jueves, 7 de enero de 2021

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO BAUTISMO DEL SEÑOR CICLO B - 10 ENERO 2021

 

TÚ ERES MI HIJOAMADO, MI PREDILECTO


COMENTARIO

 

Los especialistas hablan, a propósito el bautismo de Jesús, de cristología ascendente (sube desde Jesús hombre a Jesús hijo de Dios) y de cristología descendente (del verbo de Dios  a Jesús de Nazaret).  La evocación más vertiginosa del descenso es la de Juan en sólo dos palabras: El verbo se hizo car.

La subida más extraordinaria  se nos describe en el evangelio que hoy vamos a meditar. Desde Jesús de Nazaret al Hijo a quien yo quiero. Jesús, hijo de José, llega desde una modesta aldea de Galilea para recibir el bautismo de penitencia que Juan da en el Jordán. Jesús se sitúa discretamente en la cola y se mete en el agua ante Juan como todo el mundo. Pero apenas vuelve a subir a la orilla, explota el sentimiento de lo que él es y viene una voz desde el cielo: Tú eres mi hijo a quien yo quiero, mi predilecto.

Como dice Marcos, cuando se oye semejante afirmación (los cielos se abren) es que Dios se revela. Porque si Jesús es el Hijo, ¡Dios tiene un Hijo! Pero ¿cómo comprender esto? ¿Dios es uno tres? Nuestros hermanos ortodoxos responden: Dios es Dios es Dios, es lo que él ha revelado. Jesús es el revelador. Revelador del Padre a fuerza de decirnos los vínculos únicos mantiene con aquél a quien llama Abba. ¿Padre querido’ ¿Papá? Es inútil  investigarlo, porque no tenemos palabras para este misterio.  Pero si vivimos suficientemente con el Hijo, se nos dará algo de esa manera  por  encima de las  palabras. 

Si Jesús no nos reveló tanto al Espíritu con sus palabras, el evangelio no cesa de indicarnos que él quedó lleno del Espíritu, que lo condujo el Espíritu y que nos da ese mismo Espíritu, esa misma fuerza, para comprenderlo a él y para vivir de él. A partir de estas revelaciones es como ha nacido entre los cristianos la palabra Trinidad. La iglesia y sus teólogos han elaborado un lenguaje para que se pueda hablar un poco del misterio de un Dios uno y trino.  Pero este misterio, aunque es el que orienta toda nuestra aproximación a Dios, la hace también muy difícil. Debido a estas dificultades, muchos cristianos viven prácticamente al margen de la revelación trinitaria. Sin embargo, el que dice revelación  dice ofrecimiento de Dios. ¿Vamos acaso rechazarlo? La fe cristiana no es la ascensión de nuestra inteligencia hacia un Dios de las ideas, sino la acogida de lo que Dios ha querido decirnos de sí mismo, de lo que podía decir con nuestras palabras y sobre todo por medio de la presencia misma de su Hijo. A partir de aquí, sí: nuestra fe es trabajo de inteligencia, en la oración, la humildad y la gratitud.  ¡Bendito seas, Señor, por habernos hecho por los evangelistas que Jesús es tu Hijo muy querido!.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  Mt 3, 16-17.

Apenas se bautizó el Señor, se abrieron los cielos y el Espíritu se posó sobre el como una paloma y se oyó la voz del Padre que decía. “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, al enviar sobre el tu Espíritu Santo, quisiste revelar solemnemente a tu Hijo amado, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías 42, 1-4. 6-7.

Esto dice el Señor: Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.

Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.

Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará hasta implantar el derecho en la tierra y sus leyes, que esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he tomado de la mano, te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.

Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas.

 

SALMO RESPONSORIAL (28)

 

El Señor bendice a su pueblo con la paz.

 

Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamen la gloria y el poder del Señor, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado. R.

 

La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. R.

 

El Dios de la gloria ha tronado. El Señor descorteza las selvas. En su templo un grito unánime: ¡Gloria!. El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 34-38.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Conocen lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO  Mc 9, 7                                                                                                            

Aleluya. Se abrió el cielo, y se oyó la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 6b-11.

En aquel tiempo proclamaba Juan: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias.

Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar bacía él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: Tú eres mi Hijo amado, mi preferido.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Conscientes de ser hijos amados de Dios en Cristo Jesús, dirijamos al Padre nuestras suplicas con confianza filial. R.- Escúchanos,  Padre,  somos  tus hijos.

 

1.-  Para  que la Iglesia, con el poder del Espíritu Santo, siga engendrando nuevos hijos de Dios que prolonguen en el mundo la presencia de Jesús, Hijo de Dios y hermano de todos. Oremos. R.

 

2.-  Para que todos los bautizados, guiados por el Espíritu Santo, vivamos como hijos de Dios y hermanos de verdad. Oremos. R.

 

3.- Para que quienes tenemos la dicha de ser  cristianos sigamos con alegría las huellas de humildad y servicio solidario trazadas por Jesús. Oremos. R.

 

4.- Para que los que aún no han recibido el don incomparable de la fe, estimulados por nuestro testimonio, abran su corazón a Cristo que los espera con amor. Oremos. R.

 

5.- Para que los niños y adultos que en este año recibirán el santo bautismo experimenten la alegría de ser hijos de Dios y tener una comunidad de fe que los acoja con amor. Oremos. R.

 

6.- Para que los que celebramos con gozo el bautismo de Jesús nos sintamos felices de particular en su filiación divina y reconocer que todo ser humano es nuestro hermano. Oremos. R.

 

Padre bueno, que en el Jordán revelaste que Jesús es tu Hijo amado  y en el todos los hombres somos hijos tuyos; danos tu Espíritu para que vivamos con gozo y compromiso nuestra filiación divina. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones en este día en que manifestaste a tu Hijo predilecto y haz que esta ofrenda de tu pueblo se convierta en el sacrificio de aquel que quiso borrar los pecados del mundo. Por Jesucristo  nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION     Jn 1, 32.34.

