jueves, 24 de septiembre de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXVI T.O. CICLO A - 27 SETIEMBRE 2026

 

DECIR SI A DIOS ES CAMBIAR ENSEGUIDA

 Vino Juan: los publicanos y las prostitutas creyeron en su palabra (Mt 21, 28-32)

 COMENTARIO

 

Mucha de nuestra gente no se explica cómo Jesús alabe a unas mujeres que llevan una mala vida y a la vez sean portadoras de muchas enfermedades. El evangelio no dice: “Les precederán”, sino que dice: “Les preceden”. Jesús no concedía una prioridad teórica a todas las prostitutas. Constaba un hecho: entre sus oyentes, las prostitutas eran las primeras que creían en él y se convertían. ¿Le agradaría más a Jesús si yo fuera un canalla y un sinvergüenza a una persona decente?. Se ve a más de un cristiano chocar con esta dificultad, sobre todo después de un sermón en donde le habían vapuleado. Seguramente no se daban cuenta de que reaccionaban algo así como esos fariseos a los que Jesús dedica la parábola de los dos hijos.

Los dos muchachos reciben la misma invitación. Se trata de un detalle capital: sean cuales fueren nuestra situación y nuestra vida, Dios nos hace la misma llamada fundamental y el mismo ofrecimiento. Pueden parecer grandes las diferencias entre nosotros, pero siempre son superficiales respecto a nuestra opción más profunda decir sí o no a Jesucristo. Cuando los dos hijos oyen: “Ve hoy a trabajar en la viña”, uno dice que sí, pero no va. El otro dice que no, pero “recapacitó”, se arrepintió y fue. Observemos las dos palabras clave: “hoy” y “recapacitó”, y piensen en los que rodeaban a Jesús cuando les decía estas cosas. Él mismo es la invitación de Dios, la invitación más fuerte: “Hoy, escúchenme a mí escuchando a mi Hijo”.

Hasta entonces, algunos creían que le decían sí a Dios, cuando en realidad le decían no; no sabían verdaderamente cómo se dice sí a Dios. En este sentido, los fariseos eran exactamente como las prostitutas. Todos estaban ante la enorme oportunidad de poder finalmente decirle sí a Dios inmediatamente (hoy), les bastaba con escuchar a Jesús.

Las prostitutas se aprovechan enseguida de esta oportunidad mientras que los fariseos no dan ni un solo paso. ¿Cómo explicar una reacción tan diferente?. Todo está en aquel “recapacitó”.  Para decirle sí a Dios hay que empezar por darse cuenta de que es posible decirle que no, que uno está a punto de decírselo. Y no es fácil confesar esto. Hay un peligro que acecha a los mejores, a los que se esfuerzan lo mismo que los fariseos creerse tan al lado de Dios que no se piensa ya en convertirse, en cambiar. Para las prostitutas su no a Dios era tan grande que no vacilaron al ver que podrían decirle si inmediatamente.

Nosotros, ¡el primer hijo! Vamos acumulando los amén... y no nos movemos. Entonces, ¿hay que hacerse publicanos o  prostitutas?. No, sino descubrir que somos pecadores, de una forma o de otra. Cuando uno toma conciencia de ello, tiene ciertas oportunidades de ser el segundo hijo, el del verdadero sí.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Dn 3, 31.29.30.43.42.

Cuanto has hecho con nosotros, Señor, es un castigo merecido, porque hemos pecado contra ti y no hemos obedecido tus mandamientos; pero da gloria a tu nombre y trátanos según tu gran misericordia.

 

ORACIÓN COLECTA

Oh, Dios, que manifiestas tu poder sobre todo con el perdón y la misericordia, aumenta en nosotros tu gracia, para que, aspirando a tus promesas, nos hagas participar de los bienes del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 25-28.

Esto dice el Señor: «Ustedes insisten: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchen, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien su proceder el que es injusto? Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá». 

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 24, 4-9)

 

Recuerda, Señor, tu ternura.

 

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. R.

 

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R.

 

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-11

Forma breve: Flp 2, 1-5 {...]{Hermanos: Si quieren darme el consuelo de Cristo y aliviarme con su amor, si nos une el mismo Espíritu y tienen entrañas compasivas, denme esta gran alegría: manténganse unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obren por rivalidad ni por ostentación, considerando 'por la humildad' a los demás superiores a ustedes. No se encierren en sus intereses, sino busquen todo el interés de los demás. Tengan entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús.} El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. 

