VENIMOS DE ORIENTE A ADORAR AL REY
COMENTARIO
Se celebra la fiesta
de la Epifanía o manifestación de Cristo a los paganos. En lenguaje popular, la
fiesta de los Reyes Magos. Lucas coloca a unos judíos pobres y marginales (los
pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a
unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de
este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se
asustan y decretan una persecución.
Ciertamente sería un
error buscar en este relato concreciones históricas (si la estrella era un
cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...).
Mateo quiere transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que
escuchar y saborear.
Parte de la idea que
el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una
estrella. Y la fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran
los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos
hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido
suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella
diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm
24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los
judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos
(el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la
indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos
tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la
religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.
A partir de aquel
momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y los
conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa
alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única
característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo
parecido a las "señales" de las que hablaban los ángeles de Lucas:
"un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el
homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y
auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.
El relato tiene,
pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se
realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son
llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este
Mesías universal.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA MI 3, 1; 1 Cro 29, 12
Miren que llega el Señor que domina; en su mano está el reino y el
poder y la fuerza.
ORACION COLECTA
Oh,
Dios, que revelaste en este día tu Unigénito a los pueblos gentiles por medio
de una estrella, concédenos con bondad, a los que ya te conocemos por la fe,
poder contemplar la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor
Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 60, 1-6
¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque
llega tu luz, la gloria del Señor amanece sobre ti! Las tinieblas cubren la
tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor y su gloria
se verá sobre ti. Caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu
aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos esos se han reunido, vienen
hacia ti; llegan tus hijos desde lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás y estarás radiante; tu corazón se asombrará, se ensanchará,
porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti, y a ti llegan las riquezas de
los pueblos. Te cubrirá una multitud de camellos, dromedarios de Madián y de
Efá. Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso, y proclaman las
alabanzas del Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 71, 1-2.7-8.10-13)
Se postrarán ante ti, Señor, todos los
pueblos de la tierra.
Dios mío, confía tu juicio al rey, tu
justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus
humildes con rectitud. R.
En sus días florezca la justicia y la paz
hasta que falte la luna; domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la
tierra. R.
Los reyes de Tarsis y de las islas le paguen
tributo. Los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; póstrense ante Él
todos los reyes, y sírvanle todos los pueblos. R.
Él librará al pobre que clamaba, al afligido
que no tenía protector; Él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la
vida de los pobres. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3a.5-6
Hermanos:
Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado a
favor de ustedes los gentiles. Ya que se me dio a conocer por revelación el
misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha
sido revelado ahora por el Espíritu Santo a sus santos apóstoles y profetas:
que también los gentiles son coheredaros, miembros del mismo cuerpo, y
partícipes de la misma promesa en Jesucristo, el Evangelio.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 2, 2
Aleluya. Hemos visto salir su
estrella y venimos a adorar al Señor. Aleluya
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2,1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en
tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto
salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se
sobresaltó, y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los
escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le
contestaron: <<En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
"Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las
poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo
Israel".
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos
para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los
mandó a Belén, diciéndoles: «Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño
y cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo». Ellos, después
de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto
salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el
niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa,
vieron al niño con María, su madre, y, cayendo de rodillas, lo adoraron;
después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y
habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se
retiraron a su tierra por otro camino.
PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos
a Dios Padre, quien ha revelado la salvación a todos los pueblos a través de su
Hijo.
1.-
Por la Iglesia: Para que anuncie a Jesús como Salvador y Rey. Roguemos
al Señor.
2.-
Por quienes dudan o no conocen a Cristo: Para que la luz de la Epifanía ilumine
sus vidas. Roguemos al Señor.
3.-
Por los que sufren: Para que encuentren consuelo y esperanza en la solidaridad.
Roguemos
al Señor.
4.-
Por nuestra comunidad: Para que compartamos las bendiciones recibidas,
confiando en Cristo. Roguemos al Señor.
Padre,
escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Mira propicio, Señor, los dones de tu Iglesia, que
no son oro, incienso ni mirra, sino Jesucristo que, en estas ofrendas, se
manifiesta, se inmola y se da en alimento. Él, que vive y reina por los siglos
de los siglos.
