sábado, 31 de enero de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO IV T.O. CICLO A - 1 FEBRERO 2026

LOS BIENAVENTURADOS





COMENTARIO

 

El ámbito de las bienaventuranzas es religioso. Es decir, presuponen una toma de posición previa por Jesús y por el reinado de Dios. Jesús se dirige exclusivamente a los que han tomado posición por él y por el Reino (=a los discípulos). Hagamos un breve comentario.

-"...al ver Jesús al gentío, subió a la montaña...": Desde la montaña, como desde un nuevo Sinaí, Jesús proclama ante las multitudes y no sólo para el grupo restringido de los discípulos, la nueva ley del Reino, convocando al pueblo de la Nueva Alianza. La bienaventuranza o felicidad proclamada es escatológica (final de los tiempos), pero también presente ya de una manera latente en quienes viven según el programa del Reino; sólo por la fe puede percibirse.

-"Dichosos los pobres en el espíritu...": La primera y la última bienaventuranza enmarcan el conjunto de las otras seis (tres referidas a situaciones de sufrimiento y tres referidas a actitudes en bien del hombre). La primera es una invitación a optar por la condición de pobre. El término "en el espíritu" no es ningún intento de aguar su fuerza social: indica que se trata de una pobreza que abraza lo más profundo de la persona y que, por tanto, no se puede reducir a una situación sociológica fruto de la necesidad ni a un sentimiento de desprendimiento de carácter interior. Contra la idolatría del poder del dinero se trata de una opción fundamental por Dios. De aquí que la promesa sea la entrada en el Reino, en el ámbito de la realeza única de Dios.

-"Dichosos los que lloran...": Las tres bienaventuranzas siguientes hablan de situaciones de sufrimiento fruto de la opresión y de la injusticia. Los términos para expresarlo provienen del AT: los que lloran (los oprimidos) reciben la recompensa del consuelo de la liberación (Is 61,2); los humildes, los sufridos, (los desposeídos de la tierra), la alegría de poseer el país; y los que tienen hambre y sed de realización de la justicia de Dios, verán cumplidos su deseo con el establecimiento del Reino.

-"Dichosos los misericordiosos...": Las otras tres bienaventuranzas hablan de las actitudes activas de la compasión, de la misericordia y de la pureza de corazón que son el indicativo de una conducta sincera hacia los demás y ante Dios, y de la creación de situaciones de paz como anticipación del Reino mesiánico y definitivo en el que todos serán hijos de un mismo Padre.

-"Dichosos los perseguidos...": La última de las bienaventuranzas tiene estrecha relación con la primera. La opción contra el poder y el dinero, contra la idolatría, provoca la persecución. Pero este fracaso de los discípulos en el mundo es también prenda de felicidad. Comparten la misma suerte de los profetas y del Maestro, que deviene un indicativo de que están en el camino que conduce a la verdadera felicidad de la vida del Reino, más adelante: "Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto".

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Sal 105, 47

Sálvanos, Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre los gentiles: daremos gracias a tu santo nombre, y alabarte será nuestra gloria. Se dice el Gloria.

 

ORACION COLECTA

Señor, Dios nuestro, concédenos adorarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Sofonías 2, 3; 3, 12-13

Busquen al Señor los humildes de la tierra, los que practican su derecho, busquen la justicia, busquen la humildad, quizás puedan resguardarse el día de la ira del Señor. Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y podre que buscará refugio en el nombre del Señor. El resto de Israel no hará mas el mal, no mentira ni habrá engaño en su boca. Pastarán y descansarán, y no habrá quien los inquiete.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 145, 6-10)

 

Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

 

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicias a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R.

 

El Señor abre los ojos al cielo, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R.

 

Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31

Fíjense en su asamblea, hermanos: no hay en ellas muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie puede gloriarse en presencia del Señor. A él se debe que ustedes estén en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así como está escrito: el que se glorie, que se gloríe en el Señor.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 12a

Aleluya. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca les enseñaba Diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran la tierra.  Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados, Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan y los por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. calumnien de cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo».

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, quien en la persona de su Hijo nos ha revelado el camino de la verdadera felicidad.

 

1.- Por toda la Iglesia, para que viva fielmente el espíritu de las Bienaventuranzas y sea un signo profético de esperanza para un mundo que busca la felicidad en caminos equivocados. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los líderes y gobernantes de las naciones, para que, inspirados por el mensaje de justicia y paz del Evangelio, dediquen sus esfuerzos a buscar el bien común. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que sufren a causa de la pobreza, la injusticia, la persecución o cualquier tipo de adversidad, para que encuentren en nuestra ayuda fraterna el amor de Dios Padre. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nosotros aquí reunidos, para que, reconociendo nuestras debilidades y humildad, seamos dóciles al Espíritu Santo y vivamos a un nivel superior al humanamente posible, buscando siempre la justicia. Roguemos al Señor.

