martes, 27 de octubre de 2026

LECTURAS SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS CICLO A - 1 NOVIEMBRE 2026

DÍA DE TODOS LOS SANTOS

 Oración a todos los santos

 

COMENTARIO


La Iglesia nos pide dar una mirada al cielo, que es nuestra futura patria, para ver allí esa muchedumbre incontable de Santos, procedentes de Israel y de toda nación, pueblo y lengua, los cuales revestidos de blancas túnicas y con palmas en las manos, alaban sin cesar al Cordero sin mancha. Cristo, la Virgen, los nueve coros de ángeles, los Apóstoles y Profetas, los Mártires con su propia sangre purpurados, los Confesores, radiantes con sus blancos vestidos, y los castos coros de Vírgenes forman ese majestuoso cortejo, integrado por todos cuantos acá en la tierra se desasieron de los bienes caducos y fueron mansos, mortificados, justicieros, misericordiosos, puros, pacíficos y perseguidos por Cristo. Entre esos millones de Justos a quienes hoy honramos y que fueron sencillos fieles de Jesús en la tierra, están muchos de los nuestros, parientes, amigos, miembros de nuestra familia parroquial, a los cuales van hoy dirigidos nuestros cultos. Ellos adoran ya al Rey de reyes y Corona de todos los Santos y seguramente nos alcanzarán abundantes misericordias de lo alto. 

Esta fiesta común ha de ser también nuestro algún día, ya que por desgracia son muy contados los que tienen grandes ambiciones de ser santos, y de amontonar muchos tesoros en el cielo. Alegrémonos, pues, en el Señor, y al considerarnos todavía bogando en el mar revuelto, tendamos los brazos, llamemos a voces a los que vemos gozar ya de la tranquilidad del puerto, sin exposición a mareos ni tempestades. Ellos sabrán compadecerse de nosotros, habiendo pasado por más recias luchas y penalidades que las nuestras. Muy necios seríamos si pretendiéramos subir al cielo por otro camino que el que nos dejó allanado Cristo Jesús y sus Santos.

La Iglesia Católica ha llamado "santos" a aquellos que se han dedicado a tratar de que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor. Hay unos que han sido "canonizados", o sea declarados oficialmente santos por el Papa, porque por su intercesión se han conseguido admirables milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las virtudes en grado heroico. Se necesita toda una serie de trámites rigurosos. Los santos "canonizados" oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares.

Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo. A ellos especialmente está dedicada esta fiesta de hoy. La Sagrada Escritura afirma que al Cordero de Dios lo sigue una multitud incontable. En el cielo están los “los angelitos” (los no nacidos por muerte natural, abortados o muertos en su infancia), San Chofer de colectivo, Santa Lavandera de ropa, San Mensajero, Santa Secretaria, Santa Madre de familia y San Gerente de Empresa. San Obrero de construcción y San Agricultor. San Colegial y Santa Estudiante. Santa Viuda, Santa Solterona, Santa Niña y Santa Anciana. San Sacerdote, San Obispo, San Pontífice, San Limosnero, San Celador, Santa Cocinera, San inquilino, San Periodista, San Médico, San Millonario, San Pobre, San Joven, San Viejito, San Desempleado y muchos más que amaron a Dios y cumplieron sus deberes de cada día.

Señor Jesús: que cada uno de nosotros logremos formar también parte un día en el cielo para siempre del número de tus santos, de los que te alabaremos y te amaremos por los siglos de los siglos. Amén. Esta es la voluntad de Dios: Que lleguemos a la santidad.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTÍFONA DE ENTRADA

Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de todos los santos. Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban a una al Hijo de Dios.

 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado venerar en una misma celebración los méritos de todos los santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4.9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: «No dañen a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios». Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después de esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo: «Amén. La alabanza y la gloria de la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén». Y uno de los ancianos me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?». Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Él me respondió: «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 23, 1-6)

 

Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: Él la fundó sobre los mares, Él la afianzó sobre los ríos. R.

 

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro?. El hombre de manos inocentes y puro corazón que no confía en los ídolos. R.

 

Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Esta es la generación que busca tu rostro, Dios de Jacob. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3

Queridos hermanos: Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a Él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él. Porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en Él se purifica a sí mismo, como Él es puro.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO  Mt 11, 28

Aleluya. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré-dice el Señor-. Aleluya.

 

SANTO EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, Porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Estén alegres y contentos, porque su recompensa será grande en el cielo».

