miércoles, 26 de noviembre de 2025

LECTURAS Y COMENTARIO I DOMINGO TIEMPO ADVIENTO CICLO A - 30 NOVIEMBRE 2025

 

VENCER LA RUTINA

  

COMENTARIO

 Comenzamos el año litúrgico en el ciclo A. Vamos a tener a Mateo como evangelista base. “Hermanos, ¡Despierten de su sueño!”. Nuestro sueño es la rutina. La rutina nos oculta el transcurrir inexorable de los días.

Jesús describe esta rutina: “En tiempos de Noé, la gente comía, bebía, se casaba…”. Un hombre supo ver las cosas a tiempo: “Noé entró en el arca”. Pero los demás siguieron viviendo hasta que, “cuando menos lo esperaban, llegó el diluvio y se los llevó a todos”. La rutina nos traga a todos. Piensen en esos “debería reaccionar…, es preciso que actúe… ¡es tremendo cómo pasan los años! si pudiera volver…, si los jóvenes supieran”.

Nosotros lo sabemos. Basta con escuchar a Jesús: “Dos hombres estarán en el campo, al uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a unas mismas tareas, unos duermen y otros viven. Unos no se preparan para nada y otros están dispuestos.

¿Despiertos a qué? La llamada a la vigilancia, lo repite Jesús, es a una vigilancia de buena calidad. Puede tomar el aspecto de una angustia paralizante, o convertirse en un “¿para qué?” que suponga un desprecio del mundo y de las taras terrenas. No, la vigilancia evangélica es por el contrario una vida actual poderosa, ya que en ella se verifica constantemente la calidad de interés y de atención de lo que uno está haciendo.

Nuestra costumbre (comer-.tele-.auto), nuestras preocupaciones (ganar más; acaba esta tarea) nuestros proyectos de ocio (el fin de semana, las vacaciones). ¿Hacer todo esto de nosotros unos hombres que utilizamos la vida a fondo? ¿O es el amor, es decir la vida al cien por ciento? ¿Dónde está el servicio fraternal, los afanes misioneros, la oración? “No tengo tiempo” es a veces el grito de la vida intensa. Pero a menudo es la canción de la rutina, porque la rutina canta muy bien.

La vigilancia cristiana no es más que la vida ante Dios, la vida con Dios. Se hacen exactamente las mismas cosas, pero esas cosas tienen un interés más, una densidad. “A uno se lo llevarán y al otro lo dejarán”. Los vigilantes se arraigan ya en lo eterno, los rutinarios se quedan en la superficie de las coas y en cada momento corren el peligro de verse barridos.

La verdadera vigilancia, lejos de quitar el gusto por las coas de la vida, les da el sabor de las iniciaciones de los aprendizajes apasionantes. ¡Qué maravilla convertirse a través de todo lo que uno vive en una persona que se construye para la eternidad y que construye una parte de la humanidad eterna!

¿La anti-rutina? Reflexionar recuperarse, no dejar que sea el reloj lo único que dicta nuestra vida, no dejarse atar por la agenda, por los automatismos, por el “siempre he hecho esto”.

El cristiano “que está preparado” es aquel que vive lo ordinario tan libremente tan conscientemente que esto lo mantiene despierto para lo inesperado incluida la hora extraordinaria la última quizás traicionera: “Esten vigilantes para que no los sorprenda”.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA (Sal 24, 1-3)

A ti levanto mi alma, Dios mío, en ti confío; no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos, pues los que esperan en ti no quedan defraudados.

 

ORACION COLECTA

Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir acompañados de buenas obras al encuentro de Cristo que viene, para que, colocados a su derecha, merezcan poseer el Reino de los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén. En los días futuros estará firme el monte de la casa del Señor, en la cumbre de las montañas, más elevado que las colinas. Hacia él confluirán todas las naciones, caminarán pueblos numerosos y dirán: «Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sion saldrá la ley, la Palabra del Señor de Jerusalén». Juzgará entre las naciones, será árbitro de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, vengan; caminemos a la luz del Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL Sal 121, 1-2.4-9

 

Vamos alegres a la casa del Señor.

 

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!. Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R.

 

Deseen la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios». R.

 

Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo». Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13, 11-14a

Hermanos: Compórtense reconociendo el momento en que viven, pues ya es hora de despertarse del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Sal 84, 8

Aleluya. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Aleluya.

  

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del Hombre, pasará como en tiempo de Noé. En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del Hombre».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, pidámosle confiadamente al Señor que despierte su poder y venga a salvarnos.

 

1.- Por el papa León, los obispos y sacerdotes, para que a través de sus manos continúe llegando a toda la humanidad la acción salvadora de Dios. Roguemos al Señor.

 

2. Para que se afiance la paz en el mundo y la gracia de Cristo lleve los corazones a crear un mundo lleno de esperanza. Roguemos al Señor.

 

3.- Para que el Señor, con su venida, alivie los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que sufren en su espíritu y libere al mundo de los males. Roguemos al Señor.

 

4.- Para que nosotros estemos siempre alertas a la llegada de Cristo y las preocupaciones de la vida no nos distraigan. Roguemos al Señor.

 

Escucha nuestras súplicas y despierta en nosotros el deseo vivo de la llegada del reino, por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te ofrecemos, escogidos de los bienes que hemos recibido de ti, y lo que nos concedes celebrar con devoción durante nuestra vida mortal sea para nosotros premio de tu redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Sal 84, 13

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Fructifique en nosotros, Señor, la celebración de estos sacramentos, con los que tú nos enseñas, ya en este mundo que pasa, a descubrir el valor de los bienes del cielo y a poner en ellos nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 01: Is 2, 1-5; Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7.8-9; Mt 8, 5-11.

Martes 02: Is 11, 1-10; Sal 71, 1-2. 7-8.12-13. 17; Lc 10, 21-24.

Miércoles 03:  Is 25, 6-10ª; Sal 22, 1-3ª.3b-4.5.6; Mt 15, 29-37.

Jueves 04: Is 26, 1-6; Sal 117, 1 y 8-9.19-21.25-27ª; Mt 7, 21.24-27.

Viernes 05: Is 29, 17-24; Sal 26, 1.4.13-14; Mt 9, 27-31.

Sábado 06: Is 30, 19-21.23-26; Sal 146, 1-2.3-4.5-6; Mt 9, 35-10, 1.6-8.

Domingo 07: Is 11, 1-10; Sal 71; Rm 15, 4-9; Mt 3, 1-12.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 24, 37-44

 

1.- -"Viene el Hijo del Hombre". Ciertamente. Velar es estar despierto, permanecer atento en un tiempo en que lo más normal sería estar durmiendo o vivir despreocupado. Y debemos acogerlo "con buenas obras" (colecta). La vida no es una rueda que da vueltas sin ton ni son. Tiene profundidad y sentido, que se abrirán con la venida del Hijo del Hombre. Este pensamiento (que novenarios y sermones aprovechaban para provocar miedo) es esperanzador. No nos encontraremos frente a un azar ciego y sin rostro o con un juez arbitrario y colérico. Le conocemos a Jesús y sabemos con quién nos la jugamos: ¿quién mejor que él para poner de manifiesto, simplemente qué es nuestra vida y cuál es nuestro corazón?

J. TOTOSAUS. MISA DOMINICAL 1980/22


 

2.-  VENIDA/VIGILANCIA 

El Evangelio se hace historia en el curso litúrgico que hoy inauguramos: estarán dos chicas en la oficina: una creerá y otra seguirá en las tinieblas exteriores; estarán dos hombres en el taller: uno asumirá la salvación de Dios, y otro seguirá renegando de la vida; estarán dos pecadores crucificados por la vida: uno volverá sus ojos a la Cruz de Jesús, otro seguirá blasfemando. Sucederá como en los días de Noé: vendrá el diluvio en forma de cáncer, de muerte del hijo, de desgracia familiar o social, y se los llevará la desesperación. Estad en vela, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor. Pero, en el año que comienza, unas personas concretas se encontrarán con el Hijo del Hombre que viene: será una predicación, el matrimonio que van a contraer, un testimonio, un fracaso, una enfermedad... Incluso alguien que nunca tropezó con JC, lo encontrará cara a cara en la muerte. "Estad siempre preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre".

