¿VENDERLO TODO?
COMENTARIO
Jesús como vendedor de Dios. Ofrece una oportunidad para hoy y es única: una perla y un tesoro. Y nos cuenta la historia del hombre que encontró un tesoro y la historia del que compró la más hermosa de las perlas”. ¿Es una gran ocasión? Descubrir que Jesús es la perla y el tesoro. Una lectura, un encuentro, un retiro, una alegría o un dolor muy intenso, y de pronto comprendemos; la vida es Jesús. Bajo esta luz, todo se simplifica, todo toma un sentido, en adelante sabemos por qué y cómo vamos a vivir.
Tenemos que aprovechar esta ocasión. Estas
dos bellas parábolas son las que nos juzgan. Quieres la perla, quieres el
tesoro, pero sigues adelante sin decidirte a venderlo todo para comprarlos.
Porque esta ocasión es maravillosa, pero cuesta caro. El campesino venderá
“todo lo que posee” el negociante venderá “todo lo que posee”. Si no hubiera
que pasar por esta venta, todos aceptaríamos enseguida a Jesús. ¿Qué venta? No
puedo responder por ustedes. Yo sé muy bien lo que a mí me cuesta vender, y
creo que, si miran un poco su vida en este momento, verán también que es lo que
les impide comprar la perla y el tesoro.
Estas dos mini-parábolas son en el fondo la
llamada más dura a la renuncia. “Venderlo todo”, si quiero comprar la vida. En
términos claros esto significa: renunciar a lo que me impide elegir a Jesús.
Por tanto, tengo que vender mis seguridades, mis egoísmos, mis suficiencias,
mis perezas, mis orgullos. Cada vez que aparecen estas parábolas sentimos un
impulso. ¡Para ganar a Jesús, vamos a renunciar a esto y a aquello! ¡Ya está
hecho! Pero, desgraciadamente, no está hecho. Y procuramos salvar las
apariencias pensando; no voy a ponerme a jugar a san Francisco.
La renuncia para adquirir la perla puede
llegar a las formas extremas que tuvo en San Francisco, pero el evangelio es
para todos. Jesús no predica solamente a unos cuantos profetas espectaculares
de la renuncia, ni predica tampoco un sueño. Su “venderlo todo”, es difícil,
pero debe ser posible para cualquier hombre en cualquier situación.
Simplemente, hay que decir que no se sigue a Jesús con toneladas de confort o
con montañas de reservas ante una de sus exigencias precisas, por ejemplo, la
del perdón. “Venderlo todo” puede significar un despojo muy duro del amor
propio o una generosidad en el terreno económico algo loca, o la opción heroica
de la confianza ante una terrible enfermedad. Y también desde luego, el sí a
una vocación.
En estas dos parábolas, en las que cada una
de las palabras está pensada, hay un inciso que nos dice hasta qué punto
escoger a Jesús es una formidable ocasión que hay que aprovechar, aunque nos
cueste mucho: “En su alegría”. Loco de alegría el hombre que encontró el tesoro
va a venderlo todo. La oportunidad más grande de nuestra vida es cuando el
“venderlo todo” está devorado por el fuego de la alegría.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 67, 6-7.36
Dios
vive en su santa morada. Dios, el que hace habitar juntos en su casa, Él mismo
dará fuerza y poder a su pueblo.
ORACIÓN
COLECTA
Oh, Dios, protector de los
que en ti esperan y sin el que nada es fuerte ni santo; multiplica sobre
nosotros tu misericordia, para que, instruidos y guiados por ti, de tal modo
nos sirvamos de los bienes pasajeros que podamos adherirnos ya a los eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA
LECTURA
Lectura del primer libro
de los Reyes 3, 5.7-12
En aquellos días, el Señor se apareció de
noche en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que deseas que te dé». Salomón
respondió: «Señor, mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David, mi
padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu
siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan
numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un
corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal.
Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».
Agradó al Señor esta súplica de Salomón. Entonces le dijo Dios: «Por haberme
pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la
vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré
según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha
habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti».
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 118, 57.72.76-77.127-130)
¡Cuánto amo tu ley, Señor!
Mi porción es el Señor; he resuelto guardar
tus palabras. Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y
plata. R
Que tu bondad me consuele, según la promesa
hecha a tu siervo; cuando me alcance tu compasión, viviré, y tu ley será mi
delicia. R
Yo amo tus mandatos más que el oro
purísimo; por eso aprecio tus decretos y detesto el camino de la mentira. R
Tus preceptos son admirables, por eso los
guarda mi alma; la explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los
ignorantes. R.
SEGUNDA
LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-30
Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios
todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio.
Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la
imagen de su Hijo, para que Él fuera el primogénito entre muchos hermanos. Y a
los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que
justificó, los glorificó.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 25
Aleluya. Bendito seas,
Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del
Reino a los pequeños. Aleluya.
SANTO
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 13, 44-52
Forma breve: Mt 13, 44-46 {...}
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El
Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo
encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que
tiene y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un
comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender
todo lo que tiene y la compra}. El Reino de los Cielos se parece también a la
red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la
arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los
tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles,
separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será
el llanto y el rechinar de dientes. ¿Han entendido todo esto?». Ellos le
responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo
del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro
lo nuevo y lo antiguo».
ORACIÓN
UNIVERSAL
Pidamos el auxilio del
Espíritu Santo, a fin de que inspire nuestras oraciones e interceda por las
necesidades de todo el mundo:
1.- Por el Papa León, nuestro Obispo,
nuestros obispos y sacerdotes: Para que el Espíritu Santo los ilumine y
fortalezca en su misión de guiar a la Iglesia, y sean testigos fieles del
Evangelio. Roguemos al Señor.
2.- Por nuestras autoridades: Para que
actúen con justicia, integridad y sabiduría, legislando y trabajando siempre
por el bien común, la paz y la protección de los más vulnerables. Roguemos
al Señor.
3.- Por todos los que sufren o atraviesan
dificultades: Para que encuentren en la oración, la caridad de sus hermanos y
la providencia divina del consuelo, la salud y la esperanza que necesitan. Roguemos
al Señor.
4.- Por todos nosotros: Para que sepamos
reconocer el Reino de Dios como nuestro mayor tesoro, y estemos dispuestos a
valorar y priorizar la gracia por encima de los bienes materiales.
Roguemos al Señor.
