viernes, 13 de marzo de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO IV CUARESMA CICLO A - 15 MARZO 2026

 DAME OJOS PARA VERTE

COMENTARIO

 

Juan pone el milagro en un par de versículos de los 41 del relato. Narra despacio el proceso de la fe. Al principio, todos ciegos. Al final, uno curado y muchos ciegos. Tenemos una cita con unas noches y con Jesús-luz. Noches del mal y del pecado. Tenemos una cita con unas noches y con Jesús-luz.

¿Cómo es posible ser ciego desde que uno nace?  ¿Qué pecado ha cometido? Jesús elimina una falsa manera de ver las cosas: establecer un vínculo entre las personas inválida y el pecado. Pero nos propone otra explicación; quiere ser solamente luz para que podamos vivir lo que hay que vivir. El mal más terrible, la noche más terrible, es carecer de luz: “Llega la noche y yo soy luz”.

El milagro será ese gran signo: Jesús da ojos. Pero, a partir de ese mismo signo, el ciego tendrá un éxito completo en su cita con Jesús-luz. Mientras que los “judíos” (los adversarios) fracasará. El ciego sale de la noche: “¡Creo en ti, Señor!”. Los judíos se sumergen en la noche: “Es Jesús es un pecador”.

¡Un ciego maravilloso! Patrono de los que buscan la luz. Sube obstinadamente hacia el misterio de Jesús, sin dejarse de asustar por los que “saben”, y bromeando con ellos cuando los demás tiemblan. Juan escribe aquí su página más viva, salpicada de preguntas y sobresaltos: ¿Quién es ese? ¿Qué ha hecho? ¿Dónde está? ¿Quién es? Y tú, ¿qué dices de él? ¿Eres tú discípulo de ese hombre? ¡Desde el nacimiento eres pecador!

Ellos dicen: “nosotros sabemos”, y se ciegan a sí mismos. El responde “yo no sé nada” y ve surgir poco a poco la luz; dice: “El hombre”, luego, “viene de Dios; y finalmente “¡Señor!”. Puede leerse una mil veces el evangelio sin ver a Jesús. Desde el comienzo, Juan no deja de repetirlo: “La Luz brilla en la noche, pero la noche no capta la luz” (Jn 1 5). Ante el ciego que lo “ve” y los fariseos que lo miran sin verlo, Jesús se siente obligado a constatar lo que ocurre cuando él aparece: “Los ciegos ven y los que ven se hacen ciegos”.

¡Pero yo sé! ¡Yo veo! No; “intentamos” ver. En cada página, día tras día. Somos ese ciego a quien Jesús da ojos dos veces: primero para mirarlo y luego para verlo. Hasta el último momento de nuestra vida, no dejemos de repetir la misma oración: “Jesús, dame ojos para verte”.

Hagamos una anotación: La saliva se consideraba una medicina. Jesús la utiliza alguna vez como signo de sus curaciones (cf. Mc 7. 33; 8. 23). El Talmud prohibía expresamente curar con saliva en día de sábado. También se prohibía expresamente hacer barro en día de sábado. Ambos detalles son necesarios para que surja la controversia en la que va a mostrarse la pertinaz obcecación de los judíos y la progresiva lucidez del ciego de nacimiento. Jesús, al untar con el barro los ojos del ciego, resalta su ceguera y despierta también su esperanza de curación.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Is 66, 10-11

Alégrate, Jerusalén, reúnanse todos los que la aman, regocíjense los que estuvieron tristes para que exulten; mamarán a sus pechos y se saciarán de sus consuelos.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que, por tu Verbo, realizas de modo admirable la reconciliación del género humano, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe gozosa y entrega diligente, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de Samuel   16, 1b.6-7.10-13a

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí». Cuando estos llegaron, vio a Eliab y se dijo: «Seguro que está su ungido ante el Señor». Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira el corazón».

Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a estos». Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿No hay más muchachos?». Y le respondió: «Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».  Samuel le dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga». Jesé mandó por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este». Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 22, 1-6)

 

El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar; me conduce  hacia fuentes  tranquilas y repara mis fuerzas. R.

