miércoles, 12 de febrero de 2025

LECTURAS Y COMENTARIO DOMNGO VI T.O. CICLO C - 16 FEBRERO 2025

 LA DESGRACIA DE SER RICO

 


COMENTARIO

 

No es fácil recibir todo este aluvión: “Ay de ustedes, los que están saciados! ¡Ay de ustedes los que ríen! ¡Ay de ustedes, de los que todo el mundo habla bien!”. Los creyentes se ven obligados a quedarse allí delante, perplejos. Nos damos cuenta de que para Jesús estas bienaventuranzas y estas maldiciones extrañas (“¡Dichosos ustedes, los pobres! ¡Ay de ustedes, los ricos!”) son una evidencia, pero cuando nos fijamos en nuestra vida, nos parece mucho más evidente la ley del dinero: son dichosos los ricos y desventurados los pobres. Es lo que piensa todo el mundo. ¡Todo el mundo! Ese es el problema. Los primeros cristianos, por su parte, extrañaron y desentonaron de tal modo que en los ambientes paganos la nueva fe llamó la atención. Si ahora los cristianos resultan que son “como todo el mundo” su fe no puede menos de dejar escépticos y críticos a los “paganos” ¿En qué cambia las cosas la fe en Jesucristo?

Lo cambia todo cuando se cree. Aquí, por ejemplo, hay que creer en el deprecio de Jesús por el dinero y entrar también nosotros en ese desprecio, cueste lo que cueste. Por otra parte, no es el dinero “útil” lo que desprecia. Aprueba la alegría de una mujer que se ha encontrado la dracma perdida y la felicidad de las personas que han tenido éxito en sus negocios (Lc 19, 16-17). Pero ¡qué desprecio con el rico que acumulaba tesoros para asegurarse la vida: “¡Necio!” (Lc 12, 20). La vida no es eso. La desgracia de ser rico consiste en engañarse sobre la vida buscando pequeñas felicidades, eso que Jesús llama el “consuelo”: “¡Ay de ustedes, porque ya tienen su consuelo!”; tienen el confort, tienen la seguridad, tiene el aprecio de los demás. Pero no tienen el reino. La verdadera vida está allí; hay que entrar en el reino, que es el país del amor: “Dios mío, dice el salmo 118, ¡que tu amor sea mi consuelo!”. La verdadera vida, para la que estamos hechos, es amar a Dios y amar a nuestros hermanos. ¡Evidentemente hay que creerlo! Una existencia cristiana comienza exactamente por ese acto de fe: creer en Jesús cuando nos dice que la dicha está en elegir el amor. La vida no es forzosamente una elección entre la felicidad y la desgracia, sino más generalmente una elección entre las pequeñas felicidades que se pueden comprar y la gran dicha de amar.

Pero ¿por qué se dice que el dinero nos hace dejar a Dios y el amor fraternal? Porque cuando se espera todo del dinero, se acostumbra uno a no esperar nada de Dios y se trata cada vez menos con él. Y cuando uno codicia el dinero, no comparte con los demás; cuanto más rico es uno, menos da; es cosa bien sabida. ¿Entonces? ¿Tirar el dinero o tirar el evangelio? No, hay que repetir que el dinero puede ser útil, el problema está en mantenerlo en esa estricta utilidad, en no entregarle nuestra vida, en seguir siendo capaz de dominar la avaricia. Eso es el evangelio.

Cuando un rico ama a Dios (lo prueba la calidad de su oración) y cuando se ve devorado por el amor fraterno (lo prueban la generosidad y el compromiso social) conquista una de las batallas cristianas más difíciles: hacer que el dinero sea dócil y noble.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

 ANTIFONA DE ENTRADA Sal 30, 3-4

Sé la roca de mi refugio, oh, Dios, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y aliméntame.

 

 ORACION COLECTA

Oh, Dios, que prometiste permanecer en los rectos y sencillos de corazón, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Jeremías 17,5-8

Esto dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia; habitará en un árido desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no teme la llegada del estío, su follaje siempre está verde; en año de sequía no se inquieta, ni dejará por eso de dar fruto.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 1)

 

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

 

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R.

 

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R.

 

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Por-que el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R.

 

06.- SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12.16-20

Hermanos: Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre ustedes que no hay resurrección de muertos? Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes no tiene sentido, siguen estando en sus pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido. Si hemos pues-to nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad. Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Lc 6, 23ab

Aleluya. Alégrense y salten de gozo dice el Señor, porque su recompensa será grande en el cielo. Aleluya.

 

 EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 6, 17.20-26

En aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados, Bienaventurados los que ahora lloran, porque reirán. Bienaventurados ustedes cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían sus padres con los profetas.

Pero, Ay de ustedes, los ricos, porque ya han recibido su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que están saciados, porque tendrán hambre! ¡Ay de los que ahora ríen, porque harán duelo y llorarán! ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que sus padres hacían con los falsos profetas».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos a Dios Padre todopoderoso, en cuyas manos está el destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su pueblo

 

1.- Por los gobernantes de todas las naciones para que busquen la paz y procuren con sus leyes la felicidad y el bienestar de todos. Roguemos al Señor.

 

2.- Par los pobres y marginados de la sociedad para que Dios les bendiga y consuele a través de la generosidad de los hermanos. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que viven sin esperanza y sin felicidad para que la busquen y la encuentren en Dios nuestro Padre. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nuestros difuntos para que resucitados con Cristo vivan en la felicidad para siempre. Roguemos al Señor.

 

Dios nuestro, que has enviado a tu Hijo para anunciar el Evangelio a los pobres, la libertad a los cautivos y a los ciegos la vista, haz que tu palabra resuene con fuerza en el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que esta oblación nos purifique y nos renueve, y sea causa de eterna recompensa para los que cumplen tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Jn 3, 16

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados con las delicias del cielo, te pedimos, Señor, que procuremos siempre aquello que nos asegura la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 17: Gn 4, 1-15.25; Sal 49, 1 y 8. 16bc-17. 20-21; Mc 8, 11-13

Martes 18: Gn 6, 5-8; 7, 1-5.10; Sal 28, 1ª y 2. 3ac-4. 3b y 9c-10; Mc 8, 14-21.

Miércoles 19: Gn 8, 6-13. 20-22; Sal 115; 12-13.14-15. 18-19; Mc 8, 22-26.

Jueves 20: Gn 9, 1-13; Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23; Mc 8, 27-33

Viernes 21: Gn 11, 1-9; Sal 32, 10-11. 12-13. 14-15; Mc 8, 34—9, 1

Sábado22: 1P 5, 1-4; Sal 22; Mt 16, 13-19

Domingo 23: 1S 26, 2.7-8.12-13.22-23; Sal 102, 1-2. 3-4. 8 y 10. 12-13; 1Co 15, 15, 45-49; Lc 6, 27-38

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 06, 17. 20-26


3-1. EV/BENDICION BITS/MALDICION:

Aunque Jesús dirige su palabra a los discípulos, su enseñanza no concierne solamente a ellos. En su auditorio hay discípulos que le siguen de cerca, una masa de gente que acude de todas partes llevada por la curiosidad y algunos que han bajado de Jerusalén y le observan maliciosamente. En realidad, las bienaventuranzas, excepto la última que recae especialmente sobre los discípulos, son para los pobres y los afligidos de este mundo. Lucas, a diferencia de Mateo que trae ocho bienaventuranzas (Mt 5.3-12), menciona sólo cuatro; pero añade, en contrapartida, otras cuatro amenazas. En cuanto a las primeras, el número no tiene mayor importancia, ya que en definitiva todas se refieren al único camino que conduce al reino de Dios.

Es interesante hacer notar cómo Lucas habla únicamente de los "pobres", de los ”hambrientos", de los que "lloran", sin añadir calificativo alguno, mientras que Mateo nos  habla de los "pobres de espíritu" o de los que "tienen hambre y sed de justicia". El texto de Mateo se refiere a los hombres que se tienen a sí mismos por pobres delante de Dios y lo esperan todo de él, sin confiar en su propia autosuficiencia. Y aunque este significado puede salvaguardarse también en el texto de Lucas, puesto que el reino de los cielos y no la riqueza es la esperanza y la dicha de los pobres no cabe duda que subraya la pobreza como una situación objetiva favorable y hasta necesaria, aunque no suficientemente, para llegar al reino de Dios. En cambio, las riquezas son un verdadero obstáculo.

