viernes, 11 de noviembre de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXIII T.O. CICLO C - 13 NOVIEMBRE 2022

 

CON SU PERSEVERANCIA SALVARÁN SUS ALMAS

 


COMENTARIO

 

El templo de Jerusalén era una de las maravillas del mundo antiguo. En torno a Jesús, las gentes lo contemplan, se sienten a gusto ante aquel formidable esplendor. Dios está allí, en su casa. Y ellos son realmente el pueblo elegido. De todo eso que están viendo, dice Jesús, no quedará piedra sobre piedra. La reacción es inmediata, todo judío sabe muy bien que la destrucción del templo anunciará el final de los tiempos. Maestro ¿cuál será la señal? ¿Cuándo ocurrirá eso? Como siempre Jesús, desecha la curiosidad un tanto inútil y va derecho a lo que hay que hacer para reaccionar debidamente en las circunstancias angustiosas. Sobre todo, responde, no crean demasiado pronto en el fin del mundo. Habrá seguramente más de un parto dramático, pero de tal o cual destrucción surgirá una vida más grande.

Los discípulos no han de esperar que se les dé una fecha próxima y definitiva de la parusía (La Segunda Venida de Cristo en gloria): pese a la caída de Jerusalén y a la destrucción del Templo en el año 70, pese a las persecuciones contemporáneas, deben seguir esperando y habituarse a mantener su firmeza en la espera.

Por tanto, hay que tener muy en cuenta que no hay ninguna descripción del fin del mundo. El centro del relato se encuentra en una frase a mitad del texto: "Pero antes de todo eso..." Lucas quiere explicar que no se sabe cuándo ocurrirá el fin del mundo, y al preguntar los discípulos a Jesús cuando vendrá el día, la respuesta consiste en decir que deben suceder muchas cosas que parecerán el fin sin serlo. Lo que importa, pues, no es conocer la fecha de la parusía, sino tener claro que "antes de todo eso" los discípulos serán perseguidos. No serán unas persecuciones reservadas al tiempo final, sino que la persecución se convertirá en característica fundamental de la vida del cristiano mientras dure la historia del mundo.

El optimismo y la confianza empapan las palabras de Jesús: "yo les daré palabras y sabiduría...", "ni un cabello de su cabeza perecerá", "salvarán sus almas". Al tiempo que Lucas escribe su evangelio es testigo de que esta Buena Nueva está llegando "a los confines de la tierra" (Hch. 1.9) entre odios y cárceles, pero, sobre todo, con la fuerza de la presencia del Señor, que hace mantener constantes a los discípulos.

Testimonio, fe en la asistencia del Señor a sus testigos y perseverancia en la lucha y los sufrimientos son algunos de los puntos a subrayar en estas últimas palabras que Jesús dirige a todo el pueblo.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez


ANTIFONA DE ENTRADA Jr. 29, 11-12.14

Dice el Señor: «Tengo designios de paz y no de aflicción, me invocarán y yo los escucharé; los congregaré sacándolos de los países y comarcas por donde los dispersé».

 

ORACION COLECTA

Concédenos, Señor, Dios nuestro, alegrarnos siempre en tu servicio, porque en dedicarnos a ti, autor de todos los bienes, consiste la felicidad completa y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Malaquías 3, 19-20a

Miren que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos arderán como paja, y los quemará el día que ha de venir  —dice el Señor de los ejércitos—, y no quedará de ellos ni rama ni  raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salvación en las alas.

 

SALMO RESPONSORIAL (97)

 

El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.

 

Toquen la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamen al Rey y Señor. R.

 

Retumbe el mar y cuanto contiene, la tierra y cuantos la habitan; aplaudan los ríos, aclamen los montes al Señor, que llega para regir la tierra. R.

 

Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-12

Hermanos: Ya saben ustedes cómo tienen que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre ustedes sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Porque cuando vivimos con ustedes les dimos esta norma: el que no quiera trabajar, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, sin hacer nada, y entrometiéndose en todo. Pues a estos les mandamos y recomendamos, por el Señor

Jesucristo, que trabajen en paz para ganarse el pan.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO  Lc 21, 28

Aleluya. Levántense, alcen la cabeza: se acerca su liberación. Aleluya.    

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-19.

En aquel tiempo, algunos hablaban del templo, admirados de la belleza de sus piedras y de las ofrendas que lo adornaban. Jesús les dijo: «Esto que ustedes contemplan, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo será eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él contestó: «Cuidado con que

nadie los engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien: “El momento está cerca”. No vayan tras ellos. Cuando oigan noticias de guerras y de revoluciones, no tengan pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida». Luego les dijo: «Se alzará nación contra nación y reino contra reino, habrá grandes terremotos y, en diversos países, epidemias y hambre. Habrá también cosas espantosas y grandes señales en el cielo. Pero, antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Así tendrán ocasión de dar testimonio de mí. Hagan el propósito de no preocuparse por su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ninguno de sus adversarios. E incluso serán traicionados por sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos. Y a algunos de ustedes los matarán, y todos los odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de su cabeza se perderá. Gracias a la constancia salvarán sus vidas».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Al Señor que cuida con ternura de cada uno de sus hijos, oremos juntos como hermanos por nosotros y por todo el mundo. Digamos: R. Padre, escúchanos.

 

1.- Para que los cristianos seamos testigos de esperanza. Oremos. R.

 

2.- Para que, con sabiduría y espíritu humilde, los pastores de la Iglesia presenten a Jesucristo como salvador del mundo. Oremos. R.

 

3.- Para que los conflictos entre naciones se resuelvan por la vía del diálogo y que la paz sea una realidad en los países que sufren los estragos de la guerra. Oremos. R.

 

4.- Para que, animados por nuestra confianza en el Dios de la vida, afrontemos las adversidades de estos tiempos con esperanza.  Oremos. R.

 

5.- Para que el Señor dé su fuerza a los que son perseguidos a causa de su compromiso con el evangelio. Oremos. R.

 

6.- Para que nuestra comunidad cristiana sea un reflejo del amor que Cristo nos da. Oremos. R.

 

Recibe en tu misericordia, Padre, las oraciones de tu Iglesia, reúne a todos los hombres en la confesión de una sola fe y haz que nuestra esperanza no decaiga. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, que estos dones, ofrecidos ante la mirada de tu majestad, nos consigan la gracia de servirte y nos obtengan el fruto de una eternidad dichosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Mc 11, 23.24

En verdad les digo: todo cuanto pidan en la oración, crean que se lo han concedido y lo obtendrán, dice el Señor

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 14: Ap 1, 1-4; 2, 1-5ª; Sal 1; Lc 18, 35-43.

Martes 15: Ap 3, 1-6. 14-22; Sal 14; Lc 19, 1-10.

Miércoles 16: Ap 4, 1-11; Sal 150; Lc 19, 11-28.

Jueves 17: Ap 5, 1-10; Sal 149; Lc 19, 41-44.

Viernes 18: Ap 10, 8-11; Sal 118; Lc 19, 45-48.

Sábado 19: Ap 11, 4-12; Sal 143; Lc 20, 27-40.

Domingo 20:  2S, 1-3; Sal 121; 1-2.4-5; Col 1, 12-20; Lc 23, 35, 43.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 21, 5-19

Par: /Mt/24/01-14 /Mc/13/01-13

Ver Lc 21, 5-11

 

1. PARUSIA/VENIDA.

La expectación de una parusía cercana puede estar teñida de engaño. No existe una fecha fijada en el curso de la historia. El "tiempo" (en la traducción se habla de "momento") se sitúa más allá de todas las crisis y los conflictos humanos (guerras, revoluciones, terremotos, hambre, peste, espantos y grandes signos en el cielo...). Todo esto pertenece al antes, y los cristianos se han de preparar para vivir el largo tiempo de la historia. En ese "antes" largo y conflictivo, los cristianos vivirán una etapa llena de persecuciones. Se trata de rehacer ahora en su historia el mismo camino de Jesús hacia la cruz ("os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre"): serán acusados de herejía por la sinagoga y de traición por los tribunales del Estado. Su fuerza radicará en la paciencia mientras se espera la nueva vida que viene de la resurrección.

J. NASPLEDA- MISA DOMINICAL 1989/22.


 

2.- A).- Jesús amonesta a sus discípulos acerca de su retorno. Todo lo humano, aun los frutos del fervor religioso, como el templo, es caduco. Todo perecerá. Las guerras, las catástrofes son herencia de la condición humana. No deben tomarse nunca como presagios de que el fin está inmediato. Aunque recuerden constantemente al hombre la condición caduca en que se encuentra, le recuerden la urgencia de la conversión, y le inspiren el anhelo de transformación de esta triste condición en la cual se desenvuelve su existencia. No debe seguirse a los falsos profetas que en todo ello ven señales del fin del mundo (cf. Mt 24. 4-14; Mc 13. 5=13).

B).- El discípulo de Jesús tiene como herencia, en el tiempo inmediato, la persecución. No debe extrañarse de ello. Ni debe extrañarse, aunque la traición le rodee, aun la traición de los de su misma casa. La opción por Jesús es tan radical que rompe aun los lazos más íntimos entre los hombres (cf. 14. 25-27; 12. 51-53). Pero el cristiano perseguido está en manos de Dios. Él le salvará. A su estilo. Por sus caminos. Hará incluso que la persecución sea ocasión de un testimonio más glorioso, irresistible, en favor de Jesús, el primer perseguido, el perseguido en sus discípulos. La sangre de los mártires es semilla de cristianos. Y esta persecución es siempre signo de las realidades futuras y últimas.

