LOS BIENAVENTURADOS
COMENTARIO
El ámbito de las bienaventuranzas es religioso. Es decir,
presuponen una toma de posición previa por Jesús y por el reinado de Dios.
Jesús se dirige exclusivamente a los que han tomado posición por él y por el
Reino (=a los discípulos). Hagamos un breve comentario.
-"...al ver Jesús al gentío, subió a la montaña...":
Desde la montaña, como desde un nuevo Sinaí, Jesús proclama ante las multitudes
y no sólo para el grupo restringido de los discípulos, la nueva ley del Reino,
convocando al pueblo de la Nueva Alianza. La bienaventuranza o felicidad
proclamada es escatológica (final de los tiempos), pero también presente ya de
una manera latente en quienes viven según el programa del Reino; sólo por la fe
puede percibirse.
-"Dichosos los pobres en el espíritu...": La primera
y la última bienaventuranza enmarcan el conjunto de las otras seis (tres
referidas a situaciones de sufrimiento y tres referidas a actitudes en bien del
hombre). La primera es una invitación a optar por la condición de pobre. El
término "en el espíritu" no es ningún intento de aguar su fuerza
social: indica que se trata de una pobreza que abraza lo más profundo de la
persona y que, por tanto, no se puede reducir a una situación sociológica fruto
de la necesidad ni a un sentimiento de desprendimiento de carácter interior.
Contra la idolatría del poder del dinero se trata de una opción fundamental por
Dios. De aquí que la promesa sea la entrada en el Reino, en el ámbito de la
realeza única de Dios.
-"Dichosos los que lloran...": Las tres
bienaventuranzas siguientes hablan de situaciones de sufrimiento fruto de la
opresión y de la injusticia. Los términos para expresarlo provienen del AT: los
que lloran (los oprimidos) reciben la recompensa del consuelo de la liberación
(Is 61,2); los humildes, los sufridos, (los desposeídos de la tierra), la
alegría de poseer el país; y los que tienen hambre y sed de realización de la
justicia de Dios, verán cumplidos su deseo con el establecimiento del Reino.
-"Dichosos los misericordiosos...": Las otras tres
bienaventuranzas hablan de las actitudes activas de la compasión, de la
misericordia y de la pureza de corazón que son el indicativo de una conducta
sincera hacia los demás y ante Dios, y de la creación de situaciones de paz
como anticipación del Reino mesiánico y definitivo en el que todos serán hijos
de un mismo Padre.
-"Dichosos los perseguidos...": La última de las
bienaventuranzas tiene estrecha relación con la primera. La opción contra el
poder y el dinero, contra la idolatría, provoca la persecución. Pero este
fracaso de los discípulos en el mundo es también prenda de felicidad. Comparten
la misma suerte de los profetas y del Maestro, que deviene un indicativo de que
están en el camino que conduce a la verdadera felicidad de la vida del Reino,
más adelante: "Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto".
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Sal 105, 47
Sálvanos, Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre los gentiles: daremos
gracias a tu santo nombre, y alabarte será nuestra gloria. Se dice el Gloria.
ORACION COLECTA
Señor,
Dios nuestro, concédenos adorarte con toda el alma y amar a todos los hombres
con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura de la profecía de Sofonías 2, 3; 3, 12-13
Busquen al Señor los humildes de la tierra,
los que practican su derecho, busquen la justicia, busquen la humildad, quizás
puedan resguardarse el día de la ira del Señor. Dejaré en ti un resto, un
pueblo humilde y podre que buscará refugio en el nombre del Señor. El resto de
Israel no hará mas el mal, no mentira ni habrá engaño en su boca. Pastarán y
descansarán, y no habrá quien los inquiete.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 145, 6-10)
Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
El Señor mantiene su fidelidad
perpetuamente, hace justicias a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El
Señor liberta a los cautivos. R.
El Señor abre los ojos al cielo, el Señor
endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a
los peregrinos. R.
Sustenta al huérfano y a la viuda y
trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion,
de edad en edad. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera
carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31
Fíjense
en su asamblea, hermanos: no hay en ellas muchos sabios en lo humano, ni muchos
poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido
Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para
humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente del mundo, lo despreciable,
lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie puede
gloriarse en presencia del Señor. A él se debe que ustedes estén en Cristo Jesús,
el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia,
santificación y redención. Y así como está escrito: el que se glorie, que se
gloríe en el Señor.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 12a
Aleluya. Alégrense y regocíjense,
porque su recompensa será grande en el cielo. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió
al monte, se sentó se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca les
enseñaba Diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos
es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran
la tierra. Bienaventurados los que
lloran, porque ellos serán consolados, Bienaventurados los que tienen hambre y
sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los limpios de
corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la
paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos
Bienaventurados ustedes cuando los insulten y los persigan y los por causa de
la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. calumnien de cualquier
modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en
el cielo».
PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos,
hermanos, a Dios Padre todopoderoso, quien en la persona de su Hijo nos ha
revelado el camino de la verdadera felicidad.
1.-
Por toda la Iglesia, para que viva fielmente el espíritu de las
Bienaventuranzas y sea un signo profético de esperanza para un mundo que busca
la felicidad en caminos equivocados. Roguemos al Señor.
