“MUJER, ¡QUE GRANDE ES TU FE!”.
COMENTARIO
La cananea es una madre. Detrás de cada madre
Jesús veía a María. No se muestra demasiado duro con la madre de Santiago y
Juan cuando ésta le pide para ellos las plazas de ministros (Mt 20, 20). Cura
con cariño a la suegra de Pedro. Se siente conmovido por la viuda de Naín que
acaba de perder a su hijo. Creo que esto hace comprender mejor lo que va a ocurrir
entre Jesús y aquella madre cananea. Es el judío ante la pagana; no quiere
tratos con ella. Esto resulta antipático, sobre todo para los jóvenes que
soportan mal estas historias de razas diferentes y religiones distintas: ¿Está
Dios por todos, sí o no?
Este universalismo de hoy, profundamente simpático
corre sin embargo el peligro de quedarse en teorías. No es posible ensamblar
tan fácilmente las diferencias hay que arreglar las cosas poco a poco y de
forma progresiva. Jesús aceptó totalmente la condición humana, incluidos sus
límites y la búsqueda a veces difícil de la voluntad del Padre.
Nosotros estamos siempre dispuestos a juzgar a
Dios: ¿Por qué un pueblo elegido? ¿Por qué Jesús quería deshacerse de la
cananea? Porque Jesús, judío, entra en el plano de la salvación tal como lo
conoce por las Escrituras de su pueblo y ese plano comprende dos datos
perfectamente claros: 1). Dios quiere salvar a todos los hombres; 2). Pasando
por los judíos. En este momento, Jesús sólo se siente enviando a “las ovejas perdidas de Israel”. Pero
está aquella madre. Algunos se imaginan que Jesús se hacía el indiferente (“no le contestó palabra”) para hacer que
creciera la fe de la cananea (!). Eso es rechazar el misterio de la
encarnación. Jesús es un hombre y se siente sencillamente desconcertado ante
aquella situación como cualquier hombre. ¿Mantenerse a distancia? ¿Escucharla
para que lo deje en paz, como le sugiere los discípulos? Ellos se muestran más
bien molestos y despreciativos que preocupados por los planes de Dios.
Es una madre. Jesús empieza a ablandarse y le da
al menos lo que puede darle: la gentileza de un diálogo: “Deja primero que los
hijos se alimenten. No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los
perritos, a los que no están preparados para recibir la salvación. La cananea
comprende perfectamente el matiz amistoso: en la casa todos quieren a los
perritos. Es lista, es madre y siente un impulso loco hacia aquel que puede
salvar a su hija: “Los perritos se comen las migajas”. Aquel grito de fe
desarma a Jesús. La cananea acaba de romper en él un límite. Con una fe tan
humilde y tan fina que no le ha dicho: “Desobedece”; ella ha comprendido y
entra con él en los designios del Padre: “Si, Señor, cuídate primero de los
hijos, pero no tardes en preocuparte de esos perritos que quizás creen más en
ti”.
Jesús realiza entonces el gesto que va a marcar la
preeminencia total de la fe. Lo que ocurre con la cananea nos revela que en
adelante todo va a depender de la fe. Los judíos tenían la precedencia, la
cananea era una madre desconcertante; pero sólo importó una cosa, la misma que
importará en adelante: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!”.
R.P Roland Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal
83, 10-11)
Fíjate, oh,
Dios, escudo nuestro; mira el rostro de tu Ungido, porque vale más un día en
tus atrios que mil en mi casa.
ORACIÓN COLECTA
Oh,
Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde la
ternura de tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre
todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por
nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura
del libro de Isaías 56, 1.6-7
Esto dice
el Señor: «Observen el derecho, practiquen la justicia, porque mi salvación
está por llegar, y mi justicia se va a manifestar. A los extranjeros que se han
unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus
servidores, que observan el sábado sin profanarlo y mantienen mi alianza, los
traeré a mi monte santo, los llenaré de júbilo en mi casa de oración; sus
holocaustos y sacrificios serán aceptables sobre mi altar; porque mi casa es
casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos».
SALMO RESPONSORIAL (Sal 66, 2-3.5-6.8)
Oh,
Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Que Dios
tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra
tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R
Que canten
de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, y gobiernas las
naciones de la tierra. R
Oh, Dios,
que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos
bendiga; que le teman todos los confines de la tierra. R
SEGUNDA LECTURA
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11,
13-15.29-32
Hermanos: A
ustedes, gentiles, les digo: siendo como soy apóstol de los gentiles, haré
honor a mi ministerio, por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a algunos
de ellos. Pues si su rechazo es reconciliación del mundo, ¿qué no será su
reintegración sino volver desde la muerte a la vida? Pues los dones y el
llamado de Dios son irrevocables. En efecto, así como ustedes, en otro tiempo,
desobedecieron a Dios, pero ahora han obtenido misericordia por la
desobediencia de ellos, así también estos han desobedecido ahora con ocasión de
la misericordia que se les ha otorgado a ustedes, para que también ellos
alcancen ahora misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en desobediencia,
para tener misericordia de todos
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 23
Aleluya. Jesús proclamaba el Evangelio del
Reino, y curaba toda dolencia en el pueblo. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la
región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos
lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi
hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los
discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando».
Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».