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Dirijamos nuestra plegaria a Dios Padre todopoderoso, fuente de toda santidad.

 

1.- Por la Iglesia de Cristo: para que sea en el mundo reflejo de la santidad de Dios y madre de numerosos santos que anuncien el Evangelio con la vida. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los que sufren, los afligidos y los perseguidos por causa de la justicia: para que encuentren en el Señor el consuelo y la promesa de las bienaventuranzas. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los jóvenes y las familias de nuestra comunidad: para que sepan descubrir que el Ilamado a la santidad es posible y hermoso en la vida de todos los días. Roguemos al Señor.

 

4.- Por todos nuestros difuntos y por los que han partido en la esperanza de la resurrección: para que el Señor los purifique y los admita en el banquete celestial de su gloria. Roguemos al Señor.

 

Dios de bondad, que acoges las súplicas de tu pueblo, concédenos imitar las virtudes de los santos para que alcancemos un día la felicidad sin fin. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Sean agradables a tus ojos, Señor, los dones que te ofrecemos en honor de todos los santos, y haz que sintamos interceder por nuestra salvación a los que creemos ya seguros en la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

ANTIFONA DE COMUNIÓN  Mt 5, 8-10

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te adoramos y admiramos, oh, Dios, el solo Santo entre todos los santos, e imploramos tu gracia para que, realizando nuestra santidad en la plenitud de tu amor, pasemos de esta mesa de los que peregrinamos al banquete de la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 02: Jb 19, 1.23-27ª; Sal 24; Flp 3, 20-21; Mt 15, 33-39; 16, 1-6

Martes 03: Is 58, 6-11; Sal 1, 1-2. 3.4 y 6; 1Co 12, 31-13, 13; Mt 11, 25-30

Miércoles 04: Flp 2, 12-18; Sal 26, 1bcde. 4.13-14; Lc 14, 25-33

Jueves 05: Flp 3, 3-8ª; Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7; Lc 15, 1-10

Viernes 06: Flp 3, 17—4, 1; Sal 121, 1-2. 4-5; Lc 16, 1-8

Sábado 07: Flp 4, 10-19; Sal 111, 1-2. 5-6. 8ª y 9; Lc 16, 9-15

Domingo 08: Sb 6, 12-16; Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 7-8; 1Ts 4, 13-18; Mt 25, 1-13.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Ver más comentarios el DOMINGO/04A y DOMINGO/06C

 

1.- Bienaventuranzas

El texto comienza con un escenario de excepción. Con bastante probabilidad, en la intención del autor, el monte desborda toda ubicación geográfica en Palestina para situarse en el Sinaí, el monte por excelencia en la tradición judía, donde tuvo lugar la constitución del pueblo de Dios. Este pueblo había ido perdiendo su identidad hasta el punto de ser uno más en el conjunto de pueblos, con los mismos recursos, los mismos intereses y las mismas metas.

Presentando a Jesús subiendo al monte, Mateo quiere significar con ello que va a tener lugar el acto fundacional del nuevo pueblo de Dios, con Jesús como nuevo Moisés, como nuevo líder.

El acto constitucional del nuevo pueblo no son principios abstractos, sino que recoge situaciones de hecho de sus miembros.

De estas situaciones, unas son pasivas, en cuanto que sus miembros las padecen (vs.3. 4. 6. 10 y 11), y otras activas, en cuanto las generan (vs. 5. 7-9). A las primeras pertenecen la pobreza, el llanto, el hambre y la sed, los malos tratos y la persecución. Se trata de situaciones de sufrimiento físico que el miembro del pueblo de Dios se ve obligado a padecer por causa de su dedicación a la justicia, es decir, a la construcción de un nuevo modelo de sociedad llamado Reino de Dios. No se deja vencer por ellas, sino que las sufre con gozo. A estos que viven así el realismo de la vida, Jesús los declara bienaventurados. No son, pues, las situaciones las que son objeto de la bienaventuranza de Jesús, sino las personas que no se dejan derrotar por ellas; las personas, por ejemplo, que aceptan vivir el mal de la pobreza.

Esto es lo que significa la formulación "pobres de espíritu" de Mateo.

El comienzo del acto constitucional del nuevo pueblo de Dios es un canto a las personas que sufren por intentar hacer posible el Reino de Dios. Es un canto fantástico por su sencillez y que ciertamente gustan en toda su hondura las personas que saben de sufrimiento por construir algo mejor.

