“MARTHA LA RECIBIÓ EN SU CASA. MARÍA HA ESCOGIDO LA PARTE MEJOR”
ORACION COLECTA
Muéstrate propicio con tus siervos
Señor, y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos, para que,
encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren siempre con observancia
atenta, en tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del
libro del Génesis 18, 1-10a
En aquellos
días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él
estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y
vio a tres hombres en pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde
la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo: «Señor, si he
alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua
para que se laven los pies y descansen junto al árbol. Mientras, traeré un
pedazo de pan para que cobren fuerzas antes de seguir, ya que han pasado junto
a su siervo.».
Contestaron:
«Bien, haz lo que dices.».
Abrahán entró
corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: «Aprisa, tres cuartillos de
flor de harina, amásalos y haz una hogaza.».
Él corrió a la
vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase
en seguida. Tomó también cuajada, leche, el ternero guisado y se lo sirvió.
Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron.
Después le
dijeron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?».
Contestó: «Aquí,
en la tienda.». Añadió uno: «Cuando vuelva a ti, dentro del tiempo de
costumbre, Sara habrá tenido un hijo.».
SALMO RESPONSORIAL (14)
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?.
El que procede honradamente y practica la justicia, el
que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R.
El que no presta dinero a usura ni acepta soborno
contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,
24-28
Hermanos: Ahora me alegro de sufrir por ustedes: así completo en mi carne los
dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios
me ha nombrado ministro, asignándome la tarea de anunciaros a ustedes su
mensaje completo: el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos y
generaciones y que ahora ha revelado a sus santos.
A éstos ha querido Dios dar a conocer la gloria y riqueza que este misterio
encierra para los gentiles: es decir, que Cristo es para ustedes la esperanza
de la gloria.
Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos,
con todos los recursos de la sabiduría, para que todos lleguen a la madurez en
su vida en Cristo.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea,
y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Ésta tenía una hermana llamada María, que,
sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto
con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi
hermana me haya dejado sola con el servicio?. Dile que me eche una mano.».
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta,
andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha
escogido la parte mejor, y no se la quitarán.».
COMENTARIO
El evangelio de este domingo recoge un incidente doméstico entre las
hermanas Martha y María. Lucas es el único evangelista que habla de él, tal vez
por su tendencia a dar entrada en su obra a personajes femeninos. El incidente
le sirve para resaltar la necesidad de escuchar la palabra de Jesús.
Este texto despierta siempre una corriente de simpatía y de solidaridad
con Martha. ¿Acaso no tiene razón al quejarse a Jesús por el comportamiento de
su hermana María? ¿Acaso no es injusto Jesús con Martha echándole en cara sus
desvelos y trabajos precisamente cuando él está disfrutando de ellos gracias a
la hospitalidad que ella le ha ofrecido? Pero enseguida me doy cuenta de que
éstas no son las preguntas adecuadas en un texto en el que Lucas no ha querido
escribir la crónica de un incidente. Lucas quiere, sencillamente, inculcar en
el lector la necesidad de una actitud de escucha, de abertura, cargada de
esperanza, a aquél que es la respuesta del Padre.
Se trata de una temática habitual en el tercer Evangelio, en el que, ya
en sus comienzos, se describe a María, la madre de Jesús, como prototipo de
escucha reflexiva. Léanse los vs. 19 y 51 del cap. 2. Martha es reprendida por
Jesús debido al exclusivismo que se encierra en su queja. A la queja de Martha
le sucede lo que tantas veces sucede en nuestras afirmaciones: que fallan no
por lo que dicen, sino por lo que niegan o silencian. Lo que la queja de Martha
niega o silencia es la actitud reposada de escucha de la Palabra. Y es esta
actitud la que Jesús quiere reivindicar cuando le dice a Martha que anda
nerviosa e inquieta con muchas cosas siendo así que sólo una es necesaria, la
que precisamente está haciendo su hermana María: escuchar.
Y aquí debería terminar el comentario de no ser por una
sub-interpretación que se ha colado con demasiada frecuencia: preeminencia de
la vida contemplativa sobre la activa y calificación sólo de la primera como de
estado de perfección. El apoyo quiere verse en las últimas palabras de Jesús:
María ha escogido la mejor parte. ¿De dónde ha salido el comparativo mejor? El
texto original no compara, simplemente reivindica lo que se quiere negar: María
ha escogido la parte buena.
