda de su
hijo". El punto que merece subrayarse con mayor insistencia son las
reiteradas invitaciones, en primer lugar, a sus amigos que ya habían sido
convidados (llamados) anteriormente. En la invitación que se les dirige
("Todo está a punto. Venid a la boda") resuenan las palabras que
inician y resumen la predicación de Jesús: "Está cerca el Reino de los
cielos: convertíos" (cfr. Mt 4, 17).
Pero,
a la hora de la verdad, los primeros invitados se desentienden. Tratándose del
rey, rechazar su invitación y maltratar a sus enviados, es una muestra clara de
estar contra él. La reacción del anfitrión es doble: a) Convidar a todos, malos
y buenos, a la fiesta y llenar así la sala del banquete. Esto debía ser una
gran bofetada para los que no habían querido acudir a la boda. B) Terminar con
los que han rechazado la invitación y prender fuego a la ciudad. Parece que la
parábola seguiría un orden más lógico sin los versículos 6 y 7, y así Lucas los
desconoce totalmente. Seguramente son fruto de la reinterpretación que la
iglesia mateana hace de la parábola después de la destrucción de Jerusalén, el
año 70, a la que aquí se alude; y los malos tratos al segundo grupo de enviados
pueden referirse a la actuación del judaísmo con los primeros cristianos.
El
versículo 10 ("La sala del banquete se llenó de comensales") sería el
final de la parábola. El nuevo pueblo de Dios se ha reunido abriendo a todos
sus puertas: a buenos y malos. Pero los últimos versículos -una parábola de
juicio- indican que del hecho de pertenecer a la comunidad eclesial no se sigue
automáticamente la entrada en el Reino, sino que es necesaria una
transformación personal, expresada con la imagen del traje de fiesta. El
rey-juez excluye a quien no lo lleva y su situación expresa la desaparición de
aquel que, por culpa propia, ha sido excluido de la salvación.
Y
el texto evangélico termina con una sentencia generalizadora, en su origen
seguramente independiente de la parábola: la llamada de Dios es para todos,
pero exige una respuesta que no todos dan.
J.
ROCA - MISA DOMINICAL 1981/19
DOMINGO
28 DEL TIEMPO ORDINARIO
-I-
Variaciones sobre un tema
La
parábola de hoy -los invitados que no quieren acudir al banquete del Rey y son
sustituidos por otros que en principio no habían sido invitados-, insiste en
las mismas ideas que habíamos escuchado en domingos anteriores: el hijo que
dijo "sí" pero no fue a trabajar, y los viñadores homicidas.
Cuando
la Palabra insiste en un mensaje no tendríamos que tener nosotros reparo en
seguir reflexionando sobre él y aplicárnoslo a nuestra vida. Aquí se ve la
denuncia de Jesús al pueblo elegido que no le reconoció como Mesías y la
afirmación de la universalidad de la salvación que ofrece Dios.
Hoy,
este mismo mensaje está expresado con matices diferentes, con el simbolismo del
banquete festivo al que nos invita Dios en los tiempos mesiánicos. Una
invitación que no deberíamos rechazar.
Isaías
25, 6-10a. El Señor preparará un festín y
enjugará las lágrimas de todos los rostros
El
profeta anuncia la futura intervención salvadora de Dios para con su pueblo:
Dios prepara un banquete festivo al que invitará a todos. Además, Dios no
quiere nada oculto ("arrancará el velo que cubre a los pueblos"), ni
la muerte ("aniquilaré la muerte para siempre"), ni la tristeza
("enjugará las lágrimas de todos los rostros"), ni las humillaciones
("el oprobio de su pueblo lo alejará del país").
Realmente
es un panorama optimista para el futuro de su pueblo, que puede gozarse de esa
cercanía amorosa de Dios: "aquí está nuestro Dios... celebremos y gocemos
con su salvación".
El
salmo parece contagiarse de esta alegría del profeta:
"habitaré en la casa del Señor por años sin término". Es el salmo del
pastor, Dios, que cuida de nosotros y nos protege en todo momento:
"preparas una mesa ante mí... y mi copa rebosa... Tu bondad y tu
misericordia me acompañan todos los días de mi vida".
Filipenses 4, 12-14.19-20. Todo
lo puedo en aquel que me conforta
Al
final de su carta, Pablo agradece a los Filipenses la ayuda material que le
habían enviado a la cárcel donde está prisionero.
