miércoles, 20 de septiembre de 2023

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXV T.O. CICLO A - 24 SETIEMBRE 2023

 GRATUIDAD: VIVE ASOMBRADO DE LO QUE ES. AGRADECE SERLO




COMENTARIO

 

Para la comprensión de este texto es absolutamente indispensable tener en cuenta el contexto precedente. Al joven que quería saber lo que tendría que hacer para alcanzar la vida eterna, Jesús le ha propuesto repartir sus posesiones entre los pobres y seguirle. Oída la propuesta, es Pedro una vez más quien pregunta: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte; ¿qué recibiremos por ello?" Respuesta de Jesús: "Todos los que hayan dejado esposa... por causa mía, recibirán la herencia de la vida eterna. Ahora bien, muchos que son primeros, serán últimos y muchos que son últimos, serán primeros". La respuesta va dirigida exclusivamente a los discípulos y tiene una doble vertiente: promesas y llamada de atención. Por haber dejado todo, los discípulos son primeros, pero pueden ser últimos.

El texto de hoy empalma con esta respuesta de Jesús, explicando y dando razón a los discípulos de la llamada de atención que se les ha hecho. De ahí que, al final, se vuelva a repetir la inversión propuesta: "Así es como los últimos serán los primeros y los primeros los últimos" (v. 16). El sentido general del texto es, pues, el de hacer ver a los discípulos que ellos pueden ser los últimos.

Centrándonos ya en el texto, éste es una parábola. Por estar dirigida a los discípulos no se trata de una parábola pura. El versículo final, en efecto, ofrece la pauta para su interpretación.

Las horas de contratación manejadas en la parábola son las siguientes: 6 de la mañana (amanecer, hora primera, prima), 9 (media mañana, hora tercera, tercia), 12 (mediodía, hora sexta), 3 de la tarde (media tarde, hora novena, nona), 5 de la tarde (caer de la tarde, hora undécima). Los judíos computaban las horas diurnas de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Por consiguiente, los primeros jornaleros contratados trabajan doce horas frente a una que trabajan los últimos. El contraste entre los primeros y últimos no puede ser más gráfico y cortante.

El pago comienza por los últimos y termina por los primeros. Comienzo de la inversión: los últimos pasan a primeros y los primeros a últimos. Al ser el mismo el pago para todos, la inversión disgusta a los últimos en cobrar: éstos comparan y exigen. Se consuma así la inversión. Los últimos en cobrar no tienen altura ni categoría. Son, efectivamente, últimos, no porque sean malos sino porque no dan la talla en el Reino de Dios.

Presumo que muchos pensamos como los jornaleros de las 6 de la mañana. Lo siento. Somos buenos y muy trabajadores, pero no somos discípulos de Jesús. ¿Va quedando ya claro que ser discípulo de Jesús no es ser mejor sino ser diferente? El discípulo de Jesús no pasa la cuenta ni la hoja de servicios prestados; no exige; no establece comparaciones.

El discípulo de Jesús es; está; todo lo experimenta como don; vive asombrado de lo que es; agradece ser discípulo el mayor tiempo posible, sin preocuparle "el peso del día y el bochorno"; no se entiende a sí mismo ni actúa desde lo que está mandado ni desde el raquitismo de la ley del mínimo esfuerzo. He aquí algunos de los rasgos que conforman la talla de persona del Reino de los Cielos.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA

Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me invoquen en la tribulación, los escucharé y seré para siempre su Señor.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios que has puesto la plenitud de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos, para que merezcamos llegar a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 55, 6-9.

Busquen al Señor mientras se deja encontrar, invóquenlo mientras este cerca, que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y El tendrá piedad a nuestro Dios, que es rico en perdón.  “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni mis caminos son los caminos de ustedes -  oráculo del Señor -. Como el cielo está por encima de la tierra, mis caminos están por encima de los de ustedes, mis pensamientos, de sus pensamientos”.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 144)

 

Cerca está el Señor de los que lo invocan.

 

Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. R.

 

El Señor es clemente y misericordiosos, lento a la cólera y rico en piedad: el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R.

 

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones. Cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24.27ª.

Hermanos: Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, o sé que escoger. Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, y eso es mucho mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para ustedes. Lo importante es que ustedes lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Hch 16, 14b. 

Aleluya. Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar trabajadores para su viña. Después de contratar a los trabajadores por un denario al día, los mando a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y le dijo: “Vayan también ustedes a mi viña, y les pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, sin trabajo y les dijo: “¿Por qué están aquí el día entro sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”. Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los trabajadores y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, penaban que recibían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado solo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. El replico a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No quedamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti.  ¡Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tu envidia porque yo soy bueno?”. Así los últimos serán los primeros y los primeros los últimos”.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, cerca está el Señor de los que le invocan -  repetimos hoy en el salmo -; por eso presentémosle nuestras oraciones y pidámosle por nosotros y por el mundo entero. Invoquémosle diciendo: R.- Escucha y ten piedad.

 

1.- Para que la vida de Cristo, y su acogida incondicional al ser humano, se haga presente en la vida de su Iglesia. Oremos. R.

 

2.-  Para que la justicia y el amor de Dios muevan los corazones de nuestros gobernantes a la construcción de una sociedad más justa y más humana. Oremos. R.

 

3.- Para que los países que viven en situación de pobreza reciban la ayuda que les corresponde de las naciones más ricas y poderosas. Oremos al Señor. R.

 

4.-Para que los que obran el mal abandonen su camino y el Señor los colme de su misericordia. Oremos. R.

 

5.- Para que los que han dejado este mundo gocen con Cristo de la dicha plena de la gloria. Oremos. R.

 

6.- Para que, alimentados del Cuerpo de Cristo y de su Palabra, trabajemos con ilusión en su viña. Oremos. R.

 

Escucha, Padre, las oraciones de tus hijos, concédenos trabajar con entrega por el Reino, y haz que un día el cielo sea nuestra morada. Por Jesucristo nuestro Señor.


ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, en tu bondad las ofrendas de tu pueblo, para que cuanto creemos por la fe lo alcancemos por el sacramento celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Sal 118, 4-5

Tú, Señor, promulgas tus decretos para que se observen exactamente; ojalá este firme mi camino por cumplir tus consignas.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, apoya bondadoso con tu ayuda continua a los que alimentas con tus sacramentos, para que consigamos el fruto de la salvación en los sacramentos y en la vida diaria. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 25: Esd 1, 1-6; Sal 125; Lc 8, 16-18.

Martes 26: Esd 6, 7-8.12b.14-20; Sal 121; Lc 8, 19-21.

Miércoles 27: Esd 9, 5-9; Sal: Tb 13, 2-8; Lc 9, 1-6.

Jueves 28: Ag 1, 1-8; Sal 149; Lc 9, 7-9.

Viernes 29: Dn 7, 9-10. 13.14 (o bie4n: Ap 12, 7, 12ª); Sal 137; Jn 1, 47-51.

Sábado 30: Za 2, 5-9.14-15ª; Sal: Jr 31, 10-13; Lc 9, 43b-45.

Domingo 01: Ez 18, 25-28; Sal 24; Flp 2, 1-11; Mt 21, 28-32.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 20, 1-16

 

1. D/JUSTICIA. EL AGRAVIO FUNDAMENTAL QUE SE HACE A DIOS ES SU FALTA DE JUSTICIA /Ez/18/25-29/ Lc/15/29-30/Jon/04/02 
ALIANZA/GRATUIDAD: LA ALIANZA ES UNA GRACIA DEL AMOR GRATUITO DE DIOS. NO TIENE NADA QUE VER CON EL CONTRATO DO UT DES: Dt 7. 7-10; 4. 7.

La consecuencia que Jesús quiso se dedujera de esta parábola está expresada en el v. 15. El agravio fundamental que acaba de hacerse al dueño de la viña (Dios) es su falta de "justicia".

Esta misma queja fue formulada por el hijo mayor al padre del hijo pródigo (Lc 15. 29-30), agravio de los "buenos" judíos a la audición de la doctrina de la retribución (Ez 18. 25-29), reproche de Jonás ante el perdón otorgado por Dios a Nínive, la ciudad pagana (Jon 4. 2). En cada uno de estos casos, los textos oponen la justicia de Dios, tal como los hombres la conciben, y su comportamiento misericordioso, no esperado por los hombres (Lc 15. 1-2).

