sábado, 17 de julio de 2021

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XVI T.O. CICLO B – 18 JULIO 2021

 

¿MIRO YO ASÍ A LA GENTE?

  


COMENTARIO

 

Marcos pone aquí dos fotos: Jesús con sus discípulos y Jesús con la gente. Jesús formador de hombres, escucha a sus elegidos que vuelven de su primera misión es la única vez que Marcos los llama apóstoles, sin duda para subrayar su nueva relación con Jesús. Ellos cuentan y cuentan; Jesús les escucha con una atención llena de amistad; se han convertido en sus colaboradores, que pronto atraerán a él a la gente.

Y esto nos orienta hacia la segunda foto, la más importante: Jesús está rodeado de gente y él la mira. Su mirada me remite a mis propias miradas: ¿es así como miro yo a la gente? Marcos dice: “Les dio lástima de ellos”. En el evangelio esta expresión nos revela siempre una verdadera conmoción llena de cariño. Y Marcos nos da la razón de esta actitud: Jesús los ve “como ovejas sin pastor”. Diríamos para la gente de hoy de la que formamos parte nosotros mismos: hombres desorientados que no saben por qué sufren y por qué viven. He aquí por qué a pesar de su enorme fatiga y de su necesidad de descanso en medio del pequeño grupo de los discípulos, Jesús se entrega a aquella gente y se pone a “enseñarla con calma”. Vendrá más tarde el milagro de la multiplicación de los panes, pero no es por el pan material por lo que ha venido Jesús. Sí, él les dará  de comer y más tarde incluso será su pan de vida en la eucaristía. Pero para que comprendan lo que él es y lo que les trae, en primer lugar es preciso que les hable. Ser Jesús para la gente es mirarla como él, con un corazón lleno de cariño y hablarle del  sentido de la vida. ¡Impulsando la vida!. El hecho de que haya en nuestra civilización tan avanzada tantos hombres que mueren de hambre o que se ven azotados por la guerra, demuestra que los jefes que dirigen actualmente el mundo no miran a la gente, sino que cuentan una y mil veces sus armamentos.

¿Entonces?. ¡No podemos nada! Meditar sobre “Jesús y la gente” no cambiará al mundo. Más  vale  que  mire  a    alrededor  a las pocas personas que puedo ayudar y quizás instruir. Eso hay que hacerlo desde luego; mirar a lo lejos es a veces una evasión, pero cuando nos encerramos en la única preocupación por los que están cerca, dejamos que el  mundo  vaya  errando  sin pastores.  ¿Quién puede gritar el evangelio sobre los techos sino los cristianos?  ¿Quién sabrá que Jesús está ahí, entre nosotros, para salvar al mundo, si los cristianos se callan?  El bienestar de la gente se juega en las elecciones, en las asambleas, en las discusiones sobre las leyes y los presupuestos, en los combates  por los  indefensos,  en  los medios de  comunicación  que  crean la  opinión pública.

Mantenerse lejos de todo eso para ir a refugiarse junto a Cristo es engañarse sobre Cristo. Cuando él miraba a la gente, se sentía lleno de cariño, pero de un cariño que lo comprometía. Habló  con  calma  a  la  gente  y  murió  por  ella. Ser discípulos suyos es intentar hablar a la gente por todos los medios.  Y son muchos. Es entrar en las grandes acciones contra la ignorancia, el  hambre, la  injusticia.  Sólo  el  amor que se compromete habla de Cristo.

Pbro. Roland Vicente Castro Juárez

 

 ANTIFONA DE ENTRADA        Sal 53, 6.8

Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario, dando gracias a tu nombre, que es bueno.

 

ORACION COLECTA

Muéstrate propicio con tus siervos, Señor y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos, para que, encendido de fe, esperanza y caridad, perseveren siempre, con observación atenta en tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 23, 1-6

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño —oráculo del Señor—.

Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean a mi pueblo: Ustedes dispersan mis ovejas, las expulsaste, no las guardaste; pues yo los tomaré cuentas, por la maldad de sus acciones —oráculo del Señor—. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá —oráculo del Señor—.

Miren que llegan días —oráculo del Señor— en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro.

Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia.».

 

SALMO RESPONSORIAL (22)

 

El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.

 

Me guiará por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cebadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

 

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 13-18.

Hermanos: Ahora están en Cristo Jesús.

Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estaban lejos. Él es nuestra paz. É1 ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. É1 ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo.

Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.

Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

07.- ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO                             Jn 10, 27.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz – dice el Señor- y yo las conozco, y ellas me siguen. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 30-34.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.».

Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. AL desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Movidos por el Espíritu de Jesús, presentemos A Dios nuestras oraciones diciendo: R. Escúchanos, Señor.

 

1.- Por todos los cristianos del nuevo milenio; que seamos uno en el amor. Oremos al Señor.

 

2.- Por Los pastores del Pueblo de Dios; que congreguen, guíen y acompañen a los fieles con sabiduría y rectitud. Oremos al Señor.

 

3.- Por los gobernantes de todo el mundo; que promuevan la justicia y el derecho y gobiernen con prudencia y equidad. Oremos al Señor.

 

4.- Por los que se han alejado de sus comunidades cristianas y por los que viven en el error o el pecado: que Jesús, el Buen Pastor, los atraiga y les de su paz y reconciliación. Oremos al Señor.

 

5.- Por los niños maltratados, los ancianos abandonados, los jóvenes desorientados; que no les falte nunca una mano amiga que los oriente y conforte. Oremos al Señor.

 

Suscita, Señor, en tu pueblo deseos de unidad y reconciliación y ya que nos purificaste con la sangre de tu Hijo, escucha nuestras oraciones y danos tú mismo espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Oh Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único los diferentes sacrificios de la ley antigua, recibe la ofrenda de tus fieles siervos y santifica estos dones como bendijiste los de Abel, para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros en alabanza de tu gloria beneficie a la salvación de todos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

ANTIFONA DE COMUNION    Ap 3, 20.

Mira, estoy a la puerta y llamo, dice el Señor. Si alguien escucha mi voy y abre la puerta, entrare en su casa y cenare con el y el conmigo.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentos con los sacramento del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 19: Ex 14, 5-18; Sal : Ex 15, 1-6; Mt 12, 38-42.

Martes 20: Ex 14, 21-15, 1; Sal: Ex 15, 8-17; Mt 12, 46-50.

Miércoles 21: Ex 16, 1-5. 9-15; Sal 77; Mt 13, 1-9.

Jueves 22: Cant 3, 1-4ª (o bien: 2Co 5, 14- 17); Sal 62; Jn 20, 1-2.11-18.

Viernes  23: Ex 20, 1-17; Sal 18; Mt 13, 18-23.

Sábado 24. Ex 24, 3-8;  Sal 49; Mt 13, 24-30.

Domingo 25: 2R 4, 42-44; Sal 244; Ef 4, 1-6; Jn 6, 1-15.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mc 6, 30-34

1.Texto. 
El versículo inicial, informando sobre el retorno de los doce, empalma con el relato de su envío el domingo pasado. La traducción litúrgica parece presuponer un empleo técnico del término apóstol, pero probablemente va demasiado lejos. En Marcos el término tiene todavía la acepción normal de enviado. El retorno de los enviados viene envuelto en el calor del Maestro ante la afluencia de la gente. Esta mención del gentío viene a sumarse a las muchas otras menciones con que Marcos ha jalonado su relato. Puedes comprobarlo en Mc. 1, 33; 2, 213; 3, 7-8.20; 4,1-2; 5-21. En una de ellas. Mc. 3, 20, se hace referencia, lo mismo que hoy, a la dificultad de poder comer. Otras tres menciones, Mc. 2, 2.13; 4,1-2, presentan la misma secuencia de escenas que hoy: afluencia-enseñanza de Jesús. Como viene siendo habitual, tampoco hoy explicita Marcos la enseñanza. La única excepción a la regla ha sido la enseñanza en parábolas sobre el Reino de Dios en el cap. 4. Pero, como buena excepción, viene a confirmar la regla de que cuando Marcos no explicita la enseñanza es porque ésta se refiere a la llegada del Reino de Dios, enseñanza que Marcos ha colocado programáticamente al comienzo de la actividad de Jesús en 1, 14-15.