MIGUEL FLAMARIQUE VALERDI - ESCRUTAD LAS ESCRITURAS - REFLEXIONES - SOBRE EL CICLO A DESCLÉE DE BROUWER/BILBAO 1989 .Pág. 17


 

3.- Invitación a la vigilancia. El futuro del hombre no está escrito ni programado. Tampoco hay horóscopos para el futuro del mundo. Y Dios no se somete a los conjuros del mago o a las visiones apocalípticas. El Espíritu sopla donde y cuando quiere. El Hijo del Hombre es imprevisible y sorprendente, aunque siempre debe ser lo más querido y esperado. Viene como el ladrón, pero no para robar, sino para regalar. Si acaso, ladrón de corazones. Hay que vigilar pues, pero no para defenderse, sino para quitar defensas; no para esconderse, sino para salir al encuentro, preparando los caminos. La venida del Hijo del Hombre no será un diluvio devastador, sino una lluvia refrigeradora y saciante. "Esta vigilancia no es una "obsesión tensa" por la salvación personal, sino una "atención serena" para ser fieles a la misión de cada uno.

CARITAS
LA MAS URGENTE RECONVERSION - ADVIENTO Y NAVIDAD 1983.Pág. 12


 

4.- VICIA/QUE-ES

En tiempo de Noé, refiere el Libro del Génesis (6,6-12), "toda la tierra estaba llena de iniquidad; la tierra estaba corrompida, porque todo mortal había corrompido su camino sobre ella". El texto evangélico no parece subrayar de manera particular la maldad de los hombres y el hecho de la violencia, sino más bien su vivir despreocupado. Como en tiempo de Noé, los hombres se preocupan poco de la cuestión fundamental, es decir, de su relación con Dios, enteramente zambullidos en las preocupaciones cotidianas. Viven tranquilos, sin tener idea del juicio de Dios que les amenaza. Porque en la vuelta del Señor habrá precisamente un "discernimiento": salvación para los que han vigilado y condenación para los que no se han preocupado de nada (24,40-41; 24,51; 25,12). Ahora podemos comprender ya algún aspecto de la vigilancia. Es la negativa a indagar curiosamente sobre el cómo y el cuándo. Es la actitud del que constantemente permanece alerta y atento; lo contrario es la actitud del que no se entera de nada. Contiene también un aspecto de "sobriedad". En un pasaje paralelo, pero colocado en otro contexto, Lucas (/Lc/17/25-33:CZ/VIGILANCIA) va más allá: la vigilancia es el camino de la cruz, el camino de la donación, y no de la conservación: "Acordaos de la mujer de Lot". El que intente salvar su vida la perderá, y el que la pierda la conservará.

BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 256


 

5.- Jesús compara la venida del Hijo del Hombre a lo que sucedió cuando el diluvio. Pero la venida del Hijo del Hombre no será un diluvio devastador, sino una lluvia pacífica y fecunda. Lo que pasa es que no avisa. Y la gente ni está preparada ni se da cuenta. Los grandes acontecimientos no suelen anunciarse al son de trompetas. El ladrón tampoco avisa, ni la muerte, ni los cambios culturales, ni las reformas religiosas. Cuando nos damos cuenta, están ahí.

Pues de eso se trata, de darse cuenta. No es que hayamos de vivir temerosos, como si en cualquier esquina nos alcanzara la goma-2 asesina o la navaja ladrona. Temerosos no, porque es falta de fe; pero tampoco inconscientes o dormidos. La consigna es «vigilad». Vigilad porque el Hijo del Hombre viene en cada momento; porque la verdad y la justicia necesitan ser defendidas en cada instante; porque la solidaridad, como el amor, no descansa; porque la libertad hay que ejercitarla en cada hora. Vigilad, para que no os perdáis la gracia del encuentro.

La gente, como en tiempos de Noé, come, bebe, se casa, trabaja, se divierte, pero está insatisfecha y vacía y no se da cuenta de nada. La gente no ve más allá de su cartera o del plato de comida.

CARITAS
LA MANO AMIGA DE DIOS - ADVIENTO Y NAVIDAD 1989.Págs. 19


 

6.- Texto. El ciclo litúrgico que hoy comienza va a tener a Mateo como evangelista base. Al igual que en la apertura de los restantes ciclos, el texto está tomado de la parte final del Evangelio. Un verbo domina en él: venir. Venida del Hijo del Hombre, del diluvio, de un ladrón. De estas venidas, dos, la del diluvio y la del ladrón, sirven de referencia aclaratoria de la tercera, la del Hijo del Hombre, expresión cuyos orígenes literarios controlables se remontan al singular libro de Daniel.

Las tres venidas tienen un dato en común: su imprevisibilidad y, consiguientemente, el desconocimiento del momento exacto de las mismas. A la luz de este dato, el interés del texto se centra en despertar en los lectores una actitud vigilante a fin de que no les coja desprevenidos la venida del Hijo del Hombre.

Comentario. La venida del Hijo del Hombre es un acontecimiento de índole histórica universal que no se debe identificar ni confundir con la muerte de las personas. La vigilancia y preparación para ese acontecimiento es una actitud consciente y tampoco se debe identificar ni confundir con el estado de gracia de Dios.

El texto refleja una concepción de la historia que da respuesta a una pregunta existencial y no a una pregunta moral.

La pregunta existencial indaga por el sentido de la historia humana: ¿hacia dónde camina el ser humano?

El texto responde a esta pregunta afirmando que la historia humana termina en una peripecia, cuyo protagonista es Dios. El ser humano vive bajo el polo de atracción de Dios, quien en un momento humanamente imprevisible, pero cierto, obrará una mudanza repentina de la actual situación o condición humana.

El texto inculca la conciencia de esta peripecia universal, invitando a evitar la actitud inconsciente de que nada muda ni puede mudar.

Resulta enormemente evocadora la expresión misma "Hijo del Hombre". En el libro de Daniel, a donde, como hemos dicho, la expresión se remonta, la figura del Hijo del Hombre está a mitad de camino entre lo divino y lo humano, lo individual y lo colectivo. En el Hijo del Hombre se conjugan armónicamente Dios y Hombre, incluyéndose ambos sin confundirse. El texto de Mateo nos habla de esta fusión inconfundible. La historia, por fin, aparece como abrazo de sus dos protagonistas Dios y Hombre. Es natural que, tras el abrazo, todo tenga que ser diferente.

A. BENITO - DABAR 1992/01


 

7.- Texto. Presenta el siguiente desarrollo: el versículo inicial establece una comparación entre la venida del Hijo del Hombre y la época de Noé. Los versículos siguientes 38-41 explican el sentido de esa comparación. Por último, los versículos 42-44 extraen la consecuencia.

En la explicación del sentido de la comparación el aspecto clave es que, por lo imprevisible del diluvio, éste cogió a todos por sorpresa. Con la venida del Hijo del Hombre puede pasar lo mismo: que, dado su carácter imprevisible, coja a todos por sorpresa. Este factor sorpresa es lo que expresan los dos ejemplos gráficos de los dos hombres y las dos mujeres.

Toda la dinámica del texto está encaminada a contrarrestar el factor sorpresa. De ahí la formulación de la consecuencia en términos de invitación a estar en vela y estar preparados, dos expresiones equivalentes, pertenecientes al campo de la atención y cuyo opuesto es la despreocupación. Entre ambas invitaciones en imperativo (estad) hay una constatación en indicativo, a pesar de que la traducción litúrgica emplee también en este caso el imperativo (comprended). Más bien se trata de la constatación de algo en lo que los interlocutores están de acuerdo para después, en base a ese acuerdo, avanzar con un tipo de argumentación a fortiori. Comprendéis perfectamente que un dueño esté en vela en caso de conocer la hora en que su casa va a ser asaltada. Pues con mucha más razón habrá que estarlo en caso de desconocimiento de la hora, cosa que sucede precisamente con la venida del Hijo del Hombre.

Comentario. Habría que tener la mentalidad y la psicología reinantes en los ambientes religiosos judíos contemporáneos de Jesús para comprender este texto en todo su significado. En esos ambientes se vivía la espera inminente de un ser divino que pusiera fin al estado de cosas existente. En este sentido se hacían las más variadas especulaciones sin renunciar, sin embargo, a una actitud de espera. Hablar de la imprevisibilidad de la venida, cortar con todo tipo de especulaciones sobre ella, era un auténtico mazazo. Pero su contrapartida podría resultar igualmente peligrosa y contraproducente: de la espera podía caerse en una despreocupación apática.

