LA
SANTISIMA TRINIDAD
Jesús
nos ha revelado los secretos del Reino de los Cielos. Lo supremo de sus
enseñanzas es el secreto de Dios mismo. Nos ha hablado de la vida de Dios. Nos
enseñó que Dios, siendo uno solo, hay en El tres Personas iguales. Nos dijo sus
nombres: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Jesucristo
se presentó a Sí mismo como el eterno y divino Hijo de Dios. Afirmó que es el
Hijo, el Unigénito del Padre, igual al Padre. Jesús nos reveló más plenamente
al Padre. Siempre hablaba de su Padre llamándole por este nombre. Nos enseñó a
amar a nuestro Padre celestial porque nos ama. Él quiere ayudarnos en todas las
necesidades de alma y cuerpo. Quiere llevar a sus hijos a su hogar del Cielo.
Jesús reveló la tercera Persona divina, el Espíritu Santo. El Padre y el Hijo,
después de la Resurrección, lo enviaron a la Iglesia. Jesús había prometido
enviar la tercera Persona, Dios igual que El mismo y el Padre.
Jesús,
habló a sus discípulos acerca del verdadero Dios y los llamó a ser hijos de
Dios por el don del Espíritu. Honramos a la Santísima Trinidad siempre que
tomamos conciencia de que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo están presentes en
nuestra alma. Le honramos asimismo cuando tratamos de entender con la ayuda de
la fe que por el Bautismo estamos llamados a íntima unión de amor con las tres
divinas Personas.
El
entendimiento humano no es capaz de comprender la esencia divina y no puede
penetrar en el misterio de la vida íntima de Dios, sólo puede conocer lo que
Dios revela y asumirlo con la fe; se puede aplicar aquí la frase de San
Agustín: "Si lo comprendes, no es Dios".
Nos
dirá San Juan Pablo II "Conocer el misterio de la Santísima Trinidad, nos
involucra y compromete para adquirir ciertas actitudes en las relaciones
humanas: "la perfectísima unidad de las tres Personas divinas, es el
vértice trascendente que ilumina toda forma de auténtica relación y comunión
entre nosotros, seres humanos" No se trata de que queramos entender el
Misterio de la Santísima Trinidad, esto es imposible. Jesús nos reveló ese
Misterio para mostrarnos el modelo de lo que deben ser las relaciones humanas
de los cristianos. La Iglesia universal nos invita a "glorificar a la
Santísima Trinidad". No hay mejor forma de hacerlo que revisando las
relaciones con nuestros hermanos, para mejorarlas y así vivir la unidad querida
por Jesús "que todos sean uno" .
R.P. Roland Vicente Castro
Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA
Bendito sea Dios Padre y el Hijo unigénito de Dios y el Espíritu Santo,
porque ha tenido misericordia de nosotros
ORACION COLECTA
Dios
Padre, que, al enviar al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la
santificación, revelaste a los hombres tu admirable misterio, concédenos, al
profesar la fe verdadera, reconocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar la
unidad en su poder y grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6.8-9
En aquellos días, Moisés madrugó y subió a la
montaña del Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos
tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés
pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él proclamando: «Señor,
Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y
lealtad». Moisés al momento se inclinó y se postró en tierra. Y le dijo: «Si he
obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un pueblo de dura
cerviz; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya».
SALMO RESPONSORIAL
(Dn 3, 52-56)
¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
Bendito
eres, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito tu nombre, santo y glorioso. R
Bendito
eres en el templo de tu santa gloria. R
Bendito
eres sobre el trono de tu Reino. R
Bendito
eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R
Bendito
eres en la bóveda del cielo. R
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 13, 11-13
Hermanos, alégrense, trabajen por su perfección,
anímense; tengan un mismo sentir y vivan en paz. Y el Dios del amor y de la paz
estará con ustedes. Salúdense mutuamente con el beso san-to. Los saludan todos
los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del
Espíritu Santo estén siempre con todos ustedes.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Ap 1, 8
Aleluya. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo; al
Dios que es, al que era y al que ha de venir. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según
san Juan 3, 16-18
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito,
para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque
Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo
se salve por Él. El que cree en Él no será juzgado; el que no cree ya está
juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos
a Dios nuestro Padre, que por Jesucristo nos ha revelado su amor, y que escucha
complacido los gemidos con que el Espíritu Santo intercede por nosotros:
1.- Por la Santa Iglesia
y por el Papa León: Para que refleje siempre la unidad de la Santísima
Trinidad, superando divisiones y siendo signo de amor y concordia para toda la
humanidad. Roguemos al Señor.
