“NO TENGAN MIEDO”
COMENTARIO
Pero,
¿de que “miedo” me habla el evangelio? No se trata de nuestros temores
“personales”: miedo al sufrimiento, a la vejez o a las bombas inteligentes. El
evangelio de hoy habla del miedo ante lo que pide la fe, miedo a comprometerse,
miedo a trabajar en la catequesis o en un apostolado difícil, miedo a perder
allí el tiempo, el dinero y quizás el alma. Cuando Mateo escribió, su iglesia
conocía toda clase de dificultades internas y de persecuciones externas.
Presenta tres banderas en lo alto para entusiasmar nuestro corazón.
Primer estímulo: no tengan
miedo de proclamar el evangelio. Durante su vida pública, Jesús no podía
revelarlo todo, no habrían comprendido lo que él era, su mensaje fue
progresando en la sombra. Pero también hubo una Pascua y un Pentecostés. Los
miedosos del viernes santo se hicieron líderes de un inmenso gentío. Deberíamos
sumergirnos con frecuencia en esta atmósfera de seguridad y de audacia de los
primeros cristianos (Lee Hechos de los Apóstoles). Nos ha entrado un extraño
miedo, miedo a ser “triunfalistas”, seguramente habría que volver a encontrar
la modestia y la discreción, pero no para hundirnos en un cristianismo de
mudos. En medio del griterío del mundo hay que hacer oír el grito del
evangelio: “Proclamen la buena nueva a todas las gentes a la luz del día, sobre
los techos”. ¡Guerra al respeto humano. Probablemente nunca nos encontraremos
ante verdugos decidido a hacernos pisotear el crucifijo, pero cuando sintamos
la tentación de avergonzarnos de Cristo, por ejemplo, en nuestro ambiente
laboral, debemos recordar a tiempo su advertencia: “El que se pronuncie por mí
ante los hombres, me pronunciaré yo también ante el Padre, al que me niegue
ante los hombres, lo negaré yo a mi vez ante el Padre”.
Segundo estímulo a nuestros
hermanos amenazados de tortura y de muerte: “Tampoco tengan miedo de los
que matan el cuerpo, teman al que puede acabar con alma y cuerpo en el fuego”.
Sólo hay que temer una cosa: que nos aparten de Cristo, que nos alejen de la
vida eterna con Dios. Decir como San Pablo: “Si Dios está por nosotros, ¿quién
contra nosotros?” (Rom 8, 31). ¿Tenemos miedo ante todo de las cosas y de las
personas que pueden debilitar nuestra fe?. Tercer estímulo: tenemos
un Padre en el cielo, Jesús con comparaciones sabrosas, nos dice verdades
capitales: “Ni un gorrión cae al suelo sin que lo disponga el Padre de ustedes;
hasta los pelos de su cabeza están contados”. ¿Es posible evocar mejor la
providencia? No se trata de la súper organización de un Dios ordenador, sino de
la atención de un Padre que nos dice por medio de su Hijo: “Ya lo sabes, para
mí vales más que todos los gorriones del mundo”.
R.P. Roland
Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 27, 8-9
El Señor es fuerza para su
pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice
tu heredad, sé su pastor por siempre
ORACIÓN
COLECTA
Concédenos tener siempre,
Señor, respeto y amor a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a
quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor
Jesucristo.
PRIMERA
LECTURA
Lectura del libro de
Jeremías 20, 10-13
Dijo Jeremías: «Oía la acusación de la
gente: “Pavor-en-torno, delátenlo, vamos a delatarlo”. Mis amigos acechaban mi
traspié: “A ver si, engañado, lo sometemos y podemos vengarnos de él”.
Pero el Señor es mi fuerte defensor: me
persiguen, pero tropiezan impotentes. Acabarán Avergonzados de su fracaso, con
sonrojo eterno que no se olvidará. Señor del universo, que examinas al honrado
y sondeas las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos, pues
te he encomendado mi causa! Canten al Señor, alaben al Señor, que libera la
vida del pobre de las manos de gente perversa».
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 68, 8-10.14.17.33-35)
Señor, que me escuche tu
gran bondad.
Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza
cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los
hijos de mi madre. Porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con
que te afrentan caen sobre mí. R.
Pero mi oración se dirige a ti, Señor, el
día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete
hacia mí. R.
Mírenlo, los humildes, y alégrense; busquen
al Señor, y revivirá su corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no
desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto
bulle en ellas. R.
SEGUNDA
LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-15
Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró
el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos
los hombres, porque todos pecaron. Pues, hasta que llegó la ley había pecado en
el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la
muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado
con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de
uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en
virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO Jn 15, 26b.27a
Aleluya. El Espíritu de la
verdad dará testimonio de mí —dice el Señor—; y ustedes darán testimonio. Aleluya.