Ella se acercó y se postró ante Él diciendo: «Señor, ayúdame». Él le contestó:
«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella
repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas
que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu
fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sabiendo
que el Señor siempre nos aguarda para bendecir-nos, supliquémosle con
confianza: R. Te lo pedimos, Señor.
1. Para que
la justicia, la hospitalidad y el amor se manifiesten en la vida de los
cristianos. Oremos. R. Te lo pedimos, Señor.
2. Para que
la oración de la Iglesia nos comprometa a ser más solidarios y fraternos con
todos, independientemente de su origen, nacionalidad y creencias. Oremos. R.
Te lo pedimos, Señor.
3. Para que
quienes están en el exilio, los que son marginados o perseguidos sientan la
misericordia de Dios que los fortalece y sostiene. Oremos. R. Te lo
pedimos, Señor.
4.- Para
que amor del Señor nos haga constructores de paz en el mundo y defensores de
aquellos que ven vulnerada su dignidad.
Oremos. R. Te lo pedimos, Señor.
5.- Para
que nosotros, que compartimos el pan de la Eucaristía nos renueve
interiormente. Oremos. R. Te lo pedimos, Señor.
Oh
Dios que amas a todas las personas y quieres que todos se salven, escucha las
oraciones que con fe te hemos presentados y danos tu salvación. Por Jesucristo
nuestro Señor
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta,
Señor, nuestras ofrendas en las que vas a realizar un admirable intercambio,
para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNIÓN Jn 6, 51
Yo soy el
pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá
para siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después
de haber participado de Cristo por estos sacramentos, imploramos humildemente
tu misericordia, Señor, para que, configurados en la tierra a su imagen,
merezcamos participar de su gloria en el cielo. Él, que vive y reina por los
siglos de los siglos
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 17: Ez 24, 15-24; Sal: Dt
32, 18-19.20.21; Mt 19, 16-22
Martes 18: Ez 28, 1-10; Sal: Dt
32, 26-27ab. 27cd-28ª.30. 35cd-36ab; Mt 19, 23-30
Miércoles 19: Ez 34,
1-11; Sal 22, 1b-22, 1b-3ª. 3b-4. 5.6; Mt 20, 1-16.
Jueves 20: Ez
36, 23-28; Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19; Mt 22, 1-14
Viernes 21: Ez
37, 1-14; Sal 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9; Mt 22, 34-40
Sábado 22: Is
9, 1-6; Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8; Lc 1, 26-38
Domingo 23: Is
22, 19-23; Sal 137, 1-2ª. 2bc-3. 6 y 8bc; Rm 11, 33-36; Mt 16, 13-20.
COMENTARIOS AL
EVANGELIO
Mt 15. 21-28
Par: Mc 7, 24-30
Vale la pena fijarse en la capacidad de admiración
de Jesús ante la fe de los paganos. Parece como si lo desarmara. Y no le duele
confesar que "en Israel no he encontrado en nadie tanta fe" (Mt 8.
10). Fe, aquí, es confianza, es apertura a su persona y a su poder. Y esta fe
-que se dirige a Jesús- tiene su motor y extrae su fuerza de la propia
necesidad: la situación de la hija "endemoniada", el criado "que
está en cama paralítico y sufre mucho" (Mt 8. 6). Quién sabe: quizás
nosotros diríamos que es una petición interesada, que el movimiento no es tan
puro como debería... Pero es desde nuestras situaciones vitales que vamos a
Jesús y confiamos en él. Quizá el punto de partida no sea lo bastante puro;
¡pero si el movimiento nos lleva hacia él sinceramente...! Ya se cuidará de purificarlo,
si es necesario - "No está bien echar a los perros el pan de los
hijos" Aprendamos a admirarnos de la fe de los de fuera, de la gente
sencilla. Y aprendamos a confiar en los movimientos sinceros de nuestro
corazón.
J. TOTOSAUS - MISA DOMINICAL 1987/16
2.- La distribución de los panes sigue
normalmente: Jesús ha ofrecido pan a quien lo ha querido y no hay suficiente
gente para terminar con las provisiones (Mt 14. 13-21), hasta el punto de que
se llenaron doce canastos con las sobras.
Lo que sigue a la distribución responde a la
pregunta de por qué comieron tan pocos y dejaron tantas sobras. Esta respuesta
es doble: por una parte, los fariseos ponen bastantes obstáculos ante quienes
desean comer el pan merced a su reglamentación de las abluciones (Mt 15. 1-20);
por otra parte, a los paganos se les niega el acceso a esas sobras (v. 24). El
pasaje de hoy desarrolla esta última consideración.
MAERTENS-FRISQUE
NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V - MAROVA MADRID 1969.Pág. 277
3.- ORA/PERSEVERANCIA:
NECESIDAD DE "LUCHAR" CON DIOS EN EL TERRENO DE UNA ORACIÓN
PERSEVERANTE:/Mt/07/07.
Es una oración de petición que arranca de una fe
profunda en que Dios, en este caso Jesús, puede hacer lo que se le pide, y de
una confianza ilimitada en que lo hará. La fe es el distintivo esencial del
cristiano. Una fe que recibe lo que quiere, porque lo que quiere es la voluntad
de Dios. La "lucha" que esta mujer mantiene con Jesús, que la rechaza
una y otra vez, resulta paradigmática. Está en la línea de lo mandado por
Jesús: "pedid... buscad... llamad..." Esto es lo que define
sustantivamente al hombre. De ahí la necesidad de "luchar" con Dios
en el terreno de una oración perseverante. La cananea obtuvo lo que pedía
porque se mantuvo en esa actitud de esencial pobreza. Ante ella aparece la
palabra de Dios: "...recibiréis, ...hallaréis, ...se os abrirá" (7.
