miércoles, 19 de noviembre de 2025

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO SOLEMNIDAD DE CRISTO REY - CICLO C - 23 NOVIEMBRE 2025

 ¿PUEDE JESUS SER NUESTRO REY?.


COMENTARIO

 

Estamos llegando al final del ciclo litúrgico C y que mejor que celebrando a Jesucristo, Rey del universo. La realeza de Cristo es un dato del evangelio, pero no es fácil ver qué es lo que aporta a nuestras vidas de hoy. ¿En qué sentido puede Jesús ser nuestro Rey?

Partamos de la noción de realeza: se caracteriza por su relación con la realidad política, o sea con un poder en la ida colectiva. Un rey era la felicidad o la desdicha de sus súbditos por su buena o mala política. ¿Tiene una política Jesús rey?

Algunos creen que en el evangelio pueden encontrarse todos los elementos para ella. Aplicándolos, tendríamos a Jesús como rey. En la práctica las cosas no han ido muy bien. A lo largo de toda la historia de la Iglesia a Jesucristo se le ha vinculado con regímenes conservadores o ideologías de izquierda. Pero para la mayoría de los cristianos, el evangelio no tiene nada que ver con la política ¿Jesús es rey? ¡Perfectamente! No se trata más que de los “corazones”, de una relación muy especial y muy privada con Jesús. Dejemos para “los otros” la política sucia y villana. Si las estructuras colectivas hacen desgraciados a muchos hermanos nuestros, nosotros cantaremos cánticos y haremos magníficas plegarias por la paz y el bienestar del mundo.

Como vemos, esquematizando las cosas en su más alto grado, se trata de dos tentaciones opuestas: vincular a Jesús a una política o llevarlo muy lejos de toda política. ¿Es posible salir de este dilema? Creo que si, en la medida en que nos dejemos empapar de las bienaventuranzas, que son la carta magna de la “política” de Jesús: “Más vale ser pobre que egoístamente rico y explotador de los pobres”. Los políticos se reirán de eso. Lógico. Pero también nos reímos nosotros cuando los políticos nos dicen que es posible que muchos hombres vivan juntos de una forma justa y feliz (tal es la definición de la política) sin cambiar los corazones.

Así es como Jesús será realmente nuestro rey. No sólo reinando en los corazones, sino en unos corazones cambiados. Es preciso que los cristianos tomen más conciencia de la importancia de las realidades colectivas, y por tanto de la política, para la felicidad de muchos, sobre todo de los pobres, de los indefensos.

Entonces es cuando el evangelio revela su fuerza social. No ofrece un régimen político ideal, pero critica sin cansancio todos los regímenes concretos. Forma hombres capaces de concebir mejores regímenes y sobre todo capaces de comprometerse.

Cuando los hombres superan sus problemas personales para intentar construir sobre las bienaventuranzas un mundo más fraternal, allí reina Jesucristo.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Ap 5, 12; 1, 6.

Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. A Él la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste recapitular todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del Universo, haz que la creación entera, liberada de la esclavitud, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin. Él, que vive y reina contigo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de Samuel 5, 1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebrón y le dijeron: “Hueso tuyo y carne tuya somos”.

Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel”». Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos lo ungieron como rey de Israel.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 121,1-2.4-5)

 

Vamos alegres a la casa del Señor.

 

Qué alegría cuando me dijeron: «¡Vamos a la casa del Señor!». Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R.

 

Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 12-20

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre, que los ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en Él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por Él y para Él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por Él y para Él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mc 11, 9-10

Aleluya. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el Reino que llega, el de nuestro padre David! Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 23, 35-43

En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si Él es el Mesías de Dios, el Elegido». Se burlaban de Él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había también por encima de Él un letrero: «Este es el rey de los judíos». Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». Pero el otro, respondndole e increpándolo, le decía: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino». Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Dirijamos, llenos de confianza, nuestras súplicas al Padre para que, Jesucristo rey de todas las criaturas del cielo y de la tierra, nos conceda benignamente lo que pedimos.

 

1.- Por el Papa León, los obispos y toda la comunidad de fieles, para que trabajen con empeño en la búsqueda de la paz y la reconciliación, basados en la Sangre de Jesucristo vertida en la Cruz. Roguemos al Señor.

 

2.- Para que la semilla del Evangelio llegue a todos los hombres y alcancen la salvación que viene de Jesucristo. Roguemos al Señor.

 

3.- Por todos nosotros, para que sepamos reconocer los frutos de este Año Jubilar de la Esperanza que llega a su fin. Roguemos al Señor.

 

4.- Para que los que hoy celebramos la solemnidad de Cristo Rey, participemos un día de la herencia del pueblo santo, en el reino de la luz. Roguemos al Señor.

