SEGUIR A JESÚS PARA ANUNCIAR EL REINO DE DIOS
COMENTARIO
En el evangelio de hoy
podemos distinguir claramente tres partes: a) la presentación de Jesús que
predica en Galilea; b) el mensaje que predica; y c) la elección de los
discípulos.
a) La actividad de Jesús
empieza cuando Juan fue "entregado" (más que "arrestado"):
su misión de precursor termina de modo semejante a la del propio Jesús. Ante
esta noticia Jesús se retira a la región de Galilea, estableciendo en Cafarnaún
el centro de su actividad.
La predicación de Jesús se
inicia en la "Galilea de los gentiles", es decir, en una región donde
la situación religiosa del pueblo era más precaria, debido a una gran cantidad
de población pagana. Los primeros destinatarios de la predicación de Jesús van
a ser, por tanto, los que están más necesitados de ella, y los que aún no
conocen la "luz" de la revelación porque viven en las
"sombras" del paganismo. Y, a través de estos paganos, la predicación
de Jesús se dirige a todas las naciones.
b) El mensaje de Jesús es
el mismo que Mateo pone en labios del Bautista: "Conviértanse, porque está
cerca el Reino de los cielos" (Mt 3,2). Aunque las palabras sean las
mismas, el evangelista Mateo nos irá mostrando que el contenido no es idéntico.
Subrayemos, en primer lugar, que Jesús no vincula la conversión a un bautismo,
ni se pone a predicar en el desierto, sino entre la gente de su pueblo. Estas
palabras de Jesús no son más que el inicio de su ministerio de la palabra, que
los siguientes capítulos de Mateo irán desarrollando. El mensaje de Jesús se
resume en esta frase: está cerca el Reino de los cielos. El Reino de Dios (o de
los cielos), expresión ya existente en el pueblo de Israel, se contrapone a
todos los demás reinos o poderes humanos que pretenden un dominio total sobre
el pueblo de Israel -también al poder que se ofrecía a Jesús en sus
tentaciones-, y expresa el deseo de que sea Yahvé quien reine. Este reinado de
Dios, dice Jesús, "está cerca"; de hecho, comenzó ya con El: Dios
reina ya en Jesús y quiere reinar en cada hombre. Esto tiene una exigencia
práctica muy concreta: convertíos.
c) Estrechamente unido a
la proclamación del mensaje, vemos el seguimiento de los discípulos (Mt y Mc
nos lo presentan de forma muy esquemática, y no sabemos qué tiempo transcurrió
entre el inicio de la predicación y la elección de los discípulos). De todos
modos, lo que más nos interesa es el significado de la expresión "seguir a
Jesús": en primer lugar, se trata de una llamada personal hecha por el
propio Jesús que en el evangelio de hoy va seguida por una respuesta inmediata;
para los discípulos esto supondrá ser -como Jesús- testigos del Reino de Dios.
Habrá también mucha gente que, atraídos por la autoridad de su palabra o por
sus curaciones (cfr. 4,25) seguirá a Jesús; pero el propio Jesús les hará caer
en la cuenta de que ser discípulo significa olvidarse de sí mismo, cargar la
propia cruz y seguirle (cfr. 16,24).
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA
Canten al Señor un cántico nuevo, canten al
Señor toda la tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en
su templo.
ORACION COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, orienta nuestros actos según tu voluntad,
para que merezcamos abundar en buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto.
Él, que vive y reina contigo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 8, 23b-9,3
En otro tiempo, humilló el Señor la tierra
de Zabulón y la tierra de Neftali, pero luego ha llenado de gloria el camino
del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que
caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de
muerte, y una luz les brilló. Acrecienta la alegría, aumentaste el gozo; se
gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el
botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 26,
1.4.13-14)
El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar
en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el
país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera
carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13.17
Les
ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digan todos lo
mismo y que no haya divisiones entre ustedes. Estén bien unidos con un mismo
pensar y un mismo sentir. Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que
hay discordias entre ustedes. Y les digo esto porque cada cual anda diciendo:
«Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo. ¿Está
divido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por ustedes? ¿Fueron bautizados en nombre
de Pablo? Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y
no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 23
Aleluya. Jesús proclamaba el Evangelio del Reino, y curaba
toda dolencia del pueblo. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 4, 12-23
Al enterase Jesús de que
habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en
Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftali, para que se
cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: “Tierra de Zabulón y tierra de
Neptali, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El
pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en
tierra y sombra de muerte, una luz les brilló». Desde entonces comenzó Jesús a
predicar diciendo: «Conviértanse, porque está cerca el Reino de los Cielos».
Paseando junto al mar de
Galilea vio a dos hermanos, a Simón. pues eran pescadores. Les dijo: «Vengan en
pos de mí y los haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y
lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de
Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con
Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y
lo siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas,
proclamando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en
el pueblo.
