LA PUERTA ESTRECHA
COMENTARIO
Lucas
nos recuerda que “marchamos hacia Jerusalén”. Jesús “enseña y abre el camino”
hacia la prueba; las lecciones son cada vez más urgentes. Empieza liquidando
una cuestión de mera curiosidad: ¿Son pocos los que se salvan? Esfuércense
ustedes para entrar. Ábrete paso por la puerta estrecha. Lucha. Esfuérzate. Jesús, no quiso
responder a una curiosidad inútil de cuántos se van a salvar. Su mensaje no
pretendía aterrorizar pecadores ni tranquilizar justos, sino convertir a todos.
A
Lucas le gusta esta idea de combate que ha sacado de su maestro Pablo (Col 1,
29; 4, 22). Es el combate de la puesta en práctica de los consejos recibidos.
Haber visto a Jesús, haberlos escuchado y hasta haberse sentado a su lado no bastará
para forzar las puertas de Dios. ¿Qué es lo que cuentas? ¡No sé de dónde eres!
Uno no se naturaliza cristiano por medio de lecturas o de sueños. Tendrá que
practicar. Una especie de angustia recorre las páginas del evangelio: lo que
están descubriendo ¿lo practicarán de veras? La idea de “práctica” ha quedado
demasiado restringida a la práctica sacramental. Se dice “Soy practicante”.
Practicante ¿de qué? Podemos ir todos los días a misa y que de repente el cielo
se nos cierre por no haber vivido realmente el evangelio “¡No sé quiénes son!”.
Por fortuna, esa llamada apasionada a practicar se ilumina; la puerta estrecha
se ensancha inmensamente: “Vendrán de oriente y de occidente, del norte y del
sur”. Ese es también el cántico triunfal del Apocalipsis, que recoge la fiesta
de todos los Santos: “Después de esto, apareció en la visión una muchedumbre
innumerable de toda nación y raza... (Ap. 7, 9).
Pero
las últimas palabras nos mantendrán alerta: “Hay últimos que serán primeros y
hay primeros que serán últimos”. Volvemos a encontrarnos con la famosa
inversión que nos hace vislumbrar a veces Lucas, poniendo aquí su nota
mesurada. No todos los primeros serán últimos; se nos dice tan sólo que algunos
de los primeros de clase al tratarse de aprender la religión y de los últimos
en practicarla estarán también, a la hora de llegar al cielo, en el pelotón de
cola.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Sal 85, 1-3
Inclina tu oído, Señor, escúchame. Salva a tu
siervo que confía en ti. Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo
el día.
ORACION COLECTA
Oh, Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo,
concede a tu pueblo amar lo que prescribes y esperar lo que prometes, para que,
en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros ánimos se afirmen allí donde
están los gozos verdaderos. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del Profeta Isaías 66, 18-21
Esto dice el Señor: «Yo, conociendo sus obras
y sus pensamientos, vendré para reunir las naciones de toda lengua; vendrán
para ver mi gloria. Les daré una señal, y de entre ellos enviaré supervivientes
a las naciones: a Tarsis, Libia y Lidia (tiradores de arco), Túbal y Grecia, a
las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria. Ellos
anunciarán mi gloria a las naciones. Y de todas las naciones, como ofrenda al
Señor, traerán a todos sus hermanos, a caballo y en carros y en literas, en
mulos y dromedarios, hasta mi santa montaña de Jerusalén —dice el Señor—, así como los hijos de Israel traen ofrendas,
en vasos purificados, al templo del Señor. También de entre ellos escogeré
sacerdotes y levitas —dice el Señor—».
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 116)
Vayan al mundo
entero y proclamen el Evangelio.
Alaben al Señor todas las
naciones, aclámenlo todos los pueblos. R.