SANTO
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos: «No tengan miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no
llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que
les digo en la oscuridad, díganlo a la luz, y lo que les digo al oído,
pregónenlo desde la azotea. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no
pueden matar el alma. No; teman al que puede llevar a la perdición alma y
cuerpo en la “gehenna”.
¿No se venden un par de gorriones por un
céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga su Padre.
Pues ustedes hasta los cabellos de la cabeza tienen contados. Por eso, no
tengan miedo: valen más ustedes que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres,
yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno
me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los
cielos».
ORACIÓN
UNIVERSAL
Dios es nuestra luz y
nuestra seguridad. Expresemos nuestra confianza en él y roguemos por todos los
que viajan con nosotros en la vida.
1.- Por la Iglesia y el papa León, para que
su fe y amor no vacilen en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo. Roguemos
al Señor.
2.- Por los que dudan en su fe y tienen
miedo de afrontar el futuro, para que Dios les dé fuerza y valor. Roguemos
al Señor.
3.- Por todos los que cuidan de los pobres
y de los enfermos. Roguemos al Señor.
4.- Por todos nosotros, para que vayamos
creciendo en la fe confiada en Jesús. Roguemos al Señor.
Señor, Dios nuestro, ¿por
qué habríamos de sentir miedo, convencidos como estamos de que tu Hijo Jesús
está con nosotros? Danos su paz y que dure para siempre. Amén.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este
sacrificio de reconciliación y alabanza y concédenos que, purificados por su
eficacia, te ofrezcamos el obsequio agradable de nuestro corazón. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE
COMUNIÓN Jn 10, 11.15
Yo soy el buen Pastor, yo
doy mi vida por las ovejas, dice el Señor.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados por la recepción
del Cuerpo santo y de la Sangre preciosa, imploramos tu bondad, Señor, para
obtener con segura clemencia lo que celebramos con fidelidad constante. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS
Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 22: 2R 17, 5-8.
13-15ª.18; Sal 59, 3.4-5.12-13; Mt 7, 1-5
Martes 23: 2R 19, 9b-11.
14-21.32-35ª. 36; Sal 47, 2-3ª. 3b-4. 10-11; 2-3ª. 3b-4. 10-11; Mt 7, 6. 12-24.
Martes 23 Misa Verpertina
de la Vigilia de la Natividad de San Juan Bautista. Jr 1, 4-10; Sal
70, 1-2. 3-4ª. 5-6ab. 15ab y 17; 1P 1, 8-12; Lc. 1, 5-17
Miércoles 24: Is 49, 1-6; Sal
138, 1-3. 13-14ab. 14c-15; Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-66.80
Jueves 25: 2R 24, 8-17; Sal 78, 1-2.
3-5. 8.9; Mt 7, 21-29
Viernes 26: 2R 25, 1-12; Sal
136, 1-2. 3. 4-5. 6; Mt 8, 1-4
Sábado 27: Lm 2, 2. 10-14.
18-19; Sal 73, 1-2. 3-5ª. 5b-7. 20-21; Mt 8, 5-17
Domingo 28: 2R 4, 8-11.
14-16ª; Sal 88, 2-3. 16-17. 18-19; Rm 6, 3-4.8-11; Mt 10, 37-42
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 10, 26-33
1.-
Texto. Una característica muy acusada de Mateo es el reordenar diversas
palabras de Jesús formando unidades discursivas. El texto de hoy pertenece a la
segunda de estas unidades, que abarca la totalidad del cap. 10. Hilo conductor
de la unidad: dificultades de los doce para el cumplimiento de su misión dentro
de Israel. Es importante subrayar que los horizontes de esta misión no son
universales sino estrictamente locales. Así se señala explícitamente al
comienzo de la unidad: "No vayan al extranjero" (Mt 10,5). Se trata,
pues, de una misión destinada al que, a estas alturas de la obra, aparece
todavía como único y verdadero Pueblo de Dios. Subrayemos también lo siguiente:
se trata de una misión destinada a quienes se profesan creyentes. De algunos de
estos creyentes se ha dicho que son lobos. "Os mando como ovejas entre
lobos" (Mt 10, 16). Con estos antecedentes no tiene, pues, nada de extraño
que los enviados puedan sentir miedo. De ahí la triple invitación "no
tengáis miedo" (vs. 20, 28 y 31). En realidad, el texto de hoy puede
calificarse de esfuerzo de Jesús con vistas a lograr que los enviados superen
el miedo que sin duda sentirán en el decurso de la misión. El texto enumera
diversas razones para superar el miedo.