A
pesar de que afirma que ya a estas alturas él está hecho a todo, a "vivir
en pobreza y en abundancia", porque cuenta siempre con la ayuda de Dios
("todo lo puedo en aquel que me conforta"), Pablo agradece
sinceramente esa ayuda: "hicisteis bien en compartir mi tribulación".
Pide para ellos un abundante premio, que Dios se lo pague "con
magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús".
La
carta, y nuestra última lectura de la misma, termina con una solemne doxología:
"a Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos".
Mateo 22, 1-14. A
todos los que encontréis convidadlos a la boda
La
tercera parábola, después de la del hijo que dijo "sí" y no fue a
trabajar y la de los viñadores homicidas, es la del banquete que ha preparado
el Rey.
Los
invitados primeros, los judíos, no quieren asistir, poniendo excusas varias.
Mateo lo narra más simplificado, pero Lucas añade que uno había comprado unas
tierras, otro unas yuntas de bueyes, y otro se acababa de casar. Lo decisivo
debía ser que esos invitados no aceptaban al Rey, y por tanto tampoco su
invitación. Algunos llegaron a maltratar y hasta a matar a los criados que les
instaban a acudir al banquete.
Entonces
el Rey, ante todo, castiga a los asesinos, y luego decide invitar a "todos
los que encuentren en los cruces de los caminos".
La
parábola tiene un apéndice -propio de Mateo- que puede parecer extraño. El Rey
ve a un invitado que no va vestido de fiesta, y lo manda expulsar y castigar.
Porque "muchos son los llamados y pocos los escogidos". Ciertamente
este final no disminuye el mensaje principal y positivo: la invitación
universal de Dios a la fiesta de su Hijo.
(Suprimir
este "apéndice" de la parábola, que se podría considerar muy bien
como otra parábola, parece facilitar la aplicación homilética del mensaje,
pero, en realidad, lo empobrece. Sin este final, parece que la parábola se
refiere sólo a los judíos. Con él, se ve mejor que Mateo lo incluye para los
cristianos, o sea, para nosotros).
Las lecciones de Pablo
En
este último pasaje de la carta a los Filipenses, Pablo nos da unas lecciones
que parecen sencillas, pero que son densas en contenido y actuales también para
nosotros.
Por
ejemplo, agradece la ayuda que los cristianos de Filipos le han enviado por
medio de Epafrodito cuando él estaba en un momento de absoluta pobreza, en la
cárcel, y pide a Dios que les premie con creces su delicadeza. También
nosotros, en nuestra vida de cada día, deberíamos saber agradecer los favores
que nos hacen los demás, sobre todo cuando estamos en momentos críticos como en
la enfermedad o incluso en la cárcel.
Pablo no había querido nunca aprovecharse de su ministerio para vivir
a costa de la comunidad. Al contrario, tenía a honra ganarse la vida con su
trabajo personal. También aquí, desde la cárcel, les confiesa a los Filipenses
que se conforma con poco, que está acostumbrado tanto a la pobreza como a la
abundancia. Pablo se sentía totalmente libre porque no le podían acusar de
intereses económicos en su apostolado. Es una buena lección para todo cristiano,
y más todavía para los pastores que tienen la misión de la evangelización o de
la autoridad en la comunidad, para que eviten todo afán de dinero o todo signo
de codicia o de ambición.
También
nos da Pablo, aquí y en toda su vida, una gran lección: para él la clave de
todo, lo que da sentido a toda su actuación, es Cristo Jesús. La unión con el
Resucitado es lo que le da fuerza en todo momento: "todo lo puedo en aquel
que me conforta", que es Cristo.
Los planes de Dios son planes de vida y felicidad
El
gozoso anuncio de Isaías va también para todos nosotros, generación tras
generación: Dios tiene planes de felicidad y salvación, expresados por una
serie de símbolos a cual más optimistas.
El
cuadro que describe el profeta es en verdad ideal y maravillosa: un banquete
con toda clase de manjares y bebidas, la victoria sobre la muerte, el final de
las lágrimas y sufrimientos. Dios es un Dios de vida, y no puede permitir que
sus creaturas tengan como destino final la muerte ni la infelicidad. Además,
este plan de Dios es "para todos los pueblos", como dice Isaías.