2.- Por los que gobiernan
las naciones: Para que el Espíritu de Sabiduría los inspire a trabajar por el
bien común, la justicia social y el cuidado de la creación, obra del Padre. Roguemos al Señor.
3.- Por las familias:
Para que, a imagen de la Trinidad, sean comunidades donde reine el diálogo, el
perdón y el amor desinteresado. Roguemos
al Señor.
4.- Por los que sufren
soledad, enfermedad o abandono: Para que encuentren en la ternura del Padre y
en la cercanía de sus hermanos el consuelo que necesitan. Roguemos al Señor.
5.- Por nuestra comunidad
reunida: Para que esta Eucaristía nos comprometa a vivir en unidad y a ser
testigos alegres del Dios que es Amor en nuestros ambientes cotidianos. Roguemos al Señor.
Padre
misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Unigénito y quisiste que tu
Espíritu fuera para nosotros principio de vida, escucha nuestras oraciones,
para que-reunidos en la comunión de tu Iglesia-bendigamos siempre tu nombre
glorioso y santo. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Por la
invocación de tu nombre, santifica señor y Dios nuestro, estos dones, de
nuestra docilidad y transfórmanos, por ellos, en ofrenda permanente. Por
Jesucristo nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Ga.
4, 6
Como son Hijos, Dios,
envío a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: “Abba, Padre”.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor y Dios nuestro, que la recepción de este
sacramento y la profesión de fe en la santa y eterna Trinidad y en su unidad
indivisible, nos aprovechen para la salvación del alma y del cuerpo. Por
Jeucristo Nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y
SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 01: 2P 1, 1-7; Sal 90, 1-2. 14-15ab.
15c-16; Mc 12, 1-12
Martes 02: 2P 3, 12-15ª. 17-18; Sal 89, 2.
3-4. 10. 14 y 16; Mc 12, 13-17
Miércoles 03: 2Tm 1, 1-3. 6-12; Sal 122, 1-2ª.
2bcd; Mc 12, 18-27
Jueves 04: 2Tm 2, 8-15; Sal 24, 4bc.8-9. 10 y
14; Mc 12, 28-34
Viernes 05; 2Tm 3, 10-17; Sal 118, 157. 160.
161. 165. 166. 168; Mc 12, 35-37.
Sábado 06: 2Tm 4, 1-8; Sal 70, 8-9. 14-15ab.
16-17. 22; Mc 12, 38-44.
Domingo 07: Dt
8, 2-3. 14b-16ª; Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20; 1Co 10, 16-17; Jn 6, 51-58.
COMENTARIOS
AL EVANGELIO
Jn 3.
16-18
1.- LEY/SV: LA LEY ACUSA
DESDE FUERA. EL HIJO SALVA DESDE DENTRO. Dialogo Jesús-Nicodemo, centrado en la
necesidad de nacer de nuevo y de arriba. Por el desarrollo del diálogo se
entrevé que el arriba tiene la altura de la cruz, en la que se pondrá de
manifiesto el espíritu que Jesús transmite. Por eso en este mismo diálogo el
nacer de arriba es sinónimo de nacer del espíritu.
Nicodemo, maestro de Israel, representa la concepción
religiosa que empezaba a ser la preponderante en tiempos de Jesús. Según esta
concepción, Dios se ha revelado de una vez por todas en la Ley y sólo en la
Ley. La relación del hombre con Dios pasa necesariamente por la Ley. El hombre
sólo puede encontrar a Dios en los mandamientos de Dios. La revelación de Dios
es, pues Ley y sólo Ley.
