jueves, 7 de julio de 2016

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO CICLO C - 10 JULIO 2016

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?


ORACION COLECTA

Oh Dios que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor Jesucristo

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio 30,10-14

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Escucha la voz del Señor, tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el código de esta ley; conviértete al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma. Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: "¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?"; ni está más allá del mar, no vale decir: "¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?" El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo.».

SALMO RESPONSORIAL (68)

Humildes, busquen al Señor, y revivirá su corazón

Mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor;  que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.  Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; por tu gran compasión, vuélvete hacia mí. R.

Yo soy un pobre malherido;  Dios mío, tu salvación me levante.  Alabaré el nombre de Dios con cantos,  proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.

Mírenlo, los humildes, y alégrense,  busquen al Señor, y revivirá su corazón.  Que el Señor escucha a sus pobres,  no desprecia a sus cautivos. R.

El Señor salvará a Sión,  reconstruirá las ciudades de Judá.  La estirpe de sus siervos la heredará,  los que aman su nombre vivirán en ella. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,15-20

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,25-37

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».
Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?».
Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.».
Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.». Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».
Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él, y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?».
Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.».  Dijo Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.».

COMENTARIO

Para entender esta parábola se debe saber que en el siglo I judíos y samaritanos se odiaban mortalmente. Los segundos fueron excluidos del culto de Jerusalén, se les acusaba de no cumplir ni un mandamiento, ni aun los residuos de unos mandamientos, y en la práctica se les trata como a paganos. De modo que la comparación de Jesús, tras hacer ver la dureza de corazón del sacerdote y del levita, en la obra de misericordia del samaritano expone el amor efectivo y práctico al prójimo. El samaritano recoge a aquel hombre indefenso sin tener en cuenta para nada límites nacionales o religiosos. Su amor no conoce fronteras, y en ello se corresponde con el amor de Dios, al que alude Jesús para fundamentar su precepto de amar al enemigo: amen a sus enemigos, Dios lo hace también, hace salir su sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos (Mt 5,44par). Con su pregunta: ¿Quién es mi prójimo? el escriba quiere saber cómo se debe entender, según Jesús, el precepto del amor (Lev 19,18), qué límites tiene, a quién se debe tratar como prójimo y a quién no. ¿A quién debo considerar objeto de mi amor? Detrás de esta pregunta late la idea de que el precepto del amor obliga al hombre a una ordenación concéntrica: los connacionales, los familiares, los vecinos; los que están ya lejos y los enemigos quedan excluidos, fuera de este círculo. La parábola de Jesús "fuerza" a otra concepción: se sitúa al lado del asaltado por los bandidos, y mira con los ojos del molido a palos; al oyente, se le exige un fundamental cambio de perspectiva. La pregunta final se corresponde con el planteamiento: ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de salteadores? Jesús trata del sujeto (que ama o que, precisamente, rehúsa amar): ¿quién se ha comportado como prójimo? -Para quién soy el prójimo? Y tal pregunta, sometida a tal transformación, pone muy en claro que la exigencia de amar me afecta incondicionalmente; nada tiene que ver con ella el hecho de que el prójimo me parezca merecer o no merecer mi amor. Soy yo quien debo convertirme en prójimo incluso para mi enemigo. 
El que oye es atraído, es inducido a identificarse, se contempla a sí mismo, sin intermediarios, en la escena, y se ve confrontado con el papel que te ofrecen; este papel le libera y le lleva hacia una conducta nueva; la narración le da el lugar y el tiempo necesario para ello. En la parábola del buen samaritano no hay ni imperativo ni un duro "tú debes". Aquí hay estímulo y atracción. La parábola presupone una posibilidad y le da alas: no pretende mandar amar, sino describir el amor como cosa posible y con ello hacerlo verdaderamente posible. En último término lo que ocurre en el camino de Jerusalén a Jericó es el gozo del seguimiento al que llama Jesús, es la respuesta a la experiencia de la bondad infinita de Dios, es la fiesta del amor cumplido al prójimo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Pidamos a Dios Padre que atienda las suplicas que hacemos por las necesidades de todo el género humano. R. Padre, escuchamos.

1.- Por el Papa, por el Obispo de nuestra diócesis y por todos los obispos de la tierra para que cuiden con amor solicito al pueblo de Dios. Padre, escuchamos

2.- Por los gobernantes del mundo entero, para que se esfuercen en conseguir la paz y la prosperidad en las naciones. Padre, escuchamos

3.- Por los encargados de la seguridad pública para que logren que nuestros caminos sean seguros y propicien buenas relaciones, serenas y pacíficas con los hermanos. Padre, escuchamos

4.- Por todas las personas que han sido víctimas de la violencia de terroristas y delincuentes en general, para que el Señor, las ayude en esos terribles momentos y convierta en pacíficos a los agresores. Padre, escuchamos

Protege, Dios Padre de todos, al pueblo que implora tu ayuda. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia en oración, y concede a quienes van a recibirlos crecer continuamente en santidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Señor, que cuentas veces celebramos este sacramento se acreciente en nosotros el fruto de la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 11: Is. 1, 10-17; Sal 49; Mt. 10, 34-11, 1.
Martes 12: Is. 7, 1-9; Sal 47; Mt. 11, 20-24.
Miércoles 13: Is. 10, 5-7.1-16;  Sal 93; Mt. 11, 25-27.
Jueves 14: Is. 26, 7-9.12.16-19; Sal 101; Mt. 11, 28-30.
Viernes 15: Is. 38, 1-6. 21-22. 7-8; Sal 38; Mt. 12, 1-8.
Sábado 16: Miq. 2, 1-5; Sal 9; Mt. 12, 14-21.
Domingo 17: Gen. 18, 1-10ª; Sal 14; Col 1, 24-28; Lc. 10, 38-42.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 10. 25-37