Este es de quien decía Juan: “Yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, alimentados con estos dones sagrados, imploramos de tu bondad, que, escuchando fielmente a tu Unigénito, de verdad nos llamemos y seamos hijos tuyos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 11: Hb 1, 1-6; Sal 96; Mc 1, 14-20

Martes 12: Hb  2,   5-12;  Sal: 8; Mc  1,  21-28.

Miércoles 13: Hb 2, 14-18; Sal 104; Mc 1, 29-39.

Jueves 14:  Hb  3, 7-14;   Sal  94; Mc  1, 40-45.

Viernes 15: Hb 4, 1-5.11; Sal 77; Mc 2, 1-12.

Sábado  16: Hb 4, 12-16; Sal 18; Mc 2, 13-17.

Domingo 17: 1S 3, 3b-10.19; Sal 39; 1Co 6, 13c-15ª.17-20; Jn 1, 35-42.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mc 1, 7-11

Par.: Mt 3, 13-17  Lc 3, 21-22

 

1. - JESÚS MADURÓ COMO CREYENTE JUNTO A JUAN.

-"Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán". El bautismo abre la etapa de la actividad pública de Jesús como predicador itinerante.

Probablemente (no hay datos seguros, tan sólo indicios), Jesús maduró su vocación de la mano de Juan, que predicaba, en el desierto, un bautismo de conversión. Eso no ha de extrañarnos.

Jesús es Dios hecho hombre (como hemos contemplado por Navidad), con todas las de la ley. Y va madurando como lo vamos haciendo los hombres: en contacto con los demás, recibiendo sus influencias y asimilándolas, descubriendo, con la ayuda de los demás, nuestras riquezas y nuestra vocación. El día de la Sagrada Familia leíamos: "...se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba". Jesús -el Hijo de Dios- crece y madura como hombre bajo la mirada amorosa del Padre, pero con la ayuda paternal de José y María y de los demás vecinos de Nazaret. ¿Qué tiene de raro que Jesús madurase como creyente en aquel movimiento baptista que tenía en Juan una figura cumbre? El domingo próximo, el evangelio nos hablará nuevamente de sus relaciones con Juan.

"Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo". Nótese que el evangelio no describe algo "que todos pudieron ver" sino lo que vio Jesús. Además, ¿qué puede querer decir que el cielo se rasgó, que el espíritu, como una paloma, bajó hacia él, y que se oyó una voz del cielo? Estas expresiones no pueden describir nada de lo que se ve con los ojos, se oyen con los oídos y se graban en un video o en una placa fotográfica o en una cassette... Nos encontramos en otro orden de realidades: aquellas que pertenecen al ser más profundo de Jesús: a sus relaciones con Dios. ¿Quién es Jesús? Es el Hijo amado, el predilecto del Padre y en el que se ha posado su mismo Espíritu (1a.lect.) En Jesús se establece una íntima comunicación entre Dios y los hombres: el "cielo" no está "cerrado"(=no hay separación e incomunicación entre Dios y los hombres), sino que está abierto, "rasgado". De la misma manera que rompemos la cáscara de una almendra o de una nuez para sacar el fruto, hemos de romper, también, el lenguaje de textos como estos para descubrir (¡y no es difícil!) lo que nos quieren decir. No busquemos hechos maravillosos y extraños, sino comprendamos lo que nos dice el evangelista. Jesús que viene de Nazaret y está a punto de empezar su actividad de predicador itinerante por Galilea es aquel sobre el que reposa el Espíritu de Dios, el Hijo amado, el predilecto.

"A tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Esp. Sto" (colecta). Nosotros fuimos bautizados: inmergidos, sumergidos, en JC. Incorporados a él, tomados por él, injertados en él. Y, con él y en él, entramos en el mismo orden de ralaciones con Dios: somos también hijos amados del Padre, el Padre se complace en nosotros y nos envía su mismo Esp. Sólo poniéndonos en la escuela del Hijo amado, fiel en todo al Esp. de Dios, podemos comportarnos como hijos amados y ser dóciles al Esp. de Dios. Es lo que hacemos cada domingo al celebrar la Eucaristía. Pero tenemos que vivirlo también a lo largo de nuestra vida de cada día.

J. TOTOSAUS - MISA DOMINICAL 1991/02


 

2. - Texto. Comienza la noticia, difundida por Juan Bautista, de la llegada de alguien con más derechos que él. El segundo domingo de adviento tuvimos la ocasión de comentar esta noticia propagada por Juan. Veíamos entonces que desatar las sandalias a alguien es una imagen jurídica para simbolizar el derecho sobre alguien.

Afirmando Juan que él no es digno de agacharse para desatar las sandalias del que está para llegar, está formulando su sumisión y dependencia del que está por llegar. La fuerza de éste radicará en su capacidad para introducir a las gentes en la genuina atmósfera de Dios.

La segunda parte del texto (vs. 9-11) comienza con la noticia del bautismo de Jesús por Juan en el río Jordán. Para Marcos esta noticia no es significativa en sí misma, sino en cuanto ocasión para lo siguiente. En los dos versículos finales Marcos quiere dejar claro que Jesús es el más fuerte, cuya llegada ha sido anunciada por Juan. Para la descripción de esta llegada Marcos se sirve de imágenes y situaciones que la literatura judía, bíblica y no bíblica, relaciona con la venida del Mesías. Más allá del hecho, tal y como éste pudo tener lugar, el autor quiere ofrecer la realidad de un Jesús Mesías e Hijo de Dios. Esta realidad responde en parte a las expectativas judías y en parte las supera.

Comentario. Comenzando como estamos la andadura cristiana de este año litúrgico, bueno es conocer a quien va por delante marcando esa andadura.

