viernes, 29 de mayo de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO SANTISIMA TRINIDAD CICLO A - 31

 

LA SANTISIMA TRINIDAD

 San Pablo Perú | Solemnidad la de Santísima Trinidad

 COMENTARIO

 El misterio de la Santísima Trinidad consiste en que Dios es uno solo y en Él hay tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El misterio de la Santísima Trinidad nos ha sido revelado por la Persona, palabras y acciones de Jesucristo. Después de haber hablado por los Profetas, Dios envió a su Hijo, Jesucristo, quien nos dio la Buena Nueva de la salvación. Este es el mensaje del Nuevo Testamento. La Trinidad es el misterio más profundo.

Jesús nos ha revelado los secretos del Reino de los Cielos. Lo supremo de sus enseñanzas es el secreto de Dios mismo. Nos ha hablado de la vida de Dios. Nos enseñó que Dios, siendo uno solo, hay en El tres Personas iguales. Nos dijo sus nombres: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Jesucristo se presentó a Sí mismo como el eterno y divino Hijo de Dios. Afirmó que es el Hijo, el Unigénito del Padre, igual al Padre. Jesús nos reveló más plenamente al Padre. Siempre hablaba de su Padre llamándole por este nombre. Nos enseñó a amar a nuestro Padre celestial porque nos ama. Él quiere ayudarnos en todas las necesidades de alma y cuerpo. Quiere llevar a sus hijos a su hogar del Cielo. Jesús reveló la tercera Persona divina, el Espíritu Santo. El Padre y el Hijo, después de la Resurrección, lo enviaron a la Iglesia. Jesús había prometido enviar la tercera Persona, Dios igual que El mismo y el Padre.

Jesús, habló a sus discípulos acerca del verdadero Dios y los llamó a ser hijos de Dios por el don del Espíritu. Honramos a la Santísima Trinidad siempre que tomamos conciencia de que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo están presentes en nuestra alma. Le honramos asimismo cuando tratamos de entender con la ayuda de la fe que por el Bautismo estamos llamados a íntima unión de amor con las tres divinas Personas.

El entendimiento humano no es capaz de comprender la esencia divina y no puede penetrar en el misterio de la vida íntima de Dios, sólo puede conocer lo que Dios revela y asumirlo con la fe; se puede aplicar aquí la frase de San Agustín: "Si lo comprendes, no es Dios". 

Nos dirá San Juan Pablo II "Conocer el misterio de la Santísima Trinidad, nos involucra y compromete para adquirir ciertas actitudes en las relaciones humanas: "la perfectísima unidad de las tres Personas divinas, es el vértice trascendente que ilumina toda forma de auténtica relación y comunión entre nosotros, seres humanos" No se trata de que queramos entender el Misterio de la Santísima Trinidad, esto es imposible. Jesús nos reveló ese Misterio para mostrarnos el modelo de lo que deben ser las relaciones humanas de los cristianos. La Iglesia universal nos invita a "glorificar a la Santísima Trinidad". No hay mejor forma de hacerlo que revisando las relaciones con nuestros hermanos, para mejorarlas y así vivir la unidad querida por Jesús "que todos sean uno" .

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA   

Bendito sea Dios Padre y el Hijo unigénito de Dios y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros


 ORACION COLECTA

Dios Padre, que, al enviar al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación, revelaste a los hombres tu admirable misterio, concédenos, al profesar la fe verdadera, reconocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar la unidad en su poder y grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6.8-9

En aquellos días, Moisés madrugó y subió a la montaña del Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad». Moisés al momento se inclinó y se postró en tierra. Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un pueblo de dura cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».

 

SALMO RESPONSORIAL (Dn 3, 52-56)


¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

 

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito tu nombre, santo y glorioso. R

 

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R

 

Bendito eres sobre el trono de tu Reino. R

 

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R

 

Bendito eres en la bóveda del cielo. R

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta   del apóstol san Pablo a los Corintios 13, 11-13

Hermanos, alégrense, trabajen por su perfección, anímense; tengan un mismo sentir y vivan en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes. Salúdense mutuamente con el beso san-to. Los saludan todos los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con todos ustedes.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO   Ap 1, 8

Aleluya. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo; al Dios que es, al que era y al que ha de venir. Aleluya.