a)A rechazar una interpretación puramente moral de esta parábola nos inducen también algunos términos concretos. En el v.33, el samaritano "se mueve a compasión". Esta palabra en griego designa únicamente la misericordia de Dios, o la de Cristo (Mt 9.36; 14.14; Lc 7.13; 15.20). Designa, pues, un sentimiento divino que inspira al samaritano; él es, así: imagen de Dios, la revelación del amor de Dios por el hombre. Otro término revela un significado también muy preciso: en el v.35 se evoca el "retorno" del samaritano (épanerchesthai). Este retorno no tiene casi sentido si la parábola se limita a ser una historia con una conclusión edificante. ¿No se tratará quizá del retorno de Cristo al final de los tiempos? Tenemos un indicio de ello en el hecho de que esta palabra sólo se encuentra una vez en el N.T. y precisamente con esta significación (Lc 14. 21).
Finalmente, el esquema de nuestra parábola integra curiosamente el de la parábola del buen pastor y la del hijo del dueño de la viña (Jn 10.; Lc 20. 9-18). Del mismo modo que el buen pastor viene a salvar las ovejas despojadas, golpeadas y destinadas a la muerte (Jn 10. 10) y que el hijo del dueño de la viña se presenta después de los profetas enviados en vano, el buen samaritano llega después de los sacerdotes y los levitas que no han querido ni podido salvar al hombre herido. El samaritano revela el amor de Dios a la Humanidad; la cuida por los sacramentos del óleo y del vino y la confía al albergue de la Iglesia. La introducción de nuestro evangelio recobra entonces todo su sentido: los apóstoles son bienaventurados porque están asistiendo, por fin, a la manifestación del amor de Dios y porque van, a su vez, a revelarlo con más eficacia que los sacerdotes y levitas judíos.
b)Sin duda, hay que ver en esta parábola, además, un reflejo de la historia de la salvación, del mismo modo que en las otras grandes parábolas del Reino. Cristo viene, bajo la apariencia de un samaritano, es decir, de un despreciado (Jn 8.48), como el hijo del dueño de la viña, para revelar el amor de Dios allí donde las técnicas de salvación paganas y judías fracasaron.
c)Lucas ha precedido esta parábola con la discusión sobre el mandamiento más importante para mostrar que el deber de la caridad reviste nuevas exigencias después de Cristo. Amar al prójimo como a sí mismo no basta, hay que preguntarse cómo se puede ser el prójimo de los demás y amarlos como Dios los ama.
Esta es la intención del discurso después de la Cena en el que se da un mandamiento nuevo: amar a los otros como uno mismo ha sido amado (Jn 13. 34). Es importante, pues, tomar conciencia de la pertenencia a esta Humanidad herida, abandonada medio muerta al borde del camino, que Cristo ha venido a salvar. En este caso la caridad no se entiende como una simple obligación moral, sino como reflejo del amor de Dios, signo de los últimos tiempos en que la misericordia divina viene a reemplazar a los medios de salvación judíos. Al desplazar la discusión sobre el mandamiento más importante y hacerla desembocar en la parábola del buen samaritano, Lucas hace progresar la doctrina de la caridad (véase el contraste entre el relato de Lucas y Mt 22. 34-40; Mc 12. 28-31) y prepara la concepción de Juan.
MAERTENS-FRISQUE, NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V, MAROVA MADRID 1969.Pág. 162



Ante la pregunta del doctor de la ley -más propia de un examinador, que de uno que humildemente busca a Cristo-, responde Jesús dando un paso de la teoría a la "práctica".
No es lo importante tanto el conocer como el realizar. Los conocedores de la ley pasan de largo ante la realidad del prójimo; el ignorante, samaritano, se detiene y hace realidad el precepto del amor.
Prójimo no es el que yo busco, es el que se mete de improviso, sin ser llamado, en mi vida. Todos caminamos por la ruta del mundo cargados de bellísimas teorías de paz, amor, justicia; pero la humanidad, el hombre sigue tirado al borde del camino, apaleado y casi muerto. ¿Por qué? Buscamos lo grande, lo llamativo, y el prójimo, ¡es tan pequeño!; queremos dirigir la mirada lejos y el prójimo es tan cercano que le pasamos por alto. No son las teorías las que liberan al hombre, sino las obras. Los teóricos pasan de largo ante lo concreto, que es lo único real, se sumergen en su idealismo y nunca se manchan con la realidad. Lo que salva es vivir y obrar como prójimo, no las teorías sobre la projimidad. El herido es un hombre, sin nombre, sin apellidos, sin pertenencia religiosa o política; y esto basta. Lo único que importa es que nos necesita. "Vete y haz tú lo mismo". No es pensar lo que importa, es hacer.
COMENTARIOS BIBLICOS 5.Pág. 531



Texto. Lucas interrumpe la dinámica de apoteosis paradisíaca del domingo pasado con la introducción de un personaje en actitud hostil. Se trata de un especialista e intérprete de la Ley o Carta Magna judía, conocida con el nombre de Pentateuco. Aunque Lucas indica la intención del personaje, nada dice sin embargo del alcance o los motivos de la misma. El desarrollo siguiente del texto deja bastante claro que el móvil de Lucas no es polémico, sino constructivo.
El centro de atención lo acapara la palabra prójimo. Tres veces aparece el término: en cita de Levítico 19, 18, en labios del letrado y en labios de Jesús. En base a la cita de Levítico el letrado quiere saber quién es su prójimo. La contestación de Jesús empieza con una historia (un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó...) y termina con una contrapregunta (¿cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo?). Tenemos, pues, la siguiente secuencia: Amarás al prójimo como a ti mismo (Levítico) - ¿quién es mi prójimo? (letrado) - ¿quién se portó como prójimo? (Jesús). A poco que nos fijemos caeremos en la cuenta que la palabra prójimo no tiene el mismo sentido en toda la secuencia.Por un lado van Levítico y Letrado; por otro, Jesús.
La historia que Jesús cuenta desempeña una doble función: por un lado, no responder en los términos de la pregunta; por otro lado, preparar la contrapregunta. El significado de este procedimiento parece bastante evidente: el planteamiento del letrado no es adecuado y debe ser sustituido por otro. La pregunta ¿quién es mi prójimo?, debe dejar paso a esta otra: ¿soy yo capaz de hacerme prójimo de los demás?
Comentario. El caminar cristiano entra hoy en una dinámica de transformación social. Transformación silenciosa, como las verdaderas revoluciones. ¿Hemos pensado cómo sería la sociedad si las personas fuéramos samaritanos? Ser cristianos es ser samaritano. Prójimo es la persona que está junto a mí; prójimo soy yo en la medida que salgo de mí y me aproximo al otro.
Lo cristiano no es amar al prójimo; lo cristiano es hacerse prójimo. Amar al prójimo tiene el riesgo de dividir a las personas en superiores e inferiores; sólo el hacerse prójimo evita ese riesgo.
ALBERTO BENITO, DABAR 1989, 37



