LA MISERICORDIA DE DIOS
COMENTARIO
Lucas se hace eco, en el marco narrativo inicial, de una situación de
malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida de Jesús
a publicanos y pecadores. A continuación, nos ofrece el punto de vista de Jesús
a través de tres parábolas. Este recurso a las parábolas es indicio claro de
que Jesús no comparte el planteamiento que está a la base del malestar de los
fariseos y letrados. Las parábolas tienen dos fines: Jesús defiende con
ellas su postura y en este caso, el gesto del perdón que ofrece a los perdidos.
Por otro lado, Jesús muestra con ellas el auténtico rostro de Dios sobre la
tierra. A través de las parábolas, Dios se ha revelado como fuerza de un amor
que salva y crea. Veamos. Cualquier pastor que ha perdido una oveja coloca a
las otras en sitio seguro y se arriesga a buscar la que falta. La mujer que ha
extraviado una moneda no se ocupa de las otras; ilumina su morada y limpia todo
hasta encontrarla. En ambos casos se suscita el mismo gozo: la alegría de
encontrar de nuevo aquello que estaba ya perdido. Pues bien, dice Jesús, la
forma de actuar de Dios es semejante. No le basta con los justos; no se ocupa
simplemente de los buenos. Dios atiende especialmente a los que viven en
peligro (15. 3-10). Este amor justifica la actitud de Jesús y de la Iglesia con
respecto a los pequeños, los perdidos, pecadores y extranjeros.
Continúa el tema con la
parábola del padre que perdona (Lc 15. 11-32). El hijo menor ha malgastado su
vida y su fortuna lejos de casa. El padre le ha dejado porque sabe que ya es
adulto y tiene libertad para trazar la ruta de su vida. Pero cuando el hijo
vuelve, el padre le sale al encuentro y le abraza. No le reprocha nada, ni
pregunta los motivos o razones de su vuelta. Sabe simplemente que retorna,
conoce su miseria y le ofrece sin más amor y casa. Evidentemente esta imagen
del padre que acoge al perdido y le ama es muy apropiada para indicar la fuerza
del perdón de Dios y su manera de tratar a los necesitados y pecadores de la
tierra.
El padre no ha salido al
encuentro de su hijo, no va por los caminos y ciudades a buscarlo. Por el
contrario, el pastor y la mujer lo dejaron todo y se esforzaron por hallar la
oveja y la moneda que perdieron. Esto mismo indica que el punto culminante de
nuestra parábola no está en el amor del padre que perdona. Ese amor se
presupone. A los justos de Israel (el hijo mayor) les duele que el padre acoja
a los perdidos y les ofrezca su banquete. Pensaban que la casa era de ellos y
podían organizar a su manera las leyes de lo bueno y de lo malo. Ahora, en
cambio, han descubierto que la ley del padre es diferente y se sienten
postergados, contrariados y molestos. Dios es padre que a todos ofrece la
gracia de un perdón y la posibilidad de una existencia nueva; su alegría está
precisamente en ayudar a los que están extraviados o en peligro. Jesús se ha
presentado como la "encarnación" del perdón creador de Dios en medio
de los hombres.
R.P. Roland Vicente
Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Eclo 36, 15
Señor, da la paz a los que esperan en ti, y
saca veraces a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos y de tu pueblo
Israel.
ORACION COLECTA
Míranos, oh, Dios, creador y guía de todas las cosas, y concédenos
servirte de todo corazón, para que percibamos el fruto de tu misericordia. Por
nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo 32, 7-11.13-14
En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de
Egipto. Pronto se han desviado del camino que
yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le
ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de
Egipto”». Y el Señor añadió a Moisés: «Veo que este pueblo es un pueblo de dura
cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va
a encender contra ellos hasta consumirlos. Y
de ti haré un gran pueblo». Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: «¿Por
qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto,
con gran poder y mano robusta?. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e
Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré su descendencia como las
estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a su
descendencia para que la posea por siempre”». Entonces se arrepintió el Señor
de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 50)
Me levantaré, me
pondré en camino adonde está mi padre.