ANTIFONA DE COMUNION Mt 2, 2
Hemos visto
salir su estrella en Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Que tu
luz, Señor, nos prepare siempre y en todo lugar, para que contemplemos con
mirada limpia y recibamos con amor sincero el misterio del que has querido
hacernos partícipes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 05: 1Jn 3,
22—4, 6; Sal: 2, 7-8.10-12ª; Mt 4, 12—17.23-25
Martes 06: 1Jnb
4, 7-10; Sal: 71, 1-2.3-4ab.7-8; Mc 6, 34-44
Miércoles 07: 1Jn 4,
11-18; Sal 71, 1-2.10-11.12-13; Mc 6, 45-52
Jueves 08: 1Jn 4,
19—5, 4; Sal 71, 1-2.14 y 15bc.17; Lc 4, 14-33a
Viernes 09: 1Jn 5,
5-13; Sal 147, 12-15.19-20; Lc 5, 12-16
Sábado 10: Ct 8,
6-7; Sal 248, 1-2. 11-13b. 13c-14; Lc 10, 38-42.
Domingo 11: Is 42,
1-4.6-7; Sal 28, 1ª y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10; Hch 10, 34-38; Mt 3, 13-17.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 2, 1-12
1.- Mateo comienza la narración de este episodio señalando el lugar y el tiempo
del nacimiento de Jesús, al que llamarían el Hijo de David. Dice expresamente
que nació en Belén de Judá, no sólo para distinguir este lugar de otro Belén
situado en tierras de Zabulón, sino, sobre todo, para subrayar que Jesús nace
en Judá, en la tierra de sus padres, y donde convenía al descendiente de David.
Herodes el Grande, llamado así por la magnificencia
con que restauró el templo de Jerusalén, era un idumeo que se hizo con el trono
de David con la ayuda de los romanos. Nunca fue un rey que gozara de la
aceptación popular. Pasó los últimos años de su reinado seriamente preocupado
por las profecías mesiánicas, en las que veía una amenaza.
Mateo no dice que estos personajes fueran tres
reyes: esto lo dice la leyenda inspirada probablemente en el texto de Isaías
60, 3-4. Más aún, si Mateo comenzara su evangelio diciendo que Dios conduce
reyes a Cristo, todo él tendría otro sentido. La señal mesiánica anunciada por
Isaías no es la evangelización de los reyes, sino de los pobres, y sabemos que
fueron los pobres, los pastores, los primeros que recibieron la Buena Noticia.
Debemos pensar que estos personajes representan a
los hombres que no saben otra cosa de Dios que lo que adivinan en el silencio
de las estrellas. Son las primicias de la gentilidad, de los que han de venir
de Oriente y Occidente para sentarse en la mesa del reino (Mt 8,11s); pues el
que ha nacido en Belén no es sólo el rey de los judíos sino el salvador del
mundo, de judíos y gentiles, el que ha venido a liberar tanto a los que estaban
bajo la ley de Moisés como a los que padecían el despotismo de las estrellas
(cfr. Gal 4, 1-3).
Los pueblos orientales esperaban el advenimiento de
la "edad de oro" de un periodo de paz y prosperidad universal bajo el
señorío de un rey prodigioso. En Babilonia, donde se tenía alguna noticia de
las profecías mesiánicas sobre todo a partir del destierro de Israel, se decía
que este rey universal nacería en Occidente.
Puede suponerse que Babilonia es el punto de
partida de los Magos y que éstos pertenecían a una casta sacerdotal,
posiblemente la misma a la que se refiere Daniel cuando habla de los
"caldeos" (Dn. 2, 4ss). Estos hombres se dedicaban apasionadamente al
estudio de la astrología.
CR/SUBVERSIVO: Pero lo
importante no es quiénes son y de dónde vienen los Magos, sino su pregunta y el
lugar donde la hacen. Preguntan por el rey de los judíos que acaba de nacer, y
preguntan en Jerusalén, donde reina un usurpador. Su pregunta es subversiva. El
que busca a Cristo como único Señor en un mundo donde hay tantos señores que se
imponen como tiranos sobre el pueblo, siempre es un hombre subversivo.
No es de extrañar que la pregunta de los Magos
ponga en guardia a Herodes y que toda Jerusalén se conmueva. Herodes teme por
el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas
represivas de Herodes.
