AMARÁS AL SEÑOR, TÚ DIOS Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO

COMENTARIO
En las escuelas teológicas de la época se
discutía cuál era el mandamiento que se debía poner a la cabeza de la lista. Un
escriba hace a Jesús la pregunta para ponerlo a prueba; es decir, quiere probar
la capacidad del nuevo Maestro y conocer su opinión sobre un debate de moda.
Jesús cita en primer lugar dos textos del AT. Uno del Deuteronomio (6. 4-8) y
otro del Levítico (19. 18). Los dos pasajes ocupaban el centro de la
espiritualidad de Israel, sobre todo el primero, que se recitaba por la mañana
y por la noche, se lo bordaba en las mangas de los vestidos y se lo escribía en
los dinteles de las puertas. Pero, aunque en su respuesta cita textos conocidos
y ya existentes, Jesús aparece nuevo y original frente a las opiniones
corrientes. Para él, el mandamiento del amor a Dios y al prójimo no es simplemente
el mandamiento que hay que colocar a la cabecera de la lista, sino que
cualquiera otra ley que quiera presentarse como voluntad divina debe ser
expresión de este doble amor. Con ello Jesús se distancia del legalismo.
En
segundo lugar, Jesús universaliza el concepto del prójimo. El judaísmo,
especialmente en tiempo de Jesús, se debatía en el particularismo, si bien no
faltaban intentos de universalismo; el prójimo era el correligionario o a lo
más el simpatizante; pero de ningún modo el extranjero y el pagano. En cambio,
para Jesús, prójimo es todo el mundo, incluido el extranjero y hasta el
desconocido. Prójimo es cualquiera que es objeto del amor de Dios; es decir,
todos. En cambio, es permanente la tentación de delimitar el concepto de
prójimo o, en cualquier caso, de hacer una clasificación, como si algunos
hombres contasen y otros no.
Más
la novedad de Jesús estriba ante todo en haber unido los dos mandamientos. En
la capacidad de mantenerlos unidos es como se mide la verdadera fe. Hay como
dos tendencias en el espíritu humano, y ellas se disputan también el alma
cristiana: la tendencia que acentúa el primado de Dios (por tanto, la oración,
la relación con él, la conversión interior y personal) y la tendencia que, en
nombre de Dios, llama la atención hacia el hombre (por tanto, la justicia, la
lucha por un mundo más justo, la toma de posición frente a las estructuras de
nuestra sociedad). La primera se diría más religiosa; la segunda, más política.
No obstante, semejante juicio es por lo menos superficial y expeditivo; lo
religioso, como lo político, tiene significados más complejos. El evangelio
quiere que se unan las dos tendencias. Jesús ha mandado amar al prójimo como a
sí mismo; por lo tanto, hay que comprometerse en la liberación del hombre. Pero
en la lucha generosa por el hombre es preciso afirmar el primado de Dios, al
que hay que amar con todas las fuerzas y que debe ocupar el primer puesto en
nuestro corazón. Tan es así, que el amor de Dios se inculca sin medida
("con todo el corazón"), pero no el amor del prójimo ("como a sí
mismo").
R.P.
Roland Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal
104, 3-4
Que se
alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su poder, busquen
continuamente su rostro.
ORACIÓN COLECTA
Dios
todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y, para que
merezcamos conseguir lo que prometes, concédenos amar tus preceptos. Por
nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura
del libro del Éxodo 22, 20-26
Esto dice
el Señor: «No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fueron
ustedes en la tierra de Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los
explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor, se encenderá mi ira y los
mataré a espada; sus mujeres quedarán viudas y sus hijos huérfanos. Si prestas
dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él
un usurero cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se
lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir
su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé,
porque yo soy compasivo».
SALMO RESPONSORIAL (Sal 17, 2-4.47.51)
Yo
te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Yo te amo,
Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Dios mío,
peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salva-dora, mi baluarte. Invoco al
Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. R.