 

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Prepara una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14

Hermanos: Antes eran tinieblas, pero ahora son luz por el Señor. Vivan como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Busquen lo que agrada al Señor sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas. Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas. Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará».

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12b

Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—; el que me sigue tendrá la luz de la vida.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 9, 1-41

Forma breve: Jn 9, 1.6-9.13-17.34-38 {...}

{En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento}. Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego?». Jesús contestó: Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». Dicho esto, {escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa enviado)».  Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo».  Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo»}. Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». Le preguntaron: «¿Dónde está Él?». Contestó: «No lo sé».

{Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.  También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».  Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejante signo?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contesto: «Que es un profeta»}.  Pero los judíos no creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es este su hijo, de quien dicen ustedes que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Pregúntenselo a él, que es mayor y puede explicarse». Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, pregúntenselo a él». Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».  Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo». Le pregunta de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?». Les contesto: «Se lo he dicho ya, y no me han hecho caso; ¿para qué quieren oírlo otra vez? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene». Replicó él: «Pues eso es lo raro: que ustedes no saben de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si esto no viene de Dios, no tendría ningún poder».

{Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».  Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del Hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en Él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo:  el que te está hablando, ese es». Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante Él}. Dijo Jesús: «Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». Los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?». Jesús les contestó: «Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen “vemos”, su pecado permanece».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos al Señor, nuestro Dios, que nos ha sacado de las tinieblas y nos ha llamado al reino de su luz.

 

1.- Por todos los que en la Iglesia han recibido la misión de anunciar la Palabra de Dios y tienen el carisma de iluminar con la enseñanza de la fe y la exhortación profética. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los catecúmenos que se preparan durante la Cuaresma para recibir el bautismo en la noche de Pascua. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que atraviesan momentos difíciles, para que no se dejen vencer por la tentación del fracaso, sino que confíen en la fuerza del misterio pascual de Jesucristo. Roguemos al Señor.

 

4.- Por todos nosotros, para que de la celebración eucarística aprendamos a ser dóciles al Espíritu Santo y vivamos en una entrega generosa a los hermanos. Roguemos al Señor.

 

Señor, Dios nuestro, que nos has enviado a Jesucristo, luz del mundo, para iluminar las tinieblas de nuestra ignorancia y pecado; escucha nuestras súplicas y cura nuestra ceguera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, al ofrecerte alegres los dones de la eterna salvación, te rogamos nos ayudes a celebrarlos con fe verdadera y a saber ofrecértelos de modo adecuado por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Jn 9, 11.38

El Señor untó mis ojos: fui, me lavé, vi y creí en Dios.


ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Oh, Dios, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con la claridad de tu gracia, para que seamos capaces de pensar siempre, y de amar con sinceridad, lo que es digno y grato a tu grandeza.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 16: Is 65, 17-21; Sal 29, 2 y 4.5-6.11-12ª y 13b; Jn 4, 43-54

Martes 17: Ez 47, 1-9.12; Sal 45, 2-3.5-6. 8-9; Jn 5, 1-16

Miércoles 18: Is 49, 8-15; Sal 144, 8-9.13cd-14.17-18; Jn 5, 17-30

Jueves 19: 2Sam 7, 4-5ª.12-14ª.16; Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29; Rm 4, 13.16-18.22; Mt 1, 16.18-21. 24ª (o bien Lc 2, 41-51ª)

Viernes 20: Sb 2, 1ª.12-22; Sal 33, 17-18.19-20.m 21 y 23; Jn 7, 1-2.10.25-30

Sábado 21: Jr 11, 18-20; Sal 7, 2-3. 9bc-10.11-12; Jn 7, 40-53.

Domingo 22: Ez 37, 12-14; Sal 129, 1-2. 3-4ab.4c-6.7-8; Rm 8, 8-11; Jn 11, 1-45

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO IV DE CUARESMA CICLO A 2026

DOMINGO IV DE CUARESMA

“FUE, SE LAVO Y VOLVIO CON VISTA”

 

01.- EN LA NOCHE MIRANOS (Autor: J.A. Espinoza)

EN LA NOCHE MIRANOS. 