Lo que Marcos no había hecho en las menciones del gentío anteriores a la de hoy era valorar el hecho de la afluencia de la gente. Esta es la novedad y el interés central del texto de hoy. "Jesús vio la multitud y le dio lástima, porque andaban como ovejas sin pastor". Esta valoración reproduce la situación reflejada en 1R/22/17. "Estoy viendo a Israel desparramado por los montes, como ovejas sin pastor". Se trata de una imagen clásica en la literatura bíblica y que, salvo en Nm. 27, 17, aparece siempre en contextos de acusación a los pastores. La primera lectura litúrgica de hoy es un buen ejemplo. En el breve texto de hoy Marcos presenta a Jesús y a sus enviados como pastores del Pueblo de Dios en cuanto docentes de la llegada del Reino de Dios.

Comentario. 
En la literatura bíblica el pastor va delante ahuyentando los miedos del rebaño. Estos miedos se pueden tipificar en una escisión o lucha entre el ansia de libertad por una parte y el deseo o necesidad de seguridad por otra. El pastor bíblico tiene en cuenta ambos deseos (libertad, seguridad) y no sacrifica ninguno de los dos. Por esta razón, la seguridad que ciertamente da el pastor bíblico está siempre ataviada de novedad y de imprevisión. Un ejemplo: Moisés y el pueblo en el desierto camino de la tierra anhelada. Las quejas del pueblo eran absolutamente razonables. El hambre y la sed estaban ahí, eran una realidad. El pueblo necesitaba agua y pan, sencillamente porque se estaba muriendo de sed y de hambre. Moisés, el pastor de ese pueblo, tenía que dar una solución. El pueblo le ofrecía una muy concreta: el agua y el pan de Egipto. ¡Pero eran el agua y el pan de la esclavitud! Moisés no la aceptó y a cambio les dio un agua y un pan inéditos, nuevos, imprevistos para el pueblo. En el evangelio de Marcos lo seguro y lo inédito o nuevo se concentran en una frase: el Reino de Dios ha llegado (Mc. 1, 15).

ALBERTO BENITO - DABAR 1988, 39


 2.- Texto. 

Marcos recoge en los primeros versículos el retorno de los doce de su primera actividad como enviados. Es un retorno al Maestro que los ha enviado y que los acoge con cariño y solicitud maternales. La escena rezuma lozanía y autenticidad, algo que no se encuentra en los paralelos de Mateo o Lucas. Marcos está dando así forma a la imagen de Jesús pastor, que constituye el verdadero centro de interés del conjunto del texto. Este es absolutamente necesario leerlo desde el telón de fondo de Jeremías 23, 1-6 (primera lectura del día) y, sobre todo, de Ezequiel 34. El texto de Ezequiel está a la base no sólo del texto de hoy, sino del relato siguiente sobre el alimento ofrecido por Jesús a la multitud que le busca. En concreto, sería conveniente leer Ez. 34, 11-16. Marcos ha escrito su texto desde la certeza de que Jesús da cumplimiento a esos seis versículos de Ezequiel.

Comentario. 
Una vez más Marcos no nos ofrece contenidos doctrinales, sino que pone ante nosotros una persona: Jesús. En esta ocasión no con los rasgos imponentes de quien se enfrenta a la enfermedad y a la muerte (cfr. Mc. 5, 21-43), sino con la delicadeza de quien venda una herida y la solicitud de quien busca a un ser querido perdido en la montaña. Marcos nos ofrece así una nueva razón para depositar en Jesús nuestra confianza y nuestra fe. Jesús es, en efecto, alguien absolutamente creíble. Dar con él es la mejor recompensa para el que busca sentido a la vida.

