martes, 8 de febrero de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO VI T.O. CICLO C - 13 FEBRERO 2022

 

LA DESGRACIA DE SER RICO

 


 

COMENTARIO

 

No es fácil recibir todo este aluvión: “Ay de ustedes, los que están saciados! ¡Ay de ustedes los que ríen! ¡Ay de ustedes, de los que todo el mundo habla bien!”. Los creyentes se ven obligados a quedarse allí delante, perplejos. Nos damos cuenta de que para Jesús estas bienaventuranzas y estas maldiciones extrañas (“¡Dichosos ustedes, los pobres! ¡Ay de ustedes, los ricos!”) son una evidencia, pero cuando nos fijamos en nuestra vida, nos parece mucho más evidente la ley del dinero: son dichosos los ricos y desventurados los pobres. Es lo que piensa todo el mundo. ¡Todo el mundo! Ese es el problema. Los primeros cristianos, por su parte, extrañaron y desentonaron de tal modo que en los ambientes paganos la nueva fe llamó la atención. Si ahora los cristianos resultan que son “como todo el mundo” su fe no puede menos de dejar escépticos y críticos a los “paganos” ¿En qué cambia las cosas la fe en Jesucristo?

Lo cambia todo cuando se cree. Aquí, por ejemplo, hay que creer en el deprecio de Jesús por el dinero y entrar también nosotros en ese desprecio, cueste lo que cueste. Por otra parte, no es el dinero “útil” lo que desprecia. Aprueba la alegría de una mujer que se ha encontrado la dracma perdida y la felicidad de las personas que han tenido éxito en sus negocios (Lc 19, 16-17). Pero ¡qué desprecio con el rico que acumulaba tesoros para asegurarse la vida: “¡Necio!” (Lc 12, 20). La vida no es eso. La desgracia de ser rico consiste en engañarse sobre la vida buscando pequeñas felicidades, eso que Jesús llama el “consuelo”: “¡Ay de ustedes, porque ya tienen su consuelo!”; tienen el confort, tienen la seguridad, tiene el aprecio de los demás. Pero no tienen el reino. La verdadera vida está allí; hay que entrar en el reino, que es el país del amor: “Dios mío, dice el salmo 118, ¡que tu amor sea mi consuelo!”. La verdadera vida, para la que estamos hechos, es amar a Dios y amar a nuestros hermanos. ¡Evidentemente hay que creerlo! Una existencia cristiana comienza exactamente por ese acto de fe: creer en Jesús cuando nos dice que la dicha está en elegir el amor. La vida no es forzosamente una elección entre la felicidad y la desgracia, sino más generalmente una elección entre las pequeñas felicidades que se pueden comprar y la gran dicha de amar.

Pero ¿por qué se dice que el dinero nos hace dejar a Dios y el amor fraternal? Porque cuando se espera todo del dinero, se acostumbra uno a no esperar nada de Dios y se trata cada vez menos con él. Y cuando uno codicia el dinero, no comparte con los demás; cuanto más rico es uno, menos da; es cosa bien sabida. ¿Entonces? ¿Tirar el dinero o tirar el evangelio? No, hay que repetir que el dinero puede ser útil, el problema está en mantenerlo en esa estricta utilidad, en no entregarle nuestra vida, en seguir siendo capaz de dominar la avaricia. Eso es el evangelio.

Cuando un rico ama a Dios (lo prueba la calidad de su oración) y cuando se ve devorado por el amor fraterno (lo prueban la generosidad y el compromiso social) conquista una de las batallas cristianas más difíciles: hacer que el dinero sea dócil y noble.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Sal 30, 3-4

Se la roca de mi refugio, oh, Dios, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte, por tu nombre dirígeme y aliméntame.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que prometiste permanecer en los rectos y sencillos de corazón, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Jeremías 17, 5-8

Así dice el Señor: “Maldito quien pone su confianza en el hombre, y en él busca su fuerza, apartando su corazón del Señor.

Será como un cardo en el desierto, que no disfruta del agua cuando llueve; habitará en la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza.

Será como un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el calor no lo sentirá, sus hojas se conservaran siempre verdes: en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto”.

 

SALMO RESPONSORIAL (1)

 

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

 

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R

 

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto a su tiempo y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R

 

No así los impíos, no así, serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12. 16-20.

Hermanos: Si anunciamos que Cristo resucitó de  entre los muertos, ¿Cómo es que dice alguno de ustedes que los muertos no resucitan?. Sí los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.

Y, si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes no tiene sentido, siguen con sus pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido. Si  nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO  Lc 6, 23ab. 

Aleluya. Alégrense y salten de gozo, dice el Señor, porque su recompensa será grande en el cielo. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 17.20-26

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se detuvo en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.  Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, le dijo: “Dichosos los pobres, porque el reino de Dios es para ustedes.  Dichosos los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Dichosos los que ahora lloran porque reinarán. 

Dichosos ustedes, cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten, y desprecien el nombre de ustedes como infame, por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo.  Eso es lo que hacían sus padres con los profetas.

Pero ¡ay de ustedes, los ricos! Porque ya tienen su consuelo. ¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!

Porque tendrán hambre ¡Ay de los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán. ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que hacían sus padres con los falsos profetas”.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Pongamos en Dios nuestra confianza y pidámosle que, así como resucito a Jesucristo de entre los muertos, nos haga esperar nuestra resurrección poniendo en sus manos de Padre nuestras inquietudes y anhelos. Digámosle: R.- Escúchanos, pues confiamos en ti.

 

1.- Por el papa y toda la Iglesia; para que viva el espíritu de las bienaventuranzas del reino y anuncie el secreto de la verdadera felicidad a la que conduce el evangelio. Oremos. R.

 

2.-  Por los jefes de las naciones y los poderosos del mundo: para que promuevan proyectos de justicia, educación, salud y bienestar para todos. Oremos. R.

 

3.- Por los enfermos, los oprimidos, los pobres, los excluidos y los que más sufren, para que encuentren su consuelo en la solidaridad de sus hermanos y en la cruz de Cristo. Oremos. R.

 

4.- Por todos nuestros seres queridos que han muerto: para que Jesús resucitado los tenga gozando de su presencia. Oremos. R.

5.- Por todos los cristianos: para que encontremos en las bienaventuradas el estilo de vida que nos hace verdaderos profetas y testigos del reino de Dios. Oremos. R.

 

6.- Para que la celebración de la resurrección de Cristo en esta eucaristía avive nuestra fe, renueve nuestra esperanza y nos haga vivir la caridad. Oremos. R.