No olvidemos que
se trata de un diálogo, con todo el colorido y la riqueza de matices que tienen
siempre los diálogos. Jesús le dice a Martha que su hermana está en la
dirección buena. Y nada más. Es decir, no opone la contemplación a la acción,
ni dice que la contemplación sea más perfecta que la acción. Pienso en tantas
Marthas que trabajan duro gracias a su actitud contemplativa y de escucha, pero
a las que, en base al texto de hoy, se las discrimina y desclasa. Mi simpatía y
admiración por ellas, en nombre precisamente de este texto. Ellas son a la vez
María y Martha.
PLEGARIA UNIVERSAL
Hermanos, dirijamos nuestras suplicas a Dios con la certeza
de ser escuchados como hijos amados. A cada oración respondemos: R.
Escúchanos Padre bueno.
1.- Por nuestro Santo Padre, los Obispos,
sacerdotes y diáconos: para que sostenidos por la unión íntima con el Señor,
puedan afrontar con alegría las fatigas de su ministerio. Roguemos al Señor.
2.- Por los gobernantes de nuestro país y
del continente; para que comprendan que el mundo no se puede conducir sin dios,
e inspirándose en el evangelio de Jesús, realicen con rectitud las tareas que
el pueblo les ha confiado. Roguemos al Señor.
3.- Por nuestros hermanos más pobres y
necesitados para que no se sientan abandonados y reciban de nosotros cariño y
acogida de hermanos. Roguemos al Señor.
4.- Por quienes colaboran en las actividades
pastorales de la Iglesia: para que no pongan la confianza en sí mismos sino en
la fuerza que nos viene del Señor orando y meditando la palabra de Dios. Roguemos
al Señor.
5.- Por quienes se sienten abatidos por el
sufrimiento físico o moral para que, uniendo sus sufrimientos a los de Jesús,
sientan que su dolor contribuyen a la salvación de todos y así reciban consuelo
y fortaleza. Roguemos al Señor.
Padre, bueno,
escucha las oraciones que te dirigimos con confianza filial y haz que
permanezcamos unidos a tu Hijo para servir a los hermanos con alegría. Por
Cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Oh, Dios que has llevado a la
perfección del sacrificio único los diferentes sacrificios de la ley antigua,
recibe la ofrenda de tus fieles siervos y santifica estos dones como bendijiste
los de Abel, para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros en alabanza
de tu gloria, beneficie a la salvación de todos. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo
pecado y la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del
cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE
CADA DÍA
Lunes 22: Cant 3, 1-4ª o bien 2Cor 5, 14-17; Sal
62; Jn 20, 1.11-18.
Martes 23: Ex 14, 21 –15, 1; Sal: Ex 15, 8-17; Mt
12, 46-50.
Miércoles 24: Ex 16, 1-5.9-15; Sal 77; Mt 13, 1-9.
Jueves 25: Hch 4,
33; 5, 12.27-33; Sal 12, 2 o bien
2Cor 4, 7-15; Sal 66 o bien Sal 125; Mt 20, 20-28.
Viernes 26: Ex 20, 1-17; Sal 18; Mt 13, 18-23.
Sábado 27: Ex 24, 3-8; Sal 49; Mt 13, 24-30.
Domingo 28: Gn 18, 20-32; Sal 137; Col 2, 12-14; Lc
11, 1-13.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 10. 38-42
1. MARTA/MARIA: J/MUJER. MUJER-JUDIA.
Texto. La
habitual fórmula inicial litúrgica no debe impedirnos perder la perspectiva de
camino hacia Jerusalén, en que Lucas sitúa expresamente el texto. Fuera de esta
perspectiva el autor no tiene intereses localistas. Su atención se fija en dos
mujeres, Marta y María. Todo intento de ulterior identificación de las mismas
sería una distracción y un alejarse del texto. Sí, en cambio, debe resaltarse
el hecho, porque probablemente no era normal en aquel entonces que las mujeres
tomasen la iniciativa en ofrecer a los hombres su hospitalidad. Aún más, Jesús
aparece como teniendo con Marta y María una gran confianza. Tanto la exigencia
de Marta como la réplica de Jesús revelan una gran familiaridad y una amistad
cordial. El hecho viene a confirmar el intencionado protagonismo que Lucas
confiere a la mujer, en claro contraste con la mentalidad y las estructuras
sociales de la época. Pero aún hay más en el texto de hoy. Lucas presenta a
María en la postura clásica del discípulo, es decir, sentada a los pies del
maestro. Contrastando con esta presentación, un dicho judío de la época rezaba
así: El que enseña la Torá a una mujer le enseña necedades.
