ÉSTE ES EL CORDERO DE DIOS,
QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO
COMENTARIO
Juan
Bautista vio venir a Jesús hacia él y habló de él. ¡Cuántas veces no Sabemos
"mirar" a las gentes que viven con nosotros: no los juzgamos
correctamente, nos quedamos con las apreciaciones superficiales. Muchas
personas del tiempo de Jesús no captaron "Quien" era El.
-"He
aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Para los judíos
que le escuchaban, la alusión era clara. Lo es menos para nosotros. Los judíos
sacrificaban animales para la purificación de los pecados, según la ley de
Moisés. La gran fiesta de los judíos era la Pascua, en la que se sacrificaban
gran cantidad de corderos. Jesús se identifica aquí con el "Salvador"
con aquel que "carga sobre sí nuestros pecados". ¡Y va hasta el
derramamiento de sangre! Esto no ha sido un asunto insignificante, sino un gran
combate sangriento.
"El
pecado del mundo", en singular. Ese singular es significativo. Jesús carga
sobre él y hace desaparecer el conjunto de los pecados del mundo, la totalidad
del pecado de la humanidad. Gracias, Jesús. ¿Cómo podría yo ayudarte, Señor, en
esa gran labor? En primer lugar, luchando contra el mal en mí... Y luego
luchando contra el mal donde quiera que este se encuentre y yo pueda hacerlo.
-Detrás
de mí viene uno que es antes de mí, porque era primero que yo. Históricamente,
humanamente, Juan ha sido concebido y ha nacido antes que Jesús. Pero hay que
superar las apariencias, las evidencias. De hecho, Juan Bautista percibe el
origen divino de Jesús: ¡"era primero que yo"! El nacimiento
"según la carne" en Belén, no es sino el eco de otro nacimiento eterno,
"Él es Dios, nacido del Padre, antes de todos los siglos".
Quiero
entretenerme contemplando, cuanto sea posible, la "Persona" de
Cristo, que es divina, eterna, que preexistía desde siempre. Es en verdad el
Verbo de Dios, el Hijo, engendrado, "no creado", que aparece
humanamente en el tiempo, un día de la historia humana, en un lugar del
planeta. Te veremos, pues, nacer, crecer, morir en un pequeño país del Oriente
Medio, pero fundará una Iglesia para representarle, en todos los tiempos y en
todos los lugares. La Iglesia es la continuación de la Encarnación.
-Yo
vi el Espíritu descender del cielo y posarse sobre Él. Jesús está investido,
lleno, desbordante... del Espíritu. Es el Hijo de Dios. Detrás de las
particularidades banales de ese "ciudadano de Nazaret", se esconde
todo un misterio. Su persona no se limita a lo que aparenta. "Creen
conocerle, pero hay en El un secreto: su personalidad está sumergida en Dios...
En medio de ustedes está Aquel a quien ustedes no conocen". -Es aquel que
bautiza (sumerge) en el Espíritu Santo. No olvidemos que la palabra griega
"baptizo" significa "yo sumerjo". Los primeros cristianos,
como Juan Bautista, bautizaban sumergiendo totalmente al candidato al bautismo
en el agua de un río. ¡Espíritu, sumérgeme en ti!
R.P.
Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Sal 65, 4
Que se postre ante ti, oh, Dios, la tierra
entera; que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre, oh, Altísimo.
ORACION COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra,
escucha compasivo la oración de tu pueblo, y concede tu paz a nuestros días.
Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 49, 3.5-6
Me dijo el Señor. Tú eres mi siervo, Israel,
por medio de ti me glorificaré. Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el
vientre como siervo suyo, para que devolviese a Jacob, para que reuniera a
Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. Y mi Dios era mi fuerza: Es
poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta
a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi
salvación alcance hasta el confín de la tierra.
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 39, 2.4.7-10)
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansias al Señor, Él se inclinó
y escuchó mí grito. Me puso en la boca un cantico nuevo, un himno a nuestro
Dios. R.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en
cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
Como está escrito en mi libro- para hacer tu
voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo la ley en las entrañas». R.
He proclamado tu justicia ante la gran
asamblea; no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
R.
SEGUNDA LECTURA
Comienzo de la primera
carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,1-3
Pablo,
llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro
hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los sacrificados por
Jesucristo, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el
nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: a ustedes, gracia
y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 1, 14a.12a
Aleluya. El Verbo se hizo carne y
habitó entre nosotros; a cuantos le recibieron, les dio poder de ser hijos de
Dios. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 1, 29-34
En aquel tiempo, al ver Juan a
Jesús que venía hacía el exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el
pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un
hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo". Yo no lo
conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a
Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «Не contemplado el Espíritu que bajaba
del cielo como una paloma, y se posó sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me
envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre quien veas bajo el
Espíritu y posarse sobre Él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo". Y
yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios»,
PLEGARIA
UNIVERSAL
En comunión con todos los que invocan el nombre de Cristo, oremos al
Señor, nuestro Dios.
