viernes, 8 de mayo de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO VI DOMINGO PASCUA CICLO A - 10 MAYO 2026

 YO LE PEDIRÉ AL PADRE QUE LE DE OTRO DEFENSOR

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (14, 15-21) - El Diario

COMENTARIO

 

Jesús sigue despidiéndose y hablando del futuro sin él, pero con él. Jesús promete el Espíritu Santo a sus amigos. Así, Jesús asegura que nunca les dejará solos. Les garantiza que, desde el Padre, y a través del amor, estará siempre en sus amigos y que sus amigos estarán siempre en él y en su Padre. 

La escena de hoy es para ser imaginada: un banquete de despedida, con testamento de aquel que se despide. Cuando parece que todo acaba, se inicia una nueva relación, una nueva vida basada en el servicio (13,13-17) y en el amor (15,12-15); servir y amar gratuitamente, sin condiciones. 

La escena de hoy relaciona el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (la Trinidad) con los discípulos (la Iglesia). Por la intervención de Jesús, el Padre enviará a los discípulos el Espíritu Santo. El hecho de que el Padre dé el Espíritu Santo a los discípulos de su Hijo Jesús, implica que quiere estar en ellos, como ellos están en el Hijo y el Hijo está en él. El Espíritu une la Trinidad y los discípulos, y hace de la existencia de los discípulos una existencia de comunión con Dios y entre nosotros. Pero los discípulos sólo recibirán el don del Espíritu si se mantienen unidos a Jesús, si guardan su palabra, palabra que se ha hecho relación (1,14), comida y bebida (6,55), donación libre por amor (10,17-18).  Jesús nos promete su presencia. No nos deja solos, porque quiere que vivamos la vida que vive desde siempre al lado del Padre, una vida de comunión, una vida de amor en plenitud, una vida libre y feliz para siempre. Por eso, el Padre nos dará el Espíritu, para que éste haga manar de los corazones de los creyentes ríos de agua viva (7,38-39). El Espíritu prometido transformará nuestros corazones para que sirvamos y amemos como Jesús, y nos acompañará siempre en nuestro camino hacia la comunión con Dios y entre nosotros. 

Hoy Jesús se dirige directamente a los que buscamos la felicidad. (¿Qué buscan? 1,38) y a los que buscamos hallarlo vivo (¿A quién buscas? 20,15), y nos dice: Quien me ama, guarda mis mandamientos. Amar a Jesús (= amar a Dios) y guardar sus mandamientos son una única y misma cosa, son inseparables; no amamos a Dios (= Jesús) si no guardamos sus mandamientos. 

Ahora bien, ¿cuáles son los mandamientos de Jesús? Son su palabra. Y su palabra es él mismo, su vida de servicio y su misión de amor, para que todos tengan vida y acojan la verdad (el amor de Dios). Por tanto, se trata de creer en Jesús y seguir su ejemplo en el servicio y en el amor desinteresados. 

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

  

 ANTIFONA DE ENTRADA Is 48, 20

Anúncienlo con gritos de júbilo, publíquenlo y proclámenlo hasta el confín de la tierra. Digan: «El Señor ha rescatado a su pueblo. Aleluya.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con fervor sincero estos días de alegría en honor del Señor resucitado, para que manifestemos siempre en las obras lo que repasamos en el recuerdo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8.14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría. Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la Palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 65, 1-7.16.20)






Aclama al Señor, tierra entera.

 Aclama al Señor, tierra entera; toquen en honor de su nombre, canten himnos a su gloria. Digan a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R.

 

Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Vengan a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R.

 

Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegré-monos en Él. Con su poder gobierna eternamente. R.

 

Los que temen a Dios, vengan a escuchar, les contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3.15-18

Queridos hermanos: Glorifiquen a Cristo el Señor en sus corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que les pida una razón de su esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando los calumnien, queden en ridículo los que atentan contra su buena conducta en Cristo. Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal. Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados. el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne, pero vivificado en el Espíritu.

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23

Aleluya. El que me ama guardará mi Palabra -dice el Señor-y mi Padre lo amará, y vendremos a él. Aleluya.

 

 EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me aman, guardarán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la ver-dad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, lo conocen, porque mora con ustedes y está en ustedes. No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo no me verá, pero ustedes me verán y vivirán, por-que yo sigo viviendo. Entonces sabrán que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí y yo en ustedes. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, invoquemos al Padre con la confianza de ser sus hijos, para que, por mediación de Jesús y la acción del Espíritu Santo, nuestras oraciones sean escuchadas.

 

1.- Por el Papa León, para que siga guiando con sabiduría y fidelidad a la Iglesia en su misión de llevar la Buena Nueva a todos los corazones. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los gobernantes: Para que busquen la justicia, la paz y el bien común, y sus leyes protejan la dignidad de cada persona, especialmente los más débiles. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que sufren: Por los enfermos, los tristes y los que se sienten solos; para que experimenten el consuelo de Cristo, el Paráclito prometido. Roguemos al Señor.

