LOS DOCE
COMENTARIO
“Estos son los nombres de
los doce apóstoles...”. conocemos a los cuatro privilegiados: Pedro, Andrés,
Santiago y Juan. Otros nos resultan familiares: Felipe, Tomás, Mateo, Judas.
Pero, ¿y Bartolomé, Tadeo, el hijo de Alfeo, el Zelote...? Casi nada sabemos de
ellos.
Por otra parte, todos quedan eclipsados por
la personalidad de Jesús y su propio hechizo: No veían más que a él, su palabra
y sus milagros, su libertad, su forma de amar, sobre todo a los pequeños. Esas
doce miradas sobre Jesús nos han dado a Jesús, nuestra certeza de la
resurrección nos viene de ellos, somos una iglesia “apostólica”.
De allí vienen la firmeza y el calor de
nuestra fe. Otras religiones tienen textos hermosos, bellas leyendas, pero sólo
los cristianos pueden mirar y escuchar a Dios hecho visible por un hombre que
vivió en tal lugar, en tal época y que dijo cosas sumamente claras. El
conocimiento de ese hombre se lo debemos a los apóstoles, a los doce grandes
testigos. Ellos nos dicen: él era así, actuaba de este modo, decía...
Por medio de los doce entramos también en
esa inmensa congregación que se llama iglesia y que hoy se prefiere llamar “el
Pueblo de Dios”. Cada domingo tomamos contacto con este aspecto capital de
nuestra fe: vivir como pueblo en y por la iglesia de Cristo que es la iglesia
de los apóstoles. “Creo en la iglesia apostólica”.
Ya desde el primer momento lo quiso así
Jesús: rehacer un pueblo. La elección de doce compañeros evocaba a los doce
hijos de Jacob y a las doce tribus de Israel, es decir una totalidad Jesús vino
para todos, la orden que dio a los apóstoles: “Vayan más bien a las ovejas
perdidas de Israel”, señala simplemente el comienzo de esta agrupación, la
llamada al antiguo pueblo que habría debido ser el más dispuesto para
constituir el nuevo. Pero el final del evangelio abre el mundo entero a los
apóstoles: “Hagan discípulos de todas las naciones”.
Cuando buscaban a alguien que sustituyese a
Judas, Pedro dijo: “Hace falta uno que haya sido testigo de su resurrección se
asocie a nosotros, uno de los que nos acompañaron mientras vivía con nosotros
el Señor Jesús” (Hch 1, 21-22). Esta frase abre el círculo de los doce: no eran
ellos los únicos en rodear a Jesús, el evangelio habla también de 72
discípulos. Si el papel de los doce fue único como fundamento de la iglesia, la
noción misma de apóstol se amplió a todo cristiano y lleva consigo los dos mismos
caracteres esenciales, la compañía con Jesús y la fe comunicativa en la
resurrección: “¡Resucitó!”. Nosotros pertenecemos a ese movimiento que nació el
día en que Jesús quiso vivir rodeado de los doce. Si a veces nos sentimos
descontentos de la iglesia, del Papa, de los obispos y de nuestro párroco,
examinemos las cosas con Jesús.
Podemos y a veces debemos criticar, para
ser miembros vivos de la iglesia, pero lo que tiene que preocuparnos de veras
es que la iglesia entera sea una reunión muy viva en torno a Jesús y un anuncio
muy vivo de su evangelio.
Cuando el amor a la iglesia y el ardor
misionero llenan el corazón de un cristiano, está en el surco de los apóstoles
y Jesús lo mira como uno de los suyos.
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Sal 26, 7.9
Escúchame, Señor, que te llamo. Tú eres mi
auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación.
ORACION COLECTA
Oh, Dios, fuerza de los que en ti esperan, escucha con bondad nuestras
súplicas y, pues sin ti nada puede la fragilidad de nuestra naturaleza,
concédenos siempre la ayuda de tu gracia, para que, al poner en práctica tus
mandamientos, te agrademos con nuestros deseos y acciones. Por nuestro Señor
Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo 19, 2-6a
En aquellos días, llegaron los hijos de
Israel al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña. Moisés
subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo: «Así dirás a la
casa de Jacob, y esto anunciarás a los hijos de Israel: "Han visto lo que
he hecho con los egipcios y cómo a ustedes los he llevado sobre alas de águila
y los he traído a mí. Ahora, pues, si de veras me obedecen y guardan mi
alianza, serán mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es
toda la tierra. Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa"»
SALMO RESPONSORIAL
(Sal 99,
1-3.5)
Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Aclama
al Señor, tierra entera, sirvan al Señor con alegría, entren en su presencia
con vítores. R.
Sepan
que el Señor es Dios: que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su
rebaño. R.
El
Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
Romanos 5, 6-11
Hermanos: Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza,
en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá
quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a
morir, pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía
pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados
ahora por su sangre, seremos por Él salvados del castigo! Si, cuando éramos
enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta
más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida! Y no solo
eso, sino que también hemos obtenido ahora la reconciliación.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mc 1, 15
Aleluya. Está
cerca el Reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 9,36-10, 8
En aquel tiempo, al ver Jesús a las
muchedumbres, se compa-decía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas,
como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos: «La mies es
abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor de la mies
que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio
autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce
apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el
de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el
publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote,
el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No
vayan a tierra de paganos ni entren en las ciudades de Samaría, sino vayan a
las ovejas descarriadas de Israel. Vayan y proclamen que ha llegado el Reino de
los Cielos. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen
demonios. Gratis han recibido, den gratis».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Oremos al Señor, que conoce lo que está escondido
a nuestros ojos y sabe cuáles son nuestras verdaderas necesidades:
1.- Para
que el Señor se acuerde del santo Padre, el Papa León, de todos los obispos que
predican la Palabra de Dios, de los presbíteros y diáconos y de todos los que
en el mundo aman a Jesucristo. Roguemos al Señor.
2.- Por
los responsables de las naciones del mundo, los asista en su misión y dé
fortaleza a quienes trabajan por la paz y el bien común. Roguemos al Señor.
3.- Para
que el Señor se acuerde de los ancianos y minusválidos, de los enfermos y de
los que sufren, de los necesitados que esperan su ayuda y de los que son
perseguidos por su nombre. Roguemos al Señor.