Es precisamente esta despreocupación la que el texto de hoy quiere combatir con su referencia a los acontecimientos de los que hablan los capítulos 6 y 7 del Génesis y con su apremio a estar en vela y preparados. Se trata, en definitiva, de hacer despertar de la despreocupación, de reavivar un sentido de la historia que podía perderse o que, caso de nuestros días, casi se ha perdido.

Una cosa debe quedar clara: el texto de hoy es una reflexión y una forma de postura sobre la historia y no una referencia a la muerte de las personas y a la preparación moral para afrontar adecuadamente esa muerte. Es urgente liberar a este texto de toda referencia a la muerte y a la preparación al bien morir. La interpretación que fuera por esta línea estaría absolutamente fuera de lugar y contribuiría, además, a atormentar y traumatizar la gente.

Esto supuesto, hay que reconocer que el texto está escrito desde un modelo cultural y literario de no fácil comprensión para nosotros. Pero lo importante y duradero no es el modelo, sino lo que en él subyace. Y lo que subyace es una visión gozosa de la historia, porque la desbloquea y la abre al futuro de Dios.

El texto nos invita a vivir sabiendo que Dios es más Dios de lo que le dejamos ser ahora. Hasta el momento las condiciones de nuestro mundo no son las más idóneas para que Dios pueda manifestarse como realmente es. Pero estamos invitados a vivir desde la íntima certeza de que no va a ser siempre así. La razón de la esperanza es ese futuro del Dios que aún desconocemos. Vivir así en la vida es lo que significa estar en vela y preparados.

ALBERTO BENITO - DABAR 1989/01


 

8.- Percatarse de que la historia (la particular y la general) tiene un sentido. Vivir sabiendo que tiene sentido: he aquí el significado de la invitación del texto de hoy. Conciencia de perspectiva, percepción del horizonte. ¡Que existen! ¡Porque existen! He aquí la vigilancia y la preparación de las que el texto de hoy nos habla. No habla de la muerte ni del estado de gracia en el momento de la muerte. Es muy posible que, al leer este texto, alguien piense en ello o hable de ello. ¡Que no lo haga, por favor! Ni el Hijo del Hombre es la muerte ni el estar preparado es el estado de gracia. El Hijo del Hombre es el sentido mismo de la historia, que no es otro que Dios (una buena ocasión para recomendar la lectura de San Agustín). El estar preparado es ser consciente de ese sentido, estar abierto a las inquietudes de la trascendencia. Estar en vela es mirar en lontananza. El texto de hoy es todo lo contrario de una escuela de terrores y de miedos. Dicho más llanamente: es una invitación a la perspectiva y al optimismo. Invitación tanto más necesaria cuanto que con más frecuencia de lo deseable nos encerramos dentro de las cuatro paredes de un universo impremeditado y sin sentido.

ALBERTO BENITO - DABAR 1986/01


 

9.- 1.- La alusión a los días de Noé antes del diluvio se hace para explicarnos cómo la venida del Señor será repentina y sin previo aviso. A diferencia de lo ocurrido cuando la destrucción de Jerusalén, no hay señales claras que determinen el momento del fin del mundo. Por eso los hombres harán su vida como si tal cosa y serán sorprendidos como lo fueron en tiempos del diluvio.

2.- La venida del Hijo del Hombre, la parusía, sorprenderá a los hombres en medio de sus faenas y diversiones. No todos serán elegidos y congregados de los cuatro vientos de la tierra por los ángeles (v. 31). Uno será tomado y otro dejado. Los hombres, que han crecido juntos, como la cizaña y el trigo, serán separados en aquel día del juicio. Para los justos será un juicio de salvación (cfr. Lc 21. 28); para los impíos, de condenación.

3. La incertidumbre del fin es una advertencia para que vivamos vigilantes en todo momento, pues cualquiera puede ser el decisivo. Vigilar es estar abierto por la esperanza hacia el futuro del Señor que viene, es también estar dispuesto a reconocerle en los pobres y necesitados y a cumplir en cada caso el mandamiento del amor. Es también orar. Sólo el que vigila está preparado para el encuentro con Dios en Cristo. La expresión "vuestro señor" no es original de Jesús, sino del evangelista.

La breve parábola del dueño de la casa que no puede dormir despreocupado porque no conoce la hora en que el ladrón puede robarle, señala claramente cuál debe ser la actitud del cristiano. Así que la espera de la venida del Señor, que vendrá repentinamente como un ladrón que no anuncia la hora de su visita, lejos de ser una buena excusa para evadirse de todos los problemas, es una severa advertencia para vivir atentos la hora de nuestra responsabilidad. Los cristianos deben demostrar que esperan al Señor preparando los caminos de su advenimiento, deben ser los más activos de los hombres en la construcción del mundo. Nuestra sociedad parece cada vez más estúpida e insensible a la verdad y a la justicia. Sin embargo, la justicia vendrá en su día. ¿No es hora ya de despertar del sueño?

EUCARISTÍA 1980/55

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO I DE ADVIENTO CICLO A

  

01.-LLEGARA LA LIBERTAD J.A. Espinoza)

Caminando hacia el sol

esperando la verdad,

la mentira, la opresión,

cuando vengas, cesarán.

 

LLEGARÁ CON LA LUZ

LA ESPERADA LIBERTAD. (bis)

 

Construimos hoy la paz

en la lucha y el dolor;

nuestro mundo surge ya

en la espera del Señor.

 

Te esperamos, Tú vendrás

a librarnos del temor;

la alegría, la amistad

son ya signos de tu amor.

 

02.- CERCA ESTA EL SEÑOR

CERCA ESTÁ EL SEÑOR, CERCA ESTÁ EL SEÑOR,

CERCA DE MI PUEBLO, CERCA DEL QUE LUCHA CON AMOR.

CERCA ESTÁ EL SEÑOR, CERCA ESTÁ EL SEÑOR,

ES EL PEREGRINO QUE COMPARTE MI DOLOR.

 

1.- También está el Señor, lo conoceréis

en el que lucha por la igualdad;

también está el Señor, le conocereis

en el que canta la libertad;

también está el Señor, no olviden su voz,

sufre el gran dolor del oprimido.

 

 2.- También está el Señor, lo conocerán

en el obrero en su taller;

también está el Señor, lo conocerán

en el anciano en su vejez;

también está el Señor, no olviden su voz,

en el hospital, junto al enfermo.

 

3.- Jesús es el Señor, lo conocerán,

Él es la vida, es la verdad.

Jesús es el Señor, lo conocerán,

es el camino de libertad.

Jesús es el Señor, no olviden su voz,

es el Redentor de nuestro pueblo

 

03.-  VEN SEÑOR A NUESTRAS VIDAS (Antonio Alcalde)

VEN SEÑOR, A NUESTRA VIDA,

QUE YA ESTAMOS EN ADVIENTO;

VEN PRONTO, QUE TE ESPERAMOS

Y SALIMOS A TU ENCUENTRO;

VEN SEÑOR, A NUESTRA VIDA

VENGA A NOSOTROS TU REINO.

 

1.- Lo anunciaron los profetas

y le vieron desde lejos;

para cumplir sus promesas

vino a salvar a su pueblo.

 

2.- Nuestro mundo está esperando,

el Señor sigue viniendo:

ahora viene por la gracia

al corazón de su pueblo.

 

3.- Como Rey de las naciones

y Señor del universo,

vendrá al final de la historia

a reunir a su pueblo.

 

4.- “Preparadle los caminos”

Juan predica en el desierto,

la Virgen Madre concibe

la Palabra en el silencio.

 

04.- A TI LEVANTO MI ALMA (Salmo 24) (Francisco Palazón)

A TI LEVANTO MI ALMA

DIOS MIO EN TI CONFIO

PUES LOS QUE ESPERAN EN TI

NO QUEDARÁN DEFRAUDADOS

PUES LOS QUE ESPERAN EN TI

NO QUEDARÁN DEFRAUDADOS.

 

1.- Enséñame tus caminos

instrúyeme en tus sendas.

Haz que camine con lealtad

porque Tú eres mi Dios y Salvador.

 

2.- Recuerda Señor que tu ternura

y tu misericordia son eternas.

Por tu inmensa bondad no te acuerdes

de mis pecados de juventud.

 

05.- SABER QUE VENDRÁS

 En este mundo que Cristo nos da,

 hacemos la ofrenda del pan.

