viernes, 13 de marzo de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO IV CUARESMA CICLO A - 15 MARZO 2026

 DAME OJOS PARA VERTE

COMENTARIO

 

Juan pone el milagro en un par de versículos de los 41 del relato. Narra despacio el proceso de la fe. Al principio, todos ciegos. Al final, uno curado y muchos ciegos. Tenemos una cita con unas noches y con Jesús-luz. Noches del mal y del pecado. Tenemos una cita con unas noches y con Jesús-luz.

¿Cómo es posible ser ciego desde que uno nace?  ¿Qué pecado ha cometido? Jesús elimina una falsa manera de ver las cosas: establecer un vínculo entre las personas inválida y el pecado. Pero nos propone otra explicación; quiere ser solamente luz para que podamos vivir lo que hay que vivir. El mal más terrible, la noche más terrible, es carecer de luz: “Llega la noche y yo soy luz”.

El milagro será ese gran signo: Jesús da ojos. Pero, a partir de ese mismo signo, el ciego tendrá un éxito completo en su cita con Jesús-luz. Mientras que los “judíos” (los adversarios) fracasará. El ciego sale de la noche: “¡Creo en ti, Señor!”. Los judíos se sumergen en la noche: “Es Jesús es un pecador”.

¡Un ciego maravilloso! Patrono de los que buscan la luz. Sube obstinadamente hacia el misterio de Jesús, sin dejarse de asustar por los que “saben”, y bromeando con ellos cuando los demás tiemblan. Juan escribe aquí su página más viva, salpicada de preguntas y sobresaltos: ¿Quién es ese? ¿Qué ha hecho? ¿Dónde está? ¿Quién es? Y tú, ¿qué dices de él? ¿Eres tú discípulo de ese hombre? ¡Desde el nacimiento eres pecador!

Ellos dicen: “nosotros sabemos”, y se ciegan a sí mismos. El responde “yo no sé nada” y ve surgir poco a poco la luz; dice: “El hombre”, luego, “viene de Dios; y finalmente “¡Señor!”. Puede leerse una mil veces el evangelio sin ver a Jesús. Desde el comienzo, Juan no deja de repetirlo: “La Luz brilla en la noche, pero la noche no capta la luz” (Jn 1 5). Ante el ciego que lo “ve” y los fariseos que lo miran sin verlo, Jesús se siente obligado a constatar lo que ocurre cuando él aparece: “Los ciegos ven y los que ven se hacen ciegos”.

¡Pero yo sé! ¡Yo veo! No; “intentamos” ver. En cada página, día tras día. Somos ese ciego a quien Jesús da ojos dos veces: primero para mirarlo y luego para verlo. Hasta el último momento de nuestra vida, no dejemos de repetir la misma oración: “Jesús, dame ojos para verte”.

Hagamos una anotación: La saliva se consideraba una medicina. Jesús la utiliza alguna vez como signo de sus curaciones (cf. Mc 7. 33; 8. 23). El Talmud prohibía expresamente curar con saliva en día de sábado. También se prohibía expresamente hacer barro en día de sábado. Ambos detalles son necesarios para que surja la controversia en la que va a mostrarse la pertinaz obcecación de los judíos y la progresiva lucidez del ciego de nacimiento. Jesús, al untar con el barro los ojos del ciego, resalta su ceguera y despierta también su esperanza de curación.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Is 66, 10-11

Alégrate, Jerusalén, reúnanse todos los que la aman, regocíjense los que estuvieron tristes para que exulten; mamarán a sus pechos y se saciarán de sus consuelos.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que, por tu Verbo, realizas de modo admirable la reconciliación del género humano, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe gozosa y entrega diligente, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de Samuel   16, 1b.6-7.10-13a

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí». Cuando estos llegaron, vio a Eliab y se dijo: «Seguro que está su ungido ante el Señor». Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira el corazón».

Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a estos». Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿No hay más muchachos?». Y le respondió: «Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».  Samuel le dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga». Jesé mandó por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este». Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 22, 1-6)

 

El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar; me conduce  hacia fuentes  tranquilas y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Prepara una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14

Hermanos: Antes eran tinieblas, pero ahora son luz por el Señor. Vivan como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Busquen lo que agrada al Señor sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas. Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas. Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará».

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12b

Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—; el que me sigue tendrá la luz de la vida.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 9, 1-41

Forma breve: Jn 9, 1.6-9.13-17.34-38 {...}

{En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento}. Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?». Jesús contestó: Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». Dicho esto, {escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa enviado)».  Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo».  Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo»}. Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». Le preguntaron: «¿Dónde está Él?». Contestó: «No lo sé».

{Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.  También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».  Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejante signo?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contesto: «Que es un profeta»}.  Pero los judíos no creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es este su hijo, de quien dicen ustedes que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Pregúntenselo a él, que es mayor y puede explicarse». Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, pregúntenselo a él». Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».  Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo». Le pregunta de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?». Les contesto: «Se lo he dicho ya, y no me han hecho caso; ¿para qué quieren oírlo otra vez? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene». Replicó él: «Pues eso es lo raro: que ustedes no saben de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si esto no viene de Dios, no tendría ningún poder».

{Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».  Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del Hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en Él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo:  el que te está hablando, ese es». Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él}. Dijo Jesús: «Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». Los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?». Jesús les contestó: «Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen “vemos”, su pecado permanece».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos al Señor, nuestro Dios, que nos ha sacado de las tinieblas y nos ha llamado al reino de su luz.

 

1.- Por todos los que en la Iglesia han recibido la misión de anunciar la Palabra de Dios y tienen el carisma de iluminar con la enseñanza de la fe y la exhortación profética. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los catecúmenos que se preparan durante la Cuaresma para recibir el bautismo en la noche de Pascua. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que atraviesan momentos difíciles, para que no se dejen vencer por la tentación del fracaso, sino que confíen en la fuerza del misterio pascual de Jesucristo. Roguemos al Señor.

 

4.- Por todos nosotros, para que de la celebración eucarística aprendamos a ser dóciles al Espíritu Santo y vivamos en una entrega generosa a los hermanos. Roguemos al Señor.

 

Señor, Dios nuestro, que nos has enviado a Jesucristo, luz del mundo, para iluminar las tinieblas de nuestra ignorancia y pecado; escucha nuestras súplicas y cura nuestra ceguera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, al ofrecerte alegres los dones de la eterna salvación, te rogamos nos ayudes a celebrarlos con fe verdadera y a saber ofrecértelos de modo adecuado por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Jn 9, 11.38

El Señor untó mis ojos: fui, me lavé, vi y creí en Dios.


ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Oh, Dios, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con la claridad de tu gracia, para que seamos capaces de pensar siempre, y de amar con sinceridad, lo que es digno y grato a tu grandeza.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 16: Is 65, 17-21; Sal 29, 2 y 4.5-6.11-12ª y 13b; Jn 4, 43-54

Martes 17: Ez 47, 1-9.12; Sal 45, 2-3.5-6. 8-9; Jn 5, 1-16

Miércoles 18: Is 49, 8-15; Sal 144, 8-9.13cd-14.17-18; Jn 5, 17-30

Jueves 19: 2Sam 7, 4-5ª.12-14ª.16; Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29; Rm 4, 13.16-18.22; Mt 1, 16.18-21. 24ª (o bien Lc 2, 41-51ª)

Viernes 20: Sb 2, 1ª.12-22; Sal 33, 17-18.19-20.m 21 y 23; Jn 7, 1-2.10.25-30

Sábado 21: Jr 11, 18-20; Sal 7, 2-3. 9bc-10.11-12; Jn 7, 40-53.

Domingo 22: Ez 37, 12-14; Sal 129, 1-2. 3-4ab.4c-6.7-8; Rm 8, 8-11; Jn 11, 1-45

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO IV DE CUARESMA CICLO A 2026

DOMINGO IV DE CUARESMA

“FUE, SE LAVO Y VOLVIO CON VISTA”

 

01.- EN LA NOCHE MIRANOS (Autor: J.A. Espinoza)

EN LA NOCHE MIRANOS. 

DANOS TU MANO SEÑOR. (2V)

 

Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo como el ciego del camino

pido un milagro para verte.

 

Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

 

Que yo comprenda Señor mío

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

02.- REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR (Francisco Palazón)

REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,

QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,

CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE

BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD (BIS)

 

1.- Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,

tu presencia nos ayuda a caminar,

tu palabra es fuente de agua viva

que nosotros, sedientos, a tu mesa venimos a buscar.

 

2.- Purifica con tu gracia nuestras manos,

ilumina nuestra mente con tu luz,

que la fe se fortalezca en tu palabra,

y tu cuerpo, tomado en alimento, nos traiga la salud

 

03.- RECIBE OH DIOS

Recibe, ¡oh Dios!, el pan que te ofrecemos,

luego será el Cuerpo de Jesús.

También acepta nuestros sacrificios,

nuestra oración y nuestro corazón.

Recibe, ¡oh Dios!, el vino que ofrecemos,

luego será la Sangre de Jesús.

También acepta nuestros sacrificios,

nuestra oración y nuestro corazón.

 

Recíbelos, Señor, por nuestras faltas,

por los que están aquí, junto al altar,

cristianos, vivos y difuntos,

por todo el mundo, por su salvación.

 

04.- BENDITO SEAS SEÑOR (Autor:  Palazón)

BENDITO SEAS, SEÑOR,

POR ESTE PAN Y ESTE VINO

QUE GENEROSO NOS DISTE

PARA CAMINAR CONTIGO,

Y SERÁN PARA NOSOTROS

ALIMENTO EN EL CAMINO.

 

1.- Te ofrecemos el trabajo,

las penas y la alegría,

el pan que nos alimenta

y el afán de cada día.

 

2.- Te ofrecemos nuestro barro

que oscurece nuestras vidas

y el vino que no empleamos

para curar las heridas.


05.- JESUS, ¡QUIEN ERES TU (Autor:  Brotes de Olivo)

Jesús, quién eres Tú, tan pobre al nacer que mueres en cruz.

Tú das, paz al ladrón, inquietas al fiel, prodigas perdón.

 

TÚ, SIENDO CREADOR, ME QUIERES A MÍ, QUE SOY PECADOR.

TÚ, DUEÑO Y SEÑOR, ME PIDES A MÍ, SALVAR LA CREACIÓN.

 

Jesús, quién eres Tú, tan pobre al nacer que mueres en cruz.