7). Tres aspectos que definen a Dios (como los tres anteriores habían definido
al hombre). Dios y el hombre puestos frente a frente y haciendo cada uno lo que
le es propio.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC
MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1030
4.- -Texto. Mateo da en él un paso importante
hacia adelante, pues la escena no tiene lugar en Israel sino en el extranjero.
En términos de sociología religiosa judía esto significa que la escena se
desarrolla en el territorio pagano. Toma cuerpo así lo que Mateo había
insinuado cuando, al presentar la actividad de Jesús, citaba el texto de Isaías
que habla de Galilea de los paganos (MT. 4, 15). Los paganos están ahora aquí,
de la mano de una mujer que vivía en el actual y atormentado Líbano. Viene
designada como cananea, término especialmente evocador para un judío, por
cuanto encarna todo lo que de seductor y peligroso había tenido el paganismo
para la fe yavista.
El texto está lleno de sorpresas. Una extranjera
da a Jesús el título típicamente judío de hijo de David. Con este título ha
introducido Mateo la ascendencia de Jesús (Mt. 1,1). El título resuena cuando
Mateo acaba de presentar a Jesús saliendo de territorio judío tras el
cuestionamiento de algo tan esencial y sagrado para los judíos como es el
comportamiento en consonancia con la tradición (ver Mt. 15, 1-20).
Las sorpresas continúan con el silencio de Jesús
primero y su respuesta después a la demanda de los discípulos. Esta respuesta,
que se encuentra en el v. 24, es repetición del mandato de Jesús a los doce de
ir en busca de las ovejas perdidas de Israel. Leída después de la escena
anterior sobre la tradición, la respuesta es, cuanto menos, sorprendente.
Una tercera sorpresa es la presentación de la
mujer en el v. 25 con el gesto típico judío de adoración a Dios, gesto
característico en el evangelio de Mateo para expresar la actitud creyente ante
Jesús.
La cuarta sorpresa es la respuesta de Jesús a la
mujer. "No está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los
perros".
Jesús hace suyo el afrentoso y despreciativo
apelativo de perros, que los judíos aplicaban a los paganos. ¿Lo hace suyo
aceptándolo o ironizándolo? La frase la escuchamos fuera del territorio judío,
donde Jesús se encuentra tras su cuestionamiento de la tradición judía.
La quinta y última sorpresa es la reacción de la
mujer pagana, que no aspira a suplantar, sino sencillamente a participar.
Todo este conjunto de sorpresas, especialmente
elaboradas por Mateo, no parecen tener otra función que la de preparar y
resaltar la frase final de Jesús. "¡Qué grande es tu fe, mujer!" Es
la frase que el lector de Mateo presentía y esperaba. Ella ratifica la caída
del muro de separación entre judíos y paganos.
Un mundo religioso cerrado en sí mismo queda aquí
superado y derrumbado; surge otro de todos y para todos.
-Comentario. Es difícil encontrar en cualquiera de
los cuatro evangelios una imagen de Jesús tan judía como la que nos ofrece
Mateo en este texto. La lógica de la encarnación está aquí llevada al máximo de
identificación con la historia concreta de unas gentes. Paralelamente es
difícil encontrar otro texto como éste en el que la quiebra de esa historia
concreta sea tan clamorosa. Mateo lo ha conseguido con una imagen de mujer
sencillamente asombrosa.
Ella, que no es miembro del Pueblo de Dios,
encarna el ideal de lo que debe ser un miembro del Pueblo de Dios.
La consecuencia es lo arriesgado del manejo de
conceptos y términos tales como Pueblo de Dios e Iglesia, porque ni están todos
los que son ni son todos los que están. Pasaba ayer y pasa hoy.
Dos citas de Pablo pueden ayudarnos a entender las
líneas de este texto. "Toda diferencia entre judío y no judío ha quedado
superada, pues uno mismo es el Señor de todos, y su generosidad se desborda con
todos los que le invocan" (Rom. 10, 12). "Todos vosotros, los que
creéis en Cristo Jesús, sois hijos de Dios... Ya no hay distinción entre judío
y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús,
todos sois uno" (Gál. 26, 28).
A. BENITO - DABAR 1990/42
5.- Contexto. El domingo pasado asistíamos a una
dramatización de la difícil y arriesgada situación de los doce. La mentalidad
nacional-religiosa y cerrada de los pastores de la Ley de Dios ponen en peligro
la vida de Jesús. (Mt. 14, 1-12) y la de los doce (Mt. 14, 22-23). Esa misma
mentalidad determina continuos desplazamientos de la gente buscando a los
nuevos pastores (Mt. 14, 34-36). A continuación de estos dos últimos versículos
Mateo introduce otro de los presupuestos-clave de la mentalidad cerrada: la
defensa unilateral y monolítica de la Tradición (Mt. 15, 1-20). El otro
presupuesto es la Ley: tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado
(Mt. 12, 2). ¿Por qué se saltan tus discípulos la tradición de nuestros
mayores? (Mt. 15,2). Lee detenidamente Mt 15, 1-20.
