EL SAMARITANO AGRADECIDO
COMENTARIO
Lucas sigue ofreciéndonos actitudes características de un caminar en
cristiano. Hoy lo hace a través de un relato exclusivo de este autor. Diez
leprosos solicitan de Jesús compasión. Lo hacen a distancia, debido a su
condición de enfermos contagiosos e inhabilitados para la convivencia social.
Lo que sigue a continuación tiene la marca del tercer evangelista. Jesús envía
a los leprosos a la autoridad competente para que ésta certifique su curación y
permita a los curados su incorporación a la convivencia social. Obsérvese que
Jesús no les dice que estén curados, sino que se presenten a los sacerdotes.
Los leprosos se fían de Jesús. Lucas presenta el milagro como fruto de la
confianza y de la disponibilidad de los leprosos. Confianza en la palabra de
Jesús, aun en contra de la evidencia externa.
El relato, sin embargo, no finaliza aquí. En realidad, todo lo anterior
es sólo preparación y está subordinado a lo que sigue. Lo verdaderamente
importante y significativo en el relato de hoy son los próximos vv. 15-18. Uno
de los curados reconoce públicamente el favor de Dios y retorna a Jesús para
darle gracias. Llegado a este punto del relato, Lucas interrumpe la narración
para puntualizar la procedencia del curado. "Este era un samaritano".
Esta puntualización constituye el dato central del relato. En contexto judío
decir samaritano era decir proscrito, excluido de la casa de Israel, es decir,
del Pueblo de Dios. Tras la puntualización Lucas rehace el hilo narrativo con
tres preguntas de Jesús. Las tres poseen una carga de extrañeza y de
desencanto. Pero en el contexto del relato sirven para realzar el significativo
gesto de un proscrito según los hombres.
Pero ¿por qué sólo el extranjero, el samaritano, vuelve a dar
gracias? Porque al parecer, a los otros sólo les preocupa una cosa; hacer lo
que la ley prescribe en caso de curación de la lepra, algo que es bastante
minucioso si leemos al Levíticos (13, 45-14, 7). Más liberado, el samaritano,
sigue el impulso que le mueve a regresar. Podría suceder que sumergidos en las
cosas que hay que hacer, no tuviéramos tiempo ni corazón para dar gracias a
Dios.
El título tradicional del
relato habla de curación de diez leprosos. Cabría preguntarse si no habría que
titularlo más bien "el samaritano agradecido". La figura del
samaritano agradecido resalta, con todos sus perfiles, sobre la inexplicable
ausencia de los otros nueve. ¿Es que acaso estos otros nueve se consideraban
con derecho a la curación por ser miembros del Pueblo de Dios? Lo que Lucas
deja en claro es que sólo uno, y éste un proscrito, experimentó su curación
como un don y no como un derecho. Esta es su fe y esta es su salvación, como
declara Jesús en la frase conclusiva.
R.P. Roland Vicente Castro
Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Sal 129, 3-4
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién
podrá resistir?. Pero de ti procede el perdón, Dios de Israel.
ORACION COLECTA
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y nos
sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 14-17
En aquellos días, el sirio Naamán bajó y se
bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra de Eliseo, el hombre de
Dios, y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio de su lepra.
Naamán y toda su comitiva regresaron al lugar donde se encontraba el hombre de
Dios. Al llegar, se detuvo ante él exclamando: «Ahora conozco que no hay en
toda la tierra otro Dios que el de Israel. Recibe, pues, un presente de tus
siervos, Pero Eliseo respondió: «Vive el Señor ante quien sirvo, que no he de
aceptar nada. Y le insistió en que aceptase, pero él rehusó. Naamán dijo
entonces: «Que al menos le den a tu siervo tierra del país, la carga de un par
de mulos, porque tu servidor no ofrecerá ya holocausto ni sacrificio a otros
dioses más que al Señor.
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 97, 1-4)
El Señor revela a
las naciones su salvación.
Canten al Señor un cántico
nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo
brazo. R.
El Señor da a conocer su
salvación, revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su
fidelidad en favor de la casa de Israel.
R.
Los confines de la tierra
han contemplado la salvación de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera;
griten, vitoreen, toquen. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la segunda
carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2,8-13
Querido
hermano: Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del
linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas,
como un malhechor, pero la Palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo
aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y
la gloria eterna en Cristo Jesús. Es palabra digna de crédito: Pues si morimos
con Él, también viviremos con Él; si perseveramos, también reinaremos con El:
si lo negamos, también Él nos negará. Si somos infieles. El permanece fiel,
porque no puede negarse a sí mismo.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO 1Ts 5, 18
Aleluya. Den gracias en toda ocasión:
esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de ustedes. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas 17, 11-19
Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén,
pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a
su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le
decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo:
«Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino,
quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a
Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra,
dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No
han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido
quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo:
«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Hermanos llamados
a formar un solo cuerpo y un solo espíritu, nos dirigimos a Dios nuestro Padre:
1.- Por la santa Iglesia;
para que sea siempre misionera y anuncie a los que no creen el Evangelio de la
salvación. Roguemos al Señor.
