GENEALOGIA Y NACIMIENTO DE JESUCRISTO
COMENTARIO
Después de la
genealogía introductoria al evangelio, Mateo explica el nacimiento de Jesús.
El evangelista ha presentado la genealogía
de Jesús partiendo de Abrahán y pasando por David. El último descendiente de
David nombrado es "José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, el
Cristo". El acuerdo matrimonial se hacía un año antes de la boda y aunque
los novios aún no vivían juntos, tenía validez legal parecida a la del
matrimonio, es decir, que para romper el acuerdo matrimonial hacía falta un
acto formal de repudio. Esto es lo que se dispone a hacer José cuando se da
cuenta de que su prometida está embarazada.
De José sólo se dice "que era un hombre justo", un
término de profundo significado en el Antiguo Testamento y que recuperaremos
como eje central de las Bienaventuranzas. ¿En qué sentido se declara justo a
José? Según una antigua interpretación que se remonta a Justino, José es justo,
primero porque observa la ley (que obligaba al marido a disolver el matrimonio
en caso de adulterio) y, además, porque mitiga con la magnanimidad el rigor de
la ley (evita la difamación pública). José es justo porque, comprobando una
presencia de Dios, una economía superior, se retira ante ella sin pretensiones.
"Justo" tiene entonces el sentido típico de Mateo, a saber,
aceptación del plan de Dios incluso cuando desconcierta el propio.
Como en el Antiguo Testamento, el "sueño" es a
menudo un medio a través del cual Dios se manifiesta. El "ángel", por
otro lado, también se presenta como un mensajero de Dios. El ángel se dirige a
José con un título que sólo se dará a Jesús: "hijo de David", y le
comunica que el hijo que espera María "viene del Espíritu Santo". Así
queda claro que José no ha intervenido en la concepción del hijo de María. Más
aún, José ni tan sólo podrá hacer lo que correspondía al padre: escoger el
nombre del hijo. "Jesús" quiere decir "el Señor salva". El
nombre indica la misión del hijo de María: hacer patente la salvación de Dios;
él mismo será la salvación.
Es típica de Mateo la indicación de que en Jesucristo se
cumple plenamente lo que las Escrituras anunciaban. En este caso recuerda el anuncio
hecho por Isaías al rey Acaz. Y el nombre que decía el profeta,
"Emmanuel", será también definitorio de Jesús. Mateo concluirá su
evangelio remitiendo a este texto inicial: Jesús "estará con nosotros cada
día". José, "hombre justo", se fía de Dios y toma a María en su
casa como esposa. A pesar de no serlo físicamente, ejercerá de padre de Jesús.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Is 45, 8
Cielos, destilen desde lo alto; nubes, derramen al Justo; ábrase la
tierra y brote al Salvador.
ORACION COLECTA
Derrama,
Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que quienes hemos conocido, por el
anuncio del ángel, la encarnación de Cristo, tu Hijo, lleguemos, por su pasión
y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 7, 10-14
En aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le
dijo: «Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del
cielo». Respondió Ajaz: «No lo pido, no quiero tentar al Señor». Entonces dijo Isaías: «Escucha, casa de
David: ¡No les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues
el Señor, por su cuenta, les dará un signo. Miren: la virgen está encinta y da
a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel».
SALMO
RESPONSORIAL Sal 23, 1-6
Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la
gloria.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el
orbe y todos sus habitantes: Él la fundó sobre los mares, Él la afianzó sobre
los ríos. R.
¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro
corazón, que no confía en los ídolos. R.
Ese recibirá la bendición del Señor, le hará
justicia el Dios de salvación. Esta es la generación que busca al Señor, que
busca tu rostro, Dios de Jacob. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Romanos 1, 1-7
Pablo,
siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para el Evangelio de
Dios, que fue prometido por sus profetas en las Escrituras Santas y se refiere
a su Hijo, nacido de la estirpe de David según la carne, constituido Hijo de
Dios en poder según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los
muertos: Jesucristo nuestro Señor. Por Él hemos recibido la gracia del
apostolado, para suscitar la obediencia de la fe entre todos los gentiles, para
gloria de su nombre. Entre ellos se encuentran también ustedes, llamados de
Jesucristo. A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados santos,
gracia y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Mt 1, 23
Aleluya. Miren: la virgen
concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel,
Dios-con-nosotros, Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24
La generación de Jesucristo fue de esta
manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos,
resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo,
como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero,
apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del
Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer,
porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo
y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de los pecados.
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio
del profeta: «Miren: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por
nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros">». Cuando José
se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su
mujer.
PLEGARIA UNIVERSAL
A
las puertas de la Navidad, elevemos nuestras súplicas al Señor que viene a
habitar entre nosotros.
1.-
Por la Iglesia, para que anuncie con gozo el misterio del Dios hecho hombre y
prepare a todos para recibirlo con fe viva. Roguemos al Señor.
2.-
Por el Papa León y los obispos, para que guíen a la Iglesia en la contemplación
del Emmanuel, Dios con nosotros. Roguemos al Señor.
3.-
Por los que viven en soledad o necesidad, para que descubran en la cercanía de
la Navidad el consuelo de la presencia divina. Roguemos al Señor.
4.-
Por nuestra comunidad, para que el nacimiento del Salvador renueve nuestra
esperanza y fortalezca nuestra caridad. Roguemos al Señor.
Escucha,
Padre, las oraciones de tu pueblo y prepara nuestros corazones para acoger con
alegría a tu Hijo, el Emmanuel. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
El mismo Espíritu, que colmó con su poder las
entrañas de santa María, santifique, Señor, estos dones que hemos colocado
sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Is 7, 14
Miren: la
Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Dios todopoderoso,
después de recibir la prenda de la redención eterna, te pedimos que crezca en
nosotros tanto el fervor para celebrar dignamente el misterio del nacimiento de
tu Hijo, cuanto más se acerca la gran fiesta de la salvación. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 22: 1S 1,
24-28; Sal: 1S 2, 1.4-5.6-7.8abcd; Lc 1, 46-56
Martes 23: Ml 3, 1-4.23-24; Sal 24,
4-5ab.8-9.10 y 14; Lc 1, 57-66
Miércoles 24: Misa
Matutina: 2S 7, 1-5.8b-12. 14ª.16; Sal 88, 2-3.4-5. 27 y 29;
Lc 1, 67-79
Misa vespertina de la Vigilia: Is 62,
1-5; Sal 88, 4-5. 16-17. 27 y 29; Hch 13, 16-17.22-25; Mt 1, 1-25
Jueves 25:
Natividad del Señor: Misa de Medianoche: Is 9, 1-3.