COMENTARIOS BIBLICOS-5. Pág. 571-572.


 

3.- Jesús no vino a destruir directamente el judaísmo. Por eso, ha confesado, con los fariseos y los apocalípticos, que los muertos de Israel (Abraham, Isaac, Jacob...) han encontrado en Dios la hondura de su vida (20. 27-40). Sin embargo, cuando Israel se encierra en sus fronteras y no admite la purificación que Jesús le ha transmitido (cf. 19. 45-48), su templo (su presente religioso) se ha venido a convertir en una pura realidad del mundo. Pertenece a las funciones de la tierra que no tiene más ley que el perecer y que por tanto se dirige hacia su ruina (21. 5-6). Con toda su belleza y con su antigua hondura de señal de Dios sobre la tierra el templo de Sión lleva en sí mismo los rasgos de la muerte. ¿Cuándo?. Precisamente Jesús habla en el templo (19. 47-48; 21. 37-38); desde allí supera lo que es sólo realidad que pasa y nos dirige hacia la auténtica verdad definitiva. Por eso, los discípulos preguntan: ¿Cuándo? En vez de responder directamente, Jesús dirige nuestros ojos hacia el destino universal del cosmos y la historia. Con eso entramos en ambiente apocalíptico.

Ante todo, este problema, la pregunta que formula la inquietud humana sigue siendo: ¿Cuándo?. Quisiéramos saber cómo adivinar el sentido del futuro, las fechas del final, la forma de vencer su angustia. En el fondo, esa actitud responde al miedo; es miedo ante la vida y falta de confianza ante el destino que, para nosotros, viene a recibir los rasgos de Dios Padre. Frente a toda esa pregunta el Evangelio no presenta soluciones hechas; lo que importa es arriesgarse en la verdad del Cristo.

Aunque vivamos apoyados en el Cristo, escucharemos voces que nos dicen "yo soy" y "el momento está cercano". Sentiremos la dureza de la guerra, el odio en la familia y la dureza de una vida que parece convertirse en sin-sentido. Todo eso implica que estamos sosteniendo la batalla decisiva, la agonía de los tiempos que se acaban. Pues bien, Jesús nos dice: "estad tranquilos"; por muy terrible que parezca el rumbo de las cosas de la tierra, nunca puede convertirse en destrucción o ruina decisiva. Decisivo sólo es Cristo (21.8-9). Sobre el fondo de la inseguridad cósmica, sobre el riesgo de la inquietud política que enloquece decisivamente por momentos, los discípulos de Cristo pueden mantenerse siempre firmes. Su firmeza está basada en la asistencia de Jesús, el Cristo; por eso pueden conservarla en medio de las persecuciones de la historia, en el centro de unas condiciones que parecen plenamente adversas (21. 10-19).

Esta firmeza de la iglesia (los discípulos) en medio de la inseguridad de un mundo que vacila, en el interior de una sociedad que se rebela contra todos los valores de lo justo y de lo santo, es testimonio y consecuencia de la verdad de Jesucristo. Nos acecha la tentación de prescindir de la exigencia de Jesús y convertirnos simplemente a los valores de este mundo (violencia, compromiso con el poder, riqueza, propaganda...). Pues bien, en medio de la duda, el evangelio nos promete que sólo en JC encontraremos la firmeza sólida (y la victoria) de la vida.

VICTORIA/FRACASO Lc/21/18: Esa victoria de Jesús no se confunde con el fin feliz de una novela. Desde una perspectiva de la tierra, el fin será un fracaso; supondrá probablemente soledad respecto a los antiguos amigos y a los miembros del grupo familiar que busca el éxito o progreso en esta vida; supondrá dificultades con respecto a los poderes de este mundo, que siempre desconfían del que anuncia otras verdades y exigencias; parecerá que las leyes de la naturaleza y de la historia se ríen de la ilusión y de la utopía del cristiano. Pues bien, cuando todo se haya unido para señalar la vanidad de la vida del cristiano, Jesús se ha permitido añadir una palabra: "No se perderá un cabello de vuestra cabeza" (21.18). Nada de Jesús está perdido con la Pascua; nada del cristiano puede perderse en el camino de su cruz y su fracaso, pues la vida de la Pascua lo devuelve todo victorioso y transformado.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1398ss.


 

4.- Hemos llegado a la última etapa de la predicación de Jesús, que tiene lugar en Jerusalén y especialmente en el templo. Jesús anuncia la destrucción del templo porque Israel, como pueblo, ha rechazado al enviado de Dios. La gente que le está escuchando le pregunta cuándo sucederá y cuáles serán los signos que permitan adivinar que la destrucción ya es inminente. La respuesta va mucho más allá que la pregunta: habla no sólo de la destrucción del templo, sino de la segunda venida del Hijo del Hombre, pero sin confundir ni poner en relación directa lo primero con lo segundo, insistiendo en que los discípulos no se dejen engañar por quienes se presentan como mesías atribuyéndose la autoridad de Jesús y diciendo que han llegado ya los últimos tiempos. El evangelista tiene claro que el final no vendrá en seguida.

Las luchas entre los pueblos, las epidemias, el hambre y las catástrofes cósmicas pueden verse como presagios del fin de los tiempos, pero este fin no tiene por qué venir inmediatamente después de estos hechos. Más bien se subraya y se prepara a los oyentes de Jesús para los tiempos de "antes de todo eso", es decir, para los tiempos en que los cristianos deben dar testimonio. Seguramente es Lucas quien más subraya este testimonio que los cristianos deben dar y que consiste, en definitiva, en seguir el mismo camino de Jesús: también ellos serán perseguidos de diversos modos por el hecho de pertenecer al grupo de sus discípulos ("os echarán mano, os perseguirán... os harán comparecer ante reyes... os traicionarán"), aunque aquí no se insiste demasiado en la muerte violenta como coronación del testimonio ("matarán a algunos de vosotros"), puesto que no es éste el testimonio normal para la mayoría de creyentes.

El optimismo y la confianza empapan las palabras de Jesús: "yo os daré palabras y sabiduría...", "ni un cabello de vuestra cabeza perecerá", "salvaran sus almas". Al tiempo que Lc escribe su evangelio es testigo de que esta Buena Nueva está llegando "a los confines de la tierra" (Hch 1.9) entre odios y cárceles, pero, sobre todo, con la fuerza de la presencia del Señor, que hace mantener constantes a los discípulos. Testimonio, fe en la asistencia del Señor a sus testigos y perseverancia en la lucha y los sufrimientos son algunos de los puntos a subrayar en estas últimas palabras que Jesús dirige a todo el pueblo.

J. ROCA - MISA DOMINICAL 1980/21.


 

5.- "Cuidado con dejarse extraviar... porque muchos dirán: 'Ha llegado el momento'. No los sigan..." Todas las doctrinas de tipo "adventistas" fundadas sobre una susodicha profecía precisa del retorno de Cristo, quedan destruidas por esa palabra de Jesús. Hay que vivir, día tras día, sin saber la fecha... sin dejarse seducir por los falsos-mesías, sin dejarse amedrentar por los hechos aterradores de la historia.

PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 2 - EVANG. DE PENTECOSTES A ADVIENTO
EDIT.
CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 299.


 

6. TIEMPO-LINEAL   HT/CICLICA.

Lucas hace una lectura de la historia desde el futuro, desde el fin. Es sabido que los griegos hacían una lectura cíclica de la historia bajo la categoría del eterno retorno. Todo es igual, todo vuelve a empezar, todo retorna. Para Lucas, en cambio, hay un punto final al que converge la historia y todas las cosas bajo la providencia de Dios. "Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá". La historia es una representación bajo la atenta mirada de Dios. La ciudad de Dios camina mezclada, y con frecuencia confundida, con la ciudad terrena en el escenario de la historia. Hay que leer la historia con los ojos de Dios y saber esperar.

MARTÍNEZ DE VADILLO - DABAR 1989/56.


 

7.- Texto. En su línea habitual Lucas no se detiene en mayores detalles para enmarcar el punto de vista de Jesús sobre el futuro del Templo de Jerusalén. A su vez, este futuro le sirve sólo de ocasión para hablar sobre el futuro de los creyentes en Jesús. A ellos se refiere la expresión "por causa de mi nombre" que resuena dos veces en el texto, vs. 12 y 17.

El texto trata, pues, del futuro de los creyentes y no del fin del mundo. Así se afirma expresamente en el v. 9: el final no vendrá en seguida. Es cierto que, dado el significado y valor absolutos que tenía el Templo de Jerusalén para cualquier judío, hablar de su destrucción podía interpretarse en sentido de fin de mundo, como de hecho así habría de hacerse. Pero el texto de Lucas es tajante al respecto: "Cuidado con que nadie os engañe..., no vayáis tras ellos".