 

Padre nuestro, que has escogido a los sencillos y humildes para manifestar tu Reino, escucha las súplicas que te presentamos con confianza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Presentamos, Señor, estas ofrendas en tu altar como signo de nuestro reconocimiento; concédenos, al aceptar con bondad, transformarlas en sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION Mt 5, 3-4

Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados por estos dones de nuestra redención, te suplicamos, Señor, que, con este auxilio de salvación eterna, crezca continuamente la fe verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 02: Mal 3, 1-4; Sal 23, 7.8.9.10; (o bien: Hb 2, 14-18); Lc 2, 22-40.

Martes 03:  2S 18, 9-10.14b.24-25ª.30-19, 3; Sal 85, 1b-2. 3-4. 5-6; Mc 5, 21-43

Miércoles 04: 2S 24, 2.9-17; Sal 31, 1-2. 5.6.7; Mc 6, 1-6

Jueves 05: 1R 2, 1-4. 10-12; Sal: 1Cro 29, 10-12; Mc 6, 7-13.

Viernes 06:  Eclo 47, 2-13; Sal 17, 31.47 y 50. 51; Mc 6, 14-29

Sábado 07: 1R 3, 4-13; Sal 118, 9.10.11.12.13-14; Mc 6, 30-34

Domingo 08: Is 58, 7-10; Sal 111, 4-5. 6-7. 8ª y 9; 1Co 2, 1-5; Mt 5, 13-16.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 5, 1-12a

Par: Lc 6 20-23

Ver más comentarios:

 

1.-   BITS/ALIENACION 

El versículo inicial, que da cuenta de la presencia de la gente y de los discípulos, ya había quedado preparado el domingo pasado con la invitación al seguimiento y con la actividad por toda Galilea. En la montaña y en postura docente, a semejanza de los rabinos rodeados de discípulos. Para el marco Mateo sigue sirviéndose del cliché del Éxodo: presenta a Jesús en la montaña a semejanza de Moisés, a quien Jesús da sentido y cumplimiento.

La enseñanza es cadenciosa, debido a la reiteración del adjetivo "dichosos" en cada comienzo de una enumeración de ocho miembros, que a su vez tienen todos una misma estructura: dichosos los ...porque... La cadencia se rompe en los dos últimos versículos con la presencia de la segunda persona, en referencia directa a los discípulos presentes.

La enumeración recoge ocho tipos diferentes de personas, cada uno de ellos designado por una situación o tarea que comportan sufrimiento y riesgo. En la enumeración propuesta por la traducción litúrgica (las ediciones críticas prefieren actualmente el orden inverso para el segundo y tercer miembro) los tipos de personas que se recogen son los siguientes: pobres en el espíritu, sufridos o no violentos, los que lloran, hambrientos y sedientos de justicia, misericordiosos o los que prestan ayuda, limpios de corazón, trabajadores o constructores de la paz y, por último, perseguidos por causa de la justicia.

Es importante observar que lo que se declara bienaventurado son las personas y no las situaciones. La observación es importante porque ello significa que las bienaventuranzas no convalidan o consagran situaciones sociológicas de injusticia y dolor, sino que alaban a personas activas, a personas que llevan adelante una tarea dolorosa o que han hecho una opción dolorosa. Esto es especialmente esclarecedor para la primera bienaventuranza, en la que se habla de pobres en el espíritu: se trata de personas que han optado por la pobreza como forma de vida.

En la segunda parte de cada uno de los ocho miembros de que consta la enumeración, Jesús promete en nombre de Dios a todas estas personas un final a su sufrimiento y dolor. En el pasado se ha querido ver en estas palabras de Jesús una proclama reaccionaria, adormecedora de conciencias y favorecedora del mantenimiento de situaciones de injusticia en beneficio de los dominantes. A la luz del análisis anterior queda bastante claro que una interpretación así supone un total desenfoque del texto. Nadie con seriedad la sostiene hoy.

Mateo ha dispuesto que estas palabras abran el conjunto de la enseñanza de Jesús. Se realza así la importancia de las mismas.

Dirigidas como están a los discípulos, el carácter programático de estas palabras ilumina el concepto de discípulo que Mateo tiene. Ser discípulo o seguidor de Jesús es para este autor llevar un estilo de vida caracterizado por la solidaridad con los que sufren y por la construcción de un orden de cosas diferente.

A su vez, las palabras de Jesús confieren a este estilo de vida una perspectiva trascendente. El seguidor de Jesús sabe que cuenta con Dios y que los riesgos y las dificultades no serán quienes tengan la última palabra. Por eso se sabe y se siente bienaventurado el seguidor de Jesús.

