viernes, 17 de noviembre de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO CICLO A - 19 NOVIEMBRE 2017

PEREZA


ORACION COLECTA

Concédenos, Señor, tu ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio porque solo en el cumplimiento de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que siendo Dios vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Libro de los Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?, vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida.
Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre.
Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura; la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

SALMO RESPONSORIAL (127)

Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos!. Comerás del fruto de tu
trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos como renuevos de olivo alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6

Hermanos: En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitan que se escriba.
Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.
Pero ustedes, hermanos, no vivan en tinieblas para que ese día no se sorprenda como un ladrón, porque todos son hijos de la luz e hijos del día; no lo son de la noche ni de las tinieblas.
Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó.
[El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.]
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Su señor le dijo: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos, y dijo: Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos. Su señor le dijo: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu Señor.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.
El señor le respondió: Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo?. Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.]


La figura más significativa es la de este último administrador, el que recibe sólo un talento de plata y se lo guarda hasta la vuelta del dueño. Temiendo complicarse la vida, el administrador aquel debió pensar: "Si lo guardo y se lo devuelvo al dueño en cuanto vuelva, no podrá decirme nada; por el contrario, si negocio con él puede salirme mal".
Pero el dueño, al llegar, le llama "negligente y holgazán", y lo despide de su trabajo, porque lo que había que hacer no era guardar el dinero, sino arriesgarse y sacarle fruto. ¡Y pensar que el administrador había obrado así por prudencia, creyendo que aquello era lo más sensato que podía hacer para no perder el dinero! ¡Qué imprudente había sido, en realidad! Todo esto es más o menos lo que hacemos nosotros cuando decimos: "Yo estoy en paz con Dios porque no hago daño a nadie, porque no me meto con nadie, y voy a misa y rezo". (...).
No es eso lo que quiere Dios, no es eso lo que predica Jesucristo. Un cristiano no queda en paz con Dios porque no haga daño a nadie: actuar así es hacer lo que el administrador que se guarda su talento y no lo hace rendir. Un cristiano queda en paz con Dios cuando se esfuerza porque los dones que tiene sirvan para que avance la causa del Evangelio en el mundo, para que crezca un poco más en el mundo la esperanza, el amor, la fe.
Y ello, aunque suponga complicaciones, riesgos, errores. Porque si uno se queda encerrado sin preocuparse de nada, sin duda no se encontrará con ningún riesgo ni problema, pero al final Dios le llamará "negligente y holgazán", como al administrador del talento. Por el contrario, si uno quiere ser fiel, sin duda se encontrará con momentos poco claros, y se equivocará probablemente más de una vez. Pero Dios podrá decirle al final que ha sido fiel a lo que él quería: que los dones que él ofrece a los hombres den fruto.

PLEGARIA UNIVERSAL

Poniendo nuestra vida en las manos de Dios nuestro Padre, presentémosle las necesidades de la Iglesia y del mundo entero. A cada petición diremos: R.- ¡Ten piedad de tu pueblo, Señor!.

1.- Por el Papa Francisco y por toda la Iglesia que peregrina: para que sea un vínculo de unidad y de paz entre todos los que habitan la tierra. Oremos.

2.- Por nuestra Patria que sufre por la corrupción, la violencia, el miedo y la inseguridad: para que renazca entre nosotros la esperanza, la justicia y la paz.  Oremos.
3.- Por cuantos miran al futuro con temor: para que aprendan a esperar en Dios, en quien vivimos, no movemos y somos. Oremos. . Oremos.
4.- Por quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte: para que el Señor les dé el don de la conversión. . Oremos.

5.- Por nuestros difuntos: para que puedan contemplar el rostro del Señor en el país de los vivos. . Oremos.

6.- Por nosotros: para que la participación en la eucaristía dominical nos ayude a reconocer nuestros talentos personales y nos motive a ponerlos al servicio de los demás. . Oremos.

Señor y Dios nuestro, acoge nuestra oración confiada. Mantén nuestros ojos abiertos a tu presencia y a la vida y necesidades de nuestros hermanos. Y que los dones que nos has dado nos lleven a hacer tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor..

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Que estos dones traídos a tu altar nos obtengan de ti, Señor y Dios nuestro, la gracia de servirte con amor y la felicidad de tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, que nuestra participación en esta eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar como memorial suyo, nos una siempre con el vínculo de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor, Amen.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 20 : 2Mac 1, 10-15.41-43.54-57.62-64; Sal 118; Lc 18, 35-43.
Martes 21: 2Mac 6, 18-31; Sal 3; Lc 19, 1-10
Miércoles 22: 2Mac 7, 1.20-31; Sal 16; Lc 19, 11-28.
Jueves 23:   2Mac 2, 15-29; Sal 49; Lc 19, 41-44.
Viernes 24:   2Mac 4, 36-37.52-59; Sal: 1Cro 29, 10-13; Lc 19, 45-48.
Sábado 25: 2Mac 6, 1-13; Sal 9; Lc 20, 27-40.
Domingo 26: Ez 34, 11-12.15-17; Sal 22; 1Co 15, 20-26.28; Mt 25, 31-46.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 25. 14-30

1.- En cuanto a la parábola que leemos hoy (y siguiendo lo que dice C.H. Dodd en "Las parábolas del Reino", pág. 140-147), se puede intentar llegar a lo que esta parábola significaría en la situación real de la vida de JC. De este modo vemos que la parábola encuentra su centro de interés en el momento de rendir cuentas. Los dos primeros empleados han aumentado el capital y son alabados, mientras que el tercero, que creía que su cautela y honradez serían alabadas, se encuentra ante un duro vituperio.
Pero esta respuesta a su conducta no la recibe por ser demasiado miedoso y cobarde, sino por algo peor: el señor le había confiado su dinero para que lo hiciera fructificar, y él no ha cumplido con esta misión; es por lo tanto, un empleado inútil e infiel, no sólo un empleado miedoso.
En la situación en la que hablaba JC la aplicación era fácil. Los judíos piadosos buscaban su seguridad personal en la observancia de la Ley, con el fin de hacer méritos ante Dios, pero entre tanto, por su exclusivismo egoísta, la religión de Israel se convertía en una magnitud estéril: los pecadores, los gentiles, el pueblo sencillo, no se beneficiaban de la observancia farisaica de la Ley, y Dios no percibía intereses de su capital. Por ello, Israel será desposeído de lo que tiene, y se dará a un nuevo pueblo que, aceptando el riesgo que implica toda inversión, sea capaz de hacer fructificar los dones recibidos.
Esta aplicación inicial se transformó posteriormente, pasando la parábola a tener finalidad parenética, ilustrando la máxima "al que tiene se le dará": el que trabaja sus capacidades y su fe las aumenta; al que no las trabaja, se le degradan y las pierde. Y aún hay, finalmente, un tercer estadio de interpretación: la preocupación pasa entonces a la segunda venida de JC, que se ve representado en el retorno del dueño, y la parábola comprendida como imagen del juicio final: el empleado infiel será echado "fuera a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes".
J. Lligadas, Misa Dominical 1975/20