Misericordia, Dios mío,
por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi
delito, limpia mi pecado. R.
Oh, Dios, crea en mí un
corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de
tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.
Señor, me abrirás los
labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio agradable a Dios es un
espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no
lo desprecias. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera
carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 12-17
Querido
hermano: Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz, se fio
de mí y me confió este ministerio, a mí, que antes era un blasfemo, un
perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí porque no sabía lo
que hacía, pues estaba lejos de la fe; sin embargo, la gracia de nuestro Señor
sobreabundó en mí junto con la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo
Jesús. Es palabra digna de crédito y merecedora de total aceptación que Cristo
Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero; pero por
esto precisamente se compadeció de mí: para que yo fuese el primero en el que
Cristo Jesús mostrase toda su paciencia y para que me convirtiera en un modelo
de los que han de creer en Él y tener vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal,
invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo,
y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas 15, 1-32
{En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús
todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los
escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de ustedes que tiene cien ovejas y pierde
una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la
descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre
los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los
vecinos, y les dice: “¡Alégrense conmigo!, he encontrado la oveja que se me
había perdido”. Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un
solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan
convertirse. O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no
enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la
encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les
dice: “Alégrense conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.
Les digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador
que se convierta».
También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos;
el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la
fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo
menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su
fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella
tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se
contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a
apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos,
pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: «Cuántos jornaleros
de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me
levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame
como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino a donde estaba su padre;
cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas;
y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le
dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme
hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Saquen enseguida la mejor túnica
y vístansela; pónganle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traigan el
ternero cebado y sacrifíquenlo; comamos y celebremos un banquete, porque este
hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y
empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la
música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era
aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el
ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería
entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su
padre: “Mira, en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden
tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos;
en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas
mujeres, le matas el ternero cebado”. El padre le dijo: “Hijo, tú estás siempre
conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y
alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido
y lo hemos encontrado”».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Pidamos al Dios de
Misericordia por nuestras intenciones.
1.- Por los obispos, los
sacerdotes, para que guíen al pueblo de Dios con sabiduría y amor. Roguemos
al Señor.
2.- Por los gobernantes y
líderes sociales para que los bienes públicos sean administrados con justicia y
se elimine toda corrupción. Roguemos al Señor.
3.- Por los que trabajan
por la paz, para que todos los hombres puedan vivir tranquilos y sin la amenaza
de la guerra. Roguemos al Señor.
4.- Para que aprendamos
que el amor de Dios es más fuerte que todas nuestras culpas. Roguemos
al Señor.
Dios de bondad,
Padre de todo consuelo, atiende las suplicas de quienes nos acogemos a tu
voluntad.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Sé propicio a nuestras
súplicas, Señor, y recibe complacido estas ofrendas de tus siervos, para que la
oblación que ofrece cada uno en honor de tu nombre sirva para la salvación de
todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION S al 35, 8
Qué
inapreciable es tu misericordia, oh, Dios. Los humanos se acogen a la sombra de
tus alas.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Te pedimos, Señor, que el fruto del don del cielo
penetre nuestros cuerpos y almas, para que sea su efecto, y no nuestro
sentimiento, el que prevalezca siempre en nosotros. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
PALABRA DE DIOS
Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 15: Hb 5, 7-9; Sal 30; Jn 19, 25-27
Martes 16: 1Tm 3, 1-13; Sal 100, 1-2ab. 2cd-3ab. 5.6; Lc 7,
11-17
Miércoles 17: 1Tm 3, 14-16; Sal 110, 1-2. 3-4. 5-6; Lc 7,
31-35
Jueves 18: Sb 7, 7-10.15-16; Sal 130; Lc 12, 32-34.