 

 EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 16-18

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

 

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos a Dios nuestro Padre, que por Jesucristo nos ha revelado su amor, y que escucha complacido los gemidos con que el Espíritu Santo intercede por nosotros:

 

1.- Por la Santa Iglesia y por el Papa León: Para que refleje siempre la unidad de la Santísima Trinidad, superando divisiones y siendo signo de amor y concordia para toda la humanidad. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los que gobiernan las naciones: Para que el Espíritu de Sabiduría los inspire a trabajar por el bien común, la justicia social y el cuidado de la creación, obra del Padre. Roguemos al Señor.

 

3.- Por las familias: Para que, a imagen de la Trinidad, sean comunidades donde reine el diálogo, el perdón y el amor desinteresado. Roguemos al Señor.

 

4.- Por los que sufren soledad, enfermedad o abandono: Para que encuentren en la ternura del Padre y en la cercanía de sus hermanos el consuelo que necesitan. Roguemos al Señor.

 

5.- Por nuestra comunidad reunida: Para que esta Eucaristía nos comprometa a vivir en unidad y a ser testigos alegres del Dios que es Amor en nuestros ambientes cotidianos. Roguemos al Señor.

 

Padre misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Unigénito y quisiste que tu Espíritu fuera para nosotros principio de vida, escucha nuestras oraciones, para que-reunidos en la comunión de tu Iglesia-bendigamos siempre tu nombre glorioso y santo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Por la invocación de tu nombre, santifica señor y Dios nuestro, estos dones, de nuestra docilidad y transfórmanos, por ellos, en ofrenda permanente. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 ANTIFONA DE COMUNION Ga. 4, 6

Como son Hijos, Dios, envío a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: “Abba, Padre”.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor y Dios nuestro, que la recepción de este sacramento y la profesión de fe en la santa y eterna Trinidad y en su unidad indivisible, nos aprovechen para la salvación del alma y del cuerpo. Por Jeucristo Nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 01: 2P 1, 1-7; Sal 90, 1-2. 14-15ab. 15c-16; Mc 12, 1-12

Martes 02: 2P 3, 12-15ª. 17-18; Sal 89, 2. 3-4. 10. 14 y 16; Mc 12, 13-17

Miércoles 03: 2Tm 1, 1-3. 6-12; Sal 122, 1-2ª. 2bcd; Mc 12, 18-27

Jueves 04: 2Tm 2, 8-15; Sal 24, 4bc.8-9. 10 y 14; Mc 12, 28-34

Viernes 05; 2Tm 3, 10-17; Sal 118, 157. 160. 161. 165. 166. 168; Mc 12, 35-37.

Sábado 06: 2Tm 4, 1-8; Sal 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22; Mc 12, 38-44.

Domingo 07:  Dt 8, 2-3. 14b-16ª; Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20; 1Co 10, 16-17; Jn 6, 51-58.

 

 


COMENTARIOS AL EVANGELIO

Jn 3. 16-18

 

1.- LEY/SV: LA LEY ACUSA DESDE FUERA. EL HIJO SALVA DESDE DENTRO. Dialogo Jesús-Nicodemo, centrado en la necesidad de nacer de nuevo y de arriba. Por el desarrollo del diálogo se entrevé que el arriba tiene la altura de la cruz, en la que se pondrá de manifiesto el espíritu que Jesús transmite. Por eso en este mismo diálogo el nacer de arriba es sinónimo de nacer del espíritu.

Nicodemo, maestro de Israel, representa la concepción religiosa que empezaba a ser la preponderante en tiempos de Jesús. Según esta concepción, Dios se ha revelado de una vez por todas en la Ley y sólo en la Ley. La relación del hombre con Dios pasa necesariamente por la Ley. El hombre sólo puede encontrar a Dios en los mandamientos de Dios. La revelación de Dios es, pues Ley y sólo Ley.