Jesús dirige expresamente esta bienaventuranza a los que van a ser sus testigos, a los que van a ser perseguidos "por causa del Hijo del hombre" (Cfr. Mt 5, 10-12): "Dichosos vosotros..." Los discípulos de Jesús, los que le siguen, padecerán por su causa, pero participarán también de su gloria y de la gloria de los profetas. Lo específico de los cristianos no es ser pobre o estar con los pobres, no es luchar por la justicia o construir la paz, sino dar testimonio de Cristo. Para éstos, además de las otras bienaventuranzas que comparten con los pobres, hay una bienaventuranza específica.

El evangelio es anuncio y denuncia al mismo tiempo, bendición y maldición, buena y mala noticia. No es imparcial. No lo puede ser en un mundo dividido por la injusticia. Por eso Jesús no bendice a unos sin maldecir a los otros. Pero la maldición o la amenaza que hace a los ricos y a los autosuficientes es, ante todo una advertencia severa y una exhortación para que se conviertan.

Porque si siguen siendo ricos, a pesar de la pobreza de los pobres y a costa de éstos, su situación es injusta a todas luces y es desesperada en vistas a lo que importa, al reino de Dios.

También esta cuarta amenaza se dirige expresamente a sus discípulos. Los que le siguen y han de ser sus testigos no deberán alegrarse si se ven rodeados de una nube de aduladores, sino todo lo contrario. Porque si buscan los halagos caerán en los errores de los falsos profetas, de aquellos que sólo predican lo que el mundo quiere escuchar y traicionan el evangelio.

EUCARISTÍA 1983, 9


 

2.- -Texto. Se ha cerrado un capítulo de la obra con las espadas en alto por parte de letrados y fariseos (cfr. Lc. 6,11). Con Lc. 6,12 se abre un nuevo capítulo, del que forman parte los versículos de hoy. En el v.17 el autor presenta el escenario: un llano. En él, tres grupos de personas netamente diferenciadas acompañan a Jesús: los doce, discípulos, otra gente. La acción se desarrolla entre Jesús y discípulos. Esta acción no lleva anejo movimiento alguno de las partes. Son palabras de Jesús teniendo como destinatario de las mismas a los discípulos. En sus palabras Jesús les habla de ocho categorías de personas, divididas en dos bloques contrapuestos de a cuatro: pobres, hambrientos, llorosos y vituperados en el primer bloque; ricos, saciados, alegres y ensalzados en el segundo. Cada una de las categorías viene introducida por una exclamación de gozo o de lamento.  Exclamación de gozo en el primer bloque y de lamento en el segundo.

Comentario. Voy a empezarlo por esto de exclamación de gozo y de lamento. Si denomino así a lo que habitualmente se llaman bendiciones y maldiciones, es porque se acomoda más al género literario que subyace y que nos es perfectamente conocido por el uso que de él hicieron los viejos profetas del Antiguo Testamento. El profeta es la persona que ve los acontecimientos en profundidad, que detecta en ellos realidades y movimientos que se escapan al común de observadores. Al detectarlos lanza una exclamación. Esta será de alegría o de pena, según el signo de la realidad o del movimiento detectados. El profeta no sabe cuándo éstos tendrán lugar; sólo sabe que tendrán lugar. No bendice o maldice a nadie, sino que lanza un grito de entusiasmo o se echa las manos al cabeza aterrorizado ante la nueva situación que se avecina, pero de la que no tienen ni idea aquéllos a quienes va a afectar. En su calidad de gritos estas visiones proféticas no se pueden encasillar dentro de ninguna lógica al uso ni mucho menos se pueden interpretar como revanchismo o expresión de un "cambio de tortilla". Son gritos que brotan del estremecimiento de unas entrañas utópicas; manifestaciones de alegría, ayes de dolor. Sin estridencias, sin esnobismos, sin contorsiones ni agresividad.

Balada, lamento. Gestados en la montaña, en el cósmico-puro delirio de la música callada y de la soledad sonora; arriba, donde el aire es siempre puro, donde la realidad está hecha toda de utopía. Con la vista puesta en sus discípulos (v.20). Son los cristianos.  De ellos espera Lucas que sean los continuadores del estremecimiento utópico de Jesús. 

DABAR 1983, 15


 

3.- -Las bienaventuranzas de Lucas son más "críticas" -más propias de un profeta que de un legislador- que las de Mateo. Jesús las pronuncia "en medio" de la gente venida de todas partes, aunque "mirando" a los discípulos. Son también, además, unas bienaventuranzas con alternativa: las maldiciones. De este modo forman un texto absolutamente paralelo con la primera lectura y el salmo. Leyéndolas, vienen a la memoria las palabras de Simeón:  "...éste está destinado a que muchos caigan o se levanten en Israel" (Lucas 2,34), y evocan la escena majestuosa de Mateo 25,31 ss. Se da una antítesis constante entre el "ahora" y el "día que vendrá"; esto introduce al sentido trascendente de la vida presente, en función de una esperanza que se apoya en el don de Dios.

La continuación del texto lucano incluye una frase que cabría subrayar: "Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo". Es típica de Lucas esta asimilación entre la” misericordia" del Padre y la "perfección" del Padre, del texto de Mateo 5,48. El camino del amor, del perdón, del corazón que guarda la bondad como un tesoro, es el camino de Jesús y de la felicidad, porque es el camino que demuestra que uno no se fía de sí mismo, no se convierte en el umbilicus orbis, sino que busca de verdad el Reino que viene de Dios. El enlace con la segunda lectura puede ser adecuado, a causa de las afirmaciones paulinas:  "Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados".

Más que una invectiva a partir de los "¡Ay de vosotros...!, la homilía debería consistir en subrayar fuertemente la imagen del testimonio de Cristo en el mundo. una buena ayuda para el contenido puede venir de la lectura de la encíclica "Rico en misericordia”, especialmente las páginas dedicadas a comentar la misión de la Iglesia al introducir en el mundo "el momento del perdón" (cfr.n.14).

No obstante, y por fidelidad al texto de Lucas, también es bueno destacar la alternativa.  Una persona que contempla todas las cosas desde un mundo cerrado no tiene otro futuro sino el mundo en que se encuentra. Ahí radica la inmensa tragedia del hombre cerrado a la trascendencia, llamado -a pesar de sí mismo, quizás- al más allá.

PERE TENA - MISA DOMINICAL 1983, 4


 

4.- Las bienaventuranzas no son prometidas a quienes son pobres porque son pobres, y las maldiciones no se dirigen contra los ricos porque son ricos. De hecho, Jesús elogia a los pobres que viven en dos mundos a la vez: el presente y la escatología, y amenaza a los ricos que no viven más que en un solo mundo, el que encadena casi inevitablemente a quien lleva una vida confortable.

El rico es el que se da tan pronto por satisfecho con lo que posee que no realiza el viaje hacia la profundidad de su ser, a lo que, por otra parte, nada le llama: un determinado orden social rico y super-industrializado, una determinada institución eclesiástica super-asegurada de verdades y de derecho.

El pobre no posee más que su soledad, pero la vive con ese valor de ser que le lleva a las profundidades de su ser, allí donde se vislumbra otro mundo. Solitario en ese orden, es rico en la participación de este otro orden, participa ya en las victorias y de su proximidad.  Es el revelador de este otro mundo que viene penosamente, a través de gracias y desgracias, éxitos y fracasos, victorias y traiciones.

MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA II - MAROVA MADRID 1969.Pág. 240


 

5.- Para la ocasión Lucas pone especial cuidado en diferenciar a los doce, los discípulos y el público en general. Con la lógica excepción de los doce, Lucas recalca lo numeroso de los otros dos grupos y la procedencia del público en general: de territorio judío y no judío.  Ambiente solemne y expectante: habían acudido a escuchar a Jesús (Lc. 8,18). Lucas restringe a los discípulos las palabras de Jesús recogidas en el texto de hoy. Sólo en la óptica del discípulo podrán ser entendidas esas palabras.