2.- Por los que se
preparan a recibir el orden sacerdotal; para que, llenos de fe y del Espíritu
Santo, entreguen su vida a Cristo buen Pastor, para el bien de su pueblo. Roguemos
al Señor.
3.- Por los enfermos, los
pobres y todos los que sufren para que encuentren en Cristo resucitado la luz y
la esperanza. Roguemos al Señor.
4.- Por todos nosotros,
para que, en este Año Jubilar de la Esperanza, obtengamos la gracia de perdonar
a quienes nos han ofendido y rechazar cualquier forma de rencor o de violencia.
Roguemos
al Señor.
Oh Padre, que
puedes mucho más de lo que nos atrevemos a pedir y a esperar, acoge la humilde
expresión de nuestra fe y danos un corazón confiado y atento a tu mensaje de
amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta las súplicas de
tus fieles, Señor, juntamente con estas ofrendas, para que lleguemos a la
gloria del cielo mediante esta piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
ANTIFONA DE COMUNION 1
Jn 3,2
Cuando
se manifieste el Señor, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así
como nos fortaleces con el alimento del santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS
Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 13: Rm 1, 1-7; Sal
97, 1.2-3ab.3cd-4; Lc 11, 29-32
Martes 14: Rm 1, 16-25; Sal
18, 2-3. 4-5; Lc 11, 37-41
Miércoles 15: Rm 2, 1-11; Sal
61, 2-3. 6-7. 9; Lc 11, 42-46
Jueves 16: Rm 3, 21-30ª; Sal
129, 1-2. 3-4. 5; Lc 11, 47-54
Viernes 17: Rm 4, 1-8; Sal
31, 1-2. 5.11; Lc 12, 1-7
Sábado 18: 2Tm 4, 9-17ª; Sal
144; Lc 10, 1-9
Domingo 19: Ex 17, 8-13; Sal
120; 2Tm 3, 214—4, 2; Lc 18, 1-8
COMENTARIOS
AL EVANGELIO
Lc 17, 11-19
1.- Todo el camino de Jesús por la vida es un encuentro con la
miseria humana, un triunfo de su misericordia y su poder sobre el mal, movido
por la fe y la obediencia a su palabra. De los diez leprosos liberados sólo
uno, el samaritano, vuelve para expresar su reconocimiento a Jesús. Sólo él
lleva su fe hasta el final al glorificar a Dios reconociendo en Jesús la
epifanía de Dios, la revelación personal de su poder y de su misericordia para
con los hombres. Sólo él recibe la salvación como un don, como una gracia, sólo
él ha tomado conciencia de su indignidad para ser sanado. Y sólo él, el
extranjero, recibe, por la fe, con la salud, la salvación.
BIBLICOS-5. Pág. 561
2.- EV/ERRORES. LEPROSOS-DIEZ
"Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y
Galilea". Otra vez Jerusalén aparece como punto de destino del camino de
Jesús. La concreción geográfica es desconcertante si buscamos precisión; pero
en el caso de Lucas no la podemos hallar. Lucas no tiene un conocimiento
personal de Palestina, y no es extraño que altere la geografía del camino.
MISA DOMINICAL 1989/19
3.- CUMPLIMIENTO LEGALISMO ALABANZA GRATUIDAD
Sentido del texto.- Hasta el v.14 el relato tiene simplemente una
función preparatoria. Se nos narra un hecho con vistas a su comentario. Los vv.
15-19 son este comentario en acción. La clave nos la da el propio narrador
cuando nos dice que el que retornó era un samaritano. Se trata de un retorno
religioso. En esto está lo que el narrador quiere resaltar. Alguien no
sociológica ni institucionalmente religioso reconoce la acción de Dios en él y
se abre a ella. Lo que en él ha acontecido no lo interpreta como algo que le
sea debido, como algo normal. Así es como lo interpretan los que no retornan:
son oficialmente religiosos, el pueblo de Dios. Por lo tanto, piensan que Dios
se debe a ellos.
No tienen nada que agradecerle, es normal que actúe en ellos
salvíficamente. Desde el punto de vista de Jesús, el pueblo de Dios no tiene
fe; sólo el samaritano la tiene. Y ésta es precisamente su salvación.
En realidad, este texto es un ejemplo práctico de lo que el texto del
domingo anterior decía. Un ejemplo práctico con una gran carga crítica dentro.
"El que tenga oídos para oir que oiga" solía repetir Jesús en casos
semejantes.
DABAR 1980/52
4.- FE/ABSOLUTO.
Su fe no se reduce a creer en el "poder" de Dios, sino que
llega a reconocerle presente en JC, y por eso le alaba y da gracias por esta
acción de Dios por JC. Muy a menudo los cristianos identifican la fe con creer
en un Dios Todopoderoso que puede intervenir -cuando quiere- en nuestra vida.
La fe parece identificarse con creer en esta posibilidad de intervención y con
esperarla muy pasivamente. Es una fe en un Dios que está fuera de nuestra vida,
que interviene arbitrariamente. Se puede pedir su intervención, pero casi como
quien hace una quiniela para ver si toca.