La
primera razón es de corte sapiencial-proverbial. Son los vs. 26 y 27. Nada hay
cubierto que no deba descubrirse, ni escondido que no deba saberse (vs. 26). La
razón tiene un innegable aire indefinido. Tal vez por ello no hay que buscar
detrás de ella un sentido particularizado sino una impresión global que se
trata de transmitir. Su conexión con el v. 27 permite entenderla en el sentido
de que el proceso desencadenado por la palabra de Jesús es irreversible y nadie
lo puede detener, por más obstáculos que ponga.
Segunda
razón. v. 28. No es a los hombres sino a Dios a quien hay que temer.
Tercera
razón. Vs. 29 y 30. Los enviados han de saber que cuentan con la protección y
cariño de Dios. Versículos muy logrados debido a la plástica de las imágenes
empleadas. Los tres últimos versículos no son, propiamente hablando, razones
para superar el miedo. Incluso a nivel de formulación son distintos de los
anteriores. "Todo el que se ponga de mi parte, todo el que me
niegue". La formulación general e impersonal abre el texto a situaciones y
tiempos que trascienden el mero momento histórico de los doce. La misión tiene
que ver con la persona de Jesús. Se trata de una novedad importante dentro de
Israel. Asumirla o rechazarla no es indiferente.
Sugerencias
para el comentario:
-Los
obstáculos a la Palabra de Dios surgen en el interior mismo del Pueblo de Dios.
-El texto no tiene en cuenta una dialéctica creencia-increencia, sino una
dialéctica entre diversas formas de creencia dentro del propio Pueblo de Dios.
-Ser
cristiano y ser religioso no se confunden. Pueden ser actitudes diferentes e
incluso contrapuestas.
-Israel
e Iglesia son términos intercambiables. Lo acontecido en Israel es
perfectamente repetible en la Iglesia.
ALBERTO
BENITO - DABAR 1987/34
2.-
Observación metodológica.
Un
evangelio es una composición literaria formada por unos relatos que previamente
habían tenido una razón de ser y un sentido autónomo. Surgidos aisladamente en
otro tiempo, estos relatos fueron recogidos más tarde por un autor,
reuniéndolos en vastos conjuntos. Debido a esta conjuntación, la interpretación
de los relatos debe hacerse a partir del marco de tales conjuntos y según el
puesto que a cada uno le asignó el autor dentro de ellos, pudiendo muy bien
suceder que un relato tenga ahora un sentido distinto al que tuvo en su
existencia pre-literaria.
La
tarea de la exegesis es descubrir este nuevo sentido que el relato adquiere
como pieza del engranaje literario. Esta toma de conciencia literaria es
relativamente reciente. De ahí que los resultados de la exegesis puedan parecer
a algunos poco tradicionales. Contexto.
A
la proclamación de las líneas maestras del Reino de los Cielos (caps. 5-7),
Mateo hace seguir una serie de relatos, fundamentalmente curaciones, a través
de los cuales quiere poner de manifiesto el significado de esas líneas.
Literariamente
hablando, los caps. 8-9 son dramatizaciones.
En
ellas ha ido apareciendo por vez primera en la obra una oposición a Jesús. Esta
oposición viene representada por los letrados, los fariseos y los discípulos de
Juan. Es una oposición religiosa, que termina acusando a Jesús de no religioso,
de demoníaco (cfr. Mt. 9, 34). Acto seguido, Mateo elabora un cuadro de
contrarréplica que comienza en 9, 35: los grupos religiosos están creando
personas maltrechas y derrengadas; son necesarias nuevas personas religiosas,
nuevos trabajadores que no agobien ni abrumen. Dentro del cuadro de
contrarréplica, el cap. 10 lo componen una serie de palabras de recomendación,
de aviso y de ánimo.
Sentido
del texto.
La
unidad temática y el tono de las palabras están perfectamente marcados por la
triple exhortación a no tener miedo (vs. 26, 28 y 31).
Miedo
¿a quién? Texto litúrgico: a los hombres. Inexacto. El contexto indica que no
se trata de los hombres en general sino de los hombres religiosos (cfr. Mt. 10,
25 y 9, 34). Son los hombres del fundamentalismo religioso. Es la oposición
religiosa que Mateo ha ido haciendo aparecer a lo largo de los caps. 8 y 9 como
contra personaje de Jesús.
¿Quién
no tiene que tener miedo? Los apóstoles. Exacto. Pero en Mateo este término no
tiene sentido jerárquico. Designa la totalidad de los discípulos de Jesús y que
Mateo reduce significativamente a doce: frente al viejo Israel de las doce
tribus, el nuevo Israel de los doce.
El
nuevo Pueblo de Dios no debe tener miedo a los fundamentalistas religiosos.
Tres razones. Primera: la concepción religiosa de Jesús seguirá adelante a
pesar de la oposición también religiosa de los fundamentalistas (vs. 26-27).