Frente al modo de concebir la relación Dios-hombre
propuesta por Nicodemo, Jesús propone otra muy distinta. Dios no se revela al
mundo (=a los hombres) a través de la Ley, sino a través de su Hijo. Por
consiguiente, no se revela como legislador que dicta lo que hay que hacer, sino
como Padre. El Hijo, en consecuencia, no es alguien
que enjuicia desde fuera (esto es propio de la Ley), sino alguien que comparte
desde dentro y por eso salva. Padre e Hijo no son ni el super yo ni representan
un tipo de misericordia paternalista. Lo que cada uno seamos, nuestro
enjuiciamiento, esto es obra exclusiva nuestra, de la postura que adoptemos
ante el Hijo. Queda, pues, excluido todo enjuiciamiento externo y en base al
cumplimiento de la Ley.
DABAR 1981/35
2.- SV/CONDENACION
Creer en el Hijo significa aceptarlo como Salvador y
dador de vida eterna. Quien así lo hace, participa ya ahora en la vida eterna
que él ofrece a todos los hombres. Él vino a ofrecer a todos la vida eterna; la
sentencia de condena se la da el que rechaza la vida y la salvación que el Hijo
ofrece: éste permanece en la muerte y, por tanto, él mismo se condena.
J. ROCA - MISA DOMINICAL 1981/12
3.- FE/RELIGION D/IMAGENES-FALSAS ATEISMO/IDOLATRIA:
ESTA ES LA DISYUNTIVA AUTENTICA: NO LA DE FE-ATEISMO.
Con anterioridad a las palabras de hoy Jesús ha
invitado a Nicodemo a un renacer o nacer de nuevo. Tal vez sea ésta la
invitación que deba presidir este comentario. ¡Tengamos el valor y la humildad
de cambiar nuestros conceptos y nuestras imágenes de Dios! Son, en efecto,
muchos los conceptos que sobre Dios circulan, como son también muchas las
mediaciones que de Él se hacen. Unos y otras deberán medirse y confrontarse con
este texto, que nos habla de un Dios que ama y no juzga, de un Dios que ama a
todos y de un Dios cuya única mediación fidedigna es Jesús.
No nos engañemos. Los puntos de vista de Nicodemo no
son exclusivos de un pasado judío. Representan, más bien, tendencias y hábitos
de ayer y de hoy. Y es que el Dios que imaginamos los humanos, todos porque
todos somos religiosos, tiene muy poco que ver con el Dios real, el manifestado
por el Hijo de Dios.
Termino con una propuesta tal vez exagerada: dejemos
de creer tanto en Dios y pidamos a Jesús que nos enseñe a creer en Dios.
Tal vez por aquí es por donde tenga que empezar hoy el
testimonio cristiano.
A. BENITO - DABAR 1990/32
4.- Hoy tenemos más conciencia que en otras épocas de
que la disyuntiva más que entre "ateísmo" (=no creer en Dios) o
religión (=creer en Dios), está entre "fe en el Dios de Jesús" e
"idolatría" (=creer en otros dioses). Porque hemos llegado a la
conclusión de que nadie deja de tener sus dioses, ante los cuales sacrifica su
vida y la de los demás, cuya prioridad convierte en ley suprema. Dioses del
negocio, del poder, del placer, del deporte, o también dioses en el campo religioso,
pero que en todo caso están lejos del Dios que revela Jesús. Quizá tengamos que
tener conciencia clara de que nuestra mayor tentación no es el ateísmo sino la
idolatría. Por eso nuestra reflexión inicial parece que tendría que ser: ¿A qué
Dios adoramos? ¿En qué Dios creemos?
DABAR 1990/32
5.- /Jn/03/18 VE/PRESENTE: LA PERSPECTIVA DE Jn ES LA DE UNA
ESCATOLOGÍA QUE SE REALIZA EN EL PRESENTE. A-D/CONDENACION LA
CONDENACIÓN ES LA OTRA CARA DEL AMOR. CONDENACION/ICD LA
ICD ES UNA AUTOCONDENA.
"El que cree en él, no será condenado; el que no
cree, ya está condenado": La perspectiva juánica es la de una escatología
que se realiza en el presente. Con referencia a la fe en el Hijo, los hombres
están en las tinieblas de la condena u obtienen la vida eterna. Es un juicio
atípico, no se trata de premiar al justo y castigar al culpable. El dato es que
Dios ama: pero la aceptación de este amor es libre. La condena es la otra cara
del amor. La culpa no es de Dios, sino del que no cree en el Hijo. La incredulidad
es una auto condena.
J. NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1987/12
6.- El v. más importante de todo el cuarto evangelio.
