DAME OJOS PARA VERTE
COMENTARIO
Juan pone el milagro en un par de
versículos de los 41 del relato. Narra despacio el proceso de la fe. Al principio,
todos ciegos. Al final, uno curado y muchos ciegos. Tenemos una cita con unas
noches y con Jesús-luz. Noches del mal y del pecado. Tenemos una cita con unas
noches y con Jesús-luz.
¿Cómo es posible ser ciego desde que uno
nace? ¿Qué pecado ha cometido? Jesús
elimina una falsa manera de ver las cosas: establecer un vínculo entre las
personas inválida y el pecado. Pero nos propone otra explicación; quiere ser
solamente luz para que podamos vivir lo que hay que vivir. El mal más terrible,
la noche más terrible, es carecer de luz: “Llega la noche y yo soy luz”.
El milagro será ese gran signo: Jesús da
ojos. Pero, a partir de ese mismo signo, el ciego tendrá un éxito completo en
su cita con Jesús-luz. Mientras que los “judíos” (los adversarios) fracasará.
El ciego sale de la noche: “¡Creo en ti, Señor!”. Los judíos se sumergen en la
noche: “Es Jesús es un pecador”.
¡Un ciego maravilloso! Patrono de los que
buscan la luz. Sube obstinadamente hacia el misterio de Jesús, sin dejarse de
asustar por los que “saben”, y bromeando con ellos cuando los demás tiemblan.
Juan escribe aquí su página más viva, salpicada de preguntas y sobresaltos:
¿Quién es ese? ¿Qué ha hecho? ¿Dónde está? ¿Quién es? Y tú, ¿qué dices de él?
¿Eres tú discípulo de ese hombre? ¡Desde el nacimiento eres pecador!
Ellos dicen: “nosotros sabemos”, y se
ciegan a sí mismos. El responde “yo no sé nada” y ve surgir poco a poco la luz;
dice: “El hombre”, luego, “viene de Dios; y finalmente “¡Señor!”. Puede leerse
una mil veces el evangelio sin ver a Jesús. Desde el comienzo, Juan no deja de
repetirlo: “La Luz brilla en la noche, pero la noche no capta la luz” (Jn 1 5).
Ante el ciego que lo “ve” y los fariseos que lo miran sin verlo, Jesús se
siente obligado a constatar lo que ocurre cuando él aparece: “Los ciegos ven y
los que ven se hacen ciegos”.
¡Pero yo sé! ¡Yo veo! No; “intentamos” ver.
En cada página, día tras día. Somos ese ciego a quien Jesús da ojos dos veces:
primero para mirarlo y luego para verlo. Hasta el último momento de nuestra
vida, no dejemos de repetir la misma oración: “Jesús, dame ojos para verte”.
Hagamos una anotación: La saliva se consideraba una medicina. Jesús la utiliza alguna vez como
signo de sus curaciones (cf. Mc 7. 33; 8. 23). El Talmud prohibía expresamente
curar con saliva en día de sábado. También se prohibía expresamente hacer barro
en día de sábado. Ambos detalles son necesarios para que surja la controversia
en la que va a mostrarse la pertinaz obcecación de los judíos y la progresiva
lucidez del ciego de nacimiento. Jesús, al untar con el barro los ojos del
ciego, resalta su ceguera y despierta también su esperanza de curación.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Is 66, 10-11
Alégrate, Jerusalén, reúnanse todos los que la
aman, regocíjense los que estuvieron tristes para que exulten; mamarán a sus
pechos y se saciarán de sus consuelos.
ORACION COLECTA
Oh, Dios, que,
por tu Verbo, realizas de modo admirable la reconciliación del
género humano, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe gozosa y entrega
diligente, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b.6-7.10-13a
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel:
«Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de
Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí». Cuando estos llegaron,
vio a Eliab y se dijo: «Seguro que está su ungido ante el Señor». Pero el Señor
dijo a Samuel: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura,
porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre
mira a los ojos, más el Señor mira el corazón».
Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel.
Pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a estos». Entonces Samuel preguntó
a Jesé: «¿No hay más muchachos?». Y le respondió: «Todavía queda el menor, que
está pastoreando el rebaño». Samuel le
dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga».
Jesé mandó por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena
presencia. El Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues
es este». Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos.
Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 22, 1-6)
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes
praderas me hace recostar; me conduce
hacia fuentes tranquilas y repara
mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo, por el honor
de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas
conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan.
R.