5-6; Sal 95, 1-2ª.2b-3.11-12.13; Tt 2,11-14; Lc 2,1-14
Misa de la Aurora: Is 62,
11-12; Sal 96, 1 y 6. 11-12; Tt 3, 4-7; Lc 2, 15-20
Misa del Día: Is 52,
7-10; Sal 97, 1-2-3ab.3cd-4.5-6; Hb 1, 1-6; Jn 1, 1-18
Viernes 26: Hch 6,
8-10; 7, 54-60; Sal 30, 3cd-4. 6 y 8ab. 16bc-17; Mt 10, 17-22
Sábado 27: 1Jn 1,
1-4; Sal 96,1-2.5-6. 11-12; Jn 20, 2-8
Domingo 28: Eclo
3, 2-6.12.14; Sal 127; Col 3, 12-21; Mt 2, 13-15. 19-23
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 1. 18-24
1.- Este pasaje ha sido interpretado frecuentemente
a expensas de la personalidad religiosa de S. José. De ahí la importancia de
captar exactamente el pensamiento de Mateo, en especial partiendo de los
matices propios que porta el texto paralelo de Lucas. Sin embargo, estaremos en
mejores condiciones para interpretar este pasaje difícil si tenemos en cuenta
su género literario muy particular. Existe, en efecto, un género literario
particular en la Biblia respecto a anuncios de nacimientos. Este género
literario supone siempre la aparición de un ángel, la designación del personaje
interesado con un nombre que recuerda su función (aquí: José, Hijo de David,
título que el ángel no utilizará en sus demás apariciones a José), una
dificultad que hay que vencer (en general, la esterilidad del seno materno;
aquí, para José, recibir a María en su casa), un signo dado como prenda (en Lc
1. 36, el embarazo de Isabel; aquí el alumbramiento virginal de María),
finalmente, detalles concretos sobre el nombre del niño (aquí: Jesús).
Este género literario de los "anuncios de
nacimiento" no es más que la forma de expresión de un acontecimiento muy
real, pero hay que saber despojar a este acontecimiento de ciertos detalles del
relato.
Cuando el ángel se apareció a la Virgen (Lc 1.
26-38) le anunció de entrada que su Hijo sería Hijo de David (Lc 1. 32);
después, partiendo de ahí, formuló la pregunta de la concepción virginal (Lc 1.
34-35). Ante José, el ángel procede de distinta manera: la concepción virginal
queda aclarada desde el principio (Mt 1. 20), pero se trata de asegurar que el
Niño sea Hijo de David (Mt 1. 20-23).
María tiene una dificultad que vencer: qué será de
sus desposorios (Lc 1. 34); José también la tiene: cuál será su papel respecto
a un Niño que no será suyo. Evidentemente, María ha sido la primera en saber
que pariría en virginidad. Pero ¿puede admitirse que no haya dicho nada sobre el
particular a su prometido? Cierto que los evangelistas no nos dicen nada a este
respecto, pero ¿quién puede deducir del silencio de los evangelistas el
silencio de María y, "a fortiori", el silencio de Dios, y admitir que
María dejó a José en la duda y la inquietud? ¿Puede admitirse que una desposada
que, ante el ángel, se preocupa de sus relaciones de desposorios, no ponga al
corriente a su vez a su prometido de las nuevas condiciones impuestas a su
futuro? ¡No! Y José está perfectamente al corriente del alumbramiento virginal
de su prometida. José no está, pues, inquieto ni presa de la duda respecto a la
virtud de su esposa, y el ángel no se le aparece para tranquilizarle.
JOSE/JUSTO. Pero José es
"justo" (Mt 1. 19), no con esa justicia legalista que quiere poner la
ley de su parte y repudiar a su mujer, ni tampoco con esa justicia, sobre la
que insiste el padre Spicq, que respeta al prójimo y se niega a causarle el
mínimo perjuicio, sino con esa justicia religiosa que le prohíbe hacerse pasar
por el padre de un Hijo que no es suyo (tanto si comprendió o no de entrada que
ese Niño milagroso sería también un Niño divino).
Entonces es cuando interviene el ángel para
comunicar a José que Dios le necesita, porque si bien no tiene nada que hacer
al nivel del alumbramiento, tiene una misión que cumplir al nivel de la
paternidad legal. El mensaje del ángel podría interpretarse así: "Es
cierto que lo que se ha engendrado en María ha sido por obra del Espíritu
Santo, pero Dios te necesita para hacer que ese Niño entre en el linaje de
David y darle un nombre". José no es, pues, "justo", porque sea
un modelo de resignación, capaz de una actitud bonachona respecto a su esposa,
sino porque respeta a Dios en su obra y se limita a cumplir el papel que Dios
le asigna: introducir a Jesús en la estirpe real.
La salvación del hombre no depende, por tanto,
exclusivamente de una iniciativa soberana de Dios que basta esperar
pasivamente. Dios no salva al hombre sin la cooperación y sin la fidelidad del
hombre.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA
CRISTIANA I - MAROVA MADRID - 969.Pág. 154
2. - El tema del Emmanuel (Dios-con-nosotros)
conecta con el de "Hijo de Dios con pleno poder". Los exegetas notan
en el evangelio de Mt el paralelismo entre este anuncio del ángel a José y la
conclusión del Evangelio: "Yo-estaré-con-vosotros"... Hablar de
Cristo como Emmanuel es connotar, actualmente, el misterio pascual de Cristo y
de su presencia en la Iglesia, por la fuerza del Espíritu. La concepción
virginal de María, por obra del Espíritu Santo, enlaza así con la glorificación
de Jesús "constituido según el Esp. Santo" (2a lectura).
PERE TENA - MISA DOMINICAL 1986/23
3.- /Mt/01/01-25 J/Genealogía y Nacimiento
de JC.
Hemos dividido el capítulo primero del evangelio de
Mateo en las dos partes indicadas en el título. La primera recoge una
genealogía fatigosa y, aparentemente al menos, innecesaria. A primera vista
parece ser simplemente una lista de nombres de los ancestrales de Cristo sin
ningún contenido teológico ni poder alguno de interpelación. ¿Por qué la
antepone Mateo a su evangelio? Sabemos, y nos lo ha recordado el Vaticano II,
que Cristo es la plenitud de la revelación. El hecho de ser la plenitud de la
revelación lo coloca inevitablemente en relación con la preparación de la
misma, con todo el Antiguo Testamento. Mateo presenta su árbol genealógico para
demostrarlo. Por eso, inmediatamente después de mencionar su nombre -nótese que
es mencionado el nombre completo, "Jesucristo", que equivale a una
fórmula de fe, Jesús es el Cristo, el Ungido, el Mesías- añade "hijo de
David, hijo de Abraham". La genealogía nos introduce así tanto en el
terreno de la historia como en el de la teología.
Mateo quiere presentarnos al protagonista de su
evangelio y, una vez que nos ha dicho su nombre, Jesucristo, con todo lo que
significa -Jesús es el Cristo- se apresura a demostrar su afirmación.
El Mesías debería descender de David. Pues bien,
Jesús desciende de David. Precisamente por eso divide la genealogía en tres
partes compuestas cada una de catorce nombres. El centro de la misma lo ocupa
David, por la razón que hemos apuntado. La genealogía, por otra parte, tiene
mucho de artificial. Lo demuestra el simple hecho de colocar catorce nombres en
cada una de las fases en que divide la prehistoria de Cristo. El número catorce
(NU/000014), por ser el doble del siete, indica
perfección y plenitud. Aquí significaría la perfección y providencia especial
de Dios en la disposición de toda la historia salvífica anterior, que culmina
en Cristo.
La razón apuntada anteriormente explica también la
mención de Abraham. El origen de Cristo coincide y se remonta al principio
mismo de Israel. Por la misma razón son mencionados, en la primera parte de la
genealogía, Judá y sus hermanos, es decir, todo Israel. En la tercera parte se
resume la historia de Israel, a partir del destierro babilónico, por idéntica
razón: quiere abarcarse toda la historia de Israel: su origen, los momentos más
importantes y la coronación o plenitud, que es Jesús.
El fin teológico de la genealogía permite a nuestro
autor jugar con alguno de los nombres. Nosotros debemos descubrir su juego.