2.-
Por los líderes y gobernantes de las naciones, para que, inspirados por el
mensaje de justicia y paz del Evangelio, dediquen sus esfuerzos a buscar el
bien común. Roguemos al Señor.
3.-
Por los que sufren a causa de la pobreza, la injusticia, la persecución o
cualquier tipo de adversidad, para que encuentren en nuestra ayuda fraterna el
amor de Dios Padre. Roguemos al Señor.
4.-
Por nosotros aquí reunidos, para que, reconociendo nuestras debilidades y
humildad, seamos dóciles al Espíritu Santo y vivamos a un nivel superior al
humanamente posible, buscando siempre la justicia. Roguemos al Señor.
Padre
nuestro, que has escogido a los sencillos y humildes para manifestar tu Reino,
escucha las súplicas que te presentamos con confianza. Por Jesucristo, nuestro
Señor. Amén.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Presentamos, Señor, estas ofrendas en tu altar
como signo de nuestro reconocimiento; concédenos, al aceptar con bondad,
transformarlas en sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Mt 5, 3-4
Bienaventurados
los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Alimentados
por estos dones de nuestra redención, te suplicamos, Señor, que, con este
auxilio de salvación eterna, crezca continuamente la fe verdadera. Por
Jesucristo, nuestro Señor
PALABRA
DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 02: Mal 3,
1-4; Sal 23, 7.8.9.10; (o bien: Hb 2, 14-18); Lc 2, 22-40.
Martes 03: 2S 18,
9-10.14b.24-25ª.30-19, 3; Sal 85, 1b-2. 3-4. 5-6; Mc 5, 21-43
Miércoles 04: 2S 24,
2.9-17; Sal 31, 1-2. 5.6.7; Mc 6, 1-6
Jueves 05: 1R 2,
1-4. 10-12; Sal: 1Cro 29, 10-12; Mc 6, 7-13.
Viernes 06: Eclo 47, 2-13;
Sal 17, 31.47 y 50. 51; Mc 6, 14-29
Sábado 07: 1R 3,
4-13; Sal 118, 9.10.11.12.13-14; Mc 6, 30-34
Domingo 08: Is 58,
7-10; Sal 111, 4-5. 6-7. 8ª y 9; 1Co 2, 1-5; Mt 5, 13-16.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 5, 1-12a
Par:
Lc 6 20-23
Ver
más comentarios:
1.- BITS/ALIENACION
El versículo inicial, que da cuenta de la presencia
de la gente y de los discípulos, ya había quedado preparado el domingo pasado
con la invitación al seguimiento y con la actividad por toda Galilea. En la
montaña y en postura docente, a semejanza de los rabinos rodeados de
discípulos. Para el marco Mateo sigue sirviéndose del cliché del Éxodo:
presenta a Jesús en la montaña a semejanza de Moisés, a quien Jesús da sentido
y cumplimiento.
La enseñanza es cadenciosa, debido a la reiteración
del adjetivo "dichosos" en cada comienzo de una enumeración de ocho
miembros, que a su vez tienen todos una misma estructura: dichosos los
...porque... La cadencia se rompe en los dos últimos versículos con la
presencia de la segunda persona, en referencia directa a los discípulos
presentes.
La enumeración recoge ocho tipos diferentes de
personas, cada uno de ellos designado por una situación o tarea que comportan
sufrimiento y riesgo. En la enumeración propuesta por la traducción litúrgica
(las ediciones críticas prefieren actualmente el orden inverso para el segundo
y tercer miembro) los tipos de personas que se recogen son los siguientes:
pobres en el espíritu, sufridos o no violentos, los que lloran, hambrientos y
sedientos de justicia, misericordiosos o los que prestan ayuda, limpios de
corazón, trabajadores o constructores de la paz y, por último, perseguidos por
causa de la justicia.
Es importante observar que lo que se declara
bienaventurado son las personas y no las situaciones. La observación es
importante porque ello significa que las bienaventuranzas no convalidan o
consagran situaciones sociológicas de injusticia y dolor, sino que alaban a
personas activas, a personas que llevan adelante una tarea dolorosa o que han
hecho una opción dolorosa. Esto es especialmente esclarecedor para la primera
bienaventuranza, en la que se habla de pobres en el espíritu: se trata de
personas que han optado por la pobreza como forma de vida.
En la segunda parte de cada uno de los ocho
miembros de que consta la enumeración, Jesús promete en nombre de Dios a todas
estas personas un final a su sufrimiento y dolor. En el pasado se ha querido
ver en estas palabras de Jesús una proclama reaccionaria, adormecedora de
conciencias y favorecedora del mantenimiento de situaciones de injusticia en
beneficio de los dominantes. A la luz del análisis anterior queda bastante
claro que una interpretación así supone un total desenfoque del texto. Nadie
con seriedad la sostiene hoy.
Mateo ha dispuesto que estas palabras abran el
conjunto de la enseñanza de Jesús. Se realza así la importancia de las mismas.
Dirigidas como están a los discípulos, el carácter
programático de estas palabras ilumina el concepto de discípulo que Mateo
tiene. Ser discípulo o seguidor de Jesús es para este autor llevar un estilo de
vida caracterizado por la solidaridad con los que sufren y por la construcción
de un orden de cosas diferente.
A su vez, las palabras de Jesús confieren a este
estilo de vida una perspectiva trascendente. El seguidor de Jesús sabe que
cuenta con Dios y que los riesgos y las dificultades no serán quienes tengan la
última palabra. Por eso se sabe y se siente bienaventurado el seguidor de
Jesús.