Herodes consulta a los sumos sacerdotes y a los
letrados para que informen sobre el lugar donde tenía que nacer el Mesías. Le
dicen que, en Belén de Judá, pues así lo había anunciado el profeta Miqueas (5,
2-8). Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén.
El que irá a Belén será Herodes; pero no para
adorar al Niño, sino para matarlo. Por eso averigua ladinamente el tiempo en
que apareció la estrella y pide a los Magos que le digan donde ha nacido el
niño cuando lo encuentren. La astucia de Herodes, que se finge interesado por
adorar a Jesús, pone al descubierto la táctica que usarán frecuentemente los
poderosos de este mundo respecto a la iglesia. Muchos que fingen proteger a la
iglesia no quieren otra cosa que controlarla o acabar con ella.
En todo este relato, Mateo no pretende otra cosa
que ésta: decirnos que Jesús fue, desde el primer momento de su nacimiento, el
Mesías rechazado por los suyos y aceptado por los extraños.
EUCARISTÍA 1988, nº 3
2.- Sigue el relato en el que a José se le confía
la misión de dar nombre al salvador del Pueblo. Sirviéndose de una técnica
narrativa similar a la empleada en este relato, Mateo comienza presentando la
situación que va a servir de punto de partida: después de una referencia al
nacimiento de Jesús en Belén de Judá durante el reinado del rey Herodes,
detalla la presencia en Jerusalén de unos magos venidos del este de Israel para
adorar al recién nacido rey de los judíos. La situación responde a las
expectativas y esperanzas de los viejos profetas, como lo refleja el texto de
uno que lleva por nombre Isaías y que la liturgia nos propone como primera
lectura. Este profeta comenta la vida de la comunidad instalada de nuevo en
Jerusalén después del destierro, 587-538 a.C.
A la luz de este profeta, la lógica pide una
eclosión de alegría en Jerusalén por la llegada de extranjeros. Pero Mateo
quiebra de inmediato la lógica poniendo como primera acción del relato el
sobresalto del rey y de todo Jerusalén. Las acciones posteriores, centradas en
la figura del rey Herodes, reflejan la estrategia del sobresalto y, por ello
mismo, dependen de él. El dato, pues, significativo del texto es este
sobresalto, en contra de la lógica que cabría esperar a la luz de los viejos
textos proféticos.
De esta manera Mateo nos presenta una sorprendente
inversión de papeles. Dentro del pueblo de Dios Jesús no es aceptado como guía
y sí, en cambio, lo es fuera. Inversión o, tal vez mejor, ampliación. El relato
de Mateo, con una estrella como símbolo, amplía a escala universal la realidad
del Pueblo de Dios.
Comentario: Si en el relato referido a José se le
confiaba a éste la misión de dar nombre al salvador del Pueblo, en el relato de
hoy se pone de manifiesto el alcance de este Pueblo. El Pueblo de Dios son las
gentes todas de la tierra. De ahí que Mateo haya buscado el símbolo en el
firmamento, cuyas estrellas son visibles para todos, sin distinción ni
exclusión.
No parece que sea la integración, sino la
exclusión, la tendencia del comportamiento humano. Tal vez por eso, situado
como está más allá de la exclusión, el texto de hoy tiene tanta capacidad de
evocación y de ensueño. Y puesto que somos capaces de soñar, aún es posible que
la realidad llegue a estar hecha de sueños como el de hoy.
A. BENITO - DABAR 1990, 8
3.- Esta narración evangélica, que se presenta con
frecuencia como el relato de los magos, es una narración midráshica que quiere
exponer la historia de la salvación a partir de unos ejemplos típicos. Balaam,
que "venía de los montes de oriente" había predicho a Judá una
estrella (Nm 24, 17). Esta formulación profética, escrita en tiempos de David,
para indicar la estrella que debía aparecer, se convirtió en un
"tópico" mesiánico. Un pagano había predicho a los paganos una luz y
un Señor que había de aparecer en el seno de Israel.
