miércoles, 1 de octubre de 2025

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXVII T.O. CICLO C - 5 OCTUBRE 2025

 

¡SI TUVIERAN FE...!


COMENTARIO

 

En el c.17 Lucas reúne una serie de dichos de Jesús sobre la vida de la comunidad. En primer lugar, los discípulos piden un "aumento de fe". Es llamativo y hasta consolador el que duden los discípulos, ya que, según Lucas, esto no les aparta del círculo íntimo de Jesús, ni tampoco, por ser discípulos, se ven preservados o dispensados de la lucha por la fe. Sobre el fondo de la incredulidad general, los discípulos también son conquistados por las tinieblas: no tienen la fe viva que descubriría en toda la presencia del Señor. En parecida situación se encuentra muchas veces el creyente de nuestros días.

La mostaza es la más pequeña de las semillas; pero luego llega a ser un gran arbusto (Mt 13,23; Mc 04,31). Se trata aquí de la primera opción, del primer paso para acercarse al reino. El traslado de las montañas es un tema del Antiguo Testamento (Is. 49,11; 40,4) y describe la eliminación de todos los obstáculos que se oponen al Reino de Dios, aunque aquí convenga interpretarlo mejor como una hipérbole que ilustra no tanto el poder de la fe cuanto el poder de Dios, que se hace ostensible y real en la debilidad confiada de los discípulos. Maravilla del que confía en Dios.

El contexto, en el que el siervo es verdaderamente útil, muestra lo forzado de la expresión. Pero se aplica bien a los discípulos.

No es que Jesús busque una falsa humildad de sus amigos haciéndoles ver que en el reino nadie tiene que considerarse indispensable, sino que, por la gracia de Jesús, porque él quiere que sea así, el creyente entra a formar parte del reino. No hay otros méritos que los de Cristo. La tarea del cristiano es ser consecuente con la fe en Jesús que le capacita para el reino. La fe y el orgullo caminan por senderos distintos (1 lectura).

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

 ANTIFONA DE ENTRADA Est 4, 17

A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.

 

 ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno que desbordas con la abundancia de tu amor los méritos y los deseos de los que te suplican. Derrama sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa en la conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del profeta Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me oigas, te gritaré: «¡Violencia!», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver crímenes y contemplar opresiones? ¿Por qué pones ante mí destrucción y violencia, y surgen disputas y se alzan contiendas? Me respondió el Señor: «Escribe la visión y grábala en tablillas, que se lea de corrido, pues la visión tiene un plazo, pero llegará a su término sin defraudar. Si se atrasa, espera en ella, pues llegará y no tardará. Mira, el altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá».

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 94)

 

Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: «No endurezcan su corazón».

 

Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.

 

Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guía. R.

 

Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo1, 6-8.13-14

Querido hermano: Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor templanza. Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios. Ten por modelo las palabras sanas as que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO  1 P 1, 25

Aleluya. La Palabra del Señor permanece para siempre; esta es la Palabra del Evangelio que les ha sido anunciado. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17,5-10

En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor: «Aumenta. nos la fe». El Señor dijo: «Si tuvieran fe como un granito de mostaza, dirían a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar y les obedecería. ¿Quién de ustedes, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: "Enseguida, ven y ponte a la mesa"? ¿No le dirán más bien: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras cómo y bebo, y después comerás y beberás tú"? ¿Acaso tienen que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo ustedes: cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, digan: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer">».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

 

Oremos hermanos con la mirada fija en nuestro Padre Misericordiosa,

 

1.- Para que, en la iglesia, toda la misericordia de Dios, corazón palpitante del evangelio, buena noticia de Jesús. Roguemos al Señor.

 

2- Para que santifique a su pueblo, reafirme los propósitos de los consagrados y fortalezca la fidelidad de los esposos. Roguemos al Señor.

 

3.- Para que alivie a los enfermos en sus dolores y a nosotros nos ayude a estar siempre atentos al que sufre. Roguemos al Señor.

 

4.- Para que, en nuestras parroquias, comunidades, asociaciones y movimientos, y dondequiera que haya cristianos, los hombres puedan encontrar un oasis de misericordia. Roguemos al Señor.