Viernes 19: 1Tm 6, 2c-12; Sal 48, 6-7. 8-10.17-18. 19-20; Lc
8, 1-3
Sábado 20: 1Tm 6, 13-16; Sal 99, 2.3.4.5; Lc 8, 4-15
Domingo 21: Am 8, 4-7; Sal 112; 1T 2, 1-8; Lc 16, 1-13
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 15, 01-32
1.- D/ALEGRIA
Texto: Dentro siempre de la perspectiva de
camino, Lucas se hace eco, en el marco narrativo inicial, de una situación de
malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida de Jesús
a publicanos y pecadores. A continuación, nos ofrece el punto de vista de Jesús
a través de tres parábolas. Este recurso a las parábolas es indicio claro de
que Jesús no comparte el planteamiento que está a la base del malestar de los
fariseos y letrados.
Las dos primeras parábolas tienen
exactamente el mismo corte.
Cualquier hombre y cualquier mujer
desbordan de alegría cuando encuentran algo valioso que habían perdido. Si así
se comportan los humanos, ¿cuánto más Dios? Ambas parábolas avanzan por
analogía: de la alegría humana a la alegría divina. En ambas parábolas el dato
central es la alegría por el hallazgo de lo que se había perdido. Ambas
parábolas operan con la correspondencia lo perdido-el pecador. Si un hombre o
una mujer desbordan de alegría al encontrar la oveja o la moneda perdidas,
¿cómo no va a desbordar de alegría Dios al encontrar al pecador? Sabemos que en
el evangelio de Lucas las parábolas tienen a menudo la función de corregir el
planteamiento de los interlocutores. En esta ocasión los fariseos y letrados
parten del presupuesto de que Dios no puede aprobar el trato con pecadores.
Jesús, en cambio, les habla de la alegría desbordante de Dios.
Pero el texto no termina aquí. Sin solución
de continuidad sigue una tercera parábola, en la que Jesús cuenta a fariseos y
letrados la historia de un padre que tenía dos hijos. El menor de ellos, tras
marcharse de casa y vivir perdidamente, recapacitó y volvió a pedir perdón a su
padre. Desbordante de alegría por haber recuperado al hijo perdido, el padre
dio un gran banquete.
Al mismo no asistía el hijo mayor por
hallarse trabajando en el campo. Al regresar y enterarse del motivo del
banquete, se negó a tomar parte en él. La parábola termina con el ruego
insistente del padre a su hijo mayor instándole a tomar parte en la fiesta.
Esta tercera parábola tiene en común con las dos primeras el dato de la alegría
desbordante por la recuperación de lo que se había perdido. La peripecia del
hijo menor permite reconocer en él al pecador de las dos primeras parábolas. El
padre desbordante de alegría remite a su vez al Dios desbordante de alegría de
las dos primeras parábolas. Es decir, la tercera parábola empalma con las dos
primeras. Pero avanza sobre ellas por la presencia del hijo mayor. La peripecia
de este hijo no tiene correspondencia con nada ni remite a nada de lo expresado
en las dos primeras parábolas. El hijo mayor remite a los fariseos y letrados
del marco narrativo previo a las parábolas, marco en el que Lucas se hacía eco
del malestar existente entre fariseos y letrados por la favorable acogida dispensada
por Jesús a publicanos y pecadores.
Estos son el pecador de las dos primeras
parábolas y el hijo menor o pródigo de la tercera. Pero los publicanos y
pecadores han dejado de ser problema: han vuelto, han pedido perdón. Ahora
mismo, el problema, el único problema son los fariseos y letrados. Estos están
molestos por la favorable acogida de Jesús a publicanos y pecadores y, al igual
que el hijo mayor, no quieren tomar parte en la fiesta, esgrimiendo su
impecable hoja de servicios, de cumplimiento estricto y continuado. Se sienten
y lo son trabajadores infatigables, que jamás se han marchado de la casa
paterna, que no han desobedecido un solo mandamiento de Dios. Siendo, sin
embargo, verdad todo esto, Jesús les invita a que cambien de planteamiento, a que
no tengan a menos el trato con publicanos y pecadores. Les habla de la
desbordante alegría de Dios cuando un pecador vuelve a Él. Les invita, les
insta, les suplica a que se alegren ellos también con el Padre del cielo.