DABAR 1980, nº 55



2.- ABNEGACIÓN RESIGNACIÓN BITS/QUE-SON

Las bienaventuranzas no son propiamente una enseñanza sino una declaración. Jesús declara dichosas a todas aquellas personas que se encuentren en las siguientes situaciones: pobreza voluntaria, no violencia, llanto, ansia de justicia, ayuda a los demás, limpieza de miras, búsqueda de la paz y, por último, persecución por causa de la justicia o por seguir a Jesús.

Las personas que Jesús declara dichosas son todas ellas activas y comprometidas en la consecución de un orden de cosas diferente al habitual. A todas ellas Jesús les abre un futuro y una esperanza: el futuro y la esperanza que tienen su origen en el orden de cosas en el que Dios en persona está comprometido.

Comentario. Resulta iluminador leer este texto después de tantos domingos de familiaridad con el evangelio de Mateo. Estamos así en posición mejor para poder comprender que Mateo ha escrito su evangelio teniendo presente un proyecto ambicioso y arriesgado de discípulo. Ambicioso porque apunta a un orden de cosas diferente al existente; arriesgado porque compromete la tranquilidad y la vida misma del discípulo.

En una ocasión hablábamos del negarse a sí mismo no como una autodisciplina sino como un ponerse en la cola y un estar a disposición de los demás. Hoy, en este texto, encontramos situaciones típicas de negación de sí mismo. Permítaseme repetirlas para que se nos queden bien grabadas: pobreza con los que son pobres, no-violencia, llanto con el que sufra, ansia de justicia, ayuda a los demás, limpieza de miras, compromiso con la paz, persecución.

Probablemente podrían formularse tantas situaciones cuantas personas concretas estamos en el mundo. Pero probablemente también, las ocho recogidas en este texto reflejan y engloban los mil y uno casos concretos.

J/MAESTRO. Estamos ante un texto grandioso por muchas razones. Hoy quiero apuntar sólo una. La actividad docente de un Maestro de la categoría de Jesús no se inaugura dando doctrina, sino teniendo una palabra de ánimo para todos aquellos que tienen el coraje y la altura de hacer algo por los demás y por cambiar el orden existente. Todos ellos están en la línea de lo que significa ser discípulo de Jesús. Discípulo de Jesús sólo se es en la medida en que se haga algo por los demás y por cambiar el orden existente.

ALBERTO BENITO - DABAR 1990, 53


 

3.- Las bienaventuranzas no son una compensación fantaseada para hacer que las masas se resignen más fácilmente ante las frustraciones que ofrece la realidad; no son un consuelo por las privaciones que impone la vida, no son un estímulo para encajar situaciones injustas; no son un freno al cambio activo de la realidad.

Las bienaventuranzas son más bien la voluntad inconformista y decidida de transformar la realidad. Jesús en esta catequesis habla de hombres y mujeres activos que, frente a situaciones concretas injustas, adoptan actitudes justas. Y por el solo hecho de adoptarlas, son bienaventurados, no desgraciados o ilusos según criterios de muchísimos humanos. Porque en realidad sólo Dios es capaz de hacer justicia, y es él quien los llama dichosos.

Eucaristía 1988, 52


 

4.- POBREZA/CONFIANZA:

Llamando bienaventurados a los pobres, Jesús no expresa simplemente un buen deseo para que todo les vaya bien, sino que proclama un hecho: que "de ellos es el Reino de los Cielos" (esto es, el Reino de Dios; los judíos hablaban de los "Cielos" refiriéndose a Dios, no a un lugar). Aunque este Reino está por venir, vendrá ciertamente para los pobres y no para los que no lo son. A partir de la cautividad de Babilonia se llamaba "pobres" a los fieles o "justos" y a la inversa, pues eran precisamente los pobres los que mantenían la esperanza y conservaban la fe de Israel. Jesús llama "pobres" a quienes, no teniendo nada (sentido social de la pobreza) ponen su confianza en Dios (sentido religioso de la pobreza). A partir de ahí Mateo acentuaría más el sentido religioso y Lucas el sentido o significado social de la pobreza. La especial atención que presentó Jesús a los desposeídos, a los enfermos y marginados de su tiempo, demuestra que puso en primer plano la pobreza real sin la que no es posible la pobreza espiritual. Sólo cuando nos olvidamos de que Jesús exigió la pobreza real como condición para seguirle, podemos utilizar ideológicamente lo que en la versión de Mateo se dice de "los pobres de espíritu". La pobreza espiritual no es otra cosa que la radicalización e interiorización de la pobreza real y, de ningún modo, un pretexto para hacer más confortable el cristianismo a los que siguen siendo ricos a costa de los pobres.