Al mencionar al rey Asa, Mateo escribe Asaf, que,
según el Salterio (Sal 72, 1; 75,1...), compuso varios Salmos, y, en lugar de
Amón, otro de los reyes de Israel, nuestro evangelista escribe Amós, que fue
uno de los célebres profetas del pueblo de Israel. No querrá decirnos Mateo,
con este pequeño juego, ¿que también los Salmos y profetas alcanzan su plenitud
en Cristo?
La segunda parte del capítulo presenta el
nacimiento de Cristo como algo absolutamente milagroso. María concibió a Jesús
sin concurso de varón, por obra del Espíritu Santo. Y al mencionar al Espíritu
Santo o al Espíritu de Dios, Mateo -como cualquier escritor judío- piensa en el
poder creador de Dios. Afirmado el hecho -concepción milagrosa de Jesús-, Mateo
se detiene con cierta amplitud en exponer las consecuencias del mismo. La
primera es el natural desconcierto de José. María y José estaban desposados.
Según la ley judía, esto quería decir que el contrato de matrimonio había sido
sellado seria y firmemente. Únicamente faltaba la ceremonia de la boda, que
culminaba llevando a la novia a vivir en la misma casa del novio. La ley judía
no consideraba pecado serio la relación sexual habida entre los
novios-desposados en el tiempo intermedio entre desposorios y casamiento. Más
aún, en caso de que naciese un hijo en ese tiempo intermedio, era considerado
por la ley como hijo legítimo.
Teniendo en cuenta la ley y costumbres judías, el
estado de María únicamente creaba problema a José. ¿Por qué? Creemos que él
estaba al corriente de lo ocurrido. No vemos ninguna razón para que María, su
esposa, no le hubiese informado de todo. Entonces, ¿por qué la duda? La duda de
José no fue acerca de la culpabilidad o inocencia de María, sino sobre el papel
que él personalmente tenía que jugar en todo aquello. Una intervención
sobrenatural -aparece el motivo del ángel- se lo aclara: deberá poner el nombre
al niño, es decir, deberá ser su padre legal (era el padre quien imponía el
nombre) y entonces, conocido su papel en aquel matrimonio, cesa su turbación,
desconcierto o duda.
El anuncio del ángel a José es un resumen completo
del Nuevo Testamento: Jesús salvará al pueblo de sus pecados. Tanto en el
Antiguo como en el Nuevo Testamento la expresión "Perdón de los
pecados" no significa el perdón de una falta concreta, sino que es el
resumen de toda la acción salvadora de Dios. Quiere decir esto que, con la
aparición de Jesús, ha sido superada la separación entre Dios y el hombre.
Decir Jesús o salvador es exactamente lo mismo. El nacimiento de Jesús, su vida
y actividad fue -y es- Dios con nosotros. Como lo había anunciado el profeta
Isaías.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC
MAROVA/MADRID 1976.Pág. 930
4.- Los comentaristas intentan, no sin dificultad,
explicar la reacción de José que resume el v. 19. ¿Cómo puede un repudio
permanecer secreto, mientras que los desposorios han sido públicos? ¿Qué
conexión hay que establecer entre la "justicia" de José y su proyecto
de repudio tácito? Ya desde los primeros siglos se han propuesto múltiples
explicaciones. Podrá apreciarse en particular este comentario de San Bernardo,
tomado del diácono sirio del siglo IV, san Efrén.
"¿Por qué quiso José despedir a María? Escuchad
acerca de este punto no mi propio pensamiento, sino el de los Padres; si quiso
despedir a María fue en medio del mismo sentimiento que hacía decir a san
Pedro, cuando apartaba al Señor lejos de sí: Apártate de mí, que soy pecador
(Lc 5, 8); y al centurión, cuando disuadía al Salvador de ir a su casa: Señor,
no soy digno de que entres en mi casa (Mt 8, 8). También dentro de este
pensamiento es como José, considerándose indigno y pecador, se decía a sí mismo
que no debía vivir por más tiempo en la familiaridad de una mujer tan perfecta
y tan santa, cuya admirable grandeza la sobrepasaba de tal modo y le inspiraba
temor. El veía con una especie de estupor, por indicios ciertos, que ella
estaba embarazada de la presencia de su Dios, y, como él no podía penetrar este
misterio, concibió el proyecto de despedirla. La grandeza del poder de Jesús
inspiraba una especie de pavor a Pedro, lo mismo que el pensamiento de su
presencia majestuosa desconcertaba al centurión. Del mismo modo José, no siendo
más que un simple mortal, se sentía igualmente desconcertado por la novedad de
tan gran maravilla y por la profundidad de un misterio semejante; he ahí por
qué pensó en dejar secretamente a María. ¿Habéis de extrañaros, cuando es
sabido que Isabel no pudo soportar la presencia de la Virgen sin una especie de
temor mezclado de respeto? (Lc 1, 43). En efecto, ¿de dónde a mí, exclamó, la
dicha de que la madre de mi Señor venga a mí?".
SAN BERNARDO, 2. homilía sobre el Missus est, PL
183, p. 68. Ver una justificación del pensamiento de san Bernardo y un
comentario de todo el relato en X. LÉON-DUFOUR, ESTUDIOS DE EVANGELIO, Edic.
Cristiandad, Madrid 1982, págs. 67-82.
LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE
MATEO - EDIT. SAL TERRAE SANTANDER 1981.Pág 66
5.- ¿En qué sentido se declara a José justo?
La lectura atenta del fragmento hace que surjan
algunos interrogantes. Cosa excelente. Para que un texto hable y desvele su
secreto, es preciso siempre interrogarle. Lo importante es hacerle preguntas
justas. Nosotros le hacemos tres.
Primera: ¿En qué sentido se declara justo a José?
Más en concreto: ¿Cuál es el motivo de su vacilación? ¿Qué problema le
inquieta? Según una antigua interpretación que se remonta a Justino, José es
justo, primero porque observa la ley (que obligaba al marido a disolver el
matrimonio en caso de adulterio) y, además, porque mitiga con la magnanimidad
el rigor de la ley (evita la difamación pública). Tenemos, pues, un José
"filósofo", que sabe ir más allá de la letra de la ley, compaginando
obediencia y magnanimidad. Es el ideal griego de la sabiduría.
¿Pero es éste el sentido de Mateo? ·Jerónimo-SAN es
de otro parecer: "José, conociendo la castidad de María y extrañado por lo
acaecido, oculta con su silencio aquello cuyo misterio ignora". Por tanto,
José se habría encontrado ante un dilema: por un lado, la indiscutible
inocencia de María, y, por otro, un hecho que parecía desmentirla; José busca
entonces un comportamiento que deje a salvo ambas exigencias. ¿Se puede hablar
entonces de justicia? En cualquier caso, no es éste el concepto de justicia que
aparece habitualmente en el evangelio de Mateo.
JUSTO/SENTIDO: Los
comentaristas modernos prefieren cada vez más otra interpretación, que he
intentado poner de manifiesto ya a nivel de traducción: José es justo porque,
comprobando una presencia de Dios, una economía superior, se retira ante ella
sin pretensiones. "Justo" tiene entonces el sentido típico de Mateo,
a saber, aceptación del plan de Dios incluso cuando desconcierta el propio.