4.- Para
que el Señor, en su infinita misericordia, se acuerde de todos nosotros, nos
conceda un tiempo favorable, nos otorgue el trabajo que necesitamos, abra su
mano y nos sacie con sus bienes. Roguemos al Señor.
Dios nuestro, que nos has elegido como reino de
sacerdotes, propiedad personal y nación santa, concédenos vivir en plena unión
contigo tanto en el sacrificio de alabanza como en el servicio a nuestros
hermanos, los hombres anunciadores y testigos del Evangelio. Por Jesucristo
nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Oh, Dios, que, según la doble condición de los dones que presentamos,
alimentas a los hombres y los renuevas sacramentalmente, concédenos, por tu
bondad, que no nos falte su ayuda para el cuerpo y el espíritu. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTIFONA DE
COMUNION Sal 26, 4
Una cosa
pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi
vida.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor, esta santa comunión
contigo que hemos recibido, anticipo de la unión de los fieles en ti, realice
también la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA
DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 15: 1R 21, 1-16; Sal 5, 2-3. 5-6. 7; Mt 5, 38-42.
Martes 16: 1R 21, 17-29; Sal 50, 3-4. 5-6ª. 11 y 16; Mt 5,
43-48
Miércoles 17: 2R 2, 1.6-14; Sal 30, 20.21.24; Mt 6, 1-6. 16-18
Jueves 18: Eclo
48, 1-15; Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7; Mt 6, 7-15
Viernes 19: 2R
11, 1-4. 9-18.20; Sal 131, 11.12.13-14.17-18; Mt 6, 19-23.
Sábado 20: 2Cro 24, 17-25; Sal 88, 4-5. 29-30. 31-32. 33-34;
Mt 6, 24-32
Domingo 21: Jr. 20, 10-13; Sal 68, 8-10. 14 y17. 33-35; Rm 5,
12-15; Mt 10, 26-33.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 9, 36-10, 8
Par: Mc 6,
7-13 Lc 9, 1-6
1.- El pasado domingo leíamos la llamada personal
de JC: "Sígueme" (una llamada dirigida especialmente a los
"pecadores"). Pero esta llamada personal no es individual. No se
termina en aquello que se denominaba "salvar el alma". Sino que JC
llama para enviar. Es decir, para continuar su tarea -su misión- de conducir la
humanidad hacia el Padre, hacia el Reino, la plenitud que el hombre anhela y
que Dios realiza porque ama.
Convendrá insistir en la homilía en que esto nos
afecta a todos. C/MISION: Quizá en los últimos años
se ha insistido -a veces unilateralmente- en la necesidad de formar
"comunidades cristianas", de "sentirse comunidad", sin
percibir suficientemente que la comunidad no es un fin en sí mismo. Louis Evely
escribía recientemente: "Es verdad que los cristianos se reunirán entre
ellos para compartir la Palabra, el Pan y el Perdón, pero su encontrarse
momentáneo simboliza y prepara la unificación del mundo y se termina con una
dispersión hacia los no cristianos. Una comunidad cristiana es una
contradicción en sus términos. Los cristianos no están para vivir entre ellos,
como tampoco la sal o la levadura no están para conservarse en un pote. Los
cristianos sólo forman asambleas litúrgicas, provisionales y proféticas"
("Avui", 14 de mayo). Más allá de la exageración de estas palabras,
debe reconocerse que se hallan confirmadas sustancialmente por las de JC al
llamar a los apóstoles.
El mismo número de doce es símbolo de una
convocación universal (las doce tribus que son figura de un nuevo pueblo que
debe incluir a toda la humanidad) Y lo confirman los tres momentos que hallamos
en la elección: 1)percepción amorosa de la situación de las gentes extenuadas y
abandonadas, sin pastor que guíe hacia la vida; 2)llamada a unos discípulos, a
unos creyentes, no individualmente, sino como comunidad, como iglesia 3)misión
de estos discípulos para que anuncien y realicen el Reino (un tema secundario
es que JC los envíe inicialmente "a las ovejas descarriadas de
Israel": el paso a todos los pueblos no vendrá hasta después de la
Resurrección).
J. GOMIS - MISA DOMINICAL 1978/12
La Iglesia, colectiva e individualmente -es decir,
la Iglesia en su conjunto y los creyentes como individuos, de uno en uno- tiene
una misión clara que cumplir, un quehacer idéntico a todo lo largo de la
historia. Los matices de ese quehacer podrán mudar con los tiempos y habrá que
esforzarse por encontrar el modo mejor de cumplirlo en cada momento. Pero la
misión, el quehacer, son claros como la luz. Y las lecturas de hoy hablan de
ello.
La Iglesia -toda la Iglesia y cada uno de
nosotros- debe servir de puente entre Dios y la humanidad, debe servir de
testigo del amor de Dios a los hombres. La fe, que es la respuesta humana a la
invitación divina, debe reflejarse de tal modo en la tierra en que vivimos que
cada creyente y el conjunto de todos los creyentes seamos testimonio de la gran
Verdad: Dios nos ama con la más alta y profunda forma de amor. Y toda la
actividad eclesial ha de estar dirigida a ese fin: ser espejos del amor de
Dios. Dicho así puede no sonar a nada o sonar a cosa super dicha y hasta un
poco cursi. Pensándolo bien resulta grandioso y comprometedor.
Solemos decir que "somos humanos" y como
tales, imperfectos. De acuerdo. Pero eso no puede ser fácil disculpa para no
cumplir nuestra tarea fundamental. Una cosa es que haya imperfecciones en el
cumplimiento del deber y otra muy distinta es que nos equivoquemos de
"deber", lo cual sería definitivamente grave, mortal de necesidad. Y
nos equivocaríamos de "deber" si creyéramos -y actuáramos en
consecuencia- que la Iglesia está para echar en cara al mundo su incredulidad,
por ejemplo; o para servir de "modelo" a los demás; o para constituir
un pequeño refugio de "salvados", un ghetto en el que vivir "los
elegidos" (¿no se ha dicho tantas veces pomposamente aquello de que
"fuera de la Iglesia no hay salvación"?)... De este modo la Iglesia
se convertiría en orgulloso testimonio de un desamor. Exactamente lo contrario
al deseo de Dios. Una terrible traición que nos descalificaría definitivamente.
