viernes, 17 de julio de 2020

LECTURAS Y DOMINGO XVI T.O. CICLO A - 19 JULIO 2020


XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
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VIVIR CON LA CIZAÑA


Una lección de realismo; aceptar vivir en un mundo en el que hay por todas partes buenos y malos, trigo y cizaña.
A veces esto resulta tan duro que siente uno la tentación del celo; ¡arranquemos la cizaña!. Jesús hablaba a personas llenas de esta impaciencia: ¿Por qué tantos malhechores?. ¿Qué espera Dios para liquidarlos a todos?.
Es exactamente la idea que Juan Bautista se hacia del Mesías como destructor implacable del mal: “¡Van a verlo!. Trae el bieldo en la mano para aventar su parva y reunir el trigo en su graneo; la paja en cambio la quemará en una hoguera”. (Mt.3 12).
Jesús tiene que calmar estas impaciencias. ¡Y las nuestras!. Sí, habrá un juicio al final de los tiempos. Y entonces el juez será únicamente Dios.
A veces nos tomamos por Dios: “Aquí, las personas decentes, allí, los irrecuperables, ¡al fuego!. Siempre ha existido una tentación en los mejores cristianos: formar todos juntos un hermoso campo de trigo.
Es una pena que haya tanta cizaña en el mundo; lo menos que podemos hacer es limpiar nuestro terreno, vivir entre verdaderos creyentes, entre gente limpia y bien educada. Se sueña con una Iglesia de puros, con una parroquia pura, con una comunidad pura, con una familia pura. ¡Arranquemos la cizaña!.
Estamos aquí, ante una peligrosa tendencia a la secta; nada más que voluntarios y gente selecta, nada más que los que se conformar con las reglas; nada de desviados, nada de débiles, nada de semi-convencidos.
Existen ciertamente grupos homogéneos que son fervorosos, heroicos; es el caso típico de los comienzos de las órdenes religiosas.
Pero hay otros muchos mundillos escogidos contaminados por el orgullo del buen trigo: detestan la cizaña.
Jesús ve a su Iglesia de un mundo muy distinto. Un pueblo de amplia acogida y de paciencia, un pueblo de gente bonita y de gente fea. Un pueblo de humildad y de esperanza.
Humildad. ¿Quién eres tú para eliminar la cizaña?. ¿Te crees campo de trigo?. ¿Por qué no?.
Pero un campo mezclado. Mira tu corazón y tus hechos; así tolerarás mejor que los otros en el mundo y a tu alrededor sean también una mezcla sagrada. Esperanza.
Esa mezcla es una esperanza. Nadie es enteramente puro, pero tampoco hay nadie que sea enteramente malo.  Todos pueden ir evolucionando positivamente, ¡gracias a Dios!. Cuando se nos acepta pacientemente con nuestras taras, guardamos cierta esperanza de mejorar. 
Y cuando somos nosotros los que aceptamos la cizaña, seguimos en contacto con ellos y podemos ayudarles a convertirse en trigo. Esta parábola de la paciencia es una maravillosa parábola del progreso.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez

Antífona de entrada Sal 53, 6. 8
Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario, dando gracias a tu nombre, que es bueno.

ORACION COLECTA

Muéstrate propicio con tus siervos, Señor, y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren siempre, con observancia atenta,, en tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURAS

PRIMERA LECTURA

Lectura del Libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19

No hay más Dios que tú, que cuidas de todo, para demostrar que no juzgas injustamente.
Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos.
Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total y reprimes la audacia de los que no lo conocen.
Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.
Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

SALMO RESPONSORIAL (Sal  85 )
Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. R.

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor, bendecirán tu nombre: «Grande eres tú y haces maravillas, tú eres el único Dios.». R.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 26-27

Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Aclamación antes del Evangelio Cf. Mt 11, 25
Aleluya, aleluya. Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra,
porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.
R. Aleluya.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo?, ¿De dónde sale la cizaña?.
Él les dijo: Un enemigo lo ha hecho.
Los criados le preguntaron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla?.
Pero él les respondió: No, que podrán arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y atenla en gavillas para quemarla, y el trigo almacénenlo en mi granero.
[Les propuso esta otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.
Les dijo otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada.
Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.». Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.
Él les contestó: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.]

PLEGARIA UNIVERSAL

S. Esa cizaña que sembró en nosotros el Maligno, y que confundimos a veces con trigo verdadero, es la que nos hace caer, pedimos hoy al Padre, que por medio de su Espíritu nos ayude a discernir y descubrir nuestra debilidad. Oremos diciendo:
R. ¡Que descubramos nuestra cizaña, Señor!.

1.- Padre, te pedimos pro el Papa Francisco; para que iluminado por tu Espíritu nos haga reconocer la cizaña en este mundo y aislándola, podamos hacer crecer el trigo de tu Palabra. Roguemos al Señor. R.

2.- Padre, te pedimos por los misioneros y todos aquellos que siembran la Palabra; para que alienten a sus oyentes en la necesaria formación ante la llegada de la cizaña. Roguemos al Señor. R.

3.- Padre, te pedimos por los enfermos; para que acrecientes en ellas la fe y la esperanza en tu salvación y pronto experimenten la total sanación en sus cuerpos. Roguemos al Señor. R.

4.- Padre, te pedimos por todos aquellos jóvenes que en estos días viven unos días de sosiego y vocación para que te hagas más presente en sus vidas y vuelvan con el cuerpo descansado y el Espíritu henchido. Roguemos al Señor. R.

5.- Padre, te pedimos que con la asistencia frecuente a tu mesa; nos llenes de tu amor para que podamos dar buen fruto a pesar de nuestra cizaña. Roguemos al Señor. R.

S. Padre, tu que un día pusiste en nosotros la semilla de la fe haz que por medio de tu Iglesia, crezcamos en santidad y justicia para gloria de tu Nombre. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R. Amen.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Oh, Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único los diferentes sacrificios de la ley antigua, recibe la ofrenda de tus fieles siervos y santifica estos dones como bendijiste los de Abel, para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros en alabanza de tu gloria, beneficie a la salvación de todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva  los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 20: Mi 6, 1-4, 6-8; Sal 50; Mt 12, 38-42.
Martes 21: Sb 8, 9-16; Sal 67; Lc 9, 1-6.
Miércoles 22: Santa María Magdalena Jer 1, 1, 4-10; Sal 71; Jn 20, 1-2, 11-18.
Jueves 23: Jer 2, 1-3, 7-8, 12-13, Sal 36; Mt 13, 10-17.
Viernes 24: Jer 3, 14-17; Jer 31, 10-13; Mt 13, 18-23.
Sábado 25: II Cor 4, 7-15; Sal 126; Mt 20, 20-28.
Domingo 26: I R 3: 5, 7-12; Sal 119; Rm 8, 28-30;  Mt 13, 44-52.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 13, 24-43