 El pan de nuestro trabajo sin fin,

 el vino de nuestro cantar.

 Traigo ante ti nuestra justa inquietud

"Amar la justicia y la paz".

  

SABER QUE VENDRÁS, SABER QUE ESTARÁS

PARTIENDO A LOS POBRES TU PAN,

SABER QUE VENDRÁS, SABER QUE ESTARÁS

PARTIENDO A LOS POBRES TU PAN.

  

La sed de todos los hombres sin luz

la pena y el triste llorar,

el odio de los que mueren sin fe

cansados de tanto luchar.

En la patena de nuestra oblación

acepta la vida Señor.

 

06.- VEN, VEN SEÑOR NO TARDES

VEN, VEN SEÑOR NO TARDES

VEN, VEN QUE TE ESPERAMOS.

VEN, VEN, SEÑOR NO TARDES

VEN PRONTO, SEÑOR.

 

El mundo muere de frí - o,

el alma perdió el calor,

los hombres no son herma-nos

el mundo no tiene amo-ooooor.

 

Envuelto en sombría noche

el mundo, sin paz no ve

buscando va una esperanza

buscando Señor, tu fe.

 

Al mundo le falta vida

al mundo le falta luz;

al mundo le falta el cielo

al mundo le falta tú.

 

07.- LIBERTADOR DE NAZARETH (Carmelo Erdozain)

LIBERTADOR DE NAZARET

VEN JUNTO A MÍ, VEN JUNTO A MÍ.

LIBERTADOR DE NAZARET

¿QUÉ PUEDO HACER SIN TI? (bis)

 

1.- Yo sé que eres camino,

que eres la vida y la verdad;

yo sé que el que te sigue

sabe a dónde va.

Quiero vivir tu vida,

seguir tus huellas, tener tu luz;

quiero beber tu cáliz,

quiero llevar tu cruz.

 

2.- Quiero encender mi fuego,

alumbrar mi vida y seguirte a ti;

quiero escucharte siempre,

quiero luchar por ti.

Busco un mensaje nuevo,

te necesito, libertador;

no puedo estar sin rumbo,

no puedo estar sin Dios.

 

08.- EL SEÑOR VENDRA (J. Pedro Martins)

AL FIN DEL MUNDO VENDRA EL SEÑOR,

TODOS SALDREMOS A SU ENCUENTRO,

EL SEÑOR VENDRÁ, EL SEÑOR VENDRÁ.

 

1.- Mirad hacia lo alto,

porque pronto llegará el salvador,

el salvador es nuestro Dios,

creador del cielo y de la tierra.

 

2.- Nuestro Dios nunca se duerme

y aparta nuestros pasos del mal.

El Señor protege nuestras vidas,

hasta el día en que el venga.

 

09.- ESPERAD EN EL SEÑOR (Kairoi)

Esperad al Señor, despiertos velad,

vigilad él vendrá, llegará el Señor,

la luz encendida, dispuesta la mesa,

atento el corazón (bis)

atento el corazón.

 

10.- SANTA MARIA DE LA ESPERANZA (J.A. Espinoza)

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA

MANTÉN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA,

MANTÉN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA.

 

1.- Nos diste al esperado de los tiempos

mil veces prometido en los profetas

y nosotros de nuevo deseamos

que vuelva a repetirnos sus promesas.

 

2.- Brillaste como aurora del gran día,

plantaba Dios su tienda en nuestro suelo,

y nosotros soñamos con su vuelta,

queremos la llegada de su Reino.

 

3.- Viviste con la cruz de la esperanza

tensando en el amor la larga espera

y nosotros buscamos con los hombres

el nuevo amanecer de nuestra tierra.

 

4.- Esperaste cuando todos vacilaban

el triunfo de Jesús sobre la muerte

y nosotros esperamos que su vida

anime nuestro mundo para siempre.

 

11.- SI TU VOLVIERAS (A. Mejia)

Si tú volvieras a pasar

entre nosotros, oh Señor

encontrarías de verdad

una inquieta juventud.

 

Pero hallarías a demás

tu alegría y tu dolor.

Si tú volvieras hoy, quizá,

te quedarías, oh Señor.

 

Hemos nacido en el amor;

él nos dará la libertad.

Sólo viviendo en tu verdad,

caminaremos hacia ti

 

A quien se inquieta por saber

si en tu Iglesia hay salvación,

le mostraremos con amor

cuanto el Espíritu operó.

 

Porque la Iglesia sólo está

donde hay Espíritu de amor.

El que pregunte dónde estás,

en nuestra vida te hallará.

 

12.-ANUNCIANDO TU VENIDA (Francisco Palazon)

ANUNCIANDO TU VENIDA Y EL RECUERDO DE TU AMOR,

TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

 

Porque no empleaste oro ni plata para comprarnos,

sino tu Sangre preciosa en un madero colgado

Por tu palabra de vida, por el buen samaritano,

por la inquietante pregunta: «Abel, ¿dónde está tu hermano?»

 

Porque eres fuente de gracia, porque amas a los humanos,

porque el Espíritu envías para que te conozcamos,

porque nunca te conformas con plegarias ni con cantos,

porque exiges testimonio de lo que aquí celebramos.

 

miércoles, 19 de noviembre de 2025

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO SOLEMNIDAD DE CRISTO REY - CICLO C - 23 NOVIEMBRE 2025

 ¿PUEDE JESUS SER NUESTRO REY?.


COMENTARIO

 

Estamos llegando al final del ciclo litúrgico C y que mejor que celebrando a Jesucristo, Rey del universo. La realeza de Cristo es un dato del evangelio, pero no es fácil ver qué es lo que aporta a nuestras vidas de hoy. ¿En qué sentido puede Jesús ser nuestro Rey?

Partamos de la noción de realeza: se caracteriza por su relación con la realidad política, o sea con un poder en la ida colectiva. Un rey era la felicidad o la desdicha de sus súbditos por su buena o mala política. ¿Tiene una política Jesús rey?

Algunos creen que en el evangelio pueden encontrarse todos los elementos para ella. Aplicándolos, tendríamos a Jesús como rey. En la práctica las cosas no han ido muy bien. A lo largo de toda la historia de la Iglesia a Jesucristo se le ha vinculado con regímenes conservadores o ideologías de izquierda. Pero para la mayoría de los cristianos, el evangelio no tiene nada que ver con la política ¿Jesús es rey? ¡Perfectamente! No se trata más que de los “corazones”, de una relación muy especial y muy privada con Jesús. Dejemos para “los otros” la política sucia y villana. Si las estructuras colectivas hacen desgraciados a muchos hermanos nuestros, nosotros cantaremos cánticos y haremos magníficas plegarias por la paz y el bienestar del mundo.

Como vemos, esquematizando las cosas en su más alto grado, se trata de dos tentaciones opuestas: vincular a Jesús a una política o llevarlo muy lejos de toda política. ¿Es posible salir de este dilema? Creo que si, en la medida en que nos dejemos empapar de las bienaventuranzas, que son la carta magna de la “política” de Jesús: “Más vale ser pobre que egoístamente rico y explotador de los pobres”. Los políticos se reirán de eso. Lógico. Pero también nos reímos nosotros cuando los políticos nos dicen que es posible que muchos hombres vivan juntos de una forma justa y feliz (tal es la definición de la política) sin cambiar los corazones.

Así es como Jesús será realmente nuestro rey. No sólo reinando en los corazones, sino en unos corazones cambiados. Es preciso que los cristianos tomen más conciencia de la importancia de las realidades colectivas, y por tanto de la política, para la felicidad de muchos, sobre todo de los pobres, de los indefensos.

Entonces es cuando el evangelio revela su fuerza social. No ofrece un régimen político ideal, pero critica sin cansancio todos los regímenes concretos. Forma hombres capaces de concebir mejores regímenes y sobre todo capaces de comprometerse.

Cuando los hombres superan sus problemas personales para intentar construir sobre las bienaventuranzas un mundo más fraternal, allí reina Jesucristo.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Ap 5, 12; 1, 6.

Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. A Él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste recapitular todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del Universo, haz que la creación entera, liberada de la esclavitud, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin. Él, que vive y reina contigo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de Samuel 5, 1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebrón y le dijeron: “Hueso tuyo y carne tuya somos”.

Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel”». Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos lo ungieron como rey de Israel.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 121,1-2.4-5)

 

Vamos alegres a la casa del Señor.