La estrella de David se convirtió, en el libro de
Isaías, en luz para los paganos. Así el nacionalismo estrecho del reino de
David se transformó en universalismo salvífico. Basta recordar los textos
relativos al Siervo de Yahvé que lo definen como luz de las gentes (Is 42, 6-7;
49, 6.9.12). Mateo toma el relato de la estrella y -a la luz de la
resurrección- ve en él el cumplimiento de la predicción de Balaam.
El contraste entre los judíos de la capital y
Herodes, por una parte, y los magos por otra, es violento y claramente
intencionado. El evangelista muestra con este relato que el rechazo de Jesús
por parte de los judíos ha sido constante. No aceptan el mensaje y Jesús deberá
pasar el reino a otros. Pero esto no se realiza sin tensiones. Se requiere la
disponibilidad de la fe y la atención a los signos de los tiempos. Mientras los
paganos "adoran al Niño", los representantes del pueblo intentan
matarlo. Desde el principio Jesús ha sido piedra de escándalo.
P. FRANQUESA - MISA DOMINICAL 1990, 1
4.- El episodio de los Magos tiene todas las
características de una leyenda. Naturalmente con una base sólida que la dio
consistencia. En todos los países donde se cultivaba la ciencia astrológica -y
esto ocurría en todo el entorno de Palestina- existía la firme convicción según
la cual cada niño nace en la coyuntura astral; de ahí que cada hombre tenga su
propia estrella. Más aún, la aparición de una nueva estrella o la conjunción de
dos hacía pensar un cambio en la historia humana.
Puede decirse de otra manera: la regularidad en la
marcha de las estrellas garantizaba la normalidad en la marcha del mundo. Por
tanto, un acontecimiento importante tenía que ser señalado de algún modo en la
marcha de las estrellas. Ahora bien, como el nacimiento de Jesús era el
acontecimiento más importante de la historia humana necesariamente debía ser
anunciado por el mundo de los astros. Es en este punto donde se unen la leyenda
y la teología.
La base histórica para nuestro relato -supuesta la
mentalidad mencionada- es la siguiente: el año siete antes de Cristo tuvo
lugar, según los cálculos astronómicos, la conjunción de Júpiter y Saturno en
la constelación Piscis. El planeta Júpiter era considerado universalmente en el
mundo antiguo como el astro del Soberano del universo. Para los astrólogos
babilonios, Saturno era el astro de Siria y la astrología helenista lo designa
como el astro de los judíos. Finalmente, la constelación Piscis estaba
relacionada con el fin de los tiempos. Es lógico, ante la conjunción de Júpiter
y Saturno, que se pensase en el nacimiento, en Judea, del Soberano del fin de
los tiempos.
En Qumran ha aparecido también el horóscopo del
Mesías. Esto nos indica que, también los judíos, mezclaban las creencias
astrológicas con las esperanzas mesiánicas y especulaban acerca de cuál sería
el astro bajo el cual nacería el Mesías.
A pesar de todo lo dicho, no hay posibilidad alguna
de identificar la estrella de los Magos con ninguna estrella del universo.
Mateo pudo haberse inspirado en cuanto precede, pero el relato bíblico pretende
hablarnos de una manifestación extraordinaria que, desde la oscuridad, guía a
los Magos a descubrir al rey de los judíos y del universo.
El texto los presenta como magos. La palabra es
oriunda de Persia y con ella se designaba a los dirigentes religiosos. En el
griego corriente es utilizada para designar a los magos propiamente dichos o
practicantes de artes mágicas. ¿Qué significa en nuestro texto? Por supuesto
que no son reyes. Esta creencia surgió posteriormente bajo la influencia de
algunos pasajes bíblicos (Sal 72, 10; Is 49, 7; 60,10: vendrán reyes y honrarán
a Yahveh).
Posteriormente, en el siglo V se concretó su número
sobre la base de los dones ofrecidos. Finalmente, en el siglo octavo, reciben los
nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco eran lo que hoy conocemos como
sabios; tenían conocimientos de astrología. Hoy los llamaríamos astrólogos.