 

Oh, Dios, que llamas dichosos a los que el mundo llama desgraciados, escucha las oraciones que con fe te presentamos, y haz que un día gocemos de la dicha eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que esta oblación nos purifique y nos renueve y sea causa de eterna recompensa para los que cumplen tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION    Jn 3, 16

Tanto amo Dios al mundo que entrego a su Unigénito, para que todo el que cree en el no perezca. Sino que tenga vida eterna.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Alimentados con las delicias del cielo, te pedimos, Señor, que procuremos siempre aquello que nos asegura la vida verdadera. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 14: Stg 1, 1-11; Sal 118; Mc 8, 11-13

Martes 15:  Stg 1, 12-18; Sal 93; Mc 8, 13-21.

Miércoles 16: Stg 1, 19-27; Sal 14; Mc 8, 22-26.

Jueves 17: Stg 2, 1-9; Sal33; Mc 8, 27-33

Viernes 18: Stg 2, 14-24.26, Sal 111; Mc 8, 34—9, 1.

Sábado 19: Stg 3, 1-10; Sal 11; Mc 9, 2-13.

Domingo 20: Sam 26, 2.7-9.12-13.22-23; Sal 102; 1Cor 15, 45-49;  Lc 6, 27-38.

 

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 06, 17. 20-26


3-1. EV/BENDICION  BITS/MALDICION:

Aunque Jesús dirige su palabra a los discípulos, su enseñanza no concierne solamente a ellos. En su auditorio hay discípulos que le siguen de cerca, una masa de gente que acude  de todas partes llevada por la curiosidad y algunos que han bajado de Jerusalén y le  observan maliciosamente. En realidad las bienaventuranzas, excepto la última que recae  especialmente sobre los discípulos, son para los pobres y los afligidos de este mundo. Lucas, a diferencia de Mateo que trae ocho bienaventuranzas (Mt 5.3-12), menciona sólo  cuatro; pero añade, en contrapartida, otras cuatro amenazas. En cuanto a las primeras, el  número no tiene mayor importancia, ya que en definitiva todas se refieren al único camino  que conduce al reino de Dios.

Es interesante hacer notar cómo Lucas habla únicamente de los "pobres", de los  "hambrientos", de los que "lloran", sin añadir calificativo alguno, mientras que Mateo nos  habla de los "pobres de espíritu" o de los que "tienen hambre y sed de justicia". El texto de  Mateo se refiere a los hombres que se tienen a sí mismos por pobres delante de Dios y lo  esperan todo de él, sin confiar en su propia autosuficiencia. Y aunque este significado  puede salvaguardarse también en el texto de Lucas, puesto que el reino de los cielos y no  la riqueza es la esperanza y la dicha de los pobres no cabe duda que subraya la pobreza  como una situación objetiva favorable y hasta necesaria, aunque no suficientemente, para  llegar al reino de Dios. En cambio, las riquezas son un verdadero obstáculo.

Jesús dirige expresamente esta bienaventuranza a los que van a ser sus testigos, a los  que van a ser perseguidos "por causa del Hijo del hombre" (Cfr. Mt 5, 10-12): "Dichosos  vosotros..." Los discípulos de Jesús, los que le siguen, padecerán por su causa, pero  participarán también de su gloria y de la gloria de los profetas. Lo específico de los  cristianos no es ser pobre o estar con los pobres, no es luchar por la justicia o construir la  paz, sino dar testimonio de Cristo. Para éstos, además de las otras bienaventuranza que  comparten con los pobres, hay una bienaventuranza específica.

El evangelio es anuncio y denuncia al mismo tiempo, bendición y maldición, buena y mala  noticia. No es imparcial. No lo puede ser en un mundo dividido por la injusticia. Por eso  Jesús no bendice a unos sin maldecir a los otros. Pero la maldición o la amenaza que hace  a los ricos y a los autosuficientes es, ante todo una advertencia severa y una exhortación  para que se conviertan.

Porque si siguen siendo ricos, a pesar de la pobreza de los pobres y a costa de éstos, su  situación es injusta a todas luces y es desesperada en vistas a lo que importa, al reino de  Dios.

También esta cuarta amenaza se dirige expresamente a sus discípulos. Los que le  siguen y han de ser sus testigos no deberán alegrarse si se ven rodeados de una nube de  aduladores, sino todo lo contrario. Porque si buscan los halagos caerán en los errores de  los falsos profetas, de aquellos que sólo predican lo que el mundo quiere escuchar y  traicionan el evangelio.

EUCARISTÍA 1983, 9

 


 

2.- -Texto. Se ha cerrado un capítulo de la obra con las espadas en alto por parte de  letrados y fariseos (cfr. Lc. 6,11). Con Lc. 6,12 se abre un nuevo capítulo, del que forman  parte los versículos de hoy. En el v.17 el autor presenta el escenario: un llano. En él, tres  grupos de personas netamente diferenciadas acompañan a Jesús: los doce, discípulos,  otra gente. La acción se desarrolla entre Jesús y discípulos. Esta acción no lleva anejo  movimiento alguno de las partes. Son palabras de Jesús teniendo como destinatario de las  mismas a los discípulos. En sus palabras Jesús les habla de ocho categorías de personas,  divididas en dos bloques contrapuestos de a cuatro: pobres, hambrientos, llorosos y  vituperados en el primer bloque; ricos, saciados, alegres y ensalzados en el segundo. Cada  una de las categorías viene introducida por una exclamación de gozo o de lamento.  Exclamación de gozo en el primer bloque y de lamento en el segundo.

Comentario. Voy a empezarlo por esto de exclamación de gozo y de lamento. Si  denomino así a lo que habitualmente se llaman bendiciones y maldiciones, es porque se  acomoda más al género literario que subyace y que nos es perfectamente conocido por el  uso que de él hicieron los viejos profetas del Antiguo Testamento. El profeta es la persona  que ve los acontecimientos en profundidad, que detecta en ellos realidades y movimientos  que se escapan al común de observadores. Al detectarlos lanza una exclamación. Esta será  de alegría o de pena, según el signo de la realidad o del movimiento detectados. El profeta  no sabe cuándo éstos tendrán lugar; sólo sabe que tendrán lugar. No bendice o maldice a  nadie, sino que lanza un grito de entusiasmo o se echa las manos a la cabeza aterrorizado  ante la nueva situación que se avecina, pero de la que no tienen ni idea aquéllos a quienes  va a afectar. En su calidad de gritos estas visiones proféticas no se pueden encasillar  dentro de ninguna lógica al uso ni mucho menos se pueden interpretar como revanchismo o  expresión de un "cambio de tortilla". Son gritos que brotan del estremecimiento de unas  entrañas utópicas; manifestaciones de alegría, ayes de dolor. Sin estridencias, sin  esnobismos, sin contorsiones ni agresividad.