Conviene por tanto, pensar en serio si hemos caído o estamos en peligro de caer
en este equívoco bien como colectividad eclesial bien como individuos.
CR/A-MUNDO: Ser cristiano
sucesor para los nuevos tiempos del antiguo Israel comporta un talante de
"simpatía" hacia el mundo que ha de ser salvado por el amor de Dios y
no por nuestros trabajos denodados y sudorosos o por nuestras connivencias y
coincidencias personales. Pertenecer a la Iglesia no es colocarse el cartel de
"anti..." tantas cosas, como si creer fuera una afirmación de
exclusivismos: es levantar bandera de comprensión, de abrazo universal, de
radical aceptación de cuanto puede ser "salvado" es decir, de TODO.
Con demasiada frecuencia "cristiano" -¡y más todavía
"católico"!- viene a ser sinónimo, en la mente de muchos, de
"conservador, retrógrado y anti...". En nombre del cristianismo se
toman actitudes de protesta contra esto y aquello; pero pocas veces se toman
actitudes de aceptación y alabanza, de apertura y comprensión... Nada, sin
embargo, tan positivo como una fe que debe ser testigo de lo más positivo del
mundo que es el amor de Dios a los hombres.
La imagen de la Iglesia que deberían tener todos
los hombres grabada en el corazón es la imagen de una realidad acogedora y no
excluyente, la imagen de un "recinto" en el que todos caben porque a
todos se les recibe con amor. Pero tal imagen es imposible si cada uno de
nosotros y la institución eclesial en sus manifestaciones no nos sentimos desde
dentro testigos del amor, en lugar de sentirnos testigos de la justicia o de
una especie de no santa revancha espiritual. En eso pecó gravemente Israel. ¿No
hemos pecado nosotros igual? ¿No hemos hecho que el N.T. huela demasiado a
Viejo? Algo de esto confesó la Iglesia en el Vaticano II. La conversión es, al
fin y al cabo, la raíz de todas las actitudes cristianas. Nuestra constante
conversión es de dirigirnos hacia el Amor y su más eficaz testimonio.
BERNARDINO M. HERNANDO - VIDA NUEVA 1975/06/07-985
3.- MISION/VOCACION:
Más importante parece ser la expresión de la
conciencia que Cristo adquiere de su papel de rabí en su tierra. Al contrario
de los rabinos de su tiempo, que se rodeaban de algunos discípulos en una
escuela o a la puerta de una ciudad, Jesús quiere ser un rabino ambulante: no
se trata de esperar a que los discípulos vengan a El, hay que ir a su encuentro
y abordarles en su situación vivencial. Cristo no será, pues, como los
sacerdotes del Templo que reciben materias de sacrificio y dinero de los
fieles, pero sin preocuparse de su salvación; tampoco será como los fariseos,
que no se ocupan más que de las almas de excepción; va a las "ovejas
perdidas" de Israel: perdidas y olvidadas (v. 35). Si acepta tener
discípulos, no lo será, a la manera de los rabinos de su tiempo, para razonar
con ellos, sino para hacerles compartir sus periplos misionales y atraer su
atención hacia las ovejas abandonadas (vv. 36 y 10, 1).
Esta perspectiva es absolutamente nueva en los
hábitos de los rabinos de Israel y hace, automáticamente, de la misión una obra
de "compasión" (v. 36) y de misericordia para con los pobres, los
enfermos y los pecadores (vv. 7-8), "ovejas sin pastores" (v. 36) de
las que ni sacerdotes, ni fariseos, ni rabinos se dignan preocuparse.
Contrariamente a los otros sinópticos, Mateo nos
da la lista de los doce apóstoles no en el momento en que Cristo les llama (Mc
3, 16-19; Lc 6, 14-16), sino en el momento en que los envía. De esa forma se
manifiesta más sensible a la misión de los apóstoles que a su vocación. Al
mencionar al colegio apostólico al comienzo del discurso de misión, quiere al
mismo tiempo establecer un nexo entre colegialidad apostólica y misión, tal
como insistirá en subrayarlo Hch/02/14; Mc/01/36 y Lc/09/32.
La misión no apunta, sin embargo, más que a las
ovejas de Israel. Jesús excluye incluso nominalmente a los paganos y a los
samaritanos (vv. 5-6). Seguramente tiene conciencia de que su mesianidad no
beneficia todavía más que al pueblo elegido.
Comparte la mentalidad de su tiempo según la cual
el llamamiento de los paganos al Reino queda situado tan sólo en el futuro
escatológico, como acto gratuito de Dios. Jesús esperaba de tal forma la
congregación de las naciones como una iniciativa escatológica de su Padre, que
no se ha preocupado de su llamamiento durante su vida pública (Lc 13, 23-30; Mc
7, 24-30).
De esa forma ha actualizado una economía de la
salvación que es "primeramente para los judíos" (Rom 1, 16) y que
Lucas respetará escrupulosamente en su redacción de los Hechos por la forma en
que presentará la extensión de la Buena Nueva a partir de Jerusalén y de Judea.
Es un hecho innegable que la conciencia misionera
de la Iglesia y de los apóstoles se fue ampliando progresivamente. Textos como
el de Mt 10, en el que el evangelista se preocupa, sin embargo, de elaborar una
teología de la misión, se sitúa aún en una perspectiva limitada a Israel; será
precisa la persecución para que los apóstoles salgan de Jerusalén y comiencen a
extenderse en la Diáspora.
Pero no por eso deja de ser menos cierto que la
Iglesia es misionera por esencia y que la relación con el mundo no cristiano es
constitutiva de su vocación. La Eucaristía no puede comprenderse sino en la
medida en que llama a ese universalismo a los cristianos que reúne.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA
CRISTIANA V - MAROVA MADRID 1969.Pág. 65
4.- Contexto. Compárese Mt. 9, 36 con Mt. 5, 1.
Entre ambos textos hay una relación literaria clara. Ambos constituyen el
comienzo de una sección discursiva. En 5, 1 comenzaba la primera compilación de
palabras de Jesús (sermón de la montaña, caps. 5-7); en 9, 36 comienza la
segunda compilación.