Señor Dios, que en Cristo
nos has hecho descubrir el tesoro escondido y la perla de gran valor,
concédenos la luz de tu Espíritu, para que sepamos volar las riquezas
inestimables de tu Reino y estemos dispuestos a renunciar a todo, a fin de
poseerlas. Por Jesucristo, nuestro Señor
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las
ofrendas que te presentamos gracias a tu generosidad, para que estos santos
misterios, donde tu poder actúa eficazmente, santifiquen los días de nuestra
vida y nos conduzcan a las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE
COMUNIÓN Sal 102, 2
Bendice, alma mía, al
Señor, y no olvides sus beneficios.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Hemos recibido, Señor, el
santo sacramento, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo; concédenos que
este don, que Él mismo nos entregó con amor inefable, sea provechoso para
nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor
PALABRA DE DIOS
Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 27: Jr. 13, 1-11; Sal: Dt 32,
18—19.20.21; Mt 13, 31-35
Martes 28: Is 9, 1-3. 5-6; Sal: Jdt
13, 18bdcde. 19; Flp 4, 4-9; Lc 1, 39-47
Miércoles 29: 1Jn 4, 7-16; Sal 33, 2-11;
Jn 11, 19-27
Jueves 30: Jr 18, 1-6; Sal 145, 1b-2.
3-4. 5-6; 1b-2. 3-4. 5-6; Mt 13, 47-53
Viernes 31: Jr 26, 1-9; Sal
68, 5. 8-10.14; Mt 13, 54-58
Sábado 01: Jr 26, 11-16. 24; Sal 68,
15-16. 30-31. 33-34; Mt 14, 1-12
Domingo 02: Is 55, 1-3; Sal 144, 8-9.
15-16. 17-18; Rm 8, 35. 37-39; Mt 14, 13-21
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 13. 44-52
1.- PARA/TESORO: D/TESORO DEL HOMBRE
-El reinado de Dios: Jesús
comenzó su vida pública en Galilea anunciando el reinado de Dios, proclamando
su venida, y ése es, sin duda, el contenido de su evangelio. Pero ¿en qué
consiste ese reinado y a qué podemos compararlo? Jesús, para enseñar a las
gentes el misterio del reinado de Dios, hacía constantemente uso de hermosas
parábolas, que tomaba de la vida cotidiana: el reinado de Dios -les decía- se
parece a un labrador que haya un tesoro en el campo y luego va y lo esconde de
nuevo...; se parece también a un mercader que encuentra una perla fina en el
mercado y, después de vender todo lo que tiene..., etc., o a unos pescadores
que echan la red barredera y cogen pescados grandes y pequeños y luego,
sentándose en la orilla..., etc. Jesús, el Maestro, se acercaba a cada cual
hablando su lenguaje: al labrador le recordaba sus labores, al mercader sus
negocios, a los pescadores sus faenas, y cuando se dirigía a las amas de casa
les hablaba de cómo se hace un remiendo, o de cómo se barre una habitación para
encontrar una moneda extraviada... Sin embargo, el mensaje era el mismo para
todos. Con su evangelio, con su buena noticia, descendía al terreno que les era
en cada caso más conocido, pero les llamaba a todos indistintamente a lo más
deseado y a lo que, en el fondo, a todos interesaba en absoluto.
Si nos fijamos en las
parábolas de Jesús, observaremos también que en ellas el reinado de Dios se
compara siempre a un suceso, y nunca a una cosa. No es propiamente como un
tesoro, ni como una perla, ni como una red barredera..., sino que en él sucede
algo semejante a lo que le pasa al labrador con el tesoro, al mercader con la
perla y a los pescadores con la red que echan al mar. De modo que no sabríamos
nada del reinado de Dios, si no supiéramos lo que sucede con todas estas cosas,
porque el punto de comparación está en el suceso. Por eso, en las parábolas
predomina el relato sobre la descripción. Y de ahí podemos sacar ya la primera
enseñanza: lo primero que nos quiere decir Jesús en todas las parábolas,
independientemente del argumento, es que nadie puede entrar en el reinado que
anuncia como si tomara en propiedad una cosa, adquiriera un estado o una
posición, sino más bien como alguien que se enrola decididamente en una
dinámica y comienza a vivir una vida nueva. Entrar en el reinado de Dios es
tomar parte en la historia de salvación. Los discípulos de Jesús, los que creen
en el evangelio peregrinan entre el consuelo y la esperanza, viven entre el
"ya" y el "todavía no".
* Se parece a un
tesoro...: La nueva vida comienza por la gracia de Dios. El tesoro escondido no
lo produce el campo con el esfuerzo del labrador y la perla fina vale más que
todo lo que está dispuesto a dar el que la encuentra. Precisamente por eso se
trata de una vida nueva, insospechada, más allá de todos nuestros méritos y
trabajos, que no podemos producir, que sólo podemos encontrar y recibir. Y por
eso es también lo más gratificante, porque es verdaderamente gratuito. De ahí
la gran alegría del que la encuentra. Lo inapreciable, lo que no tiene precio,
lo que no se puede comprar ni producir, es lo que realmente vale y todo es nada
en su comparación.
* Dios es el tesoro del
hombre: Desde el punto de vista del hombre que busca, el tesoro viene a ser
como una utopía: no sabe dónde está, ni tan siquiera si lo hay en alguna parte.
Sólo conoce que lo necesita, sólo siente la inquietud de su corazón: "Donde
está tu tesoro allí está tu corazón". Pero ¿dónde tiene el corazón? Por
eso busca incesantemente, por eso anda desorientado y errático, por eso busca
el sentido de su vida. Pero en estas circunstancias el hombre puede agarrarse
al dinero, al poder, a la fama, a la droga, etc. Pero el verdadero tesoro del
hombre no es cualquier cosa, sino el mismo Dios. Escondido en nuestro mundo,
cubierto por la carne crucificada de Jesús de Nazaret, perdido entre los
pobres, identificado con ellos, está el tesoro del hombre. Es ahí donde Dios se
ofrece a los que le buscan. Dios mismo se ha hecho el encontradizo en el hombre
y para el hombre, aquí en medio de nosotros, Jc es el "lugar de Dios"
y el hombre -el otro, el pobre, el hermano- es el "lugar" de
encuentro con JC. El tesoro del hombre, lo que da sentido a su vida, ya no es
para los creyentes lo que no existe en ninguna parte, ya no es una utopía.
* Llenos de inmensa
alegría: El que encuentra a Dios en JC y en aquellos con los que se ha
identificado JC, se siente libre de todo a lo que estaba sometido y experimenta
una gran alegría. Se siente agraciado por el Amor y libre para el amor. Libre
para dar la vida, libre para dar todo lo que es menos que la vida. Y en ese
encuentro todo tiene ya sentido, porque ahora sabe dónde tiene el corazón.
EUCARISTÍA 1981/36
2.- Jr/20/07: FE/A: LA FE ES UN
ENAMORAMIENTO.UNA SEDUCCIÓN.
-Un tesoro escondido en un
campo.- ¡Aquellos hombres lo hacen tan espontáneamente esto de venderlo todo!
No como un sacrificio costoso, sino con una decisión alegre, porque ante el
descubrimiento que acaban de hacer nada tiene valor. No se trata pues, de una
gimnasia ascética de renuncias y sacrificios para poderse ganar el Reino. Se
trata de ser ganados por el Reino, de quedar enamorados del Reino. La fe es un
enamoramiento de Dios, una seducción: "me has seducido, Señor y me he
dejado seducir" (Jr 20. 7). ¿Por qué el tesoro del Reino no tiene en
nosotros esta fuerza de atracción?, ¿por qué no actúa como el norte de una
aguja imantada? ¿Por qué nuestro discurso es aburrido y en absoluto
interesante, y Dios aparece como una mercadería sin comprador? Mirad, en
cambio, el eco de los teólogos de la liberación. ¡Y anuncian al mismo Dios y
predican el mismo Reino!