4.
Texto. Un intérprete de la Ley de Dios y Jesús frente a frente.
Lucas atribuye la conversación a segundas intenciones del letrado. A la pregunta de éste responde Jesús pidiéndole que sea él mismo quien opine en base a la Ley en la que es especialista.
Así lo hace el letrado y Jesús no tiene nada que objetarle. Todo lo contrario: Bien respondido. Pero el letrado quiere justificar su primera pregunta (la traducción litúrgica es inexacta) e insiste formulando la auténtica objeción: ¿Y quién es mi prójimo? Jesús le cuenta entonces una parábola, es decir, una narración simbólica de la que se deduce una enseñanza. La enseñanza la encauza Jesús en los siguientes términos: ¿Cuál de estos tres te parece que se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos? Ante la respuesta del letrado, concluye Jesús: Haz tú lo mismo. Esta es la enseñanza.
Comentario. La pregunta inicial que hace el letrado a Jesús es de orden práctico: ¿Qué tengo que hacer? Y de este mismo orden es la conclusión final de Jesús: Haz tú lo mismo. Pero entre una y otra va a ocurrir algo significativo. Tratándose de un problema práctico probablemente la intención provocadora que Lucas atribuye al letrado sea también de este orden y no de orden doctrinal. Ahora bien, muy poco habríamos avanzado en la solución del problema práctico si Lucas no hubiera decidido dar entrada por segunda vez al letrado para que formule, en esta ocasión sin segundas intenciones, la verdadera dificultad. Esta no es otra que el alcance del término prójimo. ¿Qué se quiere decir con esta palabra? ¿A quién abarca? ¿Sólo a los connacionales y no a los extranjeros? ¿A los observantes de la Ley pero no a sus infractores aunque fueran judíos? En efecto, mientras no conozcamos con exactitud el alcance del término, no sabremos si cumplimos o no el mandamiento que dice amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Un hombre baja de Jerusalén a Jericó, es asaltado y queda medio muerto. Lo de bajar se debe a la distinta altitud de ambas ciudades. Jerusalén está a unos 740 metros sobre el nivel del mar y Jericó a 350 metros bajo ese nivel. Junto al malherido pasan un sacerdote, un levita y un samaritano. Los dos primeros son por profesión judíos observantes de la Ley de Dios; el samaritano es un medio gentil, separado de los judíos por un viejo odio nacional. Nada nos dice la parábola acerca de las motivaciones del comportamiento de los tres. Sencillamente presenta dos comportamientos opuestos: desentendimiento y compasión. Esta, por cierto, con toda profusión de detalles y atenciones. El samaritano no parece tener fondo en su capacidad de inventiva compasiva. Surge entonces la pregunta de Jesús al letrado: ¿Cuál de estos tres se hizo prójimo? Comparémosla ahora con la pregunta del letrado a Jesús: ¿Quién es mi prójimo? La evidente diferencia de formulación no es sino expresión de la diferencia de planteamiento que subyace a ambas. La pregunta del letrado es una pregunta por el otro; la de Jesús es una pregunta a uno mismo.
Preguntar por el otro es preguntar por su persona, sus circunstancias, sus defectos y sus virtudes. Lleva, en definitiva, a un juicio de valor sobre los demás, fruto del cual uno decide desde su propia campana de cristal que le protege de quedar contaminado por esos demás a quienes ayuda. Preguntarse a uno mismo, en cambio, es invitarse a la sinceridad, a la transparencia, a la sencillez, a la espontaneidad de la actuación. Entre el orden práctico del letrado y el de Jesús media un cambio de categorías: para el letrado, prójimo es un concepto legal; para Jesús, prójimo es una relación que uno mismo deber ir creando. El alcance, pues, del término prójimo depende exclusivamente de cada uno.
Si ahora tratamos de leer este texto dentro del contexto, no nos será difícil descubrir un nexo de unión con la alegría de Jesús en los vs. precedentes. "Bendito seas, Padre, Señor del cielo y tierra, porque, si has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla". Da la impresión de que en el texto de hoy Lucas ha querido poner un ejemplo de gente sabia (sacerdote y levita) y de gente sencilla (samaritano).
ALBERTO BENITO, DABAR 1986, 38