DANOS TU MANO SEÑOR. (2V)

 

Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo como el ciego del camino

pido un milagro para verte.

 

Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

 

Que yo comprenda Señor mío

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

02.- REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR (Francisco Palazón)

REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,

QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,

CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE

BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD (BIS)

 

1.- Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,

tu presencia nos ayuda a caminar,

tu palabra es fuente de agua viva

que nosotros, sedientos, a tu mesa venimos a buscar.

 

2.- Purifica con tu gracia nuestras manos,

ilumina nuestra mente con tu luz,

que la fe se fortalezca en tu palabra,

y tu cuerpo, tomado en alimento, nos traiga la salud

 

03.- RECIBE OH DIOS

Recibe, ¡oh Dios!, el pan que te ofrecemos,

luego será el Cuerpo de Jesús.

También acepta nuestros sacrificios,

nuestra oración y nuestro corazón.

Recibe, ¡oh Dios!, el vino que ofrecemos,

luego será la Sangre de Jesús.

También acepta nuestros sacrificios,

nuestra oración y nuestro corazón.

 

Recíbelos, Señor, por nuestras faltas,

por los que están aquí, junto al altar,

cristianos, vivos y difuntos,

por todo el mundo, por su salvación.

 

04.- BENDITO SEAS SEÑOR (Autor:  Palazón)

BENDITO SEAS, SEÑOR,

POR ESTE PAN Y ESTE VINO

QUE GENEROSO NOS DISTE

PARA CAMINAR CONTIGO,

Y SERÁN PARA NOSOTROS

ALIMENTO EN EL CAMINO.

 

1.- Te ofrecemos el trabajo,

las penas y la alegría,

el pan que nos alimenta

y el afán de cada día.

 

2.- Te ofrecemos nuestro barro

que oscurece nuestras vidas

y el vino que no empleamos

para curar las heridas.


05.- JESUS, ¡QUIEN ERES TU (Autor:  Brotes de Olivo)

Jesús, quién eres Tú, tan pobre al nacer que mueres en cruz.

Tú das, paz al ladrón, inquietas al fiel, prodigas perdón.

 

TÚ, SIENDO CREADOR, ME QUIERES A MÍ, QUE SOY PECADOR.

TÚ, DUEÑO Y SEÑOR, ME PIDES A MÍ, SALVAR LA CREACIÓN.

 

Jesús, quién eres Tú, tan pobre al nacer que mueres en cruz.

Tú das, paz al ladrón, inquietas al fiel, prodigas perdón.

 

TÚ, SIENDO CREADOR, ME QUIERES A MÍ, QUE SOY PECADOR.

TÚ, DUEÑO Y SEÑOR, ME PIDES A MÍ, SALVAR LA CREACIÓN.

 

Jesús, ya sé de ti, algo de tu ser, que quieres de mí.

Más yo quiero saber, que rumbo seguir, que debo de hacer.

 

DÍ, QUE HE DE ESPERAR, QUE SENDA ELEGIR, PORQUE HE DE LUCHAR. 

TÚ, AYÚDAME, PUES NO QUIERO MÁS, DUDAR NI TEMER.

 

Jesús, ya sé de ti, algo de tu ser, que quieres de mí.

Más yo quiero saber, que rumbo seguir, que debo de hacer.

 

DÍ, QUE HE DE ESPERAR, QUE SENDA ELEGIR, PORQUE HE DE LUCHAR.

TÚ, AYÚDAME, PUES NO QUIERO MÁS, DUDAR NI TEMER.

 

Cristo es, sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

Cristo es, sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

 

ES FE AL DUDAR, ESPERA AL CRECER, AMOR AL VIVIR;

ES PAZ AL LUCHAR, BONDAD AL VENCER Y GOZO AL SERVIR.

 

Cristo es, sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

Cristo, es sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.