A. BENITO- DABAR 1990/12
2.- SENTIDO DEL TEXTO.-El ámbito de las bienaventuranzas
es religioso. Es decir, presuponen una toma de posición previa por Jesús y por
el reinado de Dios. Jesús se dirige exclusivamente a los que han tomado
posición por él y por el Reino (=a los discípulos). Esta toma de posición
previa le lleva al discípulo a adoptar posturas concretas. Estas posturas le
colocan unas veces en situaciones penosas y otras en actividades cuya
realización comporta una serie de dificultades. Tanto en unos casos como en
otros el discípulo puede llegar a experimentar el desánimo, la tentación de
mandarlo todo a paseo o puede incluso "quemarse". Es aquí, ante estas
posibilidades muy humanas, donde interviene Jesús y le dice al discípulo:
"No te desanimes. No eres ningún desgraciado. Todo lo contrario: eres un
bienaventurado. Eres tú quien está construyendo el Reino y llegará un día en
que esto aparezca con toda claridad". La perspectiva de futuro que Jesús
introduce no es una evasión; es, sencillamente, la certeza que necesita el
luchador de que su lucha no es una quimera, la certeza de que su lucha vale la
pena porque efectivamente lleva a un término glorioso.
DABAR 1978/12
-
-
3.- Los que se creen "salvados" por sus
méritos y no por el amor y misericordia de Dios. Jesús envía un mensaje de
esperanza a los desahuciados de este mundo. Pero esta esperanza no consiste
sólo en que más tarde tendrán premio, como quien juega a una tómbola de eternas
recompensas. Consiste en que ya aquí, en este mundo, su vida es un clamor que
atrae el cariño de Dios. Y si las cosas estuvieran establecidas conforme al
pensamiento divino muy otra sería su precaria condición.
4.- Las bienaventuranzas no son diferentes caminos
para llegar al Reino de Dios, de manera que cada uno pueda elegir el que mejor
le cuadre. No, Jesús ofrece desde perspectivas distintas el único camino. En
primer lugar se señala una actitud inicial básica que se convierte en exigencia
para llegar al Reino de Dios. El que adopta esa actitud es ya
"dichoso", pues hay para él una promesa. En la primera y en la última
bienaventuranza la promesa es expresamente el Reino de los Cielos, en las otras
se trata de la misma realidad considerada bajo diversos aspectos.
Juan Bautista comenzó su predicación anunciando el
juicio inminente de Dios, Jesús comienza proclamando las bienaventuranzas del
Reino sobre aquellos que, a los ojos de todo el mundo y de los dirigentes de
Israel, eran los desdichados, los despreciados, los perdidos. ¿No es esto
también un juicio? Ciertamente lo es para los ricos, los poderosos y los
satisfechos si no entran por el camino de las bienaventuranzas. En este
supuesto Jesús pronunció también las malaventuranzas (/Lc/06/24-26). Se ha
dicho que Mateo hace una corrección al texto de Lucas, en el que se habla
simplemente de los "pobres". Pero Mateo no espiritualiza a Lucas ni
reduce la pobreza a una simple actitud del espíritu, lo que hace es destacar
esta actitud sin negar su expresión social. El análisis de la tradición bíblica
de los "anawim" (los "humildes de la tierra" en expresión
de Sofonías, primera lectura de hoy), que es el contexto en el que debe
interpretarse el mensaje de las bienaventuranzas, nos da un concepto de pobreza
en el que se encuentran los dos aspectos: los justos pertenecen de hecho a la
clase social más baja.
En esta última bienaventuranza Jesús se refiere
directamente a los discípulos, que serán sus testigos. Las anteriores se
refieren a los pobres, a los sufridos, a los que tienen hambre y sed de
justicia, etc...; por lo tanto, a muchos hombres que no serán siempre
expresamente cristianos.
EUCARISTÍA 1987/07
5.- La "obertura" del sermón de la
montaña es una proclamación, una promesa, una llamada cordial a la felicidad
que viene de Dios. Las bienaventuranzas son como un retrato del verdadero
pueblo de Dios.
Los pobres, entre los que podemos incluir a los que
lloran, y a los humildes, son esta categoría de personas desvalidas,
conscientes de que solos no pueden salir de su situación y que no quieren salir
de ella a base del poder y la fuerza. De hecho, algunos autores afirman que se
podría explicar el término "humildes" diciendo
"no-violentos". Son aquellos que tienen a Dios por rey, según la
expresión de Isaías y del salmo que hemos leído. La "justicia" va más
allá de lo que entendemos normalmente por justicia. Es la relación correcta con
Dios, con los demás y con el mundo. Practicar la justicia es hacer la voluntad
de Dios, que a menudo se contrapone a los deseos humanos, lo que provoca la
persecución para los que quieren ser justos.
Los "misericordiosos" son los que se
ponen en la piel del otro y actúan en consecuencia: dan de comer al que tiene
hambre, etc.
Los "limpios de corazón" son los que
viven la actitud contraria a lo que entendemos cuando hablamos de fariseísmo.
Hay que entender a "los que trabajan por la
paz" como aquellos que trabajan positivamente por la paz, entendida como
la plenitud de vida que Dios quiere para todos los hombres.