A. BENITO- DABAR 1990/12


 

2.- SENTIDO DEL TEXTO.-El ámbito de las bienaventuranzas es religioso. Es decir, presuponen una toma de posición previa por Jesús y por el reinado de Dios. Jesús se dirige exclusivamente a los que han tomado posición por él y por el Reino (=a los discípulos). Esta toma de posición previa le lleva al discípulo a adoptar posturas concretas. Estas posturas le colocan unas veces en situaciones penosas y otras en actividades cuya realización comporta una serie de dificultades. Tanto en unos casos como en otros el discípulo puede llegar a experimentar el desánimo, la tentación de mandarlo todo a paseo o puede incluso "quemarse". Es aquí, ante estas posibilidades muy humanas, donde interviene Jesús y le dice al discípulo: "No te desanimes. No eres ningún desgraciado. Todo lo contrario: eres un bienaventurado. Eres tú quien está construyendo el Reino y llegará un día en que esto aparezca con toda claridad". La perspectiva de futuro que Jesús introduce no es una evasión; es, sencillamente, la certeza que necesita el luchador de que su lucha no es una quimera, la certeza de que su lucha vale la pena porque efectivamente lleva a un término glorioso.

DABAR 1978/12


-           

-          3.- Los que se creen "salvados" por sus méritos y no por el amor y misericordia de Dios. Jesús envía un mensaje de esperanza a los desahuciados de este mundo. Pero esta esperanza no consiste sólo en que más tarde tendrán premio, como quien juega a una tómbola de eternas recompensas. Consiste en que ya aquí, en este mundo, su vida es un clamor que atrae el cariño de Dios. Y si las cosas estuvieran establecidas conforme al pensamiento divino muy otra sería su precaria condición.


 

4.- Las bienaventuranzas no son diferentes caminos para llegar al Reino de Dios, de manera que cada uno pueda elegir el que mejor le cuadre. No, Jesús ofrece desde perspectivas distintas el único camino. En primer lugar se señala una actitud inicial básica que se convierte en exigencia para llegar al Reino de Dios. El que adopta esa actitud es ya "dichoso", pues hay para él una promesa. En la primera y en la última bienaventuranza la promesa es expresamente el Reino de los Cielos, en las otras se trata de la misma realidad considerada bajo diversos aspectos.

Juan Bautista comenzó su predicación anunciando el juicio inminente de Dios, Jesús comienza proclamando las bienaventuranzas del Reino sobre aquellos que, a los ojos de todo el mundo y de los dirigentes de Israel, eran los desdichados, los despreciados, los perdidos. ¿No es esto también un juicio? Ciertamente lo es para los ricos, los poderosos y los satisfechos si no entran por el camino de las bienaventuranzas. En este supuesto Jesús pronunció también las malaventuranzas (/Lc/06/24-26). Se ha dicho que Mateo hace una corrección al texto de Lucas, en el que se habla simplemente de los "pobres". Pero Mateo no espiritualiza a Lucas ni reduce la pobreza a una simple actitud del espíritu, lo que hace es destacar esta actitud sin negar su expresión social. El análisis de la tradición bíblica de los "anawim" (los "humildes de la tierra" en expresión de Sofonías, primera lectura de hoy), que es el contexto en el que debe interpretarse el mensaje de las bienaventuranzas, nos da un concepto de pobreza en el que se encuentran los dos aspectos: los justos pertenecen de hecho a la clase social más baja.

En esta última bienaventuranza Jesús se refiere directamente a los discípulos, que serán sus testigos. Las anteriores se refieren a los pobres, a los sufridos, a los que tienen hambre y sed de justicia, etc...; por lo tanto, a muchos hombres que no serán siempre expresamente cristianos.

EUCARISTÍA 1987/07


5.- La "obertura" del sermón de la montaña es una proclamación, una promesa, una llamada cordial a la felicidad que viene de Dios. Las bienaventuranzas son como un retrato del verdadero pueblo de Dios.

Los pobres, entre los que podemos incluir a los que lloran, y a los humildes, son esta categoría de personas desvalidas, conscientes de que solos no pueden salir de su situación y que no quieren salir de ella a base del poder y la fuerza. De hecho, algunos autores afirman que se podría explicar el término "humildes" diciendo "no-violentos". Son aquellos que tienen a Dios por rey, según la expresión de Isaías y del salmo que hemos leído. La "justicia" va más allá de lo que entendemos normalmente por justicia. Es la relación correcta con Dios, con los demás y con el mundo. Practicar la justicia es hacer la voluntad de Dios, que a menudo se contrapone a los deseos humanos, lo que provoca la persecución para los que quieren ser justos.

Los "misericordiosos" son los que se ponen en la piel del otro y actúan en consecuencia: dan de comer al que tiene hambre, etc.

Los "limpios de corazón" son los que viven la actitud contraria a lo que entendemos cuando hablamos de fariseísmo.

Hay que entender a "los que trabajan por la paz" como aquellos que trabajan positivamente por la paz, entendida como la plenitud de vida que Dios quiere para todos los hombres.

El resto del sermón de la montaña y todo el evangelio de Mateo irán concretando esta proclamación inicial del modo de ser de los discípulos de Jesús.

Una proclamación acompañada de una promesa que, resumiendo, es el Reino de los cielos, el Reino de Dios, es decir, la vida en Dios. Podríamos ponerle como título el que encontraremos más adelante: "Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto".