Viva el
Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Tú diste gran
victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu ungido. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10
Hermanos:
Saben cómo nos comportamos entre ustedes para su bien. Y ustedes siguieron
nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran
tribulación, con la alegría del Espíritu Santo. Así llegaron a ser un modelo
para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. No solo ha resonado la
Palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde su comunidad, sino que además
su fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos
necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la
visita que les hicimos: cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos,
para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo
Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos
libra del castigo futuro.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23
Aleluya. El que me ama guardará mi Palabra -dice
el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel
tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se
reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para
ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él
le dijo: «"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma,
con toda tu mente". Este mandamiento es el principal y primero. El segundo
es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". En estos
dos mandamientos se sostienen toda la ley y los profetas».
ORACIÓN UNIVERSAL
Confiados
en que la oración de los pobres llega hasta el Señor, elevemos con humildad
nuestras peticiones a Dios:
1.- Por la
Santa Iglesia y el Papa León XIV: Para que sigan siendo en el mundo un faro de
amor y misericordia, acogiendo a todos los hombres y promoviendo la vivencia
del Evangelio sin exclusiones. Roguemos al Señor.
2.- Por
todos los ministros de la Iglesia: Para que su vida y su servicio sean un
reflejo fiel del amor de Dios y un testimonio de servicio para la comunidad
cristiana. Roguemos al Señor.
3.- Por los
que sufren a causa de la soledad, la enfermedad o la falta de amor: Para que
encuentren en la solidaridad de los cristianos el consuelo y la manifestación
del amor compasivo de Dios. Roguemos al Señor.
4.- Por
nosotros, para que, fundamentados en el doble mandamiento del amor, crezcamos
en fraternidad, desterremos las divisiones y seamos testigos creíbles de Cristo
en nuestros hogares y lugares de trabajo. Roguemos al Señor.
Dios
nuestro, escucha nuestras oraciones y haz que, llenos de tu espíritu,
abandonemos los ídolos, nos volvamos sinceramente a ti y cumplamos el
mandamiento de amarte a ti con todo el corazón y el prójimo como a nosotros
mismos. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira,
Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que redunde en tu mayor
gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNIÓN Ef 5, 2
Cristo nos
amó y se entregó por nosotros como oblación de suave olor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que
tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que expresan, para que
obtengamos en la realidad lo que celebramos ahora sacramentalmente. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 26: Ef 4, 32-5, 8; Sal 1,
1-2. 3. 4 y 6; Lc 13, 10-17.
Martes 27: Ef 5, 21-33; Sal 127,
1bc-2. 3. 4-5; Lc 13, 18-21.
Miércoles 28: Nm 21,
4b-9; Sal 83, 2-3. 4. 5-6. 7-8. 11.12; Flp 2, 5-12; Jn 3, 11-16.
Jueves 29: Ef
2, 19-22; Sal 18, 2-3. 4-5; Lc 6, 12-19.
Viernes 30: Flp
1, 1-11; Sal 110, 1-2. 3-4. 5-6; Lc 14, 1-6.
Sábado 01: Flp
1, 18b-26; Sal 41, 2.3.5bcd; Lc 14, 1, 7-11.
Domingo 02: Ap
7, 2-4. 9-14; Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6; 1Jn 3, 1-3; Mt 5, 1-12.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 22, 34-40
Par: Mc 12, 28-34
1.- A-DEO/A-H. LA ORIGINALIDAD DE LA RESPUESTA DE JC ES PONER
A UN MISMO NIVEL AMBOS PRECEPTOS. MAS AUN: DECLARARLOS INSEPARABLES Y
CONSTITUTIVOS DE UN MISMO CENTRO Y PUNTO DE APOYO. LEY/AT.
LOS MAESTROS DE LA LEY DISTINGUÍAN ENTRE PRECEPTOS (365) Y PROHIBICIONES (248).
