JESÚS ENTRA EN ESCENA
COMENTARIO
El v. 13 marca la aparición
de Jesús adulto en la escena evangélica. El acontecimiento suena así
literalmente: ¨Entonces se presenta Jesús¨. Es el estilo gráfico y espontáneo
de los relatos coloquiales. "Entonces" une con lo anterior y abre
hacia lo que sigue. Lo anterior es Juan, su mensaje, su urgencia, sus
invectivas. Lo que sigue es Jesús, Dios con nosotros (Mt. 1, 23), el que salva
a su pueblo de sus pecados (Mt. 1, 21). ¡Jesús ya está entre nosotros!
La acción pública de Jesús en el mundo, es
sin duda, lo más importante y decisivo en la historia de la salvación, es lo
que propiamente interesa a sus testigos y a los creyentes. Los discípulos de
Jesús darán testimonio de cuanto vieron y oyeron a partir del Bautismo hasta la
Ascensión. Y a la hora de buscar un sustituto para Judas, tendrán muy en cuenta
que se trate de un testigo ocular de la vida pública de Jesús (Hech. 1, 21-22).
Marcos y Juan comienzan su relato con la predicación del Bautista y del
bautismo de Jesús en el Jordán.
Aquí se da a entender que Juan conocía ya
personalmente a Jesús y que tenía conciencia de su misión, aunque no conociera
su altísima dignidad como Hijo de Dios. Jesús, libre de todo pecado, no tenía
por qué bautizarse, pero lo hace como cabeza de una humanidad pecadora con la
que se ha hecho solidario (cfr. 2 Cor. 5, 21). Jesús es el "siervo de
Yahveh" que quita el pecado del mundo y está dispuesto a padecer por todos
los hombres (cfr. Is 53, 10-12; Mt 20, 28). Esta es además la voluntad del
Padre, a la que ambos, Jesús y Juan, deben atenerse (cfr. Lc 3, 2ss).
El "cielo se abre" no para
mostrar lo que esconde (cfr Ez 1, 1), sino para dar al Espíritu que desciende
en forma de paloma. En el relato evangélico tenemos la respuesta de Dios: Ha
llegado el tiempo de la gracia y los cielos se rasgan para dar paso al Espíritu
de Dios que actuará por las palabras y obras de Jesús salvando a los hombres. En
Jesús, la Palabra de Dios, Dios sale al encuentro del hombre.
Según Marcos y Lucas, la "voz que
viene del cielo" se dirige directamente a Jesús; según Mateo, parece más
bien dirigirse inmediatamente al Bautista. En el Evangelio según San Juan se
dice que el Bautista dio testimonio de que Jesús era "el elegido de
Dios" y que así atestiguó lo que él había visto y oído. El bautista pudo
apoyar su testimonio en esta voz que viene del cielo, y en el Espíritu que
desciende sobre Jesús.
En el Antiguo Testamento se llama hijo de
Dios a todo el pueblo de Israel, también al justo y en sentido eminente al
Rey-Mesías (Sal 2, 7). La voz que viene del cielo declara en primer lugar que
Jesús es el Mesías, evidentemente es una alusión a las palabras del profeta
Isaías: "He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se
complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él..." (cfr. primera lectura
de hoy). Otras palabras de Jesús permiten que Mateo y la comunidad primitiva
entiendan la expresión: "Hijo amado" en un sentido que sólo puede
convenir a Jesús.
Pbro. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Mt
3, 16-17
Apenas se bautizó el Señor, se abrieron los
cielos y el Espíritu se posó sobre Él como una paloma, y se oyó la voz del
Padre que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco». Se dice el
Gloria.
ORACION COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que, en el bautismo de Cristo, en el
Jordán, al enviar sobre Él tu Espíritu Santo, quisiste revelar solemnemente a
tu Hijo amado, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del
Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor
Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 42, 1-4.6-7
Esto dice el Señor: «Miren a mi siervo, a
quien sostengo, mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre
él, manifestará la justicia a las naciones, No gritará, no clamará, no voceará
por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la
apagará. Manifestará la justicia con verdad. No vacilará ni se quebrará, hasta
implantar la justicia en el país. En su ley esperan las islas. Yo, el Señor te
he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de
un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a
los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan las tinieblas.
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 28, 1-4.9-10)
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hijos de Dios, aclamen al Señor, aclamen la
gloria del nombre del Señor, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado. R.
La voz del Señor sobre las aguas, el Señor
sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es
magnífica. R.
El Dios de la gloria ha tronado. En su
templo un grito unánime: «¡Gloria!». El Señor se sienta sobre las aguas del
diluvio, el Señor se sienta como rey eterno. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura del libro de los
Hechos de los Apóstoles 10, 34-38
En
aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Ahora comprendo con toda verdad
que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y
practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de
Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de
todos. Ustedes conocen lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea,
después del bautismo que predico Juan. Me refiero a Jesús de Nazareth, ungido
por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que paso haciendo el bien y curando
a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él».
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mc 9, 7
Aleluya. Se abrieron los cielos y
se oyó la voz del Padre: «Este es mi Hijo, el amado; escúchenlo». Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 3, 13-17
En aquel tiempo, vino Jesús
desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan
intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y
tú acudes a mí?». Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos
toda justicia». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió
del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una
paloma y se posaba sobre Él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es
mi Hijo amado, en quien me complazco».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Oremos a Dios Padre, que nos ha hecho sus hijos
predilectos en Cristo, y respondamos con fe: "Padre, escucha a tus
hijos".
1.- Por la Iglesia: Para que, unida en un solo bautismo y un
solo Espíritu, proclame con valentía la Buena Nueva de la salvación a todas las
naciones. Roguemos al Señor.