Las palabras de Jesús resuenan lentas y cadenciosas por la reiteración de "dichosos, ¡ay!, porque" y el adverbio "ahora". La referencia no son situaciones impersonales, sino personas concretas que son pobres, pasan hambre, lloran y son objeto de odio y de persecución; o bien son ricas, no pasan hambre, se burlan y son objeto de adulación. Las palabras de Jesús hablan de un final en la condición presente de todas esas personas, de un ¡basta ya! Un final y un ¡basta ya! situados en un futuro no precisado pero cierto. Se trata del futuro de Dios, quien a través de las palabras de Jesús se revela como alguien que también tiene una palabra que decir en un mundo que también es suyo y que, por consiguiente, no es sólo humano, sino también divino.

En la frase "vuestra recompensa será grande en el cielo", la expresión en el cielo no se refiere sin más al más allá después de la muerte, sino a Dios. Es de todos conocido que un judío jamás pronuncia el nombre de Dios. En su lugar emplea circunloquios, rodeos de palabras. En el cielo es uno de estos circunloquios para referirse a Dios.

Comentario. Sólo una interpretación miope y mal intencionada puede hablar de este texto como de opio del pueblo. Nos hallamos ante la formulación del ¡basta ya! divino ante el espectáculo dantesco de un mundo horrendo. Un mundo así le duele demasiado a Dios y, aunque Dios es paciente, su paciencia lo es todo menos patente de impunidad. El texto no hace sino recordarnos algo que los humanos parecemos haber olvidado: que este mundo no es sólo nuestro, sino también de Dios y que, por tanto, también Dios tiene derecho a hablar. Resulta paradójico que, en el siglo de la conciencia de derecho, le neguemos derecho a Dios.

Los pobres, los hambrientos, los que lloran, los perseguidos, todos los que son todo esto por causa del Hijo del Hombre, son paradójicamente dichosos en su situación porque saben de Dios y de su Palabra. Sólo los que viven como si Dios no existiera y, debido a ello, se enriquecen, nadan en opulencia y risas y hasta son idolatrados, sólo éstos son los que tienen que temer por el silencio paciente de Dios. ¡Ay de ellos! No es una amenaza, es el grito desgarrador de los profetas por la desgracia en la que ya están instalados sin ellos saberlo. 

ALBERTO BENITO - DABAR 1995, 13

 

PROPUESTA DE CANTOS VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)  

(16 DE FEBRERO)

TEMA: “DICHOSOS LOS POBRES; ¡AY DE USTEDES, LOS RICOS!”

 

 

01.- SUBE A LA MONTANA

SUBE A LA MONTAÑA, SUBE A LA MONTAÑA,

SUBE A LA MONTAÑA Y VERÁS AL SEÑOR (2)

 

Oye la llamada de su voz,

no vuelvas la espalda al Redentor,

sube y sigue al Señor.

 

Él te invitará a ser pobre,

El té invitará a ser limpio,

a vivir, a morir

por un mundo de amor.

 

SUBE A LA MONTAÑA, SUBE A LA MONTAÑA,

SUBE A LA MONTAÑA Y VERÁS AL SEÑOR

 

No juzgues y no te juzgarán;

no devuelvas nunca mal por mal,

habla y di la verdad.

 

Todo aquel que sube, llega,

todo aquel que busca, encuentra,

la verdad que Jesús

en el monte enseñó.

 

SUBE A LA MONTAÑA, SUBE A LA MONTAÑA,

SUBE A LA MONTAÑA Y VERÁS AL SEÑOR (2)

 

02.- VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR (Pbro. Alberto Taule)

Tierra, aclama a tu Señor,

dale culto con fidelidad.

Ven y ponte en presencia de tu Dios.

Canta alegre por su bondad.

 

VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR

EN ESTE DÍA DE FIESTA.

CELEBREMOS SU PRESENCIA

EN MEDIO DE SU PUEBLO.

 

Nos ha creado para él;

suyos queremos siempre ser.

Con su mano nos conduce por doquier,

Él nos guía como un pastor.

 

Es conocida su bondad:

cuida a sus hijos con amor.

Nunca falla su fidelidad:

por los siglos subsistirá.

 

02ª.- VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR (Pbro. Alberto Taule)

Tierra, aclama a tu Señor,

dale culto con fidelidad.

Ven y ponte en presencia de tu Dios.

Canta alegre por su bondad.

 

VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR

EN ESTE DÍA DE FIESTA.

CELEBREMOS SU PRESENCIA

EN MEDIO DE SU PUEBLO.

 

Nos ha creado para él;

suyos queremos siempre ser.

Con su mano nos conduce por doquier,

Él nos guía como un pastor.

 

Es conocida su bondad:

cuida a sus hijos con amor.

Nunca falla su fidelidad:

por los siglos subsistirá.

 

03.- LA MISA ES UNA FIESTA

LA MISA ES UNA FIESTA MUY ALEGRE

LA MISA ES UNA FIESTA CON JESÚS.

LA MISA ES UNA FIESTA QUE NOS UNE

LA MISA ES UNA FIESTA CON JESÚS.

 

1.- Cada domingo celebramos

que nuestro amigo nos salvó,

que por amarnos dio su vida y resucitó.

 

2.- Con su Palabra nos enseña,

nos alimenta con su pan,

nos compromete a ser amigos y a caminar.

 

04.- ENTRE TUS MANOS

ENTRE TUS MANOS, ESTA MI VIDA SEÑOR.

ENTRE TUS MANOS, PONGO MI EXISTIR.

HAY QUE MORIR, PARA VIVIR.

ENTRE TUS MANOS YO CONFÍO MI SER.

 

Si el grano de trigo no muere,

Si no muere, solo quedara.

Pero si muere, en abundancia dará,

Un fruto eterno que no morirá.

 

ENTRE TUS MANOS, ESTA MI VIDA SEÑOR.

ENTRE TUS MANOS, PONGO MI EXISTIR.

HAY QUE MORIR, PARA VIVIR.

ENTRE TUS MANOS YO CONFÍO MI SER.

 

05.- TRAEMOS A TU ALTAR

TRAEMOS A TU ALTAR

CON EL VINO Y EL PAN

NUESTRAS OFRENDAS.

 

TRAEMOS A TU ALTAR

CON LOS HOMBRES SU AFÁN

Y SUS PROBLEMAS.

 

1.- Con los hombres que trabajan el pan con sudor

ofrecemos nuestro esfuerzo,

por lo hombres que no tienen trabajo ni pan

te pedimos el sustento.

 

2.- Con los hombres cuyas vidas son fruto de bien

ofrecemos nuestra entrega,

por los hombres cuyas vidas son pena y dolor,

que sepamos estar cerca.

 

3.- Con los hombres que construyen un mundo de paz

ofrecemos nuestras manos,

por los hombres que padecen la guerra y el mal,

que seamos solidarios.

 

06.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR.

 

1.- Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda

el abrazo sincero al hermano

perdonándonos nuestras ofensas.

 

2.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

trabajar por un mundo más justo de igualdad

y concordia fraterna.

 

3.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

convertir nuestra vida pasada

al mensaje de tu Buena Nueva.

 

07.- VIVO YO, PERO NO SOY YO

VIVO YO, PERO NO SOY YO

ES CRISTO QUIEN VIVE EN MÍ

VIVO YO, PERO NO SOY YO

ES CRISTO QUIEN VIVE EN MÍ.

 

1.- Comamos todos juntos

el pan de la unidad.

Venid a este banquete,

venid a comulgar.

 

La Eucaristía es una fiesta,

en verdad es un pan.

Comamos todos juntos

comamos de este Pan.

 

2.- A todos los cansados,

a todos los hambrientos,

Jesús nos da su mesa

Jesús es alimento.