1. - La llamada de atención con que se cierra la aclaración de la primera de las parábolas pone en guardia al discípulo de Jesús contra un riesgo que puede derivarse del hecho de experimentarse ciudadano del Reino de Dios. Es el riesgo de erigirse en guardián y juez de las situaciones y de la conducta ajena. A lo que el discípulo es invitado es a ser, sin más, buena semilla, no a compararse con los demás ni a establecer juicios de valor sobre lo que los demás sean. Un discípulo autocomplacido y fiscalizador resulta un espectáculo triste y desafortunado. La segunda parábola le recuerda, además, al discípulo que la realidad del Reino de Dios no está sujeta a sus criterios y juicios personales de valor. En el Reino de Dios tienen cabida todos, incluidos aquellos que el discípulo tal vez menos sospecha. ¡Que no nos vaya a pasar lo que a los judíos religiosos contemporáneos de Jesús! La invitación a ser buena semilla se completa con una nueva invitación en la tercera parábola a ser levadura, es decir, fuerza transformadora del medio ambiente en el que el discípulo viva.
ALBERTO BENITO - DABAR 1990/38


2. IMPACIENCIA/MAL: EL ESCÁNDALO DE LOS SIERVOS CONSISTE EN QUE LA CIZAÑA NO SEA ARRANCADA AHORA MISMO. NO SE ENTIENDE LA PACIENCIA-POLITICA DE DIOS.  SALVARNOS.
Como la parábola del sembrador, también la del trigo y la cizaña va seguida de una explicación. Sin embargo, la parábola y la explicación no pertenecen al mismo nivel de tradición: la primera se debe a Jesús, la segunda pertenece a la comunidad. Esto nos impone dos lecturas: la parábola en sí misma y, luego, la parábola a la luz de su explicación.
La parábola enseña que en el campo hay buenos y malos (pero los hombres no están en condiciones de saber quiénes son los buenos y quiénes son los malos). La presencia de la cizaña no constituye una sorpresa. Y, sobre todo, no es señal de fracaso. La Iglesia no es la comunidad de los salvados, de los elegidos, sino el lugar donde podemos salvarnos. La Iglesia no se cierra a nadie.
Existen siempre "siervos impacientes" que querrían anticipar el juicio de Dios; pero el juicio de Dios no debe anticiparse (la misma enseñanza se contiene en la parábola de la red); no está reservado a los hombres. Los hombres no saben juzgar; no conocen el metro de Dios. Además, es Dios el que establece la hora; el bien y el mal deben llegar a sazón, a su plenitud; san Pablo diría a su "parusía". (...). El centro de la parábola no se encuentra simplemente en la presencia de la cizaña, ni tampoco meramente en el hecho de que más tarde el trigo será separado de la cizaña. El centro lo constituye el hecho de que la cizaña no sea arrancada ahora. Esto es lo que suscita la sorpresa y el escándalo de los siervos: esta política de Dios, esta paciencia suya.
Es obvio que la parábola quiere responder a una exigencia. Y es bastante fácil comprender que se trata de una exigencia presente en la comunidad y, ya antes, presente en la situación histórica de Jesús. Si nos colocamos en la situación de la comunidad, podemos advertir que la comunidad primitiva estuvo siempre agitada por el problema del escándalo frente a los pecados ocurridos después del bautismo. Sabemos, por ejemplo, que existió una polémica sobre la posibilidad de perdonar o no perdonar los pecados después del bautismo. Por lo demás, hay textos significativos: "Nada juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor, que iluminará los escondrijos de las tinieblas y declarará los propósitos de los corazones (1 Co 4. 5). Como se ve, la comunidad primitiva padeció pronto la tentación de la rigidez.
Pero podemos también colocarnos en la situación de Jesús. En su tiempo existía el movimiento fariseo, que pretendía ser el pueblo santo, separado de la multitud de los pecadores. También existía el movimiento de Qumran, con su idea de oposición y separación, de rígida santidad, que exigía rechazar a cuantos no eran puros. Y estaba la misma predicación del Bautista (Mt 3. 12), que anunciaba al Mesías como el que cribaría el grano y lo separaría de la cizaña. Llega Jesús y parece hacer lo contrario de todas estas tentativas: no se separa de los pecadores, sino que va con ellos. Incluso tiene en el círculo de los doce a un traidor.
Podemos, pues, decir que los zelotes, fariseos y Qumran querían las cosas nítidas; pretendían que el Reino interviniese de modo claro; afirmaban la santidad a costa de la separación. En este contexto se comprende toda la fuerza polémica de la parábola de Jesús. No es tanto una predicación moral, una invitación a la paciencia, sino una explicación teológica: una explicación de la política del Reino de Dios, una extraña política de tolerancia.
El mensaje es éste: ha llegado el Reino, aunque no lo parezca, aunque Israel no se haya convertido y aunque siga habiendo pecadores.
BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 144


3.- Contexto. El viejo Pueblo religioso es un obstáculo para la Palabra que ha resonado en los caps. 5-7. Sólo el nuevo Pueblo la entiende y fructifica.
Texto. Como pasaba el domingo pasado, también hoy hay que distinguir dos partes, delimitadas por el mismo doble auditorio.
Primera (vs. 24-35): Jesús y la gente. Tres parábolas escuetas.
Segunda (vs. 36-43): Jesús y los discípulos. Explicación de la parábola de la cizaña.
Hay, sin embargo, dos cambios con respecto a la estructura del texto del domingo pasado. Primero: el porqué de hablar en parábolas se halla en la primera parte y no en la segunda.
Segundo cambio: el proverbio-reto ("el que tenga oídos que oiga") va dirigido a los discípulos y no a la gente. Esto constituye una auténtica novedad. A decir verdad, todo el texto refleja una fuerte y difícil elaboración de materiales previos por parte del autor.
Sentido del texto.
1. Jesús en medio del viejo Pueblo de Dios(vs.24-35). Más que nunca hay que hacer todo el esfuerzo necesario para interpretar las parábolas de hoy dentro del engranaje de la obra. En este sentido, no se debe perder de vista que las parábolas tienen en Mateo una función crítica respecto al viejo Pueblo.
La parábola de la cizaña continúa y avanza en la línea crítica de la parábola del sembrador. En ésta se le echaba en cara a los fundamentalistas religiosos (viejo Pueblo) el ser un continuo contratiempo para la cosecha. En la parábola de la cizaña se les echa en cara el ser precisamente cizaña. Uno no puede menos de recordar al profeta Amós en su crítica despiadada al Pueblo elegido, cuestionando y desmontando todas sus seguridades de hombres religiosos. Ya Amós cambió el calificativo "elegido" por el de maldito. En cuanto religiosos, sois cizaña: ésta es la crítica que Jesús les hace.
Las dos siguientes parábolas (grano de mostaza y levadura) son sinónimas. En ellas se apunta a la última parte de la parábola del sembrador: a pesar de los contratiempos hay cosecha. En cuanto religiosos, tampoco sois necesarios. Otros fructificarán abundantemente.
En su comentario de los vs. 34-35, Mateo cita el Salmo 78, 2, pero introduce un cambio en el final de la cita. Para Mateo, la crítica religiosa de Jesús no es algo nuevo. Culmina una línea que arranca de los comienzos mismos de la Biblia.
2. Jesús en medio del nuevo Pueblo de Dios (vs. 36-43). En la explicación se oponen dos órdenes religiosos. Los hijos del Reino y los hijos del Maligno son el nuevo y el viejo pueblo, pero en cuanto religiosos los dos. No se trata de una división entre buenos y malos, sino de una división entre dos tipos de buenos.
Los buenos al estilo de Jesús (hijos del Reino) y los buenos al estilo fundamentalista (hijos del Maligno; cfr. esta misma dirección en Jn. 8, 39-47). Todos son religiosos, pero puede haber religiosos que maten pensando que dan culto a Dios (cfr. Jn. 16,2 ). Religión y religioso no son conceptos ni experiencias unívocos. Un día aparecerá claro todo esto (cfr. vs. 41-43).
"El que tenga oídos, que oiga". Por tratarse de un proverbio-reto, choca su mención en un ambiente distendido y de intimidad como es el de Jesús con los suyos. ¿Es tal vez una llamada de atención a entender que nunca hay Pueblo de Dios descontado? Es la suposición que me parece más coherente.
DABAR 1981/41