Tú das, paz al ladrón, inquietas al fiel, prodigas perdón.

 

TÚ, SIENDO CREADOR, ME QUIERES A MÍ, QUE SOY PECADOR.

TÚ, DUEÑO Y SEÑOR, ME PIDES A MÍ, SALVAR LA CREACIÓN.

 

Jesús, ya sé de ti, algo de tu ser, que quieres de mí.

Más yo quiero saber, que rumbo seguir, que debo de hacer.

 

DÍ, QUE HE DE ESPERAR, QUE SENDA ELEGIR, PORQUE HE DE LUCHAR. 

TÚ, AYÚDAME, PUES NO QUIERO MÁS, DUDAR NI TEMER.

 

Jesús, ya sé de ti, algo de tu ser, que quieres de mí.

Más yo quiero saber, que rumbo seguir, que debo de hacer.

 

DÍ, QUE HE DE ESPERAR, QUE SENDA ELEGIR, PORQUE HE DE LUCHAR.

TÚ, AYÚDAME, PUES NO QUIERO MÁS, DUDAR NI TEMER.

 

Cristo es, sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

Cristo es, sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

 

ES FE AL DUDAR, ESPERA AL CRECER, AMOR AL VIVIR;

ES PAZ AL LUCHAR, BONDAD AL VENCER Y GOZO AL SERVIR.

 

Cristo es, sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

Cristo, es sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

 

ES FE AL DUDAR, ESPERA AL CRECER, AMOR AL VIVIR;

ES PAZ AL LUCHAR, BONDAD AL VENCER Y GOZO AL SERVIR.

 

Cristo es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.

Cristo es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.

 

06.- EN LA NOCHE MIRANOS (Autor: J.A. Espinoza)

EN LA NOCHE MIRANOS. 

DANOS TU MANO SEÑOR. (2V)

1.- Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo como el ciego del camino

pido un milagro para verte.

 

2.- Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

 

3.- Que yo comprenda Señor mío

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

07.- COMO NO CREER EN DIOS (Autor:  Wilkins)

Yo te llevo desde niño, muy adentro,

te encontraba en el pájaro, la flor, 

en la lluvia, en la tierra y el silencio,

y en mis sueños cada noche estabas tú.

Desde entonces quiero darte siempre gracias,

porque puedo darme cuenta de tu amor,

Beberé de tu cuerpo y de tu sangre

y por siempre te daré mi corazón.

 

COMO NO CREER EN DIOS 

Si me ha dado los hijos y la vida.

COMO NO CREER EN DIOS,

Si me ha dado la mujer querida

COMO NO CREER EN DIOS

Si lo siento en mi pecho cada instante,

en la risa de un niño por la calle,

en la tierna caricia de una madre. Como no.

COMO NO CREER EN DIOS

Si está en la viña y en el manso trigo

COMO NO CREER EN DIOS

Si me dio la mano abierta de un amigo,

COMO NO CREER EN DIOS

si me ha dado la tristeza y la alegría

de saber que hay un mañana cada día

por la fe, la esperanza y el amor

COMO NO, CREER EN DIOS.

 

 

08.- MARIA, MADRE BUENA (Autor:  Karoi)

Tantas cosas en la vida

nos ofrecen plenitud,

y no son más que mentiras

que desgastan la inquietud.

Tú has llenado mi existencia

al quererme de verdad,

yo quisiera Madre buena amarte más.

 

En silencio escuchabas

la palabra de Jesús,

y la hacías pan de vida

meditando en tu interior.

La semilla que ha caído

ya germina y está en flor,

con el corazón en fiesta cantaré.

 

AVE MARÍA, AVE MARÍA,

AVE MARÍA, AVE MARÍA.

 

Desde que yo era muy niño

has estado junto a mí,

y guiado de tu mano

aprendí a decir sí.

Al calor de la esperanza

nunca se enfrió mi Fe,

y en la noche más oscura fuiste luz.

 

No me dejes Madre mía

ven conmigo al caminar,

quiero compartir mi vida

y crear fraternidad.

Muchas cosas en nosotros

son el fruto de tu amor,

la plegaria más sencilla cantaré.

 

09.- TE PEDIMOS PERDON (Autor: M. Verde)

TE PEDIMOS PERDÓN, SEÑOR.

POR EL BIEN QUE NO HEMOS HECHO

POR LO QUE HEMOS HECHO MAL,

SEÑOR, PIEDAD.

 

1.- Perdón por haber vivido

Sin fijarme en los demás,

Perdón por no haber querido

En mi hermano confiar.

 

2.- Perdón por que he permitido

No acusarme y acusar,

Perdón por no haber vivido

En pobreza y humildad.

 

3.- Perdón por haber herido

Sentimientos de igualdad,

perdón por no, no haber seguido

Los deseos de bondad.

 

10.- LIBRA MIS OJOS DE LA MUERTE (Autor:  P. Josico)

Libra mis ojos de la muerte

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

 

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

 

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto…!)

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo.

Amén.

 

11.- UNIDOS EN LA CARIDAD (Autor:  Cesareo Garabain)

Unidos, Señor, en caridad,
cantamos ante tu altar,
cantamos ante tu altar.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.

Viniste a encender un fuego de amor,
que nunca se apagará,
que nunca se apagará.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.

Tu aliento nos dio más fuerza y valor,
venciendo muerte y dolor,
venciendo muerte y dolor.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.
 

 

 

viernes, 6 de marzo de 2026

LETURAS Y COMENTARIOS DOMINGO III CUARESMA CICLO A - 8 MARZO 2026

 ADORAR EN ESPÍRITU Y EN VERDAD

 


 COMENTARIO

 

La samaritana se acerca con curiosidad al hombre que está sentado en el borde del pozo ¿Por qué no pensar que soy yo al que él está esperando? Es a mí a quien dice: “Dame de beber”. Pero pronto concretará: “Si conocieras el don de Dios, le pedirías tú a él te daría agua viva”. Curiosa alternancia de esta doble sed. “Dame, dice Jesús, luego: “Pídeme”. Y un poco más adelante: “el Padre pide verdaderos adoradores”. Estamos en las cumbres de la revelación. Sabíamos que Dios podía apagar nuestra sed, pero sin este evangelio, ¿Quién se atrevería a pensar que Dios tiene sed de nosotros? La única manera de ser digno de esta fe es tener sed de él. Deseo por deseo, amor por amor. Así es como hay que pedir el agua que nos dará deseos de Dios: “Pídeme el agua viva y yo haré que brote en ti una fuente de amor. Podrás ser uno de esos adoradores que busca el Padre”. ¿Adorador? ¿Qué Dios es ése que busca nuestras postraciones? Es Dios. No hay nada que pueda cambiar este dato de nuestra relación con él: él es Dios, pero no busca sólo adoradores, busca verdaderos adoradores. Esta precisión tiene una importancia enorme. Sólo los verdaderos adoradores le rinden amor por amor, sin dejar de tratarle como Dios. Si no, se falsea la realidad, nuestro amor no alcanza a Dios y nos encontramos en medio de una ilusión.

Acabo de poner amor en lugar de adoración, porque sabemos que Dios nos ama y espera nuestro amor.  Pero para no engañarse sobre ese amor ten extraño que puede unir a un hombre con Dios, hay que ahondar en esa idea de adoración. No se trata ni mucho menos de adorar a un ídolo, se trata de saber amar a Dios sin perder jamás el sentimiento de su majestad. Por eso se ha hecho celebre una expresión del evangelio de hoy, porque define perfectamente la verdadera adoración: “Hay que adorar a Dios en espíritu y en verdad”. Así pues, aquí hemos de enfocar bien la verdad. Si recordamos que para Juan verdad evoca siempre a Jesús (“yo soy la verdad”), ha hablado de Jesús. Al revelarnos la verdad sobre el Padre, sobre él mismo y sobre su relación con el Padre, nos enseña a adorar “en verdad”. Esto quiere decir: amar al Padre como lo sabe amar Jesús.

Pero sólo El espíritu puede darnos los mismos sentimientos de Jesús. Adorar “en espíritu” significa estar inspirado por el Espíritu cuando queremos amar al Padre a la manera de Jesús. Seguramente palpan hasta qué punto la verdadera adoración es trinitaria. La cita con Jesús al pozo de Jacob nos ofrece el triple colorido de nuestra adoración: sube directamente al Padre cuando, bajo la influencia del Espíritu, se alimenta de toda la verdad que nos viene de Jesús.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez


ANTIFONA DE ENTRADA Sal 24, 15-16

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque Él saca mis pies de la red. Mírame, oh, Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, autor de toda misericordia y bondad, que aceptas el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, mira con amor el reconocimiento de nuestra pequeñez y levanta con tu misericordia a los que nos sentimos abatidos por nuestra conciencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del Libro del Éxodo 17,3-7

En aquellos días, el pueblo, sediento, murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?». Clamó Moisés al Señor y dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo?. Por poco me apedrean». Respondió el Señor a Moisés: «Pasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; empuña el bastón con el que golpeaste el Nilo y marcha. Yo es-taré allí ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo». Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá, a causa de la querella de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros o no?».

 

 SALMO RESPONSORIAL  (Sal 94, 1-2.6-9)

 

 

 

 

  

“Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: <<<No endurezcan su corazón”.

 

Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.

 

Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guía. R.

 

Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcas el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-2.5-8

Hermanos; Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 4, 42.15

Señor, tú eres de verdad el Salvador del mundo; dame agua viva, así no tendré más sed.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 4,5-42

Forma breve: Jn 4, 5-15.19b-26.39.40-42 (...)

En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar cerca del campo que dio Jacob a su hijo losé, allí estaba el pozo de Jacob Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber. Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida la samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí que soy samaritana?», (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le contesto: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice "dame de beber", le pedirías tú, y Él te daría agua viva. La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?, ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». Jesús le contesto: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed: pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna, La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla».}

Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelves. La mujer le contesta: «No tengo marido, Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad. La mujer dice: («Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén, Jesús le dice: «Créeme, mujer se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran a uno que no conocen; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, Él nos lo dirá todo». Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo».)

En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?». La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Vengan a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?». Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba Él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come». Él les dijo: «Yo tengo un alimento que ustedes no conocen». Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?». Jesús le dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No dicen ustedes que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo les digo esto: levanten los ojos y contemplen los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega. Yo los envié a segar lo que no han trabajado. Otros trabajaron y ustedes entraron en el fruto de sus trabajos».

