YO LE PEDIRÉ AL PADRE QUE LE DE OTRO DEFENSOR
COMENTARIO
Jesús sigue despidiéndose y hablando del futuro sin él, pero con él.
Jesús promete el Espíritu Santo a sus amigos. Así, Jesús asegura que nunca
les dejará solos. Les garantiza que, desde el Padre, y a través del amor,
estará siempre en sus amigos y que sus amigos estarán siempre en él y en
su Padre.
La escena de hoy es para ser imaginada: un banquete de despedida, con
testamento de aquel que se despide. Cuando parece que todo acaba, se
inicia una nueva relación, una nueva vida basada en el servicio (13,13-17)
y en el amor (15,12-15); servir y amar gratuitamente, sin
condiciones.
La escena de hoy relaciona el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (la
Trinidad) con los discípulos (la Iglesia). Por la intervención de Jesús,
el Padre enviará a los discípulos el Espíritu Santo. El hecho de que el
Padre dé el Espíritu Santo a los discípulos de su Hijo Jesús, implica que
quiere estar en ellos, como ellos están en el Hijo y el Hijo está en él.
El Espíritu une la Trinidad y los discípulos, y hace de la existencia de
los discípulos una existencia de comunión con Dios y entre nosotros. Pero
los discípulos sólo recibirán el don del Espíritu si se mantienen unidos a
Jesús, si guardan su palabra, palabra que se ha hecho relación (1,14),
comida y bebida (6,55), donación libre por amor (10,17-18). Jesús nos
promete su presencia. No nos deja solos, porque quiere que vivamos la
vida que vive desde siempre al lado del Padre, una vida de comunión, una
vida de amor en plenitud, una vida libre y feliz para siempre. Por eso, el
Padre nos dará el Espíritu, para que éste haga manar de los corazones de
los creyentes ríos de agua viva (7,38-39). El Espíritu prometido
transformará nuestros corazones para que sirvamos y amemos como Jesús,
y nos acompañará siempre en nuestro camino hacia la comunión con Dios y
entre nosotros.
Hoy Jesús se dirige directamente a los que buscamos la felicidad. (¿Qué
buscan? 1,38) y a los que buscamos hallarlo vivo (¿A quién buscas? 20,15),
y nos dice: Quien me ama, guarda mis mandamientos. Amar a Jesús (= amar a Dios)
y guardar sus mandamientos son una única y misma cosa, son inseparables;
no amamos a Dios (= Jesús) si no guardamos sus mandamientos.
Ahora bien, ¿cuáles son los mandamientos de Jesús? Son su palabra. Y su
palabra es él mismo, su vida de servicio y su misión de amor, para que todos
tengan vida y acojan la verdad (el amor de Dios). Por tanto, se trata de
creer en Jesús y seguir su ejemplo en el servicio y en el amor
desinteresados.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE
ENTRADA Is 48, 20
Anúncienlo con gritos de júbilo, publíquenlo y proclámenlo hasta el confín
de la tierra. Digan: «El Señor ha rescatado a su pueblo. Aleluya.
ORACION COLECTA
Dios todopoderoso, concédenos
continuar celebrando con fervor sincero estos días de alegría en honor del
Señor resucitado, para que manifestemos siempre en las obras lo que repasamos
en el recuerdo. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de
los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8.14-17
En aquellos días,
Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío
unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído
hablar de los signos que hacía, y y los estaban viendo: de muchos poseídos
salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados
se curaban. La ciudad se llenó de alegría. Cuando los apóstoles, que estaban en
Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la Palabra de Dios,
enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para
que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno;
estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las
manos y recibían el Espíritu Santo.
SALMO RESPONSORIAL
(Sal 65, 1-7.16.20)

Aclama al Señor, tierra entera.
Que se postre ante
ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Vengan
a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R.
Transformó el mar
en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegré-monos en Él. Con su poder
gobierna eternamente. R.
Los que temen a
Dios, vengan a escuchar, les contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios,
que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pedro 3.15-18
Queridos
hermanos: Glorifiquen a Cristo el Señor en sus corazones, dispuestos siempre
para dar explicación a todo el que les pida una razón de su esperanza, pero con
delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando los
calumnien, queden en ridículo los que atentan contra su buena conducta en
Cristo. Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que
sufrir haciendo el mal. Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para
siempre, por los pecados. el justo por los injustos, para conduciros a Dios.
Muerto en la carne, pero vivificado en el Espíritu.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23
Aleluya. El que me ama guardará mi Palabra -dice el Señor-y
mi Padre lo amará, y vendremos a él. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según
san Juan 14, 15-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me
aman, guardarán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que les dé otro
Paráclito, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la ver-dad. El mundo no
puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, lo conocen,
porque mora con ustedes y está en ustedes. No los dejaré huérfanos, volveré a
ustedes. Dentro de poco el mundo no me verá, pero ustedes me verán y vivirán,
por-que yo sigo viviendo. Entonces sabrán que yo estoy en mi Padre, y ustedes
en mí y yo en ustedes. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama;
y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré
a él».
PLEGARIA UNIVERSAL
Hermanos,
invoquemos al Padre con la confianza de ser sus hijos, para que, por mediación
de Jesús y la acción del Espíritu Santo, nuestras oraciones sean escuchadas.