PLEGARIA
UNIVERSAL
Hermanos, Jesús nos llama a seguirle para ser
pescadores de hombres, luz en el mundo. Confiados en su amor, presentemos
nuestras necesidades a Dios Padre.
1.- Por el Papa, los obispos y todos los sacerdotes, para que
amen y mediten profundamente la Palabra de Dios, y la compartan con alegría y
fidelidad con el pueblo que les ha sido confiado, guiándolos hacia la unidad. Roguemos
al Señor.
2.- Oremos por los enfermos, los que atraviesan dificultades,
los pobres y los despreciados, para que encuentren en nuestra ayuda fraterna el
consuelo y el amor de Dios Padre que nunca los abandona. Roguemos al Señor.
3.- Por nuestra comunidad parroquial: los fieles aquí
reunidos, para que abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios, nos
convirtamos de nuestra mala vida y sigamos a Jesús con decisión. Roguemos
al Señor.
4.- Por las vocaciones, para que, iluminados por la Palabra,
haya más personas que respondan a la Llamada de Dios al servicio y la
evangelización. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, escucha estas oraciones que
te dirigimos con fe. Ayúdanos a seguir a tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, recibe con
bondad nuestros dones y, al santificarlos, haz que sean para nosotros dones de
salvación.
ANTIFONA DE COMUNION Jn 8, 12
Yo
soy la luz del mundo, dice el Señor. El que me sigue no camina en las
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Concédenos, Dios todopoderoso, que cuantos hemos recibido tu gracia
vivificadora nos gloriemos siempre del don que nos haces. Por Jesucristo,
nuestro Señor
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes
26: 2S 5, 1-7. 10; Sal 88, 20.21-22.25-26; Mc 3,
22-30
Martes
27: 2S 6, 12b-15.17-19; Sal 23, 7.8.9.10; Mc 3, 31-35
Miércoles
28: 2S 7, 4-17; Sal 88, 4-5. 27-28-30; Mc 4, 1-20
Jueves
29: 2S 7, 18-19.24-29; Sal 131, 1-2. 3-5.
11.12.13-14; Mc 4, 21-25
Viernes
30: 2S 11,1-4ª.5-10ª.13-17; Sal 50, 3-4. 5-6ª. 6bc-7.
10-11; Mc 4, 26-34
Sábado
31: 2S 13, 1-7ª.10-17; Sal 50, 12-13. 14-15.16-27; Mc
4, 35-41
Domingo
01: Sof 2, 3; 3, 12-13; Sal 145, 6c-7. 8-9ª.9bc-10;
1Co 1, 26-31; Mt 5, 1-12ª.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 4, 12-23
Par.: Mc 1, 16-20
1.-En la
presencia de Jesús en Galilea, Mateo ve el cumplimiento de la gran profecía
mesiánica de Isaías. Jesús es la luz que brilla en las tinieblas. A un país
desilusionado y sin horizonte Jesús le devuelve la ilusión y la esperanza.
¿Cómo? Haciendo presente el Reino de Dios, la vieja alternativa de la que
Israel había sido portador en los remotos días de los Jueces, cuando Israel era
distinto de los demás pueblos y vivía la pura alegría de vivir, porque Yahvé
era el centro de gravedad de todo su quehacer histórico.
Ante esta
alternativa que vuelve, Jesús pide un cambio radical de categorías. Este cambio
empieza tomando cuerpo con el seguimiento de Jesús. Sígueme: así suena la
invitación de cualquier líder de cualquier organización. Esta es también la
invitación que Jesús nos hace. ¿Qué pasaría si, al igual que Pedro, Santiago y
Juan, también nosotros la secundáramos? (Pedro y sus compañeros son llamados
aquí a ser cristianos, no a ser apóstoles). Hacerlo equivaldría a tener una
función social: "ser pescadores de hombres". De momento no conocemos
el alcance de esta función.
Empezaremos a
conocerla el próximo domingo. Hoy nos basta con dar un voto de confianza a un
Jesús que sigue diciéndonos a todos y cada uno: Venid y seguidme. La
experiencia tiene que ser fascinante.
DABAR 1978/11
2.- La
situación es una invitación a marchar con Jesús en el más estricto sentido de
la palabra marchar. Invitación a un proyecto y no a una renuncia. Invitación a
hacer algo, no a dejar algo, a la ilusión y no a la tristeza, y que esta
llamada se enmarca en los horizontes del mundo y no en las estrecheces de un
enclave.
A. BENITO -
DABAR 1987/11
3.- REINO/DEI REINO/DE/LOS/CIELOS
"Reino de
los cielos" es lo mismo que "reino de Dios". Los judíos evitaban
por respeto el nombre de Dios y en su lugar hablaban de "los cielos".
La palabra "reino" evoca más bien una realidad estática, por eso
sería preferible hablar de "Reinado de Dios".