 

{En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en Él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que hecho». Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es de verdad el Salvador del mundo».}

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos al Señor, nuestro Dios, fuente de agua viva.

 

1.- Para que los que sufren en el cuerpo o en el espíritu encuentren en la unión con Cristo crucificado y en la ayuda del prójimo el valor para afrontar las adversidades. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los que no conocen el don de Dios y buscan insaciablemente; para que descubran el surtidor de agua viva, que salta hasta la vida eterna. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que se sienten satisfechos y olvidan al que sufren; para que se despierte en ellos el hambre del otro pan y la sed del agua que calma toda sed. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nosotros; para que conozcamos más y mejor el don de Dios, y aprendamos a ver la vida de un modo nuevo. Roguemos al Señor.

 

Señor Dios nuestro, tú calmaste la sed de tu pueblo haciendo brotar el agua de la roca, y por medio de tu Hijo diste a la samaritana el agua de la vida; atiende a nuestras súplicas, darnos de beber, derrama sobre nosotros el agua del Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, por la celebración de este sacrificio, concédenos, en tu bondad, que, al pedirte el perdón de nuestras ofensas, nos esforcemos en perdonar las de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Jn 4, 13-14

El que beba del agua que yo le daré, dice el Señor, se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados ya en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que se haga realidad en nuestra vida lo que hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 09: 2R 5, 1-15ª; Sal 41, 2,3; 42, 3.4; Lc 4, 24-30

Martes 10: Dn 3, 25.34-42; Sal 24, 4-5ª. 6 y 7 cd.8-9; Mt 18, 21-35

Miércoles 11: Dt 4, 1.5-9; Sal 147, 12-13.15-16.19-20; Mt 5, 17-19

Jueves 12: Jr 7, 23-28; Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9; Lc 11, 14-23

Viernes 13: Os 14, 2-10; Sal 80, 6c-8ª.8bc-9.10-11ab. 14 y 17; Mc 12, 28b-34

Sábado 14: Os 6, 1b-6; Sal 50, 3-4. 18-19.20-21ab; Lc 18, 9-14

Domingo 15: 1S 16, 1b.6-7.10-13ª; Sal 22, 1-3ª; Sal 22, 1-3ª.3b-4.5.6; Ef 5, 8-14;  Jn 9, 1-41

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Jn 4. 5-42

 

1.- AGUA/V.

Texto. Se puede dividir en cinco secuencias. Te recomiendo el siguiente procedimiento: leer primero cada secuencia en la Biblia que tengas a mano y después pasar a lo que aquí se dice.

1a.-vv. 5-6.Son la composición de lugar. Todas las indicaciones están en función de lo que vendrá después. Todas son importantes, pero su razón de ser no la percibimos hasta más adelante. Basta por ahora visualizarlas: Samaría, pozo de Jacob, cansancio, sentado, sobre mediodía.

2a.-vv. 7-26. Jesús y la mujer a solas. No tienen más conocimiento inicial el uno del otro que el de su origen judío y samaritano respectivamente. Un conocimiento que en vez de unirlos los separa y enfrenta. Desde el s. V a.C. la escisión de Judea y Samaría era total. Expresión de esta escisión: templos diferentes, recensiones diferentes de la Torá o cinco libros de Moisés. Podemos decir que, inicialmente al menos, no dialogan personas individualizadas sino personajes-tipo que ilustran tradiciones y concepciones diferentes y enfrentadas.

Pero ambas tienen una necesidad común, cuyo símbolo es el agua. Desde el primer momento Jesús cuestiona el agua samaritana y lo hace en nombre de otra agua, que sin embargo tampoco es judía. No podemos olvidar que el autor del cuarto evangelio nos ha presentado antes a Jesús cuestionando el templo judío (cf. Jn 2. 13-16) y lo va a volver a cuestionar aquí en el v. 21. En realidad, pues, el autor opera con un triángulo judío-samaritano-jesuano. El triángulo ocupa un espacio religioso, el mismo espacio religioso. Los tres ángulos apuntan a los mismos orígenes, que, pasando por los patriarcas (Jacob era uno de ellos), se remontan hasta Dios (Yavé). Pero los tres interpretan lo mismo de distinta manera.

Cada uno tiene sus símbolos. Judea, el templo de Jerusalén; Samaría, el de Garizín; Jesús, el aire (La misma palabra griega significa aire y espíritu). Frente a judíos y samaritanos, Jesús ilustra una concepción distinta de Dios. En términos del diálogo: Jesús trae el don de Dios, el agua viva que aplaca la sed. Y la aplaca porque la fuente es mejor y además se encuentra dentro del que bebe. Hay una contraposición, no perceptible en la traducción litúrgica, pero sí en el original, entre el pozo de Jacob y el pozo existente dentro del que bebe el agua que Jesús trae. Es el surtidor de la traducción en el v. 14. El pozo de Jacob tiene un agua contaminada: en él beben personas y animales. (Ironía y simbolismo del cuarto evangelista). El agua que Jesús trae es viva, es decir, limpia y cristalina. Pero para hacerse acreedora a ella, la samaritana tiene que salir de su Torá (los cinco maridos, los cinco libros de Moisés de la recensión samaritana) y de sus otros ritos religiosos (sexto hombre: desde siempre Samaría había cultivado un sincretismo judío-pagano). Tiene que salir y venir adonde está Jesús (lo espacial, de dónde, aquí, ir, adonde, salir, juega un papel simbólico muy importante en todo el relato). Jesús es el nuevo templo. En él es posible un tipo de vida religiosa que no lo es ni en Jerusalén ni en Garizín. Una vida cuyo símbolo es la movilidad, gracilidad y libertad del aire. En términos del diálogo: una vida en "espíritu y verdad". En vez de la vida plúmbea y falaz de una tradición-concepción basada en la ley y que no lleva sino al sacrificio del Cordero. (También lo temporal juega en el cuarto evangelio un papel estructural y simbólico muy importante). Jesús, sentado junto al pozo, dialoga con la samaritana "hacia el mediodía". A esta misma hora hará sentar Pilato a Jesús en Jn 19. 13-14. Es la hora de la matanza de los corderos a manos del personal encargado del Templo. Esta es la hora de la que en última instancia se habla en el diálogo, el cual, como comentábamos en el segundo domingo ordinario a propósito de Jn 1. 29-34, mira también hacia Pascua. Todo en el cuarto evangelio está orientado hacia la Pascua, hacia el Cordero glorificado en su misma muerte. "Yo soy, el que habla contigo".

3a.-vv. 27-30.Son versos puente, cuya única función es preparar la secuencia siguiente. Es importante la salida de la gente para acudir adonde está Jesús.

4a.-vv. 31-38.Es una secuencia-comentario de la salida de la gente y de su puesta en camino para acudir adonde está Jesús.

El autor concibe las secuencias 3 y 4 desarrollándose simultáneamente. La gente saliendo de la ciudad y acudiendo adonde Jesús está son los campos dorados. Es una secuencia alegre, con la alegría de la cosecha que llega. Atrás quedan el trabajo y el cansancio del sembrador. Donde la traducción litúrgica habla de sudar, el texto original habla de cansarse.

Es el cansancio del que se ha hablado en la primera secuencia y que ahora vemos que era también un símbolo. Jesús trae agua limpia, está construyendo un nuevo templo. Es la tarea y la obra que tiene encomendada, su alimento, su razón de ser. Pero es una tarea muy ardua y fatigosa, por las resistencias religiosas de los religiosos, por el riesgo mortal al que está expuesto. "Otros se han cansado". Se refiere al Padre y al Hijo. "Mi Padre hasta el presente sigue trabajando y yo también trabajo" (Jn 5. 17). Los discípulos (en el cuarto evangelio sinónimo de cristianos) son los encargados de continuar la obra siempre inacabada, porque Jerusalén y Garizín no son antisignos del pecado, sino antisignos que nunca acaban de dejar de existir.

5a.-vv. 39-42.Se cierra ahora la tercera secuencia y todo el relato. Los samaritanos llegan adonde está Jesús y le piden que se quede con ellos. El autor amplía o limita la estancia de Jesús a dos días, tal vez porque quiere que el lector sitúe el siguiente relato en el marco del tercer día, el día de la resurrección según la tradición sinóptica. De hecho el siguiente relato habla de la curación de alguien que está para morir. Se trata probablemente de un ordenamiento muy intencionado para ilustrar que el mundo de Jesús no lleva a matar sino a hacer vivir, cobrando así todo su sentido la afirmación final de los samaritanos: "sabemos que él es de verdad el salvador del mundo".

No es fácil la lectura del texto de hoy. No lo es por su densidad narrativa y simbólica. Pero esta misma densidad le confiere riqueza y fuerza evocadora. Agua cristalina, aire puro, campos dorados, alegría del sembrador, cansancio fructífero, vida. ¡Este Dios y este mundo religioso sí que hechizan.

A. BENITO - DABAR 1987/20


 

2.- Un lugar con reminiscencias históricas (vs. 5-6a): marco y ocasión para un diálogo entre dos personas pertenecientes a colectividades enfrentadas por razones políticas y religiosas (cfr. v.9). Un diálogo re-creado por Juan.

Agua que da el pozo de Jacob: para personas y animales (¡tremenda ironía!), sucia, no apaga la sed. Agua que da Jesús: clara, apaga la sed, genera vida. Reacción de la samaritana: Dame esa agua... No tendré que venir aquí (v. 15).

¿Aquí, al pozo? No, ¿Aquí, a Jesús? Sí. Llama a tu marido y vuelve aquí (v. 16). A la luz del v. 20, el término marido funciona también simbólicamente. Es otro modo de designar lo que antes ha llamado el autor "pozo de Jacob" y cuyo significado va a especificar ahora: los cinco primeros libros de la Biblia, de donde tanto judíos como samaritanos derivan su concepción y comportamiento religiosos. Esta concepción y comportamiento son agua sucia que, además, no apaga la sed, sumiendo al que la bebe en una desazón mortal (la desazón de la ley); ocultan al Padre y el talante que de El procede (=su Espíritu).

La tarea que Jesús tiene encomendada (cfr. Jn. 17,4) es descorrer el velo de la divinidad para que aparezca el rostro del Padre. Esto es lo que Jesús anuncia (cfr. v. 25); éste es su alimento (v. 32) y lo que le constituye en el salvador del mundo (v. 42). A esta tarea Juan la denomina "voluntad del que me envió" (v. 34).