 

Señor, Padre santo, que nos llamas a reinar contigo; escucha las oraciones de tu pueblo para que sigamos las huellas de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

RACION SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, el sacrificio de la reconciliación humana, pedimos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los dones de la paz y de la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Sal 28, 10-11

El Señor se sienta como Rey eterno, el Señor bendice a su pueblo con la paz.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Señor, que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo, Rey del Universo, podamos vivir eternamente con Él en el reino del cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 24: Dn 1, 1-6.8-20; Sal: Dn 3, 52.53.54.55.56; Lc 21, 1-4.

Martes 25: Dn 2, 31-45; Sal: Dn 3, 57.58.59.60. 61; Lc 21, 5-11.

Miércoles 26: Dn 5, 1-6. 13-14.16-17. 23-28; Sal: Dn 3, 63.64.65.66.67; Lc 21, 12-19.

Jueves 27: Dn 6, 12-28; Sal: Dn 3, 68.69.70.71.72.73.74; Lc 21, 20-28.

Viernes 28: Dn 7, 2-14; Sal: Dn 3, 75.76.77.78.79.80.81; Lc 21, 29-33.

Sábado 29: Dn 7, 15-27; Sal: Dn 3, 82.83.84.85.86.87.; Lc 21, 34-36.

Domingo 30: Is 2, 1-5; Sal 121, 1-2.4-5.6-7.8-9; Rm 13, 11-14; Mt 24, 37-44.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 23, 35-43

Par.: /Mt/27/39-43: /Mc/15/29-32

 

1.- Texto. Presupone una escena: tres malhechores ajusticiados. La cruz del centro es la de Jesús. El texto lo ha trabajado Lucas como una observación de la escena por distintos grupos de personas. Es una secuencia de actitudes ante Jesús sacrificado. En primer lugar, está el pueblo (v. 35a). La traducción litúrgica ha unido erróneamente la actitud del pueblo a la de las autoridades. El texto original dice escuetamente: "El pueblo, en pie, presenciaba la escena". Siguen las autoridades religiosas (v. 35b). Su actitud es calificada de comentario con sorna. Cuestionan a Jesús como el Enviado de Dios. En tercer lugar, Lucas hace pasar a los soldados romanos encargados de la ejecución (vv. 36-37). Su actitud es descrita como actuación burlona. Cuestionan a Jesús como rey. Lucas aprovecha este momento para dar cuenta del delito por el que Jesús ha sido condenado a muerte: "Este es el rey de los judíos" (v.38). Por última y cerrando la serie de presencias, Lucas se fija en los propios malhechores que flanquean desde sus cruces a Jesús (vs. 39-43). Es la secuencia más larga. Inicialmente corre paralela a la de las autoridades y los soldados. La actitud del primero de los malhechores es calificada de insultante. Como las autoridades, también él cuestiona a Jesús como Mesías. Pero el signo de las actitudes se rompe con el segundo de los malhechores. Tras reconocer la justicia de su castigo y la injusticia del de Jesús, se dirige a éste solicitando un recuerdo cuando llegue a su reino. Las palabras de Jesús cierran el texto: Hoy estarás conmigo en el paraíso.

Comentario. Estas palabras cierran no sólo el texto de hoy, sino un ciclo litúrgico que ha tenido en Lucas al guía y al escritor. Lucas, en efecto, nos ha ido llevando y haciendo descubrir a lo largo del año valores y actitudes del Reino de Dios. Lo ha hecho en gran parte desde los marginados, los etiquetados, los desechados. Pastores, mujeres, hijos pródigos, publicanos, prostitutas, samaritanos. Ellos han sido artífices de los hechos que se han verificado entre nosotros (cfr. Lc. 1, 1). Un día cualquiera de su vida se encontraban con Jesús. Este no los enjuiciaba ni los sermoneaba. Sencillamente estaba al lado de ellos. Pero algo descubrían en él que los impulsaba al cambio. Y por propia iniciativa salían de su desafortunada vida para vivir la de Jesús, la de su reino.

Hoy volvemos a encontrar a uno de ellos, probablemente el caso más clamoroso de marginación por lo legal de la misma. ¡También en esta ocasión se encuentra Jesús al lado de él! El encuentro lo ha patrocinado y hecho posible la Ley del Estado, la misma para ambos malhechores. Pero el malhechor junto a Jesús grita lo injusto de esa ley en el caso de Jesús: "Este no ha hecho nada censurable". Pero es sólo el grito de un malhechor. ¿Qué había descubierto realmente en Jesús? Tampoco esta vez nos lo dice Lucas, pues, no es él un escritor de interioridades o de estudios psicológicos. Simplemente señala una situación que es una constante en su Evangelio: un desechado descubre a Jesús, algo en él que le impone, le impresiona, le cambia.