Cristo sale al paso de esta objeción con un argumento "ad hominem": el amo de la viña es "justo" (según el modo humano de concebir la justicia) con los primeros, ya que les da el sueldo convenido; de igual modo es justo con los últimos de una manera divina, ya que entre el dueño y éstos no se había establecido ninguna clase de convenio condicionante del trabajo y salario. Este argumento es, no obstante, de poco valor, pues la injusticia que en este caso se le reprocha a Dios no reside en el trato dispersado a cada uno de estos grupos de jornaleros tomados separadamente de los otros, sino en la comparación entre las dos maneras de actuar. Además, Cristo pasa de un punto a otro, afirmando la primacía de la bondad de Dios. No es que su forma de actuar se oponga a la justicia humana, sino que la trasciende totalmente en el amor. Según esto, el pacto establecido entre el amo de la viña y los jornaleros se nos muestra como una imagen de la alianza entre Dios y los suyos, alianza que, por otra parte, no tiene nada que ver con el contrato "do ut des" que los judíos trataban de encontrar en ella, sino que es un acto gratuito de Dios (Dt/07/07-10; 4. 7). La alianza es, según el texto antes citado, una gracia del amor gratuito del Padre, gracia que descansa totalmente en la libertad de Dios y que supone la nuestra (Ga 3. 16-22; 4. 21-31). Al aplicar una justicia a los primeros y otra distinta a los segundos, Dios trata de poner de manifiesto su amor a unos y a otros, teniendo siempre en cuenta las situaciones en que cada uno se encuentra.

En esta perícopa, Cristo pretende dar a entender a los oyentes de su Palabra el comportamiento misericordioso de Dios, al margen de los cauces excesivamente estrechos y de las concepciones en que le darían cabida la visión humana de la justicia y los contratos bilaterales que rigen exclusivamente las relaciones entre los hombres.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969. Pág.91 s.


 

2. TEXTO. INTERPRETACIONES DIVERSAS.

Ya sabemos a estas alturas que Mt sigue fielmente el cap. 10 de Mc. Pero, después de la pregunta de Pedro y de la respuesta de Jesús ("Todo el que dejare casa o hermanos o hermanas o padre o madre o hijos o campos por mi nombre, recibirá el céntuplo y tendrá como herencia la vida eterna": 19. 29), interrumpe de improviso el hilo de Mc e introduce la parábola de los obreros llamados a trabajar a lo largo de todas las horas.

No es una interpretación al azar; efectivamente, la parábola, según veremos, le sugiere al discípulo preocupado de su recompensa ("Lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué obtendremos?: 19. 27) que no plantee la cuestión en términos fiscales: dar tanto y recibir tanto. El Reino de Dios se rige por otras leyes.

Se trata de una parábola difícil, que requiere mucha atención. El propietario de una viña ajusta a unos braceros para una jornada de trabajo. Recluta a algunos en la primera hora del día, siendo el salario ajustado por una jornada completa de un denario. Hasta aquí todo es normal; la escena era muy familiar para los aldeanos del tiempo de Jesús. Pero luego el amo llama también a otros obreros a lo largo de las horas del día, incluso hasta una hora antes del término de la jornada. Con los nuevos llamados, el señor no ajusta una paga precisa, sino que les dice simplemente: "Os daré lo que es justo". Hábilmente la parábola encamina al oyente a preguntarse: ¿Cómo se conducirá el amo con estos últimos? La respuesta es desconcertante y completamente inesperada: el amo da a toda la misma paga, incluso a los últimos. No es justo, dicen los obreros de la primera hora. Y, evidentemente, lo mismo piensan los otros oyentes: una sola hora de trabajo no merece la misma paga que una jornada entera.

-INTERPRETACIONES INSUFICIENTES. Se diría, pues, que el amo no respeta las normas más elementales de justicia. ¿Acaso quiere Jesús enseñarnos que lo que a nosotros nos parece injusto es justo para Dios, el cual está por encima de nuestros criterios y es sobradamente libre en su manera de obrar? ¿Quiere quizás Jesús mostrar a los fariseos que Dios supera la justicia del mérito (del tanto cuanto), y que salva por pura bondad y gracia? Muchos así lo piensan. Sin embargo, esta conclusión es demasiado apresurada y no puede menos de ser provisional. Conviene examinar otras interpretaciones propuestas por los estudiosos, antiguos y modernos.

Para algunos antiguos, el motivo central de la parábola lo constituye la "llamada". Dios llama a todas las horas, cuando y como le parece. El momento en que llegue, pronto o tarde, no tiene importancia. Lo importante es estar preparados para responder a la llamada cuando llegue y aferrar la ocasión única que se nos ofrece. El motivo de la llamada a cualquier hora -nunca es tarde y cada uno tiene su hora- es, indudablemente, evangélico. Sin embargo, no puede ser éste el punto central de la parábola. El acento no cae en la llamada, sino en el comportamiento del amo, que por la tarde da a todos los mismos salarios.

Otros, apoyándose en algunos códices del evangelio de Mt que añaden el versículo final ("Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos"), ven en la parábola el tema del juicio. Existe siempre la posibilidad del rechazo, incluso para el que ha sido llamado a primera hora y ha trabajado toda la jornada. "Toma lo que te corresponde y vete", dice el amo. Luego se puede perder neciamente la salvación a causa de murmuraciones, de autosuficiencia, de rebeldía. Se puede perder el Reino incluso en la última hora después de haber trabajado todo el día.

El evangelista Mt da su propia interpretación de la parábola, según puede verse por la afirmación que abre (19. 30) y cierra (20. 16) la parábola misma: "Los primeros serán los últimos y los últimos los primeros". El Reino invierte las posiciones alterando las jerarquías de valores que el hombre ha construido. Dios tiene un módulo diverso; posee una justicia distinta; por ejemplo, prefiere los pobres a los ricos, los pecadores a los fariseos.

Exactamente como Jesús, que predica el Reino a multitudes innumerables, a los enfermos, a los pobres, a los publicanos, y no concede privilegios a los fariseos y a los escribas. Mas tampoco esta lectura de Mt (surgida quizás a la luz del conocido problema: ¿Por qué ha transferido Dios el Reino a los paganos?), aun sin ser enteramente extraña a la parábola, da en su punto central. Se apoya en un particular secundario: el amo comenzó por los últimos en lugar de los primeros. La verdadera razón de las quejas de los primeros obreros no es por haber sido pagados los últimos, sino porque han sido pagados "con el mismo salario que los últimos".

El sentido de la parábola, si olvidamos por un instante los vv. 19. 30 y 20. 16, estriba todo él en la paradoja de la injusticia del amo: ¿Por qué da a todos, incluidos los obreros de la última hora, el mismo salario que a los primeros? Este es el punto.

Volvemos a encontrarnos con una pregunta que ya hemos formulado: ¿Injusticia? Conocemos también la respuesta. Es la proclamación de la misericordia de Dios, la proclamación de la gracia. En esto consiste la novedad desconcertante del evangelio. Dios da su Reino a los pecadores, lo da a los paganos, lo da incluso a quienes, a nuestro entender, no lo merecerían (luego también a nosotros).

Pero si el discurso fuese solamente esto, habría que esperar que la parábola estuviera dirigida a los pecadores y a los pobres para consolarlos, para abrirles a la esperanza, para anunciarles la alegre nueva. En lugar de ello, la parábola va dirigida a los llamados justos, a los fariseos, que sienten envidia e irritación por la bondad de Dios con los otros, con lo que ellos condenaban.

Esto significa que el razonamiento de la parábola es distinto; significa, por lo menos, que hay un matiz importante que no se puede descuidar. 

-La envidia del justo

El centro de la parábola lo constituye el v. 10 ("Cuando llegaron los primeros creyeron que recibirían más, pero también ellos recibieron un denario cada uno"), y así lo aclaran las críticas que los obreros formulan contra el amo (vv. 11-12) y la respuesta de éste (vv. 13-15). Bien mirado, los obreros de la primera hora no se quejan de haber padecido una injusticia (ajustaron un denario y lo recibieron), sino más bien de la ventaja concedida a los otros. No pretenden recibir más, sino que se muestran envidiosos de que los otros hayan sido tratados como ellos.

Quieren defender una diferencia. Eso es lo que les irrita: la falta de distinción. La injusticia de que creen ser víctima no consiste en recibir una paga insuficiente, sino en ver que el amo es bueno con los otros. Es la envidia del justo frente a un Dios que perdona a los pecadores.

Así leída, la parábola no quiere enseñarnos en primer lugar cómo se conduce Dios, sino más bien cómo han de conducirse los justos ante la misericordia de Dios; concretamente ante la manera de obrar de Jesús y ante un Reino que se abre a los paganos. "El problema no es el de los derechos y los deberes de un amo, sino el de la solidaridad que debe unir a los obreros entre sí" (J. Dupont), a los afortunados con los desafortunados, a los justos con los pecadores. Los justos no deben sentir envidia, sino alegrarse ante un Padre que perdona a los hermanos pecadores.

De esta manera hemos llegado con toda probabilidad a la situación histórica concreta de la predicación de Jesús; en otras palabras, al ambiente en que nació la parábola. Con la parábola Jesús intenta justificar, frente a los fariseos celosos, su comportamiento, su familiaridad y su preferencia con los pecadores. Él no establece diferencias entre justos y pecadores, y por ello se sienten ofendidos los justos; él no parece reconocer su situación privilegiada delante de Dios. Y, además de la situación histórica, hemos llegado a la pretensión más profunda de Jesús: la de ser el revelador del Padre, la de señalar con su venida la llegada de una hora excepcional de gracia.

BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982. Pág.208 ss.

 


 

3. MERITO/FARISEO: EL PROBLEMA DE LOS "JUSTOS" ARRANCA PRECISAMENTE DE SU "JUSTICIA"/DE SU OBLIGACIÓN CUMPLIDA/COMO DERECHO ADQUIRIDO/EXIGENCIA /SUPERIORIDAD. FARISEÍSMO/JUSTOS.

¿Qué te parece? Los de las 5 de la tarde son primeros y los de las 6 de la mañana últimos. Insisto: ¿Qué te parece? Formulémoslo de otra manera, tomando como base a Mt 19. 29: los que no han dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, son primeros, y los que han dejado todo esto por Jesús, son últimos. Y de nuevo te pregunto: ¿Qué te parece? Queda descartado que se trate de un problema de injusticia. "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete". Indudablemente la parábola dibuja un perfil que rompe esquemas basados en conceptos tales como justicia-injusticia, obligación-derecho, cumplimiento-exigencia.

Un domingo más caemos en la cuenta, y son ya cinco, que Mt nos está introduciendo en un talante de vida que tiene poco que ver con esquemas y criterios habituales, incluso exquisitamente justos. Un talante de vida que tiene poco que ver con estos esquemas porque va más allá de ellos, los sobrepasa. A este talante se refiere ya Mt en 5. 20 con las siguientes palabras: "Si vuestra justicia no sobrepasa la de los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos". Varias veces, a lo largo de este ciclo, he escrito que el problema de los letrados y fariseos no es de maldad, de incumplimiento, de injusticia o de falta de prestación. Al contrario: ellos son primeros, de las 6 de la mañana, de los trabajadores que han aguantado el peso del día y el bochorno.

El problema de los primeros, de los de las 6 de la mañana, arranca precisamente de su justicia, de su obligación cumplida, de su prestación, de su cumplimiento. Todo esto lo vivencian como derecho adquirido, como exigencia, como superioridad. ¡Este es el problema! La novela de Bruce Marshall, "A cada uno un denario" podría ser un animado comentario al texto de hoy.

A. BENITO - DABAR 1987/47


 

4.- La parábola parte de la existencia de obreros parados que se presentaban en la plaza pública a la libre contratación de un propietario que necesitase de su trabajo. El tiempo de la jornada de trabajo está limitado por la luz del día: "desde la salida del sol hasta la aparición de las estrellas". El jornal diario normal era un denario. Exactamente lo convenido con los trabajadores de primera hora. Junto a ellos hay otros que han trabajado en la viña desde las nueve, las tres y las cinco de la tarde respectivamente. Esta diversidad en la duración del trabajo tiende a poner de relieve la enseñanza principal de la parábola.

Según las prescripciones del Antiguo Testamento el salario debía pagarse el mismo día en que había sido realizado el trabajo (Lev 19, 13; Deut 24, 15). El dueño de la viña manda a su mayordomo que pague a los obreros en orden inverso a como habían sido contratados. Y que todos reciban la misma cantidad. Estos dos detalles tienen también importancia para la enseñanza de la parábola. Las protestas de los obreros de primera hora no estarían justificadas en la parábola si no hubiesen visto que los de última hora recibían un denario. Es entonces cuando se acusa de injusticia al señor de la viña. Este, sin embargo, atribuye la protesta a que "tu ojo es malo", es decir, a la envidia y animosidad contra los favorecidos.

La parábola podía haberse titulado "recompensa igual para un trabajo desigual". La parábola pretende únicamente acentuar la diversidad en el trabajo. No hace referencia ni a los diversos períodos en la historia de la salvación o de la humanidad ni a la diferente edad en que el hombre atiende la invitación que se le hace para formar parte del reino. Precisamente por eso resulta ilegítimo concluir que los últimos recibieron la misma recompensa que los primeros por su mayor aplicación y rendimiento en el trabajo. Esta interpretación destruiría la intención primera de la enseñanza parabólica.

El centro de interés lo tenemos en el v. 15: "¿No puedo hacer lo que quiero de mis bienes? ¿O has de ver con mal ojo que yo sea bueno?", y también en la recompensa, que es igual para todos.

Como el dueño de la viña es Dios, la parábola pone todo su acento en la liberalidad soberana de su actuación independiente.

Actuación divina que, juzgada con criterio humano, resulta incomprensible, pero lógica. ¿Quién puede pedir cuentas a Dios por su conducta? El hombre es su siervo (Lc 17,7-10). No puede presentarse ante su Señor con pretendidos derechos. La recompensa que Dios otorga al hombre será siempre pura gracia. El hombre nunca tiene derecho a pasar la factura a Dios. Cierto que Pablo espera la recompensa que le es debida en justicia (2 Tim 4,7).

Pero este premio tiene su último fundamento en la gracia previamente concedida por el Señor.

La conclusión de la parábola es, pues, la siguiente: Dios obra como el dueño de la viña en cuestión, que, por su bondad, se compadeció de aquellos hombres e hizo que, sin merecerlo, también llegase a ellos un salario desproporcionado a su trabajo. Pura gracia del Señor. ¡Así es Dios, así de bueno con los hombres! La sentencia final de los últimos y los primeros se halla en la misma línea de la parábola: los primeros son, en este caso, los fariseos y, en general, el pueblo elegido, que se creía con peculiares privilegios ante Dios y con el derecho de pasarle la factura. Jesús, con la parábola en cuestión y la sentencia final, dio el golpe de gracia a este concepto de Dios y de su retribución. Porque el escándalo por el proceder de Dios no estaba justificado desde el terreno de la justicia. ¡Lo había provocado su bondad! Pero, ¿la bondad para con el prójimo justifica esta clase de escándalos?

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1058


 

5. EGOISMO/SERVICIO: QUEREMOS COMERCIAR CON DIOS Y QUE NOS PAGUE PUNTUALMENTE EL TIEMPO QUE LE DEDICAMOS. MERITO/GRACIA.

El Talmud de Jerusalén contiene un relato parecido en la forma a la parábola que hemos escuchado. Se trata del discurso funerario que pronuncia un rabino al sepultar a un joven maestro de 28 años. En él se cuenta cómo un rey contrató obreros para su viña y también pagó a todos lo mismo. Pero, ante las protestas, su contestación fue: éste ha trabajado en dos horas más que vosotros en todo el día. El joven rabino difunto había hecho más en 28 años que muchos doctores en cien. Se le premiaba la cantidad de trabajo que fue capaz de realizar en poco tiempo. La forma narrativa, como se ve, es bien similar, pero el fondo es muy distinto: mientras el discurso rabínico habla de mérito, la parábola de Jesús se refiere a la gracia. En el primer caso, la causa del premio está en el trabajo de quien lo recibe; en el segundo, en la bondad del que lo otorga. En alguna ocasión, la liturgia de la misa recoge en sus oraciones: no por nuestros méritos sino conforme a tu bondad.

Nos cuesta entender que los caminos del Señor son distintos a los nuestros. Dios se presenta como un amo generoso que no funciona por rentabilidad, sino por amor gratuito e inmerecido. Esta es la buena noticia del evangelio. Pero nosotros insistimos en atribuirle el metro siempre injusto de nuestra humana justicia.

En vez de parecernos a él intentamos que él se parezca a nosotros con salarios, tarifas, comisiones y porcentajes. Queremos comerciar con él y que nos pague puntualmente el tiempo que le dedicamos y que prácticamente se reduce al empleado en unos ritos sin compromiso y unas oraciones sin corazón.

Con una mentalidad utilitarista, muy propia de nuestro tiempo, preguntamos: ¿Para qué sirve ir a misa, si Dios nos va a querer igual? Así evidenciamos que no hemos tenido la experiencia de que Dios nos quiere y no reaccionamos en consecuencia amándole también más por encima de leyes y medidas. Dios es gratuito.

Nuestra tendencia farisea (para enfado de Pablo) surge exigiendo normas cuyo cumplimiento diferencie a los buenos de los malos.

Vemos absurdo y hasta injusto ser queridos todos por igual. ¡A cada uno lo suyo!, decimos como quien da un argumento incontestable con tono de protesta sindical ante Dios. Tardamos en comprender que la traducción no es: "Paz a los hombres de buena voluntad", sino: "Paz a los hombres que Dios ama". Tampoco hay conexión entre culpa y desgracia. Olvidamos que la gracia ha sustituido a la ley. Necesitamos que existan los malos para podernos calificar de buenos. De esta forma, el amor al hermano se torna imposible.

EUCARISTÍA 1990/24


6. ACEPTACION-DE-SI/VD: El hombre no puede pedirle cuentas a Dios. Pero esta verdad de que todo está comprendido dentro de la libre misericordia y de la incalculable disposición de Dios, es también una verdad que nos consuela y levanta, una verdad que nos libera de una opresión.