La fe de la que habla JC es otra cosa. Es descubrir a Dios presente y
activo siempre en nuestra vida. Y responder con fe, con sintonía, comulgando
del todo con él. Esto es lo que significa la expresión bíblica "dar gloria
a Dios". Es decir que Dios está en y con nosotros, no con un poder arbitrario
e imprevisible, sino con amor y comunión. De esta fe surge una actitud de
alabanza, de acción de gracias, de no querer reconocer -como Naamán- ningún
otro Dios (ningún otro ídolo, ningún otro absoluto). Actitud totalmente opuesta
a la de quien cree en un Dios fuera de nuestra vida, que interviene sólo en
circunstancias excepcionales: esto supone que habitualmente -para lo de cada
día- se cree en otros "dioses" (como los judíos contra quienes
lucharon los profetas: un Dios en el cielo para las grandes ocasiones, pequeños
dioses en la tierra para los problemas de cada día). Podríamos preguntarnos si
actualmente bastantes bautizados no piensan semejantemente (un Dios para el
nacimiento, matrimonio, muerte..., quizá incluso para la misa de cada
domingo..., pero otros "dioses" más manejables, a quienes no es
preciso dar gloria con toda la vida, para el pan de cada día.
J. GOMIS- MISA DOMINICAL 1977/18
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GLORIA/BIBLIA: Tomar a Dios en serio en toda la vida.
“Para el hebreo la gloria no significa -como para el griego o el francés- la
fama o el renombre, sino el valor real, el peso" (Vocabulaire de theologie
biblique).
5.- Entrar en relación con Dios,
mediante el culto vinculado al templo, era el deseo de todo judío. Los leprosos
han encontrado a Jesús y en él a Dios, pero los judíos no han comprendido que
quedar limpios de la lepra, entrar de nuevo en comunión con Dios y con los
hombres no es fruto de ser miembro del pueblo elegido, sino que se ofrece, como
un don, a todo el que acepta y encuentra a Dios en el Mesías, Jesús. Sólo uno,
y este samaritano, ha comprendido el significado del encuentro salvífico y da
culto, glorifica, a Dios sin templo.
Al curar a los leprosos, Jesús los reintegra a la sociedad y demuestra
que en él se ha hecho presente el reino de Dios y la superación de toda forma
de esclavitud y marginación. En Jesús la salvación llega hasta la salud del
cuerpo, supera la resignación, se abre a la esperanza y se retorna a la
alabanza a Dios. Sólo uno ha comprendido esta realidad. Los otros han vuelto a
la religiosidad del templo sin descubrir que se han encontrado con Dios no en
unas prácticas religiosas sino en un hombre, en Cristo.
P. FRANQUESA- MISA DOMINICAL 1986/18
6.- La lepra bíblica comprende una serie de enfermedades de la piel y no
sólo la lepra en sentido propio. Los judíos consideran estas enfermedades como
un castigo especial de Dios. De ahí que el leproso fuera tratado como un muerto
para la sociedad y se le obligara a vestir como se vestía a los muertos: ropas
desgarradas, cabelleras sueltas, barba rapada. No se les permitía habitar
dentro de ciudades amuralladas, pero sí en las aldeas con tal de no mezclarse
con sus habitantes. Por eso, vivían en las afueras de los pueblos. Todo lo que
ellos tocaban se consideraba impuro, por lo que tenían obligación de anunciar
su presencia desde lejos. Con todo, se les permitía asistir al culto de la
sinagoga. Eran "impuros' ritualmente y vivían una especie de vida de
excomulgados. Caso de obtener la curación, necesitaban presentarse a los
sacerdotes y someterse a una especie de reconciliación cultual con la
comunidad. Entonces los sacerdotes les daban de alta. En la respuesta de Jesús
a los enviados de Juan Bautista, el Señor indica la curación de los leprosos
como señal mesiánica y cumplimiento de las promesas que ya anunció Isaías
(35,8).
La desgracia común une a los desgraciados. Estos leprosos habían
superado la tradicional enemistad entre judíos y samaritanos: forman un solo
grupo. La fama de Jesús había llegado hasta los proscritos de la sociedad,
hasta los leprosos. Jesús manda a los leprosos que se pongan en camino para ser
reconocidos por los sacerdotes. Antes de curarlos, los somete a prueba y les
exige un acto de fe.
Sólo el samaritano vuelve para alabar a Dios y reconocer en Jesús al
Rey-Mesías. La postración delante de Jesús no es una adoración, sino el
reconocimiento de esta realeza mesiánica.
Los otros nueve no vuelven. Parece como si vieran natural que en ellos,
hijos de Abrahán, se cumplieran las promesas mesiánicas. Pero, al decir Jesús
al samaritano, al extranjero, "tu fe te ha salvado", nos enseña que
el verdadero Israel se asienta en la fe agradecida.