A partir del v. 10 emerge en toda su fuerza la perspectiva de futuro para el creyente de Jesús. Es una perspectiva histórica y realista. El escenario es el mundo, este mundo nuestro, con sus leyes naturales dolorosas y, lo que es peor, con sus enfrentamientos y odios mortales, incluso entre personas por cuyas venas corre una misma sangre. Es, sin embargo, aquí, en medio de este escenario y panorama, cuando resuenan con fuerza las dos frases rituales: "Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Vuestra perseverancia os salvará" (prefiero esta traducción a la formulada por la traducción litúrgica). Estas frases constituyen el culmen y el dato central de todo el texto. Ambas tienen algo de proverbial y mucho de paradójico. Son de las frases chocantes, en las que Jesús era un consumado maestro. El sentido de las mismas está en su capacidad de generar certeza y confianza. En cualquier caso, ambas frases abren al creyente a la perspectiva que tiene su origen en la realidad de Dios. Comentario. En la vida de los individuos y de los grupos existen a veces desastres con los que el mundo parece acabarse. Esto es lo que los judíos experimentaron a raíz de la destrucción de su Templo en el 70 d.C. Este Templo era su referencia y su razón de ser, algo demasiado importante y entrañable como para no afectar y trastocar sus vidas en caso de desaparición. En la perspectiva de Lucas, sin embargo, el desastre del Templo queda relativizado y enmarcado dentro del devenir de la historia humana de los territorios del Imperio Romano durante el siglo I de nuestra era.

La perspectiva de Lucas es conscientemente histórica, una conciencia que puede parecer pesimista y negativa y que, sin embargo, no lo es. El cuadro histórico del texto refleja las condiciones reales que se daban en el siglo I d. C. No hay en ello una valoración pesimista de la historia, sino la constatación realista de lo que sucedía y que, lamentablemente, seguiría sucediendo. El mundo era y es así.

En un mundo así es donde vive el creyente en Jesús. El texto de hoy es una invitación a tomar conciencia de las dificultades y de los riesgos. La historia es inevitablemente compleja, hoy más que nunca, tal vez, porque los hilos de la historia contemporánea son probablemente más numerosos y más complejos que nunca. El creyente en Jesús no es un iluso al respecto. Pero el creyente es alguien con una paz y una confianza especiales, derivadas de su trato y familiaridad con Dios. Le pase lo que le pase, el creyente no se vive a sí mismo desde el desamparo y la indefensión. El texto de hoy es, en primera instancia, una invitación a la paz interior y a la confianza. Jesús lo formula mucho mejor y más gráficamente: "Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá".

A. BENITO - DABAR/89/56


 

8. - Texto. Lucas lo sitúa en el templo y van a ser precisamente unos comentarios anónimos sobre la belleza y riquezas del templo los que van a motivar el tajante comentario de Jesús sobre su destrucción en un futuro que no precisa (vs. 5-6). Es el detonante para la pregunta sobre el cuándo preciso y las señales premonitorias de esa destrucción (v. 7). Lo que sigue pone de manifiesto que Jesús no entra en la dinámica de la pregunta. A lo largo de los domingos de este año hemos tenido ocasión de constatar cómo en sus respuestas el Jesús de Lucas corrige a menudo los planteamientos de sus interlocutores. Hoy nos hallamos ante un nuevo caso. Jesús comienza haciendo unas recomendaciones: "Cuidado con que nadie los engañe" a propósito del cuándo o de las señales; "no vayan tras ellos; no tengan pánico". Cierra estas recomendaciones una afirmación rotunda: "El final no vendrá en seguida". En otras palabras: Jesús desautoriza toda especulación sobre el cuándo y las señales. Más aún: guerras y desórdenes no son señal alguna de fin de mundo. Los que hablan en este sentido son simples embaucadores. Guerras y desórdenes son, desgraciada y lamentablemente, una necesidad. ¡Es impresionante el realismo de Jesús! Lo mismo pasa con los terremotos, epidemias y fenómenos cósmicos. Nada de esto es señal de fin de mundo. Esto supuesto a partir del v. 12 y ya hasta el final, Jesús aborda lo que sí tiene importancia según él. Y aquí sí que prevé un tiempo no lejano: "Antes de todo eso os echarán mano, los perseguirán... por causa de mi nombre". Aunque no lo diga explícitamente, Lucas presupone que son los discípulos (léase cristianos) los interlocutores-destinatarios de las palabras de Jesús. De nuevo el acoso, la acusación, la comparecencia ante los tribunales. Las mismas situaciones con que nos encontrábamos hace cuatro domingos. Y aún prevé otra: la muerte. ¡La muerte a manos de quien menos se podía esperar!. El odio total por causa del estilo de vida de Jesús, que no es otro sino el compromiso con los valores del Reino. Este es el cuadro que Jesús pinta ante los suyos, el futuro que les espera. Este es el futuro que interesa y no el de las especulaciones sobre el fin del mundo. Y de cara a ese futuro dos nuevas recomendaciones: espontaneidad y tesón. El versículo final tiene dos posibles acepciones; con su perseverancia ganaran su vida o ganan su vida con su perseverancia.

Comentario. Lo que hace cuatro domingos era sólo un presupuesto, hoy es un dato explícito: Lucas no espera un final inminente de esta historia nuestra. Perspectiva de futuro y perspectiva final no se mezclan ni se confunden, como puede ser el caso, por ejemplo, en Marcos. La destrucción del templo no es el final; las guerras y cataclismos no son el final. Son otra cosa, pertenecen a otra dinámica, misteriosa, realística, pero no premonitoria de fin de mundo. Lucas da un mentís a los profetas de fin del mundo. Son agoreros embaucadores. "No vayan tras ellos". Lo que hay que hacer a cambio es asumir esta historia en toda su crudeza. Apostar en ella desde los valores del Reino y caminar. Sin discursos retóricos de autodefensa. Con la espontaneidad y el frescor del espíritu de Jesús. Dando cabida a su lenguaje, a su sabiduría, a lo imprevisible divino, en la sencilla e imponderable certeza de que, a pesar de perder la vida en el empeño, ésta se gana. Porque todo es gracia con el Dios de Jesús.

A. BENITO - DABAR 1986/56.


 

9.- Texto. La admiración de la belleza del templo por parte de algunos (v. 5) provoca la llamada de atención de Jesús acerca del futuro de ese templo (v. 6). Pregunta por el cuándo y las señales admonitorias de ese futuro (v. 7). Jesús comienza su respuesta invitando a los oyentes a ponerse en guardia ante determinadas personas y determinados acontecimientos (vs. 8-9). Continúa luego hablando de cataclismos y convulsiones (vs. 10-11), para centrarse en las dificultades y riesgos mortales que los oyentes tendrán que afrontar previamente (vs. 12-13). Jesús concluye su respuesta con una invitación a la confianza y a la esperanza (vs. 14-19). Pre-texto. Lenguaje profético y apocalíptico, consistente en expresar un juicio de valor negativo sirviéndose del vehículo simbólico de imágenes y situaciones dantescas y truculentas. Este lenguaje enjuicia negativamente la realidad social tal y como ésta es construida en la práctica. No tiene valor de crónica futurista de sucesos. El templo como centro neurálgico del universo (cfr. Is. 60; Ageo 2, 6-9). Tocar el templo era tocar la tierra toda.

FUTURO/ALIENACION: Sentido del texto. "Llegará un día" es expresión típicamente profética para desplazar la atención de los oyentes hacia el futuro, despertando en ellos el ansia de un tiempo mejor del que ahora están viviendo. Para este desplazamiento fue surgiendo toda una literatura tremendista, morbosa en ocasiones y tras de la que en muchos casos se escondían personalidades frustradas e incapaces de vivir el presente (agoreros, predicadores de desastres, etc.). Son estas personalidades y esta literatura lo que Jesús descalifica en los vs. 8-9. Para Jesús, el futuro no puede ser una válvula de escape a las frustraciones y a la incapacidad de vivir el presente.

Y, sin embargo, tampoco Jesús renuncia al futuro como tiempo cualitativamente nuevo respecto al presente. Lo que pasa es que Jesús entiende ese futuro como un espacio abierto desde el compromiso en la realidad cotidiana presente. De ahí que sus palabras se centren fundamentalmente en esa realidad cotidiana, tejida de dificultades y riesgos, los cuales tienen su origen en los círculos mismos de relaciones del discípulo. Por eso es importante que el discípulo mantenga su ilusión y su esperanza contra toda esperanza. A esto es invitado por Jesús. De esta manera Lucas entiende el discurso sobre el fin del mundo como una invitación a comprometerse esperanzadoramente en el presente.

DABAR/80/58


 

10. - Este texto pertenece al llamado "apocalipsis sinóptico", que en Lucas se prolonga hasta el v. 36. Respecto a dicho "apocalipsis" es preciso notar lo siguiente: a) los tres textos reúnen a su modo diferentes frases de Jesús sobre el mismo tema, pero la redacción se ha hecho bajo el influjo de la vida de la primitiva comunidad y su catequesis; b) especialmente en Marcos y en Mateo se adivina la persuasión de que la venida del Señor es inminente; c) sin embargo, el motivo dominante es en los tres una llamada a la vigilancia y a la oración ante un acontecimiento que, a pesar de todas las señales, acaecerá repentinamente y cuando menos se espere.

