jueves, 22 de enero de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO III T.O. CICLO A - 25 ENERO 2026

 

SEGUIR A JESÚS PARA ANUNCIAR EL REINO DE DIOS


COMENTARIO

 

En el evangelio de hoy podemos distinguir claramente tres partes: a) la presentación de Jesús que predica en Galilea; b) el mensaje que predica; y c) la elección de los discípulos.

a) La actividad de Jesús empieza cuando Juan fue "entregado" (más que "arrestado"): su misión de precursor termina de modo semejante a la del propio Jesús. Ante esta noticia Jesús se retira a la región de Galilea, estableciendo en Cafarnaún el centro de su actividad.

La predicación de Jesús se inicia en la "Galilea de los gentiles", es decir, en una región donde la situación religiosa del pueblo era más precaria, debido a una gran cantidad de población pagana. Los primeros destinatarios de la predicación de Jesús van a ser, por tanto, los que están más necesitados de ella, y los que aún no conocen la "luz" de la revelación porque viven en las "sombras" del paganismo. Y, a través de estos paganos, la predicación de Jesús se dirige a todas las naciones.

b) El mensaje de Jesús es el mismo que Mateo pone en labios del Bautista: "Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos" (Mt 3,2). Aunque las palabras sean las mismas, el evangelista Mateo nos irá mostrando que el contenido no es idéntico. Subrayemos, en primer lugar, que Jesús no vincula la conversión a un bautismo, ni se pone a predicar en el desierto, sino entre la gente de su pueblo. Estas palabras de Jesús no son más que el inicio de su ministerio de la palabra, que los siguientes capítulos de Mateo irán desarrollando. El mensaje de Jesús se resume en esta frase: está cerca el Reino de los cielos. El Reino de Dios (o de los cielos), expresión ya existente en el pueblo de Israel, se contrapone a todos los demás reinos o poderes humanos que pretenden un dominio total sobre el pueblo de Israel -también al poder que se ofrecía a Jesús en sus tentaciones-, y expresa el deseo de que sea Yahvé quien reine. Este reinado de Dios, dice Jesús, "está cerca"; de hecho, comenzó ya con El: Dios reina ya en Jesús y quiere reinar en cada hombre. Esto tiene una exigencia práctica muy concreta: convertíos.

c) Estrechamente unido a la proclamación del mensaje, vemos el seguimiento de los discípulos (Mt y Mc nos lo presentan de forma muy esquemática, y no sabemos qué tiempo transcurrió entre el inicio de la predicación y la elección de los discípulos). De todos modos, lo que más nos interesa es el significado de la expresión "seguir a Jesús": en primer lugar, se trata de una llamada personal hecha por el propio Jesús que en el evangelio de hoy va seguida por una respuesta inmediata; para los discípulos esto supondrá ser -como Jesús- testigos del Reino de Dios. Habrá también mucha gente que, atraídos por la autoridad de su palabra o por sus curaciones (cfr. 4,25) seguirá a Jesús; pero el propio Jesús les hará caer en la cuenta de que ser discípulo significa olvidarse de sí mismo, cargar la propia cruz y seguirle (cfr. 16,24).

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA

Canten al Señor un cántico nuevo, canten al Señor toda la tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en su templo.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, orienta nuestros actos según tu voluntad, para que merezcamos abundar en buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Él, que vive y reina contigo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 8, 23b-9,3

En otro tiempo, humilló el Señor la tierra de Zabulón y la tierra de Neftali, pero luego ha llenado de gloria el camino del mar, el otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló. Acrecienta la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 26, 1.4.13-14)

 

El Señor es mi luz y mi salvación.

 

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.

 

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R.

 

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13.17

Les ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digan todos lo mismo y que no haya divisiones entre ustedes. Estén bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir. Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre ustedes. Y les digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo. ¿Está divido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por ustedes? ¿Fueron bautizados en nombre de Pablo? Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 23

Aleluya. Jesús proclamaba el Evangelio del Reino, y curaba toda dolencia del pueblo. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 12-23

Al enterase Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftali, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: “Tierra de Zabulón y tierra de Neptali, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombra de muerte, una luz les brilló». Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Conviértanse, porque está cerca el Reino de los Cielos».

Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón. pues eran pescadores. Les dijo: «Vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, Jesús nos llama a seguirle para ser pescadores de hombres, luz en el mundo. Confiados en su amor, presentemos nuestras necesidades a Dios Padre.

 

1.- Por el Papa, los obispos y todos los sacerdotes, para que amen y mediten profundamente la Palabra de Dios, y la compartan con alegría y fidelidad con el pueblo que les ha sido confiado, guiándolos hacia la unidad. Roguemos al Señor.