En la disparatada sucesión de presencias que Lucas ha descrito nadie se ha tomado en serio que Jesús sea rey. Sólo este marginado lo hace. Y Jesús, el increíble Jesús de Lucas, le sorprende con lo único que tiene: el paraíso, es decir, ese reino que la Ley del Estado, sus poderosos y fuertes con la pasividad del pueblo, no han permitido que fuera ya una realidad aquí. Pero tampoco a éstos le enjuicia Jesús (de nuevo el increíble Jesús de Lucas): "Padre, perdónalos, que no saben lo que se hacen".

Y así, entre poderosos y humildes (empleando los mismos términos de Lucas en el Magnificat, al comienzo de su obra), sigue esta historia nuestra de cristianos. Pero yo no sabría decir quién es poderoso y quién humilde, porque, en imagen de Papini, cada uno somos mitad ángel y mitad bestia. Si la fiesta de hoy confiere alas a este ángel nuestro, efectivamente es Cristo Rey.

Ángel Benito - Dabar 1986/57

 


 

2.- Texto. Pertenece a la meta del camino de Jesús. La escena se desarrolla en el lugar llamado la Calavera, donde Jesús y dos criminales han sido crucificados. En la descripción de la escena Lucas procede por acumulación de datos: el pueblo; a él se añaden las autoridades; a éstas, los soldados, y a éstos, por último, un letrero sobre la cabeza de Jesús. La traducción litúrgica no ha reflejado adecuadamente esta acumulación y gradación de datos. El conjunto resultante es un inmenso sarcasmo. ¡Valiente Mesías y Rey! La segunda parte del texto se desarrolla arriba, en las cruces. Tampoco allí reina el silencio, aunque en esta ocasión las palabras no sean irónicas, pues los dos criminales gritan desde su situación de condenados. Los dos, sin embargo, la vivencian de diferente manera: con despecho y amargura uno, con reconocimiento y esperanza el otro. Y así, en medio del griterío abajo y arriba, surge el único diálogo del texto sobre un malhechor y un rey. Por enésima vez en el Evangelio de Lucas un marginado (nadie lo es más que un condenado) se convierte en vehículo de enseñanza para el caminante cristiano.

Comentario. Manejada por el autor, la ironía que recorre toda la primera parte del texto expresa la pura verdad. Jesús es, en efecto, el Mesías y el Rey. Pero lo es en cuanto que está en la cruz. Es sin duda una verdad inesperada y, por eso mismo, escandalosa. El camino y los títulos de Jesús tienen estas cosas, a la vez que rompen esquemas y expectativas. Nos lo ha ido mostrando Lucas en los sucesivos domingos del tiempo ordinario; nos lo confirma en este solemne domingo regio.

Porque Jesús es rey no es tiempo ya de triunfalismo ni de discursos. Nos sigue costando entender esto. No seamos hipócritas: nos sigue costando. La cruz no son los sacrificios que uno se impone a sí mismo. Si así fuera, la cruz podría convertirse en el momento más refinado de orgullo. La cruz no se autoimpone. La realeza de Jesús es de difícil asimilación. Por su rudeza y crudeza, por un lado; por su sensibilidad para el otro y por su sencillez, por otro. De hecho, Lucas no parece hacerse muchas ilusiones sobre la asimilación de esta realeza, pues una vez más recurre a un marginado para darnos la gran lección. Hay últimos que son primeros, y primeros que son últimos. Son cosas de la realeza de Jesús.

Alberto Benito - Dabar/89/57

 


 

3.- Texto. Observación textual: la traducción litúrgica ha unido a pueblo y autoridades en las burlas a Jesús, siguiendo a los manuscritos de la familia koiné en contra de manuscritos más autorizados. En base a estos últimos hay que separar a pueblo y autoridades. El texto quedaría así: El pueblo lo presenciaba. Las autoridades, por su parte, hacían muecas... Jesús en la cruz, visto desde el pueblo, las autoridades judías, los soldados romanos, el letrero de la cruz, los otros dos ajusticiados. Todos dan su opinión sobre el hecho: el pueblo, desde el silencio; autoridades, soldados y letrero, desde la ironía; un ajusticiado, desde la rabia; el otro ajusticiado, desde la comprensión. Las intervenciones responden a esta pregunta: ¿Es Jesús Mesías-Rey?

Pre-texto. Salmo 21 (22) como modelo de inspiración literaria. En concreto, los vs. 7-8 del salmo para los vs. 35-36. A la luz de este salmo la presencia silenciosa del pueblo equivale a una valoración negativa sobre Jesús en la cruz. Mesías de Dios y Elegido: títulos de la cultura judía. Su equivalente en la cultura romana es Rey. Los tres títulos designan la misma realidad.