Aunque Lucas sigue fundamentalmente a Marcos, en este caso se aparta de él más de lo común. A diferencia de Marcos, Lucas distingue entre lo que se refiere a la ruina de Jerusalén (que es el tipo o la imagen profética del fin del mundo, con las catástrofes y tribulaciones que le han de preceder) y lo que tiene un sentido escatológico directo. Parece indudable que el discurso de Lucas tiene un carácter más histórico, debido a que escribió su evangelio después de la destrucción de Jerusalén y pudo referirse a este suceso con mayor riqueza de detalles (vv. 20 y 21). Jesús no responde exactamente a la pregunta que le han hecho sus discípulos. Se refiere ciertamente al futuro, pero no para descubrirlo en todos sus detalles, sino únicamente para indicar los peligros que se avecinan y advertir a sus discípulos que estén preparados. Les dice, en primer lugar, que no hagan caso de los falsos mesías. Pues estos hombres se levantarán para proclamar el advenimiento de los tiempos mesiánicos, pero no anunciarán el reinado de Dios tal y como Jesús lo entiende (10, 9), sino como una reivindicación política de Israel. En segundo lugar, dice que estas revoluciones que han de venir no son aún la señal del fin, pero no dice de qué fin se trata. Posiblemente se refiere al último fin, al fin del mundo. Antes del fin, los discípulos de Jesús serán perseguidos por judíos y gentiles. Y sus padecimientos durante el tiempo de persecución serán un buen "testimonio" en su favor cuando llegue el juicio final. La traducción que aparece en el texto no es correcta, pues no se trata aquí del testimonio de los apóstoles ante los tribunales humanos.

Jesús quiere ahora inspirar confianza y dar ánimo a sus discípulos. Si ellos han de ser llevados ante los tribunales por su causa es lógico que Jesús no los abandone en esta ocasión. Por eso les promete ser él mismo su abogado y darles aquella sabiduría que van a necesitar (según Mt 10, 20: "el Espíritu de vuestro Padre", y según Mc 13, 11 y Lc 12, 12: "el Espíritu Santo"). Esto no quiere decir que saldrán ilesos de los tribunales humanos; pero sí que su causa, que es la misma causa de Jesús, reportará una victoria moral y el Evangelio se propagará por el mundo. También Jesús fue llevado ante los tribunales y padeció y murió bajo Poncio Pilato, pero resucitó y sus apóstoles predicaron el Evangelio por la fuerza de la Resurrección. De nuevo se afirma que la persecución y el odio se cebarán en sus personas. Incluso que serán traicionados por parientes y amigos. Se dice también que algunos de ellos morirán en estas persecuciones, aunque la mayoría escapará con vida. Los pocos que pierdan la vida terrena morirán con la esperanza de alcanzar así la verdadera vida. Todos se salvarán si perseveran hasta el fin: "Salvar el alma" significa lo mismo que "salvar la vida", toda la vida, incluyendo la del cuerpo: "ni un cabello de vuestra cabeza perecerá".

EUCARISTÍA 1986/54


11.- - "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?.": Aunque Lucas se inspira en el evangelio de Marcos, no obstante, pone el acento en algunos elementos que presentan su concepción de los acontecimientos finales. Cuando se escribe este evangelio, Jerusalén ya ha sido destruida y el interrogante que planea sobre la primera comunidad es el de descifrar si estos signos manifiestan ya la proximidad del fin.

- "Cuidado con que nadie os engañe...": La expectación de una Parusía cercana puede estar teñida de engaño. No existe una fecha fijada en el curso de la historia. El "tiempo" (en la traducción se habla de "momento") se sitúa más allá de todas las crisis y los conflictos humanos (guerras, revoluciones, terremotos, hambre, peste, espantos y grandes signos en el cielo...). Todo eso pertenece al antes, y los cristianos se han de preparar para vivir el largo tiempo de la historia.

- "Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales...": En ese "antes" largo y conflictivo, los cristianos vivirán una etapa llena de persecuciones. Se trata de rehacer ahora en su historia el mismo camino de Jesús hacia la cruz ("Los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre"): serán acusados de herejía por la sinagoga y de traición por los tribunales del Estado. Su fuerza radicará en la paciencia mientras se espera la nueva vida que viene de la resurrección. Pero fijémonos como Lucas acentúa la lejanía del fin poniendo de relieve la duración de los sufrimientos de los creyentes en medio de la historia.

J. NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1989/22

 

DOMINGO XXXIII  DEL TIEMPO ORDINARIO (17.11.2019)

 

01.- CANTA JERUSALEN (Kairoi) (Entrada)

CANTA, JERUSALÉN

CANTA, JERUSALÉN.

CANTA, JERUSALÉN,

 

Eres pueblo santo escogido

por la gracia del Señor.

Juntos caminamos en la fe

que nos conduce a nuestro Dios.

 

Eres tú la tierra que promete

a los hombres, el Señor.

Eres la promesa de los siglos

donde nace el Salvador.

 

Vives en confianza esperando

que algún día sea mejor.

Pero tu esperanza se sostiene

en el Cristo Redentor.

 

Vives la alegría de la vida

si contigo va el Señor.

Sufres en tu cuerpo,

y en tu alma está escrito el amor.

 

02.- JUNTOS CANTANDO LA ALEGRIA (Cesareo Garabain)

JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA

DE VERNOS UNIDOS EN LA FÉ Y EL AMOR

JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS

LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.

 

Somos la iglesia peregrina que Él fundó

Somos un pueblo que camina sin cesar

Entre cansancios y esperanzas hacia Dios

Nuestro amigo Jesús nos llevará.

 

Juntos cantando la alegría

De vernos unidos en la fé y el amor

Juntos sintiendo en nuestras vidas

La alegre presencia del Señor.

 

Hay una fe que nos alumbra con su luz

Una esperanza que empapó nuestro esperar

Aunque la noche nos envuelva en su inquietud

Nuestro amigo Jesús, nos guiará.

 

Juntos cantando la alegría

De vernos unidos en la fé y el amor

Juntos sintiendo en nuestras vidas

La alegre presencia del Señor

La alegre presencia del Señor

 

03.- DONES: ESTE PAN Y VINO SEÑOR

ESTE PAN Y VINO, SEÑOR, SE TRANSFORMARÁN

EN TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR, EN NUESTRO MANJAR.

 

Gracias al sol y al labrador,

en el altar florecen hoy

las espigas, los racimos,

que presentamos a Dios.

 

Lo que sembré con mi dolor,

lo que pedí en mi oración,

hoy son frutos, son ofrendas,

que presentamos a Dios.

 

04.- TU ERES MI BIEN (Cesareo Garabain)

Solo tú eres mi plenitud

eres mi apoyo mi fuerza y mi luz

Eres mi vida y mi juventud

eres mi gozo y mi cruz

 

SOLO TU ERES TODO MI BIEN

SOLO TU SOLO TÚ

SOLO TU ERES MI PLENITUD

SOLO TU SOLO TÚ

 

Samaritana siempre con sed

cuando en la tarde abrasaba el calor.

Pero me diste un día a beber

del manantial de tu amor.

 

Siento a mi lado tu palpitar

por el camino que va hacia Emaús.

Das un sentido a mi caminar,

mi salvador eres Tú.

 

 

05.- DONDE ESTA TU TESORO (Brotes de Olivo)

No atesores en la tierra, donde la herrumbre corroe,

donde los ladrones roban y la polilla carcome.

Atesora en las alturas, allí la herrumbre no existe,

la polilla no devora y el ladrón de Dios se viste.

 

CONFIAOS EN LA VIDA, ESPERAD SIEMPRE EN DIOS;

AL CREARTE YA TE AMABA, Y EN TU VIDA ÉL CONFIÓ.

NO HAY FORTUNA MÁS GRANDE QUE ESPERAR SIEMPRE EN DIOS,

Y SI EN DIOS TÚ CONFÍAS, ÉL VIVE EN TÚ CORAZÓN.

 

No te preocupe tu vida, el vestido o alimento,

es más la vida que el pan, y que la ropa, el cuerpo.

El ave nunca sembró, ni recogió en graneros.

El Dios Padre lo alimenta: sois vosotros más que ellos.

 

Tu tesoro puede estar en el cielo o en arcón,

y donde está tu tesoro, allí está tu corazón.

No hay riqueza más grande que el tesoro de tu amor,

es tesoro que no muere porque es riqueza de Dios.  

 

06.- AL ATARDECER DE TU VIDA

AL ATARDECER DE LA VIDA

ME EXAMINARÁN DEL AMOR.

AL ATARDECER DE LA VIDA

ME EXAMINARÁN DEL AMOR.

 

Si ofrecí mi pan al hambriento, si al sediento di de beber,

si mis manos fueron sus manos, si en mi hogar le quise acoger.

 

Si ayudé a los necesitados, si en el pobre he visto al Señor,

si los tristes y los enfermos me encontraron en su dolor.

 

Aunque hablara miles de lenguas, si no tengo amor nada soy,

aunque realizara milagros, si no tengo amor nada soy.

 

Venid, benditos de mi Padre, tuve hambre y me disteis de comer

estaba solo y me acompañaste, estaba triste y me alegrasteis

estaba feliz y sonreísteis conmigo.

Venid, benditos de mi Padre.