J. TOTOSAUS - MISA
DOMINICAL 1987/15
3.-
Mt/13/52.
El texto termina con una
referencia a los letrados que se han convertido al Evangelio, y que constituían
un sector al que se debió prestar especial atención en la Iglesia primitiva,
puesto que aportaban un caudal de conocimientos y de reflexión sobre la Escritura
que sin duda resultaría estimulante para aquella primera comunidad.
Esos letrados eran capaces
de "sacar del arca", junto con "lo nuevo" de Jesús,
"lo antiguo" del A.T. que resultase valioso y útil para el camino de
la comunidad. De ahí se puede deducir también una enseñanza general: de toda
realidad, sea del tipo que sea, se pueden sacar cosas valiosas. Se trata
simplemente de saber discernir según los criterios del Reino.
J. LLIGADAS - MISA
DOMINICAL 1990/15
......................
Jesús nos habla en la
conclusión de un letrado o maestro de la ley que se hace discípulo del Reino de
Dios. Alguien que sabe juntar lo bueno y valioso de lo antiguo con lo bueno y
valioso de lo nuevo. Es toda una sabiduría. Y pone Jesús como una nueva
parábola. Es como el padre de familia o amo de casa que sabe sacar
oportunamente de su arcón la cosas nuevas y viejas.
No cabe duda que es toda
una sabiduría saber conservar de lo antiguo todo aquello que merece ser
conservado y, al mismo tiempo, estar abiertos a recibir toda novedad buena. Es
una actitud que Jesús quiere para sus discípulos.
En una sociedad como la
actual en que abundan tanto los iconoclastas del pasado, también entre los cristianos,
viene bien esta sentencia del Señor.
Hay que ser conservadores
de todo cuanto merezca la pena ser conservado y esto tanto en la cultura como
en la fe y en la naturaleza. Sin avergonzarnos nunca de ello y sabiendo que
únicamente desde ahí es como se sabe apreciar y saborear lo nuevo. Quien no
tiene los pies bien firmes en el suelo de la tradición y de la historia humana
siempre estará en el aire y pronto al traspiés. Sólo con los pies bien firmes
en el presente se puede otear con serenidad el futuro.
Esto no es apuntarse a la
rutina, a la pasividad y a lo arcaico, cosas totalmente incompatibles con la
novedad y radicalidad del Evangelio de Jesús.
MARCOS M. DE VADILLO -
DABAR 1990/39
......................
Un buen letrado es Jesús
que saca de la historia de su pueblo algo tan antiguo como la salvación y el
Reino de Dios, que le da un sentido tan radicalmente nuevo y distinto que no es
reconocido por sus contemporáneos: la apertura del Reino a todos los hombres,
cualquiera que sea su origen, raza o cumplimiento, porque el Dios de Abrahán no
es sólo de Abrahán sino de todos los hombres y a todos extiende su promesa de
elección y salvación.
J. ALEGRE ARAGÜES - DABAR
1987/39
3-4.- Contexto.
Continuamos dentro de la sección reflexiva iniciada hace dos domingos. El
evangelio de hoy tiene como interlocutores de Jesús a los discípulos, no a la
gente. (Es totalmente erróneo el encabezamiento del texto litúrgico. Procúrese
corregirlo, leyendo "discípulos" en vez de "gente".)
Recordamos que para Mateo discípulos son los que escuchan el programa del monte
y lo ponen en práctica.
Texto. Tres parábolas (vs.
44-50). Interpelación a los discípulos (v. 51a). Respuesta de éstos (v. 51b).
Jesús formula en forma de parábola corta la consecuencia que se deriva de esa
respuesta (v. 52). De las tres parábolas, las dos primeras tienen un mismo
trasfondo: una persona que encuentra una cosa valiosa y vende cuanto tiene para
hacerse con ella. La tercera parábola (vs. 47-50) tiene el mismo trasfondo que
la parábola de la cizaña y su aplicación escatológica (cfr. versículos 24-30,
40-42): de la misma manera que los humanos separamos los productos buenos y
malos, habrá también una separación de justos y malos.
Pre-texto. Las tres
parábolas recogen modos de proceder y escenas de la época de Jesús. En el caso
del tesoro encontrado, el modo de proceder (esconderlo) está condicionado por
la legislación hebrea de entonces; en efecto, de haberlo declarado inmediatamente,
hubiera ido a parar al propietario del terreno.
Los vs. 49-50 recogen
imágenes apocalípticas populares; su lenguaje es puramente imaginativo. Letrado
o escriba: teólogo-jurista, transmisor oficial en Israel de las leyes y
tradiciones.
Sentido del texto. 1. El
evangelio de hoy sólo tendrá sentido para los discípulos, es decir, para
aquéllos que habiendo escuchado el sermón de la montaña lo ponen en práctica.
Dicho con otras palabras: sólo tendrá sentido para quienes hayan tomado opción
con el Reino de los cielos.
2. Parábolas del tesoro y
de la perla (vs. 44-46). Quieren reflejar la "actitud ejemplar" a
tomar ante el Reino. Haber descubierto el Reino es haber descubierto el valor
supremo dentro de una escala de valores.
3. Parábola de la red (vs.
47-50). Nuevo aviso a los discípulos en la línea del domingo anterior. El
discípulo no es quién para determinar quiénes son buenos y malos. Esto es
competencia de Dios y sólo Él puede hacerlo patente y lo hará.
4. Versículo 51-52. La
superación del intelectual judío por la nueva imagen del discípulo de Jesús:
hombre abierto, que vive una vida encarnada en la realidad de hoy sin romper la
continuidad con la realidad de ayer.
DABAR 1978/43
5.- Texto. No es ni mucho
menos seguro que las tres parábolas de hoy vayan dirigidas a la gente, como la
traducción litúrgica ha supuesto. Mateo las presente más bien dentro del aparte
de Jesús con los discípulos, aparte que comenzaba el domingo pasado con la
aclaración de la parábola de la buena semilla y de la cizaña. La pregunta final
parece también confirmar esta distribución del texto. ¿Habéis entendido todo
esto?, es pregunta característica del maestro a sus discípulos. Desde hace dos
domingos sabemos que Mateo presenta a los discípulos como las personas que
entienden a Jesús. Es cierto que las dos primeras son parábolas puras, sin
aclaración o explicación posteriores. Este dato abogaría por la gente como
destinatario del texto. Pero no es menos cierto que la tercera parábola lleva
incorporada una explicación, dato que aboga por los discípulos como
destinatario.