Lo que Dios dispone, aquello sobre lo que no podemos entrar en cuentas ni pleitos con él, somos en último término nosotros mismos. Tal como somos: con nuestra vida, con nuestro temperamento, con nuestro destino, con nuestra circunstancia, con nuestras taras hereditarias, con nuestros parientes, con nuestra estirpe, con todo lo que concreta y claramente somos, sin que lo podamos cambiar. Y, si entramos a menudo en el coro y en el corro de los que murmuran, de los que apuntan con el dedo a otros, en que Dios lo ha hecho de otro modo, somos en el fondo de los que no quieren aceptarse a sí mismos de manos de Dios. Y ahora podría decir que la parábola nos dice que somos nosotros los que recibimos el denario, y los que, a la vez, somos el denario. Y es así que nos recibimos a nosotros mismos con nuestro destino, con nuestra libertad, desde luego, con lo que hacemos con esta libertad; pero, a la postre, lo que recibimos somos nosotros mismos. Y hemos de recibirlo, no sólo sin murmurar; no sólo sin protestar interiormente, sino con verdadero gusto, pues ello es lo que Dios nos da al mismo tiempo que nos dice: ¿Es que no puedo yo ser bueno? De ahí que la gran hazaña de nuestra vida sea aceptarnos como un regalo incomprendido, sólo lentamente descubierto, de la eterna bondad de Dios. Porque saber que todo lo que somos y tenemos, aún lo amargo e incomprendido, es don de la bondad de Dios; sobre la que no murmuramos, sino que la aceptamos, sabiendo que si lo hacemos -y aquí vamos, una vez más, más allá de la parábola- Dios mismo se nos da juntamente con su don, y que así se nos da todo lo que podemos recibir; he ahí la sabiduría y la gran hazaña de nuestra vida cristiana.

K. RAHNER - HOMILIARIO BIBLICO - BARCELONA 1967/Pág. 24-26


 

7. TIEMPO/PLAN-DE-D

Siguiendo a Ireneo y Orígenes, los Padres de la Iglesia mostraron su interés por la función que desempeña el tiempo en esta historieta. En los sucesivos envíos de obreros vieron las grandes etapas de la historia bíblica durante las cuales Dios llama a hombres que "cuiden -dice Orígenes- la viña del culto de Dios": una primera vez, con Adán, cuando la creación del mundo; una segunda, con Noé, cuando la conclusión de una alianza universal; una tercera, con Abrahán y los Patriarcas; una cuarta, con Moisés, a quien se comunica la Ley, y una quinta, que corresponde a la undécima hora, con JC. O vieron también los principales momentos de la vida humana: algunos son llamados a trabajar en los asuntos del Reino desde la infancia o la más temprana edad; otros, al salir de la adolescencia; otros, en la edad adulta; otros todavía a una "determinada edad"; y otros, por fin, y es lo equivalente a la hora undécima, acogiendo la palabra de Dios en el momento de la muerte...

LOUIS MONLOUBOU  - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE MATEO - EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1981. Pág.238


 

8.- Esta parábola de Jesús hace resaltar ya desde el comienzo la regia y soberana actitud del dueño de la viña. Dios es misericordioso porque puede serlo, porque todo le pertenece.

Reconocer esa soberanía generosa de Dios es el primer paso. Sin embargo, el autor presenta a los jornaleros contratados como con cierta exigencia, al menos de tipo laboral, para con el amo. El desarrollo ulterior de la parábola dejará en claro la imposibilidad de comprender a Dios cuando se le va con "exigencias" del tipo que sean. Solamente una actitud de contemplación es la que podría introducirnos en el núcleo del asunto.

Todo el acento de la parábola recae sobre estos obreros de la hora undécima, los que no tienen nada que exigir, los que llegan tarde y se acogen al amparo de cualquiera que les pueda echar una mano. Aquí tenemos la interpretación de la parábola. No se trata de la idea del llamamiento o de la vocación, no se trata del juicio o de la retribución después de la muerte, ni siquiera de la igualdad de los hombres ante Dios soberano; sino que lo que se pretende afirmar es la bondad soberana de Dios que acoge, por Jesucristo, a los que han llegado tarde al reino de Dios, es decir a todos nosotros.

Situada en el contexto religioso del tiempo de Jesús esta parábola presenta un fuerte carácter polémico. Para el judío, el pagano no tiene posibilidad de salvación. Está condenado por ser pagano. Jesús indica, por el contrario, que esos son precisamente los sujetos del reino. No es de extrañar que "murmuraran", que se opusieran a esta concepción de las relaciones del hombre con Dios. El que está seguro de sí mismo, el que tiene la certeza de poseer algo entre manos y abriga la solapada intención de "comprar" el cielo no ha entendido de qué se trata en el evangelio.

En el tiempo en que se escribe el evangelio de Mt afluían a la Iglesia numerosos paganos convertidos con gran escándalo de parte de la mentalidad judía. Esta situación solamente puede ser comprendida por un corazón que haya hecho él mismo la prueba de su propia experiencia de pecado. Quien se sabe pecador quiere que la gracia de la muerte de Cristo caiga bien profundamente sobre todos. Ante una situación así ¿quién puede hablar de grupos y privilegios?

EUCARISTÍA 1978/44


 

9.- Hemos dejado Galilea. Entramos en la parte que precede a la pasión y muerte de Jesús en Jerusalén, Mt 19, 1-25, 46, donde destacan Jesús e Israel: conflicto y juicio. De las siete parábolas que incluye, leemos seis. Hoy empezamos por la primera que, además, es la primera de las tres inspiradas en la imagen de la viña.

La parábola de hoy, la del dueño de la viña, se inicia con la fórmula fija, v. 1a. La acción transcurre en dos fases, alrededor de la iniciativa del dueño: 1) Contrato de los trabajadores, vv. 1b-7: cuatro salidas, trabajo con contrato; última salida, trabajo sin contrato, es cuando el dueño establece un breve diálogo con los que todavía están en la plaza esperando a ser contratados (6-7). 2) Pago a los trabajadores y discusión, vv. 8-15: orden de pago (8-11); protesta de los "primeros" (12); respuesta del dueño (13-15) y sentencia conclusiva-aplicación, v.16 (cf. Mt 19, 30).

En su contexto original, invita a los oyentes, primero, a identificarse con los que protestan y, después, a tomar partido.

Sorprende el orden del dueño que alimenta la ilusión de los "primeros". Sorprende, todavía más el sistema de pago: los trabajadores que han realizado toda la jornada son tratados igual que aquellos que sólo han hecho una hora y en el momento más favorable; eso, ciertamente, ¡no es justo! Este es el punto de vista de los primeros, pero no el de los últimos que tienen todo derecho a vivir aunque el dueño les haya contratado a última hora. Sorprende, pues, la libertad y la generosidad del dueño: v. 15.

En su contexto histórico, el de Jesús, expresa simbólicamente una situación conflictiva o polémica: las opciones de Jesús, a favor de los que no contaban para nada en el mundo socio-religioso de entonces, hacen explotar las críticas de los observantes y comprometidos (fariseos y escribas). Jesús, con esta parábola, se remite al estilo de Dios Padre. El actuar de Jesús revela y hace presente esta libertad del amor de Dios Padre, que ya tiene sus precedentes en la historia bíblica.

Mt, colocándola aquí, hace notar un aspecto del debate en el interior de la comunidad y del conflicto con el judaísmo: "Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos". Los paganos, los últimos, toman el lugar de Israel, llamado en primer lugar. Y aquellos que en la comunidad son considerados últimos, los más pequeños de entre los hermanos, en la perspectiva del Reino y del juicio de Dios serán primeros. Hay que decir que este texto ha sufrido diversas interpretaciones y que son legítimas en la medida en que no contradicen su sentido global originario, ligado al contexto histórico de Jesús.

JAUME FONTBONA - MISA DOMINICAL 1990/17


 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XXV CICLO A - (24 SETIEMBRE 2023)

 

TEMA:  ¿VAS A TENER TU ENVIDIA PORQUE SOY BUENO?

 

01..-HORA DE LA TARDE (Juan Antonio Espinoza)

HORA DE LA TARDE, FIN DE LAS LABORES.

AMO DE LAS VIÑAS, PAGA LOS TRABAJOS DE TUS VIÑADORES.

 

Al romper el día nos apalabraste.

Cuidamos tu viña del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas, nos lo das de balde,

que a jornal de gloria no hay trabajo grande.        

 

HORA DE LA TARDE, FIN DE LAS LABORES.

AMO DE LAS VIÑAS, PAGA LOS TRABAJOS DE TUS VIÑADORES.

 

Das al vespertino lo que al mañanero.

Son tuyas las horas y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos dale crecimiento.

Eres Tú la viña, cuida los sarmientos.