2.
En aquel tiempo el que recibía una prenda de otro, si la enterraba en el suelo, en un lugar seguro, quedaba libre de toda responsabilidad. Nuestro hombre no lo pensó dos veces: fue y se dio prisa en enterrar el dinero de su señor, que le quemaba las manos. Ahora ya puede sentirse tranquilo: ha cumplido. Cuando el señor se presente, ya irá a desenterrarlo y correrá a devolverlo: "Aquí tienes lo tuyo". Como quien se quita un peso de encima, mientras piensa: y ahora dejadme en paz y no me molestéis más.
J. Totosaus, Misa Dominical 1978/21



Las últimas palabras del domingo pasado eran una invitación a vivir con la mirada puesta en el futuro: "Velad porque no sabéis el día ni la hora". El texto de hoy enlaza con esta invitación por medio de una partícula explicativa que, por razones obvias, ha quedado fuera de la traducción litúrgica. Así pues el texto quiere insistir y ahondar en la invitación del domingo pasado. Lo hace por medio de una parábola. Es la historia imaginada de un hombre que marcha al extranjero y confía sus bienes a tres empleados. A su vuelta, pasado mucho tiempo, alaba la actividad llevada a cabo por dos de los empleados y recrimina la inactividad del tercero.
* Comentario.-Cuando el texto es una parábola, una tendencia bastante frecuente es interpretar ésta en sentido alegórico, es decir, atribuyendo a cada personaje y situación de la misma un significado concreto. Interpretación alegórica de la parábola de hoy sería la siguiente: el hombre que se marcha es Jesús subiendo al cielo. Los talentos, las capacidades que cada cristiano tiene.
La vuelta, la segunda venida de Jesús al final de los tiempos. El tiempo entre la marcha y la vuelta de Jesús, la historia humana.
El rendimiento de cuentas, el juicio final en el que cada uno deberá responder de las capacidades recibidas. El premio y el castigo, el cielo y el infierno.
La interpretación alegórica de las parábolas tiene varios inconvenientes: ruptura con el contexto literario, desmenuzamiento y falta de sentido unitario, pérdida de plasticidad y de evocación, ausencia de criterios uniformes de trasposición, subjetivismo. Demasiados inconvenientes. Vamos a evitar, pues, todos hablar de la parábola de hoy en términos alegóricos. En su lugar fijémonos en la impresión de conjunto dentro del contexto. Lo podemos sintetizar de la siguiente manera: el desconocimiento del día y de la hora no debe inducirnos a pensar que ese día y esa hora no existen.
Algo ha cambiado en la actitud de los cristianos del tiempo de Mateo respecto a la venida del Señor. Parecen quedar ya lejos el interés y la excitación de ánimos reflejados en la segunda carta que Pablo había escrito a los cristianos de la ciudad griega de Tesalónica. A estos cristianos Pablo les pedía que no perdieran el juicio ni vivieran en continua zozobra por lo que ellos consideraban inminente venida del Señor (cf. 2 T 2. 1-2). En tiempo de Mateo, la actitud parece haber pasado al extremo contrario: de la zozobra al desinterés e indiferencia. ¿La venida del Señor? ¿Una historia abierta al futuro de Dios y al encuentro con Él? A los cristianos del tiempo de Mateo éstas les debían parecer ya preguntas carentes de sentido y tal vez ridículas.
Pero si la zozobra que Pablo criticaba era mala, también lo es el otro extremo del péndulo anímico, probablemente también el nuestro en esta cuestión. Con la parábola de hoy Mateo quiere reavivar no la zozobra (esto queda para frustrados, personas que han perdido el tren de la vida, agoreros y fatalistas), sino la vigilancia, es decir, la actitud abierta al futuro de Dios y de nosotros con Él. Una vez más, la plástica y la crudeza de las imágenes (esto es una parábola) ayudan más que cien palabras a despertar esta actitud abierta o de vigilancia y que en la parábola se expresa como actividad económica. Jesús era un maravilloso maestro del lenguaje. No estropeemos su lenguaje lleno de garra ni lo entenebrezcamos con nuestras alegorías del miedo. Miremos sin más hacia fuera de nosotros y hacia adelante, hacia la línea del horizonte en que el Hombre (cada uno de nosotros) y Dios se funden en un abrazo. Es el día y la hora.
Alberto Benito, Dabar 1987/55



5.- Cada uno puede esconderlos de muchas maneras. Por ejemplo: cuando nos desentendemos de ellos; incluso creyendo, vivimos en realidad de espaldas a Dios, por nuestra cuenta y riesgo, procurando sólo lo que nos conviene. O cuando nuestra vida cristiana es superficial; realizamos el bien cuando nos es fácil, pero dejamos de lado lo que nos cuesta un esfuerzo, como nuestras verdaderas responsabilidades o lo que nos pide la caridad que debemos a los demás. Vivimos un cristianismo muy flojo.
O también cuando nuestra fe es demasiado rutinaria y nos limitamos a ir tirando, sin aprovechar toda la riqueza y la fuerza de los dones que Dios nos da para que -poco a poco y sencillamente- vayamos creciendo como hijos y nos vayamos asemejando a la imagen de su Hijo, Jesús. Cada uno de nosotros debe considerar con responsabilidad cómo trabaja los dones de Dios, es decir, si está respondiendo a lo que Dios espera de él.
J. Colomer, Misa Dominical 1987/21