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27

Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—, y yo las conozco, y ellas me siguen. Aleluya.

 

SANTO EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué les parece?. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad les digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de ustedes en el Reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no se arrepintieron ni le creyeron».

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Oremos a Dios Padre, que es compasivo y misericordioso, y pidámosle que escuche las súplicas de su Iglesia.

 

1.- Por la Iglesia: Para que el Papa León, los Obispos y Sacerdotes sean fieles guías que promuevan la conversión, la unidad y el testimonio coherente del Evangelio. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los gobernantes y líderes del mundo: Para que trabajen con justicia, busquen la paz y atiendan las necesidades de los más vulnerables. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los enfermos, los que sufren y los alejados de la fe: Para que encuentren consuelo, esperanza y la cercanía de comunidades cristianas dispuestas a acogerlos. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nosotros: Para que nuestras palabras vayan siempre unidas a obras de amor, perdón y servicio generoso hacia el prójimo. Roguemos al Señor.

 

Dios todopoderoso y eterno, acoge las plegarias que hoy te presentamos con fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Dios de misericordia, aceptar esta ofrenda nuestra y que, por ella, se abra para nosotros la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNIÓN 1 Jn 3, 16

En esto hemos conocido el amor de Dios: en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que el sacramento del cielo renueve nuestro cuerpo y espíritu, para que seamos coherederos en la gloria de aquel cuya muerte hemos anunciado y compartido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 28: Jb 1, 6-22; Sal 16, 2-3. 6-7; Lc 9, 46-50

Martes 29: Dn 7, 9-10. 13-14; (o bien: Ap12, 7-12ª); Sal 137, 1-5; Jn 1, 47-51

Miércoles 30: Jb 9, 1-12. 14-16; Sal 87, 10bc-11. 12-13. 14-15; Lc 9, 57-62

Jueves 01: Jb 19, 21-27; Sal 26, 7-8ª. 8b-9abc. 13-14; Lc 10, 1-12.

Viernes 02: Jb 38, 1. 12-21; 40, 3-5; Sal 138, 1-3, 7-8. 9-10. 13-14ab; Lc 10, 13-16

Sábado 03: Jb 42, 1-3. 5-6. 12-16; Sal 118, 66. 71.91. 125. 130; Lc 10, 17-24

Domingo 04: Is 5, 1-7; Sal 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20; Flp 4, 6-9; Mt 21, 33-43.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 21, 28-32.


1.- En el pasaje que comentamos, Cristo quiere convencer a todos los que se escandalizan de su predilección por los pecadores, de que éstos están más cerca de la salvación, si hacen penitencia, que aquellos otros de tan buena reputación que se creen justos (Mt 9. 10-13). Los pecadores, es cierto, se han opuesto a la voluntad de Dios, pero se han arrepentido, como el hijo pródigo, mientras que los que se consideran a sí mismos piadosos servidores de Dios se olvidan de su obligación de amar a los hombres.

Esta parábola va dirigida, por consiguiente, a los que se cierran a la Buena Nueva en nombre de la justicia. En ella se pone de manifiesto el amor de Dios a los que, siendo objeto del desprecio de todos, son capaces de hacer penitencia y de obedecer los mandatos de Dios con más ardor y entusiasmo que los orgullosos y los que se bastan a sí mismos. La parábola es, pues, una apología de la actitud de Cristo hacia los pecadores. (...).

Dios no ha decidido, en un momento determinado de la historia, rechazar a Israel y adoptar a los gentiles, ya que su plan de salvación es, en todo momento, universal. Ni siquiera los escribas y las autoridades judías son excluidas de la salvación, pero el comportamiento de éstos con respecto al Mesías les ha hecho perder la función que hasta entonces desempeñaban en el orden de la mediación. El modo de vivir su "sí" a la Ley les ha hecho decir "no" al Evangelio.

Esto mismo puede aplicarse también a los cristianos. Un "sí" pregonado a los cuatro vientos y que, en realidad, oculta alguna negativa, encierra con frecuencia a los "otros" en un "no", que ya no es lo mismo. Y los profesionales del "sí" dan la sensación a veces de estar tan aferrados a su sistema, que los que dijeron "no" no están dispuestos a cambiar de parecer. Sin embargo, el acceso al Reino sólo es posible en la medida en que los que comenzaron diciendo "no", con el tiempo llegan a descubrir que pueden decir "sí" sin necesidad de renegar del todo de sus anteriores opiniones.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969.Pág. 113 s.