J. M. GRANÉ - MISA DOMINICAL 1993/02


 

6.- Al proclamar estas tres o cuatro bienaventuranzas primitivas, Jesús no enunció probablemente condiciones para entrar en el Reino. Más aún: debió de proclamar a la manera profética que determinadas situaciones desgraciadas (las más típicas habitualmente consideradas en el estilo profético) habían por fin provocado la atención benevolente de Dios, que sin tardar y gratuitamente iba a hacer llegar su Reino.

MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA II - MAROVA MADRID 1969.Pág. 136


 

DOMINGO 4 DEL TIEMPO ORDINARIO

E1 domingo de las bienaventuranzas

Los domingos no hace falta que tengan "título". Pero si alguno merece el (le hoy es este: "el domingo de las bienaventuranzas".

El sermón de la montaña lo proclamamos durante seis domingos, cuando seguimos el evangelio de Mateo, donde ocupa los capítulos 5 a17. Por eso es una lástima que por diversos motivos casi nunca lo leamos entero, entre otras cosas, porque después del ciclo de Cuaresma y Pascua, los primeros domingos del Tiempo Ordinario están "ocupados" por la Trinidad y el Corpus.

 

Sofonías 2,3; 3,12-13. Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde

Hoy se ve también con claridad cómo la primera lectura se ha seleccionado para anticipar ya de alguna manera, desde el AT, la enseñanza de Jesús en el evangelio: esta vez es la predilección de Dios por los pobres y humildes.

El libro de Sofonías describe el ministerio de este profeta en el siglo VII AC. En sus breves páginas habla mucho del "día del Señor". Pero hoy se han seleccionado las palabras que dirige al pueblo de Judá, diciendo que el "resto de Israel" lo formarán los que ponen su confianza en Dios, "un pueblo pobre y humilde" sin maldad, sin mentiras, sin lengua embustera.

El salmo adelanta también lo que va a afirmar el evangelio: "dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos". Habla de cómo Dios prefiere y protege a las personas que pueden reflejar todos los males y debilidades del mundo: los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los ciegos, los que se doblan, los peregrinos, los justos, los huérfanos y viudas. Mientras que "trastorna el camino de los malvados".

 

1 Corintios 1,26-31. Dios ha escogido lo débil del mundo

Coincide bastante también la segunda lectura con el mismo tema que las otras dos: el elogio de la humildad. Las divisiones y cismas de la comunidad de Corinto, de las que hablaba Pablo en la lectura del domingo pasado, tienen su raíz normalmente en el orgullo, en nuestra tendencia a sentimos superiores a los demás.

Hoy escribe a los Corintios que esa comunidad, como otras muchas, no tiene precisamente mucho de qué gloriarse según las medidas humanas, aunque estén inmersos en un ambiente de cultura griega. Si de algo pueden gloriarse es de los dones de Dios, no de los méritos propios. No hay muchos sabios y poderosos ni aristócratas. Más bien parecería que Dios elige "lo necio" de este mundo, las personas que la sociedad considera más bien despreciables. Pero Dios nos ha reunido "en Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención".

 

Mateo 5,1-12a. Dichosos los pobres en el espíritu

El sermón de la montaña es el primero de los grandes "discursos" de Jesús que nos trae san Mateo, llamado "la carta magna del cristianismo", y que empieza con la página de hoy, la lista de las bienaventuranzas, una de las más conocidas del evangelio, resumen catequético de muchos momentos de enseñanza de Jesús. Este texto sigue, no tanto el estilo de las prescripciones o mandamientos, sino un género literario muy usado en la Biblia: el de las bienaventuranzas o "macarismos" (en griego "mákaros" significa "feliz, dichoso").

Subiendo al "monte" (el monte siempre ha sido, como en el caso de la Alianza del Sinaí, el lugar del encuentro con Dios), se puso Jesús a enseñar a la multitud. Empezó su enseñanza pronunciando ante todo su "lista de bienaventurados" (a uno le sigue gustando el adjetivo anterior, "bienaventurados", más que los nuevos "felices", o "dichosos"): los pobres, los que sufren, los que en esta vida tienen que llorar, los que tienen hambre y sed de la justicia, los que tienen el corazón misericordioso, los que son limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los que son perseguidos a causa de su fidelidad a los valores de Dios.

 

Una comunidad humilde y sencilla

Hoy coinciden las tres lecturas en una dirección: la humildad, la pobreza, la sencillez, como cualidad que nos hace los preferidos de Dios.

Pablo afirma que en Corinto, una ciudad griega en la que debían abundar los filósofos y los doctos, la comunidad cristiana no reunía precisamente a esta clase de personas. No es que necesariamente sean mejores los no cultos que los cultos, los pobres que los acomodados. La humildad que Dios prefiere es la del corazón, que a veces puede coincidir con la humildad social y otras puede también darse en una condición social más holgada. "El que se gloríe, que se gloríe en el Señor".

También Sofonías en el AT hablaba de una comunidad así: invita al pueblo de Israel a la moderación, la pobreza, la humildad, la honradez, la búsqueda de la paz y la verdad. Dios no aprecia a los ricos y pagados de sí mismos.