Texto. Comienza con la misma fórmula de
desplazamiento de hace dos domingos (lee Mt 14, 13). Salió de allí (la
traducción litúrgica ha pasado por alto el adverbio). El punto de salida es más
que un espacio geográfico; es la situación de cerrazón reflejada en el texto
inmediatamente anterior. También es más que un espacio en el mapa el punto de
llegada: Tiro y Sidón no son Israel. Mateo quiere poner de manifiesto el
sentido de la afirmación hecha en la explicación de la parábola del grano y la
cizaña: El campo es el mundo (Mt 13, 38). El misterio escondido se desvela en
acción. El pueblo de Dios es universal, abarca más que Israel. Este aspecto
fundamental se resalta todavía más en la caracterización de la protagonista:
una mujer cananea. En la tradición judía Canaán es el símbolo de lo no judío,
de la irreligiosidad.CANAAN/SIMBOLO
Y, sin embargo, el desarrollo del relato es
paradójico. Los discípulos y Jesús actúan en la más estricta línea judía. Los
discípulos piden a Jesús que despida a la mujer (extrañamente la traducción
litúrgica ha convertido la petición de despido en lo contrario). Jesús recuerda
algo que ya les había dicho a los doce en Mt. 10,6: sólo a Israel. Sus frases
son de un realismo hiriente: No está bien echar a los perros el pan de los
hijos.
Los perros son los no judíos. Pero funciona como
insulto. Incluso la propia protagonista da por válido el presupuesto: También
los perros se comen la migajas que caen de la mesa de sus amos. Todo se
desarrolla, pues, dentro de la más puras coordenadas de la religiosidad
tradicional. Jesús y los doce se parecen a los pastores de la Ley de Dios. El
desenlace del relato rompe con la sorpresa del desarrollo anterior. Este
desenlace contrasta con el de la sinagoga de Nazaret (No pudo hacer allí muchos
milagros por su falta de fe, Mt 13, 58) y empalma con lo narrado a propósito de
un centurión romano en Mt 8, 5-13 (en ningún israelita he encontrado tanta fe
Mt. 8, 10). El campo, efectivamente, empieza a ser el mundo. El Pueblo de Dios
abarca, no excluye.
Comentario. El texto de hoy es un buen ejemplo
ilustrativo del quehacer literario de Mateo y de la necesidad de leer siempre
un texto dentro de su contexto (recuerda Mt. 15, 1-20) se imponen las
siguientes preguntas: ¿quiénes son los perros y quiénes los amos? Mejor aún:
¿tiene sentido seguir hablando de perros y de amos? Nos hallamos ante un texto
cuyo recurso literario es la paradoja y la ironía. Un texto vigoroso por sus
contrastes y desarrollo imprevisto, por su lenguaje nada atenuado. Equiparando
a Jesús y a los doce con los pastores de la Ley, que inmediatamente antes les
habían acusado, el autor consigue poner el dedo en la llaga por el
procedimiento del absurdo. Detrás de la defensa apasionada de la Ley de Dios y
de la tradición por parte de los pastores se esconde, entre otras cosas, una
infravaloración de las personas.
Mujer, qué grande es tu fe. Esta frase rompe los
esquemas religiosos hasta ahora vigentes en el Pueblo de Dios. A partir de aquí
ya no tiene sentido hablar de Pueblo de Dios en un sentido limitado de raza o
nación; ya no hay perros ni amos, judíos ni griegos, siervos ni libres, varones
ni hembras (cfr. Romanos 10,12 y Gálatas 3, 28). Nacionalidad, condición social
y sexo quedan eliminados como factores determinantes de pertenencia al Pueblo
de Dios. Son los mismos tres factores que excluye el autor del cuarto evangelio
en una enigmática formulación de su prólogo. Lee Jn 1, 12-13. La elección misma
de una mujer para protagonista del relato es un hecho en sí mismo
significativo. Si alguien no tenía voz en el interior del Pueblo de Dios, eran
precisamente las mujeres. Eligiendo a una mujer primero, extranjera después, y
cananea por último, Mateo acaba con todos los esquemas hasta entonces vigentes.
A partir de ahora lo que determina la pertenencia
al Pueblo de Dios es la fe en Jesús, la adhesión a su persona. No olvidamos
nunca que, en el contexto de Mateo, esta fe significa la relativización de la
Ley y de la Tradición, importantes y necesarias, por supuesto, pero nunca
prioritarias ni con valor de absolutos. Olvidar esta relativización tiene el
riesgo, entre otros, de reducir la fe en Jesús a un pietismo personal.
Ahora que estamos mayoritariamente de vacaciones
tenemos más tiempo para reflexionar sobre todas estas cosas.
A. BENITO - DABAR 1987/42
6.- J/JUDIO.
Sentido del relato. Este comienza con la
expatriación de Jesús. El lector no puede menos de recordar aquello de que
"sólo en su patria y en su casa desprecian a un profeta" (Mt. 13,
57). Pero lo curioso del caso es que en estas circunstancias Mateo nos presenta
a un Jesús perfectamente judío. Otro dato a tener en cuenta: la extranjera
interpela a Jesús en términos exquisitamente judíos.
A la vista de estos datos el lector se arma un
auténtico lío, pues, por un lado, Jesús, el judío, en su tierra cuestiona lo
judío, fuera de ella reproduce y se aferra a aquello que ha cuestionado. Y, por
otro, mientras los judíos se escandalizan de Jesús (cfr. 13, 57 y 15, 12), una
extranjera ve en él un judío.