Mientras
en el texto paralelo de Mc. el que pregunta a Jesús es un hombre que busca la
verdad y "no está lejos del Reino de Dios" (Mc 12. 34), aquí, lo
mismo que en Lc (10. 25), los que interrogan lo hacen con ánimo de tentarle
(cf. 16. 1; 19. 3; 22.18). Se trata de un grupo de fariseos que entran a la
carga después del fracaso de los saduceos.
La
pregunta tiene pega, era una cuestión muy debatida en las escuelas rabínicas.
Los maestros de la Ley distinguían entre preceptos y prohibiciones, éstas eran
365 en total y aquéllos 248. Por tanto, era urgente reducir todo ese fárrago
legal a una sola fórmula breve y comprensible, a un mandamiento principal de la
Ley. Pero esto no era nada fácil. Respondiendo a la misma cuestión el rabino
Hillel (hacia el año 20 a. C.), había pronunciado esta famosa sentencia:
"No hagas a otro lo que no quieras para ti: esto es toda la Ley. Lo demás
es simplemente su explicación".
La
originalidad de la respuesta de Jesús no está en subrayar como precepto
fundamental y primero el amor a Dios, pues todos los judíos reconocían la
absoluta prioridad de este precepto que recitaban dos veces al día (cf. Dt 6.
4-5). La novedad está en que Jesús coloca a un mismo nivel el precepto del amor
al prójimo; más exactamente, en la declaración de que ambos preceptos son
inseparables y constituyen un mismo centro y punto de apoyo de toda la Ley y
los profetas. Pretender separar en la vida cristiana el mandamiento del amor a
Dios y del amor al prójimo sería tan absurdo como intentar separar en Cristo lo
humano y lo divino. En ambos casos cabe una distinción, pero nunca una
separación.
EUCARISTÍA
1990/49.
2.-
Nos hallamos en un contexto de controversia. Los diversos adversarios proponen
cuestiones a Jesús para comprometerle. Ahora es el turno de un experto en la
Ley del grupo de los fariseos. La cuestión que propone a Jesús es típica entre
los expertos en la Ley. Se había llegado a establecer una lista de 248
mandamientos y 365 prohibiciones. Ante este cúmulo, muchos expertos hacían
afirmaciones que se acercaban a la de Jesús.
La
pregunta por el mandamiento "principal" de la Ley supone que Jesús
debe responder sobre los mandamientos escritos en los libros atribuidos a
Moisés. La respuesta de Jesús pone en un mismo plano dos mandamientos, los dos
tenidos por principales, de modo que hace de ellos uno solo: amar a Dios y amar
al prójimo.
Los
libros de la Ley y de los Profetas son el compendio escrito de la alianza de
Dios con Israel. Pues bien, el que ama a Dios y ama al prójimo cumple todos los
mandamientos contenidos en esta alianza. El amor es la única manera de ser fiel
a la alianza, de responder al amor de Dios.
J. M.
GRANE - MISA DOMINICAL 1993/13.
3.- 613
preceptos, en su mayoría negativos. En efecto, 365 eran prohibiciones (el mismo
número de los días del año) y 248 imposiciones (entonces se creía que los
miembros del cuerpo humano sumaban esa cantidad exacta).
Era
difícil orientarse en aquel barullo de disposiciones insignificantes mezcladas
con normas importantes.
El
equívoco de fondo consistía en vanagloriarse de haber recibido de Dios, con
preferencia a otros pueblos, un mayor número de leyes, y en creer que tener la
conciencia en regla era cuestión de cantidad de normas respetadas y prácticas
cumplidas.
ALESSANDRO
PRONZATO - EL PAN DEL DOMINGO CICLO A - EDIT. SIGUEME SALAMANCA 1986.Pág. 225.