La afirmación clara y terminante del amor de Dios como la causa verdadera,
última y determinante de la presencia de su Hijo en el mundo.
-La intención más clara y determinante de Dios es que
el mundo se salve.
-Jesús vino como salvador. Pero quien no lo acepta
como el Hijo de Dios, se condena a sí mismo al rechazar la salvación que le ha
sido ofrecida.
Criterio según el cual se llevará a efecto el juicio:
la fe. El que cree no es juzgado. El que no cree ya está juzgado. Por no haber
creído en Jesús como la prueba máxima del amor de Dios.
7.- Nicodemo, que sólo aparece en este evangelio, es
presentado como un doctor de la Ley, miembro fariseo del sanedrín. Es el
prototipo del judío piadoso preocupado por la cuestión de la salvación, en
definitiva, por el problema central de todo hombre: el sentido.
El fragmento que leemos es la parte final del diálogo
iniciado entre Jesús y Nicodemo. Algunos afirman que se trata de palabras del
evangelista que ha introducido como explicación de lo que dice antes Jesús.
Pero quizá sencillamente haya que tener presente lo que otros han puesto de
manifiesto: el Jesús del cuarto evangelio habla como el autor de la primera
carta de Juan, es decir, se hace muy difícil (o imposible, y seguramente no hay
ninguna necesidad de hacerlo...) separar las palabras de Jesús de las del
evangelista.
El mundo es objeto del amor de Dios. La voluntad de
Dios es de salvación universal (no para unos cuantos) y no de condenación (¡y
hay quienes todavía no se han enterado!). Su amor por el mundo es tan grande
que "entregó a su Hijo único". En esta expresión se esconde
evidentemente una alusión a la cruz: de hecho, el amor inmenso de Dios se ha
visto de una manera palpable en la donación hasta el final, hasta el extremo,
de Jesús. Por otro lado, también es clara la alusión al hijo único de Abrahan,
Isaac.
Queda abierta la posibilidad de condenación, a pesar
de la voluntad única de salvación de Dios. Uno puede rechazar el amor de Dios,
o cerrarse a él. Habría que recordar que en la obra Juanica creer y amar son
sinónimos. Cuidado, pues, en no identificar rápidamente a "los que
creen" y "los que no creen"...
J. M. GRANÉ - MISA DOMINICAL 1993/08
8.- La respuesta fundamental del cristiano en el nuevo
milenio será afirmar el amor de Dios que sobrepasa toda esperanza y toda
comprensión humanas. No se puede concebir nada mayor que el hecho de que Dios
es un exceso de amor, Deus semper major. Dios ha entregado a su único Hijo al
abismo de la muerte y del pecado por nosotros. Esto es «más grande de lo que
puede ser pensado» [San Anselmo, Proslogion, II]. Éste tiene que ser el mensaje
que los cristianos lleven al próximo siglo.
SANTÍSIMA TRINIDAD
Domingo siguiente a Pentecostés
Nuestra
fe y nuestra vida son "trinitarias"
La fiesta de hoy
no sería de por sí necesaria en el transcurso del año cristiano, porque en toda
oración comunitaria ya nos dirigimos y celebramos a Dios Trino.
Pero no resulta
superfluo el que este domingo lo dediquemos a glorificar explícitamente a ese Dios
que es Padre, Hijo y Espíritu, que son los que dan pleno sentido a nuestra
existencia cristiana. Eso, precisamente, cuando terminamos la Pascua, en la que
Dios Trino, con un evidente protagonismo diferenciado -la actuación salvadora
del Padre, el misterio pascual de la entrega de Cristo y la fuerza vivificadora
del Espíritu-, nos ha querido comunicar con mayor densidad su vida divina.
En los tres
ciclos las lecturas de este día son diferentes y nos presentan un retrato vivo
del Dios Trino, no a partir de definiciones filosófico-teológicas, sino de sus
actuaciones tal como se nos describen en la Biblia. En este ciclo A se nos
presenta a un Dios que es trascendente, misterioso, pero a la vez cercano a
nuestra vida y lleno de amor y misericordia.
Éxodo
34, 4b-6.8-9. Señor, Señor Dios compasivo y misericordioso
En el relato del
Éxodo se muestra un encuentro de Moisés con Yahvé, en el monte Sinaí: "el
Señor bajó en la nube (clásico símbolo de la divinidad) y se quedó con él
allí".