1.- Por el Papa León, para que sea luz en medio de todos los hombres. Roguemos
al Señor
2.- Por los bautizados, para que en todo momento den testimonio de la
presencia salvadora de Dios. Roguemos al Señor
3.- Por los que viven sin descubrir el verdadero sentido de la vida;
por los que se sienten desesperados y abandonados. Roguemos al Señor
4.- Por nosotros, llamados a progresar en el conocimiento y la fe de
Cristo. Roguemos al Señor
Escucha, Señor, la oración de tu pueblo reunido en tu santo Nombre y
que anhela hacer tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor,
participar dignamente en estos sacramentos, pues cada vez que se celebra el
memorial del sacrificio de Cristo, se realiza la obra de nuestra redención. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION 1 Jn 4, 16
Nosotros
hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tiene.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Derrama, Señor, en nosotros tu Espíritu de caridad, para que hagas
vivir concordes en el amor a quienes has saciado con el mismo pan del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE
DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes
19: 1S 15, 16-23; Sal 49, 8-9. 16bc-17.21 y 23; Mc 2,
18-22
Martes
20: 1S 16, 1-13; Sal 88, 20, 21-22.27-28; Mc 2, 23-28
Miércoles
21: 1S 17, 32—51; Sal 143. 1.2.9-10; Mc 3, 1-6
Jueves
22: 1S 18, 6-9; 19, 1-7; Sal 55, 2-3. 9-10.11-12.13;
Mc 3, 7-12
Viernes
23: 1S 24, 3-21; Sal 56, 2. 3-4. 6 y 11; Mc 3, 13-19
Sábado
24 : 2S 1, 1-4. 11-12.17.19.23-27; Sal 79, 2-3. 5-7;
Mc 3, 20-21
Domingo
25: Is
8, 23b-9, 3; Sal 26, 1bcde.4.13-14; 1Co 1, 10-13. 17; Mt 4, 12-23
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Jn
01, 29-34
1. J/CORDERO
Juan presta su última declaración solemne sobre la
identidad de Jesús: el Cordero de Dios, el Hijo de Dios. Se anuncia así las dos
dimensiones fundamentales en las que Jesús se va a dar a conocer a lo largo del
cuarto evangelio.
En el conjunto de la obra el texto de hoy tiene la
función de anticipar puntos de vista, situaciones y tensiones que serán
desarrollados con posterioridad. Por eso, su alcance sólo se percibe con el
discurrir de las páginas del evangelio.
Un ejemplo ilustrativo lo constituye la primera de
las afirmaciones sobre el Cordero. En el capítulo 19 el autor sitúa la muerte
de Jesús coincidiendo con las horas en que se sacrificaban en el Templo los
corderos de Pascua que cada familia consumiría en casa durante la noche en
recuerdo de la liberación de la opresión. La frase "el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo" adquirirá todo su sentido en el decurso de ese
cap. 19, donde aparecerá claro el punto de vista del autor del cuarto
evangelio: Jesús se da a conocer como Hijo en cuanto Cordero.
Comentario. A la hora de representarse a Zeus, el
Señor de los humanos, los antiguos griegos lo hacían por medio del águila, el
cetro y el rayo. Estos símbolos dejan traslucir una concepción generalizada
entre los humanos: Dios supervisa, manda y fulmina. En continuidad con las
primeras páginas de la Biblia, el autor del cuarto evangelio concibe al Señor
de los humanos asumiendo y sufriendo las condiciones humanas. La concepción
divina del cuarto evangelio va más en la línea del acercamiento que de la
exaltación. En vez del esquema: Jesús es Hijo porque es Cordero, el cuarto
evangelio adopta este otro: Jesús es Cordero porque es Hijo.
Escribo este comentario cuando acaban de ser
asesinados en San Salvador seis jesuitas, una madre y su hija. Un asesinato en
regla, programado y patrocinado. Estos seis hombres y estas dos mujeres han
hecho radicalmente suyo el camino del Dios revelado en Jesús. Corderos a
semejanza del Cordero que quita el pecado del mundo, ellos nos afianzan
paradójicamente en la certeza de que el porvenir es de la liberación con la que
el Dios revelado en Jesús se ha comprometido. Cuando al levantar la hostia
consagrada el sacerdote proclama "este es el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo", se está proclamando una certeza, un camino y un
compromiso, gracias a los cuales la esperanza tiene sentido.
A. BENITO - DABAR 1990/10
2.- CORDERO/PASCUAL
Jesús es el Cordero de Dios porque ha sido elegido
por Dios para iniciar el éxodo de nuestra libertad, y así como en otros tiempos
los israelitas fueron librados de la muerte y de la esclavitud por medio de la
sangre de un cordero, razón por la que celebran la Pascua de generación en
generación, así también nosotros hemos sido librados, en Cristo y por la sangre
de Cristo, de la esclavitud de la ley, del pecado y de la muerte.