Pero todavía
hay más en el texto de hoy. Lucas hace de María un modelo de discípulo de Jesús
en razón de la escucha de la palabra: éste es el objetivo central del texto, lo
que Lucas quiere inculcar en sus lectores. La temática no es nueva. Ha
aparecido ya en Lc. 6, 46-49, en Lc. 8,15 y 8,21. En estos textos se habla de
escuchar y de poner en práctica lo escuchado. Hoy se insiste sólo en lo
primero, en la escucha, a la que se califica de parte mejor y de la que no se
puede prescindir si se quiere ser discípulo de Jesús.
¿La parte mejor
por contraposición a otra peor, que sería la escogida por Marta? Aparentemente
esto es lo que se deduce de la presentación por contraste que Lucas hace de las
dos hermanas y de la respuesta de Jesús al requerimiento de Marta. La regañina
que Marta pedía para su hermana por no ayudarle en los preparativos. Una vez
más, sin embargo, la agresividad del lenguaje y la plasticidad narrativa nos
desconciertan y nos desbordan. El contrate de situaciones ni tiene razón de ser
en sí ni comporta valoración alguna. Se trata de un recurso gráfico para dar
realce y viveza a la única idea que el escritor quiere desarrollar: la
necesidad imperiosa que tiene el discípulo de estar atento a la palabra del
maestro. Y punto. Ni se contraponen ámbitos de la vida ni se hace una división
dual de la vida en contemplativa y activa. Interpretar este episodio como una
recomendación de la vida contemplativa, en cuanto superior a la vida activa, es
introducir un enfoque alegórico, que no sólo carece de fundamento en el propio
relato, sino que, además, da carta de ciudadanía a una distinción originada
posteriormente como fruto de otras preocupaciones teológicas. El mensaje del
texto va exclusivamente dirigido al cristiano, al cual se le pide estar a la
escucha de Jesús.
Comentario. El
cristiano puede llegar a prescindir de todo, si la palabra de Jesús es su
alimento y guía; si no lo es, todo le parecerá poco y nada le satisfará. Pero
entonces, ¿en qué se distinguiría un cristiano de uno que no fuera o no se
proclamara cristiano? En evidente contraste con la mentalidad y la práctica de
la época Lucas no tiene reparo en presentar a una mujer en actitud de
discípulo, sentada a los pies de Jesús, e incluso en hacer de ella un modelo de
discípulo. Ello indica una línea de pensamiento que, implícitamente, abría
horizontes a una nueva identidad personal de las mujeres y a una nueva posición
social de las mismas. Pero, sobre todo, se impone devolver al hecho toda su
fuerza de novedad, ruptura y progresismo. Un hecho de tal envergadura bien
puede considerarse como prototipo para otros en el futuro. Pienso, por ejemplo,
en el sacerdocio de la mujer.
Alberto Benito
- Dabar 1989, 38
4.- La
literatura mística y piadosa ha contrapuesto a menudo a las dos hermanas,
convirtiéndolas en símbolos de la vida activa y de la vida contemplativa respectivamente.
La palabra de Jesús, en este supuesto, elevaría la contemplación por encima de
la acción. Pero todo esto son elucubraciones que rebasan el marco y la
situación familiar en la que se desarrolla la escena. Jesús quiere decir a
Marta que no se moleste demasiado, que cualquier cosa es suficiente para comer,
que ha ido a verles y a hablar con sus amigos del reinado de Dios, y esto es lo
que importa de verdad.
De modo
semejante dice a la samaritana que el agua que sacia de verdad es la que salta
hasta la vida eterna y no la del pozo, sin que esto signifique que no tuviera
sed o que no le agradeciera el vaso de agua que le pedía para beber. Y cuando
regresaban los discípulos, que había enviado al pueblo a comprar unos
bocadillos mientras él se quedaba junto al pozo hablando con la mujer, les
habla de otro alimento muy superior: el cumplimiento de la voluntad del Padre
(Jn 4,8.34). Jesús no ignora las necesidades inmediatas del cuerpo y no
prescinde en absoluto de la vida cotidiana, pero se eleva por encima de esto
para descubrir lo más necesario y manifestar el sentido profundo de la vida.