1.- Por el Papa León,
para que siga guiando con sabiduría y fidelidad a la Iglesia en su misión de
llevar la Buena Nueva a todos los corazones. Roguemos al Señor.
2.- Por los gobernantes:
Para que busquen la justicia, la paz y el bien común, y sus leyes protejan la
dignidad de cada persona, especialmente los más débiles. Roguemos al Señor.
3.- Por los que sufren:
Por los enfermos, los tristes y los que se sienten solos; para que experimenten
el consuelo de Cristo, el Paráclito prometido. Roguemos al Señor.
4.- Por todas las madres
de nuestra comunidad: Para que el Señor les conceda salud, paciencia y amor
incondicional, y sean siempre reflejo de la ternura de Dios en sus hogares. Roguemos al Señor.
Dios
Padre, que no nos dejas huérfanos, escucha las oraciones de tu pueblo que
espera con alegría la plenitud de Pentecostés. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Suban
hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sacrificio, para que,
purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso
amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Jn
14, 15-16
Si me aman, guardarán mis
mandamientos, dice el Señor. Y yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito,
que esté siempre con ustedes. Aleluya.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Dios
todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado
para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e
infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 11: Hch 16, 11-15; Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6ª y 9b; Jn 15,
26-18, 4a
Martes 12: Hch 16, 22-34; Sal 137, 1-2ª. 2b y 3. 7c-8; Jn 16,
5-11
Miércoles 13: Hch 17, 15.22—18, 1; Sal 148, 1-2. 11-12. 13. 14;
Jn 16, 12-15
Jueves 14: Hch 1, 15-17. 20-26; Sal 112, 1-8; Jn 15, 9-17
Viernes 15: Hch 18, 9-18; Sal 46, 2-3. 4-5. 6-7; Jn 16, 20-23a
Sábado 16: Hch 18, 23-28; Sal 46, 2-3. 8-9. 10; Jn 16, 23b-28
Domingo 17: Hch 1, 1-11; Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9; Ef 1, 17-23;
Mt 28, 16-20.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Jn 14, 15-21
1.- El texto de hoy da razón de las vivencias
íntimas del cristiano y que se resumen en la experiencia recíproca de amar
y ser amado.
Amar a Jesús y ser amado por Jesús y por el Padre:
he aquí el caudal inconfesable del cristiano, su fuerza y su certeza. Un caudal
formado y acrecentado en la menuda vida diaria, en medio del alboroto y del
silencio, a través de un sutil e invisible diálogo, un caudal que nadie ve
ni adivina, pero que corre siempre, apacible unas veces, impetuoso otras. De
ahí que el cristiano jamás se sienta solo ni tenga la sensación de vivir
abandonado en medio de un universo impremeditado. Como los viejos profetas
del Antiguo Testamento, el cristiano es un vidente en profundidad: ve y
conoce a Jesús y al Padre, y experimenta su asistencia, su defensa, su
consuelo, su intercesión. Vive en su Espíritu y desde su Espíritu. Es,
en definitiva, una persona diferente, consciente de hallarse en el
definitivo tiempo de gracia.
A. BENITO - DABAR 1990/29
2.- PARÁCLITO. VERDAD: ES/VERDAD/V
La palabra "paráclito" es un término
jurídico para designar al abogado defensor. Es el Espíritu de la Verdad,
entendida ésta sobre todo como aquello que hace vivir más que como aquello
que hace pensar. El testimonio vivo de los cristianos continúa la obra de Jesús
y presenta ante el mundo el rostro verdadero de Dios. Como dirá Pablo,
Cristo vive por la fe en nuestros corazones.
EUCARISTÍA 1990/24
3.- J/PRESENCIA /Ef/03/17 /Mt/18/20.
Jesús es la vida de sus discípulos que han creído
en él, que lo han dejado todo por él, que le han seguido a todas partes, que le
aman... Si Jesús muere, ¿cómo podrán vivir? Sólo si Jesús resucita. Y
esta es la promesa y el único consuelo que da Jesús a los amigos:
"Vosotros -les dice- viviréis, porque yo sigo viviendo". ¿Qué
significa esto? Que la muerte de Jesús es la entrega de su vida y el que
da la vida la gana para él y para los que le aman, que Jesús en su muerte
da la vida por sus discípulos y a sus discípulos. La hora de su despedida
es la hora de su entrega: en adelante, privados de la presencia física
del maestro, los discípulos reciben la herencia del Espíritu Santo y el
regalo inapreciable de la nueva presencia de Jesús resucitado.
El amor de Jesús es más fuerte que la muerte, los
que creen en él y le siguen no quedarán desamparados: en el corazón de sus
discípulos no quedará sólo un recuerdo del maestro, pues Cristo vive por
la fe en los que le aman y donde hay dos reunidos en su nombre está él en
medio de ellos.
EUCARISTÍA 1975/28
4.- Contexto. Jesús, a solas con la comunidad
cristiana, con aquéllos que le han prestado su adhesión después de haber
salido del ámbito de la esclavitud religiosa. Cuando está a punto de ir al
lugar que le es propio (la cruz), ese ámbito espacioso del amor. Es el ámbito
del Padre, que sólo sabe amar.
Sentido del texto. La ida de Jesús al lugar-ámbito
que le es propio comporta necesariamente su desaparición como persona
física, empírica, tangible. La comunidad cristiana está llamada a llenar
este vacío físico. Su tarea consistirá en desplegar su sintonía con Jesús.