6.- La parábola de los talentos, como la de las diez doncellas, de hace una semana, tiene un fuerte matiz escatológico, con insistencia en la tarea que cada uno recibe en este tiempo de espera de la venida del Señor.
El que va al extranjero es una persona importante que libremente, porque así lo quiere, confía sus bienes a los criados, de acuerdo con la capacidad de cada uno de ellos, puesto que los conoce en profundidad. Hasta la vuelta del Señor, los protagonistas son los sirvientes, que usan de modos distintos los bienes que se les confiaron: dos de ellos arriesgan lo que tienen y -sin que se diga cómo- consiguen duplicar los bienes, mientras que el tercero -con miedo de perderlo todo- guarda temerosamente lo que se le confió. El punto más importante de la parábola es la reprobación del tercero de los empleados, que viene preparada por las palabras del señor a los dos primeros: ambos reciben la misma alabanza, no por la cantidad de capital que han conseguido, sino porque los dos pusieron en juego los bienes confiados y los hicieron progresar, y el señor les dice que en esto consiste la fidelidad. La invitación hecha por su señor tiene resonancias de recompensa escatológica.
No ocurre así con el tercero de los empleados. Este excusa su falta de actividad en el respeto, el miedo y las exigencias de su amo; ni siquiera se atrevió a colocar el dinero en un banco. Se quedó con los brazos cruzados quizá porque creía que su señor regresaría pronto y se ocuparía personalmente de lo que era suyo. No ha tenido interés alguno en aumentar los bienes en que el señor le hizo participar gratuitamente.
¿A quién iba dirigida la parábola de Jesús? En general, a todos aquellos que ponen en primer lugar la propia seguridad y comodidad en lugar de buscar el crecimiento de los bienes del Señor. Concretamente, quizás a los que se consideraban guardianes de la Ley, muy preocupados para que ellos no faltasen en nada y por guardarla en toda su auténtica pureza y muy poco, en cambio, por buscar auténticos intereses de Aquel que se la confió. El tercer siervo es llamado "negligente y holgazán", en contraposición con los otros dos, que son fieles y cumplidores. De este modo nos vamos dando cuenta de que la espera debe ser en todo momento activa y responsable. El que hace fructificar el don recibido, recibe aún más, mientras que quien no da fruto alguno pierde incluso el primer don con que el señor lo había asociado a sí mismo. Este último empleado, finalmente, es sacado fuera y separado de la fiesta a la que han sido invitados los demás.
José Roca, Misa Dominical 1993/14


viernes, 10 de noviembre de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO CICLO A - 12 NOVIEMBRE 2017

“LLEGA EL ESPOSOS, SALGAN A RECIBIRLO!.”


ORACION COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso aparta de nosotros todos los males, para que bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Libro de la Sabiduría 6, 12-16

Radiante e inmarcesible es la sabiduría; fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan.
Se anticipa a darse a conocer a los que la desean. Quien temprano la busca no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada. Pensar en ella es prudencia consumada, y quien vela por ella, pronto se verá sin afanes.
Ella misma busca por todas partes a los que son dignos de ella; en los caminos se les muestra benévola y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

SALMO RESPONSORIAL (62)

Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agotada, sin agua. R.

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!. Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca y mis labios te alabarán jubilosos. R.

En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18

Hermanos: No queremos que ignoren la suerte de los difuntos para que no se aflijan como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él.
[Esto es lo que les decimos como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venida, no aventajaremos a los difuntos.
Pues él mismo, el Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar.
Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire.
Y así estaremos siempre con el Señor.
Consuélense, pues, mutuamente con estas palabras.]

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: —El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!».
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: «Dennos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.».
Pero las sensatas contestaron: «Por si acaso no hay bastante para ustedes y nosotras, mejor es que vayan a la tienda y se lo compren.».
Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: «Señor, señor, ábrenos.». Pero él respondió: «Les lo aseguro: no los conozco.». Por tanto, velen, porque no saben el día ni la hora.

COMENTARIO

Podemos imaginar a diez doncellas de honor con sus vestidos alegres, sus sonrisas, el novio algo serio, la novia radiante, pero, una palabra dura viene a deshacer los sueños: cinco de aquellas muchachas eran “necias”.
El proyector quedará fijo sobre ellas e irá detallando con crueldad su falta de sentido común. Inútil hacer preguntas sobre las cinco “sensatas” que se niegan brutalmente a compartir su aceite: no es ese el problema. Una parábola traza su camino sin preocuparse de los elementos que no casan.
Intentemos así ir directamente a la elección de ese aceite que escasea, ¿Qué falta corre el peligro de hacer de nosotros unos hombres necios?
El necio de la parábola es el cristiano que había partido bien, pero que no se ha fijado en las distancias, que cae de nuevo enseguida en su vida vulgar, poco evangélica.
Las cinco necias representan los alientos cortos, la gente desarmada ante las esperas y la duración del tiempo. Corren el peligro de verse asustadas ante el gripo repentino: “¡Qué llega el novio! Salgan a recibirlo.
Uno piensa sin embargo en ese encuentro final. Se sabe que para que tengan éxito hay que encontrar ya a Jesús aquí abajo, en la oración, en la eucarística, en el evangelio, en los sacramentos del hermano (Mt 25, 40). Pero todas esas cosas cuestan, y se dan  largas  sin  fin:  “Mañana  empezaré    en   serio”.   ¡Se cree  uno dueño  del  tiempo!.   Incluso   cuando durante un retiro, bajo  el  choc de  un acontecimiento o de un testimonio desconcertante, tenemos un fuerte encuentro con Jesucristo, no escuchamos bastante su advertencia urgente y casi ansiosa, ya que nos conoce muy bien: “¡Vigilen!” ¡Vigilen!. Que no saben el día ni la hora”.
¿Hay que pensar entonces tan sólo en esa hora? No, estar dispuesto ante el gran grito es vivir lo más intensamente posible lo que uno está viviendo.
La espiritualidad del presente”, o sea el bueno uso de la vida cotidiana, nos convierte en los mejores candidatos para el encuentro. Sentido evangélico del tiempo: el aceite para mañana se compra hoy.
Hay que tener valentía para vivir a pleno tiempo el evangelio, sea cual fuere la duración de ciertos períodos difíciles.
Si no...
Hay que llegar hasta el fondo de estas bodas tristes, aplastar las narices contra el portón cerrado, escuchar las palabras más duras todavía que aplastan toda esperanza: “No los conozco”.
El último día, Jesús no podrá reconocer más que a “los suyos” a los que hayan intentado ser una luz de evangelio sin descanso, reponiendo constantemente su provisión de aceite.
Si este tremendo “no les conozco” no impresiona tal como Jesús quiere que nos impresione, reflexionemos sobre los dos comportamientos, el de las sensatas y el de las necias. ¿Dónde está nuestra lámpara?.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, y pidamos que infunda su Espíritu en nosotros al presentarle nuestra oración:

1.- Para que conceda al Papa Francisco, a los sacerdotes y a todos los consagrados a él, el espíritu de las vírgenes prudentes, para estar siempre preparados a su venida. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios santifique a su pueblo, reafirme el compromiso y los propósitos de todos los que se dedican a la evangelización y fortalezca la fidelidad de los esposos. Roguemos al Señor.