Firme es su misericordia
con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la Carta de
los Hebreos 12, 5-7.11-13
Hermanos:
Han olvidado la exhortación paternal que les dieron: «Hijo mío, no rechaces la
corrección del Señor, ni te desanimes por su reprensión; porque el Señor
reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos». Ustedes soportan la
ueba para su corrección, porque Dios los trata como a hijos, pues ¿qué padre no
corrige a sus hijos? Ninguna corrección resulta agradable, en el momento, sino
que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en
ella. Por eso, fortalezcan las manos débiles, robustezcan las rodillas
vacilantes, y caminen por una senda llana: así el pie cojo no se retuerce, sino
que se cura.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya. Yo soy el camino y la verdad y la
vida —dice el Señor—; nadie va al Padre sino por mí. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas 13, 22-30
En aquel tiempo, Jesús pasaba por ciudades y
aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén. Uno le preguntó: «Señor, ¿son
pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Esfuércense en entrar por la puerta
estrecha, pues les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo
de la casa se levante y cierre la puerta, se quedarán fuera y llamarán a la
puerta diciendo: Señor, ábrenos; pero él les dirá: “No sé quiénes son”.
Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado
en nuestras plazas”. Pero él les dirá: “No sé de dónde son. Aléjense de mí
todos los que obran la iniquidad”. Allí será el llanto y el rechinar de
dientes, cuando vean a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el
Reino de Dios, pero ustedes se vean arrojados fuera. Y vendrán de oriente y
occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.
Miren: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Pidamos, hermanos,
al Señor que venga en nuestro auxilio y por, el honor de su nombre, escuche
nuestras oraciones:
1.- Por el Papa León XIV,
los obispos y los sacerdotes para que desde su ministerio corrijan, exhorten y
animen a todos los creyentes. Roguemos al Señor.
2.- Por los gobernantes
para que siembren la paz y la justicia y garanticen el bienestar de los más
débiles. Roguemos al Señor.
3.- Por los que se sienten
desanimados en su fe, por los que sufren hambre, enfermedad y soledad para que
sientan el cariño de Dios y el nuestro. Roguemos al Señor.
4.- Por los difuntos de
nuestras familias y comunidad, para que hereden las promesas de Ja felicidad
eterna. Roguemos al Señor.
Dios nuestro, que
invitas a los hombres entrar por la puerta estrecha de la cruz hacia el gozoso
banquete de tu reino, escucha nuestras oraciones. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que adquiriste
para ti un pueblo de adopción con el sacrificio de una vez para siempre,
concédenos propicio los dones de la unidad y de la paz en tu Iglesia. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Jn 6, 54
El
que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el
último día, dice el Señor.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Te pedimos, Señor, que realices plenamente en
nosotros el auxilio de tu misericordia, y haz que seamos tales y actuemos de
tal modo que en todo podamos agradarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA
DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes
25: 1Ts 1, 1-5.8b-10; Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6ª y 9b; Mt
23, 13-22
Martes
26: 1Ts 2, 1-8; Sal 138, 4-6; Mt 23, 23-26
Miércoles
27: 1Ts 2, 9-13; Sal 138, 7-8. 9-10. 11-12ab; Mt 23,
27-32
Jueves
28: 1Ts 3, 7-13; Sal 89, 3-4. 12-13. 14 y 17; Mt 24,
42-51
Viernes
29: Jr 17, 19; Sal 70; Mc 6, 17-29
Sábado
30: Eclo 3, 17-24; Sal 15; Flp 3, 8-14; Mt 13, 31-35
Domingo
31: Eclo 3, 17-18. 20-29; Sal 67; Hb 12, 18-19.22.24ª;
Lc 14, 1.7-14
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 13, 22-30
1.- SV/NUMERO SV/INSEGURA:
Texto. Lo encabeza una observación
característica de Lucas desde que, en 9, 51 ha presentado a Jesús de camino
hacia Jerusalén. ¿Se trata en ambos casos del mismo viaje o de viajes
diferentes? La observación le sirve al autor para introducir una pregunta
anónima interesándose por el número de los que se van a salvar (v.23). El resto
del texto es la respuesta de Jesús (vs. 24-30).