5.
Sentido del texto. Resaltan dos cambios o desplazamientos significativos operados por Jesús en los planteamientos del letrado. Primero: relación comportamiento-merecimiento (v.25). El letrado hace un planteamiento de merecimiento (heredar, conseguir). Jesús renuncia a toda mención de merecimiento. Léanse sus respuestas en vs. 28 y 37. El comportamiento no es una hoja de servicios ni una cuenta corriente a la que uno se esclaviza para engrosarla. El comportamiento es una autorrealización gracias a la cual uno vive a gusto y en plenitud. El futuro del v. 28 es un futuro lógico por cuanto depende y es consecuencia del comportamiento.
Segundo: concepto de prójimo. Es distinto en el letrado (v.29) y en Jesús (v. 36). El letrado pregunta desde un planteamiento jurídico: prójimo es quien está cercano a mí. Jesús cambia el planteamiento haciéndolo existencial: prójimo soy yo en la medida en que salgo de mí mismo y me acerco al otro. El letrado habla de prójimo; Jesús habla de hacerse prójimo, de la sensibilidad y la fantasía para saber ver al otro en su situación concreta y remediarla.
Un tercer aspecto llamativo del texto son los personajes escogidos por Jesús para su historia: profesionales de Iglesia (sacerdote, levita) y un proscrito por la Iglesia (samaritano).
DABAR 1980, 39



6.
Un perito de la ley pregunta cómo puede heredar la vida eterna. Jesús remite a las palabras de la ley que dicen: "Amarás al Señor, tu Dios... y al prójimo como a ti mismo" (10, 27). Iluminado por toda la experiencia de la historia de su pueblo, el letrado sabe amar a Dios. Desconoce, sin embargo, el contenido del amor al prójimo y por eso plantea nuevamente su pregunta (10,29). La respuesta de Jesús, formulada sobre un plano de parábola, supera todo lo que el hombre podía conocer sobre la vida. Los rasgos de la parábola son perfectamente conocidos. La manera de amar al prójimo consiste en ayudar al marginado o al que sufre cualquier tipo de dolencia. Ciertamente, el texto alude a un hombre al que asaltaron de camino los bandidos. Pero, dentro del contexto general, no importan las razones de ese asalto. El hombre es simplemente un símbolo de todas las personas que padecen con justicia o sin justicia, con razones o sin ellas. Jesús está diciendo que el buen prójimo no gusta de razones ni preguntas. Simplemente se percata de que existe una miseria y ofrece su asistencia. El carácter, funciones o responsabilidad del que se encuentra herido son problemas totalmente marginales. La ley que rige en todo es el descubrimiento de la necesidad ajena y la presteza en ofrecer ayuda.
Después de haber mostrado la espina dorsal de la parábola, queremos ocuparnos de algunos elementos marginales que ayudan a entenderla:
1) Sorprende el aire antirritual que se respira en el relato. El sacerdote y el levita, representantes oficiales del "amor de Dios" en la estructura religiosa israelita, pasan de largo ante el herido (10, 31-32). Su misma actitud demuestra que ese amor de Dios que representan es mentira y toda su existencia religiosa es un engaño.
2) El relato nos introduce en la secularidad de la vida. La realidad de nuestro amor al prójimo se juega en el campo de las relaciones simplemente interhumanas. Es allí donde tiene que penetrar el mandamiento de Dios y transformar nuestra existencia.
3) Al convertirse en norma de conducta, la parábola del buen samaritano puede ser el fundamento de un nuevo concepto de la humanidad. En esa humanidad se han superado las barreras fundadas en la raza o religión de las personas. Lo que importa es el amor comprometido. Recuérdese que nuestra escena ha suprimido las diversas emociones de los hombres que en ella participan. Pudiera pensarse que el sacerdote ha compadecido profundamente al herido, mientras que el samaritano se siente molesto por tener que ayudarle. Lo que importa en realidad es el amor que engendra comunión (ofrece ayuda).
4) Dentro del contexto del evangelio, la parábola recibe un matiz profundamente cristológico. El samaritano es Jesús. En su amor se manifiesta (y se realiza) el gran amor que Dios tiene por los hombres. De esa manera, el amor al prójimo que aquí se recomienda viene a interpretarse como una continuación de amor que Dios nos ha ofrecido.
5) Todo esto nos sitúa, finalmente, dentro de la exigencia de la misión. El mensaje de la iglesia ofrece ante los hombres el misterio del amor de Dios y les invita a comportarse de manera consecuente. Allí donde los hombres aman, como el buen samaritano, se supera a Satán y se introduce a Cristo en nuestro mundo.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT, EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1322 ss.



7.
El buen samaritano. Sólo hay una ley importante: el amor. Cristo nos libera del peso agobiante de las leyes, las normas y los ritos. Una sola obligación: amar. Lo más gratificante, pero también lo más crucificante.
El amor tiene dos dimensiones: Dios y el prójimo. Pero en realidad viene a ser lo mismo. No hay lugar a tensiones y esquizofrenias. Cristo unifica el amor; nos dice que Dios no está en el templo del sacerdote y del levita, sino en el herido del camino. Quien ama a Dios se volcará sobre el herido, como el samaritano. Quien ama de verdad al prójimo, encuentra a Dios. Dios no está lejos, está ahí, en el otro, en ti. ¿Dos amores? Sí, el verdadero y el falso. Siendo verdadero, sólo hay un amor.
CARITAS, RIOS DEL CORAZON, CUARESMA Y PASCUA 1993.Pág. 122


miércoles, 29 de junio de 2016

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO CICLO C - 3 JULIO 2016

LA PAZ DE USTEDES DESCANSARÁ SOBRE ELLOS


ORACION COLECTA

Oh Dios que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída, concede a tus fieles la verdadera alegría, para que quienes han sido librados de la esclavitud del pecado alcance también la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Isaías 66,10-14c

Festejen a Jerusalén, gocen con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto. Mamaran a sus pechos y se saciaran de sus consuelos, y apuraren las delicias de sus ubres abundantes. Porque así dice el Señor: «Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo, se alegrará su corazón, y sus huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos.».

SALMO RESPONSORIAL (65)

Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamen al Señor, tierra entera; toquen en honor de su nombre;  canten himnos a su gloria;  digan a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R.

 Que se postre ante ti la tierra entera,  que toquen en tu honor,  que toquen para tu nombre.  Vengan a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R.

Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente. R.

Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios, que no rechazó mi suplica,  ni me retiró su favor. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta de san Pablo a los Gálatas 6,14-18

Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,1-12.17-20

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, digan primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes. Quédense en la misma casa, coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No anden cambiando de casa. Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya, y digan: "Está cerca de ustedes el reino de Dios." Cuando entren en un pueblo y no los reciban, salgan a la plaza y digan: "Hasta el polvo de su pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes. De todos modos, saben que está cerca el reino de Dios." Les digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.».
Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.».
Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren: les he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no les hará daño alguno. Sin embargo, no estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque ustedes nombres están inscritos en el cielo.».

COMENTARIO

“La cosecha es abundante”, dice Jesús. Cosecha de hombres maduros para Dios  y que espera a los obreros de Dios. Jesús también va de pesca: “Les haré pescadores de hombres”. Antes decían evangelización, misión, conquista. Hoy se habla de testimonio de presencia. Se trata siempre del mismo misionero, de ir a decir a los que no lo saben: Dios nos ama, nos ha dado a su Hijo para que vivamos de su vida. El impulso misionero hace pensar evidentemente en los “misioneros”. Aquellos a los que se admiraba y se hacían colectas para su labor misionera. Y se pensaba más o menos conscientemente que por un lado están los obreros de la cosecha y por otro los simples cristianos que aplauden, como en el estadio. Periódicamente, los responsables reaccionan y relanzan el tema: “Todo Cristiano tiene que ser misionero”. Pero lo cierto es que el pueblo de Dios está separado en dos: por una parte, el obispo y los que trabajan en la cosecha; por otra, la mayoría de gente inmensa de los que no se sienten realmente aludidos.
A primera vista el texto de Lucas parece adoptar la idea de los especialistas de la evangelización: después de los 12, los 72. Pero 72 es un número simbólico, una palabra para designar a todas las naciones y luego el encuadramiento del pueblo guiado por Moisés. Se trata siempre de cosas grandes. En el evangelio, él envió de los 72 señala el comienzo   de    la   gran   fiebre que caracterizaría a la Iglesia  primitiva: ser toda ella misionera. Vivía así una dichosa tensión constitutiva, congénita: a tender a los que están dentro y abrirse a los que todavía no lo están. Con el correr de los años, la atención a los de dentro  prevaleció sobre la preocupación por los no evangelizados. Muchas veces sólo se piensa en el abandono de la fe de antiguos creyentes y se gime dentro de un círculo cerrado por las cifras tan enormes que se constatan. Más valdría levantarse y comprometerse. Sólo las personas dinámicas tienen ideas y valentía para iniciar nuevas pastorales; sólo ellas pueden frenar las defecciones e incluso darle la vuelta al movimiento actual. La vida busca vida, no lamentos. El relato de la misión de los 72 no debe instalarnos en las gradas del estadio, sino hacernos bajar a la cancha para jugar. La iglesia más llena, la actividad parroquial de mayor éxito,  Lourdes y hasta la plaza de San Pedro en Roma, no son más que islotes en un océano sin Jesús.  Si nos muerde este pensamiento, nuestra oración al Señor de la cosecha no será un “pidamos por las vocaciones” tranquilizador y beatífico. Asimismo en la medida en que una iglesia es poco misionera, también sus vocaciones son escasas. Pedir al Padre que suscite obreros no es serio más que cuando esto hace vibrar a todo el mundo. Cuando todo el grupo se siente responsable, engendra personal permanente; pero en vez de desentenderse del juego, se compromete más todavía en él.

PLEGARIA UNIVERSAL

Padre celestial hoy vemos como muchas veces nuestra vocación  no está exenta de persecución o desprecio. Pero sabemos que eta es la cruz de los que siguen a Cristo, y que este es el camino. Hoy te pedimos: Que tu Palabra nos  acompañe.

1.- Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que su buen ejemplo haga de nosotros unos siervos fieles de Nuestro Señor Jesucristo. Que tu Palabra nos  acompañe.

2.- Por las naciones de la tierra,  especialmente las que están en guerra o pasan extremas necesidades, para que Dios inspire al resto de naciones a acudir en su ayuda, de manera que puedan salir pronto de estas situaciones. Que tu Palabra nos  acompañe.

3.- Por todos los que han comenzado las vacaciones, para que este tiempo de relax les ayude a acercarse más a Dios.  Que tu Palabra nos  acompañe.

4.- Por los enfermos, para que Cristo se haga presente en su situación y les ayude a sobrellevar como una cruz a la que abrazarse. Que tu Palabra nos  acompañe.

Padre, atiende las suplicas que confiado tu pueblo te    presenta. Por  Jesucristo  nuestro  Señor.  Amen

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

La oblación que te ofrecemos, Señor nos purifique y cada día nos haga participar con mayor plenitud de la vida del reino glorioso. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados, Señor, con un sacramento tan admirable, concédenos sus frutos de salvación y haz que perseveremos siempre cantando tu alabanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 04: Os 2, 16b.17-18.21-22;  Sal 144; Mt. 9, 18-26.
Martes 05: Os. 8, 4-7.11-13; Sal 113b; Mt. 9, 32-38.
Miércoles 06: Os. 10, 1-3.7-8; Sal 104; Mt. 10, 1-7.
Jueves 07: Os. 11, 1-4.8c-9; Sal 79; Mt. 10, 7-15.
Viernes 08: Os. 14, 2-10; Sal 50; Mt. 10, 16-23.
Sábado 09: Is. 6, 1-8; Sal 92; Mt. 10, 24-33.
Domingo 10: Deut. 30, 10-14; Sal 68; Col. 1, 15-20; Lc. 10, 25-37.



COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 10, 1-12. 17-20

1.- Texto. Una fórmula de transición característica de Lucas, no recogida en la traducción litúrgica, sirve de lazo de unión entre el texto de hoy y el del domingo pasado. Los setenta y dos de los que hoy se habla guardan relación con los mensajeros enviados el domingo pasado. En ambos casos se trata de ir por delante de Jesús preparándole el camino, anunciando su inminente llegada.
Los mensajeros, a los que Lucas no denomina discípulos, van por parejas. Tal vez haya que explicar esta circunstancia por la noción de testimonio. Según el derecho judío, en efecto, para la validez de un testimonio se requería la declaración de al menos dos testigos. La embajada de Jesús la forman, pues, treinta y seis parejas. Dada, sin embargo, la multiplicidad de lugares por visitar, el número resulta insuficiente: la mies es abundante, los obreros pocos.
La embajada no será fácil (os mando como corderos en medio de lobos) y deberá ser llevada a cabo con prontitud, sin detenimientos superfluos o innecesarios (no llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino). A propósito de estas sorprendentes recomendaciones quiero aducir unas muy parecidas que se encuentran en la tradición judía escrita. Hablando de los peregrinos que llegan a Jerusalén y de la prohibición de alojarse en la explanada del templo, se dice lo siguiente: "Que nadie entre en la explanada con bastón, ni calzado, ni con bolsa de dinero". Es decir, la prohibición de entrar con bastón, bolsa y calzado era un modo gráfico de decir a los peregrinos que no podían alojarse allí. A este respecto me remito a lo dicho el domingo pasado sobre el lenguaje gráfico, cuyas características nos resultan a nosotros tan extrañas y sorprendentes. Con demasiada frecuencia se interpretan las recomendaciones de hoy en el sentido de que la evangelización debe hacerse desde la economía de medios y desde la pobreza. Y a lo mejor resulta que debe ser así. Pero nunca recurramos al texto de hoy para apoyar esto. El texto invita simple- mente a las treinta y seis parejas a que sean conscientes de que su misión no admite demoras ni aplazamientos, porque el Jesús al que anuncian viene detrás, pisándole los talones.
Siguen a continuación en los vs. 5-12 otra serie de recomendaciones cuyo denominador común es la importancia del momento. Por dos veces resuena la frase: Está cerca el Reino de Dios. Puede incluso que la traducción exacta sea: Ha llegado el Reino de Dios. En la concepción de Lucas los enviados son en realidad precursores, Juanes Bautistas, y el reino de Dios se identifica con Jesús. Toda la carga de imágenes y de amenazas empleadas por el precursor Juan las traspasa Lucas a las treinta y seis parejas de precursores. El papel de éstos es especialmente importante: ellos anuncian al Jesús que llega, o mejor, al que ha llegado ya. El momento es demasiado importante como para pasar de él. El simbolismo y la amenaza son un buen recurso para realzarlo.
Sin solución de continuidad. Lucas presenta a las treinta y seis parejas retornando a Jesús (vs. 17.20). El ambiente es festivo y feliz. Jesús es el Señor. Las fuerzas del mal, personificadas en demonios, serpientes y escorpiones, están desarmadas. El propio Satanás, el fiscal de la corte celeste, ha caído en desgracia y es fulgurantemente depuesto de su función. En esta misma corte celeste aparece el libro de registro de los pertenecientes al pueblo santo de Dios. La situación tiene, pues, mucho de apoteósico y de paradisíaco. Estamos ante una descripción del final de los tiempos, tal y como este final era imaginado entonces, con toda su carga de símbolos fantásticos.
Comentario. En el camino de la vida cristiana hay momentos especialmente felices. El texto de hoy refleja uno de ellos, particularmente importante para los cristianos. Subrayamos lo de cristianos porque, una vez más, este texto ha sido aplicado unilateralmente a las vocaciones, casi diríamos que ha sido secuestrado.
El texto está escrito con unas coordenadas espaciales y culturales muy concretas. Pero detrás de ellas se esconde un arquetipo, un modelo válido para cualquier época. Este modelo es el de cristiano-precursor. La tarea del cristiano es proclamar que Jesús ha llegado o, lo que es lo mismo, que el reino de Dios ha llegado. Una tarea urgente y necesaria para que nuestro mundo sea diferente de lo que es.
Esta tarea, con toda su praxis transformadora de la realidad, debe ser motivo de orgullo y de alegría. Pero no por lo que pueda significar de éxito personal, sino por lo que significa de transformación, de realización efectiva del Reino de Dios. El cristiano debe experimentar la alegría de saber que está colaborando con Dios a hacer un mundo diferente.
ALBERTO BENITO
DABAR 1989, 36

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2.- Sentido del texto. 1. Versículos 1-12. La primera etapa (caps. 4-9, 50) ha sido concebida por Lucas en perspectiva nacional judía (por ello se habla en ella de doce enviados. Doce era el número de tribus de que se componía Israel); la segunda la concibe en perspectiva internacional (por eso se habla de setenta y dos enviados). Pero si la etapa judía la enmarca el autor bajo el signo del rechazo (cfr. Lc. 4, 16-30), con la segunda hace lo mismo (cfr. Lc 9, 52-63). El Reino de Dios, pues, no parece interesar a nadie y sin embargo es urgente que el Reino de Dios sea una realidad en nuestro mundo. Rechazo y urgencia constituyen el trasfondo del texto y explican la agresividad de unas imágenes a las que no hay que poner paños calientes. La oposición al Reino es expresada con la imagen plástica del lobo. Esta condiciona y sugiere el resto de las imágenes: no llevar nada, no saludar a nadie, no andar de casa en casa, sacudir el polvo del calzado.
Imágenes todas ellas evocadoras y al servicio de la urgencia de que el Reino de Dios sea una realidad en el concierto internacional.
Versículos 17-20. El reverso de la moneda. No todo es fracaso: el Reino de Dios es también una realidad tangible en nuestro mundo.
Esto es lo importante y lo que debe constituir motivo de alegría, mucho más incluso que el hecho de la desaparición del mal. Esta desaparición sólo es válida si en lugar del mal toma cuerpo la realidad positiva del Reino. (Evítese absolutamente dar al versículo 20 una interpretación de salvación en el cielo).
DABAR 1980, 38