 

2.- Oremos por los enfermos, los que atraviesan dificultades, los pobres y los despreciados, para que encuentren en nuestra ayuda fraterna el consuelo y el amor de Dios Padre que nunca los abandona. Roguemos al Señor.

 

3.- Por nuestra comunidad parroquial: los fieles aquí reunidos, para que abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios, nos convirtamos de nuestra mala vida y sigamos a Jesús con decisión. Roguemos al Señor.

 

4.- Por las vocaciones, para que, iluminados por la Palabra, haya más personas que respondan a la Llamada de Dios al servicio y la evangelización. Roguemos al Señor.

 

Padre misericordioso, escucha estas oraciones que te dirigimos con fe. Ayúdanos a seguir a tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, recibe con bondad nuestros dones y, al santificarlos, haz que sean para nosotros dones de salvación.

 

ANTIFONA DE COMUNION Jn 8, 12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor. El que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Concédenos, Dios todopoderoso, que cuantos hemos recibido tu gracia vivificadora nos gloriemos siempre del don que nos haces. Por Jesucristo, nuestro Señor

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 26: 2S 5, 1-7. 10; Sal 88, 20.21-22.25-26; Mc 3, 22-30

Martes 27: 2S 6, 12b-15.17-19; Sal 23, 7.8.9.10; Mc 3, 31-35

Miércoles 28: 2S 7, 4-17; Sal 88, 4-5. 27-28-30; Mc 4, 1-20

Jueves 29: 2S 7, 18-19.24-29; Sal 131, 1-2. 3-5. 11.12.13-14; Mc 4, 21-25

Viernes 30: 2S 11,1-4ª.5-10ª.13-17; Sal 50, 3-4. 5-6ª. 6bc-7. 10-11; Mc 4, 26-34

Sábado 31: 2S 13, 1-7ª.10-17; Sal 50, 12-13. 14-15.16-27; Mc 4, 35-41

Domingo 01: Sof 2, 3; 3, 12-13; Sal 145, 6c-7. 8-9ª.9bc-10; 1Co 1, 26-31; Mt 5, 1-12ª.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 4, 12-23

Par.: Mc 1, 16-20

 

1.-En la presencia de Jesús en Galilea, Mateo ve el cumplimiento de la gran profecía mesiánica de Isaías. Jesús es la luz que brilla en las tinieblas. A un país desilusionado y sin horizonte Jesús le devuelve la ilusión y la esperanza. ¿Cómo? Haciendo presente el Reino de Dios, la vieja alternativa de la que Israel había sido portador en los remotos días de los Jueces, cuando Israel era distinto de los demás pueblos y vivía la pura alegría de vivir, porque Yahvé era el centro de gravedad de todo su quehacer histórico.

Ante esta alternativa que vuelve, Jesús pide un cambio radical de categorías. Este cambio empieza tomando cuerpo con el seguimiento de Jesús. Sígueme: así suena la invitación de cualquier líder de cualquier organización. Esta es también la invitación que Jesús nos hace. ¿Qué pasaría si, al igual que Pedro, Santiago y Juan, también nosotros la secundáramos? (Pedro y sus compañeros son llamados aquí a ser cristianos, no a ser apóstoles). Hacerlo equivaldría a tener una función social: "ser pescadores de hombres". De momento no conocemos el alcance de esta función.

Empezaremos a conocerla el próximo domingo. Hoy nos basta con dar un voto de confianza a un Jesús que sigue diciéndonos a todos y cada uno: Venid y seguidme. La experiencia tiene que ser fascinante.

DABAR 1978/11


 

2.- La situación es una invitación a marchar con Jesús en el más estricto sentido de la palabra marchar. Invitación a un proyecto y no a una renuncia. Invitación a hacer algo, no a dejar algo, a la ilusión y no a la tristeza, y que esta llamada se enmarca en los horizontes del mundo y no en las estrecheces de un enclave.

A. BENITO - DABAR 1987/11


 

3.- REINO/DEI  REINO/DE/LOS/CIELOS

"Reino de los cielos" es lo mismo que "reino de Dios". Los judíos evitaban por respeto el nombre de Dios y en su lugar hablaban de "los cielos". La palabra "reino" evoca más bien una realidad estática, por eso sería preferible hablar de "Reinado de Dios".