Texto. Una circunstancia (las gentes) motiva una
reacción psicológica de Jesús (9, 36), unas palabras a sus discípulos (9,
37-38) y una transmisión de autoridad (10, 1). Mención concreta de los nombres
(10, 2-4). Envío y código del enviado (10, 5-8). La articulación literaria del
texto es clara. Esta misma concatenación es la razón por la que los discípulos
de 9, 37 y los doce apóstoles de 10, 2 son las mismas personas. En Mateo,
discípulo y apóstol son términos equivalentes.
Pretexto. "Como ovejas que no tienen
pastor": expresión clásica para designar al pueblo de Israel en cuanto
carente de dirección.
Se encuentra en los libros históricos (Núm. 27,
17; 1 rey. 22, 17; 2 Crón. 18, 16), en los proféticos (Ez. 34, 5; Zac. 10, 2) y
en los de carácter didáctico (Judit 11, 19). En Mt. 9, 36 el pueblo carente de
dirección es la muchedumbre en torno a Jesús. Ahora bien, desde Mt. 5, 1 el
autor distingue entre muchedumbre y discípulos como dos grupos distintos. Los
discípulos son los destinatarios del sermón del monte. El monte, en la
tradición judía, es el Sinaí, donde quedó constituido el pueblo de Dios. En la
concepción de Mateo el sermón del monte es, pues, el canon constitutivo del
nuevo pueblo de Dios. Este pueblo de Dios Mateo lo esquematiza usando el modelo
clásico: las doce tribus. Los doce apóstoles representan, pues, al pueblo de
Dios en su totalidad.
Sentido del texto. Evidentemente, se trata de un
texto de misión. ¿Quiénes son los enviados? ¿Los doce en cuanto pueblo de Dios
o en cuanto miembros-guías dentro del pueblo de Dios? A la luz del texto y del
pretexto, "los doce" es sinónimo de un "pueblo de Dios".
Mateo ha compuesto un texto eclesiológico, no un texto jerárquico o de vocación
específica. Se trata, pues, de la misión de todo el pueblo de Dios (sacerdotes
seglares, diríamos hoy). ¿A quiénes? "A las gentes". Mateo entiende
por gentes todos los que escuchan la palabra de Jesús, pero no la ponen en
práctica (cfr. final del sermón del monte, 7, 24-27). Todas aquellas gentes
eran "cristianos", es decir, oían y seguían a Cristo, pero no eran
sus discípulos. Discípulo es el que pone en práctica el programa del Reino
(cfr. Mt. 5-7). Este programa es algo más que una ética; es una renovación
integral del mundo; es una alternativa a los modelos sociológicos al uso
(incluso éticamente buenos). Hay muchos modelos; hay muchos "cristianos";
pero faltan trabajadores del Reino. Ya en tiempo de Jesús el número de estos
trabajadores del Reino era escaso en comparación con la gran muchedumbre que
seguía a Jesús. Y ya entonces algo faltaba en la religiosa sociedad judía. Esa
falta motiva la profunda conmoción de Jesús, su invitación a pedir trabajadores
al Padre y el envío de los escasos trabajadores con que cuenta (9, 36 - 10, 4).
Desde este momento los discípulos adquieren una
nueva connotación. Hasta ahora se les llamaba discípulos en razón de su
relación con el maestro (relación hacia dentro); ahora se les llama también
apóstoles, es decir, enviados, en razón de su relación con la demás gente
(relación hacia fuera).
La gente a la que son enviados son el antiguo
pueblo judío, el Israel en sentido étnico (10, 5-6). Este Israel era
precisamente el que debía ofrecer a los demás pueblos del mundo una alternativa
de vida distinta, la alternativa de Reino de Dios. De ahí el interés y los
esfuerzos de Jesús por dar forma en Israel a esa alternativa. Los milagros son
las señales de ella. Esas señales, en cuanto expresión de la presencia de Dios,
son pura gracia de Dios y, por tanto, no es algo sobre lo que se pueda especular
en beneficio propio (10, 8).
DABAR 1978/36
DOMINGO 11 DEL TIEMPO ORDINARIO
Jesús busca colaboradores para su misión
Lo
más característico de este domingo es que en el evangelio llegamos a una
sección que ocupará tres domingos, con el segundo de los grandes
"discursos" que nos trae Mateo, el "discurso apostólico" o
"de la misión", que habla de los consejos que da Jesús a los
colaboradores que él ha elegido y enviado. Hoy leemos el envío de los doce
apóstoles. Jesús busca colaboradores que le ayuden, ya en su tiempo, y luego
para siempre, en el anuncio y la extensión del Reino de Dios.
Es
una página del evangelio siempre de actualidad, porque también ahora "la
mies es abundante, pero los trabajadores, pocos". Como ya en el AT se
pedía al pueblo de Israel que fuera "misionero" en medio de los otros
pueblos.
Éxodo
19, 2-6a. Seréis para mí un reino de
sacerdotes y una nación santa
Como
preparación al evangelio de la misión de los apóstoles, leemos en el AT una
página en la que Moisés recuerda al pueblo, de parte de Dios, la misión que
tiene Israel en medio de las naciones: "seréis mi propiedad personal entre
todos los pueblos: seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación
santa". Serán, por tanto, mediadores de salvación para con los demás
pueblos.
El
salmo nos invita a aclamar al Señor y servirle. El motivo
es doble: por una parte, "el Señor es bueno y su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades", y, por otra, "nosotros somos su
pueblo y ovejas de su rebaño".
Romanos
5, 6-11 Si fuimos reconciliados con Dios
por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvos por su vida!
Pablo
sigue desarrollando su tesis fundamental: es Cristo quien nos salva.
Si
cuando todavía éramos "pecadores" y "estábamos sin fuerza",
porque éramos paganos y no conocíamos a Dios, sucedió el gran acontecimiento de
que "Cristo murió por los impíos y nos reconcilió con Dios", mucho
más ahora, que ya somos creyentes, podemos "gloriamos en Dios, por Nuestro
Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido la reconciliación".
Mateo 9, 36 - 10,8. Llamando
a sus doce discípulos, los envió
Cuando
Jesús, dedicado a su ministerio por los caminos de Palestina, vio que "las
gentes estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor", es
cuando dijo: "la mies es mucha, los trabajadores (los braceros),
pocos", les encargó a sus discípulos que rogasen "al Señor de la mies
para que envíe trabajadores a su mies", y envió a los doce apóstoles a
participar de su misma misión.