Un despliegue que nace como exigencia de su amor a Jesús. La
comunidad cristiana no obedece a unas normas externas, sino que se expresa
en unas acciones externas; expresa a través de ellas la enorme fuerza que
posee gracias a su amor a Jesús. Hasta ahora tenía la ayuda de la
presencia física de Jesús. A partir de ahora tendrá la ayuda de otra forma
de presencia de Jesús. Una presencia cuyo símbolo es el viento: real, muy real,
pero que no puedes apresarlo (cfr. Jn. 3, 8). Por eso esta presencia no
puede entrar ni tener cabida en el mundo religioso, donde todo está
apresado, formulado y organizado. El mundo del que habla el autor del
cuarto Evangelio es el mundo religioso representado por los dirigentes
judíos. Es el mundo que va a eliminar a Jesús. ¿Cómo ese mundo va a tener
idea del espíritu de Jesús? La comunidad cristiana, en cambio, sabe de ese
espíritu, porque sólo sabe de amor. Por eso, es ella quien puede percibir que
Jesús está vivo y en estrecho abrazo con el Padre precisamente en el
momento (entonces, en aquel día) en que está en la cruz. Esta es la vuelta
de Jesús de la que se habla en el v. 18.
Esta es la vuelta que el mundo de lo religioso no
ve y que vosotros, los que os desvivís unos por otros, veis. Este
desvivirse (en el texto se llama cumplir los mandamientos) nace del amor a
Jesús (cfr. v. 15) y a su vez es la verificación de que se ama a Jesús (cfr. v.
21). No se trata de un círculo vicioso, sino de una paradoja). Y es que
quien posee el espíritu de Jesús es probablemente la persona más
paradójica de cuantas puedan existir. Desvivirse porque se ha descubierto a
Jesús; se descubre a Jesús porque uno se desvive: una tensión
necesaria.
DABAR 1981/32
5.- Los mandamientos no son aquí en primer lugar un
catálogo de preceptos semejante al de la ley de Moisés.
Según el evangelista Juan (Jn 16,27; 1 Jn 2,3-6;
3,23), Dios pide al hombre dos actitudes fundamentales: fe y amor. Esta
respuesta del hombre al Evangelio comprende ya la plenitud de la nueva
ley. Una fe vivida en el amor y un amor operante por la obediencia buscada
a la Palabra del Señor constituyen aquella comunión de vida con Jesús que
se presupone para que se cumplan las promesas que él hace a sus
discípulos. Numerosos santos han subrayado en sus escritos este aspecto. "Ama
y haz lo que quieras" (San Agustín). "Jesús no tiene necesidad
de nuestras obras, sino solamente de nuestro amor" (Teresa de
Lisieux). La palabra "paráclito" es un término jurídico para designar
al abogado defensor. Es el Espíritu de la verdad, entendida ésta sobre
todo como aquello que hace vivir más que como aquello que hace pensar. El
testimonio vivo de los cristianos continúa la obra de Jesús y presenta
ante el mundo el rostro verdadero de Dios. Como dirá Pablo, Cristo vive por la
fe en nuestros corazones.
EUCARISTÍA 1993/25
6.- Leemos otro fragmento de los discursos de
despedida. La primera afirmación de Jesús relaciona el amor a él con
"guardar sus mandamientos" (los "mandamientos" son
el mandamiento del amor). En el evangelio de Juan creer y amar constituyen
una unidad indivisible. Sólo puede decir que cree el que ama.
El Espíritu es presentado como el
"defensor". Este evangelio es presentado como un proceso contra
Jesús. También sus discípulos sufrirán un juicio en su contra. Por
eso necesitan a alguien que les defienda. Por eso Jesús pide al Padre que
les envíe este defensor, que es el Espíritu de la verdad. Su presencia
será permanente.
Después de la muerte y resurrección, Jesús no está
presente de la misma manera que antes de la muerte. Pero incluso aquellos
que no han conocido a Jesús, si creen en él, lo “Verán", porque
vivirán su misma vida
Con todo, Jesús hace referencia a
"entonces", aquel día, es decir, al final de los tiempos, cuando
llegará a la plenitud su presencia, cuando se manifestará la comunión íntima
entre Jesús y el Padre, y los discípulos y Jesús. El texto acaba
recordando la relación amorosa entre el Padre, Jesús y los discípulos.
Esta relación es la que hace posible el conocimiento, la revelación de Jesús.
J. M. GRANÉ - MISA DOMINICAL 1993/07
7.- Leemos un fragmento de
los discursos de despedida. Nos encontramos con la afirmación de Jesús que relaciona el amor a él con "guardar
sus mandamientos" (los "mandamientos" son el mandamiento
del amor). En el evangelio de Juan creer y amar constituyen una
unidad indivisible. Sólo puede decir que cree el que ama. San
Juan nos presenta la fe que Jesús nos pide: “Si me han conocido, si me han
visto, si me han creído”. Y ahora para el amor: “Si me aman…. Si alguno me
ama…” Hay aquí grandes cosas al alcance de la mano. Pero en cada ocasión está
la barrera de una enorme “si…”. Si alguno me ama, hará caso de mi mensaje, mi
Padre lo amará y pondremos en la nuestra morada. Estas pocas palabras nos han
transportado en medio de las cumbres y nos han llenado de entusiasmo, pero hay
también algunas que nos aferran a la realidad y que a veces no escuchamos: hará
caso de mi mensaje, “Guardará mi palabra”.