Cristo es nuestra Pascua y el Cordero de Dios, el
verdadero, el de la Alianza Nueva. No es casual que según la cronología de
Juan, Jesucristo padeciera y muriera en la cruz precisamente cuando los
sacerdotes sacrificaban en el templo de Jerusalén los corderos pascuales.
EUCARISTÍA 1987/05
3.- J/SACERDOTE
Cristo no es el cordero que eligen los hombres y
ofrecen en el Templo para que Dios perdone sus pecados, sino el Cordero que
Dios elige para quitar el pecado del mundo. En el salmo responsorial de hoy
(/SAL/039) se contrapone el culto exterior, los sacrificios y las ofrendas, al
culto interior que compromete la persona del oferente como víctima de su propio
sacrificio; es decir, en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Y éste es el
culto que Dios desea. Por eso Cristo que es el Cordero de Dios, el Sacrificio
que Dios acepta, es también el Siervo de Yavé que Dios elige para que cumpla
toda su divina voluntad. El autor de la carta a los Hebreos ve la superioridad
del sacerdocio de Cristo sobre todo otro sacerdocio vétero-testamentario,
precisamente en la identidad que en él se da entre el Sacerdocio y la Víctima.
En esta misma carta se pone en boca de Cristo, apenas llegado a este mundo, las
palabras de nuestro salmo responsorial: Holocaustos y sacrificios por el pecado
no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo a hacer, ¡Oh Dios!, tu
voluntad (/Hb/10/06-07). La obediencia de Cristo, el Siervo de Yavé, se consuma
en el sacrificio de Cristo, el Cordero de Dios.
EUCARISTÍA 1972/12
4.- Texto. El autor lo sitúa al día siguiente de la
declaración prestada por Juan (1,15-18) y de la subsiguiente investigación por
parte de la comisión nombrada por la autoridad central (1,19-28). Se parte de
una situación en movimiento: Jesús viniendo hacia Juan. El texto lo configuran
las palabras de Juan, primero presentando al personaje que se le acerca (vs.
329-31) y después prestando declaración en favor del mismo (vs.32-34). El
texto, sin embargo, carece de auditorio. El auditorio es extraliterario: el
lector, es decir, nosotros.
Sentido del texto.
1.-Presentación de Jesús (vs. 29-31). Cordero
proporcionado por Dios para la nueva pascua liberadora de la humanidad. El
pecado, en singular, consiste en oponerse a la vida que Dios comunica, frustrando
así el proyecto sobre el hombre. En el v.30 Juan recuerda al lector que Jesús
es el proyecto de Dios sobre y para el hombre. Lo mismo que la comisión de
Jerusalén (cfr. 1,26), tampoco Juan conocía a Jesús. Su actuación es
preparatoria, imperfecta, el agua es su símbolo. De esta manera, los que son de
Israel, los que no frustran el proyecto de Dios, podrán reconocer quién es
Jesús.
2.-Juan prestando declaración en favor de Jesús (vs
32-34). En el conflicto judicial luz-tinieblas, Juan declara en favor de Jesús.
El es un testigo ocular de que Jesús es la realización y culminación del
proyecto de Dios.
El espíritu de Dios que se cernía sobre los
comienzos de la creación (cfr. Gn/1/2), aletea ahora sobre Jesús, plenitud del
proyecto divino. Este proyecto trasciende, se escapa al entramado de
conocimientos y relaciones humanas. Por eso Juan no lo conocía. Pero ahora ya
puede prestar declaración en favor suyo; ahora ya puede afirmar que el proyecto
del viejo soñador genesíaco es una realidad. Es una realidad en Jesús: él es el
Hijo de Dios. Y puede afirmar también que el proyecto está presto para ser una
realidad en nosotros: sumergiéndonos en el Espíritu de Dios que Jesús irradia y
difunde, también nosotros somos capaces de nacer de Dios, de ser sus hijos (cfr.
Jn. 1,12).
DABAR 1981/11
5.- Juan Bautista ha desviado hábilmente la
atención de las investigaciones sobre su persona hacia la de Cristo, una
personalidad que ya está presente, pero que todavía no es "conocida"
(Jn. 1, 26).
(...) El relato primitivo está, pues, centrado en
torno al conocimiento de la personalidad divino-humana de Cristo. Está en el
mundo, pero nadie tiene posibilidad de conocerle (Jn. 1, 26).
El mismo Juan no puede reconocerle por sus propias
fuerzas (Jn. 1, 31, 33), y en ese sentido, es el más pequeño en el Reino (Mt.
11, 8-10; Lc. 7, 28; Jn. 5, 33-36). Pero Juan ha recibido por una revelación
divina lo que sus conocimientos humanos no podían enseñarle: Cristo es el
"Hijo de Dios" (v. 34). De hecho, Juan el evangelista ha prolongado
con su propia mirada la de Juan el Bautista y presta a este último la
contemplación a la que él mismo había llegado. Juan Bautista ha recibido al
menos una inteligencia nueva de tres textos proféticos como Is. 11, 2; 42, 1-7
y 61, 1 en el momento en que estaba bautizando a Cristo. La inteligencia de
estos textos le ha permitido comprender que ese bautismo adquiría el alcance de
una investidura mesiánica. En la declaración del Bautista, la "bajada del
Espíritu" sobre Cristo no tiene más que un alcance mesiánico, pero en la
pluma del cuarto evangelista el Espíritu es realmente persona divina y fuerza
divinizadora (Jn. 15, 26).