 

Comamos todos juntos

el Pan de la unidad,

comamos de su Cuerpo

comamos de su pan.

 

3.- Comamos todos juntos

el Pan de la unidad,

partamos nuestros bienes

con todos los demás.

 

A todos los cansados

Jesús nos da su paz,

a todos los hambrientos

Jesús nos da su Pan.

 

08.- BENDITO SERAS

1.- Bendito si buscas siempre a Dios,

Bendito serás.

Bendito si amas la verdad,

Bendito serás.

 

La sed del dinero no rompió tu calma.

El odio y la envidia no muerden tu alma.

Bendito serás.

Si siembras la paz Bendito serás.

 

2.- Si al pobre y al rico das tu amor,

Bendito serás.

Si un pájaro canta en tu balcón,

Bendito serás.

 

Bendito el amigo que en seguida viene,

que abre su puerta al que nada tiene,

Bendito serás. Si ofreces tu pan,

Bendito serás.

 

3.- Si rezas humilde tu oración,

Bendito serás.

Si a Dios confiaste tu ansiedad,

Bendito serás.

 

Si buscas un mundo mucho más humano,

un mundo en que todos vivan como hermanos,

Bendito serás.

Si sufres por Dios,

Bendito serás.

 

4.- Bendito si es limpio tu mirar,

Bendito serás.

Bendito si sabes perdonar,

Bendito serás.

 

Si un sueño dormido vuelve a despertarte.

Si estando caído sabes levantarte,

Bendito serás.

Si tienes a Dios,

Bendito serás.

 

09.- ESTE ES EL PAN DE LOS HIJOS (Alcalde)

Este es el pan de los hijos, preparado con amor.

Este es el pan compartido en la misma comunión.

 

¡Dichosos los invitados, a la mesa que alegra el corazón!

¡Dichosos los invitados a la cena del Señor!

 

Este es el pan de los fuertes, que del cielo descendió.

Este es el vino de la fiesta, que enardece el corazón.

 

Este es el cuerpo de Cristo, entregado por amor.

Esta es la Sangre de Cristo, alianza eterna con Dios.

 

Este es el pan del camino de la peregrinación.

Este es el pan de la vida y de la resurrección.

 

10.- MARIA (Joaquín Madurga)

María, mujer de nuestro pueblo,

que vences en la lucha María.

 

María, mujer que en tu pobreza

Dios hace maravillas, María.

 

MARIA, MARIA TU NOMBRE

BENDICEMOS, MARIA.

 

María, humilde campesina, de fe

Comprometida, María.

 

María, tu si de amor y entrega

La vida nos engendra, María.

 

María, tú eres dulce Madre

De Dios y de los hombres, María.

 

María, tus hijos suplicamos

Querernos como hermanos, María.

 

11.-  GRACIAS MADRE

GRACIAS, MADRE, POR TU PRESENCIA,

TÚ NOS LLEVAS A JESÚS.

GRACIAS, MADRE, POR TU SILENCIO,

TÚ ESTIMULAS NUESTRA FE.

 

1.- Gracias porque eres muy sencilla,

gracias porque eres llena de gracia.

Gracias, Madre, gracias.

Gracias por tu vida tan callada,

gracias porque vives la palabra.

Gracias, Madre, gracias.

 

2.- Gracias por tu corazón abierto,

gracias por vivir un sí constante.

Gracias, Madre, gracias.

Porque te abandonas en sus manos,

porque siempre vives la esperanza.

Gracias, Madre, gracias.

 

3.- Gracias porque tú sigues amando,

gracias porque tú vas actuando.

Gracias, Madre, gracias.

Porque lo haces todo entre nosotros,

porque tú nos quieres como a hijos.

Gracias, Madre, gracias.

 

 

miércoles, 5 de febrero de 2025

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO V T.O. CICLO C - 9 FEBRERO 2025

 TÚ SERÁS PESCADOR DE HOMBRES

 

 

COMENTARIO

 

Un pequeño lago, una ensenada, un joven predicador, unos cuantos pescadores sin especial instrucción: así comienza la aventura de la iglesia que Lucas se encarga de relatar. Al describir estos comienzos, ve la primera pesca realizarse en el mundo pagano, los comienzos de la iglesia fuera de Palestina. Y nosotros, ¿Cómo no pensar en la inmensa muchedumbre de creyentes?

Pero pensamos también en los muchos que están esperando pescadores. Este evangelio va dirigido a cada uno de nosotros, incluso ese famoso versículo que dice: “desde ahora, lo que pescarás serán hombre”. Palabras que han impresionado a muchos adolescentes que se han hecho sacerdotes y misioneros.

Al inaugurar la inmensa pesca apostólica, Jesús lanza una advertencia que nunca deberíamos olvidar: sin mí, sus redes saldrán vacías. Esta verdad fundamental no acaba de verse bien a los veinte años. Una vez comprometidos en la misión de apóstol, se pasan días y noches sin trabajar suficientemente con Jesús. Se deja la oración, se descuida la vida sacramental se hacen cosas, se agita uno y un día se empieza a desfondar el espíritu: me estoy reventando por nada. Él, el carpintero (¡), les da consejos a los profesionales de la pesca, a unos hombres agotados por toda una noche de esfuerzos inútiles. Los profesionales del apostolado se reconocerán en esta escena. Vaciados por esfuerzos totalmente inútiles, sienten la tentación de rechazar la idea de entregarse a Jesús es decir a la oración.

Y creo que todo cristiano, en su apostolado más restringido y más informal, siente igualmente ganas de bajar los brazos o de buscar otras técnicas más bien que la de ponerse a rezar.

Sin embargo, sólo la oración nos devolverá el impulso de Pedro. Carpintero o no, Jesús lo había subyugado: “Ya que lo dices tú, echaré las redes”. Nosotros no sacaremos las redes llenas ni arrastraremos barcas pesadas; no estamos ya en la época en que Jesús recurría al milagro para robustecer una confianza que acababa de nacer. Pero sabemos, por las grandes pescas misioneras, lo que los hombres han podido hacer con Jesús.

Tenemos los Hechos de los apóstoles, los relatos misioneros y todas las vidas de los santos para reavivar nuestra confianza. Sólo ella puede hacer de nosotros apóstoles que bregan, pero que le miran. Ya que lo dice tú, echaré las redes ¡Y hasta el fondo!

R.P. Roland Vicente Castro Juárez  

 

ANTIFONA DE ENTRADA Sal 94, 6-7

Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios.

 

ORACION COLECTA

Protege, Señor, con amor continuo a tu familia, para que, al apoyarse en la sola esperanza de tu gracia del cielo, se sienta siempre fortalecida con tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 6, 1-2a.3-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Junto a Él estaban los serafines, y se gritaban uno a otro diciendo: Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!». Temblaban las jambas y los umbrales al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mi, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de gente de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Señor del universo». Uno de los seres de fuego voló hacia mí con un ascua en la mano, que había tomado del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Al tocar esto tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado». Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?». Contesté: «Aquí estoy, mándame».

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 137)

 

Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti; me postraré hacia tu santuario. R.

 

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R.

 

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R.

 

Tu derecha me salva. El Señor completará: favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-11

Les recuerdo, hermanos, el Evangelio que les anuncié y que ustedes aceptaron, en el que además están fundados, y que los está salvando, si se mantienen en la palabra que les anunciamos; de lo contrario, creyeron en vano. Porque yo les transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto yo como ellos predicamos así, y así lo creyeron ustedes.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 19

Aleluya. Vengan en pos de mí-dice el Señor-, y los haré pescadores de hombres. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la Palabra de Dios. Estando Él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echen sus redes para la pesca. Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compa-ñeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos al Padre del Unigénito, al Hijo del dios eterno y al Espíritu, fuente de todo bien:

 

1.-  Por la Iglesia inmaculada del Dios verdadero, extendida por todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los que gobiernan los pueblos y tienen en sus manos el destino de los hombres, pidamos al espíritu de justicia y el deseo de servir con dedicación. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los débiles que se ven oprimidos y para los justos que sufren persecución, pidamos el espíritu de fortaleza, que los haga perseverar en la fidelidad al Señor. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un amor ferviente, una vida feliz y una santa muerte. Roguemos al Señor.