Balada, lamento. Gestados en la montaña, en el cósmico-puro delirio de la música  callada y de la soledad sonora; arriba, donde el aire es siempre puro, donde la realidad  está hecha toda de utopía. Con la vista puesta en sus discípulos (v.20). Son los cristianos.  De ellos espera Lucas que sean los continuadores del estremecimiento utópico de Jesús. 

DABAR 1983, 15

 


 

3.- -Las bienaventuranzas de Lucas son más "críticas" -más propias de un profeta que de un  legislador- que las de Mateo. Jesús las pronuncia "en medio" de la gente venida de todas  parte, aunque "mirando" a los discípulos. Son también, además, unas bienaventuranzas con  alternativa: las maldiciones. De este modo forman un texto absolutamente paralelo con la  primera lectura y el salmo. Leyéndolas, vienen a la memoria las palabras de Simeón:  "...éste está destinado a que muchos caigan o se levanten en Israel" (Lucas 2,34), y evocan  la escena majestuosa de Mateo 25,31 ss. Se da una antítesis constante entre el "ahora" y  el "día que vendrá"; esto introduce al sentido trascendente de la vida presente, en función  de una esperanza que se apoya en el don de Dios.

La continuación del texto lucano incluye una frase que cabría subrayar: "Sed compasivos  como vuestro Padre es compasivo". Es típica de Lucas esta asimilación entre la  "misericordia" del Padre y la "perfección" del Padre, del texto de Mateo 5,48. El camino del  amor, del perdón, del corazón que guarda la bondad como un tesoro, es el camino de Jesús  y de la felicidad, porque es el camino que demuestra que uno no se fía de sí mismo, no se  convierte en el umbilicus orbis, sino que busca de verdad el Reino que viene de Dios. El  enlace con la segunda lectura puede ser adecuado, a causa de las afirmaciones paulinas:  "Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más  desgraciados".

Más que una invectiva a partir de los "¡Ay de vosotros...!, la homilía debería consistir en  subrayar fuertemente la imagen del testimonio de Cristo en el mundo. una buena ayuda  para el contenido puede venir de la lectura de la encíclica "Rico en misericordia",  especialmente las páginas dedicadas a comentar la misión de la Iglesia al introducir en el  mundo "el momento del perdón" (cfr.n.14).

No obstante, y por fidelidad al texto de Lucas, también es bueno destacar la alternativa.  Una persona que contempla todas las cosas desde un mundo cerrado no tiene otro futuro  sino el mundo en que se encuentra. Ahí radica la inmensa tragedia del hombre cerrado a la  trascendencia, llamado -a pesar de sí mismo, quizás- al más allá.

PERE TENA - MISA DOMINICAL 1983, 4

 


 

4.- Las bienaventuranzas no son prometidas a quienes son pobres porque son pobres, y las  maldiciones no se dirigen contra los ricos porque son ricos. De hecho, Jesús elogia a los  pobres que viven en dos mundos a la vez: el presente y la escatología, y amenaza a los  ricos que no viven más que en un solo mundo, el que encadena casi inevitablemente a  quien lleva una vida confortable.

El rico es el que se da tan pronto por satisfecho con lo que posee que no realiza el viaje  hacia la profundidad de su ser, a lo que, por otra parte, nada le llama: un determinado  orden social rico y superindustrializado, una determinada institución eclesiástica  superasegurada de verdades y de derecho.

El pobre no posee más que su soledad, pero la vive con ese valor de ser que le lleva a  las profundidades de su ser, allí donde se vislumbra otro mundo. Solitario en ese orden, es  rico en la participación de este otro orden, participa ya en las victorias y de su proximidad.  Es el revelador de este otro mundo que viene penosamente, a través de gracias y  desgracias, éxitos y fracasos, victorias y traiciones.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA II - MAROVA MADRID 1969.Pág. 240

 


 

5.-  Para la ocasión Lucas pone especial cuidado en diferenciar a los doce, los discípulos y el  público en general. Con la lógica excepción de los doce, Lucas recalca lo numeroso de los  otros dos grupos y la procedencia del público en general: de territorio judío y no judío.  Ambiente solemne y expectante: habían acudido a escuchar a Jesús (Lc. 8,18). Lucas restringe a los discípulos las palabras de Jesús recogidas en el texto de hoy. Sólo  en la óptica del discípulo podrán ser entendidas esas palabras.

Las palabras de Jesús resuenan lentas y cadenciosas por la reiteración de "dichosos,  ¡ay!, porque" y el adverbio "ahora". La referencia no son situaciones impersonales, sino  personas concretas que son pobres, pasan hambre, lloran y son objeto de odio y de  persecución; o bien son ricas, no pasan hambre, se burlan y son objeto de adulación. Las palabras de Jesús hablan de un final en la condición presente de todas esas  personas, de un ¡basta ya! Un final y un ¡basta ya! situados en un futuro no precisado pero  cierto. Se trata del futuro de Dios, quien a través de las palabras de Jesús se revela como  alguien que también tiene una palabra que decir en un mundo que también es suyo y que,  por consiguiente, no es sólo humano, sino también divino.

En la frase "vuestra recompensa será grande en el cielo", la expresión en el cielo no se  refiere sin más al más allá después de la muerte, sino a Dios. Es de todos conocido que un  judío jamás pronuncia el nombre de Dios. En su lugar emplea circunloquios, rodeos de  palabras. En el cielo es uno de estos circunloquios para referirse a Dios.

Comentario. Sólo una interpretación miope y mal intencionada puede hablar de este texto  como de opio del pueblo. Nos hallamos ante la formulación del ¡basta ya! divino ante el  espectáculo dantesco de un mundo horrendo. Un mundo así le duele demasiado a Dios y,  aunque Dios es paciente, su paciencia lo es todo menos patente de impunidad. El texto no hace sino recordarnos algo que los humanos parecemos haber olvidado: que  este mundo no es sólo nuestro, sino también de Dios y que, por tanto, también Dios tiene  derecho a hablar. Resulta paradójico que, en el siglo de la conciencia de derecho, le  neguemos derecho a Dios.

Los pobres, los hambrientos, los que lloran, los perseguidos, todos los que son todo esto  por causa del Hijo del Hombre, son paradójicamente dichosos en su situación porque  saben de Dios y de su Palabra. Sólo los que viven como si Dios no existiera y, debido a  ello, se enriquecen, nadan en opulencia y risas y hasta son idolatrados, sólo éstos son los  que tienen que temer por el silencio paciente de Dios. ¡Ay de ellos! No es una amenaza, es  el grito desgarrado de los profetas por la desgracia en la que ya están instalados sin ellos  saberlo. 