Tampoco nuestras comunidades cristianas, ahora, probablemente estén compuestas por personas socialmente muy importantes. Más bien son las personas sencillas las que trabajan en bien de la comunidad y del mundo. Personas no importantes -no pertenecen a los VIP- según el mundo, pero sí a los ojos de Dios.

Nos irían mucho mejor las cosas si fuéramos más sencillos de corazón y más humildes. Habría menos divisiones y momentos de fricción. Tal vez tendremos que corregir las medidas que usamos para juzgar la importancia de las personas. ¡Cuántas personas conocemos, tal vez en nuestra propia familia, que no han tenido mucha cultura humana, ni mucho éxito social, pero sí poseen la sabiduría de Dios y han caminado lúcida y serenamente por la vida. Ya dijo Jesús una vez, lleno de alegría, que su Padre a veces esconde los misterios del Reino a los que se creen sabios y los revela a los sencillos.

¿Quién acogió a Jesús en su nacimiento'? No ciertamente las personas importantes de Jerusalén, ni las autoridades civiles ni religiosas. Personas sencillas: la joven pareja formada por José y María, los pastores de alrededores de Belén, los ancianos Simeón y Ana que servían en el Templo, aquellos personajes de Oriente que llamamos "magos", que siguieron una estrella que les pareció significativa...

No tendríamos que fiamos de nuestras fuerzas, ni estar orgullosos de nuestros méritos. Dios parece que muestra su preferencia por los sencillos y los pobres, eligiendo, tanto en el AT como en el NT, para sus planes de salvación, a personas que según el mundo no serían precisamente las más indicadas, para que se vea que es él quien salva el mundo, y no nosotros.

 

Las bienaventuranzas de Jesús

La primera bienaventuranza del Maestro va dirigida a los pobres, y es la que da el tono a todas las demás. Se trata de los pobres "de espíritu", o "en el espíritu", o "los que eligen ser pobres". Ciertamente estas expresiones no quieren designar a los que son pobres en cualidades, o que no tienen espíritu, sino a los que interiormente han hecho una opción por no poner en las riquezas su corazón. Lo contrario del joven rico que no se atrevió a renunciar a sus posesiones y seguir a Jesús.

Son los "pobres de Yahvé" (los "anawim") del AT, tantas veces alabados por los profetas y los salmos: los pobres, no por necesidad, sino por opción. De ellos es el Reino de los cielos. Son pobres según el mundo, pero ricos según Dios, y heredarán el Reino verdadero, según Jesús.

Para Jesús son también bienaventurados los sufridos, los que lloran y los que son perseguidos a causa de la justicia. ¡Cuántas personas sufren, por desgracias familiares o personales! ¡Y cuántas son "perseguidas por la justicia, no en el sentido de que han cometido una fechoría y la justicia les persigue, sino que son insultadas, calumniadas o menospreciadas por su opción de ser fieles a Dios, por seguir la justicia! Los "justos" siempre han sido incómodos para la sociedad. De todos ellos dice Jesús que son felices, porque Dios tiene en cuenta lo que están sufriendo.

También son bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Los que no tienen la comida o el éxito material como primer valor en la vida, no la justicia y la fidelidad y el amor de Dios. O sea, el Reino de Dios. Y lo demás lo relativizan sabiamente. También los misericordiosos. No tanto los que son mansos de carácter, sino los que tienen buen corazón y están dispuestos a ayudar a los demás, con las que se han llamado "obras de misericordia", y no cierran los ojos ante la gran vergüenza del hambre en el mundo y ante la injusticia que tantos millones de personas sufren.

Son bienaventurados para Jesús los limpios de corazón. O sea, los que tienen un corazón libre de trampas, de cálculos y dobles intenciones, un corazón transparente, sincero, no hipócrita. Y los que trabajan por la paz. No necesariamente porque son por natural "pacíficos", sino porque hacen opción de crear paz a su alrededor y no aprueban ninguna clase de carrera de armamentos ni de violencia agresiva.

Jesús pudo predicar estas bienaventuranzas porque él mismo las cumplió en su vida: pobre, lleno de misericordia, limpio de corazón, obrador de paz, perseguido por causa de su fidelidad a Dios...

 

Las bienaventuranzas de este mundo

Esta lista nos interpela fuertemente, si la tomamos en serio. Es, en verdad, revolucionaria. Resulta paradójico que Jesús llame felices a los pobres, a los perseguidores, a los que trabajan por la paz. Naturalmente la felicidad no está en la misma pobreza o en las lágrimas o en la persecución, sino más adentro, en el espíritu, en la actitud de confianza y humildad y apertura ante Dios.

Los cristianos de hoy, eclesiásticos y laicos, los que tienen cargos importantes y los que no, conviene que recordemos a quién llama "felices y bienaventurados" Jesús. Aunque tal vez no nos guste mirarnos a ese espejo y sacar consecuencias.