Segunda: Estos acudirán incluso a métodos mortales (v. 28a). Pero la integridad
física no da la medida de la persona. La integridad personal no se agota con la
integridad física. La integridad personal no la mata ni siquiera el arma
mortífera del fundamentalista religioso. No es a éste a quien hay que tener
miedo, sino a Dios, porque es Dios quien da la verdadera medida de la persona
(v. 28b). Ahora bien, ¡Dios está de vuestra parte, pequeño rebaño! ¡Dios es
padre! La pérdida de la integridad física no os debe asustar. Esta pérdida
tiene un sentido y Dios no está ausente. Con los vs. 29-31 Mateo trata de salir
al paso de una concepción judicial y terrorífica de Dios que el vs. 28 podría
aparentemente sugerir.
Los
vs. 32-33 añaden una tercera razón por la que el nuevo Pueblo de Dios no debe
tener miedo a los correligionarios intransigentes: Jesús mismo sale garante del
nuevo Pueblo.
A
la solidaridad por Jesús, éste corresponde con su solidaridad ante el Padre.
Solidario con la suerte adversa del Maestro, el discípulo puede llegar a
experimentar desánimo y ganas de retirarse.
El
texto de hoy quiere salir al paso de este comprensible estado de ánimo,
infundiendo en el discípulo ilusión y esperanza contra toda esperanza.
DABAR
1981/37
3.-
Reemprendemos el evangelio de Mateo en la última parte de las instrucciones
dadas por Jesús a los Doce cuando los envía, que vamos a leer hoy y el próximo
domingo. Y estas sentencias de Jesús deben leerse sobre la base de la misión.
El evangelio de hoy está dominado por los imperativos que se hacen a los
discípulos: no tengáis miedo (a los hombres, a los que matan el cuerpo, porque
valen más que los gorriones) y temed (al que puede destruir con el fuego alma y
cuerpo).
La
fe y la adhesión personal de los discípulos a Jesús deben manifestarse en la
proclamación abierta y clara del mensaje del Maestro. El motivo por el cual el
creyente-testigo no debe temer es que aquéllos que se oponen al mensaje no
tienen un poder real sobre la vida ("matan el cuerpo, pero no pueden matar
el alma" = vida). El único dueño y señor de la vida y el que tiene poder
sobre ella es Dios; si acaso es a Él a quien debe "temerse", puesto
que solamente El decide el destino de salvación o de condenación de cada hombre
según la actuación de éste con respecto a los demás.
Un
segundo motivo para no tener miedo dando testimonio de Cristo es la confianza
en el Padre. Si su providencia llega incluso a los seres a los que apenas damos
valor, mucho más tiene en cuenta la vida de cada hombre. No es que el Padre
desee la muerte del discípulo o testigo de Cristo; lo que quiere el Padre es
que este mensaje de amor llegue a todos. La muerte, si viene por esta causa, es
el sello de este testimonio y Dios está presente -como lo estuvo en la Cruz- en
aquél que da este testimonio, dándole la vida y la salvación definitivas.
La
vida o la muerte, la salvación o la perdición definitiva de cada persona
depende de la postura que cada uno tome ante Cristo. Lo que debe decirse a
pleno día y pregonarse desde la azotea para que todos puedan oírlo es
básicamente que se pertenece a Cristo, que somos solidarios con El por la
adhesión de fe, de amor, de entrega personal. A este reconocimiento o confesión
pública que el discípulo hace de Cristo corresponde un reconocimiento que
Cristo hace del discípulo ante el Padre: así, el destino final de cada hombre
depende de la palabra de reconocimiento o negación que Cristo pronuncia sobre
él ante el Padre.
(Mt
es el único evangelista sinóptico que habla aquí directamente del
"yo" y no usa la expresión "el Hijo del Hombre",
insistiendo así en la autoridad definitiva del mismo Jesús. Véase también este
texto en relación con Mt 25).
JOSEP
ROCA - MISA DOMINICAL 1981/13
DOMINGO
12 DEL TIEMPO ORDINARIO
Domingo
tras domingo
Los
domingos del Tiempo Ordinario -que ocupan 34 semanas, más de la mitad del año-
no presentan siempre características muy específicas, como algunos de los
tiempos fuertes.
Pero
constituyen, ya desde el primer siglo, el entramado más firme de nuestra
vivencia cristiana a lo largo del año. Son el momento privilegiado: a) de
experimentar nuestra pertenencia a la comunidad cristiana, b) de vivir el
"día del Señor", con la conciencia gozosa de que está presente,
aunque no le veamos, c) de escuchar la Palabra en la lectura, sobre todo, del
evangelio, pero también de los pasajes principales del AT y del NT, y d) de
alimentamos con el Cuerpo y Sangre de Cristo, el sacramento que él pensó
precisamente para darnos fuerza en nuestro camino, y así salir de nuevo a "la
vida" con más ánimos y energía.