Tampoco la contemplación anula o prescinde de los cotidiano. Si bien es cierto
que María ha escogido la mejor parte, Jesús no reprende a Marta como si fuera
una mujer distraída y superficial. Marta continuaría sin duda con su trabajo
doméstico, no obstante desear también sentarse a los pies del Maestro. Pensaría
que, de momento, era más importante dar que recibir.
Eucaristía
1989, 16
5.- Sólo una
cosa es necesaria (evangelio). Marta y María, dos dimensiones de la acogida: el
servicio diligente a las necesidades de los demás y la atención a su intimidad.
La acogida debe ser total: al cuerpo y al espíritu. Jesús nos invita a
reconocer esta necesidad de atención que tenemos cada uno de nosotros y que no
se satisface con prisas y obsequios. ¡Qué superficial es muy a menudo la
atención que nos damos unos a otros y qué pobre la comunicación!. También como
cristianos: todo debe partir de la escucha atenta de la palabra del Señor, de
la apertura a su intimidad: "a vosotros os llamo amigos, porque todo lo
que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer" (Jn 15,15).
¿No podríamos
aprovechar las vacaciones para dedicar más tiempo, más tiempo
"libre", a esta comunicación personal con el Señor Jesús?
José M.
Totosaus - Misa Dominical 1889, 15
6.- La
hospitalidad que Marta y María ofrecieron a Jesús es un episodio exclusivo de
Lucas. Jesús en este momento está de camino, en la estructura del evangelio de
Lucas. Lo que no ha encontrado en la ciudad samaritana lo encuentra ahora: una
casa acogedora y hospitalaria.
El relato
presenta la actitud libre de Jesús, que, contra el ambiente, acepta la
hospitalidad que le ofrecen dos mujeres. Era romper con la tradición judía. El
evangelio no nos dice cómo ha surgido la relación de Jesús con las dos
hermanas. Jesús va con el grupo de sus discípulos.
La afirmación
fundamental de todo el relato es que sólo una cosa es necesaria. Marta se
preocupa de muchas cosas, quiere servir y obsequiar al huésped. Pero Jesús le
dice: lo importante es la salvación que el huésped le trae, lo necesario es
escuchar, acoger la palabra. En este momento, María, que se ha concentrado en
la escucha de la palabra, ha escogido lo que debe, lo mejor.
Lo que hace
Marta no es malo, pero supone desconocer la oportunidad de la visita del Señor.
Se le ofrece una ocasión que debe aprovechar. Marta quiere servir a Jesús, pero
Jesús quiere que acoja la salvación.
La palabra debe
ser escuchada. María se convierte aquí en símbolo de la comunidad que ha de
estar a la escucha de la palabra. Es un eco del "buscad primero el reino
de los cielos..." (Mt 6,33). En esta actitud de María y de la comunidad
hay un cambio de papeles. María, igual que Marta, acoge a Jesús, pero la
acogida que ella le da no es un don que ella le ofrece. Ella acoge, pero al
mismo tiempo se siente acogida. La diferencia entre las dos hermanas está en
que Marta se da al Señor y siente el gozo de darse, mientras que María se da
pero no tiene la satisfacción de darse, sino la de ser acogida. Esta ha de ser
la actitud de la Iglesia y de los evangelizadores al acoger a los pobres. Hay
que dejarse evangelizar por aquellos a quienes se evangeliza, por los pobres.
Pere Franquesa
- Misa Dominical 1986, 14
7. MUJER-JUDIA.
Marta es un
nombre arameo, que significa "señora". Aparece como dueña de la casa:
ella es la que acoge a Jesús (v.38). María, su hermana, no lo recibe como
huésped sino como maestro: escucha "su palabra" sentada a sus pies,
en la actitud propia de los discípulos, como san Pablo decía que se había
instruido en la Ley "a los pies de Gamaliel" (Hch 22,3). El hecho es
nuevo, por no decir revolucionario. En 8,2-3 Lucas ha hablado de las mujeres
que acompañaban a Jesús y lo servían con sus bienes (que es más o menos lo que
aquí hace Marta), lo cual ya es sorprendente, porque entre los judíos las
mujeres eran equiparadas a los esclavos y a los niños, no podían participar de
los oficios de la sinagoga y estaban exentas de una serie de deberes
religiosos, tales como la recitación del Shemá y la acción de gracias de las
comidas. Pero admitirlas como discípulos era impensable. No se les podía
enseñar la Torá, y el rabí Elicer ben Hirkanos decía que "el que enseña la
Ley a su hija, le enseña la estupidez".