......

Mientras Lucas se refiere al hambre corporal, Mateo nos habla del hambre y sed de Justicia. Ciertamente que la "justicia" es aquí el cumplimiento de la voluntad de Dios o de la palabra de Dios, que es el alimento de la verdadera vida; pero los que sienten hambre de esta justicia no pueden estar satisfechos con las injusticias sociales. Por otra parte, cuando se manifiesta toda la justicia de Dios no quedará sin cumplir cualquier otra justicia.

EUCARISTÍA 1985, 50


 

5.- La liturgia de hoy nos presenta las Bienaventuranzas como síntesis del mensaje cristiano, como proyecto de vida para vivir la santidad de Dios. Exegéticamente, el género bienaventuranza no es nuevo en el NT, ni tampoco es exclusivo de los evangelios. El AT nos presenta numerosos ejemplos de bienaventuranzas; sólo en el libro de los Salmos nos encontramos con más de 20 (cf. Sal 4O, 2; 127, 1 etc.). El Apocalipsis de Juan ritma su texto con 7 bienaventuranzas (cf. 1,3; 14,13; 16,15; 19,9; 2O,6; 22,7; 22,14).

Las ocho bienaventuranzas con que Mateo introduce el Sermón de la Montaña se muestran literariamente bien construidas, lo que nos muestra la mano del redactor eclesial: la primera y la última contienen la misma promesa y la cuarta y la octava (dos mitades) mencionan la justicia. Cuatro de ellas presentan situaciones de conflicto: pobreza, llanto, sufrimiento, hambre-sed y persecución. Y tres se centran en acciones positivas: misericordia, limpieza de corazón, esfuerzo por la paz. No pretenden ser exhaustivas, presentar todas las situaciones humanas susceptibles de dicha evangélica: pero sí nos muestran un amplio abanico de situaciones de indigencia y de compromiso por el prójimo: en todos ellos se hace patente el rostro de Dios.

En la novena bienaventuranza recae el acento: en la misma persecución por causa del Evangelio se manifiesta el gozo de Dios. Cualquier situación humana, vivida en la línea del Evangelio, es buena para realizar el proyecto de santidad que Dios espera de nosotros.

JORDI LATORRE - MISA DOMINICAL 1991, 15

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FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS
1 de noviembre

I

 

Los Santos, nuestros hermanos e intercesores.

Hoy las tres lecturas se refieren a la fiesta que celebramos: el misterio de esa multitud innumerable de personas que ya gozan de Dios y siguen en comunión con nosotros.

Es una fiesta que nos transmite alegría y optimismo. No es nada extraño que haya calado muy hondo en la sensibilidad del pueblo de Dios, junto con el recuerdo de los difuntos el día siguiente. ¡Qué hermoso es el canto de "introito" clásico en este día, el "Gaudeamus": "alegrémonos todos en el Señor, al celebrar este día de fiesta en honor de todos los Santos"!

Como ambientación espiritual estaría bien que leyéramos las páginas que dedica el Catecismo al artículo del Credo: "Creo en la comunión de los Santos" (CCE 946-962).

 

Apocalipsis 7,24.944. Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua.

En las visiones del Apocalipsis aparece hoy una muy dinámica: el panorama de una gran asamblea, "una muchedumbre inmensa de toda nación, raza y lengua", los bienaventurados, que están en el cielo "de pie delante del trono (de Dios Padre) y del Cordero (Cristo) vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos", y cantan con voz potente las alabanzas de Dios. El número 144.000 es evidentemente simbólico, el resultado de esta multiplicación: 12 por 12 por 1000, la plenitud de las doce tribus de Israel. Además de ese número, se habla de una multitud innumerable.

Esta multitud de creyentes que ya participan de la salvación tienen una historia: "son los que vienen de la gran tribulación". En el cielo se unen a los ángeles, los "ancianos", los "cuatro vivientes" y todos adoran a Dios y le entonan himnos de alabanza.

El salmo se fija en los que ya gozan de la victoria, pero señalando cuál ha sido su camino para llegar a esta alegría: "estos son los que buscan al Señor". Porque "quién puede subir al monte del Señor... el hombre de manos inocentes y puro corazón".

 

1 Juan 3,1-3. Veremos a Dios tal cual es

La idea que más veces repiten las cartas de Juan, que somos hijos de Dios y objetos de su amor de Padre, se une hoy a la de nuestro destino en la salvación definitiva.