 

Escucha, Padre de misericordia, las oraciones de tu pueblo y concédele abundantemente

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio, perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Lm 3, 25

El Señor es bueno para quienes esperan en Él, para quien lo busca.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Concédenos, Dios todopoderoso, que nos alimentemos y saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos transformemos en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 06: Jon 1, 1—2, 1.11; Sal Jon 2, 3.4.5.8; Lc 10, 25-37

Martes 07: Jon 3 1-10; Sal 129, 1-2.3-4. 7bc-8; Lc 10, 38-42

Miércoles 08: Jon 4, 1-11; Sal 85, 3-4. 5-6. 9-10; Lc 11, 1-4

Jueves 09: Ml 3, 13-20ª; Sal 1, 1-2ª. 3.4 y 6; Lc 11, 5-13

Viernes 10: Jl 1, 13-13; 2, 1-2; Sal 9, 2-3. 6 y 16. 8-9; Lc 11, 15-26

Sábado 11: Jl 4, 12-21; Sal 96, 1-2.5-6.11-12; Lc 11, 27-28

Domingo 12: 2R 5,14-17; Sal 97; 2Tm 2, 8-13; Lc 17, 11-19

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 17, 5-10

 

1.- CUMPLIMIENTO AUTOSUFICIENCIA MERITO/PREMIO

Son muchos los que vienen ante Dios en actitud de "justicia conmutativa". Piensan en un tipo de cambio de comercio. Dios tiene derechos sobre nosotros y eso nos puede imponer unos mandatos. Si los cumplimos mereceremos recibir la recompensa. Conciben la ley como imposición; suponen que el premio corresponde a las acciones realizadas y por eso se sienten dispuestos a exigirle a Dios la "paga".

Frente a esa actitud ha situado el evangelio la postura del "siervo" que recibe el encargo que el señor le ha encomendado. Si obra bien no actúa por la paga; hace simplemente lo que debe. De manera semejante, el verdadero seguidor de Cristo ha descubierto que Dios es el Señor y que merece la pena realizar las obras que nos manda. Por eso, al final del camino, no puede exigirle abiertamente nada. No ha sido más que un pobre siervo; ha hecho aquello que debía.

AMIGO/QUÉ-ES: Para interpretar rectamente esta postura hay que situarla en el trasfondo de una auténtica amistad, de una confianza auténtica y verdadera. Amigo es el que ayuda al otro sin hablar de premio o recompensa. No necesita leyes o mandatos; sabe lo que agrada a su amigo y lo realiza porque cree que merece la pena realizarlo.

Semejante debe ser nuestra actividad respecto a Dios. Descubrimos su voluntad y la cumplimos. No importa en principio el premio o el castigo. Es más, pensamos que Dios no puede ser jamás nuestro deudor, por más que hayamos intentado cumplir hasta el final sus mandatos.

Después de afirmar esto debemos añadir algo muy importante. Dios no está obligado a darnos ningún premio, ni tiene por qué agradecernos ningún servicio. Sin embargo, desde el momento en que es amigo nos suscita la confianza; sabemos que se preocupa de nosotros y podemos confiar en su presencia y en su ayuda. Una vez que hemos hecho lo nuestro y hemos dicho "somos unos pobres siervos", podemos añadir..., "y sin embargo, tenemos un amigo que nos quiere más que todo lo que nosotros podemos imaginar". Por eso estamos seguros en sus manos.

Esto significa que nuestra experiencia religiosa sale del plano de la ley, del mérito y del premio que se exige y entra en un contexto de amor y de confianza. Por amor hacemos lo que es bueno. Confiadamente nos ponemos al final en las manos del misterio que recibe ante nosotros rasgos de un amigo y padre (Dios). No sabemos lo que el amigo vendrá a darnos; pero tenemos una inmensa confianza. Y por eso, cuando hemos hecho lo que estaba en nuestra mano, podemos añadir: "ahora estamos de verdad en buenas manos. En las manos de un amigo que nos quiere. No merecemos nada, pero confiamos en su amor y estamos seguros de que vendrá a concedernos mucho más de todo lo que hubiéramos soñado".

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.PAG.1375


 

2.-  SERVICIO/ACTITUD-FM

El servicio es la actitud que caracteriza al creyente (cf /Mc/10/41-45/Jn/13/12-15). Un servicio humilde, constante, sin desfallecer. Un servicio atento, minucioso. Y, una vez cumplido con esmero, la conciencia de haber hecho sólo aquello que era su obligación. Sin esperar, ni menos exigir, recompensa. Porque no se ha hecho nada especial. Porque sólo se ha cumplido con el propio deber. Tanto en el servicio a Dios como en el servicio al hermano, en que aquél se manifiesta y culmina (cf. 1 Jn 4. 20-21).

COMENTARIOS BIBLICOS-5 V/Pág. 560


 

3.- ESFUERZO/GRACIA/Mc/04/26-29.

Categóricamente y sin matizaciones, el texto proclama: "Sois unos siervos inútiles". El evangelio entero desmiente el sentido literal de esta afirmación, que precisamente manda a los discípulos adherirse fuertemente a Jesús para poder realizar la misión que él les ha confiado.