Según esta interpretación el anuncio del ángel no tiene como objeto la
concepción virginal, que José ya conocía y que era justamente el motivo por el
que pensaba permanecer en la sombra; el objeto es más bien hacerle conocer la
misión que le corresponde, que consiste en imponer el nombre al niño y asumir
su paternidad legal.
BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC.
PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 21
6.- Centrar la atención en la personalidad de José,
su actitud ante el misterio de Dios y ante la misión que le es encomendada.
José se muestra como lo que es: un hombre "justo", un hombre
"bueno".
José se ve en la presencia de lo divino. Aquella
concepción era de Dios, y, ante el Misterio de Dios presente en María, José
reacciona cómo reaccionan ante la presencia de lo divino todos los
"justos" en la Biblia: como Moisés, que se esconde ante la Gloria de
Dios presente; como Isaías, atemorizado por la aparición; como Isabel, que
pregunta por qué viene a ella la Madre de su Señor; como el centurión del
evangelio, que dice que no, que él no es digno; como Pedro que, cuando ve en
Jesús el poder divino, le dice: apártate de mí, Señor, que soy un pecador.
El "justo" se sitúa así ante Dios: se
siente pecador, indigno, y se retira. Porque José es justo y bueno, se siente
obligado a retirarse; no tiene derecho a retener a María como suya porque Dios
ha tomado posesión de ella; no puede figurar como padre de la criatura que es
sólo de Dios. Donde entra Dios personalmente haciendo de María objeto de su
presencia y de su bendición, José no tiene nada que hacer y toma la actitud del
que es "justo" y se siente indigno.
Y porque es "justo" y bueno comprende que
no puede romper con María por el procedimiento legal, pues, o tendría que
revelar el misterio, o expondría a María a unas sospechas injustas; cualquiera
de estas dos cosas era injusta. Por eso, como esto ocurría "antes de vivir
juntos", decidió dejarla en secreto".
Como se ve, la versión de la duda de José -tan
popular- que nos lo presenta lleno de esas angustias psicológicas que rayan la
sospecha, no tiene nada que hacer en el texto del evangelio. El evangelista no
va a interesarnos en unas zozobras psicológicas, sino ha de revelarnos cómo se
han cumplido los designios de Dios y qué actitud religiosa han tomado los
hombres ante estos designios.
Todo esto está apoyado en una exégesis segura, que
se abre camino y se va a imponer acabando con esa otra versión popular. Un
estudio a fondo del original de las palabras del ángel a José, descubre en el
uso de las partículas "gar...de" uno de los casos en que
"gar" anuncia la causa de lo que se afirma, pero esta causa se
expresa después de afirmar otra cosa ya conocida por el interlocutor. Así, el
sentido de las palabras del ángel a José es este: "`ciertamente', la
criatura que hay en ella viene del Esp. Santo, pero tú no te retires, no tengas
reparo en llevarte a María por esposa, `porque' tienes la misión de darle
nombre". (Por otro lado, San Bernardo en sus homilías resumía ya la
opinión de los Padres en esta línea que hemos expuesto y que nos parece la
justa).
Y aquí, de nuevo, se muestra José un hombre
"justo" porque sabe situarse ante Dios en actitud de obediencia y de
fidelidad. Acepta y cumple la misión encomendada. Así, José se manifiesta justo
y bueno porque sabe percibir la presencia de Dios y se sitúa ante Él como un
pecador, y busca la manera de actuar y retirarse sin hacer daño a nadie. Y, en
cuanto conoce la voluntad de Dios sobre él, la cumple. Vive de cara a Dios,
dentro de sus planes y, cumpliendo su voluntad divina, es instrumento y objeto
del amor de Dios.
7.- La principal dificultad de este pasaje
evangélico reside en la traducción de los vs. 20-21, habitualmente inexacta.
Proponemos la traducción que consideramos más ajustada al texto original.
"José, hijo de David, no tengas reparo en
llevarte a María, tu mujer. -Ciertamente- la criatura que hay en ella viene del
Espíritu Santo; -ahora bien-, al hijo que ella va a dar a luz tú le pondrás por
nombre Jesús." (Los subrayados responden a los dos puntos de novedad
respecto a las traducciones habituales).
El punto de vista de Mateo no es el de descorrer a
José el velo del misterio que envuelve la concepción de Jesús. En realidad,
José ya sabe que se trata de una concepción misteriosa. Y es precisamente esta
cercanía del misterio la que aviva en José el sentimiento de la propia
indignidad, hasta el punto de pensar que su persona no podía ser más que un
obstáculo al plan de Dios y que por consiguiente tenía que retirarse. Sólo esta
interpretación da una respuesta adecuada al v.19. Todo intento de explicación
psicológico-cronística se estrella con la frase: "que era hombre justo y
no quería infamarla". El repudio secreto hubiera sido el mejor modo de ser
egoísta, injusto e infamatorio de María. Nunca mejor que aquí aparece claro que
los evangelistas no han pretendido ser cronistas o reporteros de unos sucesos.
El punto de vista de Mateo en los vs. 20-21 es el
siguiente: José no es ningún obstáculo al plan de Dios. Al contrario, aceptando
ser el esposo de María y dando nombre al hijo que a ésta le nazca garantiza a
la criatura una ascendencia legal que lo entronca con David y Abrahán. En
definitiva, lo que se le pide a José es que, a pesar del miedo que la cercanía
del misterio produce en él, se fíe por completo de Dios. Y José se fio de Dios
(v.24).
DABAR 1977/21
8.- JESÚS,
HIJO DE DAVID ENC/H/DAD
Nada hay más impresionante que esta genealogía de
Jesús y la proclamación de su final: "Jacob engendró a José, el esposo de
María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo". Esta inserción de Dios en
el mundo, entre nosotros, como uno de nosotros, es el acontecimiento que domina
la historia de los hombres.
Pero no domina de hecho nuestra historia personal.
Nuestra fe es tan débil que nuestras actitudes no corresponden a la dignidad
que tiene ahora el hombre, en el transcurso del tiempo, desde la venida del
Hijo.
ADRIEN NOCENT - EL AÑO LITURGICO: CELEBRAR A JC 1
INTRODUCCION Y ADVIENTO - SAL TERRAE SANTANDER 1979.Pág. 144 s.
9.- El hecho del nacimiento legal, que la
genealogía ha afirmado, es el objeto de un relato: José, hijo de David, acoge a
Jesús en su descendencia. Este relato es, sin duda, el resultado de una larga
elaboración literaria. Volviendo a tomar probablemente un relato apologético
anterior (un sueño: cf. 2, 13.19), donde Dios evoca, a través de las objeciones
de José, las calumnias concernientes al nacimiento virginal Mt lo orienta
teológicamente gracias a la cita de Is 7, 14 (1. lectura), que expresa la fe de
la Iglesia en la concepción virginal. Así se responde a la objeción: he aquí el
modo en que Jesús, naciendo de una mujer virgen, ha sido agregado al linaje de
David. Construcción teológica que, sin duda, oculta algo más de misterio y de
hondura que lo que aparece.
El AT no habla nunca de este secreto, sino que,
precisamente, había que hacerlo de manera oficial y pública (cf. Dt 24, 1). Hay
que contar con la respuesta del v. 21, donde José se hace una idea de que Jesús
es algo más que las simples apariencias. Los diversos planos se entremezclan.
De todos modos, la encarnación tendrá siempre un cierto margen para quien
quiera sospechar, calumniar o ridiculizar. Las cosas más delicadas son las más
expuestas al desmoronamiento. Aquí entramos en un contexto cristiano de gran
horizonte. El creyente tiene trabajo en encontrarse a sí mismo. Por eso acude a
la fe de la iglesia.