Está formada por una parábola y una máxima
final. Se trata de la misma técnica de respuesta empleada hace dos domingos
ante la pregunta de Pedro (véase Lc. 12,41-48) y hace seis ante la pregunta del
letrado sobre el prójimo (véase Lc. 10,29-37). Esta técnica la emplea Jesús
cuando no comparte el planteamiento del interlocutor. De ahí que su respuesta
resulte chocante y extraña a primera vista. No es, en efecto, una respuesta
directa, que se mueva en el mismo plano de la pregunta. Lo cual no significa
que sea una evasiva. Ni mucho menos. Es una respuesta indirecta que trata de
llevar al interlocutor a un planteamiento diferente del problema. Esto lo
consigue Jesús mediante una parábola. Lo curioso de la parábola de hoy es que
sus personajes no son todos ello imaginarios. Unos de los personajes son los
propios oyentes de Jesús, quienes de esta manera se ven implicados directamente
en el problema tal como lo plantea Jesús, un problema que no va a tener que ver
con el número de los salvados sino con la autoseguridad y exceso de confianza
de los propios oyentes.
Comentario. Una pregunta como la formulada al
comienzo era obligada en los comentarios de hace no demasiados años. ¿Son uno o
dos los viajes de los que habla Lucas en 9,51 y en el texto de hoy? Era la
fecunda época de la historia del texto y de la tradición, de la crítica
literaria e histórica. Pero no se valoraba suficientemente o positivamente la
creatividad de los evangelistas. Desde esta última perspectiva, en cambio, la
pregunta anterior pierde importancia. Lucas ha creado un marco literario de
viaje en el que va haciendo altos de reflexión. Y hablando de altos, uno y muy
necesario sería ponernos en contacto con la exégesis de los veinticinco últimos
años del siglo pasado y los veinticinco primeros del actual. Pero volvamos al
que hoy nos brinda Lucas. ¿Serán pocos los que se salven? El anónimo
interlocutor pregunta a Jesús por el número de los que irán al cielo. Una
imagen del cielo muy extendida entonces era la de un salón dispuesto para un banquete.
Es esta imagen la que Jesús recoge en la historia que propone a sus oyentes. El
salón tiene una puerta de acceso estrecha, la puerta se cierra y en el interior
del salón comienza a celebrarse el banquete. Contra toda expectativa, los
comensales no son todos judíos ni mucho menos.
Judíos son sólo los antiguos patriarcas y
profetas; el resto son extranjeros que han tomado asiento en vez de los judíos.
La historia termina con una máxima que resume y explica la situación en el
interior del salón: Hay últimos que serán primeros y primeros que serán
últimos. Los últimos son los extranjeros; los primeros, los judíos. ¿Qué quiere
decir Jesús? Al preguntarle su interlocutor por el número de los que se
salvarán, éste parte del presupuesto de que pocos o muchos, los salvados serán
sólo judíos en cualquiera de las hipótesis. Pensaba como el rabino Emir:
"Puede considerársele hijo del mundo futuro al que habita en Israel, habla
la lengua santa y recita mañana y tarde el Shemá". Es a este presupuesto
al que Jesús responde y no a la cuestión del número, lo verdaderamente
problemático para Jesús es el hecho de pertenecer al Pueblo de Dios.
Incorporando a sus oyentes judíos a la historia que cuenta, Jesús trata de
introducir una espina de inquietud en sus beatitudes y seguridades. Pertenecer
al Pueblo de Dios, les dice, no da derecho a la salvación. Analizaos en vuestra
auto-seguridad y exceso de confianza. Aquí radica el problema y no en saber
cuántos se van a salvar o en si la salvación es fácil o difícil. Quiero hacer
hincapié en esto último, porque este texto ha servido con demasiada frecuencia
para atormentar a las conciencias con un problema que queda marginado
expresamente. Repito (perdonad el tono): el texto de hoy no trata de la
salvación sino de los "salvados" (así, entre comillas). Es una
llamada de atención, un aviso al Pueblo de Dios: La puerta estrecha, la
arrogancia y auto-seguridad.
A. BENITO - DABAR 1986, 44
2.- Sentido del texto. - Jesús no responde
directamente a la pregunta del v. 23 porque la considera desacertada. ¿Dónde
está el desacierto? En reducir la salvación a una cuestión de número
preestablecido. Todos pueden salvarse. El verdadero planteamiento no es, pues,
"quiénes se van a salvar", sino "qué hacéis vosotros para
salvaros". A los judíos, que daban por cosa hecha su salvación, Jesús les
dice: Eforzaos para no estar entre los que pueden perderse; ser los primeros en
haber conocido el plan de "Dios no es un privilegio o un
salvoconducto".