¿Cuándo comienza a tomar cuerpo esta tarea? Cuando alguien decide "salir de" para ir al encuentro de Jesús. Esto es lo que Juan sintetiza en los vs. 28-30. Los siguientes versículos (31-38) son el comentario a la secuencia de escenas mencionadas en los vs. 29-30 y que se reanudan en el v. 39. La samaritana y sus paisanos saliendo al encuentro de Jesús son los campos ya dorados para la siega (v. 35). Inicialmente les mueve la curiosidad por conocer a alguien que descubre lo que uno mismo es y ha hecho (cfr. vs. 18, 25, 29 y 39). Es el comienzo, la chispa que genera un proceso que, a través del encuentro con Jesús, culmina en la adhesión a El como el salvador del mundo, por cuanto les pone en contacto con Dios-Padre. La curiosidad antropológica por Jesús genera un proceso de salida de una concepción y comportamiento basados en la ley para culminar en un encuentro con el Padre.

En los vs. 35-36 Juan formula la alegría de Jesús por este proceso que se está operando en los habitantes de Sicar. En este proceso toman parte el Padre y el Hijo. Juan formula esta participación en términos realísticos de trabajo físico: es un trabajo que no cansa. Su símbolo es el cansancio de Jesús sentado junto al pozo (v. 6), cansancio del que vuelve a hablarse en el v. 38, referido esta vez al Padre y a Jesús (la traducción litúrgica ha pasado por alto esta relación al traducir el mismo verbo griego de dos maneras distintas en el v. 6 y en el v. 38). Los discípulos también participan en este cansancio. Juan establece su grado de participación con una imagen agrícola: sembrador (Padre e Hijo), segador (discípulos).

DABAR 1978/16


 

3.- Contexto. Invitación de Jesús a destruir el templo y a sustituirlo por su cuerpo, que, levantado en alto, será expresión de un nuevo tipo de culto.

Texto. Marco y circunstancias (vs. 5-6). Diálogo Jesús-mujer en ausencia de los discípulos, quienes se habían ido a la ciudad a comprar alimentos (vs. 7-26). Vuelta de los discípulos (v. 27). La mujer deja entonces el cántaro y se va a la ciudad a hablar con la gente (vs. 28-29). La gente deja la ciudad y se pone en camino hacia Jesús (v. 30). Diálogo Jesús-discípulos mientras la gente viene de camino hacia Jesús (vs. 31-38). Llegada de la gente creándose una situación nueva (vs. 39-42).

Son importantes dos detalles de montaje. El diálogo Jesús-discípulos tiene lugar "mientras" la gente "está de camino" hacia Jesús. Las palabras de Jesús durante este diálogo son un comentario a "ese camino hacia él". A este "estar en camino" se le llama "alimento".

La mujer se ausenta del primer plano de la escena "dejando el cántaro" en ese primer plano.

Sentido del texto. El diálogo comienza bajo el signo de lo razonable, dada la situación y los personajes. Pero es sólo razonable a un nivel de superficie. A partir del v. 10 comienza la profundización de los personajes y de la situación. Primero bajo el símbolo del agua. Dos tipos contrapuestos de agua: agua que corre, viva, y agua contenida en un pozo, donde beben personas y animales (típica ironía del autor). La mujer pide del primer tipo de agua para no tener que venir "aquí" (=pozo de agua estancada.Nueva ironía). ¡Pero es precisamente "aquí" donde tiene que venir! Aquí=Jesús. Típico doble juego del autor con las palabras.

El diálogo pasa del símbolo "agua" al símbolo "maridos". Es la propia mujer quien facilita la clave en el v. 20: el culto. 

La mujer está interesada por el lugar del culto. Planteamiento clásico, polémico entre judíos y samaritanos. El "aquí" lo ha interpretado en sentido local. Jesús nuevamente supera este planteamiento: llega una "hora". La salvación, por supuesto, tiene una etnia, una matriz histórica: la judía. Pero esta etnia no debe extrapolarse primándola o privilegiándola.

Cuando esto sucede, Jesús purifica lo religioso de sus adulteraciones y adherencias extrañas: el lugar se sustituye por la hora, lo étnico por lo existencial. Esta "hora" tiene también su lugar, pero ¡éste es el de la cruz! Aquí se expresa, se manifiesta una verdad, un espíritu, un talante: el de Dios y el de Jesús. Se trata de un verdadero y auténtico trabajo agotador. ¡Qué fatiga ser Dios! El autor, de entrada, nos ha presentado a Jesús sentado por el cansancio: eran sobre las doce. Compárese con Jn. 19, 13-14: Pilatos manda sentar a Jesús: eran sobre las doce.

Hay, pues, que dejar el cántaro: el agua estancada, el templo. Ya no sirven. comienza la marcha hacia Jesús, la peregrinación hacia el nuevo templo. Esta constituye, como veíamos, el tema del diálogo de Jesús, con sus discípulos. Ella son "los campos dorados para la siega" (v. 35). Estos campos tienen un sembrador (el Padre) y un segador (Jesús). Ambos son "los otros que se han cansado" (v. 38, léase desde aquí, el cansancio al que se refería el autor al comienzo del relato). Pero, junto con el cansancio, la alegría de ambos (vs. 36-37).

La obra del Padre (obra en sentido de trabajo) consiste en tener un rostro con unos rasgos concretos. Con la ida de la gente hacia donde está Jesús, este trabajo está llegando a resultados concretos. En este trabajo está comprometido el Padre (=voluntad). Voluntad, pues, como decisión, como compromiso adquirido para llevar adelante una tarea. No como reglamentación que hay que consultar, expresada, formulada y cosificada en una tabla de preceptos o mandamientos y sancionada después en y por un templo.

En esta voluntad así concebida, en este compromiso, en esta tarea está comprometido también Jesús. El toma el relevo del Padre, llevando a cumplimiento la tarea de éste. Si el Padre es el sembrador, el Hijo es el segador.

Esta es la tarea en la que han entrado también los discípulos, el cansancio con el que se han solidarizado (v. 38b). El mismo trabajo que el Hijo: segadores (v. 38a). El trabajo nunca terminado de depurar el hecho religioso dándose a Dios un rostro con rasgos concretos y definidos. Indudablemente, el autor es consciente de que el rostro del Padre estaba ya desfigurándose en la Iglesia de su tiempo; su Iglesia se estaba convirtiendo en religión con una divinidad.

Por esto Jesús se hace acreedor al título de "salvador del mundo". Salvador ¿de qué? Permítaseme una expresión fuerte: de la religión, simbolizada en ese cántaro del que la mujer se desembarazó.

DABAR 1981/20


 

4.- J/AGUA-VIVA   YO-AUT/CON-J

La vida nómada de los patriarcas iba de un sitio con agua a otro y los más célebres de entre ellos fueron los que cavaron pozos abundantemente provistos de agua para su familia y ganado. Así lo hicieron Abrahán (Gn 26. 12-22) y sin duda también Jacob, si hemos de atenernos a la tradición recogida por el evangelio (vv. 5 y 12). Jesús se presenta, pues, a la Samaritana como un nuevo excavador de pozos de agua viva. Pero ese agua no brota de la tierra: es, en Jesús, un don del cielo, una vida eterna (VV. 10 y 14). Cristo piensa seguramente en las profecías de Am 4. 4-8; 8. 11, en donde la fuente de agua simboliza la palabra de Dios; de Is 12. 1-4 en donde la fuente de agua representa la liberación que nos trae Dios; de Jr 17. 6-8, en donde la fuente de agua viva es la de la sabiduría y de la ley de Dios.

J/REVELA/H: Pero el relato no se detiene en los temas del agua y del pan tan sólo para descubrir la personalidad de Jesús. El evangelio de Juan es uno de los más cargados de interrogantes en torno a la persona de Jesús (Jn 7. 27; 19. 9; 1. 38; 13. 36; 16. 5; 8.14; 9. 29). Se descubre toda la densidad humana de su humanidad en la fatiga (v. 6) y la sed (v. 7) pero se vislumbran inmediatamente orígenes trascendentes. Y es porque Jesús ha integrado perfectamente a su personalidad esa zona más profunda en él que es la participación en lo absoluto y comunión con el Padre. Y revela al mismo tiempo a cada hombre su propia personalidad (v. 14), ya que cada uno puede descubrir, gracias a Cristo, esa misma zona de participación en lo absoluto y de comunión con el Padre. Jesús no se limita, pues, a proporcionar el agua viva como desde el exterior: revela a cada hombre a sí mismo y le descubre el misterio de su personalidad, allí donde se alcanza la fuente de agua viva en uno mismo (Jn 7. 38). Este descubrimiento de la personalidad de cada uno es probablemente lo que en cierto modo se dibuja en el discurso en que Jesús desvela progresivamente a la samaritana quién es ella (VV. 17 y 29).

Se advertirá que Jesús no habla del agua viva sino a una persona a quien Él pide que sirva agua natural a un amigo; que no habla de pan eterno, sino a los apóstoles a quienes ha enviado previamente a buscar el pan material que calma el hambre y la fatiga. En otras palabras: la personalidad de Jesús no la captan más que los hombres que buscan pan y agua para sus hermanos. Es inútil discutir del misterio de Jesús con gentes que no se han comprometido en lo profano. Jesús no está por encima ni al margen de esas tareas; sólo está dentro y más allá.

MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA III - MAROVA MADRID 1969.Pág. 115


 

5.- Una página cautivadora y profunda. La sed de la mujer y la sed de Jesús. El agua del pozo y el agua del Espíritu. El amor sensual y el amor espiritual. La ley y la gracia. Los falsos dioses y el verdadero Dios. Los templos de piedra y los templos de carne. Adoración ritual y adoración en verdad. Judíos y samaritanos. ¡Cuántos contrastes, cuántas sugerencias, cuánta hondura, cuánta belleza, cuánto amor!

Se trata de esto: que «el esposo va a ofrecer su amor-Espíritu a Samaría la prostituida, que lo acepta. La nueva alianza anunciada en Caná se dirige a la humanidad entera y no va a fracasar» (J. Mateos).