ALBERTO BENITO - DABAR 1995, 13

 

 

PROPUESTA DE CANTOS PARA ESTA SEMANA

 

ENTRADA:  SIEMPRE ES NUEVO EL AMOR

AMAR ES DARSE A TODOS LOS HERMANOS

UNIENDO NUESTRAS MANOS AL GOZO Y EL DOLOR

Y AL AMARNOS EL MUNDO SE RENUEVA

LA VIDA SIEMPRE ES NUEVA

SIEMPRE ES NUEVO EL AMOR.

 

Yo sé Señor, que aunque hablara las lenguas del mundo,

aunque todos me llamen Profeta,

si no puedo amar soy sólo un rumor.

Yo sé, que sabiendo las ciencias extrañas,

conociendo secretos ocultos

seré poca cosa si no tengo amor.

 

Yo sé Señor, que aunque tenga una fe tan intensa,

que traslade montañas y rocas,

de nada me sirve si no tengo amor.

Yo sé, que aunque queme mi cuerpo en las llamas,

aunque todo lo entregue a los pobres,

si no puedo amar es todo ilusión.

 

COLECTA: SI YO NO TENGO AMOR

SI YO NO TENGO AMOR,

YO NADA SOY, SEÑOR (2V).

 

El amor es comprensivo, el amor es servicial,

el amor no tiene envidia, el amor no busca el mal.

 

El amor nunca se irrita, el amor no es descortés,

el amor no es egoísta, el amor nunca es doblez.

 

El amor disculpa todo, el amor es caridad; 

no se alegra de lo injusto, sólo goza en la verdad.

 

El amor soporto todo, el amor todo lo cree,

el amor todo lo espera, al amor siempre es fiel

 

DONES: ESTO QUE TE DOY

Esto que te doy es vino y pan Señor

Estoy que te doy es mi trabajo

Es mi corazón mi alma,

es mi cuerpo y mi razón,

el esfuerzo de mi caminar.

Esto que te doy que te doy

mi vida es Señor

Es mi amor también es mi dolor

es la ilusión, mi sueños es mi gozo y mi llorar,  es mi canto y mi oración.

 

TOMA MI VIDA PONLA EN TU CORAZÓN

DAME TU MANO Y LLÉVAME

CAMBIA MI PAN EN TU CARNE

Y MI VINO EN TU SANGRE

Y A MI SEÑOR RENUÉVAME

LÍMPIAME Y SÁLVAME.

 

Esto que te doy no solo yo Señor

Esta voz también es de mi hermano

Es la unión, la paz, y el orden

La armonía y felicidad

Es un canto en comunidad

 

COMUNION: FELICES SON LOS POBRES

Felices son los pobres, los que todo lo han dejado,

porque es de ellos el Reino de los cielos.

Felices los que lloran al ver a sus hermanos,   

porque encontrarán consuelo a su tristeza.


FELICES SEREMOS SI VAMOS POR LAS SENDAS, 
 

SIGUIENDO TÚ SOMBRA AL CAMINAR;

FELICES SEREMOS SEÑOR.

 

Felices los que firmes, superan las desdichas,

porque encontrarán el premio de su firmeza.

Felices los que buscan y luchan por la paz,

porque están forjando la tierra para todos.

 

Felices los que miran con limpio corazón,

porque encontrarán el rostro del Dios vivo.

Felices los que tienen sed y hambre de justicia,

porque se verán satisfechos para siempre.

 

Felices los que viven con amplio corazón

porque alcanzaran la gran misericordia.

Felices Dios persigue a luchar por la

justicia, Porque vais creando un mundo 

lindo y bueno

 

SALIDA: BIENAVENTURADOS

Bienaventurados los hombres inquietos

que  nunca se venden a una situación

Bienaventurados los hombres sencillos,

ajenos al ruido de la ostentación.

 

BIENAVENTURADOS ES

QUIEN VIVE CONTRA CORRIENTE

Y SALE AL PASO A LA GENTE

SI LA GENTE EN ERROR

 

Bienaventurados los hombres sinceros

contiene su vida conciencia y verdad

Bienaventurados los hombres cansados

de andar por los días sin ningún ideal

 

Bienaventurados los hombres

que pierden dinero y honores por no claudicar

Bienaventurados los hombres

que viven buscando el sentido de su libertad

 

BIENAVENTURADOS ES

AQUEL QUE PIDE OPINIONES

Y JUZGA LAS SITUACIONES

SIN PREJUICIO  Y  SIN PASIÓN.

 

Bienaventurados los hombres sin brillo

en torno a su vida no hay expectación

Bienaventurados los hombres que callan

y solo en sus obras nos dan su opinión

 

miércoles, 2 de febrero de 2022

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO V T.O. CICLO C - 6 FEBRERO 2022

 

TÚ SERÁS PESCADOR DE HOMBRES

 


COMENTARIO


Un pequeño lago, una ensenada, un joven predicador, unos cuantos pescadores sin especial instrucción: así comienza la aventura de la iglesia que Lucas se encarga de relatar. Al describir estos comienzos, ve la primera pesca realizarse en el mundo pagano, los comienzos de la iglesia fuera de Palestina. Y nosotros, ¿cómo no pensar en la inmensa muchedumbre de creyentes?

Pero pensamos también en los muchos que están esperando pescadores. Este evangelio va dirigido a cada uno de nosotros, incluso ese famoso versículo que dice: “desde ahora, lo que pescarás serán hombre”. Palabras que han impresionado a muchos adolescentes que se han hecho sacerdotes y misioneros.

Al inaugurar la inmensa pesca apostólica, Jesús lanza una advertencia que nunca deberíamos olvidar: sin mí, sus redes saldrán vacías. Esta verdad fundamental no acaba de verse bien a los veinte años. Una vez comprometidos en la misión de apóstol, se pasan días y noches sin trabajar suficientemente con Jesús. Se deja la oración, se descuida la vida sacramental se hacen cosas, se agita uno y un día se empieza a desfondar el espíritu: me estoy reventando por nada. Él, el carpintero (¡), les da consejos a los profesionales de la pesca, a unos hombres agotados por toda una noche de esfuerzos inútiles. Los profesionales del apostolado se reconocerán en esta escena. Vaciados por esfuerzos totalmente inútiles, sienten la tentación de rechazar la idea de entregarse a Jesús es decir a la oración.

Y creo que todo cristiano, en su apostolado más restringido y más informal, siente igualmente ganas de bajar los brazos o de buscar otras técnicas más bien que la de ponerse a rezar.

Sin embargo, sólo la oración nos devolverá el impulso de Pedro. Carpintero o no, Jesús lo había subyugado: “Ya que lo dices tú, echaré las redes”. Nosotros no sacaremos las redes llenas ni arrastraremos barcas pesadas; no estamos ya en la época en que Jesús recurría al milagro para robustecer una confianza que acababa de nacer. Pero sabemos, por las grandes pescas misioneras, lo que los hombres han podido hacer con Jesús.