A.   BENITO - DABAR 1991, 27

 

 

viernes, 9 de julio de 2021

LECTURAS Y COMENTARO DOMINGO XV T.O. CICLO B – 11 JULIO 2021

 

TODO EL MUNDO PREDICA


 

COMENTARIO

 

Es posible recibir estas recomendaciones de Jesús de dos maneras. En primer lugar, fijándonos en que: Jesús llama a los doce, los envía de dos en dos, les da sus consignas. Los vamos siguiendo en su trabajo y decimos: “Se necesitan apóstoles, es bueno ser apóstol”. Siente uno ganas de interesarse por la misión, de ayudar a los misioneros; no hay que negarse a darle a Dios un hijo o una hija si Dios lo pide. Otra reacción: sentirse mucho más directamente comprometido. Cuando se sitúa este texto en todo el evangelio de Marcos, se da uno cuenta de que es uno de los puntos con que se acentúa una línea continua: el aspecto misionero de la obra de Jesús. Desde el primer momento, llama a los cuatro: “Les  voy a hacer pescadores de Hombres”. Organiza luego el grupo de los doce y los manda a misionar.  Y su última palabra les abre horizontes inmensos: “Vayan al mundo entero a predicar el evangelio”.  Sobre todo ello puede construirse la idea de que se necesitan especialistas del apostolado, obispos, sacerdotes, misioneros, religiosas y dejamos de lado a la mayoría de cristianos. Hay una doble lógica que compromete a todo cristiano. Si ama de verdad a Cristo, ¿cómo se va a quedar sin voz para él, sin gestos para él? “Nos urge el amor de  Cristo”, decía san Pablo,  que no se dirigía tan sólo a los “responsables”. Y también nos urge el amor de nuestros hermanos.  

Es bueno tener fe, creer en Cristo, ser llamado a una vida de luz y de amor en este mundo y luego a una vida eterna de gozo. Es bueno saberse y sentirse amado por Dios y tener la experiencia de perdón. Pero ¿cómo no sentir ganas de compartir todo esto? ¡Pues eso es precisamente el impulso “apostólico”!. Pero dijimos: “Es asunto del clero”. El compromiso masivo de los laicos es de hace poco y todavía hay muchos que vacilan. ¿Acaso quiere decir esto que todo el mundo tiene que ponerse a predicar? Si; y de hecho todo el mundo predica. Cuando Jesús envía a  los  primeros  apóstoles se preocupa enormemente de su estilo  de  vida,  convencido  de  que  se enseña sobre todo por la manera de portarse. Pensando en ello puede decir; todo el mundo predica. Un hombre triste, una empleada poco responsable, las personas avaras, los que  se  complacen  en roer  la fama del prójimo, si son conocidos como cristianos, ¡predican!, pero contra la religión: “Si  frecuentar  la Iglesia  es eso...”. Por lo contrario un cristiano honesto, servicial, que tiene una luz en sus ojos, dice ya muchas cosas sin hablar.  Y puede hacerse escuchar cuando se presenta la ocasión.  A veces hay que predicar directamente. Es una pena que el pudor nos retenga cuando estamos al borde de un anuncio explícito de Cristo. Hay que recordar que somos el pueblo de Dios y somos llamados a ocuparnos de la fe y de la misión y que todos somos responsables en la Iglesia de Cristo.

Cuando contemplamos a Jesús enviando a sus primeros apóstoles a misionar, debo decir: “Señor, ¡eso  va  para  mí!”. Se oye  a muchos cristianos criticar, quedándose en la orilla: “La Iglesia debería hacer esto... La Iglesia debería haber hecho aquello...”. Bien; eso es bueno para empezar a participar. Pero hay que ir más lejos, hay que meterse en la corriente misionera de la Iglesia, porque tú eres el trozo de la Iglesia; en parte gracia a ti es como ella hace esto o deja de hacer lo otro. La Iglesia no puede ser verdaderamente misionera más que donde es misionera la totalidad de cristianos.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA       Sal 16, 15.