2.- Por los que aún no conocen a Cristo: Para que la luz del
Evangelio ilumine sus corazones y, por el sacramento del bautismo, sean
incorporados al Cuerpo de Cristo. Roguemos al Señor.
3.- Por quienes se preparan para el bautismo, adultos y niños,
para que perseveren en la fe y vivan como verdaderos hijos de Dios. Roguemos
al Señor.
4.- Por nosotros, aquí reunidos: Para que, nuestro propio
bautismo, renovemos nuestro compromiso de vivir según el Espíritu Santo, dando
testimonio de Jesús en nuestra vida diaria. Roguemos al Señor.
Padre bondadoso, que en el bautismo de Jesús nos revelaste tu amor.
Escucha estas oraciones y ayúdanos a vivir siempre como tus hijos amados. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, los
dones en este día en que manifestaste a tu Hijo predilecto, y haz que esta
ofrenda de tu pueblo se convierta en el sacrificio de aquel que quiso borrar
los pecados del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Jn 1, 32.34
Este
es de quien decía Juan: «Yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el
Hijo de Dios».
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor, alimentados con estos dones sagrados, imploramos de tu bondad,
que, escuchando fielmente a tu Unigénito, de verdad nos llamemos y seamos hijos
tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes
12: 1S 1, 1-8; Sal 115, 12-13. 14 y 17. 18-19; Mc 1,
14-20
Martes
13: 1S 1, 9-20; Sal: 2, 1.4-5.6-7.8abcd; Mc 1, 21-28
Miércoles
14: 1S 3, 1-20; Sal 39, 2 y 5. 7-8ª. 8b-9.10; Mc 1,
29-39
Jueves
15:
1S 4, 1-11; Sal 43, 10-11. 14-15.24-25; Mc 1,
40-45
Viernes
16: 1S 8, 4-22ª; Sal 88, 16-17. 18-19; Mc 1, 1-12
Sábado
17: 1S
9, 1-4. 17-19. 26ª; 10, 1ª; Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7; Mc 2, 13-17
Domingo
18: Is
49, 3, 5-6; Sal 39, 2y 4ab.7-8b-9.10; 1Co 1, 1-3; Jn 1, 29-34
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 3, 13-17
Par.: Mc 1, 9-11 Lc 3, 21-22
1._ El v. 13 marca la aparición de Jesús adulto en la escena evangélica.
El acontecimiento suena así literalmente: Entonces se presenta Jesús. Es el
estilo gráfico y espontáneo de los relatos coloquiales. "Entonces"
une con lo anterior y abre hacia lo que sigue. El "entonces" de los
relatos coloquiales despierta siempre en el oyente interés y expectativa por lo
que se va a narrar. El verbo en presente confiere a lo que se relata viveza y
aproximación al ahora oyente. Lo anterior es Juan, su mensaje, su urgencia, sus
invectivas. Lo que sigue es Jesús, Dios con nosotros (Mt. 1, 23), el que salva
a su pueblo de sus pecados (Mt. 1, 21). ¡Jesús ya está entre nosotros! Ahora
bien, ¿Cómo es posible que este Jesús, que pasó haciendo el bien y en quien no
hay ni sombra de pecado, acudiera a Juan a reconocer sus pecados y recibir de
él el bautismo? ¿Cómo podía Jesús reconocer sus pecados si en él no había
pecado? ¿O es que Jesús era pecador? Estas eran preguntas que se hacían los
primeros cristianos, para quienes el bautismo planteó muy pronto un grave
problema teológico. Mateo conoce el problema, sabe de la perplejidad en que se encuentran
muchos cristianos, sabe probablemente de la solución que alguien ha sugerido y
ha hecho circular por escrito en el Evangelio según los Hebreos. Esta solución
consistía en negar el bautismo de Jesús porque Jesús mismo lo rechazó. Mateo no
puede estar de acuerdo con ella porque una solución así supone negar un dato
incontrovertible. Mateo parte del presupuesto de que negar evidencias no es el
camino adecuado para solucionar problemas. Con todo este trasfondo compone
Mateo su relato. En él se conjugan la historia y la reflexión personal. En
contra del escrito antes mencionado, Mateo afirma explícitamente la verdad del
hecho desencadenante del problema: Jesús, efectivamente, se bautizó. Ahora
bien, esto no quiere decir que Jesús fuera pecador, sino que como cualquier ser
humano Jesús estuvo sujeto al ordenamiento jurídico de la sociedad concreta que
le tocó vivir. Y el bautismo de Juan formaba parte, de hecho, del ordenamiento
de la sociedad judía de principios del siglo primero. Mateo ofrece, pues, a los
perplejos cristianos de su generación un enfoque nuevo del bautismo de Jesús.
El que Jesús se bautizara es la consecuencia lógica y natural del hecho humano
de Jesús. Todo grupo humano, por el solo hecho de ser humano, tiene un
ordenamiento jurídico, el cual, organizado y estructurado, constituye la
justicia de ese grupo.
Como vemos, el enfoque de Mateo en los vs. 14-15 presupone tomarse muy
en serio la humanidad de Jesús. Jesús no fue una persona aparente, sino real y
verdaderamente hombre. Esta es tal vez la razón por la que Mateo completa su
relato hablando de la otra dimensión, no menos real, de Jesús: la dimensión
divina. El que salva a su pueblo de sus pecados es Dios con nosotros. Los vs.
16-17 hablan de esto con la sensibilidad y los recursos de la mejor tradición
literario bíblica. El resultado es un cuadro, cuya reconstrucción imaginativa
nos descubre e introduce en lo asombroso y fascinante de Dios.
ALBERTO BENITO - DABAR 1987/10
2.- Un padre debe decir a su hijo que le quiere, sugiere el predicador
del Papa
Comenta el Evangelio de la fiesta del Bautismo del Señor.