Frente al modo de concebir la relación Dios-hombre propuesta por Nicodemo, Jesús propone otra muy distinta. Dios no se revela al mundo (=a los hombres) a través de la Ley, sino a través de su Hijo. Por consiguiente, no se revela como legislador que dicta lo que hay que hacer, sino

como Padre. El Hijo, en consecuencia, no es alguien que enjuicia desde fuera (esto es propio de la Ley), sino alguien que comparte desde dentro y por eso salva. Padre e Hijo no son ni el super yo ni representan un tipo de misericordia paternalista. Lo que cada uno seamos, nuestro enjuiciamiento, esto es obra exclusiva nuestra, de la postura que adoptemos ante el Hijo. Queda, pues, excluido todo enjuiciamiento externo y en base al cumplimiento de la Ley.

DABAR 1981/35


 

2.- SV/CONDENACION

Creer en el Hijo significa aceptarlo como Salvador y dador de vida eterna. Quien así lo hace, participa ya ahora en la vida eterna que él ofrece a todos los hombres. Él vino a ofrecer a todos la vida eterna; la sentencia de condena se la da el que rechaza la vida y la salvación que el Hijo ofrece: éste permanece en la muerte y, por tanto, él mismo se condena.

J. ROCA - MISA DOMINICAL 1981/12


 

3.- FE/RELIGION D/IMAGENES-FALSAS ATEISMO/IDOLATRIA: ESTA ES LA DISYUNTIVA AUTENTICA: NO LA DE FE-ATEISMO.

Con anterioridad a las palabras de hoy Jesús ha invitado a Nicodemo a un renacer o nacer de nuevo. Tal vez sea ésta la invitación que deba presidir este comentario. ¡Tengamos el valor y la humildad de cambiar nuestros conceptos y nuestras imágenes de Dios! Son, en efecto, muchos los conceptos que sobre Dios circulan, como son también muchas las mediaciones que de Él se hacen. Unos y otras deberán medirse y confrontarse con este texto, que nos habla de un Dios que ama y no juzga, de un Dios que ama a todos y de un Dios cuya única mediación fidedigna es Jesús.

No nos engañemos. Los puntos de vista de Nicodemo no son exclusivos de un pasado judío. Representan, más bien, tendencias y hábitos de ayer y de hoy. Y es que el Dios que imaginamos los humanos, todos porque todos somos religiosos, tiene muy poco que ver con el Dios real, el manifestado por el Hijo de Dios.

Termino con una propuesta tal vez exagerada: dejemos de creer tanto en Dios y pidamos a Jesús que nos enseñe a creer en Dios.

Tal vez por aquí es por donde tenga que empezar hoy el testimonio cristiano.

A. BENITO - DABAR 1990/32


 

4.- Hoy tenemos más conciencia que en otras épocas de que la disyuntiva más que entre "ateísmo" (=no creer en Dios) o religión (=creer en Dios), está entre "fe en el Dios de Jesús" e "idolatría" (=creer en otros dioses). Porque hemos llegado a la conclusión de que nadie deja de tener sus dioses, ante los cuales sacrifica su vida y la de los demás, cuya prioridad convierte en ley suprema. Dioses del negocio, del poder, del placer, del deporte, o también dioses en el campo religioso, pero que en todo caso están lejos del Dios que revela Jesús. Quizá tengamos que tener conciencia clara de que nuestra mayor tentación no es el ateísmo sino la idolatría. Por eso nuestra reflexión inicial parece que tendría que ser: ¿A qué Dios adoramos? ¿En qué Dios creemos?

DABAR 1990/32


 

5.- /Jn/03/18 VE/PRESENTE: LA PERSPECTIVA DE Jn ES LA DE UNA ESCATOLOGÍA QUE SE REALIZA EN EL PRESENTE. A-D/CONDENACION LA CONDENACIÓN ES LA OTRA CARA DEL AMOR. CONDENACION/ICD LA ICD ES UNA AUTOCONDENA.

"El que cree en él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado": La perspectiva juánica es la de una escatología que se realiza en el presente. Con referencia a la fe en el Hijo, los hombres están en las tinieblas de la condena u obtienen la vida eterna. Es un juicio atípico, no se trata de premiar al justo y castigar al culpable. El dato es que Dios ama: pero la aceptación de este amor es libre. La condena es la otra cara del amor. La culpa no es de Dios, sino del que no cree en el Hijo. La incredulidad es una auto condena.

J. NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1987/12


 

6.- El v. más importante de todo el cuarto evangelio. La afirmación clara y terminante del amor de Dios como la causa verdadera, última y determinante de la presencia de su Hijo en el mundo.

-La intención más clara y determinante de Dios es que el mundo se salve.

-Jesús vino como salvador. Pero quien no lo acepta como el Hijo de Dios, se condena a sí mismo al rechazar la salvación que le ha sido ofrecida.

Criterio según el cual se llevará a efecto el juicio: la fe. El que cree no es juzgado. El que no cree ya está juzgado. Por no haber creído en Jesús como la prueba máxima del amor de Dios.


 

7.- Nicodemo, que sólo aparece en este evangelio, es presentado como un doctor de la Ley, miembro fariseo del sanedrín. Es el prototipo del judío piadoso preocupado por la cuestión de la salvación, en definitiva, por el problema central de todo hombre: el sentido.

El fragmento que leemos es la parte final del diálogo iniciado entre Jesús y Nicodemo. Algunos afirman que se trata de palabras del evangelista que ha introducido como explicación de lo que dice antes Jesús. Pero quizá sencillamente haya que tener presente lo que otros han puesto de manifiesto: el Jesús del cuarto evangelio habla como el autor de la primera carta de Juan, es decir, se hace muy difícil (o imposible, y seguramente no hay ninguna necesidad de hacerlo...) separar las palabras de Jesús de las del evangelista.

El mundo es objeto del amor de Dios. La voluntad de Dios es de salvación universal (no para unos cuantos) y no de condenación (¡y hay quienes todavía no se han enterado!). Su amor por el mundo es tan grande que "entregó a su Hijo único". En esta expresión se esconde evidentemente una alusión a la cruz: de hecho, el amor inmenso de Dios se ha visto de una manera palpable en la donación hasta el final, hasta el extremo, de Jesús. Por otro lado, también es clara la alusión al hijo único de Abrahan, Isaac.

Queda abierta la posibilidad de condenación, a pesar de la voluntad única de salvación de Dios. Uno puede rechazar el amor de Dios, o cerrarse a él. Habría que recordar que en la obra Juanica creer y amar son sinónimos. Cuidado, pues, en no identificar rápidamente a "los que creen" y "los que no creen"...

J. M. GRANÉ - MISA DOMINICAL 1993/08


 

8.- La respuesta fundamental del cristiano en el nuevo milenio será afirmar el amor de Dios que sobrepasa toda esperanza y toda comprensión humanas. No se puede concebir nada mayor que el hecho de que Dios es un exceso de amor, Deus semper major. Dios ha entregado a su único Hijo al abismo de la muerte y del pecado por nosotros. Esto es «más grande de lo que puede ser pensado» [San Anselmo, Proslogion, II]. Éste tiene que ser el mensaje que los cristianos lleven al próximo siglo.

 

SANTÍSIMA TRINIDAD
Domingo siguiente a Pentecostés

 

Nuestra fe y nuestra vida son "trinitarias"

La fiesta de hoy no sería de por sí necesaria en el transcurso del año cristiano, porque en toda oración comunitaria ya nos dirigimos y celebramos a Dios Trino.

Pero no resulta superfluo el que este domingo lo dediquemos a glorificar explícitamente a ese Dios que es Padre, Hijo y Espíritu, que son los que dan pleno sentido a nuestra existencia cristiana. Eso, precisamente, cuando terminamos la Pascua, en la que Dios Trino, con un evidente protagonismo diferenciado -la actuación salvadora del Padre, el misterio pascual de la entrega de Cristo y la fuerza vivificadora del Espíritu-, nos ha querido comunicar con mayor densidad su vida divina.

En los tres ciclos las lecturas de este día son diferentes y nos presentan un retrato vivo del Dios Trino, no a partir de definiciones filosófico­-teológicas, sino de sus actuaciones tal como se nos describen en la Biblia. En este ciclo A se nos presenta a un Dios que es trascendente, misterioso, pero a la vez cercano a nuestra vida y lleno de amor y misericordia.

 

Éxodo 34, 4b-6.8-9. Señor, Señor Dios compasivo y misericordioso

En el relato del Éxodo se muestra un encuentro de Moisés con Yahvé, en el monte Sinaí: "el Señor bajó en la nube (clásico símbolo de la divinidad) y se quedó con él allí".