Sentido del texto. Hay una pregunta de fondo a la que, sin aparecer formulada explícitamente, van respondiendo todos, cada uno según la cultura de que proviene: ¿Es Jesús mesías-Rey? Seis intervenciones. Las cinco primeras: respuesta negativa. ¿Es que un ajusticiado puede ser el Mesías espectacular que añoraban los judíos o el Rey revolucionario que temían los romanos? Su final en la cruz muestra que Jesús había sido un pobre iluso. Cristo Rey, ¡qué ironía! Sólo la última intervención se decanta por el sí. Uno de los ajusticiados hace justicia al ajusticiado Jesús y descubre quién es. Cinco contra uno. Desalentador balance para el único verdadero reino. ¡Lástima que la insensatez humana haya desplazado el "jardín delicioso" (esto es lo que significa "paraíso") más allá de la muerte!

Dabar 1980/59

 


 

4.- -"A otros ha salvado; que se salve a sí mismo...": Al pie de la cruz, la ironía sarcástica de las autoridades y de la gente cae sobre el sufrimiento de Jesús. Y en medio de estos reproches insultantes, el evangelista tiene el coraje de colocar las proclamaciones de su realeza: "el Mesías de Dios, el Elegido", gritan; también los soldados: "Si eres tú el rey de los judíos"; y finalmente, el mismo letrero de la cruz: "Este es el rey de los judíos". Pero son proclamaciones desde la burla y la increencia. También se sitúa en este contexto la intervención de uno de los malhechores crucificados.

-"Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino": En contraste con los gritos de burla, Lucas aporta la actitud de uno de los condenados a la cruz juntamente con Jesús, "el buen ladrón". Esta proclama la realeza de Jesús desde la fe. Y notemos que ya no lo hace desde los términos del A.T. con el grito de "rey de los judíos" o de "Mesías", sino viendo en Jesús al portador del Reino.

Lc/23/43.-"Hoy estarás conmigo en el paraíso": El condenado ha confesado su culpa, ha aceptado el castigo y ha proclamado la fe. Recibe, ahora, el anuncio de su salvación. No es aquella salvación que esperaban las voces burlescas, una salvación terrenal, un milagro extravagante; se trata de una salvación muy distinta. Vale la pena recordar aquí el comentario de ·Bossuet: "Hoy, ¡qué rapidez; conmigo, ¡qué compañía!, en el paraíso, ¡qué descanso!". Es en Jesús en quien se realiza el hoy definitivo, el día de la salvación.

Joan Naspleda- Misa Dominical 1989/22


 

DOMINGO 34. JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

-I-

Una fiesta que mira al futuro

Estamos terminando el año litúrgico. El domingo que viene, con el Adviento, iniciaremos de nuevo ese proceso celebrativo que nos hace participar un año más de la gracia de la salvación.

Esta fiesta tan significativa con la que concluimos el Año, antes se celebraba el último domingo de octubre, desde el año 1925 en que la instituyó el papa Pío XI. Pero en la reforma de Pablo VI, el 1969, se trasladó, de muy buen acuerdo, al último domingo del año cristiano, el domingo 34 del Tiempo Ordinario.

Nuestra mirada a Jesús como Rey del Universo, ahora con un tono claramente escatológico, mirando al futuro de la historia, debe guiarse sobre todo por los textos de lecturas, oraciones y cantos, ayudando a todos a entrar en el gozoso y esperanzador misterio de esta fiesta, que nos invita a ver nuestra historia como un proceso del Reino que todavía no se manifiesta, pero que se está gestando y madurando hasta el final de los tiempos.

Terminamos hoy, además, la lectura que hemos hecho a lo largo de todo el año del evangelio de Lucas.

 

2 Samuel 5,1-3. Ungieron a David como rey de Israel

La historia de Israel tiene algunos reyes -no muchos- que se pueden considerar como figuras del que iba a ser Rey del Universo en los planes de Dios. Por eso hoy leemos el nombramiento de David como rey.

Los representantes de las tribus de Israel, el Reino del Norte -los del sur, Judá, ya le habían reconocido como sucesor de Saúl- van a rendirle pleitesía y le ungen como rey también de Israel, apoyándose en la voluntad de Dios, que había dicho: "tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel". Así David unió en un mismo Reino las tribus del Norte y las del Sur, siendo así rey de toda la Palestina de la época. Esta unión de los dos Reinos duró poco, porque después del reinado de su hijo Salomón, se volverían a dividir.