La sed es la búsqueda de Dios o de los hombres. El agua del pozo es la ley y la sabiduría. El agua viva es la nueva vida. La nueva ley del Espíritu, y Cristo será el propio manantial. La samaritana es la mujer marginada, es el pueblo idolátrico. Y Jesús-manantial, el Mesías que está ahí y desea salvar. Pero no se impone: «Si conocieras» si quisieras... Y todo fue en la hora sexta, la hora de entrega más grande.

CARITAS - UN CAMINO MEJOR - CUARESMA 1987.Pág. 60

 


 

6.- SED/DESEO J/LIBERADOR

-Tener sed de lo esencial A veces, en la vida, hemos tenido la suerte de caer cabe personas que nos han ayudado a comprender todo lo que hemos hecho en la vida; nos han explicado, desde su experiencia y saber, todos nuestros funcionamientos psicológicos y comportamentales. Y esas personas se han convertido para nosotros en algo así como en luz que nos sorprende. Región de Samaría. Un día de calor. Una mujer va a sacar agua.

En el brocal del pozo está sentado un judío. Tiene cara de paz. No le importa nada. Sólo le importa lo esencial. Es un hombre raro: quiere, no atrapa. Es un hombre raro: no pide lo que piden todos los hombres; este hombre lleva a la persona a su verdad, a su intimidad, a su propia responsabilidad. Este hombre es la Verdad y dice la verdad y pone en camino hacia la verdad. No se ha visto un caso semejante.

-Venid a ver un hombre que me ha llevado a la verdad.

-Pero, ¿cuál es tu verdad? Tu verdad y mi verdad es que en el fondo somos unos sedientos.

Y no hacemos nada más que beber en aguas que no quitan la sed.

Sentimos necesidad de amor, pero bebemos egoísmo para aplacar la sed. Sentimos necesidad de felicidad y bebemos entretenimientos pasajeros. Sentimos necesidad de hondura y nos alimentamos de superficialidad que vacía el corazón. Quien se acerca a este Hombre experimenta que lo esencial es lo único que quita la sed. Más, sentimos, como la samaritana, que lo fundamental es creer en Él y seguir sus pasos.

ALVARO GINEL - CELEBRAR LA CUARESMA - C.C.S./MADRID/Pág. 149


 

7.-  DON/ESFUERZO  GRATUIDAD

El proceso de la mujer samaritana es un camino típico hacia la fe: la mujer se siente conocida, pero intenta desviar el encuentro hacia temas secundarios, huyendo del planteamiento personal. Todos tememos los planteamientos personales, porque llevan necesariamente a compromisos imprevisibles y costosos.

Sin embargo, el camino de la fe pasa necesariamente por el planteamiento y la aceptación de los problemas personales, porque existe una profunda relación entre conocernos personalmente y amarnos, entre ser conocidos y sentirnos amados. De este sentirnos amados nace la posibilidad de abrirnos al don que Dios nos ofrece por Jesús. Don ofrecido sin otra condición previa que el reconocer que tenemos necesidad de Él, que lo anhelamos. (...)

-"¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?". Jesús no se fija en la provocación, no acepta el diálogo en el plano del enfrentamiento ni de las puyas.

Escucha el desahogo de la mujer. Sabe que, con frecuencia, es una careta que esconde un profundo sufrimiento. (...).

-El agua viva no brota de la tierra; es, en Jesús, un don del Padre, una vida eterna. La mujer no conoce más agua que la del pozo y piensa que el agua ha de extraerse con el esfuerzo humano. No conoce ni se imagina un don gratuito de Dios. (...)

-La insaciable sed humana no tiene pozos suficientes para saciarse. En cada pozo de agua nos llevamos a la boca un ardiente desierto, aunque estemos convencidos de que tenemos suficiente frescura y humedad para vivir.

Jesús nos plantea la desproporción entre la sed del hombre y las posibilidades que ofrecen las criaturas y la sociedad para apagarla. El corazón del hombre ha sido creado demasiado grande, y todas las posibilidades que nos ofrece la sociedad nos dejan un enorme vacío, que está necesitando de algo infinito para llenarlo. El agua que nos ofrecen todos los pozos que se encuentran por los caminos del mundo solamente nos pueden calmar de momento la sed. Pero la sed de infinito aparece cada vez con más insistencia y nos exige un agua superior para acallarla.

Frente a las propuestas humanas, Jesús nos presenta también las suyas. Al agua del pozo propone el agua que brota para la vida eterna. Un agua que bastará beber una vez para que la sed se calme para siempre, porque el Espíritu quedará interiorizado en el hombre. Es el "nuevo nacimiento", desarrollado en la entrevista con Nicodemo (Jn 3. 1-21). Jesús no condena nuestras pobres alegrías; lo que hace es proponernos algo mejor, más definitivo. Y este algo tiene que brotar de dentro, porque las ilusiones, el deseo de infinito, lo tenemos dentro de nosotros y dentro tenemos que descubrirlo.

Nos quedaríamos lejos de lo que es la fe si nos limitáramos a un encuentro con Jesús como con Alguien que está fuera de nosotros. Es fundamental su afirmación: "El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna". El Espíritu que Él comunica se convierte dentro de cada hombre en un manantial que brota continuamente y que continuamente da vida y fecundidad, un manantial que va desarrollando a cada uno en su verdadera dimensión humana.

La vida verdadera, la que sacia el corazón humano, no está fuera del hombre: brota de sí mismo. Jesús no nos proporciona el agua viva desde el exterior: nos descubre a cada uno el misterio de nuestra propia personalidad, nos revela a nosotros mismos. Este descubrimiento es el que se va dibujando en sus palabras, con las que progresivamente va desvelando a la samaritana quién es ella. Por eso no habla del agua viva más que a una persona que busca agua y a la que antes le ha pedido que dé de beber a un enemigo. La personalidad de Jesús, su agua viva, no la captan más que los hombres que buscan, para sí y para los demás, "agua" que sacie sus vidas. (...) El primer paso para acceder al agua viva es la sinceridad con nosotros mismos. Es el paso más difícil: esa sutil y alta barrera que nos impide ver más allá de lo que queremos ver.

Para alimentar esta barrera nos permitimos todo: cerrar los ojos, no escuchar, ponernos la máscara que oculte nuestra insatisfacción, aferrarnos a ritos... Todos tenemos nuestra forma de mentirnos a nosotros mismos. Todos tenemos miedo a nuestra verdad desnuda. La samaritana es símbolo de Samaria. Los cinco maridos y el actual, pueden describir el pasado y el presente irregulares de aquella mujer; y pueden ser también símbolo de los samaritanos, que tuvieron cinco dioses, y el que actualmente tienen -Yahvé-, lo tienen de forma ilegítima (ver 2 R 17. 30-33).

El marido representa la búsqueda de seguridades opuestas al designio de Dios, toda alianza contraria a la suya, la pretensión engañosa de encontrar solución fuera de Él, todo aquello a lo que nos atamos como un refugio a nuestra debilidad y mediocridad. Esta mujer buscaba en el marido lo que no encontraba dentro de sí misma. Pero el marido no le podía dar lo que buscaba su corazón; por eso reconoció que no tenía marido, que su felicidad era totalmente artificial.

Samaria había traicionado a Dios, el Esposo del pueblo, buscando otros apoyos. Pero no había apagado su sed, traducida en esa búsqueda incesante de maridos, que no la habían llevado al encuentro del único Dios. El agua que le dé Jesús satisfará su sed, será el encuentro definitivo con el Dios verdadero.

FRANCISCO BARTOLOME GONZALEZ - ACERCAMIENTO A JESUS DE NAZARET – 1 - PAULINAS/MADRID 1985.Pág. 271-285


 

8.- D/CANSANCIO.

Texto. Durante tres domingos la tercera lectura estará tomada del cuarto Evangelio. Su autor tiene un peculiar modo de escribir, probablemente más complejo que el de los autores sinópticos. Hoy comienza presentando la situación-marco, ninguno de cuyos datos va a resultar indiferente. El espacio es la heterodoxa Samaria, según el punto de vista jerosolimitano- judío. Las referencias a Jacob y a su hijo José empalman con la conciencia samaritana de pertenecía al Pueblo de Dios original, por encima de disensiones y conflictos posteriores, y en concreto con la conciencia de pertenecer también a la linea real de José. El tiempo (alrededor de mediodía) y la postura sentada de Jesús anticipan y preparan la escena de Pilatos y Jesús en Jn. 19, 13-14. El cansancio adquirirá, como veremos, su verdadero sentido en el posterior diálogo de Jesús con sus discípulos.

El diálogo entre la mujer y Jesús es el diálogo de dos personas distanciadas en razón de su pertenencia a colectivos enfrentados: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí que soy samaritana? (mujer). Vosotros los samaritanos no sabéis lo que adoráis; nosotros sí lo sabemos, porque la salvación viene de los judíos (Jesús).

En primera instancia no son tanto dos personas las que dialogan, cuanto dos colectivos, dos modos diferentes de sentirse y de ser Pueblo de Dios. Cada uno de los interlocutores se identifica con su respectivo colectivo. Y así vemos a Jesús echando en cara a la mujer algo inaceptable para los judíos; los samaritanos no aceptaban más que los cinco libros de Moisés y un sexto, el de Josué. Esta era toda la Escritura santa que los samaritanos reconocían. Son los seis maridos de la mujer.

El lector percibe en seguida que las preferencias del autor se decantan por los judíos en contra de los samaritanos. Haciendo gala de lo que se ha dado en llamar ironía joánica; la mujer pronuncia sin querer un veredicto condenatorio de todo el sistema religioso samaritano: Jacob, nuestro antepasado, nos dejó este pozo, del que bebió él mismo, sus hijos y sus ganados. ¡Personas y animales bebiendo del mismo pozo! Su agua tenía que estar por fuerza sucia y contaminada.

En segunda instancia el lector detecta que la identificación de Jesús con el colectivo o sistema religioso judío es sólo parcial y que, en todo caso, la persona de Jesús emerge con nitidez y fuerza sobre ese colectivo. El don de Dios y el agua viva no van ligados al sistema religioso judío, sino a la persona de Jesús en exclusividad. La magnitud de esa persona es tal que es a ella a quien debe acudir la mujer y no al sistema religioso judío. Fijémonos en el juego polisémico del adverbio "aquí" en los vs. 15-16: Jesús, dame de esa agua; así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí (al pozo) a sacarla. Jesús le dijo: Vete a tu casa, llama a tu marido y vuelve aquí (a Jesús). La mujer es invitada a salir de su sistema religioso y a venir a Jesús.

