viernes, 11 de enero de 2019

LECTURAS Y COMENTARIO BAUTISMO DEL SEÑOR CICLO C - 13 ENERO 2019


EL BAUTISMO DE JESÚS


ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, al enviar sobre El tu Espíritu Santo, quisiste revelar solemnemente a tu Hijo amado, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor, Jesucristo,

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de (Isaías 42, 1-4. 6-7

Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.».

SALMO RESPONSORIAL (28)

El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamen al Señor, aclamen la gloria del nombre del Señor, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado. R.

La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. R.

El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz
que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocen lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.».

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 3, 15-16. 21-22

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo los bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.».
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.». 
COMENTARIO
 Celebramos la Iglesia universal el bautismo del Señor y una de las cosas que llama la atención es que cuando los evangelistas describen este hecho, su atención no se centra tanto en el rito purificador del agua como en la acción del Espíritu Santo que desciende sobre él. Sin duda, quieren dejar bien claro desde el comienzo que Jesús, el protagonista de las páginas que van a seguir, es un hombre lleno del Espíritu de Dios que le hace invocar a Dios como Padre y le urge al servicio de los hermanos necesitados.
Nuestra sociedad actual no parece demasiado abierta al Espíritu de Dios. Pero, sorprendentemente, cuando los hombres se cierran al Espíritu, caen esclavos de una multitud de "pequeños espíritus". Estamos asistiendo entre nosotros a un renovado interés por la parasicología, la astrología, el tarot, el ocultismo y los horóscopos. Y no siempre es curiosidad científica o puro pasatiempo. Con frecuencia, la fe es sustituida por las más curiosas supersticiones y, a falta de verdadera espiritualidad, se nos infiltra, de mil maneras, toda clase de "espiritismos".
Incluso estamos observando el renacimiento de recetas, métodos, fórmulas y caminos de salvación donde se intenta, de manera mágica, poner al Espíritu Santo al servicio de nuestros deseos. Más de un sacerdote ha tenido que catequizar actitudes paganas de creyentes que van a la iglesia en pos del agua de cáliz, aceite bendito, agua bendita para ritos mágicos, etc...
Cuando la religión es utilizada desde una actitud no religiosa y la invocación al Espíritu Santo se reduce a asegurar la "obtención de favores", la fe queda vacía de su verdadero contenido. Abrirse al Espíritu es otra cosa. Se trata de acoger humildemente la presencia creadora de Dios en nosotros. Dejarse purificar y modelar por el Espíritu que animó toda la actuación de Jesús. Vivir desde la fe la experiencia de un Amor que nos envuelve y nos hace invocar a Dios como Padre y acercarnos a los otros como hermanos.
Los verdaderos "favores" del Espíritu Santo son los frutos que suscita en nosotros: "amor, alegría, paz, tolerancia, agrado, generosidad, lealtad, sencillez, dominio de sí" (1Cor 12, 06-11).
Terminemos este comentario evangélico subrayando el "hoy" característico de Lucas, que aparece en la cita sálmica -"Hoy te he engendrado"- y que vuelve a aparecer un poco más adelante en el sermón de Nazaret. Tomando sus distancias frente a una fe evangélica demasiado exclusivamente orientada hacia la salvación futura, Lucas subraya la prioridad del presente. Es "hoy" cuando Jesús es Mesías-Salvador de su pueblo; "hoy" cuando entabla el combate contra los "enemigos"; "hoy" cuando se entrega a Dios... "Hoy" es también cuando las palabras de la Escritura se cumplen para todos aquellos que participan en la unción regia de Jesús, reciben la efusión del Espíritu y entablan en torno a él el "gran combate". El tema del hoy de la acción divina toca fácilmente el corazón de los cristianos contemporáneos; Lucas nos ofrece la ocasión de subrayar este tema, de impulsar a los cristianos a vivirlo más.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, ha aparecido la gracia salvadora de Dios; por eso podeos orar con confianza. Digamos: R. Escucha, Padre, nuestra oración.:

1.- Para que la Iglesia, con el poder del Espíritu Santo, siga engendrando nuevos hijos de Dios, que continúen en el mundo la presencia de Jesús, el Hijo amado. Oremos. R.

2.- Para que todos los bautizados guiados por el Espíritu Santo, vivamos como hijos de Dios y como hermanos. Oremos. R.

3.- Para que quienes tenemos la dicha de profesar la fe cristiana, sigamos el camino de humildad y solidaridad trazado por Jesús. Oremos. R.

4.- Para que quienes un no han recibido el don de la fe, reciban de algún modo el Amor de Cristo que los hace hijos de Dios. Oremos. R.

5. Para que los niños y adultos que recibirán en este año el santo bautismo, puedan vivir el fe, animados por nuestro testimonio cristiano. Oremos. R.

6.- Para que quienes participamos en esta celebración podamos vivir el gozo de nuestra fe buscando la voluntad del Padre, como hijos amados. Oremos. R.

Escucha, Padre, nuestras oraciones, derrama sobre nosotros tu Espíritu y por Jesucristo tu Hijo predilecto, concédenos bendecirte, alabarte y glorificarte, por ser nuestro Dios y Señor. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones en este día en que manifieste a tu Hijo predilecto y haz que esta ofrenda de tu Pueblo se convierta en el sacrificio de aquel que quiso borrar los pecados del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, alimentados con estos dones sagrados, imploramos de tu bondad, que escuchando fielmente a tú Unigénito, de verdad nos llamemos y seamos hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 14:  Hb 1, 1-6; Sal    96;   Mc.  1, 14-20
Martes 15:  Hb 2, 5-12; Sal 8; Mc. 1, 21-28
Miércoles 16: Hb. 2, 14-18; Sal 104; Mc. 1, 29-39.
Jueves 17:   Hb. 3, 7-14; Sal 94; Mc. 1, 40-45.
Viernes 18: Hb. 4, 1-5.11; Sal 77; Mc. 2, 1-12.
Sábado  19:  Hb. 4, 12-16; Sal 18; Mc 2, 13-17.
Domingo 20:   Is. 62, 1-5; Sal 95; Cor. 12, 4-11; Jn. 2, 1-11.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 3, 15-16.21-22