viernes, 10 de julio de 2020

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XV T.O. CICLO A - 12 JULIO 2020


SIEMPRE HAY UNA COSECHA




ORACION COLECTA

Oh, Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al camino, concede a todos los que se profesan cristianos rechazar lo que es contrario a este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 55, 10-11

Esto dice el Señor: Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.

SALMO RESPONSORIAL (Sal  64 )

La semilla cayó en tierra buena y dio fruto.

Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua. R.

Tú preparas los trigales: riegas los surcos, igualas los terrenos, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes. R.

Coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría. R.

Las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses que aclaman y cantan. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 18-23

Hermanos: Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación expectante está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto.
Y no sólo eso; también nosotros que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 1-23

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.
El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta.
El que tenga oídos que oiga.
[Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas en parábolas?.
Él les contestó: A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: «Oirán con los oídos sin entender; miraran con los ojos sin ver;
Porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.».
Dichosos sus ojos porque ven y sus oídos porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ven ustedes y no lo vieron, y oír lo que oyen y no lo oyeron.
Ustedes oyen lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o setenta o treinta por uno.]

COMENTARIO

El leccionario nos permite elegir hoy entre una lectura corta, nada más que la parábola del sembrador que salió a sembrar y una lectura larga que trae además la respuesta de Jesús a la pregunta de los discípulos: ¿Por qué razón hablas en parábolas?
Y la explicación de la parábola del sembrador. Voy a escoger el texto corto que nos describe la siembra de Jesús. Al llegar a este capítulo trece de Mateo, el capítulo de las parábolas, ¿Qué es lo que sabemos? Jesús ha estado ya sembrando por todos los terrenos: ha chocado con las cabezas duras de los escribas y fariseos, ha visto como algunos entusiastas lo dejaban muy pronto, ha aclarado las dudas de los discípulos de Juan Bautista y las perplejidades de este. “¿Eres tú el que tenía que venir?”. La indiferencia de algunas poblaciones le ha afectado mucho. “¡Ay de ti, Corozaín! ¡ Ay de ti Betsaida!. Todo esto constituye un cuadro bastante sombrío; parece ser que el reino a empezado con mal paso.
En este contexto es donde la parábola del sembrador cobra toda su importancia. Simboliza la constatación de Jesús, lúcida y sin embargo lejos del desaliento. Nos invita a nosotros mismos a ser valientes, fijando nuestra mirada en lo que más importa: aquel sembrador que salió a sembrar. ¡Pero que sembrador! El salió a las profundidades de Dios y vino a nosotros para sembrar a Dios. Es un acontecimiento inaudito: no un simple episodio de la historia, sino la convulsión de toda ella: ¡Hay que convertirse pronto, en el reino que llega!
Esta buena nueva suscitó el entusiasmo. Luego, cuando la predicación se hizo exigente, algunos oyentes hundieron en ellas sus raíces, pero otros volvieron a caer en su vida superficial o complicada, incluso en la hostilidad. Senderos, piedras, zarzas, tierra buena: ¡qué diferentes son los terrenos! No importa: ese sembrador extraordinario ve ya la cosecha: del 30, del 40, del 100 por uno. ¡Quien tenga oídos, que oiga!
Hay que escuchar la llamada a la confianza cuando la siembra parece haber sido un fracaso. Ese fue el caso de muchos misioneros y lo es para el apóstol de hoy, para cualquier cristiano que se ponga frente a la TV, el internet y a la gente por la calle: ¿Por dónde estás los tallos que brotan! La respuesta está ahí. El que mejor conoce las tierras de los hombres nos asegura que, si hay algunas duras, hay otras excelentes. Y que siempre hay cosecha. Jesús le dijo esto a la gente desalentada, a los discípulos cansados. Nos lo dice ahora a nosotros que medimos el abandono de la práctica religiosa, la indiferencia de nuestros hijos, la oleada creciente de la increencia. El sembrador está ahí: nadie, en ningún sitio, tiene derecho a juzgar que se pierde todo el grano. Mientras se siembre el evangelio, siempre habrá fruto al 100, al 60, al 30 por uno.

PLEGARIA UNIVERSAL

S. En este domingo en que Cristo nos invita a acoger su Palabra, le pedimos a Dios Padre que sepamos acoger esa Palabra y que nos transforme. Respondemos:
R.- ¡Señor, que tu Palabra nos transforme!.

1.- Señor, te pedimos por el Papa Francisco; para que siendo sembrador del Evangelio, sus palabras y peticiones sean acogidas por todos. Roguemos al Señor. R.

2.- Señor, te pedimos por todos aquellos que escucharon una vez tu Palabra y que ahora están lejos de la Iglesia; para que descubran el tesoro de la fe y den pronto fruto abundante. Roguemos al Señor. R.

3.- Señor te pedimos por aquellos que sufren el hambre, la persecución, la enfermedad, la soledad, o el abandono; para que encuentre en tu Palabra semilla renovada que de fruto en una tierra dolorida. Roguemos al Señor. R.

4.- Señor, te pedimos por todos nosotros aquí reunidos; para que tu Palabra sea siempre nueva y nos haga dar nuevo fruto. Roguemos al Señor. R.