3.- Para que los niños lleguen a la madurez de la fe, los convertidos perseveren, los catecúmenos se hagan dignos del bautismo y los no creyentes busquen y encuentren la verdad. Roguemos al Señor.

4.- Para que Dios venga en ayuda a través de cada uno de nosotros de los que padecen injusticias, desempleo, hambre, enfermedad. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los que estamos acá presentes, para que como las vírgenes prudentes, tengamos siempre encendida la lámpara de la fe, de la esperanza y de la caridad. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios de misericordia, las oraciones de tu familia y ayúdala, pues te reconoce como creador y como Padre. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira con bondad, Señor, los sacrificios que te presentamos, para que al celebrar la pasión de tu hijo en este sacramento, gocemos de sus frutos en nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados con esta eucaristía, te hacemos presente, Señor, nuestra acción de gracias, implorando de tu misericordia que el Espíritu Santo mantenga siempre vivo el amor a la verdad en quienes han recibido la fuerza de lo alto. Por Jesucristo nuestro Señor.


PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 13: Sb 1, 1-7; Sal 138; Lc 17, 1-6.
Martes 14:   Sb 2, 23—3,9; Sal 33; Lc 17, 7-10.
Miércoles 15:   Sb 6, 1-11; Sal 81; Lc 17, 11-19.
Jueves 16:   Sb 7, 22-8, 1; Sal 118; Lc 17, 20-25.
Viernes 17:   Sb 13, 1-9; Sal 18; Lc 17, 26-37.
Sábado 18: Sb 18, 14-16; 19, 6-9; Sal 104; Lc 18, 1-8.
Domingo 19:    Pr 31, 10-13.19-20-31; Sal 127; 1Ts 5, 1-6; Mt 25, 14-30.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 25, 1-13

1.- Comenzamos a leer hoy el cap. 25 de Mt, que terminaremos dentro de 15 días, en la solemnidad de Xto Rey. Para situar la parábola de hoy en su ambiente, citamos estas palabras de J. Jeremías: "Después de que el día se ha pasado en bailes y otras diversiones, tiene lugar la cena de la boda después de la caída de la noche. A la luz de las antorchas es conducida luego la novia a la casa del esposo. Finalmente un mensajero anuncia la llegada del esposo, que hasta entonces ha tenido que permanecer fuera de la casa; las mujeres dejan a la novia y van con antorchas al encuentro del esposo... La demora está ocasionada por el regateo sobre los regalos a los parientes más cercanos a la novia... El punto cumbre de las fiestas de la boda es la entrada del novio en la casa" (Las parábolas de Jesús, pag. 210-211). (...)
La mejor explicación de la actitud que se expresa con el hecho de velar nos la dan las dos parábolas restantes de Mt 25.: una vida de fidelidad al don recibido y de servicio a los demás, especialmente a los pequeños (cf. evangelio del próximo domingo y de Xto Rey). Dentro del ministerio de Jesús, la parábola debió tener una primera aplicación. Con él se ha hecho presente el Reino de Dios, él es el Esposo que invita a la fiesta de bodas y esto exige una respuesta personal antes de que se cierre la puerta. La comunidad de Mt y la Iglesia de todos los tiempos se sirve también de ella para reforzar su llamada -siempre urgente- a tomar una decisión ante Xto y a vivir de tal manera que se esté a punto de recibirle en cualquier momento y a recibirlo en cada hermano.
J. Roca, Misa Dominical 19/81/21



2. OMISIÓN.NEUTRALIDAD. EL TEÓRICO "NO HACER NADA MALO" ES TAMBIÉN UNA MANERA DE HACER EL MAL.ALGO ASÍ COMO EL NEGAR AUXILIO EN CARRETERA.
Las cinco jóvenes poco previsoras reciben una dura sentencia condenatoria sin haber hecho nada malo. Ni siquiera maltrataron a los criados, como el mayordomo infiel. Tropezamos aquí con el tema clásico de la omisión y la neutralidad. El teórico "no hacer nada malo" es también una manera de hacer el mal. Algo así como el negar auxilio en carretera. Es no dar de comer al hambriento, es no vestir al desnudo. La neutralidad no existe. Todos estamos siempre comprometidos. Lo importante es saber con qué o con quién.
Eucaristía 1990/52



3.  DIEZ VÍRGENES, NECIAS Y SENSATAS, IMAGEN DE LA IGLESIA ANTES DE LAS BODAS.
Los primeros cristianos han querido ver a la Iglesia-esposa en las diez vírgenes, tanto las prudentes como las necias, pues la Iglesia, antes que las bodas se celebren, está compuesta de buenos y pecadores; en este sentido esta parábola tiene mucha semejanza con la red que recoge toda clase de peces, buenos y menos buenos (Mt 13, 48), a la sala de banquetes donde se reúnen justos y pecadores (Mt 22. 10), al campo, donde crecen tanto la buena como la mala semilla (Mt 13. 24-30). La Iglesia es, pues, semejante a un cortejo de hombres que caminan hacia el Señor; de ellos, unos tienen encendidas las lámparas de su vigilancia, mientras que los restantes no se preocupan de alimentar su fe. Los primeros procuran vivir sin dispersar su atención en mil cosas fútiles, ya que han escogido a Cristo y ponen los medios necesarios para permanecer fieles a Él; los otros se contentan con una pertenencia al grupo de los creyentes puramente sociológica. La discriminación sólo se hará al término del periplo de la Iglesia sobre la tierra, en el día de las nupcias de Cristo con la humanidad que permanezca fiel.
Maertens-Frisque, Nueva Guía de la Asamblea Cristiana VII, Marova Madrid 1969.Pág. 251 s.