Los Magos son figuras teológicas y funcionales, que
vienen a ratificar la dignidad única del protagonista del evangelio, a quien
Mateo ya ha presentado (ver el comentario a 1, 1-25). De ahí que esta escena
sea como el complemento de la anterior. Más aún, estos hombres -que eran
paganos, no judíos, y por tanto desconocían la revelación del Antiguo Testamento-
reconocen al Mesías y no se escandalizan de su humildad. Por el contrario, los
doctores de la Ley, especialistas en la Escritura, no lo reconocen. Estamos ya
ante una tesis que se hará general a lo largo del evangelio de Mateo: Jesús es
rechazado por el pueblo de Dios y es aceptado por los gentiles. Por otra parte,
el episodio significa que, ante Dios, no hay acepción de personas. Caen las
barreras del particularismo judío y se afirma el universalismo de la salud que
se ofrece a todos sin distinción.
¿Por qué el contenido teológico no ha eliminado los
motivos legendarios? También por razones teológicas: en Jesús se cumplen todas
las esperanzas, no sólo las del pueblo judío sino las de todos los hombres. Él
es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra
se alegra, lo hace el rey de su vida y le rinde el más precioso homenaje. Como
los Magos. Los regalos mencionados en el texto son los productos típicos de un
país oriental, que son ofrecidos a los reyes.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC
MAROVA/MADRID 1976.Pág. 932
EPIFANÍA DEL SEÑOR, 6 de enero
-1-
La
manifestación universal del Salvador
La fiesta de hoy,
prolongación de la Navidad, tiene en nuestra liturgia romana como protagonistas
a unos magos de tierras extrañas que vienen a adorar al Mesías, mientras que en
el Oriente ha sido siempre la fiesta del Bautismo y también del nacimiento del
Señor.
Tendremos que
saber pasar, a partir del aspecto más popular de la fiesta, que es una jornada
entrañable de regalos para los niños, a celebrar lo que es su objetivo
fundamental: la "epifanía", o sea, la "manifestación" del
Mesías también a los pueblos paganos. El Ceremonial de Obispos la describe así:
"en ella se celebran, en el Niño nacido de María, la manifestación de aquel
que es el Hijo de Dios, el Mesías de los judíos y la luz de las naciones".
Hoy, después de
la lectura del evangelio, se suele proclamar el "calendario" de las
fiestas principales del año, sobre todo de la Pascua. Una vez más, se enlaza el
misterio del nacimiento del Señor con su Pascua. Al final de la Misa, como
seguramente se habrá hecho en otras fiestas dentro de la Navidad, hoy tiene
particular sentido dar a besar la imagen del Niño, imitando así a los magos que
adoraron a Jesús.
Isaías 60, 1-6. La gloria del Señor amanece sobre ti
Con un lenguaje
muy poético, el profeta Isaías -seguramente el segundo o tercer Isaías-, en uno
de sus últimos capítulos, los más esperanzadores, anuncia la alegría de la
salvación, la vuelta de los desterrados, una salvación universal centrada en
Jerusalén: "levántate, Jerusalén, que llega tu luz", por encima de
las tinieblas de la tierra: "sobre ti amanecerá el Señor".
El profeta, lleno
de entusiasmo, anuncia cómo vendrán desde las regiones más lejanas a ofrecer
sus regalos a Jerusalén, "incienso y oro". Esta lectura prepara así
la de los magos que vienen a adorar al Niño.
El salmo
responsorial insiste: "se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de
la tierra" y habla de los que vendrán desde lejos -Tarsis, Saba, Arabia- a
ofrecer-sus dones al "rey", que nosotros vemos como figura del
Mesías, que hoy recibe estos regalos de los magos que vienen de lejos.
Efesios 3, 2-3a.5-6.
Ahora ha sido revelado que también los gentiles son
coherederos de la promesa
Para Pablo, la llamada
a la fe no sólo de los judíos, sino también de los paganos, es uno de sus temas
preferidos. Se siente orgulloso de "la gracia que se le ha dado",
poder revelar a todos los misterios que había estado escondido desde siempre:
"que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y
partícipes de la promesa en Jesucristo". Ahora el punto de atracción no es
una capital geográfica o política, sino una Persona: Cristo
Jesús.
Es una convicción
por la que luchará Pablo continuamente, y logrará convencer a la Iglesia
apostólica de que tiene que abrirse también a los paganos, no sólo al pueblo de
Israel, el pueblo elegido que, ciertamente, sigue siendo el primer destinatario
de la promesa de Dios.