Pero, aunque no sean "inútiles", los "servidores" de la Palabra, los predicadores del Reino, los segadores enviados al campo del "Dueño de la mies", han de saber que la extensión de esa Palabra, que la venida del Reino es, a un tiempo, resultado de su actividad y de su oración, y fruto del don de Dios. Y ese don es primordial; los discípulos, incitados a la acción, necesitan encontrar la exacta medida de su participación. Marcos trata este problema con la parábola del Sembrador, cuya semilla hace germinar Dios, ya sea que el labrador dormite o se afane (4. 26-29). Lucas lo aborda con una simple frase que no tiene la intención de apartar del esfuerzo, pero que sí recuerda a los discípulos más fervientes cuál es la auténtica naturaleza de la obra que han de llevar a cabo y la colaboración verdaderamente requerida.

Esa frase de cierre viene al final de una breve parábola en la que se perciben las costumbres de una época (aunque la nuestra no sea tan diferente). Leyendo esa realista descripción de un comportamiento corriente, apreciaremos la novedad que Jesús supo poner en su forma de vivir, él que, sin vacilar en ponerse un mandil, se hace siervo de sus discípulos. Siervo en el momento de la última cena (Jn 13. 1-16; Lc 22. 27), y siervo el día de la última venida (Lc 12. 37).

LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE LUCAS –EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1982.Pág. 269


 

4.- /Mt/20/13.

Dios es presentado como un amo exigente, que se preocupa muy poco de los sufrimientos o aspiraciones de su esclavo. Pero la parábola subraya, sobre todo, que los fariseos -esos creyentes que pesan sus méritos e intentan hacer valer sus derechos sobre Dios- son, en realidad, ante Él, unos pobres siervos totalmente incapaces de hacer algo meritorio. La parábola opone fe pura e ingenua (v.6) de los pobres e ignorantes al cálculo sobre sus propios méritos y a la confianza en sí mismos de los fariseos y de los ricos; la actitud de confianza incondicional en el Señor, a las protestas bajo cuerda de los que sitúan la religión en el plano de los méritos y del derecho a la recompensa (cf. Mt 20. 13). Colocada en otro contexto donde Jesús llama la atención, esta vez, a los apóstoles (v.5), esta parábola considera su ministerio como inútil (v.10). Nos equivocaríamos si creyéramos que es esa la intención de Jesús. Dios necesita a los hombres, y Cristo tiene necesidad de su Iglesia. En realidad, la expresión contenida en este versículo apunta a lo que hay de fariseo y autoritario en el corazón de cada uno, cuando el hombre se atribuye a sí los méritos de una acción que sin Dios le sería imposible realizar; cuando el hombre considera las ventajas y los privilegios de la misión que desempeña como otros tantos derechos a la vida eterna y cuando se glorifica a sí mismo en vez de "glorificarse en el Señor" (1 Co 9. 16; 1.31; 2 Co 10. 17; Flp 3.3; Ga 6. 14).

Al aproximar los dos pasajes contenidos en este evangelio (vv.5-6 en que habla del poder de la fe y vv.7-10, sobre el siervo inútil), la intención de Lucas es evidente. En estos versículos se encierra un pequeño tratado sobre la fe y las obras. Con este fin recoge las sentencias que no fueron pronunciadas en este contexto por ser parcialmente inadecuadas. La fe no confiere el poder de desarraigar un sicomoro y trasplantarlo en el mar con solo quererlo; tampoco obliga a que el hombre reconozca como inútiles todos sus esfuerzos y aptitudes, grandes o pequeños...

Pero la lección es evidente; el hombre no puede realizar por sí mismo el proyecto que le anima; es más: la comunión con Dios y con sus hermanos es para él una necesidad ineludible.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII- MAROVA MADRID 1969.Pág. 142 s.


 

5.- HUMILDAD/CREATURA  DEPENDENCIA/ESCLAVO
Jesús recurre a las relaciones que mantiene un esclavo con su amo para enseñar a sus discípulos que la verdadera humildad descansa en el reconocimiento de nuestra total dependencia de Dios. El esclavo era en aquellos tiempos una propiedad de su amo. Este podía disponer del esclavo según su voluntad indiscutible e indiscutida, sin que tuviera que agradecer los servicios prestados o retribuirlos. Así es el hombre delante de Dios, como un esclavo.

Esta doctrina es dura y hasta deprimente para el hombre, pero no es lo único que dice el Evangelio a este respecto y debe ser interpretada teniendo en cuenta las otras afirmaciones (cf /Lc/12/37). Además, convenía dejar bien sentado que Dios es el Señor y que el hombre no puede pleitear con Dios ni pasarle la factura de sus buenas obras. En última instancia Dios nos salva porque quiere, gratuitamente.

Tengamos presente que Jesús no emite aquí ningún juicio moral sobre la esclavitud dominante en el mundo antiguo. Utiliza simplemente un ejemplo sacado del contexto socio-cultural de su época para ilustrar su enseñanza sobre la humildad del hombre delante de Dios. Es claro que los principios del Evangelio se oponen a toda dominación del hombre sobre el hombre.