Moisés pronuncia
con respeto el nombre de Yahvé, y entonces Dios mismo proclama su identidad que
es su mejor "definición" y que aparece muchas veces a lo largo del
Antiguo Testamento: "Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y
rico en clemencia y lealtad".
Moisés, animado
por esta afirmación, se atreve a interceder por su pueblo, a pesar de que
acaban de cometer un gran pecado de idolatría: "que mi Señor vaya con
nosotros... perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad
tuya".
El salmo nos
hace entonar con alegría una alabanza cósmica y de historia de salvación:
"a ti gloria y alabanza por los siglos", porque es el Creador, y a la
vez se ha acercado a nuestra historia: es el "Dios de nuestros
padres".
2 Corintios
13, 11-13. La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del
Espíritu Santo
Pablo anda
siempre preocupado por que reine la paz y la unidad entre los cristianos, esta
vez de Corinto. En esta consigna que les da al final de su carta, entra de
lleno una visión "trinitaria" de la vida cristiana: "la gracia
del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén
siempre con vosotros".
Esta referencia
al Dios Trino debe unir a los cristianos: "tened un mismo sentir y vivid
en paz: y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros".
Juan 3, 16-18. Dios
mandó su Hilo para que el mundo se salve por él
En el diálogo con
Nicodemo, claramente "cristológico", se presenta Jesús como el Hijo y
el Enviado de Dios para salvar al mundo, de modo que se salven todos por él.
En este breve
pasaje aparecen términos muy propios de Juan: creer, vida, salvación, juicio,
amor. Sobre todo, se formula la razón de ser de todo: "tanto amó Dios al
mundo, que entregó a su Hijo para que no perezca ninguno de los que creen en él".
El misterio de un Dios Trascendente
En,
las últimas décadas se ha dado en la Iglesia una clara acentuación del carácter
"trinitario" de nuestra vida personal y eclesial. El Catecismo de la
Iglesia católica, del año 1992, nos sitúa continuamente, por ejemplo, cuando
habla de la celebración litúrgica, en una relación explícita con el Dios Trino,
poniendo, sobre todo, un énfasis en el Espíritu que no habían destacado otros
documentos anteriores, por ejemplo, el Vaticano II. Cuando Juan Pablo II nos
convocó para el Jubileo del año 2000, lo fuimos preparando con un año
"dedicado" a cada una de las Personas de la Trinidad, para concluir
con el año jubilar centrado en las tres.
Pero
¿quién es Dios? ¿Cómo es ese Dios en quien creemos? No es indiferente la imagen
que tenemos de Dios. De ella depende en gran parte nuestra relación con él:
relación de criaturas, de esclavos o de hijos.
Los textos
oracionales de la Misa insisten sobre todo en el "admirable misterio"
de la "eterna Trinidad y la Unidad todopoderosa" (colecta) y dicen
que confesamos nuestra fe "en la Trinidad santa y eterna y en su Unidad
indivisible" (poscomunión). Sobre todo, el prefacio -que hasta hace pocos
años decíamos cada domingo- ensalza la admirable comunión de las tres Personas
en una única naturaleza: "eres un solo Dios, un solo Señor, tres Personas
en una sola naturaleza", "sin diferencia ni distinción... de única
naturaleza e iguales en su dignidad".
Es admirable y
nunca podremos comprender bien el misterio de esas tres Personas llenas de
vida, trascendentes, plenamente unidas entre sí, aunque puede parecer una
visión demasiado elevada para los que caminamos por este mundo lleno de
preocupaciones y límites.
Un
Dios cercano, que perdona y acompaña
Pero nuestro Dios
no es un Ser perfectísimo y lejano, omnipotente y frío, retratado en un
problema "aritmético" de personas y naturalezas. Dios es admirable en
sí mismo y en la obra de la creación, admirable en su trascendencia y, a la
vez, cercano a la historia del pueblo de Israel, de la Iglesia y de cada uno de
nosotros.
Si las oraciones
de la Misa hablan en una dirección, hay que completarlas con lo que nos
presentan las lecturas bíblicas, que nos presentan a un Dios personal, cálido,
cercano y salvador. Un Dios que se define no a partir de ideas o teorías, sino
de acontecimientos y de actuaciones salvadoras.