Como el domingo pasado,
también hoy las tres parábolas se refieren al Reino de los cielos. Recuérdese
lo dicho entonces sobre esta expresión y sobre la fórmula introductoria. Las
dos primeras forman un par. Ambas presentan el mismo punto de vista: hacerse
con lo que tiene valor.
La tercera parábola abarca
propiamente los vs. 47-48. En ella se habla de pesca y de selección de lo
pescado. Se trata de dos momentos o tiempos sucesivos. Los vs. 49-50 son la
aclaración o explicación de la parábola. Obsérvese que esta aclaración se fija
solamente en el segundo de los tiempos de la parábola, el correspondiente a la
selección de lo pescado, y que está formulada en el mismo lenguaje figurado de
la aclaración de la parábola de la buena semilla y de la cizaña.
Como ya sucedía con esta
aclaración, el punto que se resalta es el siguiente: la selección de las
personas no es competencia del discípulo, sino de Dios. La parábola no tiene,
pues, sentido conminatorio, sino disuasivo; no busca amenazar con un castigo, sino
mover al discípulo a mudar de opinión.
La enseñanza de Jesús a
los discípulos finaliza con una observación sobre la tarea y función del
discípulo en cuanto persona experta en la interpretación de la Biblia. El
término letrado designa, en efecto, a tales personas. Letrado no es el que
entiende del Reino de los cielos, sino el experto en interpretación bíblica. El
comienzo del v. 52 podría traducirse de la siguiente manera: Todo letrado que
sea discípulo del Reino de los cielos se parece a un padre de familia... La
tarea viene descrita con la imagen familiar antigua del arcón del que se sacan
cosas nuevas y cosas antiguas. Muy probablemente se esconde en ella una crítica
a los sabios y entendidos judíos de los que habla Mateo en 11, 25. Tratándose
de ambientes judíos se adivina fácilmente que lo antiguo es la tradición. Pero
¿y lo nuevo? Difícilmente puede tratarse de la actualización de esa tradición,
por cuanto los letrados judíos eran expertos en ella. Lo nuevo tiene que ir en
la línea de la captación de las perspectivas abiertas por Jesús con su persona
y su actuación.
Comentario. Una escala de
valores, la que sea, la tenemos todos. Desde ella nos entendemos a nosotros
mismos y desde ella actuamos. Las dos primeras parábolas de hoy dicen al
discípulo cuál debe ser su escala en la condición y calidad de discípulo.
Por consiguiente, todo lo
que no sea entenderse y actuar desde ella equivaldrá a ser todo lo buena
persona que se quiera, pero no discípulo de Jesús.
Vosotros, antes de nada,
buscad el Reino de Dios (Mt. 6, 33). He aquí formulado el valor primordial para
todo el que quiera apuntarse a discípulo de Jesús.
A estas alturas del
Evangelio de Mateo no creo que haya nadie que entienda este valor como un
escape hacia arriba o una huida hacia afuera. El Reino de Dios no es
centrifugo, sino centrípeto. El centro de este Reino es la tierra y la historia
humana, pero vistas y entendidas en colaboración y compañía de Dios. Ya sé que
la palabra Dios puede ser percibida y vivenciada de muchas maneras, no siempre
ni todas justas. Las mediaciones humanas de Dios han hecho demasiadas veces
mucho mal a Dios. En este punto conviene ser claros: no hay más mediación
válida de Dios que la ofrecida por Jesús, tal y como está consignada en los
cuatro Evangelios. Tarea del discípulo y del intérprete bíblico será dar con
esa mediación y, sobre todo, vivir desde ella. Hoy ya no valen palabras ni
construcciones mentales si no van avaladas por su correlativo práctico. Repito
lo del comienzo: escalas de valores las tenemos todos. Lo que al discípulo de
Jesús se le pide es que su escala arranque del Reino de Dios.
Así orientado el
discípulo, la tercera parábola le recuerda que no es competencia suya
distribuir patentes de Reino de Dios. La función de esta parábola no es el
amenazar con el infierno, sino el mover al discípulo a mudar de opinión y de
juicio sobre las personas. Dejemos a Dios que sea El quien determine la calidad
de cada uno y no nos arroguemos nosotros esa facultad. El hacerlo así sería un
caso claro de apropiación indebida.
A. BENITO - DABAR 1990/39
6.- Sentido del texto. El
proverbio-dicho con que terminaba el texto del domingo pasado ("el que
tenga oídos, que oiga") servía para avisar al nuevo Pueblo de Dios de que
también él puede convertirse en viejo. No hay Pueblo de Dios por descontado. En
este ambiente de aviso crítico se mueve el texto de hoy. La función crítica que
tenían las parábolas en cuanto dirigidas al viejo Pueblo se sigue manteniendo
en cuanto dirigidas al nuevo.
"¿Entendéis bien todo
esto?" ¿Qué es lo que el nuevo Pueblo tiene que entender? Primeras dos
parábolas (vs. 44-46). Tiene que entender que la utopía (ese Reino de los
cielos cuyas líneas maestras han quedado perfiladas en los caps. 5-7) es un
tesoro cuyo descubrimiento relativiza todos los otros valores de la vida. Los
relativiza en el sentido de que los resitúa en un marco de perspectiva que da a
la vida lozanía, libertad y alegría. Tercera parábola (vs. 47-50). El nuevo
Pueblo de Dios tiene también que entender que en él puede repetirse el mismo
fenómeno que ya se ha puesto de manifiesto en la parábola de la cizaña y en su
explicación (cfr. domingo pasado). Tiene que entender que también él puede
convertirse en un pueblo religioso que obstaculice la utopía del Reino.
Una vez más hay que
insistir que la división en buenos y malos no es de naturaleza ética, sino
religiosa. Dicho más claro: los peces malos pueden ser personas éticamente
buenísimas, tan buenas como eran los fariseos, perfectos e intachables
cumplidores de los dictámenes y sugerencias de la ley de conciencia. El nuevo
Pueblo tiene que entender que personas buenas, pero de talante religioso
fundamentalista, son cizaña y malos peces. Recordemos lo del domingo pasado:
religión y religioso no son conceptos ni experiencias unívocas. Un día
aparecerá claro esto (vs. 49-50).
"¿Entendéis bien todo
esto?" La consecuencia la saca Jesús: aprended, pues, de la historia y
renovaos continuamente; que no os suceda como al viejo Pueblo religioso.
DABAR 1981/39
7.- Dice Jesús que el
letrado que entiende del reinado de Dios se parece al padre de familia que saca
de su arcón "cosas nuevas y antiguas". En un tiempo como el nuestro
en que tantas veces nos aferramos a lo antiguo por antiguo o buscamos lo nuevo
por nuevo, es buena la lección de Jesús que señala el camino de lo profundo o
fundamental, en el cual debemos y podemos coincidir todos. Sin tirar por la
borda fácilmente lo bueno de siempre y abiertos y creativos para todo lo nuevo
que merezca la pena. Es el camino para construir el reino de Dios.