 

4.- Por todas las madres de nuestra comunidad: Para que el Señor les conceda salud, paciencia y amor incondicional, y sean siempre reflejo de la ternura de Dios en sus hogares. Roguemos al Señor.

 

Dios Padre, que no nos dejas huérfanos, escucha las oraciones de tu pueblo que espera con alegría la plenitud de Pentecostés. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

 ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sacrificio, para que, purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 ANTIFONA DE COMUNION Jn 14, 15-16

Si me aman, guardarán mis mandamientos, dice el Señor. Y yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes. Aleluya.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 11: Hch 16, 11-15; Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6ª y 9b; Jn 15, 26-18, 4a

Martes 12: Hch 16, 22-34; Sal 137, 1-2ª. 2b y 3. 7c-8; Jn 16, 5-11

Miércoles 13: Hch 17, 15.22—18, 1; Sal 148, 1-2. 11-12. 13. 14; Jn 16, 12-15

Jueves 14: Hch 1, 15-17. 20-26; Sal 112, 1-8; Jn 15, 9-17

Viernes 15: Hch 18, 9-18; Sal 46, 2-3. 4-5. 6-7; Jn 16, 20-23a

Sábado 16: Hch 18, 23-28; Sal 46, 2-3. 8-9. 10; Jn 16, 23b-28

Domingo 17: Hch 1, 1-11; Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9; Ef 1, 17-23; Mt 28, 16-20.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Jn 14, 15-21

 

1.- El texto de hoy da razón de las vivencias íntimas del cristiano y que se resumen en la experiencia recíproca de amar y ser amado.

Amar a Jesús y ser amado por Jesús y por el Padre: he aquí el caudal inconfesable del cristiano, su fuerza y su certeza. Un caudal formado y acrecentado en la menuda vida diaria, en medio del alboroto y del silencio, a través de un sutil e invisible diálogo, un caudal que nadie ve ni adivina, pero que corre siempre, apacible unas veces, impetuoso otras. De ahí que el cristiano jamás se sienta solo ni tenga la sensación de vivir abandonado en medio de un universo impremeditado. Como los viejos profetas del Antiguo Testamento, el cristiano es un vidente en profundidad: ve y conoce a Jesús y al Padre, y experimenta su asistencia, su defensa, su consuelo, su intercesión. Vive en su Espíritu y desde su Espíritu. Es, en definitiva, una persona diferente, consciente de hallarse en el definitivo tiempo de gracia.

A. BENITO - DABAR 1990/29


 

2.- PARÁCLITO. VERDAD: ES/VERDAD/V

La palabra "paráclito" es un término jurídico para designar al abogado defensor. Es el Espíritu de la Verdad, entendida ésta sobre todo como aquello que hace vivir más que como aquello que hace pensar. El testimonio vivo de los cristianos continúa la obra de Jesús y presenta ante el mundo el rostro verdadero de Dios. Como dirá Pablo, Cristo vive por la fe en nuestros corazones. 

EUCARISTÍA 1990/24


 

3.- J/PRESENCIA /Ef/03/17 /Mt/18/20.

Jesús es la vida de sus discípulos que han creído en él, que lo han dejado todo por él, que le han seguido a todas partes, que le aman... Si Jesús muere, ¿cómo podrán vivir?  Sólo si Jesús resucita. Y esta es la promesa y el único consuelo que da Jesús a los amigos:  "Vosotros -les dice- viviréis, porque yo sigo viviendo". ¿Qué significa esto? Que la muerte de Jesús es la entrega de su vida y el que da la vida la gana para él y para los que le aman, que Jesús en su muerte da la vida por sus discípulos y a sus discípulos. La hora de su despedida es la hora de su entrega: en adelante, privados de la presencia física del maestro, los discípulos reciben la herencia del Espíritu Santo y el regalo inapreciable de la nueva presencia de Jesús resucitado.

El amor de Jesús es más fuerte que la muerte, los que creen en él y le siguen no quedarán desamparados: en el corazón de sus discípulos no quedará sólo un recuerdo del maestro, pues Cristo vive por la fe en los que le aman y donde hay dos reunidos en su nombre está él en medio de ellos.

EUCARISTÍA 1975/28


 

4.- Contexto. Jesús, a solas con la comunidad cristiana, con aquéllos que le han prestado su adhesión después de haber salido del ámbito de la esclavitud religiosa. Cuando está a punto de ir al lugar que le es propio (la cruz), ese ámbito espacioso del amor. Es el ámbito del Padre, que sólo sabe amar.