 

2.- Jesús se enfrenta en el evangelio con unas conductas que por religiosas son impenetrables al Evangelio, y ejemplariza otras que, aunque inmorales, sí son asequibles a la revelación del Reino: al Dios nuevo que es JC el Señor.

Jesús no está hablando de la salvación última ni de las colecciones de virtudes heroicas; Jesús habla de la entrada en su Reino aquí, y pone el ejemplo de Juan aceptado por las prostitutas y rechazado por los sacerdotes. Jesús habla de lo que le está pasando a él mismo: va a ser asesinado por los creyentes en su Padre: gentes muy religiosas, pero de muy malos sentimientos.

Nuestra situación es la misma, pero más grande en todo: el judaísmo se coló en la Iglesia, se vistió de Evangelio, pero sigue impenetrable a los sentimientos de Cristo. Pero también Xto y su Reino es más notable aquí, hay muchos hijos que dijeron "no voy" y están trabajando para el Reino; hay muchos señores que van abandonando su "rango" y consolidan muy pegados a sus cruces el Señorío de Cristo.

JAIME CEIDE - ABC/DIARIO - DOMINGO 30-9-1990/Pág. 74.


 

3.- En el evangelio de hoy y en el de los dos próximos domingos vamos a leer tres parábolas de Jesús dirigidas todas ellas "a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo". Tienen en común el hecho de que Jesús se ve rechazado por los notables del pueblo, aquellos que deberían haberlo aceptado desde el principio. En estas notas al evangelio de hoy vamos a fijarnos en primer lugar en la parábola y luego en sus aplicaciones.

 

1.- De entrada, Jesús invita a sus interlocutores a juzgar lo que va a proponerles ("¿qué os parece?") y la interpelación se repite de nuevo al final ("¿Quién de los dos...?"). Los dos hijos tipifican los dos grandes grupos en que se dividía el pueblo de Israel: los "justos" y los "pecadores", pero ambos son considerados como hijos y son objeto del amor del Padre, al tiempo que tienen también necesidad de perdón. La parábola describe sus actitudes contrarias. En primer lugar, la del que es considerado pecador: su respuesta cortante ("no quiero"), que muestra la desobediencia al deber más importante para con los padres, hace que los oyentes de Jesús lo caractericen como tal; pero éste es capaz de arrepentirse y hacer la voluntad de su padre. La segunda actitud -el segundo hijo caracteriza a aquellos que se creen "justos"- sería la de los que dicen y no hacen; los que en el momento decisivo no obedecen.

Toda la fuerza de la parábola está en el hacer o el dejar de hacer, que es lo que en definitiva cuenta ante Dios.

 

2.- Las palabras de Jesús ("os aseguro...") se dirigen a los notables del pueblo diciéndoles que ellos son los que dicen y no hacen, que externamente son piadosos pero que en realidad no cumplen la voluntad de Dios. En cambio, "los publicanos y las prostitutas", considerados como personas cuya conversión era imposible a causa de su clase de vida, sustituyen a los primeros en el camino hacia el Reino.

A esta primera aplicación de la parábola se añade otra, aplicando el hecho de que los pecadores aceptan la predicación del Reino y los justos la rechacen a una situación histórica muy concreta e importante: la predicación de Juan Bautista. Los que creyeron en él y manifestaron con hechos concretos su conversión -como el primer hijo- se encuentran ahora dispuestos para aceptar a Jesús. Los que no se tomaron seriamente al Bautista van experimentando un endurecimiento que les impide convertirse incluso después "de ver esto", es decir, el cambio que con ocasión del Bautista y sobre todo de Jesús, experimentan los considerados pecadores. A lo largo de todo el texto -tanto de la parábola como de las aplicaciones- se dan continuas referencias en tono polémico hacia aquellos que no quieren aceptar la predicación de Jesús y se escandalizan del Evangelio.

J. ROCA - MISA DOMINICAL 1981/18

 

DOMINGO 26 DEL TIEMPO ORDINARIO

-1-

 

Dijo: "voy", pero no fue

La lección que nos da la Palabra de Dios hoy, empezando por la lectura profética y el salmo, es que no basta decir cosas. No basta la intención. Además, hay que hacer lo que se dice. A un político no se le aplaude sólo por sus intenciones o sus promesas en época electoral. Luego se espera que cumpla lo que ha dicho. Los fariseos recibieron a menudo reproches de Jesús en esta dirección. ¿Y nosotros?.