DABAR 1977, 50
3.- La pregunta formulada, la del número de
los que se salvan, no ha dejado de replantearse a lo largo de los siglos dentro
de la Iglesia. Durante siglos, los teólogos y especialmente los predicadores
tendían a aterrorizar a los fieles con el fin de convertirlos, por miedo, a la
práctica cristiana. Actualmente la tendencia general es más bien contraria: que
la misericordia de Dios no puede permitir que nadie se condene por toda la
eternidad, que no hay infierno o que si lo hay está vacío, etc. Quizás sería
más prudente, cuando nos plantean o nos planteamos la cuestión, respetar el
misterio y hacer como Jesús, que no quiso responder a una curiosidad inútil. Su
mensaje no pretendía aterrorizar pecadores ni tranquilizar justos, sino
convertir a todos. Las discusiones rabínicas sobre los últimos tiempos hablaban
de una situación mesiánica intermedia, en la que sólo unos pocos tendrán parte,
y la plenitud final del mundo futuro, en la que todo Israel tendrá parte. Jesús
parte seguramente de esta creencia cuando propone la imagen de la puerta
estrecha, que exige grandes apretujones para entrar por ella, pero después de
la cual se supone que se entra en una sala amplia y cómoda, capaz para todos.
El tema de los dolores como de parto y de las
tribulaciones que precederán el establecimiento del Reino era ya clásico en la
literatura escatológica judía, y lo encontramos de nuevo en los discursos
escatológicos de los evangelios. Si, como casi siempre, el que había hecho la
pregunta era un fariseo o un letrado, de aquella minoría "que, teniéndose
por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás"
(18,9), se sentiría muy incómodo ante la respuesta de Jesús: en lugar de
presumir ser de los pocos que se salvarán, lo que debéis hacer, todos, es
convertiros, porque otros -publicanos, pecadores, paganos- que menospreciáis
pasarán delante de vosotros.
HILARI RAGUER - MISA DOMINICAL 1977, 16
4.- La palabra de Jesús sobre la puerta
estrecha es un mensaje que contradice la falsa seguridad de salvación rabínica
y la falsa predestinación apocalíptica. Desde el punto de vista profético la
imagen de la puerta estrecha es la palabra de exclusión de los judíos y la
llamada de los paganos. Es una invitación: la puerta está abierta, entrad... La
palabra de Jesús no quiere intimidar sino estimular. Hoy todo se quiere
resolver a base de números y estadísticas. A Jesús le piden número y responde
con un imperativo: esforzaos y entrad.
P. FRANQUESA - MISA DOMINICAL 1986, 16
5.- He aquí una cuestión que preocupaba a los
rabinos en aquel tiempo y, no hace muchos decenios, a los teólogos católicos:
el número de los que se salvan. Los rabinos consideraban que, para salvarse,
era necesario o poco menos el pertenecer al pueblo elegido, y esto pesaba más
que una vida personal intachable. Por tanto, confiaban salvarse y que se
salvarían también todos los hijos de Israel con muy pocas excepciones. Sin
embargo, no todos compartían esa confianza; por ejemplo, en el libro IV de
Esdras (3, 15) se dice que "los que se pierden son más numerosos que los
que se salvan".
Jesús no responde a esa pregunta, que es más
teórica que práctica. Prefiere insistir en la necesidad y la urgencia de la
conversión al evangelio. La "puerta estrecha" es una alusión al
esfuerzo que requiere la auténtica conversión. No sólo es estrecha, sino que
además puede cerrarse en cualquier momento; de ahí la urgencia: la conversión
no puede dejarse para mañana. Jesús hace una llamada apremiante a todos los
hijos de Israel, a quienes ha sido enviado por el Padre y que no acaban de
aceptar su mensaje y su persona. Jesús ha venido "a los suyos", ha
plantado la tienda en medio de su pueblo; pero ni los vínculos de la sangre, ni
la aproximación física del Mesías al pueblo de Israel va a servirles de nada si
no se convierten al evangelio. Lo que importa para la salvación es la fe y la
comunión espiritual con la persona de Jesús. Si los "suyos" le
rechazan, otros ocuparán el puesto que tenían preparado. Hay
"últimos" que pasarán a ser los "primeros". Jesús no se
refiere a los judíos de la diáspora en contraposición a los que habitan en
tierras de Israel, sino a los provenientes de la gentilidad. Porque lo que
cuenta ya no es la descendencia de Abrahán según la carne, sino creer con la fe
de Abrahán e incorporarse a Cristo y al Reino que él anuncia. Lo que salva es
aceptar con fe el evangelio, que se presenta sin limitaciones raciales o
nacionales y como un mensaje universal.