Pero la culminación de la no identificación de Jesús con ninguno de los dos colectivos se encuentra en el "se acerca la hora, mejor dicho, ha llegado ya" del v. 23. El lector detecta en tercera instancia que la identificación de Jesús no es ni con samaritanos ni con judíos, sino con el Padre. Jesús desvela el rostro divino que los sistemas religiosos samaritano y judío estaban velando. Jesús, y no estos sistemas, da a conocer quién es Dios (véase Jn, 1, 18). De ambos, pues, será necesario salir e ir adonde está Jesús.

En el v. 27 el texto deja de ser diálogo y se hace narrativo con una doble finalidad: introducir en escena a los discípulos, próximos interlocutores de Jesús, y presentar la situación sobre la que versará ese próximo diálogo. Esa situación es la de la gente del pueblo acudiendo adonde está Jesús o, para ser más exactos, saliendo de su sistema de vida para ir al encuentro de Jesús.

El diálogo entre Jesús y los discípulos abarca los vs. 31-38. Como es habitual en el cuarto Evangelio, el diálogo no tiene un único nivel de sentido, debido al deliberado juego polisémico de los términos y de las imágenes empleadas (comer, alimento, cosecha, sembrador, segador). En el nivel de sentido profundo la invitación de Jesús a los discípulos a que contemplen los campos dorados para la siega se refiere al hecho de las gentes del pueblo saliendo al encuentro de Jesús.

En este nivel profundo el juego de equiparaciones es el siguiente: campos dorados=gentes al encuentro, sembrador=Jesús; segadores=los discípulos. Es en esta fase del texto donde adquiere todo su sentido el cansancio del que hablaba el autor cuando, al comienzo, presentaba a Jesús sentado junto al pozo. No se trata del cansancio del camino (primer nivel de sentido), sino del cansancio por el esfuerzo de ayudar a las gentes a salir de su sistema religioso (nivel profundo de sentido). Es una lástima que la traducción litúrgica no haya traducido uniformemente.

El verbo sudar y el sustantivo sudor del v. 38 traducen los términos cansar y cansancio del original. Exactamente el mismo término empleado al comienzo en el v. 6. El alimento de Jesús es una tarea, un trabajo: ayudar a las gentes a salir de un sistema religioso que vela el rostro de Dios. Se trata de la misma tarea, del mismo trabajo que Dios realiza. Jesús lleva así a término la obra iniciada por Dios de querer que los hombres conozcan su verdadero rostro. La voluntad de Dios consiste en que Jesús lleve adelante esa obra. Enviante y enviado están identificados en comunidad de tarea, de trabajo, de cansancio: Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores. Esos otros son el Padre y Jesús.

El texto finaliza con un apunte narrativo del autor. Las gentes del pueblo, desde su experiencia religiosa samaritana y desde el encuentro con Jesús, proclaman que Jesús es de verdad el salvador del mundo.

Comentario. Por imperativo de espacio tiene que ser telegráfico. Samaritano y judío no son conceptos étnicos, sino sistemas religiosos, mediaciones de Dios. Hoy, como entonces, son necesarias las mediaciones religiosas. Hoy, como entonces, tales mediaciones pueden, aun sin pretenderlo, desfigurar o velar el rostro de Dios. Hoy, como entonces, sigue vigente la invitación a salirse del sistema religioso y a encontrarse con Jesús. Por necesarias que sean las mediaciones religiosas, éstas no pueden pretender tener el valor absoluto de Jesús, el don de Dios, el agua viva, el salvador del mundo.

Los esfuerzos de Dios para dar a conocer a los hombres su verdadero rostro no siempre corren parejos con los esfuerzos de las personas que apelan a Dios. Los esfuerzos de Dios, el cansancio de Dios. ¿Habíamos pensado alguna vez en este aspecto de Dios que nos ofrece el cuarto Evangelio?

ALBERTO BENITO - DABAR 1990/19


 

9.- /Jn/04/16-18

Los exegetas discuten el verdadero significado de los v. 16-18. ¿Habla Jesús de la problemática vida privada de la mujer, que aparecería así como "una mujer con pasado", con lo que resultaría ciertamente extraño que Jesús no hiciera ninguna observación al respecto ni entrase para nada en el asunto, contentándose con la simple consignación de unos hechos, o los versículos tienen más bien un sentido simbólico y tipológico? (...) Es un tipo, pero no de una mujer lastimosamente depravada, que vive en el máximo desorden matrimonial, sino un símbolo del samaritanismo, una personificación de la comunidad samaritana. Los cinco maridos no son los hombres con los que la mujer ha cohabitado, tampoco el sexto varón es un personaje real. "Se trata más bien de una alusión transparente y simbólica al pasado y al presente de la comunidad religiosa samaritana. Según 2R 17,21ss, el rey asirio Sargón, tras la conquista de Samaría (722 a.C.) se llevó a los habitantes, asentando en su lugar a parte de cinco pueblos diferentes de la parte oriental de su imperio, los cuales siguieron adorando en su nuevo hogar a sus cinco dioses antiguos" (Strathmann). El sexto hombre sería, según ello, la acogida suplementaria del culto de Yahveh, que como tal no era el culto debido y, por tanto, era un culto ilegítimo. "Más bien se hablaría de la situación religiosa de los samaritanos bajo la imagen del matrimonio, tan frecuente en el profeta Oseas". Resultado: "La mujer con sus relaciones matrimoniales no es, pues, más que una figura simbólica, a la cual el evangelista ha conferido a medias la vida de un personaje concreto".

EL NT Y SU MENSAJE - EL EVANG. SEGUN S. JUAN. 04-1ª - HERDER BARCELONA 1983.Pág. 319 s


 

3-10.

Para todos los sedientos: hay una solución definitiva. No es el pozo de Jacob, que es viejo y que se agota. La solución definitiva es hacer un nuevo pozo y meterle dentro; la solución definitiva es beber del agua de Cristo. La solución definitiva es Cristo. Cristo es el Moisés perfecto, que va a sacar nueva agua de su roca para saciar toda la sed del mundo.

La página del evangelio es bellísima y sugerente, llena de sentido. ¿A qué atendemos más: a la sed o al agua, a la mujer del cántaro o al hombre que pide de beber? Ese hombre cautiva, tiene sed y ofrece agua, está cansado y libera de las cargas, pregunta cosas y lo sabe todo, parece un extraño y se mete en el corazón. En él se concentra toda la sed del mundo, todos los deseos y los interrogantes de la mujer; pero en él están todas las respuestas y todos los manantiales.

Lo único que se necesita es acercarse a él, o dejar que él se acerque a nosotros, y acogerle y pedirle. El no se impone, se ofrece: «Si conocieras el don de Dios», si supieras, si quisieras...

CARITAS - RIOS DEL CORAZON - CUARESMA Y PASCUA 1993.Pág. 70


 

11. DESEO/BUSQUEDA  SATISFACCIÓN/FRUSTRACIÓN

¿La sed? ¡No la conozco! Sí, el hombre de hoy muere muchas veces de no tener sed. Sus deseos son demasiado rápidamente satisfechos. Su vida transcurre sin un objetivo. Sus aspiraciones están a ras del suelo. Y nos quedamos perfectamente satisfechos con aguas estancadas. Pero entonces, ¿por qué ese deseo que renace sin cesar en nosotros? ¿Por qué esa impresión de vacío? "¿Por qué nos has hecho ir a Egipto? ¿Para hacernos morir de sed con nuestros hijos y nuestros rebaños?". "Si conocieras el don de Dios, él te daría agua viva". Si conocieras... Deja, pues, que ahonde en ti la sed que vanamente intentas engañar, y descubrirás la esperanza insondable. Ahonda tu deseo, ya que la vida está en las profundidades. No mires a la superficie, pues jamás soñarás lo bastante alto: Dios ha soñado antes que tú. Deseó durante seis días, antes de decidir que la obra de su corazón fuera el hombre modelado a partir del polvo de la tierra. "Si me hubieras pedido de ese agua, dice Dios, te habría dado agua viva". Dios sueña por ti, sueña con un futuro. Dios tiene los locos deseos de la juventud. Imagina que va a cambiar el mundo, y el mundo se transforma. Hermano, déjate agarrar por una renovación que no prescinde del pasado. Has tenido cinco maridos, pero es a ti a quien se revelan los secretos del Reino.

Déjate sumergir en la sed. Desear es ya nacer a otra cosa. Déjate abrir a lo que Dios quiera hacer de ti. Dios no está encerrado en el círculo de lo que nosotros llamamos "realidad". Para él todo puede ser deseado aún. Ni Garizim ni Jerusalén pueden contenerlo, pues nadie puede contener el agua que brota, y Dios se encuentra en el brocal del pozo. 

..........

El agua de la roca es la gracia de Cristo que calma la sed del hombre. Pero Pablo previno a los cristianos: la apertura a la gracia supone una verdadera sed, una búsqueda incansable de Dios. Ni los privilegios judíos ni los sacramentos cristianos constituyen en sí un seguro de salvación.

DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL - CUARESMA Y TIEMPO PASCUAL - SAL TERRAE/SANTANDER 1989.Pág. 54


 

DOMINGO 3 DE CUARESMA

Los evangelios "bautismales" del ciclo A

En la organización de los evangelios dominicales de Cuaresma, cada ciclo tiene sus características peculiares. El de este año, el ciclo A, presenta durante tres domingos unos pasajes, no de Mateo, sino de Juan, que quieren prepa­ramos a la Pascua por medio de un camino "catecumenal".

Después de las tentaciones de Jesús en el desierto (domingo 10) y de su transfiguración (2°), los domingos del 3° al 5° nos ofrecen tres pasajes "bautismales": el agua viva ofrecida a la mujer samaritana junto al pozo, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro. Pasajes de claro contenido cristológico, con una revelación progresiva hasta llegar al "yo soy": Jesús como Agua viva, como Luz y como Vida, tres conceptos muy de Juan y muy propios del camino de iniciación cristiana, que tradicionalmente han servido para motivar el camino bautismal de los catecúmenos o también de la comunidad cristiana en su recorrido cuaresmal hacia la Pascua.