 

Ezequiel 18, 25-28. Cuando el malvado se convierte de su maldad, salva su vida.

El profeta compara la conducta del justo y del malvado, y su responsabilidad respectiva, ante la dura experiencia del destierro y la destrucción de Jerusalén.

Si uno es justo, pero luego "se aparta de su justicia, muere por la maldad que cometió". Si uno es malvado, pero "se convierte de la maldad, él mismo salva su vida". Al justo se le pide que persevere en el bien. Al malvado, que se convierta. El mensaje del profeta es esperanzador: invita a todos a confiar en la bondad y el perdón de Dios. Cada uno es responsable de sus actos y no puede escudarse en el grupo al que pertenece. Por eso el salmo recoge una actitud de confianza: "recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna", y le pide: "no te acuerdes de los pecados de mi juventud". El salmista pide con humildad: "Señor, enséñame tus caminos".

 

Filipenses 2, 1-11. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

La carta a los Filipenses, que comenzamos a leer el domingo pasado, contiene unos consejos muy propios de Pablo, a la hora de edificar una comunidad fraterna que vive unida en el amor. Él quiere que los cristianos tengan "entrañas compasivas" y "un mismo amor y un mismo sentir", sin rivalidades.

Les da consignas muy concretas de humildad para con los otros, pero, sobre todo, les propone el mejor ejemplo, Cristo Jesús, que "no hizo alarde de su categoría de Dios" y se rebajó hasta la muerte, entregándose para la salvación de todos: "tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús". Aquí Pablo nos reproduce un "himno pascual" que seguramente era anterior a él y que tal vez cantaba la comunidad: el himno que nosotros rezamos cada sábado en vísperas.

 

Mateo 21, 28-32. Recapacitó y fue.

Jesús, que ya ha llegado a Jerusalén, tiene delante a los "sumos sacerdotes y ancianos del pueblo", o sea, a miembros insignes de Israel, orgullosos de su pertenencia al pueblo elegido de Dios. Está creciendo por momentos la tensión con ellos. Ha expulsado a los mercaderes del Templo y ha pronunciado la maldición sobre la higuera estéril, símbolo de Israel.

Con una parábola muy sencilla y expresiva (propia del evangelio de Mateo) les echa en cara la hipocresía que muchas veces reina en sus actitudes. El hijo que dijo que no, que no iría a trabajar da la viña, pero luego fue. Y el que dijo que sí, que iba, pero luego no fue. En este segundo es donde "retrata" Jesús a las clases dirigentes de Israel. Los contrapone a los publicanos y prostitutas, que tienen mala fama, pero muchos de ellos han sabido acoger el mensaje de Juan el Bautista (y ahora, el suyo, el de Jesús).

 

Consignas para una comunidad unida

Las comunidades del tiempo de Pablo, como las de ahora, tenían dificultades para vivir en unión. También en Filipos había desavenencias, discordias, rivalidades, intrigas por ser más que los demás. Era una comunidad normal, como las nuestras. No inventamos nada. Por eso nos viene bien leer esta exhortación de Pablo, que hoy nos repite a nosotros su deseo de que tengamos "entrañas compasivas" con los demás hermanos, y "un mismo amor y un mismo sentir".

Son siempre actuales las consignas que él da a los de Filipos. Algunas son humanas, de convivencia civilizada: "dejaos guiar por la humildad y considerar siempre superiores a los demás". La mayor parte de nuestros disgustos personales y de las tensiones comunitarias se deben a nuestro orgullo: nos creemos superiores a los demás, y por eso nos damos tan fácilmente por ofendidos cuando los demás pasan por encima de nosotros o no demuestran apreciar lo que hacemos. Es una consiga, la de "considerar superiores a los demás", que no es muy popular en nuestros tiempos ni en la sociedad civil ni en la familiar ni en la eclesial.

Pero hay otras motivaciones sobrenaturales: "nos une el mismo Espíritu". La motivación principal que Pablo da a los Filipenses -está en la segunda parte de la lectura, que convendría leer entera- es la de que hemos de imitar a Cristo Jesús en su entrega pascual: "tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús". ¿Cuáles fueron estos "sentimientos" de Jesús? Pablo los describe siguiendo el "himno pascual", que en pocas líneas expresa el misterio de la muerte y resurrección, de la humillación y la glorificación de Jesús: se despojó de su rango, no hizo alarde de su categoría de Dios, se rebajó hasta la muerte, y una muerte de cruz, la máxima humillación pensable en la época.

