COMENTARIO
“Tentación”: esta palabra evoca de ordinario
unos combates parciales, muchas veces de orden sexual. Pero aquí, el desierto,
el hambre, la impresionante toma de conciencia de Jesús en el momento de
comenzar su misión, nos indican la importancia más global de este combate. Se
trata de la “gran tentación”: buscar en Dios unos poderes mágicos para orillar
las dificultades. Durante su ayuno de cuarenta días en el desierto Jesús midió
la enormidad de lo que iba a emprender: cambiar las ideas sobre Dios,
contradecir a los “sabios” oponerse a los poderosos, proponer una justicia y un
amor que deberían superar en mucho lo que enseñaban los fariseos. Le dirán:
“¿Quién eres tú para hablar de ese modo, si no eres más que un pobre Galileo?”.
Y allí está el tentador de la gran tentación: “Si de verdad eres el Hijo de
Dios, ¡qué gran poder tiene en tus manos!
Puedes subyugar al mundo entero”. Con esa fortaleza tan serena que
revela el Espíritu, Jesús se niega a jugar a ser mago. El misterio de la
encarnación es Dios que entra en la condición humana sin protección alguna y
sin poderes especiales. Un superhombre no habría podido decirnos: “Síganme,
imítenme”. Y nosotros, los que queremos seguirle, ¿Vamos a pedir facilidades y
poderes mágicos? Es el mismo Jesús el que nos invita a pedírselo todo: el pan,
el perdón, la ayuda que necesitamos. Hay una buena petición de ayuda y una
mala. Escuchemos bien la última réplica de Jesús: “Está mandado: No tentarás al
Señor, tu Dios”. “Tentar a Dios” es esperar de él cosas que lo falsearían todo:
lo que él es, lo que somos nosotros, la vida que nos da. Nos gustaría una vida
menos penosa, menos angustiosa, llena de felicidad y de gozo. Y sentimos muchas
veces la tentación de pedirle esto a la religión. La fe nos ofrece no unos medios para hacer la
vida más fácil, sino la posibilidad de vivir a fondo lo fácil y lo difícil.
Esto, es llevar una verdadera vida de hombre: ser en el grado más alto lo que
hay que ser y sacar partido de todo. El Padre Six definía así a santa Teresa de
Lisieux: “Sacó partido de todo para amar”.
En
eso es en lo que piensa Jesús durante los cuarenta días: en hacer lo que tiene
que hacer, con los medios de un hombre, con el corazón y el corazón de un
hombre. ¡Qué tonto ese demonio que viene a proponerle unos medios mágicos para
deslumbrar y subyugar a todos! ¡Pero no es tan tonto! Sabe jugar con el
espejismo de la gran tentación: utilizar caminos cortos y medios poderosos para
triunfar. “Si de verdad eres el Hijo de Dios, ¡sírvete de tus poderes!”.
También
a nosotros nos sopla Satanás: “Dios te ama; se lo puedes pedir todo”. Hará
incluso de profesor: “Está escrito.......”. Nosotros le responderemos con Jesús:
“Está dicho” que no hay que pedirle a Dios que nos libre del esfuerzo de vivir.
R.P.
Roland Vicente Castro Juárez
Me invocará
y lo escucharé; lo defenderé, lo glorificaré, lo saciaré de largos días.
ORACION COLECTA
Dios todopoderoso, por medio de las prácticas anuales del sacramento
cuaresmal, concédenos progresar en el conocimiento del misterio de Cristo, y
conseguir sus frutos con una conducta digna. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Deuteronomio 26,4-10
Moisés habló al pueblo, diciendo: «El
sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias de todos los frutos y la
pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tomarás la palabra y dirás
ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a
Egipto, y se estableció allí como emigrante, con pocas personas, pero allí se
convirtió en un pueblo grande, fuerte y numeroso. Los egipcios nos maltrataron,
nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al
Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestros gritos, miró
nuestra indefensión, nuestra angustia y nuestra opresión.
El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y
brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y prodigios, y nos trajo a
este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso,
ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has
dado". Los pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del
Señor, tu Dios».
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 90)
Quédate conmigo,
Señor, en la tribulación.
Tú que habitas al amparo
del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío,
alcázar mío, Dios mío, confío en ti». R.
No se acercará la
desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado
órdenes para que te guarden en tus caminos. R.
Te llevarán en sus palmas
para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones. R.
Se puso junto a mí, lo
libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre; me invocará y lo escucharé. Con
él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré». R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos 10,8-13
Hermanos:
¿Qué dice la Escritura? «La palabra está cerca de ti, la tienes en los labios y
en el corazón. Se refiere a la palabra de la fe que anunciamos. Porque, si
profesas con tus labios que Jesús es Señor y crees con tu corazón que Dios lo
resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para
alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación.
Pues dice la Escritura: «Nadie que crea en Él quedará confundido». En efecto,
no hay distinción entre judío y griego, porque uno mismo es el Señor de todos,
generoso con todos los que lo invocan, pues «todo el que invoque el nombre del
Señor será salvo».
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 4b
No solo
de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según San Lucas 4,1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu
Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días
por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días
estuvo sin comer y, al final, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si
eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le
contesto: «Está escrito: "No solo de pan vive el hombre"».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le
mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y
la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero.
Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Respondiendo Jesús, le
dijo: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a Él solo darás
culto"». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y
le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito:
"Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden", y
también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra
ninguna piedra"». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: "No
tentarás al Señor, tu Dios". Acabada toda tentación, el demonio se marchó
hasta otra ocasión.
PLEGARIA
UNIVERSAL
Que esta cuaresma sea para todos nosotros un
tiempo y un espacio de verdadero “desierto”. Que sepamos reafirmar nuestra opción
bautismal y revisar nuestra vida a la luz del evangelio
1.-Para que, en este tiempo de cuaresma. Dios conceda a todos
los fieles la fuerza necesaria para luchar contra el mal y retornar al camino
del bien. Roguemos al Señor.