El advenimiento
de este reinado libera a los hombres de la esclavitud del pecado (1. 21). El
reinado de Dios ha comenzado ya en JC, su Hijo, que ha venido al mundo para
cumplir toda la voluntad del Padre. Cuando Dios sea "todo en todos"
(/1Co/15/27ss), al fin de los tiempos, el Reinado de Dios llegará a su plenitud
y se cumplirán todas las promesas mesiánicas, habrá paz y justicia y se
manifestará que Dios ha querido reconciliar todas las cosas en la sangre de su
Hijo. Mientras tanto, la Iglesia es la señal de que ya ha comenzado y está
todavía en curso, el Reinado de Dios. Ella ha de proclamarlo y ha de ser en el
mundo el instrumento de su continua actualización. Pero la Iglesia no es el
mismo Reinado de Dios, antes al contrario, la gran tentación de la Iglesia es
querer presentarse ante los hombres como si lo fuera. De ahí arrancan todos los
triunfalismos que desconocen la eficacia de la cruz de Cristo.
EUCA 1987/06
4.- DISCIPULO/CR. CR/RASGOS
"Y al
instante le siguieron" El episodio se ubica a las orillas del lago, por
donde Jesús caminaba y donde los hombres estaban entregados a su trabajo. La
llamada de Dios llega a los hombres en su entorno corriente, en su puesto de
trabajo. Ningún escenario "sagrado" para la llamada de los primeros
discípulos; simplemente el paisaje del lago y el fondo de las duras tareas
cotidianas. Nos encontramos con dos relatos paralelos; primero, la llamada de
Pedro y Andrés, y, luego ("yendo más adelante"), la llamada de
Santiago y de Juan. La repetición le permite al evangelista insistir en lo que
le interesa. (...). Pero los rasgos esenciales -y que definen cabalmente la
figura del discípulo (el resto del evangelio no hará otra cosa que precisarla)-
son cuatro.
Primero:
carácter central de Jesús. La iniciativa es suya (vio, les dijo, los llamó); no
es el hombre el que se constituye a sí mismo discípulo, sino Jesús quien
transforma al hombre en discípulo. Además: el discípulo no es llamado para
asimilar una doctrina, ni siquiera ante todo para vivir un proyecto de
existencia, sino para solidarizarse con un persona ("seguidme").
En primer plano
está la adhesión a la persona de Jesús. Tan es así, que el discípulo evangélico
no inicia un aprendizaje para convertirse a su vez en maestro; permanece
siempre discípulo, y el Maestro es uno solo.
Segundo: el
seguimiento de Jesús exige un profundo desprendimiento. La llamada de Pedro y
Andrés y la llamada de Santiago y Juan están construidas siguiendo la misma
estructura y con un vocabulario sustancialmente idéntico. Existe, sin embargo,
una diferencia no despreciable; en el primer relato se dice que dejaron
"las redes"; en el segundo, que dejaron "la barca y al
padre". Tenemos, pues, un crescendo: desde el oficio a la familia. El oficio
representa la seguridad y la identidad social; el padre representa las raíces
de uno.
Tercero: el
seguimiento es un camino. Partiendo de la llamada de Jesús, se expresa en dos
movimientos (dejar y seguir), que indican un desplazamiento del centro de la
vida. La llamada de Jesús no instala en un estado, sino en un camino.
Cuarto: el
seguimiento es misión. Dos son las coordenadas del discipulado: la comunión con
Cristo ("seguidme") y una carrera hacia el mundo ("os haré
pescadores de hombres"). La segunda nace de la primera. Jesús no coloca a
sus discípulos en un espacio separado y sectario; los envía por los caminos de
los hombres.
Más adelante se
comprenderá que el camino del discípulo es la cruz, lo cual significa que la
ley que debe guiarle es la solidaridad universal.
BRUNO MAGGIONI
- EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 48
5.- /Mt/04/12-17:
Estos
versículos inauguran, en la versión de Mateo, el primer ministerio de Cristo en
Galilea. Cristo encuentra en este momento de su vida la voluntad de su Padre en
una serie de circunstancias. Entre ellas el mensaje y el ministerio del
Bautista. Jesús acaba de hacerse bautizar por él (Mt 3, 13-17) porque advierte,
sin duda, que está más próximo a la voluntad de Dios haciéndose discípulo del Bautista.
Pero sus opciones se precisan todavía más: se hará rabí itinerante recogiendo
la antorcha abandonada por Juan (v. 1; ya se advertirá la diferencia de este
versículo con Mc 1, 14) pero considerando debía dejar Judea y el valle del
Jordán, predilectos por Juan, para irse hacia las ovejas perdidas: las gentes
del Norte y de Galilea.
* * *
Así, en el
despertar de la conciencia de su misión, Cristo se encuentra en el papel de
rabí predicando, fiel al mensaje de conversión del Bautista (cf. v. 17, comparado
con Mt 3, 2), pero decidido a llevar ese mensaje, si no a los paganos
propiamente dichos, al menos a unos judíos de tal forma implicados en las
tinieblas del paganismo, que ya no tienen de judío más que el nombre.