EUCARISTÍA 1989, 40
6.- /Lc/13/22-33
Una de las grandes preocupaciones de los
primeros cristianos era la de saber si únicamente los miembros de Israel
participarían en el mundo futuro. Según Lc 13,23-30, todos los hombres están
llamados a la salvación. En este texto habla Jesús del camino que conduce al
reino.
La pregunta sobre si son muchos o pocos los
que se salvan (v 23) no tiene una respuesta directa. A menudo Jesús, ante una
pregunta responde desde otra perspectiva. Este es el caso en este fragmento,
con la exhortación a entrar por la puerta estrecha (24). Jesús pide el esfuerzo
tenaz del hombre: el verbo «esforzarse» (luchar) expresa en griego, aquí y en
otros lugares del NT, una actitud ética fundamental, una respuesta del hombre a
la invitación de Dios (Lc 16,16, Jn 18,36, 1 Co 9,25). Los vv siguientes
precisan en qué debe consistir la lucha o esfuerzo del creyente: obrar con
rectitud y justicia (27). Es una actitud básica que tiene en Lucas, una
consecuencia religiosa: ser reconocidos por el dueño de la casa, por aquel que
puede abrir la puerta del banquete del reino. El evangelista identifica al
dueño de la casa con Jesús en el v 26, y precisa también que invita a todos los
hombres. Los convidados no son los que han conocido a Jesús externamente, los
que han comido con él o han hablado de él, sino los que, con motivo de su
llamada, inician un proceso de conversión, consistente en una apertura hacia él
y hacia los demás. Incorporando a su mensaje el criterio profético, según el
cual es necesario ser justo y bueno con el prójimo, Jesús da una pista válida
para los hombres de todos los tiempos y comprensible a judíos y a paganos.
Justamente por esto, gentes de todas partes, de oriente y de occidente (29),
todos los que respondan a la llamada de Jesús en favor del hombre, podrán
compartir finalmente la mesa del reino de Dios.
Los vv siguientes (31-33) presentan una nueva
escena. Jesús, profeta, actúa cada día («hoy», "mañana"...) haciendo
el bien -expulsa demonios, lleva a cabo curaciones-, pero su camino finalizará
en Jerusalén, y será tanto un final como un principio. En Jerusalén culminará
la obra histórica de Dios en Jesús y de allí mismo saldrá el misterio renovador
del evangelio.
D. ROURE - LA BIBLIA DIA A DIA - Comentario
exegético a las lecturas de la Liturgia de las Horas Ediciones
CRISTIANDAD.MADRID-1981. Pág. 893 s.
7.- Predicador del Papa: «¿son pocos los que se
salvan?».
El padre Cantalamessa comenta el evangelio de
este domingo
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 20 agosto 2004
(ZENIT.org).- Publicamos el comentario que ha escrito el padre Raniero
Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, al pasaje evangélico de la
liturgia de este domingo, 22 de agosto, Lucas 13, 22-30, en el que una persona
le preguntó a Jesús: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
* * *
Hay una pregunta que desde siempre se han
planteado los creyentes: ¿son muchos o pocos los que se salvan? En ciertas
épocas, este problema se hizo tan agudo que llevó a algunas personas a una
angustia terrible. El Evangelio nos informa que un día este problema fue
planteado a Jesús: «Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son
pocos los que se salvan?"». La pregunta, como se ve, se refiere al número:
¿cuántos se salvan, muchos o pocos? Jesús cambia el centro de la atención del
cuántos al cómo es posible salvarse, es decir, entrando por «la puerta
estrecha».
Es la misma actitud que se constata al afrontar el tema del regreso final de
Cristo. Los discípulos le preguntaron cuándo regresará el Hijo del Hombre y
Jesús responde indicando cómo prepararse para ese regreso (Cf. Mateo 24,3-4).