EUCARISTÍA 1989/47
7.- Los diez leprosos fueron curados, pero a uno solo de ellos, al
samaritano, Jesús le dice: "tu fe te ha salvado" precisamente porque
volvió sobre sus pasos "para dar gloria a Dios", es decir, para
reconocer que la curación obrada en él era obra exclusivamente don de Dios, sin
ningún mérito propio. Los otros nueve, judíos, podían creer que tenían derecho
a ser purificados por el hecho de ser miembros del pueblo escogido y por tanto
no tenían nada que agradecer. Como en la parábola del buen samaritano, éste se
convierte también en prototipo de persona que sabe recibir y acoger la
salvación de Dios.
La salvación está abierta a todos -judíos y samaritanos, judíos y
gentiles-, pero es necesaria esta actitud de saber reconocer la propia pobreza
ante el don de Dios y al mismo tiempo la actitud de alabanza y agradecimiento.
JOSÉ ROCA - MISA DOMINICAL 1983/19
Este relato de la curación de los diez leprosos está en conformidad con
la legislación contra la lepra fijada por Lv 13. 45-46 y 14. 2-7. Cuando los
leprosos son enviados por Cristo a que se presenten a los sacerdotes, aquél se
somete a las exigencias de la ley. Nueve de ellos se presentan efectivamente a
los sacerdotes. Pero el décimo, que es samaritano, no está obligado a someterse
al examen por parte del sacerdocio judío y, por consiguiente, puede volver a
expresar su agradecimiento a Cristo.
Este relato constituye, pues, una nueva pieza que añadir al acerbo
integrador de la polémica de los primeros cristianos contra los judíos. La ley
obstaculiza la libertad de expresión de los sentimientos; el pagano está más
cerca de la verdadera religión porque es libre frente a la ley y más sensible a
la única liberación efectiva, la que proporciona la cruz (Ga 2, 19-20; 5.
11-16; 2 Co 5. 15-18), la de la gracia gratuita (Rm 5. 12-17; 6. 14-15). A la
gratuidad del gesto de Dios responde con frecuencia la acción de gracias
espontánea del hombre liberado.
Una relación así no podía establecerse dentro del marco de la ley en la
que todo está en la línea del "dar al que da"; se sitúa, por el
contrario, en la línea de la fe: "Vete, tu fe te ha salvado".
La lepra aparece frecuentemente en la Biblia como símbolo del pecado. El
milagro de Cristo supera, pues, el significado de una simple curación para
configurar la obra de la salvación que saca al hombre de su pecado. Hay todavía
cristianos que se parecen a esos nueve leprosos judíos: practican mucho, pero
no saben contemplar; comulgan con frecuencia, pero no saben dar gracias. Su
ética carece de horizonte, replegada sobre sí mismo; la minucia y el escrúpulo
invaden su vida moral. Su Dios lleva una contabilidad... Al mismo tiempo, se
sienten incapaces de abrirse realmente a la iniciativa del Otro, a la
gratuidad. Los sacerdotes judíos encerraban a los leprosos curados en el
Templo. De igual modo, hay sacerdotes en la Iglesia que han educado a los laicos
en esa minucia legal y en esa entrega de cuentas que son tan contrarias a la
verdadera acción de gracias y a la comunión personal entre Dios y el hombre. Y
sucede hoy que esos fieles experimentan un despego cada vez más profundo
respecto a los sacramentos...
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VII - MAROVA
MADRID 1969.Pág. 167 s.
9.- A la escuela de nuestra formación permanente
Las
lecturas bíblicas que escuchamos cada domingo son una buena escuela para que
vayamos discerniendo y motivando nuestras opciones de fe, o juzgando algunas
actitudes en las que nos podemos quedar peligrosamente instalados y que no son
según la mentalidad de Cristo. La Palabra de Dios a veces nos anima, a veces
nos corrige, a veces se puede decir que, como el arbitro de fútbol, nos enseña
"tarjeta amarilla" avisándonos de nuestros fallos. A veces merecemos
que nos saque la "tarjeta roja" porque nuestra conducta se aparta
demasiado claramente de la de Cristo.
El
domingo pasado, por ejemplo, nos enseñaba Jesús una actitud muy fina: no llevar
contabilidad de nuestros méritos -"hemos hecho lo que teníamos que
hacer"-, y seguir trabajando con humildad y confianza. Hoy nos da otra
lección parecida: saber ser agradecidos ante Dios.
2 Reyes 5,14-17. Volvió Naamán a Elíseo y
alabó al Señor
En
el "ciclo de Eliseo", serie de episodios que sucedieron en tiempos de
este profeta, sucesor de Elias, leemos hoy una simpática página. Un general
extranjero, Naamán, que estaba leproso, obedece, aunque en principio le parece
totalmente sin sentido, la orden del profeta, se baña siete veces en el Jordán
y queda totalmente curado de su enfermedad.
Lo
que motiva la elección de este pasaje no es su simbolismo bautismal -que
también existe-, sino la gratitud que expresa efusivamente el general curado
hacia el Dios de Eliseo, prometiendo que en adelante sólo ofrecerá sacrificios
a este Dios, que debe ser el verdadero.
El
salmo se hace eco de esta alegría y gratitud porque la salvación de Dios llega
también a los extranjeros: "el Señor revela a las naciones su justicia...
los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios".