Mateo es
particularmente sensible a esa intención universalista que aparece ya en la
primera opción de Jesús.
Siente la
necesidad de justificarla a sus contemporáneos que creían que el Reino sería
tan sólo anunciado a los judíos que habían permanecido más puros. He aquí la
razón por la que el primer evangelista introduce los vv. 13-16 y la cita de Is
8, 23-9, 1. Por otro lado, modifica ligeramente esa cita introduciendo en ella
la palabra "sentados" en las tinieblas (v. 16), como para reforzar
más aún la impresión de que las regiones sirio-palestinenses están realmente
incrustadas en el paganismo.
Así, la
fidelidad de Cristo al mensaje del Bautista se complementa con una gran
autonomía respecto a su maestro esenio.
No quiere
reunir en torno a Sí sólo a los "puros" que se reunían en torno al
Bautista, ni a los discípulos perfectamente sumisos agrupados alrededor de los
doctores y de los sabios. Quiere que su mensaje alcance a todo el mundo y en
cualquier situación que cada cual se encuentre. Por eso no duda en romper con
Juan, no sobre el fondo del mensaje, sino sobre la manera de predicarlo.
Deja Judea, no
impone un rito bautismal y se hace ambulante para estar seguro de encontrar a
todos los hombres y todas las situaciones en que se puedan encontrar.
Evidentemente, Cristo toma conciencia del universalismo de su mensaje y sabe
adoptar los medios más adecuados para encontrarle el máximo de posibilidades.
* * *
Dentro del
marco de las circunstancias que se imponen a él y orientan su elección, Cristo
se decide, pues, en favor del plan universalista de Dios. Y no se contenta con
forjarse una formulación intelectual, sino que inmediatamente que puede adopta
las disposiciones requeridas para trasladar esa idea a conducta, no dudando
para ello en realizar las necesarias rupturas respecto a las comunidades de
"puros" y respecto a los "practicantes" de Judea. Las
exigencias misioneras actuales, ¿no deberían impulsar a nuestras parroquias y a
nuestras asambleas eucarísticas a despojarse un tanto para abrirse a quienes no
se sienten afectados por el mensaje cristiano?
MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA I - MAROVA MADRID 1969.Pág. 288
6.- DOMINGO 3 DEL TIEMPO ORDINARIO
-I-
Un año con Mateo
Hoy
empezamos a leer el evangelio de Mateo, que nos acompaña como guía de nuestro
camino cristiano hasta el fin del año. Tal vez valdrá la pena que leamos la
página en la que, al comienzo de este mismo libro, presentábamos las
características de este evangelista, para que tengamos una cierta clave para
irle interpretando y sacar así más provecho de su lectura. O mejor, alguna
presentación más detenida de este evangelio.
Empezamos
con el capítulo 4 de Mateo, saltando los primeros, los que nos cuentan la
infancia de Jesús, que ya hemos leído en el Adviento y la Navidad.
Isaías 8, 23b - 9,3. En
la Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande
El
profeta da ánimos a su pueblo con el anuncio de un futuro mucho mejor,
precisamente para Galilea, la "Galilea de los gentiles", que era una
región en que vivían bastantes paganos en medio del pueblo judío. Esta región,
al norte y al oeste del lago de Galilea, fue la primera en ser conquistada y
desterrados sus habitantes por los asirios, a mediados del siglo VIII AC.
Era
este en verdad un pueblo sumergido en tinieblas, falto de alegría y esperanza.
Pero el profeta les anuncia tiempos mejores: de las tinieblas pasarán a la luz,
de la tristeza a la alegría, de la esclavitud a la liberación.
El
salmo recoge el tema de la luz, que había apuntado Isaías: "el
Señor es mi luz y mi salvación". Y también el de la alegría:
"espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida".
1 Corintios 1, 10-13.17. Poneos de acuerdo y no
andéis divididos
Después
del saludo inicial de la carta a los Corintios, que leíamos el domingo pasado,
entra Pablo en materia señalando la inconveniencia de que en una comunidad
cristiana haya discordias y cismas. No puede ser que unos digan "soy de
Pablo", otros "soy de Pedro" o "de Apolo". Todos deben
decir "soy de Cristo", que es quien ha muerto por todos. Ni Pablo ni
ningún otro ha dado su vida por ellos.
Corinto
era una ciudad muy compleja, mezcla de razas, y también parece que lo era su
comunidad cristiana. A lo largo de la carta encontramos varios casos de estas
desavenencias, incluida la celebración decadente de la Eucaristía, con una
clara falta de fraternidad.
Mateo
4, 12-23. Vino a Cafarnaúm. Allí se cumplió lo que había dicho Isaías
Mateo
sitúa el inicio del ministerio de Jesús en Galilea, siguiendo la profecía de
Isaías respecto a esta región. Después del Bautismo en el Jordán, de las tentaciones
del desierto y de la detención del Bautista, empieza Jesús su ministerio en
Cafarnaúm, a la que llamará más tarde "su ciudad". La primera
consigna que predica es: "convertíos, porque está cerca el Reino de los
cielos".