Todos buscamos la felicidad. Pero Jesús nos la promete por caminos muy distintos de los que señala este mundo. Porque en nuestra sociedad de hoy -y la de todos los tiempos, también los de Jesús- se suele confeccionar otra lista muy distinta. El mundo aplaude y llama felices a los ricos, a los que tienen éxito, a los que ganan en las competiciones deportivas, a los que tienen siempre la risa en la boca, a los que manejan cuentas bancarias sustanciosas, a los que pueden hacer ostentación de chalets o yates o coches de lujo y pasan las vacaciones en los sitios más impensados.

A esos parece que se les adjudica la felicidad según el mundo. Pero Jesús ha prometido la verdadera felicidad a los más sencillos y pobres, a los que les toca sufrir en este mundo, a los que son mal vistos precisamente por su bondad y rectitud.

No se trata de que sean dichosos los socialmente pobres, los que económicamente no han tenido éxito, los mendigos, los pobres en cultura. Contra esa clase de "pobreza" luchamos todos, también los cristianos, para que nadie tenga que sufrir de ella. No se trata de aceptar esa pobreza social con resignación pasiva. A Jesús no le gusta la pobreza y que la gente llore o sea injustamente tratada. La "pobreza" a la que Jesús "beatifica", o sea, proclama feliz, es a la humildad y sencillez de corazón, al desapego de los bienes materiales como meta de la vida, a la actitud de paz y de ayuda, a la fidelidad a los ideales y valores verdaderos, aunque acarreen inconvenientes. Hay muchos "económicamente pobres" que son felices, aunque no hayan sido bien tratados por la vida. Y muchos "ricos" que no lo son, aunque no les falte de nada.

Sería bueno que nos preguntáramos con sinceridad si creemos en esa proclama de felicidad que escuchamos a Jesús, o si preferimos la del mundo. Si no acabamos de ser felices, ¿no será porque no somos pobres, sencillos, humildes de corazón, abiertos a Dios y al prójimo, sino orgullosos, satisfechos de nosotros mismos, arrogantes?

En la Plegaria Eucarística IV del Misal damos gracias a Dios porque Jesús vino a "anunciar la salvación a los pobres". Antes había dicho María de Nazaret, la Madre de Jesús, en su Magnificat, que Dios a los "ricos" los despide vacíos, mientras que a los "hambrientos" los llena de bienes. Los pobres son los que no se apoyan en sí mismos, sino en Dios. No son felices porque son pobres, sino porque se abren a Dios.

Es importante que sepamos a quiénes llama "felices" Jesús, no vaya a ser que nos esforcemos en buscar felicidades inmediatas que no nos conducen a nada y olvidemos las que él sí valora.

JOSE ALDAZABAL, DOMINGO CICLO A

 

PROPUESTA DE CANTO DOMINGO IV T.O. CICLO A – 1 FEBRERO 2025

01.- POR UNA HUMANIDAD NUEVA

1.- Busco a un hombre sin doctrinas,

ni dinero ni poder,

cuya fuerza sea sólo

el respeto y el amor.

Busco a un hombre sin violencia,

que sonría al pasar,

sin más norma que pobreza,

ni más ley que libertad. (Bis)

 

CRISTO, NECESITAMOS DE TI,

CRISTO, CAMINA CON NOSOTROS,

CRISTO, NECESITAMOS DE TI,

SOLO DE TI.

QUIERO ANDAR POR TUS SENDEROS,

QUIERO SEGUIR TUS MISMAS HUELLAS,

QUIERO SEMBRAR UN HOMBRE NUEVO,

CRISTO: HOY ESPERAMOS EN TI.

 

2.-Yo te canto, Jesucristo,

hombre bueno, mi Señor,

que ante mí crezca esperanza,

ilusión para el amor.

Yo te canto, Jesucristo,

tierno brote del amor,

todo es nuevo y Evangelio

si nos mueves Tú Señor.

 

02.- CANTANDO LA ALEGRÍA

JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA

DE VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR

JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS

LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.

 

1. Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,

somos un pueblo que camina sin cesar.

Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,

nuestro amigo Jesús nos llevará.

 

2. Hay una fe que nos alumbra con su luz,

una esperanza que empapa nuestro esperar.

Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,

nuestro amigo Jesús nos guiará.

 

3. Es el Señor, nos acompaña al caminar,

con su ternura a nuestro lado siempre va.

Si los peligros nos acechan por doquier,

nuestro amigo Jesús nos salvará.

 

03.- ALREDEDOR DE TU MESA

ALREDEDOR DE TU MESA VENIMOS A RECORDAR (BIS)

QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD,

QUE TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD.

 

1. Hemos venido a tu mesa

a renovar el misterio de tu amor,

con nuestras manos manchadas

arrepentidos buscamos tu perdón.

 

2. Juntos y a veces sin vernos,

celebramos tu presencia sin sentir

que se interrumpe el camino

si no vamos como hermanos hacia Ti.