S. Padre acoge, con infinita bondad estas plegarias que tu pueblo te presenta, da fruto a todas sus necesidades. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R. Amen.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia suplicante y concede que sean recibidos para crecimiento en santidad  de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de recibir estos dones, te pedimos, Señor, que aumente el fruto de nuestra salvación con la participación frecuente en este sacramento. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 13: Is 1, 10-17; Sal 50; Mt 10, 34—11:1
Martes 14: Is 7, 1-9, Sal 48; Mt 11, 20-24.
Miércoles 15: Sab 8, 2-7, 16-18; Sal 16; Mt 5, 13-19.
Jueves 16: Virgen del Carmen. Is 26, 7-9, 12, 16-19, Sal 102; Mt 11, 28-30.
Viernes 17: Is 38, 1-6, 21-22, 7-8; Is 38, 10-12, 16; Mt 12, 1-8.
Sábado 18: Miq 2, 1-5; Sal 10; Mt 12, 14-21.
Domingo 19: Sab 12, 13, 16-19; Sal 86; Rm 8, 26-27; Mt 13, 24-43.

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 13. 1-23
Par: Mc 4, 1-20  Lc 8, 4-15

1.- Sabemos que cada página del evangelio se puede leer en una doble dimensión: la situación originaria del tiempo de Cristo y su actualización en tiempo de la Iglesia. Esto es así sobre todo para las parábolas. Por eso se han de tener presentes las dos dimensiones en nuestra lectura.
La enseñanza de la parábola del sembrador -ésta parece ser la situación más originaria: la de Cristo- no se refiere ante todo a los oyentes de la palabra, sino a los sembradores, o sea, a los predicadores, el primero de los cuales es Cristo, y en pos de él todos los demás, los cuales no pueden pretender ser más que el Maestro. La parábola, leída en sí misma, sin tener en cuenta las explicaciones que ofrece más adelante el evangelista, llama la atención sobre el trabajo del sembrador; trabajo abundante, sin medida, sin distinciones, que parece inútil por el momento, infructuoso y desperdiciado; sin embargo, dice Jesús llegarán los frutos en abundancia. Porque el fracaso no es más que aparente; en el Reino de Dios no existe trabajo inútil; nada se malgasta.
"Aunque a los ojos de los hombres gran parte de su trabajo parece inútil y vano, aunque los fracasos parezcan sumarse a los fracasos, Jesús está rebosante de alegría y de certeza; la hora de Dios llega y, con ella, una cosecha abundante superior a toda súplica e imaginación. A despecho de los fracasos y las resistencias, Dios hace que de comienzos desesperados brote el espléndido final que ha prometido" (J. ·Jeremías-JQ). De todas formas, éxito o fracaso, derroche o no derroche, el trabajo de la siembra no ha de ser calculado, cauto, precavido; sobre todo, no hay que escoger el terreno o echar las semillas en unos sí y en otros no. El sembrador arroja la simiente a voleo y sin distinguir. ¿Cómo saber en el momento de la siembra qué terrenos van a fructificar y cuáles no? Por eso, dirá Jesús, más adelante, nadie debe anticipar el juicio de Dios; ni siquiera el sembrador tiene derecho a hacerlo.
-La actualización de la parábola. La tradición, ya conocida por Marcos y recogida por Mateo, no se contentó con transmitir la parábola, sino que le añadió una explicación o, mejor, una actualización, que transforma la parábola -dirigida en su origen a los predicadores- en una catequesis para convertidos. La explicación tiene presentes a los fieles, e insiste en la necesidad de algunas disposiciones interiores y personales para que la palabra escuchada sea entendida y crezca. Las principales disposiciones son: apertura y sensibilidad a los valores del Reino, valor frente a las persecuciones, constancia, resistencia al espíritu mundano y libertad interior.
BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC. PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 140