4.- La
Ley y los profetas penden de estos dos mandamientos. Como la puerta gira sobre
su quicio. No se trata, por tanto, de establecer una distinción entre los
mandamientos o prescripciones de la Ley. Si la Ley expresa la voluntad de Dios
es imposible establecer distinciones. Jesús afirma que todo lo demás, que al hombre
le es exigido desde la Ley, debe ser deducido de estos dos mandamientos.
Estamos, por tanto, ante el necesario principio unificador que resuelve tanta
dispersión legal o ritual.
COMENTARIOS
A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1072.
DOMINGO
30 DEL TIEMPO ORDINARIO
-1-
Lo principal es amar.
Le
deberíamos estar agradecidos al maestro de la ley que formuló la pregunta a
Jesús sobre cuál es el principal mandamiento. Le dio ocasión a Jesús de afirmar
que es el amor: el amor a Dios y el amor al prójimo.
De
alguna manera esta respuesta completa lo que nos enseñaba el domingo pasado con
lo de "dad al César lo del César y a Dios lo de Dios".
Éxodo
22, 20-26. Si explotáis a viudas y huérfanos, se encenderá mi ira contra
vosotros.
El
libro del Éxodo, recogiendo diversas normativas dadas al pueblo por Moisés a lo
largo de su peregrinación por el desierto, dedica varios capítulos (19-23) a
detallar los términos de la Alianza que Yahvé ha querido hacer con su pueblo.
Nosotros la solemos resumir en lo que llamamos "decálogo" o "los
diez mandamientos". Pero son muchos más los detalles que enumera el libro.
Hoy
escuchamos unas pocas normas, referentes a la justicia social, o sea, a
nuestros deberes para con el prójimo: cómo tratar a los inmigrantes y
forasteros, a los pobres y débiles. Prepara así el libro del Éxodo lo que Jesús
va a contestar sobre cuál es el mandamiento principal.
El
salmo parece recoger sólo lo "vertical" de esta relación,
porque el Éxodo ha identificado las dos direcciones. Por eso hemos dicho:
"yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza".
1
Tesalonicenses 1, Sc-10. Abandonasteis los
ídolos para servir a Dios y vivir aguardando la vuelta de su Hijo.
Pablo
les recuerda a los cristianos de Tesalónica los inicios de su evangelización, cuando,
entre dificultades, "acogieron la Palabra entre tanta lucha con la alegría
del Espíritu Santo", "abandonaron los ídolos y se volvieron a
Dios" y a Cristo Jesús, Resucitado, a quien también esperan al final de
los tiempos.
Así
los de Tesalónica se convirtieron, para íntima satisfacción de Pablo, en modelo
para toda la región (Macedonia y Acaya, la actual Grecia): "vuestra fe ha
corrido de boca en boca".
Mateo
22, 34-40. Amarás al Señor tu Dios y a tu
prójimo como a ti mismo.
Entre
las preguntas que le hicieron sus adversarios a Jesús, esta parece la más
"inocente", aunque seguro que con ella también esperaban ponerle a
prueba y cogerle en falta. De la multitud de normas que tenían los judíos,
¿cuál es el mandamiento principal de la ley? Entre las diversas escuelas
rabínicas había discusiones al respecto: para algunos, por ejemplo, el
principal mandamiento era el del sábado.
Jesús
responde claramente que lo principal es amar a Dios absolutamente ("con
todo el corazón": cita de Deuteronomio 6,5), y añade otro semejante y
unido al anterior: amar al prójimo "como a ti mismo" (Lv 19,18). A lo
largo del año este pasaje (entre los tres sinópticos que lo reproducen) se lee
hasta siete veces en las eucaristías dominicales y feriales.
Una comunidad que da buen ejemplo a las demás.
Pablo
muestra su satisfacción por las buenas noticias que le llegan de una comunidad
que él ha fundado en Grecia, la de Tesalónica.
Es
una comunidad que se dejó llenar del Espíritu y de su fuerza en las
dificultades iniciales. Que abandonó los ídolos y la manera de pensar pagana.