EUCARISTÍA 1974/55


 

6.- FE/SENCILLEZ AUTOSUFICIENCIA:

Lucas introduce hoy a los doce pidiendo a Jesús un aumento de su fe. Una vez más las respuestas de Jesús no se mueve en los términos de la pregunta, señal inequívoca de que Jesús no comparte el planteamiento de los doce, basado en magnitudes de más y de menos: más fe, menos fe. Para los doce tener fe es una cuestión de cantidad. Jesús, en cambio, no habla de cantidad: "Si tuvierais fe como un grano de mostaza". La imagen habla por sí sola. El grano de mostaza es diminuto como el que más. Para Jesús en la fe no cuenta la cantidad, como no cuenta en una planta el tamaño de su semilla, que puede incluso ser pequeñísimo.

"Diríais a esa morera: arráncate y plántate en el mar. Y os obedecería". La propuesta parece a todas luces absurda. Una vez más nos sorprende Jesús con el empleo de una paradoja, cuyo sentido, por definición, debe resolverse en un terreno que no es el de la formulación de los términos. Morera plantada en el mar. ¡Impensable! ¡Imposible! Pues precisamente esto consigue la fe.

Para Jesús la fe es calidad de vida, talante existencial que hace posible lo imposible. Pero este talante puede tener el riesgo del engreimiento. Para contrarrestar este posible riesgo Lucas contrapone a la paradoja inicial un símil tomado del mundo de las relaciones amo-criado.

Basándose en las relaciones laborales amo-criado en el medio agrícola palestinense, el símil concluye con la siguiente pregunta retórica: "¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho todo lo mandado?" Esta pregunta formula de manera gráfica el siguiente principio: cumplir con el deber es una obligación, no un derecho. El texto finaliza con la aplicación de este principio al caso concreto de los apóstoles. La aplicación es, por supuesto, gráfica: "somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer". Aun con una fe capaz de hacer posible lo imposible, el creyente no es más, ni más importante, ni tiene derechos especiales; es lo que tiene que ser, creyente.

Dos actitudes aparecen hoy: la fe y la sencillez. La primera da la medida de lo que el cristiano es; la segunda de cómo se experimenta. En el evangelio de Lucas la fe dice relación al Padre y a su palabra, tal como la proclama Jesús. Entra de lleno en el rico campo de la comunicación interpersonal. Está hecha de apertura al Padre, de sensibilidad para sintonizar con Él, de confianza plena en Él. Para el caminante cristiano, el Padre es un referente esencial de su vida: habla con Él, cuenta con Él, siente con Él. ¿Qué tiene, pues, de extraño que, debido a una relación así, pueda manifestarse la fuerza del Padre a través del creyente? ¿Qué tiene de extraño que a través del creyente acontezcan las cosas más inesperadas? Pero cuando esto sucede, el primer sorprendido es el propio creyente, el cual no capitaliza la eficacia de la fe en beneficio propio. Existe en cada uno de nosotros una tendencia bastante invencible a la autoafirmación, a la importancia, a rentabilizar todo lo que hacemos. La sencillez cristiana es la contrapartida de esta tendencia. Esta sencillez está hecha de capacidad de asombro, de experiencia de gratuidad y de espontaneidad. Hay personas que andan por la vida con el convencimiento consciente o inconsciente de que los demás siempre les deben algo, incluyendo entre los demás a Dios. El caminante cristiano, hace la vida consciente de que es él quien siempre debe algo a los demás, y, por supuesto, al Padre. En esto puede consistir la sencillez cristiana.

A.     BENITO -DABAR 1989/49

 


 

7.- DOMINGO 27 DEL TIEMPO ORDINARIO -I

Hemos hecho lo que teníamos que hacer No son siempre muy populares las enseñanzas que nos va transmitiendo Jesús, según el evangelio de Lucas. Si los domingos anteriores eran mensajes tan difíciles como el uso de las riquezas^ hoy nos habla de otras actitudes como la fe, la paciencia, la humildad, la sencillez y la confianza en Dios, que tampoco están precisamente en el primer puesto de las preferencias del hombre de hoy.

 

Habacuc 1,2-3; 2,2-4. El justo vivirá por su fe

Habacuc es un profeta muy poco conocido. Pero sus palabras están llenas de consuelo y de interesante reflexión sobre la historia.

En la página de hoy se atreve a protestar ante Dios: "¿hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches?". Está cansado de tantas violencias y desgracias y catástrofes y guerras (estamos en el comienzo del imperio de los babilonios, que va a ser el terror de los israelitas). ¿Cómo puede ser

que Dios lo consienta?