ROMA, viernes, 7 enero 2005 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del
padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, al Evangelio de
la liturgia del próximo domingo, 9 de enero (Mt 3,13-17), fiesta del Bautismo
del Señor.
Cuando se escribe la vida de los grandes artistas y poetas, siempre se
intenta descubrir la persona (en general la mujer) que ha sido, para el genio,
la fuente de inspiración, la musa frecuentemente escondida. También en la vida
de Cristo hallamos un amor secreto que ha sido el motivo inspirador de todo lo
que hizo: su amor por el Padre celestial. Ahora, con ocasión del Bautismo en el
Jordán, descubrimos que este amor es recíproco. El Padre proclama a Jesús su
«Hijo predilecto» y le manifiesta toda su complacencia enviando sobre él el
Espíritu Santo, que es su mismo amor personificado.
Según la Escritura, como la relación hombre-mujer tiene su modelo en la
relación Cristo-Iglesia, así la relación padre-hijo tiene su modelo en la
relación entre Dios Padre y su Hijo Jesús. De Dios padre «toda paternidad en
los cielos y en la tierra toma nombre» (Ef 3,15), esto es, saca existencia,
sentido y valor. Es una ocasión para reflexionar sobre este delicado tema. Quién
sabe por qué la literatura, el arte, el espectáculo, la publicidad explotan una
sola relación humana: la de fondo sexual entre el hombre y la mujer, entre el
marido y la esposa. Dejamos en cambio casi del todo inexplorada otra relación
humana igualmente universal y vital, otra de las grandes fuentes de gozo de la
vida: la relación padres-hijos, la alegría de la paternidad.
Igual que el cáncer ataca habitualmente los órganos más delicados en el
hombre y en la mujer, así el poder destructor del pecado y del mal ataca los
ganglios más vitales de la existencia humana. No hay nada que sea sometido al
abuso, a la explotación y a la violencia como la relación hombre-mujer, y no
hay nada que esté tan expuesto a la deformación como la relación padre-hijo:
autoritarismo, paternalismo, rebelión, rechazo, incomunicación... El
sufrimiento es recíproco. Hay padres cuyo sufrimiento más profundo en la vida
es ser rechazados o directamente despreciados por los hijos, por los cuales han
hecho cuanto han podido. Y hay hijos cuyo más profundo y no confesado
sufrimiento es sentirse incomprendidos o rechazados por el padre, y que en un
momento de irritación, tal vez han oído decir del propio padre: «¡Tú no eres mi
hijo!». ¿Qué hacer? Ante todo creer. Reencontrar la confianza en la paternidad.
Pedir a Dios el don de saber ser padre. Después esforzarse también en imitar al
Padre celeste.
San Pablo traza así la relación padres-hijos: «Hijos, obedeced en todo a
vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis
a vuestros hijos, no sea que se desanimen» (Col 3,20-21). A los hijos
recomienda la obediencia, pero una obediencia filial, no de esclavos o de
militares; a los padres que «no exasperen» a los hijos; esto es, en sentido
positivo, tener paciencia, comprensión, no exigir todo inmediatamente, saber
esperar a que los hijos maduren, saber disculpar sus errores. Se trata de no
desalentar con continuos reproches y observaciones negativas, sino más bien
animar cada pequeño esfuerzo. Comunicar sentido de libertad, de protección, de
confianza en sí mismos, de seguridad.
Como hace Dios, que dice querer ser siempre para nosotros una «roca de defensa»
y una «ayuda siempre cercada en las angustias» (Sal 46). No tengáis miedo de
imitar alguna vez, a la letra, a Dios Padre y de decir al propio hijo o hija:
«¡Tú eres mi hijo amado! ¡Tú eres mi hija amada! ¡Estoy orgulloso de ti, de ser
tu padre!». Si sale del corazón en el momento adecuado, esta palabra hace
milagros, da alas al corazón del chaval o de la joven. Y para el padre es como
generar una segunda vez, más conscientemente, al propio hijo.
3.- -"Fue Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para
que lo bautizara": Juan bautiza en el Jordán. Esta actividad de Juan es
distinta de las abluciones rituales de la comunidad de Qumram, ubicada en
parajes cercanos. Jesús viene de Galilea. No hay ninguna explicación del por
qué Jesús quiere ser bautizado, pero su intento choca con la oposición del
Bautista. Existió ciertamente una dificultad en la primera comunidad cristiana
en cuadrar teológicamente el hecho de que Jesús recibiera el bautismo de Juan,
pero se trata de una escena testimoniada por los tres evangelios sinópticos al
inicio de la actividad de Jesús.
-"Soy yo el que necesito que tú me bautices...": No se trata
de un auto-reconocimiento de Juan como pecador, sino de subrayar que es
precisamente Jesús el que, como Mesías, tiene el poder de bautizar
auténticamente con el Espíritu.
-"Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere":
Respuesta que presenta una cierta dificultad; Jesús y Juan se han de someter al
designio de la voluntad de Dios. Recibir el bautismo en aquel momento es un
acto de obediencia no a un mandamiento concreto de la Ley, sino a la misión que
el Padre ha encomendado a Jesús y que le lleva ahora a manifestarse solidario
con el pueblo pecador recibiendo en medio de él el bautismo de purificación.
-"Se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una
paloma y se posaba sobre él...": En el acto de solidaridad humilde con la
humanidad pecadora Jesús recibe el Espíritu y es declarado hijo. Porque se ha
humillado es ahora exaltado: es el mismo movimiento del himno de la carta de
los Filipenses (Flp 2, 6-11). Notemos que la irrupción del Espíritu no es una
visión de los asistentes, sino únicamente de Jesús y que la proclamación
"Este es mi Hijo..." es una declaración que Dios realiza en el cielo.