El
número doce es ciertamente simbólico: serán los representantes en la Iglesia
-nuevo Israel- de las doce tribus del Israel antiguo.
A
esos doce se les encarga algo muy comprometido: deben anunciar que el Reino de
los Cielos está cerca, pero a la vez deben curar a los enfermos, liberar a los
poseídos por el demonio y hasta resucitar muertos. Todo ello desinteresadamente
"lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis". De momento, esta
misión queda restringida a los pueblos de Judea y Galilea, sin entrar en
Samaría ni pasar a otros países paganos. Al final, antes de la
Ascensión,
sí recibirán el encargo de que vayan a evangelizar a "todas las
naciones".
Toda la comunidad, pueblo sacerdotal y profético
Un
aspecto menos conocido de la historia de Israel es que ya en el Antiguo
Testamento este pueblo elegido tenía una misión universal. Dios elige al pueblo
o a los profetas, no pensando en ellos solos, sino para "enviarlos" a
una misión hacia fuera. Hace Alianza con el pueblo, pero hoy le dice que debe
cumplir una misión concreta en medio de los pueblos de la tierra: dar a conocer
a los otros el amor de un Dios que es salvador, liberador, como lo ha sido para
con ellos, los israelitas; el pueblo elegido debe ser signo y mediador de la
salvación de Dios.
La
dinámica que aparece es fundamental para el que quiere ser testigo. Primero se
es testigo presencial, se "ve" una actuación de Dios, y luego se da
testimonio de lo visto ante los demás: "habéis visto lo que he hecho...
ahora pues, seréis un reino de sacerdotes y una nación santa".
Ahora
es todo el pueblo cristiano, toda la comunidad de bautizados, la que participa
del "sacerdocio" mediador de Cristo y de su "profetismo".
Ser sacerdotes significa ser mediadores. El Mediador y Sacerdote y Profeta
único y auténtico es para siempre Cristo Jesús. Pero él mismo envió a los doce
apóstoles, y en otras ocasiones a 72 discípulos, o sea, a todos sus discípulos,
a colaborar con él en el anuncio y la realización del Reino en este mundo,
hasta el final de los tiempos.
Decir
que el pueblo cristiano es un pueblo de sacerdotes significa, ante todo, que le
debemos llevar a Dios, de parte del resto de la humanidad, nuestras alabanzas,
súplicas, protestas, sacrificios; y que, además, debemos transmitir a la
humanidad, de parte de Dios, el anuncio del Reino y la Buena Noticia del amor
que Dios nos tiene y que se ha manifestado en Cristo Jesús.
Decir
que la comunidad es sacerdotal es decir que no se encierra en sí misma, que no
ha recibido los dones de Dios para gozarlos ella, sino para difundirlos en el
mundo. La comunidad es misionera. Como lo tuvo que ser Israel, pero mucho más
ahora la Iglesia de Jesús.
Significa
que todos los cristianos -una comunidad religiosa en medio del barrio, una
comunidad parroquial, una comunidad diocesana en su región son como fermento de
amor en este mundo. Que son puente entre Dios y la humanidad. La Iglesia no se
hace propaganda de sí misma, no se anuncia a sí misma, sino a Dios. Significa
que todos, los casados y los religiosos, los jóvenes y los mayores, los
misioneros y los que se han quedado aquí, se esfuerzan por ser en su ambiente
testigos del amor que nos tiene Dios. Ese fue el encargo final de Jesús, en el
momento de la Ascensión: "seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea, en
Samaria, y hasta los confines del mundo".
En
la Introducción al Misal Romano (en su última edición, del 2002, 1GMR 5), el
papa Pablo VI, después de afirmar la identidad de los "ministros
ordenados", se entusiasma hablando de todo el pueblo cristiano como pueblo
sacerdotal: "Se trata nada menos que del pueblo de Dios, adquirido por la
Sangre de Cristo, congregado por el Señor, que lo alimenta con su Palabra.
Pueblo que ha recibido el llamamiento de presentar a Dios todas las peticiones
de la familia humana. Pueblo que, en Cristo, da gracias por el misterio de la
salvación ofreciendo su sacrificio. Pueblo, finalmente, que por la comunión de
su Cuerpo y Sangre se consolida en la unidad...".
Ante
una mies que es abundante, ante un trabajo que es inmenso -a cada generación
hay que evangelizarla, porque nadie nace cristiano-, es admirable la
colaboración, generosa y eficaz, que aportan tantos laicos a la evangelización
y a la vida de la Iglesia: las familias como hogar y escuela de virtudes
humanas y cristianas, la escuela con su nobilísima misión de la formación
humana, los religiosos y religiosas, cada uno desde su carisma propio, y los
que trabajan en los medios de comunicación, los que se dedican al mundo
sanitario, cada cristiano en su ambiente de vida y trabajo, los numerosos
colaboradores laicos de la labor misionera, lejos de la patria...
Los apóstoles de entonces...
Pero,
dentro de esa comunidad que toda ella participa del sacerdocio salvador de
Cristo, él mismo estableció a algunos con un ministerio especial. Empezando por
los doce apóstoles, que ahora tienen como sucesores a los miembros del colegio
episcopal de la Iglesia, ayudados en su ministerio, de modo especial por los
presbíteros y los diáconos.
La
palabra "apóstol", en griego, significa "enviado". Los
primeros apóstoles, a los que Mateo enumera de dos en dos, por un recurso
literario sencillo y expresivo, eran doce. Algunos han sido famosos, empezando
por Simón Pedro. De otros no sabemos apenas nada respecto a lo que hicieron
después de Pentecostés. Uno tiene el mismo nombre que Pedro, Simón, apodado el
"zelota" o "fanático". Hay también dos que se llaman Judas,
uno de los cuales fue el que traicionó al Señor.
Lo
primero que tuvieron que aprender los apóstoles de la primera comunidad fue a
"estar con" Jesús, aprender su estilo de vida, imitarle en sus
actitudes: en este caso, su capacidad de compasión y de amor a la gente. Con
dos expresivas comparaciones tomadas de la vida del campo -las ovejas sin
pastor y un campo de mies que necesita más "braceros" para la
cosecha- expresa Jesús la situación de su pueblo y la necesidad de que sus
colaboradores se pongan con decisión a la tarea.
