RECIBISTE BIENES Y LÁZARO MALES
COMENTARIO
Lucas termina
su capítulo 16 con esta narración ejemplar en la que destaca la peligrosidad de
las riquezas una vez más. Los personajes principales representan dos
situaciones diametralmente distintas: la acomodada situación del rico y la
incómoda situación del pobre, situaciones que se volverán del revés. El rico
(curiosamente, no tiene nombre) aparece como un hombre sin otro ideal que
pasarlo bien sin acordarse de los que lo pasan mal. Lázaro (=Eleazar,
"Dios salva") es el pobre a quien el rico ha olvidado, pero de quien
Dios se acuerda en todo momento.
Si el pobre no
hubiera recibido absolutamente nada, hubiera ido sin duda a pedir a otra
puerta. Lo que desde luego no recibía Lázaro era una auténtica prueba de amor
fraterno. Lo que el rico negaba al hombre pobre es lo que de alguna manera le
daban los perros que se acercaban a lamerle las llagas.
Según el
judaísmo, todos los difuntos iban a parar al "infierno" o
"sheol", aunque no todos los difuntos iban a parar al mismo lugar:
unos iban al "edén" o lugar de descanso, otros a la
"gehenna" o lugar de tormento. Pero tanto los buenos como los malos
esperaban en el "sheol" el juicio definitivo de Dios al final de los
tiempos. Entre el "edén" y la "gehenna" se abría un abismo
infranqueable.
Abrahán no
atiende la súplica del rico y le hace ver que la diferencia entre su estado y
el de Lázaro no es más que una consecuencia lógica de la divina justicia.
Tampoco es
atendida la segunda súplica del rico. De poco serviría enviar un mensajero a
los parientes de Epulón que siguen en el mundo y amonestarles para que cambien
de conducta. Porque el que no escucha a Moisés y a los profetas, tampoco hace
caso, aunque le hable un muerto resucitado que venga del otro mundo. Muchos
vieron los milagros de Jesús y, sin embargo, no creyeron en él.
El rico no se presenta como un
opresor injusto ni como usurero ni estafador. Es el que se aprovecha de la
riqueza y se despreocupa de la misericordia. El evangelio de Lucas plantea repetidas
veces el tema de la riqueza en orden a la salvación. De hecho, la cuestión no
trata del dinero sino de la actitud del corazón. El rico no es condenado por
ser rico ni Lázaro va al seno de Abraham por ser pobre. El rico es condenado
porque fue ciego y despiadado.
Por ello, no
se debe reducir la enseñanza de esta parábola a una enseñanza sobre la justicia
de Dios, que premia a los buenos y castiga a los malos. Porque en realidad se
trata sobre todo de una severa amonestación a cuantos buscan la felicidad en
las riquezas y creen que éstas pueden salvarnos. No sólo no salva la riqueza,
sino que es altamente peligrosa. Porque la riqueza esclaviza al hombre, lo
aparta de Dios, impide escuchar a los profetas y cierra los ojos y el corazón
para ver y compadecerse de los pobres. Jesús no quiere darnos aquí una
respuesta sobre las postrimerías. Supone simplemente una escatología elemental,
corriente en el judaísmo de aquella época y, sin valorarla, la acepta como
marco para criticar la conducta despreocupada y egoísta de los ricos.
R.P.
Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Dn 3,
31.29.30.43.42
Cuanto has hecho con nosotros, Señor, es un
castigo merecido, porque hemos pecado contra ti y no hemos obedecido tus
mandamientos; pero da gloria a tu nombre y trátanos según tu gran misericordia.
ORACION COLECTA
Oh, Dios, que manifiestas tu poder sobre todo con el perdón y la
misericordia, aumenta en nosotros tu gracia, para que, as-pirando a tus
promesas, nos hagas participar de los bienes del cielo. Por nuestro Señor
Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del profeta Amós 6, 1a.4-7
Esto dice el Señor omnipotente: «¡Ay de
aquellos que se sienten seguros en Sion, confiados en la montaña de Samaría! Se
acuestan en lechos de marfil, se arrellanan en sus divanes, comen corderos del
rebaño y teneros del establo: tartamudean como insensatos e inventan como David
instrumentos musicales: beben el vino en elegantes copas, se ungen con el mejor
de los aceites, pero no se conmueven para nada por la ruina de la casa de losé.
Por eso irán al destierro, a la cabeza de los deportados, y se acabará la orgía
de los disolutos».
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 145, 6-10)
Alaba, alma mía, al Señor.
El Señor mantiene su
fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los
hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R.
El Señor abre los ojos al
ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El
Señor guarda a los peregrinos. R.
Sustenta al huérfano y a
la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu
Dios, Sion, de edad en edad. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera
carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6, 11-16
Hombre
de Dios, busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la
mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna, a la
que fuiste llamado y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos.
Delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que proclamó
tan noble profesión de fe ante Poncio Pilato, te ordeno que guardes el
mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor
Jesucristo, que, en el tiempo apropiado, mostrará el bienaventurado y único
Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la
inmortalidad, que habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni
puede ver. A Él honor y poder eterno. Amén.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO 2 Co 8, 9
Aleluya. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para
enriquecerlos con su pobreza. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas 16, 19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada
día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de
llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los
perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue
llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue
enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los
ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
"Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la
punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas".
Pero Abrahán le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida,
y Lázaro, a su vez, males, por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú
eres atormentado, Y, además, entre nosotros y ustedes se abre un abismo
inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia ustedes no puedan
hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros". Él dijo: "Te mego,
entonces, padre, que lo mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos:
que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este
lugar de tormento". Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los
profetas: que los escuchen". Pего él le dijo: "No, padre Abrahán.
Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán". Abrahán le dijo: "Si
no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni, aunque resucite un
muerto"».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Hermanos oremos
insistentemente a Dios, nuestro Padre que escucha con amor y misericordia
nuestra oración.
1.- Por el Papa y los
obispos para que denuncien el mal y se comprometan con amor y misericordia
nuestra oración. Roguemos al Señor.
2.- Por los líderes de las
naciones para que busquen con ahínco la paz y la justicia entre todos los
pueblos de la tierra. Roguemos al Señor.
3.- Por los enfermos, los
pobres y todos los que padecen en el cuerpo y en el alma. Roguemos al Señor.
4.- Por todos nuestros
difuntos, para que gocen de la alegría de haber alcanzado la meta y el premio
de la gloria. Roguemos al Señor.
Que nuestra
oración, Dios de bondad, suba a tu presencia y que nuestras peticiones obtengan
fruto abundante. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Dios de
misericordia, aceptar esta ofrenda nuestra y que, por ella, se abra para
nosotros la fuente de toda bendición Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION 1 Jn 3, 16
En
esto hemos conocido el amor de Dios: en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar
nuestra vida por los hermanos.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor, que el sacramento del cielo renueve nuestro cuerpo y
espíritu, para que seamos coherederos en la gloria de aquel cuya muerte hemos
anunciado y compartido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
PALABRA DE DIOS
Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 29. Dn 7, 9-10.
13-14 (o bien Ap 12, 7-12ª); Sal 137; Jn 1, 47-51
Martes 30: Za 8, 20-23; Sal
86, 1-3. 4-5. 6-7; Lc 9, 51-56
Miércoles 01: Ne 2, 1-8; Sal
136, 1-2. 3. 4-5; Lc 9, 57-62
Jueves 02: Ne 8, 1-4ª.
5-6.7b-12; Sal 18, 9.10.11; Lc 10, 1-12
Viernes 03: Ba 1, 15-22; Sal
78, 1-2. 3-5. 8.9.; Lc 10, 13-16.
Sábado 04: Ba 4, 5-12.
27-29; Sal 68, 33-35. 36-37; Lc 10, 17-24
Domingo 05: Ha 1, 2-3; 2,
2-4; Sal 94; 2Tm 1, 6-8.13-14; Lc 17, 5-10
COMENTARIOS
AL EVANGELIO
Lc 16, 19-31
Para Lc, lo que interesa es la penetración del sentido último de la
historia, especialmente por lo que se refiere a esta gran cuestión de la
atención a los pobres. Que la Escritura nos hable de un juicio, es decir, de
una última palabra de Dios sobre nuestra historia particular, y también sobre
la historia de los hombres, es de una gran importancia. Porque nos hace tener
presente que los hombres, nosotros, no somos los dueños de la historia, no
tenemos la última palabra; en definitiva, no somos los sujetos capaces de
definir el bien y el mal, la felicidad o la infelicidad eterna de las personas
y de nosotros mismos. ¡Es Dios quien tiene esta palabra! El juicio es esto.
Ahora bien: el juicio de Dios no es una decisión arbitraria, variable
según influencias poderosas, que no se puede saber cómo será hasta que se
realice. El juicio de Dios no es más que la fidelidad de Dios a sí mismo, a la
palabra que Él ha dado a los hombres. He aquí el interés de esta continuidad
entre el texto de Amós y el de Lucas. Ponerse al servicio del dinero, de sí
mismo, no da más resultado que, al morir, quedarse sin el dinero y solo consigo
mismo, en la penosa tristeza de la lejanía de la comunión con Dios, que en la
vida presente ya era una realidad, pero que quedaba escondida por los placeres
inmediatos. La imagen de Lázaro, en el seno de Abrahán, después de haber sido
humillado en el tiempo presente, sujeto incluso a las lameduras de los perros,
es toda una descripción del consuelo de Dios: "¡por eso encuentra aquí
consuelo!" (...).