2.- Para que quienes abundan
en bienes, sepan moderar el uso de sus propias riquezas en provecho de los más
necesitados. Roguemos al Señor.
3.- Para que quienes se han alejado de la Iglesia a causa de
nuestros escándalos o de nuestra tibieza se reincorporen a la familia de Dios,
y a nosotros el Señor perdone nuestras faltas.
Roguemos al Señor.
4.- Para que nuestros
corazones lleguen a ser, por medio de la penitencia cuaresmal, aquella tierra
fecunda en la que la palabra de Dios produce fruto del ciento por uno. Roguemos
al Señor.
Escucha, Señor, la voz de tu Iglesia que, desde el
desierto del mundo, te invoca y haz que, por medio de la penitencia, la
austeridad y la oración, venzamos las tentaciones del maligno. Por Jesucristo
nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Haz, Señor, que nuestra
vida responda a estos dones que van a ser ofrecidos y en los que celebramos el
comienzo de un mismo sacramento admirable. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION
Mateo 4, 4
No solo de pan vive el hombre, sino
de toda palabra que sale de la boca de Dios.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Después
de recibir el pan del cielo que alimenta la fe, con-solida la esperanza y
fortalece el amor, te rogamos, Señor, que nos hagas sentir hambre de Cristo,
pan vivo y verdadero, y nos enseñes a vivir constantemente de toda palabra que
sale de tu boca. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 10: Lv 19, 1-2.11-18; Sal 18,
8.9.10.15; Mt 25, 31-46
Martes 11: Is 55, 10-11; Sal 33,
4-5. 6-7. 16-17. 18-19; Mt 5, 7-15
Miércoles 12: Jon 3, 1-10; Sal 50,
3-4. 12-13. 18-19; Lc 11, 29-32
Jueves 13: Est 14, 1.3-5.12-14;
Sal 137, 1-2ª. 2bc y 3. 7c-8; Mt 7, 7-12
Viernes 14: Ez 18, 21-28; Sal
129, 1-2.3-4. 5-7ª. 7bc-8; Mt 5, 20-26
Sábado 15: Dt 26, 16-19; Sal
118; 1-2. 4-5. 7-8; Mt 5, 43-48
Domingo 16: Gn 15, 5-12. 17-18;
Sal 26, 1. 7-8ª. 8b-9abc. 13-14; Flp 3, 17—4, 1 (o bien: Flp 3, 20—4, 1); Lc 9,
28b-36
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 4, 1-13
Par: Mt 4, 1-11
1.- El relato de la tentación
que hace San Lucas se asemeja sensiblemente al de Mateo. Basta, pues, remitir
al lector al comentario del Evangelio del primer ciclo. Eso no obstante, se da
una diferencia importante entre Lucas y Mateo relativa a la utilización del Sal
90/91. Lucas lo introduce en la última tentación (vv. 9-12), mientras que Mateo
lo aplica a la segunda. Además, Lucas lo cita con más extensión que Mateo
(comparar el v. 10 con Mt. 4, 6), siendo así que, tanto uno como otro,
propenden a reducir sus citas y que probablemente han desestimado la alusión al
Sal 90/91, 13, que Mc. 1, 13 ha conservado. Por otro lado, Lucas no menciona el
"servicio de los ángeles" al que Mateo y Marcos atribuyen una gran
importancia.
Otra diferencia entre Mateo y
Lucas se refiere al orden de las tentaciones. Mateo, sin duda más primitivo, se
inspira en un orden geográfico: sucesivamente el desierto, Jerusalén, el mundo
entero, y trata de presentar su relato como una réplica a las tentaciones del
desierto siguiendo el orden propuesto por Ex. 16, 17, y 32. Lucas, por su
parte, no siente esa preocupación. Habla a pagano-cristianos, para quienes los
nexos con el pueblo antiguo del desierto son poco determinantes. Por eso
prefiere presentar las tres tentaciones en un orden nuevo que recuerda las
tentaciones del primer hombre, Adán, y por eso recuerda que Jesús era un
descendiente suyo (Lc. 3, 38), y tras las tentaciones del primer hombre entrevé
las tentaciones habituales de todo hombre.
* * * *
a) Así, la segunda tentación
(la tercera en Mateo) experimenta ciertos retoques: Satanás aparece en ella
como el soberano de la humanidad (v. 6), alusión probable al dominio adquirido
sobre el hombre en el paraíso terrestre. No propone, pues, a Jesús una realeza
mesiánica universal, como en Mateo, sino la posibilidad con la que sueña todo
hombre: dominar algún día el mundo al precio de cualquier concesión. Adán tenía
el poder de dominar la tierra, pero ha preferido recibir ese poder de Satanás
antes que de Dios; Cristo, merced a su victoria sobre la tentación, restablece
la situación degradada por el primer hombre. Por eso aparece menos como el
nuevo Moisés, como en Mateo, que como el jefe y el ejemplo de una nueva
humanidad.
b) Hemos de detenernos también
en el alcance de las referencias al Sal. 90/91 en los relatos de la tentación.
Es del todo evidente que, al
pedir a Cristo que se tire desde lo alto del Templo, el demonio no pide tan
solo un gesto de ostentación que presentar ante la multitud concentrada, puesto
que no se hace mención alguna de posibles espectadores. Parece más bien que en
todo eso hay una alusión a ciertas tradiciones judías que se imaginaban que el
pueblo había sido "llevado" por la shekina (SEKINA:la gloria divina)
a lo largo de su periplo. Jesús habría sentido la tentación de hacerse llevar a
su vez por esa shekina localizada ahora en el Templo. Arrojarse desde lo alto
del Templo era garantizarse una muerte segura; contar con la shekina o con los
ángeles para salvarse equivalía a pedir a Dios que le librara de la muerte (cf.