Etimológicamente parece que este nombre quiere
decir "Dios salva". El mensaje angélico tiene dos interpretaciones
posibles: que el ángel revela a José la concepción virginal de María y le
confía además la misión de dar el nombre al hijo; o bien que el ángel revela
que, aunque María está encinta por el Espíritu, sin embargo, José tiene un gran
papel que jugar: conferir a este hijo la filiación davídica dándole el nombre.
Misterio de la actuación de Dios a través del hombre. Locura para el
inteligente, pagado de sí mismo, y necedad para el espiritualista.
EUCARISTÍA 1992/58
10.- Según el derecho matrimonial judío los
esponsales, que siempre se celebraban delante de dos testigos, equivalían ya
prácticamente al matrimonio en sentido estricto. Se celebraban de ordinario
cuando la novia alcanzaba la edad de doce años. A partir de ese momento la
desposada no podía ser abandonada si no recibía, por justa causa, un
"libelo de repudio", y si moría su esposo era considerada como una
viuda. Después de transcurrir un año desde los esponsales, el esposo tomaba a
su esposa y la conducía solemnemente a su propia casa, con lo cual el
matrimonio quedaba plenamente formalizado. María concibió a Jesús antes de
vivir con José en una misma casa, siendo desposada. Este difícil texto admite
dos posibles interpretaciones: a) José era un "varón justo", que aquí
significa tanto como cumplidor de la Ley y, a la vez, bondadoso o bueno. Y
porque era justo y bueno, se encontraba perplejo en una situación insólita: no
entiende que se deba proceder contra María según dispone Moisés que se haga con
la mujer adúltera (Dt 22, 20s), pero tampoco ve claro que deba tomarla en su
casa como si no ocurriera nada. En consecuencia, decide repudiarla en secreto.
B) José conocía por su esposa el origen de su maravillosa esperanza, y piensa
retirarse respetuosamente ante el misterio. Piensa que, una vez María había
sido distinguida por Dios con tan alta vocación, él no debía intervenir en
absoluto haciendo valer sus derechos de esposo.
Sea lo que fuere, lo cierto es que la embajada del
ángel a José no tiene únicamente el sentido de sacarlo de apuros y devolverle
la tranquilidad. Significa también para José una vocación excelsa. Además, José
era "legalmente" el padre del niño y a José correspondía entre otras
cosas el darle un nombre. En este caso (lo mismo ocurrió en el de Zacarías, el
padre del Bautista), José es informado por Dios sobre el nombre que había de
llevar el hijo de María. Su nombre será "Jesús", esto es, "Dios-salva".
En este nombre va indicada ya la misión que trae Jesús al mundo.
Cualquiera que sea el significado del texto de
Isaías en su contexto original, ciertamente Mateo lo refiere aquí a Jesús, el
hijo de la Virgen María. Y pone el acento en el nombre de Emmanuel, que recibe
Jesús. La vida de Jesús, sus palabras y sus obras, significa para nosotros que
Dios está con los hombres y nos salva. De Jesús se predica que Dios estaba con
él (Jn 8, 29; Hech 10, 38), y Jesús es para nosotros la presencia de Dios en
persona (2 Cor 4, 6; Col 2, 9; Heb 1, 3; Jn 14, 6-9; Mt 11, 4s).
EUCARISTÍA 1980/59
11.- Texto. El versículo inicial es fundamental
para el posterior desarrollo narrativo. El versículo enuncia un hecho: María
está encinta por obra del Espíritu Santo. Con la formulación de este hecho
Mateo no pretende anticipar a sus lectores algo que José conocerá más tarde,
sino sentar la base de todo el relato y, consiguientemente, de la posterior
decisión de José. Desde el comienzo mismo del relato José es, pues, sabedor de
la concepción milagrosa del niño que hay en María. Su decisión, formulada en el
v. 19, de no convivir con María no es fruto de la sospecha contra María, sino
del asombro y de la conciencia de la propia indignidad. ¿Cómo podría él
convivir con alguien en quien Dios se ha hecho presente tan especialísimamente?
José, que es justo, es decir, que en cada situación adopta la actitud adecuada,
decide no convivir con María. Es muy posible que el empleo del verbo repudiar
no haga justicia al relato.
De todo esto resulta que lo que José tiene que
superar es su propio miedo religioso, su conciencia de indignidad y de
pequeñez. Las palabras del ángel tienen precisamente esta función. De ahí que
comiencen con un no tema, no tengas reparo, invitando a José a la convivencia
con María bajo el mismo techo.
Suele ser habitual atribuir a las palabras del
ángel en el v. 20 la función de información a José. La traducción litúrgica así
lo confirma. Todo el problema radica en que la misma conjunción griega puede
tener sentido causal (porque) o reforzativo (en efecto).
Personalmente me inclino por la segunda
alternativa. La traducción del v. 20 debería ser la siguiente: "No tengas
miedo en llevarte a María, tu mujer. En efecto (como tú ya sabes), la criatura
que hay en ella viene del Espíritu Santo". El ángel no desvela a José el
misterio de la concepción de María, sino que refuerza el conocimiento que José
ya posee. El ángel no libera a María de la sospecha de infidelidad, sino que
libera a José de su miedo religioso; le ayuda, en una palabra, a no sentirse
anonadado por la cercanía de Dios.
Pero las palabras del ángel no se limitan a liberar
a José de su miedo religioso: le confían, además, la tarea de dar nombre al
niño que hay en María. La acción de dar nombre constituía en el ámbito semita
el momento genuino de la paternidad.
El nombre, a su vez, definía a la persona, la
caracterizaba en su tarea y función posteriores. De ahí la importancia de las
etimologías e interpretaciones de los nombres en la biblia. El texto confiere
especial relieve al nombre del niño. Por un lado, el ángel define al niño como
salvador de los pecados; por otro, el propio autor, aplicándole un texto de
Isaías, lo define como Dios con nosotros. El nombre del niño constituye
probablemente el centro de atención del texto.
Comentario.
Por encima de los intentos novelísticos, alguno de
ellos encomiable, de acercamiento al misterio de Jesús, el intento de
acercamiento más completo es el religioso. Resultado de este tipo de intento es
el texto producido por Mateo que hoy leemos.
El misterio de Jesús es, en última instancia, el de
su divinidad. Jesús es Dios con nosotros. Desde la cercanía, desde la
inmediatez. El hecho es tan sorprendente que pueda parecer contradictorio.
¿Cómo se puede ser Dios a la vez que humano? La reacción humana espontánea es
la de negar la compatibilidad de ambos extremos. La reacción humana religiosa
es la aceptación de su compatibilidad.
Pero con la aceptación surge un nuevo problema.
¿Puede Dios ser uno entre nosotros sin que nosotros suframos las consecuencias
negativas de su cercanía? ¿Puede el sol estar tan cerca de nosotros sin que nos
destruya? La reacción humana espontánea es la de renunciar a la cercanía. La
reacción humana religiosa es la de aceptarla.
Ahora bien, aceptar esa cercanía comporta dar a
Dios un nombre y un rostro humanos. Así vio Mateo la tarea de José; así debe
ser la tarea del creyente en Dios. La consecuencia no se deja esperar: el que
Dios tenga un nombre entre los humanos depende de que haya humanos que quieran
dárselo; el que Dios sea Jesús, es decir, salvador de los pecados, depende de
la existencia de José, es decir, de la existencia de creyentes. De esta forma,
lo que se presentaba como problema divino termina convirtiéndose en problema
humano.