El advenimiento de este reinado libera a los hombres de la esclavitud del pecado (1. 21). El reinado de Dios ha comenzado ya en JC, su Hijo, que ha venido al mundo para cumplir toda la voluntad del Padre. Cuando Dios sea "todo en todos" (/1Co/15/27ss), al fin de los tiempos, el Reinado de Dios llegará a su plenitud y se cumplirán todas las promesas mesiánicas, habrá paz y justicia y se manifestará que Dios ha querido reconciliar todas las cosas en la sangre de su Hijo. Mientras tanto, la Iglesia es la señal de que ya ha comenzado y está todavía en curso, el Reinado de Dios. Ella ha de proclamarlo y ha de ser en el mundo el instrumento de su continua actualización. Pero la Iglesia no es el mismo Reinado de Dios, antes al contrario, la gran tentación de la Iglesia es querer presentarse ante los hombres como si lo fuera. De ahí arrancan todos los triunfalismos que desconocen la eficacia de la cruz de Cristo.

EUCA 1987/06


 

4.-  DISCIPULO/CRCR/RASGOS

"Y al instante le siguieron" El episodio se ubica a las orillas del lago, por donde Jesús caminaba y donde los hombres estaban entregados a su trabajo. La llamada de Dios llega a los hombres en su entorno corriente, en su puesto de trabajo. Ningún escenario "sagrado" para la llamada de los primeros discípulos; simplemente el paisaje del lago y el fondo de las duras tareas cotidianas. Nos encontramos con dos relatos paralelos; primero, la llamada de Pedro y Andrés, y, luego ("yendo más adelante"), la llamada de Santiago y de Juan. La repetición le permite al evangelista insistir en lo que le interesa. (...). Pero los rasgos esenciales -y que definen cabalmente la figura del discípulo (el resto del evangelio no hará otra cosa que precisarla)- son cuatro.

Primero: carácter central de Jesús. La iniciativa es suya (vio, les dijo, los llamó); no es el hombre el que se constituye a sí mismo discípulo, sino Jesús quien transforma al hombre en discípulo. Además: el discípulo no es llamado para asimilar una doctrina, ni siquiera ante todo para vivir un proyecto de existencia, sino para solidarizarse con un persona ("seguidme").

En primer plano está la adhesión a la persona de Jesús. Tan es así, que el discípulo evangélico no inicia un aprendizaje para convertirse a su vez en maestro; permanece siempre discípulo, y el Maestro es uno solo.

Segundo: el seguimiento de Jesús exige un profundo desprendimiento. La llamada de Pedro y Andrés y la llamada de Santiago y Juan están construidas siguiendo la misma estructura y con un vocabulario sustancialmente idéntico. Existe, sin embargo, una diferencia no despreciable; en el primer relato se dice que dejaron "las redes"; en el segundo, que dejaron "la barca y al padre". Tenemos, pues, un crescendo: desde el oficio a la familia. El oficio representa la seguridad y la identidad social; el padre representa las raíces de uno.

Tercero: el seguimiento es un camino. Partiendo de la llamada de Jesús, se expresa en dos movimientos (dejar y seguir), que indican un desplazamiento del centro de la vida. La llamada de Jesús no instala en un estado, sino en un camino.

Cuarto: el seguimiento es misión. Dos son las coordenadas del discipulado: la comunión con Cristo ("seguidme") y una carrera hacia el mundo ("os haré pescadores de hombres"). La segunda nace de la primera. Jesús no coloca a sus discípulos en un espacio separado y sectario; los envía por los caminos de los hombres.

Más adelante se comprenderá que el camino del discípulo es la cruz, lo cual significa que la ley que debe guiarle es la solidaridad universal.

BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 48


 

5.-  /Mt/04/12-17:

Estos versículos inauguran, en la versión de Mateo, el primer ministerio de Cristo en Galilea. Cristo encuentra en este momento de su vida la voluntad de su Padre en una serie de circunstancias. Entre ellas el mensaje y el ministerio del Bautista. Jesús acaba de hacerse bautizar por él (Mt 3, 13-17) porque advierte, sin duda, que está más próximo a la voluntad de Dios haciéndose discípulo del Bautista. Pero sus opciones se precisan todavía más: se hará rabí itinerante recogiendo la antorcha abandonada por Juan (v. 1; ya se advertirá la diferencia de este versículo con Mc 1, 14) pero considerando debía dejar Judea y el valle del Jordán, predilectos por Juan, para irse hacia las ovejas perdidas: las gentes del Norte y de Galilea.

* * *

Así, en el despertar de la conciencia de su misión, Cristo se encuentra en el papel de rabí predicando, fiel al mensaje de conversión del Bautista (cf. v. 17, comparado con Mt 3, 2), pero decidido a llevar ese mensaje, si no a los paganos propiamente dichos, al menos a unos judíos de tal forma implicados en las tinieblas del paganismo, que ya no tienen de judío más que el nombre.

Mateo es particularmente sensible a esa intención universalista que aparece ya en la primera opción de Jesús.