Tenemos los Hechos de los apóstoles, los relatos misioneros y todas las vidas de los santos para reavivar nuestra confianza. Sólo ella puede hacer de nosotros apóstoles que bregan, pero que le miran. Ya que lo dice tú, echaré las redes ¡Y hasta el fondo!.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA  Sal 94, 6-7.

Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios.

 

ORACION COLECTA

Protege, Señor, con amor continuo a tu familia, para que, al apoyarse en la sola esperanza de tu gracia del cielo, se sienta siempre fortalecida con tu protección. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 6, 1-2ª.3-8.

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado  sobre un trono alto y excelso; el borde de su manto llenaba el templo. Y vi serafines de pie junto a él. Y se decían el uno al otro: “¡Santo, santo, santo, es el Señor, de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!”. Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije : - “¡Ay de mí, estoy perdido!. Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo  de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.

Y voló hacia mí uno de los  serafines. Llevaba en la mano una braza, que había tomado del altar con unas tenazas; tocó con ella mi boca y me dijo: “Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado”. Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: “¿A quién enviaré?. ¿Quién irá por mí?

 

SALMO RESPONSORIAL (137)

 

Delante de los ángeles tocaré para ti, Señor.

 

Te doy gracias Señor, de todo corazón: delante de los ángeles tocaré para ti, me postraré hacia tu santuario. R

 

Daré gracias a tu nombre, por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama;  cuando te invoqué, me escuchaste, aumentaste el valor en mi alma. R

 

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar las palabras de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R

 

Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-11

Les recuerdo, hermano, el Evangelio que les proclamé y que ustedes aceptaron, y en el que están fundados, y que los está salvando, si es que conservan el Evangelio que le proclamé; de lo contrario, habrán creído en vano.

Porque lo primero que yo les trasmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó  al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos  los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí,.

Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí.  Antes bien, he trabajado más que todos ellos.  Aunque no he  sido  yo,  sino  la  gracia  de Dios conmigo. Pues bien: tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que ustedes  han creído.

 

ACLAMACION ANTES DEL  EVANGELIO Mt 4, 19. 

Aleluya. Vengan y síganme, dice el Señor, y los hare pescadores de hombres. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura  del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.

Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro, y echen las redes para pescar”.

Simón contestó: “Maestro, nos hemos pasado toda la noche trabajando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes”. Y, puesto a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.  Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”.

Y es que al asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la cantidad de peces que habían  recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”. Ellos sacaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Al Santo de Israel y al Señor de la historia oremos en nombre de toda la humanidad. Digamos. R.- Escucha, Señor, nuestra oración.

 

1.-  Por el Papa y los pastores del pueblo de Dios, los ministros de la Palabra, los consagrados y los fieles laicos: para que vivamos el evangelio con espíritu profético y convicción orante. Oremos. R.

 

2.- Por los que gobiernan las naciones: para que promuevan la justicia, la igualdad y los derechos básicos de todos los ciudadanos. Oremos. R.

 

3.- Por todos los que invocan al Señor desde las cárceles, los hospitales y la marginación. Para que experimenten la liberación interior y descubran, en el servicio generoso a sus hermanos, la presencia de Dios que los ama. Oremos. R.

 

4.- Por todos nosotros: para que conozcamos, amemos y practiquemos la Palabra de Dios; que esta guía nuestros pasos en el servicio de Dios que los ama. Oremos. R.

 

5.- Para que el Señor se manifieste en el corazón de los que hoy morirán y les infunda la paz eterna. Oremos. R.

 

6.-  Por nosotros: para que la gracia que recibimos en esta eucaristía no se frustre en nuestras vidas, sino que de muchos frutos para el reino. Oremos. R.

 

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo, y ya que recompensaste la fe de los discípulos que echaban las redes en nombre de tu Hijo dándoles una pesca abundante, no desoigas lo que con confianza te hemos suplicado. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Señor y Dios nuestro, que has creado estos dones como remedio eficaz de nuestra debilidad, concédenos que sean también para nosotros sacramento de vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION    Sal 106, 8-9.

Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmo el ansia de los sedientos y a los hambrientos los colmo de bienes.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Oh, Dios, que has querido hacernos partícipes de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir de tal modo que, unidos en Cristo, fructifiquemos con gozo para la salvación del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 07: Re 8, 1-7.9-13;  Sal 131; Mc 6, 53-56.

Martes 08: Re 8, 22-23.27-30; Sal 83; Mc 7, 1-13.

Miércoles 09: Re 10, 1-10; Sal 36; Mc 7, 14-23.

Jueves 10: Re 11, 4-13;  Sal 105; Mc 7, 24-30.

Viernes 11: Re 11, 29-32; 12, 19; Sal  80; Mc 7, 31-37.

Sábado 12: Re 12, 26-32; 13, 33-34, Sal 105; Mc 8, 1-10.

Domingo 13: Jr 17, 5-8;  Sal 1; Cor 15, 12.16-20; Lc 6, 17.20-26.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Lc 05, 01-11

 

1.PD/ABSURDA  MIGRO/PESCA

Texto. Entre el texto del domingo pasado y el de hoy Lucas nos presenta a un Jesús buscado insistentemente por la gente. De esta situación parte precisamente el texto. El marco no es ya la sinagoga, sino el lago Genesaret. La gente escucha la Palabra de Dios.

La expresión es típica de Lucas y define la propia enseñanza de Jesús, aunque no se especifica su contenido. El autor espera probablemente que no perdamos de vista la enseñanza de los domingos anteriores en la sinagoga de Nazaret.

En este contexto genérico resuena explícita la Palabra de Dios a través de Jesús. Sacad la barca lago adentro y echad vuestras redes para la pesca. Pedro replica constatando lo descabellado, absurdo incluso, de la propuesta de Jesús. La pesca tiene sus horas propicias, fuera de las cuales es inútil intentarlo. Pero, puesto que tú lo dices, echaré las redes. Es decir, la Palabra de Jesús adquiere para Pedro rango de valor superior a la lógica de la situación. Pedro acoge, hace suya esa Palabra. Se fia más de ella que de la lógica de la situación. Los dos versículos siguientes, 6-7, reflejan el resultado de la acogida de la Palabra de Jesús. Un resultado imprevisible, impensable incluso, desde la lógica de la situación previa. La escena recuerda la de María e Isabel y las palabras de ésta: ¡Dichosa tú, que has creído que se cumpliría lo que te había dicho el Señor! (Lc. 1,45).