Que acogió la palabra de Dios que Pablo les predicaba. En el fondo, siguiéndole
a él, seguían a Jesús, cuya vuelta al final de los tiempos esperaban. Esa
comunidad se había convertido en modelo para toda la región ¿Sucede algo
parecido con nuestras comunidades?, ¿nos animamos mutuamente, unas a otras, con
nuestro fervor y nuestra riqueza interior?, ¿podría Pablo sentirse satisfecho
de nosotros?.
Amar a Dios y amar al prójimo.
¿Cuál
es el mandamiento principal?. Los judíos tenían centenares de preceptos:
exactamente 365 "negativos" y 248 "positivos" (los primeros
empiezan por "no...", y los otros por "debes..."). No es de
extrañar. Toda sociedad organizada tiende a multiplicar con el tiempo sus leyes
y normas. También nosotros podemos a veces andar perdidos sin saber bien a qué
dar importancia y a qué no. El Código de Derecho Canónico, que regula la vida
de la comunidad eclesial (del año 1983), contiene 1752 cánones, que, por
cierto, terminan con una norma sobre el traslado de los párrocos y formula un
principio que vale para todos los cánones anteriores: "teniendo en cuenta
la salvación de las almas, que debe ser siempre la ley suprema en la
Iglesia".
Jesús, de entrada, da más importancia a las personas (Dios y el
prójimo) que a la ley o a la norma: lo principal es amar. Pone en primer lugar
el amor a Dios. Pero en seguida le une el amor al prójimo, cosa que
puede no gustarnos demasiado.
Amar
a Dios "con todo el corazón", o sea, ponerle a él por delante de todo
lo demás, es el primer mandamiento: escuchar su Palabra, encontrarnos con él en
la oración, amar lo que ama él, hacer nuestro proyecto de vida contando con
él... Pablo alaba a los de Tesalónica porque "abandonando los ídolos, os
volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero". Es un aspecto
que hemos de recordar todos, en medio de un mundo que tiende a privilegiar los
horizontes meramente materialistas y hasta idolátricos.
Pero
Jesús añade en seguida otro mandamiento que es inseparable del primero:
"amarás a tu prójimo como a ti mismo". Cuando el joven rico le
preguntó qué tenía que hacer para conseguir la vida eterna, Jesús le recordó,
entre los diversos mandamientos, este: "honra a tu padre y a tu madre y
amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mt 19,19). En el sermón del monte
había enseñado explícitamente, y además ampliando el mandato a los enemigos:
"han oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo; pues yo
os digo: amad a vuestros enemigos, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial
que hace salir el sol sobre malos y buenos" (Mt 5,43-45).
En
el Ritual del Bautismo, en el diálogo inicial, en la puerta de la iglesia, el
ministro pregunta a los padres y padrinos: "al pedir el Bautismo para sus
hijos, ¿sabéis que os obligáis a educarlos en la fe, para que estos niños,
guardando los mandamientos de Dios, amen al Señor y al prójimo, como Cristo nos
enseña en el evangelio?". Es un buen resumen de lo que se espera de uno
que empieza su vida cristiana el día de su bautizo.
La justicia social.
Este
amor al prójimo es concretado muchas veces por la Palabra de Dios. La parte del
"código de la Alianza" que hemos leído en el Éxodo son, tal vez, las
normas a las que en nuestra sensibilidad espontánea hemos dado menos
importancia hasta ahora. Se refieren al trato que hemos de dar a los demás.
Moisés desciende a detalles que no han perdido nada de actualidad.
a).-
Cómo actuar con el forastero, con el inmigrante: "no oprimirás ni vejarás
al forastero", y la motivación: "porque forasteros fuisteis vosotros
en Egipto". Este mandato de atender al forastero se recuerda varias veces
en la Escritura. El forastero, el inmigrante, con o sin papeles, es el
prototipo de persona que necesita ayuda hasta que se establezca
definitivamente.
b).-
Cómo actuar con los débiles: "no explotarás a viudas ni a huérfanos",
y la motivación: "porque si los explotas y ellos gritan a mí, yo los
escucharé, se encenderá mi ira y os haré morir a espada".
c).-
Cómo actuar cuando un pobre nos pide un préstamo: "si prestas dinero a uno
de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero,
cargándole intereses", y la motivación: "si grita a mí, yo lo
escucharé, porque yo soy compasivo".