Comentario: Como el texto de los domingos
anteriores, también el de hoy remueve el terreno profundo de las estructuras de
la persona. En el enfado del hijo mayor es perfectamente reconocible el enfado
del cumplidor. El que rinde no suele gustar de tratamiento en pie de igualdad
con el que no rinde. Cumplimiento y rendimiento gustan de reconocimiento y de
amejoramiento. El cumplidor adquiere fácilmente conciencia pagada de sí y se
siente con derechos sobre los que no cumplen. Tendencia a capitalizar la propia
bondad y a convertirla en arma de derecho frente y contra los otros.
Por todo esto, el hijo mayor no es un
personaje reducible exclusivamente a fariseos y letrados del tiempo de Jesús,
cumplidores como el que más. El hijo mayor anida probablemente en cada ser
humano y, por ello mismo, es un riesgo permanente para caminar en cristiano.
El caminante cristiano no sabe de
superioridades ni de derechos adquiridos, no sabe de acepciones de personas ni
de discriminaciones, no alardea ni es vocinglero. El caminante cristiano hace
sencillamente el camino, en silencio a veces, conversando otras, solidario
siempre desde su propia pequeñez.
ALBERTO BENITO - DABAR 1989 46
PROPUESTA DE CANTOS TIEMPO ORDINARIO
XXIV 2025 CICLO C – (14 De SETIEMBRE 2025)
“Habrá alegría en el cielo por un solo
pecador que se convierta”
01.- A LA FIESTA DEL SEÑOR (Juanjo Eleskano)
A LA FIESTA DEL SEÑOR
A LA FIESTA DEL SEÑOR
A LA FIESTA DEL SEÑOR
HOY VENIMOS A ESCUCHAR
A CANTAR Y A PERDONAR
A LA FIESTA DEL SEÑOR.
A LA FIESTA DEL SEÑOR
A LA FIESTA DEL SEÑOR
A LA FIESTA DEL SEÑOR
HOY VENIMOS A ESCUCHAR
A CANTAR Y A PERDONAR
A LA FIESTA DEL SEÑOR.
1.- Y antes de entrar en esta fiesta
hay que dejar ante la puerta nuestro mal
que si el Señor hoy te perdona
no es por cumplir ni por querer disimular
es porque Dios nos ama a todos de verdad
y es porque tú y yo debemos perdonar.
2.- Dile al Señor lo que te pasa
lo que te hace hoy sufrir y hasta llorar
dile también que tienes días
en que parece que todo es felicidad
dale las gracias porque te ama de verdad
pídele ánimo y ganas de avanzar.
02.- JUNTOS CANTANDO LA ALEGRIA
Juntos cantando la alegría
De vernos unidos en la fé y el amor
Juntos sintiendo en nuestras vidas
La alegre presencia del Señor.
Somos la iglesia peregrina que Él fundó
Somos un pueblo que camina sin cesar
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios
Nuestro amigo Jesús nos llevará
Juntos cantando la alegría
De vernos unidos en la fé y el amor
Juntos sintiendo en nuestras vidas
La alegre presencia del Señor
Hay una fe que nos alumbra con su luz
Una esperanza que empapó nuestro esperar
Aunque la noche nos envuelva en su inquietud
Nuestro amigo Jesús, nos guiará
03.- ALREDEDOR DE TU MESA (Francisco Palazón)
ALREDEDOR DE TU MESA VENIMOS A RECORDAR (BIS)
QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD,
QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD.