 

02.- VIENEN CON ALEGRIA (Cesáreo Garabaín)

VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR,

CANTANDO VIENEN CON ALEGRIA, SEÑOR,

LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR,

SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR.  (2)

 

Vienen trayendo la esperanza

a un mundo cargado de ansiedad,

un mundo que busca y que no alcanza

caminos de amor y de amistad.

 

Vienen trayendo entre sus manos

esfuerzos de hermanos por la paz,

deseos de un mundo más humano

que nacen del bien y la verdad.

 

Cuando el odio y la violencia

aniden en nuestro corazón,

el mundo sabrá que por herencia

le aguardan tristezas y dolor.

 

03 EL SEÑOR NOS LLAMA (Alberto Taule)

EL SEÑOR NOS LLAMA Y NOS REÚNE,

SOMOS SU PUEBLO, SIGNO DE UNIDAD.

ÉL ESTÁ EN MEDIO DE NOSOTROS,

SIRVE A LA MESA, NOS REPARTE EL PAN.

 

1.- Por todos los caminos nos sales al encuentro,

por todos hemos visto señales de tu amor.

Tu pueblo se reúne Señor a bendecirte,

a celebrar con gozo tu paso salvador.

 

2.- Convocas a tus fieles, nacidos de las aguas,

a festejar unidos la nueva creación.

La sala del banquete se llena de invitados;

estamos reunidos y en medio está el Señor.

 

3.- Revélanos al Padre oh Cristo, nuestra fiesta,

aumenta la esperanza de nuestro caminar.

Tu Espíritu divino nos dé la fortaleza,

los bienes que esperamos nos haga pregustar.

 

04.- TE PRESENTAMOS EL VINO Y EL PAN (Juan Antonio Espinoza)

TE PRESENTAMOS EL VINO Y EL PAN,

BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR (bis).

 

Bendito seas, Señor,

por este pan que nos diste,

fruto de la tierra

y del trabajo de los hombres.

 

Bendito seas, Señor,

el vino Tú nos lo diste,

fruto de la tierra

y del trabajo de los hombres.

 

05.- PAN Y VINO DE AMOR (Brotes de Olivo)

En la tierra,

la sembró el sembrador,

la semilla de Tu pan, Señor.

Y después el viñador,

trabajó en buena lid,

y las tierras ven crecer,

las espigas y la vid.

(bis).

 

El trigo se molió en el molino,

rompiendo su cuerpo como Tú.

La uva la pisó el hombre en el lagar,

igual que Tú te dejaste pisar.

 

Y ahora convertido en Pan y Vino,

Tu pueblo lo ofrece en Tu altar.

Conviértelos, ¡oh Dios!

son frutos de Tu amor,

en Tu Cuerpo y Sangre, Señor.

(2 veces).

 

06.- BENDITO SEAS SEÑOR (Francisco Palazón)

BENDITO SEAS, SEÑOR,

POR ESTE PAN Y ESTE VINO

QUE GENEROSO NOS DISTE

PARA CAMINAR CONTIGO,

Y SERÁN PARA NOSOTROS

ALIMENTO EN EL CAMINO.

 

1. Te ofrecemos el trabajo,

las penas y la alegría,

el pan que nos alimenta

y el afán de cada día.

 

2. Te ofrecemos nuestro barro

que oscurece nuestras vidas

y el vino que no empleamos

para curar las heridas.

 

07.- EL PAN DE VIDA (Brotes de Olivo)

TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA,

MI VIDA SIN TI NO SERÁ VIDA.

 

1. El pan que yo os daré

ha de ser mi propia carne.

Contigo viviré

cuando coma de tu pan.

 

2. Aquel que cree en ti

tiene ya la vida eterna.

Si como de tu pan,

de tu vida gozaré.

 

3. Mi Padre es quien os da

verdadero pan del cielo,

y a la tierra bajó

para el mundo alimentar.

 

4. Quien come de tu pan

no padecerá más hambre.

Quien bebe de tu sangre

ya no tendrá sed jamás

 

08.- HOMBRES NUEVOS (Juan Antonio Espinoza)

DANOS UN CORAZÓN, GRANDE PARA AMAR,

DANOS UN CORAZÓN, FUERTE PARA LUCHAR.

 

Hombres nuevos creadores de la historia,

constructores de nueva humanidad,

hombres nuevos que viven la existencia

como riesgo de un largo caminar.

 

Hombres nuevos luchando en esperanza,

caminantes sedientos de verdad,

hombres nuevos sin frenos ni cadenas,

hombres libres que exigen libertad.

 

Hombres nuevos amando sin fronteras,

por encima de razas y lugar,

hombres nuevos al lado de los pobres,

compartiendo con ellos techo y pan.

 

09.- PADRE BUENO, DIOS HERMANO (Cesáreo Garabaín)

1. Tú, Señor,

que enciendes las estrellas,

Tú que al sol

le das su resplandor,

Tú que cuidas

del pájaro perdido

que va buscando un nido

guiado por tu amor.

Tú que siembras

rosas y trigales,

Tú que al lirio

vistes de esplendor,

nos proteges,

Señor, con más cariño,

pues quieres más a un niño

que al pájaro y la flor.

 

PADRE BUENO, DIOS ALEGRE,

PRIMAVERA Y MANANTIAL,

DIOS HERMANO, DIOS AMIGO,

PADRE NUESTRO, CELESTIAL.

 

2. Tú, Señor,

que velas por el pobre,

y al humilde

das tu protección,

al que amas

le ofreces un tesoro

que vale más que el oro

le das tu corazón.

Tú, Señor,

que alumbras mi camino,

Tú que escuchas

siempre mi oración,

en tu amor

pongo yo mi confianza,

renace mi esperanza,

se acuna mi canción.

 

 

10.-  HIMNO VIRGEN DE LAS MERCEDES

MADRE DE LAS MERCEDES, BENDITA SIEMPRE BENDITA,

ENTRE TODAS LAS MUJERES, EN LOS DESIGNIOS DE DIOS (BIS)

 

Te contemplamos gozosos, vestida de blanco lino,

Engalanada en tu trono, llena de Luz en tu altar,

Admiramos humildes, tu rostro de Madre hermosa,

con la herida en tu cuello, con cetro de majestad. (2)

 

Estrella del Evangelio, por Juan Pablo proclamada,

Paita, Oh Madre Santa, siempre te alabará.

Madre De las Mercedes, como hijos peregrinos,

venimos desde muy lejos, a compartir tu bondad (2)

 

11.- EN EL TRABAJO (Cesáreo Garabaín)

EN EL TRABAJO DE CADA DÍA,

COMO VIVÍAS Y AMABAS TÚ.

QUEREMOS MADRE SERVIR AMANDO,

VIVIENDO SIEMPRE JUNTO A JESÚS.  (2)

 

En el silencio de aquella que era

la casa humilde de Nazareth,

se va empapando de tu ternura,

de tu trabajo, de amor y fe.

 

Tú te afanabas como mi madre,

en mil trabajos que da el hogar,

mujer humilde de hermosas manos

encallecidas de trabajar.

 

Dios quiso honrarte como a ninguna,

con mil encantos enriquecer.

Te hizo humilde de gracia llena,

trabajadora te quiso hacer.

 

10.- MADRE DE LOS POBRES (Cesáreo Garabaín)

MADRE DE LOS POBRES,

LOS HUMILDES Y SENCILLOS,

DE LOS TRISTES Y LOS NIÑOS

QUE CONFÍAN SIEMPRE EN DIOS.

 

1. Tú, la más pobre, porque nada ambicionaste;

Tú, perseguida, vas huyendo de Belén.

Tú, que un pesebre ofreciste al rey del cielo,

toda tu riqueza fue tenerlo sólo a Él.

 

2. Tú, que en sus manos sin temor te abandonaste,

Tú, que aceptaste ser la esclava del Señor,

vas entonando un poema de alegría;

Canta alma mía, porque Dios me engrandeció.

 

3. Tú, que has vivido el dolor y la pobreza,

Tú, que has sufrido en las noches sin hogar,

Tú, que eres la madre de los pobres y olvidados,

eres el consuelo del que reza en su llorar.

 

 

jueves, 14 de septiembre de 2023

LECTURAS Y COMENTAIO DOMINGO XXIV T.O. CICLO A - 17 SETIEMBRE 2023

 ¡SETENTA VECES SIETE!


COMENTARIO

 

A Pedro le interesan mucho estos consejos sobre la vida fraternal; había oído ciertas discusiones de los rabinos sobre el tema del perdón: “¿A tu mujer?... Puedes perdonarla una vez… ¿A tu hermano? Debes perdonarle hasta cinco veces”. ¿Qué es lo que piensan Jesús? ¿Cuántas veces tendré que perdonar? ¿Siete veces? Siete veces, no; setenta veces siete. Ante esta respuesta, una de las más locas de todo el evangelio, podemos encontrarnos en este momento en un estado de drama o de inmensa calma. Drama: El Señor está pidiéndonos un perdón muy difícil y todo se rebela en nosotros frente a esta idea. Calma: nuestra vida es tranquila y esta exigencia de Jesús nos parece fácil: desde luego, siempre habrá que perdonar. Miremos a nuestro alrededor. ¿Quién perdona? Incluso se piensa que perdonar sería dar más ánimos a los imperdonables: “Anda, no te preocupes”. Obedecer a Jesús exige un cambio ya muy conocido.