Que es exactamente la actitud contraria de los que se creen superiores a los demás y hacen valer sus derechos. La muerte de Cristo no terminó en el sepulcro: porque Dios "lo levantó sobre todo... de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble...". Pablo no cita este himno para alabar a Jesús, sino para proponerlo como modelo a la comunidad en su vida fraterna, que muchas veces supone saber "rebajarse" y "no hacer alarde de categorías".

Cada Eucaristía nos une a Cristo, pero también es una auténtica escuela de fraternidad comunitaria. La petición del Padrenuestro (perdónanos como nosotros perdonamos), el gesto de paz que nos damos con los más próximos (como representantes de todos los que luego trataremos en la vida), la fracción del pan (para expresar que "compartimos" al mismo Cristo): todo eso nos recuerda que el "podéis ir en paz" del final no es punto de llegada, sino más bien de partida hacia una vida coherente con lo que hemos celebrado.

 

Responsables de los propios actos

A veces la Palabra de Dios nos invita a considerar el aspecto comunitario, social, de nuestros actos. Pero hoy es la responsabilidad personal lo que destaca. Una primera tentación de los israelitas, sobre todo en un período tan triste como el que vivió Ezequiel, con el destierro y la destrucción de Jerusalén, era la de echar la culpa a Dios: "comentáis: no es justo el proceder de Dios". El profeta invalida esta acusación: "¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto?".

La segunda tentación, que no aparece en la lectura de hoy pero sí en otras, es la de culpar de nuestros males a la comunidad o a los antepasados. Con facilidad podemos quedar tranquilos echando las culpas a este mundo, a la sociedad que nos rodea, a las estructuras, a las estadísticas. Ciertamente nos influye el ambiente, y esta influencia puede ser fuerte, tanto en bien como en mal. Pero difícilmente nos quita la libertad hasta el grado de poder decir que no tenemos culpabilidad en lo que hacemos mal o mérito en lo que hacemos bien. Normalmente queda un margen de libertad, y es cada uno quien decide. Dios no castiga a nadie por las culpas cometidas por otros.

 

No el que dice... sino el que hace

El evangelio nos orienta también en otra dirección que se puede decir que es consecuencia de la primera: no bastan las palabras, lo que cuenta son los hechos. Los destinatarios de la parábola de Jesús fueron en primer lugar las clases dirigentes de los judíos, que creían que con pertenecer al pueblo elegido de Dios ya estaba todo conseguido. Los describe Jesús en la persona del hijo que dijo demasiado alegremente "sí", pero luego no obedeció. No han acogido el mensaje del Bautista y tampoco el de Cristo.

Esta parábola va a ir seguida por otras dos, que escucharemos los domingos próximos: la viña que el dueño tiene que arrendar a otros, y el banquete festivo al que tiene que invitar a otros, ante el rechazo de los primeros invitados. Las tres muestran una clara denuncia por parte de Jesús: el pueblo elegido no ha sabido ver el día de la gracia, no ha sabido acoger al Enviado de Dios. En concreto, critica la hipocresía de los fariseos, que cuidaban la fachada pero no los contenidos de su fe. No les debió gustar nada a los dirigentes del pueblo que Jesús los comparara con los pecadores públicos a los que ellos despreciaban: "los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios".

Pero no nos tendríamos que escudar en que Jesús hablaba para los fariseos. Hablaba también para nosotros, si tenemos las mismas actitudes que ellos. La pregunta es para nosotros también: ¿en cuál de los dos hijos nos vemos sinceramente reflejados? Es fácil cuando estamos en la iglesia, cantar cantos al Señor, o contestar "amén" a oraciones y propósitos. Pero luego esa fe, ¿se traduce en obras? Aquí quedan desautorizados los que exteriormente guardan las formas (están bautizados, han hecho la primera comunión, se han casado por la Iglesia, van a misa los domingos, llevan una medalla al cuello) pero luego, en la vida, su estilo de actuación no se parece en nada a lo que dicen creer.

En otros lugares dice Jesús: "No entrará en el Reino de los cielos aquel que dice Señor, Señor, sino el que cumple la voluntad de mi Padre del cielo", "el que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre", el que "edifica sobre roca es el que oye estas palabras y las pone en práctica".