Lo
más importante es recoger esta "motivación" que se añade a la norma:
Dios considera como dirigido él mismo el trato que damos a los forasteros o a
los pobres e indefensos: "si los explotas y ellos gritan a mí, yo los
escucharé, porque soy compasivo... y se encenderá mi ira contra ti".
Es
impresionante que se nos diga que los gritos de los pobres mal tratados suben
hasta Dios mismo. Cuando humillamos a alguien, es a Dios mismo a quien
humillamos. Lo que yo hago con ese forastero, o con este pobre del que me
resulta fácil aprovecharme, lo estoy haciendo a Dios. Eso ya lo decía el AT, en
este caso el libro del Éxodo. Pero nos lo ha dicho más concretamente todavía
Jesús: "conmigo lo hicisteis (o dejasteis de hacerlo)".
Como a ti mismo.
A
veces, el modelo es Dios Padre: "sed perfectos como vuestro Padre
celestial es perfecto... hace llover sobre justos y pecadores...".
A
veces, el modelo es Jesús mismo: "amaos los unos a los otros como yo os he
amado".
Aquí,
el modelo somos nosotros: con la misma medida con que nos amamos a nosotros
mismos, hemos de amar a los demás. Sencillamente, basta que hagamos a los demás
lo que queremos que ellos nos hagan a nosotros en los mil detalles de la vida
de cada día. Lo enseñó también Pablo: "toda la ley se concentra en esta
frase: amarás al prójimo como a ti mismo" (Ga. 5, 14).
Si
el apóstol Juan dice que "Dios es amor", es evidente que su ley
principal debe ser el amor. El amor en todas las direcciones: el que nos tiene
Dios, el que se ha manifestado en Cristo Jesús, el amor que es el Espíritu, el
amor que nosotros le debemos a Dios y el amor que debemos tener a los demás.
Si
al final del día, haciendo el breve examen de conciencia (sana costumbre, tanto
si es dentro de Completas como si no), la pregunta que nos debemos hacer cada
día es muy sencilla: ¿he amado?, ¿o bien me he buscado a mí mismo, he pensado
sólo en mis intereses, y he tratado con indiferencia al prójimo?. Esto vale
para el ambiente de una familia o el de una comunidad religiosa o el de una
comunidad parroquial o también el de la sociedad en la que vivimos. El
mandamiento del amor es una de esas consignas de Jesús a sus seguidores que, si
nos la creyéramos de veras y la pusiéramos en práctica, cambiaría el mundo como
con un fermento activo.
LOS
DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS XXX DEL TIEMPO ORDINARIO 2026
(25 DE OCTUBRE)
TEMA: “AMARAS AL
SEÑOR, TU DIOS, Y A TU PROJIMO COMO A TI MISMO”
01.- ALREDEDOR DE TU MESA (Francisco Palazón)
ALREDEDOR DE TU MESA VENIMOS A RECORDAR,
ALREDEDOR DE TU MESA VENIMOS A RECORDAR,
QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO, FRATERNIDAD;
QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO, FRATERNIDAD.
1.- Hemos venido a tu mesa
a celebrar el misterio de tu amor.
Con nuestras manos manchadas,
arrepentidos buscamos tu perdón.
2.- Juntos y a veces sin vernos
celebramos tu presencia sin sentir
que se interrumpe el camino
si no vamos como hermanos hacia ti.
02.-ALABEMOS AL SEÑOR
ALABEMOS AL SEÑOR
PORQUE SU AMOR NO TIENE FIN,
ALABEMOS AL SEÑOR
DEL UNO AL OTRO CONFÍN.