Se ha opuesto
tradicionalmente a Marta y María como, respectivamente, la vida activa y la
vida contemplativa, y no es ese exactamente el sentido del texto. Marta está
atareada y se queja de que le hayan dejado sola "con el servicio",
literalmente "en la diaconía", o sea el ministerio o servicio de la
mesa. El propio Lucas, en Hch 6, nos hablará del conflicto entre la diaconía de
las distribuciones materiales y la diaconía de la Palabra y de la oración, que
debe tener la primacía y para la cual deben reservarse los apóstoles, que por
ello instituirán ministros de las mesas (los siete llamados diáconos). También
en casa de Marta y María el servicio de la Palabra debe pasar por delante del
servicio de la mesa. Ello no prejuzga que María sea mejor que Marta, porque el
que en aquellos momentos hace de ministro de la Palabra no es María, sino
Jesús. El Señor no dice que María haya hecho la mejor obra, sino que ha
escogido la mejor parte. No se trata de juzgar cual de las dos hermanas, o cual
de dos estilos o estados de vida es mejor, sino de hacer ver con claridad que
cuando el Señor pasa hay que acogerlo en casa, como ha hecho Marta, y cuando
habla escucharlo, como hace María.
Parece que
Jesús regaña a Marta, desagradecido con su solicitud. Pero Jacques Dupont, como
conclusión de una conferencia familiar sobre esta perícopa, decía con humor que
probablemente Jesús añadiría al final: "Y ahora, María, anda a ayudar un
poco a tu hermana".
H. Raguer -
Misa Dominical 1977, 14
8. ESCUCHA/PD:
Se ha
transformado muchas veces la anécdota narrada en este pasaje en una alegoría,
según la cual Marta representaría la acción y María la contemplación, y que
estaría destinada a mostrar la superioridad de la segunda sobre la primera.
De hecho, se
trata de una anécdota perteneciente al fondo de las tradiciones referidas por
Lucas en el círculo de sus discípulos -especialmente las mujeres- y que están a
menudo concebidas desde una óptica y en un tono bastante originales.
a)La familia de
Lázaro y sus hermanas es objeto de tres tradiciones evangélicas importantes (Lc
10. 38-42; Jn 11. 1-44; 12. 1-8). María y Marta aparecen cada vez en los
papeles y sentimientos que Lucas les atribuye aquí: amoldándose sin duda a las
costumbres familiares de la época, Marta se ocupa de las tareas domésticas; María,
del recibimiento y la atención de los invitados. Se trata de un reparto de las
tareas domésticas para asegurar lo más posible el "confort" del
invitado. Se encuentra, en los tres relatos que sitúan en escena a Marta y
María, esta misma complementariedad de las funciones domésticas con vistas a la
mejor hospitalidad posible.
Esta anécdota
recibirá, sin embargo, diferentes interpretaciones a lo largo de toda su
historia literaria en las comunidades primitivas. La primera versión del relato
ha hecho de él una expresión de la espera escatológica: el tiempo apremia
demasiado para preocuparse encima de los cuidados materiales. Marta ha querido,
sin duda, hacer honor a su huésped presentándole una cocina refinada, pero esta
intención se vuelve contra ella y ha de reclamar la ayuda de su hermana (v.40).