Un niño, al ver esta repetición del tema, se preguntaba: ¿Por qué
pintaban con tanta frecuencia el juicio final? Nosotros nos preguntamos por qué
el tema del juicio es tan poco integrado en nuestra vida cristiana... Quién
sabe si, reflexionando, nos encontraríamos con un olvido actual práctico de
esta visión que nos presenta hoy el evangelio: ¡la historia no termina con el
tiempo presente! Cambiar las cosas es importante, es un deber que tenemos; la
justicia de Dios tiene que realizarse en nuestras obras. ¡Pero es Dios quien
nos juzga a todos! (...).
Es difícil no sentir cierto estremecimiento al considerar la última
frase de la parábola, a la luz de la celebración de la Eucaristía. Los que la
celebramos escuchamos a Moisés, a los profetas, y tenemos entre nosotros la
presencia del Resucitado entre los muertos. ¿Nos dejamos convencer? Celebrar la
Eucaristía es algo extraordinariamente comprometido; es realmente un juicio de
Dios sobre nosotros.
P. TENA- MISA DOMINICAL 1983/18
2.- Pre-texto.- Concepciones populares de ultratumba. Después de la
muerte de los hombres viven en el Sheol o Hades, lo que la traducción litúrgica llama infierno. Se trata
de una región con varios compartimentos, comunicados entre sí. Los moradores de
uno pueden ver a los de otros pero no pueden pasar de uno a otro. Los ángeles
son los encargados de conducir a cada persona a su respectivo compartimento.
Uno de estos compartimentos es especialmente oscuro; es lugar de tormentos
atroces, entre los que sobresale el fuego. Otro compartimento está lleno de luz
y con abundancia de ríos; es el paraíso, a donde van los justos.
"Seno de Abrahán”: = puesto de honor
junto a Abrahán en el gran banquete paradisíaco. Los comensales estaban
reclinados de tres en tres en una especie de divanes.
Todo esto son descripciones imaginativas de una realidad que escapa a la
experiencia humana. Esta realidad es la vida del hombre más allá de la frontera
de la muerte. Una vida cuya realidad estará en estrecha dependencia con la
actitud que el hombre haya desarrollado en su primera etapa.
Sentido del texto.
1).-Lo que no es la parábola. No es una descripción de cómo se desarrollará
la vida después de la muerte.
No es una promesa a los pobres de un final feliz en compensación de lo
mal que lo han pasado antes. No es una invitación a la resignación de los
pobres en beneficio del status quo de los ricos.
2).-Lo que es la parábola. Reafirmación seria de lo dicho en Lc 16. 9 y
13. El dinero enajena al hombre; rompe toda posibilidad de comunicación con
Dios. ¿Cómo se llega a esa ruptura definitiva con Dios? Usando y abusando
individualísticamente del dinero en la tierra. Lázaro no está en la parábola
como tipo del mendigo recompensado, sino como hombre sufriente a quien el rico
debería haber sacado de su estado.
En todo esto Jesús no inventa una moral que no estuviera en la ley y en
los profetas (ver Am 2. 6-7; 4. 1-5; 6. 4-7; Is 58. 7; Ex 22. 25; Dt 24.
10-13). A los fariseos que se burlaban de Jesús por su posición taxativa frente
al dinero porque no veían ninguna incompatibilidad entre Dios y el dinero,
Jesús les hace ver que no han entendido ni la ley ni los profetas. Un milagro
podría impresionar pero no pasaría de ser algo anecdótico de cara a provocar un
cambio radical de actitud frente al dinero.
DABAR 1977/55
3.- Texto: Dentro de la perspectiva de camino Lucas vuelve a ofrecernos
una parábola de Jesús. En esta ocasión la parábola forma parte de una más
amplia réplica, es contundente. Buenos conocedores de la Ley y de los Profetas
como son los fariseos, éstos deberían saber que aquello que los hombres tienen
por más elevado, para Dios es sólo basura (Lc.16,15). Pero parecen
desconocerlo, a pesar de que el principio mantiene toda su vigencia,
especialmente ahora que el Reino de Dios es una realidad. Para recalcar esa
vigencia cuenta Jesús la siguiente parábola: Había una vez un judío rico, que,
tras llevar una vida regalada, vivía atormentado en el infierno. En este punto
de la parábola Jesús se sirve de los mismos espacios figurativos con que sus
interlocutores fariseos concebían el más allá de la muerte. Estos espacios eran
el seol o infierno como lugar de tormento y el seno de Abrahán como lugar de
dicha. Seno de Abrahán es en realidad una imagen que designa el puesto de honor
en un banquete, es decir, el puesto a la derecha del anfitrión. Por no estar
los comensales sentados, sino reclinados o tumbados, el comensal contiguo a
otro daba la impresión de estar recostados, de tener apoyada su cabeza en el
regazo del otro.