El resto del sermón de la montaña y todo el
evangelio de Mateo irán concretando esta proclamación inicial del modo de ser
de los discípulos de Jesús.
Una proclamación acompañada de una promesa que,
resumiendo, es el Reino de los cielos, el Reino de Dios, es decir, la vida en
Dios. Podríamos ponerle como título el que encontraremos más adelante:
"Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto".
J. M. GRANÉ - MISA DOMINICAL 1993/02
6.- Al proclamar estas tres o cuatro
bienaventuranzas primitivas, Jesús no enunció probablemente condiciones para
entrar en el Reino. Más aún: debió de proclamar a la manera profética que
determinadas situaciones desgraciadas (las más típicas habitualmente
consideradas en el estilo profético) habían por fin provocado la atención
benevolente de Dios, que sin tardar y gratuitamente iba a hacer llegar su
Reino.
MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA II - MAROVA MADRID 1969.Pág. 136
DOMINGO 4 DEL TIEMPO ORDINARIO
E1
domingo de las bienaventuranzas
Los domingos no
hace falta que tengan "título". Pero si alguno merece el (le hoy es
este: "el domingo de las bienaventuranzas".
El sermón de la
montaña lo proclamamos durante seis domingos, cuando seguimos el evangelio de
Mateo, donde ocupa los capítulos 5 a17. Por eso es una lástima que por diversos
motivos casi nunca lo leamos entero, entre otras cosas, porque después del
ciclo de Cuaresma y Pascua, los primeros domingos del Tiempo Ordinario están
"ocupados" por la Trinidad y el Corpus.
Sofonías
2,3; 3,12-13. Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde
Hoy se ve también
con claridad cómo la primera lectura se ha seleccionado para anticipar ya de
alguna manera, desde el AT, la enseñanza de Jesús en el evangelio: esta vez es
la predilección de Dios por los pobres y humildes.
El libro de
Sofonías describe el ministerio de este profeta en el siglo VII AC. En sus
breves páginas habla mucho del "día del Señor". Pero hoy se han
seleccionado las palabras que dirige al pueblo de Judá, diciendo que el
"resto de Israel" lo formarán los que ponen su confianza en Dios,
"un pueblo pobre y humilde" sin maldad, sin mentiras, sin lengua
embustera.
El salmo adelanta
también lo que va a afirmar el evangelio: "dichosos los pobres en el
espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos". Habla de cómo Dios
prefiere y protege a las personas que pueden reflejar todos los males y
debilidades del mundo: los oprimidos, los hambrientos, los cautivos, los
ciegos, los que se doblan, los peregrinos, los justos, los huérfanos y viudas.
Mientras que "trastorna el camino de los malvados".
1
Corintios 1,26-31. Dios ha escogido lo débil del mundo
Coincide bastante
también la segunda lectura con el mismo tema que las otras dos: el elogio de la
humildad. Las divisiones y cismas de la comunidad de Corinto, de las que
hablaba Pablo en la lectura del domingo pasado, tienen su raíz normalmente en
el orgullo, en nuestra tendencia a sentimos superiores a los demás.
Hoy escribe a los
Corintios que esa comunidad, como otras muchas, no tiene precisamente mucho de
qué gloriarse según las medidas humanas, aunque estén inmersos en un ambiente
de cultura griega. Si de algo pueden gloriarse es de los dones de Dios, no de
los méritos propios. No hay muchos sabios y poderosos ni aristócratas. Más bien
parecería que Dios elige "lo necio" de este mundo, las personas que
la sociedad considera más bien despreciables. Pero Dios nos ha reunido "en
Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia,
santificación y redención".
Mateo
5,1-12a. Dichosos los pobres en el espíritu
El sermón de la
montaña es el primero de los grandes "discursos" de Jesús que nos
trae san Mateo, llamado "la carta magna del cristianismo", y que
empieza con la página de hoy, la lista de las bienaventuranzas, una de las más
conocidas del evangelio, resumen catequético de muchos momentos de enseñanza de
Jesús. Este texto sigue, no tanto el estilo de las prescripciones o mandamientos,
sino un género literario muy usado en la Biblia: el de las bienaventuranzas o
"macarismos" (en griego "mákaros" significa "feliz,
dichoso").
Subiendo al
"monte" (el monte siempre ha sido, como en el caso de la Alianza del
Sinaí, el lugar del encuentro con Dios), se puso Jesús a enseñar a la multitud.
Empezó su enseñanza pronunciando ante todo su "lista de
bienaventurados" (a uno le sigue gustando el adjetivo anterior,
"bienaventurados", más que los nuevos "felices", o
"dichosos"): los pobres, los que sufren, los que en esta vida tienen
que llorar, los que tienen hambre y sed de la justicia, los que tienen el
corazón misericordioso, los que son limpios de corazón, los que trabajan por la
paz, los que son perseguidos a causa de su fidelidad a los valores de Dios.
Una
comunidad humilde y sencilla
Hoy coinciden las
tres lecturas en una dirección: la humildad, la pobreza, la sencillez, como
cualidad que nos hace los preferidos de Dios.
Pablo afirma que
en Corinto, una ciudad griega en la que debían abundar los filósofos y los
doctos, la comunidad cristiana no reunía precisamente a esta clase de personas.