La realidad de ahora ya es gozosa, pero todavía tiene que llegar lo mejor: "ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos". Cuando llegue el final, "cuando se manifieste", "seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es".

 

Mateo 5,1-12a. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

El evangelio elegido para esta fiesta es el de las bienaventuranzas, porque se consideran el mejor camino para llegar a esa felicidad definitiva del cielo, el camino que han seguido los Santos de todos los tiempos. Dando inicio al sermón de la montaña, Jesús proclama unas sorprendentes bienaventuranzas: llama felices a los pobres, a los que sufren, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los que son perseguidos por su fe. En realidad hay una novena bienaventuranza, esta vez en segunda persona: "dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan...", mientras que las ocho anteriores están en tercera: "dichosos los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos".

 

Son hermanos nuestros

Las innumerables personas que ya gozan de la plenitud de vida en el cielo son nuestros hermanos. De la mayoría no conocemos los nombres. Algunos, pocos en comparación con la muchedumbre de los bienaventurados, han sido canonizados o beatificados, reconocidos por la iglesia en su "Martirologio" y propuestos como modelos de vida cristiana. De ellos, a algunos, también muy pocos en comparación con los varios miles del Martirologio, se les rinde culto oficial en la Iglesia universal o en las particulares: son los que aparecen en el Calendario litúrgico.

Hoy celebramos a todos, no sólo a los que constan en las listas oficiales, sino a los que están en la lista de Dios, que son muchísimos más. Nuestra contabilidad no tiene ni punto de comparación con la de Dios. El prefacio de hoy afirma que son "nuestros hermanos", "los mejores hijos de la Iglesia" y que "en ellos encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad".

Son personas que han tenido los mismos oficios y las mismas dificultades y tentaciones que nosotros, que han seguido a Cristo, viviendo su evangelio, y ahora gozan de la plenitud de la vida en Dios. Entre ellos, están la Virgen María y los Santos más importantes y conocidos, los patronos de la diócesis o de la ciudad o de la parroquia, los fundadores de comunidades religiosas, los que aparecen en las cristaleras o en los varios laterales de nuestras iglesias. Otros, la mayoría, nos son desconocidos, pero han tenido el mérito de una fe sufrida y humilde, y ahora gozan de Dios. Entre ellos, seguramente, familiares y conocidos nuestros.

 

El mejor éxito de Cristo

Estos Santos se puede decir que son el mejor éxito de Cristo Jesús. Son miles y millones de personas que le han seguido fielmente a lo largo de los siglos y han dado testimonio de él con su vida. El canto de júbilo de los salvados es también el nuestro: "la victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero, Cristo Jesús". Por su número y porque han demostrado que es posible vivir según el evangelio de Jesús, los Santos son dignos de que celebremos su fiesta, y que se convierta su fiesta en alabanza de Cristo, porque ellos son el mejor fruto de su Pascua.

La visión optimista del Apocalipsis, con las multitudes que describe, de toda raza y condición, unidas a los miles y miles de ángeles, nos llena de orgullo y de estímulo. Ha habido muchísimas personas buenas que han tomado en serio su fe y su vida cristiana. Ellas representan para Cristo su mejor victoria y, para nosotros, un estímulo y una garantía de que sí es posible cumplir el estilo de vida de Jesús.

Los Santos no han sido ángeles o héroes de otro planeta: son personas que han vivido en este nuestro mundo, en tiempos tan difíciles o más que los nuestros ("vienen de la gran tribulación"). Poco ayudados generalmente, como nosotros, por el ambiente. Pero han amado. Se han esforzado. Han realizado en sus vidas el proyecto de vida de Cristo, sus bienaventuranzas.

 

Un regalo del Espíritu

En un mundo en que no abundan ni las noticias positivas ni los modelos de vida coherente, vale la pena subrayar lo que representan los Santos: un regalo de Dios a la humanidad y el mejor don del Espíritu a su Iglesia. Es bueno que hayan aparecido y sigan apareciendo carismas, instituciones y movimientos: pero sobre todo podemos alegrarnos de que el Espíritu Santo nos regale personas santas, que son la mejor gloria de la familia cristiana y hasta de la humanidad. Hayan sido o no importantes, hayan dejado o no grandes obras escritas o fundado familias religiosas, o hayan vivido sencillamente, desconocidas de todos menos de Dios, dando un ejemplo de entereza y generosidad.