2 Timoteo 2,8-13. Si perseveramos, reinaremos
con Cristo
Pablo
incluye en este pasaje de su carta a Timoteo un himno que debió ser conocido y
cantado en la primera comunidad: "acuérdate de Jesucristo resucitado de
entre los muertos... Si con él morimos, viviremos con él... si perseveramos,
reinaremos con él". Son verbos griegos que seguramente tuvo que inventar
él: "con-morir, con-resucitar, con-vivir" (y en otro lugar,
"con-sentarse" a la derecha de Dios).
Pablo
reconoce que este Cristo Jesús, muerto y resucitado, ha sido el que ha dado
sentido a su vida: "por él sufro hasta llevar cadenas". También está
orgulloso porque a él le podrán detener, pero a la Palabra de Dios nadie puede
ponerle cadenas.
La
hermosa página de Pablo a Timoteo (que bien podríamos cantar hoy, con la música
de Deiss: "Acuérdate de Jesucristo") nos centra en la verdad que
también a nosotros nos orienta en nuestra vida de fe. Cristo muerto y
resucitado es el punto básico de referencia para nuestra vida.
Lucas 17,11-19. ¿No ha vuelto más que este
extranjero para dar gloria a Dios?
Lucas,
que nos recuerda una vez más que "Jesús iba camino de Jerusalén", nos
cuenta el episodio de los diez leprosos curados por Jesús.
De
los diez sólo uno vuelve a dar gracias. Los demás, llenos de alegría, ni se
acuerdan de quién les ha curado. Esto ya sería significativo. Pero lo más
interesante es que el único que vuelve a dar gracias es un extranjero, un
samaritano. Una vez más, Jesús pone en evidencia que tal vez los que peor
responden a los dones de Dios son precisamente los que pertenecen al pueblo
elegido.
-II-
El
amor de Dios es universal: ¿y el nuestro?
Una
primera lección que nos dan las lecturas de hoy es que el corazón de Dios es
universal y que él quiere la salvación de todos. A ese amor universal de Dios
tenemos que corresponder con nuestra gratitud personal. Las dos vertientes
están relacionadas. Si sabemos que Dios ama a todos, nos sentiremos
agradecidos, y aprenderemos también a tener nosotros un corazón más acogedor y
universal con los demás.
El
profeta cura a un extranjero, el general Naamán. Este extranjero reacciona con
actos de fe y gratitud realmente meritorios: "reconozco que no hay Dios en
toda la tierra más que el de Israel". El salmo comenta esta bondad
universal de Dios que, aunque es fiel en primer lugar a su alianza con el
pueblo de Israel, extiende su amor a todos: "revela a las naciones su
justicia... los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro
Dios".
Jesús
cura al grupo de leprosos, sin mirar mucho su procedencia o si eran del pueblo
judío o extranjeros. Una vez más aparece Jesús atendiendo a propios y extraños
con la misma misericordia y entrega: como cuando curó al criado del centurión
romano o dedicó una de sus últimas palabras al ladrón que moría junto a él.
Jesús ha venido a salvar a todos, como signo viviente del amor universal de
Dios.
¿Somos
nosotros universales, abiertos de corazón, dispuestos a ayudar a los forasteros
o a los que no coinciden con nuestros gustos? Dios ofrece su salvación a todos,
sin mirarles el color de la piel. Jesús cura a todos, sin dar importancia a que
alguno sea forastero. ¿Y nosotros? ¿acogemos así, por ejemplo, a los emigrantes,
sin tener en su contra el color o la religión o la falta de papeles?
Además,
esas personas "de fuera" nos pueden dar lecciones en algunas
cualidades humanas y cristianas. Como el general sirio que formula un admirable
acto de fe, o como el samaritano que vuelve humildemente a dar gracias a Jesús,
o como aquel centurión romano cuya fe alabó sinceramente Jesús. Así también
ahora pueden dar lecciones, por ejemplo de buen corazón, los laicos a los
sacerdotes y religiosos, los jóvenes a los mayores, los de poca formación
religiosa a los sabios, los forasteros a los nativos. Eso nos tendría que
invitar a que seamos más fáciles en darles un voto de confianza a todos.
Los otros nueve ¿dónde están?
Lo
que nos cuenta el evangelio va en la misma dirección. Jesús cura a varios
leprosos (de nuevo la terrible enfermedad de la lepra, parecida al
"sida" actual en sus consecuencias sociales). Entre ellos hay al
menos un extranjero.
Pero
de los diez curados sólo uno, y extranjero, vuelve a dar gracias a Jesús. La
breve oración de los leprosos había sido modélica: "Jesús, maestro, ten
compasión de nosotros". Pero luego, nueve de ellos no regresan. No saben
valorar el detalle exquisito que suponía que alguien atendiera a unos leprosos,
en contra de las costumbres de la época. El único que demuestra esa calidad
humana tan fina de la gratitud es un extranjero. La queja de Jesús es
explicable: "los otros nueve, ¿dónde están? ¿no ha vuelto más que este
extranjero para dar gloria a Dios?".