Jesús es bautizado exactamente lo mismo que lo ha sido el pueblo anteriormente. Jesús participa del gesto del pueblo, aceptando un "bautismo de conversión para el perdón de los pecados" (v.3).
El gesto de Jesús es sorprendente: le sitúa entre los pecadores.
Semejante gesto, difícil de entender para algunos cristianos, no pudo ser inventado por unos cristianos más propensos a subrayar el carácter único de Jesús que su participación en el común destino de los hombres. Los escritos del Nuevo Testamento se ocuparán de atestiguar la verdad de dos afirmaciones que una mirada demasiado rápida juzgaría contradictorias: Jesús participó totalmente en el destino de la humanidad pecadora, pero Jesús no participó en modo alguno en el pecado humano. Es bien conocida la frase de la carta a lo Hebreos, que expresa categóricamente: "pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Hb/04/15). En nuestro evangelio, Lucas presenta a Jesús como miembro, por completo, de la humanidad pecadora, inmediatamente antes de hacer oír la "voz del cielo" que afirma el carácter particular de Jesús,"Hijo engendrado hoy".
Lucas es el único en decir que Jesús durante su bautismo está "en oración". Jesús ora antes de que el Espíritu Santo "descienda sobre él" y antes de que le sea claramente dicha la frase que define su misión y, más que su misión, su misterio personal. La intención de Lucas al relacionar oración y don del Espíritu, por una parte, y oración y una mejor comprensión de la vocación cristiana y apostólica, por otra, aparece muy claramente en el libro de los Hechos. Citemos sólo dos pasajes: en el momento en que la comunidad apostólica se encuentra en oración recibe el don del Espíritu: "Mientras oraban... todos quedaron llenos del Espíritu Santo" (4,31); y es durante una celebración cuando la comunidad de Antioquía comprende su deber de enviar en misión a Bernabé y a Saulo: "Mientras celebraban el culto del Señor... dijo el Espíritu Santo: Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado" (13,2).
De hecho, lo divino se comunica a Jesús; primeramente, a través del don del Espíritu. La insistencia de Lucas en el carácter visible -"en forma corporal"- , y sin embargo indefinible -"como una palabra" (ver los tímidos "como" de Ezequiel, cap. 1, queriendo describir una experiencia indescriptible con la ayuda de palabras aproximadas)-, tiende probablemente a afirmar que la presencia del Espíritu de Dios no podía escapar a quienquiera que mirase a Jesús con una mirada libre (ver en 11,14-20 la crítica a quienes no saben ver en Jesús más que el espíritu del mal y explicar sus gestos por tal espíritu).
Así, desde el Bautismo, Jesús recibe el Espíritu con vistas a su entronización real. Los Hechos prefieren reservar la recepción del Espíritu para el momento de la exaltación, el momento en que Jesús fue "constituido Cristo" (2,33.36). Nuestro evangelio hace que esta efusión (que, por otra parte, no es enteramente la misma) y esta entronización mesiánica se remonten al momento del bautismo. A partir de ese momento se realiza la promesa hecha por el ángel a María: "Será llamado Hijo... El Señor le dará el trono". A partir de ese momento es eficaz el Espíritu en Jesús: inmediatamente le penetra, le "llena" y le "conduce" a través del desierto. Jesús, por su parte, no dejará de proclamar muy pronto la presencia eficaz del Espíritu de Dios: "El Espíritu del Señor está sobre mí... Esta Escritura que acabáis de oír, se ha cumplido hoy" (4,18.21).
Otra señal de una relación nueva establecida entre Dios y los hombres en tanto "se abre" el cielo, es la frase dirigida a Jesús: "Tú eres...". El solo hecho de que se le diga a un hombre una palabra celeste traduce las buenas relaciones que se instauran entre los dos mundos. Tales palabras son debidas a la mediación de aquel que es llamado "hijo" mesiánico. En el Antiguo Testamento, el Ungido del Señor conversa con Dios de forma privilegiada. Dios habla a Salomón en el Templo (1 Re 3,4-15) y Salomón se dirige a él en un lugar semejante (1 Re 8,22-53), "El me llama y yo le respondo", dice el Señor en un salmo (91,15) en el que algunos encuentran la expresión de la realidad mesiánica.
La palabra divina dirigida a este miembro del pueblo, que ha venido para hacerse bautizar, es tanto más significativa de las buenas disposiciones de Dios para con los hombres cuanto que deja oír, por una parte, que en Jesús los hombres van a conducirse de manera filial con respecto a Dios, y , por otra, que a causa de Jesús, Dios adoptará una actitud paterna con respecto a los hombres. "Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo", dice Dios del descendiente de David, prototipo de todos los "ungidos del Señor", prototipo de todos los miembros del pueblo de Dios unidos al Señor por su Mesías.
HOY/PRESENTE: Terminemos este comentario evangélico subrayando el "hoy" característico de Lucas, que aparece en la cita sálmica -"Hoy te he engendrado"- y que vuelve a aparecer un poco más adelante en el sermón de Nazaret. Tomando sus distancias frente a una fe evangélica demasiado exclusivamente orientada hacia la salvación futura, Lucas subraya la prioridad del presente. Es "hoy" cuando Jesús es Mesías-Salvador de su pueblo; "hoy" cuando entabla el combate contra los "enemigos"; "hoy" cuando se entrega a Dios...
"Hoy" es también cuando las palabras de la Escritura se cumplen para todos aquellos que participan en la unción regia de Jesús, reciben la efusión del Espíritu y entablan en torno a él el "gran combate". El tema del hoy de la acción divina toca fácilmente el corazón de los cristianos contemporáneos; Lucas nos ofrece la ocasión de subrayar este tema, de impulsar a los cristianos a vivirlo más.
LOUIS MONLOUBOU
LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE LUCAS
EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1982.Pág 122