DABAR 1981/39
8.- Mira, había una vez un
comerciante, que era un hombre muy práctico, no daba un paso si no tenía
asegurada la ganancia, no cedía ni un centavo de lo suyo, y más bien trataba de
engañar al prójimo; un hombre deshonesto que sólo miraba al dinero.
Un día encontró,
probablemente en el mercado de las pulgas, una perla preciosa; se dio cuenta
inmediatamente que valía mucho. E hizo lo que tú no has sido capaz de hacer:
corrió a casa, vendió todo, y rápido como un rayo volvió a comprar aquella
perla, antes de que otro se la llevara. Este hombre no era ni devoto, no
fervoroso, ni honesto, pero te llevó la delantera, te venció.
El tesoro en el
campo.
Después Jesús podría
contarle también la otra parábola, la de Mt. 13, 44-46: "El reino de los
cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo". Sabemos que los
antiguos usaban a menudo este sistema: cuando había invasiones, había peligro,
hacían un hueco en la tierra y allí escondían lo que tenían de precioso. Pero a
veces sucedía que la persona moría sin poder revelar el escondite. Hace pocos
años, en Qumran, se encontró un tesoro de esos: tres jarras llenas de monedas,
enterradas una cerca de la otra; se ve que nadie supo dónde estaban.
Un hombre, pues, escarba y
encuentra un tesoro. Ese también es un hombre poco honesto, un especulador; por
tanto, cubre todo y lo deja como si nadie hubiera tocado nada y luego "muy
contento" -dice el Evangelio- corre a casa y vende todo".
Probablemente la esposa y
los hijos le dicen: ¿qué haces?, ¿Te has vuelto loco?. No escucha a nadie, no
tiene miedo, vende todo y va a comprar el campo. Seguramente la gente se burla
de él: ¡por qué habrá comprado ese campo, no vale nada, es árido, no tiene
agua, se ha dejado engañar!... Pero él sigue adelante, desafía el ridículo,
porque sabe que allí está el tesoro.
Entonces Jesús
probablemente le dirá a este joven rico: mira, tú no te puedes mover si alguien
no te hace comprender que tu tesoro está en otra parte, que el bien que deseas
es una Persona buena, que busca una relación de verdad contigo. De las palabras
que te he dicho, te quedaste solamente con las primeras y dijiste: no, es
imposible, es una locura, qué dirán mis familiares, la gente... no puedo. En
cambio, hubieras debido fijarte en la última palabra: sígueme.
Es decir, era una
invitación personal la que te dirigía el Bueno, una invitación a una relación
de amistad "nueva", en la que te encontrarías a ti mismo en verdad,
esa amistad que ninguno de tus familiares y amigos que están contigo por el
dinero, te pueden dar. Tú no lo has comprendido. Así no podías. Por eso te dejé
en tu tristeza, hasta cuando no madurara en ti la necesidad de mí.
Aquí creo que podemos
comenzar nuestra oración: Señor, ¿por qué no te sé reconocer, por qué no me
lanzo? Porque tú consideras estas cosas como deberes, como cosas que hay que
hacer, como bienes que hay que hacer producir. Porque no piensas que soy Yo quien
te ofrezco mi amistad; la relación conmigo es la que está en juego. Yo soy el
origen de tu fuerza, de tu capacidad de lanzamiento. Mientras la busques en ti
o a tu alrededor, no la encontrarás nunca.
Si yo le hubiera ordenado
a ese mercader que comprara con todo su dinero una perla que no le parecía de
mucho valor, jamás la habría comprado: la obediencia no serviría para nada. Si
le hubiera dicho a aquel hombre: compra ese campo, sin que él hubiera estado
seguro que había allí un tesoro, ¿lo habría comprado?.
Entonces, mira la fuente
de donde recibe luz la verdad de tu vida: no es el dar a los pobres o el hacer
esto o aquello, sino, en el fondo de todo, está la relación de verdad y de
amistad conmigo. Solamente aquí puedes verificar esa verdad de ti mismo que
hasta ahora te pesa.
Oremos así y
comprenderemos que no se trata de hacer grandes cosas, sino de encontrar al
Señor; si él empieza a hablarnos, a ponernos en el corazón alguna cosa,
entonces todo cambia, todo es distinto: entonces se trastornan las relaciones,
ya que no me importará nada lo que diga la gente, porque he fijado mi mirada en
el tesoro que es él, Jesús.
Quiero contarles un hecho
que me impresionó mucho, una historieta antigua que leí durante unos ejercicios
en lengua copta, que se habla en el Antiguo Egipto, que se estudia en el
Bíblico para profundizar mejor el conocimiento del Nuevo Testamento. En esa
lengua se han conservado bellísimas sentencias de los primeros Padres del
desierto, que sabían narrar con pocas palabras situaciones humanas muy
profundas.
PERSEVERANCIA/SECRETO:
En este episodio se dice que un tal fue donde uno de estos grandes Padres del
desierto y le dijo: Padre mío, tú que tienes tanta experiencia, explícame ¿por
qué vienen al desierto tantos jóvenes monjes y después muchos se devuelven; por
qué perseveran tan pocos? Entonces el anciano monje dijo: "Mira, sucede
como cuando un perro corre detrás de las liebres, ladrando. Muchos otros perros,
oyéndolo ladrar y viéndolo correr, lo siguen. Pero solamente uno ve la liebre;
pronto sucede que los que corren sólo porque el primero corre, se cansan y se
detienen. Solamente el que tiene ante sus ojos la liebre, sigue adelante hasta
alcanzarla". Así, dice el anciano monje, solamente quien ha puesto los
ojos verdaderamente en el Señor crucificado, sabe en realidad a quién sigue y
sabe que vale la pena seguirlo.
Este es otro modo de
contestar al joven rico: si tú fijas los ojos en el punto exacto, es decir, si
te dejas mirar por el Señor, no sólo como Maestro, que te enseña a comportarte
mejor, sino como amigo que te invita a seguirlo, si comprendes qué ofrecimiento
es el que te está haciendo y la nueva relación que te propone cualquier
elección paradójica de vida; entonces llegarás a ser lo que Jesús, en su
bondad, te llama a ser: una persona que es Hijo del Padre y que por tanto entra
en la libertad del Hijo.
Por eso, pidamos también
nosotros esta gracia, pidamos poder comprender este Evangelio que es buena
noticia y no debe entristecernos, sino llenarnos de alegría, como el mercader
que encontró la perla.
CARLO M. MARTINI - EL
EVANGELIO ECLESIAL DE S. MATEO - EDIC. PAULINAS/BOGOTA 1986.Pág. 74 s.
9.- ¿Qué quería decir
Jesús con las dos parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa? Más o
menos esto. Ha sonado la hora decisiva de la historia. ¡Ha aparecido en la
tierra el Reino de Dios! Concretamente, se trata de él, de su venida a la
tierra. El tesoro escondido, la perla preciosa, no es otra cosa sino Jesús. Es
como si Jesús con esas parábolas quisiera decir: la salvación ha llegado a
vosotros gratuitamente, por iniciativa de Dios, tomad la decisión, aferradla,
no la dejéis escapar. Este es tiempo de decisión.