Mt. 26, 53). Jesús se niega, pues, a solicitar de Dios un medio de librarse de
la muerte: de esa forma replica a Adán (Gén. 3, 3) y trata de vivir su vida
dentro de una fidelidad total a la condición humana: será, pues, un Siervo
paciente. c) Sobre este punto preciso de la colaboración de los ángeles, Lucas
se aparta de Mt. 4, 11 y Mc. 3, 13: a sus ojos, Jesús se distingue ante todo
por su negativa a recurrir a medios sobrenaturales y a poderes celestiales para
sustraerse a su destino. Mateo y Marcos, por el contrario, se han quedado con
la idea de un servicio de Cristo por los ángeles con el fin de hacer comprender
a sus lectores que era realmente el Mesías esperado.
* * * *
No carece de interés el que,
como final de su relato (v. 13), señale Lucas que las tentaciones de Jesús sean
todas las que puede soportar un hombre y que anuncie que se repetirán en el
"tiempo señalado", en el momento en que Cristo se adelantará hacia la
muerte. El relato de Lucas sobre las tentaciones nos presenta, en efecto, un
conocimiento muy profundo del hombre.
El hombre aparece en él
sometido por naturaleza a la tentación.
Trata de comer del árbol del
conocimiento para estar capacitado, lo mismo que Dios para definir el bien y el
mal y para absolutizar así sus conocimientos éticos, permitiéndose juzgarlo
todo y condenar lo que le parece. Trata de absolutizar su vida precaria
tratando de triunfar sobre la muerte. Y si no cuenta con ángeles para que le
lleven en sus manos, ha encontrado garantías y seguridades para hacerse la
ilusión de que es dueño de su futuro y de su vida. Trata, finalmente, de asegurarse
su opinión, inventa el anonimato de las calles y de las masas, los medios de
publicidad y de propaganda y se arrodilla con todo el mundo ante los mismos
dioses con el fin de no tener que tomar soluciones personales y libres.
En el fondo, el hombre tiene
sed de seguridad y esa sed debe respetársele. Pero Jesús demuestra que ese
ansia de seguridad no puede satisfacer la absolutización de los medios humanos
ni la divinización de las ideas y de las técnicas. No hay más que una
posibilidad: proclamar que la condición terrestre está marcada por la muerte y
aceptar el vivirla tal cual es, en su ambigüedad, incluso en su absurdo,
aferrarse con las dos manos a la realidad siempre doble y vivirla junto con el
único que ha logrado vivirla en la muerte aceptada con normalidad.
Este es el sentido de la
condición humana que hay implícito en el relato de la tentación. Jesús no se
limita a decir que el sentido de la vida humana se encuentra en la comunión con
Dios; subraya ante todo que esa comunión no puede ser vivida realmente sino en
la renuncia a toda absolutización de lo humano y en la proclamación de la
muerte -primero la de Cristo, después la de cada uno de los hombres- que
ridiculiza constantemente al Adán divinizado.
La asamblea eucarística agrupa
a hombres que quieren ser fieles a su condición terrestre y, al mismo tiempo, a
esa zona que hay en ellos y que es de Dios. No depende demasiado de la Palabra
y del Pan distribuido para agruparnos cada vez más y elaborar un itinerario de
fidelidad a esa participación de Dios, que "susurra en nosotros palabras
misteriosas" que solo el Padre oye, y no hay dificultad en que nosotros
las escuchemos y adaptemos a ellas nuestras obras en medio de las tentaciones
de este mundo.
MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA III - MAROVA MADRID 1969.Pág. 25 ss
2.- Texto. Comienza con una
presentación de Jesús bajo la influencia de dos fuerzas contrapuestas durante
cuarenta días en un desierto. Durante ese período de tiempo se da simultaneidad
de tentación por parte del diablo y de guía por parte del Espíritu. Esta
presentación es algo así como el telón de fondo estático que va a ser
reproducido en acción en lo que sigue a continuación.
Con este procedimiento Lucas
cambia el sentido escatológico-paradisíaco que tenía la escena en Marcos y le
confiere un sentido de ejemplaridad para el lector. Este tiene en Jesús un
espejo donde mirarse y un ejemplo a imitar. El espejo y ejemplo pueden parecer
inaccesibles en razón de la filiación de Jesús según la escena del bautismo.
Pero entre esa escena y el texto de hoy Lucas ha intercalado una genealogía
humana de Jesús que termina en Dios. En esta línea y en este sentido también el
lector tiene su fuente en Dios. Primera ejemplificación (vs. 3-4). Situación de
hambre. Di que esta piedra se convierta en pan (diablo). No sólo de pan vive el
hombre (Jesús).
Segunda ejemplificación (vs.
5-8). Situación de poderío y de grandeza. Tuyo será, si te pones de rodillas y
me adoras (diablo). Al Señor tu Dios adorarás y sólo a él darás culto (Jesús).
Tercera ejemplificación (vs.
9-12). Situación de control sobre Dios. Tírate de aquí abajo (diablo). No
pondrás a prueba al Señor tu Dios (Jesús).
Lucas cierra su relato
emplazando al lector para un nuevo relato de ejemplaridad de Jesús en una
prueba satánica. Esto será en el capítulo 22, la víspera de su muerte. Véase
Lc. 22, 3.53.
Resumiendo: Fiel a su línea,
trazada en el prólogo a Teófilo, de profundizar en la instrucción cristiana.
Lucas nos ofrece hoy tres ejemplos de actuación filial de Jesús bajo la fuerza
del Espíritu en situaciones de dificultad y de prueba.
Comentario. Todas las
ejemplificaciones tienen que ver con Dios y con la condición filial del
probado. A través de ellas queda muy claro que Dios es alguien con sentido para
Jesús, alguien cercano, querido en todo momento y circunstancias, alguien
valorado por encima de cualquier otro valor.
A Jesús se le invita a hacer el
viaje de su vida en solitario, sin la compañía de Dios. Pero Jesús opta por
Dios como compañero de camino. Prefiere su compañía a la seguridad del pan y
del poder en soledad. Y si prefiere la compañía de Dios no es porque piense que
con El va a tener ventajas y privilegios o que se va a eximir de correr
riesgos. No, Jesús no busca la compañía de un dios de quien echar mano en beneficio
propio cuando surja la dificultad. Jesús quiere al Dios que se ha revelado en
la historia del Pueblo del que él forma parte, un Dios que ha generado el ansia
y la voluntad de vivir en libertad, un Dios que comparte radicalmente todos y
cada uno de los riesgos del camino que es la vida, un Dios en cuya compañía
ningún riesgo es grande o insalvable.