Estas personas son las que nos devuelven la fe en el género humano. Muchos van obteniendo premios y medallas por sus éxitos deportivos o artísticos o culturales. Es muy bueno que así sea, porque vale la pena premiar a los que enriquecen de alguna manera a la humanidad. Pero hoy podríamos pensar que los que merecen más premios y homenajes son estas personas, famosas o desconocidas, que han cumplido su carrera recibiendo los aplausos de Dios y ennobleciendo a la humanidad entera.

El que últimamente se estén realizando tantas beatificaciones y canonizaciones, por parte del papa Juan Pablo II, tiene, según él mismo, esta finalidad: que puedan alegrarse todos, en la Iglesia universal o en las Iglesias locales, de que el Espíritu sigue enriqueciendo a su comunidad con el don de la santidad, y así pueden mirarlos como a modelos e intercesores más cercanos.

 

Nos señalan el camino

Papas y niños, mártires y religiosos, fundadores y laicos, reyes y sencillas madres de familia, misioneros y personas que han pasado años en su lecho de enfermedad, doctores de la Iglesia y humildes legos de un monasterio desconocido: los Santos nos están demostrando que es posible cumplir el evangelio y programar la vida según Dios. No son teorías, son modelos vivientes y cercanos.

No todos han obrado milagros, ni han dejado escritas obras admirables. Muchos se han santificado en la vida normal de cada día y ahora experimentan en plenitud la felicidad que Cristo prometió a los que le son fieles. Sobre todo, nos han enseñado que las bienaventuranzas de Cristo siguen teniendo todo su valor. Es el camino que ellos han intentado seguir: la humildad, la pobreza, la apertura a Dios, la búsqueda de la verdad y de la justicia, la pureza de corazón, la actitud de misericordia, el trabajo por la paz, la entereza ante las tentaciones y las dificultades...

Ese camino nos lleva a la felicidad y a la vida: "cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es". Vale la pena que nos dejemos animar, en la fiesta de hoy, por el ejemplo de todos estos Santos. Que le demos gracias a Dios porque también en nuestro tiempo sigue regalándonos esta clase de personas que nos devuelven la confianza en la humanidad y en la Iglesia.

Sintiéndonos ayudados por esta multitud de Santos, podemos dar gracias a Dios, en el prefacio: "nos concedes celebrar la gloria de tu ciudad santa, la Jerusalén celeste, que es nuestra madre, donde eternamente te alaba la asamblea festiva de todos los Santos. Hacia ella, aunque peregrinos en país extraño, nos encaminamos alegres, guiados por la fe y gozosos por la gloria de los mejores hijos de la Iglesia: en ellos encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad".

 

La comunión de los Santos

Estamos celebrando la fiesta de nuestros hermanos, en un día muy especial. Pero es que a lo largo de nuestra vida les tenemos muy presentes, igual que a los difuntos, a los que mañana recordaremos de modo especial, pero a los que no olvidamos en otros muchos momentos de nuestra vida.

Una de las verdades más consoladoras de nuestra fe es la "comunión de los Santos", o sea, la unión misteriosa que existe entre ellos y nosotros, entre la Iglesia de los bienaventurados del cielo y la Iglesia peregrina en la tierra.

En cada Eucaristía les recordamos, deseando seguir su mismo camino aquí abajo y compartir después la herencia definitiva con ellos. Cuando decimos el "yo confieso" les invocamos para que intercedan por nosotros: "por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles y a los santos...". Cuando encomendamos a Dios a los difuntos, pedimos a Dios que salgan a su encuentro los Ángeles y los Santos.

Sobre todo en la Plegaria Eucarística nos sentimos unidos a los que han recorrido ya el camino y participan de la Pascua definitiva de Cristo, que siguen perteneciendo a nuestra familia y son nuestro mejor modelo, nuestros más válidos "intercesores" ante Dios: "veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María... y la de todos los Santos: por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección" (Plegaria l), "y así con María y los apóstoles... merezcamos por tu Hijo Jesucristo compartir la vida eterna" (Plegaria II), "y un día reúnenos cerca de ti con María la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, para celebrar en tu reino la gran fiesta del cielo" (Plegaria 1 niños).

LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)

 

 

PROPUESTA DE CANTOS DE SANTOS  2026

(01 DE NOVIEMBRE)

 

TEMA: “ESTEN ALEGRES Y CONTENTOS, PORQUE SU RECOMPENSA SERA GRANDE EN EL CIELO”

 

01.- PUEBLO SANTO Y ELEGIDO (J.P. Martins)

1.- Caminamos hacia ti,

oh ciudad de nuestro Dios,

construyendo en este mundo

la verdad y el amor.