Jesús
pone varias veces en evidencia la pobreza espiritual de los miembros del pueblo
elegido, de "los hijos de casa", que no demuestran ni fe ni gratitud.
A Naamán lo cita en otra ocasión Jesús como modelo de un extranjero que sabe
reconocer el don de Dios. Como también denuncia que muchos "justos"
(los "oficialmente buenos", los fariseos, las clases dirigentes) no
se convierten, mientras que los "pecadores" sí aceptan la fe, como la
mujer adúltera o Zaqueo o el centurión romano, o el publicano que oraba
humildemente en el Templo, o el buen samaritano que atiende al desvalido en el
camino...
¿Somos agradecidos?
La
pregunta que nos podemos hacer todos, como en un "chequeo de nuestro
corazón", es si sabemos ser agradecidos, tanto para con Dios como para los
que nos rodean, a los que también debemos muchos detalles y delicadezas. Hay
personas que nunca dan gracias por nada y a nadie. Como la mayoría de aquellos
leprosos, a los que Jesús les había hecho un favor inmenso: no sólo curarles de
su enfermedad, sino facilitarles la inserción en una sociedad que hasta
entonces les había rechazado rotundamente.
No
se trata sólo de dar las gracias por un favor ("es de bien nacidos, ser
agradecidos"). Jesús nos pide una actitud más profunda. Un creyente se
tiene que situar ante Dios, no esgrimiendo derechos, sino con humilde gratitud,
sabiendo admirar los detalles del amor con que Dios nos rodea.
Si
no somos capaces de descubrir como regalos de Dios la vida, la salud, las
cualidades que tenemos, la compañía de las personas, los bienes de este mundo,
los medios de salvación que tenemos en la Iglesia -la re, la Palabra de Dios,
el perdón sacramental, la Eucaristía, el ejemplo y la. ayuda de la Virgen y los
santos- nos parecemos a aquellos leprosos que tenían muy espontánea la oración
de petición, pero no tanto la de acción de gracias.
Si
nos fijamos un poco a nuestro alrededor, tal vez nos daremos cuenta de que
algunas personas sencillas, o tal vez alejadas de La Iglesia, o marginadas por
la sociedad por uno u otro motivo, nos ganan en elegancia espiritual, ante Dios
y ante los demás. No sabrán tanto como nosotros de religión, pero tal vez son
más humildes, más solidarias, más honradas, y se les ocurre más el dar gracias
a Dios.
Estas
actitudes tan válidas humana y cristianamente, como hoy la de ser agradecidos,
se suelen ejercitar paralelamente tanto en relación a Dios como en relación a
los demás que conviven con nosotros. El que sabe decir "gracias" a
Dios, sabe decir "gracias" a los que le rodean. Y viceversa: a
algunos no les sale espontáneo dar gracias ni en una ni en otra dirección.
Estaría
bien que nos examináramos sobre nuestra capacidad de gratitud ante Dios. Nos
viene espontáneo orar pidiendo a Dios. Como los leprosos, también nosotros le
decimos desde el corazón: "Señor, ten piedad". Pero ¿sabemos orar dando
gracias? ¿nos sale de dentro la alabanza a Dios reconociendo los repetidos
signos de su amor? ¿sólo sabemos pedir, o también admirar y agradecer?
Eucaristía significa "acción de
gracias"
Todas
estas enseñanzas de Jesús parecen como si se reflejaran plásticamente en
nuestra celebración eucarística. Por ejemplo, cuando antes de ir a comulgar
hacemos el gesto de la paz, gesto simbólico y comprometedor de que queremos
aceptar a todos en nuestro deseo de paz, a los que conocemos y a los que no, a
los que son de nuestro gusto y a los que no.
Pero,
sobre todo, respecto a la acción de gracias, la expresamos de una manera más
oficial y abundante en esta celebración. Además de cantar, por ejemplo, el
himno del Gloria alabando a Dios, tenemos la oración central de la Misa, que el
sacerdote proclama en nombre de todos y apoyado por todos: la Plegaria
Eucarística, la Plegaria de acción de gracias, en la que intercalamos la
aclamación del "Santo".
Sintonizar
con esta Plegaria nos ayuda a ir impregnándonos de la gratitud que nos enseña
Jesús para toda la jornada y toda la semana. De tal manera que nos pudiera
salir del corazón, y más espontáneamente, el canto de acción de gracias que
también Lucas pone en labios de la Madre del Señor, el Magníficat:
"proclama mi alma la grandeza del Señor".
Domingos
ciclo c (Aldazabal José)
PROPUESTA DE CANTOS TIEMPO ORDINARIO
XXVIII 2025 CICLO C – (12 De OCTUBRE 2025
01.- VENID ACLAMEMOS (Carmelo Erdozain)
VENID, ACLAMEMOS AL SEÑOR,
ENTRAD EN SU PRESENCIA DÁNDOLE GRACIAS,
ACLAMANDO CON CANTOS,
CON HIMNOS DE JÚBILO,
PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,
NOSOTROS SU PUEBLO.
ACLAMEMOS AL SEÑOR.