Un Dios que sale
al encuentro de Moisés y de su pueblo. Un Dios que se presenta a sí mismo como
"compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y
lealtad". Por eso Moisés le pide confiadamente "que mi Señor vaya con
nosotros", "perdona nuestras culpas", "tómanos como heredad
tuya" Después del pecado del pueblo, que se había construido un becerro de
oro y le adoraba, Dios, llevado de ese amor y esa capacidad de perdón y
clemencia, renueva con él la Alianza. Aquí y en otros muchos pasajes se puede
ver cómo Dios ya en el AT es un Dios cercano, lleno de amor a su pueblo.
Esta cercanía se
hace más palpable en el NT, cuando Dios aparece como el Padre de nuestro Señor
Jesús. Pablo, en el pasaje de hoy, le llama "el Dios del amor y de la
paz", y el evangelio, en el diálogo con Nicodemo, contiene la gran
afirmación: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que
no perezca ninguno de los que creen en él". La iniciativa es de él. Todo
se deriva de su amor a la humanidad: por eso envía a su Hijo, no para condenar,
sino para dar vida y salvar. Si alguien se condena, es porque él mismo se
juzga, al no aceptar el don de Dios.
Pablo, al final
de su carta, en su saludo trinitario, a cada Persona le atribuye una cualidad:
a Cristo Jesús, la "gracia"; al Padre, "el amor"; al
Espíritu, la "comunión". Dios es Padre, Hermano, Espíritu que anima y
llena de vida.
Ciertamente, el
Dios de la Biblia es un Dios cercano, no meramente filosófico y "todo
Otro". Es un Dios que es Padre, que se ha querido acercar a nosotros y ha
entrado en nuestra historia, que nos conoce y nos ama. Un Dios que es Hijo, que
se ha hecho Hermano nuestro, ha querido recorrer nuestro camino y se ha
entregado por nuestra salvación. Un Dios que es Espíritu y nos quiere llenar en
todo momento de su fuerza y su vida.
¿Creemos
en ese Dios de la Biblia y vivimos según esa fe?
En
un mundo como el nuestro, en el que parece estar de modo ser ateos, o al menos
agnósticos, en el que Dios no cuenta en los programas ni de los pueblos ni de
muchas personas, hoy nos enfrentamos a una interpelación personal cada uno de
nosotros: ¿quién es Dios para mí? ¿es un Ser supremo al que le tengo miedo, o
es un Padre y un Hermano que está cercano a mí y me quiere llenar de vida?
¿Creemos de
veras, aunque no lo entendamos plenamente, en ese Dios cálido de la Biblia que
se presenta él mismo como compasivo y misericordioso, rico en clemencia y
lealtad?, ¿en ese a quien Pablo llama "el Dios del amor y de la
paz"?, ¿en ese Dios de quien Jesús dice que "tanto amó al mundo que
le envió su Hijo para que todos tengan vida eterna"?
Si de veras
creemos en ese Dios, tal vez nuestra vida tendría que ser bastante más
optimista y dinámica. Si, además, comunicamos a otros esa imagen de Dios, tal
vez habría menos ateos y agnósticos. ¿De qué Dios reniegan los que se dicen
ateos?, ¿qué imagen de Dios tienen en su cabeza para reaccionar así? Según qué
idea tienen de Dios, uno piensa que más vale que sean ateos, que no crean en
ese Dios. Pero si alguien les presentara los retratos de Dios que las lecturas
de hoy nos ofrecen, del Dios de la Biblia, del Dios que nos describe Jesús,
¿seguirían negándose a aceptarle en sus vidas? Si se dieran cuenta que nosotros
no creemos en un libro o en una doctrina o en un Ser lejano, sino que vivimos
como hijos y hermanos y movidos por el Espíritu, y que de ahí sacamos la fuerza
y los ánimos para amar, para estar más unidos en la comunidad, para luchar por
la justicia y para construir un mundo mejor, tal vez sería más creíble nuestro
testimonio, y haríamos más fácil el acceso de otros hacia ese Dios.