Siente la necesidad de justificarla a sus contemporáneos que creían que el Reino sería tan sólo anunciado a los judíos que habían permanecido más puros. He aquí la razón por la que el primer evangelista introduce los vv. 13-16 y la cita de Is 8, 23-9, 1. Por otro lado, modifica ligeramente esa cita introduciendo en ella la palabra "sentados" en las tinieblas (v. 16), como para reforzar más aún la impresión de que las regiones sirio-palestinenses están realmente incrustadas en el paganismo.

Así, la fidelidad de Cristo al mensaje del Bautista se complementa con una gran autonomía respecto a su maestro esenio.

No quiere reunir en torno a Sí sólo a los "puros" que se reunían en torno al Bautista, ni a los discípulos perfectamente sumisos agrupados alrededor de los doctores y de los sabios. Quiere que su mensaje alcance a todo el mundo y en cualquier situación que cada cual se encuentre. Por eso no duda en romper con Juan, no sobre el fondo del mensaje, sino sobre la manera de predicarlo.

Deja Judea, no impone un rito bautismal y se hace ambulante para estar seguro de encontrar a todos los hombres y todas las situaciones en que se puedan encontrar. Evidentemente, Cristo toma conciencia del universalismo de su mensaje y sabe adoptar los medios más adecuados para encontrarle el máximo de posibilidades.

* * *

Dentro del marco de las circunstancias que se imponen a él y orientan su elección, Cristo se decide, pues, en favor del plan universalista de Dios. Y no se contenta con forjarse una formulación intelectual, sino que inmediatamente que puede adopta las disposiciones requeridas para trasladar esa idea a conducta, no dudando para ello en realizar las necesarias rupturas respecto a las comunidades de "puros" y respecto a los "practicantes" de Judea. Las exigencias misioneras actuales, ¿no deberían impulsar a nuestras parroquias y a nuestras asambleas eucarísticas a despojarse un tanto para abrirse a quienes no se sienten afectados por el mensaje cristiano?

MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA I - MAROVA MADRID 1969.Pág. 288


 

6.- DOMINGO 3 DEL TIEMPO ORDINARIO

-I-

Un año con Mateo

Hoy empezamos a leer el evangelio de Mateo, que nos acompaña como guía de nuestro camino cristiano hasta el fin del año. Tal vez valdrá la pena que leamos la página en la que, al comienzo de este mismo libro, presentábamos las características de este evangelista, para que tengamos una cierta clave para irle interpretando y sacar así más provecho de su lectura. O mejor, alguna presentación más detenida de este evangelio.

Empezamos con el capítulo 4 de Mateo, saltando los primeros, los que nos cuentan la infancia de Jesús, que ya hemos leído en el Adviento y la Navidad.

 

Isaías 8, 23b - 9,3. En la Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande

El profeta da ánimos a su pueblo con el anuncio de un futuro mucho mejor, precisamente para Galilea, la "Galilea de los gentiles", que era una región en que vivían bastantes paganos en medio del pueblo judío. Esta región, al norte y al oeste del lago de Galilea, fue la primera en ser conquistada y desterrados sus habitantes por los asirios, a mediados del siglo VIII AC.

Era este en verdad un pueblo sumergido en tinieblas, falto de alegría y esperanza. Pero el profeta les anuncia tiempos mejores: de las tinieblas pasarán a la luz, de la tristeza a la alegría, de la esclavitud a la liberación.

El salmo recoge el tema de la luz, que había apuntado Isaías: "el Señor es mi luz y mi salvación". Y también el de la alegría: "espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida".

 

1 Corintios 1, 10-13.17. Poneos de acuerdo y no andéis divididos

Después del saludo inicial de la carta a los Corintios, que leíamos el domingo pasado, entra Pablo en materia señalando la inconveniencia de que en una comunidad cristiana haya discordias y cismas. No puede ser que unos digan "soy de Pablo", otros "soy de Pedro" o "de Apolo". Todos deben decir "soy de Cristo", que es quien ha muerto por todos. Ni Pablo ni ningún otro ha dado su vida por ellos.

Corinto era una ciudad muy compleja, mezcla de razas, y también parece que lo era su comunidad cristiana. A lo largo de la carta encontramos varios casos de estas desavenencias, incluida la celebración decadente de la Eucaristía, con una clara falta de fraternidad.

Mateo 4, 12-23. Vino a Cafarnaúm. Allí se cumplió lo que había dicho Isaías

Mateo sitúa el inicio del ministerio de Jesús en Galilea, siguiendo la profecía de Isaías respecto a esta región. Después del Bautismo en el Jordán, de las tentaciones del desierto y de la detención del Bautista, empieza Jesús su ministerio en Cafarnaúm, a la que llamará más tarde "su ciudad". La primera consigna que predica es: "convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos".

A continuación, llama a seguirle a los primeros discípulos, dos parejas de hermanos. Los cuatro "dejaron las redes y le siguieron". Jesús sigue predicando, proclamando el Reino y curando a las personas de sus enfermedades y dolencias.