Ante
todo, les dice que rueguen a Dios, que es el Señor de la mies, para que él
envíe operarios a su mies. Parecería que lo más urgente era ponerse a trabajar,
pero Jesús dice que lo primero es rezar...
...
y los de ahora
También
hoy mucha gente está cansada, desorientada, como ovejas sin pastor, buscando el
sentido de la vida. Los ministros de la comunidad, y la comunidad entera,
deberían comprobar ellos mismos la cercanía y el amor universal que mostró
Jesús. Pero además debería ser evidente que los ministros de la comunidad
"ven" la situación de bastante gente necesitada de ayuda y se llenan
de dolor y compasión por ellos. Que aman a su comunidad, como Jesús, que
se preocupan por ella, que dedican sus mejores horas y años a tratar de ayudar
a todos. El verbo que Mateo emplea para esa "compasión" de Jesús,
apunta a una "conmoción del corazón", de las entrañas, en sintonía
con el que sufre, con la gente, a la que compara a un rebaño disperso,
desorientado, sin pastor.
En
el versículo anterior al pasaje de hoy (Mt 9, 35) -versículo que no leemos en
esta selección- se afirma que "Jesús recorría todas las ciudades y aldeas,
enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del Reino y sanando toda
enfermedad y toda dolencia". Empalma con esa noticia su compasión por la
gente y la movilización que emprende de sus discípulos.
A
los ministros de la comunidad siguen dándoles Cristo Jesús también hoy, en el
siglo XXI, ese mismo encargo:
a)
anunciar el Reino, comunicar la Buena Noticia de la salvación y del amor de
Dios a todos, tratar de convencerles de que Dios actúa a nuestro favor, que
está siempre presente en nuestra vida, que en Cristo Jesús, como nos ha dicho
Pablo, hemos sido reconciliados con Dios y hemos alcanzado la posibilidad de la
salvación;
b)
curar a los enfermos, limpiar a los leprosos, cuidarse de los que sufren; lo
que hizo él, Jesús, según los evangelios, que siempre tuvo tiempo para los
enfermos y los marginados de la sociedad, es lo que encarga a sus ministros;
c)
expulsar demonios y resucitar muertos.
La
misión de los ministros es decir y hacer, palabras y acción, anunciar el Reino
y construirlo con las obras. Dios aparece en el AT como creíble porque ha
intervenido y ha salvado a su pueblo de la esclavitud. Cristo se presenta en el
NT creíble, porque además de anunciar doctrinas hermosas, da de comer, sana y
dedica su tiempo a los demás. A la Iglesia comunidad y a sus ministros les
podrá creer el mundo de hoy si, además de predicar, hacen, actúan, dan ejemplo
de entrega por los demás. Las palabras pueden mover, pero los ejemplos
arrastran y tienen un lenguaje que todos entienden.
El
mundo de hoy sigue necesitando la buena noticia de Jesús. Los jóvenes y los
mayores. Los de la vieja Europa y los de las comunidades más jóvenes del Tercer
Mundo. Los seguidores de Jesús deben tener capacidad de compasión, de
"compadecer", padecer con el que padece. Como Cristo nunca pasaba al
lado de una persona que sufría sin dedicarle su tiempo y su ayuda, a veces
milagrosa, sus ministros -y, en general, todos los cristianos- no pueden
desentenderse de ningún dolor, de ninguna injusticia que ven a su alrededor.
¡Cuántas
personas, a nuestro alrededor, están extenuadas y desorientadas! Si saliéramos
un poco más de nuestro mundo y recorriéramos los caminos, como Jesús, nos
daríamos cuenta de las necesidades de la gente. También hoy la mies es mucha y
muchos están como ovejas sin pastor. Es bueno recordar el comienzo de la
Gaudium el Spes del Vaticano II "el gozo y la esperanza, la tristeza y
la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los
afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos
de Cristo" (GS 1).
Ahora
no va Jesús por nuestras calles. Pero vamos nosotros, y se debería escuchar la
voz y ver las obras de los seguidores de Jesús, de su Iglesia. Todos estamos
comprometidos en la evangelización, unos como responsables de la comunidad,
desde su ministerio ordenado, y otros desde su condición de cristianos,
"sacerdotes" mediadores de la esperanza y de la alegría de Dios para
con los demás.
Por
una parte, un cristiano proclama el Reino, o sea, evangeliza. Pero, por otra,
intenta curar a las personas de sus dolencias, orientarlas en su búsqueda,
expulsar los males de todo género que afligen a la gente, comunicar
esperanza... Lo mismo que hizo Jesús en su vida. Y todo ello,
"gratis", por convicción, con el gozo de sentirse colaboradores de
Cristo, que es quien también ahora, desde su existencia de Resucitado, ofrece
salvación y vida a toda la humanidad.
En
verdad, se puede decir que la comunidad de Jesús, en los dos mil años que lleva
de existencia, dentro de sus defectos y fallos, se ha dedicado con admirable
generosidad a un anuncio misionero a todas las generaciones, y se ha ocupado de
un modo meritorio en la tarea de liberar a las personas de sus males, físicos y
morales.
Redimidos
y reconciliados por Cristo
Nosotros, probablemente, no nos hemos convertido
recientemente del paganismo, como los lectores de la carta de Pablo.
Pero
la lección y la invitación a la alegría es igual: Cristo se entregó por todos
nosotros cuando todavía ni existíamos, y nos reconcilió de una vez por todas
con Dios. Esa ha sido la mejor "prueba de que Dios nos ama: que Cristo,
cuando todavía éramos pecadores, murió por nosotros".
La
iniciativa siempre ha sido de Dios. En verdad podemos estar contentos,
"gloriarnos", estar orgullosos, dice Pablo, y dar gracias a Dios y a
Cristo Jesús porque nos han elegido para la salvación. El amor de Dios que
hemos experimentado en Cristo Jesús es el origen de todo. Los milagros que él
hizo para mostrar que el Reino estaba ya presente, eran movidos por el amor. La
escena de hoy, con el envío de los doce apóstoles, está motivada en Mateo por
la situación que veía Jesús en las gentes que le rodeaban: "se compadecía
de ellas porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen
pastor". Entonces es cuando envió a los doce.