2.- Jesús continúa enseñando, pero lo hace en un lenguaje parabólico. Este lenguaje, lo mismo que todo símbolo, abre la puerta a interpretaciones muy diversas; resultará tanto más fácil a los espíritus tercos encerrarse en sus propias ideas y quedarse en la historieta, ignorando su significado; y a la inversa, los espíritus abiertos, los corazones dóciles, serán discretamente introducidos en el conocimiento de una doctrina profunda: de unos "misterios".
Hay, pues, personas que no acogen como conviene la palabra de Jesús. A los ojos de los discípulos, testigos de este "fracaso" del Maestro, o a los de los cristianos que meditan en la vida de Jesús, en la que, por lo demás, vuelven a ver su propia historia, el esfuerzo de evangelización en medios judíos, ¿no topa con un fracaso casi total? ¿No es la palabra de Dios lo que Jesús trae? ¿Y la palabra de Dios puede ser tan limitada, tan ineficaz e infructuosa? No se trata de ir a buscar la explicación de este drama en la in-significancia de la Palabra o en su ineficacia. La lección que transmite hoy la primera lectura ha sido bien asimilada por el evangelista. Antaño, un profeta isaiano del destierro había hecho reflexionar a sus compañeros de exilio en la incoercible eficacia de la Palabra, en la inevitable realización de lo que Dios ha prometido. Se trataba de mantener en aquellos desgraciados que lloraban "a orillas de los ríos de Babilonia" (Sal 137. 1), la verdad del anuncio profético que prometía, en nombre de Dios, la inminente liberación y un retorno feliz a la tierra de los antepasados.
El evangelista conoce todo esto: está, pues, seguro de que la semilla, símbolo de la Palabra, es capaz de dar frutos abundantes. No hay más que un solo motivo que pueda explicar la esterilidad de una semilla echada en la tierra o la ineficacia de la Palabra predicada a los judíos: la pobreza del suelo que recibe el grano, o en otras palabras, las malas disposiciones de los oyentes.
En cuanto a estas malas disposiciones, Mateo dice varias cosas. En primer lugar, las nombra: inconstancia, afanes de este mundo, seducción de la riqueza. Ve en ello, además, el efecto de la actividad disimulada del Maligno (una causa entre otras). Porque advierte sobre todo que la Palabra se halla en el centro de un conflicto. Hay persecuciones que hacen vacilar a los oyentes inconstantes y que son provocados por la Palabra. Esta tiene, asimismo, adversarios que luchan encarnizadamente contra ella, en un conflicto permanente. Y es que el fracaso que Jesús conoció, mal recibido por los judíos incrédulos, lo experimenta la Iglesia a su vez; pero el profeta Isaías había ya pasado por esa dolorosa experiencia (v. 14/15). El combate de la Palabra y de la incredulidad viene desde los más remotos tiempos de la historia del pueblo de Dios y parece que ha de durar tanto como esa historia.
¿Cuál es su final? Este combate lleva a fracasos repetidos que preocupan al evangelista. Pero al autor le interesa más otra cosa: el éxito maravilloso que, en último término, obtiene la proclamación de la Palabra.
Porque el Evangelio, rechazado, perseguido, combatido ya ha "triunfado". En el seno de un mundo incrédulo, existe hoy una comunidad de discípulos. El inmediato entorno de Jesús era, en un principio, el signo modesto de un cierto éxito de la palabra de Jesús; pero a partir de entonces, todos aquellos que en todos los tiempos, especialmente hoy, se tienen por discípulos de Jesús, son signos de que la Palabra da sus frutos. Tras el "vosotros" (v.11), se oculta, en efecto, toda la Iglesia, se oculta incluso el auditorio que escucha hoy nuestro comentario del Evangelio.
Más que en los adversarios obstinados, Mateo se fija con entusiasta atención en los discípulos de Jesús; los ve vivir en medio de un mundo (v.38) incrédulo: "aquellos que..." (v.12). Los ve, sin embargo, colmados: "A vosotros es dado". Y puesto que en ellos el "don" se ha demostrado eficaz, se les da cada vez más: "A quien tenga se le dará". Este don pródigamente concedido es el de un conocimiento supremo: "conocer los misterios del Reino de Dios". Este conocimiento ilumina toda la vida; gracias a él, sabrán los discípulos hacer las opciones que se imponen y participar como conviene en el combate de la Palabra. Y es cierto que tras la explicación de las vicisitudes que atraviese el Reino al implantarse en el mundo, se oculta un mensaje decisivo: el mensaje pascual. Porque la aventura de la Palabra, constantemente desdeñada, perseguida pero siempre viva y eficaz, semejante al grano de trigo que debe "morir" para dar fruto (/Jn/12/24), ¿no es el misterio de Pascua? El conocimiento de tales misterios es un privilegio del que los discípulos deben ser conscientes. Lo que los cristianos oyen en la proclamación del Evangelio, lo que ven en la experiencia cristiana, hay muchos hombres que no pueden verlo ni oírlo. Aun los Profetas, esos privilegiados del A.T. y con ellos, por lo tanto, todo el pueblo de la Antigua Alianza, no pudieron, a pesar de sus deseos, obtener semejante revelación de los "caminos" de Dios, de los secretos de su Reino.
Esta parábola, al igual que muchas otras parábolas de Mateo, tiene algo de doloroso, de dramático incluso: ¡tanta semilla perdida, tanta palabra rechazada! Pero no percibir los sonidos alegres con que resuena, sería entenderla mal. Aunque no esté permitido permanecer insensibles a esa tragedia que constituye la evangelización y a sus "fracasos", cuyos perdedores son los hombres, ¿sería lícito no dejar resonar nunca en nosotros -acogidas con una profunda humildad- estas palabras de esperanza.
"¡Ah, sí, dichosos vosotros!; dichosos vuestro ojos porque han sabido ver y vuestros oídos porque han sabido oír"? ¿Sería lícito permanecer insensibles ante la promesa, implícitamente contenida en la última frase del Evangelio, y de la que encontramos una formulación más clara en el apóstol Pablo, cuando habla de la "Gloria de los hijos de Dios"? Nosotros sabemos de esa Gloria no sólo que está "preparada" para nosotros, sino además que, con la transmisión de la Palabra, nos está ya comunicada; y que, semejante a una semilla, crece en nosotros. ¡Cómo, entonces, negarse uno a llamarse "dichoso"!
LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE MATEO -EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1981.Pág. 183


3.EV/INTERPRETACION: PUEDEN HABER TRES SIGNIFICACIONES EN UNA PARÁBOLA: LA DE XTO/LA DEL EVANGELISTA Y LA DE LA IGLESIA PRIMITIVA.
La parábola del sembrador plantea al lector tres problemas sucesivos: el significado de la parábola tal como salió de los labios de Xto (vv. 1-9), el valor que Mateo le atribuye introduciéndola en esta parte de su Evangelio y, finalmente, la significación de la explicación que da la Iglesia primitiva (vv. 18-23).
a)En cuatro escenas sucesivas, colocadas entre una descripción de la siembra (v. 3) y una descripción de la recolección (v. 8), la parábola propiamente dicha se interesa, sobre todo, por la suerte reservada a la semilla en los cuatro terrenos diferentes. Las escenas están dispuestas de manera progresiva y optimista, para desembocar en la visión de la fructificación extraordinaria de la semilla.
El tema de la cosecha, imagen de los últimos tiempos, es tradicional en Israel (Jl 4. 13); lo nuevo es la insistencia en las laboriosas siembras que la preparan. Jesús, pues, suaviza ligeramente el matiz escatológico de la venida del Reino (cosecha) subrayando más bien las condiciones difíciles de su realización. Proclama la venida del Reino, pero insiste en la lentitud de su instauración y en la dificultad de su maduración.
b)Insertando esta parábola en este lugar de su Evangelio, Mateo da una interpretación cristológica de la parábola. Jesús se plantea el problema de los fracasos y de las resistencias que se oponen a su mensaje: ceguera de los escribas, entusiasmo superficial de las masas, desconfianza de sus parientes, etc.
Pretende dar un sentido a esta incomprensión y lo descubre en la oposición entre el trabajo casi infructuoso del sembrador y la rica cosecha que se recogerá en su tiempo oportuno. Jesús piensa en su misión difícil y la analiza a la luz del juicio que se acerca. Concretamente, este juicio se produce a través de la inteligencia que los discípulos parecen mostrar (vv. 10-17) y que compensa la indiferencia de los otros miembros del auditorio. c)La explicación de esta parábola nos la dan las comunidades primitivas. Para ellas ya no hay que explicar la misión de Xto, sino las motivaciones de su conversión; la cosecha final no les da miedo, sino más bien las dificultades cotidianas que suscita la persecución (v. 21).
Desde este momento la interpretación adopta un matiz alegorizante; cada escena de la parábola se interpreta en función de un tipo de "conversión": ya no importa tanto la semilla como la manera en que es acogida. Hasta el matiz escatológico de la parábola se difumina en consideraciones, sobre todo psicológicas y parenéticas (v. 24). Jesús era optimista sobre el sentido de su misión; la Iglesia primitiva parece más preocupada.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V -MAROVA MADRID 1969.Pág. 160