Jeremías 20, 10-13. Libró la vida del pobre de manos
de los impíos.
Leemos
hoy una de las "confesiones" de Jeremías. Es un profeta que ha
padecido en su propia carne el drama de su pueblo y la persecución de que ha
sido objeto él como portavoz de Dios: "oía el cuchicheo de la gente: pavor
en torno".
Pero,
eso sí, ha intentado ser fiel a su vocación profética, y no ha perdido la
esperanza en la ayuda de Dios: "mis enemigos tropezarán y no podrán
conmigo".
Es
lógico que el salino se tome de uno de los que expresan esta angustia
existencial del justo en medio de una sociedad hostil: "que me escuche tu
gran bondad, Señor... mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu
favor".
Romanos 5, 12-15. No hay proporción entre el delito y el don
Sigue
contraponiendo Pablo lo que sucedía antes de Cristo y lo de ahora. Lo que
provocó en la historia el primer Adán y lo que ha conseguido para todos el
'segundo y definitivo Adán: "por un hombre entró el pecado en el mundo y,
por el pecado, la muerte", y así "la muerte reinó desde Adán hasta
Moisés". Pablo no explica por qué el pecado del primer Adán se nos
comunicó a todos. Para él lo que sí es seguro es que, por Jesús, Cabeza de la
nueva humanidad, hemos recibido la reconciliación y la vida.
Además,
"no hay proporción entre el delito y el don": es mucho más abundante
lo que nos ha conseguido Jesús que lo que perdimos por Adán.
Mateo 10, 26-33. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo
Cuando
se escribió el evangelio de Mateo debía haber larga experiencia ya de
malentendidos y persecuciones. Por eso él incluye aquí -siguiendo el
"discurso misionero" que iniciamos el domingo pasado- las palabras
que dice Jesús a los suyos para que no se desanimen: "no tengáis miedo a
los hombres ... que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" ni la
libertad interior.
Más
aún: "si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de
su parte ante mi Padre del cielo". Testimonio por testimonio: no quedará
sin recompensa nuestra fidelidad a Cristo. Y al revés: "si alguien me
niega ante los hombres, yo también le negaré ante mi Padre". A eso sí que
tendríamos que tener miedo: a defraudar a Cristo Jesús en nuestra vida.
Todos
pasamos momentos de dificultad
Jeremías
es un personaje del AT que sintetiza en su vida lo que le puede esperar a un
profeta fiel a Dios: su mensaje resultó incómodo a todos, sobre todo a las
autoridades, y por eso le persiguieron, le interpretaron mal, le detuvieron y
golpearon. Hoy leemos cómo se queja ante Dios de que le espían, le quieren
poner traspiés e intentan acabar con él.
Cuando
fue llamado por Dios a ser su profeta, no había cumplido todavía los veinte
años, es el modelo de una persona que vivió intensamente la vocación profética
y tuvo que echar mano de toda su fe para no perder la esperanza y seguir
confiando en Dios. Él sí que pudo decir, ya en el AT, como Pablo en el NT,
"sé de quién me he fiado", "el Señor está conmigo, como fuerte
soldado".
Jeremías
representa a tantas personas a quienes les toca sufrir en esta vida, pero que
tienen su confianza puesta en Dios y siguen adelante su camino, tantas personas
que pueden decir con el salmo de hoy: "por ti he aguantado afrentas, la
vergüenza cubrió mi rostro, pero mi oración se dirige a ti, Dios mío". Tal
vez no nos perseguirán y nos llevarán a la cárcel o al pozo lleno de fango,
como a Jeremías, pero sí caemos a veces en esa sutil red de indiferencia y de
burla que nos rodea y que puede minar nuestros ánimos.
Todos
pasamos momentos de dificultad en nuestra vida de creyentes. A veces esas
dificultades nos vienen de dentro, de nosotros mismos: el cansancio, la
tendencia hacia lo fácil, la flojera en nuestras convicciones. Otras, de fuera:
la sociedad en la que vivimos no nos ayuda precisamente a ser fieles a los
caminos de Dios. Jesús no nos prometió que todo nos saldría bien y nos
resultaría fácil. Al revés: nos aseguró que tendríamos dificultades, los
discípulos igual que el Maestro.
Pero
lo que nos lleva al éxito final y a la felicidad verdadera es nuestra fidelidad
a Dios a pesar de todo. Que no nos cansemos de ser buenos, que no dejemos de
dar testimonio de nuestra fe y de anunciar la Buena Noticia a nuestros
contemporáneos, y que lo hagamos gratis, porque gratis hemos recibido los dones
de Dios.