JOAN NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1990/01
4.- El hecho de que Jesús hubiese sido bautizado por Juan creó serios
problemas a la primitiva comunidad cristiana. ¿Necesitaba Jesús recibir
"el bautismo de penitencia para la remisión de los pecados"? Pero el
Hijo de Dios se había hecho semejante en todo a nosotros, "menos en el
pecado". Por otra parte, ¿aquel bautismo no indicaba una superioridad del
Bautista sobre Jesús? El presente relato aborda estas dificultades. Se cuida
muy bien de no establecer relación alguna entre el bautismo de Jesús y su
pecado. Además, afirma -en testimonio directo de Juan- que Jesús es muy
superior al Bautista. ¿Por qué entonces se bautizó? El texto dice "para
cumplir toda justicia". La expresión bíblica, "cumplir toda
justicia", lo que Dios quiere, aceptar su plan y voluntad. Y lo que Dios
quería era que su Mesías, el rey divino, se asemejase a su pueblo, a aquéllos a
los que venía a salvar, que fuese su siervo por excelencia, que debería
entregarse por todos en la humildad y ocultamiento (Is 53). Mateo acostumbra a
presentar la vida de Jesús desde las descripciones que nos da el profeta Isaías
sobre el siervo de Yahvéh (Mt 12, 17-21 = Is 42, 1-4).
La escena del bautismo de Jesús culmina en una teofanía. Se abre al
cielo, desciende sobre Jesús el Espíritu y es anunciada su filiación divina y
la complacencia del Padre sobre él. La visión o audición de la divinidad son
consideradas en muchas religiones como pruebas de que un individuo determinado
o es divino o se halla en una peculiar relación con la divinidad. La Biblia
piensa de manera distinta. Para ella no son pruebas sino medios por los cuales
Dios manifiesta su presencia y acción en el mundo. La presente teofanía pone de
relieve que se abrió el cielo, es decir que el mundo de lo divino ha irrumpido
en el mundo de lo humano en Jesús y a través de él. Y ello porque él es el Hijo
de Dios, que debe instaurar en la tierra su reino. Consiguientemente Dios se
complace en él.
La última expresión tiene sus raíces en el Antiguo Testamento: se dice
del siervo de Yaveh que Dios lo ha elegido, que se complace en él y le infunde
su Espíritu (Is 42, 1). Todas las expresiones significan la misma realidad: la
presencia de Dios en él. Lo que se afirma con ocasión del bautismo de Jesús es
lo que se pondrá de relieve a lo largo de todo el Nuevo Testamento: Jesús es el
portador del Espíritu, quien cumple a la perfección la voluntad de Dios, quien
se entrega por los hombres en plena solidaridad con ellos.
Para hacer visible esta profunda realidad de la presencia de Dios en
nuestro mundo en y a través de Jesús era necesario utilizar un medio que
salvase la distancia entre el cielo y la tierra. Así apareció el vuelo de un
ave, la paloma. Y se recurre a ella porque, frecuentemente, es utilizada como
símbolo de Israel y, en otras ocasiones, simboliza la sabiduría. En el fondo
estamos ante una imagen utilizada para poner de relieve la unión de lo alto con
lo bajo, de Dios con el hombre. - COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT
EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 939
5.- El Mesías que viene a hacerse bautizar desconcierta a Juan, que
esperaba un Mesías juez y un bautismo de fuego (3,11-12); en lugar de ello, ve
venir hacia él a un hombre confundido entre la multitud. Así, Juan y Jesús
representan dos concepciones mesiánicas. La afirmación me parece importante, y
conviene documentarla con mayor cuidado. En el capítulo 3 se pueden distinguir
tres unidades literarias, determinadas por la repetición de
"entonces" (adverbio que Mateo usa con mucha frecuencia para
relacionar las diversas escenas de un relato): 3,5.13.15.
En la primera unidad, el Bautista censura enérgicamente la religiosidad
demasiado segura de sí, demasiado confiada en su patrimonio nacional, demasiado
legalista. Juan invita a esta religiosidad a convertirse en profundidad.
¿Motivo? Va a sonar la hora del juicio, la hora en que el hacha está puesta en
la raíz. Es el lenguaje de los profetas.
En la segunda unidad literaria (3,13-15a), al presentarse Jesús al
bautismo como uno más de la multitud, desconcierta el proyecto mesiánico del
Bautista. No es el juez, sino el siervo del Señor; se diría que más que el
juicio le conviene la mansedumbre (tema predilecto de Mateo); aunque mejor
podríamos hablar quizá de "solidaridad". El Mesías vive una profunda
solidaridad con el pueblo judío; se muestra solidario con el momento
penitencial que está llamado a vivir el pueblo, y todo ello por obedecer al
plan de Dios.
La tercera unidad literaria (3,15b), brevísima, cuenta que el Bautista
se sometió a Jesús. Así pues, ambos mesianismos se encontraron frente a frente,
y el del Bautista (no así el de los fariseos y los saduceos) se abrió al
proyecto de Jesús, lo aceptó y se sometió a él; un ejemplo de cómo hubiera
debido comportarse todo el pueblo judío y, en mayor escala, de cómo debe
conducirse cualquiera otra expectativa del hombre.
JUSTICIA/CUMPLIRLA: Ahora podemos entender mejor una afirmación ya expuesta: "cumplir
toda justicia" significa someterse al plan de Dios revelado por las
sagradas Escrituras, plan de Dios que se revela como proyecto de humildad y de
solidaridad. En el gesto de Cristo, que se confunde con la muchedumbre de los
pecadores, se contiene ya aquella lógica que le llevará a la cruz, a morir por
los pecados del pueblo.
No podemos pasar por alto el hecho de que las primeras palabras (3,15)
de Jesús sean: "Conviene que se cumpla toda justicia".