Como el centro tanto político como religioso de este reino ahora unido era Jerusalén -todavía sin el Templo- el salmo nos hace cantar: "qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor". Es un salmo que canta las alabanzas de Jerusalén, "ciudad bien compacta... en ella están los tribunales de justicia.

 

Colosenses 1,12-20. Nos ha trasladado al reino de su Hijo querido

Pablo es el mejor "teólogo" de la realeza de Cristo Jesús, en su carta a los de Colosas.

En este "himno cristológico" -que en Vísperas repetimos cada miércoles-se alegra Pablo de que Dios nos ha trasladado al "reino de su Hijo querido", y describe una magnífica lista de títulos de Jesús: imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura, porque todo fue creado por él y para él, anterior a todo y punto de consistencia de todo el cosmos, cabeza de su cuerpo que es la Iglesia, el primogénito de entre los muertos, el primero en todo...

En él reside toda la plenitud y, además, en él se ha realizado la reconciliación universal, por la sangre de su cruz. ¿Podemos pensar en un himno más apropiado a la fiesta de hoy?.

 

Lucas 23, 35-43. Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

Cada año, las lecturas de esta fiesta son diferentes. En este ciclo C, tomamos de Lucas, que ha sido nuestro "evangelista del año", una escena paradójica de la pasión de Jesús, cuando él está ya clavado en la cruz y algunos de los presentes -las autoridades y los guardias- se burlan de él: "si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Es expresivo el diálogo entre los dos ladrones que están crucificados junto a él: uno apostrofándole y otro defendiéndole. Este último escucha a continuación las mejores palabras que puede uno escuchar en el momento de morir: "te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso".

 

-II-

De David rey a Cristo Rey

En la 1ª lectura se nos presenta a David, reconocido y ungido como rey de todas las tribus, las de Judá y las de Israel, sucediendo así al problemático primer rey, Saúl, y dando inicio al reinado más recordado de la historia del pueblo elegido, cuya capital muy pronto establecería en Jerusalén.

David aparece hoy, por tanto, como figura del futuro Mesías. Si ya de él se puede decir: "tú serás el pastor de mi pueblo Israel", nosotros sabemos que esta realeza se cumple de un modo mucho más pleno y profundo en Cristo Jesús. Nos lo ha explicado con entusiasmo san Pablo, en el himno cristológico de la carta a los de Colosas: imagen de Dios, primogénito de todo el cosmos, cabeza de la Iglesia, el que tiene la plenitud de la vida. Nosotros nos alegramos de esta primacía de Cristo, porque nos toca de cerca: sabemos que Dios "nos ha trasladado al reino de su Hijo querido" y nos hace compartir con él las riquezas de su luz y de su libertad.

 

Mi reino no es de este mundo

La paradoja de un Rey clavado en la cruz nos recuerda lo que Jesús había dicho a Pilato: "mi reino no es de este mundo". Su reinado es, en verdad, especial.

Él tuvo que ir corrigiendo la idea de realeza y mesianismo que tenían sus discípulos. Cuando le quisieron nombrar rey, después de la multiplicación de los panes, se escapó. Él no había venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida por todos. Ahora está, por tanto, en la plenitud de su realeza porque está en la plenitud de su entrega. Ya toda su vida había sido entrega generosa. De él dijo Pedro que "pasó haciendo el bien": consolando, perdonando, curando, atendiendo, comunicando esperanza, dando testimonio de la verdad.

Esa es su realeza. No entendió su Reino como privilegio, no buscó poder político, ni prestigio social, ni fuerza militar, ni riquezas. Sus "credenciales" las proclamamos en el prefacio: "un reino eterno y universal, el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz". Nuestro Rey está clavado en la cruz, mostrándonos que sólo el amor y la entrega solidaria pueden salvar al mundo.

Sus seguidores -la comunidad eclesial y cada uno de nosotros- tendremos que aprender esta lección. Nuestra actitud no deberá ser de dominio, sino de servicio, no de prestigio político o económico, sino de diálogo humilde y comunicador de esperanza. Evangelizamos más a este mundo con nuestra entrega generosa que con nuestros discursos o en la ostentación de nuestras instituciones. En nosotros también debe cumplir lo de que "servir es reinar".

 

El buen ladrón, un buen maestro

Ante ese Rey que muere en la cruz, las reacciones de la gente son diversas: unos le miran desde lejos, otros han escapado por miedo, otros se burlan de él.