A
continuación, llama a seguirle a los primeros discípulos, dos parejas de
hermanos. Los cuatro "dejaron las redes y le siguieron". Jesús sigue
predicando, proclamando el Reino y curando a las personas de sus enfermedades y
dolencias.
Jesús, luz, alegría y liberación
Hoy
se ve claramente cuál es la relación, en los domingos del Tiempo Ordinario,
entre la primera lectura y el evangelio: el evangelio es el que se lee en
continuidad, mientras que del AT se escogen pasajes que "preparan" la
escena evangélica del día. Hoy, por ejemplo, la profecía sobre Galilea es como
un preludio de la realización de Jesús, que empieza su ministerio precisamente
en Galilea.
Pero
no es la geografía lo principal. En Jesús se cumplen a la perfección las
perspectivas optimistas del profeta: la luz ("el pueblo que caminaba en
tinieblas vio una luz grande"), la alegría ("acreciste la alegría,
aumentaste el gozo"), con la comparación de la alegría que sienten los
segadores ante una buena cosecha o los guerreros ante un rico botín. Y también
la liberación de toda esclavitud ("quebrantaste la vara del opresor y el
yugo de su carga").
Jesús
es en verdad la luz, la alegría y la liberación. Así aparece a lo largo del
evangelio, y lo empieza a decir Mateo ya desde su inicio, haciendo ver cómo se
cumplen en él las profecías del AT. Ha venido a perdonar y a liberar de todos
los males y esclavitudes. El evangelio de hoy sigue diciendo que, además de
anunciar el Reino con palabras, lo anunció más creíblemente todavía con sus
hechos: "curando las enfermedades y dolencias del pueblo".
También
en nuestro tiempo es él quien nos anuncia la salvación y nos libera de nuestros
males, quien da luz a las oscuridades que todos experimentamos, el auténtico
liberador de las dolencias y fallos de nuestra sociedad.
Jesús empieza en la frontera
Su
misión la empieza Jesús en un terreno impensado: no en Jerusalén, ni en la más
pacífica Judea, sino en Galilea. Ya había anunciado Isaías que Dios tenía
planes de salvación para esa "Galilea de los gentiles". Galilea, y en
concreto Cafarnaúm, era una mezcla de razas y lugar de paso de civilizaciones,
mezcla también de judíos y de paganos. Galilea está "en la frontera".
La elección de este escenario ya da a entender que Jesús va a ofrecer una
salvación universal.
Ahí
es donde anuncia que el Reino de los cielos, el Reino de Dios, está cerca, que
ya se inaugura. Y se atreve también a predicar un cambio de actitud que va a
resultar incómodo: la conversión, el cambio de mentalidad, la aceptación de los
caminos de Dios.
Haremos
bien en aprender de él, ya que queremos ser sus testigos en el mundo, la
lección que nos da de preferencia por los alejados, como el pastor que tiene un
cuidado especial para las ovejas descarriadas. En su tiempo se escandalizaron
bastante algunos de su atención a los pecadores, a los publicanos, a los
marginados de la sociedad. ¿Se puede decir que nuestra opción preferencial es
precisamente ayudar a los que andan en tinieblas, buscando sentido a sus vidas,
mareados por las ventoleras de este mundo, los "incómodos", los alejados?
¿Les echamos una mano para liberarles de sus males en cuanto nosotros podemos?
No
deberíamos rehuir predicar y dar testimonio en "la frontera",
refugiándonos sólo en los ambientes más pacíficos y libres de peligro.
Una comunidad no dividida
Nos
hace falta también siempre, a todas las comunidades, diocesanas, parroquiales y
religiosas, atender a la consigna de Pablo: la unidad.
Corinto
fue una comunidad difícil de unir. Había cristianos procedentes de diversas
culturas y sensibilidades, de distinta condición social. En esa comunidad hubo
escándalos y abusos, dudas teológicas y prácticas como la de la resurrección de
los cuerpos y la relación entre el matrimonio y la virginidad, y maneras
bastante deficientes de celebrar incluso la misma Eucaristía (aunque en este ciclo
A no leeremos los capítulos correspondientes a todos estos aspectos).
También
hubo divisiones y "cismas" que pueden reflejar situaciones que a lo
largo de la historia se han ido repitiendo: unos son seguidores de Pablo, otros
de Apolo, otros de Pedro. Son los partidismos eclesiales. La argumentación de
Pablo es clara: todos deben ser seguidores de Cristo Jesús. Lo que dice de sí
mismo se aplica a los otros predicadores que convocan a estos seguidores:
"¿ha muerto Pablo en la cruz por vosotros`?". El único que lo ha
hecho es Cristo, y Cristo no puede estar dividido.