Juan Bautista concluye su testimonio diciendo que
ha descubierto realmente al "Elegido de Dios" o al "Siervo"
de Dios de Is. 42, 1 (v. 34). Pero Juan el evangelista aprovecha la ambigüedad
de la palabra aramea empleada para ir más allá del pensamiento del Bautista y
prestarle la frase: "He visto al Hijo de Dios".
Juan Bautista designa a Cristo con la palabra
aramea "talia" (vv. 29 y 35). Pensaba sin duda en el
"Siervo" anunciado en Is. 42, 1-2, texto importante al que se refiere
el testimonio del Bautista. Con ello anunciaba que Cristo era, en efecto, ese
servidor que, al inaugurar los tiempos mesiánicos, iba a recuperar un Espíritu
que permitiría no volver a pecar. Este "Siervo" iba a
"quitar" realmente el pecado del mundo (v. 29).
Pero "talia" puede traducirse también por
cordero. Juan el evangelista, o la comunidad cristiana, estaba sensibilizado
para el tema del Cordero pascual y divino y por su papel de expiación (Ap. 14,
1-5; 7, 15; 22, 3; Jn. 19, 36; cf. Act. 8, 32; 1 Pe. 1, 18-19). Una vez más,
por tanto, el evangelista prolonga el testimonio del Bautista y llega hasta la
personalidad divina del Mesías, apenas presentida por Juan Bautista.
El Evangelio sitúa, pues, el conocimiento de la
personalidad de Cristo en tres planos: el de los judíos, que no conocían a
Cristo; el del Bautista, que le conocía como el Mesías y le administra la
necesaria investidura; el del evangelista, finalmente, que mediante hábiles
juegos de palabras, a que es muy aficionado, descubre la divinidad del Señor.
* * * *
Desde Jn. 1, 29 a Jn. 2, 11 nos encontramos ante
una especie de tratado de la iniciación a la fe, que vale tanto como reflexión
doctrinal sobre el catecumenado o sobre el nacimiento de una vocación.
En efecto, todo gira en torno a la palabra
"ver". Hay que "ver" los sucesos, a las personas que nos
rodean y hay que aprender a conocerlas. La verdad es que no se las conoce,
están entre nosotros y no las vemos, o nos equivocamos respecto a lo que son
(1, 32; 2, 9). Las vemos, pero no las miramos.
La primera condición de cualquier paso hacia la fe
es ese sentido de observación de la gente y de las cosas: "Tú, ¿quién
eres, qué dices de ti mismo?" (1, 19, 22). Pero una vez considerada esta
pregunta no se le da una respuesta más que al final de una lenta conversión de
la mirada, conseguida gracias a Dios.
Este es el itinerario de la fe de Bautista que, al
principio, no conoce (1, 31, 33); después descubre a Jesús como Mesías, Cordero
o servidor (1, 29, 32), y por fin lo descubre en su personalidad humana-divina
(1, 34). También es este el camino que siguen Juan y Andrés (/Jn/01/33-39,
Evang. 2 ciclo), que empiezan viendo a Jesús-Cordero (1, 36) y terminan por ver
dónde mora (1, 39), es decir, por comulgar con su intimidad, con sus relaciones
con el Padre. La vocación de Natanael tiene el mismo desarrollo: ve a Jesús
como simple hijo de José, únicamente en la dimensión humana de su existencia
(1, 43), después lo que ve como Mesías (1, 49), pero el camino no llegará a su
fin hasta el día en que le vea en la cruz, Dios e Hijo del hombre al mismo
tiempo, ensalzado y destrozado. Finalmente, María pasa por las mismas etapas:
ve a su Hijo como un simple taumaturgo (Jn. 2, 1-11, Evang. 3er. ciclo) capaz
de ayudar a sus amigos y percibe la gran distancia que la separa todavía de la
fe en el Hijo muerto y resucitado en la hora de su gloria.
La fe del bautizado y la vocación del militante o
del ministro arrancan, pues, del análisis de los sucesos y de las situaciones
concretas y humanas. Pero tienden a interpretar estos hechos y a descubrir en
el misterio pascual del Hombre-Dios el mejor significado que hay que dar a las
cosas. Queda entonces penetrar "tras" (1, 37; 1, 43) este
Hombre-Dios, o "atestiguarlo" (1, 34).
MIRADA/VOCACION: Encaminarse así, no
obstante, no puede hacerse más que en el diálogo con Dios y abriéndose a su
influencia. Juan lo subraya en varias ocasiones, mostrando cómo la mirada de
Cristo sobre sus discípulos transforma la mirada de estos. Es esa mirada que
cambia a Simón en Pedro (1, 42), que cambia de doctor de la ley en creyente a
Natanael (1, 47-48). Progresar en la fe y en la vocación no se puede hacer,
pues, más que recibiendo las cosas y las personas como dones de Dios; la
vocación no es cosa nuestra, surge del encuentro y de la acogida.
MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA II - MAROVA MADRID 1969.Pág. 34 ss
DOMINGO
2 DEL TIEMPO ORDINARIO
Un
domingo de transición
Acabamos de salir de las fiestas navideñas y
entramos en el Tiempo Ordinario, la vida "normal" también en el
ámbito eclesial. En la oración colecta pedimos a Dios: "haz que los días
de nuestra vida se fundamenten en tu paz".
El que sería el domingo primero coincide siempre con
la solemnidad del Bautismo del Señor. Por eso entramos en la serie de los
domingos con el segundo, mientras que los días feriales anteriores sí son de la
semana primera del Tiempo Ordinario.
Hoy todavía no iniciamos la lectura de Mateo. Cada
año en este segundo domingo escuchamos el evangelio de Juan en unas páginas que
vienen a ser como una prolongación de las "manifestaciones" del
tiempo de Navidad y Epifanía. Este año oímos el testimonio que Juan el Bautista
da de Jesús, sobre quien ha visto bajar al Espíritu en su Bautismo.
Que este domingo es como un eco, todavía, de la
celebración de la Navidad, se nota también en la antífona que acompaña al
Aleluya antes del evangelio: "la Palabra se hizo carne y acampó entre
nosotros. A cuantos le recibieron, les dio poder para ser hijos de Dios".
Isaías 49, 3.5-6. Te hago luz de las naciones, para que seas mi
salvación
Leemos hoy el segundo de los cuatro "cánticos
del Siervo" de Isaías, o mejor, del "segundo Isaías". No lo
leemos entero: sólo los versículos que se refieren a la misión universal del
Siervo. El primero de estos poemas lo oímos el domingo pasado, la fiesta del
Bautismo de Jesús.
El futuro Siervo es llamado por Dios, ya desde el
seno materno, para reunir al pueblo de Israel, desde su dispersión, y a la vez
para ser luz de las naciones: "para que mi salvación alcance hasta el
confín de la tierra".
El salmo refleja la actitud de obediencia del Siervo a la
voluntad de Dios que, según van diciendo el cántico tercero y cuarto, que
leemos en la Semana Santa, se ofrece a sí mismo por la salvación de todos. La
antífona que repetimos es la actitud que la carta a los Hebreos atribuye a
Jesús en el momento mismo de su encarnación: "tú no quisiste sacrificios
ni ofrendas... Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad".
1 Corintios 1,1-3. La gracia y la paz de
parte de Dios, nuestro Padre, y de nuestro Señor Jesús sean con vosotros
Durante siete domingos, la segunda lectura la
haremos de la lª carta de Pablo a los Corintios (en los ciclos B y C se
completa su proclamación).
Corinto era y es una ciudad griega de gran
vitalidad, puerto de mar, con gran comercio e importantes actividades
ciudadanas. Era pagana y con muy mala fama en cuanto a su moral y costumbres.
En esa ciudad estuvo Pablo más de un año, entre el 51 y el 52, creando una
comunidad cristiana muy viva, rica en valores, pero también en problemas que en
parte se explican por su carácter de recién convertidos del paganismo.
El pasaje de hoy es el inicio de la carta, y nos
dice quién es su autor (Pablo, apóstol), sus destinatarios (la Iglesia de Dios
que está en Corinto, el pueblo santo) y el saludo que les dirige (y que hoy
haría bien el sacerdote en repetir al comienzo de la Eucaristía: "la
gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, sea
con vosotros").
Juan 1, 29-34. Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo
El Bautismo de Jesús lo cuenta el evangelista Juan
con un claro testimonio del Bautista sobre Jesús. Nos dice que al principio
"no lo conocía", pero vio cómo el Espíritu bajaba sobre Jesús y así
pudo el Bautista anunciar a todos: "este es el Cordero de Dios que quita
el pecado del mundo... He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una
paloma y se posó sobre él". Más aún, llega a afirmar la identidad más
profunda de Jesús: "Este es el Hijo de Dios".
El Siervo que se entrega por todos
Las lecturas de hoy nos ayudan a centrar nuestra
atención en la persona de Jesús, el Enviado y Mesías.
Sea cual sea la intención original de Isaías al
ofrecernos estos "poemas del Siervo", nosotros, los cristianos,
creemos que en Jesús de Nazaret es en quien mejor se han cumplido las profecías
y esperanzas puestas en ese futuro Siervo de Dios. '
Además, la misión del Siervo ya se afirmaba desde el
principio que iba a ser universal, porque los planes de Dios sobrepasan los
límites del pueblo de Israel: "es poco que seas mi Siervo y restablezcas
las tribus de Jacob", "te hago luz de las naciones, para que mi
salvación alcance hasta el confín de la tierra".