DOMINGO
17 DEL TIEMPO ORDINARIO
¿Entendéis bien estas parábolas?
Seguimos
y concluimos hoy el capítulo que Mateo dedica a las parábolas de Jesús, con las
que nos transmite un mensaje religioso, los rasgos del Reino que él quiere
establecer en este mundo: "el Reino de los cielos se parece a...".
Esta vez son la del tesoro escondido en el campo y otra gemela, la de la perla
preciosa descubierta en medio de otras. La tercera, que, a su vez, es gemela de
la de la cizaña del domingo pasado, es la de la red que recoge peces buenos y
malos.
Al
acabar de proponer estas parábolas, Jesús hace una pregunta: ¿entendéis bien
todo esto?. Los discípulos contestan que sí. Uno duda hasta cierto punto que
aquellos buenos discípulos entendieran del todo lo que Jesús les quería
enseñar, por el modo como siguieron reaccionando ante diversas enseñanzas y
acontecimientos.
Ojalá
podamos nosotros responder en verdad que sí, que entendemos estas parábolas,
ayudados por la explicación que de las más importantes nos hace el mismo Jesús,
por los acontecimientos pascuales -después de Pascua y Pentecostés se entienden
mejor todas las cosas que había dicho Jesús- y por la comprensión eclesial
acumulada de siglos.
1 Reyes 3, 5.7-12. Pediste
discernimiento
El
rey Salomón, que ha pasado a la historia, entre otras cosas, por la fama de su
sabiduría, ante la oferta de Dios -"pídeme lo que quieras"- pide el
don de la sabiduría: "un corazón dócil para gobernar, para
discernir".
A
Dios le gustó que el joven rey pidiera, no riquezas y poder y victorias contra
los enemigos y vida larga, sino "discernimiento", y se lo concedió, a
la vez que también le regaló muchas más cosas que él no había pedido y que
hicieron de él uno de los reyes más poderosos de su tiempo. Por eso, el salmo
es la oración de un creyente que también aprecia la sabiduría de Dios más
que ningún otro bien: "más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de
monedas de oro y plata". La primera lectura y el salmo nos adelantan la
figura del verdadero Maestro y Sabio, Cristo Jesús, que a su vez enseñará a sus
discípulos dónde está la verdadera sabiduría, al discernir los verdaderos
valores.
Romanos
8, 28-30. Nos predestinó a ser imagen de su
Hijo
Pablo
anuncia con alegría cuál es el plan salvador de Dios, en el que estamos
sumergidos por el Bautismo. Desde toda la eternidad, Dios nos ha predestinado
a ser sus hijos, hermanos de nuestro Hermano mayor, el Hijo de Dios: "nos
predestinó a ser imagen de su Hijo".
Ese
es el proyecto de Dios sobre nosotros, centrado en Cristo Jesús. Por eso nos ha
llamado, nos ha hechos justos y nos ha destinado a la gloria.
Mateo
13, 44-52. Vende todo lo que tiene y compra el campo
También
estas últimas parábolas de Jesús -que actúa como "un padre de familia que
va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo"- están tomadas de la vida
cotidiana de la gente de su época y alaban la sabiduría que supone hacerse con
el tesoro o con la perla y saber distinguir los peces buenos y los malos.
El
que intuye que en un campo hay enterrado un tesoro, hace muy bien en comprar
ese campo, aunque le cueste todo el dinero que tiene. Como hace bien el que ha
descubierto, entre otras, una perla que adivina que vale mucho, y la compra.
La
parábola de la red del pescador es parecida a la de la cizaña, que leíamos el
domingo pasado: también aquí se dice que hay que esperar hasta el final para
separar lo bueno de lo malo.
Predestinados a ser hijos en el Hijo
La
breve lectura de Pablo da ánimos a los cristianos de Roma, y a nosotros,
recordándonos que hemos recibido de Dios el don de la adopción como hijos. Dios
nos ha escogido y nos ha "predestinado a ser imagen de su Hijo", de
modo que Cristo Jesús es "el primogénito de muchos hermanos".
Estamos
sumergidos en una historia de amor y de salvación por parte de Dios: nos ha
predestinado, nos ha llamado, nos ha justificado (hecho justos) y al final
estamos destinados a que seamos glorificados.
Realmente
son pensamientos que dan sentido a nuestra vida y la llenan de confianza y
esperanza. Como dice Pablo, "sabemos que a los que aman a Dios todo les
sirve para bien". Esto debería cambiar nuestra autoestima, nuestra mirada
al futuro y nuestra relación con los demás, que también son amados de Dios y
hermanos nuestros en Cristo Jesús.
Ser sabios en lo principal
La
Palabra de Dios nos invita muchas veces, como hoy, a adquirir y apreciar la
sabiduría verdadera.
La
primera lectura nos propone el ejemplo del rey Salomón. No es frecuente oír de
un joven gobernante que pida a Dios un corazón prudente, sabio. Eso es lo que
pide Salomón: reconoce que no le va a resultar fácil gobernar, porque es
inexperto. Es buena esta actitud en uno que empieza. Pide un "corazón
dócil". No unos súbditos dóciles, sino que él, el nuevo rey, sea dócil, o
sea, atento, que sepa escuchar y así pueda interpretar lo que conviene en cada
momento. Es una buena enseñanza sobre la sabiduría que todos necesitamos en
nuestra vida.
Al
ejemplo del AT nos añade Jesús su enseñanza -en forma de parábolas.
El que ha descubierto, tal vez por casualidad, un tesoro enterrado en el campo,
lleno de alegría, lo vuelve a enterrar allí mismo -de momento le pertenece al
dueño del campo- pero tiene la suficiente sagacidad para vender lo que tiene y
comprar el campo y hacerse así con el tesoro. Lo mismo pasa con el comerciante
en perlas que descubre una de gran valor y decide también vender todo para
adquirirla. Son dos episodios de sabiduría humana que propone Jesús como
ejemplo de la sabiduría que deben tener los suyos.
Hacer opción por los valores del Reino
Las
dos parábolas nos invitan a saber discernir dónde están los verdaderos valores
y trabajar por conseguirlos. O sea, a ser buenos negociantes no sólo en las
cosas materiales, sino también en las espirituales. Hoy tal vez hablaría Jesús
de los yacimientos de petróleo enterrados en el campo, o de sellos o monedas de
gran rareza que vale la pena adquirir, o de las acciones bancarias que parece
que van a subir y por tanto suponen una buena inversión.
Lo
importante es que los seguidores de Jesús sean lo suficientemente listos para
descubrir que los valores del espíritu son más importantes que todos los demás
y hacer una clara opción por ellos. Otros valores son externos y caducos: el
mundo nos encandila con cosas llamativas, con baratijas superficiales que no
salvan, que no dan felicidad.