Jesús me invita al perdón inmediato, sean cuales fueren mis heridas y mis rebeldías. Matamos en nosotros al evangelio y matamos nuestra vida cuando contemporizamos, cuando pensamos que no estamos en estado de hacer lo que Jesús nos pide. A nosotros nos toca permanecer ante la llamada suplicando a Jesús: quiero, pero no puedo ¡Ayúdame! Si no tengo problemas, la exigencia de Jesús es una buena medicina preventiva, me sumerge contra corriente de un mundo orgulloso que rechaza el perdón. El orgullo sabe tan bien disfrazarse de honor, de sentido común, de justicia, de legítima defensa, de procurar no favorecer los malvados, que eso es lo primero que hay que eliminar: “Tú orgullo, no te mezcles en esto”.

Con este aire más limpio se puede entonces examinar la idea de que hay realmente perdones malos. Cuando acepto sonreír y tender la mano porque eso me va bien, no perdono, sino que soy un astuto. Cuando excuso a un tirano que aplasta a los débiles, no perdono, sino que tengo miedo.

El evangelio nos ofrece un medio de cultivar en nosotros la aptitud para una pronta reconciliación: situar nuestros perdones en el perdón de Dios. No somos nunca el justo que otorga su clemencia a un miserable pecador. Todos, él y nosotros somos perdonados, invitados a entrar en una misma lógica del perdón. Es lo lógica del Padrenuestro: “Perdóname como se perdona a un hijo, pues procuro ser tu hijo perdonando”. Afirmar: “Nunca negaré a nadie el perdón” es decir: “Deseo seguir siendo de la familia de Dios”.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Eclo 36, 15.

Señor, da la paz   a los que esperan en ti, y saca veraces a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos y de tu pueblo Israel.

 

ORACION COLECTA

Míranos, oh, Dios creador y guía de todas las cosas, y concédenos servirte de todo corazón para que percibamos el fruto de tu misericordia. Por Nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 27,30-28,7

Ira y cólera son despreciables; el pecador las posee en su interior. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es un simple mortal, guarda rencor, ¿quién le obtendrá el perdón de sus pecados? Piensa en tu fin, y cesa en tu enojo; acuérdate de la corrupción y de la muerte, y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos, y no te enojes con tu prójimo; recuerda la alianza del Altísimo, y perdona el error.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 102)

 

El Señor es compasivo y misericordioso.

 

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R.

 

El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades: Él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R.

 

No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R.

 

Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14,79

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo.

Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor. Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 13, 34  

Aleluya. Les doy un mandamiento nuevo –dice el Señor-: que se amen unos a otros, como yo los he amado. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo. Mt 18, 21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?, ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo".

Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: "Págame lo que me debes".

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré".

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.  Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su Señor todo lo sucedido. Entonces el Señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado!. Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el Señor, indignado, lo entrego a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Dios es compasivo y misericordioso y siempre está dispuesto a perdonar y a bendecir a sus hijos; por eso con fe oremos por nosotros y por el mundo entero. Digamos:  R. Escúchanos, Señor.

 

1.- Para que la Iglesia sea el lugar de la misericordia, la acogida y el perdón incondicional para los hombres y mujeres del mundo. Oremos. R.

 

2.- Para que países ricos perdonen las deudas de los países pobres. Oremos. R.

 

3.- Para que la gracia de Dios y una buena formación familiar destierren de los corazones el odio, la venganza, la corrupción los y el resentimiento. Oremos. R.

 

4.- Para que los que hoy morirán dejen este mundo en paz y entren en la gloria del cielo. Oremos. R.

 

5.- Para que el Señor nos dé un corazón como el suyo, siempre dispuesto a perdonar. Oremos. R.

 

Escucha las súplicas de tus hijos, infúndenos tu misericordia y haz que unidos a ti demos testimonio del amor verdadero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Sé propicio a nuestras súplicas, Señor, recibe complacido estas ofrendas de tus siervos, para que la oblación que ofrece cada uno en honor de tu nombre sirva para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Sal 35, 8

Que inapreciable es tu misericordia, oh, Dios. Los humanos se acogen a la sombra de tus alas.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Te pedimos, Señor, que el fruto del don del cielo penetre nuestros cuerpos y almas para que sea su efecto, y no nuestro sentimiento el que prevalezca siempre en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 18: Sb7, 7-10.15-16 (o bien 1Co 1, 26-31); Sal 130; Lc 12, 32-34.

Martes 19: 1Tm 3, 1-13; Sal 100; Lc 7, 11-17.

Miércoles 20:  1Tm 3, 14-16; Sal 110; Lc 7, 31-35.

Jueves 21: Ef 4, 1-7.11-13; Sal 18; Mt 9, 9-13.

Viernes 22:  1Tm 6, 2c-12; Sal 48; Lc 8, 1-3.

Sábado 23: 1Tm 6, 13-16; Sal 99; Lc 8, 4-15

Domingo 24: Is 55, 6-9; Sal 144; Flp 1, 20c-24a; Mt 20, 1-16.

 

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 18, 21-35

 

1.PERDON. NO ES SOLO DEBER MORAL SINO EL ECO DE LA CONCIENCIA DE HABER SIDO PERDONADO.

El judaísmo ya conocía el deber del perdón de las ofensas, pero todavía se trataba de una conquista reciente que no conseguía imponerse más que por la composición de tarifas precisas. Las escuelas rabinas exigían que sus discípulos perdonasen tantas o tantas veces a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, etc..., y estas tarifas variaban según la escuela. Así se comprende que Pedro preguntase a Jesús cuál era su tarifa, preocupado por saber si era tan severa como la de la escuela que exigía perdonar siete veces a su hermano.

Jesús contesta a Pedro con una parábola que libra al perdón de toda tarifa para hacer de él el signo del perdón recibido de Dios. (...). Es la característica del perdón cristiano: se perdona como se ha sido perdonado, uno se apiada de su compañero porque se han apiadado de él (vv. 17 y 33; Os 6. 6; Mt 9. 13; 12. 7).

El perdón ya no es únicamente un deber moral con tarifa, como en el judaísmo, sino el eco de la conciencia de haber sido perdonado. Así llega a ser una especie de virtud teologal que prolonga para el provecho del otro el perdón dado por Dios (Col 3. 13; Mt 6. 14-15; 2 Co 5. 18-20). (...).

La Eucaristía dominical tiene una evidente dimensión penitencial: en ella proclama y ejerce la Iglesia el perdón de Dios, puesto que no es otra cosa que la asamblea de los pecadores pendientes de la iniciativa misericordiosa de Dios. Pero la fraternidad de los cristianos eucaristiados y perdonados no es real y significante para el mundo sino en la medida en que colaboran efectivamente en las empresas humanas del perdón, de manera especial en la edificación de la paz.

MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969.Pág.66 y 67


 

2. GRATUIDAD/MDA:  LA TRADICIÓN BÍBLICA PRESENTA A UN DIOS QUE AMA A UN PUEBLO QUE NO SE LO MERECE. 

Quizá la característica más expresiva que tiene esta misericordia de Dios, manifestada no sólo en su perdón al mal uso de nuestra libertad, sino en toda su relación con nosotros, es la imposibilidad de poder ser pagada de alguna manera por el hombre. Es auténtico amor a fondo perdido. Dios nada gana con querernos.

La tradición bíblica presenta a un Dios que ama a un pueblo que no se lo merece ni por su grandeza cultural, ni por su poderío político, ni por su fidelidad religiosa, ni por ningún otro valor antecedente. Es un Dios loco de amor por su pueblo. No existe otra razón. A nosotros se nos invita a actuar en esta dirección de gratuidad, amando a los enemigos o invitando a quien no nos puede invitar.

Comerciar con el amor y la relación humana "también lo hacen los publicanos y fariseos". (...) La seguridad del amor de Dios como gracia inmerecida e impagable aparta de nosotros todo escrúpulo legalista y potencia nuestra decisión de entrega más allá de cualquier norma establecida.

En una sociedad utilitarista competitiva y comercial la gratuidad resulta de difícil comprensión. El creyente se ve también afectado e incluso contagiado por este entorno que lo rodea. La búsqueda de influencias sociales, el cultivo interesado de las "relaciones públicas" el estar a bien con quien nos puede valer, el hacer favores para poderlos cobrar son tentaciones de cada día. Desde el utilitarismo habitual, preguntarse para qué me puede servir o perdonar a quien no me puede pagar en la misma moneda suele ser un interrogante que brota de forma espontánea.