De la vida concreta de José, de su vivir diario,
conocemos muy poco, prácticamente nada. Pero conocemos de él lo que realmente
vale la pena: aceptó el riesgo de dar nombre a Dios. Gracias a esta aceptación
Dios se llama Jesús y es uno entre y con nosotros. La tarea de José no es
irrepetible. Muy al contrario: está necesitada de que otros la sigan
repitiendo. He aquí el reto que nos lanza el texto de hoy.
ALBERTO BENITO - DABAR 1992/04
12.- -Después de la genealogía introductoria al
evangelio, Mateo explica el nacimiento de Jesús. En la intimidad de una familia
judía, Dios interviene por medio de su Espíritu. María y José se encontraban en
la primera fase del matrimonio, después de los esponsales, aún sin
cohabitación. Es en esta situación que María "esperaba un hijo, por obra
del Espíritu Santo".
-"José, su esposo, que era bueno...": Es
mejor el término "justo", que no queda plenamente definido con la
expresión "bueno". No se ha de entender tampoco en el sentido de un
cumplidor estricto de la Ley. José se mantiene en la fidelidad a la voluntad de
Dios. No podemos dejarnos llevar por construcciones psicológicas y anecdóticas
sobre el estado de ánimo de José. Intenta una solución que armonice el
cumplimiento de la ley con la misericordia: "no quería denunciarla, decidió
repudiarla en secreto". La duda de José es también la duda del pueblo de
Israel ante la nueva realidad cristiana presentada por María. Tendrá que pasar
de la fidelidad a la Ley a la fidelidad a la novedad de la acción de Dios.
-"Se le apareció en sueños un ángel del
Señor..": A fin de esclarecer el significado del acontecimiento el diálogo
entre el ángel y José pasa al primer plano. "La criatura que hay en ella
viene del Espíritu Santo": la casualidad de la acción del Espíritu en el
nacimiento del Mesías es única. No hay lugar a una intervención del hombre. He
aquí una diferencia radical con otros nacimientos (Samuel, Juan bautista,
etc.).
-"Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él
salvará a su pueblo de los pecados": Jesús es la transcripción griega de
una adaptación del nombre de Josué, que quiere decir "Yahvé salva".
Existe un nexo entre el nombre y la misión mesiánica. Pero esta misión no se
explica en términos de liberación política del pueblo de Israel de sus
enemigos, sino "de los pecados". De esta manera se desmarca de las
expectativas mesiánicas de su tiempo.
-"Todo esto sucedió para que se cumpliese lo
que había dicho el Señor por el profeta...": Comentario del evangelista:
las realidades de la Nueva Alianza son la plenitud de la Antigua. No se trata
por tanto de una realización literal de un oráculo, sino sobre todo de la
continuidad de la acción de Dios en la historia. La designación de Emmanuel no
es ningún nombre que desplace al de Jesús sino el significado de su persona y
de su obra.
(J. NASPLEDA - MISA DOMINICAL 1989/24
DOMINGO 4 DE ADVIENTO
¿Un domingo "mariano"?
El IV domingo de
Adviento tiene -cada año con lecturas distintas- un claro color mariano. Es
como el preludio de la Natividad del Señor, que ya está cerca. En este ciclo A,
el evangelio es la anunciación a José y la preparación inmediata del nacimiento
de Jesús; en el B, la anunciación a María; y en el C, la visita de María a su
prima Isabel.
El recuerdo de la
Madre no interrumpe ciertamente el ritmo del Aviento ni la dinámica de la
preparación a la Navidad. María fue la que mejor vivió el Adviento y la
Navidad: ella, la que "le esperó con inefable amor de Madre"
(prefacio II), ella, la nueva Eva, en la que "la maternidad se abre al don
de una vida nueva" (prefacio IV). Ella puede ayudarnos a vivir la Navidad
con mayor profundidad desde nuestra fe, no conformándonos con las claves de la
propaganda de consumo de estos días y acogiendo a Dios en nuestra vida con el
mismo amor y la misma fe que ella.
Isaías 7,10-14. Mirad
- la virgen está encinta
El rey Acaz,
preocupado por la estrategia a seguir para defenderse de los ataques de los
reyes de Damasco y Samaría, no quiere hacer caso al profeta Isaías, que le
recomienda que ponga su confianza en Dios. El rey prefiere apoyarse en una
alianza militar con otros reyes, como el de Asiria.
Pero el profeta,
de parte de Dios, aun contra la voluntad del rey, le anuncia un
"signo": "la virgen está encinta y da a luz a un hijo y le pone
por nombre Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros". Este hijo,
históricamente, fue el rey Ezequías, pero muy pronto se interpretó la profecía
como referida al futuro Mesías.
El salmo es entusiasta: "va a entrar el
Señor, él es el Rey de la Gloria", "del Señor es la tierra y cuanto
la llena". Y su venida la sabrán acoger sólo los justos, las personas más
sencillas y puras: "¿quién puede subir al monte del Señor? El hombre de
manos inocentes y puro corazón"... "Ese es el grupo que busca al
Señor".
Romanos 1, 1-7. Jesucristo,
de la estirpe de David, Hijo de Dios Leemos hoy el
inicio de la carta de Pablo a la comunidad de Roma.
Llamado a ser
"apóstol de Cristo Jesús", Pablo se siente orgulloso de tener como
misión proclamar a todo el misterio de salvación, anunciado por los profetas y
cumplido en Cristo Jesús. Este misterio va dirigido también a los paganos, no
sólo a los judíos. A todos "quienes Dios ama y ha llamado a formar parte
de su pueblo santo".
El motivo de
haberse elegido para hoy este pasaje es porque Pablo afirma que Jesús ha nacido
"según lo humano, de la estirpe de David", y que el Espíritu lo ha
constituido en plenitud de poder por la resurrección.
Mateo 1, 18-24. Jesús
nacerá de María, desposada con José, hijo de David
En el evangelio
de Mateo se proclama, como afirmación central, que en Jesús de Nazaret se
cumple la profecía de Isaías: "la virgen concibe y da a luz un hijo...
Dios-con-nosotros". La muchacha virgen que da a luz es María, y el hijo
que nos trae la salvación, Jesús.
Pero también se
detiene el relato en la situación de José. José y María estaban en el período
intermedio entre los desposorios y el matrimonio propiamente dicho, con
cohabitación, período que a veces solía durar un año. Y ahí es cuando José
tiene sus dudas y decide retirarse de la escena que entiende como muy
misteriosa.
Estas dudas no se
referían, ciertamente, a la honradez de su prometida, sino que, intuyendo él la
presencia de un misterio, quiso "retirarse" por creerse indigno de
intervenir en esta historia. Así interpretan bastantes comentaristas modernos
las palabras del ángel: no quiere justificar ante José el estado de María
asegurándole que el hijo que espera es obra del Espíritu, sino que, dando por
supuesto que José intuye el misterio, le asegura que él, José, sigue teniendo
un papel importante: poner nombre al hijo de María, cosa que siempre hacía el
padre, y en concreto el nombre de "Jesús", que significa "Dios
salva".
Por tanto, José
no tiene que retirarse. La respuesta de José, el hombre bueno, es que
"cuando se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor".