4.- La primera impresión que produce la lectura de la parábola de las vírgenes prudentes y necias es un interrogante: ¿qué pasaría si las prudentes hubieran prestado el aceite y todas tuvieran las lámparas encendidas?, ¿castigaría el Buen Dios a las que compartieron el aceite? Si Jesús quisiera decir eso que pensamos a primera vista habría que hablar de una contradicción y constatar inmediatamente que el mismo Jesús nos manda multitud de veces repartir nuestro aceite.
La conclusión es fácil: Jesús está hablando de alguna exigencia que no se puede resolver con aceite prestado. Tanto en el mundo de la fe como en el de la realidad humana hay multitud de valores que son ardua adquisición o no se tienen.
ACEITE/SB: El aceite y la lámpara encendida significan aquí algo personal e intransferible, que forma parte de la propia identidad, que está o no está en toda la biografía personal. Sin eso que aquí se significa, el hombre no es hombre, el hombre es irreconocible incluso para Dios: "no os conozco".
¿Qué significa tener aceite y tener lámparas encendidas? La liturgia sugiere una cierta identidad entre el aceite de la parábola y la Sabiduría (Sb 6. 13-17), y entre las lámparas apagadas y la aflicción desesperada ante la muerte (1 T 4. 13-17). Según esto, Dios no podría hacer nada por un hombre sin luz y sin esperanza, y esto no porque a Dios le falte misericordia, sino por la imposibilidad radical de poder llamar hombre a una vida sin luz y sin sentido.
Sólo nos queda una salida: o afirmamos que no hay hombres sin luz, aunque sea mínima, o aceptar que si nos faltara ese mínimo estaríamos inevitablemente excluidos de la fiesta del Padre. De vigilar esa seria posibilidad que pesa sobre cada uno de nosotros nos habla la liturgia de estos domingos.
¿Se puede ser optimista? Parece que sí; no por lo fácil que pueda parecer tener luz, sino porque Dios nos hizo heridos y marcados por ella. Lo leemos hoy: "La sabiduría se anticipa a darse a conocer a los que la desean...", "ella busca por todas partes a los que son dignos de ella".
Jaime Ceide, Abc/Diario, Domingo 11-11-90/Pág. 95



El texto responde a una concepción de la peripecia humana con final en sintonía divina. Se trata de una concepción GLOBAL de la historia, de su sentido y dirección. Como tal concepción global no se la puede reducir ni confundir con la muerte individual de las personas. El desconocimiento del día y de la hora no se refiere al hecho de nuestra muerte, de la que tampoco conocemos el momento. La venida del Hijo del hombre no tiene nada que ver con el día de nuestra muerte. Resulta, pues, totalmente desfasado interpretar la invitación a velar como una invitación a estar preparados para la muerte.
El texto no encierra tremendismos ni terrores, sino una concepción religiosa y positiva de la historia. El acontecer humano tiene sentido y se nos invita a vivir sabiendo que lo tiene. Por aquí va la invitación a velar.
El riesgo que hoy corremos, tal como lo empezaban a correr los contemporáneos de Mateo, es el pensar que el futuro divino se demora porque tal futuro no existe. Por aquí va uno de los problemas del hombre contemporáneo. De ahí su convulsivo aferramiento al goce del presente. El texto de hoy nos invita a salir de ese aferramiento limitante, estéril y falto de horizonte. El asunto es grave y ciertamente muy complejo. Pero el discípulo de Jesús debe caracterizarse, entre otras cosas, por vivir sabedor del horizonte que arranca en Dios.
Alberto Benito, Dabar/90/55



6.- La parábola es una llamada a nuestra responsabilidad. Precisamente porque sabemos que el Padre nos invita a la gran fiesta, no tenemos que dejarnos perder la "sabiduría radiante" que, como dice la 1a.lectura es "inmarcesible; fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan".
Esta celebración de hoy tiene que ensanchar nuestro corazón y ahondar nuestro gozo de sabernos llamados al gran banquete de bodas: ya estamos en la casa de la novia con las lámparas encendidas, pero aún no ha llegado el novio. Entretanto la Eucaristía tiene que multiplicar y renovar, cada domingo, el aceite de nuestras lámparas, la verdadera sabiduría, que es JC. Y al mismo tiempo tiene que ser una intimación y una llamada -que bien necesitamos- a la responsabilidad de nuestra vida cristiana.
Recordemos otra palabra de Jesús: "Que así resplandezca vuestra luz ante los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre del cielo" (Mt 5. 16). Es así como tenemos que esperar al Señor: encendidas las lámparas de nuestras buenas obras.
J. Totosaus, Misa Dominical 1978/20



7.- El hecho de que las sensatas no den parte de su aceite significa que la actitud que ellas representan no puede adquirirse sin preparación, sino que tiene su precio.
El hecho de que el Señor no les abra la puerta significa que las necias no pueden en realidad entrar en la sala del banquete; es algo parecido a lo que sucede con un profano en música, que no puede "entrar" en una sinfonía, sino que siempre se quedará fuera de ella, a pesar de lo que puedan desear los músicos (Mt 11, 17)


miércoles, 1 de noviembre de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXI TIEMPO ORDINARIO CICLO A - 5 NOVIEMBRE 2017

¿ERES TÚ MI HERMANO?
  

ORACION COLECTA

Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tu sfi8eles, concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Malaquías 1, 14b-2, 2b. 8-10

Yo soy el Rey soberano, dice el Señor de los Ejércitos; mi nombre es temido entre las naciones.
Y ahora les toca a ustedes, sacerdotes:
Si no obedecen y no se proponen dar la gloria a mi nombre, —dice el Señor de los Ejércitos— les enviaré mi maldición. Se apartan del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley, han invalidado mi alianza con Leví —dice el Señor de los Ejércitos.
Pues yo los haré despreciables y viles ante el pueblo, por no haber guardado mis caminos y porque se fijen en las personas al aplicar la ley.
¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos creó el mismo Señor?, ¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo profanando la alianza de nuestros padres?.

SALMO RESPONSORIAL (130)

Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad.  R.

Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. R.
Espere Israel en el Señor, ahora y por siempre. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 2, 7b-9. 13

Hermanos: Los tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos.
Les teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque se han ganado nuestro amor.
Recuerden, si no, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie proclamamos entre ustedes el Evangelio de Dios.
También, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir la Palabra de Dios, que les predicamos, la acogieron no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como Palabra de Dios, que permanece operante en ustedes los creyentes.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos 1ían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros; pero no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro».
Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno sólo es su maestro y todos ustedes son hermanos.
Y no llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su padre, el del cielo. No se dejen llamar jefes, porque uno solo es su Señor, Cristo. El primero entre ustedes será su servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

COMENTARIO

Jesús dirige la palabra a los discípulos y al pueblo para denunciar la conducta de escribas y fariseos y prevenirlos de su mala influencia. San Mateo, inmediatamente después del presente relato, recoge la invectiva que pronuncia Jesús directamente contra los escribas y fariseos (vv. 13-36). Los escribas y fariseos no se sentaron en la cátedra de Moisés por iniciativa propia sino llevada de su ambición. Pues ellos eran aceptados por Israel como maestros legítimos de la Ley, encargados de estudiarla y explicarla al pueblo. Por eso Jesús reconoce su magisterio y ordena al pueblo que cumpla con lo que ellos dicen. Claro, no todo lo que ellos dicen, ya que muchas cosas las dicen por su cuenta y no tienen que ver nada con la letra y el espíritu de la Ley de Dios. Los escribas y fariseos habían creado una avalancha legislativa en torno a la Ley para regularla hasta los más mínimos detalles. Esto constituía una carga insoportable que ni ellos mismos cumplían. Jesús denuncia la hipocresía de estos "maestros" que no ayudan en absoluto a llevar la carga que imponen a los demás indebidamente, y contrapone a esa carga innecesaria el "yugo suave y la carga ligera" del Evangelio.
La vanidad y el orgullo desmedido, el afán de aumentar su prestigio ante el pueblo, era el motivo de una serie de prácticas exteriores de estos escribas y fariseos. Acostumbraban a llevar sobre la frente y en el brazo izquierdo unos pergaminos enrollados y guardados en unas bolsas de cuero sujeto por medio de unas cintas y en los que estaban escritas palabras del Éxodo y del Deuteronomio. Colgaban del borde de su manto unas orlas que debían recordarles todos los preceptos de la Ley (cfr. Nm 13. 39). Se hacían llamar "rabí", es decir, "maestro mío"; un título que llegó a conferirse solemnemente. También se hacían llamar "padre" y "preceptores". Jesús critica todo ese interés en encumbrarse sobre los demás, pues uno es nuestro Padre y, todos, nuestros hermanos. La crítica de Jesús a letrados y fariseos alcanza literalmente a todo clericalismo e incluso al nivel social de nuestros días, cuyo deseo de prestigio y poder, presenta siempre los mismos síntomas. Reverendísimo padre y doctor, Señor alcalde, Señor presidente, mi general... títulos y filacterias que siempre estarán en la vanidad de todo ser humano...

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos al Señor que escucha nuestras oraciones y nos conceda el auxilio que necesitamos, diciendo: te lo pedimos Señor.

1.- Para que Dios derrame en su Iglesia el Espíritu y de piedad y fortaleza, que suscite numerosos y dignos ministros del altar. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios infunda en el corazón de los gobernantes la voluntad de promover el bien de sus conciudadanos, a fin de que reinen en el mundo l ajusticia y la igualdad. Roguemos al Señor.

3.- Para que el Señor fortalezca a los moribundos, los libres de las tentaciones y no permita que nosotros caigamos en manos del enemigo. Roguemos al Señor.

4. Para que Dios conceda a nuestros familiares y amigos al perdón de sus pecados, una vida prospera y el don de la caridad. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los que estamos aquí presentes, para que el Señor por su Palabra nos conceda ser sus discípulos y misioneros en medio de la adversidad. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras oraciones y haz que no nos limitemos a proclamar el evangelio, sino que lo vivamos también con nuestras obras, para ser así verdaderos discípulos de tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Que este sacrificio, Señor sea para ti una ofrenda pura y para nosotros una generosa efusión de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Te rogamos, Señor, que aumente en nosotros la acción de tu poder, para que, alimentados con estos sacramentos, tu gracia nos disponga a recibir las promesas con que los enriqueces. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 06: Rm 11, 29-36; Sal 68; Lc 14, 12-14.
Martes 07: Rm 12, 5-16ª; Sal 130; Lc 14, 15-24.
Miércoles 08: Rm 13, 8-19; Sal 111; Lc 14, 25-33.
Jueves 09:   Ez 47, 1-2.8-9.12; (1Co 3, 9c.11.16-17); Sal 45; Jn 2, 13-22.
Viernes 10: Rm 15, 12-21; Sal 97; Lc 16, 1-8.
Sábado 11: Rm 16, 3-9.16.22-27; Sal 144; Lc 16, 9-15.
Domingo 12:   Sb 6, 12-16; Sal 62; 1Ts 4, 13-18; Mt 25, 1-13.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 23. 1-12
Par: Mc 12, 38-40 Lc 20, 45-47