Prepara una mesa ante mí, enfrente de mis
enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y misericordia me acompañan todos
los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Efesios 5, 8-14
Hermanos:
Antes eran tinieblas, pero ahora son luz por el Señor. Vivan como hijos de la
luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Busquen lo que
agrada al Señor sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino
más bien denunciándolas. Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a
ocultas. Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo
descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre
los muertos y Cristo te iluminará».
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12b
Yo soy
la luz del mundo —dice el Señor—; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 9, 1-41
Forma breve: Jn 9,
1.6-9.13-17.34-38 {...}
{En aquel tiempo, al pasar,
vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento}. Y sus discípulos le preguntaron:
«Maestro, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?». Jesús
contestó: Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las
obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha
enviado; viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy
la luz del mundo». Dicho esto, {escupió en la tierra, hizo barro con la saliva,
se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé
(que significa enviado)». Él fue, se
lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir
limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El
mismo». Otros decían: «No es él, pero se
le parece». Él respondía: «Soy yo»}. Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto
los ojos?». Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó
en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé,
y empecé a ver». Le preguntaron: «¿Dónde está Él?». Contestó: «No lo sé».
{Llevaron ante los fariseos al
que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los
ojos. También los fariseos le
preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en
los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene
de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejante signo?». Y
estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del
que te ha abierto los ojos?». Él contesto: «Que es un profeta»}. Pero los judíos no creyeron que aquel había sido
ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
«¿Es este su hijo, de quien dicen ustedes que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?».
Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego;
pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros
tampoco lo sabemos. Pregúntenselo a él, que es mayor y puede explicarse». Sus
padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya
habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías.
Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, pregúntenselo a él». Llamaron por
segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios:
nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».
Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora
veo». Le pregunta de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?». Les
contesto: «Se lo he dicho ya, y no me han hecho caso; ¿para qué quieren oírlo
otra vez? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». Ellos lo
llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros
somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero
ese no sabemos de dónde viene». Replicó él: «Pues eso es lo raro: que ustedes
no saben de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios
no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. Jamás se
oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si esto no
viene de Dios, no tendría ningún poder».
{Le replicaron: «Has nacido
completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo
encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del Hombre?». Él contestó: «¿Y quién es,
Señor, para que crea en Él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Él dijo:
«Creo, Señor». Y se postró ante Él}. Dijo Jesús: «Para un juicio he venido yo a
este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos».
Los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le preguntaron: «¿También
nosotros estamos ciegos?». Jesús les contestó: «Si estuvieran ciegos, no tendrían
pecado; pero como dicen “vemos”, su pecado permanece».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Oremos al Señor, nuestro Dios, que nos ha sacado
de las tinieblas y nos ha llamado al reino de su luz.
1.- Por todos los que en la Iglesia han recibido la misión de
anunciar la Palabra de Dios y tienen el carisma de iluminar con la enseñanza de
la fe y la exhortación profética. Roguemos al Señor.
2.- Por los catecúmenos que se preparan durante la Cuaresma
para recibir el bautismo en la noche de Pascua. Roguemos al Señor.
3.- Por los que atraviesan momentos difíciles, para que no se
dejen vencer por la tentación del fracaso, sino que confíen en la fuerza del
misterio pascual de Jesucristo. Roguemos al Señor.
4.- Por todos nosotros, para que de la celebración eucarística
aprendamos a ser dóciles al Espíritu Santo y vivamos en una entrega generosa a
los hermanos. Roguemos al Señor.
Señor, Dios nuestro, que nos has enviado a
Jesucristo, luz del mundo, para iluminar las tinieblas de nuestra ignorancia y
pecado; escucha nuestras súplicas y cura nuestra ceguera. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al ofrecerte
alegres los dones de la eterna salvación, te rogamos nos ayudes a celebrarlos
con fe verdadera y a saber ofrecértelos de modo adecuado por la salvación del
mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Jn 9, 11.38
El
Señor untó mis ojos: fui, me lavé, vi y creí en Dios.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Oh, Dios, luz que alumbra a todo hombre que
viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con la claridad de tu gracia,
para que seamos capaces de pensar siempre, y de amar con sinceridad, lo que es
digno y grato a tu grandeza.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes
16: Is 65, 17-21; Sal 29, 2 y 4.5-6.11-12ª y 13b; Jn
4, 43-54
Martes
17: Ez 47, 1-9.12; Sal 45, 2-3.5-6. 8-9; Jn 5, 1-16
Miércoles
18: Is 49, 8-15; Sal 144, 8-9.13cd-14.17-18; Jn 5,
17-30
Jueves
19: 2Sam 7, 4-5ª.12-14ª.16; Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y
29; Rm 4, 13.16-18.22; Mt 1, 16.18-21. 24ª (o bien Lc 2, 41-51ª)
Viernes
20: Sb 2, 1ª.12-22; Sal 33, 17-18.19-20.m 21 y 23; Jn
7, 1-2.10.25-30
Sábado
21: Jr 11, 18-20; Sal 7, 2-3. 9bc-10.11-12; Jn 7,
40-53.