 

07.- CUANDO CRISTO VENGA EN SU GLORIA

CUANDO CRISTO VENGA EN GLORIA,

YO NO ME VOY A QUEDAR. (BIS)

 

 Seremos levantados con poder (3)

para la nueva Jerusalén.

¡Ah! ¡que tú te vayas, que yo también (3)

para la nueva Jerusalén!.

 

Hay un fuego que en está quemando:

es el Espíritu Santo que está trabajando./ (bis)

/Aquí se canta, aquí se ora,

se alaba a Cristo a toda hora./ (bis)

 

08.- ARCILLA ENTRE TUS MANOS (Kairoi)

Eres madre muy sencilla, criatura del señor

Virgen pobre madre mía, llena de gracia y de amor

Fuiste arcilla entre sus manos y el señor te modelo

Aceptantes ser su esclava siempre dócil a su voz.

 

YO QUIERO SER ARCILLA ENTRE SUS MANOS

YO QUIERO SER VASIJA DE SU AMOR (BIS)

QUIERO DEJAR LO MÍO PARA EL. (BIS)

 

No entendía sus palabras, pero respondes con fe

Dejas que su amor te guie confiando siempre en el

Por su espíritu de vida te dejaste transformar

Te abandonas en sus manos para hacer su voluntad

 

YO QUIERO SER ARCILLA ENTRE SUS MANOS

YO QUIERO SER VASIJA DE SU AMOR (BIS)

QUIERO DEJAR LO MÍO PARA EL (BIS)

 

viernes, 4 de noviembre de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXII T.O. CICLO C - 6 NOVIEMBRE 2022

 LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

COMENTARIO

 

Los tres evangelistas sinópticos, ya al final de la vida pública de Jesús, nos ofrecen una serie de controversias entre las que figura ésta con los saduceos. El texto de Lc. coincide hasta el v.33 con los textos de Mc y de Mt.

Los saduceos eran unos personajes relevantes en la vida política del país, pertenecían más a un partido político que a una secta religiosa. Eran los "colaboracionistas" de la ocupación romana de Palestina. Entre ellas figuraban los sumos sacerdotes. No admitían más autoridad doctrinal que el Pentateuco (los 5 libros atribuidos a Moisés), razón por la que negaban la resurrección de los cuerpos (cf. Hch 23.8), ya que en el Pentateuco no se dice nada al respecto. Este grupo de saduceos se acerca al Maestro con el ánimo de hacerle quedar en ridículo. Inventan una historia extraña, pero posible, teniendo en cuenta lo dispuesto por la llamada ley de "levirato" (Dt 25. 5s; Gn 38. 8). Probablemente se trata de una objeción típica que utilizaban los saduceos en sus controversias con los fariseos, que sí creían en la resurrección.

En primer lugar, Jesús resuelve la dificultad y denuncia a la vez la ignorancia de sus adversarios sobre la Sagrada Escritura. En los sagrados libros no se dice nunca que la existencia futura de los resucitados sea exactamente igual que la vida terrena. Además, Dios es poderoso para resucitar a los muertos y acabar con la necesidad de la procreación para asegurar la supervivencia de la humanidad una vez glorificada. Que la vida de los resucitados sea como la de los ángeles no quiere decir, sin embargo, que no puedan tener cuerpo sexuado. Sólo se quiere excluir la necesidad de la procreación y afirmar la libertad de todas las necesidades a las que se ven sometidos los hombres en la tierra.

Resuelta la dificultad, Jesús ofrece un argumento positivo en favor de la Resurrección. Se apoya en Ex 3. 6 y procede según costumbre rabínica. Sin duda hay en el A.T. otros textos más explícitos que hablan de la resurrección de la carne, pero Jesús prefiere éste por ser del Pentateuco, que, según dijimos, era la única autoridad doctrinal aceptada por los saduceos.

La fuerza del argumento está en que la Palabra de Dios con todas sus promesas a los patriarcas no valdría nada si Dios no les salvara del último enemigo, de la muerte. Si Dios salva, Dios es un Dios de vivos y no de muertos.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  Sal 87, 3

Llegue hasta ti mi súplica, inclina tu oído a mi clamor, Señor.

 

ORACION COLECTA

Dios de poder y misericordia, aparta, propicio, de nosotros toda adversidad, para que, bien dispuestos cuerpo y espíritu, podamos aspirar libremente a lo que te pertenece. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Macabeos 6, 1; 7, 1-2.9-14

El rey Antíoco envió a un consejero ateniense para que obligara a los judíos a abandonar las costumbres de sus padres y a no vivir conforme a las leyes de Dios. Fueron detenidos siete hermanos junto con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios de buey para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley.

Uno de ellos habló en nombre de los demás: «¿Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres». El segundo, estando para morir, dijo: «Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna». Después se divertían con el tercero. Le invitaron a sacar la lengua, lo hizo en seguida, y extendió las manos con gran valor. Y habló dignamente: «De Dios las recibí, y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios».

El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos. Cuando murió este, torturaron de modo semejante al cuarto. Y, cuando estaba para morir, dijo: «Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida».

 

SALMO RESPONSORIAL (16 )

 

Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

 

Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi súplica, que en mis labios no hay engaño. R.

 

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, y no vacilaron mis pasos.  Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. R.

 

Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme. Yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 16—3, 5

Hermanos: Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, los consuele internamente y les dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas. Por lo demás, hermanos, recen por nosotros, para que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre ustedes, y para que nos libre de los hombres perversos y malvados, porque no todos aceptan la fe.

El Señor, que es fiel, les dará fuerzas y los librará del maligno. Por el Señor, estamos seguros de que ustedes ya cumplen y seguirán cumpliendo todo lo que les hemos enseñado. Que el Señor dirija sus corazones, para que amen a Dios y tengan la constancia de Cristo.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO Ap 1, 5a y 6b

Aleluya. Jesucristo es el primogénito de entre los muertos; a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Aleluya.          

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 20, 27-38

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último, murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer?.

Porque los siete han estado casados con ella». Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor “el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos están vivos».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, oremos a Dios, porque es el Señor de la vida y su poder es eficaz, y digámosle con confianza: R. Te rogamos, óyenos.

 

1.- Para que los cristianos y los miembros del pueblo de Israel vivamos en diálogo, respeto y amistad. Oremos. R.

 

2.- Para que el Señor consuele, anime y fortalezca a los ministros del evangelio. Oremos. R.

 

3.- Para que la serenidad y la paz estén con las madres que lloran la pérdida de sus hijos y con todas las personas que han perdido seres queridos a causa de la pandemia. Oremos. R.

 

4.- Para que los que son víctimas de su debilidad y falta de decisión encuentren la fuerza que necesitan. Oremos. R.

 

5.- Para que desaparezca toda enemistad y odio, y brote el amor en los corazones. Oremos. R.

 

6.- Para que la esperanza en la resurrección nos haga vivir con optimismo y como hijos de la luz. Oremos. R.

 

Tú, que eres la resurrección y la vida, escucha las oraciones de tu Iglesia, fortalece nuestra esperanza y danos parte en tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira con bondad, Señor, los sacrificios que te presentamos, para que alcancemos con piadoso afecto lo que actualizamos sacramentalmente de la pasión de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Sal 22, 1-2

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados con este don sagrado, te damos gracias, Señor, invocando tu misericordia, para que, mediante la acción de tu Espíritu, permanezca la gracia de la verdad en quienes penetró la fuerza del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 07: Tt 1, 1-9; Sal 23; Lc 17, 1-7.

Martes 08: Tt 2, 1-8. 11-14; Sal 36; Lc 17, 7-10

 Miércoles 09:  Ez 47, 1-2.8-9.12; Sal 45; 1Co 3, 9c.11.16-17; Jn 2, 13-22

Jueves 10: Flm 7-20; Sal 145; Lc 17, 20-25.

Viernes 11: 2Jn 4-9; Sa;118; Lc 17, 26-37

 Sábado 12:  3Jn 5-8; Sal 111; Lc 18, 1-8.

Domingo 13: Ml 3, 19-20ª; Sal 97; 2Ts 3, 7-12; Lc 21, 5-19.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 20, 27-38

 

Par: Mt 22 ,23-33  Mc 12, 18-27

Ver SÁBADO DE LA 33ª SEMANA

1.RS/SADUCEOS-PEGA.

 

 

2.- Texto. Se sitúa ya en el final del camino, en la ciudad santa de Jerusalén. Aquí tenía su enclave principal la corriente saducea, formada por la aristocracia laica y sacerdotal.

Hombres realistas y pragmáticos, los saduceos se mostraban especialmente receptivos a la cultura helenístico- romana. Doctrinalmente conservadores, su fuente de inspiración y de religiosidad era la Torá, cuyos cinco libros eran los únicos a los que otorgaban validez. De uno de ellos, de Deuteronomio 25, 5, toman la cita que les sirve de base para argumentar en contra de la resurrección de los muertos. Una tal resurrección, argumentan, plantearía problemas matrimoniales en el más allá.