Las declaraciones, las promesas y los manifiestos cuestan muy poco. Lo que cuesta es actuar en coherencia. Decir "sí" (en liturgia, "amén") es sencillo. Palabras como "comunidad", "democracia", "justicia", pueden llenarnos la boca. Pero luego ¿se reflejan en nuestro modo de vivir? De lo que se trata es de armonizar la vida con la fe. En la carta de Santiago se dice expresivamente que "la fe, si no tiene obras, está muerta por dentro". Esto nos va bien de un modo especial a los que tenemos la misión de "hablar", no vaya a ser que merezcamos la grave acusación de Jesús con respecto a los fariseos: "haced lo que ellos dicen, pero no hagáis lo que hacen, porque no hacen lo que dicen".

 

El hijo que dijo "no"

El que dijo "no" representa a tantas personas que también hoy en día pueden sentir momentos de rebeldía: rebeldía contra la autoridad paterna, o contra la tradición, o contra la Iglesia, o contra Dios mismo tal como ellas lo ven.

Un joven que ha crecido en una familia cristiana luego es sometido a influencias externas que son auténticas ventoleras ideológicas y éticas: no es nada extraño que se "rebele" y diga "no". Cuánto más si ni siquiera en la familia ni en la escuela ni en la sociedad ha recibido la semilla de la fe. Su deseo de autoafirmación, de libertad y de independencia es lógico. Puede ser hasta signo de madurez y de personalidad ese "no" que a algunos les puede venir espontáneo en su camino de fe.

Lo importante es que alguien les pueda ayudar a que recapaciten y puedan volver ese "no" en "sí", como el joven de la parábola. Porque puede darse muy bien que entre esas personas "oficialmente no buenas" haya auténticos hijos de Dios, que llevan una vida honrada y solidaria con los demás. Los jóvenes, en efecto, son diferentes, pero seguro que tienen valores que nosotros no teníamos a sus años, y nos pueden dar lecciones a los mayores, no sólo nosotros a ellos (que también). Lo mismo podríamos decir de otra clase de personas que hoy día no son muy apreciadas en la sociedad, por ejemplo, los inmigrantes o las que profesan otra religión. No debería extrañarnos si oímos decir que un Obispo ha pasado la fiesta de la Navidad con los reclusos de una prisión, como el representante del Buen Pastor. A pesar de las circunstancias que les han llevado allí, también ellos son hijos de Dios y puede ser que tengan valores insospechados.

Jesús, el Buen Pastor, hizo una afirmación que nos parece desconcertante: que habrá más alegría en el cielo por un pecador convertido que por cien justos que perseveran.

 

El que dijo "sí"

Los que dicen "sí", muchos, seguramente, son luego consecuentes, o intentan serlo, en sus vidas. Pero puede ser que algunos pronuncien ese "sí" superficialmente, sin personalidad, por costumbre o por miedo. Por fuera dicen "sí", pero dentro están diciendo "no" y tal vez mantendrán la hipocresía que tanto criticaba Jesús en los fariseos de su tiempo.

A veces nos tenemos oficialmente como buenos, pero luego puede ser que nos den lecciones de honradez o de autenticidad otras personas que tenemos como "pecadoras", pero que no son peores que nosotros. A veces puede pasar lo mismo con los inmigrantes: personas separadas de su tierra y a veces incluso de su familia, que pasan por circunstancias de inestabilidad que afectan también a su práctica religiosa. Pero, ¿quién puede negar que muchas son óptimas personas y desde su situación religiosa y social están respondiendo con buena disposición a la voluntad de Dios? Haríamos bien en respetarlas y darles un margen de confianza, sin creemos superiores a ellas.

Naturalmente, ni la parábola de Jesús, ni su aplicación hoy, son una invitación a imitar al hijo que dijo "no" o a las prostitutas o publicanos, sino a imitar la capacidad que tuvieron esas personas de convertirse y cambiar a una actitud de fe. Si esas personas están por delante en el Reino, no es por lo que habían sido, sino por el cambio que dieron, como el buen ladrón, a última hora, en la cruz. El ideal no es decir "no" y luego cumplir, como no lo es tampoco decir "sí" y luego no cumplir. El ideal es decir "sí" con convicción y luego ser consecuente y perseverar en el bien. Como hicieron con su "sí" inicial Abrahán, y María y José, y sobre todo el mismo Jesús, en el cumplimiento de su vocación mesiánica hasta la cruz.

LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)

 

PROPUESTA DE CANTOS XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO 2026

(27 DE SETIMBRE)

 TEMA: “RECAPACITO Y FUE A LA VIÑA ”

 

01.-DIOS ES ALEGRE (Cesareo Garabain)

Si Dios es alegre y joven,

si es bueno y sabe sonreír,

¿por qué rezar tan tristes,

por qué vivir sin cantar ni reír?.

