viernes, 24 de noviembre de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO CICLO A - 26 NOVIEMBRE 2017

NUESTRA VIDA DEPENDE DE MT. 25, 40


ORACION COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del Universo, haz que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin. Por nuestro Señor Jesucristo..

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Ezequiel 34, 11-12. 15-17

Así dice el Señor Dios: —Yo mismo en persona buscare a mis ovejas siguiendo su rastro. Como un pastor sigue el rastro de su rebaño cuando se encuentran las ovejas dispersas, así seguiré yo el rastro de mis ovejas; y las libraré, sacándolas de todos los lugares donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad.
Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear —oráculo del Señor Dios—.
Buscaré las ovejas perdidas, haré volver las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré debidamente.
En cuanto a ustedes, ovejas mías, así dice el Señor Dios: He aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.

SALMO RESPONSORIAL (22)

El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar.  R.

Me conduce hacia fuentes tranquilas, y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. R.

Preparas una mesa ante mí enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor, por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 15, 20-26a. 28

Hermanos: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto.
Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección.
Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Cristo tiene que reinar hasta que Dios «haga de sus enemigos estrado de sus pies». El último enemigo aniquilado será la muerte.
Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del Hombre y todos los ángeles con él se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me hospedaste, estuve desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, en la cárcel y viniste a verme.
Entonces los justos le contestarán: Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?.
Y el rey les dirá: Les aseguro que cada vez que lo hicieran con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hacen.
Y entonces dirá a los de su izquierda: Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me diste de comer, tuve sed y no me diste de beber, fui forastero y no me hospedaste, estuve desnudo y no me vestiste, enfermo y en la cárcel y no me visitaste.
Entonces también éstos contestarán: Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos
Y él replicará: Les aseguro que cada vez que no lo hagan con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicieron conmigo. Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna.

PLEGARIA UNIVERSAL

Este día celebramos el día que ya no tendrá noche, el día de Luz eterna, con esa gozosa esperanza elevamos al Padre nuestra plegaria para que siempre sigamos los pasos del buen Pastor: R.- Cristo Rey, Roguemos al Señor.

1.- Por la Iglesia esposa del Rey para que sea siempre nuestro esfuerzo estar pendiente de sus necesidades y así nos llegue por ella la bendición del Cristo, su esposo y cabeza. Roguemos al Señor.

2.- Por todos los que bien alejados de la Iglesia, para que no pierdan la luz de la Resurrección y vuelvan a seguir los pasos de Cristo y reaviven su fe en la Iglesia que acoge y perdona. Roguemos al Señor.

3.- Por los enfermos para que Cristo les haga recostar y atienda sus heridas, para que puedan seguir su camino junto a él.  Roguemos al Señor.

4.- Por los difuntos de nuestras familias para que el Padre les conceda por sufre y los méritos de Cristo gozar del banquete eterno junto a todos los santos.  Roguemos al Señor.

5.- Por todos nosotros para la esperanza de tener a Cristo como Rey de nuestra vida, nos haga más dóciles a sus palabras y a la acción del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.

Padre eterno, acoge y atiende estas necesidades que tu Iglesia te presenta en esta solemnidad de Cristo Rey y haz que caminemos siempre hacia la morada eterna. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, el sacrificio de la reconciliación de los hombres pidiéndote humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos el don de la paz y la unidad. Por Jesucristo nuestro Señor.
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ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Señor, que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo. Rey del Universo, podamos vivir eternamente con él en el reino de los cielos. Por Jesucristo nuestro Señor.

COMENTARIO

Otra lección a propósito de la mirada de Dios sobre nuestra vida. ¿Cómo nos juzgará? La respuesta se encuentra en este capítulo. Se trata del balance final de todas las vidas: el juicio final. ¿De qué forma reaccionará Dios ante ese enorme almacenamiento? ¿Analizará con una computadora nuestras epopeyas, muestras tragedias? No es eso lo que nos dice Jesús; corremos el peligro de vernos desconcertados por la decisión tan breve, por la rapidez de la sentencia y por la sencillez del juicio: Tuve hambre y me diste de comer: pasa adelante.
Situemos bien la escena: es la última enseñanza de Jesús y su esfuerzo supremo por situaciones ante lo esencial. ¡Cuántas veces habrá insistido en el peligro de ser unos veleidosos!: saborear en la imaginación las cosas bonitas que hay que hacer... y que no hacemos. Conoce nuestra tendencia a escapar de las exigencias concretas del amor mediante largos debates e ilusiones: Basta con amar... Vivir amando... Cómo encontrar a Dios en nuestros hermanos... Cómo ver a Cristo en el más pobre... Bien, muy bien.
Pero llegará el día en que desnudará nuestros actos. ¿Has actuado cuando una persona o una colectividad tenían necesidad de ti? ¿Sí o no? Esa es la diferencia entre los benditos y los malditos, ése es el peso real de la vida de un hombre y su juicio para toda la eternidad. Tú aprovechaste bien las ocasiones de ayudar: entra en el reino... Tú esquivaste el hombro: vete lejos de mí. Pero, Señor, yo tenía muchas ganas de encontrarme contigo, de vivir contigo, de vivir de ti. ¿Qué hiciste por mis hermanos? Te juro que si hubiera sabido que... ¿Qué hiciste? Cada vez que soñamos con encontrar a Jesús, debería saltar el disparador Ante nuestros ojos: el cartel luminoso de Mt 25, 40, donde se juega nuestra vida: cada vez que hiciste el bien con un hermano mío de esos más humildes, lo hiciste conmigo. Lo que hay de grandioso en esta evocación del juicio final debería darnos a comprender el valor del gesto más modesto de amor. Al final, sólo importará una cosa, lo que se haya hecho realmente por socorrer una necesidad. La lista clásica recogida por Jesús no deja de prolongarse: Era analfabeto y me enseñaste a leer...Era minusválido y tú, arquitecto, pensaste en viviendas accesibles... Era refugiado y me acogiste.
Sólo por estos caminos es por donde se encuentra a Cristo rey. Su reino es un mundo de gentes que ayudar que ayudan. Cada vez que ayudamos a alguien, escogemos a Jesús por rey.


PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 27: Dn 1, 1-6.8-20; Sal: Dn 3, 52-56; Lc 21, 1-4
Martes 28: Dn 2, 31-45; Sal: Dn 3, 57-61; Lc 21, 5-11.
Miércoles 28: Dn 5, 1-6.13-14.16-17.23-28; Sal: Dn 3, 62-67; Lc 21, 12-19.
Jueves 30:   Rm 10, 9-18; Sal 18; Mt 4, 18-22.
Viernes 01:   Dn 7, 2-14; Sal; Dn 3, 75-81; Lc 21, 29-33.
Sábado 02:   Dn 7, 15-27; Sal: Dn 3, 82-87; Lc 21, 34-36.
Domingo 03:    Is 63, 16b-17.19b; 64, 2b-7; Sal 79; 1Co 1, 3-9; Mc 13 33-37.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 25, 31-46

1. RD/FRATERNIDAD: EL HOMBRE HERMANO DE LOS HOMBRES REALIZA EL REINO MESIÁNICO, PUESTO QUE SU OBRAR, SEA O NO CONSCIENTE, ES DE DIOS. JUICIO/2-MEDIDAS.
Mateo ha explicado cómo los miembros del pueblo elegido debían practicar la vigilancia, si querían entrar a formar parte del Reino escatológico (Mt 24.-25.). Ahora va a contestar a la pregunta en torno a lo que será de los paganos en esa aventura.
El pensamiento judío era muy simplista a este respecto, puesto que se imaginaba sencillamente que el juicio de Dios confundiría a todos los paganos (Is 14. 1-2; 27. 12-13). La descripción que hace Mateo de este juicio ofrece muchos matices.
Mateo es sin duda el redactor final de este pasaje: los vv. 31, 34 y 41 son con toda seguridad obra de su mano, porque no era Cristo quien se llamaría a Sí mismo rey ni quien se atribuiría a Sí mismo las funciones de juez, que estaban reservadas al Padre. El resto de los versículos se remonta ciertamente a Jesús, pero parece ser que su disposición actual es obra del evangelista.
Puede distinguirse, en efecto, una corta parábola del pastor que separa a las ovejas de los cabritos (vv. 32-33) y una serie de palabras en las que Jesús se identifica con aquellos a quienes se ha hecho bien (vv. 35-40, 42-45), palabras que pudieron ser en origen prolongación de Mt 10. 42.
a)La separación entre ovejas y cabritos (vv. 32-33) es una imagen tomada de las prácticas pastorales palestinas, según las cuales los pastores separan a los carneros de las cabras, ya que éstas, por ser más frágiles, requieren una mayor protección del frío. Es probable que Cristo quiera atribuirse tan solo, por medio de esta parábola, las funciones judiciales del pastor de Ez 34. 17-22. En este caso, desearía recordar que el "juicio" no será una separación entre judíos y no judíos, sino, tanto dentro como fuera del rebaño, una separación entre buenos y malos. El juicio no será ya ético, sino moral.
b) Mateo añade a esta parábola del pastor unas palabras de Cristo que debieron de ser pronunciadas en otro contexto. Se refieren ante todo a la acogida que hay que dar a los "pequeños" (vv. 40 y 45). En labios de Jesús, la palabra pequeños designa especialmente a los discípulos (sobre todo en Mt 10. 42 y 18. 6, probablemente en Mt 18. 14 y 18. 10). Se trata de quienes se hacen pequeños con vistas al Reino, que lo han abandonado todo para dedicarse a su misión. Esos pequeños se han hecho ahora grandes y están asociados al Señor para juzgar a las naciones y reconocer a quienes les han dado acogida (cf. Mt 10. 40).
c) ¿Cabe la posibilidad de dar al pasaje de Mateo una interpretación más amplia y ver en los pequeños no sólo a los discípulos de Cristo, sino a todo pobre amado por sí mismo, sin conocimiento explícito de Dios? Parece que sí puede hacerse si se tiene en cuenta la insistencia del pasaje en torno al hecho de que los beneficiarios del Reino ignoran a Cristo, cosa apenas concebible por parte de personas que reciben a los discípulos y su mensaje. Además, las obras de misericordia enumeradas en los vv. 35-36 son precisamente las que la Escritura definía como signos de la proximidad del reino mesiánico (Lc 4. 18-20; Mt 11. 4-5) y sin limitarlas al beneficio exclusivo de los discípulos.
La caridad aparece como el instrumento esencial de la instauración del Reino de Dios (1 Co 13. 13).
En cualquier caso, lo que sí es cierto es que un cristiano del siglo XX no puede marginar esta cuestión, sea o no sea la de Mateo. Cristo se presenta en ella, en efecto, no sólo como el Hijo del hombre esperado por los judíos, sino también como el pastor de Ezequiel: no quiere que el logro del Reino dependa de una pertenencia física al pueblo elegido, y trata de definir las condiciones en las que un extraño al pueblo elegido puede ser justificado. Ahora bien: está claro que Jesús no se detiene en el reconocimiento que el pagano podría adquirir respecto a Dios y a su Mesías: este conocimiento de Dios no es un criterio suficiente. Para él, el único criterio válido es la red relacional en la que el hombre se sitúa respecto a sus hermanos y especialmente a los más pobres de entre ellos, y este criterio se basta a sí mismo, vaya o no acompañado de un conocimiento explícito de Dios. Cristo propone, pues, un concepto profanizado del juicio de Dios; desacraliza la teología judía en este punto: el hombre hermano de los hombres realiza el reino mesiánico, puesto que su obrar, sea o no consciente, es de Dios.
En cierto sentido, hay dos pesos y dos medidas en el juicio de Dios según que recaiga sobre la humanidad en general o sobre los miembros del pueblo elegido. Los primeros darán cuenta de su esfuerzo en pro de un ser humano mejor; los segundos darán cuenta de su vigilancia, que consiste en ver la presencia de Dios en la red de las relaciones humanas. Sólo la fe da esa posibilidad. Los cristianos están obligados no menos que los otros hombres a amar a sus hermanos, pero la fe les obliga a significar la densidad divina contenida en esa fraternidad y a ser así, de antemano, los testigos de lo que se aclarará en el juicio, cuando Dios revele a todos los hombres su presencia y su acción en la fraternidad y su solidaridad.
La asamblea eucarística reúne a los hombres "vigilantes" para que sean conscientes de la función que han de cumplir delante de Dios y de los hombres, dando testimonio de la presencia de Dios en las relaciones humanas.
Maertens-Frisque, Marova Madrid 1969.Pág. 294