Domingo
22: Ez 37, 12-14; Sal 129, 1-2. 3-4ab.4c-6.7-8; Rm 8,
8-11; Jn 11, 1-45
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO IV DE CUARESMA CICLO A 2026
DOMINGO IV DE CUARESMA
“FUE, SE LAVO Y VOLVIO CON VISTA”
01.- EN LA NOCHE MIRANOS
(Autor: J.A. Espinoza)
EN LA NOCHE MIRANOS.
DANOS TU MANO SEÑOR. (2V)
Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo como el ciego del camino
pido un milagro para verte.
Haz que mi pie vaya ligero.
Da de tu pan y de tu vaso
al que te sigue paso a paso
por lo más duro del sendero.
Que yo comprenda Señor mío
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.
02.-
REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR (Francisco Palazón)
REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,
QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,
CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE
BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD
(BIS)
1.- Tú, Señor, das sentido a nuestra
vida,
tu presencia nos ayuda a caminar,
tu palabra es fuente de agua viva
que nosotros, sedientos, a tu mesa
venimos a buscar.
2.- Purifica con tu gracia nuestras
manos,
ilumina nuestra mente con tu luz,
que la fe se fortalezca en tu palabra,
y tu cuerpo, tomado en alimento, nos
traiga la salud
03.- RECIBE OH DIOS
Recibe, ¡oh Dios!, el pan que te ofrecemos,
luego será el Cuerpo de Jesús.
También acepta nuestros sacrificios,
nuestra oración y nuestro corazón.
Recibe, ¡oh Dios!, el vino que ofrecemos,
luego será la Sangre de Jesús.
También acepta nuestros sacrificios,
nuestra oración y nuestro corazón.
Recíbelos, Señor, por nuestras faltas,
por los que están aquí, junto al altar,
cristianos, vivos y
difuntos,
por todo el mundo, por
su salvación.
04.- BENDITO SEAS SEÑOR
(Autor: Palazón)
BENDITO SEAS, SEÑOR,
POR ESTE PAN Y ESTE VINO
QUE GENEROSO NOS DISTE
PARA CAMINAR CONTIGO,
Y SERÁN PARA NOSOTROS
ALIMENTO EN EL CAMINO.
1.- Te ofrecemos el trabajo,
las penas y la alegría,
el pan que nos alimenta
y el afán de cada día.
2.- Te ofrecemos nuestro barro
que oscurece nuestras vidas
y el vino que no empleamos
para curar las heridas.
05.- JESUS, ¡QUIEN ERES TU
(Autor: Brotes de Olivo)
Jesús, quién eres Tú,
tan pobre al nacer que mueres en cruz.
Tú das, paz al ladrón,
inquietas al fiel, prodigas perdón.
TÚ, SIENDO CREADOR, ME
QUIERES A MÍ, QUE SOY PECADOR.
TÚ, DUEÑO Y SEÑOR, ME
PIDES A MÍ, SALVAR LA CREACIÓN.
Jesús, quién eres Tú,
tan pobre al nacer que mueres en cruz.
Tú das, paz al ladrón,
inquietas al fiel, prodigas perdón.
TÚ, SIENDO CREADOR, ME
QUIERES A MÍ, QUE SOY PECADOR.
TÚ, DUEÑO Y SEÑOR, ME
PIDES A MÍ, SALVAR LA CREACIÓN.
Jesús, ya sé de ti,
algo de tu ser, que quieres de mí.
Más yo quiero saber,
que rumbo seguir, que debo de hacer.
DÍ,
QUE HE DE ESPERAR, QUE SENDA ELEGIR, PORQUE HE DE LUCHAR.
TÚ,
AYÚDAME, PUES NO QUIERO MÁS, DUDAR NI TEMER.
Jesús, ya sé de ti,
algo de tu ser, que quieres de mí.
Más yo quiero saber,
que rumbo seguir, que debo de hacer.
DÍ,
QUE HE DE ESPERAR, QUE SENDA ELEGIR, PORQUE HE DE LUCHAR.
TÚ,
AYÚDAME, PUES NO QUIERO MÁS, DUDAR NI TEMER.
Cristo es, sal en la
vida, luz en tinieblas, es todo amor.
Cristo es, sal en la
vida, luz en tinieblas, es todo amor.