Mateo
2, 1-12. Venimos de Oriente para adorar al Rey
Mateo es el único
evangelista que nos cuenta el episodio de los magos que vienen a visitar al
recién nacido Mesías.
¡Qué diferencia
de actitud en las personas! Esos personajes que vienen desde lejos, obedientes
a una intuición misteriosa, llegan hasta Jesús, lo reconocen como el enviado de
Dios y "cayendo de rodillas; lo adoran". Mientras que las autoridades
de Jerusalén, tanto políticas como religiosas, empezando por el rey Herodes
-que emprendió la construcción del Templo, pero se hizo famoso sobre todo por
su crueldad- se asustan de lo que puede significar esa estrella y ese
"rey" recién nacido. Y no saben reconocerle.
Otra
fiesta de la Luz
Tanto en Roma
como en Egipto y Oriente, las fiestas del 25 de diciembre y del 6 de enero
tenían mucho que ver con la luz: la luz cósmica que, por estas fechas, empieza
en nuestras latitudes a "vencer" a la noche, después del solsticio de
invierno que es el 21 de diciembre. De ahí es fácil el paso a la luz de Cristo,
el verdadero Sol que ilumina nuestras vidas.
Ya Isaías
anunciaba todo el programa de salvación de Dios bajo el símbolo de la luz:
"llega tu luz, la gloria del Señor amanece sobre ti". Alrededor,
"las tinieblas cubren la tierra", pero "sobre ti amanecerá el
Señor". Además, el pueblo elegido debe ser como un faro evangelizador para
los demás: "y caminarán los pueblos a tu luz".
Eso se cumple en
lo que nos narra el evangelio. Los magos de Oriente, después de la fallida
consulta a las autoridades de Israel, "se pusieron en camino y de pronto
la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse
encima de donde estaba el niño".
Nuestra actitud
de acogida del misterio de la Navidad debería ser una actitud de apertura a la
luz: "que tu luz nos disponga y nos guíe siempre para que contemplemos con
fe pura y vivamos con amor sincero el misterio del que hemos participado".
En la bendición
solemne que en esta fiesta traza el sacerdote sobre la comunidad, al final de
la celebración, se afirma que "Dios os llamó de las tinieblas a su luz
admirable", que "Cristo se ha manifestado hoy al mundo como luz en la
tiniebla" y que al final de la vida nuestro destino es que "lleguemos
a encontraros con Cristo, luz de luz".
Dios
quiere la salvación de todos
Epifanía es
también el mensaje gozoso de la universalidad de la salvación de Dios. ¿Para
quién ha venido Cristo Jesús? Para todos los pueblos de la tierra. Esta es la
respuesta de las lecturas de hoy. No sólo para Israel, también para los
paganos. No sólo, ahora, para los católicos o los cristianos, también para los
demás pueblos y religiones.
En la Epifanía
celebramos la manifestación de Jesús a todos los pueblos de la tierra,
representados en los magos. Lo anunciaba ya Isaías: "todos los pueblos
caminarán a tu luz: todos se reúnen y vienen a ti". El salmo nos ha hecho
repetir que "se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la
tierra".
Claro que lo que
anunciaba Isaías, que iban a venir a ofrecer sus regalos, ahora no lo hacen a
Jerusalén como capital geográfica, sino a Cristo, en quien se cumplen los
anuncios: "caminarán los pueblos a tu luz... proclamando las alabanzas
del Señor". Como dice el Catecismo, "en estos magos, representantes
de religiones paganas de pueblos vecinos, el evangelio ve las primicias de las
naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación"
(CCE 528).
Todo eso, como
dice Pablo, responde al plan de Dios: el "misterio" que estaba oculto
durante siglos y que ahora se ha manifestado en Cristo: "que también los
paganos son coherederos, copartícipes de la promesa en Jesucristo". Como
dice la oración colecta de hoy: "tú en este día revelaste a tu Hijo
Unigénito a los pueblos gentiles".
Estos días
estamos asistiendo a una manifestación progresiva del Mesías: a sus padres, a
los pastores, a los ancianos Simeón y Ana en el Templo, a los magos de Oriente
y, como celebraremos el domingo que viene, su proclamación mesiánica en el
Bautismo del Jordán, antes de empezar su misión. Por eso la fiesta de hoy de
alguna manera se puede decir que es la fiesta de la Iglesia misionera.