También en la parábola de Jesús aparece, y con insistencia, esta
voluntad salvadora y positiva de Dios. Difícilmente un rey humano hubiera
repetido su invitación una y otra vez a los invitados que le hacían ese
desaire. Pero Dios, sí. "La mesa está servida". Podía haber añadido,
como hará el Apocalipsis: "y la esposa ya está engalanada". Invitad a
todos los que encontréis en la plaza o en los caminos.
Cuando los profetas, o el mismo Jesús, quieren describirnos cómo es el
Reino que Dios nos prepara, recurren a un simbolismo bien positivo y gozoso:
una comida con buenos manjares y bebidas, la comida festiva de una boda.
¿Presentamos nosotros así de positivo y gozoso el cristianismo?, ¿o lo hemos
convertido en una serie de verdades a creer o de normas a cumplir o de
estructuras a respetar? ¿Hablamos preferentemente del amor y de la misericordia
de Dios o insistimos más bien en su justicia, que también es real?
El simbolismo del "comer con y beber con"
El banquete ha sido siempre una de las categorías que mejor entendemos
para expresar lo que hay de bueno y de festivo, tanto en relación con Dios como
con los hombres. Es alimento y nutrición, pero también es signo de comunión y
solidaridad entre los comensales y con el que invita (en este caso, el que
invita es Dios).
Este lenguaje del comer con otros ("convivium") y beber con
otros ("symposium") es uno de los que más universalmente se entiende
en las relaciones humanas. Depende mucho de qué calidad tienen los manjares y
los vinos que se sirven, pero sobre todo depende del clima y de la comunicación
que hay entre los comensales, sobre todo cuando celebran una fiesta familiar, o
un encuentro de amigos, o una victoria deportiva o política, o un pacto
comercial beneficioso para las dos partes.
Por eso no nos extraña que también en la Biblia se utilice para
expresar los planes festivos de Dios. Isaías anuncia que Dios, en los tiempos
mesiánicos, preparará un gran banquete festivo, con manjares suculentos y vinos
generosos. ¿Qué mejor metáfora podíamos pedir para expresar la fiesta que Dios
prepara?
Jesús aparece en el evangelio como una persona que come y bebe con los
demás: con sus discípulos, en casa de Mateo o de Zaqueo o de Lázaro. Cuando
describe el Reino que él inaugurará, recurre también a este lenguaje: el Reino
es un banquete que Dios prepara. Puede servirnos de correctivo si tendemos a
presentar el Evangelio sólo como exigencia y ascesis o deber: todo eso entra en
el proyecto de Dios, pero fundamentalmente el Nuevo Testamento nos lo presenta
como Buena Noticia, Evangelio, algo digno de celebrarse.
¿Se nos ocurre decir alguna vez, con las palabras de Isaías,
"aquí está nuestro Dios, celebremos y gocemos con su salvación"?, ¿o
preferimos un cristianismo triste, reducido a cuatro normas a cumplir
resignadamente, cuando Dios lo ha pensado como una fiesta?.
Aceptar la invitación
Otro aspecto aparece hoy en las lecturas: el contraste entre Israel y
los extranjeros. Es un drama antiguo. Los judíos fueron los primeros invitados,
el pueblo elegido desde Abrahán. Se puede decir que en la mesa de la fiesta sus
nombres ya estaban puestos en los lugares asignados. Pero no supieron
aprovechar ese privilegio, rechazaron a los profetas y también al Hijo que Dios
les envió como Mesías. No se quisieron "sentar a la mesa del Reino".
Otros, que eran "últimos", se les adelantaron entonces y se
convirtieron en "primeros".
¿Se refiere tal vez el versículo que habla del castigo de Dios
("envió sus tropas que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a
la ciudad") a la destrucción de Jerusalén el año 70 y a la admisión de los
pueblos paganos en la Iglesia? Los primeros destinatarios del banquete habían
sido los judíos, pero su rechazo mayoritario de la invitación hizo más lógica
la admisión en la Iglesia de todos los pueblos. Ya Jesús les había dicho:
"vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán en el Reino de los
cielos; en cambio, a los ciudadanos del Reino los echarán fuera".