Pero hay una persona que cree en él: el buen ladrón. No sabrá de teologías, pero intuye que ese que muere a su lado es alguien especial: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". Ha creído en Jesús como Rey, a pesar de que le está viendo desangrarse en un momento de mínima credibilidad, ajusticiado en la cruz. Allí mismo está también la Madre, María, y unos pocos discípulos. Pero lo sorprendente es que el ladrón exprese así su fe, por lo que escucha de labios de Jesús lo que todos quisiéramos escuchar un día: "hoy estarás conmigo en el paraíso".

El ladrón nos enseña a mirar hacia ese Cristo con ojos profundos, inspirados por el Espíritu de Dios. Con la convicción de que ese Cristo Jesús nos está abriendo el camino del Reino y todos los que nos incorporemos a él estamos llamados a su mismo destino de vida y realeza. El primer Adán vio cómo se le cerraban las puertas del paraíso. El nuevo Adán, que está a punto de entrar en su nueva existencia pascual, abre las puertas del Paraíso al buen ladrón.

 

Dichosos los invitados al banquete de bodas del Reino

En el Padrenuestro pedimos siempre: "venga a nosotros tu reino". Hoy lo podemos rezar o cantar con mayor confianza. Porque creemos en Cristo, intentamos seguir su camino, superando a veces tentaciones de desánimo, seguros de que él quiere construir unos cielos nuevos y una tierra nueva, un Reino que -vale la pena repetir su descripción del prefacio- es un reino de verdad y de vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y paz. Ese es el futuro de nuestro camino por este mundo.

Y el alimento es la Eucaristía, el mismo Cristo, el Resucitado, que se nos da como fuerza para que sigamos su camino con perseverancia y alegría.

Cuando el sacerdote nos invita a acercarnos a la comunión, dice unas palabras que, en su versión latina, apuntan claramente, no sólo al Reino que Cristo nos ha preparado, sino a un banquete festivo, "dichosos los invitados a la cena de bodas del Cordero", de Cristo ("ad coenam Agni vocati sunt"). No se trata sólo de que estamos invitados a "esta mesa" de la Eucaristía, que ya es mucho, sino a lo que esta mesa prefigura: la mesa del banquete celestial, la mesa festiva de bodas, ya en el Reino definitivo.

Con razón pedimos a Dios en la poscomunión de hoy, después de recibir el alimento de la inmortalidad: "te pedimos, Señor, que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo, Rey del Universo, podamos vivir eternamente con él en el reino del cielo".

Aldazabal José, Domingos ciclo C

 

PROPUESTA DE CANTOS REY DEL UNIVERSO  2025 CICLO C –

(23 DE NOVIEMBRE 2025

 

01.- SALMO 98 ALELUYA EL SEÑOR ES NUESTRO REY (Miguel Manzano)

¡ALELUYA, ALELUYA!

EL SEÑOR ES NUESTRO REY.

¡ALELUYA, ALELUYA!

EL SEÑOR ES NUESTRO REY.

 

1.-Cantad al Señor un cántico nuevo

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su Santo brazo.

 

2.-El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

 

 3.- Los confines de la Tierra han contemplado

 la victoria de nuestro Dios.

 Aclamad al Señor, tierra entera:

 gritad, vitoread, tocad.

 

 4.- Tocad la cítara para el Señor,

 suenen los instrumentos;

 con clarines y al son de trompetas

 aclamad al Rey y Señor.

 

 5.- Retumbe el mar y cuanto contiene,

 la Tierra y cuantos la habitan;

 aplaudan los ríos,

 aclamen los montes,

al Señor que llega

para regir la Tierra.

 

02.- TU REINARAS

Tú reinarás, este es el grito

que ardiente exhalan nuestra fe

Tú reinarás, oh Rey Bendito

pues tú dijiste ¡Reinaré!

 

REINE JESÚS POR SIEMPRE

REINE SU CORAZÓN

EN NUESTRA PATRIA,

EN NUESTRO SUELO,

QUE ES DE MARÍA LA NACIÓN.

 

Tu reinarás, dulce esperanza,

que el alma llena de placer;

habrá por fin paz y bonanza,

felicidad habrá doquier

 

Tu reinarás en este suelo,

te prometemos nuestro amor,

Oh buen Jesús, danos consuelo

en este valle de dolor

 

Tú reinarás, Reina ya ahora,

en esta casa y población

ten compasión del que implora

y acude a ti en la aflicción.

 

Tú reinarás toda la vida

trabajaremos con gran fe

en realizar y ver cumplida

la gran promesa: ¡Reinaré!

 

03.- ACLAMAD AL SEÑOR (Joaquín Madurga)

Aclamad al Señor, con toda la tierra,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor con el universo,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor por su inmenso poder,

aleluya, aleluya.

 

ALELUYA, (Aleluya)

ALELUYA, (Aleluya)

ALELUYA. (Aleluya)

 

Aclamad al Señor, con todas las gentes,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor con todos los pueblos,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor por eterna bondad,

aleluya, aleluya.