1.- Grande es Dios
en la creación del universo
Grande en las estrellas y el sol
del firmamento.
2.- Bueno es Dios
en la redención de lo creado
Bueno Cristo muerto en la cruz
Y resucitado.
3.- Santo es Dios
santificador de lo creado,
Santo es Espíritu de Dios
Que nos ha dado.
03.- REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR
REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,
QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,
CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE
BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD [BIS]
1.- Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,
tu presencia nos ayuda a caminar,
tu palabra es fuente de agua viva
que nosotros, sedientos, a tu mesa venimos a
buscar.
2.- Purifica con tu gracia nuestras manos,
ilumina nuestra mente con tu luz,
que la fe se fortalezca en tu palabra,
y tu cuerpo, tomado en alimento, nos traiga la
salud.
04.- ENTRE TUS MANOS
ENTRE TUS MANOS ESTÁ MI VIDA SEÑOR,
ENTRE TUS MANOS PONGO MI EXISTIR.
HAY QUE MORIR PARA VIVIR,
ENTRE TUS MANOS CONFÍO MI SER.
1.- Si el grano de trigo no muere,
si no muere sólo quedará,
pero si muere en abundancia dará
un fruto eterno que no morirá.
2.- Es mi anhelo, mi anhelo creciente
en el surco, contigo morir;
y fecunda será la simiente, Señor,
revestida de eterno vivir.
3.- Y si vivimos, para él vivimos;
y si morimos, para él morimos.
Sea que vivamos o que muramos,
somos del Señor, somos del Señor.
05.- CON AMOR TE PRESENTO SEÑOR
(Carmelo Erdozain)
1.- Con amor te presento, Señor,
lo mejor de mi vida,
te presento, Señor, mi amistad.
Con amor te presento, Señor,
para ser mi manjar.
La viña, el racimo, el trigal,
el pan de mi hogar
te presento con amor.
2.- Con mis manos abiertas a Ti,
contemplando tu lámpara,
te presento, Señor, mi esperanza.
Hacia Ti se dirige mi barca,
hacia el cielo se va.
Es largo el camino, el remar,
ruta pascual,
Dios me guía al caminar.
3.- Con mi ofrenda también yo te doy
lo mejor de mis lágrimas.
Te presento, Señor, mi dolor.
Te presento, Señor, mi oración,
ofertorio de amor.
El grano enterrado ya es flor,
la espiga oblación,
la semilla redención.
06.- TE OFRECEMOS, SEÑOR (Francisco
Palazón)
TE OFRECEMOS, SEÑOR,
ESTE PAN Y ESTE VINO;
QUE EN TU CUERPO Y TU SANGRE
QUEDARÁN CONVERTIDOS. (bis)
1.- Con el vino y el pan,
te ofrecemos el fruto de nuestro trabajo;
la ilusión de vivir,
el placer y el dolor,
la alegría y el llanto.
2.- Juntamente, Señor,
te ofrecemos la vida que Tú nos has dado;
la esperanza, la fe y el amor,
que nos hace sentirnos hermanos.
07.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN
(Joaquin Madurga)
ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN
CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR.
1.- Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda
el abrazo sincero al hermano
perdonándonos nuestras ofensas.
2.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
trabajar por un mundo más justo de igualdad
y concordia fraterna.
3.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
convertir nuestra vida pasada
al mensaje de tu Buena Nueva.
08.- DANOS DE TU PAN SEÑOR
DANOS DE TU PAN, SEÑOR,
DANOS DE TU PAN (BIS)
QUE ES COMO EL AMOR, TU PAN,
ES COMO EL AMOR;
CUÁNTO MÁS SE DA, SEÑOR,
MÁS ABUNDARÁ (BIS).
1.- Siento pena de la gente
que va errante como oveja sin pastor,
tengo miedo desfallezcan
si no encuentran un apoyo en su aflicción.