Esta manera de actuar de Jesús no es extraña ni descortés. Es simplemente la
actuación de quien quiere educar a los discípulos a pasar del nivel de la
curiosidad al de la auténtica sabiduría; de las cuestiones ociosas que
apasionan a la gente a los auténticos problemas de la vida. De aquí podemos
comprender la absurdidad de aquellos, como los Testigos de Jehová, que creen
saber incluso el número exacto de los salvados: 144 mil. Este número, que
aparece en el Apocalipsis, tiene un valor meramente simbólico (el cuadrado de
12, el número de las tribus de Israel, multiplicado por mil) y se explica en
esta expresión: «una multitud inmensa, que nadie podía contar» (Apocalipsis 7,
4. 9). Después de todo, si ése es realmente el número de los salvados, entonces
podríamos ahorrar todo esfuerzo, nosotros y ellos. En la puerta del paraíso
deberían haber escrito desde hace tiempo, como en el ingreso de algunos
aparcamientos, el cartel «Completo».
Si, por tanto, a Jesús no le interesa
revelarnos el número de los salvados, sino más bien la manera de salvarse,
veamos qué es lo que nos dice en este sentido. Dos cosas esencialmente: una
negativa y una positiva; la primera, lo que no sirve, después lo que sirve para
salvarse. No sirve, o no basta, el hecho de pertenecer a un determinado pueblo,
a una determinada raza, tradición o institución, aunque fuera el pueblo elegido
del que procede el Salvador. Lo que lleva a la salvación no es la posesión de
algún título («Hemos comido y bebido contigo»), sino una decisión personal,
seguida por una conducta de vida coherente.
Esto queda más claro todavía en el texto de
Mateo, que pone en contraste entre sí dos caminos y dos puertas, una estrecha y
la otra amplia (Cf. Mateo 7, 13-14). ¿Por qué les llama a estos dos caminos
respectivamente el "amplio" y el "estrecho"? ¿Es siempre
fácil y agradable el camino del mal, y duro y cansado el del bien? En esto hay
que estar atentos para no caer en la típica tentación de creer que a los
malvados todo les va magníficamente bien aquí, mientras que por el contrario a
los buenos todo les sale mal.
La senda de los impíos es amplia, sí, pero sólo
al inicio. En la medida en que se adentran en ella, se hace estrecha y amarga.
Se hace, en todo caso, sumamente estrecha al final, pues acaba en un callejón
sin salida. La alegría que en ella se experimenta tiene como característica el
disminuir según se experimenta, hasta crear náuseas y tristeza.
Se puede constatar en cierto tipo de
embriaguez, como con la droga, el alcohol o el sexo. Se necesita una dosis o un
estímulo cada vez más fuerte para producir un placer de la misma intensidad.
Hasta que el organismo deja de responder y entonces tiene lugar es derrumbe,
con frecuencia incluso físico.
La senda de los justos, por el contrario, es
estrecha al inicio, pero después se hace amplia, pues en ella encuentran
esperanza, alegría y paz del corazón. Lleva a la vida y no a la muerte.
PROPUESTA DE CANTOS TIEMPO ORDINARIO
XXI 2025 CICLO C –
(24AGOSTO
2025)
01.- ESTAMOS DE FIESTA CON JESUS
Estamos de fiesta con Jesús,
al cielo queremos ir;
estamos reunidos en la mesa
y es Cristo quien va a servir.
PODEROSO ES NUESTRO DIOS (4V).
EL SANA, ÉL SALVA, PODEROSO ES NUESTRO DIOS.
BAUTIZA, Y LIMPIA PODEROSO ES NUESTRO DIOS.
PODEROSO ES NUESTRO DIOS. (4V.)
Su amor nos demuestra por doquier
otorga a todos su amistad.
Su pan y su vino nos regala
por Madre a la suya nos da. Poderoso...
Nos dice: sois de la tierra sal;
la sal que dará sabor.
Semilla que nazca en esa tierra,
mil frutos dará de amor. Poderoso...
Estamos alegres con Jesús,
amigo no hay mejor.
Su vida y las nuestras van unidas,
cantemos al creador. Poderoso...