Eso
no lo hacen sólo el Papa o los obispos, sino cada cristiano en su familia y en
su ambiente, superando las propias perezas y los ambientes hostiles.
No tengáis miedo
Tres
veces, en el pasaje del evangelio de hoy, nos repite Jesús su invitación:
"no tengáis miedo". Parece como el desarrollo de la última de las
bienaventuranzas: bienaventurados si os persiguen...
Jesús
nos anunció varias veces, por una parte, que íbamos a tener dificultades. Los
discípulos no pueden tener mejor suerte que el Maestro: ser creyentes fieles en
medio de este mundo les va a traer dificultades.
Pero,
por otra, nos invita a la confianza, por diversos motivos: a) lo escondido no
quedará así, sino que lo llegarán a saber todos: el tiempo dará la razón a los
que la tienen; b) todos estamos en las manos de Dios: si él lleva cuenta hasta
de los cabellos de nuestra cabeza y de los gorriones del campo, cuánto más no
cuidará de nosotros, que somos sus hijos; c) los que persiguen a los discípulos
de Jesús podrán matar el cuerpo, pero no el alma; si los cristianos están
convencidos de lo que creen y lo que anuncian, los podrán meter en la cárcel,
pero nadie les podrá arrebatar la libertad interior; d) el mismo Jesús, ante su
Padre, dará testimonio de nosotros si nosotros le hemos sido fieles.
El
mejor ejemplo no lo tenemos ni en Jeremías ni en Pablo, sino en el mismo Jesús,
objeto de contradicciones, que acabó en la cruz, pero nunca cedió, no se
desanimó y siguió haciendo oír su voz profética, anunciando y denunciando, a
pesar de que sabía las consecuencias que eso iba a traerle. Así salvó a la
humanidad y fue elevado a la gloria de la resurrección.
Las
pruebas y dificultades de la vida no nos deben extrañar ni asustar: ni las que
nacen de nosotros mismos ni las que nos vienen de fuera. La comunidad de Jesús
lleva un mensaje que, a veces, choca contra los intereses y los valores que
promueve este mundo. No nos tenemos que cansar, ni avergonzarnos de dar
testimonio de Cristo, sino seguir anunciando, en lo escondido y a plena luz, a
los cercanos y a los lejanos, la buena noticia de la salvación que Dios nos
ofrece.
Siempre
ha resultado difícil ser buen creyente, ser sacerdote o religioso o misionero,
ser una familia cristiana, un joven practicante y comprometido. Todo eso son
opciones que comportan con frecuencia dificultades en no pocos ambientes. Pero
es una misión muy noble y que vale la pena de cumplir superando los
inconvenientes. "No tengáis miedo": con constancia, con valentía, sin
respetos humanos, los cristianos de hoy, precisamente porque el mundo está más
duro de oído, debemos anunciar la buena noticia con una voz más alta y una vida
más creíble.
El primer Adán y el segundo
Pablo
contrapone a Adán y a Cristo Jesús: por el primero entró el pecado y la muerte
en el mundo. Por el segundo, la gracia y la vida. Y si fue abundante el pecado,
más lo fue, y desbordante, la gracia que nos conquistó Jesús.
Cada
uno de nosotros es hijo del primer Adán y también hermano e imagen del segundo.
Sentimos la debilidad y a la vez experimentamos la fuerza de Jesús. ¿Qué
aspecto triunfa más en nuestra vida: el pecado o la gracia, el hombre viejo o
el nuevo, la desobediencia o la obediencia, la muerte o la vida, Adán o
Cristo?.
Por
muchos fracasos que hayamos experimentado, no debemos perder la confianza en
Dios. Son muchos más los signos del amor que él nos tiene y que se ha
manifestado en Cristo Jesús. La solidaridad con Adán es grande, pero mayor la
solidaridad que Dios nos ofrece en su Hijo.
En
varios momentos de nuestra oración decimos: "tú que quitas el pecado del
mundo, ten piedad de nosotros". Hemos de sentirlo desde dentro, cuando lo
decimos, y pedirle a Dios que nos ayude a vencer las herencias del primer Adán
en nuestra vida y nos haga pasar, con el nuevo Adán, a la plenitud de su vida.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A
(JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XII TIEMPO ORDINARIO 2026
(21 DE JUNIO)
01.- EL SEÑOR
ES MI FUERZA (J.A. Espinoza)
EL SEÑOR ES MI FUERZA, MI ROCA Y SALVACIÓN.
1.- Tú me guías por sendas de justicia,
me enseñas la verdad.
Tú me das el valor para la lucha,
sin miedo avanzaré.
2.- Iluminas las sombras de mi vida, al
mundo das la luz.
Aunque pase por valles de tinieblas, yo
nunca temeré.