Yo apareceré ante ti con la justicia, y me saciare mientras se manifestara tu gloria.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al camino, concede a todos los que se profesan cristianos rechazar lo que es contrario a este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por Nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amós 7, 12-15

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amós: «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.».

Respondió Amós: «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos.

El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profeta a mi pueblo de Israel.”».

 

SALMO RESPONSORIAL (84)

 

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

 

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.». La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R.

 

El Señor nos dará lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-14

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

Por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

Por su medio hemos heredado también nosotros.

A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.

Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Y también ustedes, que han escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de su salvación, en el que creyeron, han sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO                                Ef 1, 17-18.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cual es la esperanza a la que nos llama. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió: «Quédense en la casa donde entren, hasta que los vayan de aquel sitio.

Y si un lugar no les recibe ni los escucha, al marcharse sacúdanse el polvo de los pies, para probar su culpa.».

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos a Cristo, que nos ha marcado con el sello de su Espíritu y pidámosle que manifieste al mundo su salvación. Digamos: R.- Escúchanos, Señor.

 

1.- Para que en la Iglesia nunca falten profetas que anuncien la salvación de Dios y denuncien las injusticias de los hombres. Oremos al Señor. R.

 

2.- Para que el Papa Francisco y los Obispos, con espíritu de servicio y cercanía cordial, manifiesten la misericordia que viene de Dios.  Oremos al Señor. R.

 

3.- Para que la justicia y paz se hagan realidad en nuestro mundo, y para que los pobres gocen de prosperidad y libertad en medio de la crisis que estamos viviendo. Oremos al Señor. R.

 

4.- Para que los cristianos nos hagamos presentes en medio del mundo, y los hombres reconozcan en nuestras actitudes la  fidelidad  de  Dios. Oremos al  Señor. R.

 

5.- Para que el Señor, acoja en su gloria a los que, en medio de esta crisis, el mismo llamo un día a la vida y hoy han dejado este mundo. Oremos al Señor. R.

 

6.- Para que la buena noticia de la salvación corra por el mundo del tercer milenio, y todos podamos celebrar a Jesucristo en la mesa del altar y en la caridad. Oremos al Señor. R.

 

Tu que llamaste a los Doce y les diste autoridad, manifiesta tu amor y tu poder a tu pueblo que confía en tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia suplicante y concede que sean recibidos para crecimiento en santidad de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION    Sal 83, 4-5

Hasta el gorrión ha encontrado una casa, la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor del Universo, Rey y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de recibir estos dones, te pedimos, Señor que aumente el fruto de nuestra salvación con la participación frecuente de este sacramento. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 12: Ex 1, 8-14.22; Sal 123; Mt 10, 34—11,1.

Martes 13:  Ex 2, 1-15ª; Sal 68; Mt 11 20-24.

Miércoles 14: Is 52, 7-10; Sal 95; Mc 16, 15-20.

Jueves 15: Ex 3, 13-20; Sal 104; Mt 11, 28-30.

Viernes 16: Ex  11, 10-12, 14; Sal 115; Mt 12, 1-8.

Sábado 17: Ex 12, 37-42; Sal 135; Mt 12, 14-21.

Domingo 18: Jr 23, 1-6; Sal 22; Ef 2, 13-18; Mc 6, 30-34.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mc 06, 07-13

 

1.- A la proclamación del reino de Dios no se procede casualmente. Hay una "institución", una organización que pone en movimiento y planifica el anuncio de la gran noticia. En este pasaje el evangelista nos presenta con mucha agudeza una de las partes más esenciales de la eclesiología del Nuevo Testamento.