Guardar la palabra o guardar los mandamientos no es una
consecuencia más o menos facultativa de nuestro impulso de amor a Jesús. Ni
siquiera es una cosa lógica; si amo a Jesús, será preciso que observe sus
mandamientos. El “si” une mucho más estrechamente nuestro deseo de amar a Jesús
y nuestra conducta en la vida: no amo más que cuando obedezco a su palabra, ya
que mi amor concreto y real es lo que yo hago. Nuestros fracasos tienen aquí su
raíz: nos negamos a ver que el amor no es una palabra, ni un sueño, ni un
latido del corazón, sino una conducta.
Cuando se medita con san Juan, esta conducta está muy clara:
“Tenemos que amar a nuestros hermanos”. Con el amor con que Jesús ama. Amor
profundizado y vivido en su relación con el Padre. Nuestra conducta fraternal
prolonga lo que se vive en la Trinidad. Ese es el vínculo tan fuerte que une
nuestro deseo tan real de amar a Dios y lo que hacemos en concreto desde la
mañana hasta la tarde con nuestra inteligencia y nuestras manos y a lo largo de
nuestros encuentros fraternales. Si en todo esto no hay amor, no hablemos de
amor a Dios. Jesús nos dice: “Cuando amas a tus hermanos es cuando me amas
también a mí”.
En esta luz, el texto de hoy, ampliamente recogido desde el
versículo 15 al 29 nos dice como la aparente ausencia de Dios puede ser una
experiencia continua de presencia. Presencia triple, presencia trinitaria, el
tono se da ya desde el principio: “Si me aman, le pediré al Padre que se les dé
otro abogado, el Espíritu de la verdad”, multiplicando las experiencias de
caridad fraterna, experimentamos la dulzura de vivir con Jesús su propia
experiencia de Hijo, en esa misteriosa corriente de amor que llamamos el
Espíritu.
Cada vez que queramos meditar en nuestra relación con el
Padre, el Hijo y el Espíritu, empecemos por tomar asiento en la mitad de
nuestras relaciones fraternales. Son ellas las que nos garantizan una verdadera
aproximación a Dios. Es imposible realizar la experiencia de la presencia a no
ser en la experiencia del mandamiento del amor.
DOMINGO 6 DE
PASCUA
El Espíritu nos
ayuda a seguir viviendo la Pascua
Después
de cinco semanas de Pascua, y cuando quedan dos para Pentecostés, parece como
si la oración de este domingo quisiera asegurarse de que no decaiga el tono y
el ritmo de la fiesta, porque pide a Dios que nos conceda "continuar
celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo
resucitado".
Siete
semanas son un período que se puede hacer largo para tina fiesta. Pero es tan
importante la Pascua, el corazón de todo el año, que vale la pena que la
vivamos en plenitud.
Siempre
hay aspectos "nuevos". Hoy aparece en las tres lecturas el protagonismo
del Espíritu, que es quien da vida a la comunidad. Estamos a dos semanas de
Pentecostés, la conclusión de la Pascua, marcada con la donación del Espíritu a
la Iglesia por parte del Resucitado.
También
el recuerdo de la Virgen María, tan extendido durante el mes de mayo, puede
ayudamos a dar nuevo aliento a nuestra vivencia de la Pascua y a nuestra espera
del Espíritu. Ella, al igual que es nuestra mejor Maestra para vivir el
Adviento y la Navidad, lo es también para la Cuaresma, la Pasión, la Pascua y
Pentecostés. Estuvo muy presente en todo el misterio de Cristo, y por eso nos
enseña a nosotros cómo celebrarlo y vivirlo.
Como
quiera que entre nosotros el domingo 7° de Pascua, el próximo, se ha convertido
en fiesta de la Ascensión, en lugar del jueves anterior, como antes, los textos
del domingo 7° se podrían adelantar a este domingo 6°: la segunda lectura de Ap
22 y el evangelio de Jn 17. Pero creemos que es mejor leer los que tocan a este
mismo domingo 6°.
Hechos 8, 5-8.14-17. Les imponían las
manos y recibían el Espíritu Santo
Uno
de los diáconos que fueron ordenados, como leíamos el domingo pasado, para la
comunidad de habla griega, el diácono Felipe, tiene un notable éxito con su
predicación en un pueblo de Samaría: ha anunciado a Jesús y además ha
acompañado su palabra con signos maravillosos. Aquel pueblo "se llenó de
alegría". Esto sucedía después del martirio del diácono Esteban y de la
dispersión que los cristianos "helénicos" sufrieron en consecuencia.
Pero lo que parecía ser el final, fue el comienzo de una expansión admirable de
la fe.
La
comunidad de Jerusalén envía allá a Pedro y a Juan, dos apóstoles, para que
completen la obra del diácono: a los ya evangelizados y bautizados por este,
los apóstoles les imponen las manos y les comunican el Espíritu Santo.