3.- Yo confío el destino de mi vida al Dios
de mi salud.
A los pobres enseñas el camino, su escudo
eres Tú.
4.- El Señor es la fuerza de su pueblo, su
gran libertador.
Tú le haces vivir en confianza, seguro en
tu poder.
02.- DIOS NOS
CONVOCA (Carmelo Erdozain)
DIOS NOS CONVOCA
VENID Y ESCUCHEMOS SU VOZ.
LA MESA HA PREPARADO,
SU PAN ES SALVACIÓN.
GRACIAS SEÑOR
POR SER TUS INVITADOS.
1.- Venid, celebrad la Palabra,
Venid, acoged la verdad,
y en hermandad cantad la Nueva Alianza.
2.- Venid, celebrad la Esperanza,
venid a la cena pascual
y en hermandad, cantad la Nueva Alianza.
3.- Venid, celebrad la Victoria,
Venid, renovad la amistad
y en hermandad cantad la Nueva Alianza.
03.- ESTE ES
EL MOMENTO (Marco López).
Este es el momento de alegrar la mesa
con el vino y con el pan,
que consagraremos y que ofreceremos
y que hemos de comulgar.
Este es el momento de llegar confiados
a la mesa del altar,
porque tu palabra vivificadora
nos acaba de llamar.
PADRE DE JESÚS BENDICE
LO QUE PRESENTAMOS HOY,
Y QUE AL PREPARAR LA MESA
SE RENUEVE EL GOZO DE SABER TU AMOR. (BIS)
Pan de nuestras vidas, pan de nuestras
manos,
pan de nuestra juventud,
pan que hoy entregamos, juntos como
hermanos
en señal de gratitud.
Vino de la tierra buena y generosa,
vino que ofrecemos hoy,
lleva nuestras luchas, lleva nuestras
penas,
lleva nuestra sed de amor.
04.- LLEVEMOS
AL SEÑOR (Carmelo Erdozain)
1.- Llevemos al Señor
el vino y el pan.
Llevemos al altar
la viña, el trigal.
EL SEÑOR NOS DARÁ
ÉL NOS DARÁ SU AMISTAD. [BIS]
2.- Llevemos al Señor
pureza y amor.
Llevemos al altar
justicia, hermandad.
3.- Llevemos al Señor
trabajo y dolor.
Llevemos al altar
ofrendas de paz.
05.- TE
PRESENTAMOS EL VINO (J.A. Espinoza)
TE PRESENTAMOS EL VINO Y EL PAN
BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR
1.- Bendito seas, Señor
por este pan que nos diste,
fruto de la tierra y del trabajo de los
hombres.
2. -Bendito seas, Señor,
el vino tú nos lo diste,
fruto de la tierra y del trabajo de los
hombres.
06.- GRITA
PROFETA (Emilio Vicente Mateu)
1.- Has recibido un destino
de otra palabra más fuerte,
es tu misión ser profeta,
palabra de Dios viviente.
Tú irás llevando la luz
en una entrega perenne,
que tu voz es voz de Dios
y la voz de Dios no duerme.
VE POR EL MUNDO, GRITA A LA GENTE
QUE EL AMOR DE DIOS NO ACABA
NI LA VOZ DE DIOS SE PIERDE. (BIS)
2.- Sigue tu rumbo, profeta,
sobre la arena caliente,
sigue sembrando en el mundo
que el fruto se hará presente.
No temas si nuestra fe
ante tu voz se detiene,
porque huimos del dolor
y la voz de Dios nos duele.
3.- Sigue cantando, profeta,
cantos de vida o de muerte,
sigue anunciando a los hombres
que el Reino de Dios ya viene.
No callarán esa voz,
y a nadie puedes temerle,
que tu voz viene de Dios
y la voz de Dios no muere
07.- MAS QUE
UN PAN (P. Zezinho)
El señor nos dio un pan que es mucho más,
Mucho más, mucho más que un simple
pan.
Mi Señor nos dio un pan que es mucho más,
Mucho más porque este pan es Jesús. (2 V.)
POR ESO LLAMO A ESTE PAN, EL PAN DE VIDA,
EL PAN DE VIDA, EL PAN DE DIOS.
POR ESO LLAMO A ESTE PAN, EL PAN DE VIDA,
EL PAN DEL CIELO, EL PAN DE DIOS.
El señor nos dio un pan que es mucho más,
Mucho más, mucho más que un simple
pan.
Mi Señor nos dio un pan que es mucho más,
Mucho más porque este pan es Jesús. (2 V.)
08.- NO
TEMAIS (Palazón)
NO DEBÉIS SENTIR TEMOR,
PUES YO ESTARÉ CON VOSOTROS,
VIVID SIEMPRE EN CONVERSIÓN,
QUE YO QUIERO DESDE AQUÍ ILUMINAROS.