ES FE AL DUDAR, ESPERA AL CRECER, AMOR AL VIVIR;
ES PAZ AL LUCHAR, BONDAD AL VENCER Y GOZO AL SERVIR.
Cristo es, sal en la
vida, luz en tinieblas, es todo amor.
Cristo, es sal en la
vida, luz en tinieblas, es todo amor.
ES FE AL DUDAR, ESPERA AL CRECER, AMOR AL VIVIR;
ES PAZ AL LUCHAR, BONDAD AL VENCER Y GOZO AL SERVIR.
Cristo
es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.
Cristo
es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.
06.- EN LA NOCHE MIRANOS
(Autor: J.A. Espinoza)
EN LA NOCHE MIRANOS.
DANOS TU MANO SEÑOR. (2V)
1.- Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo como el ciego del camino
pido un milagro para verte.
2.- Haz que mi pie vaya ligero.
Da de tu pan y de tu vaso
al que te sigue paso a paso
por lo más duro del sendero.
3.- Que yo comprenda Señor mío
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.
07.- COMO NO CREER EN DIOS
(Autor: Wilkins)
Yo te llevo desde
niño, muy adentro,
te encontraba en
el pájaro, la flor,
en la lluvia, en
la tierra y el silencio,
y en mis sueños
cada noche estabas tú.
Desde entonces
quiero darte siempre gracias,
porque puedo darme
cuenta de tu amor,
Beberé de tu
cuerpo y de tu sangre
y por siempre te
daré mi corazón.
COMO
NO CREER EN DIOS
Si me ha dado los hijos y
la vida.
COMO
NO CREER EN DIOS,
Si me ha dado la mujer
querida
COMO
NO CREER EN DIOS
Si lo siento en mi pecho
cada instante,
en la risa de un niño por
la calle,
en la tierna caricia de
una madre. Como no.
COMO
NO CREER EN DIOS
Si está en la viña y en el
manso trigo
COMO
NO CREER EN DIOS
Si me dio la mano abierta
de un amigo,
COMO
NO CREER EN DIOS
si me ha dado la tristeza
y la alegría
de saber que hay un mañana
cada día
por la fe, la esperanza y
el amor
COMO
NO, CREER EN DIOS.
08.- MARIA, MADRE BUENA
(Autor: Karoi)
Tantas cosas en la vida
nos ofrecen plenitud,
y no son más que mentiras
que desgastan la inquietud.
Tú has llenado mi existencia
al quererme de verdad,
yo quisiera Madre buena amarte más.
En silencio escuchabas
la palabra de Jesús,
y la hacías pan de vida
meditando en tu interior.
La semilla que ha caído
ya germina y está en flor,
con el corazón en fiesta cantaré.
AVE MARÍA, AVE MARÍA,
AVE MARÍA, AVE MARÍA.
Desde que yo era muy niño
has estado junto a mí,
y guiado de tu mano
aprendí a decir sí.
Al calor de la esperanza
nunca se enfrió mi Fe,
y en la noche más oscura fuiste luz.
No me dejes Madre mía
ven conmigo al caminar,
quiero compartir mi vida
y crear fraternidad.
Muchas cosas en nosotros
son el fruto de tu amor,
la plegaria más sencilla cantaré.
09.- TE PEDIMOS PERDON
(Autor: M. Verde)
TE PEDIMOS
PERDÓN, SEÑOR.
POR EL BIEN
QUE NO HEMOS HECHO
POR LO QUE
HEMOS HECHO MAL,
SEÑOR,
PIEDAD.
1.- Perdón por haber vivido
Sin fijarme en los demás,
Perdón por no haber querido
En mi hermano confiar.
2.- Perdón por que he permitido
No acusarme y acusar,
Perdón por no haber vivido
En pobreza y humildad.
3.- Perdón por haber herido
Sentimientos de igualdad,
perdón por no, no haber seguido
Los deseos de bondad.
10.- LIBRA MIS OJOS DE LA
MUERTE (Autor: P. Josico)
Libra mis ojos de la muerte
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.
Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva;
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.
Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.
Guarda mi fe del enemigo
(¡tantos me dicen que estás muerto…!)
Tú que conoces el desierto,
dame tu mano y ven conmigo.
Amén.
11.- UNIDOS EN LA CARIDAD
(Autor: Cesareo Garabain)
Unidos,
Señor, en caridad,
cantamos ante tu altar,
cantamos ante tu altar.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.
Viniste a encender un fuego de amor,
que nunca se apagará,
que nunca se apagará.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.
Tu aliento nos dio más fuerza y valor,
venciendo muerte y dolor,
venciendo muerte y dolor.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.
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