02.- CANTANDO LA ALEGRIA Cesareo Garabain)
JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA
DE VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR
JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS
LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.
1.- Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,
somos un pueblo que camina sin cesar.
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,
nuestro amigo Jesús nos llevará.
2.- Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una esperanza que empapa nuestro esperar.
Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,
nuestro amigo Jesús nos guiará.
3.- Es el Señor, nos acompaña al caminar,
con su ternura a nuestro lado siempre va.
Si los peligros nos acechan por doquier,
nuestro amigo Jesús nos salvará.
03.- QUIEN PUEDE ENTRAR EN TU TEMPLO (Francisco Palazón)
¿QUIÉN PUEDE ENTRAR EN TU TEMPLO,
Y HABITAR EN TU CASA, SEÑOR? (BIS)
1.- Quien procede honradamente
y practica la justicia,
¡Ese entrará en tu casa, Señor!
quien tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua.
¡Ese entrará en tu casa, Señor!
2.- El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
¡Ese entrará en tu casa, Señor!
quien no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
¡Ese entrará en tu casa, Señor!
3.- Sólo entrarán en tu Casa,
los que viven con amor. (Bis)
04.- OFRENDA DE AMOR (POR LOS NIÑOS)
Por los niños que empiezan la vida,
por los hombres sin techo ni hogar,
por los pueblos que sufren la guerra,
te ofrecemos el vino y el pan.
PAN Y VINO SOBRE EL ALTAR
SON OFRENDA DE AMOR,
PAN Y VINO SERÁN DESPUÉS,
TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR.
Por los hombres que viven unidos,
por los hombres que buscan la paz,
por los pueblos que no te conocen
te ofrecemos el vino y el pan.
Por aquellos a quienes queremos,
por nosotros y nuestra amistad,
por los vivos y por los difuntos,
te ofrecemos el vino y el pan.
05.- CON AMOR TE PRESENTO SEÑOR (Carmelo Erdozain)
1.- Con amor te presento, Señor,
lo mejor de mi vida,
te presento, Señor, mi amistad.
CON AMOR TE PRESENTO, SEÑOR,
PARA SER MI MANJAR.
LA VIÑA, EL RACIMO, EL TRIGAL,
EL PAN DE MI HOGAR
TE PRESENTO CON AMOR.
2.- Con mis manos abiertas a Ti,
contemplando tu lámpara,
te presento, Señor, mi esperanza.
Hacia Ti se dirige mi barca,
hacia el cielo se va.
Es largo el camino, el remar,
ruta pascual,
Dios me guía al caminar.
3.- Con mi ofrenda también yo te doy
lo mejor de mis lágrimas.
Te presento, Señor, mi dolor.
Te presento, Señor, mi oración,
ofertorio de amor.
El grano enterrado ya es flor,
la espiga oblación,
la semilla redención.
06.-AL ATARDECER DE LA VIDA
AL ATARDECER DE LA VIDA,
ME EXAMINARÁN DEL AMOR;
AL ATARDECER DE LA VIDA,
ME EXAMINARÁN DEL AMOR.
1.- Si ofrecí mi pan al hambriento,
si al sediento di de beber,
si mis manos fueron sus manos,
si en mi hogar le quise acoger.
2.- Si ayudé a los necesitados,
si en el pobre he visto al Señor,
si los tristes y los enfermos,
me encontraron en su dolor.
3.- Aunque hablara miles de lenguas,
si no tengo amor nada soy.
Aunque realizara milagros,
si no tengo amor nada soy.
07.- A DONDE IRE SEÑOR
Maravilloso Dios, maravilloso Dios
que te haces presente cuando te llamo yo,
antes de que yo te hable, tú Señor lo sabes todo,
maravilloso Dios por siempre te amaré. (Bis)
¿A DÓNDE IRÉ SEÑOR SI TÚ NO ESTÁS?,
¿A DONDE IRE SEÑOR SI TU ME FALTAS?,
¿A DONDE IRE SEÑOR SI TU NO ESTAS?,
¿A DONDE IRE SEÑOR SI TU NO ESTAS? (BIS)
Maravilloso Dios, maravilloso Dios
tú conoces mi vida, conoces mi corazón
antes de que yo te pida tú Señor lo sabes todo,
Maravilloso Dios por siempre te amaré. (Bis)
Maravilloso Dios Maravillosos Dios
tú conduces mis pasos hacia mi salvación,
antes de que yo te hable tú Señor lo sabes todo,
Maravilloso Dios por siempre te amaré. (Bis)
08.- FIESTA DEL BANQUETE (Carmelo Erdozain)
FIESTA DEL BANQUETE, MESA DEL SEÑOR,
PAN DE EUCARISTÍA, SANGRE DE REDENCIÓN.