La respuesta de Jesús reproduce el punto de vista fariseo en este tema. De hecho, al final de las palabras de Jesús, Lucas recoge la intervención aprobatoria de unos fariseos: Bien dicho, Maestro (Lc. 20, 39). El punto de vista fariseo que Jesús hace suyo habla de una condición humana diferente en el más allá, condición caracterizada por la incapacidad de morir y que, consiguientemente, hará innecesaria la procreación de nuevos seres que reemplacen a los desaparecidos. Se responde así a la dificultad de problemas matrimoniales aducida, tal vez irónicamente, por los saduceos.

Por último, en los vs. 37-38 se aborda el tema central, afirmando explícitamente la resurrección de los muertos. La argumentación es típicamente judía: aducir un texto de la Escritura, en este caso Éxodo 3, 6, y extraer de él una consecuencia: Dios no podría llamarse el Dios de los patriarcas, si éstos no siguieran viviendo. Comentario. En el texto de hoy no se trata ya del caminar cristiano, sino de la meta de ese caminar, del mas allá de la actual condición humana. Dos son las afirmaciones que hace el texto. Primera: el más allá de la actual condición humana es una nueva condición, a la que no son extrapolables los datos y la experiencia de una continuidad personal: aquí y allá es la misma persona la que vive, realmente y no imaginativamente. Esta realidad personal es lo que se quiere indicar cuando se habla de la resurrección física de los muertos.

Segunda afirmación del texto: la garantía de esa realidad personal es la realidad de Dios, vida sin mezcla de muerte.

Desde el momento que la futura condición humana tiene su base y fundamento en la realidad de un Dios que no es empíricamente controlable ni demostrable, desde ese mismo momento tampoco lo es la realidad de nuestra futura condición. Por eso alguien con vista miope de realista y pragmático puede perfectamente negarla. Pero la miopía nunca es la perfección en vista. El caminante cristiano sabe de su futura condición. Su caminar es pletórico, debido, entre otras cosas, a la certeza del sentido del camino. Lo que pasa es que hay certezas que sólo son tales desde una sensibilidad y un talante determinados, en este caso desde la sensibilidad y el talante nacidos de la sintonía y de la familiaridad con Dios, vida sin mezcla de muerte.

A. BENITO - DABAR/89/55

 

 


3.- El grupo de los saduceos es un grupo bastante restringido perteneciente a las clases superiores del sacerdocio. En su sistema doctrinal no admiten la resurrección, que ya desde Daniel (12, 2-3) era más o menos aceptada en los círculos religiosos.

Los fariseos la admitían (cf. Hech 23, 8). Jesús la admite también, y responde al "caso" propuesto por los saduceos con el fin de ridiculizar la resurrección. La respuesta de Jesús no se apoya en la tradición popular sino en lo más hondo de la ley. Y es que creer en un Dios de vivos supone creer en una forma permanente de vida con él: la resurrección. Jesús hace polvo el absurdo ejemplo propuesto por los saduceos.

En primer lugar hay que decir que la resurrección es un don, no algo mecánico o que se derive sin más de una vida moral más o menos recta. Dios es el que resucita (cf. Lc 21, 36).

En segundo lugar se reconoce implícitamente que, por el don misericordioso de Dios, también los pecadores resucitan (cf. Lc 14, 14; Hech 24, 15), cosa incomprensible para la corriente puritana de la espiritualidad del judaísmo tardío. Es un antropomorfismo deleznable el representarse la resurrección como no se qué continuación de esta vida. Ante algo tan esencialmente incomprensible para el hombre hay que manejar categorías de fe. v.36: Cuando se trata de Dios es preciso estar abierto a lo maravilloso y a lo imprevisto.

Por eso critica también Jesús, con esta simple alusión a los ángeles, la concepción demasiado material que se hacen de la resurrección algunos fariseos. Resucitar es hacer de la alabanza la médula de una forma de vida (cf. Mt 18,10), ser anegados en la realidad de lo divino. Puesto que nuestra experiencia en este campo es nula, nuestra expresión es pobre. Pero por eso mismo la nueva realidad impide una absolutización de la historia.

Jesús en su defensa de la resurrección, no recurre al libro de Daniel cuyo valor era contestado por los saduceos, sino que se apoya en el valor indiscutible de la ley, basando su argumentación en Ex 3,6. El argumento es bien simple: si Dios se ha declarado amigo de los patriarcas, lo será para siempre; porque el don de Dios permanece. Esta visión espolea la acción del creyente sabiendo que tiene perfecto sentido su labor en la historia, porque en el día último tendrá su total cumplimiento.

EUCARISTÍA 1977/53

 


4.- Pre-texto. -Saduceos: son los representantes de una actitud conservadora en lo religioso y en lo político. En materia religiosa no admitían más que los cinco libros de Moisés rechazando toda tradición oral representada por la jurisprudencia farisea. En lo político eran mantenedores del "status quo" con el poder romano: Estado teocrático centrado en el templo, con cierta autonomía dentro del Imperio Romano. Rechazaban toda tendencia reformista que pusiera en peligro la situación.

A esta corriente saducea pertenecían dos de los tres grupos parlamentarios que componían el Gran Consejo o Sanedrín: las grandes familias sacerdotales, de las cuales se nombraban los más altos dignatarios del templo (sumos sacerdotes), además del sumo sacerdote primado; los ancianos, pertenecientes a la nobleza seglar, compuesta de terratenientes y ricos comerciantes.

Ley del levirato: Deut. 25, 5-10. La finalidad de la misma era asegurar la continuidad del nombre familiar. La mujer, por ser una posesión que quedaba dentro de la familia, no era legalmente viuda a la muerte de su marido; se quedaba en la casa del difunto, sometida a la autoridad del padre del difunto.

Sentido del texto. -Gira todo él en torno a la vida. Los saduceos la limitaban: no hay más vida que la que constatamos en el presente. Jesús se opone frontalmente a esta concepción, defendiendo para el hombre la sagrada realidad de la vida, sin restricciones ni limitaciones temporales. Jesús fundamenta su posición en el hecho de que la base de la vida no está en el hombre, sino en Dios, y Dios es vida sin limitaciones ni restricciones temporales (v. 38).

Ahora bien, si la base de la vida está en Dios y no en el hombre, ello quiere decir que nuestro conocimientos y experiencia de la vida son sólo aproximativos y analógicos porque así es todo modo humano de conocer y experimentar a Dios. A la hora, pues, de hablar de la vida en plenitud, de nuestra vida en plenitud como humanos, no podemos hacerlo sirviéndonos de los módulos que ahora conocemos, simplemente porque son módulos aproximativos y analógicos. Este es el sentido de las palabras de Jesús a los saduceos en los vs. 34-36. Estos hombres, atrapados como estaban por intereses muy concretos, estaban incapacitados para la imaginación, la fantasía y la creación poética. ¡Y la vida es también todo esto! ¡La vida es también poesía!

DABAR 1977/62

 


5.- Jesús responde recurriendo a la Escritura, en un lugar admitido por los saduceos, del libro del Éxodo. Pero lo hace con una argumentación rabínica, sutil, para nosotros algo extraña: juega con el tiempo presente de la expresión "Yo soy Dios de Abrahán..." (no yo era); por tanto, Abrahán, Isaac y Jacob tienen a Yahvé como Dios, y por tanto están vivos. Dios es Dios de vivos, no de muertos.

J. M. VERNET - MISA DOMINICAL 1983/21

 

 


6.- Nos encontramos ya en Jerusalén, después de la entrada mesiánica del domingo de Ramos, y por tanto en los últimos días antes de la pasión. Estos días se caracterizan por la creciente hostilidad que se va concentrando contra JC: el evangelista acumula narraciones de controversias con todas las tendencias presentes en la sociedad judía. Nuestro texto es una controversia con los saduceos a propósito de la resurrección, paralela de MT 22, 23-33 y Mc 12, 18-27.

Los saduceos son menos conocidos que los fariseos en las fuentes bíblicas y extrabíblicas. Formaban el partido de la aristocracia sacerdotal y por lo que parece representaban también la clase de los terratenientes. Eran absolutamente conservadores. En política toleraban el dominio romano en Palestina; en teología aceptaban tan sólo los cinco libros del Pentateuco (la Ley) como base del judaísmo. Negaban la resurrección con el argumento de que los cinco libros de la Ley no hablan de ella... El objeto de la pregunta que hacen a JC es demostrar lo absurdo de creer en la resurrección.

La pregunta se basa en la "ley del levirato" (Deut 25, 5-6), según la cual, cuando un israelita moría sin hijos, su hermano quedaba obligado a tener uno con la viuda, que llevaría el nombre del difunto: de ese modo se perpetuaba la familia. La respuesta de JC niega el presupuesto de que el matrimonio continúe en la otra vida, entendiendo la resurrección de modo semejante a como la entiende Pablo en 1 Cor 15, 35-50: la vida resucitada es de otro tipo, y los que entran en ella (que se caracterizan sobre todo porque "ya no pueden morir") viven de manera distinta, sin matrimonio (este es el sentido de la referencia a los ángeles; no significa esta referencia que en la otra vida no existe el cuerpo, sino que en ella el sexo no tendrá función). La nueva situación se define por el hecho de que "son hijos de Dios", debido a que "participan en la resurrección" de JC.