En primer lugar está el envío, la misión. Se va a predicar porque ha sido Jesús el que ha enviado: no se va a ofrecer una opinión propia o un descubrimiento propio. El evangelista es coherente consigo mismo. El envío implica el anuncio de una gran noticia, la cual posee ciertamente un contenido intelectual, pero consiste principalmente en la praxis: "y les había dado autoridad sobre los espíritus impuros".

La gran noticia no era solamente o principalmente una interpretación del mundo o de la historia; era, sobre todo, una indicación de transformación de este mundo y de esta historia, que desde el primer momento estaban sometidos a la acción benéfica del Evangelio, que, por lo tanto, puede concebirse como una dinámica desalienante. Hablar de "espíritus impuros" o de "alienaciones" es fundamentalmente la misma cosa: se trata de todo lo que amenaza al hombre desde fuera y no le permite realizarse como ser humano.

En segundo lugar, observamos que los discípulos son enviados "de dos en dos": se trata de la comunidad, de la colectividad. El anuncio se lleva adelante siempre en forma comunitaria; por lo tanto, hay que crear una plataforma colectiva, una especie de estación de lanzamiento, desde donde se pueda hacer escuchar este "kerygma", esta gran noticia.

Es sorprendente la insistencia en condenar, de la forma más absoluta, el triunfalismo de la misión: los discípulos tenían que llevar consigo solamente lo estrictamente necesario. La misión se prepara, sí, pero no más de la cuenta. El acento no se pone principalmente sobre la pobreza de los misioneros, cuanto sobre la pobreza de la misión. La misión es solamente esto: un "envío", un ser enviados por aquél que es el único responsable de su éxito. El misionero cristiano no debería apartarse mucho de la descripción que el apóstol Pablo hace de su propia actividad, escribiendo a los corintios (1/Co/02/01-05): su presentación a la comunidad se hizo dentro de un marco de complejo de inferioridad y de máximo respeto a las opciones de los misionados.

Instrucciones antitriunfalistas eran, sin duda, tanto la de no cambiar de residencia como la de no insistir con los que no aceptaban la predicación. Efectivamente, por un lado hay el peligro de presentarse como persona importante, aceptando en consecuencia una mejor hospitalidad, ofrecida en función del orgullo y de la vanidad. Por otra parte, hay el peligro también de no respetar la libertad humana, incluso cuando quiere oponerse al designio benéfico de Dios. La gran noticia sólo podría ser ofrecida, jamás impuesta.

Este debería ser el código inicial de toda misión eclesial. Una iglesia que va buscando excesivos medios para instalarse, con el pretexto de la utilidad y eficacia de estos medios, es una iglesia que se ha debilitado en su fe. Pronto terminará por someter la fe a los intereses culturales, políticos y económicos, en los que fatalmente se ve envuelta en el gran tinglado de su "misión".

La pobreza de los misioneros es esencial; pero mucho más lo es la pobreza de la misión misma.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITÚRGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1143


 

2.- -La Misión. Los doce habían sido escogidos para que "estuvieran con él y enviarlos a predicar" (3, 14-15). En los capítulos anteriores les hemos visto separarse de la gente y seguir a Jesús, escuchar y aprender, vivir en comunidad con él; ahora (6, 7-13) Marcos nos muestra la otra dimensión del discípulo, la misionera. Las pocas palabras de Marcos (versículos 7-13) son muy densas del significado y constituyen, dentro de su brevedad, una especie de regla misionera.

Para describir la misión de los discípulos usa Marcos las mismas palabras que utiliza a través de todo el evangelio para describir la misión de Jesús: predicaban la conversión, curaban a los enfermos, echaban a los demonios (versículos 12-13). La misión de los discípulos depende totalmente de la de Cristo y encuentra en ella su motivación y su modelo. Cristo supone en el discípulo esta triple conciencia: conciencia del origen divino de su misión ("los envió"), esto es, de una actividad querida por otro y no decidida por nosotros mismos; de un proyecto en que estamos metidos pero sin ser nosotros los directores de escena; la conciencia de salir de si mismo y de ir a otro sitio, a lugares nuevos, continuamente de viaje; la conciencia finalmente de poseer un mensaje nuevo y alegre que comunicar a los demás.