La respuesta de Dios le invita a la confianza: "la visión espera su momento... no fallará, porque ha de llegar sin retrasarse". El justo "vivirá por su fe". El justo se fía de Dios y le es fiel en su vida, aunque no entienda muchas cosas.

 

2 Timoteo 1,6-8.13-14. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor

A partir de hoy, las páginas que Pablo dirige a Timoteo las leemos de su segunda carta, que le escribió, a modo de testamento espiritual, desde la cárcel. El responsable de una comunidad tiene una misión nada fácil: Pablo la llama "los duros trabajos del evangelio", e invita a Timoteo: "no tengas miedo de dar la cara por Nuestro Señor". Para eso es preciso que "avive el fuego de la gracia de Dios que recibió cuando le impuso Pablo las manos" en la "ordenación". Nuestro espíritu no debe ser "un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio". Son cualidades muy necesarias en un pastor, y también en un cristiano que quiere ser fiel a su identidad en medio del mundo.

 

Lucas 17, 5-10. ¡Si tuvierais fe...!

También aquí la enseñanza de Jesús toma pie de una intervención de sus discípulos: "auméntanos la fe". La respuesta de Jesús contiene varias consignas.

Ante todo, les asegura que si tuvieran fe "como un granito de mostaza", harían milagros. Sigue recomendándoles un estilo de actuación, que daría otro sentido a su fe y a su fidelidad: no tienen que trabajar por el pago inmediato. El ejemplo que pone Jesús es el del labrador o pastor que ha

trabajado todo el día, pero no espera precisamente que sea el amo quien le sirva la cena. Ellos, y nosotros, tendríamos que saber decir: "somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer". O sea, debemos trabajar gratuitamente, no por el premio que Dios nos vaya a dar (que,

seguramente, no será pequeño).

También los cristianos nos cansamos de tantas malas noticias Tenía razón Habacuc al escandalizarse por el mal que veía en el mundo y la aparente pasividad de Dios. En la historia sólo veía violencias y catástrofes: habían escapado del imperio de los asidos, pero habían caído en el de los babilonios, que amenazaba ser peor. La pregunta sigue oyéndose con frecuencia, y seguro que a nosotros mismos también se nos ha venido a la mente: ¿por qué permite Dios todo esto? Las desgracias y las malas noticias se acumulan, unas veces por culpa humana, otras, por imprevistos de la naturaleza. ¿Qué hace Dios para que no exista tanto mal? ¿no se acuerda de su pueblo, de sus fieles creyentes? ¿"hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches"? ¿por qué los malos, los despreocupados, siguen campando a sus anchas, como en tiempos de Hababuc, y a los inocentes les toca sufrir? Dios, que siempre ha estado a favor de los débiles, se muestra a menudo como ausente. Nos puede desconcertar su respuesta al profeta, porque parece recomendarle sólo paciencia: "la visión espera su momento: si tarda, espera, porque ha de llegar".

Lo que pasa es que Dios no dice cuándo. Como respeta la libertad de las personas -de las buenas y de las menos buenas- el justo tendrá que respetar los ritmos de la historia y los planes de salvación de Dios, aunque no los entienda del todo. Al profeta no se le da la respuesta completa, pero se le pide una actitud de confianza y de fe: "el justo vive de la fe".

Como dice la Virgen en su Magníficat, creemos que Dios derriba a los poderosos, despide vacíos a los ricos, a los humildes los enaltece y a los hambrientos los llena de bienes. No sabemos cómo ni cuándo, pero la cizaña algún día será separada del trigo.

Lo cual no significa que no tengamos que luchar contra el mal y hacer lo posible por mejorar este mundo. La respuesta de hoy no se puede considerar completa: en otras ocasiones, por los profetas, Dios urge a una acción en contra de la injusticia. Pero confiando en él, no en nuestras fuerzas. No con la violencia, sino con el esfuerzo y el trabajo. Esa es la característica del creyente: "el justo vivirá por su fe". Mientras que "el injusto tiene el alma hinchada", porque no cuenta con Dios en su vida.

Hacer el bien gratuitamente

La misma confianza en los planes y en los ritmos de Dios nos pide Jesús en el evangelio: no debemos pedirle cuentas o exigirle derechos, sino seguir nuestro camino con humildad y con confianza de hijos. El pasaje de hoy es desconcertante. Parece como si Jesús defendiera una actitud tiránica del amo con su empleado. Cuando este vuelve del trabajo del campo, todavía le exige que le prepare y le sirva la cena. Jesús no está hablando de las relaciones laborales ni alabando al que explota al trabajador. Lo que le interesa subrayar es la actitud de sus discípulos ante Dios, que no tiene que ser como la de los fariseos, autosuficientes, que se presentan ante Dios como exigiendo el premio. Sino la humildad de los que, después de haber trabajado, no se dan importancia y son capaces de decir: "somos unos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer".