4.PARA/FINALIDAD:PALABRAS ESCANDALOSAS.SU VERDADERO SENTIDO.
Digamos algo sobre "la finalidad de las parábolas", ya que, en nuestro texto, aparecen esas palabras casi escandalosas de Jesús: ¿utilizó las parábolas para que no le entendiesen? Ha habido dos teorías que se han hecho clásicas para explicar estas duras palabras: teoría de la justicia: la parábola oculta la verdad para castigar la infidelidad del pueblo que ha rechazado la palabra de Dios cuando le era expuesta con toda claridad. Esta teoría va en contra de la naturaleza de las parábolas y en contra de la misión de Jesús. Teoría de la misericordia: la parábola no habla con claridad. Jesús recurre a ellas para mitigar la culpabilidad de los que no creían. Teoría injustificada desde las parábolas mismas, que son suficientemente claras. Además, en otras ocasiones, Jesús hablaba no sólo con claridad sino hasta con crudeza.
Para resolver el problema hay que contar con los elementos siguientes: a)el texto está fuera de lugar (lo demuestra el hecho elemental de ser preguntado Jesús por "las" parábolas, cuando en realidad no ha expuesto más que una); b)la expresión se refería originariamente a toda la enseñanza de Jesús, ya que el término "parábola", "mashal" en hebreo, puede significar tanto parábola como misterio, sentencia, enigma, proverbio, enseñanza; c)esta diversidad de significados hizo que, al traducir la palabra "mashal" al griego, y después a las demás lenguas, se convirtiese en "parábola"; d)el texto se halla traducido defectuosamente y reconstruyéndolo en su forma original aramea tendríamos lo siguiente: "a vosotros os ha sido dado a conocer el misterio del reino de Dios, pero a los de fuera todo les resulta misterioso".
A continuación viene la partícula final "para que"; pero esta partícula puede ser, además de final, consecutiva y entonces traduciríamos así: "de modo que se cumple la palabra de la Escritura" (a continuación viene la cita del profeta Isaías 6. 9-10). Quedan, por tanto, las últimas palabras, las más "escandalosas": "no sea que se conviertan...". Tendríamos aquí latente o subyacente la partícula aramea "dilema", que, además de los sentidos "para que no", "no sea que", tiene también este otro "sea, pues, que..." y en este sentido debe ser entendida aquí.
La conclusión que parece imponerse hoy es que la traducción del célebre y torturante texto debe ser la siguiente: "a vosotros os ha dado Dios a conocer el misterio del Reino; para los que están fuera todo es misterioso, de modo que -como está escrito- miran y no ven, oyen y no entienden; que se conviertan, pues, y Dios les perdonará". La solución de los que están fuera no es desesperada. Tienen todavía una oportunidad: que se conviertan.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1015


5.- Texto. En el contexto precedente Mateo remarca la línea divisoria entre sabios y entendidos por un lado y gente sencilla por otro.
Los primeros se perfilan ya como adversarios y los segundos como familiares. En este contexto introduce Mateo un tipo de enseñanza basada en la parábola. "Jesús comenzó a exponerles muchas cosas por medio de parábolas". Mejor traducción ésta que el "hablar mucho rato" de la traducción litúrgica. Las línea maestras del texto van más por el método de enseñanza empleado que por el contenido de la misma. Veamos. La parábola del sembrador termina con un lacónico "el que tenga oídos que oiga" (v.9). Esta frase está indicando que la parábola contada oculta tanto como desvela, si no más.
Ello motiva la pregunta de los discípulos: "¿Por qué hablas a la gente por medio de parábolas?" (v. 10). En los vs. 11-17 se da respuesta a esta pregunta. La respuesta deja en claro una cosa: las parábolas son un medio adecuado de no decir nada a quien no esté en disposición de escuchar y de decir mucho a quien esté en esa disposición. Por lo tanto, el recurso a la parábola lo entiende Mateo como una forma de remarcar la línea divisoria entre dos grupos. A un lado de la línea están los que no ven ni entienden; al otro, los discípulos, es decir, "todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 12, 50). Esta última cita de Mateo ayuda a aclarar el origen de la división. Esta no obedece a un decreto de Dios, sino a la decisión de las propias personas involucradas. Por aquí van los sorprendentes vs. 11 y 12. El v. 11 parece a primera vista estar formulado en el sentido de una división determinada por Dios.
Sirviéndose del recurso de la voz pasiva, este versículo afirma, en efecto, que es Dios quien concede o permite a unos conocer los secretos de su Reino y a otros no. Sin embargo, el v. 11 hay que leerlo a la luz del v. 12, el cual sirve de explicación a aquél. Lo que pasa es que la explicación está formulada en términos absolutamente chocantes y sorprendentes, muy en consonancia con el estilo oral, agresivo e hiriente, empleado frecuentemente por Jesús. "Al que tienen se le dará más todavía; al que no tiene se le quitará hasta lo poco que tiene". El problema nos surge por entender el verbo tener en sentido de poseer. Pero no es éste el sentido del verbo ni en la dinámica del texto ni en el contexto de Mateo. "Tener" tiene el sentido activo de "producir". "Al que produce se le dará; al que no produce, no". Así entendida la frase, se comprende perfectamente que el v. 11, del cual el 12 es explicación, no pueda entenderse en el sentido de decreto arbitrario de Dios.
El recurso, pues, a las parábolas marca en el Evangelio de Mateo la quiebra de un mundo religioso cerrado en sí mismo, el de los sabios y entendidos, y el surgimiento de una perspectiva abierta y universal, la representada por los discípulos o nueva familia de Jesús. De ahí la larga cita de Isaías, donde se habla del corazón embotado de este pueblo; de ahí también el realce del momento a través del v. 17: "Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver y oír lo que vosotros". Obsérvense las dos mismas denominaciones de profetas y justo que encontrábamos hace dos domingos en Mt. 10, 41 y que responden a categorías de personas cuyo alcance se nos escapa hoy.
El texto finaliza desvelando a los discípulos lo oculto de la parábola, y por consiguiente, lo que Mateo considera importante en la misma. Lo significativo está en los lugares receptores: vereda, pedregal, maleza, terreno fértil. Los tres primeros tienen en común su falta de productividad. Esto es precisamente lo que hay que evitar. La parábola del sembrador en la versión de Mateo es una invitación a ser terreno fértil. No importa la cantidad producida; eso depende de mil circunstancias e imponderables. Lo verdaderamente importante es el ser productivos.
Comentario. Dos aspectos resaltan con luz propia en el texto: la alegría y la invitación a hacer algo.
Alegría por los nuevos tiempos traídos por Jesús. El discípulo de Jesús está llamado a ser portavoz del cambio cualitativo aportado por Jesús y a vivir desde la alegría por ese camino. "Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen". Dios me libre de decir a nadie lo que tiene que hacer. Pero en nombre de Dios, que habla por el texto de hoy, sí que te digo: haz, actúa, sé productivo.
ALBERTO BENITO - DABAR 1990/37