Texto. Empieza recogiendo el impacto producido en la gente por el profeta Juan. Lucas habla de impacto mesiánico, es decir, la posibilidad de hablarnos ante el Mesías, el enviado por Dios para llevar a cabo la restauración de Israel y manifestar el triunfo del poder y de la soberanía de Dios.
El profeta disipa dudas hablando de uno más poderoso que él, ante quien él no tendrá ningún derecho. La imagen empleada para expresar esto, desatar la correa de las sandalias, no está tomada del mundo de los esclavos, sino de la tradición jurídica judía. Desatar a uno la correa del calzado significaba privarle de sus derechos. El poderío del que viene lo formula Juan con las imágenes del Espíritu y del fuego, en clara alusión al capítulo 3 del profeta Joel, fantasía de liberación y de final de desgracias.
Asociado a la gran reacción popular provocada por el profeta Juan, aparece Jesús. Sin embargo, Lucas no carga el acento sobre el bautismo. Este parece ser sólo la ocasión que propicia lo que para Lucas es verdaderamente importante: apertura del cielo, descenso del Espíritu Santo y voz del Padre. Todo esto tienen lugar mientras Jesús oraba, sin especificar el contenido de la oración.
En esta oración se halla probablemente la clave para comprender el significado del texto. Todo judío oraba diariamente a Dios pidiéndole la venida del Mesías. Esta es la petición que parece presuponer también Lucas en la oración de Jesús. No se trata, pues, de una oración particular en beneficio propio, sino de la oración pidiendo a Dios la venida del mesías que lleve a cabo la restauración de Israel y manifieste el triunfo del poder y de la soberanía de Dios en beneficio de todo el Pueblo.
Pues bien, nos dice Lucas, el Mesías está ahí: es Jesús. ¿Cómo nos lo dice? Sirviéndose de la apertura del cielo, la bajada del Espíritu en forma de paloma y la voz del Padre: imágenes que en la literatura profética y apocalíptica guardan relación con el día del Señor y la venida del Mesías. Lo que el profeta Juan decía que él no era, eso es Jesús. Estamos, pues, ante el Mesías, ante quien va a llevar a cabo la restauración del pueblo de Dios y va a manifestar el triunfo del poder y de la soberanía de Dios.
Las palabras finales del Padre, sin embargo, quitan a esta restauración y a este triunfo cualquier resabio triunfalista. En las palabras "mi predilecto" hay que ver probablemente una alusión a Isaías 42, 1, la frase inicial del primer canto del Siervo, con toda su carga evocadora de dificultades y sufrimientos (ver primera lectura).
En resumen: el texto disipa toda posible duda sobre quién es el Mesías, identificando a éste con Jesús, pues entramos en los nuevos tiempos, que paradójicamente se anuncian arriesgados.
Comentario. Poco tiene que ver el texto con una temática bautismal. Si, no obstante, se considera oportuno hablar del bautismo, hágase saber que ello no obedece a razones textuales.
Más en consonancia con estas razones es la línea litúrgica oriental que habla de Epifanía de Jesús.
Decir que Jesús es el Mesías significa relacionar a Jesús con la utopía. Parece que no corren buenos tiempos para esta temática y para esta realidad. Tendremos, pues, que hacer un sobreesfuerzo para recuperarlas. De lo contrario renunciamos a algo esencial, pues renunciamos a lo que el Padre quiere enviando a su Hijo.
Rasgo característico de Lucas es su insistencia en la oración. La comunicación con Dios como clima en el que desarrollar la vida.
La búsqueda de la utopía contando con Dios. El texto de hoy es una primera invitación a cambiar una práctica de la comunicación con Dios basada en la búsqueda del beneficio propio, sea éste espiritual o material. Lucas nos invita a concebir y practicar la oración como búsqueda de la utopía, es decir, del beneficio y de la prosperidad de todos.
ALBERTO  BENITO
DABAR 1989, 8



3. ES/JUICIO 
Lucas, a diferencia de Mateo y Marcos, toca el tema del bautismo sólo de paso y para poner de relieve la teofanía. Los rasgos peculiares de Lucas son: -la oración de Jesús, un tema característico de Lucas (cfr. 5,16; 6,12; 9,18.28-29; 11,1); -la forma corpórea de la paloma. El evangelista quiere, con esta forma de representar la manifestación de Dios, dar una respuesta perceptible a la oración de Jesús.
El Bautista rechaza toda dignidad mesiánica, pero deja muy clara su relación personal con el Mesías. Su persona, actividad, su vida, sólo se comprenden a la luz de Jesús. ¿Cuál es la relación entre el bautismo de agua y bautizar con Espíritu? Bautizar con Espíritu es una forma figurada de proclamar que la efusión del Espíritu Santo por medio del Mesías es el primer don de la época de la salvación y del reino. El Espíritu es el don por excelencia del Mesías.
Pero la presencia del Espíritu, como don de salvación, opera siempre un juicio. Aquí el fuego no es símbolo de la acción purificadora del Espíritu, sino del juicio, como muestra claramente el versículo siguiente. La actitud con que cada uno se prepara para recibir al que viene y la actitud que toma frente a él, hace que el bautismo sea con Espíritu o con fuego.
Lucas se esfuerza por clarificar el mensaje de Jesús. El descenso, el aletear, del Espíritu en forma de paloma parece aludir al inicio del mundo (Gn/01/02). Allí el espíritu aleteaba sobre las aguas para iniciar el orden cósmico. Con su descenso sobre Jesús el Espíritu inicia una nueva creación.
PERE FRANQUESA, MISA DOMINICAL 1986, 2