El Señor interviene para pedirle que se inquiete menos por la comida (basta con
sólo un plato:v.42): "hace falta poco" (v.42a). Lucas concede mucha
importancia a esta enseñanza: no conviene inquietarse por los asuntos del mundo
mientras está tan próximo el Reino (Lc 12.22).
b(Cabe además
preguntarse si Lucas no se hace aquí discípulo de Pablo: un vocabulario común
relaciona, en efecto, a Lc 10. 38-42 y 1 Co 7. 29-35, y una misma doctrina
tiende a demostrar que la virginidad (porque Marta y María serán consideradas
posteriormente como vírgenes) permite esperar el Reino que viene, sin estar
demasiado retenido por las obligaciones del matrimonio.
c)Si Lucas
manifiesta una gran predilección por la pobreza, signo de la espera
escatológica, concede igualmente un gran valor a la escucha de la Palabra (Lc
11. 27-28). Así, en otro lugar, opone a la familia de Cristo, preocupada por su
subsistencia (Lc 8. 19, aclarado por Mc 3. 20), los que prefieren escuchar su
palabra y ponerla en práctica (Lc 8. 20). Esto no significa que Cristo conceda
una preferencia a la contemplación sobre la acción, sino más bien que la
atención a las realidades del Reino (representado muchas veces como una
Palabra: cf. Lc 8. 11-15) no puede dejarse distraer por una preocupación
demasiado exclusiva por las realidades terrestres. Para S.Lucas, además,
escuchar la Palabra no tiene nada de una contemplación ociosa, sino que
desemboca en la acción y la puesta en práctica concreta y exigente (Lc 8. 15).
Maertens-Frisque,
Nueva Guia De La Asamblea Cristiana V - Marova Madrid 1969.Pág. 186
9.- Jesús sigue
su camino; hace un alto poco antes de llegar a Jerusalén, al término de su
misión. Se detiene en Betania, en casa de sus amigos de siempre. En el camino
de la llegada del Reino, Jesús se detiene en la casa amiga y le presta acogida
la Iglesia, como las dos hermanas.
Como suele
ocurrir con las amas de casas, demasiado preocupadas por los preparativos para
recibir bien a los huéspedes, Marta se olvida de algo esencial: el visitante.
Corre a la cocina, de la cocina al comedor, del comedor a la despensa; es del
huésped del que tenía que ocuparse y atender todos sus deseos; era a él a quien
habría que servir. Todo estará realmente bien preparado cuando no pueda ocurrir
nada nuevo e inesperado. Cuando la Iglesia se pone a imitar a Marta, se diría
que estamos ante una empresa en cadena, donde todo está programado: se
respetará el menú establecido, la cortesía un tanto ficticia evitará los malos
modales, todo irá bien, pero la fiesta se acabará apenas se apaguen las
lámparas. Una Iglesia que se basa en la sabiduría y en la prudencia, en la
organización y en la maña. Una Iglesia de estrategias misioneras y de medios de
presión: "Te afanas y preocupas por muchas cosas..." "María ha
elegido la mejor parte". Una Iglesia recoge con diligencia la palabra del
Maestro. Lo único que le importa es su presencia, aunque luego haya que
improvisar un poco la comida.
Una Iglesia que
tiene el candor de los niños, que se olvidan de todo al escuchar una historia
que les conmueve y les hace salir de la realidad e ir a vivir en otra parte, de
otra manera. Una Iglesia con los ojos abiertos, seducida por un viajero que se
ha detenido en su casa. Una Iglesia de la verdadera contemplación, que va a lo
esencial. Una Iglesia que prefiere la brisa áspera del camino a los sabores
demasiado conocidos e insípidos de las cocinas cerradas. Una Iglesia que
prefiere la falta de confort de la tienda de los nómadas a la seguridad de las
moradas demasiado estables, que pronto se convierten en cargas o prisiones. Una
Iglesia de la pasión y del corazón: María, que contempla a Jesús, correrá hasta
el sepulcro cuando todavía la razón de los hombres se ríe de tan loca
esperanza. María saborea las palabras de Jesús, y las frases grabadas en lo más
íntimo de ella misma serán una fuente de asombro y de seguridad gozosa: más
allá de las evidencias y de la muerte, será capaz de descubrir la sorpresa
inesperada de la Pascua.
Una Iglesia de
la contemplación que ve más allá de la dura realidad humana. Una Iglesia que
descubre la imposible novedad pascual y la otra cara de las cosas. Una Iglesia
del asombro. "¡Tú has escogido la mejor parte!", ¡no se te quitará!
Tu esperanza se arraiga en la promesa del mismo Dios.
Dios, que pones
tu morada entre nosotros, no permitas que nos acostumbremos a tu presencia.