Obsérvese la insistencia en la pobreza como condición indispensable para la misión: ni pan, ni morral, ni dinero, sino sólo calzado corriente, un bastón y un solo manto (versículos 8-9). Se trata de una pobreza que es fe, libertad y ligereza. Ante todo, libertad y ligereza; un discípulo cargado de equipaje se hace sedentario, conservador, incapaz de captar la novedad de Dios y demasiado hábil para encontrar mil razones utilitarias y considerar irrenunciable la casa donde se ha instalado y de la que no quiere salir (¡demasiadas maletas que hacer y demasiadas seguridades a las que renunciar!). Pero la pobreza es también fe; es la señal de que uno no confía en sí mismo, de que no quiere estar asegurado a todo riesgo.

Hay finalmente un tercer aspecto que no es posible olvidar: la atmósfera "dramática" de la misión. Quizás sea ésta la nota dominante de todo el capítulo. Está la dramaticidad de la repulsa y la dramaticidad de la contradicción. Dos sufrimientos que el discípulo tiene que arrastrar con valentía. La repulsa está ya prevista (versículo 11): la palabra de Dios es eficaz, pero a su modo. El discípulo tiene que proclamar el mensaje y jugárselo todo en él.

Pero tiene que dejar en manos de Dios el resultado. Al discípulo se le ha confiado una tarea, pero no se le ha garantizado el resultado. La otra dramaticidad, la de la contradicción, todavía es más interior a la naturaleza misma de la misión. El anuncio del discípulo no es una instrucción teórica, sino una palabra que actúa, en la que se hace presente el poder de Dios, una palabra que compromete y frente a la cual es preciso tomar una postura. Por tanto, es una palabra que sacude, que suscita contradicciones, que parece llevar la división en donde había paz, el desorden en donde había tranquilidad. La misión es, como dice Marcos, una lucha contra el maligno; donde llega la palabra del discípulo, Satanás no tiene más remedio que manifestarse, tienen que salir a la luz el pecado, la injusticia, la ambición; hay que contar con la oposición y con la resistencia. Por eso el discípulo no es únicamente un maestro que enseña, sino un testigo que se compromete en la lucha contra Satanás de parte de la verdad, de la libertad y del amor.

BRUNO MAGGIONI-EL RELATO DE MARCOS - EDIC. PAULINAS/MADRID 1981.Pág. 94s


 

3.- Comentario. Una rápida referencia separa los textos del domingo pasado y de hoy: "Y se puso a recorrer las aldeas de alrededor enseñando". La imagen que Marcos transmite de Jesús resulta sencillamente fascinante. Sin mención alguna de público, de reacciones, de contenidos. Como en Mc. 1, 38-39. Pero con una importante novedad: ahora no va a ser sólo Jesús a hablar. De dos en dos, a la usanza judía, van a hacerlo también los doce, llamados para acompañarle y ser enviados (cfr. Mc. 3, 14). Es el momento escogido por Marcos para dar paso a uno de los hechos cuya historicidad ha sido más cuestionada, pero del que hay demasiados indicios en las fuentes cristianas como para dudar de él. Como tantas veces, Marcos declara la guerra a los malos espíritus, entiéndanse éstos como se entiendan. Es una auténtica obsesión por la utopía, por un mundo limpio y abierto, lo que Marcos tiene. Y el recuerdo de las palabras de Jesús comienza a sonar conciso y austero: nada de pan, de bolsa para recoger la limosna, de dinero suelto en la faja, de dos túnicas.