Esta universalidad de la salvación se ha cumplido en
Jesús de Nazaret que el día del Bautismo es proclamado como el Mesías de Dios,
sobre el que baja el Espíritu, y al que Juan presenta como "el Hijo de
Dios". Él es la auténtica Luz del mundo y el Salvador universal de la humanidad.
El Cordero que quita el pecado del
mundo
Los nombres que aplican a Jesús las lecturas de hoy
intentan describir la rica personalidad de Cristo Jesús: el Enviado de Dios, el
Mesías, el Siervo, el Hijo de Dios, el Amado y preferido del Padre, Señor
nuestro. A veces él mismo se presenta como el Pastor. Pero hoy sé dice de él
que es "el Cordero que quita el pecado del mundo".
f;l cordero es un animal que para los contemporáneos
de Jesús estaba lleno de simbolismo y resonancias bíblicas. La primera comunidad
cristiana vio en Jesús cumplidos los recuerdos y figuras de aquel "cordero
pascual" cuya sangre, marcando las puertas de las familias de los judíos
en Egipto, fue el inicio del éxodo y de la liberación de Israel. También tienen
una relación íntima con Jesús los sacrificios diarios de corderos en el Templo,
ahora sustituidos por la ofrenda que de sí mismo hace este verdadero Cordero en
la cruz. También Isaías, en los cantos siguientes al que hemos leído hoy,
presenta al Siervo como una oveja que llevan al matadero y se ofrece por la
salvación de todos.
Todo eso se realiza en plenitud en Cristo Jesús. De
él sí se puede decir que es "el Cordero que quita el pecado del
mundo". Recién terminadas las fiestas navideñas, hacemos bien en mirar a
ese Jesús que en su Pascua se entregará por toda la humanidad y nos
reconciliará con Dios.
Una comunidad con luces y sombras
Cuando escuchamos la carta de Pablo a los Corintios,
la tenemos que considerar como escrita para nosotros mismos, deseando merecer
las alabanzas del apóstol y procurando corregimos de sus reproches, si es que
se nos pueden aplicar. La de Corinto es una comunidad cristiana que vive en un
ambiente pagano, lo que también le da mayor actualidad ahora.
La Escritura no se proclama en nuestra celebración
para que nos enteremos de que hace veinte siglos las comunidades tenían tales o
cuales problemas, sino para que nos miremos al espejo y procuremos que nuestros
caminos vayan coincidiendo cada vez más con los de Dios.
Hay abundantes luces en la Iglesia de hoy. También
nuestras comunidades pueden definirse como aquella: "la Iglesia de Dios en
Corinto", afincada en medio de una sociedad concreta. Y, sobre todo,
también están compuestas por personas que son "los consagrados por
Jesucristo, el pueblo santo que él llamó". Además, como la de Corinto, nos
sentimos unidos "a todos los demás que en cualquier lugar invocan el
nombre de Jesucristo, Señor nuestro y de ellos".
Pero a la vez también entre nosotros se pueden
descubrir los mismos problemas que iremos encontrando a lo largo de la carta a
los de Corinto. Nuestras comunidades deberían sentirse unidas interiormente por
la gracia de Dios, y a la vez unidas universalmente con todas las otras
comunidades esparcidas en el mundo, sin cerrarse en sí mismas.
Hacen falta testigos de Cristo en
el mundo de hoy
El auténtico testigo de Dios fue el mismo Cristo,
que, con sus obras y sus palabras, nos anunció el amor de Dios e instauró su
Reino. De él podemos decir con plena verdad lo que ya afirmaba el salmista:
"he proclamado tu salvación ante la gran asamblea".
Hoy hemos escuchado además la voz de dos testigos
del plan de salvación de Dios: en el AT, el profeta Isaías, anunciando al
Siervo, y en el NT, el testimonio valiente de Juan el Bautista, que no sólo
aparece en los evangelios como el "precursor" o el que prepara los
caminos, sino también como el que da testimonio del Mesías ya presente, y al
final muere mártir defendiendo valores proféticos que le malquistan con las
autoridades.
En el mundo de hoy hacen falta cristianos
convencidos que den testimonio de Cristo Jesús. Deberíamos anunciar (empezando
por los más cercanos a nosotros, la familia, los vecinos y los compañeros de
trabajo) la Buena Nueva de la Salvación de Cristo.
También nosotros, que tal vez al principio "no
le conocemos", después de experimentar con los ojos de la fe la presencia
de Jesús Salvador, debemos a continuación dar testimonio de él. Más con nuestro
estilo de vida que con nuestras palabras.
La Eucaristía, encuentro y misión
En nuestra Eucaristía llamamos varias veces a Jesús
con el apelativo que le da el Bautista, "Cordero de Dios": en el
Gloria ("Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre"), en el canto
del "Agnus Dei" ("Cordero de Dios, que quitas el pecado del
mundo...") y en la invitación que el sacerdote nos hace para que nos
acerquemos a comulgar ("Este es el Cordero de Dios"). Haremos bien en
pronunciar esta última invitación con expresividad, recordando que la frase
viene de la afirmación del Bautista y que presenta a Jesús como Salvador de la
humanidad.