La escena final tipifica la reacción de Pedro en términos que recuerdan lo escuchado en la primera lectura de Isaías. Es la reacción humana ante lo imprevisible-impensable desde la lógica de la situación previa. Asombro, pasmo, temor, autocuestionamiento de la propia persona que se experimenta a sí misma como indigna, poca cosa. Señor, apártate de mí, que soy un pecador. Pero la Palabra de Jesús disipa temores e introduce al que se ha fiado de ella en una novedad de vida. Una vez más la escena nos lleva a Isabel y María en Lc. 1,26-56 y a las palabras, en este caso, de María: Desde ahora, todos me llamarán feliz, pues ha hecho maravillas conmigo Aquél que es todopoderoso (Lc. 1, 48-49).

Resumiendo: En su línea de profundizar en la instrucción cristiana, Lucas ha elaborado un relato cuyo tema central es la Palabra de Dios o, que para él es lo mismo, la Palabra de Jesús.

Una Palabra desconcertante, absurda incluso, si se mide desde el pragmatismo y la lógica de las situaciones. Pero una Palabra de maravillosas consecuencias inéditas, si se acoge y acepta con confianza. A su vez, la vida del que se ha fiado de la Palabra de Jesús entra en una dinámica nueva. Nos hallamos ante un relato gráfico de invitación a aceptar la Palabra de Jesús.

Comentario. Lucas incide en una temática que ya había desarrollado ampliamente en /Lc/01/26-56, y que comentábamos con ocasión del cuarto domingo de adviento. Frente a la lógica de la situación, del pragmatismo y del realismo, nos invita a hacer nuestra la Palabra de Jesús.

Fiarse de esa Palabra hace posible que acontezca lo impensable o, lo que es lo mismo, la utopía, la cual jamás será posible desde la lógica del pragmatismo. Fiarse de la Palabra de Jesús introduce además a la persona que lo hace en una dinámica nueva para sí mismo y para los demás. A sí mismo lo limpia de jactancias más o menos inconfesadas, por lo general más bien inconfesadas o no conscientes. Para los demás es una referencia de ilusión y de esperanza.

A.- BENITO - DABAR 1989, 12

 


 

2.- Comentario. En su propósito de relatar relacionado de acuerdo a un orden, Lucas da hoy un paso adelante muy importante dentro del ordenamiento conceptual de su obra.

Comienza con la gente agolpándose alrededor de Jesús. Es el telón de fondo del que hablábamos hace dos domingos. Pero el domingo pasado veíamos que este telón de fondo está estropeado por la cerrazón y el exclusivismo. Lo lógico es, pues, sustituirlo por otro que ofrezca vistas y aires nuevos. Esta tarea de sustitución la emprende Lucas con el texto de hoy. Lo hace sirviéndose de los pescadores de dos barcas atracadas a la orilla del lago Genesaret. Pero antes, y aunque no sea más que de pasada, es obligado dejar constancia del exquisito arte descriptivo de Lucas en los versículos iniciales. ¡Cómo va enfocando la escena desde la retina de Jesús! ¡La figura erguida de Jesús a orillas del lago, sobresaliendo sobre la anónima muchedumbre! Son pinceladas, retazos, con una enorme capacidad de sugerencia y de evocación.

¿Cómo no admirar la espontaneidad y sencillez del abordaje de la barca de Pedro por Jesús? Pero volvamos a los pescadores. Ellos son el nuevo material para sustituir al viejo, cerrado y exclusivista. ¿Cómo deberá ser este nuevo material? ¿Qué características deberá tener? Sigamos leyendo el texto.

Jefe, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, en base a tu palabra, echaré las redes. Reconstruyamos la secuencia lógica subyacente: si en el tiempo propicio no hemos cogido nada, menos cogeremos en el tiempo no propicio. Pero Pedro sustituye la lógica por la palabra de Jesús, dándole a esta palabra el rango de valor supremo. Se fía de ella, la acoge y la hace suya. Pedro se sitúa pues, por encima de la lógica de lo posible-imposible, va más allá de ella. Esta lógica puede tener otros nombres: realismo, cálculo, prudencia, pragmatismo. Pedro se sitúa más allá de todos ellos, en la palabra de Jesús. Esta es la característica por antonomasia que según Lucas debe tener el nuevo telón de fondo. El resto es ya lo imprevisible, lo asombroso. Primero, la red reventando de peces. Segundo, el miedo. Tercero, los nuevos hombres. ¿Recuerdas, lector, las palabras de Isabel a María en Lc. 1,45? Dichosa tú por haber creído en el cumplimiento de lo que Dios te ha dicho. Esto mismo es lo que Lucas desarrolla en este relato. Sólo me resta formular un deseo como comentario final. ¡Ojalá nos fiemos, acojamos y hagamos nuestra la palabra de Jesús! El resto será lo imprevisible, lo asombroso. Pero, no temas. Serás un maravilloso ser nuevo.

A.- BENITO - DABAR 1986, 14

 


 

3. PD/CONFIANZA:

Uno de los caminos más seguros para descarriarse en exégesis es el de aislar un texto del contexto literario. Los capítulos 3-6 tienen todos ellos un denominador común: son catequesis programáticas. Dentro de este contexto, Lc. 5, 1-11 es una instrucción sobre las características del discípulo. Hay que advertir que, en Lucas, discípulo es sinónimo de cristiano. Más claro; discípulo no se identifica con obispo o sacerdote. Lc. 5, 1-11 responde a la siguiente pregunta: ¿cómo tiene que ser el discípulo? Evítese, pues, interpretar este texto como un relato de vocación, sea ésta genérica (vocación cristiana) o específica (vocación sacerdotal).

Una primera respuesta a la anterior pregunta es de carácter negativo. No se es discípulo por el solo hecho de acudir a Jesús.

Lucas distingue entre gente que se agolpa alrededor de Jesús y discípulo. De la gente que acude a Jesús ha hablado el autor en la precedente catequesis (4, 14-44). En 5, 1-3 vuelve Lucas a mencionarla, pero sólo como enmarcación literaria y como contrapunto a su catequesis sobre el discípulo.

Primera característica del discípulo (vs. 4-5). Fiarse de Jesús aun cuando las evidencias empíricas estén en contra. Un pescador profesional sabe que la petición de Jesús (que no es un profesional de la pesca) es descabellada porque va contra la evidencia de la experiencia. Lucas recalca intencionadamente esto para que resalte más el elemento central: pero, por tu palabra.

Esta característica no es nueva en lo que va de evangelio. Veíamos ya que la visita de María a su prima (Lc. 1, 39-45) estaba redactada bajo esta óptica. Y lo mismo que entonces, fiarse de la Palabra de Dios vale la pena (vs. 6-7; cfr. Lc. 1, 45: ¡Dichosa tú, que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumple.