Nuestra
vida, "trinitaria" de principio a fin
Hoy no es un día
para intentar explicar el "misterio de la Trinidad", sino de recordar
cómo ha actuado y sigue actuando Dios en bien nuestro, y cómo toda nuestra vida
está marcada y orientada por su amor:
* ya en el
Bautismo fuimos signados y bautizados "en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo", envueltos, por tanto, ya desde el principio, en su
amor;
• en la celebración de la Eucaristía, al principio nos
santiguamos en su nombre, el presidente nos saluda en su nombre (hoy hemos
escuchado en la lectura de Pablo una hermosa formulación de este saludo:
"la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del
Espíritu Santo esté siempre con vosotros"), y al final nos bendice también
en el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo;
• durante la misa cantamos el Gloria y el Credo,
centrados en la actuación de las tres divinas Personas; y el sacerdote, en
nombre de la comunidad, siempre dirige la oración al Padre, por medio de Cristo
y en el Espíritu;
• en la "doxología" o alabanza final de la
Plegaria Eucarística, se dice solemnemente cuál es la dirección de toda nuestra
oración: "por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la
unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria";
* ¿cuántas veces,
durante nuestra vida, nos santiguamos a nosotros mismos en el nombre. del
Dios Trino, recordando nuestra pertenencia a él?;
• ¿cuántas
veces rezamos esa breve y densa oración que es el "Gloria al Padre",
como resumen de nuestras mejores actitudes de fe?
Realmente se
puede decir que todos "somos trinitarios", que estamos invadidos del
amor y la cercanía y la vida de ese Dios Trino. Eso es lo que puede darnos
fuerzas para seguir con confianza el camino de Jesús en nuestra vida.
Si le sabemos
cercano, aunque no le veamos, si como Moisés le suplicamos: "que mi Señor
vaya con nosotros", y recordamos la promesa de Jesús en su despedida:
"yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo", tal
vez cambiaría nuestra imagen de Dios, nuestra relación con él y nuestro
testimonio sobre él.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA
TRINIDAD
CANTOS DEL 31 MAYO 2026
1.- DIOS UNO Y TRINO (Juan Jauregui)
EL DIOS
UNO Y TRINO, MISTERIO DE AMOR,
HABITA EN
LOS CIELOS Y EN MI CORAZÓN.
1. Dios
escondido en el misterio,
como la
luz que apaga las estrellas;
Dios que
te ocultas a los sabios
y a los
pequeños te revelas.
2. No es
soledad, es compañía,
es un
hogar tu vida eterna,
es el amor
que se desborda
de un mar
inmenso sin riberas.
3. Padre
de todos, siempre joven,
al Hijo
amado eterno engendras,
y el Santo
Espíritu procede
como el
Amor que a los dos sella.
4. Padre,
en tu gracia y tu ternura,
la paz, el
gozo y la belleza,
danos ser
hijos en el Hijo
y hermanos
todos en tu Iglesia.
5. Al
Padre, al Hijo y al Espíritu,
acorde
melodía eterna,
honor y
gloria por los siglos
canten los
cielos y la tierra.
ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo, Sólo tú
Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
02.- CON AMOR TE PRESENTO, SEÑOR
1. Con
amor te presento, Señor,
lo mejor de mi vida,
te presento, Señor, mi amistad.
Con amor te presento, Señor,
para ser mi manjar.
La viña, el racimo, el trigal,
el pan de mi hogar
te presento con amor.
2. Con mis manos abiertas a Ti,
contemplando tu lámpara,
te presento, Señor, mi esperanza.
Hacia Ti se dirige mi barca,
hacia el cielo se va.
Es largo el camino, el remar,
ruta pascual,
Dios me guía al caminar.
3. Con mi ofrenda también yo te doy
lo mejor de mis lágrimas.
Te presento, Señor, mi dolor.
Te presento, Señor, mi oración,
ofertorio de amor.
El grano enterrado ya es flor,
la espiga oblación,
la semilla redención.
03.- ACERQUEMONOS TODOS AL ALTAR (F. Palazón- E. Pascual)
ACERQUÉMONOS TODOS AL ALTAR
QUE ES LA MESA FRATERNA DEL AMOR
PUES SIEMPRE QUE COMEMOS DE ESTE PAN
RECORDAMOS LA PASCUA DEL SEÑOR. (2V).
Los hebreos en medio del desierto
comieron el maná,
nosotros peregrinos de la vida
comemos este pan
Los primeros cristianos ofrecieron
su cuerpo como trigo,
nosotros, acosados por la muerte,
bebemos este vino.