La Palabra de Dios, en las lecturas, es la que mejor nos va guiando en nuestro camino cuaresmal-pascual. Hoy, además, se da la coincidencia del tema de la sed y del agua tanto en la primera lectura como en el evangelio, aunque cada una de ellas lo haga siguiendo su propia organización interna.

 

Éxodo 17, 3-7. Danos agua para beber

En el repaso de la historia de la salvación que hacemos en las primeras lecturas de los domingos de Cuaresma, después de recordar el domingo pasado a Abrahán, hoy se nos presenta a Moisés, el gran líder que sacó al pueblo israelita de Egipto y lo condujo a través del desierto hasta las puertas de la tierra prometida.

La página de hoy nos presenta un episodio muy agitado de rebelión y pro­testa del pueblo: episodio que ha quedado en la historia de Israel como "el día de Meribá y Massá en el desierto". Massá significa "prueba" y Meribá, "protesta". El cansancio del camino por el desierto, la pertinaz sequía y la sed hacen que protesten contra Moisés: le echan en cara que les ha traído a morir al desierto. Moisés, cansado también él de soportar a ese pueblo, acude a Dios, y consigue el agua deseada, para las personas y el ganado, golpeando la roca que Dios le señala.

La conclusión no se sabe bien si es una afirmación o una pregunta dubitante: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?".

El salmo invita, por una parte, a los creyentes a elevar alabanzas y vítores el Señor, porque "él es nuestro Dios y nosotros su pueblo". Pero también advierte: "no endurezcáis vuestros corazones como en Meribá, como el día de Massá... cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras".

 

Romanos 5, 1-2.5-8. El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado

Esta vez parece que la página de Pablo que leemos se refiere más bien al evangelio que va a seguir, sobre todo por la afirmación sobre el Espíritu Santo de Dios que se derrama en nuestros corazones.

Pablo, en el capítulo en que compara al primer Adán con el segundo y definitivo, resalta la salvación que nos ha venido de Cristo. Por medio de él y de su entrega pascual, y precisamente cuando todavía éramos enemigos de Dios y pecadores, estamos en paz con Dios y gozamos de la esperanza de su gloria. Esa es la "prueba de que Dios nos ama" y, sobre todo, de que "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado".

 

Juan 4, 5-42. Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna

El episodio del diálogo de Jesús con la mujer samaritana junto al pozo de Siquem es realmente expresivo y rico en sugerencias.

(El pasaje del diálogo con los apóstoles no es que se tenga que suprimir. El Leccionario lo pone entre corchetes, no porque no es importante o porque es una digresión superflua. Esos versículos contienen ideas interesantes en la teología de Juan y para la comprensión del episodio. Si se "pueden" suprimir es para simplificar un poco el mensaje de la lectura, que tiene también buen sentido suprimiendo ese párrafo).

Jesús dialoga con gran pedagogía, consiguiendo que la mujer "entre en sí misma" ; y se dé cuenta de su situación. Habla con ella del agua viva, de los sucesivos maridos que ha tenido, de la venida del Mesías, del culto que agrada a Dios... La mujer, hasta cierto punto sincera consigo misma ("no tengo marido"), se abre a la fe y luego se convierte en apóstol de Cristo entre sus paisanos.

 

Cristo, fuente de agua viva

Es una hermosa coincidencia que este año, a la escena de la mujer sedienta de Samaría, corresponda la lectura del pueblo sediento del desierto, con respuesta de Dios a los dos.

La respuesta es Cristo. Cristo se revela, a lo largo de las páginas del evangelio, con múltiples nombres y definiciones: luz, camino, puerta, pastor, profeta, maestro. Aquí entra en juego la expresiva metáfora del agua viva.

Ya humanamente el agua tiene no sólo utilidades muy ricas, sino también simbolismos religiosos muy sugerentes. El agua sacia la sed, purifica, hace fecundos los campos..., y por eso se convierte en símbolo de la pureza y de la vida misma.

Pero aquí Jesús anuncia otra agua más importante. No un agua superficial, sino una que quita eficazmente la sed. Como luego hará con el pan y con la luz y la vida. Y esa agua es él mismo. El "yo soy" del evangelio de Juan lo vamos a escuchar en varias claves durante estos días, para que nos conven­zamos de que Cristo es la respuesta de Dios a todas las clases de sed que hay en la humanidad y toda búsqueda de luz y de vida.

Otras veces este simbolismo del agua se refiere al Espíritu Santo. Como cuando Jesús, en la fiesta de las Tiendas, proclamó: "si alguno tiene sed, venga a mí y beba... De su seno correrán ríos de agua viva. Esto lo decía (apostilla el evangelista Juan) refiriéndose al Espíritu, que iban a recibir los que creyeran en él " (Jn 7, 37-39).

 

El misterioso camino de la fe

Jesús ofrece un voto de confianza a las personas. A Pedro, a pesar de sus deficiencias y fallos. A los apóstoles, a pesar de su cortedad de miras y su cobardía. Aquí, a la mujer samaritana.

Es un camino misterioso el que conduce a esa mujer a la fe. Le interpela un judío, cosa inusual en la época. Un judío sediento que ha ido al pozo sin ningún recipiente. Una persona que, a partir de la vida de ella, que él parece conocer, consigue dialogar con ella. Jesús sabe situar a las personas en su justo lugar, y desde donde están conducirlas hacia donde él quiere. Al ciego le conducirá de la luz de los ojos físicos a la Luz que es él mismo. A los que se sacian con la multiplicación de los panes, a enterarse del Pan que les va a dar él, al Pan que es él mismo. A la familia de Lázaro, desde la recuperación de la vida humana hacia la Vida que es él mismo.

Se repite el "yo soy" en el evangelio de Juan: "yo soy, el que contigo habla". Lo escucharemos estos tres domingos, porque también son afirmaciones muy expresivas de la fe cristiana: Cristo "es" el agua viva, "es" la luz verdadera, "es" la vida eterna.

En el prefacio se hace un comentario de la escena evangélica: Jesús, "al pedir agua a la samaritana, ya había infundido en ella la gracia de la fe, y si quiso estar sediento de la fe de aquella mujer, fue para encender en ella el fuego del amor divino".

 

Liturgia muerta y liturgia viva

Uno de los temas que salen en la conversación de Jesús con la mujer es dónde hay que rendir culto a Dios: ¿en Garizim, el "monte santo" para los samaritanos, monte al pie del cual se encuentra el pozo de Siquem? ¿o en el templo de Jerusalén, como pretenden los judíos?

Jesús da una de sus clásicas respuestas. Parece que relativiza el culto en cuanto el lugar donde se realiza, o los ritos, o el templo donde sucede, y afirma que el culto que agrada a Dios es un culto "en espíritu y en verdad".

 

Ciertamente Jesús no reniega del culto, de los ritos, de las oraciones, del templo como lugar de oración. Lo demuestra a lo largo del evangelio. Lo que sí quiere es que ese culto sea "en espíritu y en verdad", no consistente sólo en ritos exteriores, en una actitud que se pudiera tachar de "formalista" o de "ritualista", sino que implique lo más interior de la persona. Que la alabanza a Dios no esté sólo en los labios, sino en el corazón. Que los ritos externos (sacrificios, ofrendas, incienso) correspondan a los sentimientos y actitudes más profundas de la persona.

También nosotros podemos recoger la lección. Porque la liturgia, por ser un ritual repetido, corre siempre el peligro de la rutina o del ritualismo. Nuestra oración, nuestra Eucaristía, deben tener una estrecha relación con nuestra vida fuera de la celebración, no deben quedar "secuestradas" en la iglesia, sino traducirse después claramente en nuestro estilo de vida.

 

¿De qué tenemos sed?

Nos podemos ver fácilmente reflejados en la historia del pueblo y en la situación personal de la samaritana.

El pueblo de Israel estaba cansado y sediento. Ya quedan lejos el entusiasmo primero al salir de Egipto y los proyectos optimistas sobre la tierra prome­tida. Ahora se dan cuenta de que entre Egipto y la tierra prometida está el desierto, lleno de fatigas y peligros y sequía.

También la mujer sedienta que acude al pozo es una imagen patética, repre­sentativa de la situación de la humanidad. Tiene sed, y no sólo de agua, sino

de felicidad: la está buscando y no está satisfecha. Ya ha tenido cinco maridos. Es buen retrato de una humanidad que busca, que tiene sed, que no sabe bien a qué pozos acudir a por agua, que se hace preguntas profundas y no encuentra soluciones satisfactorias. En ambos casos Dios les da agua para su sed.

También Pablo dice, en la 2a lectura, cómo sale a nuestro encuentro el amor del Padre que se nos da por su Espíritu en lo más profundo de nuestro ser, el amor que se nos ha manifestado sobre todo en ese Cristo Jesús que ha muerto por nosotros, a pesar de que no nos lo merecíamos. Estamos envueltos en el amor de Dios.

En nuestra vida también hay momentos en que tenemos sed y sufrimos de los inconvenientes del desierto. Como a Israel, Dios nos da también el agua que puede saciar esa sed, si queremos. Y podremos decir, sin interrogantes, sino con convicción: "el Señor está en medio de nosotros".

Cristo nos alcanza, no sólo en el templo, sino en la vida misma, allí, junto al pozo, donde sentimos la sed y buscamos sentido para nuestra vida. La mujer de Samaría es un símbolo de tantas personas en búsqueda. Y también a nosotros nos dice Cristo: "el que beba del agua que yo le daré...".

Todos tenemos sed: sed de verdad, de felicidad, de amor, de vida. Es bueno que sintamos sed. Sería una pena que no sintiéramos sed de nada. Entonces no andaríamos en búsqueda: el que no tiene sed, no busca fuentes de vida, el que lo sabe todo no pregunta, el que se cree un santo, no pide perdón, el que se siente rico, no pide nada. El que tiene todo eso, ¿para qué necesita la Pascua y la salvación?

Si nos vemos reflejados en ese pueblo que camina fatigosamente por el desierto o en esa mujer que acude al pozo con su cubo, podremos entrar dentro de nosotros mismos y situarnos ante Dios en la actitud justa: "como tierra reseca, agostada, sin agua", como dice el salmo 142.

Y en vez de ir buscando aguas no verdaderas en otros "pozos" que nos pueden parecer apetecibles, le pediremos en esta Pascua, haciendo nuestras las palabras de la buena mujer: "Señor, dame esa agua".