Este
pasaje (junto con otro posterior que sucedió en Éfeso) se ha considerado
siempre como referente a lo que ahora llamamos sacramento de la Confirmación:
que "confirma" lo que ha hecho ya el Bautismo con la donación
explícita del Espíritu. No nos extraña que el salmo sea de tono
misionero: "aclamad al Señor, tierra entera", "que se postre
ante ti la tierra entera". Los habitantes de Samaría son los primeros no
judíos en recibir la fe en Cristo Jesús.
1
Pedro 3, 15-18. Murió en la carne, pero volvió a la vida por el
Espíritu
Por
última vez leemos este domingo la carta de Pedro. El próximo, la Ascensión, y
el siguiente, Pentecostés, tienen lecturas propias del misterio celebrado. Pedro
invita a los cristianos a que sepan dar testimonio de su esperanza en la vida
de cada día, y les da como consigna que sepan sobrellevar los inconvenientes
de la vida con mansedumbre y respeto en medio de la sociedad, aunque les toque
"padecer haciendo el bien". Una actitud que es la contraria de la
agresividad o del orgullo. El ejemplo que les pone delante es el mismo Jesús,
que, siendo inocente, murió por los culpables, "para conducimos a
Dios". Eso sí, resucitó a la vida por el Espíritu: "como poseía el
Espíritu, fue devuelto a la vida".
Juan
14, 15-21. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor
Seguimos
leyendo pasajes del discurso-oración de Jesús en la última Cena. En el de hoy,
Jesús anuncia el envío del Espíritu, "el otro Defensor" o Abogado.
El primero era él mismo, Cristo Jesús. A sus discípulos les encomienda que
cumplan su mismo estilo de vida: "si me amáis, guardaréis mis
mandamientos". También revela la admirable y estrecha unión que existe
entre él, el Padre y los creyentes: "yo estoy con mi Padre y vosotros
conmigo y yo con vosotros". Unión que se concreta sobre todo en el amor:
"al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré".
Creer en el Resucitado es guardar sus mandamientos
En
la última cena, Jesús prepara a sus discípulos a su vivencia pospascual de la
fe. La marcha del Maestro podía causar tristeza y miedo en los discípulos. Pero
Jesús les asegura que "no les dejará huérfanos o desamparados". Les
enviará su Espíritu y él mismo, Cristo Jesús, no les abandonará: "vosotros
me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo". En la Ascensión escucharemos
su promesa: "yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo". Los cristianos que no han sido contemporáneos de Jesús tenemos la
ocasión de cumplir una de sus últimas bienaventuranzas: "dichosos los que
creen sin haber visto". Pero Jesús pide a los suyos, en la última cena,
que le amen y que cumplan su doctrina, su estilo de vida: "si me amáis,
guardaréis mis mandamientos".
Celebrar
la Pascua es algo más que alegrarnos por la resurrección de Jesús. El
Resucitado nos invita a una comunión vital: nuestra fe y nuestro amor a él nos
introducen en un admirable intercambio de unidad y de amor entre el Padre que
le ha enviado, entre él mismo y sus seguidores: "yo estoy con mi Padre,
vosotros conmigo y yo con vosotros". Pedro, en su carta, dice a los
cristianos que estén en todo momento prontos a dar testimonio de la esperanza,
con mansedumbre y buena conciencia, dispuestos a sufrir lo que sea, a imitación
de Cristo que, para conducirnos a Dios, sufrió la muerte, siendo inocente. También
ahora necesitamos paz y ánimos y alegría. Porque puede haber tormentas o
"eclipses" de la presencia de Dios en nuestra vida personal o
comunitaria. Sólo desde la convicción de la presencia siempre viva de Cristo
Resucitado y de su Espíritu podemos encontrar la clave de la serenidad interior
para seguir caminando y trabajando. La Pascua la celebramos bien si se nota que
vamos entrando en esa comunión de mentalidad, de estilo de actuación con
Cristo, el Resucitado. Y eso, no sólo en la Eucaristía, que es el momento
privilegiado de nuestra comunión con él, sino también en la vida.
La
Pascua tiene que notarse en nuestra conducta. En la oración colecta de hoy le
pedimos a Dios que "los misterios que estamos recordando transformen
nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras". En la poscomunión, de
nuevo, pedimos que, ya que "en la resurrección de Jesucristo nos ha hecho
renacer a la vida eterna", Dios nos ayude a que se note en nuestra vida
que estamos llenos de esa Pascua: "haz que los sacramentos pascuales den
en nosotros fruto abundante y que el sacramento de salvación que acabamos (te
recibir fortalezca nuestras vidas".
Sin el Espíritu no puede vivir la comunidad
Pero
hay otro protagonista que nos hace posible esta comunión con el Resucitado: el
Espíritu Santo, que fue el mejor don que Jesús hizo a su primera comunidad y
nos hace también a nosotros, y del que oiremos hablar mucho en las dos próximas
semanas. A dos semanas de Pentecostés,
Jesús promete en el evangelio que el Padre enviará su Espíritu sobre los
creyentes. Este Espíritu, llamado Defensor o Abogado (la palabra griega
"para-kletos", significa, igual que la latina "ad-vocatus",
defensor, abogado), es, ante todo, según el pasaje de hoy, Defensor de la
comunidad en sus peligros. También es "el Espíritu de la verdad", y
estará, además, bien cerca de los creyentes: "vive con vosotros y está con
vosotros".
