viernes, 15 de mayo de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO ASCENSION DEL SEÑOR 17 MAYO 2024

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 

Lectura Orante: Mateo 28, 16‑20

 

COMENTARIO

 

La Ascensión se sitúa en Galilea. Este dato nos remite al comienzo de la actividad de Jesús (Mt. 4, 12). Mateo hace, pues, coincidir el lugar de comienzo de la actividad de la Iglesia con el de comienzo de la actividad de Jesús pues hay unidad indisociable entre Jesús y su Iglesia. Pero hay todavía más: para Mateo, Galilea es algo más que un dato geográfico. Galilea funciona en calidad de símbolo de país desilusionado y sin horizontes, al que Jesús devuelve la ilusión y la esperanza. Para Mateo, pues, la Iglesia devuelve la ilusión y la esperanza a una tierra desilusionada y sin horizontes. La Iglesia es el nuevo pueblo de Dios, que toma el relevo del viejo pueblo judío surgido del monte Sinaí (véase la mención del monte en el v. 16). Los once funcionan en Mateo en calidad de germen eclesial. El v. 17 es un esbozo lacónico de toda la experiencia pascual de los discípulos. Estos tuvieron el gozo de ver a Jesús, pasaron por la indecisión de dudar y terminaron con la certeza de adorar.

Las palabras de Jesús (vs. 18-20) son una síntesis lapidaria de lo más esencial del pensamiento de Jesús acerca de sí mismo, de la Iglesia y del mundo. Su vocabulario y redacción tiene el timbre peculiar e inconfundible de Mateo. Bajo la aparente rigidez, en estas palabras se respira el gozo profundo de una comunidad que vivía la experiencia de tener al Señor Jesús, Vida, Luz y Fuerza de Dios. El Padre ha comunicado al Hijo la plenitud de su soberanía sobre el universo. El parecido de este poder con el poder humano se limite a la sola fonética de la palabra "poder" (v 18b.). El poder de Dios es creativo y liberador. En este mandato no hay ni sombra de los antiguos y modernos ensueños de dominio y proselitismo políticos (vv. 19-20a.).

El Mesías omnipotente no aspira a hacer de la universal comunidad humana su imperio. Ser discípulo es entrar en una nueva relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu de Dios. Esta relación relativiza y está muy por encima de todas las formas humanas de convivencia. Sólo quien haya seguido a Mateo paso a paso desde sus comienzos podrá comprender lo que significa ser discípulo y que el mandato de Jesús no tiene nada de propagandístico. Los discípulos tendrán que llevar a término su misión universal en un contexto de sufrimiento, crisis y persecución. Cuando, en la historia bíblica, Dios encomienda a alguien una misión, asegura al hombre comprometido su asistencia eficaz: No temas, yo estaré contigo. Esta asistencia es garantía de eficacia y estímulo de audacia humilde (v 20b.).

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Hch 1, 11

Galileos, ¿qué hacen ahí mirando al cielo?. Volverá como lo han visto marcharse al cielo. Aleluya.

 

 ORACION COLECTA

Dios todopoderoso, concédenos exultar santamente de gozo y alegrarnos con religiosa acción de gracias, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y adonde ya se ha adelantado gloriosamente nuestra Cabeza, esperamos llegar también los miembros de su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

En mi primer libro, Teófilo, escribí todo lo que Jesús hizo y en señó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó Él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del Reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino «aguarden que se cumpla la promesa del Padre, de la que me han oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días. Los que se habían reunido le preguntaron diciendo: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el Reino a Israel?». Les dijo: «No les toca a ustedes conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibirán la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre uste-des y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y "hasta el confín de la tierra"». Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras Él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo?. El mismo Jesús que ha sido tomado de entre ustedes y llevado al cielo, volverá como lo han visto marcharse al cielo».

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 46, 2-3.6-9)


Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

 

Pueblos todos, batan palmas, aclamen a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor altísimo es terrible, emperador de toda la tierra. R.

 

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas: toquen para Dios, toquen; toquen para nuestro Rey, toquen. R.

 

Porque Dios es el rey del mundo: toquen con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23

Hermanos: El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de su corazón para que comprendan cual es la esperanza a la que los llama, cual la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO (Mt 28, 19a.20b)

Aleluya. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos-dice el Señor; yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de tiempos. Aleluya.

 

 EVANGELIO

Conclusión del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Pongamos nuestra mirada en Jesús y pidámosle por las necesidades de todos.

 

1.- Por el Papa León, para que bajo su liderazgo inspire y fortalezca nuestra fe y vivamos con entusiasmo la misión de anunciar el Evangelio y trabajemos unidos bajo la guía del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los gobernantes: Para que busquen siempre el bienestar, la justicia y el respeto a la dignidad humana, construyendo el mundo como una casa común para todos. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que sufren: Por los enfermos, los pobres y los que se sienten solos, para que sientan la presencia reconfortante de Cristo y encuentren solidaridad en nuestra caridad. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nuestra comunidad: Para que la esperanza de la vida eterna nos impulse a trabajar por los bienes del cielo mientras servimos con amor a nuestros hermanos en la tierra. Roguemos al Señor.

 

Padre todopoderoso, que has resucitado a tu Hijo, y lo has hecho Señor del universo, reconoce la voz de tu amado en las oraciones de la Iglesia y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

 ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos ahora, Señor, el sacrificio para celebrar la admirable ascensión de tu Hijo; concédenos, por este sagrado intercambio, elevarnos hasta las realidades del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 ANTIFONA DE COMUNION (Mt 28, 20)

Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos. Aleluya.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Dios todopoderoso y eterno, que, mientras vivimos aún en la tierra, nos concedes gustar los divinos misterios, te rogamos que el afecto de nuestra piedad cristiana se dirija allí donde nuestra condición humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 18:  Hch 19, 1-8; Sal 67, 2-3. 4.5ac. 6-7AB; Jn 16, 29-33

Martes 19: Hch 20, 17-27; Sal 67, 10-11. 20-21; Jn 17, 1-11a

Miércoles 20:  Hch 20, 28-38; Sal 67, 29-30. 33-35ª. 35b y 36c; Jn 17, 11b-19

Jueves 21: Hch 22, 30; 23, 6-11; Sal 15, 1b-2ª y 5. 7-8. 9-10. 11; Jn 17, 20-26

Viernes 22: Hch 25, 13-21; Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab; Jn 21, 15-19

Sábado 23: Hch 28, 16-20. 30-31; Sal 10, 4. 5 y 7; Jn 21, 20-25

Vigilia de Pentecostés: Gn 11, 1-9 (o bien: Ex 19, 3-8ª.16-20b); (o bien Ez 37, 1-14); (o bien Jl 3, 1-5); Sal 103, 1-2ª. 24.27-28.29bc-30; Rm 8, 22-27; Jn 7, 37-39

Domingo 24:  Hch 2, 1-11; Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34; 1Co 12, 3b-7. 12-13; Jn 20, 19-23

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

 

1.- ASCENSIÓN: FORMA LITERARIA: APOTEOSIS AT O HELENISTAS.