Pero
Jesús, antes de enviar a los doce a predicar, les dice que "rueguen"
al Señor de la mies para que envíe operarios a su mies. Antes que nuestros
esfuerzos y talentos, está la iniciativa de Dios, y tenemos que estar unidos a
él si queremos que nuestro trabajo sea eficaz.
Dios
quiere la salvación de todos. Nosotros tenemos la suerte de estar en la
comunidad de Jesús, la comunidad de los salvados por Cristo Jesús. En nuestras
celebraciones lo principal que hacemos, antes de pedir cosas, es alabar y dar
gracias a Dios por su infinito amor.
¿Se
nota que estamos orgullosos de ese amor de Dios?, ¿que nos sentimos agradecidos
por la salvación que Cristo Jesús nos ha conseguido en su Cruz?
LOS DOMINGOS DEL CICLO A
(JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XI TIEMPO ODINARIO 2026
(14 DE JUNIO)
01.- CON ALEGRIA
EN EL CORAZON
CON ALEGRÍA EN EL CORAZÓN
QUEREMOS CANTARTE, SEÑOR.
CON ESPERANZA, CON FE Y CON AMOR
QUEREMOS LLEGAR A TU MESA, SEÑOR.
1.- Con alegría de amistad
compartida en una comida;
con esperanza de escuchar
tu Palabra, que da la vida.
2.- Con alegría de fiesta
de hermanos en la Eucaristía;
con la fe y el amor que exige
juntarnos en tu comida.
3.- Con alegría los primeros cristianos
su amor compartían;
con esperanza seguiremos
sus huellas y ejemplo de vida.
02.- VENID
ACLAMEMOS AL SEÑOR (Carmelo Erdozain)
VENID, ACLAMEMOS AL SEÑOR,
ENTRAD EN SU PRESENCIA DÁNDOLE GRACIAS,
ACLAMANDO CON CANTOS,
CON HIMNOS DE JÚBILO,
PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,
NOSOTROS SU PUEBLO.
ACLAMEMOS AL SEÑOR.
PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,
NOSOTROS SU PUEBLO,
DEMOS GRACIAS AL SEÑOR.
1.- Él es nuestro Salvador.
Él es nuestro Redentor
Nos invita a su mesa,
Nos recibe en su altar.
Él nos alimenta
Con el pan de la vida.
2.- Nos invita a escuchar su palabra;
Nos revela su mensaje de amor;
Escuchad su voz,
abrid vuestro corazón.
03.- PUEBLO
SANTO Y ELEGIDO (J.P. Martins)
1.-
Caminamos hacia ti,
oh
ciudad de nuestro Dios,
construyendo
en este mundo
la
verdad y el amor.
PUEBLO
SANTO Y ELEGIDO
CONGREGADO
EN EL AMOR,
VAS
BUSCANDO, PEREGRINO,
LA
CIUDAD DE NUESTRO DIOS.
2.-
Avanzamos, peregrinos,
con
Jesús, nuestra esperanza.
Él
nos salva, Él nos guía,
con
la luz de su palabra.
3.-
Quien tiene hambre de justicia,
quien
anhela la verdad,
en
la mesa del Señor
su
Palabra encontrará.
4.-
Reunidos en la Iglesia
proclamamos
su verdad:
Jesucristo
es el que salva
dando
al mundo su amistad.
5.-
Los caminos de este mundo
son
caminos sin final:
sólo
Cristo es el sendero
que
conduce a la verdad.
6.-
Cuando llegue el momento
de
nuestra hora final,
Jesucristo,
nuestro hermano,
nos
dará su eternidad.
04.- ACEPTA
SEÑOR EL VINO Y EL PAN (Joaquin Madurga)
ACEPTA
SEÑOR EL VINO Y EL PAN
CON
ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR.
1.-
Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda
el
abrazo sincero al hermano
perdonándonos
nuestras ofensas.
2.-Sobre
el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
trabajar
por un mundo más justo de igualdad
y
concordia fraterna.
3.-
Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
convertir
nuestra vida pasada
al
mensaje de tu Buena Nueva.
05.- TRAEMOS A
TU ALTAR
TRAEMOS A TU ALTAR
CON EL VINO Y EL PAN
NUESTRAS OFRENDAS.
TRAEMOS A TU ALTAR
CON LOS HOMBRES SU AFÁN
Y SUS PROBLEMAS.
1.- Con los hombres que trabajan el pan con
sudor
ofrecemos nuestro esfuerzo,
por lo hombres que no tienen trabajo ni pan
te pedimos el sustento.
2.- Con los hombres cuyas vidas son fruto
de bien
ofrecemos nuestra entrega,
por los hombres cuyas vidas son pena y
dolor,
que sepamos estar cerca.
3.- Con los hombres que construyen un mundo
de paz
ofrecemos nuestras manos,
por los hombres que padecen la guerra y el
mal,
que seamos solidarios.
06.- COMERE EL
PAN DE DIOS (Alfonso Luna)
EN ESTA MESA GRANDE COMERÉ EL PAN DE DIOS;
EN ESTA MESA GRANDE COMERÉ EL PAN DE DIOS.
CON MIS PADRES, MIS HERMANOS, MIS AMIGOS,
ESTARÉ;
CON MIS PADRES, MIS HERMANOS, MIS AMIGOS,
ESTARÉ.
FORMO MI COMUNIDAD;
FORMO MI COMUNIDAD.
1.- En esta mesa grande preparado está el
Pan,
en esta mesa grande pediremos perdón,
celebremos juntos tu misterio de amor,
celebremos juntos tu misterio de amor.
2.- Estando así en familia tu Palabra
escucharé,
las dos mesas preparadas para nuestra
reunión,
celebremos juntos tu misterio de amor,
celebremos juntos tu misterio de amor.
07.- DONDE HAY
CARIDAD (Joaquin Madurga)
DONDE HAY CARIDAD Y AMOR
ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR. (BIS)
Una sala y una mesa,
una copa, vino y pan,
los hombres compartiendo
en amor y en unidad.