 

ES FE AL DUDAR, ESPERA AL CRECER, AMOR AL VIVIR;

ES PAZ AL LUCHAR, BONDAD AL VENCER Y GOZO AL SERVIR.

 

Cristo es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.

Cristo es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.

 

06.- EN LA NOCHE MIRANOS (Autor: J.A. Espinoza)

EN LA NOCHE MIRANOS. 

DANOS TU MANO SEÑOR. (2V)

1.- Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo como el ciego del camino

pido un milagro para verte.

 

2.- Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

 

3.- Que yo comprenda Señor mío

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

07.- COMO NO CREER EN DIOS (Autor:  Wilkins)

Yo te llevo desde niño, muy adentro,

te encontraba en el pájaro, la flor, 

en la lluvia, en la tierra y el silencio,

y en mis sueños cada noche estabas tú.

Desde entonces quiero darte siempre gracias,

porque puedo darme cuenta de tu amor,

Beberé de tu cuerpo y de tu sangre

y por siempre te daré mi corazón.

 

COMO NO CREER EN DIOS 

Si me ha dado los hijos y la vida.

COMO NO CREER EN DIOS,

Si me ha dado la mujer querida

COMO NO CREER EN DIOS

Si lo siento en mi pecho cada instante,

en la risa de un niño por la calle,

en la tierna caricia de una madre. Como no.

COMO NO CREER EN DIOS

Si está en la viña y en el manso trigo

COMO NO CREER EN DIOS

Si me dio la mano abierta de un amigo,

COMO NO CREER EN DIOS

si me ha dado la tristeza y la alegría

de saber que hay un mañana cada día

por la fe, la esperanza y el amor

COMO NO, CREER EN DIOS.

 

 

08.- MARIA, MADRE BUENA (Autor:  Karoi)

Tantas cosas en la vida

nos ofrecen plenitud,

y no son más que mentiras

que desgastan la inquietud.

Tú has llenado mi existencia

al quererme de verdad,

yo quisiera Madre buena amarte más.

 

En silencio escuchabas

la palabra de Jesús,

y la hacías pan de vida

meditando en tu interior.

La semilla que ha caído

ya germina y está en flor,

con el corazón en fiesta cantaré.

 

AVE MARÍA, AVE MARÍA,

AVE MARÍA, AVE MARÍA.

 

Desde que yo era muy niño

has estado junto a mí,

y guiado de tu mano

aprendí a decir sí.

Al calor de la esperanza

nunca se enfrió mi Fe,

y en la noche más oscura fuiste luz.

 

No me dejes Madre mía

ven conmigo al caminar,

quiero compartir mi vida

y crear fraternidad.

Muchas cosas en nosotros

son el fruto de tu amor,

la plegaria más sencilla cantaré.

 

09.- TE PEDIMOS PERDON (Autor: M. Verde)

TE PEDIMOS PERDÓN, SEÑOR.

POR EL BIEN QUE NO HEMOS HECHO

POR LO QUE HEMOS HECHO MAL,

SEÑOR, PIEDAD.

 

1.- Perdón por haber vivido

Sin fijarme en los demás,

Perdón por no haber querido

En mi hermano confiar.

 

2.- Perdón por que he permitido

No acusarme y acusar,

Perdón por no haber vivido

En pobreza y humildad.

 

3.- Perdón por haber herido

Sentimientos de igualdad,

perdón por no, no haber seguido

Los deseos de bondad.

 

10.- LIBRA MIS OJOS DE LA MUERTE (Autor:  P. Josico)

Libra mis ojos de la muerte

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

 

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

 

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

 

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto…!)

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo.

Amén.

 

11.- UNIDOS EN LA CARIDAD (Autor:  Cesareo Garabain)

Unidos, Señor, en caridad,
cantamos ante tu altar,
cantamos ante tu altar.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.

Viniste a encender un fuego de amor,
que nunca se apagará,
que nunca se apagará.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.

Tu aliento nos dio más fuerza y valor,
venciendo muerte y dolor,
venciendo muerte y dolor.
Concédenos, Señor, tu paz,
tu luz, tu gracia perdón.
Infúndenos tu amor.