También es de notar una afirmación que haremos en la
oración sobre las ofrendas: "concédenos participar dignamente de estos
santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de
Cristo se realiza la obra de nuestra redención". Es como la definición de
lo que es la celebración sacramental cristiana. Nuestra participación en la
Eucaristía no es un mero cumplimiento, o un consuelo espiritual, sino la
actualización del acontecimiento fundamental, la Pascua de Jesús, su entrega
sacrificial en la Cruz, para que cada uno de nosotros participe de ella.
Esta experiencia de encuentro con el Señor
Resucitado, el Cordero que quita el pecado del mundo, debe darnos fuerzas para
luego, en la vida, ser consecuentes y dar testimonio del amor de Dios que se ha
manifestado en Cristo Jesús.
José Aldazabal, domingo ciclo A
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO II TIEMPO ORDINARIO CICLO A – 18 ENERO
2026
01.- TÚ ERES EL DIOS
QUE NOS SALVA
1. Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
La mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR,
TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.
[BIS TODO]
2. Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
Y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
3. Y sacaremos con gozo
del manantial de la vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
4. Entonces proclamaremos:
"Cantadle con alegría.
El nombre de Dios es grande,
Su caridad infinita.
El nombre de Dios es grande,
Su caridad infinita".
5. Que alabe al Señor la Tierra
Contadle las maravillas.
Qué grande en medio del pueblo
el Dios que nos justifica.
Qué grande en medio del
02.- IGLESIA PEREGRINA
Todos unidos
formando un solo cuerpo
Un pueblo que en la pascua nació
Miembros de Cristo en sangre redimidos
Iglesia peregrina de Dios
Vive en
nosotros la fuerza del espíritu
Que el hijo desde el padre envió
El nos empuja nos guía y alimenta
Iglesia peregrina de Dios
SOMOS EN LA
TIERRA
SEMILLA DE OTRO REINO
SOMOS TESTIMONIO DE AMOR
PAZ PARA LAS GUERRAS
Y LUZ ENTRE LAS SOMBRAS
IGLESIA PEREGRINA DE DIOS
Rugen
tormentas
Y a veces nuestra barca
Parece que ha perdido el timón
Miras con miedo y no tienes confianza
Iglesia peregrina de Dios
Una
esperanza nos llena de alegría
Presencia que el señor prometió
Vamos cantando el viene con nosotros
Iglesia peregrina de Dios
Todos unidos
en un solo bautismo
Ligados a la misma comunión
Todos viviendo en una misma casa
Iglesia peregrina de Dios
Todos
prendidos en una misma suerte
Ligados a la misma salvación
Somos un cuerpo y Cristo es la cabeza
Iglesia peregrina de Dios
03.- EL SEÑOR NOS LLAMA
EL SEÑOR NOS
LLAMA Y NOS REÚNE,
SOMOS SU
PUEBLO, SIGNO DE UNIDAD.
ÉL ESTÁ EN
MEDIO DE NOSOTROS,
SIRVE A LA
MESA, NOS REPARTE EL PAN.
1. Por todos
los caminos nos sales al encuentro,
por todos
hemos visto señales de tu amor.
Tu pueblo se
reúne Señor a bendecirte,
a celebrar
con gozo tu paso salvador.
2. Convocas
a tus fieles, nacidos de las aguas,
a festejar
unidos la nueva creación.
La sala del
banquete se llena de invitados;
estamos
reunidos y en medio está el Señor.
3. Revélanos
al Padre oh Cristo, nuestra fiesta,
aumenta la
esperanza de nuestro caminar.
Tu Espíritu
divino nos dé la fortaleza,
los bienes
que esperamos nos haga pregustar.
04.- DIOS NOS
CONVOCA
DIOS NOS
CONVOCA
VENID Y ESCUCHEMOS SU VOZ.
LA MESA HA PREPARADO,
SU PAN ES SALVACIÓN.
GRACIAS SEÑOR
POR SER TUS INVITADOS.
1. Venid, celebrad la Palabra,
Venid, acoged la verdad,
y en hermandad cantad la Nueva Alianza.
2. Venid, celebrad la Esperanza,
venid a la cena pascual
y en hermandad, cantad la Nueva Alianza.
3. Venid, celebrad la Victoria,
Venid, renovad la amistad
y en hermandad cantad la Nueva Alianza.
05.- JUNTO AL VINO Y EL PAN
JUNTO AL
VINO Y AL PAN HOY TE TRAIGO MI VOZ,
VIDA EN UNA
CANCIÓN, PARA TI SERÁN,
TRAIGO RISA
Y DOLOR, TRAIGO AL MUNDO SIN LUZ
DE LOS
HOMBRES, LA SED PARA QUE LA CALMES TÚ.
El agua de
la risa de los niños,
el viento de
las madres al cantar,
hoy para ti
serán, ¡oh Señor!
El ruido de
la fuerza de los hombres,
la tierra de
su débil corazón,
hoy para ti
serán, ¡oh Señor!