De este lío no saldremos nunca o lo haremos muy
artificialmente si no vemos el relato como una maestra pieza irónica de Mateo,
quien precisamente quiere cuestionar y eliminar eso de judío-extranjero,
religioso-pagano. Porque esto significaba ser judío: ser religioso; y esto
significaba ser extranjero: ser pagano. En el engranaje de la obra el relato de
hoy funciona como pieza irónica. ¡Esta es su clave de lectura! Y como quien no
quiere la cosa, el autor, sirviéndose del recurso de introducir en el relato a
los discípulos, invita a éstos, invita al nuevo Pueblo a evitar funcionar con
fáciles esquematizaciones y encasillamientos de la gente.
DABAR 1981/45
DOMINGO
20 DEL TIEMPO ORDINARIO
También los extranjeros reciben la salvación de Dios
Jesús
predicaba y actuaba normalmente sólo en territorio de Israel, aunque a veces se
acercó a las fronteras de los países paganos. Esta vez entra en territorio
fenicio, al norte de Galilea, en el actual Líbano, hace un milagro a favor de
una mujer extranjera y además alaba delante de todos su fe.
Es
el aspecto que ya se anticipa en la primera lectura, con el anuncio profético
de que también los extranjeros pueden acudir al Templo y obtener los favores de
Dios.
En
un mundo cada vez más pluralista, pero a la vez tentado de particularismo
egoísta, nos va bien esta llamada a la universalidad, a la catolicidad,
imitando el estilo de Dios y del mismo Cristo Jesús.
Isaías 56, 1. 6-7. A los extranjeros
los traeré a mi monte santo
Estamos
en la tercera parte del libro de Isaías, a la vuelta del destierro. Su primer
mensaje es una página muy universalista: la salvación de Dios también está
destinada a los extranjeros: "a los extranjeros los traeré a mi monte
santo... aceptaré sus sacrificios... mi casa es casa de oración para todos los
pueblos". El profeta afirma que también hay extranjeros que merecen el
beneplácito de Dios porque se dan al Señor y le sirven y aman su nombre y
guardan la alianza.
Por
eso se ha elegido un salmo universal y misionero: "oh Dios, que te
alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben". El deseo y la
oración del salmista es que "conozca la tierra tus caminos, y todos los
pueblos tu salvación".
Romanos
11, 13-15. 29-32. Los dones y la llamada de
Dios son irrevocables para Israel
Sigue
en la carta de Pablo el tema de la obstinación y el misterioso destino de
Israel. Vuelve a mostrar el apóstol su amor al pueblo judío, sin perder la esperanza
de que un día lleguen a reconocer al Mesías, como lo están haciendo muchos
pueblos paganos. Su deseo mayor es "a ver si salvo a alguno de los de mi
raza".
Pablo
está orgulloso de poder ser llamado apóstol de los paganos, pero no por eso se
desentiende de su pueblo. Si los paganos están siendo admitidos a la comunidad
de los salvados, ¿cuánto más no habría que esperar que los del pueblo elegido,
los herederos de las promesas, tengan igual o mejor suerte? El razonamiento de
Pablo es valiente: "los dones y la llamada de Dios son irrevocables".
Mateo
15, 21-28. Mujer qué grande es tu fe
Una
mujer extranjera, sirofenicia, le pide a Jesús que cure a su hija enferma, que
está "poseída por un demonio muy malo". Jesús no le pone la cosa
fácil a la buena mujer. Primero hace ver como que no la oye. Sólo ante la
petición de los apóstoles (a los que molesta esa mujer "que viene detrás
gritando"), responde, pero parece que negativamente, alegando que él ha
sido enviado sobre todo para los que pertenecen al pueblo elegido de Israel.
A
la mujer, no sólo parece no atenderla, sino que pone a prueba su fe, con la
comparación, que a nosotros nos puede parecer ofensiva, de que el pan es para
los hijos y no para los perros, aludiendo al pueblo de Israel, como "los
hijos", y a los demás como no pertenecientes a la casa. Pero la mujer
contesta finamente que en cualquier casa, sin quitar el pan a los hijos, se
procura que quede algo para los perritos. Jesús, entonces, le concede lo que
pide, alabándole su fe: "mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que
deseas".
Dios quiere la salvación de todos
La
Palabra de Dios nos recuerda hoy que también eon los que no son de "los
nuestros" debemos ser acogedores. También los extranjeros tienen derecho a
la salvación de Dios. Dios ama a todas sus creaturas, sea cual sea su raza y su
condición social y su religión. Hace llover sobe justos y pecadores. Es el
Padre de todos.
Ya
en el AT, como hemos visto en Isaías, se anuncia que también los extranjeros
pueden agradar a Dios y que serán escuchadas sus oraciones y aceptados sus
sacrificios. Cuando el joven rey Salomón, al inaugurar solemnemente el Templo
de Jerusalén, oró por su pueblo, pidiendo a Dios que escuchara las oraciones de
los que venían a este lugar santo, añadió: "También al extranjero que no
es de tu pueblo Israel, al que viene de un país lejano a causa de tu Nombre...
a orar en tu Casa, escucha tú desde los cielos y haz según te pida el
extranjero, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu Nombre"...
(1 Reyes 8, 41 ss).