Estas breves palabras, las primeras de Jesús, definen su actitud
profunda; ha venido a cumplir el plan de Dios, y no permite que nada le aparte
de él. Su actitud profunda es la sumisión, la obediencia que se expresa como
una lógica de humildad y de solidaridad con todo el pueblo pecador.
Mateo subraya luego que estas actitudes de Cristo, que definen la lógica
de toda su existencia, suponen ciertamente una ruptura con las expectativas
mesiánicas de su tiempo, pero no con el verdadero significado del AT. Ruptura
con el judaísmo, pero no con lo que pretendían las Escrituras. La conversión a
que son invitados el Bautista y todo el judaísmo es una vuelta a sus propios
orígenes. El verdadero judío es el que se hace cristiano.
-La Voz Celestial. Obviamente, no podemos reducir todo el significado
del bautismo al diálogo que hemos examinado. Hemos de tomar en consideración
otros elementos de gran importancia.
Para comprender el significado fundamental de la apertura de los cielos
y del descenso del Espíritu, hay que referirse a Isaías 63,19: "¡Oh, si tú
abrieses los cielos y bajases; ante tu rostro vacilarían los montes!" Se
trata de un versículo que pertenece a un salmo (63,7-64,11), en el cual el que
ora pide a Dios que vuelva a abrir el cielo, que se manifieste y descienda en
medio del pueblo, a fin de llevar a cabo un nuevo éxodo y guiar otra vez al
pueblo hacia la libertad. Tal es el significado de nuestro episodio; después de
un largo silencio por parte de Dios y por parte de su Espíritu, ahora comienza
el tiempo esperado, el tiempo de la salvación, en el cual Dios de nuevo se da a
los hombres y vuelve a hablar. Mateo modifica, respecto a Marcos y Lucas, las
palabras de la voz celestial; la proclamación no está en segunda, sino en
tercera persona: "Este es mi hijo amado". No es una revelación
dirigida a Jesús, sino una revelación sobre Jesús dirigida a los hombres. Con
ello Mateo encuadra el episodio en una perspectiva eclesial, convirtiéndolo en
una profesión de fe hoy. Invita a los lectores a reconocer en Jesús al Hijo de
Dios.
BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 37
6.- Con casi precisión de cronista Mateo formula en el versículo inicial
la voluntad de Jesús de ser bautizado por Juan. La conversación siguiente
carece de paralelos en los restantes evangelios y, probablemente por ello,
refleja la comprensión que tiene Mateo del bautismo de Jesús.
En círculos judeocristianos, en efecto, se debatía acaloradamente en
torno al bautismo de Jesús, llegándose incluso a negar el hecho mismo de ese
bautismo por considerarlo innecesario. ¿Qué necesidad, se decía, tenía Jesús de
un bautismo cuya razón de ser era el perdón de los pecados? La conversación
entre Juan y Jesús sale al paso de esta problemática y, manteniendo el hecho en
sí del bautismo de Jesús por Juan, presenta este bautismo bajo una óptica
distinta de la del perdón de los pecados. Para la formulación de esta nueva
óptica Mateo se sirve del término justicia. La traducción litúrgica ha
parafraseado acertadamente el término con la frase "lo que Dios
quiere". Así pues, Mateo entiende el bautismo de Jesús como disponibilidad
y entrega total a Dios y a su voluntad. Acto seguido Mateo refiere una escena
singular, en esta ocasión con paralelos en los restantes evangelios, incluido
el cuarto. Mateo, sin embargo, presenta sus propias peculiaridades. La más
clara de todas es la forma adoptada por la voz del cielo. Esta, en efecto, no
interpela a Jesús sino que habla sobre él. Declaración, pues, en lugar de
interpelación. Este es mi hijo en lugar de tú eres mi hijo. A la entrega total
de Jesús a Dios, Dios corresponde con una declaración sobre la identidad del
Jesús que se le entrega.
En la pluma de Mateo todo el texto adquiere un marcado acento de
catequesis bautismal y un alto valor de ejemplaridad para unas comunidades que
empezaban a experimentarse iglesia de Jesús.
Comentario: El texto de Mateo contribuye grandemente al enriquecimiento
del sentido del bautismo cristiano. Un bautismo que se perfila como acto
humano, por un lado, y como un acto divino, por otro.
Como acto humano el bautismo es expresión de entrega a Dios y a su
voluntad. En el contexto bíblico esta entrega tiene siempre las características
de un compromiso agradecido. La entrega a Dios es siempre respuesta a la
entrega previa de Dios. Como acto divino el bautismo hace pública la condición
de hijo de Dios del bautizado. Esta condición adquiere su verdadero sentido
cuando está enraizada en la entrega activa a Dios.
ALBERTO BENITO - DABAR 1993/10
BAUTISMO
DEL SEÑOR
Termina Navidad, empieza la misión
Con
la fiesta de hoy termina el ciclo de la Navidad. Esta tarde, con las vísperas,
retiramos ya los símbolos del tiempo navideño y dejamos paso a las semanas de
Tiempo Ordinario que precederán a la Cuaresma. En rigor, hoy sería el domingo
primero del Tiempo Ordinario: pero en él siempre se celebra esta fiesta del
Bautismo. Mañana, lunes, sí es lunes de la 1° semana.
Terminamos
la Navidad con la escena que da inicio a la misión pública de Jesús: su
Bautismo en el Jordán, donde recibe la confirmación oficial de su mesianismo.
Del Niño recién nacido pasamos al Profeta y Maestro que nos ha enviado Dios y
que va a comenzar su misión. Seguimos en clima de Epifanía, de manifestación,
con lecturas bíblicas diferentes para cada uno de los tres ciclos dominicales.