Moisés pronuncia con respeto el nombre de Yahvé, y entonces Dios mismo proclama su identidad que es su mejor "definición" y que aparece muchas veces a lo largo del Antiguo Testamento: "Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad".

Moisés, animado por esta afirmación, se atreve a interceder por su pueblo, a pesar de que acaban de cometer un gran pecado de idolatría: "que mi Señor vaya con nosotros... perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya".

El salmo nos hace entonar con alegría una alabanza cósmica y de historia de salvación: "a ti gloria y alabanza por los siglos", porque es el Creador, y a la vez se ha acercado a nuestra historia: es el "Dios de nuestros padres".

 

2 Corintios 13, 11-13. La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo

Pablo anda siempre preocupado por que reine la paz y la unidad entre los cristianos, esta vez de Corinto. En esta consigna que les da al final de su carta, entra de lleno una visión "trinitaria" de la vida cristiana: "la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con vosotros".

Esta referencia al Dios Trino debe unir a los cristianos: "tened un mismo sentir y vivid en paz: y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros".

 

Juan 3, 16-18. Dios mandó su Hilo para que el mundo se salve por él

En el diálogo con Nicodemo, claramente "cristológico", se presenta Jesús como el Hijo y el Enviado de Dios para salvar al mundo, de modo que se salven todos por él.

En este breve pasaje aparecen términos muy propios de Juan: creer, vida, salvación, juicio, amor. Sobre todo, se formula la razón de ser de todo: "tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo para que no perezca ninguno de los que creen en él".

El misterio de un Dios Trascendente

En, las últimas décadas se ha dado en la Iglesia una clara acentuación del carácter "trinitario" de nuestra vida personal y eclesial. El Catecismo de la Iglesia católica, del año 1992, nos sitúa continuamente, por ejemplo, cuando habla de la celebración litúrgica, en una relación explícita con el Dios Trino, poniendo, sobre todo, un énfasis en el Espíritu que no habían destacado otros documentos anteriores, por ejemplo, el Vaticano II. Cuando Juan Pablo II nos convocó para el Jubileo del año 2000, lo fuimos preparando con un año "dedicado" a cada una de las Personas de la Trinidad, para concluir con el año jubilar centrado en las tres.

Pero ¿quién es Dios? ¿Cómo es ese Dios en quien creemos? No es indiferente la imagen que tenemos de Dios. De ella depende en gran parte nuestra relación con él: relación de criaturas, de esclavos o de hijos.

Los textos oracionales de la Misa insisten sobre todo en el "admirable misterio" de la "eterna Trinidad y la Unidad todopoderosa" (colecta) y dicen que confesamos nuestra fe "en la Trinidad santa y eterna y en su Unidad indivisible" (poscomunión). Sobre todo, el prefacio -que hasta hace pocos años decíamos cada domingo- ensalza la admirable comunión de las tres Personas en una única naturaleza: "eres un solo Dios, un solo Señor, tres Personas en una sola naturaleza", "sin diferencia ni distinción... de única naturaleza e iguales en su dignidad".

Es admirable y nunca podremos comprender bien el misterio de esas tres Personas llenas de vida, trascendentes, plenamente unidas entre sí, aunque puede parecer una visión demasiado elevada para los que caminamos por este mundo lleno de preocupaciones y límites.

 

Un Dios cercano, que perdona y acompaña

Pero nuestro Dios no es un Ser perfectísimo y lejano, omnipotente y frío, retratado en un problema "aritmético" de personas y naturalezas. Dios es admirable en sí mismo y en la obra de la creación, admirable en su trascendencia y, a la vez, cercano a la historia del pueblo de Israel, de la Iglesia y de cada uno de nosotros.

Si las oraciones de la Misa hablan en una dirección, hay que completarlas con lo que nos presentan las lecturas bíblicas, que nos presentan a un Dios personal, cálido, cercano y salvador. Un Dios que se define no a partir de ideas o teorías, sino de acontecimientos y de actuaciones salvadoras.