 

Dios nuestro, que has confiado a nuestros labios impuros y a nuestras fuerzas, débiles la misión de proclamar el evangelio, sustentamos con tu Espíritu, para que tu palabra sea aceptada por los hombres, un corazón generoso y de fruto abundante en todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor y Dios nuestro, que has creado estos dones como reme-dio eficaz de nuestra debilidad, concédenos que sean también para nosotros sacramento de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 ANTIFONA DE COMUNION Sal 106, 8-9

Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos y a los hambrientos los colmó de bienes.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Oh, Dios, que has querido hacernos partícipes de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir de tal modo que, unidos en Cristo, fructifiquemos con gozo para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 10: Gn 1, 1-19; Sal 103, 1-2ª.5-6.10 y 12. 24 y 35c; Mc 6, 53-56.

Martes 11: Gn 1, 20—2, 2, 4ª; Sal 8, 4-5.6-7. 8-9; Mc 7, 1-13.

Miércoles 12: Gn 2, 4b-9.15-17; Sal 103, 1-2ª. 27-28. 29bc-30; Mc 7, 14-23.

Jueves 13: Gn 2, 18-25; Sal 127, 1-2.3. 4-5; Mc 7, 24-30.

Viernes 14: Gn 3, 1-8; Sal 31, 1-2. 5.6.7; Mc 7, 31-37.

Sábado 15: Gn 3, 9-24; Sal 89, 2, 3-4. 5-6. 12-13; Mc 8, 1-10.

Domingo 16: Jr 17, 5-8; Sal 1, 1-2. 3.4 y 6; 1Co 15, 12.16-20; Lc 6, 17. 20-26.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 05, 01-11

 

1.- PD/ABSURDA MILAGRO/PESCA

Texto. Entre el texto del domingo pasado y el de hoy Lucas nos presenta a un Jesús buscado insistentemente por la gente. De esta situación parte precisamente el texto. El marco no es ya la sinagoga, sino el lago Genesaret. La gente escucha la Palabra de Dios.

La expresión es típica de Lucas y define la propia enseñanza de Jesús, aunque no se especifica su contenido. El autor espera probablemente que no perdamos de vista la enseñanza de los domingos anteriores en la sinagoga de Nazaret.

En este contexto genérico resuena explícita la Palabra de Dios a través de Jesús. Sacad la barca lago adentro y echad vuestras redes para la pesca. Pedro replica constatando lo descabellado, absurdo incluso, de la propuesta de Jesús. La pesca tiene sus horas propicias, fuera de las cuales es inútil intentarlo. Pero, puesto que tú lo dices, echaré las redes. Es decir, la Palabra de Jesús adquiere para Pedro rango de valor superior a la lógica de la situación. Pedro acoge, hace suya esa Palabra. Se fia más de ella que de la lógica de la situación. Los dos versículos siguientes, 6-7, reflejan el resultado de la acogida de la Palabra de Jesús. Un resultado imprevisible, impensable incluso, desde la lógica de la situación previa. La escena recuerda la de María e Isabel y las palabras de ésta: ¡Dichosa tú, que has creído que se cumpliría lo que te había dicho el Señor! (Lc. 1,45).

La escena final tipifica la reacción de Pedro en términos que recuerdan lo escuchado en la primera lectura de Isaías. Es la reacción humana ante lo imprevisible-impensable desde la lógica de la situación previa. Asombro, pasmo, temor, autocuestionamiento de la propia persona que se experimenta a sí misma como indigna, poca cosa. Señor, apártate de mí, que soy un pecador. Pero la Palabra de Jesús disipa temores e introduce al que se ha fiado de ella en una novedad de vida. Una vez más la escena nos lleva a Isabel y María en Lc. 1,26-56 y a las palabras, en este caso, de María: Desde ahora, todos me llamarán feliz, pues ha hecho maravillas conmigo Aquél que es todopoderoso (Lc. 1, 48-49).

Resumiendo: En su línea de profundizar en la instrucción cristiana, Lucas ha elaborado un relato cuyo tema central es la Palabra de Dios o, que para él es lo mismo, la Palabra de Jesús.

Una Palabra desconcertante, absurda incluso, si se mide desde el pragmatismo y la lógica de las situaciones. Pero una Palabra de maravillosas consecuencias inéditas, si se acoge y acepta con confianza. A su vez, la vida del que se ha fiado de la Palabra de Jesús entra en una dinámica nueva. Nos hallamos ante un relato gráfico de invitación a aceptar la Palabra de Jesús.

Comentario. Lucas incide en una temática que ya había desarrollado ampliamente en /Lc/01/26-56, y que comentábamos con ocasión del cuarto domingo de adviento. Frente a la lógica de la situación, del pragmatismo y del realismo, nos invita a hacer nuestra la Palabra de Jesús.

Fiarse de esa Palabra hace posible que acontezca lo impensable o, lo que es lo mismo, la utopía, la cual jamás será posible desde la lógica del pragmatismo. Fiarse de la Palabra de Jesús introduce además a la persona que lo hace en una dinámica nueva para sí mismo y para los demás. A sí mismo lo limpia de jactancias más o menos inconfesadas, por lo general más bien inconfesadas o no conscientes. Para los demás es una referencia de ilusión y de esperanza.

A. BENITO - DABAR 1989, 12


 

2.- Comentario. En su propósito de relatar relacionado de acuerdo a un orden, Lucas da hoy un paso adelante muy importante dentro del ordenamiento conceptual de su obra.

Comienza con la gente agolpándose alrededor de Jesús. Es el telón de fondo del que hablábamos hace dos domingos. Pero el domingo pasado veíamos que este telón de fondo está estropeado por la cerrazón y el exclusivismo. Lo lógico es, pues, sustituirlo por otro que ofrezca vistas y aires nuevos. Esta tarea de sustitución la emprende Lucas con el texto de hoy. Lo hace sirviéndose de los pescadores de dos barcas atracadas a la orilla del lago Genesaret. Pero antes, y aunque no sea más que de pasada, es obligado dejar constancia del exquisito arte descriptivo de Lucas en los versículos iniciales. ¡Cómo va enfocando la escena desde la retina de Jesús! ¡La figura erguida de Jesús a orillas del lago, sobresaliendo sobre la anónima muchedumbre! Son pinceladas, retazos, con una enorme capacidad de sugerencia y de evocación.

¿Cómo no admirar la espontaneidad y sencillez del abordaje de la barca de Pedro por Jesús? Pero volvamos a los pescadores. Ellos son el nuevo material para sustituir al viejo, cerrado y exclusivista. ¿Cómo deberá ser este nuevo material? ¿Qué características deberá tener? Sigamos leyendo el texto.

Jefe, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, en base a tu palabra, echaré las redes. Reconstruyamos la secuencia lógica subyacente: si en el tiempo propicio no hemos cogido nada, menos cogeremos en el tiempo no propicio. Pero Pedro sustituye la lógica por la palabra de Jesús, dándole a esta palabra el rango de valor supremo. Se fía de ella, la acoge y la hace suya. Pedro se sitúa pues, por encima de la lógica de lo posible-imposible, va más allá de ella. Esta lógica puede tener otros nombres: realismo, cálculo, prudencia, pragmatismo. Pedro se sitúa más allá de todos ellos, en la palabra de Jesús. Esta es la característica por antonomasia que según Lucas debe tener el nuevo telón de fondo. El resto es ya lo imprevisible, lo asombroso. Primero, la red reventando de peces. Segundo, el miedo. Tercero, los nuevos hombres. ¿Recuerdas, lector, las palabras de Isabel a María en Lc. 1,45? Dichosa tú por haber creído en el cumplimiento de lo que Dios te ha dicho. Esto mismo es lo que Lucas desarrolla en este relato. Sólo me resta formular un deseo como comentario final. ¡Ojalá nos fiemos, acojamos y hagamos nuestra la palabra de Jesús! El resto será lo imprevisible, lo asombroso. Pero, no temas. Serás un maravilloso ser nuevo.