Volvamos a la parábola. En medio de sus tormentos, el judío rico
reconoció a un judío pobre, a quien tenía visto mendigar junto a su mesa en
infinidad de ocasiones. El pobre ocupaba ahora el puesto de honor junto a
Abrahán, el padre de todos los judíos. Observemos que la situación del rico y
del pobre es ahora exactamente la inversa a la descrita al comienzo de la
parábola. Es todo un golpe de escena, sobre todo teniendo en cuenta que ni el
rico ni el pobre habían sido presentados ni enjuiciados moralmente; simplemente
habían sido presentados como rico y pobre.
El rico se dirigió a Abrahán solicitando la presencia benéfica del
pobre, a lo que Abrahán respondió invitando a su hijo al recuerdo del pasado,
para añadir después: Ahora, en cambio, él encuentra aquí consuelo y a ti te
toca sufrir. En este punto de la parábola se hace imprescindible una
observación sobre la traducción de estas palabras de Abrahán. Según la
traducción aquí propuesta, Abrahán constata y sanciona el cambio de situación
descrito con anterioridad, sin atribuir a las situaciones anterior y posterior
a la muerte una relación de causa a efecto. La traducción litúrgica, en cambio,
opera con esa relación: Tu recibiste bienes y Lázaro males: por eso él
encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. El problema está en el
"por eso", que no aparece para nada en el texto griego. La traducción
litúrgica presupone un esquema de retribución allí donde el original sólo
presenta una contraposición. La parábola no habla para nada de una compensación
a Lázaro por haber sido antes pobre, ni de un castigo al rico por haberlo sido
con anterioridad. La parábola invierte situaciones sin más, empleando la misma
técnica de contraste que ya conocemos por otros textos, p.ej. en el caso de
Marta y María. Una inversión que, por lo inesperada e hiriente, tiene como
función exclusiva el llamar poderosamente la atención y dejar pensativo al
oyente, hasta el punto de hacerle exclamar: ¡Ojo con la riqueza! ¡Atención con
el dinero! ¡Es un arma peligrosísima! El rico, en efecto, se hizo esta
reflexión y pidió a Abrahán el favor de enviar a Lázaro a sus hermanos que
todavía vivían en la tierra, en el convencimiento de que la presencia de un
muerto les haría reflexionar. Abrahán no se lo concedió, alegando que es
suficiente con prestar oídos a lo que dicen la Ley y los Profetas.
La parábola termina así, remitiendo a los fariseos a la Ley y a los
Profetas, es decir, a lo que ellos tan bien conocen. Ellos siguen siendo el
hijo mayor de hace dos domingos. A poco que nos fijemos, caeremos en la cuenta
de que, refiriéndose al rico, Abrahán emplea el apelativo hijo; el mismo que
empleaba el Padre hace dos domingos refiriéndose a su hijo mayor. De nuevo nos
hallamos ante una parábola abierta, es decir, una parábola cuyo final no se
encuentra en ella misma, sino que queda en manos de los oyentes.
A. BENITO - DABAR 1989/48
4.- El despreocupado. El rico que ni siquiera es voluntariamente malo
con el pobre. Me lo imagino nacido en una lujosa mansión, encontrando normal el
comer cada día en una mesa bien abastecida. Y luego los pobres, que forman
parte del paisaje, de ese claro-oscuro que se ve cada día sin realmente verlo.
El despreocupado... Sólo la riqueza lleva a la despreocupación.
¿Quién se preocupa ante tantas situaciones tan habituales como poco
conformes con la dignidad del hombre? Desde hace mucho, hemos capitulado ante
la fatalidad del mundo. ¿Y cómo reconocerse culpable cuando ya nadie llega a
sentirse responsable? Cada cual se encierra en su actitud de reserva, aislado,
protegido, cegado...
Pero he aquí que el rico, el despreocupado, muere. Será necesaria la
muerte para que tome conciencia. Ahora ve las cosas con la mirada interior que
proporciona la eternidad. Siente la sima espantosa, el abismo infranqueable al
que se dejó conducir en la tierra. Pues su infierno comenzó en la tierra,
aunque él no lo sabía. Ahora querría que se alertara a sus hermanos... ¡Tiempo
perdido! Las advertencias más solemnes nunca han cambiado nada en el mundo.