1.- Hemos venido a tu mesa
a renovar el misterio de tu amor,
con nuestras manos manchadas
arrepentidos buscamos tu perdón.
2.- Juntos y a veces sin vernos,
celebramos tu presencia sin sentir
que se interrumpe el camino
si no vamos como hermanos hacia Ti.
04.- A TU MESA ME ACERCO
A TU MESA ME ACERCO, A RECIBIR,
A COMPARTIR, MI JESÚS TU ALIMENTO.
CONMIGO ESTÁS, SOY MUY FELIZ,
OH SEÑOR EN MI TE SIENTO.
1- Haz que en mi caminar esté junto a Ti, haz que
coma tu Pan y que habites en mí, el agua que tu
das
calmará mi sed, es divino manjar que aviva mi fe.
2.- Nada me faltará si tú estás en mí, con mi
Dios
quiero estar para yo ser feliz, yo confío Señor
que
me llamarás, si decae el amor que me inclina
hacia
Ti.
05.- BENDITO SEAS SEÑOR (Francisco Palazón)
BENDITO SEAS, SEÑOR,
POR ESTE PAN Y ESTE VINO
QUE GENEROSO NOS DISTE
PARA CAMINAR CONTIGO,
Y SERÁN PARA NOSOTROS
ALIMENTO EN EL CAMINO.
1.- Te ofrecemos el trabajo,
las penas y la alegría,
el pan que nos alimenta
y el afán de cada día.
2.- Te ofrecemos nuestro barro
que oscurece nuestras vidas
y el vino que no empleamos
para curar las heridas.
06.- VOLVERE
VOLVERÉ, VOLVERÉ,
A LA CASA DEL PADRE VOLVERÉ.
LE DIRÉ, LE DIRÉ:
CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI YO PEQUÉ.
1.- De mi casa me fui un día
destrozando la familia
¡yo pequé!
Hoy me encuentro triste y roto,
yo no quiero vivir solo
¡volveré!
2.- He pecado, Padre mío
no merezco ser tu hijo
¡vuelvo a Ti!
“hijo mío, Yo te abrazo,
te perdí, hoy te he encontrado,
ven a Mí.”
3.- “A ese hijo que ha llegado
yo no quiero por hermano
¡échale!”
“Ese hijo y ese hermano,
es mi hijo y es tu.
07.- SEÑOR NO SOY DIGNO (J.A. Espinoza)
SEÑOR, NO SOY DIGNO
DE QUE ENTRES EN MI CASA
PERO UNA PALABRA TUYA
BASTARÁ PARA SANARME.
1.- Eres el Pan de Vida,
a todos das la paz;
quien come de tu carne
por siempre vivirá.
2.- Somos el nuevo pueblo
que Cristo congregó,
vivamos siempre unidos,
testigos del amor.
3.- Vamos por esta vida
buscando la verdad,
la paz y la justicia,
un mundo que vendrá.
08.- PADRE VUELVO A TI (Kairoi)
Querido Padre, cansado vuelvo a Ti,
haz que conozca el don de tu amistad;
vivir por siempre el gozo del perdón
y en tu presencia, tu fiesta celebrar.
Pongo en tus manos mis culpas, ¡Oh Señor!
estoy seguro de que eres siempre fiel;
dame tu fuerza para poder andar
buscando en todo hacer tu voluntad.
PADRE, YO BUSCO TU AMOR; PADRE, VUELVO A TI;
MIRA QUE TU HIJO SOY; PADRE, VUELVO A TI. (2)
Lo reconozco, a veces olvidé
que eres mi Padre y que a mi lado estás,
que soy tu hijo y me aceptas como soy,
sólo me pides: vive en sinceridad.
Quiero sentirme cercano a Ti, Señor,
oír tu voz que me habla al corazón,
sentirme libre desde tu libertad,
ser signo vivo de la fraternidad.
09.- LA ALEGRIA EN EL PERDON
1.- La alegría más hermosa
es la alegría en el perdón,
que en el cielo hay mucha fiesta
cuando vuelve un pecador.