4.- "El os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego". Los sacramentos de la Iglesia (el sacramento del bautismo, la eucaristía), no son sólo unos ritos externos, con su simbolismo más o menos rico, acompañados de nuestra plegaria personal y comunitaria, de nuestros deseos, propósitos o compromisos. Con el agua, el celebrante, la comunidad reunida y nosotros mismos, hay siempre -¡y sobre todo!- "el que puede más que yo". Aquel sobre el cual bajó el Espíritu Santo nos bautiza a nosotros "con el Espíritu Santo y con fuego". La acción de los sacramentos penetra hasta el fondo de nuestro ser como un fuego purificador, transforma íntimamente como sólo el Espíritu de Dios puede hacerlo. También nosotros, pues, según nuestra capacidad, tenemos el cielo abierto, también sobre nosotros desciende el Espíritu Santo, también escuchamos la voz del Padre que nos dice: "Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto".
JOSEP M. TOTOSAUS
MISA DOMINICAL 1986, 2



5.- Según una interpretación moralizante y legalista, el bautismo de Jesús sería sólo un ejemplo de humildad, o de sumisión a los ritos eclesiales. La importancia que los cuatro evangelios le atribuyen (el bautismo en sí, o a lo que tuvo lugar en aquella ocasión) significa que es bastante más. Los episodios evangélicos que ofrecen alguna dificultad teológica son precisamente los que mayores garantías tienen de autenticidad: éste es el caso del bautismo de Jesús por Juan. Mateo obvia la dificultad que este hecho implicaba para la dignidad mesiánica mediante un diálogo entre el Mesías y su precursor, en el que este último reconoce su inferioridad. Lucas pasa rápidamente por encima del hecho concreto del bautismo de Jesús, sin mencionar quien lo bautizó y, por lo que dice en los dos versículos anteriores (19-20), el lector desprevenido pensaría que el Bautista ya está en prisión.
Como nuestro leccionario se salta estos versículos, pasamos del anuncio que hace el Bautista del que ha de venir a bautizar con Espíritu Santo y fuego (vv. 15-16) a la teofanía del Jordán.
Es característico de Lc, que siempre insiste en la oración, indicar que la manifestación divina tiene lugar mientras Jesús oraba (v. 21): hay que pedir insistentemente el Espíritu (cf. 11. 13: "...cuanto más vuestro Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan"). La oración de Jesús en el Jordán es una epíclesis, como la que los apóstoles deberán pronunciar para pedir que el Espíritu descienda sobre los creyentes, los cuales, también, será necesario que lo pidan y crean que el Padre se lo concederá por medio de Jesucristo. Es la antigua plegaria del final del libro de Isaías: "¿Donde está el que hizo salir del agua al pastor de su rebaño? ¿Dónde está el que puso en medio de ellos a su Espíritu Santo? ... ¡Ojalá rompieras los cielos y bajases!" (Is 63, 9-12).
La voz del Padre y una visión sensible del Espíritu dan testimonio de que Jesús de Nazaret es el Hijo amado, objeto de la predilección del Padre (cf. la 1. lectura). Lucas lo subraya con una adición propia: la cita del salmo 2, 7, "tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy". La traducción oficial castellana sigue un texto ligeramente distinto, en el que, a pesar de que la referencia al salmo 2 es evidente, no es tan literal: no aparece el hoy del salmo, que algunos autores, siguiendo otros manuscritos, creen que debe retenerse en el texto de Lucas. Este evangelista insiste repetidas veces en el hoy (2, 11; 3, 22; 4, 21; 19, 5.9; 23, 43) como un modo de actualizar el acontecimiento salvífico para el lector u oyente de su evangelio.
En este pasaje, queda fuera de dudas que Lucas piensa en el bautismo de los cristianos, el hoy en el que cada uno de ellos, tras haber creído y haber orado, se ha sumergido o bautizado en el agua, ha salido de ella y ha recibido la unción sacramental, para, incorporado al Hijo único, tener también a Dios como Padre.
El, el Padre, tiene, en el bautismo de Jesús y en el nuestro, el principal papel.
HILARI RAGUER
MISA DOMINICAL 1977