Se
ve cómo, según la voluntad de Cristo, el protagonista invisible del
"tiempo de la Iglesia" va a ser el Espíritu, como se ve continuamente
en el libro de los Hechos, por ejemplo, en la lectura de hoy, con la imposición
de manos de los apóstoles. El mismo Espíritu que devolvió a la vida a Jesús,
como dice Pedro en su carta, es el que reciben los bautizados de Samaría y
nosotros en la Confirmación. También ahora es el Espíritu quien da vida a cada
cristiano y a toda la comunidad en todos los aspectos: en su oración, en su
celebración sacramental, en la evangelización y el ímpetu misionero, en la
creación de un mundo más justo, en los signos vivos del amor y de la
solidaridad entre todos. El Espíritu es, en verdad, como decimos en el Credo,
"Señor y dador de vida".
Mientras
que el protagonista visible es la misma comunidad. Aquella primera comunidad
que ha retratado el libro de los Hechos es una comunidad que se sentía
claramente "misionera", evangelizadora y "sacramental". A
la vez esa comunidad está internamente animada por los ministros. Vamos
encontrando en su primera historia, por ejemplo, a los diáconos que evangelizan
y bautizan, y a los apóstoles que bajan a Samaría a completar la obra del
diácono Felipe e imponen las manos a los bautizados "para que recibieran
el Espíritu Santo".
También
ahora, si toda la comunidad participa del ministerio evangelizador y
santificador de Cristo, el Gran Sacerdote, esta comunidad está animada visiblemente
por sus ministros, sobre todo los ministros ordenados, que coordinan y presiden
toda la labor evangelizadora y fraterna de la Iglesia. Con la participación
cada vez más activa y responsable de numerosos laicos. Sobre todo, animados
todos por el Espíritu, que es como su "alma" y motor interior. La
Iglesia es algo más que una empresa o una sociedad. Su razón de ser radica
sobre todo en la presencia de Cristo y en la acción vivificadora de su Espíritu.
La Eucaristía, retrato de una comunidad pascual
En
este Tiempo Pascual seguramente estamos celebrando en nuestras comunidades los
sacramentos de la iniciación cristiana: el Bautismo, la Confirmación, las
primeras Eucaristías. Y, ojalá, muchas ordenaciones para los ministerios
sagrados.
Pero
siempre, es en nuestra Eucaristía donde se cumplen de un modo sintomático las
dimensiones de una auténtica comunidad pascual. Es una comunidad unida a
Cristo. Al igual que en el evangelio de hoy Jesús nos dice que hay sintonía
entre él y nosotros, "yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con
vosotros", antes ya había prometido una "interpermanencia"
entre él y los creyentes que participan en la Eucaristía: "quien come mi
Carne y bebe mi Sangre, permanece en mí y yo en él... igual que yo vivo por el
Padre, el que me coma vivirá por mí" (Jn 6,56-57). A la vez, si Jesús
promete un Espíritu de la Verdad que "vive con vosotros y está con
vosotros", en la Eucaristía es cuando más explícitamente nos acordamos de
que estamos vivificados por ese Espíritu de Jesús. El Espíritu "de la
verdad" es quien inspiró los libros sagrados de la Biblia que proclamamos,
y quien hace que, al escuchar su contenido, brote en nosotros la fe y la fuerza
para llevar a nuestra existencia esa Palabra de vida.
El
Espíritu de la vida esa quien invoca la comunidad para que transforme el pan y
el vino en la Persona del Resucitado, y para que transforme también a los que
participarán comulgando de ese Cuerpo y Sangre de Cristo, en el verdadero
Cuerpo eclesial de Cristo: "derrama sobre nosotros el Espíritu del Amor,
el Espíritu de tu Hijo: fortalece a tu pueblo con el Cuerpo y la Sangre de tu
Hijo y renuévanos a todos a su imagen", como dice una Plegaria
Eucarística.
Celebrando
bien la Eucaristía, como miembros activos de la comunidad eclesial, y movidos
por el Espíritu dé Jesús, es como mejor seguiremos madurando en la vida pascual
de Cristo, para dar luego a nuestra sociedad un ejemplo creíble de alegría y de
esperanza.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE
CANTOS DOMINGO VI DE PASCUA CICLO A 2026
DOMINGO VI DE
PASCUA (10 DE MAYO)
01.- DIOS ES ALEGRE (Cesareo Garabain)
1.-
Si Dios es alegre y joven,
sí es bueno y sabe
sonreír,
¿por qué rezar tan
tristes,
por qué vivir sin
cantar ni reír?.
Todas las flores y
las estrellas,
las cosas bellas las
hizo Dios:
El temblor de una
mirada
en una niña
enamorada,
la ternura de una
madre,
todo es sonrisa de
Dios.
DIOS ES ALEGRE, DIOS
ES ALEGRE.
DIOS ES ALEGRE Y ES
AMOR.
DIOS ES AMOR (2v).
2.- Si Dios busca mi
alegría,
si Dios me quiere
hacer feliz,
¿Por qué callar mi
canto
sí es oración mi
canción juvenil?.
Él dio al arroyo su
melodía
y al nuevo día un
ruiseñor.
Dios alegre, Dios
amigo,
el Dios que siempre
va conmigo
compartiendo mi
esperanza,
brindando vida y
amor.
02.- ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR (J.P. Martins)
ACLAMEMOS
HOY AL SEÑOR
CON
CANCIONES DE ALEGRÍA.