 

Aclamad al Señor, en nuestra asamblea,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor en medio del Pueblo,

aleluya, aleluya.

Aclamad al Señor porque grande es su amor,

aleluya, aleluya

 

04.- REY Y SACERDOTE (A.J. Pedro Martins)

Jesucristo haz de nosotros,

un pueblo sacerdotal

para Dios nuestro Padre.

A ÉL LA GLORIA Y EL PODER, POR LOS SIGLOS.

 

1.- Hoy te cantamos, oh Hijo predilecto del Padre,

hoy te alabamos, Ciencia eterna y Verbo de Dios.

Hoy te cantamos, Hijo de María Virgen,

hoy te alabamos, Cristo nuestro hermano y nuestro Salvador.

 

A ÉL LA GLORIA Y EL PODER, POR LOS SIGLOS.

 

2.- Hoy te cantamos, luz de esplendor eterno,

hoy te alabamos, Estrella de la mañana que anuncia el día.

Hoy te cantamos, Mesías esperado por los pobres,

hoy te alabamos, oh Cristo nuestro Rey y Príncipe de la paz.

 

3.- Hoy te cantamos, Cordero de la Pascua eterna,

hoy te alabamos, víctima inmolada por nuestros pecados.

Hoy te cantamos, Cristo salvador inmortal,

hoy te alabamos, por tu muerte y resurrección.

 

05.- PUEBLO DE REYES (Lucien Deiss)

PUEBLO DE REYES, ASAMBLEA SANTA,

PUEBLO SACERDOTAL, PUEBLO DE DIOS,

BENDICE A TU SEÑOR.

 

1.- Te cantamos a Ti, esplendor de la Gloria,

te alabamos, Estrella radiante que anuncia el día.

Te cantamos, oh Luz que iluminas nuestras sombras,

te alabamos, Antorcha de la nueva Jerusalén.

 

2.- Te cantamos mediador entre Dios y los hombres,

te alabamos, oh Ruta viviente del cielo.

Te cantamos, Sacerdote de la Nueva Alianza,

te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz.

 

3.- Te cantamos, Mesías que anunciaron los Profetas,

te alabamos, oh Hijo de Abraham e Hijo de David.

Te cantamos, Mesías esperado por los pobres,

te alabamos, oh Cristo nuestro Rey de humilde corazón.

 

06.- NOS PRESENTAMOS ANTE EL ALTAR (Néstor Jaén)

1.- Nos presentamos ante al altar,

para ofrecer y compartir,

lo que tenemos lo que esperamos,

pedazos del vivir.

A ti pedimos pueblos hermanos,

que el egoísmo, desunión,

para encontrarnos en el esfuerzo,

hacia la comunión.

 

A LOS GRANOS DEL PAN,

Y A LAS UVAS DEL VINO,

QUEREMOS ASOCIARNOS,

AL ANDAR EL CAMINO.

PARA QUE NOS TRANSFORMES,

EN TI SEÑOR JESÚS,

Y SEAMOS PARA EL MUNDO,

REFLEJOS DE TU LUZ.

 

 2.- Te presentamos nuestras familias,

las que nos dieron el amor,

y las que viven para ser signos,

de vida y comunión.

Te presentamos nuestras culturas,

notas de un inmenso cantar,

que, desde el fondo de sus riquezas,

luchan por la unidad.

 

 3.- Te presentamos nuestros contritos,

sed de justicia y libertad,

pueblos heridos de sus derechos,

en busca de la paz.

Te presentamos nuestras iglesias,

con sus carismas para amar,

con sus opciones y sus proyectos,

nueva a evangelizar.

 

07.- DIOS NOS DA SU PAN (Carmelo Erdozain)

Dios nos da su pan,

pan de eternidad;

en el convite del altar.

Él es mi manjar.

Él es mi manjar.

 

Él es mi maná,

el que se acerque al altar

viva en hermandad.

El Rey se hace mendigo, busca mi amor.

¡El Rey me invita a su mesa, qué gran honor!

Quiero ser digno de su amor,

quiero vivir en comunión.

La cena está preparada en el altar.

 

La cena es nuestra Pascua de libertad.

Como manjar Él se nos da,

él es el pan de eternidad.

 

08.- SALMO 72 TU REINO ES VIDA (Miguel Manzano)

TU REINO ES VIDA, TU REINO ES VERDAD;

TU REINO ES JUSTICIA, TU REINO ES PAZ;

TU REINO ES GRACIA, TU REINO ES AMOR:

VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR;

VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR.