Segunda característica (vs. 9-10a). Fiarse de Jesús es descubrir a alguien tan sensacional que el discípulo no se siente merecedor de su compañía. El descubrimiento de Jesús lleva al discípulo a someter a crítica su propia vida.

Tercera característica (vs. 10b-11). Fiarse de Jesús genera una nueva situación, un nuevo presente (desde ahora). Una situación libre de miedos y falsos temores, abierta a los demás. Ser discípulo de Jesús implica una función de cara a los otros. ¿Cuál es el contenido de esta función? Lucas no lo especifica aquí; lo aclarará más adelante cuando explique cuál es el programa del Reino (Lc. 6, 20-49).

DABAR 1977, 15

 


 

4.- Lucas agrupa en este pasaje tres acontecimienos distintos, sacrificando un orden cronológico en aras de un orden pedagógico.

La predicación de Jesús, el milagro de la pesca y la decisión de abandonarlo todo para seguir al Maestro, marcan tres momentos psicológicos en el proceso de la vocación de los apóstoles. La "señal" o el milagro refuerza las palabras de Jesús y aumenta su credibilidad ante los que van a ser sus discípulos en adelante.

La invitación a internarse en alta mar conlleva el riesgo a afrontar los temporales tan frecuentes como inesperados en el lago de Tiberiades o de Genesaret. Toda la tradición exegética se ha recreado glosando este pasaje, interpretando la barca de Pedro como figura de la iglesia de Cristo. En este sentido resultan sugerentes las palabras de Jesús: "Rema mar adentro y echa las redes para pescar". El riesgo de la pesca de altura, en medio del temporal, viene compensado por la abundancia de la pesca. Así le ocurre a la iglesia cuando anuncia el evangelio donde están los conflictos, cuando lleva la palabra de Dios a los problemas concretos y no se queda en vaguedades y en abstracciones que no significan nada y no comprometen a nadie.

Pedro conocía bien su oficio, sabía que la noche y no el mediodía era el tiempo propicio para la pesca. Con todo se fia más de la palabra del Maestro que de su propia experiencia.

Dios se manifiesta en un prodigio inesperado. Ante este milagro Pedro, lo mismo que Isaías ante la revelación de Dios, se siente sobrecogido y descubre su propia indignidad. Lucas hace notar que los compañeros de Pedro participan de los mismos sentimientos de temor y de asombro ante el milagro. Pero las palabras de Jesús confortan a Pedro y le capacitan para la misión que ha de recibir. Pedro y sus compañeros, seguros en el que los envía, podrán aceptar responsablemente la vocación de ser en adelante "pescadores de hombres". Esto no debe entenderse en un sentido proselitista, de "echar el gancho" o de servirse de tretas para que la gente "pique". Echar las redes tiene aquí el sentido de sembrar o de anunciar generosamente la palabra de Dios, confiando en la virtud de esta palabra y en Dios que es el que da el incremento y la cosecha.

EUCARISTÍA 1986, 8

 


 

5.- -"Rema mar adentro y echad las redes para pescar": La escena de la pesca milagrosa seguida de la llamada a Simón, tiene un gran parecido con la de Jn 21, 1-11, situada después de la resurrección. Parece que se trata de dos narraciones de un mismo hecho que habría que situar en el contexto postpascual: notemos cómo Pedro se dirige a Jesús llamándolo "Señor" y cómo el reconocimiento de su pecado tiene que ver con su negación durante la Pasión. Lucas ha situado el cuadro narativo al principio del ministerio público de Jesús, para ilustrar la llamada a Pedro, el primer testigo del resucitado.

JOAN NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1989, 3

 


 

6. MAR/PESCA  CR/PESCADOR

Se comprende mejor la importancia del episodio de la pesca milagrosa si se tiene en cuenta que el judío considera el agua, sobre todo el mar, como morada de Satanás y de las fuerzas contrarias a Dios. Hasta la venida del Salvador, nada podía hacerse -salvo un milagro del tipo del del mar Rojo- para salvar a quienes la mar enemiga engullía; pero desde que Él está aquí, se pueden pescar hombres en abundancia y sustraerlos a las garras del imperio del mal. Ese es, por otro lado, el sentido profundo de la bajada a los infiernos (inferi=aguas inferiores) en /1P/03/19, en donde Cristo desciende precisamente para salvar a quienes habían sucumbido bajo las aguas del diluvio. Ser pescadores de hombres es, pues, participar en esa empresa de salvamento de todos cuantos se han visto absorbidos por el mal; ya Jr 16, 15-16a preveía esa función.

San Lucas considera, pues, a la Iglesia como la institución encargada de salvar a la humanidad de la sumersión que la amenaza. Para garantizar la realización de esa misión hay hombres encargados de una misión apostólica particular dentro de esa Iglesia. Pero sólo a Cristo le deben las fuerzas con que cuentan para llevar a buen término su "pesca" y el ardor que ponen en conseguirlo.

El misionero será un pescador de hombres en la medida en que salve seres humanos mediante la administración del bautismo. El cristiano será pescador de hombres en la medida en que multiplique a su alrededor las conversiones e introduzca en la Iglesia a muchas almas. Este concepto individualista no corresponde quizá del todo con la manera de pensar de Lucas y ni siquiera con la mentalidad moderna. Bajo apariencias místicas, el relato de la pesca milagrosa parece tener otro alcance: la humanidad es presa de potencias que la absorben y la anegan; Cristo se reserva a Sí y a sus discípulos una misión liberadora que frene y contrarrestre ese deslizamiento hacia la catástrofe.

El caso es que la humanidad actual se mueve en la cuerda floja y bastaría muy poca cosa para que se hundiese a sí misma sin necesidad de otras fuerzas demoníacas que su propio egoísmo y su afán de poder. Ser pescador de hombres consiste, por tanto, hoy, en participar en todas las empresas que quieren evitarle al hombre esa perdición y colaborar, mediante una mayor igualdad, una paz más estable y una mayor posibilidad para los humildes de promoverse a sí mismos, a sacar a la humanidad del océano que la sumerge. Dejarla fuera de estos movimientos es condenar a la Iglesia a no revelar su identidad y su misión entre los hombres.

MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA II - MAROVA MADRID 1969.Pág. 183-184

 


 

7.- El evangelio de hoy es la expresión gráfica de lo que la solemnidad litúrgica obra. Estamos en torno al altar, lo mismo que los discípulos se congregaban en torno a Cristo, fatigados por inútiles trabajos: "Toda la noche hemos estado fatigándonos y nada hemos cogido". Podemos decir también nosotros: "Hemos trabajado toda la semana al servicio del Señor y ¿qué hemos conseguido? ¿Qué podemos presentar a Cristo? Mas, ahora está El entre nosotros; le tenemos presente en la palabra del Evangelio, en su cuerpo sacrificado, en la sangre de su sacrificio. El es la víctima por nuestros pecados y "su debilidad -en la cruz- constituye nuestra fortaleza" (1). Al verlo, nuestra fe se aviva y el amor vuelve a tomar con alegría el peso de la vida. Sí; Cristo está aquí, está en nosotros por el santo sacrificio y el banquete eucarístico. ¿A quién temeremos? Nos eleva El del orden natural del ser, incapaz de redimirse a sí mismo, hasta el orden sobrenatural, puro y libre, de la gracia.