El texto que comentamos está formado por dos relatos diferentes: a) el primero (3, 15-16) precisa la diferencia que existe entre el bautismo de Juan (con agua) y el de Cristo ( en el espíritu). b) El segundo (3, 21-22) desvela toda la profundidad del bautismo de Jesús tal como se vive dentro de la iglesia.
El bautismo de Juan se mueve en la línea de los ritos de purificación del judaísmo de aquel tiempo: invita a los hombres a la renovación total de su existencia y les mantiene en la esperanza del juicio, representado en la irrupción recreadora del Espíritu. La iglesia sabe que la verdad de esa esperanza se ha cumplido ya en Jesús: por eso bautiza a los hombres con Espíritu Santo y con fuego, es decir, les introduce en ámbito del juicio destructor (fuego) y transformante (Espíritu).
Toda la realidad del bautismo que Jesús ofrece a los hombres se encuentra contenida de un modo ejemplar y supremo en su propio bautismo. La antigua tradición refiere que Jesús recibió el bautismo que impartía Juan (cfr Mc 1,9) y añade que en este momento se vino a desvelar su cometido de enviado apocalíptico de Dios: el cielo se abrió, vino el Espíritu y Dios le proclamó su siervo, hijo o enviado ( cfr Mc 1, 10-11). El evangelio de Lucas (3, 21-22) remodela el sentido de esos datos. Ya no le importa Juan y puede prescindir de su figura. La abertura del cielo no es signo del final del tiempo, sino un medio necesario para que el Espíritu descienda. Todo se ha centrado en ese Espíritu y en la voz del cielo (Padre) que proclama a Jesús como su hijo. Aquí se centra la base y el sentido del bautismo de la iglesia.
El bautismo constituye antes que nada una revelación o epifanía de Dios en Jesucristo. Jesús se manifiesta desde entonces como el "Hijo". Esto no quiere decir que antes no lo fuera; simplemente afirma que en el fondo de la vida de Jesús hay un misterio que sólo se comprende a través de Dios y de su Espíritu.
Dios es desde ahora aquel que se ha venido a manifestar en Jesús como su "hijo". Dios adopta a Jesús, como adoptaba a los reyes de Israel en el momento de su coronación, constituyéndoles representantes suyos ante el mundo. Los reyes recibían su función al ser ungidos con aceite. Jesús, al recibir toda la fuerza de Dios, que es el Espíritu; por eso se le llama ungido (mesías).
Pero Jesús no es un ungido más entre los otros. Jesús ha recibido toda la presencia del Espíritu y, por eso, es de verdad "el Hijo", es decir, aquél a quien Dios escoge de una forma definitiva, aquél a quien Dios escoge de una forma definitiva, aquél en quien Dios se ha hecho presente de manera insuperable. Por eso, Jesús no es simplemente un hijo de los hombres al que Dios por su bondad acoge y ama. Jesús proviene desde el fondo del misterio de Dios como su "Hijo": su expresión y su presencia, su enviado.
El misterio de Jesús implica según eso dos vertientes: a)por un lado es el Mesías (el ungido), porque tiene la fuerza del Espíritu y realiza su obra entre los hombres (les introduce en la urgencia escatológica del juicio); b) por otro es Hijo, porque se halla cerca de su Padre, ha recibido su palabra creadora (tú eres mi Hijo) y le hace presente sobre el mundo.
De todo esto debemos sacar dos conclusiones: a)la primera pertenece al campo de la fe: somos cristianos los que en el fondo de Jesús descubrimos el amor del Padre que le envía y la fuerza del Espíritu que actúa por medio de su obra; b)la segunda nos introduce en la práctica: aceptar el bautismo de Jesús (3,16) significa recibir su "Espíritu" (de gracia y exigencia) como la verdad definitiva, el juicio de Dios sobre la historia. Y no olvidemos que a esto se llega a través del bautismo de conversión que Juan ha proclamado un día en medio de su pueblo.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT
EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1251 ss.



7.- Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo
Después de la preparación que Juan ha llevado a cabo (cf. domingos 2 y 3 de Adviento), Jesús aparece en público y tiene lugar la manifestación divina que marca el inicio de su misión.
La primera parte del evangelio de hoy presenta el contraste entre Juan y Jesús, que Lucas quiere resaltar especialmente por las confusiones que seguramente se daban en su ambiente.
Juan, con su bautismo de agua, hace solamente un acto simbólico de voluntad de purificación. Jesús, en cambio, aparece con las características del enviado de Dios para los últimos tiempos: es "poderoso" y realizará la transformación definitiva esperada, la irrupción de Dios "con Espíritu Santo y fuego".
La segunda parte presenta a Jesús en el Jordán, el lugar adonde se dirige el pueblo deseoso de purificación. Lucas dice casi de pasada que Jesús es bautizado, y se centra en la teofanía que tiene lugar a continuación. La escena ocurre en la oración, es una experiencia de relación intensa con Dios, como a Lucas le gusta subrayar a menudo. Y la experiencia es explicada recurriendo a referencias del AT: el cielo se abre para que Dios baje y dé cumplimiento al anhelo manifestado en Is 45,8 y 63,19; el Espíritu baja sobre Jesús evocando a Is 61,1 y también las promesas del fin de los tiempos; y lo hace en forma de paloma, revoloteando sobre las aguas del mismo modo que en la creación, para señalar que se inicia una nueva creación. Finalmente, las palabras que se oyen son el inicio del primer cántico del siervo de Yahvé (Is 42,1-7): Jesús es este siervo, y a él se aplica con propiedad el nombre de Hijo amado; él, como dice el cántico, será alianza del pueblo, luz de las naciones, para devolver la vista a los ojos que han quedado ciegos...
Lucas empezará su segundo libro, los Hechos de los apóstoles, con otra escena como ésta, pero que tiene como destinatarios a todos los creyentes: Pentecostés.
JOSEP LLIGADAS, MISA DOMINICAL 1995, 1