Se trata de uno que es fuerte. Cualidad imprescindible en un guía para que pueda ser seguido. Jesús posee la fortaleza capaz de generar seguridad en sus seguidores. Se trata de uno que responde a las expectativas de un pueblo ansioso de un mundo mejor. Esto viene a significar sustancialmente la afirmación de que Jesús es el Mesías. Se trata, por último, del Hijo de Dios. Es esta la razón última y fundamental de la fuerza de Jesús. La realidad divina de Jesús no es una impresión o un deseo de los seguidores; es algo que está en Jesús y que le hace ser Jesús; real con la realidad de lo divino y misteriosa con el misterio de lo divino. Esta realidad divina da sentido a todo lo que Jesús es y significa.

ALBERTO BENITO - DABAR 1991/09


 

3.- TEXTO.

Los dos primeros versículos sintetizan la buena noticia del mensajero Juan: "Detrás de mí viene el que puede más que yo".

La persona anunciada viene presentada en cuanto fuerte. Más adelante sabremos que esta fuerza dice relación al dominio sobre el espíritu malo, que también es fuerte. Nadie puede meterse en casa del fuerte y arramblar con su ajuar si primero no lo ata (Mc/03/27). En la primera parte de su evangelio Marcos va a insistir mucho en este hecho.

"Y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias". Se trata de un gesto simbólico de alcance jurídico. Desatar a uno las sandalias significaba privarle de un derecho. La frase es, pues, el reconocimiento explícito de la superioridad de la persona anunciada. En esta superioridad se vuelve a insistir en el v. 8. Este versículo lo entenderemos mejor si en vez de bautizar empleamos los verbos sumergir o introducir. Marcos no parece estar pensando en un rito concreto sino en una situación calificada de santa por oposición a la situación no santa del espíritu malo.

Con el v.9 hace su entrada en el marco de acción del evangelio la persona fuerte anunciada. Se trata de Jesús. Se menciona el lugar de donde viene y su bautismo por Juan. Pero nada de esto acapara la atención de Marcos. Esta se centra en el post-bautismo.

"Apenas salió del agua". Los acontecimientos que vienen a continuación son percibidos sólo por Jesús, a diferencia de lo que escribe Mateo, que hace partícipe de ellos a Juan y al resto de los presentes. "Vio rasgarse los cielos". La imagen y su formulación remiten a Isaías 63, 19: "¡Ah si rasgases los cielos y descendieses!". Pero la novedad de Marcos es clara: lo que en Isaías es exclamación y deseo, en él es afirmación y cumplimiento. Los cielos rasgados dan paso al Espíritu, que baja hacia él como una paloma. No hay paralelos bíblicos para esta comparación. La imagen emerge, pues, con la novedad y el frescor de una creación original. A través de ella el lector puede empezar a entender el sentido de la afirmación hecha por el mensajero en el v. 8. Los cielos rasgados dan paso también a una voz, cuyas palabras combinan afirmaciones del Salmo 2, 7 y de Isaías 42, 1. Tú eres mi hijo amado, estoy satisfecho de ti. "Tu" e "Hijo" comportan los correlativos "Yo" y "Padre". Culmina así la presentación-revelación al lector de quién es Jesús.

Comentario. El texto nos sitúa en un ambiente de epifanía. Esta determinación cuadra mejor que la del bautismo de Jesús. En la redacción de Marcos, en efecto, el bautismo ocupa un lugar secundario, dado que no acapara la atención del autor. Desde un punto de vista exegético no se justifican los comentarios bautismales.

El mensajero anuncia la llegada de uno más fuerte que él. Su fuerza consistirá en su capacidad de introducir a las personas en una atmósfera santa, dando al traste con la atmósfera contaminada del mal. El primer momento del texto de hoy es pues de espera, de anhelo. Su concreción puede ser la llamada con que se cierra la Biblia: ¡Ven, Señor Jesús! (Apocalipsis 22, 20).

El segundo momento es la llegada. Jesús está en medio de nosotros. El tiempo de esperar ha terminado. El anhelo se ha consumado. El cielo, cerrado hasta ahora, se abre para dar paso al Espíritu ; y Dios, callado mucho tiempo, entra en diálogo con Jesús. Momento de contemplación, de asombro, de alegría contenida. Cielo y Tierra dejan de estar incomunicados por la incomprensión y la hostilidad. Jesús, el Hombre y el Hijo, las ha roto. La causa del Padre está en marcha, Un modo nuevo y distinto de generar historia, Jesús va a introducirnos en una atmósfera incontaminada, limpia, respirable. Esta es su fuerza. De ahí su importancia.

Al margen ya del texto, me gustaría añadir un nuevo comentario a la lista de lecturas sugeridas al comienzo del ciclo litúrgico.

Carlos Bravo Gallardo, Jesús, hombre en conflicto. El relato de Marcos en América Latina, Edit. Sal Terrae, Col. Presencia teológica, n. 30 (Santander, 1986). Libro interesante que conjuga la hermenéutica europea y la latinoamericana.

ALBERTO BENITO - DABAR 1988/10


 

4.- El evangelio está formado por dos pequeñas secciones: La predicación de Juan y el bautismo de Jesús. Toda la fuerza y la atención del Bautista se dirige hacia el que viene detrás de él, que es mucho más importante. La diferencia entre Juan y Jesús radica sobre todo en el don del Espíritu que Jesús va a aportar, que contrasta vivamente con el bautismo de Juan, que sólo era "con agua". (Véase este fragmento, dentro del contexto más amplio del ministerio de Juan, en el domingo tercero de Adviento).

El bautismo de Jesús es presentado por Marcos del modo más sencillo posible, indicando el hecho sin más. Pero antes se hace la presentación de Jesús: aparece "por entonces", es decir, durante el ministerio de Juan, y es alguien concreto, procedente de "Nazaret de Galilea", y que llega de lejos, puesto que los que hasta aquel momento habían acudido al Bautista eran gente de Judea y de Jerusalén (cfr. 1, 5). Lo que más interesa no es, por tanto, el hecho del bautismo de Jesús en sí mismo, sino la revelación sobre Jesús que va unida a este hecho.