Nos reúne la presencia
y el recuerdo del Señor,
celebramos su memoria
y la entrega de su amor.
Invitados a la mesa
del banquete del Señor,
recordemos su mandato
de vivir en el amor.
Comulguemos en el Cuerpo
y la Sangre que El nos da
y también en el hermano,
si lo amamos de verdad.
Este pan que da la vida
y este cáliz de salud,
nos reúne a los hermanos
en el nombre de Jesús.
Anunciamos su memoria,
celebramos su pasión,
el misterio de su muerte
y de su Resurrección.
07A.- ID Y
ENSEÑDAD (Cesareo Garabain)
1.- Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura sois grano de sal,
antorcha que ha de alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar
ID AMIGOS, POR EL MUNDO
ANUNCIANDO EL AMOR,
MENSAJEROS DE LA VIDA,
DE LA PAZ Y EL PERDÓN.
SED AMIGOS, LOS TESTIGOS
DE MI RESURRECCIÓN,
ID LLEVANDO MI PRESENCIA,
CON VOSOTROS ESTOY
2.- Sois una llama que ha de encender,
resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.
3.- Sois fuego y savia que vine a traer,
sois la ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien
los hombres al Padre verán.
08.- ALMA MISIONERA (Hermana Glenda)
Señor,
toma mi vida nueva
antes
de que la espera
desgaste
años en mi
estoy
dispuesta a lo que quieras
no
importa lo que sea
tu
llámame a servir.
LLÉVAME
DONDE LOS HOMBRES
NECESITEN
TUS PALABRAS
NECESITEN
MIS GANAS DE VIVIR
DONDE
FALTE LA ESPERANZA
DONDE
FALTE LA ALEGRÍA
SIMPLEMENTE
POR NO SABER DE TI.
Te
doy mi corazón sincero
para
gritar sin miedo
Tu
grandeza, Señor
Tendré
mis manos sin cansancio
tu
historia entre los labios
y
fuerza en la oración.
Y
así en marcha iré cantando
por
calles predicando
lo
bello que es tu amor
Señor
tengo alma misionera
condúceme
a la tierra
que
tenga sed de ti.
09.-
ACERQUEMONOS TODOS AL ALTAR (F. Palazón)
ACERQUÉMONOS TODOS AL ALTAR
QUE ES LA MESA FRATERNA DEL AMOR,
PUES SIEMPRE QUE COMEMOS DE ESTE PAN
RECORDAMOS LA PASCUA DEL SEÑOR.
1.- Los hebreos, en medio del desierto,
comieron el maná,
nosotros, peregrinos de la vida, comemos
este pan;
Los primeros cristianos ofrecieron su
cuerpo como trigo;
nosotros, acosados por la muerte, bebemos
este vino.
2.- Como Cristo hecho pan de cada día, se
ofrece en el altar
nosotros entregados al hermano comemos de
este pan;
Como el cuerpo de Cristo es uno solo por
todos ofrecidos
nosotros olvidando divisiones bebemos este
vino.
3. Como ciegos en busca de la aurora,
dolientes tras la paz
buscando tierra nueva y cielos nuevos,
comamos este pan.
Acerquémonos todos los cansados, porque El
es nuestro alivio
y siempre que el desierto nos agobie,
bebamos este vino.
10.- PESCADOR DE
HOMBRES
Tú
Has venido a la orilla
No
has buscado a sabios ni a ricos
Tan
solo quieres que yo te siga.
SEÑOR,
ME HAS MIRADO A LOS OJOS
SONRIENDO,
HAS DICHO MI NOMBRE
EN
LA ARENA, HE DEJADO MI BARCA
JUNTO
A TI, BUSCARÉ OTRO MAR.
Tú
Sabes bien lo que tengo
En
mi barca, no hay oro ni plata
Tan
solo redes y mi trabajo.
Señor,
me has mirado a los ojos
Sonriendo,
has dicho mi nombre
En
la arena, he dejado mi barca
Junto
a ti, buscaré otro mar.
Tú
Necesitas mis manos
Mi
cansancio que a otros descanse
Amor
que quiera seguir amando.
Señor,
me has mirado a los ojos
Sonriendo,
has dicho mi nombre
En
la arena, he dejado mi barca
Junto
a ti, buscaré otro mar.
Tú
Pescador de otros lagos
Ansia
eterna de almas que esperan
Amigo
bueno, que así me llamas
Señor,
me has mirado a los ojos
Sonriendo,
has dicho mi nombre
En
la arena, he dejado mi barca
Junto
a ti, buscaré otro mar
Junto
a ti, buscaré otro mar
Junto
a ti, buscaré otro mar
Junto
a ti, buscaré otro mar.
11.- MARIA MADRE
BUENA (Kairoi)
Tantas
cosas en la vida
nos
ofrecen plenitud,
y
no son más que mentiras
que
desgastan la inquietud.
Tú
has llenado mi existencia
al
quererme de verdad,
yo
quisiera Madre buena amarte más.
En
silencio escuchabas
la
palabra de Jesús,
y
la hacías pan de vida
meditando
en tu interior.
La
semilla que ha caído
ya
germina y está en flor,
con
el corazón en Fiesta cantaré.
AVE
MARÍA, AVE MARÍA,
AVE
MARÍA, AVE MARÍA.
Desde
que yo era muy niño
has
estado junto a mí,
y
guiado de tu mano
aprendí
a decir sí.
Al
calor de la esperanza
nunca
se enfrió mi Fe,
y
en la noche más oscura fuiste luz.
No
me dejes Madre mía
ven
conmigo al caminar,
quiero
compartir mi vida
y
crear fraternidad.
Muchas
cosas en nosotros
son
el fruto de tu amor,
la
plegaria más sencilla cantaré.
12.- ENVIA
MENSAJEROS
ENVÍA
MENSAJEROS, SEÑOR, POR EL MUNDO ENTERO;
ENVÍA
MENSAJEROS, QUE PROCLAMEN TU GLORIA. ALELUYA.
1.-
Cristo los escogió, para ser sus testigos;
para
que sean luz que brille en el mundo.
2.-
Después de conocer tu divina elección,
ellos
te han ofrecido su vida y corazón.
3.-
Para llegar a Ti, siguiendo tu camino,
infúndeles,
Señor, el gozo de servir.