Sólo un bastón en la mano y sandalias en los pies. (Un paréntesis: el adusto Marcos permite llevar más que el delicado Lucas (Lc. 9, 3) y el solemne Mateo (Mt. 10, 10). Pero esto son ya cuestiones de estudio entre semana). El cuadro resulta imponente. No es una cuestión de pobreza, como a veces se dice. Es una cuestión de credibilidad y de sincronía con el mundo de entonces. Así iban los esenios, los ambulantes, los filósofos. Hospitalidad es la norma en Oriente. No es asunto del que llega pedir hospitalidad; es asunto de los habitantes el ofrecerla. Por eso mismo el riesgo puede venir del abuso por parte del que llega. De ahí las palabras de Jesús: "Quedaos en la casa donde os alojéis hasta que os vayáis de aquel lugar". Es decir, aceptar con agrado lo ofrecido y no andar buscando algo mejor. En esta línea irá la posterior normativa de la Didajé, tal vez en la primera mitad del siglo II: "A todo apóstol que os llegue, recibidlo como al Señor. Se quedará un día, incluso dos si fuera necesario. Pero si se queda tres días es un falso profeta".

Evitar la preocupación de la búsqueda y evitar el abuso. "Si un lugar no os recibe sacudíos el polvo de los pies". No es un gesto de maldición, sino un gesto simbólico en caso de negación de hospitalidad o de hostilidad. Es un aviso, una llamada a la responsabilidad, a la reflexión y al arrepentimiento (cfr. Hechos 13, 51; 18, 6). Esto es, en definitiva, lo que Marcos formula escuetamente en su resumen de la actuación de los doce, a la que otorga el mismo poderío que a la de Jesús.

A. BENITO - DABAR 1985, 37


4.- Ante el rechazo de Jesús por sus paisanos, Marcos comentaba el domingo pasado: "Y se extrañaba de aquella falta de fe y recorría las aldeas de alrededor enseñando" (Mc. 6, 6). Acto seguido añade los versículos que leemos hoy. En ellos se conserva el colorido localista de Palestina.

Los vs. 7 y 12 nos remiten a Mc. 3, 13-15. Son su realización. El envío por parejas era una costumbre habitual en el judaísmo. Según la legislación judicial judía, para la validez de un testimonio se requerían al menos dos varones adultos. Los doce, enviados de dos en dos, serán testigos de Jesús, darán testimonio en favor de él en un momento en que los indicios de rechazo de Jesús empiezan a hacer su aparición con fuerza (cfr. Mc. 3, 6; 6, 1-6).

La misión de los doce no es para enseñar (esto es específico de Jesús), sino para proclamar la conversión (v. 12; cfr. 3, 14). El término conversión nos remite a la proclamación programática de Jesús y connota una urgencia, dada la cercanía del reinado de Dios (cfr. Mc. 1, 15). La semántica básica del término expresa un cambio radical de mentalidad, un giro copernicano en las categorías mentales, las cuales, a su vez, determinan la actuación del hombre. La misión de los doce busca provocar una transformación.

El alcance de esta transformación queda puesto de manifiesto en el poder que Jesús les confiere sobre los espíritus inmundos. Esta expresión mitológica engloba todo lo que de inhumano y hostil destruye al hombre. La transformación no se reduce a la sola dimensión espiritual, sino que afecta a la totalidad del hombre. La conversión tiene también una dimensión material como elemento constituyente.

Los doce deben ser ellos mismos signo visible de la conversión que proclaman. En las circunstancias concretas de su momento histórico, los doce no necesitan más bagaje de un bastón, que casi resultaba imprescindible como protección, y unas sandalias, sin las que no se podía caminar por el suelo pedregoso de Palestina. La fuerza y credibilidad de su misión no estriban en los modelos socioeconómicos constituidos. Este es el significado del v. 9. Los vs, 10-11, en cambio, se mueven en otros campos de significación: el de la urgencia de dedicación a la proclamación (v. 10) y el de la gravedad que lleva consigo el rechazo del proclamador o de su proclamación.

DABAR 1976, 42