El modo de describir esta revelación sobre Jesús está lleno de simbología vétero-testamentaria. Es Jesús quien ve rasgarse el cielo y que el Espíritu baja hacia él. El cielo rasgado indica la presencia de Dios entre los hombres, y sobre todo el deseo de los hombres de que Dios esté presente entre ellos, expresado sobre todo por Isaias ("Ojalá rasgases el cielo y bajases": domingo primero de Adviento): La promesa de Dios de estar con su pueblo se realiza en Jesús.

Inmediatamente desciende el Espíritu sobre Jesús y lo designa como el Salvador prometido, aquel que puede bautizar con Espíritu Santo porque está totalmente lleno de él. Es el Mesías-siervo a quien Isaías había descrito como totalmente lleno del Espíritu de Yahvé. Dios ha bajado porque en Jesús se da la plenitud de su Espíritu. Y, al mismo tiempo, va a ser el Espíritu quien guíe a Jesús a lo largo de su misión: "El Espíritu lo empuja al desierto", leemos en el versículo siguiente al texto de hoy.

Y todo esto es confirmado por la voz del Padre, Jesús es el Hijo amado, elegido, en quien el Padre se complace precisamente porque es fiel en llevar a término su misión hasta la muerte.

El relato de Marcos es importante en tanto que nos transmite la conciencia de Jesús de que ha llegado su hora de llevar a término la misión salvadora que Dios le encomienda y lo hace identificándose, a través del bautismo, con el Israel pecador. Y por otro lado, la fe de la comunidad en que Jesús de Nazaret es el Mesías, el Hijo amado del Padre.

JOSÉ ROCA - MISA DOMINICAL 1982/18


5.- Este texto se encuentra influenciado por la afirmación fundamental que encabeza el evangelio: Jesús, el Cristo, Hijo de Dios. Su carácter mesiánico lo vincula a los motivos teológicos de la antigua alianza. Juan hace de puente entre los dos testamentos. Hay una continuidad explícita entre Juan=AT, y Jesús-NT. El que viene "detrás de mí" puede más que yo. "Detrás de mí" significa que él se siente como el principio de una realidad futura que le supera. La obra del que viene detrás es el bautismo con Espíritu.

El Bautista es el mayor, pero desaparece ante el que puede más que él. El bautiza con agua pero está ya presente el que bautiza con Espíritu. Los otros evangelistas hablan de su bautismo en Espíritu y fuego que se clarifica con la venida del Espíritu en forma de lenguas de fuego en Pentecostés.

En el evangelio de Marcos, Jesús entra en nuestra historia a través del bautismo de Juan. Con este gesto se incardina en la historia de salvación del pueblo de Dios compendiada en el bautismo de Juan. Se pone entre los pecadores y se somete, junto con ellos, al juicio de Dios.

El bautismo de Jesús es el primero de una serie de signos mesiánicos que -relacionados intrínsecamente con la muerte de Cristo- representan la salvación definitiva de Dios. La cena pascual puso fin a estos signos del cumplimiento escatológico.

Marcos, para demostrar que Jesús bautizará con Espíritu, dice que se rasgaron los cielos, bajó el Espíritu y se oyó la voz del cielo. Rasgarse los cielos equivale a decir que ha llegado la salvación definitiva. Dios vuelve a hablar con su pueblo. Había enmudecido, no había profetas. La conclusión no es formulada aquí explícitamente, como en la narración de la transfiguración (Marcos 9,7), pero es clara: es mi hijo amado, mi preferido. Escuchadle.

PERE FRANQUESA - MISA DOMINICAL 1985/02/MISA


 

6.- Jesús se acerca al Bautista y le reconoce abiertamente sus credenciales proféticas. E incluso se pone en la cola de sus prosélitos y recibe el bautismo de sus manos. Ahora bien, como quiera que el bautismo de Juan, más que ritual, era moral, o sea incluía el conocimiento de los propios pecados, surge el problema de si el bautismo de Jesús llevaba consigo también una confesión de los pecados.

Este problema ya se dejó sentir en la iglesia primitiva, como se deduce de Mt 3, 13ss. y de Heb 5. Pero el contexto próximo es bastante claro: Jesús comparte la condición de los pecadores, él mismo "se hace pecado" (2 Cor 5, 21); pero en seguida baja del cielo una voz divina que lo declara inocente. El segundo evangelio es profundamente dialéctico, y solamente desde una lectura estrictamente dialéctica puede entenderse. Aquí se presenta a Jesús como hombre con todas sus consecuencias, incluso las del pecado; pero al mismo tiempo se subraya su dimensión divina, única en toda la historia de los profetas de Israel.

Jesús, Dios y hombre; Jesús, pecador e inocente: he aquí una clave para penetrar en la cristología y, por consiguiente, en la eclesiología del segundo evangelio. Lo divino no debe admitirse a costa de lo humano; ni lo humano debe subrayarse a costa de lo divino. Igualmente la iglesia deberá aceptar esta difícil postura dialéctica. Deberá compartir con el resto de la humanidad esa triste historia empecatada, pero al mismo tiempo deberá ser profundamente pura, para luchar eficazmente contra el pecado. A lo largo de la historia la Iglesia ha compartido demasiadas veces el pecado humano, no en lo que éste tiene "contra el Hijo del hombre", sino en lo que significa "contra el Espíritu" (Mt 12, 31-32; Lc 12, 10). Esto quiere decir que una Iglesia que con una espiritualidad evasiva quiere disimular su pecado de compromiso con los poderosos y los explotadores de la humanidad, no ha cumplido su misión profética.