6. /Mt/13/10-17 Entre la parábola del sembrador (Mt 13, 1-9) dirigida a la muchedumbre (Mt 13, 3) y la explicación que de ella da a los discípulos (v. 11), Mateo inserta este pasaje manifiestamente adventicio y destinado a servir de transición. Pero los sinópticos, al tiempo que concuerdan en cuanto al contenido literal de la parábola y de su explicación, ponen de manifiesto una gran libertad en la redacción de esta transición (Mc 4, 10-13; Lc 8, 9-11). El núcleo del pasaje se halla localizado en el v. 11; el v. 12, sin duda un añadido tardío de Mateo (cf. Mc.4, 25), podría ser una restricción al versículo precedente a propósito de Judas (?). El v. 13 saca las conclusiones del v. 11, confirmadas aún más en la larga cita de Is 6, 9-10 (vv. 14-15).
Los vv. 16-17 son igualmente extraídos de otro contexto (Lc 10, 21-22). a) En la literatura judía, los de fuera es un término utilizado para designar a los gentiles (cf. 1 Cor 5, 12-13; 2 Cor 4, 16; Col 4, 5; 1 Tim 4, 2). Marcos le atribuye, sin embargo, otro sentido (Mc 4, 11), refiriéndose a aquellos que, en el momento en que Cristo habla "en casa" (Mc 3, 20) a sus apóstoles y discípulos, se encuentran "fuera" de ella (cf. M 3, 31), es decir, sus parientes y los fariseos (Mc 3, 22). Con la expresión los "de fuera", Marcos se estaría refiriendo a los mismos judíos, los cuales no podrán entrar en el Reino y convertirse (Mc 4, 12) sin que antes hayan depuesto su incredulidad.
b) El texto, en su totalidad, presenta una acusada mentalidad apocalíptica semejante a la del libro de Daniel. Como en el profeta (Dan 2, 47), también aquí parece la revelación en dos tiempos, "secreto" y "misterio", perfectamente marcados; el primero, mediante visiones y símbolos o parábolas; el segundo, mediante explicaciones. Finalmente, las sentencias subrayan el privilegio de los que pueden oir y comprenden las posibles aplicaciones del lenguaje parabólico. Mediante esta forma apocalíptica (véase Mt 11, 25), Mateo trataría de dar a la enseñanza parabólica de Jesús su significación de verdadera revelación procedente de lo alto.
c) En su extensa cita de Is 6, 9-10 (vv. 14-15), Mateo pretende hacer resaltar otra intención de Cristo. Jesús conoce su calidad de profeta y acepta las oposiciones y repulsas inherentes a este ministerio, dificultades a que se ha expuesto conscientemente con motivo de su enseñanza por medio de parábolas, trazando así la línea de demarcación entre fe e incredulidad. A Jesús no le extraña su falta de éxito; su actuación es conforme a las Escrituras y concretamente a Isaías. El mismo se encamina así hacia su Pasión. La cita de Is 6, 9-10 es, sin embargo, diferente en Mateo y en Marcos. Para este último, hablar en parábolas es un acto de Dios que, mediante este procedimiento, juzga y condena a los incrédulos. Las modificaciones aportadas por Mateo ("porque" en lugar de "para qué" y "no ven" en lugar de "ven y no conocen", en los vv. 12-13) ponen de manifiesto que la razón de hablar en parábolas no debe ser buscada en Dios, sino en las disposiciones hostiles del auditorio. Veamos en todo esto más un clima de pasión por parte del profeta que un auténtico juicio de Dios.
d) Al redactar este texto, Mateo bloquea las corrientes apocalíptica y profética, uniendo el optimismo de la primera ante los privilegios de los que reciben la revelación, al pesimismo de la segunda, con motivo del rechazo de que es objeto el profeta por parte de la mayoría. Hecho esto, confiere al conjunto un acento nuevo; el de la oposición entre creyentes y no-creyentes, oposición que se acentúa más aún cuando se descubre como algo evidente que es "secreto" de Dios, un misterio insondable suyo (corriente apocalíptica) el oponer aquellas dos categorías, mientras que el pensamiento de Jesús era distinto.
e) Mateo (como Mc 4, 1-34) escribe en un momento en que la Iglesia naciente está preocupada por la incredulidad de Israel. El cap. 13 responde a esta inquietud. Mc 4, 11-12 subraya que Jesús no revela su secreto más que a los discípulos y deja a las gentes de fuera en la ignorancia; y así, gracias a la enseñanza parabólica, establece una especie de juicio entre creyentes e incrédulos. Mateo soluciona el problema haciendo ver que, el no comprender la enseñanza de Cristo, si esa falta de comprensión es querida por Dios, no resulta de una decisión arbitraria, sino que es consecuencia de disposiciones espirituales insuficientes.
Cristo se pregunta sobre la significación del fracaso de su ministerio profético, y la conclusión que de ello saca es clara: la Pasión ha sentado ya plaza en su vida; la muerte se perfila al término de su misión, y esta prueba definitiva será la que dé el verdadero tono de su fidelidad.
La comunidad primitiva también se pregunta, a propósito de este mismo pasaje, sobre el fracaso que constituye para ella la negativa de Israel a admitirla en su fe en el Señor. En la apocalíptica judía encuentra la solución a esta angustia: es "secreto" de Dios el separar así a los hombres en creyentes y no creyentes, y el preparar de este modo el juicio de la humanidad.
También la Iglesia actual se pregunta sobre su aparente fracaso y sobre su creciente disminución en el mundo. Pero sabe guardarse muy bien de recurrir a la apocalíptica judía para dividir el mundo entre buenos e impíos, ya que la frontera entre el bien y el mal pasa a través de cada hombre. La única salida que le queda entonces es hacer suyo el punto de vista de Cristo. Porque aunque Cristo haya entrado en la gloria, no por eso la Iglesia quedará dispensada de la ley del fracaso y de la significación pascual del sufrimiento.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA VI -MAROVA MADRID 1969.Pág. 189s

Jesús responde que Dios es "misterio": no es una realidad fácil de conocer. Dios no está a nivel de las cosas; se toca una piedra, se ve un árbol, se oye a un amigo. Dios no es de este orden.
El misterio de Dios no es una verdad que se impone a la inteligencia humana. Es un secreto, un misterio, que sólo se da a los que están dispuesto a escuchar. "Mirar sin ver y escuchar sin oír ni entender".
Esta es la segunda razón dada por Jesús. Si el misterio de Dios, es de por sí un secreto difícil de descubrir, es también verdad que muchos hombres son culpables de ni siquiera buscarlo.
¿Busco yo a Dios? "Ni entender con el corazón" En-tender, o sea tender en dirección de alguien. Ser fascinados por Dios. Tomar postura ante él. Dirigirse a él con todo el ser. Sólo entonces se está en disposición de oir y comprender. Primero se convierte uno, o sea, se vuelve hacia... se tiende hacia... y después se comprende.
Hasta humanamente, las mismas cosas son vistas y oídas, de distinta manera por varias personas. ·Scheler ha escrito que si atraviesan un bosque tres sujetos: un pintor, un botánico y un comerciante de maderas, uno habrá visto unas violetas y colores maravillosos (el pintor); otro habrá visto unos musgos diminutos y muy raros, que sólo existen en esa región (el botánico); otro habrá visto cuántos metros cúbicos de madera se pueden sacar por hectárea (el maderero).
"Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen". Debiéramos pedir esos ojos que ven y esos oídos que oyen. Ver con los ojos de la fe tantos acontecimientos de nuestra vida que solamente vemos con una mirada humana.
Toda nuestra vida es una parábola en la que Dios está escondido y desde donde nos habla. Uno puede quedarse en el interior de las cosas y de los acontecimientos, o bien, "ver" y "oír" a Dios en el centro de todas las situaciones humanas.
Creyente es el que ve y oye a Dios en las cosas vulgares -alegres o tristes- de cada día.