La referencia a un Dios que se nos da como pura gracia, de manera gratuita, ha de servirnos no sólo para organizar evangélicamente nuestro corazón, sino también para purificar las acciones de nuestra comunidad y no confundir el proselitismo con el verdadero servicio.

EUCARISTÍA 1987/44


 

3. A-DEO/A-H. NOSOTROS CREEMOS Y VIVIMOS COMO SI FUERAN DOS RELACIONES DISTINTAS. LO CONTRARIO ES LA VERDAD: AMBAS RELACIONES NO CONSTITUYEN MAS QUE UNA: /Mt/25/31-46.

Esta parábola está construida sobre una doble relación. La relación del siervo con el rey y la de los siervos entre sí. El siervo malo debía de pensar que estas dos relaciones son distintas, que su comportamiento para con los demás siervos no tendría importancia por lo que hace a su relación con el rey. Lo contrario es la verdad: ambas relaciones no constituyen más que una. Si el rey está dispuesto a comportarse en relación a los siervos exactamente lo mismo que ellos se comportan entre sí, es que, en definitiva, hay un único juego de relación, único aun siendo complejo, de los hombres entre sí y de los hombres con Dios.

Los hombres no pueden negar el perdón a los demás porque a todos y cada uno Dios les ha perdonado muchísimo más. Y además, esos mismos hombres no pueden ignorar que su actitud en lo referente a sus hermanos compromete su propia situación ante Dios. Si su relación con el prójimo es vivida bajo el signo de la maldad, no hay razón para que su propia relación con Dios se viva de otra manera; pero entonces son ellos las víctimas.

LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE MATEO - EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1981.Pág. 234


 

4.- Texto: Continúa con la temática del perdón introducida el domingo pasado. Pedro, la piedra-cimiento del edificio comunitario, pregunta por los límites del perdón de las ofensas entre hermanos. Preguntar es propio del discípulo, deseoso de aprender. En un claro indicio del carácter didáctico de su evangelio, Mateo prodiga las preguntas de los discípulos, y en concreto de Pedro, al Maestro.

- La pregunta y la respuesta barajan las mismas cifras que baraja Génesis 4, 24 para hablar de la venganza como base de actuación: "Si la venganza de Caín valía por siete, la de Lamec valdrá por setenta y siete". Las cifras barajadas convierten el perdón en la base de actuación superadora de la venganza. El sentido de la respuesta es que no se pueden poner límites al perdón: hay que hacerlo siempre.

-La respuesta tiene un desarrollo gráfico en la parábola posterior. No se trata de una parábola pura, pues el versículo final ofrece la explicación: Lo mismo hará mi Padre celestial con aquel de vosotros que no perdona de corazón a su hermano (v. 35).

-Partiendo de esta explicación nos encontramos con la siguiente equiparación dinámica: aquél de vosotros que no perdona a su hermano se comporta igual que el empleado incapaz de perdonar una pequeña deuda a un compañero suyo, después de que a él le han perdonado una enorme deuda. El perdonado no sabe perdonar; los perdonados por Dios no saben perdonar al hermano.

-En el conjunto del texto la parábola aporta, pues, un elemento nuevo a la respuesta inicial dada por Pedro. El discípulo de Jesús no debe poner límites al perdón, porque él sabe con creces lo que significa ser perdonado. El discípulo de Jesús tiene motivo para perdonar. El motivo es el perdón que Dios le otorga a él.

Comentario: El único comentario adecuado a este texto es su puesta en práctica. Pero ¡atención!

-La venganza de la que se habla en el Génesis 4, 24 era el instrumento jurídico del que se servían las sociedades primitivas para regular la conducta en casos de lesión o perjuicio. La venganza trataba de evitar y cortar excesos a la hora de exigir compensaciones por el daño sufrido. Su concreción era la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente. Es decir, por un ojo, un ojo y no los dos; por un diente, un diente y no los demás.

-El perdón del que se habla en este texto es la renuncia incluso a la compensación justa por daños y perjuicios.

- Vistas, así las cosas, resulta cada vez más claro lo tantas veces escrito en estos comentarios: ser discípulo de Jesús es ser diferente, pues equivale a poner en marcha la utopía.

-El discípulo tiene una buena razón para poder hacerlo pues se sabe perdonado por Dios y vive desde la experiencia de ese perdón. El discípulo se sabe envuelto en gracia. Por eso, lo que brota del discípulo nunca serán exigencias, sino donación, perdón y gracia.

A. BENITO - DABAR 1990/46


 

5.- El perdón es una misión de la Iglesia. Esta podría ser la conclusión de la parábola de este evangelio. Pedro, como tantas otras veces dentro del evangelio de Mateo, se dirige a Jesús formulándole una cuestión referente al perdón del hermano. El tema sigue al que empezó el domingo anterior: "Si tu hermano peca..." (v. 15). Pedro lo plantea todavía dentro de una óptica típicamente de casuística judía aferrada fuertemente al legalismo. La generosidad de la ley es grande, pero tiene un límite. Perdonando "siete veces" Pedro pensó probablemente haber dado un paso decisivo hacia las exigentes metas propuestas por Jesús. La respuesta de Jesús hunde las medidas calculadas por una visión legalista.

La parábola que sigue, propia también de san Mateo, no hace más que insistir en el punto central de reflexión propuesto por la primera lectura en términos de perdón y cantado en el versículo aleluyático en términos de amor: "que os améis mutuamente como yo os he amado" (Jn 13, 34).

No hay que perder el sentido global del evangelio dentro del marco de este capítulo 18, porque es muy importante. Dentro de la Iglesia el pecado sigue siendo una realidad con la que hay que contar. Jesús y el evangelista son realistas. Luego, si el objeto del plan de Dios es que nadie se pierda, son inútiles todos los escándalos y el "parece imposible". Estas son actitudes farisaicas, sobre todo porque denotan no haber asimilado todavía que la deuda que nunca puede llegar a pagarse es la que todo hombre tiene para con Dios. En este sentido, la perícopa resalta la importancia que tiene el perdón entre los hermanos que forman la comunidad; los "pequeños", empleando la terminología del evangelista. Sin esta firme voluntad de acoger, de proteger, de salvar lo que quizá pueda perderse, la iglesia, cualquier iglesia, corre siempre el riesgo de la propia destrucción.

ANTON RAMON SASTRE - MISA DOMINICAL 1978/16


 

6.- La primera parte del discurso (18,1-14) nos ha demostrado con claridad que en la comunidad cristiana existen aún rivalidades, escándalos y pecados. ¿Cómo conducirse frente a todo esto? La actitud fundamental que hay que adoptar es el perdón sin límites, porque únicamente el perdón sin límites ("No hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete") se parece al perdón de Dios. La parábola (18,23-25) -todo es inverosímil en esta parábola, pero justamente por ello está claro su significado- enseña que el perdón de Dios es el motivo y la medida del perdón fraterno.

Debemos perdonar a los otros porque sería inconcebible retener para sí un don inmenso gratuitamente recibido. Debemos perdonar sin medida, porque Dios nos ha hecho objeto de un perdón sin medida.

Del sentido de la gratuidad del don de Dios es de donde nace el perdón. El versículo final de la parábola (18,35) considera el amor fraterno como una condición para obtener el perdón de Dios.

El amor dispone al hombre al perdón. La idea está indudablemente presente; además, se la afirma también en otros pasajes del evangelio (cfr. /Lc/07/47). Mas no es ésta la perspectiva más profunda. El perdón fraterno es más bien consecuencia del perdón de Dios, no respuesta; es someterse completamente a la acción misericordiosa de Dios de suerte que pueda desarrollarse en toda su vitalidad y difundirse. En este sentido, perdonar a los hermanos es signo de la plenitud de la eficacia del perdón de Dios ya recibido. De hecho, el contraste entre los dos cuadros de la parábola no tiene como fin principal hacer ver la diversidad del comportamiento divino para con el hombre que sabe perdonar y para con el hombre incapaz de perdonar. Intenta más bien hacer ver lo digno que es de condena el siervo que no perdona cuando él ha sido primero objeto del perdón divino. El siervo es condenado porque retiene el perdón para sí y no permite que su perdón se convierta en alegría y perdón también para los hermanos. Es preciso, por el contrario, imitar el comportamiento de Dios (Mt 5,43-48).

BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 193


 

7. PERDÓN/TALIÓN:

Primitivamente, una ofensa merecía una venganza "setenta veces siete" mayor (Gn 4. 24). La ley del talión (Ex 21. 24) redujo la tarifa a la medida de la falta. Sólo con posterioridad se descubre la noción del perdón. Y Pedro pregunta por los límites (la constante tentación de la ley) de este perdón. Para Jesús se ha de perdonar a los demás indefinidamente, porque todos hemos de tener conciencia de haber sido, nosotros mismos, perdonados sin medida por Dios: así proclamamos la Buena Nueva del perdón de Dios.