Un Dios que sale al encuentro de Moisés y de su pueblo. Un Dios que se presenta a sí mismo como "compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad". Por eso Moisés le pide confiadamente "que mi Señor vaya con nosotros", "perdona nuestras culpas", "tómanos como heredad tuya" Después del pecado del pueblo, que se había construido un becerro de oro y le adoraba, Dios, llevado de ese amor y esa capacidad de perdón y clemencia, renueva con él la Alianza. Aquí y en otros muchos pasajes se puede ver cómo Dios ya en el AT es un Dios cercano, lleno de amor a su pueblo.

Esta cercanía se hace más palpable en el NT, cuando Dios aparece como el Padre de nuestro Señor Jesús. Pablo, en el pasaje de hoy, le llama "el Dios del amor y de la paz", y el evangelio, en el diálogo con Nicodemo, contiene la gran afirmación: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él". La iniciativa es de él. Todo se deriva de su amor a la humanidad: por eso envía a su Hijo, no para condenar, sino para dar vida y salvar. Si alguien se condena, es porque él mismo se juzga, al no aceptar el don de Dios.

Pablo, al final de su carta, en su saludo trinitario, a cada Persona le atribuye una cualidad: a Cristo Jesús, la "gracia"; al Padre, "el amor"; al Espíritu, la "comunión". Dios es Padre, Hermano, Espíritu que anima y llena de vida.

Ciertamente, el Dios de la Biblia es un Dios cercano, no meramente filosófico y "todo Otro". Es un Dios que es Padre, que se ha querido acercar a nosotros y ha entrado en nuestra historia, que nos conoce y nos ama. Un Dios que es Hijo, que se ha hecho Hermano nuestro, ha querido recorrer nuestro camino y se ha entregado por nuestra salvación. Un Dios que es Espíritu y nos quiere llenar en todo momento de su fuerza y su vida.

 

¿Creemos en ese Dios de la Biblia y vivimos según esa fe?

En un mundo como el nuestro, en el que parece estar de modo ser ateos, o al menos agnósticos, en el que Dios no cuenta en los programas ni de los pueblos ni de muchas personas, hoy nos enfrentamos a una interpelación personal cada uno de nosotros: ¿quién es Dios para mí? ¿es un Ser supremo al que le tengo miedo, o es un Padre y un Hermano que está cercano a mí y me quiere llenar de vida?

¿Creemos de veras, aunque no lo entendamos plenamente, en ese Dios cálido de la Biblia que se presenta él mismo como compasivo y misericordioso, rico en clemencia y lealtad?, ¿en ese a quien Pablo llama "el Dios del amor y de la paz"?, ¿en ese Dios de quien Jesús dice que "tanto amó al mundo que le envió su Hijo para que todos tengan vida eterna"?

Si de veras creemos en ese Dios, tal vez nuestra vida tendría que ser bastante más optimista y dinámica. Si, además, comunicamos a otros esa imagen de Dios, tal vez habría menos ateos y agnósticos. ¿De qué Dios reniegan los que se dicen ateos?, ¿qué imagen de Dios tienen en su cabeza para reaccionar así? Según qué idea tienen de Dios, uno piensa que más vale que sean ateos, que no crean en ese Dios. Pero si alguien les presentara los retratos de Dios que las lecturas de hoy nos ofrecen, del Dios de la Biblia, del Dios que nos describe Jesús, ¿seguirían negándose a aceptarle en sus vidas? Si se dieran cuenta que nosotros no creemos en un libro o en una doctrina o en un Ser lejano, sino que vivimos como hijos y hermanos y movidos por el Espíritu, y que de ahí sacamos la fuerza y los ánimos para amar, para estar más unidos en la comunidad, para luchar por la justicia y para construir un mundo mejor, tal vez sería más creíble nuestro testimonio, y haríamos más fácil el acceso de otros hacia ese Dios.