Puede
parecer un tanto brusco este paso de la infancia de Jesús a su vida pública:
pero Mateo no quiere sencillamente narrar cosas, sino transmitir un evangelio,
la buena noticia que Jesús mismo era y predicaba. Las lecturas bíblicas de esta
fiesta son diferentes para cada uno de los tres ciclos.
Isaías 42, 1-4.6-7. Mirad a mi
siervo, a quien prefiero
El
libro de Isaías incluye cuatro "cantos del Siervo de Yahvé", de los
que hoy leemos el primero.
Es
un poema que prepara perfectamente lo que luego escuchamos en el evangelio,
porque las palabras que Dios dice sobre el Siervo y las que suenan sobre Jesús
en el Jordán son muy parecidas. El canto del AT dice: "Mirad a mi Siervo,
a quien sostengo, mi elegido, a quien prefiero". La voz del cielo sobre
Jesús suena así: "tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto". La
palabra "hijo", en griego "país", puede significar
"hijo" ó "siervo", indistintamente. Sobre los dos baja el
Espíritu. En Isaías dice la voz sobre el Siervo: "sobre él he puesto mi espíritu".
Mateo dice de Jesús que "se abrió el cielo y el Espíritu de Dios bajaba
como una paloma y se posaba sobre él".
Isaías
describe también cuál va a ser la misión y el estilo de actuación de este
Siervo: "no gritará... la caña cascada no la quebrará... promoverá el
derecho... te he hecho alianza de un pueblo...".
El
salmo se fija más en "las aguas" -"la voz del Señor sobre
las aguas torrenciales"- y en la glorificación del Señor: "el Dios
de la gloria ha tronado... el Señor se sienta como rey eterno". Es un
salmo que parece preludiar ya la designación oficial de Jesús como el Mesías y
el Rey yn el río Jordán. Un Rey que viene a traer la paz. De ahí el estribillo
que repetimos: "el Señor bendice a su pueblo con la paz".
Hechos de los Apóstoles 10, 34-38. Ungido
por Dios con la fuerza del Espíritu Santo
La
catequesis que Pedro hace de Jesús, en casa de Cornelio -en el marco de la
apertura de la comunidad a los paganos-, empieza precisamente con el recuerdo
del Bautismo de Jesús.
El
resumen que Pedro hace de este episodio es denso: Jesús, aquel día, fue "ungido
por Dios con la fuerza del Espíritu Santo" y así pudo empezar su misión
mesiánica. Además, en el cumplimiento de su misión, "pasó haciendo el
bien" y haciendo cosas maravillosas, "porque Dios estaba con
él".
Mateo
3, 13-17 Apenas se bautizó Jesús, vio que el
Espíritu de Dios se posaba sobre él
El
Bautismo de Jesús por parte del Bautista, en el Jordán, es un acontecimiento al
que los cuatro evangelistas dan mucha importancia: Jesús es manifestado como el
Hijo, el predilecto de Dios, lleno del Espíritu, dispuesto a comenzar su misión
mesiánica, solidario con todo el pueblo que acude al bautismo de Juan. Parece
la investidura oficial de Jesús de Nazaret como el Mesías anunciado y el
comienzo de su misión.
Se
ve claramente que los evangelistas aluden al cántico de Isaías, porque narran
la escena casi calcando los términos en que el profeta había anunciado la
venida del Enviado de Dios.
Lo
característico del relato en Mateo es el diálogo entre Jesús y el Bautista. El
Precursor, humilde, reconoce que es él, Juan, quien necesita el bautismo de
conversión, y no Jesús. ¿Cómo puede recibir el Mesías un bautismo de
conversión, cuando es él quien viene a convertir y a perdonar y a salvar? Pero
Jesús quiere "cumplir todo lo que Dios quiere". Tiene un estilo muy
propio de cumplir su misión de Salvador: ahora y en la cruz, con una
solidaridad radical con la humanidad pecadora.
La teofanía trinitaria
Un
aspecto teológicamente importante de los textos de hoy es esta "teofanía
trinitaria" que sucede en la escena del Bautismo, que lleva consigo
también la "investidura", la proclamación oficial de Jesús de Nazaret
como Mesías enviado de Dios.
Así
nos lo ha narrado Mateo: "apenas se bautizó Jesús, salió del agua, se
abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba
sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: este es mi Hijo, el amado, mi
predilecto".
La
oración colecta del día ya empieza diciendo: "en el Bautismo de Cristo
quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado enviándole tu Espíritu
Santo". También la oración sobre las ofrendas habla del "día en que
manifestaste a tu Hijo predilecto".
El
prefacio explica cuál era la intención del Bautismo de Jesús: "hiciste
descender tu voz desde el cielo, para que el mundo creyese que tu Palabra
habitaba entre nosotros; y por medio del Espíritu ungiste a tu siervo Jesús
para que los hombres reconociesen en él al Mesías, enviado a anunciar la
salvación a los pobres".
Decir
que Jesús de Nazaret es el Ungido manifiesta su misión divina. El término
griego "Cristo" y el hebreo "Mesías" significan lo mismo:
el "Ungido". Como dice el Catecismo: "eso es lo que significa su
mismo nombre, porque en el nombre de Cristo está sobrentendido el que ha
ungido, el que ha sido ungido y la unción misma con la que ha sido ungido. El
que ha ungido es el Padre. El que ha sido ungido es el Hijo, y lo ha sido en el
Espíritu que es la Unción" (cita de san Ireneo)" (CCE 438).
El protagonismo del Espíritu
En
la escena del Bautismo de Jesús en el Jordán aparece también el protagonismo
del Espíritu, en forma de paloma que se posa sobre él. No sabemos bien por qué
la paloma: ¿por ser un ave sutil, mansa, símbolo de la paz? ¿o como
reminiscencia del Génesis, que nos cuenta que el Espíritu de Dios aleteaba
sobre las aguas primordiales y las llenó de vida?