 

04.- SUBE A LA MONTAÑA Y VERÁS AL SEÑOR

SUBE A LA MONTAÑA,

SUBE A LA MONTAÑA,

SUBE A LA MONTAÑA

Y VERÁS AL SEÑOR /2

 

Oye la llamada de su voz,

no vuelvas la espalda al Redentor,

sube y sigue al Señor.

 

Él te invitará a ser pobre,

Él te invitará a ser limpio,

a vivir, a morir

por un mundo de amor.

 

No juzgues y no te juzgarán;

no devuelvas nunca mal por mal,

habla y dí la verdad.

 

Todo aquel que sube, llega,

todo aquel que busca, encuentra,

la verdad que Jesús

en el monte enseñó.

 

05.- EL SEÑOR NOS HA LLAMADO (Emilio Vicente)

 

El Señor nos ha llamado,

a formar un solo cuerpo en el amor.

En nosotros ha cumplido su promesa,

somos hijos de la luz de un nuevo sol.

 

TODOS JUNTOS CAMINAMOS,

COMO PUEBLO DEL SEÑOR,

EL CAMINO ES LA ESPERANZA,

NUESTRA LUZ ES EL AMOR (2).

 

El Señor nos ha llamado,

somos parte de su mismo corazón.

Compartimos ilusiones y esperanzas,

pues sabemos que Jesús es el Señor.

 

06.- OFERTORIO NICARAGÜENSE

TE OFRECEMOS, PADRE NUESTRO,

CON EL VINO Y CON EL PAN

NUESTRAS PENAS Y ALEGRÍAS,

EL TRABAJO, NUESTRO AFÁN.

 

Como el trigo de los campos

bajo el signo de la cruz,

se transformen nuestras vidas

en el cuerpo de Jesús.

 

A los pobres de la tierra,

a los que sufriendo están,

cambia su dolor en vino

como la uva en el lagar.

 

Estos dones son el signo

del esfuerzo de unidad,

que los hombres realizamos

en el campo y la ciudad.

 

Es tu pueblo quien te ofrece

con los dones del altar,

la naturaleza entera,

anhelando libertad.

 

Gloria sea dada al Padre

y a su Hijo Redentor

y al Espíritu Divino

que nos llena de su amor.

 

07.- ACEPTA, SEÑOR, EL VINO Y EL PAN (Joaquín Madurga)

ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR

 

1. Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda

el abrazo sincero al hermano

perdonándonos nuestras ofensas.

 

2.Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

trabajar por un mundo más justo de igualdad

y concordia fraterna.

 

3. Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

convertir nuestra vida pasada

al mensaje de tu Buena Nueva.

 

08.- CON AMOR TE PRESENTO, SEÑOR

1. Con amor te presento, Señor,

lo mejor de mi vida,

te presento, Señor, mi amistad.

Con amor te presento, Señor,

para ser mi manjar.

La viña, el racimo, el trigal,

el pan de mi hogar

te presento con amor.

 

2. Con mis manos abiertas a Ti,

contemplando tu lámpara,

te presento, Señor, mi esperanza.

Hacia Ti se dirige mi barca,

hacia el cielo se va.

Es largo el camino, el remar,

ruta pascual,

Dios me guía al caminar.

 

3. Con mi ofrenda también yo te doy

lo mejor de mis lágrimas.

Te presento, Señor, mi dolor.

Te presento, Señor, mi oración,

ofertorio de amor.

El grano enterrado ya es flor,

la espiga oblación,

la semilla redención.

 

09.- FELICES SON LOS POBRES

1. Felices son los pobres,

los que todo lo han dejado,

porque es de ellos

el Reino de los cielos.

 

Felices los que lloran

al ver a sus hermanos,

porque encontrarán

consuelo a su tristeza.

 

FELICES SEREMOS,

SI VAMOS POR TUS SENDAS;

SIGUIENDO TU SOMBRA AL CAMINAR,

FELICES SEREMOS SEÑOR.

 

2. Felices los que firmes

superan las desdichas,

porque encontrarán

el premio a su firmeza.

 

Felices los que buscan

y luchan por la paz,

porque están forjando

la tierra para todos.

 

3. Felices los que miran

con limpio corazón,

porque encontrarán

el rostro del Dios vivo.

 

Felices los que tienen

sed y hambre de justicia,

porque se verán

satisfechos para siempre.

 

4. Felices los que viven

con amplio corazón,

porque alcanzarán

la gran misericordia.

 

Felices si os persiguen

al luchar por la justicia,

porque vais creando

un mundo limpio y nuevo.

 

5. Felices si les odian

y les llevan a la cárcel,

porque así trataron

a todos los profetas.

 

Felices si os maldicen

y os calumnian por mi causa,

porque alcanzaréis

muy grande recompensa.

 

10.- A COMER TU PAN (Maximino Carchenilla)

1. Tú, Jesús, eres mi amigo,

mi alegría y mi ansiedad.

Dame, Señor, la luz que busco;

quiero caminar sin dudar.

 

A COMER TU PAN NOS ACERCAMOS,

FUERZA NOS DARÁ PARA VIVIR.