Sentido del texto. La ida de Jesús al lugar-ámbito que le es propio comporta necesariamente su desaparición como persona física, empírica, tangible. La comunidad cristiana está llamada a llenar este vacío físico. Su tarea consistirá en desplegar su sintonía con Jesús. Un despliegue que nace como exigencia de su amor a Jesús. La comunidad cristiana no obedece a unas normas externas, sino que se expresa en unas acciones externas; expresa a través de ellas la enorme fuerza que posee gracias a su amor a Jesús.  Hasta ahora tenía la ayuda de la presencia física de Jesús. A partir de ahora tendrá la ayuda de otra forma de presencia de Jesús. Una presencia cuyo símbolo es el viento: real, muy real, pero que no puedes apresarlo (cfr. Jn. 3, 8). Por eso esta presencia no puede entrar ni tener cabida en el mundo religioso, donde todo está apresado, formulado y organizado. El mundo del que habla el autor del cuarto Evangelio es el mundo religioso representado por los dirigentes judíos. Es el mundo que va a eliminar a Jesús. ¿Cómo ese mundo va a tener idea del espíritu de Jesús? La comunidad cristiana, en cambio, sabe de ese espíritu, porque sólo sabe de amor. Por eso, es ella quien puede percibir que Jesús está vivo y en estrecho abrazo con el Padre precisamente en el momento (entonces, en aquel día) en que está en la cruz. Esta es la vuelta de Jesús de la que se habla en el v. 18. 

Esta es la vuelta que el mundo de lo religioso no ve y que vosotros, los que os desvivís unos por otros, veis. Este desvivirse (en el texto se llama cumplir los mandamientos) nace del amor a Jesús (cfr. v. 15) y a su vez es la verificación de que se ama a Jesús (cfr. v. 21).  No se trata de un círculo vicioso, sino de una paradoja). Y es que quien posee el espíritu de Jesús es probablemente la persona más paradójica de cuantas puedan existir. Desvivirse porque se ha descubierto a Jesús; se descubre a Jesús porque uno se desvive: una tensión necesaria. 

DABAR 1981/32


 

5.- Los mandamientos no son aquí en primer lugar un catálogo de preceptos semejante al de la ley de Moisés.

Según el evangelista Juan (Jn 16,27; 1 Jn 2,3-6; 3,23), Dios pide al hombre dos actitudes fundamentales: fe y amor. Esta respuesta del hombre al Evangelio comprende ya la plenitud de la nueva ley. Una fe vivida en el amor y un amor operante por la obediencia buscada a la Palabra del Señor constituyen aquella comunión de vida con Jesús que se presupone para que se cumplan las promesas que él hace a sus discípulos. Numerosos santos han subrayado en sus escritos este aspecto. "Ama y haz lo que quieras" (San Agustín). "Jesús no tiene necesidad de nuestras obras, sino solamente de nuestro amor" (Teresa de Lisieux). La palabra "paráclito" es un término jurídico para designar al abogado defensor. Es el Espíritu de la verdad, entendida ésta sobre todo como aquello que hace vivir más que como aquello que hace pensar. El testimonio vivo de los cristianos continúa la obra de Jesús y presenta ante el mundo el rostro verdadero de Dios. Como dirá Pablo, Cristo vive por la fe en nuestros corazones. 

EUCARISTÍA 1993/25


 

6.- Leemos otro fragmento de los discursos de despedida. La primera afirmación de Jesús relaciona el amor a él con "guardar sus mandamientos" (los "mandamientos" son el mandamiento del amor). En el evangelio de Juan creer y amar constituyen una unidad indivisible. Sólo puede decir que cree el que ama.

El Espíritu es presentado como el "defensor". Este evangelio es presentado como un proceso contra Jesús. También sus discípulos sufrirán un juicio en su contra. Por eso necesitan a alguien que les defienda. Por eso Jesús pide al Padre que les envíe este defensor, que es el Espíritu de la verdad. Su presencia será permanente.

Después de la muerte y resurrección, Jesús no está presente de la misma manera que antes de la muerte. Pero incluso aquellos que no han conocido a Jesús, si creen en él, lo  “Verán", porque vivirán su misma vida 

Con todo, Jesús hace referencia a "entonces", aquel día, es decir, al final de los tiempos, cuando llegará a la plenitud su presencia, cuando se manifestará la comunión íntima entre Jesús y el Padre, y los discípulos y Jesús. El texto acaba recordando la relación amorosa entre el Padre, Jesús y los discípulos.  Esta relación es la que hace posible el conocimiento, la revelación de Jesús.

J. M. GRANÉ - MISA DOMINICAL 1993/07


 

7.- Leemos un fragmento de los discursos de despedida. Nos encontramos con la afirmación de Jesús que relaciona el amor a él con "guardar sus mandamientos" (los "mandamientos" son el mandamiento del amor). En el evangelio de Juan creer y amar constituyen una unidad indivisible. Sólo puede decir que cree el que ama.  San Juan nos presenta la fe que Jesús nos pide: “Si me han conocido, si me han visto, si me han creído”. Y ahora para el amor: “Si me aman…. Si alguno me ama…” Hay aquí grandes cosas al alcance de la mano. Pero en cada ocasión está la barrera de una enorme “si…”. Si alguno me ama, hará caso de mi mensaje, mi Padre lo amará y pondremos en la nuestra morada. Estas pocas palabras nos han transportado en medio de las cumbres y nos han llenado de entusiasmo, pero hay también algunas que nos aferran a la realidad y que a veces no escuchamos: hará caso de mi mensaje, “Guardará mi palabra”.