2. D/OPRIMIDOS: LA IDENTIFICACIÓN DE DIOS CON LOS OPRIMIDOS CONSTITUYE DESDE EL ÉXODO UNO DE LOS RASGOS Característicos DEL DIOS Bíblico. RD/HUMANITARISMO: LO QUE HACE DEL PAGANO UN MIEMBRO DEL PUEBLO DE DIOS ES SU HUMANITARISMO COMPROMETIDO CON EL QUE LO PASA MAL. 
La novedad de este acontecimiento son sus participantes: "todas las naciones". Se trata de los "goyim" o gentiles, es decir, de cuantos no forman parte del pueblo santo de Dios, porque o no son judíos o no han aceptado el modo de vida judío. Lo significativo del texto radica en esa presencia de los paganos en el acontecimiento final, algo absolutamente impensable en la mentalidad de los judíos contemporáneos de Jesús.
En sí mismo el texto es una parábola, a través de la cual Jesús hace ver a sus discípulos que en el futuro Reino de Dios pueden también tener cabida los no miembros del Pueblo de Dios. Culmina así un planteamiento que Mateo ha ido desarrollando a lo largo de su obra. Por tratarse de personas desconocedoras de Dios, la inclusión de las mismas en el Reino de Dios no puede ir ligada al conocimiento de Dios o al cumplimiento de su voluntad. Nada de eso, en efecto, menciona el rey en la parábola; sus menciones son a situaciones y comportamientos sin connotación alguna religiosa. Lo que hace del pagano un miembro del Reino de Dios es su humanitarismo comprometido con el que lo pasa mal. Este humanitarismo determina la calidad de su persona, haciéndola acreedora al título de "justo", un título hasta ahora reservado exclusivamente a los miembros del Pueblo de Dios y ligado al cumplimiento de la voluntad de Dios. Lo que, en cambio, no constituye novedad dentro de la Biblia es la identificación del rey con los necesitados: "cada vez que lo hicisteis con uno de mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis". Esta identificación, en efecto, constituye desde el Éxodo uno de los rasgos característicos del Dios bíblico.
Comentario.-La imagen de un juicio universal final, sacada de este texto, está muy arraigada en la conciencia cristiana, imagen consagrada además artísticamente por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Si el precedente análisis del texto es atinado, dicha imagen resulta problemática, no porque el texto no hable de un juicio (que sí lo hace), sino porque no es el juicio su intención prioritaria ni en ese juicio toman parte los pertenecientes al Pueblo de Dios.
Frente a la identificación de Pueblo de Dios y de Reino de Dios que hacían los contemporáneos de Jesús, éste proclama la mayor amplitud del Reino sobre el Pueblo, con la consiguiente consecuencia, sorprendente sin duda, de que al Reino de Dios no se accede por la sola vía religiosa. Frente a una concepción restrictiva del Reino de Dios, Jesús propone una concepción universal del mismo. Esta es la intención prioritaria del texto y que convierte al mismo en texto capital para la humanidad, por cuanto, al no hacer de la religión condición esencial para encontrar a Dios, cualquier humano puede llegar a Él, siempre que su vida tenga la calidad de la solidaridad. Es precisamente ésta la calidad que caracteriza al Dios bíblico desde el Éxodo hasta Jesús. A través de ella es como Jesús ha revelado a Dios y como se ha convertido en Rey del Universo.
A. Benito, Dabar 1990/57



3.- La imagen del pastor que separa las ovejas de las cabras está tomada del texto de Ezequiel (primera lectura). Es importante no olvidar este detalle, pues sólo así comprenderemos que se trata evidentemente de un juicio entre los explotadores y explotados, entre los que hacen la injusticia y los que la padecen. El Señor saldrá al fin en defensa de los pobres, de los que sufren, de los perseguidos por su amor a la justicia...
El juicio será según las obras, no según lo que decimos creer y confesar. Así que son las obras las que distinguen y juzgan a los hombres al fin y al cabo, no las palabras ni los rezos. Cualquier otra discriminación o distinción no vale nada y no permanecerá: ni la raza, ni el dinero, ni la cultura, ni los honores..., colocan en verdad a los hombres a la izquierda o a la derecha del Señor. Pero las obras que pueden salvarnos son siempre obras de amor, porque la ley con la que vamos a ser juzgados se resume en el amor.
El cumplimiento del mandamiento del amor o su incumplimiento anticipa ya en el mundo el juicio final. El que ama a Cristo en los pobres y se solidariza con su causa se introduce en el reino de Dios.
Eucaristía 1990/54



4.-El juicio del que aquí se habla es universal. La promesa y la amenaza que este juicio supone va dirigida sin distinción alguna a cristianos y paganos, a los creyentes y a los ateos, a todos los hombres y a los pueblos.
La imagen del pastor que separa las ovejas de las cabras está tomada del texto de Ezequiel (primera lectura). Es importante no olvidar ese detalle, pues sólo así comprendemos que se trata evidentemente de un juicio entre los explotadores y explotados, entre los que hacen la injusticia y los que la padecen. El Señor saldrá al fin en defensa de los pobres, de los que sufren, de los perseguidos por su amor a la justicia...
El juicio será según las obras, no según lo que decimos creer y confesar. Así que son las obras las que distinguen y juzgan a los hombres al fin y al cabo, no las palabras ni los rezos. Cualquier otra discriminación o distinción no vale nada y no permanecerá: ni la raza, ni el dinero, ni la cultura, ni los honores..., colocan en verdad a los hombres a la izquierda o a la derecha del Señor. Pero las obras que pueden salvarnos son siempre obras de amor, porque la Ley con la que vamos a ser juzgados se resume en el amor.
Notable y digna de toda consideración es en primer lugar la pregunta de los bienaventurados. Se ve que ellos no sabían lo que les esperaba, que ignoraban su amor a Cristo cuando amaban a los pobres. Pasaban por ateos, incluso se confesaban así en el mundo, y ahora resulta que son cristianos. Recordemos que Jesús dirigió las bienaventuranzas a los pobres, a los que luchan por la justicia y por la paz..., y sólo la última de ellas a los discípulos que confiesan explícitamente su nombre en el mundo. En segundo lugar fijémonos en la respuesta de Cristo, que se identifica con los pobres, con los forasteros, con los encarcelados, con los enfermos. Y esto no sólo porque tales son los que padecen la injusticia, sino también porque son los que buscan la justicia y luchan por alcanzarla.
En la pregunta de estos condenados se ve, por el contrario, la triste posibilidad de perder la vida y el reino de Dios que tienen cuantos en este mundo pretenden amar a Dios y ser cristianos sin amar al prójimo y reconocer a Cristo en los pobres y explotados. El cumplimiento del mandamiento del amor o su incumplimiento anticipa ya en el mundo el juicio final. El que ama a Cristo en los pobres y se solidariza con su causa se introduce en el reino de Dios; pero el que no ama y explota a sus semejantes se excluye del reino de Dios. El juicio universal será la manifestación y la proclamación de la sentencia definitiva, que se va cumpliendo ya en nuestras vidas según nuestras obras.
Eucaristía 1987/54