La inmersión en el pecado humano exige de ella una gran pureza, para que así pueda realizar su misión fundamental de exhortar a todos los hombres al verdadero arrepentimiento. Y si en esta inmersión de la Iglesia en el pecado de la humanidad doliente comete alguna imperfección, Jesús declara que el perdón para ella será fácil. No así para una Iglesia que peca contra la luz y que a sus pecados de compromiso con los poderosos los cubre de mármoles sagrados, los rocía de agua bendita y los oculta tras el incienso de un culto hipócrita.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1112


 

7. ACI DIGITAL 2003

7. La conmoción que el Bautista con su predicación de penitencia y su modo de vivir produjo, fue tan grande, que muchos creyeron que él fuese el "Mesías" prometido. Para evitar este engaño, Juan acentúa su misión de "precursor" señalando con su dedo hacia Jesús: En pos de mí, viene uno... "Así como la aurora es el fin de la noche y el principio del día, Juan Bautista es la aurora del día del Evangelio, y el término de la noche de la Ley" (Tertuliano). Véase Juan 3, 30 y nota: "Es necesario que Él crezca y que yo disminuya. Como el lucero de la mañana palidece ante el sol, así el Precursor del Señor quiere eclipsarse ante el que es la Sabiduría encarnada. Esta es la lección que nos deja el Bautista a cuantos queremos predicar al Salvador: desaparecer. "¡Ay, cuando digan bien de vosotros!"


 

8.- Un padre debe decir a su hijo que le quiere, sugiere el predicador del Papa
Comenta el Evangelio de la fiesta del Bautismo del Señor.

ROMA, viernes, 7 enero 2005 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, al Evangelio de la liturgia del próximo domingo, 9 de enero (Mt 3,13-17), fiesta del Bautismo del Señor. Cuando se escribe la vida de los grandes artistas y poetas, siempre se intenta descubrir la persona (en general la mujer) que ha sido, para el genio, la fuente de inspiración, la musa frecuentemente escondida. También en la vida de Cristo hallamos un amor secreto que ha sido el motivo inspirador de todo lo que hizo: su amor por el Padre celestial. Ahora, con ocasión del Bautismo en el Jordán, descubrimos que este amor es recíproco. El Padre proclama a Jesús su «Hijo predilecto» y le manifiesta toda su complacencia enviando sobre él el Espíritu Santo, que es su mismo amor personificado. 


Según la Escritura, como la relación hombre-mujer tiene su modelo en la relación Cristo-Iglesia, así la relación padre-hijo tiene su modelo en la relación entre Dios Padre y su Hijo Jesús. De Dios padre «toda paternidad en los cielos y en la tierra toma nombre» (Ef 3,15), esto es, saca existencia, sentido y valor. Es una ocasión para reflexionar sobre este delicado tema. Quién sabe por qué la literatura, el arte, el espectáculo, la publicidad explotan una sola relación humana: la de fondo sexual entre el hombre y la mujer, entre el marido y la esposa. Dejamos en cambio casi del todo inexplorada otra relación humana igualmente universal y vital, otra de las grandes fuentes de gozo de la vida: la relación padres-hijos, la alegría de la paternidad. 


Igual que el cáncer ataca habitualmente los órganos más delicados en el hombre y en la mujer, así el poder destructor del pecado y del mal ataca los ganglios más vitales de la existencia humana. No hay nada que sea sometido al abuso, a la explotación y a la violencia como la relación hombre-mujer, y no hay nada que esté tan expuesto a la deformación como la relación padre-hijo: autoritarismo, paternalismo, rebelión, rechazo, incomunicación... El sufrimiento es recíproco. Hay padres cuyo sufrimiento más profundo en la vida es ser rechazados o directamente despreciados por los hijos, por los cuales han hecho cuanto han podido. Y hay hijos cuyo más profundo y no confesado sufrimiento es sentirse incomprendidos o rechazados por el padre, y que en un momento de irritación, tal vez han oído decir del propio padre: «¡Tú no eres mi hijo!». ¿Qué hacer? Ante todo creer. Reencontrar la confianza en la paternidad. Pedir a Dios el don de saber ser padre. Después esforzarse también en imitar al Padre celeste.


San Pablo traza así la relación padres-hijos: «Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se desanimen» (Col 3,20-21). A los hijos recomienda la obediencia, pero una obediencia filial, no de esclavos o de militares; a los padres que «no exasperen» a los hijos; esto es, en sentido positivo, tener paciencia, comprensión, no exigir todo inmediatamente, saber esperar a que los hijos maduren, saber disculpar sus errores. Se trata de no desalentar con continuos reproches y observaciones negativas, sino más bien animar cada pequeño esfuerzo. Comunicar sentido de libertad, de protección, de confianza en sí mismos, de seguridad. 


Como hace Dios, que dice querer ser siempre para nosotros una «roca de defensa» y una «ayuda siempre cercada en las angustias» (Sal 46). No tengáis miedo de imitar alguna vez, a la letra, a Dios Padre y de decir al propio hijo o hija: «¡Tú eres mi hijo amado! ¡Tú eres mi hija amada! ¡Estoy orgulloso de ti, de ser tu padre!». Si sale del corazón en el momento adecuado, esta palabra hace milagros, da alas al corazón del chaval o de la joven. Y para el padre es como generar una segunda vez, más conscientemente, al propio hijo.

 

 

 

 

viernes, 1 de enero de 2021

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO EPIFANIA DEL SEÑOR CICLO B - 3 ENERO 2021

 

VENIMOS DE ORIENTE A ADORAR AL REY.


COMENTARI

 

Lucas coloca a unos judíos pobres y marginals (los pastores) como los primeros adoradores de Jesús. Mateo, en cambio, coloca a unos paganos, mientras que los judíos relevantes, que han sido informados de este nacimiento, permanecen indiferentes, y los poderosos del momento se asustan y decretan una persecución.

Ciertamente sería un error buscar en este relato concreciones históricas (si la estrella era un cometa, si los magos tenían unos libros que hablaban de aquel nacimiento...). La escena construida por Mateo busca transmitir un mensaje importante, y es este mensaje el que hay que escuchar y saborear.