A Pablo le preocupa la suerte de su pueblo
En
la carta de Pablo encontramos otra línea de pensamiento: la suerte de su
pueblo.
En
los primeros años de la comunidad cristiana, había varios frentes en que se
intentaba discernir la voluntad de Dios sobre el futuro de la Iglesia: a) la
admisión a la fe de los pueblos paganos, y con qué condiciones; b) y la
admisión o readmisión del pueblo judío, que había sido el primer destinatario
de la salvación mesiánica.
Muchas
veces nos encontramos, sobre todo cuando leemos los Hechos de los Apóstoles,
con el primero: la admisión de los paganos. Pero Pablo, aquí, reflexiona sobre
el segundo de los aspectos. Él desea la conversión de su pueblo, quisiera que
los judíos, viendo cómo tantos paganos aceptan la fe, sintieran celos y
recapacitaran sobre su rechazo de Jesús. ¿Cómo puede ser que Dios s olvide de
su pueblo, el pueblo elegido, el pueblo de "la nunca derogada primera
Alianza"?
Para
Pablo es clara la voluntad de Dios: todos están destinados a la salvación. El
pueblo elegido en primer lugar -él siempre predica primero a los judíos, en la
sinagoga, y sólo después pasa a los paganos-, pero también los paganos. Cristo
ha muerto por todos.
Jesús alaba la fe de una extranjera
Jesús,
aunque predicara normalmente en tierras de Israel, no perdía ocasión para
alabar la fe también de los extranjeros: del leproso samaritano que vuelve a
dar gracias, del buen samaritano que atiende al herido del camino, al centurión
romano por su fe; hoy, a esa mujer extranjera que tiene fe en él. Cuando Mateo
escribe su evangelio, muchos paganos están entrando en la Iglesia. Por eso, el
milagro de hoy adquiere un simbolismo de justificación y anuncio.
No
es la pertenencia al pueblo judío lo que salva, sino la fe en el Enviado de
Dios. No es la raza, sino la disposición de cada uno ante la oferta de Dios.
Cristo hoy alaba a esta buena mujer, que no es judía. Mientras que muchas veces
tiene que criticar la poca fe de los "oficialmente buenos", los del
pueblo elegido.
El
evangelio de Mateo, que leemos los domingos de este año, termina con un encargo
misionero claro por parte de Jesús: "id y enseñad a todas las
naciones...".
¿Es
universal y "católico" nuestro corazón?
Poco
caso parecen haber hecho los judíos a este pasaje de Isaías: no aparecen
universalistas, instintivamente rechazan a los extranjeros. Jesús tuvo que
corregir una y otra vez ese "racismo" que se basaba en que ellos eran
"hijos de Abrahán": pedía que fueran seguidores de Abrahán, no tanto
por la herencia racial, sino por la fe.
A
las primeras generaciones de cristianos les costó convencerse de que la puerta
del Reino y de la fe estaba abierta también a los paganos. Basta recordar los
diversos episodios de los Hechos de los Apóstoles, como cuando Pedro tuvo que
rendir cuentas a la comunidad porque había admitido a la fe a la familia del
centurión romano, o la mesa redonda que se tuvo que organizar sobre el tema en
el llamado "concilio de Jerusalén".
Todos
solemos tener problemas anímicos a la hora de incluir en nuestra esfera de
convivencia a gentes de otra cultura o religión o edad, o a los de ideología
política distinta. La primera reacción, ante estas personas, es la
desconfianza, y las discriminamos fácilmente de mil maneras.
Esto
puede sucedemos en varios niveles. Por ejemplo, en el diálogo interreligioso,
empezando por los judíos, como ya veíamos el domingo pasado. Cada vez más, en
nuestra sociedad, convivimos con personas de otra cultura y religión, y
tendríamos que saber superar los prejuicios. No es que todas las religiones
sean iguales. Pero toda persona puede ser fiel a Dios según la conciencia en la
que ha sido formada, y puede damos ejemplos tan hermosos como el de la fe que
Jesús alabó en la mujer cananea.
Sería
bueno que releyéramos dos documentos del Vaticano II el que trata de nuestra
relación con las otras confesiones cristianas, la Unitatis Redintegratio, y
la que habla de las religiones no cristianas, entre otras de modo preferente la
judía: la Nostra Aetate. Nos enseñan a afinar nuestra caridad cristiana
y nuestra amplitud de miras en las relaciones con todas estas personas, a la
vez que damos testimonio de fidelidad a nuestras convicciones.
En
una sociedad cada vez más pluralista, es fácil que nos resulten incómodas y
molestas muchas personas: los forasteros, los inmigrantes, los desconocidos,
hasta los turistas de paso. Sin embargo, esas personas nos dan lecciones en
algunas ocasiones: lecciones de generosidad, de fe, de sinceridad. Es la
ocasión para que aprendamos a evitar toda clase de racismo o de nacionalismo
excluyente.
Lo
mismo sucede en un nivel más doméstico. Tenemos mil ocasiones, en la vida de
cada día, para ejercitar esta hospitalidad y apertura de corazón. No vaya a ser
que sepamos dialogar con los forasteros y alejados y neguemos luego el diálogo
a los de casa. En nuestra misma familia o comunidad, algunas personas no nos
resultan simpáticas, por su cultura, por su edad, por su temperamento. A veces
miramos a los forasteros con suspicacia, a los jóvenes con impaciencia, a los
adultos con indiferencia, a los pobres con disgusto, al tercer mundo con
desinterés, a los alejados de la fe con autosuficiencia y a los de otra lengua
o cultura con recelo apenas disimulado. Pero Dios quiere a todos. Cristo, si
tiene alguna preferencia, es para con los débiles y marginados.