8.- Un padre debe decir a su hijo que le quiere, sugiere el predicador del Papa
Comenta el Evangelio de la fiesta del Bautismo del Señor. ROMA, viernes, 7 enero 2005 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, al Evangelio de la liturgia del próximo domingo, 9 de enero (Mt 3,13-17), fiesta del Bautismo del Señor.
Cuando se escribe la vida de los grandes artistas y poetas, siempre se intenta descubrir la persona (en general la mujer) que ha sido, para el genio, la fuente de inspiración, la musa frecuentemente escondida. También en la vida de Cristo hallamos un amor secreto que ha sido el motivo inspirador de todo lo que hizo: su amor por el Padre celestial. Ahora, con ocasión del Bautismo en el Jordán, descubrimos que este amor es recíproco. El Padre proclama a Jesús su «Hijo predilecto» y le manifiesta toda su complacencia enviando sobre él el Espíritu Santo, que es su mismo amor personificado. 
Según la Escritura, como la relación hombre-mujer tiene su modelo en la relación Cristo-Iglesia, así la relación padre-hijo tiene su modelo en la relación entre Dios Padre y su Hijo Jesús. De Dios padre «toda paternidad en los cielos y en la tierra toma nombre» (Ef 3,15), esto es, saca existencia, sentido y valor. Es una ocasión para reflexionar sobre este delicado tema. Quién sabe por qué la literatura, el arte, el espectáculo, la publicidad explotan una sola relación humana: la de fondo sexual entre el hombre y la mujer, entre el marido y la esposa. Dejamos en cambio casi del todo inexplorada otra relación humana igualmente universal y vital, otra de las grandes fuentes de gozo de la vida: la relación padres-hijos, la alegría de la paternidad. 
Igual que el cáncer ataca habitualmente los órganos más delicados en el hombre y en la mujer, así el poder destructor del pecado y del mal ataca los ganglios más vitales de la existencia humana. No hay nada que sea sometido al abuso, a la explotación y a la violencia como la relación hombre-mujer, y no hay nada que esté tan expuesto a la deformación como la relación padre-hijo: autoritarismo, paternalismo, rebelión, rechazo, incomunicación... El sufrimiento es recíproco. Hay padres cuyo sufrimiento más profundo en la vida es ser rechazados o directamente despreciados por los hijos, por los cuales han hecho cuanto han podido. Y hay hijos cuyo más profundo y no confesado sufrimiento es sentirse incomprendidos o rechazados por el padre, y que en un momento de irritación, tal vez han oído decir del propio padre: «¡Tú no eres mi hijo!». ¿Qué hacer? Ante todo creer. Reencontrar la confianza en la paternidad. Pedir a Dios el don de saber ser padre. Después esforzarse también en imitar al Padre celeste.
San Pablo traza así la relación padres-hijos: «Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se desanimen» (Col 3,20-21). A los hijos recomienda la obediencia, pero una obediencia filial, no de esclavos o de militares; a los padres que «no exasperen» a los hijos; esto es, en sentido positivo, tener paciencia, comprensión, no exigir todo inmediatamente, saber esperar a que los hijos maduren, saber disculpar sus errores. Se trata de no desalentar con continuos reproches y observaciones negativas, sino más bien animar cada pequeño esfuerzo. Comunicar sentido de libertad, de protección, de confianza en sí mismos, de seguridad. 
Como hace Dios, que dice querer ser siempre para nosotros una «roca de defensa» y una «ayuda siempre cercada en las angustias» (Sal 46). No tengáis miedo de imitar alguna vez, a la letra, a Dios Padre y de decir al propio hijo o hija: «¡Tú eres mi hijo amado! ¡Tú eres mi hija amada! ¡Estoy orgulloso de ti, de ser tu padre!». Si sale del corazón en el momento adecuado, esta palabra hace milagros, da alas al corazón del chaval o de la joven. Y para el padre es como generar una segunda vez, más conscientemente, al propio hijo.










viernes, 4 de enero de 2019

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO EPIFANIA CICLO C - 6 ENERO 2019


VENIMOS DE ORIENTE A ADORAR AL REY
  


ORACION COLECTA

Oh Dios, que revelaste en este día tu unigénito a los pueblos gentiles por medio de una estrella, concédenos con bondad, a los que ya te conocemos por la fe, poder contemplar la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 60, 1-6

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!.
Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti.
Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

SALMO RESPONSORIAL (71)

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tú justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. R.

Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor nuestro.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?. Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel."».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontraran, avísenme, para ir yo también a adorarlo.».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra   por otro camino.

COMENTARIO

Se celebra la fiesta de la Epifanía o manifestación de Cristo a los paganos. En lenguaje popular, la fiesta de los Reyes Magos. Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús.
Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.
Aparece mucha literatura en torno a este relato concreciones históricas (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...). Mateo quiere transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.
Parte de la idea que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y la fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm 24,17), que    les   indicaba   algo   que valía la pena   hallar, Un Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.
A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño.
Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales").
Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.
El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, sigamos la estrella que nos conduce a Belén y vayamos al encuentro del Señor, sabiendo que él es el Dios con nosotros, el Dios nuestro. Digamos con fe: R.- Que tu luz resplandezca en nuestra vida Señor.

1.- Para que el Papa Francisco, sacerdotes y personas consagradas resplandezca la luz que les otorga el seguimiento de Jesús. R.-

2.- Para que Jesús que se hizo pequeño por amor, destierre de la Iglesia todo afán de poder, de dominio y de privilegio. R.-

3.- Para que todos los pueblos conozcan a Cristo Jesús y experimenten al alegría de sentirse salvados por El. R.-

4.- Para que todos los creyentes seamos agradecidos al Señor por el don de la fe, la vivamos con audacia y la comuniquemos con alegría. R.-

5.- Para que el Señor se manifieste a todos los que abren el corazón al anuncio del evangelio, en tierras de misión. R.

6.- Para que todos nosotros, que celebramos hoy el gozo de ser discípulos de Cristo, sigamos como los magos el camino de humildad trazado por Jesús. R.

Señor, escucha nuestras suplicas filiales, manifestamos tu verdad, háblanos al corazón y  haz que nuestra vida sea un anuncio gozoso de tu salvación universal. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, propicio Señor, los dones de tu Iglesia que n son oro, incienso y mirra, sino Jesucristo, que en estas ofrendas, se manifiestan se inmola y se da en alimento. El que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que tu luz, Señor, nos prepare siempre y en todo lugar, para que contemplemos con mirada limpia y recibamos con amor sincero el misterio del que has querido hacernos partícipes. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 07: 1Jn 3, 22—4, 6; Sal 2; Mt 4, 12-17.23-25
Martes 08: 1Jn 4, 7-10; Sal 71; Mc. 6, 34-44.
Miércoles 09: 1Jn 4, 11-18; Sal 71; Mc. 6, 45-52.
Jueves 10:   1Jn. 4, 19—5, 4; Sal 71; Lc. 4, 14-22ª.
Viernes 11: 1Jn. 5, 5-13; Sal 147; Lc. 5, 12-16.
Sábado 12: 1Jn. 5, 14-21; Sal 149; Jn 3, 22-30.
Domingo 13:   Is. 42, 1-4.6-7; Sal 28; Hch. 10, 34-38; Lc. 3, 15-16.21-22.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 2, 1-12