Lucas ha configurado su descripción de la ascensión visible de Jesús al cielo a base de elementos característicos, propios de narraciones del AT o de la literatura helenística, que nos hablan de raptos y apoteosis. Un ejemplo veterotestamentario típico de narración apoteósica lo constituye el relato de cómo Elías es arrebatado de la tierra (2 R 2.). Como muestra helenística nos puede servir lo narrado por el historiador romano Tito Livio sobre cómo Rómulo es subido al cielo envuelto en una nube durante una revista a su ejército. Lucas, que era un escritor formado en el helenismo, conocía el esquema literario usual para narrar estos arrebatos apoteósicos y se sirvió de él para la proclamación del mensaje cristiano. Esto en lo referente a la forma literaria.

La ascensión del Señor resucitado a la gloria de Dios sólo se describe en el NT como un suceso visible al final del evangelio de Lc y al comienzo de los Hch de los Apóstoles. Pero Lucas no relata ningún cuento ni ha desfigurado la verdad. Únicamente ha condensado en una imagen de gran plasticidad lo que proclaman todos los escritores del NT: que el Señor resucitado fue asumido en la forma existencial de Dios y desde ella está al lado de su Iglesia. Su narración es artísticamente destacada y teológicamente cierta.

Nada tenemos que objetar a las coincidencias entre el evangelio de Lc y los Hch de los apóstoles, explicables por ser el autor una misma persona. Lo que sorprende son las divergencias. En los Hch no aparece la bendición del Señor ni la adoración de los discípulos. En el evangelio no se habla de la nube que tapó a Jesús de la vista de sus discípulos, ni de los hombres que les aseguraron que él volvería de la misma manera. Además, en el evangelio, el Resucitado sube al cielo el domingo de Pascua, según todos los indicios, y en los Hch pasan cuarenta días en los que se aparece a los apóstoles. Lucas no veía ninguna contradicción en esto. A pesar de su plástica, su interés no es el desarrollo externo de la escena.

Las divergencias no le molestan. La emplea incluso para elaborar sus asertos teológicos. La solemne bendición final del Resucitado le viene bien para terminar el evangelio con una escena de despedida. El anuncio de la nueva venida de Cristo en el libro de los Hch subraya el intermedio entre esta presencia de Jesús y su vuelta al final de los tiempos. La nube le servirá para anticipar la descripción de la venida: "Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria" (Lc/21/27). El tránsito de Jesús de este mundo al mundo de Dios, que es un proceso invisible, lo cristaliza el autor narrando un arrebato visible de Jesús. Lo importante para Lucas es el significado profundo del cuadro plástico que describe. Los lectores de su tiempo comprendían perfectamente este lenguaje. El resto de evangelistas nos dicen lo mismo con otro ropaje literario.

EUCARISTÍA 1990/25


 

2.- /Mt/28/20: ASCENSIÓN: NO DESPEDIDA SINO PRESENCIA DE JESÚS RESUCITADO.

"Yo estoy con vosotros... hasta el fin del mundo". Todos los años nos sucede lo mismo, al celebrar la solemne ascensión de Jesús a los cielos. Inevitablemente nos vienen a la memoria los sentidos versos de Fr. Luis de León: "Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, oscuro...". No podemos recordar el acontecimiento de fe sin que nos traicione el corazón con sus sentimientos ante la despedida. Sin embargo, tales sentimientos, por más que naturales, están muy lejos del evangelio, que es la buena noticia de la presencia de Jesús que nos promete seguir con nosotros hasta el fin.

La resurrección no es un hecho histórico, no pertenece a la historia, sino que la trasciende. La resurrección de Jesús no ha pasado, no pertenece al pasado, sino que es perennemente presente y actual. Jesús vive, está vivo, está presente, está con nosotros. La fe cristiana no consiste en saber que Jesús murió y resucitó y subió al cielo, como si se tratase de cosas que ocurrieron en aquel tiempo y en aquellos lugares. La muerte de Jesús sí que es un hecho pasado. Jesús ya no vuelve a morir. Pero su resurrección es de una actualidad inmarcesible. Jesús sigue vivo y con nosotros según su promesa.

Nuestra fe descansa en la resurrección en la medida que se apoya en Jesús que vive y está presente. "Jesús vive" fue el santo y seña de los discípulos de Jesús. Como un rumor primero, como un grito de gozo después, como un mensaje lleno de esperanza, este evangelio fue propagándose de generación en generación hasta nosotros. Y este es también nuestro santo y seña cada vez que nos juntamos a celebrar la eucaristía, en memoria de Jesús y hasta que vuelva glorioso.

EUCARISTÍA 1987/26


 

3.- Mt/28/18-19. PODER.AUTORIDAD: SE ME HA DADO TODO PODER...

v. 18: La afirmación emplea la voz pasiva. Recurso típico judío por respeto a Dios. Se me ha dado=Dios me ha dado. Cielo y tierra, expresión para designar el universo creado. Toda la frase tiene un acusado colorido bíblico y es desde el trasfondo bíblico desde el que hay que percibir su sentido. Se me ha dado todo poder significa que Dios ha dado la razón a Jesús frente a otras razones. El sentido del término poder no es el de mando, dominio o jurisdicción, sino el de razón y autoridad o, si se prefiere, el de única referencia autorizada.