¿Tenemos
oídos para escuchar las súplicas -a veces, los gritos- de los que a nuestro
lado necesitan ayuda? Muchas veces no es ayuda económica lo que necesitan, sino
una mano tendida y una cara acogedora y un interés sincero por sus problemas o
interrogantes.
Daos fraternalmente la paz
La
Eucaristía es cada vez una escuela de universalidad y de caridad. Cuando
estamos a punto de participar del mismo Cuerpo y Sangre de Cristo -antes hemos
compartido ya la misma Palabra de Dios y hemos rezado y cantado juntos- nos
damos la paz con los que están a nuestro lado, sean conocidos o no. Es un gesto
simbólico de que también luego, en la vida, acogeremos a los demás, sean o no
de nuestro gusto.
Empezamos
la misa precisamente con las palabras que Mateo pone en labios de la mujer
cananea: "ten compasión de mí, Señor", que es exactamente la
traducción del "Kyrie, eleison". Eso nos hace humildes, tanto en
relación con Dios como en relación a nuestro prójimo.
El
día del último juicio, una de las frases que más nos gustará oír de labios del
Juez, que es Cristo mismo, es esta: "era forastero y me acogisteis... a mí
me lo hicisteis".
LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS DOMINGO XX CICLO A
TEMA: MUJER, QUE GRANDE ES TU FE
01.- CANTANDO DE ALEGRIA (Cesáreo
Garabaín)
DENTRO DE MI ALMA
CANTANDO DE ALEGRÍA,
SOL DE MIL COLORES
ESTALLA UN SURTIDOR.
QUIERO AMAR A TODOS LO
MISMO QUE MARÍA,
QUIERO SER DE TODOS A
MANDO UN MISMO AMOR.
Tú, Señor, me dices que
te siga,
sé muy bien a donde
debo ir.
Porque estás en todos
mis hermanos
y en su amor te estoy
amando a ti.
Tú, Señor, que solo
estás a veces,
tu dolor profundo y sin
hablar;
un temblor de manos ya
cansadas,
un buscar amigos y
soñar.
Tú, Señor, hambriento
de cariño,
hallarás refugio en mi
jardín.
Floreció de rosas muy
pequeñas,
más tendrás un sol que
compartir.
02.- EL SEÑOR NOS LLAMA (Alberto Taule)
EL SEÑOR NOS LLAMA Y
NOS REÚNE,
SOMOS SU PUEBLO, SIGNO
DE UNIDAD.
ÉL ESTÁ, EN MEDIO DE
NOSOTROS:
SIRVE A LA MESA, NOS
REPARTE EL PAN.
Por todos los caminos,
nos sales al encuentro,
por todos hemos visto,
señales de tu amor.
Tu pueblo se reúne,
Señor, a bendecirte,
a celebrar con gozo tu
paso salvador.
Convocas a tus fieles,
nacidos de las aguas,
a festejar unidos, la
nueva creación.
La sala del banquete,
se llena de invitados,
estamos reunidos y en
medio está el Señor.
Revélanos al Padre, oh
Cristo, nuestra fiesta,
aumenta la esperanza,
de nuestro caminar.
Tu Espíritu divino, nos
dé la fortaleza,
los bienes que
esperamos, nos haga pregustar.
03.- SI ALGUNO TIENE BIENES
SI ALGUNO TIENE BIENES DE ESTE MUNDO
Y SE CIERRA ANTE EL DOLOR DE LOS HERMANOS,
¿CÓMO PUEDE LA CARIDAD DE CRISTO PERMANECER EN ÉL?.
(2v)
Enséñanos, Señor a poner nuestra vida
al servicio de los más necesitados.
El pan y el vino que te presentamos,
sean el signo de unión con nuestros hermanos.
Nuestra Misa sea un encuentro con Cristo,
y por El con todos aquellos que sufren.
04.- ESTE PAN (Alfonso Luna)
1. Este pan y este vino
te ofrecemos hoy
este pan y este cáliz
te ofrecemos hoy.
Es el fruto de nuestro
trabajo, Señor
y es el fruto de
nuestra unión.
BENDITO SEAS POR
SIEMPRE SEÑOR
BENDITO SEAS POR
SIEMPRE SEÑOR
2. Estas manos y estos
dones
te ofrecemos hoy
nuestras vidas y estas
flores
te ofrecemos hoy.
Es el fruto de nuestro
trabajo, Señor
y es el fruto de
nuestra unión.
BENDITO SEAS POR
SIEMPRE SEÑOR
BENDITO SEAS POR
SIEMPRE SEÑOR
POR SIEMPRE, POR
SIEMPRE.
05.- TE OFRECEMOS, SEÑOR (Francisco
Palazón)
TE OFRECEMOS, SEÑOR,
ESTE PAN Y ESTE VINO;
QUE, EN TU CUERPO Y TU
SANGRE,
QUEDARÁN CONVERTIDOS.
1. Con el vino y el
pan,
te ofrecemos el fruto
de nuestro trabajo;
la ilusión de vivir,
el placer y el dolor,
la alegría y el llanto.