El
evangelio, el Reino que quiere implantar Jesús, no es meramente negativo, sino
positivo y afirmativo. No exige renunciar a cosas por ascética o por
masoquismo, sino que propone la búsqueda de auténticos tesoros y perlas que
darían sentido a nuestra vida. Como tampoco para el estudiante o el deportista
suponen una renuncia negativa o sin sentido los sacrificios que se imponen para
conseguir sus metas. Como tampoco es meramente negativo el hecho de que el que
se casa y forma una nueva familia tenga que renunciar en cierto modo a la de
sus padres o a otras mil posibilidades alternativas que pudiera tener.
A
veces hay que sacrificar algo -"vendió todo lo que tenía y compró el
campo"- para conseguir lo que vale más. El seguimiento de Jesús es exigente.
En otros momentos nos dijo que había que darle a él preferencia en relación a
los padres o los hijos, si hacía falta optar por uno u otro, o incluso
anteponer el seguimiento a él a la propia vida.
Aún
en lo humano, ¿qué sabiduría demuestra el que cuida sólo lo económico o los
éxitos inmediatos, y no la cultura o la amistad o la tranquilidad de conciencia
o la paz en la familia? ¿Qué favor les hacemos a nuestros hijos si les
presentamos como ideales últimos el dinero o el bienestar material, y no les
transmitimos valores humanos y cristianos para toda su vida?.
Optar
por los valores espirituales es invertir bien. Es promesa de éxito y de alegría
plena. El que apuesta por los valores seguros no fracasa. Jesús quisiera que
nos entusiasmáramos por los valores que él nos propone con la misma alegría y
sabiduría que los que descubren esos tesoros y perlas. Como cantamos en el
salmo de hoy, ojalá sea verdad que "amo tu voluntad, Señor", y que
"más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y
plata".
Esperar el tiempo del juicio y de la separación de los peces
El
domingo pasado, con la parábola del trigo y la cizaña, Jesús nos daba una
lección de paciencia, a imitación de la paciencia infinita y la misericordia de
Dios.
De
nuevo hoy, con la comparación de los peces buenos y malos que quedan recogidos
por la red del pescador, nos está enseñando que no hay que tener prisa en el
juicio, sino respetar los ritmos de la historia y de las personas. La
separación de los peces buenos y de los no buenos se hará al final. Mientras
tanto, en la comunidad eclesial y en el mundo, existe un pluralismo que no
debería asustamos demasiado.
Estamos
en el "tiempo de la Iglesia", en el que conviven dentro de la red los
buenos y los malos. A nosotros nos toca echar la red y ser "pescadores de
hombres", como prometió Jesús a Pedro y a los suyos. No nos toca
juzgar y menos condenar, ni tomamos la justicia por nuestra mano, tratando de
arreglar los problemas del mundo. Como hace Dios, tenemos que respetar la
libertad de las personas, tratar de ayudarlas sin violencia ni precipitaciones,
y no empeñamos en construir una Iglesia elitista, de sólo santos o perfectos.
Aunque sí trabajemos por mejorar esta Iglesia y la sociedad en que vivimos.
La
Iglesia es santa, pero está formada por pecadores. Entre ellos, nosotros. Claro
que tenemos que luchar contra el mal. Pero sin imitar la presunción de los
fariseos, que se tenían por perfectos y excluían a los pecadores. Jesús tenía
otro estilo y otro ritmo.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A
(JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XVII TIEMPO ORDINARIO 2026
(26DE JULIO)
TEMA “VENDE TODO
LO QUE TIENE Y COMPRA EL CAMPO”
01.- CANTANDO LA ALEGRIA (Cesareo Garabain)
JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA
DE VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR,
JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS
LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.
1.- Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,
somos un pueblo que camina sin cesar.
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,
nuestro amigo Jesús nos llevará.
2.- Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una esperanza que empapó nuestro esperar.
Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,
nuestro amigo Jesús nos guiará.
3.- Es el Señor, nos acompaña al caminar,
con su ternura a nuestro lado siempre va.
Si los peligros nos acechan por doquier
nuestro amigo Jesús nos salvará.
02.- CANTA
JERUALEN (Kairoi)
CANTA __ JERUSALÉN
CANTA -- JERUSALÉN
CANTA __ JERUSALÉN.
1.- Eres pueblo santo escogido
por la gracia del Señor
juntos caminamos en la fe
que nos conduce a nuestro Dios.
2.- Eres tú la tierra que promete
a los hombres el Señor
eres la promesa de los siglos
donde nace el Salvador.
3.- Vives en confianza esperando
que algún día sea mejor
pero tu esperanza se sostiene
en el cristo Redentor.
4.- Vives la alegría de la vida
si contigo va el Señor
sufres en tu cuerpo y en tu alma
está escrito el amor.
5.- Canta tu alabanza con el canto
que te ofrezca el corazón
oh Jerusalén, Él es tu fuerza,
tu verdad y tu perdón.
03.- VAMOS
BUSCANDO (Joaquin Madurga)
VAMOS BUSCANDO LA VERDAD,
VAMOS BUSCANDO LIBERTAD.
TÚ ERES CAMINO, TÚ ERES LA VIDA
Y TÚ ERES LA VERDAD.
EN TU PALABRA, EN TU COMIDA,
CRECE LA LIBERTAD.
1.- Pasos cansados son los nuestros,
pasos regados de sudor;
pasos inciertos, vacilantes,
pasos sangrantes de dolor.
Hemos oído tu Palabra,
hemos creído tu Verdad,
nuestro camino son tus huellas
y nuestra luz tu libertad.
2.- Tantos esfuerzos, tantos llantos,
tantos trabajos, tanto afán,
cumplen el precio que pagamos
por encontrar la libertad.
Más nos anima la esperanza
de nuevas tierras que vendrán,
donde cumplamos la promesa
del nuevo reino de hermandad.
04.- NOS
PRESENTAMOS ANTE EL ALTAR (Nestor Jaen)
1.- Nos presentamos ante al altar,
para ofrecer y compartir,
lo que tenemos lo que esperamos,
pedazos del vivir.
A ti pedimos pueblos hermanos,
que el egoísmo, desunión,
para encontrarnos en el esfuerzo,
hacia la comunión.
A LOS GRANOS DEL PAN,
Y A LAS UVAS DEL VINO,
QUEREMOS ASOCIARNOS,
AL ANDAR EL CAMINO.
PARA QUE NOS TRANSFORMES,
EN TI SEÑOR JESÚS,
Y SEAMOS PARA EL MUNDO,
REFLEJOS DE TU LUZ.
2.- Te
presentamos nuestras familias,
las que nos dieron el amor,
y las que viven para ser signos,
de vida y comunión.
Te presentamos nuestras culturas,
notas de un inmenso cantar,
que, desde el fondo de sus riquezas,
luchan por la unidad.
3.- Te presentamos nuestros contritos,
sed de justicia y libertad,
pueblos heridos de sus derechos,
en busca de la paz.