No es que necesariamente sean mejores los no cultos que los cultos, los pobres
que los acomodados. La humildad que Dios prefiere es la del corazón, que a
veces puede coincidir con la humildad social y otras puede también darse en una
condición social más holgada. "El que se gloríe, que se gloríe en el
Señor".
También Sofonías
en el AT hablaba de una comunidad así: invita al pueblo de Israel a la
moderación, la pobreza, la humildad, la honradez, la búsqueda de la paz y la
verdad. Dios no aprecia a los ricos y pagados de sí mismos.
Tampoco nuestras
comunidades cristianas, ahora, probablemente estén compuestas por personas
socialmente muy importantes. Más bien son las personas sencillas las que
trabajan en bien de la comunidad y del mundo. Personas no importantes -no
pertenecen a los VIP- según el mundo, pero sí a los ojos de Dios.
Nos irían mucho
mejor las cosas si fuéramos más sencillos de corazón y más humildes. Habría
menos divisiones y momentos de fricción. Tal vez tendremos que corregir las
medidas que usamos para juzgar la importancia de las personas. ¡Cuántas
personas conocemos, tal vez en nuestra propia familia, que no han tenido mucha
cultura humana, ni mucho éxito social, pero sí poseen la sabiduría de Dios y
han caminado lúcida y serenamente por la vida. Ya dijo Jesús una vez, lleno de
alegría, que su Padre a veces esconde los misterios del Reino a los que se
creen sabios y los revela a los sencillos.
¿Quién acogió a
Jesús en su nacimiento'? No ciertamente las personas importantes de Jerusalén,
ni las autoridades civiles ni religiosas. Personas sencillas: la joven pareja
formada por José y María, los pastores de alrededores de Belén, los ancianos
Simeón y Ana que servían en el Templo, aquellos personajes de Oriente que
llamamos "magos", que siguieron una estrella que les pareció
significativa...
No tendríamos que
fiamos de nuestras fuerzas, ni estar orgullosos de nuestros méritos. Dios
parece que muestra su preferencia por los sencillos y los pobres, eligiendo,
tanto en el AT como en el NT, para sus planes de salvación, a personas que
según el mundo no serían precisamente las más indicadas, para que se vea que es
él quien salva el mundo, y no nosotros.
Las
bienaventuranzas de Jesús
La primera
bienaventuranza del Maestro va dirigida a los pobres, y es la que da el
tono a todas las demás. Se trata de los pobres "de espíritu", o
"en el espíritu", o "los que eligen ser pobres".
Ciertamente estas expresiones no quieren designar a los que son pobres en
cualidades, o que no tienen espíritu, sino a los que interiormente han hecho
una opción por no poner en las riquezas su corazón. Lo contrario del joven rico
que no se atrevió a renunciar a sus posesiones y seguir a Jesús.
Son los
"pobres de Yahvé" (los "anawim") del AT, tantas veces
alabados por los profetas y los salmos: los pobres, no por necesidad, sino por
opción. De ellos es el Reino de los cielos. Son pobres según el mundo, pero
ricos según Dios, y heredarán el Reino verdadero, según Jesús.
Para Jesús son
también bienaventurados los sufridos, los que lloran y los que
son perseguidos a causa de la justicia. ¡Cuántas personas sufren, por
desgracias familiares o personales! ¡Y cuántas son "perseguidas por la
justicia, no en el sentido de que han cometido una fechoría y la justicia les
persigue, sino que son insultadas, calumniadas o menospreciadas por su opción
de ser fieles a Dios, por seguir la justicia! Los "justos" siempre
han sido incómodos para la sociedad. De todos ellos dice Jesús que son felices,
porque Dios tiene en cuenta lo que están sufriendo.
También son
bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Los que no
tienen la comida o el éxito material como primer valor en la vida, no la
justicia y la fidelidad y el amor de Dios. O sea, el Reino de Dios. Y lo demás
lo relativizan sabiamente. También los misericordiosos. No tanto los que
son mansos de carácter, sino los que tienen buen corazón y están dispuestos a
ayudar a los demás, con las que se han llamado "obras de
misericordia", y no cierran los ojos ante la gran vergüenza del hambre en
el mundo y ante la injusticia que tantos millones de personas sufren.
Son
bienaventurados para Jesús los limpios de corazón. O sea, los que tienen
un corazón libre de trampas, de cálculos y dobles intenciones, un corazón
transparente, sincero, no hipócrita. Y los que trabajan por la paz. No
necesariamente porque son por natural "pacíficos", sino porque hacen
opción de crear paz a su alrededor y no aprueban ninguna clase de carrera de
armamentos ni de violencia agresiva.
Jesús pudo
predicar estas bienaventuranzas porque él mismo las cumplió en su vida: pobre,
lleno de misericordia, limpio de corazón, obrador de paz, perseguido por causa
de su fidelidad a Dios...
Las
bienaventuranzas de este mundo
Esta lista nos
interpela fuertemente, si la tomamos en serio. Es, en verdad, revolucionaria.
Resulta paradójico que Jesús llame felices a los pobres, a los perseguidores, a
los que trabajan por la paz. Naturalmente la felicidad no está en la misma
pobreza o en las lágrimas o en la persecución, sino más adentro, en el
espíritu, en la actitud de confianza y humildad y apertura ante Dios.