Eso, tanto en relación a Dios como en nuestro trabajo comunitario, eclesial o familiar. La tendencia espontánea es pasar factura por todo lo que hacemos. Jesús, por el contrario, nos dice que no nos presentemos ante Dios ni ante los demás exhibiendo una lista de derechos y méritos, sino con humildad y sencillez. ¿Llevan acaso los padres contabilidad de los servicios que realizan en la familia? ¿o el amigo de sus favores a un amigo? Los cristianos hacemos el bien gratuitamente, con amor de hijos y hermanos: "hemos hecho lo que teníamos que hacer". La salvación no la conquistamos nosotros a base de méritos. La salvación siempre es gratuita, es don de Dios.

Tenemos que hacer el bien sin ir pregonando a todos nuestros méritos.

Entre otras cosas, porque también los otros trabajan. Y además, si hemos recibido gratuitamente dones de Dios, es justo que demos gratis, sin quejarnos demasiado si nadie nos alaba ni nos aplaude. Dios seguro que sí nos está aplaudiendo, si hemos dado con amor. En otra parábola, Jesús afirmó que el amo, al volver de viaje y encontrar a sus empleados bien ordenados, les servirá él mismo la cena.

Auméntanos la fe

Jesús nos invita a purificar las intenciones y las motivaciones de nuestro trabajo. Lo cual nos va muy bien al iniciar una nueva etapa de nuestras actividades escolares o comunitarias. Al menos en algunas épocas de nuestra vida, a todos nos cuesta creer. No tenemos la misma fe de Abrahán, que obedeció y se puso en camino sin saber a dónde le llevaba Dios.

Ni la de María, que aceptó el plan de Dios en su vida, aunque luego el anciano Simeón le avisó que una espada le iba a atravesar el alma. Tal vez merecemos también nosotros la queja de Jesús: "hombres de poca fe, ¿por qué dudáis?".

Tendremos que pedir a Dios, con voz bastante fuerte: "¡Señor, auméntanos la fe!". Como lo hicieron los apóstoles a Jesús, después de haber escuchado -un poco asustados- lo que en domingos pasados hemos escuchado que les decía sobre las exigencias que comporta el seguimiento de Jesús y lo de la puerta estrecha para salvarse.

Ser cristiano supone opciones nada fáciles. Sin fe, nos cansaremos pronto de seguir este camino. Sin fe, no veremos que las riquezas no son lo más importante, o que hay que saber renunciar acosas secundarias para asegurar las principales, o que nuestra vida de entrega a Dios y al prójimo debe ser gratuita y desinteresada. Necesitamos de fe para seguir amando, para seguir trabajando, para seguir viviendo en cristiano. "Señor, auméntanos la fe".

Al profeta Habacuc, en su desánimo, Dios le invita a la fe: "si tarda, espera, porque ha de llegar", porque "el justo vivirá de su fe".

A Timoteo le recomienda Pablo, el viejo luchador, ahora en la cárcel, que no tenga miedo, que se deje llenar de un "espíritu de energía, amor y buen juicio", que le hará falta para seguir trabajando en "los duros trabajos del evangelio", pero no por sí mismo, sino "según las fuerzas que Dios te dé",

por "la gracia de Dios que recibió" Timoteo en su ordenación, con la imposición de las manos de Pablo.

Seguramente todos nosotros hemos experimentado las mismas dificultades: vivir como buenas personas, y además en cristiano, no resulta fácil. Pueden presentarse obstáculos desde fuera o fatiga y desánimo desde dentro. Vemos cómo algunos -o nosotros mismos- titubean en su fe, o caen en el desaliento, llegando a dudar de principios que creíamos intocables. Por eso es bueno que nos demos por interpelados por las palabras de Pablo:

"no tengas miedo a dar la cara por nuestro Señor.. .toma parte en los duros trabajos del Evangelio".

Jesús nos avisó más de una vez que no íbamos a encontrar demasiadas facilidades en nuestro camino. Pero el mejor ejemplo de valentía y perseverancia en el camino es el del mismo Jesús, que ante Pilato dio testimonio valiente: "yo para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad". Y fue coherente hasta la muerte en esta fidelidad a su misión.

También nos hizo la gran promesa: "y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".

 

PROPUESTA DE CANTOS TIEMPO ORDINARIO XXVII 2025 CICLO C – (05 De OCTUBRE 2025

“Si tuvieran fe…”

 

01.- CANTANDO LA ALEGRIA (Cesáreo Garabain)

JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA

DE VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR

JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS

LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.

 

1.- Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,

somos un pueblo que camina sin cesar.

Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,

nuestro amigo Jesús nos llevará.

 

2. Hay una fe que nos alumbra con su luz,

una esperanza que empapa nuestro esperar.

Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,

nuestro amigo Jesús nos guiará.