1.- Si Dios está con nosotros,
¿a quién podremos temer?
Si Dios es nuestro abogado,
él nos sabrá defender.
2.- Vivo yo, mas no soy yo:
es Cristo quien vive en mí.
Por eso, todo lo puedo
en Aquel que me conforta.
3.- Los necios según el mundo
son los sabios para Dios;
los débiles son los fuertes,
a quienes Dios escogió.
4.- El lenguaje de la cruz
es locura para el mundo;
más para aquellos que creen
es fuerza y poder de Dios.
09.- TUS
PALABRAS ALIENTAN MI VIDA
TUS PALABRAS ALIENTAN MI VIDA,
TU PRESENCIA CONFORTA MI FE;
ERES VIDA, VERDAD Y CAMINO,
ERES FUERZA QUE AYUDA A VENCER.
1.- No te tomes descanso en la lucha,
sé testigo del Reino de Dios.
Sigue siendo ese trigo que muere,
para ser una espiga mejor.
2.- Y si acaso perdieras la vida
porque estorba a los hombres tu luz,
no eres tú solamente el que muere:
Cristo sufre contigo en la cruz.
3.- Es posible que digan algunos
que es absurda tu forma de ser.
Piensa entonces que no eres del mundo,
aunque Dios te ha llamado a él.
4.- Cuando todos te cierran las puertas
aun pensando que dan gloria a Dios:
es tan solo un fracaso aparente,
eso hicieron con Cristo, el Señor.
10.- MARIA
TESTIGO (P. Alvarado)
DICHOSO QUIEN EN SU VIDA
VIVE COMO VIVIÓ MARÍA: (2)
SIEMPRE AMANDO A LOS DEMÁS,
SIEMPRE SIRVIENDO A LOS DEMÁS. (2)
1.- Con tu entrega permitiste que nos
acompañe Dios,
y creciendo Él a tu lado compartía nuestra
vida.
2.- En tu canto de alabanza retrataste
nuestro mundo,
donde siempre los pequeños del Señor son
preferidos.
3.- Que sigamos la Palabra de Dios Padre
que nos ama,
por María todos sepan que su Amor a todos
llega.
11.- NO TENGO
MIEDO
Cristo, tu Cruz es respuesta real
para este mundo, para este tiempo
que huye en temores.
Tú eres Camino, eres Verdad, eres la Vida.
NO TENGO MIEDO DE LA LIBERTAD,
NO TENGO MIEDO, SEÑOR DE LA VIDA,
ME QUIERO ENTREGAR.
TOMA MIS MANOS MI VOZ Y MI ANDAR
Y YO ALZARÉ ALTO LA CRUZ DERRAMADA DE AMOR,
PARA QUE SEA BANDERA DE LA JUVENTUD,
TU TRIUNFO SANTO QUE JUNTO A MI CANTO
SE HARÁN FUERTE LUZ
PARA QUE VEAN TU ROSTRO, JESÚS,
HOMBRES CON SED,
HOMBRES VALIENTES QUE QUIERAN
SEGUIR TU CAMINAR.
2.- Al verte herido reinando en la Cruz,
dices mi nombre,
Suenan tambores al escucharte.
Oigo las voces de aquellos hombres
que tienen hambre.
3.- Santa María, me acojo a tu amor,
pido tu fuego que arde de ruegos hoy por
tus hijos.
Virgen María, Rosa del cielo, oye mi canto.
12.- FIELES
SON LOS POBRES
1.- Felices son los pobres,
los que todo lo han dejado,
porque es de ellos
el Reino de los cielos.
Felices los que lloran
al ver a sus hermanos,
porque encontrarán
consuelo a su tristeza.
FELICES SEREMOS,
SI VAMOS POR TUS SENDAS;
SIGUIENDO TU SOMBRA AL CAMINAR,
FELICES SEREMOS SEÑOR.
2.- Felices los que firmes
superan las desdichas,
porque encontrarán
el premio a su firmeza.
Felices los que buscan
y luchan por la paz,
porque están forjando
la tierra para todos.
3.- Felices los que miran
con limpio corazón,
porque encontrarán
el rostro del Dios vivo.
Felices los que tienen
sed y hambre de justicia,
porque se verán
satisfechos para siempre.
4.- Felices los que viven
con amplio corazón,
porque alcanzarán
la gran misericordia.
Felices si os persiguen
al luchar por la justicia,
porque vais creando
un mundo limpio y nuevo.
5.- Felices si les odian
y les llevan a la cárcel,
porque así trataron
a todos los profetas.
Felices si os maldicen
y os calumnian por mi causa,
porque alcanzaréis
muy grande recompensa.