2.- -Texto. Tras cinco domingos consecutivos de confrontación con las dos principales corrientes religiosas judías, Mateo nos presenta hoy a Jesús atacando frontalmente a la más arraigada y popular de esas corrientes, la farisea. Para ello ha convocado al auditorio más amplio posible: a la muchedumbre y a los discípulos. Quiere resaltar así la importancia del ataque.
Este comienza con la constatación de una situación: la ocupación de la cátedra-de-Moisés por letrados y fariseos. La cátedra de Moisés no es ninguna expresión figurada, sino el nombre del mueble desde donde se explicaba la escritura en la sinagoga. La cátedra de Moisés es el lugar autorizado y autoritativo de información y de formación. El ataque es muy simple: desfase entre enseñanza y actuación. Haced lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen.
Tres situaciones ponen de manifiesto ese desfase: no hacer lo que se dice; imponer cargas sin ayudar a llevarlas; actuar para la galería. Esta tercera situación es, a su vez, explicada con unos ejemplos, cuatro en concreto: uso ostentoso de filacterias y flecos; presencia en lugares preferentes; afán de notoriedad; "titulitis".
Las filacterias eran trozo de piel o pergamino con textos de la Escritura, que se colocaban en la frente y en los brazos durante la oración. En la actualidad son una especie de chales de los que cuelgan unas tiras con textos escritos. Los flecos o franjas del manto se remontan a Núm. 15, 38-41 e iban cosidos con hilo violeta. Su finalidad era la de servir de recordatorio de los mandamientos del Señor.
El cuarto de los ejemplos, al que he denominado "titulitis", da pie a Mateo para desarrollar por contraposición el talante que debe reinar en el interior de la comunidad cristiana: fraternidad, servicio a los demás y sencillez.
-Comentario. En la dinámica que Mateo ha imprimido a su evangelio el texto de hoy se veía venir. Pero una vez más debemos guardarnos de ver en él una finalidad exclusivamente de reproducción de un conflicto de Jesús con sus contemporáneos religiosos. Los conflictos de Jesús están reproducidos primordialmente por su valor de ejemplaridad para el futuro. Las situaciones y casos denunciados son situaciones y casos de hoy, dentro de los ambientes religiosos, y en particular, los ambientes doctos, pues a éstos es a los que el texto ataca.
También hoy, por ejemplo, existe un gusto especial, aunque inconfesado, en ser llamado "doctor". De labios de sabios doctores eclesiásticos universitarios he escuchado personalmente el siguiente consejo: "lo importante es entrar". ¡Alguno de estos sabios es en la actualidad...! Es muy fácil ser como los letrados y fariseos contemporáneos de Jesús. Lo es hasta tal punto que casi resulta inevitable. De ahí la dificultad de llevar a la práctica el talante cristiano propugnado en la última parte del texto.
Cada uno de los términos de la trilogía cristiana propuesta aclara y depura el sentido del anterior. La fraternidad sólo es tal en la medida en que sea servicio y entrega; el servicio a su vez, sólo es auténtico en la medida en que se haga con espontánea sencillez. En la coyuntura actual el magisterio verbal no tiene nada que decir si no parte de la fraternidad del maestro a través de un arrimar el hombro con sencillez.
El texto de hoy remite inevitablemente a /Mt/11/25-30. En contraste con los maestros, encontramos en él el tipo de maestro y de guía que es Jesús. "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde. Mi yugo es llevadero y mi carga ligera". A diferencia de los expertos, Jesús es un guía que camina por delante con el yugo que impone. El experto instrumentaliza el saber desde un estar situado; Jesús adopta una posición vital, integradora de teoría y práctica.
A. Benito, Dabar 1990/54




3.- El discípulo de Jesús -porque es consciente de su debilidad y de la única y total soberanía de Dios y de su enviado JC- ha de evitar las grandes tentaciones que el Maestro denuncia en los fariseos: decir y no hacer; ser maestros insoportables de los demás, con ostentación; buscar el ser servido en lugar de servir.
Misa Dominical 1990/06




4.- Este pasaje sirve de preámbulo a las maldiciones de los escribas y de los fariseos (Mt 23, 12-32). Jesús presenta a sus adversarios ya desde el primer versículo: ocupan indebidamente la cátedra de Moisés, ya que la ley preveía que la enseñanza y la interpretación de la Palabra de Dios sería reservada solo a los sacerdotes (Dt 17, 8-12); 31, 9-10; Miq 3, 11: Mal 2, 7-10). Al usurpar esa función, los escribas han introducido un profundo y grave cambio en la religión, han sustituido la fe en la Palabra por un método intelectualista y la obediencia al designio de Dios por el juridicismo y la casuística. Al maldecir a los escribas, Cristo rechaza una religión tan humana.
Mateo es el único de los evangelistas que recoge las palabras reproducidas en los vv. 8-10. Unido al texto anterior por la palabra clave "Rabí", este pasaje está redactado conforme al ritmo ternario en el que se hace sucesivamente mención del "Maestro", del "Padre" y del "Doctor" (o, mejor, del "Director"). No son tanto esos títulos lo que Cristo condena como la religión de exégesis y de profesores que representan y afirma que no hay que acudir a profesores para conocer a Dios.
Los dos primeros versículos no son originales en este sitio (cf. Mt 20, 26). En este pasaje Cristo apunta a la hipocresía de los escribas y de los jefes de la sinagoga. Esta actitud consiste esencialmente en engañar a otro por medio de gestos religiosos o de prerrogativas sacrales indebidas. El hipócrita, en este caso, se atribuye honores que le hacen pasar por un representante de Dios (versículos 6-7), parece tributar un culto a Dios, pero no trata más que de darse importancia a sí mismo (v. 5) y las prácticas más religiosas son también despojadas de su significación ante el deseo exagerado de hacerse notar (cf. Mt 6, 2, 5, 16). Finalmente, el hipócrita pone su ciencia teológica al servicio de su egoísmo aprovechando su erudición casuística para escoger entre los preceptos los que le convienen y cargando a otro de mandamientos de los que se dispensa a sí mismo (v. 4; cf. Mt 23, 24-25).
El colmo es que los escribas hipócritas usurpan el lugar de Dios atribuyéndose un poder que no merecen (vv. 8-10; cf. Mt 15, 3-14). En lugar de conducir el corazón de cada cual al encuentro personal con Dios, en el plano íntimo de la decisión y de la libertad, hacen que toda la atención recaiga sobre los argumentos, las conclusiones y los reglamentos demasiado humanos para que puedan ser signos de Dios.
La hipocresía denunciada por Jesús continúa siendo una tentación a todo lo largo de la historia de la Iglesia.
Tentación sutil que se encuentra en los sacerdotes con relación a los laicos, pero sobre todo en los bautizados con relación a los demás hombres. El Evangelio de este día puede ayudarnos a superarla.
I/RD: Lo importante es que la Iglesia no se tome nunca como la realidad definitiva. La Iglesia es el anuncio de un Reino futuro, pero no es todavía este Reino. Por tanto, no puede situarse en el centro de su predicación porque a donde el mundo debe tender no es hacia ella, sino hacia el Reino. Con esta condición, la Iglesia no cargará a sus fieles con pesos insoportables, sino que estará en tensión hacia un futuro que hay que realizar. La Iglesia debe huir de toda vanidad, y sus responsables evitarán recurrir a los medios con que los hombres intentan espontáneamente llegar al poder: intrigas diplomáticas, influencias políticas, títulos honoríficos, etc.
La Iglesia debe saber en todo momento que está hecha para servir. Una Iglesia que olvida su propio pecado se hace automáticamente dura de corazón, imbuida de su propia justicia, anunciadora de infelicidad y de catástrofe; ya no merece ni la misericordia de Dios ni la confianza de los hombres y pueden aplicársele al pie de la letra las maldiciones dirigidas contra los escribas orgullosos. La Iglesia sabe, por el contrario, que la frontera del bien y del mal pasa por el corazón de cada uno de sus miembros, que su fe es crepuscular y que, de todas maneras, el perdón de Dios es lo único que mantiene su existencia.
Maertens-Frisque, Nueva Guía De La Asamblea Cristiana III, Marova Madrid 1969.Pág. 90s.