¿Es universal
nuestro corazón?
Nos conviene esta
fiesta de la Epifanía, porque no nos resulta fácil ser universales en nuestra
visión del mundo y en nuestra conducta con los demás.
Es verdad que los
magos nos dan también otro ejemplo. Aunque de ellos no se nos dice ni cuántos
son, a qué se dedican o de dónde proceden con exactitud, sí se ve que son
personas que se ponen en camino, buscan la luz y la verdad, y quieren responder
a la llamada que intuyen que les viene de Dios, venciendo con su fe las
distancias y las dificultades y la acogida un tanto fría de las autoridades de
Jerusalén. Todos necesitamos esta actitud de búsqueda y de disponibilidad,
porque también nuestra fe es camino y búsqueda.
Pero, a la vez,
la fiesta de hoy nos recuerda que hemos de ser universales. Dios es universal
en su plan de salvación y quiere que también nosotros lo seamos.
Ahora que se da
cada vez más en todas partes una mezcla de culturas y razas, por la creciente
inmigración de otros pueblos, tal vez la lección más apremiante de la fiesta de
hoy es que aprendamos de Dios a ser más abiertos de corazón: él quiere la
salvación de todos los pueblos y razas, porque es el Padre de todos, y nos
enseña a actuar así también a nosotros, con espíritu misionero, pero con corazón
tolerante y solidario, comprensivo para todas las opiniones y culturas
religiosas. Como Cristo que, a lo largo del evangelio, aparece como nuestro
mejor maestro y modelo de acogida a todos.
Ser universales
significa, en el nivel eclesial, que no nos encerremos en nuestro grupo o
movimiento o cofradía, sino que nos abramos a la cooperación con los demás y
tengamos una visión global de la Iglesia, no como patrimonio de un grupo o de
una cultura.
En el nivel
social, ser universales significa que seamos claramente pluralistas, aceptando
a las personas de otra raza y cultura, también religiosa, venciendo en nosotros
mismos todo brote de "racismo", que no necesariamente se nota en
nuestra relación con personas de otra raza, sino también de otra cultura, edad,
opiniones políticas, etc.
Ser
universales en el nivel familiar o comunitario quiere decir ser tolerantes,
capaces de dialogar, abiertos a los demás, no cerrados en nuestros gustos y
blandiendo sólo nuestros derechos. Siempre que celebramos la Eucaristía, hacemos
una profesión de universalidad, porque nos reunimos gentes de edad y gustos
diferentes, convocados por la fe en Cristo. Participamos todos de la misma
Palabra, rezamos y cantamos juntos y, sobre todo, compartimos el mismo Cuerpo y
Sangre de Cristo, precisamente después de hacer con los más cercanos el gesto
de la paz, como símbolo comprometedor de que queremos progresar en los valores
de la fraternidad y la mutua acogida
PROPUESTA
DE CANTOS EPIFANIA DEL SEÑOR CICLO A 2026
01.- LOS REYES MAGOS (Mercedes
Sosa)
LLEGARON YA
LOS REYES Y ERAN TRES,
MELCHOR,
GASPAR Y EL NEGRO BALTASAR
ARROPA Y MIEL
LE LLEVARÁN
Y UN PONCHO
BLANCO DE ALPACA REAL. (2v).
Changos y chinitas duérmanse
que ya Melchor, Gaspar y Baltasar
todos los regalos dejarán
para jugar mañana al despertar.
El Niño Dios muy bien lo agradeció
comió la miel y el poncho
lo abrigó
y fue después que sonrió
y a medianoche el sol relumbró.
02.- LA VIRGEN LLEVA UNA ROSA
LA VIRGEN
LLEVA UNA ROSA, EN SU DIVINA PECHERA,
QUE SE LA
DIO SAN JOSÉ EL DÍA DE NOCHE BUENA.
A Belén
pastores, pastores chiquitos,
que ha
nacido el rey de los angelitos.
A Belén
pastores, pastores chiquitos,
que ha
nacido el rey de los angelitos.
Todo Belén
es en fiesta, todo es placer y alegría,
que ha
nacido un tierno Infante que es un sol de maravilla.