Si tenemos esa experiencia podremos también imitara Cristo en otro aspecto: nos sentiremos movidos a ayudar a otros a que se den cuenta de esa sed que tienen y acompañarles al manantial del agua verdadera y profunda, Cristo Jesús.

JOSE ALDAZABAL, DOMINGO CICLO A

  

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO III DE CUARESMA CICLO A 2026

 “UN MANANTIAL QUE BROTA HASTA LA VIDA ETERNA”

   

01.- A TI LEVANTO MI ALMA (Salmo 24) (Francisco Palazón)

A TI LEVANTO MI ALMA

DIOS MIO EN TI CONFIO

PUES LOS QUE ESPERAN EN TI

NO QUEDARÁN DEFRAUDADOS

PUES LOS QUE ESPERAN EN TI

NO QUEDARÁN DEFRAUDADOS.

 

1.- Enséñame tus caminos

instrúyeme en tus sendas.

Haz que camine con lealtad

porque Tú eres mi Dios y Salvador.

 

2.- Recuerda Señor que tu ternura

y tu misericordia son eternas.

Por tu inmensa bondad no te acuerdes

de mis pecados de juventud.

 

02.- COMO EL CIERVO AL AGUA VA (Alejandro Mejía)

Como el ciervo al agua va

Vamos hacia ti, Señor

Pues de ti tenemos sed

Fuente del eterno amor.

 

Caminamos hacia ti

Con alegre cantico

Hoy venimos a tu altar

Para amarte más, Señor.

 

¿Quién escucha mi gemir?

Y sé dónde está tu Dios

El Señor se encuentra aquí

En la voz de júbilo.

 

Ya mi llanto ha de cesar

El Señor es Salvador

Cuando tenga que sufrir

En mi pensaré, Señor.

 

Gloria al Padre eterno

Gloria al Hijo redentor

Gloria al Espíritu

Que nos une en el amor.

 

Ven Señor, Maranatha

Amén, Aleluya

Ven Señor, Maranatha

Amén, Aleluya.

 

03.- SI VIENES CONMMIGO (Cesáreo Garabain)

SI VIENES CONMIGO Y ALIENTAS MI FE,

SI ESTÁS A MI LADO ¿A QUIÉN TEMERÉ?.

(BIS)

 

1.- A nada tengo miedo, a nadie he de temer,

Señor, si me protegen tu amor y tu poder.

Me llevas de la mano, me ofreces todo bien.

Señor, Tú me levantas si vuelvo a caer.

 

2.- ¡Qué largo mi camino! ¡qué hondo mi dolor!

Ni un árbol me da sombra ni escucho una canción.

¿Será que a nadie puedo mirar ni sonreír?

Señor, Tú sólo quedas, Tú sólo junto a mí.

 

3.- En cosas que se mueren yo puse el corazón.

Fue tierra mi tesoro, fue vana mi ilusión.

En cosas que se mueren me voy muriendo yo,

Tú sólo vives siempre, Tú sólo, mi Señor.

 

04.- SEÑOR, MIRAME (Brotes de Olivo)

Dios espera en el altar,

vamos todos hasta Él,

llevemos nuestras sonrisas,

la inquietud, nuestra hambre y nuestra sed.

 

Dios, sobre todo es amor,

quiere nuestra salvación,

que juntos nos salvemos

para ir de la mano hasta Dios.

 

Al entrar en la casa de Dios,

libre de rencores he de entrar,

llevar el alma tranquila

y pensar que al salir más he de amar.

 

ÉSE ES CRISTO, ESE ES DIOS;

ÉSE ES CRISTO, NUESTRO DIOS. (2)

 

Vengo a tu altar porque tengo sed de ti,

porque tu mirar a mi alma da la fe.

Mírame, Señor, no dejes de mirar

y mi alma contigo irá, se salvará.

 

Dios espera en el altar,

vamos todos hasta Él,

llevemos nuestras sonrisas,

la inquietud, nuestra hambre y nuestra sed.

Dios, sobre todo, es amor,

quiere nuestra salvación,

que juntos nos salvemos

para ir de la mano hasta Dios.

 

Al entrar en la casa de Dios,

libre de rencores he de entrar,

llevar el alma tranquila

y pensar que al salir más he de amar.

 

ÉSE ES CRISTO, ESE ES DIOS;

ÉSE ES CRISTO, NUESTRO DIOS.  (2)

 

05.- TRAEMOS A TU ALTAR

TRAEMOS A TU ALTAR CON EL VINO Y EL PAN

NUESTRA OFRENDAS.  TRAEMOS A TU ALTAR

CON LOS HOMBRES SU AFÁN Y SUS PROBLEMAS.

 

1.- Con los hombres que trabajan el pan con sudor ofrecemos nuestro esfuerzo;

por los hombres que no tienen trabajo ni pan, te pedimos el sustento.

 

2.- Con los hombres cuyas vidas son fruto de bien ofrecemos nuestra entrega;

por los hombres cuyas vidas son pena y dolor, que sepamos estar cerca.

 

06.- A TU MESA MME ACERCO

A TU MESA ME ACERCO A RECIBIR A COMPARTIR

MI JESÚS TU ALIMENTO;

POR MI FUERZA SOY MUY FELIZ

OH SEÑOR EN MI TE SIENTO.

 

Hay que mi caminar este junto a ti

Haz que coma tu pan y que habites en mí

El agua que tú das calmara tu sed

Es divino manjar que aviva mi fe.

 

Nada me faltará; si tu estas en mi

Con mi Dios quiero estar esta; para yo ser feliz

Yo confío señor que me llamará

Si decae el amor; que me inclina hacia ti.

 

07.- SOLO TU

1.- Solo Tú eres mi plenitud,

eres mi apoyo, mi fuerza y mi luz,

eres mi vida y mi juventud,

eres mi gozo y mi cruz.

 

SOLO TÚ ERES TODO MI BIEN,

SOLO TÚ, SOLO TÚ.

SOLO TÚ ERES MI PLENITUD

SOLO TÚ, SOLO TÚ.

 

2.- Samaritana siempre con sed

cuando en la tarde abrasaba el calor

pero me diste un día a beber

del manantial de tu amor.

 

3.- Siento a mi lado tu palpitar

por el camino que va hacia Emaús,

das un sentido a mi caminar,

mi Salvador eres Tú.

 

08.- DONDE VAS SAMARITANA (Cesáreo Garabain)

¡DONDE VAS SAMARITANA, CON TU CANTARO DE AMOR?

VOY DE PRISA EN LA MAÑANA QUE AGUARDANDO

ESTA EL SEÑOR (2V).

 

1.- En su frente fresca y clara quiero beber mi felicidad

voy buscando el agua viva en mi sed de eternidad.

 

2.- Rojo cántaro vacío, mi corazón quiere rebosar de ese amor

que tanto ansío, de esa paz que quiero hallar.

 

3.- Quien esté triste y cansado puede beber de su manantial

Que Jesús está sentado esperando en el brocal.

 

09.- SAMARITANA (Olivar)

La tarde era un puñado                    
De luz y de sudores,
El sol llegaba fuerte
Y Jesús sintió sed.

Él llegaba cansado
De andar por los caminos
Y una mujer del pueblo                  
Le pidió de beber.

ERA SAMARITANA
Y NO SABIA DONDE ESTABA
EL REMEDIO PARA LA SED
ERA SAMARITANA
Y NO SABIA QUE JESÚS
ES EL CAMINO HASTA LA FE.


Jesús le dijo aquella
Que le negaba el agua,
Si tú me conocieras
No tendrías más sed.

Por qué el tiempo se acerca
En que toda la gente
Para calmar sus ansias,
Beberán de mi ser.

Era samaritana...

Su vida estaba turbia
Y se estaba dando cuenta,
Que aquel con quien hablaba
Veía en su interior.

Se fue corriendo al pueblo
Y le dijo a los vecinos
En un hombre sediento
Encontré al salvador.

Era samaritana...

 

10.- EL AGUA VIVA (Brotes de Olivo)

Al pozo de Jacob llegó un día el Señor,

su cara empapada en sudor,

sus labios resecos de sed;

junto al brocal descansó.

 

Se acerca por el camino

una samaritana y al llegar al pozo,

Jesús exclama:

 

“Dame agua buena mujer,

tengo sed, tengo sed, tengo sed. (2)

 

"No entiendo que siendo judío

te atrevas al pozo a venir,

tu pueblo es impuro, es judío,

no sé qué decir".

 

"Si supieras quién pide agua,

más bien tú le pedirías.

 “Yo podría darte el a---gua viva:

 

con mi agua no tendrás más sed,

no tendrás, no tendrás

no tendrás más sed”.

 

"De esa agua dame de beber:

tengo sed, sed de Ti, tengo sed".

 

11.- MADRE DE LOS CREYENTES (Francisco Palazón)

MADRE DE LOS CREYENTES,

QUE SIEMPRE FUISTE FIEL.

DANOS TU CONFIANZA, DANOS TU FE. (2)

 

1.- Pasaste por el mundo en medio de tinieblas,

sufriendo a cada paso la noche de la fe.

Sintiendo cada día la espada del silencio,

a oscuras padeciste el riesgo de creer.

 

2.- La fe, por el desierto a lomos de un asnillo,

la fe cuando en las bodas Jesús se hizo esperar,

la fe cuando pensaban que el Hijo estaba loco,

la fe cuando el Calvario, al borde de acabar.

 

3.- Guardaste bajo llave las dudas y batallas,

formándose el misterio al pie del corazón.

Debajo de tu pecho de amor inagotable,

la historia se escribía de nuestra Redención.

 

12.- TE DAMOS GRACIAS SEÑOR (J.A. Espinoza)

TE DAMOS GRACIAS SEÑOR, DE TODO CORAZÓN,

TE DAMOS GRACIAS SEÑOR, CANTAMOS PARA TI.  (2V)

 

A tu nombre daremos gracias

Porque tu amor y tu lealtad

Te llame y me escuchaste

Aumentaste el valor en mi alma.

 

Te alaban los reyes de la tierra

Porque oyeron la voz de tu palabra

Y en los caminos del señor van cantado

Porque tal vez la gloria del Señor.

 

Camino en medio de la angustia

Me das vida a pesar del enemigo

Tu miras al pobre y al humilde

Grandioso es el Señor.

 

Tiendes tu mano y me salvas

Cumplirás tu favor hacia mí

Señor tu amor es eterno

No abandones la obra de tus manos.