 

Qué alegría cuando me dijeron: «¡Vamos a la casa del Señor!». Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 12-20

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre, que los ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en Él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por Él y para Él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por Él y para Él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mc 11, 9-10

Aleluya. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el Reino que llega, el de nuestro padre David! Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 23, 35-43

En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si Él es el Mesías de Dios, el Elegido». Se burlaban de Él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había también por encima de Él un letrero: «Este es el rey de los judíos». Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». Pero el otro, respondndole e increpándolo, le decía: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino». Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Dirijamos, llenos de confianza, nuestras súplicas al Padre para que, Jesucristo rey de todas las criaturas del cielo y de la tierra, nos conceda benignamente lo que pedimos.

 

1.- Por el Papa León, los obispos y toda la comunidad de fieles, para que trabajen con empeño en la búsqueda de la paz y la reconciliación, basados en la Sangre de Jesucristo vertida en la Cruz. Roguemos al Señor.

 

2.- Para que la semilla del Evangelio llegue a todos los hombres y alcancen la salvación que viene de Jesucristo. Roguemos al Señor.

 

3.- Por todos nosotros, para que sepamos reconocer los frutos de este Año Jubilar de la Esperanza que llega a su fin. Roguemos al Señor.

 

4.- Para que los que hoy celebramos la solemnidad de Cristo Rey, participemos un día de la herencia del pueblo santo, en el reino de la luz. Roguemos al Señor.

 

Señor, Padre santo, que nos llamas a reinar contigo; escucha las oraciones de tu pueblo para que sigamos las huellas de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

RACION SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, el sacrificio de la reconciliación humana, pedimos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los dones de la paz y de la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Sal 28, 10-11

El Señor se sienta como Rey eterno, el Señor bendice a su pueblo con la paz.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Señor, que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo, Rey del Universo, podamos vivir eternamente con Él en el reino del cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 24: Dn 1, 1-6.8-20; Sal: Dn 3, 52.53.54.55.56; Lc 21, 1-4.

Martes 25: Dn 2, 31-45; Sal: Dn 3, 57.58.59.60. 61; Lc 21, 5-11.

Miércoles 26: Dn 5, 1-6. 13-14.16-17. 23-28; Sal: Dn 3, 63.64.65.66.67; Lc 21, 12-19.

Jueves 27: Dn 6, 12-28; Sal: Dn 3, 68.69.70.71.72.73.74; Lc 21, 20-28.

Viernes 28: Dn 7, 2-14; Sal: Dn 3, 75.76.77.78.79.80.81; Lc 21, 29-33.

Sábado 29: Dn 7, 15-27; Sal: Dn 3, 82.83.84.85.86.87.; Lc 21, 34-36.

Domingo 30: Is 2, 1-5; Sal 121, 1-2.4-5.6-7.8-9; Rm 13, 11-14; Mt 24, 37-44.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 23, 35-43

Par.: /Mt/27/39-43: /Mc/15/29-32

 

1.- Texto. Presupone una escena: tres malhechores ajusticiados. La cruz del centro es la de Jesús. El texto lo ha trabajado Lucas como una observación de la escena por distintos grupos de personas. Es una secuencia de actitudes ante Jesús sacrificado. En primer lugar, está el pueblo (v. 35a). La traducción litúrgica ha unido erróneamente la actitud del pueblo a la de las autoridades. El texto original dice escuetamente: "El pueblo, en pie, presenciaba la escena". Siguen las autoridades religiosas (v. 35b). Su actitud es calificada de comentario con sorna. Cuestionan a Jesús como el Enviado de Dios. En tercer lugar, Lucas hace pasar a los soldados romanos encargados de la ejecución (vv. 36-37). Su actitud es descrita como actuación burlona. Cuestionan a Jesús como rey. Lucas aprovecha este momento para dar cuenta del delito por el que Jesús ha sido condenado a muerte: "Este es el rey de los judíos" (v.38). Por última y cerrando la serie de presencias, Lucas se fija en los propios malhechores que flanquean desde sus cruces a Jesús (vs. 39-43). Es la secuencia más larga. Inicialmente corre paralela a la de las autoridades y los soldados. La actitud del primero de los malhechores es calificada de insultante. Como las autoridades, también él cuestiona a Jesús como Mesías. Pero el signo de las actitudes se rompe con el segundo de los malhechores. Tras reconocer la justicia de su castigo y la injusticia del de Jesús, se dirige a éste solicitando un recuerdo cuando llegue a su reino. Las palabras de Jesús cierran el texto: Hoy estarás conmigo en el paraíso.

Comentario. Estas palabras cierran no sólo el texto de hoy, sino un ciclo litúrgico que ha tenido en Lucas al guía y al escritor. Lucas, en efecto, nos ha ido llevando y haciendo descubrir a lo largo del año valores y actitudes del Reino de Dios. Lo ha hecho en gran parte desde los marginados, los etiquetados, los desechados. Pastores, mujeres, hijos pródigos, publicanos, prostitutas, samaritanos. Ellos han sido artífices de los hechos que se han verificado entre nosotros (cfr. Lc. 1, 1). Un día cualquiera de su vida se encontraban con Jesús. Este no los enjuiciaba ni los sermoneaba. Sencillamente estaba al lado de ellos. Pero algo descubrían en él que los impulsaba al cambio. Y por propia iniciativa salían de su desafortunada vida para vivir la de Jesús, la de su reino.

Hoy volvemos a encontrar a uno de ellos, probablemente el caso más clamoroso de marginación por lo legal de la misma. ¡También en esta ocasión se encuentra Jesús al lado de él! El encuentro lo ha patrocinado y hecho posible la Ley del Estado, la misma para ambos malhechores. Pero el malhechor junto a Jesús grita lo injusto de esa ley en el caso de Jesús: "Este no ha hecho nada censurable". Pero es sólo el grito de un malhechor. ¿Qué había descubierto realmente en Jesús? Tampoco esta vez nos lo dice Lucas, pues, no es él un escritor de interioridades o de estudios psicológicos. Simplemente señala una situación que es una constante en su Evangelio: un desechado descubre a Jesús, algo en él que le impone, le impresiona, le cambia.

En la disparatada sucesión de presencias que Lucas ha descrito nadie se ha tomado en serio que Jesús sea rey. Sólo este marginado lo hace. Y Jesús, el increíble Jesús de Lucas, le sorprende con lo único que tiene: el paraíso, es decir, ese reino que la Ley del Estado, sus poderosos y fuertes con la pasividad del pueblo, no han permitido que fuera ya una realidad aquí. Pero tampoco a éstos le enjuicia Jesús (de nuevo el increíble Jesús de Lucas): "Padre, perdónalos, que no saben lo que se hacen".

Y así, entre poderosos y humildes (empleando los mismos términos de Lucas en el Magnificat, al comienzo de su obra), sigue esta historia nuestra de cristianos. Pero yo no sabría decir quién es poderoso y quién humilde, porque, en imagen de Papini, cada uno somos mitad ángel y mitad bestia. Si la fiesta de hoy confiere alas a este ángel nuestro, efectivamente es Cristo Rey.

Ángel Benito - Dabar 1986/57

 


 

2.- Texto. Pertenece a la meta del camino de Jesús. La escena se desarrolla en el lugar llamado la Calavera, donde Jesús y dos criminales han sido crucificados. En la descripción de la escena Lucas procede por acumulación de datos: el pueblo; a él se añaden las autoridades; a éstas, los soldados, y a éstos, por último, un letrero sobre la cabeza de Jesús. La traducción litúrgica no ha reflejado adecuadamente esta acumulación y gradación de datos. El conjunto resultante es un inmenso sarcasmo. ¡Valiente Mesías y Rey! La segunda parte del texto se desarrolla arriba, en las cruces. Tampoco allí reina el silencio, aunque en esta ocasión las palabras no sean irónicas, pues los dos criminales gritan desde su situación de condenados. Los dos, sin embargo, la vivencian de diferente manera: con despecho y amargura uno, con reconocimiento y esperanza el otro. Y así, en medio del griterío abajo y arriba, surge el único diálogo del texto sobre un malhechor y un rey. Por enésima vez en el Evangelio de Lucas un marginado (nadie lo es más que un condenado) se convierte en vehículo de enseñanza para el caminante cristiano.