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3.- La situación es contratante (abundancia de tarea-escasez de brazos) y urgente (la mies o se siega o se echa a perder). Hay, pues, que solicitar brazos y no perder tiempo. Esto segundo es lo que Jesús quiere decir cuando prohíbe a los mensajeros saludar por el camino (el saludo oriental no es nuestro simple "adiós", era algo mucho más parsimonioso y ceremonioso). No olvidemos que, en una cultura de tipo oral, lo que se quiere decir no siempre coincide con lo que materialmente se dice, sino con lo que le sugiere aquello que se dice.
La tarea es arriegada (de nuevo esto viene dicho por medio de una imagen, v.3). En estas circunstancias, cuanto menos bagaje más agilidad para huir del lobo. Sin duda, la verdadera dificultad del texto estriba en saber cuál es la realidad simbolizada por la mies. Por exigencias de coherencia dentro del texto y dentro de todo el evangelio esa realidad no es otra que el Reino de Dios. Para Lucas, éste ha hecho su aparición en la persona y en la obra de Jesús de Nazaret. No aceptar, pues, a Jesús equivale a no aceptar la alternativa que Dios ofrece al hombre. Ahora bien, Jesús ya ha sido rechazado en los comienzos absolutos de su actuación (Lc. 4, 16-30) y ha vuelto a ser rechazado en su segundo comienzo (decisión de ir a Jerusalén, Lc. 9, 51-56). Lucas sintetiza el significado de estos rechazos en el enunciado con que hoy se abre el evangelio: la mies es abundante y los obreros pocos. La situación es, pues, dramática y urgente. Ello explica el tenor de las imágenes y de las palabras de los vs. 2-12. Sería por consiguiente una extrapolación lamentable querer ver en ellas un modelo sociológico de evangelización. Sería asimismo una reducción simplista hacer del enunciado del v. 2a una oración por las vocaciones sacerdotales.
Segunda parte (vs. 17-20). -Al contrario de lo acaecido a los primeros mensajeros (Lc. 9, 52-53), los segundos fueron aceptados. No todo es negrura. El tema central de estos versículos es la alegría, derivada de la contemplación de un mundo nuevo. El mundo viejo empieza a desaparecer. Este mundo viejo está expresado con imágenes simbólico-mitológica, cuyo valor no está en lo que dicen, sino en lo que sugieren. ¿Es la contemplación de un mundo nuevo sin más la sola razón de la alegría? Para Jesús el mundo nuevo es impensable sin Dios. La razón última de la alegría es que en este mundo nuevo Dios y el hombre se han por fin reencontrado. Esto es lo que Jesús quiere decir en el v. 20, sirviéndose de una imagen ampliamente extendida en el Antiguo Oriente y en el Antigua Testamento (cfr. Ex. 32, 32-34; Is. 4,3; Sal. 69, 29; 87, 6; Dan. 12, 1).
DABAR 1977, 41

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4.- Lucas relata una misión de los setenta y dos, después de la de los doce (9,1). Los apóstoles eran doce conforme al número de las tribus de Israel. Pero luego viene la misión de los setenta y dos (o de los setenta): estas cifras simbolizan la multitud de las naciones paganas. Esta misión, pues, prefigura la tarea que incumbe a la Iglesia hasta el fin del mundo: evangelizar a las naciones (cf. Mt, 28, 19).
Cuando la Iglesia lleva bastante tiempo en algún lugar, fácilmente se piensa que todos han tenido oportunidad de recibir el evangelio, lo cual es una falsa ilusión. Aun en los mejores casos, muchos, especialmente los más pobres, han esperado durante años la visita de algún apóstol o misionero.
Cuando se va al encuentro de la gente, primero se debe dar la paz, o sea, llegar como amigo, de parte de Cristo y su comunidad, y esto significa emplear tiempo para escuchar y conocer las inquietudes de los que se busca. Sólo entonces podrá darse una respuesta buena y decir: os ha llegado el reino de Dios. O sea, aunque tengáis mil problemas, creed que Dios se acerca hoy para una reconciliación. Este es el momento de la reconciliación con los hermanos y vecinos, de deponer las amarguras y confiar en Dios que solucionará a su manera lo que supera nuestras fuerzas.
La misión sirve tanto para formar misioneros como para despertar a los que son visitados. Jesús formó a sus discípulos no sólo por la enseñanza, sino enviándolos a hacer la misión. Fue así como envió a los setenta, al poco tiempo de conocerlos. Asimismo, hoy, los que mejor sirven para el trabajo son, muchas veces, los que más recientemente han conocido a Cristo.
EUCARISTÍA 1989, 31