Este es el Dios desde el que
Jesús vive. Este es el Jesús que Lucas nos propone como ejemplo a imitar.
ALBERTO BENITO - DABAR 1989, 13
3.- El mismo Espíritu que
descendió sobre Jesús en el Jordán es el que conduce a Jesús al desierto para
ser tentado. Por tanto, las tentaciones son queridas expresamente por Dios (cf.
Mt 4, 1). También en esto, en la prueba y en la tentación, el Hijo de Dios se
hizo semejante a todos los hombres ( Heb. 4, 5). En la primera tentación, el
diablo pretende que Jesús resuelva sus propios problemas, el hambre, utilizando
para sí el poder que ha recibido del Padre. Es la tentación de bajar de la cruz
y no beber el cáliz que el Padre le ha preparado: "A otros ha salvado y a
sí mismo no puede salvarse. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y
creeremos en él". (Mt 27,42). Jesús vence con "la espada del
Espíritu, que es la palabra de Dios" (Ef 6, 17). Toma su argumento y su
defensa de Dt 8, 3. La palabra de Dios, expresión de la voluntad del Padre, es
poderosa para mantener al hombre en la verdadera vida. Y ésa, no el pan, es el
auténtico alimento de Jesús: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me
envió y acabar su obra" (Jn 4, 34).
En la segunda tentación, que es
la tercera en Mt, el diablo muestra a Jesús fantásticamente, "en un
instante", todos los reinos del mundo. Se vanagloria de que todos le
pertenecen y se los ofrece con tal de que se haga su esclavo. Si hubiera cedido
a la tentación del poder, Jesús no hubiera muerto en la cruz. Pero Jesús
prefirió luchar contra esa tentación, recurriendo también a la palabra de Dios
(cf. Dt 6, 13).
La tercera tentación (segunda
de Mt) enlaza mejor con la primera.
Pues el diablo toma pie en la
confianza de Jesús en la palabra de Dios: "Si se vive de la palabra de
Dios, ¿por qué ha de temer la muerte el que confía en esa palabra?". El
diablo quiere inducir a Jesús a un abuso de confianza en la palabra de Dios,
que promete proteger al justo (cf. Sal 91; primera lectura de hoy). Es la
tentación de disponer a ultranza de Dios y de tomarle la palabra, en vez de
ponerse confiadamente a su disposición. Jesús responde de nuevo con otra cita
bíblica (Dt 6, 13).
EUCARISTÍA 1989, 8
4.- Comentario. Este debe
comenzar hoy por una confesión muy personal: me siento desbordado por el texto.
Después de darle vueltas y vueltas, sigue escapándoseme. ¿Relato de unos hechos
o resumen anticipado de una vida sujeta a tentación? ¿Qué intención le movió a
Lucas a escribir esta página? ¿Alguien se le acercó a Jesús trayéndole y
llevándole de un sitio a otro? Porque Jesús está trajinado por dos fuerzas
contrapuestas: el espíritu y el diablo. ¿Fuerzas? ¿Personas? Por la nota del v.
13 tengo más bien la sensación de hallarme ante una dramatización anticipada y
programática de las dificultades y riesgos de Jesús hasta la víspera de su
muerte en el huerto de los olivos. A este momento se refiere Lucas cuando dice
que el demonio se marchó hasta otra ocasión. Lucas distinguiría, pues, dos
tipos de pruebas a que Jesús estuvo sometido: las relacionadas con su actividad
y las relacionadas con su muerte.
Las pruebas relacionadas con su
actividad las tipifica al comienzo de la misma en tres. La primera es una
incitación al ejercicio prepotente de la condición de hijo de Dios. La segunda
es una incitación a romper con Dios. La tercera, una incitación a disponer de
Dios en beneficio propio.
Jesús basa su respuesta en las
viejas páginas del Deuteronomio, el libro de viaje que marca pautas y señala
actitudes para el camino. En última instancia, a lo que a Jesús se le ha
incitado es a hacer el viaje de su vida en solitario, sin la compañía de Dios.
Pero Jesús opta por Dios como compañero de camino. Prefiere su compañía a la
seguridad del pan y de las posesiones en soledad. Y si prefiere la compañía de
Dios no es porque piense que con el va a tener ventajas y se va a evitar
riesgos. No, Jesús no quiere un Dios de quien usar en beneficio propio. Jesús
quiere un Dios con quien compartir radicalmente todos y cada uno de los riesgos
del camino que es vivir.
EUCARISTÍA 1983, 16
5.- 1. Dile a esa piedra que se
convierta en pan. No sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la
boca de Dios. ¿Quién es Dios para Jesús? ¿Es Dios una referencia real y
operativa en su vida? ¿O es simplemente un dato intrascendente y que no cuenta
para nada? A lo largo del último Adviento y, más concretamente, el domingo
pasado, hemos descubierto que esta problemática es central en la obra de Lucas.
2.Si te arrodillas delante de
mí, todo será tuyo. Al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto. En
Oriente, postrarse es un reconocimiento de autoridad. Esta segunda tentación
ahonda en la dirección de la primera. ¿Es Dios el valor supremo? ¿Cuenta más
que una lógica de lo posible-imposible? ¿Más que el realismo y el cálculo?
3.Tírate. No tentarás al Señor
tu Dios. Se trata, en realidad, de un test al propio Dios, cuya intervención
expresa se pide. Jesús es invitado a forzar esa intervención. A esta tentación
la podríamos denominar manipulación o uso indebido de Dios. Responde a una
concepción de Dios como tapadera o tapa-agujeros.