Los cristianos de
hoy, eclesiásticos y laicos, los que tienen cargos importantes y los que no,
conviene que recordemos a quién llama "felices y bienaventurados"
Jesús. Aunque tal vez no nos guste mirarnos a ese espejo y sacar consecuencias.
Todos buscamos la
felicidad. Pero Jesús nos la promete por caminos muy distintos de los que
señala este mundo. Porque en nuestra sociedad de hoy -y la de todos los
tiempos, también los de Jesús- se suele confeccionar otra lista muy distinta.
El mundo aplaude y llama felices a los ricos, a los que tienen éxito, a los que
ganan en las competiciones deportivas, a los que tienen siempre la risa en la
boca, a los que manejan cuentas bancarias sustanciosas, a los que pueden hacer
ostentación de chalets o yates o coches de lujo y pasan las vacaciones en los
sitios más impensados.
A esos parece que
se les adjudica la felicidad según el mundo. Pero Jesús ha prometido la
verdadera felicidad a los más sencillos y pobres, a los que les toca sufrir en
este mundo, a los que son mal vistos precisamente por su bondad y rectitud.
No se trata de
que sean dichosos los socialmente pobres, los que económicamente no han tenido
éxito, los mendigos, los pobres en cultura. Contra esa clase de
"pobreza" luchamos todos, también los cristianos, para que nadie
tenga que sufrir de ella. No se trata de aceptar esa pobreza social con resignación
pasiva. A Jesús no le gusta la pobreza y que la gente llore o sea injustamente
tratada. La "pobreza" a la que Jesús "beatifica", o sea,
proclama feliz, es a la humildad y sencillez de corazón, al desapego de los
bienes materiales como meta de la vida, a la actitud de paz y de ayuda, a la
fidelidad a los ideales y valores verdaderos, aunque acarreen inconvenientes.
Hay muchos "económicamente pobres" que son felices, aunque no hayan
sido bien tratados por la vida. Y muchos "ricos" que no lo son,
aunque no les falte de nada.
Sería bueno que
nos preguntáramos con sinceridad si creemos en esa proclama de felicidad que
escuchamos a Jesús, o si preferimos la del mundo. Si no acabamos de ser
felices, ¿no será porque no somos pobres, sencillos, humildes de corazón,
abiertos a Dios y al prójimo, sino orgullosos, satisfechos de nosotros mismos,
arrogantes?
En la Plegaria
Eucarística IV del Misal damos gracias a Dios porque Jesús vino a
"anunciar la salvación a los pobres". Antes había dicho María de
Nazaret, la Madre de Jesús, en su Magnificat, que Dios a los
"ricos" los despide vacíos, mientras que a los
"hambrientos" los llena de bienes. Los pobres son los que no se
apoyan en sí mismos, sino en Dios. No son felices porque son pobres, sino
porque se abren a Dios.
Es importante que
sepamos a quiénes llama "felices" Jesús, no vaya a ser que nos
esforcemos en buscar felicidades inmediatas que no nos conducen a nada y
olvidemos las que él sí valora.
JOSE ALDAZABAL,
DOMINGO CICLO A
PROPUESTA DE CANTO DOMINGO IV T.O. CICLO A – 1 FEBRERO 2025
01.- POR UNA HUMANIDAD NUEVA
1.- Busco a un hombre sin doctrinas,
ni dinero ni poder,
cuya fuerza sea sólo
el respeto y el amor.
Busco a un hombre sin violencia,
que sonría al pasar,
sin más norma que pobreza,
ni más ley que libertad. (Bis)
CRISTO, NECESITAMOS DE TI,
CRISTO, CAMINA CON NOSOTROS,
CRISTO, NECESITAMOS DE TI,
SOLO DE TI.
QUIERO ANDAR POR TUS SENDEROS,
QUIERO SEGUIR TUS MISMAS HUELLAS,
QUIERO SEMBRAR UN HOMBRE NUEVO,
CRISTO: HOY ESPERAMOS EN TI.
2.-Yo te canto, Jesucristo,
hombre bueno, mi Señor,
que ante mí crezca esperanza,
ilusión para el amor.
Yo te canto, Jesucristo,
tierno brote del amor,
todo es nuevo y Evangelio
si nos mueves Tú Señor.
02.- CANTANDO
LA ALEGRÍA
JUNTOS
CANTANDO LA ALEGRÍA
DE
VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR
JUNTOS
SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS
LA
ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.
1.
Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,
somos
un pueblo que camina sin cesar.
Entre
cansancios y esperanzas hacia Dios,
nuestro
amigo Jesús nos llevará.
2.
Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una
esperanza que empapa nuestro esperar.
Aunque
la noche nos envuelva en su inquietud,
nuestro
amigo Jesús nos guiará.
3.
Es el Señor, nos acompaña al caminar,
con
su ternura a nuestro lado siempre va.
Si
los peligros nos acechan por doquier,
nuestro
amigo Jesús nos salvará.
03.- ALREDEDOR
DE TU MESA
ALREDEDOR
DE TU MESA VENIMOS A RECORDAR (BIS)
QUE
TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD,
QUE
TU PALABRA ES CAMINO, TU CUERPO FRATERNIDAD.
1.
Hemos venido a tu mesa
a
renovar el misterio de tu amor,
con
nuestras manos manchadas
arrepentidos
buscamos tu perdón.
2.