El punto de partida de la historia es la creencia popular de que el nacimiento de cada persona está marcado por el nacimiento también de una estrella. Y era fama que los mejores astrólogos y escrutadores de estrellas eran los sabios mesopotámicos y persas. Y a partir de aquí nace el relato: unos hombres de países alejados, sin relación con las promesas de Israel, han sido suficientemente abiertos como para darse cuenta de que nacía una estrella diferente de las demás (la "estrella que se alza en Jacob", de Nm. 24,17), que les indicaba algo que valía la pena hallar, un "Rey de los judíos que ha nacido". Se han puesto en camino hacia el país de los judíos (el texto no nos dice que la estrella les guíe) y allí se encuentran con la indiferencia y nerviosismo de los que ellos imaginaban que más contentos tendrían que estar. Herodes se asusta, mientras que los responsables de la religión de Israel les indican fríamente lo que dicen las profecías.

A partir de aquel momento, la escena se llena de fuerza. La estrella aparece y les guía, y les conduce al lugar donde está el niño. Su reacción es "una inmensa alegría" y el inmediato homenaje a aquel niño que tiene como única característica el hecho de estar, como toda criatura, con su madre (algo parecido a las "señas" de las que hablaban los ángeles de Lucas: "un niño envuelto en pañales"). Los regalos que ofrecen realizan el homenaje de todos los pueblos al Mesías, llevando a cabo el sentido profundo y auténtico de lo que leíamos en la primera lectura y en el salmo.

El relato tiene, pues, un doble mensaje básico: que Jesús es el Mesías esperado, en el que se realizan las promesas hechas a Israel; y que todos los pueblos de la tierra son llamados a compartir, en plano de igualdad, estas promesas, y a reconocer este Mesías universal.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA     Ml 3, 1; 1 Cro 29, 12.

Miren que llega el Señor que domina; en su mano está el reino y el poder y la fuerza.

 

ORACION COLECTA

Oh Dios, que revelaste en este día tu Unigénito a los pueblos gentiles por medio de una estrella, concédenos con bondad, a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías 60, 1-6.

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!.

Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti: tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar, y te traigan las riquezas de los pueblos.

Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá.

Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (71)

 

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

 

Dios mío, confía tu juicio al rey, tú justicia al hijo de reyes: para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.

 

Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del gran río al confín de la tierra. R.

 

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo; que los reyes de Sabá y de Arabia le ofrezcan sus dones, que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. R.

 

Porque él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6.

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que me ha dado en favor suyo.

Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO  Mt. 2, 2                                                                                        

Aleluya. Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2, 1-12.

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido?. Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron: En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el Profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.».

Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encuentren, avísenme, para ir yo también a adorarlo.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, agradecidos con Dios Padre porque quiere que en Jesús, su Hijo, todos alcancemos la salvación y seamos felices, dirijámosle con confianza filial nuestras suplicas. Digamos con fe: R.- Escúchanos, Padre bueno.

 

1.- Para que la vida de la Iglesia ilumine el camino de los hombres y les manifieste el amor que Dios tiene a todas sus criaturas. Oremos. R.

 

2.- Para que todos los hombres reconozcamos a Dios en Jesús de Nazareth, que se hizo hermano de todos, y sigamos su ejemplo para vivir la hermandad con quienes tenemos a nuestro lado. Oremos. R.

 

3.- Para que seamos agradecidos con el Señor por el don de la fe, la vivamos con convicción y audacia, la irradiemos con transparencia y la comuniquemos con alegría. Oremos. R.

 

4.- Para que los pueblos que no conocen el amor de Dios manifestado en Jesús acojan con alegría la salvación que el ofrece a todos gratuitamente. Oremos. R.

 

5.- Para que los niños de nuestras familias acojan a Jesús como el mejor regalo que Dios Padre nos da y se solidaricen amigablemente con los niños más pobres y vulnerables. Oremos. R.

 

6.- Para que quienes celebramos en este día la Epifanía del Señor, vivamos con tanta convicción nuestra fe, que se refleje en nuestras actitudes de apertura y acogida a todos. Oremos. R.

 

Padre, escucha nuestras suplicas filiales, y haz que nuestro testimonio gozoso de  la fe en Jesús, tu Hijo, atraiga a los que se han alejado de él o nunca han tenido la gracia de conocerlo como único salvador. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira propicio, Señor, los dones de tu Iglesia que no son oro, incienso y mirra, sino Jesucristo que, en estas ofrendas, se manifiesta, se inmola y se da en alimento. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

ANTIFONA DE COMUNION     Mt 2, 2,

Hemos visto salir su estrella en Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Que tu luz, Señor, nos prepare siempre y en todo lugar, para que contemplamos con mirada limpia y recibamos con amor sincero el misterio del que has querido hacernos partícipes. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 04: 1Jn  3,  22-4, 6;  Mt  4, 12-17.  23-25.

Martes 05: 1Jn 4, 7-10; Sal 71; Mc 6, 34-44.

Miércoles 06: 1Jn 4, 11-18, Sal  71;  Mc 6, 45-52.

Jueves 07: 1Jn 4, -19—5, 4; Sal 71; Lc 4, 14-22ª.

Viernes 08: 1Jn  5, 5-13;  Sal  147;  Lc  5, 12-16.

Sábado  09: 1Jn 5, 14-21; Sal  149; Jn  3, 22-30.

Domingo 10: El Bautismo del Señor. Fiesta. Is 42, 1-4. 6-7; Sal 28; Hch 10, 34-38; Mc 1, 7-11.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 2, 1-12


1.- Mateo comienza la narración de este episodio señalando el lugar y el tiempo del nacimiento de Jesús, al que llamarían el Hijo de David. Dice expresamente que nació en Belén de Judá, no sólo para distinguir este lugar de otro Belén situado en tierras de Zabulón, sino, sobre todo, para subrayar que Jesús nace en Judá, en la tierra de sus padres, y donde convenía al descendiente de David.