"No temas, dice a su Iglesia, de hoy en adelante serás pescador de hombres". No temas, por más que tus miembros sean hombres mortales, débiles e inclinados al pecado. ¡No temas! Mientras te parece que te esfuerzas en vano para santificar a tus hijos, Yo estoy contigo, como Salvador de mi propio cuerpo. Sano a mis miembros, vengo constantemente y me hago presente en ti por el misterio de la celebración del santo sacrificio. "Guía mar adentro"; echa tu red en las profundidades de la fe y de los misterios; reúne a tus hijos alrededor del altar. Cuando estén en mi presencia, llenos de amor y de abandono, vendré y los santificaré; realizaré en ellos lo que ellos no pueden verificar a pesar de sus redobles esfuerzos.

Debes esperarlo todo de mí. Si has trabajado en vano toda la noche, me presentaré ante ti a la madrugada y en un momento haré cuanto necesitas y te conseguiré la salvación tan ansiada. Bueno es que tengas conciencia de tu debilidad; así crece tu fe en mi poder. ¡No temas, Iglesia mía! ¡Pide sin cesar mi presencia! ¡Llámame! No te hace falta nada más; de lo demás me ocupo yo. Duc in altum, "guía mar adentro", penetra profundamente en la fe y busca tu salvación en el divino abismo del misterio. Incluso cuando creas trabajar sin ningún resultado durante todo el curso de tu existencia terrena, aun cuando veas a los tuyos sumidos en la flaqueza del pecado, por más que el mundo se levante contra ti y haga de ti mofa diciendo: "¿Dónde está tu Dios?", aunque te veas impotente para atraer a ti los que se han alejado... ¡no temas! ¡no temas en ningún caso! Me verás, es cosa cierta, en la aurora de la eternidad y tu red entonces estará llena hasta rebosar.

J/PEZ: Ya hoy, al finalizar la solemnidad litúrgica puedes hechar una mirada a tu red. ¿Está, quizá, vacía? No; está llena. Deo gratias!, respondemos nosotros. Nuestra red está llena, sí, pues dentro de ella se encuentra un gran pez, el Ichthys, Jesucristo (2). Le hemos recibido en el banquete eucarístico y se ha convertido en nuestro alimento. Alimenta la paciencia de su Iglesia, a fin de que bajo el yugo, pero esperando, pase por encima de los "dolores de este tiempo" al encuentro de la "gloria venidera".

..........

(1) San Agustín, a Jn 4, 6 (Tratado 15, 8)

(2) Esta palabra griega significa "Pez". Las letras que la componen son las iniciales, en griego también, de la frase: Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador. Por esto entre los antiguos cristianos el pez era el símbolo de Cristo.

EMILIANA LÖHR - EDIC.GUADARRAMA MADRID 1962.Pág. 252 s.

 

PROPUESTA DE CANTOS PARA ESTE DOMINGO

 

ENTRADA:  DEJALO TODO

TODO DÉJALO TODO,

Y ANDA ENTRA EN EL MAR.

TODO EL MAR NO ES TODO,

ANDA ÉCHATE A ANDAR. 

 

Deja la orilla, deja la arena,

las maravillas están más allá,

donde Dios llama no existe la espuma, 

no existe la playa, sino sólo el mar. 

 

Que hay un destino que a Dios nos lleva, 

pero que el camino está sobre el mar, 

Mientras que no olvides que es firme la tierra, 

Y pienses que acaso lo firme es el mar. 

 

Todo, todo es posible,  andarás sobre el mar. 

 

COLECTA: PESCADOR

Pescador, que al pasar por la orilla del lago 

me viste secando mis redes al sol.

Tu mirar se cruzó con mis ojos cansados  

y entraste en mi vida buscando mi amor.

 

PESCADOR, EN MIS MANOS HAS PUESTO OTRAS REDES 

QUE PUEDAN GANARTE LA PESCA MEJOR,

Y AL LLEVARME CONTIGO EN LA BARCA 

ME NOMBRASTE SEÑOR PESCADOR.

 

Pescador, entre tantos que había en la playa,  

tus ojos me vieron, tu boca me habló.

Y, a pesar de sentirse mi cuerpo cansado, 

mis pies en la arena siguieron tu voz.

 

Pescador, manejando mis artes de pesca  

en otras riberas mi vida quedó, 

al querer que por  todos los mares del mundo 

trabajen mis fuerzas por ti, pescador.

 

DONES: EN TORNO AL PAN

EN TORNO AL PAN LE CONOCEMOS,

EN TORNO AL PAN, EN TORNO A ÉL.

 

La entrega suprema de su amor,

a manos llenas se reparte;

Comamos todos de este pan,

a manos llenas se reparte.

 

Comamos todos de este pan

en esta mesa compartida,

Jesús invita con su cuerpo,

Jesús invita a esta comida.

 

La mesa siempre está servida,

caliente siempre está su pan,

Comamos todos de su cuerpo,

comamos todos de su pan.

 

COMUNION: PESCADOR DE HOMBRES

Tú, has venido a la orilla,

no has buscado, ni a sabios ni a ricos

tan solo quieres, que yo te siga.

 

SEÑOR, ME HAS MIRADO A  LOS OJOS 

SONRIENDO HAS DICHO MI NOMBRE   

EN LA ARENA, HE DEJADO MI BARCA   

JUNTO A TI BUSCARÉ OTRO MAR.

 

Tú, sabes bien lo que tengo, 

en mi barca no hay oro ni espadas,  

tan solo redes y mi trabajo.

 

Tú, necesitas mis manos, 

mi cansancio que otros descanse, 

amor que quiera, seguir amando.

 

SALIDA: YA NO TEMO SEÑOR

CRISTO ESTÁ CONMIGO, 

JUNTO A MÍ VA EL SEÑOR;

ME ACOMPAÑA SIEMPRE

EN MI VIDA, HASTA EL FIN.

 

Ya no temo, Señor, la tristeza;

ya no temo, Señor, la soledad;

porque eres, Señor, mi alegría,

tengo siempre tu amistad.

 

Ya no temo, Señor, a la noche,

ya no temo, Señor, la oscuridad,

porque brilla tu luz en las sombras,

ya no hay noche, eres luz.