A. BENITO - DABAR 1986, 14


 

3.-  PD/CONFIANZA:

Uno de los caminos más seguros para descarriarse en exégesis es el de aislar un texto del contexto literario. Los capítulos 3-6 tienen todos ellos un denominador común: son catequesis programáticas. Dentro de este contexto, Lc. 5, 1-11 es una instrucción sobre las características del discípulo. Hay que advertir que, en Lucas, discípulo es sinónimo de cristiano. Más claro; discípulo no se identifica con obispo o sacerdote. Lc. 5, 1-11 responde a la siguiente pregunta: ¿cómo tiene que ser el discípulo? Evítese, pues, interpretar este texto como un relato de vocación, sea ésta genérica (vocación cristiana) o específica (vocación sacerdotal).

Una primera respuesta a la anterior pregunta es de carácter negativo. No se es discípulo por el solo hecho de acudir a Jesús.

Lucas distingue entre gente que se agolpa alrededor de Jesús y discípulo. De la gente que acude a Jesús ha hablado el autor en la precedente catequesis (4, 14-44). En 5, 1-3 vuelve Lucas a mencionarla, pero sólo como enmarcación literaria y como contrapunto a su catequesis sobre el discípulo.

Primera característica del discípulo (vs. 4-5). Fiarse de Jesús aun cuando las evidencias empíricas estén en contra. Un pescador profesional sabe que la petición de Jesús (que no es un profesional de la pesca) es descabellada porque va contra la evidencia de la experiencia. Lucas recalca intencionadamente esto para que resalte más el elemento central: pero, por tu palabra.

Esta característica no es nueva en lo que va de evangelio. Veíamos ya que la visita de María a su prima (Lc. 1, 39-45) estaba redactada bajo esta óptica. Y lo mismo que entonces, fiarse de la Palabra de Dios vale la pena (vs. 6-7; cfr. Lc. 1, 45: ¡Dichosa tú, que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumple.

Segunda característica (vs. 9-10a). Fiarse de Jesús es descubrir a alguien tan sensacional que el discípulo no se siente merecedor de su compañía. El descubrimiento de Jesús lleva al discípulo a someter a crítica su propia vida.

Tercera característica (vs. 10b-11). Fiarse de Jesús genera una nueva situación, un nuevo presente (desde ahora). Una situación libre de miedos y falsos temores, abierta a los demás. Ser discípulo de Jesús implica una función de cara a los otros. ¿Cuál es el contenido de esta función? Lucas no lo especifica aquí; lo aclarará más adelante cuando explique cuál es el programa del Reino (Lc. 6, 20-49).

DABAR 1977, 15


 

4.- Lucas agrupa en este pasaje tres acontecimienos distintos, sacrificando un orden cronológico en aras de un orden pedagógico.

La predicación de Jesús, el milagro de la pesca y la decisión de abandonarlo todo para seguir al Maestro, marcan tres momentos psicológicos en el proceso de la vocación de los apóstoles. La "señal" o el milagro refuerza las palabras de Jesús y aumenta su credibilidad ante los que van a ser sus discípulos en adelante.

La invitación a internarse en alta mar conlleva el riesgo a afrontar los temporales tan frecuentes como inesperados en el lago de Tiberiades o de Genesaret. Toda la tradición exegética se ha recreado glosando este pasaje, interpretando la barca de Pedro como figura de la iglesia de Cristo. En este sentido resultan sugerentes las palabras de Jesús: "Rema mar adentro y echa las redes para pescar". El riesgo de la pesca de altura, en medio del temporal, viene compensado por la abundancia de la pesca. Así le ocurre a la iglesia cuando anuncia el evangelio donde están los conflictos, cuando lleva la palabra de Dios a los problemas concretos y no se queda en vaguedades y en abstracciones que no significan nada y no comprometen a nadie.

Pedro conocía bien su oficio, sabía que la noche y no el mediodía era el tiempo propicio para la pesca. Con todo se fia más de la palabra del Maestro que de su propia experiencia.

Dios se manifiesta en un prodigio inesperado. Ante este milagro Pedro, lo mismo que Isaías ante la revelación de Dios, se siente sobrecogido y descubre su propia indignidad. Lucas hace notar que los compañeros de Pedro participan de los mismos sentimientos de temor y de asombro ante el milagro. Pero las palabras de Jesús confortan a Pedro y le capacitan para la misión que ha de recibir. Pedro y sus compañeros, seguros en el que los envía, podrán aceptar responsablemente la vocación de ser en adelante "pescadores de hombres". Esto no debe entenderse en un sentido proselitista, de "echar el gancho" o de servirse de tretas para que la gente "pique". Echar las redes tiene aquí el sentido de sembrar o de anunciar generosamente la palabra de Dios, confiando en la virtud de esta palabra y en Dios que es el que da el incremento y la cosecha.

EUCARISTÍA 1986, 8


 

5.--"Rema mar adentro y echad las redes para pescar": La escena de la pesca milagrosa seguida de la llamada a Simón, tiene un gran parecido con la de Jn 21, 1-11, situada después de la resurrección. Parece que se trata de dos narraciones de un mismo hecho que habría que situar en el contexto postpascual: notemos cómo Pedro se dirige a Jesús llamándolo "Señor" y cómo el reconocimiento de su pecado tiene que ver con su negación durante la Pasión. Lucas ha situado el cuadro narrativo al principio del ministerio público de Jesús, para ilustrar la llamada a Pedro, el primer testigo del resucitado.

JOAN NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1989, 3


 

6.- MAR/PESCA  CR/PESCADOR

Se comprende mejor la importancia del episodio de la pesca milagrosa si se tiene en cuenta que el judío considera el agua, sobre todo el mar, como morada de Satanás y de las fuerzas contrarias a Dios. Hasta la venida del Salvador, nada podía hacerse -salvo un milagro del tipo del del mar Rojo- para salvar a quienes la mar enemiga engullía; pero desde que Él está aquí, se pueden pescar hombres en abundancia y sustraerlos a las garras del imperio del mal. Ese es, por otro lado, el sentido profundo de la bajada a los infiernos (inferi=aguas inferiores) en /1P/03/19, en donde Cristo desciende precisamente para salvar a quienes habían sucumbido bajo las aguas del diluvio. Ser pescadores de hombres es, pues, participar en esa empresa de salvamento de todos cuantos se han visto absorbidos por el mal; ya Jr 16, 15-16a preveía esa función.

San Lucas considera, pues, a la Iglesia como la institución encargada de salvar a la humanidad de la sumersión que la amenaza. Para garantizar la realización de esa misión hay hombres encargados de una misión apostólica particular dentro de esa Iglesia. Pero sólo a Cristo le deben las fuerzas con que cuentan para llevar a buen término su "pesca" y el ardor que ponen en conseguirlo.

El misionero será un pescador de hombres en la medida en que salve seres humanos mediante la administración del bautismo. El cristiano será pescador de hombres en la medida en que multiplique a su alrededor las conversiones e introduzca en la Iglesia a muchas almas. Este concepto individualista no corresponde quizá del todo con la manera de pensar de Lucas y ni siquiera con la mentalidad moderna. Bajo apariencias místicas, el relato de la pesca milagrosa parece tener otro alcance: la humanidad es presa de potencias que la absorben y la anegan; Cristo se reserva a Sí y a sus discípulos una misión liberadora que frene y contrarrestre ese deslizamiento hacia la catástrofe.