2.- Cinco panes y dos peces
compartidos con amor con los demás,
son el signo del milagro
que en el mundo logra la fraternidad.
3.- Repartid con los hermanos,
repartid con los hambrientos vuestro pan,
y en la mesa de los hombres
para todos habrá pan hasta sobrar.
09.- SIEMPRE ES NUEVO EL AMOR (Emilio
Vicente Mateu)
Amar es darse a todos los hermanos
uniendo entre las manos el gozo y el dolor.
Y al amarnos el mundo se renueva,
la vida siempre es nueva, siempre es nuevo el amor.
Yo sé, Señor, que, aunque hablara
las lenguas del mundo,
aunque todos me llamen profeta,
si no puedo amar soy sólo un rumor.
Yo sé que sabiendo las ciencias extrañas
conociendo secretos ocultos
seré poca cosa si no tengo amor.
Yo sé, Señor,
que, aunque tenga una fe tan intensa
que traslade montañas y rocas,
de nada me sirve si no tengo amor.
Yo sé que, aunque queme mi cuerpo en las llamas;
aunque todo lo entregue a los pobres,
si no puedo amar es todo ilusión
No tengo amor.
10.- UN MANDAMIENTO NUEVO (F.
Palazon; E. Pascual)
UN MANDAMIENTO NUEVO NOS DIO EL SEÑOR:
QUE NOS AMEMOS TODOS, COMO NOS AMA DIOS (BIS)
1.- La señal de los cristianos
es amarse como hermanos (bis).
2.- Perdonemos al hermano
como Cristo nos perdona.
3.- Donde hay caridad y amor
Cristo está y está la Iglesia.
4.- Dios perdona nuestras culpas
y a su mesa nos invita.
11.- ACERQUEMONOS TODOS AL ALTAR
ACERQUÉMONOS TODOS AL ALTAR
QUE ES LA MESA FRATERNA DEL AMOR,
PUES SIEMPRE QUE COMEMOS DE ESTE PAN
RECORDAMOS LA PASCUA DEL SEÑOR.
1.- Los hebreos, en medio del desierto, comieron
el maná,
nosotros, peregrinos de la vida, comemos este pan;
Los primeros cristianos ofrecieron su cuerpo como
trigo;
nosotros, acosados por la muerte, bebemos este
vino.
2.- Como Cristo hecho pan de cada día, se ofrece en
el altar
nosotros entregados al hermano comemos de este
pan;
Como el cuerpo de Cristo es uno solo por todos
ofrecidos
nosotros olvidando divisiones bebemos este vino.
3.- Como ciegos en busca de la aurora, dolientes
tras la paz
buscando tierra nueva y cielos nuevos, comamos
este pan.
Acerquémonos todos los cansados, porque Él es
nuestro alivio
y siempre que el desierto nos agobie, bebamos este
vino.
12.- JUNTO A TI MARIA
Junto a Ti María
como un niño quiero estar
tómame en tus brazos
guíame en mi caminar.
Quiero que me eduques
que me enseñes a rezar
hazme transparente,
lléname de paz.
MADRE, MADRE, MADRE, MADRE. [BIS]
Gracias, Madre mía
por llevarnos a Jesús,
haznos más humildes,
tan sencillos como tú.
Gracias, Madre mía
por abrir tu corazón,
porque nos congregas
y nos das tu amor.
13.- AMAR ES ENTREGARSE
Amar es entregarse
olvidándose de sí,
buscando lo que, al otro,
pueda hacerle feliz (2).
QUÉ LINDO ES VIVIR PARA AMAR,
QUÉ GRANDE ES TENER PARA DAR,
DAR ALEGRÍA, FELICIDAD,
DARSE UNO MISMO ESO ES AMAR (2).
Si amas como a ti mismo,
y te entregas a los demás,
verás que no hay egoísmo
que no puedas superar (2).