ACLAMEMOS
HOY AL SEÑOR
CELEBREMOS
SU BONDAD.
1.-
Cantad un cántico nuevo,
cantad
a Dios tierra entera,
porque
hizo Dios maravillas
y
nos dio la salvación.
2.-
Hizo alianza de amor,
en
Jesucristo su Hijo;
Él
es el Libertador,
es
nuestra Luz y Camino.
3.-
Cristo a todos nos llama
y
nos invita a su Mesa.
Es
Cristo nuestro alimento,
es
Cristo nuestra promesa.
4.-
Cristo nos dio la medida
de
lo que puede el amor.
Juntos
iremos cantando
a
la casa del Señor.
03.- HOMBRES NUEVOS
DANOS UN CORAZÓN,
GRANDE PARA AMAR,
DANOS UN CORAZÓN,
FUERTE PARA LUCHAR.
Hombres nuevos
creadores de la historia,
constructores de
nueva humanidad,
hombres nuevos que
viven la existencia
como riesgo de un
largo caminar.
Hombres nuevos
luchando en esperanza,
caminantes sedientos
de verdad,
hombres nuevos sin
frenos ni cadenas,
hombres libres que
exigen libertad.
Hombres nuevos amando
sin fronteras,
por encima de razas y
lugar,
hombres nuevos al
lado de los pobres,
compartiendo con
ellos techo y pan.
04.- CON AMOR TE PRESENTO SEÑOR (Carmelo Erdozain)
1.- Con amor te
presento Señor,
lo mejor de mi vida,
te presento Señor mi
amistad;
con amor te presento
Señor,
para ser mi manjar,
la viña, el racimo,
el trigal,
el pan de mi hogar
te presento con amor.
2.- Con mis manos
abiertas a Ti
contemplando tu
lámpara
te presento Señor mi
esperanza;
hacia Ti se dirige mi
barca
hacia el cielo se va
es largo el camino,
el remar,
ruta pascual
Dios me guía al
caminar.
3.- Con mi ofrenda
también yo te doy
lo mejor de mis
lágrimas
te presento Señor mi
dolor;
te presento Señor mi
oración
ofertorio de amor
el grano enterrado ya
es flor
la espiga oblación
la semilla redención.
05.- TRAEMOS A TU ALTAR (Joaquin Madurga)
TRAEMOS A TU ALTAR
CON EL VINO Y EL PAN
NUESTRAS OFRENDAS
TRAEMOS A TU ALTAR
CON LOS HOMBRES SU
AFÁN
Y SUS PROBLEMAS.
1.- Con los hombres
que trabajan
el pan con sudor
ofrecemos nuestro
esfuerzo
por lo hombres que no
tienen
trabajo ni pan
te pedimos el
sustento.
2.- Con los hombres
cuyas vidas
son fruto de bien
ofrecemos nuestra
entrega
por los hombres cuyas
vidas
son pena y dolor
que sepamos estar
cerca.
3.- Con los hombres
que construyen
un mundo de paz
ofrecemos nuestras
manos
por los hombres que
padecen
la guerra y el mal
que seamos
solidarios.
06.- SIEMPRE ES NUEVO EL AMOR (Emilio Vicente Mateu)
Amar es darse a todos
los hermanos
uniendo entre las
manos el gozo y el dolor.
Y al amarnos el mundo
se renueva,
la vida siempre es
nueva, siempre es nuevo el amor.
Yo sé, Señor, que,
aunque hablara
las lenguas del
mundo,
aunque todos me
llamen profeta,
si no puedo amar soy
sólo un rumor.
Yo sé que sabiendo
las ciencias extrañas
conociendo secretos
ocultos
seré poca cosa si no
tengo amor.
Yo sé, Señor,
que, aunque tenga una
fe tan intensa
que traslade montañas
y rocas,
de nada me sirve si
no tengo amor.
Yo sé que, aunque
queme mi cuerpo en las llamas;
aunque todo lo
entregue a los pobres,
si no puedo amar es
todo ilusión
No tengo amor.
07.- SI ME FALTA EL AMOR
1.- Aunque yo
dominara
las lenguas arcanas
y el lenguaje del
cielo
supiera expresar
solamente sería
una hueca campana
si me falta el amor.
SI ME FALTA EL AMOR
NO ME SIRVE DE NADA
SI ME FALTA EL AMOR
NADA SOY.
2.- Aunque todos mis
bienes
dejase a los pobres
y mi cuerpo en el
fuego
quisiera inmolar
todo aquello sería
una inútil hazaña
si me falta el amor.
3.- Aunque yo
desvelase
los grandes misterios
y mi fe las montañas
pudiera mover
no tendría valor,
ni me sirve de nada
si me falta el amor.
08.- AMAOS (Kairoi)
RE LA
SIm(RE7) SOL MIm LA
COMO EL PADRE ME
AMÓ, YO OS HE AMADO
RE LA
SIm (RE7)
PERMANECED EN MI
AMOR,
SOL LA
RE
PERMANECED EN MI
AMOR. (bis)
SIm RE
Si guardáis mis
palabras
SOL LA
RE
y como hermanos os
amáis
FA#m SIm
compartiréis con
alegría
SOL
MIm LA
el don de la
fraternidad.