El caso es que la humanidad actual se mueve en la cuerda floja y bastaría muy poca cosa para que se hundiese a sí misma sin necesidad de otras fuerzas demoníacas que su propio egoísmo y su afán de poder. Ser pescador de hombres consiste, por tanto, hoy, en participar en todas las empresas que quieren evitarle al hombre esa perdición y colaborar, mediante una mayor igualdad, una paz más estable y una mayor posibilidad para los humildes de promoverse a sí mismos, a sacar a la humanidad del océano que la sumerge. Dejarla fuera de estos movimientos es condenar a la Iglesia a no revelar su identidad y su misión entre los hombres.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA II -MAROVA MADRID 1969.Pág. 183-184


 

7.- El evangelio de hoy es la expresión gráfica de lo que la solemnidad litúrgica obra. Estamos en torno al altar, lo mismo que los discípulos se congregaban en torno a Cristo, fatigados por inútiles trabajos: "Toda la noche hemos estado fatigándonos y nada hemos cogido". Podemos decir también nosotros: "Hemos trabajado toda la semana al servicio del Señor y ¿qué hemos conseguido? ¿Qué podemos presentar a Cristo? Mas, ahora está El entre nosotros; le tenemos presente en la palabra del Evangelio, en su cuerpo sacrificado, en la sangre de su sacrificio. El es la víctima por nuestros pecados y "su debilidad -en la cruz- constituye nuestra fortaleza" (1). Al verlo, nuestra fe se aviva y el amor vuelve a tomar con alegría el peso de la vida. Sí; Cristo está aquí, está en nosotros por el santo sacrificio y el banquete eucarístico. ¿A quién temeremos? Nos eleva El del orden natural del ser, incapaz de redimirse a sí mismo, hasta el orden sobrenatural, puro y libre, de la gracia.

"No temas, dice a su Iglesia, de hoy en adelante serás pescador de hombres". No temas, por más que tus miembros sean hombres mortales, débiles e inclinados al pecado. ¡No temas! Mientras te parece que te esfuerzas en vano para santificar a tus hijos, Yo estoy contigo, como Salvador de mi propio cuerpo. Sano a mis miembros, vengo constantemente y me hago presente en ti por el misterio de la celebración del santo sacrificio. "Guía mar adentro"; echa tu red en las profundidades de la fe y de los misterios; reúne a tus hijos alrededor del altar. Cuando estén en mi presencia, llenos de amor y de abandono, vendré y los santificaré; realizaré en ellos lo que ellos no pueden verificar a pesar de sus redobles esfuerzos.

Debes esperarlo todo de mí. Si has trabajado en vano toda la noche, me presentaré ante ti a la madrugada y en un momento haré cuanto necesitas y te conseguiré la salvación tan ansiada. Bueno es que tengas conciencia de tu debilidad; así crece tu fe en mi poder. ¡No temas, Iglesia mía! ¡Pide sin cesar mi presencia! ¡Llámame! No te hace falta nada más; de lo demás me ocupo yo. Duc in altum, "guía mar adentro", penetra profundamente en la fe y busca tu salvación en el divino abismo del misterio. Incluso cuando creas trabajar sin ningún resultado durante todo el curso de tu existencia terrena, aun cuando veas a los tuyos sumidos en la flaqueza del pecado, por más que el mundo se levante contra ti y haga de ti mofa diciendo: "¿Dónde está tu Dios?", aunque te veas impotente para atraer a ti los que se han alejado... ¡no temas! ¡no temas en ningún caso! Me verás, es cosa cierta, en la aurora de la eternidad y tu red entonces estará llena hasta rebosar.

J/PEZ: Ya hoy, al finalizar la solemnidad litúrgica puedes hechar una mirada a tu red. ¿Está, quizá, vacía? No; está llena. Deo gratias!, respondemos nosotros. Nuestra red está llena, sí, pues dentro de ella se encuentra un gran pez, el Ichthys, Jesucristo (2). Le hemos recibido en el banquete eucarístico y se ha convertido en nuestro alimento. Alimenta la paciencia de su Iglesia, a fin de que bajo el yugo, pero esperando, pase por encima de los "dolores de este tiempo" al encuentro de la "gloria venidera".

..........

(1) San Agustín, a Jn 4, 6 (Tratado 15, 8)

(2) Esta palabra griega significa "Pez". Las letras que la componen son las iniciales, en griego también, de la frase: Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador. Por esto entre los antiguos cristianos el pez era el símbolo de Cristo.

EMILIANA LÖHR - EL AÑO DEL SEÑOR EL MISTERIO DE CRISTO EN EL AÑO LITURGICO - - II EDIC.GUADARRAMA MADRID 1962.Pág. 252 s.

 

PROPUESTA DE CANTOS V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO  (CICLO C) 

(09 DE FEBRERO)

TEMA: “DEJANDOLO TODO, LO SIGUIERON”

 

01.- EL SEÑOR NO LLAMA

EL SEÑOR NOS LLAMA Y NOS REÚNE,

SOMOS SU PUEBLO, SIGNO DE UNIDAD.

ÉL ESTÁ EN MEDIO DE NOSOTROS,

SIRVE A LA MESA, NOS REPARTE EL PAN.

 

1.- Por todos los caminos nos sales al encuentro,

por todos hemos visto señales de tu amor.

Tu pueblo se reúne Señor a bendecirte,

a celebrar con gozo tu paso salvador.

 

2.- Convocas a tus fieles, nacidos de las aguas,

a festejar unidos la nueva creación.

La sala del banquete se llena de invitados;

estamos reunidos y en medio está el Señor.

 

3.- Revélanos al Padre oh Cristo, nuestra fiesta,

aumenta la esperanza de nuestro caminar.

Tu Espíritu divino nos dé la fortaleza,

los bienes que esperamos nos haga pregustar.

 

02.- VENID, ACLAMEMOS AL SEÑOR

VENID, ACLAMEMOS AL SEÑOR,

ENTRAD EN SU PRESENCIA DÁNDOLE GRACIAS,

ACLAMANDO CON CANTOS,

CON HIMNOS DE JÚBILO,

 

PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,

NOSOTROS SU PUEBLO.

ACLAMEMOS AL SEÑOR.

 

PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,

NOSOTROS SU PUEBLO,

DEMOS GRACIAS AL SEÑOR.

 

1.- Él es nuestro Salvador.

Él es nuestro Redentor

Nos invita a su mesa,

Nos recibe en su altar.

Él nos alimenta

Con el pan de la vida.

 

2.- Nos invita a escuchar su palabra;

Nos revela su mensaje de amor;

Escuchad su voz,

abrid vuestro corazón.

 

03.- DEJALO TODO (J.A. Espinoza)

TODO, DÉJALO TODO,

Y ANDA, ENTRA EN EL MAR

TODO, EL MAR LO ES TODO

ANDA, ÉCHATE A ANDAR.

 

1.- Deja la orilla, deja la arena,

la maravilla está más allá.

Donde Dios llama no existe la espuma

ni existe la playa sino solo el mar.

 

2.- Que hay un destino que a Dios nos lleva

pero el camino está sobre el mar.

Mientras no olvides que es firme la tierra

y pienses que acaso lo firme es el mar.

 

TODO, DÉJALO TODO,

Y ANDA, ENTRA EN EL MAR

TODO, EL MAR LO ES TODO

ANDA, ÉCHATE A ANDAR.

 

TODO, TODO ES POSIBLE

Y ANDARÁS SOBRE EL MAR.

 

04.- PAN SABROSO

Pan sabroso del trigal,

vino nuevo de amistad,

hoy le llevamos, le presentamos,

ellos serán sacramento y manjar.

 

Presentemos al Señor

como ofrenda, nuestro amor,

nuestro trabajo, nuestro descanso:

ellos serán, nuestra humilde oblación.

 

Le llevamos al Señor

la pobreza y el dolor,

nuestras cosechas, nuestras ofrendas,

ellas serán, nuestra liberación.

 

05.- EN TORNO A TU MESA (Agustín Sánchez)

1.- En torno a tu mesa, Señor, te ofrecemos,

toda nuestra vida, el vino y el pan.

Son para nosotros, tu cuerpo y tu sangre,

promesa de vida, luz y libertad.

 

SEÑOR, EL PAN QUE NOS DAS

BORRA NUESTRAS MISERIAS.

SEÑOR, TU COPA SERÁ

SANGRE DE VIDA ETERNA.

SEÑOR, SABEMOS QUE TÚ

TE DAS SIN CONDICIONES.

DANOS TU ESPÍRITU Y HAZ

DE CARNE LOS CORAZONES... SEÑOR.