PORQUE ÉL ES NUESTRO DIOS,
NOSOTROS SU PUEBLO,
DEMOS GRACIAS AL SEÑOR.
1.- Él es nuestro Salvador.
Él es nuestro Redentor
Nos invita a su mesa,
Nos recibe en su altar.
Él nos alimenta
Con el pan de la vida.
2.- Nos invita a escuchar su palabra;
Nos revela su mensaje de amor;
Escuchad su voz,
abrid vuestro corazón.
02.- ESTAMOS DE FIESTA CON JESUS (Verde Barajas)
Estamos de fiesta con Jesús,
al cielo queremos ir;
estamos reunidos en la mesa
y es Cristo quien va a servir.
PODEROSO ES NUESTRO DIOS (4V).
EL SANA, ÉL SALVA, PODEROSO ES
NUESTRO DIOS.
BAUTIZA, Y LIMPIA PODEROSO ES
NUESTRO DIOS.
PODEROSO ES NUESTRO DIOS. (4V.)
Su amor nos demuestra por doquier
otorga a todos su amistad.
Su pan y su vino nos regala
por Madre a la suya nos da.
PODEROSO...
Nos dice: sois de la tierra
sal;
la sal que dará sabor.
Semilla que nazca en esa tierra,
mil frutos dará de amor.
PODEROSO...
Estamos alegres con Jesús,
amigo no hay mejor.
Su vida y las nuestras van unidas,
cantemos al creador. Poderoso...
03.- ALEGRIA DE VIVIR (Manuel de Terry)
CANTANDO LA ALEGRÍA DE VIVIR,
LLEGUEMOS A LA CASA DEL SEÑOR;
MARCHANDO TODOS JUNTOS COMO HERMANOS,
ANDEMOS LOS CAMINOS HACIA DIOS.
Venid entremos todos dando gracias;
venid, cantemos todos al Señor,
gritemos a la Roca que nos salva,
cantemos la alabanza a nuestro Dios.
La paz del Señor sea con vosotros:
la paz que llena sola el corazón,
la paz de estar unidos como hermanos,
la paz que nos promete nuestro Dios.
Entremos por las puertas dando gracias,
podamos al Señor también perdón,
perdón por nuestra falta a los hermanos,
perdón por nuestros pobre corazón.
Sabed que Dios nos hizo y somos suyos;
sabed que el Señor es nuestro Dios.
Nosotros somos pueblo y las ovejas,
ovejas del rebaño del Señor.
04.- REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR (Francisco Palazón)
REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,
QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,
CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE
BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD [BIS]
1.- Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,
tu presencia nos ayuda a caminar,
tu palabra es fuente de agua viva
que nosotros, sedientos, a tu mesa venimos a
buscar.
2.- Purifica con tu gracia nuestras manos,
ilumina nuestra mente con tu luz,
que la fe se fortalezca en tu palabra,
y tu cuerpo, tomado en alimento, nos traiga la
salud
05.- ANTE TI SEÑOR PRESENTAMOS HOY (Carmelo Erdozain)
ANTE TI, SEÑOR, PRESENTAMOS HOY,
PRESENTAMOS VINO Y PAN.
ANTE TI, SEÑOR, Y EN TU ALTAR
PRESENTAMOS COMO OFRENDA LA AMISTAD. [BIS]
1.- Con el pan, Señor, te llevamos hoy
el esfuerzo y el dolor.
Con el pan, Señor, te entregamos hoy,
te entregamos nuestro amor.
2.- Presentamos hoy en tu altar de amor,
presentamos la oración:
que el pan, Señor, se transforme hoy
en maná de salvación.
3.- La amistad, la paz, la fraternidad,
nos exiges en tu altar;
La amistad, la paz, la fraternidad,
presentamos con el pan.
06.- AL ALTAR DEL SEÑOR
AL ALTAR DEL SEÑOR VAMOS CON AMOR
A ENTREGAR AL SEÑOR LO QUE ÉL NOS DIO.
Pan le traemos, trigo de Dios
para la mesa que Él nos preparó.
Vino traemos, viña de Dios
para la fiesta de la Comunión.
Luces traemos para alumbrar
la mesa santa de nuestro altar.
Flores traemos para alegrar
ésta comida de la amistad.
Ropa y comida, juguetes también,
libros, remedios son para él.
En los que sufren Cristo está,
darles queremos lo que Él nos da.
Hoy nuestros juegos, nuestro dolor,
nuestros estudios traemos al Señor.
Toda la vida vamos a dar
para la ofrenda de Cristo en el altar.
07.- QUIERO ESTAR SEÑOR EN TU PRESENCIA (Carmelo Erdozain)
1.- Quiero estar, Señor, en tu presencia,
quiero estar, Señor, junto a tu mesa.
Y llevarte hoy mis manos llenas,
y entregarte hoy todo mi amor.
TÓMALO Y ACÉPTALO, SEÑOR,
ES MI COSECHA.
TÓMALO, TRANSFÓRMALO, SEÑOR,
EN PURA OFRENDA.
2.- Con el pan, Señor, llevo mi vida,
con el cáliz lava mis heridas.