Guardar la palabra o guardar los mandamientos no es una consecuencia más o menos facultativa de nuestro impulso de amor a Jesús. Ni siquiera es una cosa lógica; si amo a Jesús, será preciso que observe sus mandamientos. El “si” une mucho más estrechamente nuestro deseo de amar a Jesús y nuestra conducta en la vida: no amo más que cuando obedezco a su palabra, ya que mi amor concreto y real es lo que yo hago. Nuestros fracasos tienen aquí su raíz: nos negamos a ver que el amor no es una palabra, ni un sueño, ni un latido del corazón, sino una conducta.

Cuando se medita con san Juan, esta conducta está muy clara: “Tenemos que amar a nuestros hermanos”. Con el amor con que Jesús ama. Amor profundizado y vivido en su relación con el Padre. Nuestra conducta fraternal prolonga lo que se vive en la Trinidad. Ese es el vínculo tan fuerte que une nuestro deseo tan real de amar a Dios y lo que hacemos en concreto desde la mañana hasta la tarde con nuestra inteligencia y nuestras manos y a lo largo de nuestros encuentros fraternales. Si en todo esto no hay amor, no hablemos de amor a Dios. Jesús nos dice: “Cuando amas a tus hermanos es cuando me amas también a mí”.

En esta luz, el texto de hoy, ampliamente recogido desde el versículo 15 al 29 nos dice como la aparente ausencia de Dios puede ser una experiencia continua de presencia. Presencia triple, presencia trinitaria, el tono se da ya desde el principio: “Si me aman, le pediré al Padre que se les dé otro abogado, el Espíritu de la verdad”, multiplicando las experiencias de caridad fraterna, experimentamos la dulzura de vivir con Jesús su propia experiencia de Hijo, en esa misteriosa corriente de amor que llamamos el Espíritu.

Cada vez que queramos meditar en nuestra relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu, empecemos por tomar asiento en la mitad de nuestras relaciones fraternales. Son ellas las que nos garantizan una verdadera aproximación a Dios. Es imposible realizar la experiencia de la presencia a no ser en la experiencia del mandamiento del amor.

 

DOMINGO 6 DE PASCUA

El Espíritu nos ayuda a seguir viviendo la Pascua

Después de cinco semanas de Pascua, y cuando quedan dos para Pentecostés, parece como si la oración de este domingo quisiera asegurarse de que no decaiga el tono y el ritmo de la fiesta, porque pide a Dios que nos conceda "continuar celebrando con fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado".

Siete semanas son un período que se puede hacer largo para tina fiesta. Pero es tan importante la Pascua, el corazón de todo el año, que vale la pena que la vivamos en plenitud.

Siempre hay aspectos "nuevos". Hoy aparece en las tres lecturas el prota­gonismo del Espíritu, que es quien da vida a la comunidad. Estamos a dos semanas de Pentecostés, la conclusión de la Pascua, marcada con la donación del Espíritu a la Iglesia por parte del Resucitado.

También el recuerdo de la Virgen María, tan extendido durante el mes de mayo, puede ayudamos a dar nuevo aliento a nuestra vivencia de la Pascua y a nuestra espera del Espíritu. Ella, al igual que es nuestra mejor Maestra para vivir el Adviento y la Navidad, lo es también para la Cuaresma, la Pasión, la Pascua y Pentecostés. Estuvo muy presente en todo el misterio de Cristo, y por eso nos enseña a nosotros cómo celebrarlo y vivirlo.

Como quiera que entre nosotros el domingo 7° de Pascua, el próximo, se ha convertido en fiesta de la Ascensión, en lugar del jueves anterior, como antes, los textos del domingo 7° se podrían adelantar a este domingo 6°: la segunda lectura de Ap 22 y el evangelio de Jn 17. Pero creemos que es mejor leer los que tocan a este mismo domingo 6°.

 

Hechos 8, 5-8.14-17. Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo

Uno de los diáconos que fueron ordenados, como leíamos el domingo pasado, para la comunidad de habla griega, el diácono Felipe, tiene un notable éxito con su predicación en un pueblo de Samaría: ha anunciado a Jesús y además ha acompañado su palabra con signos maravillosos. Aquel pueblo "se llenó de alegría". Esto sucedía después del martirio del diácono Esteban y de la dispersión que los cristianos "helénicos" sufrieron en consecuencia. Pero lo que parecía ser el final, fue el comienzo de una expansión admirable de la fe.

La comunidad de Jerusalén envía allá a Pedro y a Juan, dos apóstoles, para que completen la obra del diácono: a los ya evangelizados y bautizados por este, los apóstoles les imponen las manos y les comunican el Espíritu Santo.

Este pasaje (junto con otro posterior que sucedió en Éfeso) se ha considerado siempre como referente a lo que ahora llamamos sacramento de la Confir­mación: que "confirma" lo que ha hecho ya el Bautismo con la donación explícita del Espíritu. No nos extraña que el salmo sea de tono misionero: "aclamad al Señor, tierra entera", "que se postre ante ti la tierra entera". Los habitantes de Samaría son los primeros no judíos en recibir la fe en Cristo Jesús.