Ese
mismo Espíritu del origen del mundo, es el que se prometía al Siervo, y se daba
a los profetas y reyes en el AT como símbolo de la fuerza de Dios que les iba a
acompañar en su misión. Es el mismo Espíritu que intervino en la encarnación
humana del Hijo de Dios, en el seno de María de Nazaret, "por obra del
Espíritu", y el que actuaría luego en el sepulcro de Jesús, resucitándole
a una vida nueva.
En
el Jordán se posó este Espíritu sobre Jesús. Pedro nos dice que Jesús fue
"ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo". Cuando Mateo
escribe su evangelio (y Lucas el suyo y el libro de los Hechos) la comunidad
cristiana tenía amplia y profunda experiencia de que el Espíritu iba guiando
sus pasos y llenándola de su gracia. Como lo sigue haciendo en nuestro tiempo.
También ahora, por medio de los sacramentos del Bautismo y la Confirmación, y
por sus ricos carismas e impulsos, es el Espíritu el que continuamente nos
empuja a la misión y a la evangelización.
El estilo de actuación del Siervo y de Jesús
En
el canto de Isaías 42 se nos describe cuál va a ser el estilo de actuación del
Siervo: "no gritará... la caña quebrada no la quebrará, el pábilo
vacilante no lo apagará... promoverá el derecho...".
Además,
dice del Siervo, y nosotros lo vemos cumplido en Jesús de modo pleno: "te
he hecho alianza de un pueblo y luz de las naciones... para que abras los ojos
de los ciegos...".
El
evangelio nos demuestra continuamente cómo se ha cumplido este poema en Jesús
de Nazaret: no apagó las llamas vacilantes ni acabó de quebrar lo que estaba
roto, sino que hizo siempre lo posible para recuperar al que parecía perdido
(el hijo pródigo, los pecadores, Pedro que le había negado). Su estilo era, en
verdad, no el del grito ni la violencia, sobre todo con los débiles y humildes,
sino el de la mansedumbre y la comprensión. Precisamente Mateo es el que nos
describe más tarde a Jesús citando por extenso las palabras del canto del
Siervo que leemos hoy sobre la caña cascada y el pábilo vacilante (Mt
12,17-21).
El
nombre que, siguiendo la sugerencia del ángel, puso José a su hijo fue
"Jesús", que significa "Dios salva": a eso vino, a salvar,
y cumplió perfectamente esa misión. Como resume Pedro en su catequesis, Jesús
"pasó haciendo el bien" y "curando a los oprimidos por el
diablo". Siempre tuvo tiempo para los pobres, los sencillos, los niños,
los enfermos, los que sufrían. De él sí que podemos decir con verdad que fue
constituido "alianza para un pueblo y luz para las naciones". Y que
abrió los ojos del ciego y ayudó a caminar a los paralíticos e hizo oír a los
sordos.
El
que para su Bautismo se pusiera en la fila de los pecadores que acudían a Juan
es una muestra de la solidaridad y cercanía que durante toda su vida iba a
mostrar para los más débiles y pecadores, para los marginados de la sociedad.
Es un aspecto que se pone de relieve repetidas veces en el evangelio. Isaías
53 ya había anunciado que el Siervo de Yahvé iba a cargar sobre sus hombros los
pecados de todos.
Nuestro seguimiento de Cristo a lo largo del año
El
Bautismo de Jesús es el prototipo del nuestro: "en el Bautismo de Cristo
has realizado signos prodigiosos para manifestar el misterio del nuevo
Bautismo" (prefacio).
Empezamos
nuestra vida cristiana siendo bautizados y renacidos por el agua y el Espíritu,
o sea, introducidos en la esfera de Cristo y constituidos "hijos de
Dios". Desde entonces somos "hijos de adopción, renacidos del agua y
del Espíritu Santo" (oración colecta).
Hoy
sería bueno empezar la Eucaristía con el rito de la aspersión, en vez de con el
acto penitencial y el "Señor, ten piedad". Es un gesto simbólico que
nos invita a recordar nuestro Bautismo, del que el Bautismo de Jesús es el
prototipo, y a pedir a Dios que renueve en nosotros la gracia que nos concedió
en aquel sacramento.
Pero
el Bautismo, para nosotros, como para Cristo Jesús, es el comienzo de un camino
y de una misión. Ser bautizados significa ser seguidores e imitadores de Cristo
Jesús, que va a ser continuamente nuestro guía para toda la vida.
Termina
la Navidad. Pero a partir de hoy seguiremos desarrollando la gracia de nuestro
Bautismo y nuestra respuesta de fe, escuchando ante todo, en las lecturas de la
Eucaristía, cómo actúa Jesús durante su vida, curando a los enfermos,
consolando a los atribulados, perdonando a los pecadores, resucitando a los
muertos, enseñando los caminos de Dios, proclamando a todos la buena noticia de
la salvación.
Termina
la Navidad, pero queda Jesús Maestro y Profeta y Enviado de Dios, para todo el
resto del año. Para que se pueda decir de nosotros que somos discípulos y
seguidores suyos, que intentamos imitarle en nuestro estilo de vida, de modo
que se pueda decir de nosotros, como de él, al final del año, o de nuestra
vida: "pasó haciendo el bien, porque Dios estaba con él".
En
concreto, será bueno que reflexionemos ya desde ahora si imitamos ese estilo de
actuación que Isaías anunciaba y que Jesús cumplió a la perfección:
-si
también nosotros promovemos el derecho y la justicia,
-si
somos personas de alianza y de unión,
-si
no actuamos a gritos y con violencia,
-si somos suaves en nuestros métodos,
tolerantes y comprensivos con los demás, si echamos una mano para ayudar y no
para empujar,
-si cuando vemos a una persona que, por su desánimo o sus crisis, se
puede comparar a una caña cascada, no la terminamos de quebrar, sino que
intentamos rehabilitarla,
-si cuando alguien a nuestro lado está a
punto de apagarse, como un pábilo vacilante, no soplamos para que se acabe de
apagar, sino que hacemos lo posible para que se recupere,
-si somos personas que saben apagar fuegos
o bien que los encienden y azuzan.