 

Nuestra vida, "trinitaria" de principio a fin

Hoy no es un día para intentar explicar el "misterio de la Trinidad", sino de recordar cómo ha actuado y sigue actuando Dios en bien nuestro, y cómo toda nuestra vida está marcada y orientada por su amor:

* ya en el Bautismo fuimos signados y bautizados "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo", envueltos, por tanto, ya desde el principio, en su amor;

en la celebración de la Eucaristía, al principio nos santiguamos en su nombre, el presidente nos saluda en su nombre (hoy hemos escuchado en la lectura de Pablo una hermosa formulación de este saludo: "la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con vosotros"), y al final nos bendice también en el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo;

durante la misa cantamos el Gloria y el Credo, centrados en la actuación de las tres divinas Personas; y el sacerdote, en nombre de la comunidad, siempre dirige la oración al Padre, por medio de Cristo y en el Espíritu;

en la "doxología" o alabanza final de la Plegaria Eucarística, se dice solemnemente cuál es la dirección de toda nuestra oración: "por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria";

* ¿cuántas veces, durante nuestra vida, nos santiguamos a nosotros mismos en el nombre. del Dios Trino, recordando nuestra pertenencia a él?;

  ¿cuántas veces rezamos esa breve y densa oración que es el "Gloria al Padre", como resumen de nuestras mejores actitudes de fe?

Realmente se puede decir que todos "somos trinitarios", que estamos invadidos del amor y la cercanía y la vida de ese Dios Trino. Eso es lo que puede darnos fuerzas para seguir con confianza el camino de Jesús en nuestra vida.

Si le sabemos cercano, aunque no le veamos, si como Moisés le suplicamos: "que mi Señor vaya con nosotros", y recordamos la promesa de Jesús en su despedida: "yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo", tal vez cambiaría nuestra imagen de Dios, nuestra relación con él y nuestro testimonio sobre él.

LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)

 


SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

CANTOS DEL 31 MAYO 2026

 

 

1.- DIOS UNO Y TRINO (Juan Jauregui)

EL DIOS UNO Y TRINO, MISTERIO DE AMOR,

HABITA EN LOS CIELOS Y EN MI CORAZÓN.

 

1. Dios escondido en el misterio,

como la luz que apaga las estrellas;

Dios que te ocultas a los sabios

y a los pequeños te revelas.

 

2. No es soledad, es compañía,

es un hogar tu vida eterna,

es el amor que se desborda

de un mar inmenso sin riberas.

 

3. Padre de todos, siempre joven,

al Hijo amado eterno engendras,

y el Santo Espíritu procede

como el Amor que a los dos sella.

 

4. Padre, en tu gracia y tu ternura,

la paz, el gozo y la belleza,

danos ser hijos en el Hijo

y hermanos todos en tu Iglesia.

 

5. Al Padre, al Hijo y al Espíritu,

acorde melodía eterna,

honor y gloria por los siglos

canten los cielos y la tierra.

 

ten piedad de nosotros.

 

Porque sólo tú eres Santo, Sólo tú Señor,

sólo tú Altísimo, Jesucristo,

con el Espíritu Santo

 

02.- CON AMOR TE PRESENTO, SEÑOR

1. Con amor te presento, Señor,
lo mejor de mi vida,
te presento, Señor, mi amistad.

Con amor te presento, Señor,
para ser mi manjar.
La viña, el racimo, el trigal,
el pan de mi hogar
te presento con amor.
2. Con mis manos abiertas a Ti,
contemplando tu lámpara,
te presento, Señor, mi esperanza.

Hacia Ti se dirige mi barca,
hacia el cielo se va.
Es largo el camino, el remar,
ruta pascual,
Dios me guía al caminar.

3. Con mi ofrenda también yo te doy
lo mejor de mis lágrimas.
Te presento, Señor, mi dolor.

Te presento, Señor, mi oración,
ofertorio de amor.
El grano enterrado ya es flor,
la espiga oblación,
la semilla redención.

 

03.- ACERQUEMONOS TODOS AL ALTAR (F. Palazón- E. Pascual)

ACERQUÉMONOS TODOS AL ALTAR

QUE ES LA MESA FRATERNA DEL AMOR

PUES SIEMPRE QUE COMEMOS DE ESTE PAN

RECORDAMOS LA PASCUA DEL SEÑOR. (2V).

 

Los hebreos en medio del desierto

comieron el maná,

nosotros peregrinos de la vida

comemos este pan

 Los primeros cristianos ofrecieron

su cuerpo como trigo,

nosotros, acosados por la muerte,

bebemos este vino.