 

PUEBLO SANTO Y ELEGIDO

CONGREGADO EN EL AMOR,

VAS BUSCANDO, PEREGRINO,

LA CIUDAD DE NUESTRO DIOS.

 

2.- Avanzamos, peregrinos,

con Jesús, nuestra esperanza.

Él nos salva, Él nos guía,

con la luz de su palabra.

 

3.- Quien tiene hambre de justicia,

quien anhela la verdad,

en la mesa del Señor

su Palabra encontrará.

 

4.- Reunidos en la Iglesia

proclamamos su verdad:

Jesucristo es el que salva

dando al mundo su amistad.

 

5.- Los caminos de este mundo

son caminos sin final:

sólo Cristo es el sendero

que conduce a la verdad.

 

6.- Cuando llegue el momento

de nuestra hora final,

Jesucristo, nuestro hermano,

nos dará su eternidad.

 

02.- ACERQUEMONOS TODOS AL ALTAR (E. Pascual; F. Palazon)

ACERQUÉMONOS TODOS AL ALTAR

QUE ES LA MESA FRATERNA DEL AMOR,

PUES SIEMPRE QUE COMEMOS DE ESTE PAN

RECORDAMOS LA PASCUA DEL SEÑOR. (BIS)

 

1.- Los hebreos en medio del desierto comieron el maná

nosotros peregrinos de la vida comemos de este pan,

los primeros cristianos ofrecieron su cuerpo como trigo

nosotros acosados por la muerte bebemos este vino.

 

2.- Como Cristo hecho pan de cada día, se ofrece en el altar

nosotros entregados al hermano comemos de este pan,

como el cuerpo de Cristo es uno solo por todos ofrecidos

nosotros olvidando divisiones bebemos este vino.

 

3.- Como ciegos en busca de la aurora dolientes tras la paz

buscamos tierra nueva y cielos nuevos comiendo de este pan,

acerquémonos todos los cansados porque él es nuestro alivio

y siempre que el desierto nos agobie bebamos este vino.

 

03.- RACIMO Y TRIGAL (Carmelo Erdozain)

1.- Racimo y trigal hoy hemos presentado,

maná celestial hoy el Señor nos da;

 

COMO MANJAR ÉL PONE EN NUESTRAS MANOS

EL PAN DE LA ETERNIDAD;

COMO MANJAR ÉL PONE EN NUESTRAS MANOS

EL PAN DE FRATERNIDAD.

 

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.

 

2.- En torno al altar somos sus invitados,

en torno al altar Él esperando está;

 

COMO MANJAR ÉL PONE EN NUESTRAS MANOS

EL PAN DE LA ETERNIDAD;

COMO MANJAR ÉL PONE EN NUESTRAS MANOS

EL PAN DE FRATERNIDAD.

 

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.

3.- Tristeza y dolor corren por nuestros labios,

pureza y amor trae nuestro Señor;

 

VIENE MI AMOR Y ÉL PONE EN NUESTRAS MANOS

EL PAN DE LA COMUNIÓN;

VIENE MI AMOR Y ÉL PONE EN NUESTRAS MANOS

EL PAN DE LA SALVACIÓN.

 

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.

 

4.- La Cena Pascual hoy hemos celebrado,

la Cena Pascual signo de hermandad;

 

GRACIAS SEÑOR, GRACIAS POR TU PRESENCIA

Y GRACIAS POR TU AMISTAD;

GRACIAS SEÑOR, GRACIAS POR TU PRESENCIA

Y GRACIAS POR TU AMISTAD.

 

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA.

 

04.- BENDITO SEAS SEÑOR (F. Palazon)

BENDITO SEAS, SEÑOR, POR ESTE PAN Y ESTE VINO

QUE GENEROSO NOS DISTE, PARA CAMINAR CONTIGO,

Y SERÁN PARA NOSOTROS ALIMENTO EN EL CAMINO.

 

1.- Te ofrecemos el trabajo, las penas y alegrías,

el pan que nos alimenta y el afán de cada día.

 

2.- Te ofrecemos nuestro barro que oscurece nuestras vidas

y el vino que no empleamos para curar las heridas.

 

05.- LAS BIENAVENTURANZAS (Cesareo Garabain)

1.- Los que a la pobreza se abrazan

de los cielos han de gozar.