También nosotros podemos desaprovechar tantas ocasiones de gracia y de
dones gratuitos y de invitaciones de Dios. Oímos tantas voces de profetas y
pastores y de otros fieles que nos dan admirables testimonios, y no les hacemos
ningún caso. Pasa la Cuaresma y la Pascua, y quedamos igual, sin crecer apenas
en alegría y en vida. Pasó el Jubileo del 2000 y tal vez quedamos igual, sin
aceptar de Dios la amnistía que nos ofrecía ni ofrecerla nosotros a nadie a
nuestro alrededor. Llega el domingo, cuando el Resucitado nos quiere comunicar
su alegría y su vitalidad, y nosotros nos entretenemos en mil cosas,
seguramente más importantes, y no oímos su invitación, y así el domingo, con su
reunión comunitaria y su Palabra iluminadora y el alimento del Cuerpo y Sangre
del Resucitado, no llega a ser, como estaba previsto por él, motor y estímulo
para toda la semana.
¿Qué
excusas ponemos para no sentarnos a la Mesa del Reino? ¿Hemos comprado campos,
o unas yuntas de bueyes, o nos hemos casado? ¿Oímos con indiferencia -es de
esperar que no con agresividad y violencia- a los "criados" o
profetas que de parte de Dios nos anuncian la buena noticia de la invitación?
¿O va sólo para los judíos la queja de Jesús cuando decía: "Jerusalén,
Jerusalén, ¡cuántas veces he querido reunir a tus hijos como una gallina reúne
a sus pollos bajo sus alas, y no habéis querido!"?
¿Tenemos
tal vez miedo de entender nuestra fe como un banquete de bodas? En uno de sus
chistes gráficos, Cortés dibujaba a unos ángeles que llevaban a la tierra
sendas tarjetas de invitación a una boda. Un matrimonio les contestó que no
podían ir porque no conocían a los novios. Una religiosa, que no podía porque
su superiora seguramente no le dejaría ir a una boda. Al final, los ángeles
vuelven al cielo con las tarjetas, y Dios entonces comenta: "tal vez si
les hubiera enviado la invitación a un funeral, hubieran aceptado todos".
Pero vestidos de fiesta
Es
sorprendente el final de la parábola: uno de los invitados no está
"vestido de fiesta". La parábola no indica en qué consistió esa
incorrección. Es de suponer que no se les pediría traje de ceremonia o de
etiqueta, como se hace aún ahora en las ocasiones más solemnes de la vida
social, porque aquellos fueron invitados gratuitamente y a toda prisa. O tal
vez se les proporcionaba un vestido adecuado, o bien se les pedía sencillamente
un traje digno y limpio.
La
intención de Mateo parece ser otra: es un aviso sobre nuestra actitud ante la
invitación al Reino. Ser invitados al banquete festivo de las bodas del hijo
del Rey, supone una coherencia con ese honor. No todos los que pertenecen a
Israel, a la raza de Abrahán, son dignos de ese honor. No todos los que
pertenecen ahora a la Iglesia -Mateo escribe para la comunidad cristiana- son
dignos de ese honor. Por el mero hecho de pertenecer a esta comunidad, no nos deberíamos
sentir "seguros" de la salvación.
En
la Iglesia, la nueva comunidad de Cristo, hay buenos y malos, gentes de toda
raza y condición, trigo y cizaña, peces buenos y malos, conforme a
las
anteriores parábolas de Jesús. Porque la salvación de Dios es universal. Pero
aqui Jesús exige que todos los invitados "vistan de fiesta": que haya
coherencia entre lo que creemos y nuestra vida, entre la fiesta a la que somos
invitados en la Iglesia de Cristo y el estilo de vida que esto supone. Es una
enseñanza que Jesús repite a menudo: "no todo el que me diga Señor, Señor,
entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi
Padre" (Mt 7, 21).
Las
invitaciones de Dios a su fiesta son gozosas, pero también exigentes. No hay
nada más exigente que la amistad y el amor y la fiesta. No basta estar
bautizados, haber entrado en la sala del banquete, sino que nuestra actitud
interior y exterior debe ser acorde con esa dignidad de miembros de la familia
de Dios: sentirse hijos en la casa de Dios, en la familia, alegría, confianza y
llevar el género de vida que Cristo nos enseñó a sus seguidores. Supone
"cambiar de vestido", de mentalidad, de costumbres, de estilo de
vida. Por eso se entiende que Jesús comente al final que "son muchos los
llamados y pocos los elegidos". Como cuando afirmó que la puerta que lleva
a la salvación es estrecha, y pocos se deciden a entrar por ella (Mt 7, 13-14).