1.- Este Pan que nos das por manjar
es el Pan de unidad y de fraternidad.
2.- Hacia Ti vamos hoy, a tu altar
Tú nos das la ilusión en nuestro caminar.
3.- Escuché su voz en mi caminar,
conocí al Señor en la fracción del Pan.
4.- Pan de vida eterna, Cuerpo del Señor
Cáliz de la Alianza, fuente de Salvación.
09.- ID Y ENSEÑAD (Cesareo Garabain)
1.- Sois la semilla que ha de crecer,
sois estrella que ha de brillar.
Sois levadura sois grano de sal,
antorcha que ha de alumbrar.
Sois la mañana que vuelve a nacer,
sois espiga que empieza a granar.
Sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar
ID AMIGOS, POR EL MUNDO
ANUNCIANDO EL AMOR,
MENSAJEROS DE LA VIDA,
DE LA PAZ Y EL PERDÓN.
SED AMIGOS, LOS TESTIGOS
DE MI RESURRECCIÓN,
ID LLEVANDO MI PRESENCIA,
CON VOSOTROS ESTOY
2.- Sois una llama que ha de encender,
resplandores de fe y caridad.
Sois los pastores que han de guiar
al mundo por sendas de paz.
Sois los amigos que quise escoger,
sois palabra que intento gritar.
Sois reino nuevo que empieza a engendrar
justicia, amor y verdad.
3.- Sois fuego y savia que vine a traer,
sois la ola que agita la mar.
La levadura pequeña de ayer
fermenta la masa del pan.
Una ciudad no se puede esconder,
ni los montes se han de ocultar.
En vuestras obras que buscan el bien
los hombres al Padre verán.
10.- DEMOS GRACIAS
DEMOS GRACIAS AL SEÑOR, DEMOS GRACIAS,
DEMOS GRACIAS POR SU AMOR.
DEMOS GRACIAS AL SEÑOR, DEMOS GRACIAS,
DEMOS GRACIAS POR SU AMOR.
En la mañana que se levanta
el día canta, yo canto al creador (Bis)
Cuando la noche se despereza con sueño reza,
yo rezo al creador. (Bis)
Cuando en mi pecho la vida siento,
mi pensamiento sonríe sal creador. (Bis)
Cuando papita en mi latido,
agradecido yo canto al creador (Bis)
11.-TU ERES EL DIOS QUE NOS SALVA (J.A. Espinoza)
1.- Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
La mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR,
TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR. [BIS]
2.- Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
Y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
3.- Y sacaremos con gozo
del manantial de la vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
4.- Entonces proclamaremos:
"Cantadle con alegría.
El nombre de Dios es grande,
Su caridad infinita.
El nombre de Dios es grande,
Su caridad infinita".
5.- Que alabe al Señor la Tierra
Contadle las maravillas.
Qué grande en medio del pueblo
el Dios que nos justifica.
Qué grande en medio del pueblo
el Dios que nos justifica.
12.- SANTA ROSA DE LIMA(HIMNO)
"Gloria a ti, Rosa bendita
del Perú radiante estrella
flor de los cielos, más bella
que la flor de Jericó, (bis)
Hoy ando con fe profunda
los placeres de este suelo
de este joven, en el cielo
tu corazón se fijó, (bis)
Gloria a ti, Rosa bendita
del Perú radiante estrella
flor de los cielos, más bella
que la flor de Jericó, (bis)
Al suyo con lazo fuerte
junto de tu dulce esposo
y de su amor generoso
suavemente te inflamó (bis)
Gloria a ti, Rosa bendita
del Perú radiante estrella
flor de los cielos, más bella
que la flor de Jericó, (bis)"