5.-Estamos ante la última enseñanza de Jesús según el evangelio de Mateo. Su lenguaje es sobre todo profético, aunque en algún momento se acerca a la parábola y a la alegoría. Estas últimas palabras del Maestro nos describen la venida del Hijo del Hombre en gloria y poder para el juicio; cuando se ha sentado en el trono y se dispone a juzgar es llamado Rey: los que son juzgados le llaman Señor y, al hablar de "mi Padre", se nos muestra también como el Hijo: los títulos que la Iglesia primitiva da a Cristo resucitado, como expresión de su fe, se han concentrado aquí en pocas líneas.
El juicio se hace sobre todo el mundo ("todas las naciones"), como también a todos debe ser predicado el Evangelio (cfr. 28,19). La descripción del juicio es sobria, y estructurada en dos partes paralelas y antitéticas. La división derecha e izquierda o entre ovejas y cabras -imagen que recuerda al pastor que al caer la tarde reúne a su rebaño- es convencional y pedagógica.
Las palabras con que se acoge o se rechaza la entrada al Reino son un repaso de las llamadas obras de misericordia. Si toda la Ley consiste en amar a Dios y al prójimo (cfr. evangelio del domingo 30), lo que aquí aparece es el amor manifestado en hechos muy concretos. Por tanto, cada uno es declarado justo o es condenado según haya servido a los demás o se haya abstenido de hacerlo.
Ante este juicio aplicado por igual a "todas las naciones", cada uno de los dos grupos contesta a coro expresando la extrañeza cuando oyen que al ocuparse de un hermano o al dejar de hacerlo se lo hacían o rechazaban hacerlo al mismo Cristo. Y esta pregunta prepara las palabras del Juez sobre la razón de la sentencia: El Hijo del Hombre, Jesús, se hace solidario de aquellos que tienen alguna necesidad de ayuda. "Estos, los humildes" no son sólo los miembros de la Iglesia o comunidad de Cristo, sino que su alcance es universal, como el juicio: esto significa que la identificación de Cristo con ellos es independiente de su situación subjetiva.
Pero ni siquiera los justos son plenamente conscientes de esta solidaridad hasta el último momento, que será cuando aparezca el sentido pleno de cada una de las obras. Por otro lado, estas acciones de las que aquí se habla no son cosas excepcionales, sino hechos presentes en la vida de todos los días. Si el amor conduce a Cristo a solidarizarse con cada uno de los hombres, estos significa que el modo que tiene el creyente de manifestar su amor a Cristo es la solidaridad con el hermano, con todo hombre. Y que aquel que actúa con amor y misericordia, del mismo modo es juzgado; mientras que quien no ejerce la misericordia, es juzgado sin misericordia.
J. Roca, Misa Dominical 1981/22



6.- La separación entre buenos y malos que se realizará a la hora del juicio escatológico de Dios, será consecuencia de lo que cada uno habrá hecho en bien de los demás. Toda persona necesitada es un sacramento de la presencia de Jesús en medio de nosotros.
Misa Dominical 1990/05



7. A-H/JUICIO 
Dios santo, Señor y Dios nuestro,
tú que contemplas los cielos
en el infinito de tu gloria,
has tomado rostro de hombre
y has compartido la miseria
del más abandonado de entre los pobres.
Danos la fuerza de tu bendición.
Santifica nuestro corazón con el fuego de tu palabra
para que nuestros ojos reconozcan tu presencia
en la mano que se tiende
y en la mirada que mendiga nuestro amor.
Pues tu nos juzgarás sobre el amor
cuando llegue el día de tu juicio.
Dios Cada Día, Sal Terrae/Santander 1989.Pág. 27


viernes, 17 de noviembre de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO CICLO A - 19 NOVIEMBRE 2017

PEREZA


ORACION COLECTA

Concédenos, Señor, tu ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio porque solo en el cumplimiento de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que siendo Dios vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Libro de los Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?, vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida.
Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre.
Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura; la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

SALMO RESPONSORIAL (127)

Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos!. Comerás del fruto de tu
trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos como renuevos de olivo alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6

Hermanos: En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitan que se escriba.
Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.
Pero ustedes, hermanos, no vivan en tinieblas para que ese día no se sorprenda como un ladrón, porque todos son hijos de la luz e hijos del día; no lo son de la noche ni de las tinieblas.
Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó.
[El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.]
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Su señor le dijo: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos, y dijo: Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos. Su señor le dijo: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu Señor.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.
El señor le respondió: Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo?. Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.]


La figura más significativa es la de este último administrador, el que recibe sólo un talento de plata y se lo guarda hasta la vuelta del dueño. Temiendo complicarse la vida, el administrador aquel debió pensar: "Si lo guardo y se lo devuelvo al dueño en cuanto vuelva, no podrá decirme nada; por el contrario, si negocio con él puede salirme mal".
Pero el dueño, al llegar, le llama "negligente y holgazán", y lo despide de su trabajo, porque lo que había que hacer no era guardar el dinero, sino arriesgarse y sacarle fruto. ¡Y pensar que el administrador había obrado así por prudencia, creyendo que aquello era lo más sensato que podía hacer para no perder el dinero! ¡Qué imprudente había sido, en realidad! Todo esto es más o menos lo que hacemos nosotros cuando decimos: "Yo estoy en paz con Dios porque no hago daño a nadie, porque no me meto con nadie, y voy a misa y rezo". (...).
No es eso lo que quiere Dios, no es eso lo que predica Jesucristo. Un cristiano no queda en paz con Dios porque no haga daño a nadie: actuar así es hacer lo que el administrador que se guarda su talento y no lo hace rendir. Un cristiano queda en paz con Dios cuando se esfuerza porque los dones que tiene sirvan para que avance la causa del Evangelio en el mundo, para que crezca un poco más en el mundo la esperanza, el amor, la fe.
Y ello, aunque suponga complicaciones, riesgos, errores. Porque si uno se queda encerrado sin preocuparse de nada, sin duda no se encontrará con ningún riesgo ni problema, pero al final Dios le llamará "negligente y holgazán", como al administrador del talento. Por el contrario, si uno quiere ser fiel, sin duda se encontrará con momentos poco claros, y se equivocará probablemente más de una vez. Pero Dios podrá decirle al final que ha sido fiel a lo que él quería: que los dones que él ofrece a los hombres den fruto.

PLEGARIA UNIVERSAL

Poniendo nuestra vida en las manos de Dios nuestro Padre, presentémosle las necesidades de la Iglesia y del mundo entero. A cada petición diremos: R.- ¡Ten piedad de tu pueblo, Señor!.

1.- Por el Papa Francisco y por toda la Iglesia que peregrina: para que sea un vínculo de unidad y de paz entre todos los que habitan la tierra. Oremos.

2.- Por nuestra Patria que sufre por la corrupción, la violencia, el miedo y la inseguridad: para que renazca entre nosotros la esperanza, la justicia y la paz.  Oremos.
3.- Por cuantos miran al futuro con temor: para que aprendan a esperar en Dios, en quien vivimos, no movemos y somos. Oremos. . Oremos.
4.- Por quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte: para que el Señor les dé el don de la conversión. . Oremos.