A tu altar, Señor, llevo mi espiga,
a tu altar de amor, mi corazón.
3.- Quiero estar, Señor, junto a tu mesa
y entregar mi vida entera.
Quiero estar, Señor, en tu presencia
y entregar mi corazón.
08.- SEÑOR NO SOY DIGNO (J.A. Espinoza)
SEÑOR, NO SOY DIGNO
DE QUE ENTRES EN MI CASA
PERO UNA PALABRA TUYA
BASTARÁ PARA SANARME.
1.- Eres el Pan de Vida,
a todos das la paz;
quien come de tu carne
por siempre vivirá.
2.- Somos el nuevo pueblo
que Cristo congregó,
vivamos siempre unidos,
testigos del amor.
3.- Vamos por esta vida
buscando la verdad,
la paz y la justicia,
un mundo que vendrá.
09.- NO HAY MAYOR AMOR
Y ES QUE NO HAY MAYOR AMOR
QUE DAR LA VIDA,
QUE DAR LA VIDA POR AMOR.
Y ES QUE NO HAY MAYOR AMOR
QUE DAR LA VIDA,
QUE DARLE A CRISTO EL CORAZON.
1.- Como grano que al morir da fruto,
y en espiga se transformará.
Así Cristo puesto en el sepulcro,
en nosotros resucitará.
Dale muerte a tu egoísmo,
a tu orgullo y a tu vanidad,
déjalos que caigan en la tierra,
pues muriendo, tú florecerás.
2.- Cual pastor que ama a sus ovejas
y por siempre las protegerá.
Nos conduce Cristo a buenos pastos
con su muerte nos rescatará.
Con tu vida harás como el pastor,
entregándote sin vacilar.
El que hace de su vida entrega
siempre vida en Cristo encontrará.
3.- En la Pascua un mandamiento nuevo
a nosotros nos dejó el Señor:
entregar la vida a los hermanos
como Cristo nos la entregó.
Esta es la señal de los cristianos,
por la que nos reconocerán:
el amor con el que nos amamos,
y la propia entrega a los demás.
10.- VASO NUEVO
Gracias quiero darte, por amarme
Gracias quiero darte yo a Ti, Señor
Hoy soy feliz porque Te conocí
Gracias por amarme a mí, también.
YO QUIERO SER, SEÑOR, AMADO
COMO EL BARRO EN MANOS DEL ALFARERO
TOMA MI VIDA, HAZLA DE NUEVO
YO QUIERO SER UN VASO NUEVO
Te conocí y Te amé
Te pedí perdón y me escuchaste
Si Te ofendí, perdóname, Señor
Pues Te amo y nunca Te olvidaré
YO QUIERO SER, SEÑOR, AMADO
COMO EL BARRO EN MANOS DEL ALFARERO
TOMA MI VIDA, HAZLA DE NUEVO
YO QUIERO SER UN VASO NUEVO
Yo quiero ser, yo quiero ser
Un vaso nuevo
11.- HIMNO AL SEÑOR CAUTIVO DE AYABACA
Jesucristo Cautivo Ayabaca
hoy te aclamo con gran devoción (bis)
Tú eres Dios y tu amado del Padre
y del hombre eres tú el salvador. (bis)
Peregrinos de un pueblo que marcha
a la patria, hacia el cielo y hacia Dios (bis).
El amor es el lema que guie
Nuestro anhelo de liberación (bis).
Una tierra más justa queremos
con trabajo, con paz, con amor (bis).
Para hacer de un mundo más bello
donde todos vivamos mejor (bis).
Nuestra fe inquebrantable María
su pilar y modelo encontró (bis).
Para estar al servicio como ella
Y de esclava de Dios se llamó (bis).
12.- TE DEN GRACIAS (E. de Zayas)
TE DEN GRACIAS TODOS LOS PUEBLOS,
QUE TODOS LOS PUEBLOS TE DEN GRACIAS (bis)
1.- Señor, Señor, Señor gracias te damos,
por esta misa que hemos celebrado
Tu cuerpo y sangre ya hemos recibido
Volvemos a la vida entusiasmados.
2.- Señor que bien se vive aquí en tu casa
En Cristo siempre unidos como hermanos
Señor que sea esto un anticipo del cielo
Que ya estamos comenzando.
13.- HIMNO AL SEÑOR DE LOS MILAGROS
SEÑOR DE LOS MILAGROS, A TÍ VENIMOS EN PROCESIÓN
TUS FIELES DEVOTOS, A IMPLORAR TU BENDICIÓN.
(BIS)
Faro que guía, da a nuestras almas
la fe, esperanza, la caridad,
tu amor divino nos ilumine,
nos haga dignos de tu bondad.
Señor de los Milagros, a Tí venimos en procesión
tus fieles devotos, a implorar tu bendición.
(bis)
Con paso firme de buen cristiano
hagamos grande nuestro Perú,
y unidos todos como una fuerza
te suplicamos nos des tu luz.
Señor de los Milagros, a Tí venimos en procesión
tus fieles devotos, a implorar tu bendición.
(bis)