 

Jesús, luz, alegría y liberación

Hoy se ve claramente cuál es la relación, en los domingos del Tiempo Ordinario, entre la primera lectura y el evangelio: el evangelio es el que se lee en continuidad, mientras que del AT se escogen pasajes que "preparan" la escena evangélica del día. Hoy, por ejemplo, la profecía sobre Galilea es como un preludio de la realización de Jesús, que empieza su ministerio precisamente en Galilea.

Pero no es la geografía lo principal. En Jesús se cumplen a la perfección las perspectivas optimistas del profeta: la luz ("el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande"), la alegría ("acreciste la alegría, aumentaste el gozo"), con la comparación de la alegría que sienten los segadores ante una buena cosecha o los guerreros ante un rico botín. Y también la liberación de toda esclavitud ("quebrantaste la vara del opresor y el yugo de su carga").

Jesús es en verdad la luz, la alegría y la liberación. Así aparece a lo largo del evangelio, y lo empieza a decir Mateo ya desde su inicio, haciendo ver cómo se cumplen en él las profecías del AT. Ha venido a perdonar y a liberar de todos los males y esclavitudes. El evangelio de hoy sigue diciendo que, además de anunciar el Reino con palabras, lo anunció más creíblemente todavía con sus hechos: "curando las enfermedades y dolencias del pueblo".

También en nuestro tiempo es él quien nos anuncia la salvación y nos libera de nuestros males, quien da luz a las oscuridades que todos experimentamos, el auténtico liberador de las dolencias y fallos de nuestra sociedad.

 

Jesús empieza en la frontera

Su misión la empieza Jesús en un terreno impensado: no en Jerusalén, ni en la más pacífica Judea, sino en Galilea. Ya había anunciado Isaías que Dios tenía planes de salvación para esa "Galilea de los gentiles". Galilea, y en concreto Cafarnaúm, era una mezcla de razas y lugar de paso de civilizaciones, mezcla también de judíos y de paganos. Galilea está "en la frontera". La elección de este escenario ya da a entender que Jesús va a ofrecer una salvación universal.

Ahí es donde anuncia que el Reino de los cielos, el Reino de Dios, está cerca, que ya se inaugura. Y se atreve también a predicar un cambio de actitud que va a resultar incómodo: la conversión, el cambio de mentalidad, la aceptación de los caminos de Dios.

Haremos bien en aprender de él, ya que queremos ser sus testigos en el mundo, la lección que nos da de preferencia por los alejados, como el pastor que tiene un cuidado especial para las ovejas descarriadas. En su tiempo se escandalizaron bastante algunos de su atención a los pecadores, a los publicanos, a los marginados de la sociedad. ¿Se puede decir que nuestra opción preferencial es precisamente ayudar a los que andan en tinieblas, buscando sentido a sus vidas, mareados por las ventoleras de este mundo, los "incómodos", los alejados? ¿Les echamos una mano para liberarles de sus males en cuanto nosotros podemos?

No deberíamos rehuir predicar y dar testimonio en "la frontera", refugiándonos sólo en los ambientes más pacíficos y libres de peligro.

 

Una comunidad no dividida

Nos hace falta también siempre, a todas las comunidades, diocesanas, parroquiales y religiosas, atender a la consigna de Pablo: la unidad.

Corinto fue una comunidad difícil de unir. Había cristianos procedentes de diversas culturas y sensibilidades, de distinta condición social. En esa comunidad hubo escándalos y abusos, dudas teológicas y prácticas como la de la resurrección de los cuerpos y la relación entre el matrimonio y la virginidad, y maneras bastante deficientes de celebrar incluso la misma Eucaristía (aunque en este ciclo A no leeremos los capítulos correspondientes a todos estos aspectos).

También hubo divisiones y "cismas" que pueden reflejar situaciones que a lo largo de la historia se han ido repitiendo: unos son seguidores de Pablo, otros de Apolo, otros de Pedro. Son los partidismos eclesiales. La argumentación de Pablo es clara: todos deben ser seguidores de Cristo Jesús. Lo que dice de sí mismo se aplica a los otros predicadores que convocan a estos seguidores: "¿ha muerto Pablo en la cruz por vosotros`?". El único que lo ha hecho es Cristo, y Cristo no puede estar dividido.

Es lastimoso el espectáculo que damos todavía hoy las diversas confesiones cristianas, creyentes todas en Cristo Jesús, bautizadas en su nombre y, sin embargo, divididas en cismas y facciones. Precisamente por estas fechas somos convocados a una semana de oración por la unidad de los cristianos, lo que nos despierta la conciencia y la responsabilidad en este sentido.