A Belén
pastores, pastores chiquitos,
que ha
nacido el rey de los angelitos.
A Belén pastores, pastores chiquitos,
que ha
nacido el rey de los angelitos.
03.- LOS REYES
NO SE SI ERAN REYES NO SE
SI ERAN TRES
LO MÁS IMPORTANTES QUE
FUERON A BELÉN (2V).
Ellos vieron en la
estrella un extraño resplandor
Y por ella descubrieron al
rey de la creación
Y la estrella los condujo
hasta Dios que hizo la luz
Y su ciencia encontró al
punto sentido y senda en Jesús
Con la estrella y con los
magos
por la senda de la fe
para hallar Al Dios nacido
debemos ir a Belén
Cada hombre cada instante
Una estrella de seguir
Y seguimos nuestra
estrella
a Dios tenemos que ir.
04.- NAVIDAD
Mientras haya en la tierra un niño feliz,
mientras haya una aldea para compartir,
mientras haya unas manos que trabajen en paz,
mientras brille una
estrella habrá Navidad.
NAVIDAD, NAVIDAD, EN LA NIEVE EN LA ARENA.
NAVIDAD, NAVIDAD EN LA TIERRA Y EL MAR (BIS)
Mientras haya unos labios que hablen de amor,
mientras haya unas
manos cuidando una flor,
mientras haya un futuro hacia dónde mirar,
mientras haya ternura habrá Navidad. (Coro)
Mientras haya un vecino dispuesto a olvidar,
mientras haya un caído a quien levantar,
en la calle en la guerra, debemos ayudar,
mientras cure a un herido, habrá Navidad. (Coro)
05.- CARPINTERO FINO
Señor San
José, el carpintero fino. (Bis)
Hazme una
cunita para el niño lindo. (Bis)
AZUCENA
CANCHÚ, LABERINDA CANCHÚ,
NIJICHAWA JAMPI, KURAIRECHIMA AIMPA. (BIS)
Corran,
corran, corran, todos los pastores. (Bis)
A traer
pañales para el niño lindo. (Bis) (2v.)
06.- YA VIENEN LOS REYES
Ya vienen
los Reyes Magos
Ya vienen
los Reyes Magos
Caminito
de Belén
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
Cargaditos
de juguetes
Cargaditos
de juguetes
Para el
Niño de Belén
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
La Virgen
va caminando
La Virgen
va caminando
Caminito
de Belén
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
Como el
camino es tan largo
Como el
camino es tan largo
Pide el
Niño de beber
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
No pidas
agua, mi vida
No pidas
agua, mi vida
No pidas
agua, mi bien
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
Que los
ríos vienen turbios
Que los
ríos vienen turbios
Y no se
puede beber
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
Ya vienen
los Reyes Magos
Ya vienen
los Reyes Magos
Caminito
de Belén
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
Cargaditos
de juguetes
Cargaditos
de juguetes
Para el
Niño de Belén
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
La Virgen
va caminando
La Virgen
va caminando
Caminito
de Belén
Olé, olé,
olanda y olé
Olanda, ya
se ve
Ya se ve,
ya se ve
07.- DIME PORQUE
DIME,
DIME, JESÚS, QUE NACISTE EN BELÉN.
DIME,
DIME, JESÚS, DIME... DIME, POR QUÉ.
1.- ¿Por
qué, si trajiste la paz,
hoy existe
la guerra?
¿Por qué,
si trajiste el amor,
vive el
odio en la tierra?
¿Por qué
olvidaremos, Señor,
que
nacemos hermanos,
siendo
hijos de un Dios
al que
Padre llamamos?
2.- ¿Por
qué, si trajiste la luz,
vive el
mundo entre sombras?
¿Por qué,
si trajiste el perdón,
muchos,
hoy, no perdonan?
¿Por qué
olvidaremos,
Señor, que
nacemos hermanos,
siendo
hijos de un Dios
al que
Padre llamamos?
3.- ¿Por
qué, si sembraste unidad,
va la
gente dispersa?
¿Por qué,
si eres tú comunión,
nuestra
unión se disgrega?
¿Por qué
olvidaremos, Señor,
que
nacemos hermanos,
siendo
hijos de un Dios
al que
Padre llamamos?.