5.- Por nuestros difuntos: para que puedan contemplar el rostro del Señor en el país de los vivos. . Oremos.

6.- Por nosotros: para que la participación en la eucaristía dominical nos ayude a reconocer nuestros talentos personales y nos motive a ponerlos al servicio de los demás. . Oremos.

Señor y Dios nuestro, acoge nuestra oración confiada. Mantén nuestros ojos abiertos a tu presencia y a la vida y necesidades de nuestros hermanos. Y que los dones que nos has dado nos lleven a hacer tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor..

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Que estos dones traídos a tu altar nos obtengan de ti, Señor y Dios nuestro, la gracia de servirte con amor y la felicidad de tu reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Señor, que nuestra participación en esta eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar como memorial suyo, nos una siempre con el vínculo de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor, Amen.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 20 : 2Mac 1, 10-15.41-43.54-57.62-64; Sal 118; Lc 18, 35-43.
Martes 21: 2Mac 6, 18-31; Sal 3; Lc 19, 1-10
Miércoles 22: 2Mac 7, 1.20-31; Sal 16; Lc 19, 11-28.
Jueves 23:   2Mac 2, 15-29; Sal 49; Lc 19, 41-44.
Viernes 24:   2Mac 4, 36-37.52-59; Sal: 1Cro 29, 10-13; Lc 19, 45-48.
Sábado 25: 2Mac 6, 1-13; Sal 9; Lc 20, 27-40.
Domingo 26: Ez 34, 11-12.15-17; Sal 22; 1Co 15, 20-26.28; Mt 25, 31-46.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 25. 14-30

1.- En cuanto a la parábola que leemos hoy (y siguiendo lo que dice C.H. Dodd en "Las parábolas del Reino", pág. 140-147), se puede intentar llegar a lo que esta parábola significaría en la situación real de la vida de JC. De este modo vemos que la parábola encuentra su centro de interés en el momento de rendir cuentas. Los dos primeros empleados han aumentado el capital y son alabados, mientras que el tercero, que creía que su cautela y honradez serían alabadas, se encuentra ante un duro vituperio.
Pero esta respuesta a su conducta no la recibe por ser demasiado miedoso y cobarde, sino por algo peor: el señor le había confiado su dinero para que lo hiciera fructificar, y él no ha cumplido con esta misión; es por lo tanto, un empleado inútil e infiel, no sólo un empleado miedoso.
En la situación en la que hablaba JC la aplicación era fácil. Los judíos piadosos buscaban su seguridad personal en la observancia de la Ley, con el fin de hacer méritos ante Dios, pero entre tanto, por su exclusivismo egoísta, la religión de Israel se convertía en una magnitud estéril: los pecadores, los gentiles, el pueblo sencillo, no se beneficiaban de la observancia farisaica de la Ley, y Dios no percibía intereses de su capital. Por ello, Israel será desposeído de lo que tiene, y se dará a un nuevo pueblo que, aceptando el riesgo que implica toda inversión, sea capaz de hacer fructificar los dones recibidos.
Esta aplicación inicial se transformó posteriormente, pasando la parábola a tener finalidad parenética, ilustrando la máxima "al que tiene se le dará": el que trabaja sus capacidades y su fe las aumenta; al que no las trabaja, se le degradan y las pierde. Y aún hay, finalmente, un tercer estadio de interpretación: la preocupación pasa entonces a la segunda venida de JC, que se ve representado en el retorno del dueño, y la parábola comprendida como imagen del juicio final: el empleado infiel será echado "fuera a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes".
J. Lligadas, Misa Dominical 1975/20



2.
En aquel tiempo el que recibía una prenda de otro, si la enterraba en el suelo, en un lugar seguro, quedaba libre de toda responsabilidad. Nuestro hombre no lo pensó dos veces: fue y se dio prisa en enterrar el dinero de su señor, que le quemaba las manos. Ahora ya puede sentirse tranquilo: ha cumplido. Cuando el señor se presente, ya irá a desenterrarlo y correrá a devolverlo: "Aquí tienes lo tuyo". Como quien se quita un peso de encima, mientras piensa: y ahora dejadme en paz y no me molestéis más.
J. Totosaus, Misa Dominical 1978/21



Las últimas palabras del domingo pasado eran una invitación a vivir con la mirada puesta en el futuro: "Velad porque no sabéis el día ni la hora". El texto de hoy enlaza con esta invitación por medio de una partícula explicativa que, por razones obvias, ha quedado fuera de la traducción litúrgica. Así pues el texto quiere insistir y ahondar en la invitación del domingo pasado. Lo hace por medio de una parábola. Es la historia imaginada de un hombre que marcha al extranjero y confía sus bienes a tres empleados. A su vuelta, pasado mucho tiempo, alaba la actividad llevada a cabo por dos de los empleados y recrimina la inactividad del tercero.
* Comentario.-Cuando el texto es una parábola, una tendencia bastante frecuente es interpretar ésta en sentido alegórico, es decir, atribuyendo a cada personaje y situación de la misma un significado concreto. Interpretación alegórica de la parábola de hoy sería la siguiente: el hombre que se marcha es Jesús subiendo al cielo. Los talentos, las capacidades que cada cristiano tiene.
La vuelta, la segunda venida de Jesús al final de los tiempos. El tiempo entre la marcha y la vuelta de Jesús, la historia humana.
El rendimiento de cuentas, el juicio final en el que cada uno deberá responder de las capacidades recibidas. El premio y el castigo, el cielo y el infierno.
La interpretación alegórica de las parábolas tiene varios inconvenientes: ruptura con el contexto literario, desmenuzamiento y falta de sentido unitario, pérdida de plasticidad y de evocación, ausencia de criterios uniformes de trasposición, subjetivismo. Demasiados inconvenientes. Vamos a evitar, pues, todos hablar de la parábola de hoy en términos alegóricos. En su lugar fijémonos en la impresión de conjunto dentro del contexto. Lo podemos sintetizar de la siguiente manera: el desconocimiento del día y de la hora no debe inducirnos a pensar que ese día y esa hora no existen.
Algo ha cambiado en la actitud de los cristianos del tiempo de Mateo respecto a la venida del Señor. Parecen quedar ya lejos el interés y la excitación de ánimos reflejados en la segunda carta que Pablo había escrito a los cristianos de la ciudad griega de Tesalónica. A estos cristianos Pablo les pedía que no perdieran el juicio ni vivieran en continua zozobra por lo que ellos consideraban inminente venida del Señor (cf. 2 T 2. 1-2). En tiempo de Mateo, la actitud parece haber pasado al extremo contrario: de la zozobra al desinterés e indiferencia. ¿La venida del Señor? ¿Una historia abierta al futuro de Dios y al encuentro con Él? A los cristianos del tiempo de Mateo éstas les debían parecer ya preguntas carentes de sentido y tal vez ridículas.
Pero si la zozobra que Pablo criticaba era mala, también lo es el otro extremo del péndulo anímico, probablemente también el nuestro en esta cuestión. Con la parábola de hoy Mateo quiere reavivar no la zozobra (esto queda para frustrados, personas que han perdido el tren de la vida, agoreros y fatalistas), sino la vigilancia, es decir, la actitud abierta al futuro de Dios y de nosotros con Él. Una vez más, la plástica y la crudeza de las imágenes (esto es una parábola) ayudan más que cien palabras a despertar esta actitud abierta o de vigilancia y que en la parábola se expresa como actividad económica. Jesús era un maravilloso maestro del lenguaje. No estropeemos su lenguaje lleno de garra ni lo entenebrezcamos con nuestras alegorías del miedo. Miremos sin más hacia fuera de nosotros y hacia adelante, hacia la línea del horizonte en que el Hombre (cada uno de nosotros) y Dios se funden en un abrazo. Es el día y la hora.
Alberto Benito, Dabar 1987/55