 

1 Pedro 3, 15-18. Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu

Por última vez leemos este domingo la carta de Pedro. El próximo, la Ascensión, y el siguiente, Pentecostés, tienen lecturas propias del misterio celebrado. Pedro invita a los cristianos a que sepan dar testimonio de su esperanza en la vida de cada día, y les da como consigna que sepan sobrellevar los incon­venientes de la vida con mansedumbre y respeto en medio de la sociedad, aunque les toque "padecer haciendo el bien". Una actitud que es la contraria de la agresividad o del orgullo. El ejemplo que les pone delante es el mismo Jesús, que, siendo inocente, murió por los culpables, "para conducimos a Dios". Eso sí, resucitó a la vida por el Espíritu: "como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida".

 

Juan 14, 15-21. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor

Seguimos leyendo pasajes del discurso-oración de Jesús en la última Cena. En el de hoy, Jesús anuncia el envío del Espíritu, "el otro Defensor" o Abo­gado. El primero era él mismo, Cristo Jesús. A sus discípulos les encomienda que cumplan su mismo estilo de vida: "si me amáis, guardaréis mis mandamientos". También revela la admirable y estrecha unión que existe entre él, el Padre y los creyentes: "yo estoy con mi Padre y vosotros conmigo y yo con vosotros". Unión que se concreta sobre todo en el amor: "al que me ama, lo amará mi Padre y yo también lo amaré".

 

Creer en el Resucitado es guardar sus mandamientos

En la última cena, Jesús prepara a sus discípulos a su vivencia pospascual de la fe. La marcha del Maestro podía causar tristeza y miedo en los discípulos. Pero Jesús les asegura que "no les dejará huérfanos o desamparados". Les enviará su Espíritu y él mismo, Cristo Jesús, no les abandonará: "vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo". En la Ascensión escucha­remos su promesa: "yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Los cristianos que no han sido contemporáneos de Jesús tenemos la ocasión de cumplir una de sus últimas bienaventuranzas: "dichosos los que creen sin haber visto". Pero Jesús pide a los suyos, en la última cena, que le amen y que cumplan su doctrina, su estilo de vida: "si me amáis, guardaréis mis mandamientos".

Celebrar la Pascua es algo más que alegrarnos por la resurrección de Jesús. El Resucitado nos invita a una comunión vital: nuestra fe y nuestro amor a él nos introducen en un admirable intercambio de unidad y de amor entre el Padre que le ha enviado, entre él mismo y sus seguidores: "yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros". Pedro, en su carta, dice a los cristianos que estén en todo momento prontos a dar testimonio de la esperanza, con mansedumbre y buena conciencia, dispuestos a sufrir lo que sea, a imitación de Cristo que, para conducirnos a Dios, sufrió la muerte, siendo inocente. También ahora necesitamos paz y ánimos y alegría. Porque puede haber tormentas o "eclipses" de la presencia de Dios en nuestra vida personal o comunitaria. Sólo desde la convicción de la presencia siempre viva de Cristo Resucitado y de su Espíritu podemos encontrar la clave de la serenidad interior para seguir caminando y trabajando. La Pascua la celebramos bien si se nota que vamos entrando en esa comunión de mentalidad, de estilo de actuación con Cristo, el Resucitado. Y eso, no sólo en la Eucaristía, que es el momento privilegiado de nuestra comunión con él, sino también en la vida.

La Pascua tiene que notarse en nuestra conducta. En la oración colecta de hoy le pedimos a Dios que "los misterios que estamos recordando transformen nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras". En la poscomunión, de nuevo, pedimos que, ya que "en la resurrección de Jesucristo nos ha hecho renacer a la vida eterna", Dios nos ayude a que se note en nuestra vida que estamos llenos de esa Pascua: "haz que los sacramentos pascuales den en nosotros fruto abundante y que el sacramento de salvación que acabamos (te recibir fortalezca nuestras vidas".

 

Sin el Espíritu no puede vivir la comunidad

Pero hay otro protagonista que nos hace posible esta comunión con el Resu­citado: el Espíritu Santo, que fue el mejor don que Jesús hizo a su primera comunidad y nos hace también a nosotros, y del que oiremos hablar mucho en las dos próximas semanas.  A dos semanas de Pentecostés, Jesús promete en el evangelio que el Padre enviará su Espíritu sobre los creyentes. Este Espíritu, llamado Defensor o Abogado (la palabra griega "para-kletos", significa, igual que la latina "ad-vocatus", defensor, abogado), es, ante todo, según el pasaje de hoy, Defensor de la comunidad en sus peligros. También es "el Espíritu de la verdad", y estará, además, bien cerca de los creyentes: "vive con vosotros y está con vosotros".