 

Dios mío, da tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud;

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

 

Que los montes traigan la paz,

que los collados traigan la justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

que socorra a los hijos del pobre;

que él defienda a los humildes del pueblo

y quebrante al explotador.

 

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

que baje como lluvia sobre el césped,

como rocío que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

 

Librará al pobre que suplica,

al afligido que no tiene protector;

se apiadará del humilde e indigente,

y salvará la vida de los pobres;

salvará de la violencia sus vidas,

pues su sangre es preciosa ante sus ojos.

 

Que su nombre sea eterno,

que su fama dure como el sol;

que sea bendición para los pueblos;

que las naciones los proclamen dichoso.

Bendito eternamente su nombre

 

09.- CRISTO NOS DA LA LIBERTAD (Carmelo Erdozain)

CRISTO NOS DA LA LIBERTAD,

CRISTO NOS DA LA SALVACIÓN,

CRISTO NOS DA LA ESPERANZA,

CRISTO NOS DA EL AMOR. (bis)

Cuando luche por la paz y la verdad, la encontraré.

Cuando cargue con la cruz de los demás, me salvaré.

Dame, Señor, tu Palabra, oye, Señor, mi oración.

 

Cuando sepa perdonar a los demás, tendré perdón.

Cuando siga los caminos del amor, iré al Señor.

Dame, Señor, tu Palabra, oye, Señor, mi oración.

 

Cuando siembre la alegría y la amistad, vendrá el amor.

Cuando vaya en comunión con los demás, seré de Dios.

Dame, Señor, tu Palabra, oye, Señor, mi oración.

 

10.- VIVA CRISTO REY (JESED)

Un grito de guerra se escucha en la faz de la tierra y en todo lugar

Los prestos guerreros empuñan su espada y se enlistan para pelear

Para eso han sido entrenados, defenderán la verdad

Y no les será arrebatado el fuego que en su sangre está.

 

VIVA CRISTO REY, VIVA CRISTO REY

EL GRITO DE GUERRA QUE ENCIENDE LA TIERRA

VIVA CRISTO REY

NUESTRO SOBERANO SEÑOR

NUESTRO CAPITÁN Y CAMPEÓN

PELEAR POR ÉL ES TODO UN HONOR.

 

Sabemos que esta batalla no es fácil y muchos se acobardarán

Y bajo los dardos de nuestro enemigo, sin duda perecerán

Yo tendré mi espada en alto como la usa mi Señor

A Él nada lo ha derrotado, su fuerza es la de Dios.

 

VIVA CRISTO REY, VIVA CRISTO REY

EL GRITO DE GUERRA QUE ENCIENDE LA TIERRA

VIVA CRISTO REY

NUESTRO SOBERANO SEÑOR

NUESTRO CAPITÁN Y CAMPEÓN

PELEAR POR ÉL ES TODO UN HONOR.

 

No conocemos mayor alegría, no existe más honroso afán

Que, con mis hermanos, estar en la línea y juntos la vida entregar

A Él, que merece la gloria y nos reclutó por amor

Ante Él, la rodilla se dobla y se postra el corazón.

 

VIVA CRISTO REY, VIVA CRISTO REY

EL GRITO DE GUERRA QUE ENCIENDE LA TIERRA

VIVA CRISTO REY

NUESTRO SOBERANO SEÑOR

NUESTRO CAPITÁN Y CAMPEÓN

PELEAR POR ÉL ES TODO UN HONOR.

 

Viva Cristo Rey

El grito de guerra que enciende la tierra

Viva Cristo Rey

Nuestro soberano Señor

Nuestro capitán y campeón

Pelear por Él es todo un honor

 

11.- ANUNCIAREMOS TU REINO SEÑOR (Cristóbal Halfter)

ANUNCIAREMOS TU REINO, SEÑOR,

TU REINO, SEÑOR, TU REINO.

 

Reino de paz y justicia,

Reino de vida y verdad.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

Reino de amor y de gracia,

Reino que habita en nosotros.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

Reino que sufre violencia,

Reino que no es de este mundo.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

Reino que ya ha comenzado,

Reino que no tendrá fin.

Tu Reino, Señor, tu Reino.

 

12.- MANOS ABIERTAS

QUÉ SUERTE ES TENER

UN CORAZÓN SIN PUERTAS,

QUÉ SUERTE ES TENER

LAS MANOS SIEMPRE ABIERTAS. (BIS).

 

Manos abiertas,

llenas de amor, las de María.

Manos abiertas,

ellas son nuestra luz y guía.

 

Manos abiertas,

para estrechar las de un amigo.

Manos abiertas,

para ayudar en el camino.

 

Manos abiertas,

para buscar un mundo nuevo.

Manos abiertas,

para un hacer, no para un sueño.