El infierno es una sima, un abismo en el que uno está perdido, en un
aislamiento total, sin comunicación alguna, pero con la viva conciencia de que
nadie puede vivir si no es en comunión con los demás. Conciencia trágica, pues
se querría vivir y ya no se puede... Tampoco es ya posible disculparse con un
"no sabía", ya que la preocupación por el otro es una llamada del
corazón que todo hombre siente si no embota su corazón aislándose. Parábola de
los pobres solitarios. Parábola de los que lo tienen todo y están eternamente
aislados de la vida. Es trágicamente cierto que el infierno puede comenzar en
la tierra. Tanto para unos como para otros. El infierno eterno no es más que
una réplica exacta de este mundo...
* * *
Cuando la despreocupación paralice nuestro corazón, ¡abre nuestros ojos,
Señor, y no permitas que perdamos la vida en la sima sin esperanza!. Cuando el
pobre nos tienda la mano, ¡abre nuestros corazones y danos la alegría de la
comunión al compartir nuestros bienes!.
DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL - CUARESMA Y TIEMPO
PASCUAL - SAL TERRAE/SANTANDER 1989.Pág. 46
5.- La última parte del diálogo entre Abrahán y el rico destaca que el
conocimiento de Moisés y los profetas no basta para la salvación: hay que
hacerles caso. Pero, además, la última frase destaca otro hecho importante: la
fe no proviene de la contemplación de ningún prodigio sensacional, sino de la
aceptación humilde de la revelación de Dios. La riqueza convierte al que la
posee en un hombre suficiente, con el corazón cerrado a las llamadas que recibe
de Dios para que se convierta. Para convertirse no se puede estar instalado,
hay que ser pobre. Es decir: dispuesto a aprender, y a emprender una nueva
vida.
J. LLIGADAS MISA DOMINICAL
1974/02
6.- Parábola del pobre Lázaro (el rico epulón viene
del latín "epulabatur", banquetear), propia de san Lucas, en la línea
de las parábolas de la realidad social contrapuesta. Como todas las parábolas,
ésta mira al Reino de Dios. Y nos muestra la imposibilidad de obtenerlo en
aquellos que se dejan atrapar por las riquezas.
El apego a los bienes hace olvidar el sentido de Dios, el sentido del
hombre (indiferencia) y el propio sentido de la libertad: se cae en la
esclavitud. Y, si ahora el corazón es incapaz de recibir el Reino de Dios
(conversión, cambio de vida, amor), también será incapaz de recibir más
adelante la felicidad de la gloria.
Esta es la enseñanza de la parábola. El rico fue simplemente enterrado.
De Lázaro se nos dice que fue conducido al seno de Abrahán (ni siquiera se
habla de sepulcro, que no tendría). Inversión de situaciones, propia de la
enseñanza de los profetas.
El pobre lo era tanto que incluso los perros se le acercaban,
característica que indica la postración humillante de Lázaro, además de enfermo
y llagado. El rico es el hombre frío y duro de corazón, indiferente al mal de
los demás.
La escena o visión del paraíso y del infierno es un procedimiento
pedagógico que muestra más aún el cambio de situación y la imposibilidad de una
conversión, aunque exista un medio sobrenatural (el aviso de un muerto). Si el
corazón no tiene ningún lazo espiritual (Moisés), todo será inútil.
ETERNIDAD/PRESENTE: La eternidad se prepara aquí, en la vida.
La eternidad es un don; aquí, en la vida, tiene que vivirse ya la experiencia
de este don, una doble experiencia: la de saber ver los bienes como procedentes
de Dios, y la de saber dar a los más necesitados los bienes que tenemos.
J. VERNET- MISA DOMINICAL 1983/18
7.- El rico no se presenta como un opresor injusto ni como usurero ni
estafador. Es el que se aprovecha de la riqueza y se despreocupa de la
misericordia.
El evangelio de Lucas plantea repetidas veces el tema de la riqueza en
orden a la salvación. De hecho, la cuestión no trata del dinero sino de la
actitud del corazón. El rico no es condenado por ser rico ni Lázaro va al seno
de Abraham por ser pobre. El rico es condenado porque fue ciego y despiadado.
DINERO/PODER: Nadie puede sustraerse al círculo maligno
del dinero. Con el dinero se posee todo: poder, honor, etc. El dinero es la
medida de las cosas materiales y nos afecta personalmente. Quien pone la mano
sobre el dinero pone su mano sobre las personas. Cristo conocía el fondo del
hombre. Por eso el mensaje del reino de Dios se ocupa también del dinero, de la
riqueza y de la pobreza, de la avaricia y de la limosna.
P. FRANQUESA - MISA DOMINICAL 1986/17
8.- -"Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de
lino..." "Y un mendigo llamado Lázaro...": La parábola, que
tiene como destinatarios -de acuerdo con el contexto anterior- los fariseos,
tiene dos partes. En la primera, se contrasta la vida de un hombre rico con la
de un hombre pobre, un mendigo. El mendigo se llama Lázaro, pero no parece que
tenga ninguna relación con Lázaro hermano de Marta y María, del evangelio según
san Juan.