Lo
que sí nos asegura Dios es su cercanía y su ayuda: la última promesa de Jesús
fue: "yo estaré con vosotros todos los días", y ya el salmo nos ha
hecho alegrarnos porque "aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan".
La Eucaristía, anticipo del banquete de bodas del Cordero
Antes
de la Pascua, cuando iba a pasar a través de la muerte a la nueva vida de
Resucitado, Jesús dejó a su comunidad un admirable sacramento, la Eucaristía.
En ella nos aseguró que nos iba a dar siempre como alimento, hasta el fin de
los tiempos, su propio Cuerpo y Sangre. Este sí que es el "convite
festivo" al que nos sigue invitando a nosotros. El convite de su Palabra y
de su Eucaristía, en el ambiente de una comunidad cristiana reunida en su
nombre.
En
el momento en que somos invitados a acercarnos a la comunión sacramental,
resuenan siempre unas palabras que hablan de bodas y de446
convite
y de fiesta. La cita es del Apocalipsis: "han llegado las bodas del
Cordero y su Esposa se ha engalanado... Dichosos los invitados al banquete de
bodas del Cordero" (Ap 19).
En
la traducción castellana no se refleja toda la riqueza de esa perspectiva
escatológica. Al decir "dichosos los invitados a la cena del Señor",
o "a esta mesa" (como traducen en catalán y en euskera), no aparece
que seamos invitados al banquete escatológico de las bodas del Cordero con la
Esposa, en el tiempo definitivo, sino que somos invitados a "esta
Eucaristía" de hoy, lo cual también es también gozoso, pero no expresa
toda la intención del banquete definitivo y celeste.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
Oremos
al Señor, Dios nuestro, que está siempre cerca de todos los que lo invocan, y
oremos por todos, diciendo:
1.- Por la
Iglesia y por nuestro Papa León: Para que el Señor lo asista con su Espíritu
Santo, lo llene de sabiduría y fortaleza en su ministerio, y guíe a toda la
comunidad cristiana por caminos de unidad. Roguemos al Señor.
2.- Por los
gobernantes: Para que actúen guiados por la justicia y el bien común, dejando
de lado el egoísmo, la corrupción y buscando siempre proteger a los más
vulnerables y necesitados. Roguemos al Señor.
3.- Por
todos los necesitados, especialmente por aquellos que añoran su patria natal o
sufren por vivir lejos de sus hogares, para que reciban de Dios el consuelo y
la fortaleza. Roguemos al Señor.
4.- Para
que nosotros, reunidos en torno al altar de Dios, para que no caigamos en la
tentación de la envidia y de exigir nuestros derechos a costa de los demás. Roguemos
al Señor.
Señor,
Dios nuestro, justo en todos tus caminos, bondadoso en todas tus acciones, en
ti ponemos nuestra confianza y te pedimos que atiendas a nuestras súplicas. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
PROPUESTA DE CANTOS XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO 2026
(11 DE OCTUBRE)
TEMA: “A TODOS
LOS QUE ENCUENTREN, INVITENLOS A LA BODA”
01.- EL SEÑOR ME HA ENVITDO A SU CASA (José Antonio Cubiela -
Fernando M. Viejo)
EL SEÑOR ME HA INVITADO A SU CASA,
LA MESA ESTÁ PUESTA, DISPUESTO ESTÁ EL PAN;
UN LUGAR EN LA MESA YO TENGO,
HAY FIESTA EN MI ALMA Y QUIERO CANTAR.
1.- Gracias Señor,
porque llego cansado y vencido;
y me esperas igual que un amigo,
espera al amigo que en todo triunfó.
Gracias Señor,
porque mi alma está triste y desierta;
y me estás esperando a la puerta,
dispuesto a llenarme de fuerza y valor.
2.- Gracias Señor,
porque llego como el peregrino;
que ha perdido la fe en el camino,
y Tú me devuelves la fe en el amor.
Gracias Señor,
porque traigo en mi rostro amargura;
y tu imagen derrama ternura,
sembrando en mi alma la luz del perdón.
3.- Gracias Señor,
porque voy mendigando esperanza;
y tu rostro me da confianza,
y luego tu abrazo me infunde valor.
Gracias Señor,
en el fondo yo soy como un niño;
y en tu casa yo encuentro el cariño,
de ver que me tratas igual que a un mayor.