 

2.- Tu Espíritu inflama de amor nuestras vidas,

nos sigues llamando; Señor, ¿dónde estás?.

Más tú nos respondes: “me encuentras amando”.

Queremos sentirte nuestro Salvador.

 

06.- SEÑOR, NO SOY DIGNO (J.A. Espinoza)

SEÑOR, NO SOY DIGNO

DE QUE ENTRES EN MI CASA

PERO UNA PALABRA TUYA

BASTARÁ PARA SANARME.

 

1.- Eres el Pan de Vida,

a todos das la paz;

quien come de tu carne

por siempre vivirá.

 

2.- Somos el nuevo pueblo

que Cristo congregó,

vivamos siempre unidos,

testigos del amor.

 

3.- Vamos por esta vida

buscando la verdad,

la paz y la justicia,

un mundo que vendrá.

 

07.- PESCADOR

1.- Pescador, que al pasar por la orilla del lago

me viste secando mis redes al sol,

tu mirar se cruzó con mis ojos cansados

y entraste en mi vida buscando mi amor.

 

PESCADOR, EN MIS MANOS HAS PUESTO OTRAS REDES

QUE PUEDAN GANARTE LA PESCA MEJOR,

Y AL LLEVARME CONTIGO EN LA BARCA

ME NOMBRASTE, SEÑOR, PESCADOR.

 

2.- Pescador, entre tantos que había en la playa

tus ojos me vieron, tu boca me habló.

y, a pesar de sentirse mi cuerpo cansado,

mis pies en la arena siguieron tu voz.

 

3.- Pescador, manejando mis artes de pesca

en otras riberas mi vida quedó,

al querer que por todos los mares del mundo

trabajen mis fuerzas por ti, pescador.

 

4.- Pescador, mi trabajo de toda la noche,

mi dura faena, hoy nada encontró.

Pero tú, que conoces los mares profundos,

compensa, si quieres, mi triste labor.

 

08.- PESCADOR DE HOMBRES

1.- Tú has venido a la orilla,

no has buscado ni a sabios ni a ricos,

tan solo quieres que yo te siga.

 

SEÑOR, ME HAS MIRADO A LOS OJOS,

SONRIENDO HAS DICHO MI NOMBRE.

EN LA ARENA HE DEJADO MI BARCA,

JUNTO A TI BUSCARÉ OTRO MAR.

 

2.- Tú sabes bien lo que tengo,

en mi barca no hay oro ni espadas,

tan solo redes y mi trabajo.

 

3.- Tú necesitas mis manos,

mi cansancio que a otros descanse,

amor que quiera seguir amando.

 

4.- Tú, pescador de otros lagos,

ansia eterna de almas que esperan,

amigo bueno que así me llamas.

 

09.- HABLAME

Yo siento Señor que tú me amas

yo siento Señor que te puedo amar

háblame Señor que tu siervo escucha

háblame que quieres de mi.

 

Señor tú has sido grande para mi

en el desierto de mi vida háblame

YO QUIERO ESTAR DISPUESTO A TODO

TOMA MI SER MI CORAZÓN ES PARA TI

POR ESO CANTO TUS MARAVILLAS

 POR ESO CANTO TU AMOR (2VC.)

 

Te alabo señor por tus grandezas

mil gracias te doy por tu gran amor

heme aquí Señor para acompañarte

heme aquí que quieres de mí.

 

Señor tú has sido grande para mi

en el desierto de mi vida háblame

 

YO QUIERO ESTAR DISPUESTO A TODO

TOMA MI SER MI CORAZÓN ES PARA TI

POR ESO CANTO TUS MARAVILLAS

 POR ESO CANTO TU AMOR (2.)

 

10.- JESUS ESTOY AQUI

Jesús, estoy aquí.

Jesús, ¨qué esperas de mí?

Mis manos están vacías,

¨qué puedo ofrecerte?

Sólo sé que quiero ser diferente.

Jesús, estoy aquí. Jesús,

¨qué esperas de mí?

Mis ojos temen al mirarte,

quisiera poder enfrentarte.

 

AMAR COMO TÚ AMAS,

SENTIR COMO TÚ SIENTES,

MIRAR A TRAVÉS DE TUS OJOS, JESÚS.

 

Contigo mi camino es difícil.

Me exiges abrir un nuevo horizonte

en la soledad de mi noche, Jesús.

 

No, no puedo abandonarte.

Jesús, en mí penetraste.

Me habitaste, triunfaste,

y hoy vives en mí.

 

AMAR COMO TÚ AMAS,

SENTIR COMO TÚ SIENTES,

MIRAR A TRAVÉS DE TUS OJOS, JESÚS.

 

11.- YA NO TEMO SEÑOR (J.A. Espinoza)

CRISTO ESTÁ CONMIGO,

JUNTO A MÍ VA EL SEÑOR;

ME ACOMPAÑA SIEMPRE

EN MI VIDA, HASTA EL FIN.

 

1.- Ya no temo, Señor, la tristeza,

ya no temo, Señor, la soledad,

porque eres, Señor, mi alegría,

tengo siempre tu amistad.

 

2.- Ya no temo, Señor, a la noche,

ya no temo, Señor, la oscuridad,

porque brilla tu luz en las sombras,

ya no hay noche, Tú eres luz.

 

3.- Ya no temo, Señor, los fracasos,

ya no temo, Señor, la ingratitud,

porque el triunfo, Señor, en la vida

Tú lo tienes, Tú lo das.

 

4.- Ya no temo, Señor, los abismos,

ya no temo, Señor, la inmensidad,

porque eres, Señor, el Camino,

y la Vida y la Verdad.

 

5.- Ya no temo, Señor, a la muerte,

ya no temo, Señor, la eternidad,

porque Tú estás allá esperando

que yo llegue hasta Ti.

 

12.- DIME SEÑOR

Hoy en oración

Quiero preguntar Señor,

Quiero escuchar tu voz,

Tus palabras con tu amor.

 

Ser como eres Tú,

Servidor de los demás

Dime cómo y en qué lugar

Te hago falta más.

 

DIME, SEÑOR,

EN QUE TE PUEDO SERVIR

DEJAME CONOCER

TU VOLUNTAD.

DIME, SEÑOR,

EN TI YO QUIERO VIVIR

QUIERO DE TI APRENDER

SABER AMAR.

 

Hoy quiero seguir,

Tus caminos junto mar,

Tu palabra, tú verdad,

Ser imagen de ti.

 

Ser como eres Tú,

Servidor de los demás

Dime cómo y en qué lugar

Te hago falta más.

 

DIME, SEÑOR,

EN QUE TE PUEDO SERVIR

DEJAME CONOCER

TU VOLUNTAD.

DIME, SEÑOR,

EN TI YO QUIERO VIVIR

QUIERO DE TI APRENDER

SABER AMAR.

 

13.- DIJISTE QUE SI

Dijiste Sí y la tierra estalló de alegría.

Dijiste Sí y en tu vientre latía divina la Salvación.

Hágase en mí, de corazón, la voluntad de mi Señor.

Que se cumplan en mí cada día los sueños de Dios.

 

María, las tinieblas se harán mediodía,

a una sola palabra que digas,

en tus labios alumbra ya el Sol.

María, la doncella que Dios prometía,

un volcán de ternura divina,

primavera de un Dios Redentor.

Gabriel tembló, conmovido con tanta belleza,

Madre de Dios, cuélame en tu mirada de amor de la Anunciación.

Hágase en mí de corazón, La voluntad de mi Señor.

Que se cumplan en mi cada día los sueños de Dios.

 

María las tinieblas se harán mediodía,

a una sola palabra que digas,

en tus labios alumbra ya el Sol.

María, la doncella que Dios prometía,

un volcán de ternura divina,

 primavera de Dios Redentor,

Hágase en mí de corazón, la voluntad de mi Señor.

Que se cumplan en mi cada día los sueños de Dios.

 

María las tinieblas se harán mediodía,

a una sola palabra que digas,

en tus labios alumbra ya el Sol.

María, la doncella que Dios prometía,

un volcán de ternura divina,

 primavera de Dios Redentor.