A. BENITO - DABAR 1990/30


 

4.- AUTORIDAD/PODER 

El término poder puede entenderse en dos sentidos: como potestad (potestas) o como autoridad (auctoritas). El poder como potestad es algo conferido a una persona desde fuera de ella y puede no coincidir con unas cualidades o un peso específico en esa persona. La potestad se ejerce. Como autoridad, en cambio, el poder arranca de algo en la persona, algo intrínseco a ella, un peso específico que le hace merecedora de un reconocimiento y una elección por los demás. La autoridad no se ejerce, se vive. El poder que Dios ha dado a Jesús tiene que ver con la autoridad y no con la potestad. En la perspectiva de Mateo la resurrección de Jesús supone el reconocimiento por parte de Dios del valor universal de Jesús. Consecuencia: cualquier persona puede ser su discípulo. Antes no; sólo un judío podía serlo. El v. 19 no es una invitación al proselitismo, sino la formulación de la intencionalidad de Dios. Dios es de y para todos, y no de o para unos pocos.

A. BENITO - DABAR/87/31


 

5.- ASCENSIÓN MENSAJE.

-Vivir la certeza de que Él "está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo". Que la Encarnación es un gesto de Dios irreversible. Está, pero de otro modo. Y los apóstoles necesitaron semanas para comprender y hacerse a la idea. Es el sentido de lo sorprendente de cada "aparición". Reconocerle en tantas mediaciones: Iglesia, comunidad concreta, sacramentos, Eucaristía, los más abandonados, el perdón, etc. Encontrar al Señor en todo y de tantas maneras.

-No quedarnos "ahí plantados mirando al cielo". Volver a la ciudad, al trabajo..., pero siendo sus testigos aquí y allá, en medios eclesiales y fuera de ellos. Que "la memoria de Jesús" no sea nostalgia ni simple recuerdo, sentimiento intimista inoperante, intrascendente. Sino impulso de seguirle hacia los hombres, hacia el Reino, hacia el Padre. Y para ello...

-"Seréis bautizados con Esp. Sto.", ésta será la fuerza de Dios en nuestra debilidad. Uno se sorprende al ver la serenidad, la ciencia y fortaleza de aquellos primeros discípulos, pescadores temerosos y desalentados. ¡Cómo cambió su suerte! Espíritu como aliento misionero y ayuda valiosa para poder encontrar en cada circunstancia qué hacer de nuestra pequeña historia personal y colectiva para que llegue a ser historia que no decepcione a Dios, historia de salvación.

J. MARTINEZ - DABAR 1987/31


 

6.- JERUSALEN/GALILEA 

En Jerusalén, los dirigentes dan curso entre el viejo pueblo a una mentira duradera. En Galilea, Jesús da curso a la realidad duradera del nuevo pueblo. El sentido del texto funciona una vez más en este evangelio por contraste entre Jerusalén y Galilea. Es la misma disposición que encontrábamos el domingo de Ramos, donde veíamos que ambas localizaciones tienen significado religioso. Para Mateo, en Jerusalén no hay nada que hacer: es el ámbito religioso de la mentira (vv. 11-15). Por eso el autor saca a los once de ese ámbito y los sitúa allí donde Jesús había comenzado (cf. Mt 4. 12); más en concreto aún: en el monte de la gran programación de Jesús (cf. Mt 5. 1). Los once son el nuevo pueblo, en contraste con el viejo.

Desde Pascua, el lector sabe que es Jesús quien tiene razón. El Templo ha quedado invalidado, con el velo roto de arriba a abajo. La autoridad, pues, ya no la ejerce el Templo (como pretenden los guías religiosos), sino Jesús: a Él es a quien Dios ha dado la razón. Este es el poder del que se habla en el v. 18).

DABAR 1981/33


 

7.- PAS/ASC 

Estrictamente hablando la Ascensión no añade nada a la Pascua. El hecho de que Jesús resucitara no significa que reviviera como Lázaro o como uno que "vuelve a nacer" después de muchos días en estado de coma. Significa que, después de la muerte, continúa viviendo de un modo rico y pleno: como Dios; que ha sido transfigurado a imagen y semejanza del Padre. Celebramos la Pascua durante siete semanas. Hasta ese momento poníamos el acento en el hecho de que Jesús vive -es el Viviente por excelencia-, que no nos ha dejado, que está con nosotros. La Ascensión subraya su glorificación. La primera lectura lo explica como una gran "representación teatral"; la segunda lectura afirma: el Padre resucitó a Jesús de entre los muertos y lo sentó a su derecha -Resurrección y Ascensión constituyen un único acontecimiento-; el evangelio presenta al Señor de la gloria ejerciendo su soberanía: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra".

J. TOTOSAUS - MISA DOMINICAL 1981/11


 

8.- La plena manifestación de Jesús tiene lugar en Galilea. Allí habían sido encaminados repetidas veces los discípulos (26,32; 28, 7-10). ¿Por qué en Galilea? Probablemente para significar que Jerusalén había dejado de ser el centro del culto y de la religiosidad. Desde ahora el acceso a Dios, el verdadero templo, no se hallaba circunscrito a un lugar -ni aquí ni en Jerusalén (Jn 4, 21)- sino a una persona, a la persona de Cristo.

La plena revelación tiene lugar "en el monte que Jesús les había señalado". Mateo no nos informa de este detalle en su evangelio. No sabemos de ningún monte que Jesús les hubiese indicado previamente. El monte (MONTE/REVELACION) es mencionado únicamente por razón de su simbolismo. El monte es el lugar de la revelación. La revelación de Dios en el Antiguo Testamento tuvo lugar en el monte Sinaí. La revelación de Jesús (nuevo Moisés; aspecto de Jesús particularmente querido y destacado por Mateo) tiene lugar también en el monte: en el de la transfiguración (donde manifiesta su naturaleza), en el de las bienaventuranzas (donde manifiesta su enseñanza y sus exigencias morales) y en el de Galilea (donde manifiesta su autoridad y misión).

La resurrección de Jesús es un misterio inasequible e increíble desde la lógica humana. Afortunadamente el temor y la duda -no sólo la alegría- fueron vividos en la carne misma de los que más cerca estuvieron de Jesús. Es maravillosa la acotación de Mateo; "al verlo lo adoraron, aunque algunos aún dudaron".