8.- Texto. El domingo pasado remarcaba Mateo una linea divisoria entre sabios y entendidos por un lado y gente sencilla por otro. En este contexto se abre la tercera compilación doctrinal del primer evangelio, caracterizada por las parábolas como vehículo de enseñanza.
El texto comienza con la exposición de la parábola del sembrador y finaliza con la aclaración de la misma. Entremedio se recoge una conversación de Jesús con sus discípulos acerca del método de enseñanza adoptado: ¿por qué hablas a la gente por medio de parábolas?
La respuesta de Jesús a esta pregunta deja en claro una cosa: las parábolas son un medio adecuado de no decir nada a quien no esté en disposición de escuchar y de decir a quien está en esa disposición. El recurso, pues a las parábolas es una forma de remarcar la linea divisoria entre los dos grupos arriba mencionados. A un lado de la línea están los que no ven ni entienden; al otro, los discípulos, es decir, todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mt. 12,50).
Esta cita de Mateo, tomada del contexto inmediatamente precedente al texto de hoy, ayuda a aclarar el origen de la división en dos grupos. Esta no obedece a un decreto de Dios, sino a la decisión de las propias personas involucradas. El v.11, en efecto, parece a primera vista estar formulado en el sentido de una división determinada por Dios. Este versículo, sin embargo, ha de leerse a la luz del 12: al que tiene se le dará más todavía; al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Esta formulación resulta chocante, pues tener suele entenderse en sentido de poseer. No existe, sin embargo, el sentido del verbo ni en la dinámica del texto ni en el contexto de Mateo. Tener tiene el sentido activo de PRODUCIR. Al que produce se le dará; al que no produce, no. Así entendida la frase, se comprende perfectamente que el v. 11 no deba interpretarse en el sentido de decreto arbitrario de Dios.
El recurso, pues, a las parábolas marca en el evangelio de Mateo la quiebra de un mundo religioso cerrado en sí mismo, el de los sabios y entendidos, y el surgimiento de una perspectiva abierta y universal, la representada por los discípulos o gente sencilla. De ahí la larga cita de Isaías hablando del corazón embotado. De ahí también el realce del momento en el v. 17: os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver y oír lo que vosotros.
El texto finaliza desvelando a los discípulos lo oculto de la parábola. Lo significativo en la misma son los lugares receptores: vereda, pedregal, maleza, terreno fértil. Los tres primeros tienen en común su falta de productividad, justamente lo que hay que evitar. En la versión de Mateo la parábola del sembrador quiere ser una invitación a ser terreno fértil. No importa la cantidad que se produzca; eso depende de mil circunstancias e imponderables. Lo verdaderamente importante es ser productivos.
Comentario.-Lo expuesto en el análisis del texto no dejar lugar a dudas al buen entendedor: menos palabras y más hechos. He aquí el santo y seña del buen discípulo. Junto a este aspecto esencial del texto, hay otro apenas mencionado en el análisis: alegría por los nuevos tiempos traídos por Jesús. El discípulo está llamado a ser portavoz del cambio cualitativo aportado por Jesús y a vivir desde la alegría de ese cambio.
DABAR 1993/37


9.- La presente parábola es la primera de una serie que recoge Mateo en el capítulo 13. Jesús la pronunció sin duda en un momento crítico y culminante de su vida pública, cuando comenzaba a concentrar su atención en los discípulos ante la creciente incredulidad del pueblo y el rechazo de los fariseos.
La parábola del sembrador experimentó una acomodación pastoral cuando los apóstoles la predicaron a la primitiva comunidad de Jesús. El comentario que sigue a la parábola y su interpretación en los v. 18 al 23 es el resultado de dicha adaptación.
El sentido de la parábola de Jesús es que, a pesar de las dificultades de la siembra, la cosecha está asegurada; es decir, que el Reino de Dios, iniciado en la persona de Jesús y proclamado por Jesús, es una fuerza viva que avanza irresistiblemente hacia su plenitud y gloriosa manifestación, hacia la cosecha final. La Palabra de Dios es como una semilla, pequeña en apariencia, pero llena de vida. No todos la escuchan y la albergan en su corazón; pero quienes la reciben con fe darán fruto.
Jesús no habla en parábolas para que no le entiendan; nadie habla en verdad para que no le entiendan. Esta sentencia (cf. 1,15) significa que la parábola esconde siempre un sentido profundo y sugiere la conveniencia de una seria meditación. Sobre todo, es una manera de provocar y de estimular la atención.
EUCARISTÍA 1993/33


10.- Mateo recoge en el capítulo 13 siete parábolas sobre el Reino de Dios. Leemos la primera parte y su interpretación, separadas por una explicación sobre el porqué del lenguaje parabólico. A lo largo del capítulo se adivina fácilmente la mano del evangelista en la elaboración de los materiales de que dispone.
A menudo el evangelio según Mateo nos dice si Jesús está "en casa", donde habla privadamente con los discípulos, o bien si sale para encontrarse con la gente. En este caso, vemos que Jesús habla a la gente desde una barca, y no se dice que vuelva a casa hasta el versículo 36; pero, entre la parábola del sembrador y su explicación, Jesús habla privadamente a los discípulos, lo que no concuerda con el hilo de toda la narración. La parábola del sembrador apunta a lo que sucede en la acción de sembrar, teniendo en cuenta la manera cómo se hacía en tiempos de Jesús en Palestina: se araba después de sembrar. La parábola hace referencia al fracaso de la siembra (que se menciona tres veces y de manera progresiva) y, sobre todo, al éxito final, que es esplendoroso.
La explicación de la parábola, que seguramente no es original de Jesús, hace referencia más bien a la tierra que recibe la semilla, es decir, a las disposiciones de los que escuchan la palabra de Dios y a la acogida que le dan.
Entre la parábola y su explicación, Mateo ha inserido un fragmento sobre el porqué del lenguaje parabólico que Jesús utiliza. La parábola revela y esconde a la vez: todo depende de la sintonía y la disposición del que escucha. Una cita de Isaías sirve para mostrar lo que ha pasado realmente: algunos se han cerrado a la palabra de Jesús, mientras que otros (los discípulos) han hecho caso de ella. Quizá podríamos decir que los discípulos son el verdadero "resto de Israel" que ha sido fiel a la línea de los profetas y los justos que deseaban la manifestación de Dios.
JOSEP M. GRANE - MISA DOMINICAL 1994/09