 

Todas las flores y las estrellas,

las cosas bellas las hizo Dios;

el temblor de una mirada

en una niña enamorada,

la ternura de una madre,

todo es sonrisa de Dios.

 

DIOS ES ALEGRE,

DIOS ES ALEGRE,

DIOS ES AMOR. (2)

 

Si Dios busca mi alegría,

si Dios me quiere hacer feliz,

¿por qué callar mi canto?,

si es oración mi canción juvenil.

 

Él dio al arroyo su melodía,

y al nuevo día un ruiseñor.

¡Dios alegre, Dios amigo!;

el Dios que siempre va conmigo,

compartiendo mi esperanza,

brindando vida y amor.

 

02.- PUEBLO SANTO Y ELEGIDO (J.P. Martins)

1.- Caminamos hacia ti,

oh ciudad de nuestro Dios,

construyendo en este mundo

la verdad y el amor.

 

PUEBLO SANTO Y ELEGIDO

CONGREGADO EN EL AMOR,

VAS BUSCANDO, PEREGRINO,

LA CIUDAD DE NUESTRO DIOS.

 

2.- Avanzamos, peregrinos,

con Jesús, nuestra esperanza.

Él nos salva, Él nos guía,

con la luz de su palabra.

 

3.- Quien tiene hambre de justicia,

quien anhela la verdad,

en la mesa del Señor

su Palabra encontrará.

 

4.- Reunidos en la Iglesia

proclamamos su verdad:

Jesucristo es el que salva

dando al mundo su amistad.

 

5.- Los caminos de este mundo

son caminos sin final:

sólo Cristo es el sendero

que conduce a la verdad.

 

03.-SALMO 12 QUE ALEGRIA CUANDO ME DIJERON (Miguel Manzano)

QUÉ ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON:

¡VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR!

YA ESTÁN PISANDO NUESTROS PIES

TUS UMBRALES, JERUSALÉN.

 

Jerusalén está fundada

Como ciudad bien compacta.

Haya suben las tribus,

Las tribus del Señor. 

 

Según la costumbre de Israel,

Al celebrar el nombre del Señor

En ella están los tribunales de justicia,

En el palacio de David. 

 

Desead la paz a Jerusalén,

Vivan seguros los que te aman;

Allá paz dentro de tus muros

En tus palacios seguridad. 

 

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir:   la paz contigo.

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

 

04.-ENTRE TUS MANOS

ENTRE TUS MANOS ESTÁ MI VIDA SEÑOR,

ENTRE TUS MANOS PONGO MI EXISTIR.

HAY QUE MORIR PARA VIVIR,

ENTRE TUS MANOS CONFÍO MI SER.

 

1.- Si el grano de trigo no muere,

si no muere sólo quedará,

pero si muere en abundancia dará

un fruto eterno que no morirá.

 

2.- Es mi anhelo, mi anhelo creciente

en el surco, contigo morir;

y fecunda será la simiente, Señor,

revestida de eterno vivir.

 

3.- Y si vivimos, para él vivimos;

y si morimos, para él morimos.

Sea que vivamos o que muramos,

somos del Señor, somos del Señor.

 

05.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN (Joaquín Madurga)

ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR.

 

1.- Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda

el abrazo sincero al hermano

perdonándonos nuestras ofensas.

 

2.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

trabajar por un mundo más justo de igualdad

y concordia fraterna.

 

3.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

convertir nuestra vida pasada

al mensaje de tu Buena Nueva.

 

06.-EUCARISTIA MISTERIO DE AMOR (Alfonso Luna)

1.- Eucaristía, misterio de amor,

Eucaristía, comida del pan.

Hoy le comemos en esta mesa,

hoy nos unimos al comulgar.

 

CRISTO ESTA AQUÍ, VINO AL ALTAR

DIOS ES COMIDA QUE SE NOS DA.

 

2.- Eucaristía, es su regalo,

Eucaristía es un gran don:

en esta Misa lo celebramos

todos unidos en comunión

 

3.- Tu vida, joven, tiene sentido,

cuando te acercas a comulgar;

en esta fiesta, Cristo te invita:

Dios es comida, comparte tu pan.

 

07.-DONDE HAY CARIDAD (Joaquín Madurga)

DONDE HAY CARIDAD Y AMOR,

ALLÍ, ESTÁ EL SEÑOR. (2)

 

1.- Una sala y una mesa, una copa, vino y pan,

los hermanos compartiendo en amor y en unidad.