Comentario. Manejada por el autor, la ironía que recorre toda la primera parte del texto expresa la pura verdad. Jesús es, en efecto, el Mesías y el Rey. Pero lo es en cuanto que está en la cruz. Es sin duda una verdad inesperada y, por eso mismo, escandalosa. El camino y los títulos de Jesús tienen estas cosas, a la vez que rompen esquemas y expectativas. Nos lo ha ido mostrando Lucas en los sucesivos domingos del tiempo ordinario; nos lo confirma en este solemne domingo regio.

Porque Jesús es rey no es tiempo ya de triunfalismo ni de discursos. Nos sigue costando entender esto. No seamos hipócritas: nos sigue costando. La cruz no son los sacrificios que uno se impone a sí mismo. Si así fuera, la cruz podría convertirse en el momento más refinado de orgullo. La cruz no se autoimpone. La realeza de Jesús es de difícil asimilación. Por su rudeza y crudeza, por un lado; por su sensibilidad para el otro y por su sencillez, por otro. De hecho, Lucas no parece hacerse muchas ilusiones sobre la asimilación de esta realeza, pues una vez más recurre a un marginado para darnos la gran lección. Hay últimos que son primeros, y primeros que son últimos. Son cosas de la realeza de Jesús.

Alberto Benito - Dabar/89/57

 


 

3.- Texto. Observación textual: la traducción litúrgica ha unido a pueblo y autoridades en las burlas a Jesús, siguiendo a los manuscritos de la familia koiné en contra de manuscritos más autorizados. En base a estos últimos hay que separar a pueblo y autoridades. El texto quedaría así: El pueblo lo presenciaba. Las autoridades, por su parte, hacían muecas... Jesús en la cruz, visto desde el pueblo, las autoridades judías, los soldados romanos, el letrero de la cruz, los otros dos ajusticiados. Todos dan su opinión sobre el hecho: el pueblo, desde el silencio; autoridades, soldados y letrero, desde la ironía; un ajusticiado, desde la rabia; el otro ajusticiado, desde la comprensión. Las intervenciones responden a esta pregunta: ¿Es Jesús Mesías-Rey?

Pre-texto. Salmo 21 (22) como modelo de inspiración literaria. En concreto, los vs. 7-8 del salmo para los vs. 35-36. A la luz de este salmo la presencia silenciosa del pueblo equivale a una valoración negativa sobre Jesús en la cruz. Mesías de Dios y Elegido: títulos de la cultura judía. Su equivalente en la cultura romana es Rey. Los tres títulos designan la misma realidad.

Sentido del texto. Hay una pregunta de fondo a la que, sin aparecer formulada explícitamente, van respondiendo todos, cada uno según la cultura de que proviene: ¿Es Jesús mesías-Rey? Seis intervenciones. Las cinco primeras: respuesta negativa. ¿Es que un ajusticiado puede ser el Mesías espectacular que añoraban los judíos o el Rey revolucionario que temían los romanos? Su final en la cruz muestra que Jesús había sido un pobre iluso. Cristo Rey, ¡qué ironía! Sólo la última intervención se decanta por el sí. Uno de los ajusticiados hace justicia al ajusticiado Jesús y descubre quién es. Cinco contra uno. Desalentador balance para el único verdadero reino. ¡Lástima que la insensatez humana haya desplazado el "jardín delicioso" (esto es lo que significa "paraíso") más allá de la muerte!

Dabar 1980/59

 


 

4.- -"A otros ha salvado; que se salve a sí mismo...": Al pie de la cruz, la ironía sarcástica de las autoridades y de la gente cae sobre el sufrimiento de Jesús. Y en medio de estos reproches insultantes, el evangelista tiene el coraje de colocar las proclamaciones de su realeza: "el Mesías de Dios, el Elegido", gritan; también los soldados: "Si eres tú el rey de los judíos"; y finalmente, el mismo letrero de la cruz: "Este es el rey de los judíos". Pero son proclamaciones desde la burla y la increencia. También se sitúa en este contexto la intervención de uno de los malhechores crucificados.

-"Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino": En contraste con los gritos de burla, Lucas aporta la actitud de uno de los condenados a la cruz juntamente con Jesús, "el buen ladrón". Esta proclama la realeza de Jesús desde la fe. Y notemos que ya no lo hace desde los términos del A.T. con el grito de "rey de los judíos" o de "Mesías", sino viendo en Jesús al portador del Reino.

Lc/23/43.-"Hoy estarás conmigo en el paraíso": El condenado ha confesado su culpa, ha aceptado el castigo y ha proclamado la fe. Recibe, ahora, el anuncio de su salvación. No es aquella salvación que esperaban las voces burlescas, una salvación terrenal, un milagro extravagante; se trata de una salvación muy distinta. Vale la pena recordar aquí el comentario de ·Bossuet: "Hoy, ¡qué rapidez; conmigo, ¡qué compañía!, en el paraíso, ¡qué descanso!". Es en Jesús en quien se realiza el hoy definitivo, el día de la salvación.

Joan Naspleda- Misa Dominical 1989/22


 

DOMINGO 34. JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

-I-

Una fiesta que mira al futuro

Estamos terminando el año litúrgico. El domingo que viene, con el Adviento, iniciaremos de nuevo ese proceso celebrativo que nos hace participar un año más de la gracia de la salvación.

Esta fiesta tan significativa con la que concluimos el Año, antes se celebraba el último domingo de octubre, desde el año 1925 en que la instituyó el papa Pío XI. Pero en la reforma de Pablo VI, el 1969, se trasladó, de muy buen acuerdo, al último domingo del año cristiano, el domingo 34 del Tiempo Ordinario.

Nuestra mirada a Jesús como Rey del Universo, ahora con un tono claramente escatológico, mirando al futuro de la historia, debe guiarse sobre todo por los textos de lecturas, oraciones y cantos, ayudando a todos a entrar en el gozoso y esperanzador misterio de esta fiesta, que nos invita a ver nuestra historia como un proceso del Reino que todavía no se manifiesta, pero que se está gestando y madurando hasta el final de los tiempos.

Terminamos hoy, además, la lectura que hemos hecho a lo largo de todo el año del evangelio de Lucas.

 

2 Samuel 5,1-3. Ungieron a David como rey de Israel

La historia de Israel tiene algunos reyes -no muchos- que se pueden considerar como figuras del que iba a ser Rey del Universo en los planes de Dios. Por eso hoy leemos el nombramiento de David como rey.

Los representantes de las tribus de Israel, el Reino del Norte -los del sur, Judá, ya le habían reconocido como sucesor de Saúl- van a rendirle pleitesía y le ungen como rey también de Israel, apoyándose en la voluntad de Dios, que había dicho: "tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel". Así David unió en un mismo Reino las tribus del Norte y las del Sur, siendo así rey de toda la Palestina de la época. Esta unión de los dos Reinos duró poco, porque después del reinado de su hijo Salomón, se volverían a dividir.

Como el centro tanto político como religioso de este reino ahora unido era Jerusalén -todavía sin el Templo- el salmo nos hace cantar: "qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor". Es un salmo que canta las alabanzas de Jerusalén, "ciudad bien compacta... en ella están los tribunales de justicia.

 

Colosenses 1,12-20. Nos ha trasladado al reino de su Hijo querido

Pablo es el mejor "teólogo" de la realeza de Cristo Jesús, en su carta a los de Colosas.

En este "himno cristológico" -que en Vísperas repetimos cada miércoles-se alegra Pablo de que Dios nos ha trasladado al "reino de su Hijo querido", y describe una magnífica lista de títulos de Jesús: imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura, porque todo fue creado por él y para él, anterior a todo y punto de consistencia de todo el cosmos, cabeza de su cuerpo que es la Iglesia, el primogénito de entre los muertos, el primero en todo...

En él reside toda la plenitud y, además, en él se ha realizado la reconciliación universal, por la sangre de su cruz. ¿Podemos pensar en un himno más apropiado a la fiesta de hoy?.

 

Lucas 23, 35-43. Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

Cada año, las lecturas de esta fiesta son diferentes. En este ciclo C, tomamos de Lucas, que ha sido nuestro "evangelista del año", una escena paradójica de la pasión de Jesús, cuando él está ya clavado en la cruz y algunos de los presentes -las autoridades y los guardias- se burlan de él: "si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Es expresivo el diálogo entre los dos ladrones que están crucificados junto a él: uno apostrofándole y otro defendiéndole. Este último escucha a continuación las mejores palabras que puede uno escuchar en el momento de morir: "te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso".