Se ve cómo, según la voluntad de Cristo, el protagonista invisible del "tiempo de la Iglesia" va a ser el Espíritu, como se ve continuamente en el libro de los Hechos, por ejemplo, en la lectura de hoy, con la imposición de manos de los apóstoles. El mismo Espíritu que devolvió a la vida a Jesús, como dice Pedro en su carta, es el que reciben los bautizados de Samaría y nosotros en la Confirmación. También ahora es el Espíritu quien da vida a cada cristiano y a toda la comu­nidad en todos los aspectos: en su oración, en su celebración sacramental, en la evangelización y el ímpetu misionero, en la creación de un mundo más justo, en los signos vivos del amor y de la solidaridad entre todos. El Espíritu es, en verdad, como decimos en el Credo, "Señor y dador de vida".

Mientras que el protagonista visible es la misma comunidad. Aquella primera comunidad que ha retratado el libro de los Hechos es una comunidad que se sentía claramente "misionera", evangelizadora y "sacramental". A la vez esa comunidad está internamente animada por los ministros. Vamos encontrando en su primera historia, por ejemplo, a los diáconos que evangelizan y bautizan, y a los apóstoles que bajan a Samaría a completar la obra del diácono Felipe e imponen las manos a los bautizados "para que recibieran el Espíritu Santo".

También ahora, si toda la comunidad participa del ministerio evangelizador y santificador de Cristo, el Gran Sacerdote, esta comunidad está animada visible­mente por sus ministros, sobre todo los ministros ordenados, que coordinan y presiden toda la labor evangelizadora y fraterna de la Iglesia. Con la participación cada vez más activa y responsable de numerosos laicos. Sobre todo, animados todos por el Espíritu, que es como su "alma" y motor interior. La Iglesia es algo más que una empresa o una sociedad. Su razón de ser radica sobre todo en la presencia de Cristo y en la acción vivificadora de su Espíritu.

 

La Eucaristía, retrato de una comunidad pascual

En este Tiempo Pascual seguramente estamos celebrando en nuestras comunidades los sacramentos de la iniciación cristiana: el Bautismo, la Confirmación, las primeras Eucaristías. Y, ojalá, muchas ordenaciones para los ministerios sagrados.

Pero siempre, es en nuestra Eucaristía donde se cumplen de un modo sinto­mático las dimensiones de una auténtica comunidad pascual. Es una comunidad unida a Cristo. Al igual que en el evangelio de hoy Jesús nos dice que hay sintonía entre él y nosotros, "yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros", antes ya había prometido una "inter­permanencia" entre él y los creyentes que participan en la Eucaristía: "quien come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en mí y yo en él... igual que yo vivo por el Padre, el que me coma vivirá por mí" (Jn 6,56-57). A la vez, si Jesús promete un Espíritu de la Verdad que "vive con vosotros y está con vosotros", en la Eucaristía es cuando más explícitamente nos acordamos de que estamos vivificados por ese Espíritu de Jesús. El Espíritu "de la verdad" es quien inspiró los libros sagrados de la Biblia que proclamamos, y quien hace que, al escuchar su contenido, brote en nosotros la fe y la fuerza para llevar a nuestra existencia esa Palabra de vida.

El Espíritu de la vida esa quien invoca la comunidad para que transforme el pan y el vino en la Persona del Resucitado, y para que transforme también a los que participarán comulgando de ese Cuerpo y Sangre de Cristo, en el verdadero Cuerpo eclesial de Cristo: "derrama sobre nosotros el Espíritu del Amor, el Espíritu de tu Hijo: fortalece a tu pueblo con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y renuévanos a todos a su imagen", como dice una Ple­garia Eucarística.

Celebrando bien la Eucaristía, como miembros activos de la comunidad eclesial, y movidos por el Espíritu dé Jesús, es como mejor seguiremos madurando en la vida pascual de Cristo, para dar luego a nuestra sociedad un ejemplo creíble de alegría y de esperanza.

LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO VI DE PASCUA CICLO A 2026

 

DOMINGO VI DE PASCUA (10 DE MAYO)

 

01.- DIOS ES ALEGRE (Cesareo Garabain)

 1.- Si Dios es alegre y joven,

sí es bueno y sabe sonreír,

¿por qué rezar tan tristes,

por qué vivir sin cantar ni reír?.

 

Todas las flores y las estrellas,

las cosas bellas las hizo Dios:

 

El temblor de una mirada

en una niña enamorada,

la ternura de una madre,

todo es sonrisa de Dios.

 

DIOS ES ALEGRE, DIOS ES ALEGRE.

DIOS ES ALEGRE Y ES AMOR.

DIOS ES AMOR (2v).

 

2.- Si Dios busca mi alegría,

si Dios me quiere hacer feliz,

¿Por qué callar mi canto

sí es oración mi canción juvenil?.

 

Él dio al arroyo su melodía

y al nuevo día un ruiseñor.

 

Dios alegre, Dios amigo,

el Dios que siempre va conmigo

compartiendo mi esperanza,

brindando vida y amor.

 

02.- ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR (J.P. Martins)

ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR

CON CANCIONES DE ALEGRÍA.

ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR

CELEBREMOS SU BONDAD.

 

1.- Cantad un cántico nuevo,

cantad a Dios tierra entera,

porque hizo Dios maravillas

y nos dio la salvación.