Concédenos saborear tu palabra siempre nueva: que nos admiremos siempre de
tanto amor.
Dios cada dia -
Siguiendo el Leccionario Ferial Semanas XXII-XXXIV T.O. Evang. De Lucas - Sal
Terrae / Santander 1990.Pág. 98 S
10.- Con el
buen samaritano (10, 25-37) podemos suponer que sólo es necesario amar al
prójimo. ¿Es cierta esa actitud? La respuesta nos la ofrece la misma división
del evangelio. Continuamos leyendo y descubrimos que Jesús ha entrado en casa
de Marta y María. Marta se ocupa del trabajo. María, sentada a los pies del
Señor, escucha la palabra. Ante la protesta de Marta, Jesús ha formulado una
sentencia decisiva: "Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas:
sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor parte" (10, 41-42).
Marta simboliza
aquel trabajo repetido y agobiante que nos hace esclavos de la tierra y no
permite que tengamos tiempo de escuchar el gran misterio de Dios que nos rodea.
María, en cambio, es la que atiende a la palabra. Ciertamente deberá actuar,
pero su obra no será un hacer desnudo, sino un poner en cumplimiento aquello
que ha escuchado. Ordinariamente se oponen entre sí Marta y María como la
acción y la contemplación. Esta perspectiva no es exacta. Marta representa
únicamente aquella acción que no se basa en la palabra de Jesús (no se mantiene
abierta al reino). María simboliza un escuchar la palabra que se tiene que
traducir necesariamente en amor, es decir, en servicio hacia el prójimo.
Recordemos que
nos apoyamos sobre el fondo de experiencia del antiguo testamento.
Contrariamente al mundo griego, Israel ha desconocido el ideal de la
contemplación pura. Ya por eso resulta imposible interpretar a María como
expresión de la mística, que deja el mundo de las cosas (lo sensible) y se
preocupa de ahondar en lo divino. Conocer a Dios implica en Israel el escuchar
la palabra y llevarla a la práctica. Sólo desde aquí se entiende el mensaje
radical de nuestro texto.
María es la que
atiende a Jesús. Frente al judío que escucha la voz que Dios le ha transmitido
por la ley se sitúa la figura del cristiano, que descubre la palabra de Dios en
Jesucristo. Por eso la actitud de María no es la de un místico que sube hacia
Dios, sino la de un creyente que está atento a la palabra concreta que Dios le
ha dirigido. Pues bien, para que esa escucha sea auténtica se debe traducir en
la práctica de la vida, es decir, en el amor al prójimo que estaba reflejado en
la parábola del buen samaritano. Marta, en cambio, ocupada en sus cosas no ha
descubierto la voz de Dios, que le ha llegado en Jesucristo.
Desde aquí
podemos esbozar tres conclusiones importantes. a)La primera se refiere
simplemente al sexo de María. En el contexto social de Israel, la mujer se consideraba
como un creyente de segunda categoría; no tomaba parte oficial en el culto de
la sinagoga ni se podía dedicar a la escucha y cultivo de la ley. Nuestro
pasaje refleja una actitud totalmente distinta. El tipo del auténtico cristiano
(que escucha y cumple la palabra de Jesús) se ha reflejado en la figura
femenina de María. Pensamos que este rasgo no ha sido valorado por la Iglesia,
que, en cierto modo, ha padecido una regresión volviendo a colocar a la mujer
en actitud fundamentalmente pasiva dentro de la comunidad de los cristianos. b)
Para que sea auténtica, la acción del creyente (el amor al prójimo) tiene que
estar fundamentada en la escucha de la palabra, es decir, en la aceptación del
misterio del amor de Dios que se refleja en Cristo. Sólo porque Dios me ha
revelado toda la fuerza de su amor, me puedo convertir en fuente de amor para
los otros. c)Una vez dicho todo lo anterior, podemos añadir que la
"escucha de Jesús" puede venir a determinar un tipo de existencia
cristiana que profundiza especialmente en el don de la fe. Tal sería el
fundamento de la contemplación, que no está basada en un proceso ascensional de
la mente que tiende hacia Dios, sino en la auténtica obediencia del que escucha
la palabra y vive inmerso en el gozo y exigencia que ella nos produce.
Comentarios A
La Biblia Liturgica Nt - Edic Marova / Madrid 1976. Pág. 1324 Ss.