Es curioso. A diferencia de
Mateo y de Marcos, Lucas no habla de ángeles sirviendo a Jesús. Tal vez es
intencionada esta supresión, al servicio de lo cotidiano y de los límites de la
condición humana. El relato termina con la sencillez y la grandeza de una vida
humana que no fuerza las puertas de lo sobrenatural, sino que permanece fiel a
su vocación terrestre. De ahí, tal vez, el dulce encanto del Jesús de Lucas.
ALBERTO BENITO - DABAR 1986, 15
6.- -"Durante cuarenta
días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el
diablo": En la última narración preparatoria para el ministerio público,
Lc presenta las pruebas que Jesús sufre como Hijo de Dios. El orden de las
pruebas es diferente del evangelio de Mt. Para Lc la última se sitúa en
Jerusalén, es el lugar donde conduce el camino que Jesús sigue a lo largo de la
narración evangélica. No podemos hacer ninguna reconstrucción histórica sobre
los hechos aquí narrados.
Su carga simbólica y teológica
es demasiado fuerte, pero es verdad que se fundamenta en una base muy real:
Jesús durante su vida sufre la prueba de una oposición a su misión. -La
finalidad básica de las tres tentaciones es la de corregir una idea equivocada
de la misión de Jesús como Hijo de Dios. Se propone a través de una comparación
con la actitud del pueblo de Israel en el éxodo: donde este pueblo falló, allí
Jesús permanece fiel a la voluntad del Padre que le envía.
- "Está escrito: No sólo
de pan vive el hombre": La controversia de la primera tentación tiene como
respuesta DT, 8, 3. Israel deseaba en el desierto las comidas de la esclavitud
de Egipto y Dios debe intervenir con el maná para que reconozca de una vez
quién es su Salvador. Jesús, en cambio, no utiliza su relación con Dios en
provecho propio, sino que está a la disposición de Dios que le envía.
- "Está escrito: Al Señor
tu Dios adorarás y a él sólo darás culto": Jesús debe responder ante la
tentación de aceptar el poder de manos de alguien que no es Dios. Lo hace con
la cita de Dt 6, 13, que forma parte de la exhortación de Moisés al pueblo de
Israel para estar vigilante ante la seducción de las divinidades cananeas al
entrar en la tierra prometida.
- "Está mandado: No
tentarás al Señor tu Dios": La última tentación, en Jerusalén, consiste en
la posibilidad de manifestarse con los poderes extraordinarios de Hijo de Dios,
según las expectativas humanas. La respuesta de Dt 6, 16 pertenece a las
palabras de Moisés en las que recuerda al pueblo que puso a prueba a Dios
exigiendo el agua en el desierto (Ex 17, 1-7) y exhorta a nunca más tentar a
Dios.
JOAN NASPLEDA - MISA DOMINICAL
1989, 4
7.- Texto. En total
coincidencia con los otros dos sinópticos, Lucas habla de una permanencia de
Jesús en el desierto de Judá después de ser bautizado por Juan en aguas del río
Jordán. El desierto de Judá no es un mar de arena, sino una interminable
sucesión de montañas y colinas áridas y desoladas, separadas por torrenteras y
desfiladeros, cuyo límite oriental lo forman en gran parte los setenta y seis
kilómetros de longitud del mar Muerto, tórrida hondonada a trescientos noventa
y cuatro metros bajo el nivel del Mediterráneo. Una tierra apta sólo para
beduinos y gentes con temple de acero. Esta fue la tierra de los esenios de
Qumrán y de Juan Bautista, apenas profanada por las sibaritas construcciones de
Herodes el Grande en lo alto de la fantástica fortaleza natural inexpugnable
que es Masada. En esta tierra se forjó también Jesús durante un tiempo
presumiblemente prolongado, que la tradición sinóptica reduce simbólicamente a
cuarenta días por probable influjo de los cuarenta años de camino del pueblo
judío entre Egipto y la tierra de Israel. Lucas es el único evangelista que
habla de una movilidad de Jesús por el desierto, a la vez que resalta más que
los otros su carácter de hombre del Espíritu.
Este carácter, sin embargo, no
va a eximir a Jesús de la prueba; más aún, se pone de manifiesto y ratifica a
través de ella.
Las tres pruebas que conforman
el texto revelan un denominador común: determinar el papel que juega Dios en la
vida del hombre Jesús. La primera prueba, enraizada en las difíciles
condiciones de subsistencia en el desierto de Judá, plantea a Jesús la
posibilidad de subsistir prescindiendo de Dios. La segunda, enraizada en la
innata apetencia humana de dominio y de grandeza, plantea a Jesús la
posibilidad de renunciar a Dios. La tercera, enraizada como la anterior en lo
hondo del ser humano, en concreto, en la apetencia de manejo y de control para
los propios fines particulares, plantea a Jesús la posibilidad de servirse de
Dios en beneficio propio.
Sólo la primera prueba responde
al marco del desierto de Judá; las otras dos desbordan ese marco,
explícitamente en el caso de la tercera. El alero o pináculo del templo de
Jerusalén es el ángulo amurallado suroriental de la explanada del templo; mira
hacia el torrente Cedrón desde una altura aproximada de veinticinco metros, en
tiempos de Jesús unos cincuenta. El último versículo del texto reproduce la
técnica narrativa de Lucas de abarcar e incluir en un solo relato amplios
periodos de tiempo.
En el caso concreto que nos
ocupa, el tiempo abarcado por el relato llegaría hasta los acontecimientos de
la pasión, que Lucas comienza a narrar en el cap. 22, es decir, el relato
tipifica las pruebas del hombre Jesús hasta sus últimos días. Gracias a esta
técnica Lucas puede ofrecernos un cuadro con un elevado valor didáctico y de
ejemplaridad, en consonancia con la intención explícitamente manifestada en el
prólogo dedicado a Teófilo.
Comentario. Enraizadas en la
imperiosa necesidad de tener que subsistir o en las más innatas apetencias
humanas, las tentaciones que acecharon a Jesús tenían todo un único objetivo:
cortar la corriente vital de comunión y de comunicación entre Jesús y Dios. Es
ésta la tentación por antonomasia, la única realmente acreedora a tal nombre.