Juntos y a veces sin vernos,
celebramos
tu presencia sin sentir
que
se interrumpe el camino
si
no vamos como hermanos hacia Ti.
04.- SUBE
A LA MONTAÑA Y VERÁS AL SEÑOR
SUBE
A LA MONTAÑA,
SUBE
A LA MONTAÑA,
SUBE
A LA MONTAÑA
Y
VERÁS AL SEÑOR /2
Oye
la llamada de su voz,
no
vuelvas la espalda al Redentor,
sube
y sigue al Señor.
Él
te invitará a ser pobre,
Él
te invitará a ser limpio,
a
vivir, a morir
por
un mundo de amor.
No
juzgues y no te juzgarán;
no
devuelvas nunca mal por mal,
habla
y dí la verdad.
Todo
aquel que sube, llega,
todo
aquel que busca, encuentra,
la
verdad que Jesús
en
el monte enseñó.
05.- EL
SEÑOR NOS HA LLAMADO (Emilio Vicente)
El
Señor nos ha llamado,
a
formar un solo cuerpo en el amor.
En
nosotros ha cumplido su promesa,
somos
hijos de la luz de un nuevo sol.
TODOS
JUNTOS CAMINAMOS,
COMO
PUEBLO DEL SEÑOR,
EL
CAMINO ES LA ESPERANZA,
NUESTRA
LUZ ES EL AMOR (2).
El
Señor nos ha llamado,
somos
parte de su mismo corazón.
Compartimos
ilusiones y esperanzas,
pues
sabemos que Jesús es el Señor.
06.- OFERTORIO
NICARAGÜENSE
TE
OFRECEMOS, PADRE NUESTRO,
CON
EL VINO Y CON EL PAN
NUESTRAS
PENAS Y ALEGRÍAS,
EL
TRABAJO, NUESTRO AFÁN.
Como
el trigo de los campos
bajo
el signo de la cruz,
se
transformen nuestras vidas
en
el cuerpo de Jesús.
A
los pobres de la tierra,
a
los que sufriendo están,
cambia
su dolor en vino
como
la uva en el lagar.
Estos
dones son el signo
del
esfuerzo de unidad,
que
los hombres realizamos
en
el campo y la ciudad.
Es
tu pueblo quien te ofrece
con
los dones del altar,
la
naturaleza entera,
anhelando
libertad.
Gloria
sea dada al Padre
y
a su Hijo Redentor
y
al Espíritu Divino
que
nos llena de su amor.
07.- ACEPTA,
SEÑOR, EL VINO Y EL PAN (Joaquín Madurga)
ACEPTA
SEÑOR EL VINO Y EL PAN
CON
ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR
1.
Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda
el
abrazo sincero al hermano
perdonándonos
nuestras ofensas.
2.Sobre
el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
trabajar
por un mundo más justo de igualdad
y
concordia fraterna.
3.
Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
convertir
nuestra vida pasada
al
mensaje de tu Buena Nueva.
08.- CON
AMOR TE PRESENTO, SEÑOR
1.
Con amor te presento, Señor,
lo
mejor de mi vida,
te
presento, Señor, mi amistad.
Con
amor te presento, Señor,
para
ser mi manjar.
La
viña, el racimo, el trigal,
el
pan de mi hogar
te
presento con amor.
2.
Con mis manos abiertas a Ti,
contemplando
tu lámpara,
te
presento, Señor, mi esperanza.
Hacia
Ti se dirige mi barca,
hacia
el cielo se va.
Es
largo el camino, el remar,
ruta
pascual,
Dios
me guía al caminar.
3.
Con mi ofrenda también yo te doy
lo
mejor de mis lágrimas.
Te
presento, Señor, mi dolor.
Te
presento, Señor, mi oración,
ofertorio
de amor.
El
grano enterrado ya es flor,
la
espiga oblación,
la
semilla redención.
09.- FELICES
SON LOS POBRES
1.
Felices son los pobres,
los
que todo lo han dejado,
porque
es de ellos
el
Reino de los cielos.
Felices
los que lloran
al
ver a sus hermanos,
porque
encontrarán
consuelo
a su tristeza.
FELICES
SEREMOS,
SI
VAMOS POR TUS SENDAS;
SIGUIENDO
TU SOMBRA AL CAMINAR,
FELICES
SEREMOS SEÑOR.
2.
Felices los que firmes
superan
las desdichas,
porque
encontrarán
el
premio a su firmeza.
Felices
los que buscan
y
luchan por la paz,
porque
están forjando
la
tierra para todos.
3.
Felices los que miran
con
limpio corazón,
porque
encontrarán
el
rostro del Dios vivo.
Felices
los que tienen
sed
y hambre de justicia,
porque
se verán
satisfechos
para siempre.
4.
Felices los que viven
con
amplio corazón,
porque
alcanzarán
la
gran misericordia.
Felices
si os persiguen
al
luchar por la justicia,
porque
vais creando
un
mundo limpio y nuevo.
5.
Felices si les odian
y
les llevan a la cárcel,
porque
así trataron
a
todos los profetas.
Felices
si os maldicen
y
os calumnian por mi causa,
porque
alcanzaréis
muy
grande recompensa.
10.- A
COMER TU PAN (Maximino Carchenilla)
1.
Tú, Jesús, eres mi amigo,
mi
alegría y mi ansiedad.
Dame,
Señor, la luz que busco;
quiero
caminar sin dudar.