 

3. Es el Señor, nos acompaña al caminar,

con su ternura a nuestro lado siempre va.

Si los peligros nos acechan por doquier,

nuestro amigo Jesús nos salvará.

 

02.- UNIDOS EN LA FIESTA (Joaquín Madurga)

Unidos en la fiesta,

la alegría se hace canción.

Unidos en la fe,

la alegría se hace oración.

 

Cantaremos al Señor

aleluyas con himnos y salmos,

porque grande es el amor

que en nosotros por siempre mostró.

 

CANTAD, (CANTAD)

CANTAD, (CANTAD)

CANTAD. (CANTAD)

 

UNIDOS EN LA FIESTA,

LA ALEGRÍA SE HACE CANCIÓN.

UNIDOS EN LA FE,

LA ALEGRÍA SE HACE ORACIÓN.

 

Cantaremos la bondad

del Señor que nos sienta a su mesa,

y nos llama a comulgar

como hermanos su vino y su pan.

 

CANTAD, (CANTAD)

CANTAD, (CANTAD)

CANTAD. (CANTAD)

 

UNIDOS EN LA FIESTA,

LA ALEGRÍA SE HACE CANCIÓN.

UNIDOS EN LA FE,

LA ALEGRÍA SE HACE ORACIÓN.

 

Nuestras voces cantarán

el amor de su misericordia,

porque sabe perdonar

y nos llena de eterna bondad.

 

Cantaremos al Señor

aleluyas al son de instrumentos

y será nuestra canción

la alabanza que ensalza su amor.

 

03.- ACUDIMOS A TI (Evaristo F. Pérez)

Es el día del Señor,

de alegría y de esperanza,

yo alabo a mi Dios

que me quiere y me guarda,

yo alabo a mi Dios

que me quiere y me guarda.

 

ACUDIMOS A TI LOS NIÑOS

A OFRECERTE NUESTRO AMOR

CONFIAMOS EN TI MI SEÑOR

PORQUE ERES EL BUEN PASTOR.

 

Es el día del señor,

todos juntamos celebramos

este canto de amor este canto de plegaria.

Es el día del Señor a su fiesta nos invita

si estamos con él nos dará eterna vida.

 

04.- TU PONES LO DEMAS (Cesáreo Garabain)

1.- Un día de bodas el vino faltó,

imposible poderlo comprar.

¡Qué bello milagro hiciste, Señor,

con el agua de aquel manantial!

 

Colmaste hasta el borde de vino mejor

las tinajas que pude llenar.

Yo puse mi esfuerzo, yo puse mi afán,

Tú pusiste Jesús, lo demás.

 

ES MUY POCO, SEÑOR LO QUE VENGO A TRAER,

ES MUY POCO LO QUE PUEDO DAR,

MI TRABAJO ES EL AGUA QUE QUIERO OFRECER,

Y MI ESFUERZO UN PEDAZO DE PAN. [bis]

 

2.- La gente con hambre sentada esperó

en el prado que baja hasta el mar;

con cuanto tenía, a ti se acercó

un muchacho que quiso ayudar.

 

Tu mano en su frente feliz descansó,

en sus ojos tu dulce mirar…

Él puso sus peces, él puso su pan.

Tú pusiste, Jesús, lo demás.

 

3.- Los hombres volvían al amanecer

Mu y cansados de tanto bregar.

¡Las barcas vacías!

Qué triste es volver y de nuevo

tener que empezar…

 

Salieron al lago a pescar otra vez,

tu palabra les iba a guiar.

Los hombres pusieron la barca y la red,

Tú pusiste, Jesús, lo demás.

 

05.- ENTRE TUS MANOS

Entre tus manos está mi vida, Señor

Entre tus manos pongo mi existir

Hay que morir para vivir

Entre tus manos confío mi ser.

 

Si el grano de trigo no muere

Si no muere solo quedará

Pero si muere en abundancia dará

Un fruto eterno que no morirá.

 

Entre tus manos está mi vida, Señor

Entre tus manos pongo mi existir

Hay que morir para vivir

Entre tus manos confío mi ser.

 

Si el grano de trigo no muere

Si no muere solo quedará

Pero si muere en abundancia dará

Un fruto eterno que no morirá

 

06.- TU NOS INVITAS JESUS

1.- Tú nos invitas, Jesús.

Para ti siempre somos importantes.

En tu mesa nos das la comida mejor:

el Pan de la Vida y el Amor. (bis)

 

DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN,

DEJAD QUE VENGAN A MÍ. (bis todo)

 

2.- Un mismo pan se nos da,

es el pan de tu cuerpo y de tu sangre

que nos une en familia y nos llena de Dios,

el Pan de la Vida y el Amor. (bis)

 

3.- Para crecer y vivir cada día

tendré que alimentarme;

para el alma nos das la comida mejor:

el Pan de la Vida y el Amor. (bis)

 

07.- DIME SEÑOR

Hoy en oración

Quiero preguntar señor,

Quiero escuchar tu voz,

Tus palabras con tu amor.