Si la oveja se ha perdido
a buscarla va el pastor,
que en el cielo hay mucha fiesta
cuando vuelve un pecador.
LA ALEGRÍA MÁS HERMOSA,
LA ALEGRÍA EN EL PERDÓN,
QUE EN EL CIELO HAY MUCHA FIESTA
CUANDO VUELVE UN PECADOR. (bis)
2.- Cuando el hijo se fue lejos
triste el padre se quedó,
y qué inmensa su alegría
cuando el hijo regresó.
Cada día, cada instante,
por su ausencia se apenó,
y qué inmensa su alegría
cuando el hijo regresó.
3.- La mujer buscaba triste
las monedas que perdió,
y saltaba de alegría
cuando al fin las encontró.
Qué afanosa rebuscaba
toda su casa barrió,
y saltaba de alegría
cuando al fin las encontró.
4.- Una tarde hubo fiesta,
fiesta grande en Jericó,
Tú, Jesús, estás contento
pues Zaqueo te encontró.
Qué alegría más hermosa
la que allá se celebró,
Tú, Jesús, estás contento
010.- ME HAS VUELTO A PERDONAR
HOY, SENOR ME HAS VUELTO A PERDONAR
HOY, SENOR ME HAS VUELTO A SONREIR
HOY, SENOR HE VUELTO A TU AMISTAD,
HE VUELTO A SONREIR, JESUS, QUE FACIL ES AMAR.
(BIS)
Cuando descubrimos la fuerza de la gracia
todos los problemas ya no existen en ti,
Dios nos ama mucho, Dios es alegría,
Dios es siempre un Padre.
Hoy, Señor, me has vuelto a sonreír.
No somos felices porque no creemos
que es mayor tu fuerza que todo nuestro yo,
tu perdonas siempre mi barro y mi pasado,
tú siempre nos amas, es verdad,
hoy he vuelto a sonreír.
Cuando nuestro orgullo y toda nuestra vida
nos dicen y nos animan a alejarnos de Ti,
es cuando salimos buscando otros caminos
hasta que pensamos, es verdad,
Dios me quiere sonreír.
011.- ME TOCASTE SEÑOR
Me tocaste, Jesús, y cerré mi puerta,
y me hablaste, Jesús, con el pan y el vino
y así, con tu sombra detrás
que todo alumbró, tu rostro sereno.
Con un trozo de ayer yo te esperé en mi puerta,
con un montón de papel que jamás se pudo leer
y casi sin mirar me alejé, Jesús,
sentí tu llamada.
Me sonrió dulce y me miró fijo,
"Yo soy tu amigo", me dijo.
Le sonreí luego y lo sentí cerca,
tienes un buen amigo.
Hoy he vuelto al lugar donde hay amor sincero;
no me quiero alejar, por favor escucha, Jesús.
Donde hay vida, Tú estarás,
quiero ser de Ti tu hermano, amigo.
012.- HOY HE VUELTO (Cesareo Garabain)
1.- Cuantas veces siendo niño te recé,
con mis besos te decía que te amaba,
poco a poco, con el tiempo, olvidándome de ti,
por caminos que se alejan me perdí. (bis)
HOY HE VUELTO, MADRE, A RECORDAR
CUANTAS COSAS DIJE ANTE TU ALTAR,
Y AL REZARTE PUEDO COMPRENDER
QUE UNA MADRE NO SE CANSA DE ESPERAR. (BIS)
2.- Al regreso, me encendías una luz,
sonriendo desde lejos me esperabas,
en la mesa la comida aún caliente y el mantel
y tu abrazo en mi alegría de volver. (bis)
3.- Aunque el hijo se alejara del hogar,
una madre siempre espera su regreso,
que el regalo más hermoso que a los hijos da el
Señor
es su madre y el milagro de su amor. (bis)