 

Como Cristo hecho pan de cada día

se ofrece en el altar,

nosotros, entregados al hermano,

comamos este pan.

 Como el Cuerpo de Cristo es uno solo

por todos ofrecido,

nosotros, olvidando divisiones,

bebemos este vino.

 

Como ciegos en busca de la aurora,

dolientes tras la paz,

buscando tierra nueva y cielos nuevos

comamos este pan.

 Acerquémonos todos los cansados

porque Él es nuestro alivio,

y siempre que el desierto nos agobie

bebamos este vino.

 

04.- DONDE HAY CARIDAD Y AMOR (Joaquin Madurga) (Unidos en la fiesta)

DONDE HAY CARIDAD Y AMOR ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR,

ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR (2v).

Una sala y una mesa, una copa, vino y pan,
los hermanos compartiendo en amor y en unidad.
Nos reúne la presencia y el recuerdo del Señor,
celebramos su memoria y la entrega de su amor.

 

 Invitados a la mesa del banquete del Señor,
recordamos su mandato de vivir en el amor.
Comulgamos en el Cuerpo y en la Sangre que él nos da,
y también en el hermano, si lo amamos de verdad.

 

Este pan que da la vida y este cáliz de salud
nos reúne a los hermanos en el nombre de Jesús.
Anunciamos su memoria, celebramos su pasión,
el misterio de su muerte y de su resurrección.

 

05.- PAN TRANSFORMADO

Pan transformado en el cuerpo de cristo

Vino transformado en la sangre del señor

 

EUCARISTÍA MILAGRO DE AMOR

EUCARISTÍA PRESENCIA DEL SEÑOR

 

Cristo nos dice tomen y coman

Este es mi cuerpo que ha sido entregado

 

Cristo en persona nos viene a liberar

De nuestro egoísmo y la división fatal

 

¡Oh gran invento de cristo sabio y bueno

Para alimentarnos con su sangre y con su cuerpo!

 

Con este pan tenemos vida eterna

Cristo nos invita a la gran resurrección

 

Este alimento renueva nuestras fuerzas

Para caminar a la gran liberación

 

Cuando comulgamos nos unimos al señor

Formamos todos juntos la familia del amor

 

En la familia de todos los cristianos

Cristo quiere unirnos en la paz y en el amor

 

06.- EUCARISTÍA, MISTERIO DE AMOR (A. Luna)

1.- Eucaristía, misterio de amor, 

Eucaristía, comida del pan. 

Hoy le comemos en esta mesa, 

hoy nos unimos al comulgar. 

 

VEN, SÁCIATE, VEN AL ALTAR. 

DIOS ES COMIDA QUE SE NOS DA. 

 

2.- Eucaristía, es su regalo, 

Eucaristía es un gran don: 

en esta Misa lo celebramos 

todos unidos en comunión 

 

3.- Tu vida, joven, tiene sentido, 

cuando te acercas a comulgar; 

en esta fiesta, Cristo te invita: 

Dios es comida, comparte tu pan. 

 

07.- A NUESTRA SEÑORA DE AMÉRICA

1. Madre de los pobres, de los peregrinos,

te pedimos por América Latina,

tierra que visitas con los pies descalzos,

apretando fuerte un niño entre tus brazos.

 

AMÉRICA, DESPIERTA.

SOBRE TUS CERROS DESPUNTA

LA LUZ DE UNA MAÑANA NUEVA.

DÍA DE SALVACIÓN QUE YA SE ACERCA.

SOBRE LOS PUEBLOS QUE ESTÁN EN TINIEBLAS

HA BRILLADO UNA GRAN LUZ.

 

2. Luz de un niño frágil que nos hace fuertes,

luz de un niño pobre que nos hace ricos,

luz de un niño esclavo que nos hace libres,

esa luz que un día nos diste en Belén.

 

3. Madre de los pobres, hay mucha miseria,

porque falta siempre el pan en muchas casas,

el pan de la verdad falta en muchas mentes,

el pan del amor que falta en muchos hombres.

 

4. Conoces la pobreza porque la viviste,

alivia la miseria de los cuerpos que sufren,

arranca el egoísmo que nos empobrece,

para compartir y avanzar hacia el Padre.