 

Ser como eres Tú,

Servidor de los demás

Dime cómo y en qué lugar

Te hago falta más.

 

DIME, SEÑOR,

EN QUE TE PUEDO SERVIR

DEJAME CONOCER

TU VOLUNTAD.

DIME, SEÑOR,

EN TI YO QUIERO VIVIR

QUIERO DE TI APRENDER

SABER AMAR.

 

Hoy quiero seguir,

Tus caminos junto mar,

Tu palabra, tú verdad,

Ser imagen de ti.

 

Ser como eres Tú,

Servidor de los demás

Dime cómo y en qué lugar

Te hago falta más.

 

DIME, SEÑOR,

EN QUE TE PUEDO SERVIR

DEJAME CONOCER

TU VOLUNTAD.

DIME, SEÑOR,

EN TI YO QUIERO VIVIR

QUIERO DE TI APRENDER

SABER AMAR.

 

08.- VIVE DIOS

Cuando sientes que se queman

tus entrañas por amor

y te entregas al llamado sin temor.

Cuando están en armonía voluntad y corazón,

te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.

 

Vive Dios, por siempre vive Dios,

en tu vida y en tu historia vive Dios.

Vive Dios, por siempre vive Dios.

por tu muerte y por tu gloria vive Dios.

 

Cuando estás en la penumbra

aguardando lo peor

y desprecias tu existencia y su valor,

si no encuentras un sentido,

anda y busca en tu interior

y verás que aún en tu cuerpo vive Dios.

 

En la pena y la alegría,

en el llanto y la canción,

en lo malo y en lo bueno del dolor,

en la duda o la confianza,

con la lluvia y con el sol,

en el centro de tu cuerpo vive Dios.

 

09.- GRANITO DE MOSTAZA

SI TUVIERAS FE, SI TUVIERAS FE

COMO UN GRANITO DE MOSTAZA

ESO DICE EL SEÑOR. (BIS)

 

Tú le dirías a las montañas

Muévanse, muévanse, muévanse

Tú le dirías a las montañas

Muévanse, muévanse, muévanse.

 

Y las montañas se moverán

Se moverán, se moverán

Y las montañas se moverán

Se moverán, se moverán.

 

SI TUVIERAS FE, SI TUVIERAS FE

COMO UN GRANITO DE MOSTAZA

ESO DICE EL SEÑOR (BIS)

 

Tú le dirías a los enfermos

Sánense, sánense, sánense

Tú le dirías a los enfermos

Sánense, sánense, sánense

 

Y los enfermos se sanarán

Se sanarán, se sanarán

Y los enfermos se sanarán

Se sanarán, se sanarán.

 

Tú le dirías a la Familias, ámense, Amanse, Ámense.

Tú le dirías a la Familias, ámense, Amanse, Ámense.

Y las Familias se Amarán, se Amarán, se amarán.

Y las Familias se Amarán, se Amarán, se amarán.

 

10.- HINMO AL SEÑOR CAUTIVO

Jesucristo Cautivo Ayabaca

hoy te aclamo con gran devoción (bis)

 

Tú eres Dios y tu amado del Padre

y del hombre eres tú el salvador. (bis)

 

Peregrinos de un pueblo que marcha

a la patria, hacia el cielo y hacia Dios (bis).

 

El amor es el lema que guie

Nuestro anhelo de liberación (bis).

 

Una tierra más justa queremos

con trabajo, con paz, con amor (bis).

 

Para hacer de un mundo más bello

donde todos vivamos mejor (bis).

 

Nuestra fe inquebrantable María

su pilar y modelo encontró (bis).

 

Para estar al servicio como ella

Y de esclava de Dios se llamó (bis).

 

11.- ALELUYA POR ESA GENTE

Los que tienen y nunca se olvidan

que a otros les falta,

los que nunca usaron la fuerza,

sino la razón,

los que dan una mano y ayudan

a los que han caído,

esa gente es feliz porque vive

muy cerca de Dios.

 

ALELUYA, ALELUYA POR ESA GENTE QUE VIVE

Y QUE SIENTE EN SU VIDA EL AMOR.

 

Los que ponen en todas las cosas

amor y justicia,

los que nunca sembraron el odio,

tampoco el dolor,

los que dan y no piensan jamás

en su recompensa,

esa gente es feliz porque vive

muy cerca de Dios.

 

Los que son generosos y dan

de su pan un pedazo,

los que siempre trabajan pensando

en un mundo mejor,

los que están liberados de todas

sus ambiciones,

esa gente es feliz porque vive

muy cerca de Dios.