Si las tentaciones comportan un fatal riesgo para nuestra vida, ello es debido
a que cortan la corriente vital entre nosotros y Dios. Y si esa corriente no
funciona, se vive en el reino del pecado, se ha sucumbido a la tentación, aun
cuando podamos no ser conscientes de ello. Hoy como ayer, éste es el radical
problema humano. Con demasiada frecuencia hablamos de tentaciones en minúscula;
con demasiada poca frecuencia hablamos de la única tentación que debería
preocuparnos: la de vivir prescindiendo de Dios, renunciando a Él o
sirviéndonos de El: todo ello hay en la viña del Señor.
ALBERTO BENITO - EUCARISTÍA
1992, 18
8.- Los tres primeros capítulos
de san Lucas constituyen como una especie de introducción general que presenta
los actores del evangelio, especialmente Jesús. Sin embargo, entre Dios y el
hombre queda todavía un personaje que juega un papel preponderante. Su nombre
propio es "tentador" o diablo. De su intención y sus funciones habla
este pasaje.
Las tentaciones de Jesús no
constituyen un hecho que se ha dado simplemente en el comienzo de su vida,
aunque a primera vista nos pudiera parecer que el texto así lo indica (cfr 4,
1-2. 13). Situadas todavía en el prólogo, que terminará precisamente en 4, 13,
las tentaciones reflejan una nota que resuena en todo el evangelio: viniendo de
Dios, y siendo un hombre de la tierra, Jesús ha tenido que enfrentarse con la
fuerza amenazante del mal al que derrota.
Debemos recordar que el
tentador de este relato no es un simple demonio de los muchos que de acuerdo a
la manera de pensar de aquellos tiempos invadían la existencia de los hombres.
Aquí se alude al diablo (o a Satán), el jefe de todos los espíritus perversos
que se ha revelado contra Dios, ha roto su armonía sobre el mundo, ha
pervertido nuestra tierra.
Según la concepción
apocalíptica judía, en el momento actual Dios se halla oculto sobre el plano de
su vida trascendente. Mientras tanto, nuestro mundo se encuentra sometido al
poder de lo diabólico (4, 6). Ciertamente, Dios vendrá a mostrarse en el final
y romperá la fuerza de Satán. Pero, en el momento actual, todo sucede como si
Dios no existiese, como si el Diablo fuera el rey de nuestra tierra. Pues bien,
en esa tierra dominada por Satán viene a mostrarse la figura y la actuación del
Cristo, al que se llama "Hijo de Dios" (cfr Lc 2,22). La lucha entre
Jesús y el Diablo resulta inevitable. Del sentido de esta lucha trata nuestro
texto.
Las tentaciones de Satán se
identifican con el riesgo de esclavitud que presuponen los poderes de este
mundo. Está en principio el riesgo del "pan" por medio del cual se
quiere convertir a Dios en una simple garantía de prosperidad material y
seguridad económica (4, 3-4). Está después el peligro de la
"política" que se concreta en el deseo de mandar y de ordenar las
estructuras de este mundo, utilizando para ello los poderes de Satán, que es el
principio de todo poder esclavizante (4, 5-8). Está finalmente el riesgo de la
confianza radical en el milagro, el sometimiento a una verdad espectacular y
externa que nos libera del humilde esfuerzo de la fe de cada día (4, 9-13).
Sólo comprenderá el valor de
las tentaciones de Jesús aquél que se detenga a meditar en las razones que le
ofrece el diablo. En un mundo en que millones mueren de hambre, ¿no tendrá
razón Satán cuando suplica simplemente que Jesús y que las iglesias ofrezcan
pan a los que esperan? En un mundo en el que oprimen toda clase de tiranos, ¿no
es lógico que Cristo y que las iglesias se convirtieran en centro de poder y
garantía de un imperio de paz y de confianza? Sobre una tierra en que millones
de personas se sienten incapaces de llegar a la verdad, ¿no sería lógico que
Cristo y que las iglesias se sirvan de milagros para hacer que todos crean?
Pienso que muchos de nuestros cristianos responderían y responden hoy de una
manera diferente a la de Cristo ante la urgencia de las mismas tentaciones. Pienso
que muchos de nosotros hemos dado la razón al diablo.
Ante la vieja y nueva tentación
conservan su valor las respuestas de Jesús. a) El verdadero pan del hombre es
más que la comida. El ser humano es más que simple economía; por eso es
necesario alimentar el corazón con la palabra del evangelio, de manera que los
hombres se repartan mutuamente lo que tienen. b) El poder del evangelio no es
simple dominio político del mundo. Toda opresión interhumana, por más orden que
produzca, es don del diablo. Lo que Jesús ofrece a los suyos es la obediencia a
Dios y la exigencia del servicio mutuo. c) Dios habita en el campo de la fe y
no a la altura de un prodigio externo; sólo quien tenga confianza en la vida y
encuentre en el fondo el amor que Jesús nos ofrece, sólo quien se arriesgue a
creer y suscitar la fe en los demás, podrá entender lo que Cristo significa.
COMENTARIOS A LA BIBLIA
LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1253 ss.
9.-Después del bautismo en el
Jordán, que lanza a Jesús a la misión, y antes de empezarla predicando y
actuando en Galilea, los sinópticos nos presentan esta escena llena de
significado que simboliza y sintetiza, por contraste, el estilo de Mesías que
Jesús quiere ser.
Jesús se dispone a empezar su
anuncio del Reino. La escena de plegaria en el Jordán en la que ha sido
manifestado como Hijo amado de Dios, continúa ahora más pausadamente, en el
encuentro con el Padre en el desierto, donde le mueve la fuerza del Espíritu. Y
aquí se plantea qué es lo que ha de significar su misión. Y el planteamiento es
radicalmente realista: experimentar todo lo que le desviaría del camino de
Dios, y vencerlo, y disponerse a emprender su misión según la manera de pensar
de Dios y no del diablo (cf. Mc 8,31-33). Como el diablo no puede desviarle del
camino de Dios, le deja hasta una nueva oportunidad: será en la pasión,
"la hora del poder de las tinieblas" (22,53), cuando Jesús tendrá que
decidir si llegar hasta el final en el camino de Dios, y volverá a vencer.