 

2.- Hizo alianza de amor,

en Jesucristo su Hijo;

Él es el Libertador,

es nuestra Luz y Camino.

 

3.- Cristo a todos nos llama

y nos invita a su Mesa.

Es Cristo nuestro alimento,

es Cristo nuestra promesa.

 

4.- Cristo nos dio la medida

de lo que puede el amor.

Juntos iremos cantando

a la casa del Señor.

 

03.- HOMBRES NUEVOS

DANOS UN CORAZÓN, GRANDE PARA AMAR,

DANOS UN CORAZÓN, FUERTE PARA LUCHAR.

 

Hombres nuevos creadores de la historia,

constructores de nueva humanidad,

hombres nuevos que viven la existencia

como riesgo de un largo caminar.

 

Hombres nuevos luchando en esperanza,

caminantes sedientos de verdad,

hombres nuevos sin frenos ni cadenas,

hombres libres que exigen libertad.

 

Hombres nuevos amando sin fronteras,

por encima de razas y lugar,

hombres nuevos al lado de los pobres,

compartiendo con ellos techo y pan.

 

04.- CON AMOR TE PRESENTO SEÑOR (Carmelo Erdozain)

1.- Con amor te presento Señor,

lo mejor de mi vida,

te presento Señor mi amistad;

con amor te presento Señor,

para ser mi manjar,

la viña, el racimo, el trigal,

el pan de mi hogar

te presento con amor.

 

2.- Con mis manos abiertas a Ti

contemplando tu lámpara

te presento Señor mi esperanza;

hacia Ti se dirige mi barca

hacia el cielo se va

es largo el camino, el remar,

ruta pascual

Dios me guía al caminar.

 

3.- Con mi ofrenda también yo te doy

lo mejor de mis lágrimas

te presento Señor mi dolor;

te presento Señor mi oración

ofertorio de amor

el grano enterrado ya es flor

la espiga oblación

la semilla redención.

 

05.- TRAEMOS A TU ALTAR (Joaquin Madurga)

TRAEMOS A TU ALTAR

CON EL VINO Y EL PAN

NUESTRAS OFRENDAS

TRAEMOS A TU ALTAR

CON LOS HOMBRES SU AFÁN

Y SUS PROBLEMAS.

 

1.- Con los hombres que trabajan

el pan con sudor

ofrecemos nuestro esfuerzo

por lo hombres que no tienen

trabajo ni pan

te pedimos el sustento.

 

2.- Con los hombres cuyas vidas

son fruto de bien

ofrecemos nuestra entrega

por los hombres cuyas vidas

son pena y dolor

que sepamos estar cerca.

 

3.- Con los hombres que construyen

un mundo de paz

ofrecemos nuestras manos

por los hombres que padecen

la guerra y el mal

que seamos solidarios.

 

06.- SIEMPRE ES NUEVO EL AMOR (Emilio Vicente Mateu)

Amar es darse a todos los hermanos

uniendo entre las manos el gozo y el dolor.

Y al amarnos el mundo se renueva,

la vida siempre es nueva, siempre es nuevo el amor.

 

Yo sé, Señor, que, aunque hablara

las lenguas del mundo,

aunque todos me llamen profeta,

si no puedo amar soy sólo un rumor.

 

Yo sé que sabiendo las ciencias extrañas

conociendo secretos ocultos

seré poca cosa si no tengo amor.

 

Yo sé, Señor,

que, aunque tenga una fe tan intensa

que traslade montañas y rocas,

de nada me sirve si no tengo amor.

 

Yo sé que, aunque queme mi cuerpo en las llamas;

aunque todo lo entregue a los pobres,

si no puedo amar es todo ilusión

No tengo amor.

 

07.- SI ME FALTA EL AMOR

1.- Aunque yo dominara

las lenguas arcanas

y el lenguaje del cielo

supiera expresar

solamente sería

una hueca campana

si me falta el amor.

 

SI ME FALTA EL AMOR

NO ME SIRVE DE NADA

SI ME FALTA EL AMOR

NADA SOY.

 

2.- Aunque todos mis bienes

dejase a los pobres

y mi cuerpo en el fuego

quisiera inmolar

todo aquello sería

una inútil hazaña

si me falta el amor.

 

3.- Aunque yo desvelase

los grandes misterios

y mi fe las montañas

pudiera mover

no tendría valor,

ni me sirve de nada

si me falta el amor.

 

08.- AMAOS (Kairoi)

RE      LA        SIm(RE7) SOL MIm   LA

COMO EL PADRE ME AMÓ,  YO OS HE AMADO

RE     LA         SIm (RE7)

PERMANECED EN MI AMOR,

SOL    LA        RE

PERMANECED EN MI AMOR. (bis)

 

SIm               RE

Si guardáis mis palabras

SOL       LA        RE

y como hermanos os amáis

FA#m                SIm

compartiréis con alegría

   SOL    MIm        LA

el don de la fraternidad.

SIm               RE

Si os ponéis en camino

SOL       LA            RE

sirviendo siempre la verdad

FA#m                SIm

fruto daréis en abundancia,

    SOL    MIm      LA

mi amor se manifestará.