2. Juntamente, Señor,
te ofrecemos la vida
que Tú nos has dado;
la esperanza, la fe y
el amor,
que nos hace sentirnos
hermanos.
06.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN
(Joaquín Madurga)
DONDE HAY CARIDAD Y
AMOR,
ALLÍ, ESTÁ EL
SEÑOR. (2)
Una sala y una mesa,
una copa, vino y pan,
los hermanos
compartiendo en amor y en unidad.
Nos reúne la presencia
y el recuerdo del Señor,
celebramos su memoria y
la entrega de su amor.
Invitados a la mesa del
banquete del Señor,
recordamos su mandato
de vivir en el amor.
Comulgamos en el Cuerpo
y en la Sangre que Él nos da,
y también en el
hermano, si lo amamos de verdad.
Este pan que da la vida
y este cáliz de salud
nos reúne a los
hermanos, en el nombre de Jesús.
Anunciamos su memoria,
celebramos su pasión,
el misterio de su
muerte y de su resurrección.
07.- SEÑOR NO SOY DIGNO (J.A. Espinoza)
SEÑOR NO SOY DIGNO
DE QUE ENTRES EN MI
CASA
PERO UNA PALABRA TUYA
BASTARÁ PARA SANARME.
1. Eres el Pan de Vida
a todos das la paz;
quien come de tu carne
por siempre vivirá.
2. Somos el nuevo
pueblo
que Cristo congregó,
vivamos siempre unidos
testigos del amor.
3. Vamos por esta vida
buscando la verdad
la paz y la justicia
un mundo que vendrá.
08.- ESTE ES EL PAN DE LOS HIJOS (Antonio
Alcalde)
Este es el pan de los hijos, preparado con amor.
Este es el pan compartido en la misma comunión.
¡DICHOSOS LOS INVITADOS, A LA MESA QUE ALEGRA EL CORAZÓN!
¡DICHOSOS LOS INVITADOS A LA CENA DEL SEÑOR!
Este es el pan de los fuertes, que del cielo descendió.
Este es el vino de la fiesta, que enardece el corazón.
Este es el cuerpo de Cristo, entregado por amor.
Esta es la Sangre de Cristo, alianza eterna con Dios.
Este es el pan del camino de la peregrinación.
Este es el pan de la vida y de la resurrección.
09.- NADA TE TURBE (Taize).
NADA TE TURBE NADA TE
ESPANTE;
QUIEN A DIOS TIENE NADA
LE FALTA.
NADA TE TURBE, NADA TE
ESPANTE;
SÓLO DIOS BASTA.
Solo verses:
Todo se pasa, Dios no
se muda,
La paciencia todo lo
alcanza.
En Cristo mi confianza,
y de Él solo mi
asimiento;
en sus cansancios mi
aliento,
y en su imitación mi
holganza.
Aquí estriba mi
firmeza,
aquí mi seguridad,
la prueba de mi verdad,
la muestra de mi
firmeza.
Ya no durmáis, no
durmáis,
pues que no hay paz en
la tierra.
No haya ningún cobarde,
aventuremos la vida.
No hay que temer, no
durmáis,
aventuremos la vida.
010.- TEN DEN GRACIAS (E. Zayas).
TE DEN GRACIAS TODOS
LOS PUEBLOS,
QUE TODOS LOS PUEBLOS
TE DEN GRACIAS.
1. Señor, Señor, Señor,
gracias te damos,
por esta Misa que hemos
celebrado.
Tu Cuerpo y Sangre ya
hemos recibido,
volvemos a la vida
entusiasmados.
2. Señor, qué bien se
vive aquí en tu casa,
en Cristo siempre
unidos como hermanos.
Señor, que sea esto un
anticipo del cielo
que ya estamos
comenzando.
011.- CANTO
DE MARIA (Juan Antonio Espinosa)
Yo canto al Señor
porque es grande,
me alegro en el Dios
que me salva;
feliz me dirán las
naciones:
en mí descansó su
mirada.
UNIDOS A TODOS LOS
PUEBLOS
CANTAMOS AL DIOS QUE
NOS SALVA.
El hizo en mí obras
grandes,
su amor es más fuerte
que el tiempo;
triunfó sobre el mal de
este mundo,
derribando a los
hombres soberbios.
No quiere el poder de unos pocos,
del polvo a los pobres
levanta;
dio pan a los hombres
hambrientos
dejando a los ricos sin
nada.
Libera a todos los
hombres
cumpliendo la eterna
promesa
que hizo a favor de su
pueblo,
los pueblos de toda la
tierra.
12.- HIMNO A SANTA ROSA DE LIMA
GLORIA A TI ROSA
BENDITA
DEL PERU RADIANTE
ESTRELLA
FLOR DE LOS CIELOS MAS
BELLA
QUE LA FLOR DE JERICO
(bis)
Hollando con fe
profunda
los placeres de este
suelo,
desde joven en el cielo
tu corazón se fijó
(bis)
Al suyo con lazo fuerte
Juntole su dulce esposo
y de su amor generoso
suavemente le inflamo
(bis)
Virgen te aclaman los
cielos;
virgen pura, el nuevo
mundo;
ángel de Dios sin
segundo,
el Perú te crió (bis)
En vano, límpido
espejo,
Satanás quiso empañarte
nunca pudo derribarte,
porque en Dios tu alma
se fió (bis)