Las situaciones de estos dos personajes quedarán totalmente invertidas,
y de una manera irreversible, en la vida del más allá, con el paso de la
frontera de la muerte. Se trata de un tema relacionado con el del evangelio del
domingo pasado: los dos consideran las riquezas como impedimento para conseguir
la vida verdadera. En esta primera parte de la parábola se establecen dos
momentos: en un primer momento, el contraste entre el rico y el mendigo y en un
segundo momento, el diálogo entre el rico y Abraham a propósito de la situación
en el más allá. El mensaje de la parábola radica en la valoración que hace Dios
de los hombres y de su conducta, bien distinta de nuestras valoraciones. Se han
encontrado algunos paralelos de esta parábola en escritos de la época: un
documento del año 47 d.C. narra una historia egipcia en la que aparece
igualmente la situación invertida de un mendigo y un rico en la vida del más
allá. También en la literatura rabínica se encuentran narraciones parecidas.
Jesús podía estar familiarizado con estas narraciones de la época, pero la
parábola del evangelio tiene muchos elementos propios.
-"El rico insistió: Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro
a casa de mi padre...": La constatación de su situación irreversible
provoca en el rico una nueva propuesta a Abraham.
Así empieza la segunda parte de la parábola, cuyo punto de mira es el
destino de los cinco hermanos del rico. ¿Cómo hacer que se conviertan? La
conversión no es fruto de milagros espectaculares, sino de escuchar a Moisés y
a los profetas (Cf.Rm 10,17). Este camino no es imposible (Dt 30,11-14). La
alusión a un resucitado de entre los muertos se refiere a la muerte y a la
resurrección de Cristo, y es una advertencia a los que aún se comportan
despreocupadamente como los cinco hermanos del rico.
J. NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1989/18
9.- Difícilmente se puede creer en aquel que "ha resucitado de
entre los muertos" si se vive ahogado por las riquezas y, desoyendo la
misericordia que la Palabra de Dios nos reclama, se cierra el corazón a los
desvalidos. Bienaventurado el pobre porque sus sufrimientos le merecen entrar
en la gloria, y maldito el corazón endurecido y satisfecho del rico, porque
muere en la vaciedad.
MISA DOMINICAL 1990/06
10.- La parábola del rico perverso y de Lázaro no se encuentra más que
en el Evangelio de Lucas. Más que los otros evangelistas, Lucas ha conocido
fuentes particulares que concedían un lugar importante a los problemas de la
riqueza y de la pobreza (Lc 6, 30-35; 16, 12-14; 19, 1-9; Act 5, 1-11). Pero en
el momento en que introduce la parábola del rico perverso en su Evangelio, esa
parábola ha experimentado ya un tratamiento redaccional que modifica su sentido
originario.
De ahí que en el relato aparezcan dos partes distintas. La primera (vv.
19-26), la única parábola del Evangelio en la que uno de los protagonistas
aparece con su nombre, Lázaro ("Dios ayuda"), podría ser una
transposición cristiana de un cuento egipcio introducido en Palestina por los
judíos alejandrinos y que relataba la suerte diferente del publicano Bar Majan
y de un escriba pobre. La segunda parte (vv. 27-31) es más original, pero su
objeto es distinto: Lázaro no desempeña en ella más que un papel secundario y
el interés se centra en torno a la suerte de los cinco hermanos del rico,
buenos vividores a quienes la amenaza del Día de Yahvé no llega a convertir
(cf. Mt 24, 37-39).
a) La primera parte aplica, pues, la teoría judía de la retribución por
trastrueque de las situaciones a los pobres y a los ricos, lo mismo que en las
bienaventuranzas (Lc 6, 20-26; cf, también Lc 12, 16-21). No se trata, por
tanto, de saber si el rico era un buen o mal rico y Lázaro un buen o mal pobre.
La parábola no se interesa por las condiciones morales de sus vidas, sino por
el anuncio de la proximidad del Reino en un mundo sociológicamente determinado.
De hecho, nos encontramos en esta parte de la parábola con el clima de la
comunidad primitiva de Jerusalén, constituida de pobres y bastante revanchista
respecto a los ricos (Act 4, 36-37; 5, 1-16). En ella parecen estos incapaces
de optar por una vida nueva, ligados como están a la vida presente por el
disfrute de todos sus bienes; los pobres están más disponibles; por eso es más accesible
para ellos el Reino.