 

No veréis amor tan grande

como aquel que os mostré

Yo doy la vida por vosotros,

¡amad como Yo os amé!

Si hacéis lo que os mando

y os queréis de corazón

compartiréis mi pleno gozo

de amar como Él me amó.

 

09.- SI YO NO TENGO AMOR

SI YO NO TENGO AMOR

YO NADA SOY, SEÑOR.

SI YO NO TENGO AMOR

YO NADA SOY, SEÑOR.

 

El amor es comprensivo,

el amor es servicial,

el amor no tiene envidia,

el amor no busca el mal.

 

El amor nunca se irrita,

el amor no es descortés,

el amor no es egoísta,

el amor nunca es doblez.

 

El amor disculpa todo,

el amor es caridad,

no se alegra de lo injusto,

sólo goza en la verdad.

 

El amor soporta todo,

el amor todo lo cree,

el amor todo lo espera,

el amor es siempre fiel.

 

Nuestra fe, nuestra esperanza,

junto a Dios terminarán;

el amor es algo eterno,

nunca, nunca pasará.

 

10.- HIMNO EUCARISTICO (Juan José Larrañeta)

DANOS HOY HAMBRE DE DIOS,

ALIMÉNTANOS, SEÑOR,

Y QUE EL FRUTO DE TU AMOR

LIMPIE EL RENCOR, NOS DE LA PAZ,

TRAIGA EL PERDÓN.

 

1.- Hacia Emaús iban dos amigos

sintiendo gran tristeza por Jesús;

y no supieron que el mismo Cristo

era quien iba en su camino.

 

2.- La noche está muy avanzada

dijeron los amigos de Emaús;

y cuando vieron el pan partido,

reconocieron a Cristo vivo.

 

3.- El pan que todos compartimos

en una misma comunión,

es el encuentro con Cristo hermano,

que dio su vida para salvarnos.

 

4.- Yo soy el pan que da la vida,

nos dijo a todos el Señor,

y aquella noche mientras comían

el pan de vida se dio en comida.

 

11.- TU SECRETO MARIA (P. Zeninho)

1.- Fue el Señor quien te hizo así

pura como luz de primavera

Dios en persona te dio su verdad

Tu Señor te quiso así

fue la libertad tu compañera

y fue tu cuna la humildad.

 

HOY TU SECRETO MARÍA

YO VENGO A CANTAR

Y EN EL MAR DE TU ALEGRÍA

QUIERO NAVEGAR

Y SI LOGRARA QUE EL MUNDO

QUISIERA ESCUCHAR

TUS MARAVILLAS, MARÍA

LE IRÍA A CONTAR.

 

2.- El Señor te hizo mujer

y en tu corazón sembró ternura

y en él nacieron mil frutos de paz.

En tus manos el Señor

puso el renacer de la esperanza

y el resplandor de la humildad.

 

12.-  HOY HE VUELTO (Cesareo Garabain)

Cuántas veces siendo niño te recé,

con mis besos te decía que te amaba,

poco a poco con el tiempo olvidándome de ti,

por caminos que se alejan me perdí,

por caminos que se alejan me perdí.

 

Hoy he vuelto madre a recordar,

cuántas cosas dije ante tu altar

y al rezarte puedo comprender

que una madre no se cansa de esperar

que una madre no se cansa de esperar.

 

Al regreso me encendías una luz,

sonriendo desde lejos me esperabas,

en la mesa la comida aún caliente y el mantel,

y tu abrazo en mi alegría de volver,

y tu abrazo en mi alegría de volver.

 

Aunque el hijo se alejara del hogar,

una madre siempre espera su regreso,

que el regalo más hermoso que a los hijos da el Señor

es su madre y el milagro de su amor,

es su madre y el milagro de su amor.

 

13.- JESUS TE AMA (Kairoi)

Juégate la vida por Jesús, serás libre.

Él te ama como eres tú, serás joven.

Él te acepta siempre, te conoce bien,

juégate la vida por Jesús.

 

Muestra la alegría en tu vivir, serás libre.

te espero de mucho tiempo atrás, serás joven.

No te clasifica, no te juzgará,

muestra la alegría en tu vivir.

 

POR QUE JESÚS TE AMA, JESÚS CONFÍA

QUE SERÁS CAPAZ,

DE AMAR COMO ÉL,

DE AMAR COMO ÉL,

DE AMAR COMO EL,

DE AMAR COMO ÉL.

 

Grita que Jesús resucitó, serás libre.

Grita que a tu lado siempre está, serás joven.

Él te dió su vida, Él murió en la cruz,

grita que Jesús resucitó…

 

Tienes que ser uno con Jesús, serás libre.

Tienes que crecer con los demás, serás joven.

Hazlo humildemente y con sencillez,

tienes que ser uno con Jesús

 

POR QUE JESÚS TE AMA, JESÚS CONFÍA

QUE SERAS CAPAZ

DE AMAR COMO ÉL,

DE AMAR COMO ÉL,

DE AMAR COMO EL,

DE AMAR COMO ÉL.