5.- Cada uno puede esconderlos de muchas maneras. Por ejemplo: cuando nos desentendemos de ellos; incluso creyendo, vivimos en realidad de espaldas a Dios, por nuestra cuenta y riesgo, procurando sólo lo que nos conviene. O cuando nuestra vida cristiana es superficial; realizamos el bien cuando nos es fácil, pero dejamos de lado lo que nos cuesta un esfuerzo, como nuestras verdaderas responsabilidades o lo que nos pide la caridad que debemos a los demás. Vivimos un cristianismo muy flojo.
O también cuando nuestra fe es demasiado rutinaria y nos limitamos a ir tirando, sin aprovechar toda la riqueza y la fuerza de los dones que Dios nos da para que -poco a poco y sencillamente- vayamos creciendo como hijos y nos vayamos asemejando a la imagen de su Hijo, Jesús. Cada uno de nosotros debe considerar con responsabilidad cómo trabaja los dones de Dios, es decir, si está respondiendo a lo que Dios espera de él.
J. Colomer, Misa Dominical 1987/21



6.- La parábola de los talentos, como la de las diez doncellas, de hace una semana, tiene un fuerte matiz escatológico, con insistencia en la tarea que cada uno recibe en este tiempo de espera de la venida del Señor.
El que va al extranjero es una persona importante que libremente, porque así lo quiere, confía sus bienes a los criados, de acuerdo con la capacidad de cada uno de ellos, puesto que los conoce en profundidad. Hasta la vuelta del Señor, los protagonistas son los sirvientes, que usan de modos distintos los bienes que se les confiaron: dos de ellos arriesgan lo que tienen y -sin que se diga cómo- consiguen duplicar los bienes, mientras que el tercero -con miedo de perderlo todo- guarda temerosamente lo que se le confió. El punto más importante de la parábola es la reprobación del tercero de los empleados, que viene preparada por las palabras del señor a los dos primeros: ambos reciben la misma alabanza, no por la cantidad de capital que han conseguido, sino porque los dos pusieron en juego los bienes confiados y los hicieron progresar, y el señor les dice que en esto consiste la fidelidad. La invitación hecha por su señor tiene resonancias de recompensa escatológica.
No ocurre así con el tercero de los empleados. Este excusa su falta de actividad en el respeto, el miedo y las exigencias de su amo; ni siquiera se atrevió a colocar el dinero en un banco. Se quedó con los brazos cruzados quizá porque creía que su señor regresaría pronto y se ocuparía personalmente de lo que era suyo. No ha tenido interés alguno en aumentar los bienes en que el señor le hizo participar gratuitamente.
¿A quién iba dirigida la parábola de Jesús? En general, a todos aquellos que ponen en primer lugar la propia seguridad y comodidad en lugar de buscar el crecimiento de los bienes del Señor. Concretamente, quizás a los que se consideraban guardianes de la Ley, muy preocupados para que ellos no faltasen en nada y por guardarla en toda su auténtica pureza y muy poco, en cambio, por buscar auténticos intereses de Aquel que se la confió. El tercer siervo es llamado "negligente y holgazán", en contraposición con los otros dos, que son fieles y cumplidores. De este modo nos vamos dando cuenta de que la espera debe ser en todo momento activa y responsable. El que hace fructificar el don recibido, recibe aún más, mientras que quien no da fruto alguno pierde incluso el primer don con que el señor lo había asociado a sí mismo. Este último empleado, finalmente, es sacado fuera y separado de la fiesta a la que han sido invitados los demás.
José Roca, Misa Dominical 1993/14


viernes, 10 de noviembre de 2017

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO CICLO A - 12 NOVIEMBRE 2017

“LLEGA EL ESPOSOS, SALGAN A RECIBIRLO!.”


ORACION COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso aparta de nosotros todos los males, para que bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del Libro de la Sabiduría 6, 12-16

Radiante e inmarcesible es la sabiduría; fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan.
Se anticipa a darse a conocer a los que la desean. Quien temprano la busca no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada. Pensar en ella es prudencia consumada, y quien vela por ella, pronto se verá sin afanes.
Ella misma busca por todas partes a los que son dignos de ella; en los caminos se les muestra benévola y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

SALMO RESPONSORIAL (62)

Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agotada, sin agua. R.

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!. Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca y mis labios te alabarán jubilosos. R.

En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18

Hermanos: No queremos que ignoren la suerte de los difuntos para que no se aflijan como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él.
[Esto es lo que les decimos como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venida, no aventajaremos a los difuntos.
Pues él mismo, el Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar.
Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire.
Y así estaremos siempre con el Señor.
Consuélense, pues, mutuamente con estas palabras.]

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: —El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!».
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: «Dennos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.».
Pero las sensatas contestaron: «Por si acaso no hay bastante para ustedes y nosotras, mejor es que vayan a la tienda y se lo compren.».
Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: «Señor, señor, ábrenos.». Pero él respondió: «Les lo aseguro: no los conozco.». Por tanto, velen, porque no saben el día ni la hora.