Colocando esta escena aquí los evangelistas están diciendo varias afirmaciones:
que Jesús es humano, y que por tanto se le plantean problemas y oscuridades
sobre la misión que ha de llevar a cabo; que los cristianos y la Iglesia
también somos humanos, y tener tentaciones no descalifica a nadie; y que hay
unas determinadas tentaciones, las que tuvo Jesús, que son las que más hay que
combatir, porque son las que contradicen más radicalmente el camino de Jesús.
Las tres tentaciones quedan
ciertamente bien caracterizadas y en definitiva son muy similares: son proponer
a Jesús que actúe (y busque eficacia evangelizadora) por otros caminos
diferentes (contrarios) al contenido mismo de lo que quiere anunciar: el amor
fiel, confiado, entregado (hasta la muerte si es menester), como única manera
de vivir que realmente humaniza y diviniza. Frente a eso, el diablo propone:
1) Escapar de las dificultades
de este amor entregado, y buscar tranquilidad y bienestar utilizando el nombre
de Dios.
2) Dominarlo todo, y poder
imponer lo que Jesús quiera imponer (es la tentación más "diabólica":
en las otras dos, el diablo dice a Jesús que haga intervenir a Dios; en ésta no
le es necesario).
3) Conseguir la adhesión de la
gente engatusándolos con actuaciones espectaculares en lugar de buscar
convertir los corazones a Dios.
MISA DOMINICAL 1993, 3
PROPUESTA DE CANTOS DE I DE CUARESMA (CICLO C)
(09 DE MARZO)
TEMA: “EL ESPIRITU LO FUE LLEVANDO POR EL DESIERTO”
01.- NOS HA
LLAMADO AL DESIERTO (Antonio Alcalde)
NOS
HAS LLAMADO AL DESIERTO, SEÑOR DE LA LIBERTAD,
Y
ESTÁ EL CORAZÓN ABIERTO A LA LUZ DE TU VERDAD.
SUBIMOS
CON ESPERANZA LA ESCALADA CUARESMAL,
EL
PUEBLO DE DIOS AVANZA HASTA LA CUMBRE PASCUAL.
1.-
Tu pueblo, Señor, camina desde la aurora al ocaso:
a
tu Pascua se encamina y te sigue paso a paso.
2.-
Señor, te reconocemos y tu Palabra escuchamos,
tus
caminos seguiremos y tu ley de amor cantamos.
3.-
Se acerca, Señor, tu día, en el que todo florece:
con
su luz y su alegría ya el camino resplandece.
02.- PERDONAS Y OLVIDAS (Antonio Alcalde)
PERDONAS
Y OLVIDAS, SEÑOR,
LOS
PECADOS DE TU PUEBLO.
1.-
Tú Señor, que nos regalas
este
tiempo favorable;
haz
que todos nos sintamos
redimidos
por tu sangre.
2.-
Lávanos de los pecados
y
sana nuestras heridas;
llena
nuestros corazones
de
esperanza y de alegría.
3.-
Sabes que somos de barro
y
aspiramos a tu gloria;
si
grandes son nuestras culpas
mayor
tu misericordia.
4.-
Ya de corazón contritos,
tu
Alianza guardaremos;
escuchando
tu Palabra
a
la Pascua llegaremos.
03.- YO
PENSABA (Cesareo Garabain)
Yo pensaba que el hombre era grande por su poder,
grande por su saber, grande por su valor.
Yo pensaba que el hombre era grande y me equivoqué,
pues grande es sólo Dios.
SUBE HASTA EL CIELO Y LO VERÁS,
QUE PEQUEÑITO EL MUNDO ES,
SUBE HASTA EL CIELO Y LO VERÁS.
COMO UN JUGUETE DE CRISTAL,
QUE CON CARIÑO HAY QUE CUIDAR,
SUBE HASTA EL CIELO Y LO VERÁS.
Muchas veces el hombre buscaba ser como Dios,
quería ser como Dios, soñaba ser como Dios.
Muchas veces el hombre soñaba y se despertó,
pues grande es sólo Dios.
04.- CON AMOR
TE PRESENTO SEÑOR (Carmelo Erdozain)
Con amor te presento Señor
lo mejor de mi vida;
te presento Señor mi amistad;
con amor te presento Señor,
para ser mi manjar,
la viña, el racimo, el trigal,
el pan de mi hogar
te presento con amor.
Con mis manos abiertas a ti,
contemplando tu lámpara,
te presento Señor mi esperanza;
hacia ti se dirige mi barca,
hacia el cielo se va;
es largo el camino, el remar,
ruta pascual,
Dios me guía al caminar.
Con mi ofrenda también yo
te doy,
lo mejor de mis lágrimas;
te presento Señor mi
dolor;
te presento Señor mi oración, ofertorio de
amor;
el grano enterrado ya es
flor; la espiga oblación,
la semilla redención.
05.- TE
OFRECEMOS PADRE ETERNO (Néstor Jaén)
Te
ofrecemos Padre eterno de la tierra nuestro don,
para
que nos lo conviertas en tu Hijo el Salvador. (BIS)
Vino y pan damos hoy, se transformarán en
Dios.
Todo
el alma de este pueblo la ponemos con amor,
junto
al cáliz y las hostias en señal de adoración.
Presentamos nuestras culpas ante el ara del
perdón,
las
ofrendas hechas Cristo nos darán la salvación.
Te ofrecemos nuestras luchas por la nueva
humanidad,
pon
tu amor en medio de ellas y el pueblo verá la paz.
06.- LLEVEMOS AL SEÑOR (Carmelo Erdozain)
1.-
Llevemos al Señor
el
vino y el pan.
Llevemos
al altar
la
viña, el trigal.
EL
SEÑOR NOS DARÁ
ÉL
NOS DARÁ SU AMISTAD. [BIS]
2.-
Llevemos al Señor
pureza
y amor.