Es
lastimoso el espectáculo que damos todavía hoy las diversas confesiones
cristianas, creyentes todas en Cristo Jesús, bautizadas en su nombre y, sin
embargo, divididas en cismas y facciones. Precisamente por estas fechas somos
convocados a una semana de oración por la unidad de los cristianos, lo que nos
despierta la conciencia y la responsabilidad en este sentido.
Pero
cosas parecidas suceden internamente en la comunidad católica, tanto en un
nivel universal como en el diocesano y parroquial. ¡Qué divisiones más
lamentables se dan entre nosotros, a veces por motivos bien extraños y
superficiales! Divisiones que impiden la eficacia de nuestra misión en el
mundo.
Pablo
nos dirige hoy a nosotros la misma recomendación que a los Corintios de hace
dos mil años: "os ruego, en nombre de nuestro Señor Jesús, poneos de
acuerdo". ¿Cómo puede estar dividida una comunidad en la que todos creen
en Cristo, en la que todos pretenden seguirle, porque se saben salvados por el
mismo Cristo?
La
unidad empieza por casa. En una comunidad religiosa. Entre los colaboradores y
miembros de una parroquia. En los que formamos una comunidad diocesana. A veces
vivimos situaciones de tensión por tendencias, por sensibilidades distintas,
por ideologías más o menos adelantadas o tradicionales, por partidismos
eclesiales y conflictos de pareceres en todos los órdenes. Por motivos que con
un poco de buena voluntad y amor se podrían resolver fácilmente, aun
manteniendo la diversidad de sensibilidades, pero centrándonos en Cristo Jesús,
que es la luz y el guía de todos.
Jesús busca los primeros colaboradores
Además
de presentar a Jesús como el cumplimiento de las profecías y luz del mundo, y
decirnos que "recorría toda Galilea enseñando y proclamando y
curando", el evangelio nos cuenta cómo empezó a rodearse (le los primeros
discípulos. Su misión la quiere cumplir Jesús ayudado por sus apóstoles, en su
tiempo y, después, por los sucesores de esos apóstoles y por todos nosotros.
Leemos
la vocación apostólica de los primeros discípulos, unos pescadores galileos:
los hermanos Pedro y Andrés, y los también hermanos Santiago y Juan. Vemos la
sencillez de la llamada y la prontitud de la respuesta. Son los representantes
de tantos miles y millones de personas que han sentido en sus vidas la misma
voz, "venid y seguidme", y no han dudado en dejarlo iodo y gastar sus
mejores energías en la proclamación del Reino.
La Iglesia, la comunidad
de Jesús, está llamada a ser de generación en generación -en los veinte siglos
que ya lleva de existencia y en los que todavía le queden- evangelizadora,
anunciadora de alegría y de luz, liberadora de los males y dolencias de cada
generación. Siguiendo el estilo de su Maestro, con palabras y con obras, no sólo
los sucesores de los apóstoles, sino cada cristiano, en su propio ambiente,
debe ser colaborador de ese Cristo Jesús que sigue anunciando la buena noticia
del amor y de la salvación de Dios.
El
que dijo de sí mismo que era la luz del mundo, fue también el que dijo a sus
seguidores: "vosotros sois la luz del mundo".
Puede
tener un sentido un tanto peyorativo decir que los llamados por Jesús han de
ser "pescadores de hombres". Pero ciertamente la expresión no tiene
un sentido de conquista o de engaño, sino de evangelización y convicción:
anunciar a todos la salvación de Dios y convencerles de que vale la pena vivir
según Cristo.
Va Eucaristía, escuela y ejercicio de unidad
Domingo
tras domingo -día tras día- la Palabra de Dios nos va interpelando a los,
cristianos de hoy, por boca de Isaías o de Pablo o del mismo Cristo, para que
también en el mundo de hoy podamos realizar con eficacia la misión que Jesús
inauguró.
A
veces la Palabra nos anima, otras nos interpela y juzga, o nos urge a la
"conversión", como Jesús en sus primeras palabras en Galilea.
Es
también en la Eucaristía donde mejor ejercemos el signo de la unidad que debe
haber entre nosotros. En el Padrenuestro pedimos que nos perdone Dios como
también nosotros prometemos perdonar. En el momento de la paz, antes de ir a
comulgar todos con el mismo Cristo, hacemos el gesto comprometedor de la
fraternidad. En la fracción del pan representamos también simbólicamente el
signo de la unidad: vamos a participar del mismo Pan.
En
la Eucaristía, todos escuchamos la misma Palabra. Todos participamos del mismo
Cristo, que ha querido ser nuestro alimento. ¿Cómo podemos estar divididos en
la vida?
José
Aldazabal, domingo ciclo a
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO III T.O. CICLO A
25 ENERO 2026
1.- ACLAMEMOS HOY AL
SEÑOR. AUTOR: J. PEDRO MARTINS
ACLAMEMOS
HOY AL SEÑOR
CON CANCIONES DE ALEGRÍA.
ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR
CELEBREMOS SU BONDAD.
Cantad un cántico nuevo,
cantad a Dios tierra entera,
porque hizo Dios maravillas
y nos dio la salvación.
Hizo alianza de amor,
en Jesucristo su Hijo;
Él es el Libertador,
es nuestra Luz y Camino.
Cristo a todos nos llama
y nos invita a su Mesa.
Es Cristo nuestro alimento,
es Cristo nuestra promesa.
Cristo nos dio la medida
de lo que puede el amor.
Juntos iremos cantando
a la casa del Señor.
2.- CRISTO, LUZ DE LOS
PUEBLOS ( J. M Estudillo y M. Castillo)
Proclamemos el reino de la vida,
aclamemos el triunfo del Señor,
celebremos ya todos reunidos
el banquete del Pan y del Amor.
¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!
¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y
liberación!
Por todos los caminos de la tierra, llegamos a ti.
Cargados de pesares y esperanzas, te buscamos a ti,
Tu mesa es nuestro mundo,
tu pan multiplicaste,
el vino nos alegra el corazón.
¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!
¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!
Sembraste el evangelio en nuestros surcos
florece la Verdad
Madura contra el hombre
el fruto cierto de la fraternidad.
Tu amor y tu justicia rompen toda frontera,
la paz es el fin de la tribulación.
¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!
¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!
Haremos de esta tierra ya tu casa,
la nueva humanidad.
Unidos los hermanos brindaremos
con tu vino y con tu pan,
Revestidos de gozo cantaremos
la vida que nos ganaste en tu resurrección.
¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!
¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!
3.- JUNTO A
TI, SEÑOR
Junto a ti, Señor queremos
estar;
Tú eres nuestra luz, tú eres nuestra paz;
Tú eres nuestra luz, tú eres nuestra paz.
Nuestras vidas van buscando la luz,
que no encontrarán si no es en Jesús;
que no encontrarán si no es en Jesús.
4.- VIENEN
CON ALEGRÍA
VIENEN
CON ALEGRÍA SEÑOR,
CANTANDO
VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR,
LOS
QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR,
SEMBRANDO
TU PAZ Y AMOR. (2)
1.
Vienen trayendo la esperanza
a
un mundo cargado de ansiedad
a
un mundo que busca y que no alcanza
caminos
de amor y de amistad.
(Estribillo)
2.
Vienen trayendo entre sus manos
esfuerzos
de hermanos por la paz,
deseos
de un mundo más humano
que
nacen del bien y la verdad.
(Estribillo)
3.
Cuando el odio y la violencia,
aniden
en nuestro corazón,
El
mundo sabrá que por herencia,
le
aguardan tristezas y dolor.
(Estribillo)
5.- RECIBE,
OH DIOS
Recibe,
oh Dios, el pan que te ofrecemos,
luego
será el cuerpo de Jesús.
También
acepta nuestro sacrificio,
nuestra
oración, y nuestro corazón.
Recibe,
oh Dios, el vino que ofrecemos,
luego
será la sangre de Jesús.
También
acepta nuestro sacrificio,
nuestra
oración y nuestro corazón.
Recíbelos,
Señor, por nuestras faltas,
por
los que están aquí junto al altar,
por
los cristianos vivos y difuntos,
por
todo el mundo, por su salvación.
6.- RECIBE,
SEÑOR, NUESTRAS VIDAS (Alejandro Fernández)
Te
ofrecemos, Señor, este pan
es
el signo de nuestra libertad.
Te
ofrecemos, Señor, este vino
que
la vid y el trabajo nos dan.
RECIBE,
SEÑOR, NUESTRAS VIDAS.
RECIBE,
SEÑOR, NUESTRO AMOR.
/
MANOS FUERTES DE UN MUNDO MEJOR. / (2)
Te
ofrecemos, Señor, nuestras manos
y
el deseo de amar y trabajar,
por
un mundo más justo y humano,
donde
habite la fraternidad.
7.- HAMBRE DE DIOS
No
podemos caminar con hambre bajo el sol,
danos
siempre el mismo pan, tu cuerpo y tu sangre, Señor
Comamos
todos de este pan, el pan de la unidad,
en un
cuerpo nos unió el Señor por medio del amor.
Señor, yo
tengo sed de Ti, sediento estoy de Dios,
pero
pronto llegaré a ver el rostro del Señor.
Por el
desierto el pueblo va, cantando su dolor,
en la
noche brillará tu luz, nos guía la verdad.
8.- EL SEÑOR
ES MI LUZ Y MI SALVACION
EL
SEÑOR ES MI LUZ Y MI SALVACIÓN
EL
SEÑOR ES LA DEFENSA DE MI VIDA.
SI
EL SEÑOR ES MI LUZ, ¿A QUIÉN TEMERÉ?
¿QUIÉN
ME HARÁ TEMBLAR?
1.
Una cosa pido al Señor;
habitar
por siempre en su casa
gozar
de la dulzura del Señor
contemplando
su templo santo.