Dios con nosotros
Tanto la lectura
de Isaías como su cumplimiento, en el evangelio de Mateo (y también la antífona
de la comunión), nos sitúan ante la gran convicción: Dios es un Dios cercano,
un Dios que entra en nuestra historia, un Dios con-nosotros. Es como el Dios
del éxodo: "el que es", "el que está", el que ve el dolor
de su pueblo y lo libera. El nombre que se le pondrá al Salvador es
"Jesús", que significa "Dios salva".
¿No tendría que
cambiar nuestra vida, y nuestro talante de esperanza, si creemos de veras en
esta verdad? ¿No tendría que contrarrestar este anuncio la impresión que nos
puedan hacer todas las demás noticias, no muy optimistas, de nuestra historia?
Nosotros somos
ciertamente de los que, según decía Pablo a los Romanos, Dios ama y ha llamado
a formar parte del pueblo elegido. Y la consecuencia debería ser que nos llene
por dentro "la paz y la gracia" de ese Dios que nos ama.
María, la llena
del Espíritu
En María se cumple, como ha dicho Mateo, la profecía
de Isaías: la virgen que da a luz un hijo que es Dios-con-nosotros.
María es la nueva
Eva, como afirma el prefacio IV del Adviento, el más apropiado para hoy, en el
que damos gracias a Dios "por el misterio de la Virgen Madre. Porque si
del antiguo adversario nos vino la ruina, en el seno virginal de María, la hija
de Sión, ha brotado para todo el género humano la salvación y la paz. La gracia
que Eva nos arrebató nos ha sido devuelta en María...".
Jesús va a ser
algo más que un descendiente de David -"de la estirpe de' David", como
dice Pablo-, según la larga genealogía que tiene como último eslabón a José. Es
Hijo de Dios. Es un don gratuito de Dios a María y a la humanidad.
Esto ha sido
posible "por obra del Espíritu Santo", que significa que está en
marcha una misteriosa iniciativa de Dios, una intervención especial de Dios,
como una nueva creación. En la primera, que nos cuenta el libro del Génesis, el
Espíritu de Dios, aleteando sobre las aguas primordiales, las llenó de vida. En
esta segunda, el Espíritu de Dios actúa sobre María de Nazaret y la hace madre
del Hijo de Dios. (Por cierto, Mateo, al comienzo del evangelio de hoy, para
referirse al "nacimiento" de Jesús, usa el término griego
"génesis").
José, un joven
obrero que también cree en Dios
Y junto a ella,
es interesante que hoy aparezca la figura de José, un joven obrero de pueblo,
humilde, bueno, un modelo también estimulante para los que somos llamados a
acoger en nuestras vidas la venida del Señor.
Puede acercarnos
todavía más a la figura de José la interpretación de los exegetas modernos:
precisamente porque José ya conoce -al menos de un modo global- el misterio
sucedido y sabe que el hijo que va a tener María es obra de Dios, por eso, en
su humildad, no quiere usurpar para sí una paternidad que ya sabe que es de Dios
y se quiere retirar. No comprende que él pueda caber en los planes de Dios
respecto a la venida del Mesías de esa manera misteriosa.
Es el ángel quien
le asegura que sí tiene una misión que cumplir: va a ser esposo de María y por
eso va a hacer que el Mesías venga según la dinastía de Dios, y será él quien
le ponga del nombre de Jesús.
José cree en
Dios. Acepta para su vida el proyecto de Dios que, en principio, no coincidiría
con el suyo, aunque seguramente no entiende todo el alcance de los proyectos de
Dios respecto a su papel en la venida del Mesías.
José, hombre
bueno, abierto a Dios, obediente en la vida de cada día a la misión que Dios le
ha confiado. Junto a su esposa María, son las personas que mejor esperaron y
acogieron la llegada del Hijo de Dios a nuestra historia. Podríamos decir
también de José lo que Isabel dijo a su esposa: "feliz tú, porque has
creído".
El Espíritu actúa
también en nuestra Eucaristía
El domingo IV nos ayuda a entrar ya en el misterio
de la Navidad.
El salmo nos ha
hecho repetir que "va a entrar el Señor, el Rey de la Gloria". Nos
adentramos ya en la fiesta mejor que podemos celebrar los cristianos: nuestro
Dios es un Dios-con-nosotros.
Y como la Navidad
fue "obra del Espíritu", también lo es nuestra Eucaristía. En la oración
sobre las ofrendas le pedimos a Dios que "el mismo Espíritu que cubrió con
su sombra y fecundó con su poder las entrañas de María, la Virgen Madre,
santifique estos dones que hemos colocado sobre tu altar".
Esto no tendría
que suceder sólo en nuestra celebración litúrgica, sino también en nuestra
vida. Por encima de los aspectos más superficiales de la Navidad, el Espíritu
nos quiere llenar de su gracia a todos nosotros, como a María de Nazaret, para
que también nosotros colaboremos en el nacimiento de Jesús en este mundo
concreto en que vivimos.
PROPUESTA
DE CANTOS DOMINGO IV DE ADVIENTO CICLO A
(21
DICIEMBRE 2025)
01.- ABRE TU TIENDA SEÑOR
(Carmelo Erdozain)
ABRE TU
TIENDA AL SEÑOR
RECÍBELE
DENTRO, ESCUCHA SU VOZ.
ABRE TU
TIENDA AL SEÑOR
PREPARA TU
FUEGO QUE LLEGA EL AMOR.
1.- El
Adviento es esperanza
la
esperanza, salvación
ya se
acerca el Señor
preparemos
los caminos
los
caminos del amor
escuchemos
su voz.
2.- Que se
rompan las cadenas
que se
cante libertad
el Señor
nos va a salvar
sanará
nuestras heridas
nuestro
miedo y soledad
Él será
nuestra paz.
3.- Por la
ruta de los pobres
va María,
va José
van camino
de Belén
en sus
ojos mil estrellas
en su seno
Emmanuel
Él será
nuestro Rey.
02.- CANTO DE MARIA (J.A.
Espinoza)
1.- Yo
canto al Señor porque es grande,
me alegro
en el Dios que me salva,
feliz me
dirán las naciones,
en mí
descansó su mirada.
UNIDOS A
TODOS LOS PUEBLOS,
CANTAMOS
AL DIOS QUE NOS SALVA.
2.- Él
hizo en mí obras grandes,
su amor es
más fuerte que el tiempo,
triunfó
sobre el mal de este mundo,
derriba a
los hombres soberbios.
3.- No
quiere el poder de unos pocos,
del polvo
a los pobres levanta,
dio pan a
los hombres hambrientos,
dejando a
los ricos sin nada.
4.- Libera
a todos los hombres,
cumpliendo
la eterna promesa
que hizo
en favor de su pueblo,
los
pueblos de toda la tierra.
03.- COMO LO HIZO MARIA
1.- No
sólo el vino y el pan,
te venimos
a ofrecer,
queremos
darte algo más
te
entregamos nuestro ser.
COMO LO
HIZO MARÍA,
QUE TU
MENSAJE ESCUCHÓ,
Y DIJO UN
SÍ GENEROSO,
PARA
ACEPTAR TU MISIÓN. (BIS)
2.- Hoy
quedan sobre este altar,
nuestras
vidas hoy Señor,
haz que
sepamos luchar,
para
conservar tu amor.
04.- DIJO QUE SI MARIA
(Cesareo Garabain)
1.-
Dijo que sí María,
cuando
al amanecer,
pudo
ofrecer su casa,
al
Santo de Israel.