Pero cosas parecidas suceden internamente en la comunidad católica, tanto en un nivel universal como en el diocesano y parroquial. ¡Qué divisiones más lamentables se dan entre nosotros, a veces por motivos bien extraños y superficiales! Divisiones que impiden la eficacia de nuestra misión en el mundo.

Pablo nos dirige hoy a nosotros la misma recomendación que a los Corintios de hace dos mil años: "os ruego, en nombre de nuestro Señor Jesús, poneos de acuerdo". ¿Cómo puede estar dividida una comunidad en la que todos creen en Cristo, en la que todos pretenden seguirle, porque se saben salvados por el mismo Cristo?

La unidad empieza por casa. En una comunidad religiosa. Entre los colaboradores y miembros de una parroquia. En los que formamos una comunidad diocesana. A veces vivimos situaciones de tensión por tendencias, por sensibilidades distintas, por ideologías más o menos adelantadas o tradicionales, por partidismos eclesiales y conflictos de pareceres en todos los órdenes. Por motivos que con un poco de buena voluntad y amor se podrían resolver fácilmente, aun manteniendo la diversidad de sensibilidades, pero centrándonos en Cristo Jesús, que es la luz y el guía de todos.

 

Jesús busca los primeros colaboradores

Además de presentar a Jesús como el cumplimiento de las profecías y luz del mundo, y decirnos que "recorría toda Galilea enseñando y proclamando y curando", el evangelio nos cuenta cómo empezó a rodearse (le los primeros discípulos. Su misión la quiere cumplir Jesús ayudado por sus apóstoles, en su tiempo y, después, por los sucesores de esos apóstoles y por todos nosotros.

Leemos la vocación apostólica de los primeros discípulos, unos pescadores galileos: los hermanos Pedro y Andrés, y los también hermanos Santiago y Juan. Vemos la sencillez de la llamada y la prontitud de la respuesta. Son los representantes de tantos miles y millones de personas que han sentido en sus vidas la misma voz, "venid y seguidme", y no han dudado en dejarlo iodo y gastar sus mejores energías en la proclamación del Reino.

La Iglesia, la comunidad de Jesús, está llamada a ser de generación en generación -en los veinte siglos que ya lleva de existencia y en los que todavía le queden- evangelizadora, anunciadora de alegría y de luz, liberadora de los males y dolencias de cada generación. Siguiendo el estilo de su Maestro, con palabras y con obras, no sólo los sucesores de los apóstoles, sino cada cristiano, en su propio ambiente, debe ser colaborador de ese Cristo Jesús que sigue anunciando la buena noticia del amor y de la salvación de Dios.

El que dijo de sí mismo que era la luz del mundo, fue también el que dijo a sus seguidores: "vosotros sois la luz del mundo".

Puede tener un sentido un tanto peyorativo decir que los llamados por Jesús han de ser "pescadores de hombres". Pero ciertamente la expresión no tiene un sentido de conquista o de engaño, sino de evangelización y convicción: anunciar a todos la salvación de Dios y convencerles de que vale la pena vivir según Cristo.

 

Va Eucaristía, escuela y ejercicio de unidad

Domingo tras domingo -día tras día- la Palabra de Dios nos va interpelando a los, cristianos de hoy, por boca de Isaías o de Pablo o del mismo Cristo, para que también en el mundo de hoy podamos realizar con eficacia la misión que Jesús inauguró.

A veces la Palabra nos anima, otras nos interpela y juzga, o nos urge a la "conversión", como Jesús en sus primeras palabras en Galilea.

Es también en la Eucaristía donde mejor ejercemos el signo de la unidad que debe haber entre nosotros. En el Padrenuestro pedimos que nos perdone Dios como también nosotros prometemos perdonar. En el momento de la paz, antes de ir a comulgar todos con el mismo Cristo, hacemos el gesto comprometedor de la fraternidad. En la fracción del pan representamos también simbólicamente el signo de la unidad: vamos a participar del mismo Pan.

En la Eucaristía, todos escuchamos la misma Palabra. Todos participamos del mismo Cristo, que ha querido ser nuestro alimento. ¿Cómo podemos estar divididos en la vida?

José Aldazabal, domingo ciclo a

 

PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO III T.O. CICLO A

25 ENERO 2026

 

1.- ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR. AUTOR: J. PEDRO MARTINS

ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR
CON CANCIONES DE ALEGRÍA.
ACLAMEMOS HOY AL SEÑOR
CELEBREMOS SU BONDAD.


Cantad un cántico nuevo,
cantad a Dios tierra entera,
porque hizo Dios maravillas
y nos dio la salvación.

Hizo alianza de amor,
en Jesucristo su Hijo;
Él es el Libertador,
es nuestra Luz y Camino.

Cristo a todos nos llama
y nos invita a su Mesa.
Es Cristo nuestro alimento,
es Cristo nuestra promesa.

Cristo nos dio la medida
de lo que puede el amor.
Juntos iremos cantando
a la casa del Señor.

 

2.- CRISTO, LUZ DE LOS PUEBLOS ( J. M Estudillo y M. Castillo)

Proclamemos el reino de la vida,

aclamemos el triunfo del Señor,

celebremos ya todos reunidos

el banquete del Pan y del Amor.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación! 

 

Por todos los caminos de la tierra, llegamos a ti.

Cargados de pesares y esperanzas, te buscamos a ti,

Tu mesa es nuestro mundo,

tu pan multiplicaste,

el vino nos alegra el corazón.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!

 

Sembraste el evangelio en nuestros surcos

florece la Verdad

Madura contra el hombre

el fruto cierto de la fraternidad.

Tu amor y tu justicia rompen toda frontera,

la paz es el fin de la tribulación.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!

 

Haremos de esta tierra ya tu casa,

la nueva humanidad.

Unidos los hermanos brindaremos

con tu vino y con tu pan,

Revestidos de gozo cantaremos

la vida que nos ganaste en tu resurrección.

¡Cristo, luz de los pueblos, aleluya!

¡Cristo, luz de los pueblos, pascua y liberación!

 

3.- JUNTO A TI, SEÑOR

Junto a ti, Señor queremos estar;
Tú eres nuestra luz, tú eres nuestra paz;
Tú eres nuestra luz, tú eres nuestra paz.

Nuestras vidas van buscando la luz,
que no encontrarán si no es en Jesús;
que no encontrarán si no es en Jesús.

 

4.- VIENEN CON ALEGRÍA

VIENEN CON ALEGRÍA SEÑOR,

CANTANDO VIENEN CON ALEGRÍA, SEÑOR,

LOS QUE CAMINAN POR LA VIDA, SEÑOR,

SEMBRANDO TU PAZ Y AMOR. (2)

 

1. Vienen trayendo la esperanza

a un mundo cargado de ansiedad

a un mundo que busca y que no alcanza

caminos de amor y de amistad.

(Estribillo)

 

2. Vienen trayendo entre sus manos

esfuerzos de hermanos por la paz,

deseos de un mundo más humano

que nacen del bien y la verdad.

(Estribillo)

 

3. Cuando el odio y la violencia,

aniden en nuestro corazón,

El mundo sabrá que por herencia,

le aguardan tristezas y dolor.

(Estribillo)

 

5.- RECIBE, OH DIOS

Recibe, oh Dios, el pan que te ofrecemos,

luego será el cuerpo de Jesús.

También acepta nuestro sacrificio,

nuestra oración, y nuestro corazón.

 

Recibe, oh Dios, el vino que ofrecemos,

luego será la sangre de Jesús.

También acepta nuestro sacrificio,

nuestra oración y nuestro corazón.

 

Recíbelos, Señor, por nuestras faltas,

por los que están aquí­ junto al altar,

por los cristianos vivos y difuntos,

por todo el mundo, por su salvación.                     

 

6.- RECIBE, SEÑOR, NUESTRAS VIDAS (Alejandro Fernández)

Te ofrecemos, Señor, este pan

es el signo de nuestra libertad.

Te ofrecemos, Señor, este vino

que la vid y el trabajo nos dan.

 

RECIBE, SEÑOR, NUESTRAS VIDAS.

RECIBE, SEÑOR, NUESTRO AMOR.

/ MANOS FUERTES DE UN MUNDO MEJOR. / (2)

 

Te ofrecemos, Señor, nuestras manos

y el deseo de amar y trabajar,

por un mundo más justo y humano,

donde habite la fraternidad.

 

7.- HAMBRE DE DIOS

No podemos caminar con hambre bajo el sol,

danos siempre el mismo pan, tu cuerpo y tu sangre, Señor

 

Comamos todos de este pan, el pan de la unidad,

en un cuerpo nos unió el Señor por medio del amor.

 

Señor, yo tengo sed de Ti, sediento estoy de Dios,

pero pronto llegaré a ver el rostro del Señor.

 

Por el desierto el pueblo va, cantando su dolor,

en la noche brillará tu luz, nos guía la verdad.

 

8.- EL SEÑOR ES MI LUZ Y MI SALVACION

EL SEÑOR ES MI LUZ Y MI SALVACIÓN

EL SEÑOR ES LA DEFENSA DE MI VIDA.

SI EL SEÑOR ES MI LUZ, ¿A QUIÉN TEMERÉ?

¿QUIÉN ME HARÁ TEMBLAR?

 

1. Una cosa pido al Señor;

habitar por siempre en su casa

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo santo.

 

2. No me escondas tu rostro, Señor,

buscaré todo el día tu rostro.

Si mi padre y mi madre me abandonan,

el Señor me recogerá.

 

3. Oh, Señor, enséñame el camino,

guíame por la senda verdadera.

Gozaré de la dulzura del Señor

en la tierra de la vida

 

9.- UN CIERTO GALILEO

1.- Una mañana, cerca del mar,

apareció un joven Galileo;

nadie podía imaginar que otro pudiese amar

así como Él amaba.

Era sencillo al conversar,

llegaba al corazón de quien lo escuchaba.

 

Y SU NOMBRE ERA JESÚS DE NAZARET

Y SU FAMA SE ESPARCIÓ, TODOS QUERÍAN VER

AL PROFETA QUE TENÍA TANTO AMOR

Y AMABA AL PECADOR.

 

2.- En esas playas, en ese mar,

en ese río, en casa de Zaqueo,

en los caminos, bajo aquel sol,

el pueblo iba a buscar la luz de su doctrina;

sus expresiones, por caridad,

henchían el corazón de una fuerza divina.

 

3.- En esos valles, en ese hogar,

en ese pozo y en casa de Simón,

en ese monte, al atardecer,

el mundo vio nacer las bienaventuranzas.

Y su paciencia al perdonar,

del pueblo el corazón llenaba de esperanza.

 

4.- Un cierto día, al tribunal

alguien llevó al joven Galileo;

nadie sabía cuál era el mal,

qué crimen cometió, cuál era su pecado.

Su claridad al denunciar

minó la posición de los privilegiados.

 

Y mataron a Jesús de Nazaret,

y en medio de ladrones Él murió en la cruz;

pero el mundo aún no conoce a este Jesús,

que amaba al pecador.

 

5.- El Hijo De Dios, Resucitó

y a los tres días, a la vida volvió

Resucito, no muere más

y está al lado del Padre, por ser el Hijo Eterno

Él vive ya, en cada hogar

y en donde pueda hallar, un corazón fraterno

 

PROCLAMAMOS QUE JESÚS DE NAZARET

GLORIOSO Y TRIUNFANTE ES DIOS CON NOSOTROS

ÉL ES CRISTO LA RAZÓN DE NUESTRA FE

Y UN DÍA VOLVERÁ

 

10.- BENDIGAMOS AL SEÑOR

Bendigamos al señor

Que nos une en caridad

Y nos nutre con su amor

En el pan de la unidad

¡Oh, padre nuestro!

 

Conservemos la unidad

Que el maestro nos mandó

Donde hay guerra que haya paz

Donde hay odio que haya amor

¡Oh, padre nuestro!

 

El señor nos ordenó

Devolver el bien por mal

Ser testigos de su amor

Perdonando de verdad

¡Oh, padre nuestro!

 

Al que vive en el dolor

Y al que sufre en soledad

Entreguemos nuestro amor

Y consuelo fraternal

¡Oh, padre nuestro!

 

El señor que nos llamó

A vivir en la unidad

Nos congregue con su amor

En feliz eternidad

¡Oh, padre nuestro!

 

11.- MARIA LA MADRE BUENA

Tantas cosas en la vida

Nos ofrecen plenitud

Y no son más que mentiras

Que desgastan la inquietud

Tú has llenado mi existencia

Al quererme de verdad

Yo quisiera Madre Buena amarte más

 

En silencio escuchabas

La palabra de Jesús

Y la hacías Pan de Vida

Meditando en tu interior

La semilla que ha caído

Ya germina y está en flor

Con el corazón en fiesta cantaré.

 

AVE MARÍA, AVE MARÍA

AVE MARÍA, AVE MARÍA

 

Desde que yo era muy niño

Has estado junto a mí

Y guiado de tu mano

Aprendí a decir “si”

Al calor de mi esperanza

Nunca se enfrió mi fe

En la noche más oscura fuiste luz

 

No me dejes Madre mía

Ven conmigo a caminar

Quiero compartir mi vida

Y crear fraternidad

Muchas cosas en nosotros

Son el fruto de tu amor

La plegaria más sencilla cantaré

 

12.- ANUNCIAREMOS TU REINO

 

ANUNCIAREMOS TU REINO, SEÑOR

TU REINO, SEÑOR, TU REINO

 

Reino de paz y justicia

Reino de vida y verdad

Tu reino, señor, tu reino

 

Reino de amor y de gracia

Reino que habita en nosotros

Tu reino, señor, tu reino

 

Reino que sufre violencia

Reino que no es de este mundo

Tu reino, señor, tu reino

 

Reino que ya ha comenzado

Reino que no tendrá fin

Tu reino, señor, tu reino