02.- UNIDOS EN LA FIESTA (Joaquin Madurga)
UNIDOS EN LA FIESTA,
LA ALEGRÍA SE HACE CANCIÓN. (BIS)
Cantaremos al Señor
aleluyas con himnos y salmos,
porque grande es el amor
que en nosotros por siempre mostró.
Cantad, (cantad) cantad,
(cantad)
cantad (cantad).
Cantaremos la bondad
del Señor que nos sienta a su mesa,
y nos llama a comulgar
como hermanos su vino y su pan.
Cantad, (cantad) cantad,
(cantad)
Cantad (cantad).
Nuestras voces cantarán
el amor de su misericordia,
porque sabe perdonar
y nos llena de eterna bondad.
Cantad, (Cantad) cantad,
(Cantad)
Cantad (Cantad).
Cantaremos al Señor
aleluyas al son de instrumentos
y será nuestra canción
la alabanza que ensalza su amor.
Cantad, (cantad) cantad,
(cantad)
Cantad (cantad).
03.- ALREDEDOR DE TU MESA (F.Palazon - E. Pascual)
ALREDEDOR DE TU MESA
VENIMOS A RECORDAR (BIS)
QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD,
QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD.
1.- Hemos venido a tu mesa
a renovar el misterio de tu amor,
con nuestras manos manchadas
arrepentidos buscamos tu perdón.
2.- Juntos y a veces sin vernos,
celebramos tu presencia sin sentir
que se interrumpe el camino
si no vamos como hermanos hacia Ti.
04.- DIOS NOS CONVOCA (Coro Reina de la paz)
DIOS NOS CONVOCA
VENID Y ESCUCHEMOS SU VOZ.
LA MESA HA PREPARADO,
SU PAN ES SALVACIÓN.
GRACIAS SEÑOR
POR SER TUS INVITADOS. (bis)
1.- Venid, celebrad la Palabra,
Venid, acoged la verdad,
y en hermandad cantad la Nueva Alianza.
2.- Venid, celebrad la Esperanza,
venid a la cena pascual
y en hermandad, cantad la Nueva Alianza.
3.- Venid, celebrad la Victoria,
Venid, renovad la amistad
y en hermandad cantad la Nueva Alianza.
05.- EL SEÑOR NOS INVITA A SU MESA (Carmelo Erdozain)
El Señor nos invita junto
a su mesa.
Como hermanos venimos
para la cena.
[Como hermanos venimos
para la cena.
Haya paz y alegría que
hoy es su fiesta. (bis)
Con el pan, con el vino
de las ofrendas
el Señor nos recibe en su
presencia,
[el Señor nos recibe en
su presencia.
La oración es ofrenda:
sueño y promesa].
Con las manos vacías
vengo a su mesa.
El Señor me las llena con
su pureza,
[el Señor me las llena
con su pureza,
Con el pan de la vida, la
vida eterna]
Con mis manos abiertas
abro fronteras
liberando a las gentes de
su pobreza.
[liberando a las gentes
de su pobreza.
Llevaré el evangelio, la
Buena Nueva. (bis)].
06.- AL ALTAR DONDE TU VIENES (Carmelo Erdozain)
Al altar donde Tú vienes
quisiera traerte, Señor,
ricos preseentes.
Las praderas con sus mieses
quisiera traerte, Señor,
te perteneecen.
ACÉPTALO, SEÑOR,
ACÉPTALO, DINOS QUE VIENES,
CON EL PAN QUE FLOREECE. (BIS)
Caminando a tu lado
me alegro de estar junto a Ti,
ser tu invitado
y traerte con mis manos
el pan que podré compartir
con mis hermanos.
Acéptalo, Señor,
con mis libros y juguetes.
Quisiera traerte, Señor,
siete pinceles
y pintarte un arcoíris
de paz, alegría y amor
para mis seres.
07.- FIESTA DEL BANQUETE (Carmelo Erdozain)
FIESTA DEL BANQUETE, MESA
DEL SEÑOR,
PAN DE EUCARISTÍA, SANGRE DE REDENCIÓN.
1.- Este Pan que nos das por manjar
es el Pan de unidad y de fraternidad.
2.- Hacia Ti vamos hoy, a tu altar
Tú nos das la ilusión en nuestro caminar.