2.
No me escondas tu rostro, Señor,
buscaré
todo el día tu rostro.
Si
mi padre y mi madre me abandonan,
el
Señor me recogerá.
3.
Oh, Señor, enséñame el camino,
guíame
por la senda verdadera.
Gozaré
de la dulzura del Señor
en
la tierra de la vida
9.- UN CIERTO
GALILEO
1.-
Una mañana, cerca del mar,
apareció
un joven Galileo;
nadie
podía imaginar que otro pudiese amar
así
como Él amaba.
Era
sencillo al conversar,
llegaba
al corazón de quien lo escuchaba.
Y
SU NOMBRE ERA JESÚS DE NAZARET
Y
SU FAMA SE ESPARCIÓ, TODOS QUERÍAN VER
AL
PROFETA QUE TENÍA TANTO AMOR
Y
AMABA AL PECADOR.
2.-
En esas playas, en ese mar,
en
ese río, en casa de Zaqueo,
en
los caminos, bajo aquel sol,
el
pueblo iba a buscar la luz de su doctrina;
sus
expresiones, por caridad,
henchían
el corazón de una fuerza divina.
3.-
En esos valles, en ese hogar,
en
ese pozo y en casa de Simón,
en
ese monte, al atardecer,
el
mundo vio nacer las bienaventuranzas.
Y
su paciencia al perdonar,
del
pueblo el corazón llenaba de esperanza.
4.-
Un cierto día, al tribunal
alguien
llevó al joven Galileo;
nadie
sabía cuál era el mal,
qué
crimen cometió, cuál era su pecado.
Su
claridad al denunciar
minó
la posición de los privilegiados.
Y
mataron a Jesús de Nazaret,
y
en medio de ladrones Él murió en la cruz;
pero
el mundo aún no conoce a este Jesús,
que
amaba al pecador.
5.-
El Hijo De Dios, Resucitó
y
a los tres días, a la vida volvió
Resucito,
no muere más
y
está al lado del Padre, por ser el Hijo Eterno
Él
vive ya, en cada hogar
y
en donde pueda hallar, un corazón fraterno
PROCLAMAMOS
QUE JESÚS DE NAZARET
GLORIOSO
Y TRIUNFANTE ES DIOS CON NOSOTROS
ÉL
ES CRISTO LA RAZÓN DE NUESTRA FE
Y
UN DÍA VOLVERÁ
10.- BENDIGAMOS
AL SEÑOR
Bendigamos
al señor
Que
nos une en caridad
Y
nos nutre con su amor
En
el pan de la unidad
¡Oh,
padre nuestro!
Conservemos
la unidad
Que
el maestro nos mandó
Donde
hay guerra que haya paz
Donde
hay odio que haya amor
¡Oh,
padre nuestro!
El
señor nos ordenó
Devolver
el bien por mal
Ser
testigos de su amor
Perdonando
de verdad
¡Oh,
padre nuestro!
Al
que vive en el dolor
Y
al que sufre en soledad
Entreguemos
nuestro amor
Y
consuelo fraternal
¡Oh,
padre nuestro!
El
señor que nos llamó
A
vivir en la unidad
Nos
congregue con su amor
En
feliz eternidad
¡Oh,
padre nuestro!
11.- MARIA LA
MADRE BUENA
Tantas
cosas en la vida
Nos
ofrecen plenitud
Y
no son más que mentiras
Que
desgastan la inquietud
Tú
has llenado mi existencia
Al
quererme de verdad
Yo
quisiera Madre Buena amarte más
En
silencio escuchabas
La
palabra de Jesús
Y
la hacías Pan de Vida
Meditando
en tu interior
La
semilla que ha caído
Ya
germina y está en flor
Con
el corazón en fiesta cantaré.
AVE
MARÍA, AVE MARÍA
AVE
MARÍA, AVE MARÍA
Desde
que yo era muy niño
Has
estado junto a mí
Y
guiado de tu mano
Aprendí
a decir “si”
Al
calor de mi esperanza
Nunca
se enfrió mi fe
En
la noche más oscura fuiste luz
No
me dejes Madre mía
Ven
conmigo a caminar
Quiero
compartir mi vida
Y
crear fraternidad
Muchas
cosas en nosotros
Son
el fruto de tu amor
La
plegaria más sencilla cantaré
12.- ANUNCIAREMOS
TU REINO
ANUNCIAREMOS
TU REINO, SEÑOR
TU
REINO, SEÑOR, TU REINO
Reino
de paz y justicia
Reino
de vida y verdad
Tu
reino, señor, tu reino
Reino
de amor y de gracia
Reino
que habita en nosotros
Tu
reino, señor, tu reino
Reino
que sufre violencia
Reino
que no es de este mundo
Tu
reino, señor, tu reino
Reino
que ya ha comenzado
Reino
que no tendrá fin
Tu
reino, señor, tu reino