MISA DOMINICAL 1990/06

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XXIV CICLO A - (17 SETIEMBRE 2023)

 

TEMA:  PERDONAR HASTA 70 VECES SIETE


01.-  ALEGRIA DE VIVIR (Manuel de Terry)

CANTANDO LA ALEGRÍA DE VIVIR,

LLEGUEMOS A LA CASA DEL SEÑOR;

MARCHANDO TODOS JUNTOS COMO HERMANOS,

ANDEMOS LOS CAMINOS HACIA DIOS.

 

Venid entremos todos dando gracias;

venid, cantemos todos al Señor,

gritemos a la Roca que nos salva,

cantemos la alabanza a nuestro Dios.

 

La paz del Señor sea con vosotros:

la paz que llena sola el corazón,

la paz de estar unidos como hermanos,

la paz que nos promete nuestro Dios.

 

Entremos por las puertas dando gracias,

podamos al Señor también perdón,

perdón por nuestra falta a los hermanos,

perdón por nuestro pobre corazón.

 

Sabed que Dios nos hizo y somos suyos;

sabed que el Señor es nuestro Dios.

Nosotros somos pueblo y las ovejas,

ovejas del rebaño del Señor.


02.-  UNIDOS EN LA FIESTA (Joaquín Madurga)

Unidos en la fiesta,

la alegría se hace canción.

Unidos en la fe,

la alegría se hace oración.

 

Cantaremos al Señor

aleluyas con himnos y salmos,

porque grande es el amor

que en nosotros por siempre mostró.

 

CANTAD, (CANTAD)

CANTAD, (CANTAD)

CANTAD. (CANTAD)

Cantaremos la bondad

del Señor que nos sienta a su mesa,

y nos llama a comulgar

como hermanos su vino y su pan.

 

Nuestras voces cantarán

el amor de su misericordia,

porque sabe perdonar

y nos llena de eterna bondad.

 

Cantaremos al Señor

aleluyas al son de instrumentos

y será nuestra canción

la alabanza que ensalza su amor.


03.- SEÑOR, MIRAME (Brotes de Olivo)

Dios espera en el altar, vamos todos hasta él,

llevemos nuestras sonrisas, la inquietud, nuestra hambre y nuestra sed.

 

Dios, sobre todo, es amor, quiere nuestra salvación,

que juntos nos salvemos para ir de la mano hasta Dios.

 

Al entrar en la casa de Dios, libre de rencores he de entrar,

llevar el alma tranquila y pensar que al salir más he de amar.

 

Ése es Cristo, ese es Dios; ése es Cristo, nuestro Dios. (BIS)

 

Vengo a tu altar porque tengo sed de ti, porque tu mirar a mi alma da la fe.

Mírame, Señor, no dejes de mirar y mi alma contigo irá, se salvará.


04.-  ESTE ES EL MOMENTO (Marco López)

Este es el momento de alegrar la mesa

Con el vino y con el pan

Que consagraremos y que ofreceremos

Y que hemos de comulgar

 

Este es el momento de llegar confiados

A la mesa del altar

Porque tu palabra dignifícadora

Nos acaba de llamar.

 

Padre de Jesús bendice lo que te ofrecemos hoy

Y que al preparar tu mesa

Se renueve el gozo de saber tu amor (bis)

 

Pan de nuestras vidas pan de nuestras manos Pan de nuestra

juventud Pan que te entregamos juntos como hermanos En

señal de gratitud

 

Vino de la tierra bueno y generoso Vino que ofrecemos hoy

Lleva nuestras luchas lleva nuestras penas Lleva nuestra sed de

Amor


05.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN (Joaquín Madurga)

ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR.

 

1. Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda

el abrazo sincero al hermano

perdonándonos nuestras ofensas.

 

2.Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

trabajar por un mundo más justo de igualdad

y concordia fraterna.

 

3. Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

convertir nuestra vida pasada

al mensaje de tu Buena Nueva.


06.-  NADIE TE AMA COMO YO (Martin Valverde)

Cuánto he esperado este momento

Cuánto he esperado que estuvieras así

Cuánto he esperado que me hablaras

Cuánto he esperado que vinieras a mí

 

Yo sé bien lo que has vivido

Sé bien por qué has llorado

Yo sé bien lo que has sufrido

Pues de Tu lado no me he ido

 

Pues nadie Te ama como yo

Pues nadie Te ama como yo

Mira la cruz

Esa es mi más grande prueba

Nadie Te ama como yo

 

Pues nadie Te ama como yo

Pues nadie Te ama como yo

Mira la cruz

Fue por Ti, fue porque Te amo

Nadie Te ama como yo

 

Yo sé bien lo que me dices

Aunque a veces no me hables

Sé bien lo que en Ti sientes

Aunque nunca lo compartes

 

A Tu lado, he caminado

Junto a Ti, yo siempre he ido

Aún, a veces, Te he cargado

Yo he sido Tu mejor amigo

 

Pues nadie Te ama como yo

Pues nadie Te ama como yo

Mira la cruz

Esa es mi más grande prueba

Nadie Te ama como yo

 

Pues nadie Te ama como yo

Pues nadie Te ama como yo

Mira la cruz

Fue por Ti, fue porque Te amo

 

Nadie Te ama, no

Nadie Te ama, ni Te amará

Nadie Te ama como yo

 

Como yo

Como yo

Como yo

Como yo

 

07.- OH BUEN JESUS

¡Oh, buen Jesús! yo creo firmemente

que por mi bien estás en el Altar,

que das tu Cuerpo y Sangre juntamente,

al alma fiel en celestial manjar,

al alma fiel en celestial manjar.

 

Indigno soy, confieso avergonzado,

de recibir la Santa Comunión.

Jesús, que ves mi nada y mi pecado,

prepara Tú mi pobre corazón,

prepara Tú mi pobre corazón.

 

Dulce maná y celestial comida,

gozo y salud de quien Te come bien.

Ven sin tardar, mi Dios, mi luz, mi vida,

desciende a mí, hasta mi pecho ven,

desciende a mí, hasta mi pecho ven.

 

08.-  SEÑOR NO SOY DIGNO (J.A. Espinoza)

SEÑOR NO SOY DIGNO

DE QUE ENTRES EN MI CASA

PERO UNA PALABRA TUYA

BASTARÁ PARA SANARME.

 

1. Eres el Pan de Vida

a todos das la paz;

quien come de tu carne

por siempre vivirá.

 

2. Somos el nuevo pueblo

que Cristo congregó,

vivamos siempre unidos

testigos del amor.

 

3. Vamos por esta vida

buscando la verdad

la paz y la justicia

un mundo que vendrá.


09.-  SI ME FALTA EL AMOR

1. Aunque yo dominara las lenguas arcanas

y el lenguaje del cielo supiera expresar,

solamente sería una hueca campana

si me falta el amor.

 

SI ME FALTA EL AMOR

NO ME SIRVE DE NADA

SI ME FALTA EL AMOR

NADA SOY (BIS TODO)

 

2. Aunque todos mis bienes dejase a los pobres

y mi cuerpo en el fuego quisiera inmolar,

todo aquello sería una inútil hazaña

si me falta el amor.

 

3. Aunque yo desvelase los grandes misterios

y mi fe las montañas pudiera mover,

no tendría valor, no me sirve de nada

si me falta el amor.

 

10.- MADRE NUESTRA (Francisco Palazón)

Madre nuestra que en medio de la noche

diste al mundo la luz del redentor

danos hoy otra vez al esperado

que andamos como ovejas sin pastor.

 

Aquel a quien adoran el sol y las estrellas

el que viste las flores y amansa el fiero mar

El Dios que a todos ama con toda su grandeza

al seno de una virgen bajó para habitar.

 

María se llamaba mujer era del pueblo

y cerrando los ojos un Sí rotundo dio

en esa hermana nuestra el que hizo tierra y cielos

El Dios omnipotente un día se encarnó.

 

11.-  MARIA, MADRE BUENA (Kairoi)

Tantas cosas en la vida,

nos ofrecen plenitud;

y no son más que mentiras

que desgastan la inquietud.

Tú has llenado mi existencia

al quererme de verdad,

yo quisiera Madre buena

amarte más.

En silencio escuchabas

las palabras de Jesús,

y lo hacías pan de vida

meditando en tu interior.

La semilla que ha caído

ya germina y está en flor.

Con el corazón en fiesta cantaré:

 

AVE MARÍA. AVE MARÍA. AVE MARÍA. AVE MARÍA

 

Desde que yo era muy niño

has estado junto a mí

y guiado de tu mano

aprendí a decir "sí".

Al calor de la esperanza,

nunca se enfrió mi fe,

y en la noche más oscura,

fuiste luz.

No me dejes Madre mía,

ven conmigo a caminar.

Quiero compartir mi vida

y crear fraternidad;

tantas cosas en nosotros

son el fruto de tu amor,

la plegaria más sencilla cantaré: