viernes, 2 de enero de 2026

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR

 VENIMOS DE ORIENTE A ADORAR AL REY

 


COMENTARIO

 

Se celebra la fiesta de la Epifanía o manifestación de Cristo a los paganos. En lenguaje popular, la fiesta de los Reyes Magos. Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.

Ciertamente sería un error buscar en este relato concreciones históricas (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...). Mateo quiere transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.

Parte de la idea que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y la fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.

A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y los conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señales" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.

El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

 ANTIFONA DE ENTRADA MI 3, 1; 1 Cro 29, 12

Miren que llega el Señor que domina; en su mano está el reino y el poder y la fuerza.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que revelaste en este día tu Unigénito a los pueblos gentiles por medio de una estrella, concédenos con bondad, a los que ya te conocemos por la fe, poder contemplar la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 60, 1-6

¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz, la gloria del Señor amanece sobre ti! Las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor y su gloria se verá sobre ti. Caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos esos se han reunido, vienen hacia ti; llegan tus hijos desde lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás y estarás radiante; tu corazón se asombrará, se ensanchará, porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti, y a ti llegan las riquezas de los pueblos. Te cubrirá una multitud de camellos, dromedarios de Madián y de Efá. Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso, y proclaman las alabanzas del Señor.

 

 SALMO RESPONSORIAL (Sal 71, 1-2.7-8.10-13)

 

Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

 

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.

 

En sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra. R.

 

Los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. Los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; póstrense ante Él todos los reyes, y sírvanle todos los pueblos. R.

 

Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; Él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3a.5-6

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado a favor de ustedes los gentiles. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu Santo a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coheredaros, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, el Evangelio.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 2, 2

Aleluya. Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor. Aleluya

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2,1-12

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: <<En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel".

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño y cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y, cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos a Dios Padre, quien ha revelado la salvación a todos los pueblos a través de su Hijo.

 

1.- Por la Iglesia: Para que anuncie a Jesús como Salvador y Rey. Roguemos al Señor.

 

2.- Por quienes dudan o no conocen a Cristo: Para que la luz de la Epifanía ilumine sus vidas. Roguemos al Señor.

 

3.- Por los que sufren: Para que encuentren consuelo y esperanza en la solidaridad. Roguemos al Señor.

 

4.- Por nuestra comunidad: Para que compartamos las bendiciones recibidas, confiando en Cristo. Roguemos al Señor.

 

Padre, escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira propicio, Señor, los dones de tu Iglesia, que no son oro, incienso ni mirra, sino Jesucristo que, en estas ofrendas, se manifiesta, se inmola y se da en alimento. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

ANTIFONA DE COMUNION Mt 2, 2

Hemos visto salir su estrella en Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que tu luz, Señor, nos prepare siempre y en todo lugar, para que contemplemos con mirada limpia y recibamos con amor sincero el misterio del que has querido hacernos partícipes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 05: 1Jn 3, 22—4, 6; Sal: 2, 7-8.10-12ª; Mt 4, 12—17.23-25

Martes 06: 1Jnb 4, 7-10; Sal: 71, 1-2.3-4ab.7-8; Mc 6, 34-44

Miércoles 07: 1Jn 4, 11-18; Sal 71, 1-2.10-11.12-13; Mc 6, 45-52

Jueves 08: 1Jn 4, 19—5, 4; Sal 71, 1-2.14 y 15bc.17; Lc 4, 14-33a

Viernes 09: 1Jn 5, 5-13; Sal 147, 12-15.19-20; Lc 5, 12-16

Sábado 10: Ct 8, 6-7; Sal 248, 1-2. 11-13b. 13c-14; Lc 10, 38-42.

Domingo 11: Is 42, 1-4.6-7; Sal 28, 1ª y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10; Hch 10, 34-38; Mt 3, 13-17.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 2, 1-12


1.- Mateo comienza la narración de este episodio señalando el lugar y el tiempo del nacimiento de Jesús, al que llamarían el Hijo de David. Dice expresamente que nació en Belén de Judá, no sólo para distinguir este lugar de otro Belén situado en tierras de Zabulón, sino, sobre todo, para subrayar que Jesús nace en Judá, en la tierra de sus padres, y donde convenía al descendiente de David.

Herodes el Grande, llamado así por la magnificencia con que restauró el templo de Jerusalén, era un idumeo que se hizo con el trono de David con la ayuda de los romanos. Nunca fue un rey que gozara de la aceptación popular. Pasó los últimos años de su reinado seriamente preocupado por las profecías mesiánicas, en las que veía una amenaza.

Mateo no dice que estos personajes fueran tres reyes: esto lo dice la leyenda inspirada probablemente en el texto de Isaías 60, 3-4. Más aún, si Mateo comenzara su evangelio diciendo que Dios conduce reyes a Cristo, todo él tendría otro sentido. La señal mesiánica anunciada por Isaías no es la evangelización de los reyes, sino de los pobres, y sabemos que fueron los pobres, los pastores, los primeros que recibieron la Buena Noticia.

Debemos pensar que estos personajes representan a los hombres que no saben otra cosa de Dios que lo que adivinan en el silencio de las estrellas. Son las primicias de la gentilidad, de los que han de venir de Oriente y Occidente para sentarse en la mesa del reino (Mt 8,11s); pues el que ha nacido en Belén no es sólo el rey de los judíos sino el salvador del mundo, de judíos y gentiles, el que ha venido a liberar tanto a los que estaban bajo la ley de Moisés como a los que padecían el despotismo de las estrellas (cfr. Gal 4, 1-3).

Los pueblos orientales esperaban el advenimiento de la "edad de oro" de un periodo de paz y prosperidad universal bajo el señorío de un rey prodigioso. En Babilonia, donde se tenía alguna noticia de las profecías mesiánicas sobre todo a partir del destierro de Israel, se decía que este rey universal nacería en Occidente.

Puede suponerse que Babilonia es el punto de partida de los Magos y que éstos pertenecían a una casta sacerdotal, posiblemente la misma a la que se refiere Daniel cuando habla de los "caldeos" (Dn. 2, 4ss). Estos hombres se dedicaban apasionadamente al estudio de la astrología.

CR/SUBVERSIVO: Pero lo importante no es quiénes son y de dónde vienen los Magos, sino su pregunta y el lugar donde la hacen. Preguntan por el rey de los judíos que acaba de nacer, y preguntan en Jerusalén, donde reina un usurpador. Su pregunta es subversiva. El que busca a Cristo como único Señor en un mundo donde hay tantos señores que se imponen como tiranos sobre el pueblo, siempre es un hombre subversivo.

No es de extrañar que la pregunta de los Magos ponga en guardia a Herodes y que toda Jerusalén se conmueva. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes.

Herodes consulta a los sumos sacerdotes y a los letrados para que informen sobre el lugar donde tenía que nacer el Mesías. Le dicen que, en Belén de Judá, pues así lo había anunciado el profeta Miqueas (5, 2-8). Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén.

El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo. Por eso averigua ladinamente el tiempo en que apareció la estrella y pide a los Magos que le digan donde ha nacido el niño cuando lo encuentren. La astucia de Herodes, que se finge interesado por adorar a Jesús, pone al descubierto la táctica que usarán frecuentemente los poderosos de este mundo respecto a la iglesia. Muchos que fingen proteger a la iglesia no quieren otra cosa que controlarla o acabar con ella.

En todo este relato, Mateo no pretende otra cosa que ésta: decirnos que Jesús fue, desde el primer momento de su nacimiento, el Mesías rechazado por los suyos y aceptado por los extraños.

EUCARISTÍA 1988, nº 3


 

2.- Sigue el relato en el que a José se le confía la misión de dar nombre al salvador del Pueblo. Sirviéndose de una técnica narrativa similar a la empleada en este relato, Mateo comienza presentando la situación que va a servir de punto de partida: después de una referencia al nacimiento de Jesús en Belén de Judá durante el reinado del rey Herodes, detalla la presencia en Jerusalén de unos magos venidos del este de Israel para adorar al recién nacido rey de los judíos. La situación responde a las expectativas y esperanzas de los viejos profetas, como lo refleja el texto de uno que lleva por nombre Isaías y que la liturgia nos propone como primera lectura. Este profeta comenta la vida de la comunidad instalada de nuevo en Jerusalén después del destierro, 587-538 a.C.

A la luz de este profeta, la lógica pide una eclosión de alegría en Jerusalén por la llegada de extranjeros. Pero Mateo quiebra de inmediato la lógica poniendo como primera acción del relato el sobresalto del rey y de todo Jerusalén. Las acciones posteriores, centradas en la figura del rey Herodes, reflejan la estrategia del sobresalto y, por ello mismo, dependen de él. El dato, pues, significativo del texto es este sobresalto, en contra de la lógica que cabría esperar a la luz de los viejos textos proféticos.

De esta manera Mateo nos presenta una sorprendente inversión de papeles. Dentro del pueblo de Dios Jesús no es aceptado como guía y sí, en cambio, lo es fuera. Inversión o, tal vez mejor, ampliación. El relato de Mateo, con una estrella como símbolo, amplía a escala universal la realidad del Pueblo de Dios.

Comentario: Si en el relato referido a José se le confiaba a éste la misión de dar nombre al salvador del Pueblo, en el relato de hoy se pone de manifiesto el alcance de este Pueblo. El Pueblo de Dios son las gentes todas de la tierra. De ahí que Mateo haya buscado el símbolo en el firmamento, cuyas estrellas son visibles para todos, sin distinción ni exclusión.

No parece que sea la integración, sino la exclusión, la tendencia del comportamiento humano. Tal vez por eso, situado como está más allá de la exclusión, el texto de hoy tiene tanta capacidad de evocación y de ensueño. Y puesto que somos capaces de soñar, aún es posible que la realidad llegue a estar hecha de sueños como el de hoy.

A. BENITO - DABAR 1990, 8


 

3.- Esta narración evangélica, que se presenta con frecuencia como el relato de los magos, es una narración midráshica que quiere exponer la historia de la salvación a partir de unos ejemplos típicos. Balaam, que "venía de los montes de oriente" había predicho a Judá una estrella (Nm 24, 17). Esta formulación profética, escrita en tiempos de David, para indicar la estrella que debía aparecer, se convirtió en un "tópico" mesiánico. Un pagano había predicho a los paganos una luz y un Señor que había de aparecer en el seno de Israel.

La estrella de David se convirtió, en el libro de Isaías, en luz para los paganos. Así el nacionalismo estrecho del reino de David se transformó en universalismo salvífico. Basta recordar los textos relativos al Siervo de Yahvé que lo definen como luz de las gentes (Is 42, 6-7; 49, 6.9.12). Mateo toma el relato de la estrella y -a la luz de la resurrección- ve en él el cumplimiento de la predicción de Balaam.

El contraste entre los judíos de la capital y Herodes, por una parte, y los magos por otra, es violento y claramente intencionado. El evangelista muestra con este relato que el rechazo de Jesús por parte de los judíos ha sido constante. No aceptan el mensaje y Jesús deberá pasar el reino a otros. Pero esto no se realiza sin tensiones. Se requiere la disponibilidad de la fe y la atención a los signos de los tiempos. Mientras los paganos "adoran al Niño", los representantes del pueblo intentan matarlo. Desde el principio Jesús ha sido piedra de escándalo.

P. FRANQUESA - MISA DOMINICAL 1990, 1


 

4.- El episodio de los Magos tiene todas las características de una leyenda. Naturalmente con una base sólida que la dio consistencia. En todos los países donde se cultivaba la ciencia astrológica -y esto ocurría en todo el entorno de Palestina- existía la firme convicción según la cual cada niño nace en la coyuntura astral; de ahí que cada hombre tenga su propia estrella. Más aún, la aparición de una nueva estrella o la conjunción de dos hacía pensar un cambio en la historia humana.

Puede decirse de otra manera: la regularidad en la marcha de las estrellas garantizaba la normalidad en la marcha del mundo. Por tanto, un acontecimiento importante tenía que ser señalado de algún modo en la marcha de las estrellas. Ahora bien, como el nacimiento de Jesús era el acontecimiento más importante de la historia humana necesariamente debía ser anunciado por el mundo de los astros. Es en este punto donde se unen la leyenda y la teología.

La base histórica para nuestro relato -supuesta la mentalidad mencionada- es la siguiente: el año siete antes de Cristo tuvo lugar, según los cálculos astronómicos, la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. El planeta Júpiter era considerado universalmente en el mundo antiguo como el astro del Soberano del universo. Para los astrólogos babilonios, Saturno era el astro de Siria y la astrología helenista lo designa como el astro de los judíos. Finalmente, la constelación Piscis estaba relacionada con el fin de los tiempos. Es lógico, ante la conjunción de Júpiter y Saturno, que se pensase en el nacimiento, en Judea, del Soberano del fin de los tiempos.

En Qumran ha aparecido también el horóscopo del Mesías. Esto nos indica que, también los judíos, mezclaban las creencias astrológicas con las esperanzas mesiánicas y especulaban acerca de cuál sería el astro bajo el cual nacería el Mesías.

A pesar de todo lo dicho, no hay posibilidad alguna de identificar la estrella de los Magos con ninguna estrella del universo. Mateo pudo haberse inspirado en cuanto precede, pero el relato bíblico pretende hablarnos de una manifestación extraordinaria que, desde la oscuridad, guía a los Magos a descubrir al rey de los judíos y del universo.

El texto los presenta como magos. La palabra es oriunda de Persia y con ella se designaba a los dirigentes religiosos. En el griego corriente es utilizada para designar a los magos propiamente dichos o practicantes de artes mágicas. ¿Qué significa en nuestro texto? Por supuesto que no son reyes. Esta creencia surgió posteriormente bajo la influencia de algunos pasajes bíblicos (Sal 72, 10; Is 49, 7; 60,10: vendrán reyes y honrarán a Yahveh).

Posteriormente, en el siglo V se concretó su número sobre la base de los dones ofrecidos. Finalmente, en el siglo octavo, reciben los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco eran lo que hoy conocemos como sabios; tenían conocimientos de astrología. Hoy los llamaríamos astrólogos.

Los Magos son figuras teológicas y funcionales, que vienen a ratificar la dignidad única del protagonista del evangelio, a quien Mateo ya ha presentado (ver el comentario a 1, 1-25). De ahí que esta escena sea como el complemento de la anterior. Más aún, estos hombres -que eran paganos, no judíos, y por tanto desconocían la revelación del Antiguo Testamento- reconocen al Mesías y no se escandalizan de su humildad. Por el contrario, los doctores de la Ley, especialistas en la Escritura, no lo reconocen. Estamos ya ante una tesis que se hará general a lo largo del evangelio de Mateo: Jesús es rechazado por el pueblo de Dios y es aceptado por los gentiles. Por otra parte, el episodio significa que, ante Dios, no hay acepción de personas. Caen las barreras del particularismo judío y se afirma el universalismo de la salud que se ofrece a todos sin distinción.

¿Por qué el contenido teológico no ha eliminado los motivos legendarios? También por razones teológicas: en Jesús se cumplen todas las esperanzas, no sólo las del pueblo judío sino las de todos los hombres. Él es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra se alegra, lo hace el rey de su vida y le rinde el más precioso homenaje. Como los Magos. Los regalos mencionados en el texto son los productos típicos de un país oriental, que son ofrecidos a los reyes.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 932


 

EPIFANÍA DEL SEÑOR, 6 de enero

-1­-

La manifestación universal del Salvador

La fiesta de hoy, prolongación de la Navidad, tiene en nuestra liturgia romana como protagonistas a unos magos de tierras extrañas que vienen a adorar al Mesías, mientras que en el Oriente ha sido siempre la fiesta del Bautismo y también del nacimiento del Señor.

Tendremos que saber pasar, a partir del aspecto más popular de la fiesta, que es una jornada entrañable de regalos para los niños, a celebrar lo que es su objetivo fundamental: la "epifanía", o sea, la "manifestación" del Mesías también a los pueblos paganos. El Ceremonial de Obispos la describe así: "en ella se celebran, en el Niño nacido de María, la manifestación de aquel que es el Hijo de Dios, el Mesías de los judíos y la luz de las naciones".

Hoy, después de la lectura del evangelio, se suele proclamar el "calendario" de las fiestas principales del año, sobre todo de la Pascua. Una vez más, se enlaza el misterio del nacimiento del Señor con su Pascua. Al final de la Misa, como seguramente se habrá hecho en otras fiestas dentro de la Navi­dad, hoy tiene particular sentido dar a besar la imagen del Niño, imitando así a los magos que adoraron a Jesús.

Isaías 60, 1-6. La gloria del Señor amanece sobre ti

Con un lenguaje muy poético, el profeta Isaías -seguramente el segundo o tercer Isaías-, en uno de sus últimos capítulos, los más esperanzadores, anuncia la alegría de la salvación, la vuelta de los desterrados, una salvación universal centrada en Jerusalén: "levántate, Jerusalén, que llega tu luz", por encima de las tinieblas de la tierra: "sobre ti amanecerá el Señor".

El profeta, lleno de entusiasmo, anuncia cómo vendrán desde las regiones más lejanas a ofrecer sus regalos a Jerusalén, "incienso y oro". Esta lectura prepara así la de los magos que vienen a adorar al Niño.

El salmo responsorial insiste: "se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra" y habla de los que vendrán desde lejos -Tarsis, Saba, Arabia- a ofrecer-sus dones al "rey", que nosotros vemos como figura del Mesías, que hoy recibe estos regalos de los magos que vienen de lejos.

 

Efesios 3, 2-3a.5-6. Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa

Para Pablo, la llamada a la fe no sólo de los judíos, sino también de los paganos, es uno de sus temas preferidos. Se siente orgulloso de "la gracia que se le ha dado", poder revelar a todos los misterios que había estado escondido desde siempre: "que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo". Ahora el punto de atracción no es una capital geográfica o política, sino una Persona: Cristo

Jesús.

Es una convicción por la que luchará Pablo continuamente, y logrará con­vencer a la Iglesia apostólica de que tiene que abrirse también a los paganos, no sólo al pueblo de Israel, el pueblo elegido que, ciertamente, sigue siendo el primer destinatario de la promesa de Dios.

 

Mateo 2, 1-12. Venimos de Oriente para adorar al Rey

Mateo es el único evangelista que nos cuenta el episodio de los magos que vienen a visitar al recién nacido Mesías.

¡Qué diferencia de actitud en las personas! Esos personajes que vienen desde lejos, obedientes a una intuición misteriosa, llegan hasta Jesús, lo reconocen como el enviado de Dios y "cayendo de rodillas; lo adoran". Mientras que las autoridades de Jerusalén, tanto políticas como religiosas, empezando por el rey Herodes -que emprendió la construcción del Templo, pero se hizo famoso sobre todo por su crueldad- se asustan de lo que puede significar esa estrella y ese "rey" recién nacido. Y no saben reconocerle.

 

Otra fiesta de la Luz

Tanto en Roma como en Egipto y Oriente, las fiestas del 25 de diciembre y del 6 de enero tenían mucho que ver con la luz: la luz cósmica que, por estas fechas, empieza en nuestras latitudes a "vencer" a la noche, después del solsticio de invierno que es el 21 de diciembre. De ahí es fácil el paso a la luz de Cristo, el verdadero Sol que ilumina nuestras vidas.

Ya Isaías anunciaba todo el programa de salvación de Dios bajo el símbolo de la luz: "llega tu luz, la gloria del Señor amanece sobre ti". Alrededor, "las tinieblas cubren la tierra", pero "sobre ti amanecerá el Señor". Además, el pueblo elegido debe ser como un faro evangelizador para los demás: "y caminarán los pueblos a tu luz".

Eso se cumple en lo que nos narra el evangelio. Los magos de Oriente, después de la fallida consulta a las autoridades de Israel, "se pusieron en camino y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño".

Nuestra actitud de acogida del misterio de la Navidad debería ser una actitud de apertura a la luz: "que tu luz nos disponga y nos guíe siempre para que contemplemos con fe pura y vivamos con amor sincero el misterio del que hemos participado".

En la bendición solemne que en esta fiesta traza el sacerdote sobre la comunidad, al final de la celebración, se afirma que "Dios os llamó de las tinieblas a su luz admirable", que "Cristo se ha manifestado hoy al mundo como luz en la tiniebla" y que al final de la vida nuestro destino es que "lleguemos a encontraros con Cristo, luz de luz".

 

Dios quiere la salvación de todos

Epifanía es también el mensaje gozoso de la universalidad de la salvación de Dios. ¿Para quién ha venido Cristo Jesús? Para todos los pueblos de la tierra. Esta es la respuesta de las lecturas de hoy. No sólo para Israel, también para los paganos. No sólo, ahora, para los católicos o los cristianos, también para los demás pueblos y religiones.

En la Epifanía celebramos la manifestación de Jesús a todos los pueblos de la tierra, representados en los magos. Lo anunciaba ya Isaías: "todos los pueblos caminarán a tu luz: todos se reúnen y vienen a ti". El salmo nos ha hecho repetir que "se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra".

Claro que lo que anunciaba Isaías, que iban a venir a ofrecer sus regalos, ahora no lo hacen a Jerusalén como capital geográfica, sino a Cristo, en quien se cumplen los anuncios: "caminarán los pueblos a tu luz... procla­mando las alabanzas del Señor". Como dice el Catecismo, "en estos magos, representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación" (CCE 528).

Todo eso, como dice Pablo, responde al plan de Dios: el "misterio" que estaba oculto durante siglos y que ahora se ha manifestado en Cristo: "que también los paganos son coherederos, copartícipes de la promesa en Jesu­cristo". Como dice la oración colecta de hoy: "tú en este día revelaste a tu Hijo Unigénito a los pueblos gentiles".

Estos días estamos asistiendo a una manifestación progresiva del Mesías: a sus padres, a los pastores, a los ancianos Simeón y Ana en el Templo, a los magos de Oriente y, como celebraremos el domingo que viene, su procla­mación mesiánica en el Bautismo del Jordán, antes de empezar su misión. Por eso la fiesta de hoy de alguna manera se puede decir que es la fiesta de la Iglesia misionera.

 

 

¿Es universal nuestro corazón?

Nos conviene esta fiesta de la Epifanía, porque no nos resulta fácil ser univer­sales en nuestra visión del mundo y en nuestra conducta con los demás.

Es verdad que los magos nos dan también otro ejemplo. Aunque de ellos no se nos dice ni cuántos son, a qué se dedican o de dónde proceden con exac­titud, sí se ve que son personas que se ponen en camino, buscan la luz y la verdad, y quieren responder a la llamada que intuyen que les viene de Dios, venciendo con su fe las distancias y las dificultades y la acogida un tanto fría de las autoridades de Jerusalén. Todos necesitamos esta actitud de búsqueda y de disponibilidad, porque también nuestra fe es camino y búsqueda.

Pero, a la vez, la fiesta de hoy nos recuerda que hemos de ser universales. Dios es universal en su plan de salvación y quiere que también nosotros lo seamos.

Ahora que se da cada vez más en todas partes una mezcla de culturas y razas, por la creciente inmigración de otros pueblos, tal vez la lección más apremiante de la fiesta de hoy es que aprendamos de Dios a ser más abiertos de corazón: él quiere la salvación de todos los pueblos y razas, porque es el Padre de todos, y nos enseña a actuar así también a nosotros, con espíritu misionero, pero con corazón tolerante y solidario, comprensivo para todas las opiniones y culturas religiosas. Como Cristo que, a lo largo del evangelio, aparece como nuestro mejor maestro y modelo de acogida a todos.

Ser universales significa, en el nivel eclesial, que no nos encerremos en nuestro grupo o movimiento o cofradía, sino que nos abramos a la coope­ración con los demás y tengamos una visión global de la Iglesia, no como patrimonio de un grupo o de una cultura.

En el nivel social, ser universales significa que seamos claramente pluralistas, aceptando a las personas de otra raza y cultura, también religiosa, venciendo en nosotros mismos todo brote de "racismo", que no necesariamente se nota en nuestra relación con personas de otra raza, sino también de otra cultura, edad, opiniones políticas, etc.

Ser universales en el nivel familiar o comunitario quiere decir ser tolerantes, capaces de dialogar, abiertos a los demás, no cerrados en nuestros gustos y blandiendo sólo nuestros derechos. Siempre que celebramos la Eucaristía, hacemos una profesión de universa­lidad, porque nos reunimos gentes de edad y gustos diferentes, convocados por la fe en Cristo. Participamos todos de la misma Palabra, rezamos y cantamos juntos y, sobre todo, compartimos el mismo Cuerpo y Sangre de Cristo, precisamente después de hacer con los más cercanos el gesto de la paz, como símbolo comprometedor de que queremos progresar en los valores de la fraternidad y la mutua acogida

 

PROPUESTA DE CANTOS EPIFANIA DEL SEÑOR CICLO A 2026

 

01.- LOS REYES MAGOS (Mercedes Sosa)

LLEGARON YA LOS REYES Y ERAN TRES,

MELCHOR, GASPAR Y EL NEGRO BALTASAR 

ARROPA Y MIEL LE LLEVARÁN

Y UN PONCHO BLANCO DE ALPACA REAL.  (2v).

 

Changos y chinitas duérmanse

que ya Melchor, Gaspar y Baltasar

todos los regalos dejarán

para jugar mañana al despertar.

 

El Niño Dios muy bien lo agradeció

 comió la miel y el poncho lo abrigó

y fue después que sonrió

y a medianoche el sol relumbró.

 

02.- LA VIRGEN LLEVA UNA ROSA

LA VIRGEN LLEVA UNA ROSA, EN SU DIVINA PECHERA,

QUE SE LA DIO SAN JOSÉ EL DÍA DE NOCHE BUENA.

 

A Belén pastores, pastores chiquitos,

que ha nacido el rey de los angelitos.

A Belén pastores, pastores chiquitos,

que ha nacido el rey de los angelitos.

 

Todo Belén es en fiesta, todo es placer y alegría,

que ha nacido un tierno Infante que es un sol de maravilla.

 

A Belén pastores, pastores chiquitos,

que ha nacido el rey de los angelitos.

 A Belén pastores, pastores chiquitos,

que ha nacido el rey de los angelitos.

 

03.- LOS REYES

NO SE SI ERAN REYES NO SE SI ERAN TRES

LO MÁS IMPORTANTES QUE FUERON A BELÉN (2V).

 

Ellos vieron en la estrella un extraño resplandor

Y por ella descubrieron al rey de la creación

 

Y la estrella los condujo hasta Dios que hizo la luz

Y su ciencia encontró al punto sentido y senda en Jesús

 

Con la estrella y con los magos 

por la senda de la fe

para hallar Al Dios nacido

debemos ir a Belén

 

Cada hombre cada instante

Una estrella de seguir

Y seguimos nuestra estrella

a Dios tenemos que ir.

 

04.- NAVIDAD

Mientras haya en la tierra un niño feliz,

mientras haya una aldea para compartir,

mientras haya unas manos que trabajen en paz,

 mientras brille una estrella habrá Navidad.

 

NAVIDAD, NAVIDAD, EN LA NIEVE EN LA ARENA.

NAVIDAD, NAVIDAD EN LA TIERRA Y EL MAR (BIS)

 

Mientras haya unos labios que hablen de amor,

 mientras haya unas manos cuidando una flor,

mientras haya un futuro hacia dónde mirar,

mientras haya ternura habrá Navidad. (Coro)

 

Mientras haya un vecino dispuesto a olvidar,

mientras haya un caído a quien levantar,

en la calle en la guerra, debemos ayudar,

mientras cure a un herido, habrá Navidad. (Coro)

 

05.- CARPINTERO FINO

Señor San José, el carpintero fino. (Bis)

Hazme una cunita para el niño lindo. (Bis)

 

AZUCENA CANCHÚ, LABERINDA CANCHÚ,

NIJICHAWA JAMPI, KURAIRECHIMA AIMPA. (BIS)

 

Corran, corran, corran, todos los pastores. (Bis)

A traer pañales para el niño lindo. (Bis) (2v.)

 

06.- YA VIENEN LOS REYES

Ya vienen los Reyes Magos

Ya vienen los Reyes Magos

Caminito de Belén

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

Cargaditos de juguetes

Cargaditos de juguetes

Para el Niño de Belén

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

La Virgen va caminando

La Virgen va caminando

Caminito de Belén

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

Como el camino es tan largo

Como el camino es tan largo

Pide el Niño de beber

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

No pidas agua, mi vida

No pidas agua, mi vida

No pidas agua, mi bien

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

Que los ríos vienen turbios

Que los ríos vienen turbios

Y no se puede beber

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

Ya vienen los Reyes Magos

Ya vienen los Reyes Magos

Caminito de Belén

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

Cargaditos de juguetes

Cargaditos de juguetes

Para el Niño de Belén

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

La Virgen va caminando

La Virgen va caminando

Caminito de Belén

Olé, olé, olanda y olé

Olanda, ya se ve

Ya se ve, ya se ve

 

07.- DIME PORQUE

DIME, DIME, JESÚS, QUE NACISTE EN BELÉN.

DIME, DIME, JESÚS, DIME... DIME, POR QUÉ.

 

1.- ¿Por qué, si trajiste la paz,

hoy existe la guerra?

¿Por qué, si trajiste el amor,

vive el odio en la tierra?

¿Por qué olvidaremos, Señor,

que nacemos hermanos,

siendo hijos de un Dios

al que Padre llamamos?

 

2.- ¿Por qué, si trajiste la luz,

vive el mundo entre sombras?

¿Por qué, si trajiste el perdón,

muchos, hoy, no perdonan?

¿Por qué olvidaremos,

Señor, que nacemos hermanos,

siendo hijos de un Dios

al que Padre llamamos?

 

3.- ¿Por qué, si sembraste unidad,

va la gente dispersa?

¿Por qué, si eres tú comunión,

nuestra unión se disgrega?

¿Por qué olvidaremos, Señor,

que nacemos hermanos,

siendo hijos de un Dios

al que Padre llamamos?.