SIm RE
Si os ponéis en
camino
SOL LA RE
sirviendo siempre la
verdad
FA#m SIm
fruto daréis en
abundancia,
SOL
MIm LA
mi amor se
manifestará.
No veréis amor tan
grande
como aquel que os
mostré
Yo doy la vida por
vosotros,
¡amad como Yo os amé!
Si hacéis lo que os
mando
y os queréis de
corazón
compartiréis mi pleno
gozo
de amar como Él me
amó.
09.- SI YO NO TENGO AMOR
SI YO NO TENGO AMOR
YO NADA SOY, SEÑOR.
SI YO NO TENGO AMOR
YO NADA SOY, SEÑOR.
El amor es
comprensivo,
el amor es servicial,
el amor no tiene
envidia,
el amor no busca el
mal.
El amor nunca se
irrita,
el amor no es
descortés,
el amor no es
egoísta,
el amor nunca es
doblez.
El amor disculpa
todo,
el amor es caridad,
no se alegra de lo
injusto,
sólo goza en la
verdad.
El amor soporta todo,
el amor todo lo cree,
el amor todo lo
espera,
el amor es siempre
fiel.
Nuestra fe, nuestra
esperanza,
junto a Dios
terminarán;
el amor es algo
eterno,
nunca, nunca pasará.
10.- HIMNO EUCARISTICO (Juan José Larrañeta)
DANOS HOY HAMBRE DE
DIOS,
ALIMÉNTANOS, SEÑOR,
Y QUE EL FRUTO DE TU
AMOR
LIMPIE EL RENCOR, NOS
DE LA PAZ,
TRAIGA EL PERDÓN.
1.- Hacia Emaús iban
dos amigos
sintiendo gran
tristeza por Jesús;
y no supieron que el
mismo Cristo
era quien iba en su
camino.
2.- La noche está muy
avanzada
dijeron los amigos de
Emaús;
y cuando vieron el
pan partido,
reconocieron a Cristo
vivo.
3.- El pan que todos
compartimos
en una misma
comunión,
es el encuentro con
Cristo hermano,
que dio su vida para
salvarnos.
4.- Yo soy el pan que
da la vida,
nos dijo a todos el
Señor,
y aquella noche
mientras comían
el pan de vida se dio
en comida.
11.- TU SECRETO MARIA (P. Zeninho)
1.- Fue el Señor
quien te hizo así
pura como luz de
primavera
Dios en persona te
dio su verdad
Tu Señor te quiso así
fue la libertad tu
compañera
y fue tu cuna la
humildad.
HOY TU SECRETO MARÍA
YO VENGO A CANTAR
Y EN EL MAR DE TU
ALEGRÍA
QUIERO NAVEGAR
Y SI LOGRARA QUE EL
MUNDO
QUISIERA ESCUCHAR
TUS MARAVILLAS, MARÍA
LE IRÍA A CONTAR.
2.- El Señor te hizo
mujer
y en tu corazón
sembró ternura
y en él nacieron mil
frutos de paz.
En tus manos el Señor
puso el renacer de la
esperanza
y el resplandor de la
humildad.
12.- HOY HE VUELTO
(Cesareo Garabain)
Cuántas veces siendo
niño te recé,
con mis besos te
decía que te amaba,
poco a poco con el
tiempo olvidándome de ti,
por caminos que se
alejan me perdí,
por caminos que se
alejan me perdí.
Hoy he vuelto madre a
recordar,
cuántas cosas dije
ante tu altar
y al rezarte puedo
comprender
que una madre no se
cansa de esperar
que una madre no se
cansa de esperar.
Al regreso me
encendías una luz,
sonriendo desde lejos
me esperabas,
en la mesa la comida
aún caliente y el mantel,
y tu abrazo en mi
alegría de volver,
y tu abrazo en mi
alegría de volver.
Aunque el hijo se
alejara del hogar,
una madre siempre
espera su regreso,
que el regalo más
hermoso que a los hijos da el Señor
es su madre y el
milagro de su amor,
es su madre y el
milagro de su amor.
13.- JESUS TE AMA (Kairoi)
Juégate la vida por
Jesús, serás libre.
Él te ama como eres
tú, serás joven.
Él te acepta siempre,
te conoce bien,
juégate la vida por
Jesús.
Muestra la alegría en
tu vivir, serás libre.
te espero de mucho
tiempo atrás, serás joven.
No te clasifica, no
te juzgará,
muestra la alegría en
tu vivir.
POR QUE JESÚS TE AMA,
JESÚS CONFÍA
QUE SERÁS CAPAZ,
DE AMAR COMO ÉL,
DE AMAR COMO ÉL,
DE AMAR COMO EL,
DE AMAR COMO ÉL.
Grita que Jesús
resucitó, serás libre.
Grita que a tu lado
siempre está, serás joven.
Él te dió su vida, Él
murió en la cruz,
grita que Jesús
resucitó…
Tienes que ser uno
con Jesús, serás libre.
Tienes que crecer con
los demás, serás joven.
Hazlo humildemente y
con sencillez,
tienes que ser uno
con Jesús
POR QUE JESÚS TE AMA,
JESÚS CONFÍA
QUE SERAS CAPAZ
DE AMAR COMO ÉL,
DE AMAR COMO ÉL,
DE AMAR COMO EL,
DE AMAR COMO ÉL.