 

-II-

De David rey a Cristo Rey

En la 1ª lectura se nos presenta a David, reconocido y ungido como rey de todas las tribus, las de Judá y las de Israel, sucediendo así al problemático primer rey, Saúl, y dando inicio al reinado más recordado de la historia del pueblo elegido, cuya capital muy pronto establecería en Jerusalén.

David aparece hoy, por tanto, como figura del futuro Mesías. Si ya de él se puede decir: "tú serás el pastor de mi pueblo Israel", nosotros sabemos que esta realeza se cumple de un modo mucho más pleno y profundo en Cristo Jesús. Nos lo ha explicado con entusiasmo san Pablo, en el himno cristológico de la carta a los de Colosas: imagen de Dios, primogénito de todo el cosmos, cabeza de la Iglesia, el que tiene la plenitud de la vida. Nosotros nos alegramos de esta primacía de Cristo, porque nos toca de cerca: sabemos que Dios "nos ha trasladado al reino de su Hijo querido" y nos hace compartir con él las riquezas de su luz y de su libertad.

 

Mi reino no es de este mundo

La paradoja de un Rey clavado en la cruz nos recuerda lo que Jesús había dicho a Pilato: "mi reino no es de este mundo". Su reinado es, en verdad, especial.

Él tuvo que ir corrigiendo la idea de realeza y mesianismo que tenían sus discípulos. Cuando le quisieron nombrar rey, después de la multiplicación de los panes, se escapó. Él no había venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida por todos. Ahora está, por tanto, en la plenitud de su realeza porque está en la plenitud de su entrega. Ya toda su vida había sido entrega generosa. De él dijo Pedro que "pasó haciendo el bien": consolando, perdonando, curando, atendiendo, comunicando esperanza, dando testimonio de la verdad.

Esa es su realeza. No entendió su Reino como privilegio, no buscó poder político, ni prestigio social, ni fuerza militar, ni riquezas. Sus "credenciales" las proclamamos en el prefacio: "un reino eterno y universal, el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz". Nuestro Rey está clavado en la cruz, mostrándonos que sólo el amor y la entrega solidaria pueden salvar al mundo.

Sus seguidores -la comunidad eclesial y cada uno de nosotros- tendremos que aprender esta lección. Nuestra actitud no deberá ser de dominio, sino de servicio, no de prestigio político o económico, sino de diálogo humilde y comunicador de esperanza. Evangelizamos más a este mundo con nuestra entrega generosa que con nuestros discursos o en la ostentación de nuestras instituciones. En nosotros también debe cumplir lo de que "servir es reinar".

 

El buen ladrón, un buen maestro

Ante ese Rey que muere en la cruz, las reacciones de la gente son diversas: unos le miran desde lejos, otros han escapado por miedo, otros se burlan de él.

Pero hay una persona que cree en él: el buen ladrón. No sabrá de teologías, pero intuye que ese que muere a su lado es alguien especial: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". Ha creído en Jesús como Rey, a pesar de que le está viendo desangrarse en un momento de mínima credibilidad, ajusticiado en la cruz. Allí mismo está también la Madre, María, y unos pocos discípulos. Pero lo sorprendente es que el ladrón exprese así su fe, por lo que escucha de labios de Jesús lo que todos quisiéramos escuchar un día: "hoy estarás conmigo en el paraíso".

El ladrón nos enseña a mirar hacia ese Cristo con ojos profundos, inspirados por el Espíritu de Dios. Con la convicción de que ese Cristo Jesús nos está abriendo el camino del Reino y todos los que nos incorporemos a él estamos llamados a su mismo destino de vida y realeza. El primer Adán vio cómo se le cerraban las puertas del paraíso. El nuevo Adán, que está a punto de entrar en su nueva existencia pascual, abre las puertas del Paraíso al buen ladrón.

 

Dichosos los invitados al banquete de bodas del Reino

En el Padrenuestro pedimos siempre: "venga a nosotros tu reino". Hoy lo podemos rezar o cantar con mayor confianza. Porque creemos en Cristo, intentamos seguir su camino, superando a veces tentaciones de desánimo, seguros de que él quiere construir unos cielos nuevos y una tierra nueva, un Reino que -vale la pena repetir su descripción del prefacio- es un reino de verdad y de vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y paz. Ese es el futuro de nuestro camino por este mundo.

Y el alimento es la Eucaristía, el mismo Cristo, el Resucitado, que se nos da como fuerza para que sigamos su camino con perseverancia y alegría.

Cuando el sacerdote nos invita a acercarnos a la comunión, dice unas palabras que, en su versión latina, apuntan claramente, no sólo al Reino que Cristo nos ha preparado, sino a un banquete festivo, "dichosos los invitados a la cena de bodas del Cordero", de Cristo ("ad coenam Agni vocati sunt"). No se trata sólo de que estamos invitados a "esta mesa" de la Eucaristía, que ya es mucho, sino a lo que esta mesa prefigura: la mesa del banquete celestial, la mesa festiva de bodas, ya en el Reino definitivo.

Con razón pedimos a Dios en la poscomunión de hoy, después de recibir el alimento de la inmortalidad: "te pedimos, Señor, que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo, Rey del Universo, podamos vivir eternamente con él en el reino del cielo".

Aldazabal José, Domingos ciclo C

 

PROPUESTA DE CANTOS REY DEL UNIVERSO  2025 CICLO C –

(23 DE NOVIEMBRE 2025

 

01.- SALMO 98 ALELUYA EL SEÑOR ES NUESTRO REY (Miguel Manzano)

¡ALELUYA, ALELUYA!

EL SEÑOR ES NUESTRO REY.

¡ALELUYA, ALELUYA!

EL SEÑOR ES NUESTRO REY.

 

1.-Cantad al Señor un cántico nuevo

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su Santo brazo.

 

2.-El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

 

 3.- Los confines de la Tierra han contemplado

 la victoria de nuestro Dios.

 Aclamad al Señor, tierra entera:

 gritad, vitoread, tocad.

 

 4.- Tocad la cítara para el Señor,

 suenen los instrumentos;

 con clarines y al son de trompetas

 aclamad al Rey y Señor.

 

 5.- Retumbe el mar y cuanto contiene,

 la Tierra y cuantos la habitan;

 aplaudan los ríos,

 aclamen los montes,

al Señor que llega

para regir la Tierra.

 

02.- TU REINARAS

Tú reinarás, este es el grito

que ardiente exhalan nuestra fe

Tú reinarás, oh Rey Bendito

pues tú dijiste ¡Reinaré!

 

REINE JESÚS POR SIEMPRE

REINE SU CORAZÓN

EN NUESTRA PATRIA,

EN NUESTRO SUELO,

QUE ES DE MARÍA LA NACIÓN.

 

Tu reinarás, dulce esperanza,

que el alma llena de placer;

habrá por fin paz y bonanza,

felicidad habrá doquier

 

Tu reinarás en este suelo,

te prometemos nuestro amor,

Oh buen Jesús, danos consuelo

en este valle de dolor

 

Tú reinarás, Reina ya ahora,

en esta casa y población

ten compasión del que implora

y acude a ti en la aflicción.

 

Tú reinarás toda la vida

trabajaremos con gran fe

en realizar y ver cumplida

la gran promesa: ¡Reinaré!

 

03.- ACLAMAD AL SEÑOR (Joaquín Madurga)

Aclamad al Señor, con toda la tierra,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor con el universo,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor por su inmenso poder,

aleluya, aleluya.

 

ALELUYA, (Aleluya)

ALELUYA, (Aleluya)

ALELUYA. (Aleluya)

 

Aclamad al Señor, con todas las gentes,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor con todos los pueblos,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor por eterna bondad,

aleluya, aleluya.

 

Aclamad al Señor, en nuestra asamblea,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor en medio del Pueblo,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor porque grande es su amor,

aleluya, aleluya

 

04.- REY Y SACERDOTE (A.J. Pedro Martins)

Jesucristo haz de nosotros,

un pueblo sacerdotal

para Dios nuestro Padre.

A ÉL LA GLORIA Y EL PODER, POR LOS SIGLOS.

 

1.- Hoy te cantamos, oh Hijo predilecto del Padre,

hoy te alabamos, Ciencia eterna y Verbo de Dios.