Nos reúne la presencia y el recuerdo del Señor,

celebramos su memoria y la entrega de su amor.

 

2.- Invitados a la mesa del banquete del Señor,

recordamos su mandato de vivir en el amor.

Comulgamos en el Cuerpo y en la Sangre que Él nos da,

y también en el hermano, si lo amamos de verdad.

 

3.- Este pan que da la vida y este cáliz de salud

nos reúne a los hermanos, en el nombre de Jesús.

Anunciamos su memoria, celebramos su pasión,

el misterio de su muerte y de su resurrección.

 

08.- ACABAMOS DE OIR TU PALABRA (Francisco Palazón)

Acabamos de oír tu Palabra,

repetida a través de los siglos

y quizás ni siquiera estrenarla.

Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)

 

Tu Palabra que es luz y alimento,

nos rebota el oscuro sorbido

y así estamos hambrientos y ciegos

Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)

 

Tu palabra salud y presencia,

nos encuentra sin vida y vacíos

por haberla enterrado en la Iglesia.

Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)

 

 Gritad fuerte Señor, gritad fuerte,

que tenemos cerrado el oído

y el silencio nos lleva a la muerte.

Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)

 

09.- LA LLAMADA (P. Zenziho)

Si escuchas la voz del viento

llamando sin cesar,

si escuchas la voz del tiempo

mandándote esperar;

 

la decisión es tuya,

la decisión es tuya.

 

Son muchos los invitados

Son muchos los invitados

pocos los decididos

pocos los decididos.

 

Si escuchas la voz de Dios

llamando sin cesar

si escuchas la voz del mundo

queriéndote engañar;

la decisión es tuya,

la decisión es tuya.

 

El trigo ya se perdió

creció, de nada sirvió

y el mundo pasando hambre

pasando hambre de Dios;

la decisión es tuya,

la decisión es tuya.

 

10.- CRISTO TE NECESITA (Cesareo Garabaín)

1.- Cristo te necesita para amar, para amar,

Cristo te necesita para amar.

 

NO TE IMPORTEN LAS RAZAS NI EL COLOR DE LA PIEL,

AMA A TODOS COMO HERMANOS Y HAZ EL BIEN.

 

2.- Al que sufre y al triste dale amor,

dale amor, al humilde y al pobre, dale amor.

 

3.- Al que vive a tu lado dale amor, dale amor,

al que viene de lejos dale amor.

 

4.- Al que habla otra lengua dale amor, dale amor,

al que piensa distinto dale amor.

 

5.- Al amigo de siempre dale amor, dale amor,

al que no te saluda, dale amor.

 

11.- DIJO QUE SI MARIA (Cesáreo Garabaín)

Dijo que sí María, cuando al amanecer

pudo ofrecer su casa al Santo de Israel.

Era un jardín la Virgen, Dios quiso ser clavel;

nunca mi pobre tierra fuera tan buen vergel.  (2)

 

DIJO QUE SI MARÍA Y AL RECIBIRLE A ÉL

EN SU MORADA HUMILDE NOS ACOGIÓ TAMBIÉN.

MADRE DE DIOS Y NUESTRA, VIRGEN DE NAZARETH,

EN TU JARDÍN DE AMORES YO QUIERO FLORECER. (2)

 

Dijo que sí María, cuando al amanecer,

supo que Dios quería en su jardín nacer.

Por madre la quería ella le dio su ser;

nunca mi pobre tierra fuera tan buen vergel. (2)

 

Dijo que sí María, cuando al amanecer

Dios la envolvió en su sombra con todo su poder.

De sus entrañas puras el cielo va a nacer;

nunca mi pobre tierra fuera tan buen vergel.  (2)

 

12.- LAMPARA ES TU PALABRA PARA TUS PASOS

LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,

LUZ EN MI SENDERO; (BIS)

LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)

 

Yo guardaré tus justos mandamientos;

Señor, dame vida según tu promesa.

 

LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,

LUZ EN MI SENDERO; (BIS)

LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)

 

Mi vida Señor está siempre en peligro,

pero no olvido tu voluntad.

 

LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,

LUZ EN MI SENDERO; (BIS)

LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)

 

Inclino mi corazón a cumplir tus leyes,

Se tú la alegría de mi corazón (bis)

 

LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,

LUZ EN MI SENDERO; (BIS)

LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)