ERES TU, SEÑOR, EL PAN DE VIDA,

QUE NOS DA CONSUELO

Y PAZ EN EL SUFRIR.

 

2. El que sufre y el cansado,

el que busca la verdad,

el que quiere el bien y no lo logra,

buscan el amor y la paz.

 

3. Tú, camino y esperanza

de quien ama al caminar,

si no se siembre, no habrá fruto;

el trigo, al morir, vida da.

 

4. Ahora que te encuentro

Jesús mi salvador,

hoy quiero entregarte

mi corazón a Ti, Señor.

 

11.- EL PAN QUE COMPARTIMOS (Francisco Palazón)

1. El pan que compartimos en esta Eucaristía,

es signo permanente de amor y de unidad;

en él se nos ofrece en forma de comida,

aquel que, con su muerte,

nos devolvió la vida y nos dio la libertad.

 

2. Unidos como hermanos, formando un solo cuerpo,

con gozo celebremos la Pascua del Señor.

Él es para nosotros el pan que da la vida,

la víctima elegida que derramó su sangre

por nuestra salvación.

 

3. Que suene eternamente un canto de alabanza,

que todas las naciones conozcan su bondad,

que sea proclamado por todas las edades,

que no tiene medida ni su misericordia,

ni su fidelidad.

 

12.- BENDITO SERÁS

1. Bendito si buscas siempre a Dios,

Bendito serás.

Bendito si amas la verdad,

Bendito serás.

 

La sed del dinero no rompió tu calma.

El odio y la envidia no muerden tu alma.

Bendito serás.

Si siembras la paz Bendito serás.

 

2. Si al pobre y al rico das tu amor,

Bendito serás.

Si un pájaro canta en tu balcón,

Bendito serás.

 

Bendito el amigo que en seguida viene,

que abre su puerta al que nada tiene,

Bendito serás. Si ofreces tu pan,

Bendito serás.

 

3. Si rezas humilde tu oración,

Bendito serás.

Si a Dios confiaste tu ansiedad,

Bendito serás.

 

Si buscas un mundo mucho más humano,

un mundo en que todos vivan como hermanos,

Bendito serás.

Si sufres por Dios,

Bendito serás.

 

4. Bendito si es limpio tu mirar,

Bendito serás.

Bendito si sabes perdonar,

Bendito serás.

 

Si un sueño dormido vuelve a despertarte.

Si estando caído sabes levantarte,

Bendito serás.

Si tienes a Dios,

Bendito serás.

 

13.- MADRE DE LOS POBRES

MADRE DE LOS POBRES,

LOS HUMILDES Y SENCILLOS,

DE LOS TRISTES Y LOS NIÑOS

QUE CONFÍAN SIEMPRE EN DIOS

 

1. Tú, la más pobre, porque nada ambicionaste;

Tú, perseguida, vas huyendo de Belén.

Tú, que un pesebre ofreciste al rey del cielo,

toda tu riqueza fue tenerlo sólo a Él.

 

2. Tú, que en sus manos sin temor te abandonaste,

Tú, que aceptaste ser la esclava del Señor,

vas entonando un poema de alegría;

Canta alma mía, porque Dios me engrandeció.

 

3. Tú, que has vivido el dolor y la pobreza,

Tú, que has sufrido en las noches sin hogar,

Tú, que eres la madre de los pobres y olvidados,

eres el consuelo del que reza en su llorar.

 

14.- MARÍA MÍRAME (Betsaida)

MARÍA, MÍRAME

MARÍA, MÍRAME

SI TÚ ME MIRAS

ÉL TAMBIÉN ME MIRARA

MADRE MÍA, MÍRAME

DE LA MANO LLÉVAME

MUY CERCA DE ÉL

 

QUE AHÍ ME QUIERO QUEDAR

 

María, cúbreme con tu manto

Que tengo miedo, no sé rezar

Que por tus ojos misericordiosos

Tendré la fuerza, tendré la paz

 

Madre, consuélame de mis penas

Es que no quiero ofenderle más

Que por tus ojos misericordiosos

Quiero ir al cielo y verlos ya

 

María, mírame

María, mírame

Si tú me miras

Él también me mirara

Madre mía, mírame

De la mano llévame

Muy cerca de él

Que ahí me quiero quedar

En tus brazos quiero …

Descansar

 

15.- SI ME FALTA EL AMOR

1. Aunque yo dominara las lenguas arcanas

y el lenguaje del cielo supiera expresar,

solamente sería una hueca campana

si me falta el amor.

 

SI ME FALTA EL AMOR

NO ME SIRVE DE NADA

SI ME FALTA EL AMOR

NADA SOY (BIS TODO)

 

2. Aunque todos mis bienes dejase a los pobres

y mi cuerpo en el fuego quisiera inmolar,

todo aquello sería una inútil hazaña

si me falta el amor.

 

3. Aunque yo desvelase los grandes misterios

y mi fe las montañas pudiera mover,

no tendría valor, no me sirve de nada

si me falta el amor.