Tras responder a la pregunta JC añade una argumentación directa sobre la cuestión de fondo de la controversia, y quiere demostrar a los saduceos que también en los cinco libros del Pentateuco que ellos aceptan está contenida la resurrección. El argumento de JC, de típico estilo rabínico (y que parece un poco ilógico) se basa en Ex 3,6. Hacía mucho tiempo que los patriarcas estaban muertos cuando Dios habló a Moisés; pero Dios no podría llamarse "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob" si estos hubiesen dejado de existir, puesto que Dios no es un Dios de muertos. Por tanto, los patriarcas están vivos, aunque de algún modo distinto de la vida terrena.

JOSEP LLIGADAS- MISA DOMINICAL 1974/2B

 

 


7.- Prosiguiendo sus debates con los principales representantes de las sectas judías, Jesús responde en este pasaje a los saduceos, para quienes la resurrección de los cuerpos es algo absurdo, e invocan el caso de la viuda que se casa sucesivamente con los seis hermanos de su primer marido. Jesús les responde con toda precisión que el matrimonio es una condición de vida desconocido en el Reino, afirmando, además, la resurrección de los cuerpos.

Estas dos afirmaciones son difíciles de entender, tanto por su contenido misterioso ("son semejantes a los ángeles) como por el uso que de ellas hacen un gran número de citas bíblicas bastante mal apropiadas para la argumentación.

a) ¿Cómo ha encontrado Jesús una confirmación de la resurrección de los cuerpos en el Ex 3, 6?. Esta referencia al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (v. 37) hace alusión al Dios que sella la alianza con ellos y los protege. Pero este Dios es un Dios de vivos (v. 38): resulta poco menos que absurdo proteger a los muertos y hacer alianza con ellos. Si, cuando Dios se proclama su salvador, Abraham hubiera estado definitivamente muerto, esta salvación sería simplemente un contrasentido; por consiguiente, se impone la resurrección de Abraham y los restantes patriarcas, y esto que se afirma de los patriarcas puede afirmarse también de todos los miembros del pueblo elegido: la alianza debe permitir gozar de la protección de Yahvé contra el único enemigo importante: la muerte. Es cierto que todo esto no está contenido en el texto de Ex 3, 6 citado por Jesús, pero ¿quién puede desaprobrar el uso que de él hace en función del desarrollo de la fe en Israel? b) La segunda afirmación de Jesús es aún más curiosa. Al hablar de las relaciones conyugales después de la resurrección, Jesús afirma la vida, semejante a la de los ángeles, de la futura humanidad, lo cual se asocia mal a la idea de una resurrección corporal y a las exigencias de ésta. En realidad, Jesús no llega a afirmar nada sobre la naturaleza de los ángeles ni tampoco dice que un cuerpo resucitado se haga semejante a los ángeles, hasta el punto de perder su corporeidad, ya que sería plantear el problema en términos extraños a la antropología judía. Al hacer alusión a los ángeles, Jesús quiere dar a entender que el lenguaje humano es incapaz de expresar la naturaleza de la vida del resucitado.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969.Pág. 253

 

 


8.- Jesús no busca textos que hablen de la resurrección, prestándose de ese modo a las discusiones con los saduceos y reduciendo de todas formas la resurrección a una cuestión exegética y a una disputa de escuela.

Cita, de forma sorprendente, el capítulo 3 del Éxodo, que es un texto sobre Dios y no sobre la resurrección. Pero aquí está precisamente la originalidad de Jesús; apela al punto central de la Escritura, esto es, a la revelación del Dios vivo y lleva la discusión al amor de Dios y a su fidelidad: si Dios ama al hombre, no puede dejarlo abandonado en poder de la muerte.

Respecto a la exégesis rabínica, el modo de proceder de Jesús no cabe duda de que es original. Sin embargo, se muestra profundamente coherente con el modo como Israel ha ido madurando su propia fe, esto es, reflexionando constantemente sobre el Dios vivo y sacando de este hecho todas las consecuencias bajo la experiencia de cada día.

Hasta aquí la respuesta de Jesús se dirige contra los saduceos, que juzgaban a la resurrección como una superstición popular, extraña a las Escrituras; en realidad, afirma Jesús, se deriva del centro mismo de las Escrituras. Pero la respuesta de Jesús va también contra los fariseos, que concebían la resurrección en términos supersticiosos, materiales, que se prestaban de este modo a la ironía de los espíritus más liberales, ironía de la que nuestro texto nos ofrece un ejemplo palpable: una mujer tuvo siete maridos, ¿de cuál de ellos será esposa cuando la resurrección? Cristo responde: la vida de los muertos no entra dentro de los esquemas de este mundo presente; es una vida distinta, porque es divina y eterna; podría compararse con la de los ángeles.

Después de haber visto la controversia en el contexto judío (que corresponde sustancialmente a la situación de Jesús), podemos verla también en el contexto helenista-pagano, que corresponde al parecer a la redacción de Marcos. El mundo pagano del helenismo no aceptaba la resurrección de los muertos; el cuerpo es la prisión del espíritu y la salvación consiste precisamente en liberarse de él. El pensamiento helenista es fundamental- mente dualista y prefiere hablar de "inmortalidad", no de resurrección. Esto representa una diferencia primaria y sustancial respecto al pensamiento judío.

RS/INMORTALIDAD: Además, la reflexión griega busca la razón de la inmortalidad en el hombre mismo: en el hombre hay un elemento espiritual, incorruptible, capaz, por su propia naturaleza, de sobrevivir al cuerpo corruptible. Esto constituye una segunda diferencia respecto al pensamiento, que prefiere, como hemos visto, buscar la razón de la vida en la fidelidad de Dios.

Frente a esta mentalidad pagana, que corría el peligro de traicionar en lo más profundo la enseñanza de Jesús y la esperanza que él nos había traído, el evangelista se preocupa, ante todo, de apartar un posible equivoco; explica que la "resurrección" no significa, de ninguna manera, una prolongación de la existencia actual. La resurrección no es la reanimación de un cadáver. Es un salto cualitativo. Por eso precisamente distingue con cuidado la vida futura de la presente. Los griegos tienen profundamente razón al mostrarse insatisfechos de esta existencia y de sus limitaciones; no tendría ningún sentido volver a esta vida y prolongarla.

Por tanto, hay que hablar de una nueva existencia. Pero en esta nueva existencia es todo el hombre el que entra, no solamente el espíritu. El evangelio habla de "resurrección", no de inmortalidad. La comunidad cristiana pone la solidez de las palabras de Jesús por encima de la cultura de los griegos. No busca la razón de la resurrección en los elementos del hombre, sino que la hace remontar a la fe en el Dios vivo. La promesa de Dios nos asegura que toda la realidad de la persona entra en una vida nueva y, precisamente porque entra en esa vida nueva, dicha realidad queda transformada. Esto es lo que intenta decirnos Marcos. Se trata de una esperanza que Jesús defendió contra las opiniones de los rabinos y de los saduceos (opiniones diversas entre sí, pero igualmente prisioneras de un concepto erróneo de la resurrección) y que Marcos a su vez se preocupa de recordar y defender. Es un dato que viene de la fe y que debe preceder a las culturas que el hombre elabora.

Nos gustaría terminar citando una sabia afirmación de Ph. H. Menoud: "Hoy, para evitar las equivocaciones y permanecer al mismo tiempo fieles a las enseñanzas del Nuevo Testamento, habría que hablar de la resurrección de la persona. De todas formas, tanto si se habla de la resurrección del cuerpo o de la resurrección de la persona, lo que importa subrayar es esto: la finalidad de la redención en Jesucristo no es la salvación de un elemento -por ejemplo, la parte "espiritual"- del ser humano, sino la salvación de la persona humana en su totalidad.

BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MARCOS - EDIC. PAULINAS/MADRID 1981.Pág.172s

 

 


9.- Jesús prosigue su discusión con los principales representantes de las sectas judías. Los saduceos le preguntan ahora en torno al tema de la resurrección de los cuerpos y proponen un argumento que pone de manifiesto su absurdo (vv. 18-23). La respuesta de Cristo es ambigua: hace alusión al matrimonio en el Reino (v. 25) y afirma la realidad de la resurrección en términos misteriosos (seremos como ángeles); la cita que hace no responde bien, a primera vista, a la argumentación de los saduceos.

 

a) En efecto, cabe preguntarse cómo Jesús ha podido ver en la cita de Ex 3, 6 una confirmación de la resurrección de los cuerpos. Esta referencia al Dios de Abraham, de Israel y de Jacob (v. 26) se refiere no tanto al Dios al que esos padres han adorado cuanto al Dios que ha establecido una alianza con ellos y les ha protegido. Ahora bien: Dios no es un Dios de los muertos, sino un Dios de los vivos (v. 27), es decir, que no tiene ninguna razón para proteger a unos futuros muertos y formar un pacto con ellos. ¿A qué fin ayudar a los patriarcas a triunfar de unos enemigos para dejarles después sujetos a la muerte? Si Abraham está definitivamente muerto cuando Dios se proclama su Salvador, su salvación no ha sido más que una burla. Es preciso, por tanto, que Abraham y los padres resuciten. Ahora bien: Abraham, Isaac y Jacob participaron de una alianza con Dios porque eran los fundadores del pueblo elegido. Es decir, que los beneficios de que se vieron colmados revierten sobre cada uno de los miembros del pueblo que ellos constituyeron. Si los judíos gozan sobre la tierra de la alianza y de la protección de Yahvé, este beneficio sería ilusorio si no les permitiera gozar también de la protección divina frente al único enemigo real: la muerte.