3.- Escuché su voz en mi caminar,
conocí al Señor en la fracción del Pan.
4.- Pan de vida eterna, Cuerpo del Señor
Cáliz de la Alianza, fuente de Salvación.
08.- ESTE ES EL PAN DE LOS HIJOS (Antonio Alcalde)
Este es el pan de los
hijos, preparado con amor.
Este es el pan compartido en la misma comunión.
¡DICHOSOS LOS INVITADOS, A LA MESA QUE ALEGRA EL CORAZÓN!
¡DICHOSOS LOS INVITADOS A LA CENA DEL SEÑOR!.
Este es el pan de los fuertes, que del cielo descendió.
Este es el vino de la fiesta, que enardece el corazón.
Este es el cuerpo de Cristo, entregado por amor.
Esta es la Sangre de Cristo, alianza eterna con Dios.
Este es el pan del camino de la peregrinación.
Este es el pan de la vida y de la resurrección.
09.- LA LLAMADA
Si escuchas la voz del
viento llamando sin cesar.
Si escuchas la voz del
tiempo mandándote esperar.
"La decisión es
tuya, la decisión es tuya.
Son muchos los invitados,
son muchos los invitados,
pocos los decididos,
pocos los decididos."
Si escuchas la voz de
Dios llamando sin cesar.
Si escuchas la voz del
mundo queriéndote engañar.
"La decisión es
tuya, la decisión es tuya.
El trigo ya se perdió
creció de nada sirvió,
y el mundo pasando hambre
pasando hambre de Dios.
"La decisión es
tuya, la decisión es tuya.
10.- INVITACION (Francisco Palazon)
Un hombre hizo una
fiesta,
Llamo a muchos amigos
La mesa esta puesta
Y al fin nadie acudió
Le dieron mil disculpas
Cada uno a su manera
Despreciando en el fondo
Aquella invitación.
ASI ES LA ETERNA
HISTORIA,
DEL HOMBRE CON SU DIOS
(2V)
LLAMADOS A SU MESA
Y DANDONOS SU AMOR
INVENTANDO DISCULPAS
PARA DECIR QUE NO (2V)
Entonces aquel hombre
Les dijo a sus criados
Que fueron por las calles
y barrios del lugar
y a todo el que
encontraran
Dispuesto a ser su amigo
Le ofreciera
en su mesa
y dieran de cenar.
11.- NADA TE TURBE
Nada te turbe, nada te
espante
Quien a Dios tiene, nada
le falta
Nada te turbe, nada te
espante
Solo Dios basta.
Nada te turbe, nada te
espante
Quien a Dios tiene, nada
le falta
Todo se pasa, Dios no se
muda (Nada te turbe, nada te espante)
La paciencia todo lo
alcanza (Solo Dios basta)
Nada te turbe, nada te
espante
Quien a Dios tiene, nada
le falta
Nada te turbe, nada te
espante
Solo Dios basta
En Cristo mi confianza
(Nada te turbe, nada te espante)
Y de Él solo mi asimiento
(Quien a Dios tiene, nada le falta)
En sus cansancios mi
aliento (Nada te turbe, nada te espante)
Y en su imitación mi
holganza (Solo Dios basta)
Aquí estriba mi firmeza
(Nada te turbe, nada te espante)
Aquí mi seguridad (Quien
a Dios tiene, nada le falta)
La prueba de mi verdad
(Nada te turbe, nada te espante)
La muestra de mi firmeza
(Solo Dios basta)
Nada te turbe, nada te
espante
Quien a Dios tiene, nada
le falta
Nada te turbe, nada te
espante
Solo Dios basta
12.- EN TORNO AL PAN
EN TORNO AL PAN LE
CONOCEMOS
EN TORNO AL PAN, EN TORNO A ÉL.
La entrega suprema de su amor
a manos llenas se reparte
comamos todos de este pan
a manos llenas se reparte.
EN TORNO AL PAN, EN TORNO A ÉL. [BIS]
1.- Comamos todos de este pan
en esta mesa compartida
Jesús invita con su cuerpo
Jesús invita a su comida.
2.- La mesa siempre está servida
caliente siempre está su pan
comamos todos de su cuerpo
comamos todos de su pan.
3.- Una vez más hoy le recibes
Jesús te llena de su amor
felices y contentos hoy comamos
vivamos una Iglesia en comunión.