Hoy te cantamos, Hijo de María Virgen,

hoy te alabamos, Cristo nuestro hermano y nuestro Salvador.

 

A ÉL LA GLORIA Y EL PODER, POR LOS SIGLOS.

 

2.- Hoy te cantamos, luz de esplendor eterno,

hoy te alabamos, Estrella de la mañana que anuncia el día.

Hoy te cantamos, Mesías esperado por los pobres,

hoy te alabamos, oh Cristo nuestro Rey y Príncipe de la paz.

 

3.- Hoy te cantamos, Cordero de la Pascua eterna,

hoy te alabamos, víctima inmolada por nuestros pecados.

Hoy te cantamos, Cristo salvador inmortal,

hoy te alabamos, por tu muerte y resurrección.

 

05.- PUEBLO DE REYES (Lucien Deiss)

PUEBLO DE REYES, ASAMBLEA SANTA,

PUEBLO SACERDOTAL, PUEBLO DE DIOS,

BENDICE A TU SEÑOR.

 

1.- Te cantamos a Ti, esplendor de la Gloria,

te alabamos, Estrella radiante que anuncia el día.

Te cantamos, oh Luz que iluminas nuestras sombras,

te alabamos, Antorcha de la nueva Jerusalén.

 

2.- Te cantamos mediador entre Dios y los hombres,

te alabamos, oh Ruta viviente del cielo.

Te cantamos, Sacerdote de la Nueva Alianza,

te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz.

 

3.- Te cantamos, Mesías que anunciaron los Profetas,

te alabamos, oh Hijo de Abraham e Hijo de David.

Te cantamos, Mesías esperado por los pobres,

te alabamos, oh Cristo nuestro Rey de humilde corazón.

 

06.- NOS PRESENTAMOS ANTE EL ALTAR (Néstor Jaén)

1.- Nos presentamos ante al altar,

para ofrecer y compartir,

lo que tenemos lo que esperamos,

pedazos del vivir.

A ti pedimos pueblos hermanos,

que el egoísmo, desunión,

para encontrarnos en el esfuerzo,

hacia la comunión.

 

A LOS GRANOS DEL PAN,

Y A LAS UVAS DEL VINO,

QUEREMOS ASOCIARNOS,

AL ANDAR EL CAMINO.

PARA QUE NOS TRANSFORMES,

EN TI SEÑOR JESÚS,

Y SEAMOS PARA EL MUNDO,

REFLEJOS DE TU LUZ.

 

 2.- Te presentamos nuestras familias,

las que nos dieron el amor,

y las que viven para ser signos,

de vida y comunión.

Te presentamos nuestras culturas,

notas de un inmenso cantar,

que, desde el fondo de sus riquezas,

luchan por la unidad.

 

 3.- Te presentamos nuestros contritos,

sed de justicia y libertad,

pueblos heridos de sus derechos,

en busca de la paz.

Te presentamos nuestras iglesias,

con sus carismas para amar,

con sus opciones y sus proyectos,

nueva a evangelizar.

 

07.- DIOS NOS DA SU PAN (Carmelo Erdozain)

Dios nos da su pan,

pan de eternidad;

en el convite del altar.

Él es mi manjar.

Él es mi manjar.

 

Él es mi maná,

el que se acerque al altar

viva en hermandad.

El Rey se hace mendigo, busca mi amor.

¡El Rey me invita a su mesa, qué gran honor!

Quiero ser digno de su amor,

quiero vivir en comunión.

La cena está preparada en el altar.

 

La cena es nuestra Pascua de libertad.

Como manjar Él se nos da,

él es el pan de eternidad.

 

08.- SALMO 72 TU REINO ES VIDA (Miguel Manzano)

TU REINO ES VIDA, TU REINO ES VERDAD;

TU REINO ES JUSTICIA, TU REINO ES PAZ;

TU REINO ES GRACIA, TU REINO ES AMOR:

VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR;

VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.

 

Dios mío, da tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud;

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

 

Que los montes traigan la paz,

que los collados traigan la justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

que socorra a los hijos del pobre;

que él defienda a los humildes del pueblo

y quebrante al explotador.

 

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

que baje como lluvia sobre el césped,

como rocío que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

 

Librará al pobre que suplica,

al afligido que no tiene protector;

se apiadará del humilde e indigente,

y salvará la vida de los pobres;

salvará de la violencia sus vidas,

pues su sangre es preciosa ante sus ojos.

 

Que su nombre sea eterno,

que su fama dure como el sol;

que sea bendición para los pueblos;

que las naciones los proclamen dichoso.

Bendito eternamente su nombre

 

09.- CRISTO NOS DA LA LIBERTAD (Carmelo Erdozain)

CRISTO NOS DA LA LIBERTAD,

CRISTO NOS DA LA SALVACIÓN,

CRISTO NOS DA LA ESPERANZA,

CRISTO NOS DA EL AMOR. (bis)

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontraré.

Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.

Dame, Señor, tu Palabra, oye, Señor, mi oración.

 

Cuando sepa perdonar a los demás, tendré perdón.

Cuando siga los caminos del amor, iré al Señor.

Dame, Señor, tu Palabra, oye, Señor, mi oración.

 

Cuando siembre la alegría y la amistad, vendrá el amor.

Cuando vaya en comunión con los demás, seré de Dios.

Dame, Señor, tu Palabra, oye, Señor, mi oración.

 

10.- VIVA CRISTO REY (JESED)

Un grito de guerra se escucha en la faz de la tierra y en todo lugar

Los prestos guerreros empuñan su espada y se enlistan para pelear

Para eso han sido entrenados, defenderán la verdad

Y no les será arrebatado el fuego que en su sangre está.

 

VIVA CRISTO REY, VIVA CRISTO REY

EL GRITO DE GUERRA QUE ENCIENDE LA TIERRA

VIVA CRISTO REY

NUESTRO SOBERANO SEÑOR

NUESTRO CAPITÁN Y CAMPEÓN

PELEAR POR ÉL ES TODO UN HONOR.

 

Sabemos que esta batalla no es fácil y muchos se acobardarán

Y bajo los dardos de nuestro enemigo, sin duda perecerán

Yo tendré mi espada en alto como la usa mi Señor

A Él nada lo ha derrotado, su fuerza es la de Dios.

 

VIVA CRISTO REY, VIVA CRISTO REY

EL GRITO DE GUERRA QUE ENCIENDE LA TIERRA

VIVA CRISTO REY

NUESTRO SOBERANO SEÑOR

NUESTRO CAPITÁN Y CAMPEÓN

PELEAR POR ÉL ES TODO UN HONOR.

 

No conocemos mayor alegría, no existe más honroso afán

Que, con mis hermanos, estar en la línea y juntos la vida entregar

A Él, que merece la gloria y nos reclutó por amor

Ante Él, la rodilla se dobla y se postra el corazón.

 

VIVA CRISTO REY, VIVA CRISTO REY

EL GRITO DE GUERRA QUE ENCIENDE LA TIERRA

VIVA CRISTO REY

NUESTRO SOBERANO SEÑOR

NUESTRO CAPITÁN Y CAMPEÓN

PELEAR POR ÉL ES TODO UN HONOR.

 

Viva Cristo Rey

El grito de guerra que enciende la tierra

Viva Cristo Rey

Nuestro soberano Señor

Nuestro capitán y campeón

Pelear por Él es todo un honor

 

11.- ANUNCIAREMOS TU REINO SEÑOR (Cristóbal Halfter)

ANUNCIAREMOS TU REINO, SEÑOR,

TU REINO, SEÑOR, TU REINO.

 

Reino de paz y justicia,

Reino de vida y verdad.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

Reino de amor y de gracia,

Reino que habita en nosotros.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

Reino que sufre violencia,

Reino que no es de este mundo.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

Reino que ya ha comenzado,

Reino que no tendrá fin.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

12.- MANOS ABIERTAS

QUÉ SUERTE ES TENER

UN CORAZÓN SIN PUERTAS,

QUÉ SUERTE ES TENER

LAS MANOS SIEMPRE ABIERTAS. (BIS).

 

Manos abiertas,

llenas de amor, las de María.

Manos abiertas,

ellas son nuestra luz y guía.

 

Manos abiertas,

para estrechar las de un amigo.

Manos abiertas,

para ayudar en el camino.

 

Manos abiertas,

para buscar un mundo nuevo.

Manos abiertas,

para un hacer, no para un sueño.