Cierto que todo eso no está contenido en el texto de Ex 3, 6 citado por Jesús, pero ¿puede criticársele el uso que hace de él y que consiste en interpretar el versículo en función del desarrollo de la fe de Israel?.

b) La segunda afirmación de Jesús es todavía más curiosa. Aludiendo a las relaciones conyugales después de la resurrección, hace referencia al mismo tiempo a una vida cuasi angélica de la futura humanidad, lo que no concuerda con la idea de una resurrección corporal.

De hecho, Jesús no se define sobre la naturaleza de los ángeles. Tampoco quiere decir que un cuerpo resucitado se haga angélico hasta el punto de perder su corporeidad: esto equivaldría a plantear el problema en términos extraños a la antropología judía, para la cual los ángeles eran "cuerpos celestes". Jesús quiere decir tan solo que el estado posresurreccional se escapa a la inteligencia humana. Hay que señalar, en efecto, que el Evangelio alude a los ángeles siempre que se trata de una realidad que supera a la inteligencia. Así, por ejemplo, un ángel anuncia a las mujeres la resurrección de Cristo y la ascensión del Señor. "Ser como un ángel" no quiere definir la condición futura de la humanidad, sino que afirma que esa condición supera los alcances de la inteligencia terrestre.

Por supuesto que no será el amor -conyugal o de otra especie- lo que se suprimirá después de la resurrección, sino sólo la función de procreación. ¿No es acaso esta última el único medio de que dispone el hombre para sobrevivir y hacerse así la ilusión de un triunfo sobre la muerte? Esta función de supervivencia no será ya evidentemente necesaria después de la resurrección, puesto que el hombre vivirá para la eternidad. Ya no será necesario procrear ni levantar torres de Babel para sobrevivir y ganarse un nombre... Resucitar es aceptar de Dios el don de una vida y de un nombre que no podría proporcionarnos cualquier iniciativa humana.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VI - MAROVA MADRID 1969.Pág. 17s

 

 


10.- "La procreación, vinculada a la condición terrena, manifiesta la perennidad de la victoria que el hombre, destinado a la inmortalidad, debe arrancar continuamente a la muerte física. En la resurrección ya no necesita el hombre engendrar... Resucitar es vivir en Dios, en la comunión interpersonal de la que es figura la relación carnal conyugal" (J. Radermakers).

DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL - SEMANAS I-IX T.O. EVANG.DE MARCOS - SAL TERRAE/SANTANDER 1990.Pág. 160

 

 


11.- La actitud de la pequeña, pero poderosa, facción de los saduceos era de oportunismo "eclesiástico". Ellos no compartían la atmósfera febril de los círculos piadosos y escatológicos y se mostraban escépticos con respecto a la espera mesiánica. Rechazaban la literatura apocalíptica reciente y la tradición oral. Su canon se reducía al Pentateuco. Rechazaban la idea de la resurrección, que formaba parte de la espera mesiánica y escatológica, como también la inmortalidad del alma.

Como se pone al descubierto por el diálogo aquí referido, los saduceos creían que un hombre resucitaba cuando su hermano le "suscitaba" una posteridad. Para ellos la eternidad del hombre se confundía con la conservación de la especie. Era gente realista, que calculaba perfectamente el pro y el contra de cada situación. En su lógica estaba el querer desembarazarse de un hombre peligroso como Jesús, pero no perdían la calma, eran "objetivos" y consideraban superfluo el apasionamiento de los fariseos. En nuestro relato, los saduceos se contentan con poner a Jesús en ridículo ante el pueblo, impulsando hasta el absurdo sus ideas sobre la resurrección, que él compartía con los fariseos.

La anécdota de la mujer con siete maridos entraba, naturalmente, en la casuística de los doctores de la ley. Los saduceos se refieren aquí a la antigua regla del "levirato" o del matrimonio con el cuñado. Este es el texto del Pentateuco: "Si unos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin descendencia, la mujer del difunto no se casará fuera con un extraño; su cuñado debe ir a donde ella y tomarla por mujer, cumpliendo así con su deber de cuñado; y el primogénito que ella dé a luz hará resurgir el nombre del hermano muerto, y su nombre no será borrado de las listas de Israel" (Dt 25, 5-6). Para los saduceos, fieles solamente al Pentateuco de Moisés, la única "resurrección" era la referida en este texto del Deuteronomio, o sea, la realidad del hijo del hermano del difunto. Lo demás era para ellos una doctrina popular y grotesca que daba lugar a discusiones sin sentido.

La respuesta de Jesús se diferencia de la actitud de los fariseos. La fe en la resurrección es fe en la potencia de Dios; Dios tiene poder para crearlo todo nuevo. El creyente no debe perderse en el dédalo racionalista de la fantasía humana., Efectivamente, Dios -incluso como resulta de la lectura del Pentateuco- es un Dios de vivos; por esto, se presenta a Moisés como "el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob". La fe, para Jesús, no es "una proyección de este mundo en un mundo extraño creado por la fantasía". Al contrario: la fe es una apertura a Dios y deja que el Totalmente Otro cree lo totalmente otro.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1191 s.

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO 2022

 

01.- IGLESIA PEREGRINA

Todos unidos formando un solo cuerpo
Un pueblo que en la pascua nació
Miembros de Cristo en sangre redimidos
Iglesia peregrina de Dios.

 

Vive en nosotros la fuerza del espíritu
Que el hijo desde el Padre envió
Él nos empuja, nos guía y alimenta
Iglesia peregrina de Dios.

 

Somos en la tierra
Semilla de otro reino
Somos testimonio de amor
Paz para las guerras
Y luz entre las sombras
Iglesia peregrina de Dios.

 

Paz para las guerras
Y luz entre las sombras
Iglesia peregrina de Dios.

 

05.- LLEVEMOS AL SEÑOR (Carmelo Erdozain)

Llevemos al Señor el vino y el pan

Llevemos al altar la viña el trigal.

 

EL SEÑOR NOS DARÁ

ÉL NOS DARÁ SU AMISTAD. (BIS)

 

Llevemos al Señor, pureza y amor.

Llevemos al altar justicia, hermandad.

 

Llevemos al Señor, trabajo y dolor.

Llevemos al altar, ofrendas de paz.

 

Llevemos al Señor, nuestra oración.

Llevemos al altar, racimo y trigal.

 

Llevemos al Señor, alegría de vivir.

Llevemos al altar, ofrendas de pan.

 

03.- VIVE DIOS

Cuando sientas que se queman,

tus entrañas por amor,

y te entregas al llamado sin temor,

cuando están en armonía voluntad y corazón 

te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.

 

VIVE DIOS, POR SIEMPRE VIVE DIOS,

EN TU VIDA Y EN TU HISTORIA VIVE DIOS.

VIVE DIOS POR SIEMPRE VIVE DIOS,

POR TU MUERTE Y POR TU GLORIA VIVE DIOS.

 

Cuando estás en la penumbra

aguardando lo peor  y desprecias la existencia y su valor,

si no encuentras un sentido, anda y busca en tu interior

y verás que aún en tu cuerpo vive Dios.

 

En la pena y la alegría, en el llanto y la canción, 

en lo malo y en lo bueno del dolor, 

en la duda o la confianza, con la lluvia o con el sol, 

en el centro de tu cuerpo vive Dios.

 

04.- EL VIVE

Vive Jesús, el Señor, 

vive Jesús, el Señor.

 

Vive Jesús, el Señor, vive Jesús, el Señor. 

Él vive, Él vive, Él vive.

 

Vive, vive Jesús el Señor.

 Él vive, Él vive, Él vive.

 

Vive, vive Jesús el Señor.

 Vive Jesús, el Señor,  vive Jesús, el Señor.

 

Vive Jesús, el Señor, vive Jesús, el Señor.  Él vive, Él vive, Él vive.

 

Vive, vive Jesús el Señor.

 Él vive, Él vive, Él vive.

 Vive, vive Jesús el Señor.

 

05.- SANTA MARIA DEL AMEN.

MADRE DE TODOS LOS HOMBRES,

ENSÉÑANOS A DECIR AMÉN.

 

Cuando la noche se acerca

y se oscurece la fe.

 

Cuando el dolor nos oprime

y la ilusión ya no brilla.

 

Cuando aparece la luz

y nos sentimos felices.

 

Cuando nos llegue la muerte

y Tú nos lleves al cielo.

 

06.-  CRISTO TE NECESITA

Cristo te necesita para amar, para amar.

Cristo te necesita para amar. (2v)

 

NO TE IMPORTEN LAS RAZAS, NI EL COLOR DE LA PIEL,

AMA TODOS COMO HERMANOS Y HAZ EL BIEN (2v).

 

Al que sufre y al triste, dale amor, dale amor.

Al humilde y al pobre, dale amor (2v).

 

Al que vive a tu lado, dale amor, dale amor.

Al que viene de lejos, dale amor (2v).

 

Al que habla otra lengua, dale amor, dale amor.

Al que piensa distinto, dale amor (2v).

 

Al amigo de siempre dale amor, dale amor.

Y al que no te saluda, dale amor (2v).