Junto al
vino y al pan yo te traigo mi voz,
vida en una
canción, para ti serán,
traigo risa
y dolor, traigo al mundo sin luz
de los
hombres, la sed para que la calmes tú.
Para que la
calmes tú, para que la calmes tú.
06.- EN TORNO A TU MESA
1. En torno a tu mesa, Señor, te ofrecemos,
toda nuestra vida, el vino y el pan.
Son para nosotros, tu cuerpo y tu sangre,
promesa de vida, luz y libertad.
SEÑOR, EL PAN QUE
NOS DAS
BORRA NUESTRAS MISERIAS.
SEÑOR, TU COPA SERÁ
SANGRE DE VIDA ETERNA.
SEÑOR, SABEMOS QUE TÚ
TE DAS SIN CONDICIONES.
DANOS TU ESPÍRITU Y HAZ
DE CARNE LOS CORAZONES... SEÑOR.
2. Tu Espíritu inflama de amor nuestras vidas,
nos sigues llamando; Señor, ¿dónde estás?.
Mas tú nos respondes: “me encuentras amando”.
Queremos sentirte nuestro Salvador.
07.- ÉSTE ES EL PAN DE LOS HIJOS
1. Este es
el Pan de los hijos, preparado con amor.
Éste es el
pan compartido en la misma comunión.
¡DICHOSOS
LOS INVITADOS
A LA MESA
QUE ALEGRA EL CORAZÓN!
¡DICHOSOS
LOS INVITADOS
A LA CENA
DEL SEÑOR!
2. Éste es
el pan de los fuertes que del cielo descendió
Éste es el
vino de fiesta que enardece el corazón.
3. Éste es
el Cuerpo de Cristo, entregado por amor.
Ésta es la
Sangre de Cristo alianza eterna con Dios.
4. Éste es
el pan del camino de la peregrinación
Éste es el
pan de la vida y de la resurrección.
08.- DONDE HAY CARIDAD (Joaquin
Madurga)
DONDE
HAY CARIDAD Y AMOR,
ALLÍ
ESTÁ EL SEÑOR
ALLÍ
ESTÁ EL SEÑOR
Una
sala y una mesa, una copa, vino y pan
Los
hermanos compartiendo en amor y en unidad
Nos
reúne la presencia y el recuerdo del Señor
Celebramos
su memoria y la entrega de su amor
Invitados
a la mesa del banquete del Señor
Recordamos
su mandato de vivir en el amor
Comulgamos
en el Cuerpo y en la Sangre que Él nos da
Y
también en el hermano, si lo amamos de verdad
Este
Pan que da la vida y este Cáliz de salud
Nos
reúne a los hermanos en el nombre de Jesús
Anunciamos
su memoria, celebramos su pasión
El
misterio de su muerte y de su resurrección
09.- SEÑOR NO
SOY DIGNO
SEÑOR, NO SOY
DIGNO
DE QUE ENTRES EN MI CASA,
PERO UNA PALABRA TUYA
BASTARÁ PARA SANARME.
Eres el pan de
vida;
a todos das la paz,
quien come de tu carne,
por siempre vivirá.
Somos el nuevo
pueblo
que Cristo congregó,
vivamos siempre unidos,
testigos del amor.
Vamos por esta
vida,
buscando la verdad,
la paz y la justicia,
un mundo que vendrá.
10.- MANOS
ABIERTAS
QUÉ
SUERTE ES TENER
UN
CORAZÓN SIN PUERTAS,
QUÉ
SUERTE ES TENER
LAS
MANOS SIEMPRE ABIERTAS.
(2
VECES).
Manos
abiertas,
para
estrechar las de un amigo.
Manos
abiertas,
para
ayudar en el camino.
Manos
abiertas,
para
buscar un mundo nuevo.
Manos
abiertas,
para
un hacer, no para un sueño.
Manos
abiertas,
las
de Jesús, las del Maestro.
Manos
abiertas,
las
del que supo amar primero.
Manos
abiertas,
llenas
de amor, las de María.
Manos
abiertas,
ellas
son nuestra luz y guía.
11.- ARCILLA
ENTRE SUS MANOS
1. Eres Madre muy sencilla
criatura del Señor,
Virgen pobre, Madre mía,
llena de gracia y de amor.
Fuiste arcilla entre sus manos
y el Señor te modeló,
aceptaste ser su esclava,
siempre dócil a su voz.
YO QUIERO SER ARCILLA ENTRE SUS MANOS,
YO QUIERO SER VASIJA DE SU AMOR.
QUIERO DEJAR LO MÍO PARA ÉL.
YO QUIERO SER ARCILLA ENTRE SUS MANOS,
YO QUIERO SER VASIJA DE SU AMOR.
2. No entendías sus palabras,
pero respondes con fe.
Dejas que tu amor te guíe,
confiando siempre en él.
Por su espíritu de vida
te dejaste transformar,
te abandonas en sus manos
para hacer su voluntad.