COMENTARIO

Podemos imaginar a diez doncellas de honor con sus vestidos alegres, sus sonrisas, el novio algo serio, la novia radiante, pero, una palabra dura viene a deshacer los sueños: cinco de aquellas muchachas eran “necias”.
El proyector quedará fijo sobre ellas e irá detallando con crueldad su falta de sentido común. Inútil hacer preguntas sobre las cinco “sensatas” que se niegan brutalmente a compartir su aceite: no es ese el problema. Una parábola traza su camino sin preocuparse de los elementos que no casan.
Intentemos así ir directamente a la elección de ese aceite que escasea, ¿Qué falta corre el peligro de hacer de nosotros unos hombres necios?
El necio de la parábola es el cristiano que había partido bien, pero que no se ha fijado en las distancias, que cae de nuevo enseguida en su vida vulgar, poco evangélica.
Las cinco necias representan los alientos cortos, la gente desarmada ante las esperas y la duración del tiempo. Corren el peligro de verse asustadas ante el gripo repentino: “¡Qué llega el novio! Salgan a recibirlo.
Uno piensa sin embargo en ese encuentro final. Se sabe que para que tengan éxito hay que encontrar ya a Jesús aquí abajo, en la oración, en la eucarística, en el evangelio, en los sacramentos del hermano (Mt 25, 40). Pero todas esas cosas cuestan, y se dan  largas  sin  fin:  “Mañana  empezaré    en   serio”.   ¡Se cree  uno dueño  del  tiempo!.   Incluso   cuando durante un retiro, bajo  el  choc de  un acontecimiento o de un testimonio desconcertante, tenemos un fuerte encuentro con Jesucristo, no escuchamos bastante su advertencia urgente y casi ansiosa, ya que nos conoce muy bien: “¡Vigilen!” ¡Vigilen!. Que no saben el día ni la hora”.
¿Hay que pensar entonces tan sólo en esa hora? No, estar dispuesto ante el gran grito es vivir lo más intensamente posible lo que uno está viviendo.
La espiritualidad del presente”, o sea el bueno uso de la vida cotidiana, nos convierte en los mejores candidatos para el encuentro. Sentido evangélico del tiempo: el aceite para mañana se compra hoy.
Hay que tener valentía para vivir a pleno tiempo el evangelio, sea cual fuere la duración de ciertos períodos difíciles.
Si no...
Hay que llegar hasta el fondo de estas bodas tristes, aplastar las narices contra el portón cerrado, escuchar las palabras más duras todavía que aplastan toda esperanza: “No los conozco”.
El último día, Jesús no podrá reconocer más que a “los suyos” a los que hayan intentado ser una luz de evangelio sin descanso, reponiendo constantemente su provisión de aceite.
Si este tremendo “no les conozco” no impresiona tal como Jesús quiere que nos impresione, reflexionemos sobre los dos comportamientos, el de las sensatas y el de las necias. ¿Dónde está nuestra lámpara?.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, y pidamos que infunda su Espíritu en nosotros al presentarle nuestra oración:

1.- Para que conceda al Papa Francisco, a los sacerdotes y a todos los consagrados a él, el espíritu de las vírgenes prudentes, para estar siempre preparados a su venida. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios santifique a su pueblo, reafirme el compromiso y los propósitos de todos los que se dedican a la evangelización y fortalezca la fidelidad de los esposos. Roguemos al Señor.

3.- Para que los niños lleguen a la madurez de la fe, los convertidos perseveren, los catecúmenos se hagan dignos del bautismo y los no creyentes busquen y encuentren la verdad. Roguemos al Señor.

4.- Para que Dios venga en ayuda a través de cada uno de nosotros de los que padecen injusticias, desempleo, hambre, enfermedad. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los que estamos acá presentes, para que como las vírgenes prudentes, tengamos siempre encendida la lámpara de la fe, de la esperanza y de la caridad. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios de misericordia, las oraciones de tu familia y ayúdala, pues te reconoce como creador y como Padre. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira con bondad, Señor, los sacrificios que te presentamos, para que al celebrar la pasión de tu hijo en este sacramento, gocemos de sus frutos en nuestro corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados con esta eucaristía, te hacemos presente, Señor, nuestra acción de gracias, implorando de tu misericordia que el Espíritu Santo mantenga siempre vivo el amor a la verdad en quienes han recibido la fuerza de lo alto. Por Jesucristo nuestro Señor.


PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 13: Sb 1, 1-7; Sal 138; Lc 17, 1-6.
Martes 14:   Sb 2, 23—3,9; Sal 33; Lc 17, 7-10.
Miércoles 15:   Sb 6, 1-11; Sal 81; Lc 17, 11-19.
Jueves 16:   Sb 7, 22-8, 1; Sal 118; Lc 17, 20-25.
Viernes 17:   Sb 13, 1-9; Sal 18; Lc 17, 26-37.
Sábado 18: Sb 18, 14-16; 19, 6-9; Sal 104; Lc 18, 1-8.
Domingo 19:    Pr 31, 10-13.19-20-31; Sal 127; 1Ts 5, 1-6; Mt 25, 14-30.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 25, 1-13

1.- Comenzamos a leer hoy el cap. 25 de Mt, que terminaremos dentro de 15 días, en la solemnidad de Xto Rey. Para situar la parábola de hoy en su ambiente, citamos estas palabras de J. Jeremías: "Después de que el día se ha pasado en bailes y otras diversiones, tiene lugar la cena de la boda después de la caída de la noche. A la luz de las antorchas es conducida luego la novia a la casa del esposo. Finalmente un mensajero anuncia la llegada del esposo, que hasta entonces ha tenido que permanecer fuera de la casa; las mujeres dejan a la novia y van con antorchas al encuentro del esposo... La demora está ocasionada por el regateo sobre los regalos a los parientes más cercanos a la novia... El punto cumbre de las fiestas de la boda es la entrada del novio en la casa" (Las parábolas de Jesús, pag. 210-211). (...)
La mejor explicación de la actitud que se expresa con el hecho de velar nos la dan las dos parábolas restantes de Mt 25.: una vida de fidelidad al don recibido y de servicio a los demás, especialmente a los pequeños (cf. evangelio del próximo domingo y de Xto Rey). Dentro del ministerio de Jesús, la parábola debió tener una primera aplicación. Con él se ha hecho presente el Reino de Dios, él es el Esposo que invita a la fiesta de bodas y esto exige una respuesta personal antes de que se cierre la puerta. La comunidad de Mt y la Iglesia de todos los tiempos se sirve también de ella para reforzar su llamada -siempre urgente- a tomar una decisión ante Xto y a vivir de tal manera que se esté a punto de recibirle en cualquier momento y a recibirlo en cada hermano.
J. Roca, Misa Dominical 19/81/21



2. OMISIÓN.NEUTRALIDAD. EL TEÓRICO "NO HACER NADA MALO" ES TAMBIÉN UNA MANERA DE HACER EL MAL.ALGO ASÍ COMO EL NEGAR AUXILIO EN CARRETERA.
Las cinco jóvenes poco previsoras reciben una dura sentencia condenatoria sin haber hecho nada malo. Ni siquiera maltrataron a los criados, como el mayordomo infiel. Tropezamos aquí con el tema clásico de la omisión y la neutralidad. El teórico "no hacer nada malo" es también una manera de hacer el mal. Algo así como el negar auxilio en carretera. Es no dar de comer al hambriento, es no vestir al desnudo. La neutralidad no existe. Todos estamos siempre comprometidos. Lo importante es saber con qué o con quién.
Eucaristía 1990/52