1.- Mateo comienza la narración de este episodio señalando el lugar y el tiempo del nacimiento de Jesús, al que llamarían el Hijo de David. Dice expresamente que nació en Belén de Judá, no sólo para distinguir este lugar de otro Belén situado en tierras de Zabulón, sino, sobre todo, para subrayar que Jesús nace en Judá, en la tierra de sus padres, y donde convenía al descendiente de David.
Herodes el Grande, llamado así por la magnificencia con que restauró el templo de Jerusalén, era un idumeo que se hizo con el trono de David con la ayuda de los romanos. Nunca fue un rey que gozara de la aceptación popular. Pasó los últimos años de su reinado seriamente preocupado por las profecías mesiánicas, en las que veía una amenaza.
Mateo no dice que estos personajes fueran tres reyes: esto lo dice la leyenda inspirada probablemente en el texto de Isaías 60, 3-4. Más aún, si Mateo comenzara su evangelio diciendo que Dios conduce reyes a Cristo, todo él tendría otro sentido. La señal mesiánica anunciada por Isaías no es la evangelización de los reyes, sino de los pobres, y sabemos que fueron los pobres, los pastores, los primeros que recibieron la Buena Noticia.
Debemos pensar que estos personajes representan a los hombres que no saben otra cosa de Dios que lo que adivinan en el silencio de las estrellas. Son las primicias de la gentilidad, de los que han de venir de Oriente y Occidente para sentarse en la mesa del reino (Mt 8,11s); pues el que ha nacido en Belén no es sólo el rey de los judíos sino el salvador del mundo, de judíos y gentiles, el que ha venido a liberar tanto a los que estaban bajo la ley de Moisés como a los que padecían el despotismo de las estrellas (cfr. Gal 4, 1-3).
Los pueblos orientales esperaban el advenimiento de la "edad de oro" de un periodo de paz y prosperidad universal bajo el señorío de un rey prodigioso. En Babilonia, donde se tenía alguna noticia de las profecías mesiánicas sobre todo a partir del destierro de Israel, se decía que este rey universal nacería en Occidente.
Puede suponerse que Babilonia es el punto de partida de los Magos y que éstos pertenecían a una casta sacerdotal, posiblemente la misma a la que se refiere Daniel cuando habla de los "caldeos" (Dn. 2, 4ss). Estos hombres se dedicaban apasionadamente al estudio de la astrología.
CR/SUBVERSIVO: Pero lo importante no es quiénes son y de dónde vienen los Magos, sino su pregunta y el lugar donde la hacen. Preguntan por el rey de los judíos que acaba de nacer, y preguntan en Jerusalén, donde reina un usurpador. Su pregunta es subversiva. El que busca a Cristo como único Señor en un mundo donde hay tantos señores que se imponen como tiranos sobre el pueblo, siempre es un hombre subversivo.
No es de extrañar que la pregunta de los Magos ponga en guardia a Herodes y que toda Jerusalén se conmueva. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes.
Herodes consulta a los sumos sacerdotes y a los letrados para que informen sobre el lugar donde tenía que nacer el Mesías. Le dicen que en Belén de Judá, pues así lo había anunciado el profeta Miqueas (5, 2-8). Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén.
El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo. Por eso averigua ladinamente el tiempo en que apareció la estrella y pide a los Magos que le digan donde ha nacido el niño cuando lo encuentren. La astucia de Herodes, que se finge interesado por adorar a Jesús, pone al descubierto la táctica que usarán frecuentemente los poderosos de este mundo respecto a la iglesia. Muchos que fingen proteger a la iglesia no quieren otra cosa que controlarla o acabar con ella.
En todo este relato, Mateo no pretende otra cosa que ésta: decirnos que Jesús fue, desde el primer momento de su nacimiento, el Mesías rechazado por los suyos y aceptado por los extraños.
EUCARISTÍA 1988, nº 3



2.- Sigue el relato en el que a José se le confía la misión de dar nombre al salvador del Pueblo. Sirviéndose de una técnica narrativa similar a la empleada en este relato, Mateo comienza presentando la situación que va a servir de punto de partida: después de una referencia al nacimiento de Jesús en Belén de Judá durante el reinado del rey Herodes, detalla la presencia en Jerusalén de unos magos venidos del este de Israel para adorar al recién nacido rey de los judíos. La situación responde a las expectativas y esperanzas de los viejos profetas, como lo refleja el texto de uno que lleva por nombre Isaías y que la liturgia nos propone como primera lectura. Este profeta comenta la vida de la comunidad instalada de nuevo en Jerusalén después del destierro, 587-538 a.C.
A la luz de este profeta, la lógica pide una eclosión de alegría en Jerusalén por la llegada de extranjeros. Pero Mateo quiebra de inmediato la lógica poniendo como primera acción del relato el sobresalto del rey y de todo Jerusalén. Las acciones posteriores, centradas en la figura del rey Herodes, reflejan la estrategia del sobresalto y, por ello mismo, dependen de él. El dato, pues, significativo del texto es este sobresalto, en contra de la lógica que cabría esperar a la luz de los viejos textos proféticos.
De esta manera Mateo nos presenta una sorprendente inversión de papeles. Dentro del pueblo de Dios Jesús no es aceptado como guía y sí, en cambio, lo es fuera. Inversión o, tal vez mejor, ampliación. El relato de Mateo, con una estrella como símbolo, amplía a escala universal la realidad del Pueblo de Dios.
Comentario: Si en el relato referido a José se le confiaba a éste la misión de dar nombre al salvador del Pueblo, en el relato de hoy se pone de manifiesto el alcance de este Pueblo. El Pueblo de Dios son las gentes todas de la tierra. De ahí que Mateo haya buscado el símbolo en el firmamento, cuyas estrellas son visibles para todos, sin distinción ni exclusión.
No parece que sea la integración, sino la exclusión, la tendencia del comportamiento humano. Tal vez por eso, situado como está más allá de la exclusión, el texto de hoy tiene tanta capacidad de evocación y de ensueño. Y puesto que somos capaces de soñar, aún es posible que la realidad llegue a estar hecha de sueños como el de hoy.
A.- BENITO
DABAR 1990, 8