PROPUESTA DE CANTOS BAUTISMO DEL SEÑOR CICLO A 2026
01.- IGLESIA
PEREGRINA
Todos unidos formando un solo pueblo
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió
El nos empuja nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios
SOMOS EN LA TIERRA SEMILLA DE OTRO REINO,
SOMOS TESTIMONIO DE AMOR.
PAZ PARA LAS GUERRAS Y LUZ ENTRE LAS SOMBRAS,
IGLESIA PEREGRINA DE DIOS.
Rugen tormentas y a veces nuestra barca
parece que ha perdido el timón
miras con miedo no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios
Una esperanza nos llena de alegría:
presencia que el Señor prometió
Vamos cantando El viene con nosotros,
Iglesia peregrina de Dios
Todos unidos en un solo bautismo
unidos en la misma comunión
todos viviendo en una misma casa,
Iglesia peregrina de Dios
Todos luchando por una misma causa
unidos para el reino de Dios
somos un cuerpo y Cristo es la cabeza,
Iglesia peregrina de Dios
02.- EL
BAUTISMO (Antonio Alcalde)
EL
BAUTISMO NOS DIO LA NUEVA VIDA.
EL
BAUTISMO NOS DIO LA NUEVA VIDA.
EL
BAUTISMO NOS HACE RENACER;
Y
NOS UNE CON CRISTO Y CON SU IGLESIA
HASTA
MORIR Y RESUCITAR CON ÉL.
EL
BAUTISMO NOS DIO LA NUEVA VIDA.
1.-
Como ciervos sedientos a la fuente,
venimos
a beber;
Cristo
es la fuente de agua viva
que
sacia para siempre nuestra sed.
2.-
Como ciegos al borde del camino,
gritamos
a Jesús;
Cristo
es la luz del mundo nuevo,
enciende
nuestra antorcha con su luz.
3.-
El bautismo es el paso del Mar Rojo,
el
paso del Señor;
Cristo
se injerta en nuestra vida,
su
Pascua es nuestra pascua y salvación.
4.-
El desierto convoca a la Alianza,
la
ley fiel del Amor;
Cristo
congrega en una Iglesia
los
pueblos que el pecado dispersó.
5.-
El maná en el desierto descendía
del
cielo como pan;
Cristo
es el pan que da la vida,
quien
coma de Él por siempre vivirá.
6.-
Como Lázaro, amigo de Betania,
Jesús
resucitó;
Cristo
nos da la nueva vida,
la
muerte acabará en resurrección.
EL
BAUTISMO NOS DIO LA NUEVA VIDA.
03.- TE
PRESENTAMOS EL VINO Y EL PAN (J.A. Espinoza)
TE PRESENTAMOS EL VINO Y EL PAN
BENDITO SEAS POR SIEMPRE, SEÑOR. (2V).
1.- Bendito seas Señor
por este pan que nos diste
fruto de la tierra y del trabajo
de los hombres.
2.- Bendito seas Señor
el vino Tú nos lo diste
fruto de la tierra
y trabajo de los hombres.
04.- FUENTE
BAUTISMAL (Carmelo Erdozain)
FUENTE
BAUTISMAL DE DONDE BROTA LA FE
RUTA
DE LA LUZ, CAMINO DE SALVACIÓN.
1.-
Hijos de Dios por la gracia,
miembros
de Cristo en su Iglesia.
2.-
Todos unidos en Cristo,
todos
formamos su Cuerpo.
3.-
Hoy te recibe la Iglesia
en
su familia cristiana.
05.- NACIDOS
DE LAS FUENTES BAUTISMALES
NACIDOS
EN LAS FUENTES BAUTISMALES
DEL
PADRE SOMOS HIJOS EN EL HIJO,
MARCADOS
CON LA CRUZ DE JESUCRISTO,
SELLADOS
CON EL SELLO DEL ESPÍRITU.
NACIDOS
EN LAS FUENTES BAUTISMALES.
1.-
La fuerza del Espíritu fecunda
el
agua creadora,
y
el nuevo nacimiento del bautismo
a
la vida de Dios nos incorpora.
2.-
Profetas, sacerdotes, reyes somos,
ungidos,
consagrados,
al
Padre con el Hijo en el Espíritu
para
siempre en la vida dedicados.
3.-
La Iglesia nuestra madre nos recibe,
nos
lleva de la mano,
nos
da la fe y entrega el Padre nuestro,
injertados
en Cristo nuestro hermano.
4.-
Das vida a nuestro barro, le das alas,
contigo
se alza en vuelo,
contigo
para siempre en un abrazo
se
ha fundido la tierra con el cielo.
06.- ID Y
ENSEÑAD
Sois la semilla que ha de crecer,
sois la estrella que ha de brillar.
Sois levadura, sois granos de sal,
antorcha que debe alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez
testigos que voy a enviar.
ID, AMIGOS, POR EL MUNDO, ANUNCIANDO EL AMOR
MENSAJEROS DE LA VIDA, DE LA PAZ Y EL PERDÓN.
SED, AMIGOS, LOS TESTIGOS DE MI RESURRECCIÓN,
ID LLEVANDO MI PRESENCIA, CON VOSOTROS ESTOY.
Sois una llama que ha encender
resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois la palabra que intento gritar.
Sois Reino Nuevo que empieza a engendrar
justicia. amor y verdad.
Sois fuego y sabía que vine a traer,
sois la ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien
los hombres al Padre verán.