3.  DIEZ VÍRGENES, NECIAS Y SENSATAS, IMAGEN DE LA IGLESIA ANTES DE LAS BODAS.
Los primeros cristianos han querido ver a la Iglesia-esposa en las diez vírgenes, tanto las prudentes como las necias, pues la Iglesia, antes que las bodas se celebren, está compuesta de buenos y pecadores; en este sentido esta parábola tiene mucha semejanza con la red que recoge toda clase de peces, buenos y menos buenos (Mt 13, 48), a la sala de banquetes donde se reúnen justos y pecadores (Mt 22. 10), al campo, donde crecen tanto la buena como la mala semilla (Mt 13. 24-30). La Iglesia es, pues, semejante a un cortejo de hombres que caminan hacia el Señor; de ellos, unos tienen encendidas las lámparas de su vigilancia, mientras que los restantes no se preocupan de alimentar su fe. Los primeros procuran vivir sin dispersar su atención en mil cosas fútiles, ya que han escogido a Cristo y ponen los medios necesarios para permanecer fieles a Él; los otros se contentan con una pertenencia al grupo de los creyentes puramente sociológica. La discriminación sólo se hará al término del periplo de la Iglesia sobre la tierra, en el día de las nupcias de Cristo con la humanidad que permanezca fiel.
Maertens-Frisque, Nueva Guía de la Asamblea Cristiana VII, Marova Madrid 1969.Pág. 251 s.



4.- La primera impresión que produce la lectura de la parábola de las vírgenes prudentes y necias es un interrogante: ¿qué pasaría si las prudentes hubieran prestado el aceite y todas tuvieran las lámparas encendidas?, ¿castigaría el Buen Dios a las que compartieron el aceite? Si Jesús quisiera decir eso que pensamos a primera vista habría que hablar de una contradicción y constatar inmediatamente que el mismo Jesús nos manda multitud de veces repartir nuestro aceite.
La conclusión es fácil: Jesús está hablando de alguna exigencia que no se puede resolver con aceite prestado. Tanto en el mundo de la fe como en el de la realidad humana hay multitud de valores que son ardua adquisición o no se tienen.
ACEITE/SB: El aceite y la lámpara encendida significan aquí algo personal e intransferible, que forma parte de la propia identidad, que está o no está en toda la biografía personal. Sin eso que aquí se significa, el hombre no es hombre, el hombre es irreconocible incluso para Dios: "no os conozco".
¿Qué significa tener aceite y tener lámparas encendidas? La liturgia sugiere una cierta identidad entre el aceite de la parábola y la Sabiduría (Sb 6. 13-17), y entre las lámparas apagadas y la aflicción desesperada ante la muerte (1 T 4. 13-17). Según esto, Dios no podría hacer nada por un hombre sin luz y sin esperanza, y esto no porque a Dios le falte misericordia, sino por la imposibilidad radical de poder llamar hombre a una vida sin luz y sin sentido.
Sólo nos queda una salida: o afirmamos que no hay hombres sin luz, aunque sea mínima, o aceptar que si nos faltara ese mínimo estaríamos inevitablemente excluidos de la fiesta del Padre. De vigilar esa seria posibilidad que pesa sobre cada uno de nosotros nos habla la liturgia de estos domingos.
¿Se puede ser optimista? Parece que sí; no por lo fácil que pueda parecer tener luz, sino porque Dios nos hizo heridos y marcados por ella. Lo leemos hoy: "La sabiduría se anticipa a darse a conocer a los que la desean...", "ella busca por todas partes a los que son dignos de ella".
Jaime Ceide, Abc/Diario, Domingo 11-11-90/Pág. 95



El texto responde a una concepción de la peripecia humana con final en sintonía divina. Se trata de una concepción GLOBAL de la historia, de su sentido y dirección. Como tal concepción global no se la puede reducir ni confundir con la muerte individual de las personas. El desconocimiento del día y de la hora no se refiere al hecho de nuestra muerte, de la que tampoco conocemos el momento. La venida del Hijo del hombre no tiene nada que ver con el día de nuestra muerte. Resulta, pues, totalmente desfasado interpretar la invitación a velar como una invitación a estar preparados para la muerte.
El texto no encierra tremendismos ni terrores, sino una concepción religiosa y positiva de la historia. El acontecer humano tiene sentido y se nos invita a vivir sabiendo que lo tiene. Por aquí va la invitación a velar.
El riesgo que hoy corremos, tal como lo empezaban a correr los contemporáneos de Mateo, es el pensar que el futuro divino se demora porque tal futuro no existe. Por aquí va uno de los problemas del hombre contemporáneo. De ahí su convulsivo aferramiento al goce del presente. El texto de hoy nos invita a salir de ese aferramiento limitante, estéril y falto de horizonte. El asunto es grave y ciertamente muy complejo. Pero el discípulo de Jesús debe caracterizarse, entre otras cosas, por vivir sabedor del horizonte que arranca en Dios.
Alberto Benito, Dabar/90/55



6.- La parábola es una llamada a nuestra responsabilidad. Precisamente porque sabemos que el Padre nos invita a la gran fiesta, no tenemos que dejarnos perder la "sabiduría radiante" que, como dice la 1a.lectura es "inmarcesible; fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan".
Esta celebración de hoy tiene que ensanchar nuestro corazón y ahondar nuestro gozo de sabernos llamados al gran banquete de bodas: ya estamos en la casa de la novia con las lámparas encendidas, pero aún no ha llegado el novio. Entretanto la Eucaristía tiene que multiplicar y renovar, cada domingo, el aceite de nuestras lámparas, la verdadera sabiduría, que es JC. Y al mismo tiempo tiene que ser una intimación y una llamada -que bien necesitamos- a la responsabilidad de nuestra vida cristiana.
Recordemos otra palabra de Jesús: "Que así resplandezca vuestra luz ante los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre del cielo" (Mt 5. 16). Es así como tenemos que esperar al Señor: encendidas las lámparas de nuestras buenas obras.
J. Totosaus, Misa Dominical 1978/20



7.- El hecho de que las sensatas no den parte de su aceite significa que la actitud que ellas representan no puede adquirirse sin preparación, sino que tiene su precio.
El hecho de que el Señor no les abra la puerta significa que las necias no pueden en realidad entrar en la sala del banquete; es algo parecido a lo que sucede con un profano en música, que no puede "entrar" en una sinfonía, sino que siempre se quedará fuera de ella, a pesar de lo que puedan desear los músicos (Mt 11, 17)