Te presentamos nuestras iglesias,
con sus carismas para amar,
con sus opciones y sus proyectos,
nueva a evangelizar.
05.- BENDITO
SEAS SEÑOR (Palazon)
BENDITO SEAS, SEÑOR,
POR ESTE PAN Y ESTE VINO
QUE GENEROSO NOS DISTE
PARA CAMINAR CONTIGO,
Y SERÁN PARA NOSOTROS
ALIMENTO EN EL CAMINO.
1.- Te ofrecemos el trabajo,
las penas y la alegría,
el pan que nos alimenta
y el afán de cada día.
2.- Te ofrecemos nuestro barro
que oscurece nuestras vidas
y el vino que no empleamos
para curar las heridas.
06.- EN TORNO
A TU MESA (Agustin Sánchez)
1.- En torno a tu mesa, Señor, te
ofrecemos,
toda nuestra vida, el vino y el pan.
Son para nosotros, tu cuerpo y tu sangre,
promesa de vida, luz y libertad.
Señor, el pan que nos das
borra nuestras miserias.
Señor, tu copa será
sangre de vida eterna.
Señor, sabemos que tú
te das sin condiciones.
Danos tu Espíritu y haz
de carne los corazones... Señor.
2.- Tu Espíritu inflama de amor nuestras
vidas,
nos sigues llamando; Señor, ¿dónde estás?.
Mas tú nos respondes: “me encuentras
amando”.
Queremos sentirte nuestro Salvador.
07.- DICHOSO
EL QUE AMA (Cesareo Garabain)
ERES MI RIQUEZA, ERES MI SEÑOR.
ERES LA ALEGRÍA, DE MI CORAZÓN.
1.- No son más dichosos los que tienen más poder,
los atormentados por la sed de poseer.
No son más dichosos los que más dinero tienen,
los que siempre van buscando su interés.
2.- No son más dichosos los mendigos del placer,
los que al agua turbia vienen a calmar su sed.
No son más felices los esclavos de la envidia,
los que olvidan sonreír y agradecer.
3.- Los que siembran odios en lugar de hacer el
bien,
los que ganan siempre y tienen miedo de perder.
No son más felices los hinchados y engreídos,
que desprecian lo pequeño en su altivez.
4.- Mucho más dichosos los que aman la verdad,
los que van brindando su alegría y su bondad.
Los que nos ofrecen el amor de cada día
y reciben el amor de los demás.
08.- DONDE
ESTA TU TESORO (Brotes de Olivo)
No atesores en la tierra,
donde la herrumbre corroe,
donde los ladrones roban,
y la polilla carcome.
Atesora en las alturas,
allí la herrumbre no existe,
la polilla no devora
y el ladrón de Dios se viste.
CONFIAD EN LA VIDA,
ESPERAD SIEMPRE EN DIOS;
AL CREARTE YA TE AMABA,
Y EN TU VIDA ÉL CONFIÓ.
NO HAY FORTUNA MÁS GRANDE,
QUE ESPERAR SIEMPRE EN DIOS,
Y SI EN DIOS TÚ CONFÍAS,
ÉL VIVE EN TU CORAZÓN.
No te preocupe tu vida,
el vestido o alimento,
es más, la vida que el pan,
y que la ropa el cuerpo.
El ave nunca sembró,
ni recogió en graneros,
el Dios Padre lo alimenta:
sois vosotros más que ellos.
Tu tesoro puede estar
en el cielo o en arcón,
y donde está tu tesoro,
allí está tu corazón.
No hay riqueza más grande
que el tesoro de tu amor,
es tesoro que no muere
porque es riqueza de Dios.
09.- VIVE
DIOS (Leonardo Caro)
Cuando sientas que se queman
tus entrañas por amor
y te entregas al llamado sin temor.
Cuando están en armonía
voluntad y corazón,
te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.
VIVE DIOS, POR SIEMPRE VIVE DIOS,
EN TU VIDA Y EN TU HISTORIA VIVE DIOS.
VIVE DIOS, POR SIEMPRE VIVE DIOS.
POR TU MUERTE Y POR TU GLORIA VIVE DIOS.
Cuando estás en la penumbra
aguardando lo peor
y desprecias la existencia y su valor.
Si no encuentras un sentido,
anda y busca en tu interior
y verás que aún en tu cuerpo vive Dios.
10.- DANZA DE
MI PAIS
Vivo en un país maravilloso, lleno de
riqueza y voluntad, Dios pintó mi alma
blanco y rojo y por nada cambio este lugar.
Mi pueblo es valiente y generoso, pobre
pero rico en dignidad y ni el sufrimiento
ni el enojo le han hecho que deje de danzar.
Y ASI DANZA, DANZA, DANZA CON SUS PENAS,
CON SUS ALEGRIAS, CON SU CAMINAR,
DANZA, DANZA, DANZA POR QUE ESPERA QUE EL
DIOS DE LA VIDA LOS LIBERARA.
Si vas a vivir en otras tierras, diles lo
que pasa aquí en verdad, cuéntales que el
odio y la miseria no nos han podido
doblegar.
Habla de toda la gente buena que ha dado
su vida por la paz y que, tras su muerte,
los que quedan se han unido para continuar.
11.- CANTICO
DE MARIA (A. Mejia)
MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR MI DIOS,
GÓZASE MI ESPÍRITU EN MI SALVADOR,
EL ES MI ALEGRÍA, ES MI PLENITUD,
EL ES TODO PARA MI.
1.- Ha mirado la bajeza de su sierva,
muy dichosa me dirán todos los pueblos,
porque en mí ha hecho grandes maravillas
el que todo puede cuyo nombre es: Santo.
2.- Su clemencia se derrama por los siglos
sobre aquellos que le temen y le aman;
desplegó el gran poder de su derecha,
dispersó a los que piensan que son algo.
3.- Derribó a los potentados de sus tronos
y ensalzó a los humildes y a los pobres.
Los hambrientos se saciaron de sus bienes
y alejó de sí, vacíos a los ricos.
4.- Acogió a Israel, su humilde siervo,
acordándose de su misericordia,
como había prometido a nuestros padres,
a Abraham y descendencia para siempre.
12.- AMOR ES
VIDA
1.- Amor es vida, vida es alegría
quien nunca amó, vivió sin ilusión.
Alegres cantan sus melodías
las ansiedades del corazón. (bis)
ALEGRE ESTOY, CANTANDO VOY
ESTE ES EL DIA QUE HIZO EL SEÑOR. (bis)
2.- Cuando recuerdo aquel Amor divino,
que siendo Dios al suelo descendió.
Mi alma canta, mi alma goza,
porque la vida me dio el Señor. (bis)
3.- Yo soy feliz por cada día nuevo,
por la ilusión de ver amanecer,
por las estrellas y por el cielo,
por la alegría de renacer. (bis)
4.- Por los caminos áridos del mundo,
busco la huella de un amor feliz.
Soy peregrino, soy vagabundo,
un cielo eterno brilla hoy en mí. (bis).