Herodes el Grande, llamado así por la magnificencia con que restauró el templo de Jerusalén, era un idumeo que se hizo con el trono de David con la ayuda de los romanos. Nunca fue un rey que gozara de la aceptación popular. Pasó los últimos años de su reinado seriamente preocupado por las profecías mesiánicas, en las que veía una amenaza.

Mateo no dice que estos personajes fueran tres reyes: esto lo dice la leyenda inspirada probablemente en el texto de Isaías 60, 3-4. Más aún, si Mateo comenzara su evangelio diciendo que Dios conduce reyes a Cristo, todo él tendría otro sentido. La señal mesiánica anunciada por Isaías no es la evangelización de los reyes, sino de los pobres, y sabemos que fueron los pobres, los pastores, los primeros que recibieron la Buena Noticia.

Debemos pensar que estos personajes representan a los hombres que no saben otra cosa de Dios que lo que adivinan en el silencio de las estrellas. Son las primicias de la gentilidad, de los que han de venir de Oriente y Occidente para sentarse en la mesa del reino (Mt 8,11s); pues el que ha nacido en Belén no es sólo el rey de los judíos sino el salvador del mundo, de judíos y gentiles, el que ha venido a liberar tanto a los que estaban bajo la ley de Moisés como a los que padecían el despotismo de las estrellas (cfr. Gal 4, 1-3).

Los pueblos orientales esperaban el advenimiento de la "edad de oro" de un periodo de paz y prosperidad universal bajo el señorío de un rey prodigioso. En Babilonia, donde se tenía alguna noticia de las profecías mesiánicas sobre todo a partir del destierro de Israel, se decía que este rey universal nacería en Occidente.

Puede suponerse que Babilonia es el punto de partida de los Magos y que éstos pertenecían a una casta sacerdotal, posiblemente la misma a la que se refiere Daniel cuando habla de los "caldeos" (Dn. 2, 4ss). Estos hombres se dedicaban apasionadamente al estudio de la astrología.

CR/SUBVERSIVO: Pero lo importante no es quiénes son y de dónde vienen los Magos, sino su pregunta y el lugar donde la hacen. Preguntan por el rey de los judíos que acaba de nacer, y preguntan en Jerusalén, donde reina un usurpador. Su pregunta es subversiva. El que busca a Cristo como único Señor en un mundo donde hay tantos señores que se imponen como tiranos sobre el pueblo, siempre es un hombre subversivo.

No es de extrañar que la pregunta de los Magos ponga en guardia a Herodes y que toda Jerusalén se conmueva. Herodes teme por el trono que ha usurpado; los habitantes de Jerusalén temen las medidas represivas de Herodes.

Herodes consulta a los sumos sacerdotes y a los letrados para que informen sobre el lugar donde tenía que nacer el Mesías. Le dicen que en Belén de Judá, pues así lo había anunciado el profeta Miqueas (5, 2-8). Estos sacerdotes tan bien informados no irán a Belén.

El que irá a Belén será Herodes; pero no para adorar al Niño, sino para matarlo. Por eso averigua ladinamente el tiempo en que apareció la estrella y pide a los Magos que le digan donde ha nacido el niño cuando lo encuentren. La astucia de Herodes, que se finge interesado por adorar a Jesús, pone al descubierto la táctica que usarán frecuentemente los poderosos de este mundo respecto a la iglesia. Muchos que fingen proteger a la iglesia no quieren otra cosa que controlarla o acabar con ella.

En todo este relato, Mateo no pretende otra cosa que ésta: decirnos que Jesús fue, desde el primer momento de su nacimiento, el Mesías rechazado por los suyos y aceptado por los extraños.

EUCARISTÍA 1988, nº 3


 

2.- Sigue el relato en el que a José se le confía la misión de dar nombre al salvador del Pueblo. Sirviéndose de una técnica narrativa similar a la empleada en este relato, Mateo comienza presentando la situación que va a servir de punto de partida: después de una referencia al nacimiento de Jesús en Belén de Judá durante el reinado del rey Herodes, detalla la presencia en Jerusalén de unos magos venidos del este de Israel para adorar al recién nacido rey de los judíos. La situación responde a las expectativas y esperanzas de los viejos profetas, como lo refleja el texto de uno que lleva por nombre Isaías y que la liturgia nos propone como primera lectura. Este profeta comenta la vida de la comunidad instalada de nuevo en Jerusalén después del destierro, 587-538 a.C.

A la luz de este profeta, la lógica pide una eclosión de alegría en Jerusalén por la llegada de extranjeros. Pero Mateo quiebra de inmediato la lógica poniendo como primera acción del relato el sobresalto del rey y de todo Jerusalén. Las acciones posteriores, centradas en la figura del rey Herodes, reflejan la estrategia del sobresalto y, por ello mismo, dependen de él. El dato, pues, significativo del texto es este sobresalto, en contra de la lógica que cabría esperar a la luz de los viejos textos proféticos.

De esta manera Mateo nos presenta una sorprendente inversión de papeles. Dentro del pueblo de Dios Jesús no es aceptado como guía y sí, en cambio, lo es fuera. Inversión o, tal vez mejor, ampliación. El relato de Mateo, con una estrella como símbolo, amplía a escala universal la realidad del Pueblo de Dios.

Comentario: Si en el relato referido a José se le confiaba a éste la misión de dar nombre al salvador del Pueblo, en el relato de hoy se pone de manifiesto el alcance de este Pueblo. El Pueblo de Dios son las gentes todas de la tierra. De ahí que Mateo haya buscado el símbolo en el firmamento, cuyas estrellas son visibles para todos, sin distinción ni exclusión.

No parece que sea la integración, sino la exclusión, la tendencia del comportamiento humano. Tal vez por eso, situado como está más allá de la exclusión, el texto de hoy tiene tanta capacidad de evocación y de ensueño. Y puesto que somos capaces de soñar, aún es posible que la realidad llegue a estar hecha de sueños como el de hoy.