Los matices vendrán más tarde, cuando Mateo hable de pobreza "en
espíritu" y no permita ya que se crea en la beatitud de sola la pobreza
social y a la maldición de sola la riqueza económica. El tema escatológico del
trastrueque de las situaciones constituye, por consiguiente, un género
literario que hay que manejar con prudencia y en el que hay que ver un medio de
anunciar la irrupción próxima de los últimos tiempos.
b) La segunda parte de la parábola nos orienta más bien hacia la
perspectiva de las condiciones de la espera escatológica y corrige
singularmente el concepto demasiado sociológico y demasiado materialista de la
primera parte. Aquí, en efecto, no son ya la riqueza y la pobreza las que
reciben un premio, sino la irreligión y el egoísmo los que oscurecen el corazón
de los hombres hasta el punto de no poder leer los signos que Dios le ofrece,
incluso a través de los milagros. Los hombres irreligiosos viven en un egoísmo
que les cierra a priori a todas las anticipaciones de Dios; en este punto se
encuentran a ras de tierra de forma que no pueden en absoluto ver el menor
signo de Dios en los acontecimientos. Para ellos la muerte pone fin a la
existencia (v. 28); ni siquiera les convencerá una prueba de la resurrección de
los cuerpos porque han perdido el hábito de ver los signos de la supervivencia
en su vida misma. La exigencia de signos no es más que un falso pretexto: el
hombre no es salvado más que por la audición de la Palabra ("Moisés y los
profetas") y por la vigilancia, no por las apariciones y los milagros.
Y es inútil buscar en el relato explicaciones sobre la pena del
infierno, sobre el purgatorio y sobre el "estado intermedio". La
parábola bebe en el arsenal de las imágenes de la época sin canonizar,
necesariamente, alguna de ellas.
Tampoco hay que buscar en ella un juicio demasiado categórico sobre la
pobreza o sobre la riqueza sociológicas. El punto final del relato es la
condena de la actitud espiritual de egoísmo y de incredulidad y la afirmación
de que el incrédulo no podrá descubrir los grandes signos de la supervivencia,
como la resurrección de los muertos, si antes no ha aprendido a descubrir la
presencia de los signos de Jesús en la vida.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA III - MAROVA MADRID
1969.Pág. 96ss
PROPUESTA DE CANTOS TIEMPO ORDINARIO
XXIV 2025 CICLO C – (28 De SETIEMBRE 2025)
01.- NECESITAMOS COMER DE TU PAN
NECESITAMOS COMER TU PAN,
PORQUE EL CAMINO ES DIFÍCIL DE ANDAR. (BIS)
Los muchos problemas del mundo de hoy,
no dejan que se oiga más cerca tu voz. (2)
El dios del dinero y el dios del poder
se han hecho los dueños, no saben vencer. (2)
Los pobres denuncian su hambre y dolor
y en ello nos juzga la voz del Señor. (2)
En vano tratamos de hacer nuestro plan
y a Dios le queremos también dominar. (2)
Jesús, ya nos dijo, como Hijo de Dios:
“Seguid mi
camino en grupo mejor”. (2)
Por eso la vida en comunidad
es hoy el futuro que hay que alcanzar. (2)
02.- HACIA MORADA SANTA (Kiko Arguello)
HACIA TI MORADA SANTA
HACIA TI TIERRA DE SALVACIÓN
PEREGRINOS, CAMINANTES
VAMOS HACIA TI.
Venimos a tu mesa
Sellaremos tu pacto
Comeremos tu carne
Tu sangre nos limpiará
Reinaremos contigo
En tu morada santa
Beberemos tú sangre
Tú fe nos salvará.
HACIA TI MORADA SANTA
HACIA TI TIERRA DE SALVACIÓN
PEREGRINOS, CAMINANTES
VAMOS HACIA TI. (bis)
Somos tu pueblo santo, que hoy camina unido
Tú vas entre nosotros, tú amor nos guiará
Tú eres el camino, tú eres la esperanza
Hermano de los pobres, amén, aleluya
03.- A TU ALTAR HE LLEGADO (Brotes de Olivo)
1.- Venid a buscar a Cristo es gozar de pleno
amor,
no puede haberlo en mi alma cuando yo tenga
rencor.
Si triste quedó alguno y sé su falta de amor
vaya y le traiga conmigo, sin él no me quiere
Dios.
HE CREIDO QUE IBA A TI
Y HASTA TU ALTAR HE LLEGADO
Y AL ENCONTRARME CONTIGO
ALGO ME HAS PREGUNTADO.
¿COMO SE ENCUENTRA TU VIDA
Y LA AMISTAD CON TU HERMANO?
SI CON EL NO TE HALLAS BIEN
ANDA, VETE Y VE A BUSCARLO.
CUANDO CON EL TENGAS PAZ
VEN AQUI JUNTO A MI LADO,
ENTONCES SI TE RECIBO
PORQUE YO VIVO EN TU HERMANO.