A
COMER TU PAN NOS ACERCAMOS,
FUERZA
NOS DARÁ PARA VIVIR.
ERES
TU, SEÑOR, EL PAN DE VIDA,
QUE
NOS DA CONSUELO
Y
PAZ EN EL SUFRIR.
2.
El que sufre y el cansado,
el
que busca la verdad,
el
que quiere el bien y no lo logra,
buscan
el amor y la paz.
3.
Tú, camino y esperanza
de
quien ama al caminar,
si
no se siembre, no habrá fruto;
el
trigo, al morir, vida da.
4.
Ahora que te encuentro
Jesús
mi salvador,
hoy
quiero entregarte
mi
corazón a Ti, Señor.
11.- EL
PAN QUE COMPARTIMOS (Francisco Palazón)
1.
El pan que compartimos en esta Eucaristía,
es
signo permanente de amor y de unidad;
en
él se nos ofrece en forma de comida,
aquel
que, con su muerte,
nos
devolvió la vida y nos dio la libertad.
2.
Unidos como hermanos, formando un solo cuerpo,
con
gozo celebremos la Pascua del Señor.
Él
es para nosotros el pan que da la vida,
la
víctima elegida que derramó su sangre
por
nuestra salvación.
3.
Que suene eternamente un canto de alabanza,
que
todas las naciones conozcan su bondad,
que
sea proclamado por todas las edades,
que
no tiene medida ni su misericordia,
ni
su fidelidad.
12.- BENDITO
SERÁS
1.
Bendito si buscas siempre a Dios,
Bendito
serás.
Bendito
si amas la verdad,
Bendito
serás.
La
sed del dinero no rompió tu calma.
El
odio y la envidia no muerden tu alma.
Bendito
serás.
Si
siembras la paz Bendito serás.
2.
Si al pobre y al rico das tu amor,
Bendito
serás.
Si
un pájaro canta en tu balcón,
Bendito
serás.
Bendito
el amigo que en seguida viene,
que
abre su puerta al que nada tiene,
Bendito
serás. Si ofreces tu pan,
Bendito
serás.
3.
Si rezas humilde tu oración,
Bendito
serás.
Si
a Dios confiaste tu ansiedad,
Bendito
serás.
Si
buscas un mundo mucho más humano,
un
mundo en que todos vivan como hermanos,
Bendito
serás.
Si
sufres por Dios,
Bendito
serás.
4.
Bendito si es limpio tu mirar,
Bendito
serás.
Bendito
si sabes perdonar,
Bendito
serás.
Si
un sueño dormido vuelve a despertarte.
Si
estando caído sabes levantarte,
Bendito
serás.
Si
tienes a Dios,
Bendito
serás.
13.- MADRE
DE LOS POBRES
MADRE
DE LOS POBRES,
LOS
HUMILDES Y SENCILLOS,
DE
LOS TRISTES Y LOS NIÑOS
QUE
CONFÍAN SIEMPRE EN DIOS
1.
Tú, la más pobre, porque nada ambicionaste;
Tú,
perseguida, vas huyendo de Belén.
Tú,
que un pesebre ofreciste al rey del cielo,
toda
tu riqueza fue tenerlo sólo a Él.
2.
Tú, que en sus manos sin temor te abandonaste,
Tú,
que aceptaste ser la esclava del Señor,
vas
entonando un poema de alegría;
Canta
alma mía, porque Dios me engrandeció.
3.
Tú, que has vivido el dolor y la pobreza,
Tú,
que has sufrido en las noches sin hogar,
Tú,
que eres la madre de los pobres y olvidados,
eres
el consuelo del que reza en su llorar.
14.- MARÍA
MÍRAME (Betsaida)
MARÍA,
MÍRAME
MARÍA,
MÍRAME
SI
TÚ ME MIRAS
ÉL
TAMBIÉN ME MIRARA
MADRE
MÍA, MÍRAME
DE
LA MANO LLÉVAME
MUY
CERCA DE ÉL
QUE
AHÍ ME QUIERO QUEDAR
María,
cúbreme con tu manto
Que
tengo miedo, no sé rezar
Que
por tus ojos misericordiosos
Tendré
la fuerza, tendré la paz
Madre,
consuélame de mis penas
Es
que no quiero ofenderle más
Que
por tus ojos misericordiosos
Quiero
ir al cielo y verlos ya
María,
mírame
María,
mírame
Si
tú me miras
Él
también me mirara
Madre
mía, mírame
De
la mano llévame
Muy
cerca de él
Que
ahí me quiero quedar
En
tus brazos quiero …
Descansar
15.- SI
ME FALTA EL AMOR
1.
Aunque yo dominara las lenguas arcanas
y
el lenguaje del cielo supiera expresar,
solamente
sería una hueca campana
si
me falta el amor.
SI
ME FALTA EL AMOR
NO
ME SIRVE DE NADA
SI
ME FALTA EL AMOR
NADA
SOY (BIS TODO)
2.
Aunque todos mis bienes dejase a los pobres
y
mi cuerpo en el fuego quisiera inmolar,
todo
aquello sería una inútil hazaña
si
me falta el amor.
3.
Aunque yo desvelase los grandes misterios
y
mi fe las montañas pudiera mover,
no
tendría valor, no me sirve de nada
si
me falta el amor.