 BENITO - DABAR 1990, 8


 

3.- Esta narración evangélica, que se presenta con frecuencia como el relato de los magos, es una narración midráshica que quiere exponer la historia de la salvación a partir de unos ejemplos típicos. Balaam, que "venía de los montes de oriente" había predicho a Judá una estrella (Nm 24, 17). Esta formulación profética, escrita en tiempos de David, para indicar la estrella que debía aparecer, se convirtió en un "tópico" mesiánico. Un pagano había predicho a los paganos una luz y un Señor que había de aparecer en el seno de Israel.

La estrella de David se convirtió, en el libro de Isaías, en luz para los paganos. Así el nacionalismo estrecho del reino de David se transformó en universalismo salvífico. Basta recordar los textos relativos al Siervo de Yahvé que lo definen como luz de las gentes (Is 42, 6-7; 49, 6.9.12). Mateo toma el relato de la estrella y -a la luz de la resurrección- ve en él el cumplimiento de la predicción de Balaam.

El contraste entre los judíos de la capital y Herodes, por una parte, y los magos por otra, es violento y claramente intencionado. El evangelista muestra con este relato que el rechazo de Jesús por parte de los judíos ha sido constante. No aceptan el mensaje y Jesús deberá pasar el reino a otros. Pero esto no se realiza sin tensiones. Se requiere la disponibilidad de la fe y la atención a los signos de los tiempos. Mientras los paganos "adoran al Niño", los representantes del pueblo intentan matarlo. Desde el principio Jesús ha sido piedra de escándalo.

P. FRANQUESA - MISA DOMINICAL 1990, 1


 

4.-El episodio de los Magos tiene todas las características de una leyenda. Naturalmente con una base sólida que la dio consistencia. En todos los países donde se cultivaba la ciencia astrológica -y esto ocurría en todo el entorno de Palestina- existía la firme convicción según la cual cada niño nace en la coyuntura astral; de ahí que cada hombre tenga su propia estrella. Más aún, la aparición de una nueva estrella o la conjunción de dos hacía pensar un cambio en la historia humana.

Puede decirse de otra manera: la regularidad en la marcha de las estrellas garantizaba la normalidad en la marcha del mundo. Por tanto, un acontecimiento importante tenía que ser señalado de algún modo en la marcha de las estrellas. Ahora bien, como el nacimiento de Jesús era el acontecimiento más importante de la historia humana necesariamente debía ser anunciado por el mundo de los astros. Es en este punto donde se unen la leyenda y la teología.

La base histórica para nuestro relato -supuesta la mentalidad mencionada- es la siguiente: el año siete antes de Cristo tuvo lugar, según los cálculos astronómicos, la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. El planeta Júpiter era considerado universalmente en el mundo antiguo como el astro del Soberano del universo. Para los astrólogos babilonios, Saturno era el astro de Siria y la astrología helenista lo designa como el astro de los judíos. Finalmente, la constelación Piscis estaba relacionada con el fin de los tiempos. Es lógico, ante la conjunción de Júpiter y Saturno, que se pensase en el nacimiento, en Judea, del Soberano del fin de los tiempos.

En Qumran ha aparecido también el horóscopo del Mesías. Esto nos indica que, también los judíos, mezclaban las creencias astrológicas con las esperanzas mesiánicas y especulaban acerca de cuál sería el astro bajo el cual nacería el Mesías.

A pesar de todo lo dicho, no hay posibilidad alguna de identificar la estrella de los Magos con ninguna estrella del universo. Mateo pudo haberse inspirado en cuanto precede, pero el relato bíblico pretende hablarnos de una manifestación extraordinaria que, desde la oscuridad, guía a los Magos a descubrir al rey de los judíos y del universo.

El texto los presenta como magos. La palabra es oriunda de Persia y con ella se designaba a los dirigentes religiosos. En el griego corriente es utilizada para designar a los magos propiamente dichos o practicantes de artes mágicas. ¿Qué significa en nuestro texto? Por supuesto que no son reyes. Esta creencia surgió posteriormente bajo la influencia de algunos pasajes bíblicos (Sal 72, 10; Is 49, 7; 60,10: vendrán reyes y honrarán a Yahveh).

Posteriormente, en el siglo V se concretó su número sobre la base de los dones ofrecidos. Finalmente, en el siglo octavo, reciben los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Tampoco eran lo que hoy conocemos como sabios; tenían conocimientos de astrología. Hoy los llamaríamos astrólogos.

Los Magos son figuras teológicas y funcionales, que vienen a ratificar la dignidad única del protagonista del evangelio, a quien Mateo ya ha presentado (ver el comentario a 1, 1-25). De ahí que esta escena sea como el complemento de la anterior. Más aún, estos hombres -que eran paganos, no judíos, y por tanto desconocían la revelación del Antiguo Testamento- reconocen al Mesías y no se escandalizan de su humildad. Por el contrario, los doctores de la Ley, especialistas en la Escritura, no lo reconocen. Estamos ya ante una tesis que se hará general a lo largo del evangelio de Mateo: Jesús es rechazado por el pueblo de Dios y es aceptado por los gentiles. Por otra parte, el episodio significa que, ante Dios, no hay acepción de personas. Caen las barreras del particularismo judío y se afirma el universalismo de la salud que se ofrece a todos sin distinción.

¿Por qué el contenido teológico no ha eliminado los motivos legendarios? También por razones teológicas: en Jesús se cumplen todas las esperanzas, no sólo las del pueblo judío sino las de todos los hombres. El es el rey que todos esperan, pero un rey humilde y oculto. Quien lo encuentra se alegra, lo hace el rey de su vida y le rinde el más precioso homenaje. Como los Magos. Los regalos mencionados en el texto son los productos típicos de un país oriental, que son ofrecidos a los reyes.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 932