2- Aquel que nos desagrada es costumbre
abandonar.
Busco tan solo al amigo, los otros suelo dejar.
Este que tanto molesta y de él yo nada sé,
Dios le ha puesto en mi camino, sin él no me
salvaré.
04.- RECIBE SEÑOR NUESTRAS VIDAS (Alejandro Fernández)
Te ofrecemos, Señor, este pan
es el signo de nuestra libertad.
Te ofrecemos, Señor, este vino
que la vid y el trabajo nos dan.
RECIBE, SEÑOR, NUESTRAS VIDAS.
RECIBE, SEÑOR, NUESTRO AMOR.
MANOS FUERTES DE UN MUNDO MEJOR. (2)
Te ofrecemos, Señor, nuestras manos
y el deseo de amar y trabajar,
por un mundo más justo y humano,
donde habite la fraternidad.
05.- HOMBRES NUEVOS (J.A. Espinoza)
DANOS UN CORAZÓN,
GRANDE PARA AMAR
DANOS UN CORAZÓN,
FUERTE PARA LUCHAR.
1.- Hombres nuevos, creadores de la historia,
constructores de nueva humanidad.
Hombres nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.
2.- Hombres nuevos, luchando en esperanza,
caminantes, sedientos de verdad.
Hombres nuevos, sin frenos ni cadenas,
hombres libres que exigen libertad.
3.- Hombres nuevos, amando sin fronteras,
por encima de razas y lugar.
Hombres nuevos, al lado de los pobres,
compartiendo con ellos techo y pan.
06.- DIOS CON NOSOTROS (PEQUEÑAS ACLARACIONES)
1.- Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,
cuando un hombre pasa sed y agua nos da,
cuando el débil a su hermano fortalece,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar.
2.- Cuando sufre un hombre y logra la esperanza,
cuando espera y no se cansa de esperar,
cuando amamos aunque el odio nos rodee,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar.
3.-Cuando crece la alegría y nos inunda,
cuando dicen nuestros labios la verdad,
cuando amamos el sentir de los sencillos,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar.
4. -Cuando abunda el bien y todos lo comparten,
Cuando el hombre donde hay guerra pone paz,
cuando «hermano» le decimos al extraño,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar,
va Dios mismo en nuestro mismo caminar.
07.- POR UN PEDAZO DE PAN (P. Zezinho)
Por un pedazo de pan y por un poco de vino,
yo he visto a más de un hermano
abandonar su camino.
Por un pedazo de pan y por un poco de vino,
yo también vi a mucha gente
encontrar nuevamente un camino de amor,
yo también vi a mucha gente
volver nuevamente
al
encuentro con Dios.
POR UN PEDAZO DE PAN, POR UN POCO DE VINO,
DIOS SE NOS HIZO MANJAR, SE NOS HIZO CAMINO,
POR UN PEDAZO DE PAN, POR UN PEDAZO DE PAN. (2)
Al no tener vino y pan, y por faltarle comida,
yo vi a más de un hermano
amargado de la vida;
y por no dar de su pan, y por no dar de su vino,
he visto a más de un creyente
perder de repente el sentido moral,
vi que el camino se hará
si se siembra justicia, amor e igualdad.
08.- SONRIE QUE JESUS TE AMA
Sonríe que Jesús te ama
Sonríe que Jesús te quiere
Sonríe que Jesús te da la vida
Sonríele a Jesús de Nazareth (2)
Canta, canta para El
porque el Señor ya te salvó.
Canta, canta para El
porque el Señor ya te libro.
Sonríe que Jesús te ama
Sonríe que Jesús te quiere
Sonríe que Jesús te da la vida
Sonríele a Jesús de Nazareth (2)
Canta, canta para El
porque el Señor ya te salvó.
Canta, canta para El
porque el Señor ya te libro.
09.- MADRE DE LOS POBRES
MADRE DE LOS POBRES,
LOS HUMILDES Y SENCILLOS,
DE LOS TRISTES Y LOS NIÑOS
QUE CONFÍAN SIEMPRE EN DIOS.
1.- Tú, la más pobre, porque nada ambicionaste;
Tú, perseguida, vas huyendo de Belén.
Tú, que un pesebre ofreciste al rey del cielo,
toda tu riqueza fue tenerlo sólo a Él.
2.- Tú, que en sus manos sin temor te
abandonaste,
Tú, que aceptaste ser la esclava del Señor,
vas entonando un poema de alegría;
Canta alma mía, porque Dios me engrandeció.
3.- Tú, que has vivido el dolor y la pobreza,
Tú, que has sufrido en las noches sin hogar,
Tú, que eres la madre de los pobres y olvidados,
eres el consuelo del que reza en su llorar.