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5.- Siguiendo a Gn 10 (texto griego), en el que se habla de setenta y dos naciones paganas que hay en el orbe, Lc prefigura la misión que comenzó después de pentecostés (24, 47; Hech 1, 8) con el envío de los setenta y dos discípulos. Además se les envía "de dos en dos" con una doble finalidad: 1) para protegerse mejor de los bandidos que pululaban por los caminos; 2) para cumplir Dt 17, 6 y 19, 15, donde se dice que dos testigos hacen un testimonio válido. Implícitamente se viene a decir que el anuncio de la llegada del reino es cierto. Aquí está programada la tarea de todo creyente cristiano: decir con palabra y con la vida que el reino de Dios está formándose ya.
Estas exigencias de la misión no hablan de un cierto ascetismo, sino más bien de la disponibilidad necesaria para una predicación rápida y eficaz del reino: hay que presentarse ante los hombres con el mismo desasimiento que ante Dios. Incluso no hay que detenerse a "saludar" a nadie; fórmula que parece indicar que los mensajeros no deben buscar el cobijo de las caravanas de viajeros para sus viajes apostólicos. Deben rechazar también esta forma de seguridad. El mensajero tiene que poner su confianza exclusivamente en aquel que le envía.
Al entrar en una casa, el mensajero trae la paz: poder que abraza a toda familia que le recibe. En el fondo, esta "paz" se convierte en una expresión mesiánica: la paz del reino final. Es decir, Jesús mismo es la paz que los discípulos van predicando (cf. Jn 14, 27). Esta paz es solamente eficaz para el que la recibe (v.6). De aquí que "hacer la paz" (Mt 5,9) viene a convertirse en la tarea del creyente.
Jesús quiere sin duda que sus misioneros no anden de un lugar a otro en busca de algo cada vez más confortable, sino que consagren todo su tiempo y energías a la misión. Lit.: "se ha aproximado hasta vosotros el reino de Dios". Es la primera vez que Lc habla del "aproximarse" del reino (cf. Mt 3,2). Esta proclamación es algo muy importante y viene a decir: el colmo de nuestras esperanzas está a punto de cumplirse. Esto es lo que hay que decir, aun a costa de una negativa (vv. 11. 12). Para realizar una tarea de tal calibre, es preciso haber conectado experimentalmente con aquel que envía. Lo contrario es exponerse al fracaso.
EUCARISTÍA 1977, 32

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6.- -"Designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos...": Jesús, en su camino hacia Jerusalén, envía un grupo de discípulos para prepararlo . Ya antes había enviado a los doce en el contexto del ministerio en Galilea. El número de 72 discípulos no está claro si es un dato que tiene un simbolismo parecido al de los 12. Algunos comentaristas han apuntado hacia 72 pueblos nombrados en Gn 10, 2-31, según la versión griega: se trataría de una referencia a la futura evangelización de los gentiles. La misión de dos en dos refleja la práctica de la primera comunidad, pero esto no significa negar que Jesús preparó a los discípulos para predicar la irrupción del Reino.
-"La mies es abundante y los obreros son pocos... Mirad que os mando como corderos en medio de lobos": En las instrucciones de Jesús, se detecta urgencia, prisa y la constatación de la hostilidad en el horizonte. El anuncio del reino no admite dilaciones, estorbos ni entretenimientos, por eso deben ir ligeros, deben evitar quedar atrapados por las formalidades sociales ("no os detengáis a saludar a nadie por el camino").
Tampoco debe perderse el tiempo buscando alojamiento confortable o comidas bien preparadas. El anuncio del Reino no permite distracciones, es la urgencia de una cosecha que está a punto y debe evitarse que se pudra. Las acciones de los discípulos se concretan en predicar, curar a los enfermos y rezar, ya que no todo depende de su esfuerzo (Dios es el amo de la mies).
-"Cuando entréis en un pueblo y no os reciban...": El anuncio del reino no siempre hallará acogida, pero esto no debe provocar el silencio ni el desánimo. El enviado ya sabe que hallará oposición, como el mismo Jesús. La amenaza sobre aquellos que rechazan el ofrecimiento del Reino, se piensa concretamente en la actitud de Nazaret y en la de la aldea de los samaritanos que no han acogido el paso de Jesús.
-"Los setenta y dos volvieron muy contentos...": La segunda parte de la lectura presenta el regreso de los discípulos después de su misión llenos de euforia y el comentario de Jesús que consta de tres partes:
a) "Veía a Satanás caer del cielo como un rayo": No se trata de ninguna visión extática, sino de una expresión simbólica que resume los efectos de la acción que han llevado a cabo los discípulos: ha sido una victoria sobre el poder de Satanás que atenazaba a los hombres. Frente a la actuación de Jesús y de los discípulos, Satanás deja de ejercer su función acusadora.
b) "Y no os hará daño alguno": El mal y sus manifestaciones ha sido sometido a la autoridad que procede de Jesús.
c) Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo": Pero el gozo de los discípulos no sólo proviene de que han vencido al mal, sino porque Dios los ha inscrito en el libro de los salvados (idea del AT: libro de registro de los que pertenecen al pueblo santo de Dios). No todo está en sus manos, es Dios quien tiene la última palabra de salvación.
J. NASPLEDA
MISA DOMINICAL 1989, 14

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7.- Antes (Lucas 9, 1-6) Jesús había enviado a los Doce. Ahora envía a setenta y dos. Algunos entienden que este número se refiere al conjunto de las naciones paganas según la antigua versión griega de Génesis 10. Los envía de dos en dos, probablemente porque sólo así era válido el testimonio.
Hay mucho trabajo a realizar: seguramente por eso no basta con los Doce. Hay que pedir ayuda al dueño (Dios), para que haya nuevo personal para realizar la labor, una labor que es obra de Dios.
Las diversas recomendaciones a los enviados muestran la urgencia y la peligrosidad de la tarea a realizar: hay que hacerla sin medios, sin entretenerse, aceptando buenamente lo que les sea ofrecido, y ofreciendo la paz y anunciando que el Reino de Dios está cerca mediante la palabra y los gestos que le deben acompañar: como hace Jesús.
El Reino debe anunciarse incluso en el caso que no sean recibidos. Porque de la acogida de este Reino depende la salvación, la vida, o el desastre total: no acoger el Reino comporta una suerte peor que la de Sodoma, el modelo por excelencia de ciudad cerrada a la voz de Dios.
La misión da fruto. Los setenta y dos vuelven contentos: el mal es vencido por el poder del nombre de Jesús. En el tiempo de Jesús, SAtanás, que aquí significa el príncipe del mal, es vencido. Pero esta alegría de los discípulos puede nacer de una mala comprensión de su actuación. Por eso, la advertencia final de Jesús recuerda qué es lo importante: tener el nombre inscrito en el cielo, es decir, vivir en la esfera de Dios, participar de su vida.
J. M. GRANÉ
MISA DOMINICAL 1992, 9