La resurrección de Jesús introdujo un cambio radical en la relación de sus discípulos con él. Durante su vida terrena tenían frente a él la deferencia que el discípulo debe al Maestro. Ahora aparece la relación del creyente frente a su Señor. La postración -gesto reservado para el encuentro con los grandes monarcas divinizados o considerados con categoría divina- de los discípulos, significa claramente que los discípulos habían descubierto la divinidad en él (ver He 2, 36). La duda de algunos es explicable, y hasta plausible. Mientras no llega la convicción profunda de la fe no resulta fácil, resulta imposible, descubrir en Jesús a Dios. Este detalle de la duda de algunos resulta particularmente significativo en la pluma de Mateo, que procura siempre que puede, e incluso a veces forzando los textos, presentar a los discípulos como modelos perfectos. Tal vez porque, cuando se constata la duda, el modelo resulta más humano y atrayente. Aunque no es seguro que Mateo lo haya pensado así.

La autorrevelación de Jesús se centra en su autoridad y la misión que encomienda a sus discípulos. Su autoridad es la misma que la del Hijo del hombre. Y, para formularla, recurre a las mismas palabras de Daniel: "Se le dio imperio, gloria y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su imperio es un imperio eterno que nunca pasará, y su reino, un reino que no será destruido jamás" (Dn. 7, 14). El siervo de Yahveh, doliente y humillado es el Hijo del hombre glorificado. Así se definía la verdadera categoría de Jesús después de resucitado. Pero, a continuación, la naturaleza de su autoridad. Una autoridad no impuesta sino aceptada libremente por la inserción en su misterio, el misterio pascual, mediante la recepción del bautismo y manifestada en el esfuerzo permanente por asimilar sus enseñanzas y cumplir sus exigencias. Autoridad ejercida en el ámbito de un discipulado voluntario y comprometido.

Discipulado adquirido de entre todos los pueblos de la tierra. Si durante su ministerio terreno había estado limitado por el tiempo y el espacio -particularismo- ahora caían todas las fronteras. Se inauguraba el universalismo total. De hecho, cuando Mateo escribe su evangelio, se habían roto ya muchas fronteras.

La actividad encomendada a sus discípulos se centra en introducir a los hombres en el misterio de Cristo mediante el bautismo -actividad sacramental- y en la enseñanza de cuanto el Señor dijo e hizo como norma vinculante del discípulo al Maestro, del siervo a su Señor.

El evangelio termina como comenzó. Al principio nos fue anunciado el nombre de Emmanuel (ASC/EMMANUEL), Dios con nosotros, que había sido anticipado por el profeta Isaías (Is/01/23). Ahora se nos asegura que aquella profecía se ha hecho permanente realidad: "estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". En otras palabras, sigue siendo Emmanuel, Dios con nosotros.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1101


 

9.- Las primeras palabras de Jesús (v. 18b) son una revelación: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra". Con esto declara Jesús que es el cumplimiento de la profecía de Daniel (/Dn/07/13-14) respecto al Hijo del hombre (a lo cual había hecho ya referencia Jesús durante el proceso): "En las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre; se dirigió hacia el anciano y fue conducido a su presencia. Se le dio poder, gloria e imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían; su poder era un poder eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás".

Este "dominio universal" del Señor resucitado es la raíz de donde brota la universalidad de la misión. Todo el breve discurso de Jesús está dominado por la idea de plenitud y universalidad; el adjetivo "todo" aparece cuatro veces (todo el poder, todas las gentes, todo lo que ha ordenado, todos los días). La idea de la misión universal estaba también en el Antiguo Testamento; pero allí en el orden de la espera (la misión universal era una esperanza reservada para el tiempo mesiánico); aquí en el orden del cumplimiento (la misión universal es un hecho).

Hacer discípulos entre todas las gentes no significa necesariamente que todos hayan de convertirse. Lo que importa es que el pueblo de Dios esté "entre todas las gentes". CR/DISCIPULO: El fin de la misión es "hacer discípulos" (19a). La expresión es interesante; contiene todo el significado que posee en el evangelio "discípulo" ("machetes"). Es quizás la definición más sintética y correcta de la existencia cristiana: el cristiano es un discípulo. No se trata de ofrecer un mensaje, sino de establecer una estrecha relación con Cristo; una relación personal y un seguimiento. Los discípulos de los rabinos no colocaban en el primer puesto la relación personal con el maestro, sino la doctrina que el maestro enseñaba. No ocurre así en el evangelio; el discípulo se liga a la persona del Maestro y se compromete a compartir su proyecto de vida.

Dos son las condiciones para hacer discípulos: el bautismo y la enseñanza. La segunda reviste una importancia particular en el evangelio de Mateo. Jesús se define Maestro en polémica con los malos maestros, tales como los escribas y los fariseos (5,19; 15,9). Sólo en nuestro pasaje se dice que los discípulos deben, a su vez, enseñar; pero no son maestros, sino que permanecen como discípulos. Quizás parezca paradójico: discípulos y maestros simultáneamente. Pero es la verdad. No enseñan algo propio, sino solamente "todo lo que les ha mandado". Es una enseñanza con la fidelidad y la dependencia más absolutas; nace de una escucha.

"Estoy con vosotros hasta el fin del mundo" tal es la afirmación que cierra el evangelio de Mateo. Es un final con sorpresa: el Señor resucitado no se ha ido, sino que ha venido. Y la promesa que incluía el nombre de Jesús ("Emmanuel, Dios con nosotros") queda ahí mantenida.

BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 302


 

10.- Palabras finales del evangelio de Mateo. Los discípulos van a "un monte" de Galilea. En un monte Jesús sufrió la tentación del poder, en un monte se transfiguró, en un monte proclamó su mensaje. Seguramente que hay que tener en cuenta todas estas indicaciones del evangelio de Mateo para captar toda la riqueza del "monte", que, además, es lugar de la presencia de Dios.

Los discípulos se prosternan. Se hallan ante una manifestación divina. Jesús, que había rehusado todo tipo de poder, ha recibido todo el poder de Dios. Y, con este poder, confía una misión a los discípulos. Los envía a todos los pueblos, también al de Israel, para "hacer discípulos".

Este "haced discípulos" se concreta en "bautizar" y "enseñar". Bautizar en el nombre de alguien significa establecer con él una relación personal. Por el bautismo entramos en relación personal con el Dios de Jesús, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La enseñanza no es otra que la misma de Jesús. Quizá aquí hay que recordar la enseñanza fundamental que Jesús hizo "en el monte" (capítulos 5-7 de este evangelio). Finalmente, Jesús promete su presencia continuada en sus discípulos hasta el fin del mundo.

Aquel deseo del pueblo de Israel se ha cumplido. Dios es el Emmanuel, Dios-con-nosotros. Así, el final del evangelio remite al comienzo, cuando el ángel comunica a José que al niño "le pondrán Emmanuel".

J. M. GRANÉ - MISA DOMINICAL 1993/07

 

DOMINGO 7 DE PASCUA:
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 

La Ascensión, complemento y desarrollo de la Pascua

No en otras regiones del mundo, pero sí entre nosotros, la Conferencia de los Obispos ha decidido que la solemnidad de la Ascensión se celebre en el domingo séptimo de Pascua, y no, como antes, en el jueves anterior. Ambas opciones son buenas. No era lo principal el respetar la cronología exacta que parece presentar Lucas (cuarenta días después de la resurrección) para celebrar este misterio de la Ascensión, que forma una unidad con el de la resurrección del Señor. También tiene muy buen sentido que lo celebremos este domingo dentro de la Pascua, y precisamente el anterior al envío del Espíritu.

La Ascensión es como el desarrollo del acontecimiento de la Pascua, su plenitud, que todavía "madurará" más con el envío del Espíritu. Pascua, Ascensión y Pentecostés no son unos hechos aislados, sucesivos, que conmemoramos con la oportuna fiesta anual. Son un único y dinámico movimiento de salvación que ha sucedido en Cristo, nuestra Cabeza, y que se nos va comunicando en la celebración pascual de cada año. Se pueden leer con provecho los números que el Catecismo dedica a la Ascensión del Señor: CCE 659-667.

 

Hechos 1, 1-11. Lo vieron levantarse

Hoy escuchamos dos veces el relato de la Ascensión. Primero, en boca de Lucas, que lo cuenta al inicio del libro de los Hechos. Y en el evangelio de Mateo, que es el evangelista de este ciclo A, en su último capítulo, con las consignas de despedida de Jesús (aunque no se refiera expresamente a la Ascensión). Podríamos decir que la Ascensión es "punto de llegada" de la misión de Jesús (el evangelio) y "punto de partida" de la misión de la Iglesia (el libro de los Hechos).

En los Hechos dice Lucas que Jesús estuvo cuarenta días hablando con sus discípulos del Reino de Dios y prometiéndoles su Espíritu. Entonces "le vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista". Unos ángeles les aseguraron que el mismo Señor volvería al final de los tiempos.

El salmo 46 no puede ser más adecuado para hoy. Invita a los pueblos a batir palmas porque "Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas". El salmista lo decía de Yahvé, con ocasión de alguna victoria. Nosotros, después de la Pascua del Señor, lo cantamos con entusiasmo confesando nuestra fe en la victoria de Cristo Jesús.

 

Efesios 1, 17-23. Lo sentó a su derecha en el cielo

Pablo, en su carta a la comunidad de Éfeso (actual Turquía), les desea que sepan comprender en profundidad el misterio de Cristo y la "extraordinaria grandeza del poder" que desplegó Dios en Cristo, "resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo". Ese Cristo es ahora Cabeza y plenitud de la Iglesia y del cosmos entero. El pasaje está ciertamente bien elegido para la solemnidad que celebramos: es el himno cristológico, el cántico de alabanza a Dios con el que da comienzo la carta de Pablo a los Efesios.

 

Mateo 28, 16-20. Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra

Al final de su evangelio, Mateo nos cuenta el encuentro de los discípulos con el Resucitado en Galilea, a modo de despedida. En realidad, Mateo sólo "sugiere" la Ascensión, presentándonos las últimas palabras de Jesús a los suyos, llenas de gran contenido para la misión de la Iglesia.

Después de afirmar: "se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra", les da la consigna múltiple que es la misión de la Iglesia hasta el final de los tiempos: evangelizar (hacer discípulos), bautizar en nombre de Dios Trino y enseñar a todos a "guardar todo lo que os he mandado".

La afirmación final -de la escena y del evangelio- ofrece la clave para que toda esta tarea sea posible: "y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".

El triunfo de Jesús

La comunidad cristiana se alegra con el triunfo de su Señor y Cabeza. Jesús es glorificado. Ha cumplido su misión y ahora ha alcanzado la plenitud, también en cuanto Hombre, junto al Padre. El Catecismo describe así el misterio: la Ascensión significa que Jesús "participa en su humanidad en el poder y la autoridad del mismo Dios" (CCE 668) y que se ha convertido en Señor del cosmos y de la historia y de la Iglesia.

"Subir", o la "Ascensión", supone una concepción no histórico-geográfica de la localización del cielo con respecto a la tierra, sino un símbolo de la glorificación plena del Señor Resucitado. También lo decimos en el Credo: "subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios". Celebramos el triunfo de Cristo Jesús, a la derecha del Padre, en el puesto de honor, constituido Juez y Señor y Mediador universal.

Ahora podemos entender mejor, desde la Pascua cumplida, el misterio de Jesús. Podemos admirar, como quiere Pablo, "la fuerza poderosa que ha des­plegado el Padre resucitando a Jesús" y constituyéndolo superior a todo.

Podemos hacer nuestras las expresiones de entusiasmo del prefacio, en el que damos gracias a Dios "porque Jesús el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido hoy ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres, como juez de vivos y muertos".

Nunca conoceremos del todo la profundidad del misterio de Cristo. Pero tenemos en esta Pascua, ahora completada por la Ascensión, y el domingo que viene por la venida del Espíritu, motivos abundantes de alegría y fiesta, y también para dar sentido y motivación a nuestra vida de seguimiento de ese Cristo Jesús que ha triunfado y que nos comunicará a su debido tiempo su mismo destino a nosotros: "ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino" (prefacio l).

 

Comienza la misión de la Iglesia

El triunfo de Jesús, que es también nuestro triunfo, es a la vez el inicio de la misión por parte de su comunidad a través de los siglos. La comunidad no se queda "mirando al cielo", sino que baja a la ciudad, por encargo de los ángeles. Quedarse mirando al cielo es más cómodo. Como lo era para Pedro y sus compañeros levantar tres tiendas y quedarse en la luz del monte Tabor. Pero la tarea está en "el valle", en la vida de cada día.

La Ascensión es para Jesús el punto de llegada triunfal. Para su comunidad, el punto de partida, el comienzo de su camino misionero desde Galilea y Jerusalén hasta los confines del mundo. Como Jesús fue el auténtico testigo de Dios en su vida terrena, ahora lo debe ser su comunidad, hasta el final de los siglos.

Esta misión parece un paralelo de la que recibió Abrahán, partiendo de su ciudad a un destino para él entonces desconocido. La promesa que al patriarca se le hizo, de que todas las naciones serían bendecidas en él, sólo se ve que se cumpla ahora, con la comunidad del Resucitado enviada a todo el mundo.

El encargo no es nada fácil, como se sigue demostrando en la historia pasada y en la presente. Los cristianos somos testigos de Cristo en el mundo y se nos encomienda la tarea de a) la evangelización, predicando la Buena Noticia, convenciendo a las personas de cada generación de que se agreguen al grupo de seguidores de Jesús; b) la celebración de los sacramentos, comenzando desde el Bautismo; y c) la construcción de un mundo mejor, enseñando a los demás, sobre todo con nuestro propio ejemplo, a guardar el mismo estilo de vida que nos enseñó Jesús.

En rigor, el libro de los Hechos no tiene último capítulo: lo tendrá al final de los tiempos, cuando concluya la misión de la comunidad del Señor.

 

Con una doble presencia y garantía

Eso sí, hay una doble garantía para que una comunidad débil como la nuestra pueda realizar esa misión.

Ante todo, la presencia y la ayuda del mismo Señor Resucitado, que prometió que estaría con nosotros "todos los días hasta el fin del mundo" (antífona de comunión, tomada precisamente del evangelio de Mateo), porque, como dice el prefacio 1 de la Ascensión, "no se ha ido para desentenderse de este mundo". La Ascensión no es anuncio de una "ausencia", sino de una "pre­sencia misteriosa e invisible", más real incluso que la física o geográfica que tenía Jesús antes de su Pascua. Estará presente a su comunidad todos los días, hasta el fin del mundo. Si el evangelio daba comienzo con el anun­cio del "Dios-con-nosotros", el Emmanuel y Mesías, ahora termina con el "yo-estoy-con-vosotros" del Resucitado, que se extiende "todos los días, hasta el fin del mundo".

Además, hay otro protagonista, también invisible, que acompaña esta tarea de la Iglesia, el Espíritu, a quien Jesús ha prometido como "fuerza de lo alto" y cuya venida sobre la Iglesia celebraremos de un modo especial el domingo que viene. Las últimas palabras de Jesús, según los Hechos, antes de ser elevado al cielo, fueron: "cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo".

Un prefacio de la Ascensión afirma que Jesús "ahora intercede por nosotros, como mediador que asegura la perenne efusión del Espíritu" (prefacio III).

 

Con alegría y esperanza

Lo importante es que cada uno de nosotros, miembros de la comunidad de Jesús y del Espíritu, realicemos esa misión, en medio de circunstancias favorables o desfavorables, en el ambiente familiar y en el profesional, con alegría y esperanza.

Con alegría, "porque la ascensión de Jesucristo es ya nuestra victoria" (oración), y porque el misterio del Cristo Resucitado ha dignificado nues­tra naturaleza humana, dándole sus mejores valores: "fue elevado al cielo para hacemos compartir su divinidad" (prefacio II), y en Cristo "nuestra naturaleza humana ha sido tan extraordinariamente enaltecida que participa de tu misma gloria" (poscomunión). El triunfo de Jesús es nuestro mejor motivo de alegría.

Con esperanza, porque la fiesta de la Ascensión nos invita también a mirar hacia delante "y donde nos ha precedido él, que es nuestra Cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo" (oración). No nos ha abandonado, "sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino" (prefacio). En la oración sobre las ofrendas pedi­mos a Dios "que la participación en este misterio eleve nuestro espíritu a los bienes del cielo". Pablo quiere, en su carta, que los cristianos de Éfeso, junto al misterio de Cristo, entiendan también "cuál es la esperanza a la que os llama".

Hoy es la fiesta de la esperanza. Es verdad que el compromiso de ser testigos de Cristo en el mundo es exigente y muchas veces comporta dificultades. Es más cómodo seguir las propuestas de este mundo. Pero debe prevalecer la fidelidad a Cristo y, si surgen dificultades, la esperanza. Todos estamos incluidos en el triunfo de Cristo, aunque todavía nos queda camino por reco­rrer. La Virgen Madre sí, ya terminó su camino, y es la "asunta", ascendida tras su muerte e incorporada al triunfo final de su Hijo. También en esto es ella la "primera cristiana".

Pablo quiere que también nosotros, como los cristianos de Éfeso, compren­damos "cuál es la esperanza a la que nos llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos".

En un mundo en que no abunda la esperanza, se nos pide que seamos per­sonas ilusionadas. En medio de un mundo egoísta, que mostremos un amor desinteresado. En un mundo centrado en lo inmediato y lo material, que seamos testigos de los valores que no acaban. Y esto lo debemos realizar, no sólo los sacerdotes y los religiosos y los misioneros, sino todos: los padres para con los hijos y los hijos para con los padres, los mayores y los jóvenes, los políticos y escritores cristianos, los maestros y los educadores.

 

En medio, la Eucaristía

Esta comunidad que camina en tensión escatológica, entre la Ascensión y la vuelta definitiva de Jesús, concentra su vivencia de fe en la Eucaristía: "cada vez que coman... proclamen la muerte del Señor hasta que vuelva" (1Co 11,26). En cada Eucaristía recordamos la Pascua primera de Cristo, la que sucedió en Jerusalén hace dos mil años; anticipamos ya la Pascua final, definitiva, al final de la historia; y, mientras tanto, nos alimentamos con su Cuerpo y Sangre, que es el memorial de las dos Pascuas, la pasada y la futura.

En la Eucaristía es donde más concretamente "experimentamos", desde la fe, la presencia viva del Resucitado: en la comunidad, en el presidente que es su imagen personal, en la proclamación de la Palabra, y sobre todo en la mesa eucarística, en la que participamos del Cuerpo y Sangre de ese Cristo que ha vencido a la muerte y nos comunica cada vez su vida de Resucitado como garantía y prenda de nuestra futura resurrección y vida plena. "El que come mi Carne y bebe mi Sangre tendrá vida eterna: yo le resucitaré el último día".

Con la consecuencia de que también fuera de la celebración, en la vida de cada día, sabremos descubrir la presencia del Señor, por ejemplo, en la persona del prójimo, sobre todo de los que sufren o tienen hambre o están enfermos, para que podamos oír la alentadora palabra final del Juez: "a mí me lo hiciste".

El "poder ir en paz" conclusivo de cada celebración es el envío a la vida, "para que cada uno regrese a sus honestos quehaceres alabando y bendi­ciendo a Dios" (IGMR 90).

LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)

  

PROPUESTA DE CANTOS LA ASCENSION DEL SEÑOR CICLO A 2026

 DOMINGO LA ASCENSION DEL SEÑOR (17 DE MAYO)

  

01.- YO NO DEJO LA TIERRA (J.A. Espinoza)

NO. YO NO DEJO LA TIERRA.

NO. YO NO OLVIDO A LOS HOMBRES.

AQUÍ, YO HE DEJADO LA GUERRA.

ARRIBA, ESTÁN VUESTROS NOMBRES.

 

1.- ¿Qué hacéis mirando el cielo,

varones, sin alegría?

Lo que ahora parece un vuelo

ya es vuelta y es cercanía.

 

2.- El gozo es mi testigo.

La paz, mi presencia viva,

que al irme se va conmigo

la cautividad cautiva.

 

3.- El cielo ha comenzado.

Vosotros sois mi cosecha.

El Padre ya os ha sentado

conmigo, a su derecha.

 

4.- Partid frente a la aurora,

salvad a todo el que crea,

vosotros marcáis mi hora,

comienza vuestra tarea.

  

02.- A CASA DEL PADRE (J.P. Martins)

A CASA DEL PADRE

CANTANDO LLEGAMOS,

LA MESA ESTÁ PUESTA,

SU NOMBRE CANTAMOS. (BIS)

 

La cena de Cristo

nos da nueva vida,

da fuerza y amor,

da luz y alegría. (Bis)

 

Jesús nuestra pascua

por todos murió

y como alimento

su cuerpo entregó. (Bis)

 

Triunfó de la muerte

la vida nos dio

las puertas del cielo

abiertas dejó. (Bis)

 

La mesa está puesta

su nombre alabamos.

 

03.- EL SEÑOR VIVE (Emilio Vicente Mateu)

NO BUSQUÉIS ENTRE LOS MUERTOS A LA VIDA.

NO LLORÉIS ENTRE LAS SOMBRAS A LA LUZ.

CANTAD PORQUE LA MUERTE ESTÁ VENCIDA.

CANTAD QUE DIOS ES EL SEÑOR JESÚS.

 

1.- No busquéis por las montañas ni los valles.

No busquéis en las estrellas junto al sol.

Buscadle por las plazas y las calles;

en cada ser que vive está el Señor.

 

2.- No quedéis mirando al cielo o a las nubes,

esperando un nuevo gran libertador.

Mirad la luz que sale de las sombras,

es la fuerza salvadora del Señor.

 

3.- No te canses recorriendo tu camino,

si la luz de nuestra Pascua no es tu luz.

No sueñes vanamente tu destino;

no hay vida, si no está el Señor Jesús.

 

04.- TESTIGOS  (Cesareo Garabain)

1.- Nos envías por el mundo

anunciar la Buena Nueva, (2)

mil antorchas encendidas

y una nueva primavera. (2)

 

2.- Si la sal se vuelve sosa,

quién podrá salar el mundo. (2)

Nuestra vida es levadura,

nuestro amor será fecundo. (2)

 

3.- Siendo siempre tus testigos,

cumpliremos el destino, (2)

sembraremos de esperanza,

y alegría los caminos. (2)

 

4.- Cuanto soy y cuanto tengo,

la ilusión y el desaliento. (2)

Yo te ofrezco mi semilla

y tú pones el fermento. (2)

 

05.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN (Joaquin Madurga)

ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR

 

1.- Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda

el abrazo sincero al hermano

perdonándonos nuestras ofensas.

 

2.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

trabajar por un mundo más justo de igualdad

y concordia fraterna.

 

3.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

convertir nuestra vida pasada

al mensaje de tu Buena Nueva.

 

06.- EN SU MESA HAY AMOR (Kairoi)

EL SEÑOR NOS HA REUNIDO JUNTO A EL

EL SEÑOR NOS HA INVITADO A ESTAR CON ÉL.

EN SU MESA HAY AMOR

LA PROMESA DEL PERDÓN

Y EN EL VINO Y PAN SU CORAZÓN (BIS)

 

Cuando, señor, tu voz

llega en silencio a mi

y mis hermanos me hablan de ti

sé que a mi lado estas

te sientas junto a mi

acoges mi vida y mi oración.

 

El señor nos ha reunido junto a el

El señor nos ha invitado a estar con el

En su mesa hay amor

La promesa del perdón

y en el vino y pan su corazón (bis)

 

07.- SEÑOR TE OFRECEMOS (Agustin Sánchez)

1.- En torno a tu mesa, Señor, te ofrecemos,

toda nuestra vida, el vino y el pan.

Son para nosotros, tu cuerpo y tu sangre,

promesa de vida, luz y libertad.

 

SEÑOR, EL PAN QUE NOS DAS

BORRA NUESTRAS MISERIAS.

SEÑOR, TU COPA SERÁ

SANGRE DE VIDA ETERNA.

SEÑOR, SABEMOS QUE TÚ

TE DAS SIN CONDICIONES.

DANOS TU ESPÍRITU Y HAZ

DE CARNE LOS CORAZONES… SEÑOR.

 

2.- Tu Espíritu inflama de amor nuestras vidas,

nos sigues llamando; Señor, ¿dónde estás?.

Más tú nos respondes: “me encuentras amando”.

Queremos sentirte nuestro Salvador.

 

08.- NO OS QUEDEIS TRISTES (J.P. Martins)

NO QUEDEN TRISTES, AUNQUE ME VOY,

AUNQUE ME VOY YO VOLVERÉ (BIS).

 

1.- Voy a la casa de mi Padre a prepararles un lugar.

 

2.-Vendrá mi Espíritu a ustedes para enseñarles la verdad.

 

3.-. Serán testigos de mi amor por los confines de la tierra.

 

4.- Anunciarán la buena nueva a cada pueblo de la tierra.

 

5.- Cuando los hombres los persigan no tengan miedo, confíen.

 

6.- Yo estaré siempre con ustedes acompañando hasta el final.

 

09.- ID Y ENSEÑAD (Cesareo Garabain)

Sois la semilla que ha de crecer,

sois estrella que ha de brillar,

sois levadura sois grano de sal,

antorcha que debe alumbrar.

 

Sois la mañana que vuelve a nacer,

sois espiga que empieza a granar,

sois aguijón y caricia a la vez

testigos que voy a enviar.

 

Id amigos por el mundo,

anunciando el amor,

mensajeros de la vida,

de la paz y el perdón.

Sed amigos, los testigos

de mi resurrección,

id llevando mi presencia,

con vosotros estoy.

 

Sois una llama que ha de encender

resplandores de fe y caridad.

Sois los pastores que han de guiar

al mundo por sendas de paz.

 

Sois los amigos que quise escoger,

sois palabra que intento gritar.

Sois reino nuevo que empieza a engendrar

justicia, amor y verdad.

 

10.- CON NOSOTROS ESTA EL SEÑOR (Carmelo Erdozain)

CON NOSOTROS ESTÁ EL SEÑOR

CON NOSOTROS

SU PALABRA ES CAMINO Y VERDAD

Y EN LA MESA DEL ALTAR

NUESTRA VIDA, NUESTRA VIDA.

 

1.- Por nosotros está en el altar

por nosotros su cuerpo es manjar

por nosotros, camino,

por nosotros, verdad

Él con nosotros está.

 

2.- Con los hombres que buscan la paz

con los hombres que piden su pan

con el débil y enfermo,

con quien no tiene hogar

Él pide amor y hermandad.

 

3.- Como hermanos en un mismo hogar

como hijos que comparten su pan

celebremos la cena,

sacrificio pascual

sacramento de fraternidad.

 

11.- MADRE DE NUESTRO PUEBLO (Emilio Vicente Mateu)

MADRE DE NUESTRO PUEBLO,

LOS HOMBRES ABREN EL CORAZÓN:

QUIEREN LLAMARTE MADRE;

EN SUS PALABRAS, EN SU CANCIÓN.

 

Madre te llaman los pobres,

pobres sin pan ni calor,

pobres sin libros en las manos,

pobres sin una ilusión.

 

Madre te llama el que sufre

penas de llanto y dolor,

penas de verse oprimido,

penas que evoca el amor.

 

Madre te llama este pueblo,

pueblo nacido en la cruz,

pueblo que marcha hacia el Reino,

Madre del pueblo eres tú.

Madre te llama el que ríe,

el que camina en la luz.

Madre de todos los hombres,

Virgen María, eres Tú.

 

12.- AVE MARIA (Francisco Palazon)

 Lam, MI7, Lam, MI7

Lam                Lam  MI7              Lam

Dios te salve María llena eres de gracia

                        Rem SOL7              DO

El Señor es contigo, bendita tú eres

        Rem MI7                 Lam                            MI7

Entre todas las mujeres, y bendito es el fruto

                      Lam    (MI7)

de tu vientre Jesús

Lam             MI7         Lam

Santa María Madre de Dios,

SOL           DO     Rem  MI

ruega por nosotros pecadores.

Lam             MI7         Lam

Santa María Madre de Dios,

SOL           DO     Rem  MI

ruega por nosotros pecadores

 Rem               Lam                MI7   Lam

Ahora y en la hora de nuestra muer-te

Rem             Lam                   MI7   Lam

Ahora y en la hora de nuestra muer-te.

13.- ESPIRITU SANTO VEN (Pedro Mario)

RE                                     Sim

Espíritu Santo, ven, ven,

        RE                             LA7

Espíritu Santo, ven, ven,

                                           Mim

Espíritu Santo, ven, ven

                  LA7                           RE

en el nombre del Señor.

 

             SOL  LA7       RE  Sim

Acompáñame, ilumíname,

Mim       LA7  RE

toma mi vida.

             SOL  LA7       RE  Sim

Acompáñame, ilumíname,

Mim               LA7           RE

¡Espíritu Santo ven!

 

Santifícame, transfórmame,

Tú cada día.

Santifícame, transfórmame,

¡Espíritu Santo, ven!

 

Resucítame, conviérteme,

todos los días.

Glorifícame, renuévame,

¡Espíritu Santo, ven!

 

Acompáñame, transfórmame,

toma mi vida.

Ilumíname, condúceme,

¡Espíritu Santo ven!.

 

14.- EN LA IGLESIA

EN LA IGLESIA LOS CRISTIANOS

NOS AMAMOS COMO HERMANOS,

Y BUSCAMOS TODOS UNIDOS

DEL PECADO LIBERARNOS. (bis)

 

Cuando Pedro con todos los creyentes, vivían en espíritu fraterno,

ponían en común todos sus bienes y no había entre ellos disensiones.

 

Y ninguno sufría humillaciones, conformes al espíritu de Cristo:

teniendo cada quien lo necesario, tratando que no sufriera ninguno.

 

Y partiendo el pan ellos en casa, y de fraternidad dando el ejemplo,

de Dios eran a diario bendecidos, gozando de la estima en las ciudades.

 

Y nosotros, sintiéndonos Iglesia, queremos asimismo con empeño

vivir aquel espíritu de Cristo de acuerdo a lo que enseña su Evangelio.