Llevemos
al altar
justicia,
hermandad.
3.-
Llevemos al Señor
trabajo
y dolor.
Llevemos
al altar
ofrendas
de paz.
07.- ESTE ES
EL AYUNO (Antonio Alcalde)
ÉSTE
ES EL AYUNO QUE AGRADA AL SEÑOR,
ÉSTA
ES LA SINCERA CONVERSIÓN;
ÉSTE
ES EL AYUNO QUE AGRADA AL SEÑOR.
1.-
Parte tu pan con el hambriento,
dale
posada al peregrino;
acoge
al emigrante y extranjero.
2.-
Abre las cárceles injustas,
libra
los presos y oprimidos;
y
rompe las cadenas y los cepos.
3.-
Mira al Señor que está escondido,
sale
a tu encuentro en los hermanos,
y
rasga el corazón y no el vestido.
08.- HAMBRE
DE DIOS (J.A. Espinoza)
No
podemos caminar con hambre bajo el sol;
Danos
siempre el mismo pan,
tu
Cuerpo y Sangre, Señor.
Comamos
todos de este pan,
el
pan de la unidad;
En
un cuerpo nos unió el Señor,
por
medio del amor.
Señor,
yo tengo sed de Ti,
sediento
estoy de Dios,
Pero
pronto llegaré a ver
el
rostro del Señor.
Por
el desierto el pueblo va
Cantando
su dolor
En
la noche brillará tu luz
Nos
guía la verdad.
09.- DIOS ES
FIEL (Alberto Taule)
1.-
Dios es fiel, guarda siempre su alianza;
libra
al pueblo de toda esclavitud.
Su
palabra resuena en los profetas
reclamando
el bien y la virtud.
2.-
Pueblo en marcha por el desierto ardiente:
horizontes
de paz y libertad.
Asamblea
de Dios, eterna fiesta;
tierra
nueva, perenne heredad.
3.-
Si al mirar hacia atrás somos tentados
de
volver al Egipto seductor,
el
Espíritu empuja con su fuerza
a
avanzar por la vía del amor.
4.-
El maná es un don que el cielo envía,
pero
el pan hoy se cuece con sudor.
Leche
y miel nos dará la tierra nueva
si
el trabajo es fecundo y redentor.
5.-
Y Jesús nos dará en el Calvario
su
lección: "Hágase Tu voluntad".
Y
su Sangre, vertida por nosotros
será
el precio de nuestra libertad.
10.- NO
PODEMOS CAMINAR (J.A. Espinoza)
NO
PODEMOS CAMINAR
CON
HAMBRE BAJO EL SOL,
DANOS
SIEMPRE EL MISMO PAN:
TU
CUERPO Y SANGRE, SEÑOR.
1.-
Comamos todos de este Pan,
el
Pan de la unidad.
En
un cuerpo nos unió el Señor,
por
medio del amor.
2.-
Señor, yo tengo sed de TI,
sediento
estoy de Dios;
pero
pronto llegaré a ver
el
rostro del Señor.
3.-
Por el desierto el pueblo va
cantando
su dolor;
en
la noche brillará tu luz,
nos
guía la verdad.
11.- VIVE DIOS (Leonardo Caro)
Cuando sientas que se queman, tus entrañas por
amor,
y te
entregas al llamado sin temor,
cuando están en armonía voluntad y corazón
te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.
VIVE DIOS, POR SIEMPRE
VIVE DIOS,
EN TU VIDA Y EN TU
HISTORIA VIVE DIOS.
VIVE DIOS POR SIEMPRE
VIVE DIOS,
POR TU MUERTE Y POR TU
GLORIA VIVE DIOS.
Cuando estás en la penumbra aguardando lo peor
y desprecias la existencia y su valor,
si no encuentras un sentido, anda y busca en tu
interior
y verás que
aún en tu cuerpo vive Dios.
En la pena y la alegría, en el llanto y la canción,
en lo malo y en lo bueno del dolor,
en la duda o la confianza, con la lluvia o con el
sol,
en el centro de tu cuerpo vive Dios.
12.- ACERQUEMONOS TODOS AL ALTAR (F.
Palazon)
ACERQUÉMONOS
TODOS AL ALTAR
QUE
ES LA MESA FRATERNA DEL AMOR,
PUES
SIEMPRE QUE COMEMOS DE ESTE PAN
RECORDAMOS
LA PASCUA DEL SEÑOR.
1.-
Los hebreos, en medio del desierto, comieron el maná,
nosotros,
peregrinos de la vida, comemos este pan;
Los
primeros cristianos ofrecieron su cuerpo como trigo;
nosotros,
acosados por la muerte, bebemos este vino.
2.-
Como Cristo hecho pan de cada día, se ofrece en el altar
nosotros
entregados al hermano comemos de este pan;
Como
el cuerpo de Cristo es uno solo por todos ofrecidos
nosotros
olvidando divisiones bebemos este vino.
3.-
Como ciegos en busca de la aurora, dolientes tras la paz
buscando
tierra nueva y cielos nuevos, comamos este pan.
Acerquémonos
todos los cansados, porque El es nuestro alivio
y
siempre que el desierto nos agobie, bebamos este vino
13.- MADRE DE
LOS CREYENTES (F. Palazon)
MADRE
DE LOS CREYENTES QUE SIEMPRE FUISTE FIEL
DANOS
TU CONFIANZA, DANOS TU FE. (2)
Pasaste
por el mundo en medio de tinieblas,
sufriendo
a cada paso la noche de la fe;
sintiendo
cada día la espada del silencio,
a
oscuras padeciste el riesgo de creer.
La
fe por el desierto a lomos de un asnillo;
la
fe cuando en las bodas, Jesús se hizo esperar,
la
fe cuando pensaron que el hijo estaba loco,
la
fe sobre el Calvario al borde de acabar.
Guardaste
bajo llave las dudas y batallas,
formándose
el misterio al pie del corazón,
debajo
de tu pecho de amor inagotable,
la
historia se escribía de nuestra redención.