 

CERCA DEL SEÑOR POR UNA ETERNIDAD,

BIENAVENTURADOS SERÁN.

 

2.- Los que sean mansos y humildes,

poseen la tierra total.

 

3.- Todos los que gimen y lloran

luego consolados serán.

 

4.- Quien tenga hambre y sed de justicia,

su hambre y sed saciadas verán.

 

5.- Los de corazón compasivo,

compasión en Dios hallarán.

 

6.- Los que el corazón tengan limpio

cara a cara a Dios han de ver.

 

7.- Los que siembran paz a su paso,

de Dios hijos se llamarán.

 

8.- De los perseguidos sin causa

el reino del cielo será.

 

06.- BIENAVENTURADOS (Carlos Montero)

1.- Bienaventurados los hombres inquietos

que nunca se venden a una situación

bienaventurados los hombres sencillos

ajenos al ruido de la ostentación.

 

BIENAVENTURADO ES

QUIEN VIVE CONTRACORRIENTE

Y SALE AL PASO A LA GENTE

SI ESTÁ LA GENTE EN ERROR.

2.- Bienaventurados los hombres sinceros

contiene su vida conciencia y verdad,

bienaventurados los hombres cansados

de andar por los días sin un ideal.

 

3.- Bienaventurados los hombres que pierden

dinero y honores por no claudicar,

bienaventurados los hombres que viven

buscando el sentido de su libertad.

 

4.- Bienaventurados los hombres sin brillo

en torno a su vida no hay expectación,

bienaventurados los hombres que callan

y solo en sus obras nos dan su opinión

 

07.- YO SOY EL PAN DE VIDA

1.- Yo soy el Pan de Vida

el que viene a Mí no tendrá hambre,

el que cree en Mí no tendrá sed.

Nadie viene a Mí si mi Padre no lo atrae.

 

YO LO RESUCITARÉ, YO LO RESUCITARÉ,

O LO RESUCITARÉ, EN EL DÍA FINAL.

 

2.- El Pan que Yo daré

es mi Cuerpo, Vida para el mundo.

El que siempre coma de mi Carne,

vivirá en Mí como Yo vivo en mi Padre.

 

3.- Yo soy esa bebida

que se prueba y no se siente sed.

El que siempre beba de Mi Sangre

vivirá en Mí y tendrá la vida eterna.

 

4.- Sí mi Señor, yo creo,

que has venido al mundo a redimirnos.

Que Tú eres el Hijo de Dios,

y que estás aquí para darnos nueva vida.

 

08.- EL PAN DE VIDA

TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA,

MI VIDA SIN TI NO SERÁ VIDA.

 

1.- El pan que yo os daré

ha de ser mi propia carne.

Contigo viviré

cuando coma de tu pan.

 

2.- Aquel que cree en ti

tiene ya la vida eterna.

Si como de tu pan,

de tu vida gozaré.

 

3.- Mi Padre es quien os da

verdadero pan del cielo,

y a la tierra bajó

para el mundo alimentar.

 

4.- Quien come de tu pan

no padecerá más hambre.

Quien bebe de tu sangre

ya no tendrá sed jamás.

 

09.- HOY SEÑOR TE DAMOS GRACIAS

HOY, SEÑOR, TE DAMOS GRACIAS,

POR LA VIDA, LA TIERRA Y EL SOL.

HOY, SEÑOR, QUEREMOS CANTAR

LAS GRANDEZAS DE TU AMOR.

 

Gracias, Padre, mi vida es tu vida,

tus manos amasan mi barro,

mi alma es tu aliento divino,

tu sonrisa en mis ojos está.

 

 

Gracias, Padre, tú guías mis pasos,

tú eres la luz y el camino,

conduces a ti mi destino

como llevas los ríos al mar.

 

Gracias, Padre, me hiciste a tu imagen,

y quieres que siga tu ejemplo

brindando mi amor al hermano,

construyendo un mundo de paz.

 

10.- TE DEN GRACIAS (E. de Zayas)

TE DEN GRACIAS TODOS LOS PUEBLOS,

QUE TODOS LOS PUEBLOS TE DEN GRACIAS (2 VECES)

 

1.- Señor, Señor, Señor gracias te damos,

por esta misa que hemos celebrado

Tu cuerpo y sangre ya hemos recibido

Volvemos a la vida entusiasmados.

 

2.- Señor que bien se vive aquí en tu casa

En Cristo siempre unidos como hermanos

Señor que sea esto un anticipo del cielo

Que ya estamos comenzando.