Como Cristo hecho pan de cada día
se ofrece en el altar,
nosotros, entregados al hermano,
comamos este pan.
Como el Cuerpo de Cristo es uno solo
por todos ofrecido,
nosotros, olvidando divisiones,
bebemos este vino.
Como ciegos en busca de la aurora,
dolientes tras la paz,
buscando tierra nueva y cielos nuevos
comamos este pan.
Acerquémonos todos los cansados
porque Él es nuestro alivio,
y siempre que el desierto nos agobie
bebamos este vino.
04.- DONDE HAY CARIDAD Y AMOR (Joaquin Madurga) (Unidos en la fiesta)
DONDE HAY CARIDAD Y AMOR
ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR,
ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR (2v).
Una sala
y una mesa, una copa, vino y pan,
los hermanos compartiendo en amor y en unidad.
Nos reúne la presencia y el recuerdo del Señor,
celebramos su memoria y la entrega de su amor.
Invitados a la mesa del banquete del Señor,
recordamos su mandato de vivir en el amor.
Comulgamos en el Cuerpo y en la Sangre que él nos da,
y también en el hermano, si lo amamos de verdad.
Este pan
que da la vida y este cáliz de salud
nos reúne a los hermanos en el nombre de Jesús.
Anunciamos su memoria, celebramos su pasión,
el misterio de su muerte y de su resurrección.
05.- PAN TRANSFORMADO
Pan
transformado en el cuerpo de cristo
Vino
transformado en la sangre del señor
EUCARISTÍA
MILAGRO DE AMOR
EUCARISTÍA
PRESENCIA DEL SEÑOR
Cristo nos
dice tomen y coman
Este es mi
cuerpo que ha sido entregado
Cristo en
persona nos viene a liberar
De nuestro
egoísmo y la división fatal
¡Oh gran
invento de cristo sabio y bueno
Para
alimentarnos con su sangre y con su cuerpo!
Con este
pan tenemos vida eterna
Cristo nos
invita a la gran resurrección
Este
alimento renueva nuestras fuerzas
Para
caminar a la gran liberación
Cuando
comulgamos nos unimos al señor
Formamos
todos juntos la familia del amor
En la
familia de todos los cristianos
Cristo
quiere unirnos en la paz y en el amor
06.- EUCARISTÍA, MISTERIO DE AMOR (A. Luna)
1.-
Eucaristía, misterio de amor,
Eucaristía,
comida del pan.
Hoy le
comemos en esta mesa,
hoy nos
unimos al comulgar.
VEN,
SÁCIATE, VEN AL ALTAR.
DIOS ES
COMIDA QUE SE NOS DA.
2.-
Eucaristía, es su regalo,
Eucaristía
es un gran don:
en esta
Misa lo celebramos
todos
unidos en comunión
3.- Tu
vida, joven, tiene sentido,
cuando te
acercas a comulgar;
en esta
fiesta, Cristo te invita:
Dios es
comida, comparte tu pan.
07.- A NUESTRA SEÑORA DE AMÉRICA
1. Madre
de los pobres, de los peregrinos,
te pedimos
por América Latina,
tierra que
visitas con los pies descalzos,
apretando
fuerte un niño entre tus brazos.
AMÉRICA,
DESPIERTA.
SOBRE TUS
CERROS DESPUNTA
LA LUZ DE
UNA MAÑANA NUEVA.
DÍA DE
SALVACIÓN QUE YA SE ACERCA.
SOBRE LOS
PUEBLOS QUE ESTÁN EN TINIEBLAS
HA
BRILLADO UNA GRAN LUZ.
2. Luz de
un niño frágil que nos hace fuertes,
luz de un
niño pobre que nos hace ricos,
luz de un
niño esclavo que nos hace libres,
esa luz
que un día nos diste en Belén.
3. Madre
de los pobres, hay mucha miseria,
porque
falta siempre el pan en muchas casas,
el pan de
la verdad falta en muchas mentes,
el pan del
amor que falta en muchos hombres.
4. Conoces
la pobreza porque la viviste,
alivia la
miseria de los cuerpos que sufren,
arranca el
egoísmo que nos empobrece,
para
compartir y avanzar hacia el Padre.