5. J/FARISEOS 
Hace notar un comentarista que "este capítulo vio la luz en una Iglesia todavía en discusión cerrada con los jefes del Judaísmo"; en una Iglesia de judeo-cristianos que pensaban todavía poder seguir la enseñanza de los escribas y la de los catequetas cristianos... Mateo, y este capítulo en particular, nos trae el eco de una discusión a punto de terminar en una ruptura definitiva entre el cristianismo naciente y el Judaísmo. Mateo, sin embargo, sigue concediendo que los fariseos y los escribas están sentados en la cátedra de Moisés y que su enseñanza hace autoridad (v. 23); lo que se les reprocha no es su doctrina, sino su hipocresía. La puntualización es justa, por más que parezca ligeramente optimista. Cuando Mateo pone la mano por última vez en su obra, la ruptura definitiva parece consumada.
El tono del evangelista, el contenido de las reflexiones que propone, provienen de la actitud de los fariseos para con los cristianos. Atribuyendo esta dureza a Jesús, poniendo en sus labios condenas que son una réplica a ataques desconocidos en su época y conocidos sólo en tiempos del evangelista, el autor crea un anacronismo, consecuencia de la libertad de que dan pruebas los evangelistas al transcribir el mensaje de Jesús. Pero el procedimiento, por infiel que sea a la historia, tiene un sentido: pone en claro la enseñanza de Jesús en lo relativo a ciertos comportamientos religiosos. Ilustrados en una determinada época por miembros del partido fariseo, tales procedimientos podrían serlo, en otra época -la nuestra- por otras gentes, por nosotros mismos quizá.
El anacronismo de Mateo es seguro. (Minoritarios y marginales en la sociedad palestina de aquel momento (el de Jesús), los fariseos, que no tomarán parte en el complot de los sumos sacerdotes contra Jesús, apenas son los oponentes habituales de este último como lo serán, después del 70, de las Iglesias judeo-cristianas, debido a la ortodoxia rabínica desde entonces en curso de instauración).
El conjunto de los evangelios no comparte la severidad del Jesús mateano para con los fariseos. Lucas es sin duda más fiel a la historia cuando presenta a Jesús recibido para comer en casa de Simón el Fariseo, con más cortesía tal vez que verdadera amistad (7, 36-50); recibido, asimismo, en casa de otro fariseo anónimo (11, 31) y todavía en casa de otro más (14,1); o también cuando recuerda a estos fariseos interesados en la enseñanza de Jesús (5, 17; 17, 20) y previniéndole de las maquinaciones de Herodes contra El (13, 21). Lo cual no evita las mofas de algunos con respecto al Maestro (16, 14), ni el enfado que suscita en ellos el comportamiento de Jesús (19, 39), ni la oposición que organiza aprisa contra EL un buen número de entre ellos (5, 21.30.33; 6, 2).
Jesús debió de fustigar sus interpretaciones de la Ley. Llenas de generosidad, de piedad profunda, estas interpretaciones se volvían torpemente rigoristas, inhumanas, más atentas a la letra que al sentido profundo, hasta el punto de conceder más importancia a la tradición de los comentaristas que al contenido obvio de la palabra de Dios. Además, Jesús debió de condenar la pretensión que en ellos hacía nacer la certeza de ser los únicos capaces de introducir en el conocimiento y en la práctica de la Ley. Hablan, a juzgar por el cuarto evangelista, de "ese populacho que no conoce la Ley" (7, 49).
A su vez, tras Jesús y siguiendo su propia ruta, Mateo levanta un acta de acusación contra los fariseos, basada en hechos contemporáneos, pero que desarrolla el fondo de las críticas que ya Jesús había formulado.
Mateo les reprocha su "decir y no hacer" (v. 3); el obligar a los demás dispensándose a sí mismos (v. 4); actuar para "hacerse notar" (v. 5). Critica en ellos el gusto por los primeros puestos y por los títulos -"Se crecen"-; la falsedad de su enseñanza (v. 13); el espíritu de lucro y ostentación (v. 14); la ignorancia de los verdaderos caminos que llevan a Dios (v. 15); la hipocresía de una casuística formalista que desprecia el sentido auténtico de las cosas (vv. 16-22) e ignora lo esencial (v. 23): "la justicia, la misericordia, la lealtad". Mateo les reprocha también el dar importancia a lo exterior en detrimento de lo interior (v. 25 s); al aparecer, en detrimento de la realidad (v. 27 s). Los fariseos condenan a los antepasados pero hacen mayor mal que ellos (vv. 29-32). Persiguen, en fin, a los cristianos (v. 33 s), llevando así hasta el colmo un comportamiento que le valdrá a "esta generación" (v. 36) diversas pruebas a través de las que se experimentará el juicio de Dios (vv. 35-39). (...). ¿Qué dicen, pues, a la Iglesia de hoy, a nosotros mismos, las palabras de fuego lanzadas por Mateo contra "escribas y fariseos"? Son una advertencia dirigida a todos los que ejercen una responsabilidad en la Iglesia. El peligro de "decir y no hacer", de abrumar a los demás con pesos con los que no cargan, la tendencia a obrar para ser vistos, admirados, felicitados, cumplimentados; la incompetencia, el formalismo, etc., son tentaciones permanentes, tanto más sutiles y peligrosas cuanto mayor es la confianza que la comunidad les concede.
Pero es fácil señalar que las desviaciones criticadas por Mateo no son en la Iglesia objeto de ningún monopolio. Todos los discípulos de Jesús, por el solo hecho de su profesión de fe, ocupan en el mundo un puesto que los expone a las mismas tentaciones. También ellos pueden "decir y no hacer", juzgar con orgullosa y falsa severidad, encontrar en su fe el motivo de una ingenua vangloria, contentarse con un formalismo fácil, etc. Todo creyente puede ser esos fariseos. Se mantiene en pie que las acusaciones de Mateo atañen sobre todo a aquellos que, por sus responsabilidades, destacan en el seno de la comunidad.
Louis Monloubou, Leer y predicar el Evangelio de Mateo, Edit. Sal Terrae, Santander 1981.Pág 272