Era
un jardín la Virgen,
Dios
quiso ser clavel;
nunca mi pobre tierra
fuera tan buen vergel. (2)
DIJO
QUE SI MARÍA, Y AL RECIBIRLE A EL,
EN
SU MORADA HUMILDE, NOS ACOGIÓ TAMBIÉN.
MADRE
DE DIOS Y NUESTRA, VIRGEN DE NAZARETH,
EN
TU JARDÍN DE AMORES YO QUIERO FLORECER. (2V.)
2.-
Dijo que sí María,
cuando
al amanecer,
supo
que Dios quería
en
su jardín nacer.
Por
madre la quería
ella
le dio su ser;
nunca mi pobre tierra
fuera tan buen vergel. (2v)
3.-
Dijo que sí María,
cuando
al amanecer,
Dios
la envolvió en su sombra
con
todo su poder.
De
sus entrañas puras
el
cielo va a nacer;
nunca mi pobre tierra
fuera tan buen vergel. (2v)
05.- LA VIRGEN SUEÑA CAMINOS
(Carmelo Erdozain)
1.- La
Virgen sueña caminos,
está a la
espera;
la Virgen
sabe que el niño,
está muy
cerca.
De Nazaret a Belén, hay una senda;
por ella
van los que creen,
en las
promesas.
LOS QUE
SOÑÁIS Y ESPERÁIS
LA BUENA
NUEVA,
ABRID LAS
PUERTAS AL NIÑO,
QUE ESTÁ
MUY CERCA,
EL SEÑOR
CERCA ESTÁ,
EL VIENE
CON LA PAZ.
EL SEÑOR
CERCA ESTÁ,
EL TRAE LA
VERDAD.
2.- En
estos días del año,
el pueblo
espera,
que venga
pronto el Mesías,
a nuestra
tierra.
En la
ciudad de Belén,
llama a
las puertas,
pregunta
en las posadas,
y no hay
respuesta.
3.- La
tarde ya lo sospecha,
está
alerta,
El sol le
dice a la luna,
que no se
duerma.
A la
ciudad de Belén,
vendrá una
estrella,
vendrá con
todo el que quiera,
cruzar
fronteras.
06.- AVE MARIA (Francisco
Palazón)
Lam, MI7, Lam, MI7
Lam
Lam
MI7
Lam
Dios te salve María llena
eres de gracia
Rem SOL7
DO
El Señor es contigo,
bendita tú eres
Rem MI7
Lam
MI7
Entre todas las mujeres, y
bendito es el fruto
Lam
(MI7)
de tu vientre Jesús
Lam
MI7 Lam
Santa María Madre de Dios,
SOL
DO Rem MI
ruega por nosotros pecadores.
Lam
MI7 Lam
Santa María Madre de Dios,
SOL
DO Rem MI
ruega por nosotros pecadores
Rem
Lam
MI7 Lam
Ahora y en la hora de
nuestra muer-te
Rem
Lam
MI7 Lam
Ahora y
en la hora de nuestra muer-te.
07.- DIOS CONFIO EN EL
1.- Dinos
lo que sientes, dinos tú, José,
dinos en
qué piensas en ese taller.
Ya no
cantan ángeles como allá en Belén,
sólo tu
martillo canta en Nazaret.
Dios es
sólo un niño que quiere aprender,
que juega
a tu lado, y tú juegas con Él.
Dios ha
hecho un cielo de tu taller
y te llama
“padre”, ¡Padre José!
2.- Canta
mi martillo en una oración,
rezo con
mis manos, con mi corazón.
Fíjate en
María la madre de Dios,
siempre
sonriendo, es una canción.
Junto a mí
los seres que más quiere Dios,
sólo para
amarles sé que vivo yo.
Yo les doy
mi vida, mi protección,
en un
carpintero Dios confió.
3.- En tus
manos, Padre, Dios quiso poner
los seres
queridos que has de proteger.
Fuertes
son tus brazos, grande es tu fe;
si Dios te
ha elegido, qué bueno has de ser.
Hoy tus
hijos, Padre, quieren aprender
la lección
sublime del pobre taller.
Somos tu
familia, tu Nazaret,
cuida de
tus hijos ¡Padre José!
08.- SANTA MARIA DE LA
ESPERANZA (J.A. Espinoza)
SANTA
MARÍA DE LA ESPERANZA
MANTÉN EL
RITMO DE NUESTRA ESPERA. (2V).
1.- Nos
diste al Esperado de los tiempos,
mil veces
prometido en los profetas.
Y nosotros
de nuevo deseamos,
que vuelva
a repetirnos sus promesas.
2.-
Brillaste como aurora del gran día,
plantaba
Dios su tienda en nuestro suelo.
Y nosotros
soñamos con su vuelta,
queremos
la llegada de su reino.
3.-
Viviste con la cruz de la esperanza,
tensando
en el amor la larga espera;
Y nosotros
buscamos con los hombres,
el nuevo
amanecer de nuestra tierra.
09.- TODA LA TIERRA ES BELEN
(J.A. Olivar)
TODA LA
TIERRA ES BELÉN, TODO EL MUNDO ES ALEGRÍA,
PORQUE
DIOS VIENE A NOSOTROS, PORQUE NACE CADA DÍA.
1.- Dios
nos nace cada día, Dios nos nace cada tarde,
en cada
nueva alegría y en cada amor que renace.
Dios nos
nace cada día, Dios nos nace cada tarde.
2.- Dios
nos nace en cada hombre.
Dios nos
nace a cada instante,
en cada
rostro sin nombre y en cada niño que nace.
Dios nos
nace en cada hombre,
Dios nos
nace a cada instante.
3.- Dios
nos nace en cada puerta,
Dios nos
nace en cada calle,
y en cada
luz que despierta, en cada lluvia que cae.
Dios nos
nace en cada puerta,
Dios nos
nace en cada calle.
4.- Dios
nos nace en cada brisa,
Dios nos
nace en un detalle,
Dios nos
nace en la sonrisa y en el amor de una madre.
Dios nos
nace en cada brisa,
Dios nos
nace en un detalle.
10.- BIENVENIDA NAVIDAD
DIN, DON,
DIN, DON,
DON DIN,
DIN, DON
TILÍN,
TILÍN, TILÍN.
TOLÓN,
TOLÓN, TOLÓN.
TALÁN,
TALÁN, TALÁN,
TILÍN,
TOLÓN, TALÁN, BIENVENIDA NAVIDAD.
La gente
se quiere mucho, el día de
navidad,
que lindo que todo el año la
gente se
quiera igual; que lindo que
todo el
año la gente se quiera igual.
Se
perdonan las maldades, todo se
hace con
bondad: por eso seas
bienvenida
mi querida navidad.
Por eso
seas bienvenida mi querida navidad.
TILÍN,
TILÍN, TILÍN.
TOLÓN,
TOLÓN, TOLÓN.
TALÁN,
TALÁN, TALÁN,
TILÍN,
TOLÓN, TALÁN,
BIENVENIDA
NAVIDAD.
Estrellita
de la noche que sales para
alumbrar,
ilumina al que está solo el
día de
navidad; ilumina al que está
solo el
día de navidad.
Todos
cantan en la noche del día de
navidad,
que lindo que esas canciones
nos lleven
a la amistad;
qué lindo
que esas canciones
nos lleven
a la amistad.