3.- Esta narración evangélica, que se presenta con frecuencia como el relato de los magos, es una narración midráshica que quiere exponer la historia de la salvación a partir de unos ejemplos típicos. Balaam, que "venía de los montes de oriente" había predicho a Judá una estrella (Nm 24, 17). Esta formulación profética, escrita en tiempos de David, para indicar la estrella que debía aparecer, se convirtió en un "tópico" mesiánico. Un pagano había predicho a los paganos una luz y un Señor que había de aparecer en el seno de Israel.
La estrella de David se convirtió, en el libro de Isaías, en luz para los paganos. Así el nacionalismo estrecho del reino de David se transformó en universalismo salvífico. Basta recordar los textos relativos al Siervo de Yahvé que lo definen como luz de las gentes (Is 42, 6-7; 49, 6.9.12). Mateo toma el relato de la estrella y -a la luz de la resurrección- ve en él el cumplimiento de la predicción de Balaam.
El contraste entre los judíos de la capital y Herodes, por una parte, y los magos por otra, es violento y claramente intencionado. El evangelista muestra con este relato que el rechazo de Jesús por parte de los judíos ha sido constante. No aceptan el mensaje y Jesús deberá pasar el reino a otros. Pero esto no se realiza sin tensiones. Se requiere la disponibilidad de la fe y la atención a los signos de los tiempos. Mientras los paganos "adoran al Niño", los representantes del pueblo intentan matarlo. Desde el principio Jesús ha sido piedra de escándalo.
P.- FRANQUESA
MISA DOMINICAL 1990, 1



4.- El episodio de los Magos tiene todas las características de una leyenda. Naturalmente con una base sólida que la dio consistencia. En todos los países donde se cultivaba la ciencia astrológica -y esto ocurría en todo el entorno de Palestina- existía la firme convicción según la cual cada niño nace en la coyuntura astral; de ahí que cada hombre tenga su propia estrella. Más aún, la aparición de una nueva estrella o la conjunción de dos hacía pensar un cambio en la historia humana.
Puede decirse de otra manera: la regularidad en la marcha de las estrellas garantizaba la normalidad en la marcha del mundo. Por tanto, un acontecimiento importante tenía que ser señalado de algún modo en la marcha de las estrellas. Ahora bien, como el nacimiento de Jesús era el acontecimiento más importante de la historia humana necesariamente debía ser anunciado por el mundo de los astros. Es en este punto donde se unen la leyenda y la teología.
La base histórica para nuestro relato -supuesta la mentalidad mencionada- es la siguiente: el año siete antes de Cristo tuvo lugar, según los cálculos astronómicos, la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. El planeta Júpiter era considerado universalmente en el mundo antiguo como el astro del Soberano del universo. Para los astrólogos babilonios, Saturno era el astro de Siria y la astrología helenista lo designa como el astro de los judíos. Finalmente, la constelación Piscis estaba relacionada con el fin de los tiempos. Es lógico, ante la conjunción de Júpiter y Saturno, que se pensase en el nacimiento, en Judea, del Soberano del fin de los tiempos.
En Qumran ha aparecido también el horóscopo del Mesías. Esto nos indica que, también los judíos, mezclaban las creencias astrológicas con las esperanzas mesiánicas y especulaban acerca de cuál sería el astro bajo el cual nacería el Mesías.
A pesar de todo lo dicho, no hay posibilidad alguna de identificar la estrella de los Magos con ninguna estrella del universo. Mateo pudo haberse inspirado en cuanto precede, pero el relato bíblico pretende hablarnos de una manifestación extraordinaria que, desde la oscuridad, guía a los Magos a descubrir al rey de los judíos y del universo.
El texto los presenta como magos. La palabra es oriunda de Persia y con ella se designaba a los dirigentes religiosos. En el griego corriente es utilizada para designar a los magos propiamente dichos o practicantes de artes mágicas. ¿Qué significa en nuestro texto? Por supuesto que no son reyes. Esta creencia surgió posteriormente bajo la influencia de algunos pasajes bíblicos (Sal 72, 10; Is 49, 7; 60,10: vendrán reyes y honrarán a Yahveh).
Posteriormente, en el siglo V se concretó su número sobre la base de los dones ofrecidos. Finalmente, en el siglo octavo, reciben los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco eran lo que hoy conocemos como sabios; tenían conocimientos de astrología. Hoy los llamaríamos astrólogos.
Los Magos son figuras teológicas y funcionales, que vienen a ratificar la dignidad única del protagonista del evangelio, a quien Mateo ya ha presentado (ver el comentario a 1, 1-25). De ahí que esta escena sea como el complemento de la anterior. Más aún, estos hombres -que eran paganos, no judíos, y por tanto desconocían la revelación del Antiguo Testamento- reconocen al Mesías y no se escandalizan de su humildad. Por el contrario, los doctores de la Ley, especialistas en la Escritura, no lo reconocen. Estamos ya ante una tesis que se hará general a lo largo del evangelio de Mateo: Jesús es rechazado por el pueblo de Dios y es aceptado por los gentiles. Por otra parte, el episodio significa que, ante Dios, no hay acepción de personas. Caen las barreras del particularismo judío y se afirma el universalismo de la salud que se ofrece a todos sin distinción.
¿Por qué el contenido teológico no ha eliminado los motivos legendarios? También por razones teológicas: en Jesús se cumplen todas las esperanzas, no sólo las del pueblo judío sino las de todos los hombres. El es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra se alegra, lo hace el rey de su vida y le rinde el más precioso homenaje. Como los Magos. Los regalos mencionados en el texto son los productos típicos de un país oriental, que son ofrecidos a los reyes.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT
EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 932



5.- Venimos de Oriente a adorar al Rey
Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.
Ciertamente seria un error buscar en este relato concreciones históricas (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...). La escena está construida por Mateo para transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.
El punto de partida de la historia es la creencia popular de que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y era fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.
A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.
El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.
JOSEP LLIGADAS
MISA DOMINICAL 1995, 1