viernes, 10 de mayo de 2024

LECTURAS Y COMENTARIO ASCENSION DEL SEÑOR - CICLO B - 12 MAYO 2024

 SUBIÓ AL CIELO Y SE SENTÓ A LA DERECHA DE DIOS

COMENTARIO

 

Cuando intentamos hablar de Jesús que se ha elevado por las nubes, opacamos el misterio de la ascensión: hacemos de él una ausencia, siendo así que los evangelistas nos hablan del misterio de la presencia multiplicada. Marcos nos hace percibir muy bien todo esto yuxtaponiendo con toda claridad unas cosas contradictorias: “El Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el mensaje por todas las partes y el Señor cooperaba confirmándolo”. Mateo habla solamente de presencia; es la última palabra de Jesús: “Yo estoy con ustedes cada día, hasta el fin del mundo” Lucas acentúa más bien la ausencia “Se separó de ellos y lo llevaron al cielo”. Lo subraya más aún en los Hechos: “Lo vieron subir, hasta que una nuble lo ocultó a sus ojos” (Hechos 1, 9). Pero en su evangelio hace esta observación sorprendente: “Los discípulos se volvieron a Jerusalén llenos de alegría”. ¿Alegres porque se habían llevado a Jesús? Esta ausencia se va a convertir en una presencia mayor”. Por eso, en los Hechos, dos ángeles (hemos de entender a Dios) les dan una reprimenda a los discípulos: “¡Que hacen ahí plantados mirando al cielo?” (Hch. 1, 11).

¿Ausencia, presencia?  ¿Buscar a Jesús en el cielo, trabajar con él en la tierra? El esfuerzo de fe que se nos pide consiste en que unifiquemos dos relaciones con Jesús aparentemente muy distintas. Si, Jesús “está a la derecha del Padre”. Esto quiere decir “en la gloria de Dios”. Jesús resucitado sigue siendo un hombre, uno de nosotros; por consiguiente, ¡Un hombre ha entrado en la gloria de Dios? Y nosotros con él, si creemos en la unidad de todos los hombres en Jesucristo. ¿Cómo no va a quedar ya imantada nuestra propia vida por esta vida de Jesús en el cielo, que nos atrae día tras día “fijando nuestro deseo, como dice magníficamente san León Magno, en donde la mirada es incapaz de llegar?”.

¡La fe sí que llega! Durante su vida terrena, la gente vio, escuchó tocó a Jesús. Pero ¿cómo? ¿Y con qué resultados? Fueron muy pocos los que sospecharon su misterio y trabaron relación con él. Cuando parece que “se marcha” en la ascensión se convierte por el contrario en aquel que será la presencia para cualquier hombre que le abra su vida. Por eso precisamente Lucas podía decir: “Se lo llevaron al cielo y los discípulos volvieron llenos de alegría”. Fueron ellos los primeros en realizar la experiencia de la nueva presencia.

Lejos de perderlo, ganaban la facultad de vivir en adelante con él en una intimidad de pensamiento y de acción que palpamos tan bien como leemos los Hechos: “Yo estoy con ustedes”. La dificultad (¡tan grande!) es que fue necesario pasar del trato familiar, del rostro y de la voz, a la aproximación de la fe. Cito una vez más a san León: “La fe estaba llamada a tocar, no con una mano carnal, sino con una inteligencia sobrenatural, al Hijo único igual al que lo engendra”. Nunca se le pide tanto a nuestra fe como en este misterio de la ascensión en donde esa fe tiene que aprender a vivir con Jesús en el cielo y en la tierra.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Hch 1, 11

Galileos, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Volverá como lo han visto marcharse al cielo. Aleluya.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso, concédenos exultar santamente de gozo y alegrarnos con religiosa acción de gracias, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y adonde ya se ha adelantado gloriosamente nuestra Cabeza, esperamos llegar también los miembros de su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando desde el principio hasta que, después de dar instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles, ascendió al cielo. Después de su pasión se les presentó, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del Reino de Dios. Una vez que comían juntos, les recomendó: «No se alejen de Jerusalén; aguarden que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo les he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días ustedes serán bautizados con Espíritu Santo». Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?». Jesús contestó: «No les toca a ustedes conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, recibirán fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo».

Dicho esto, fue elevado, hasta que una nube lo ocultó de su vista. Mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo? Este Jesús que de entre ustedes ha sido llevado al cielo volverá de la misma manera que lo han visto marcharse».

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 46)

 

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

 

Pueblos todos, batan palmas, aclamen a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R.

 

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; toquen para Dios, toquen, toquen para nuestro Rey, toquen. R.

 

Porque Dios es el rey del mundo; toquen con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de su corazón, para que comprendan cuál es la esperanza a la que han sido llamados, cuál es la riqueza gloriosa que da en herencia al pueblo santo, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en

el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro. Todo lo puso bajo los pies de Cristo, constituyéndolo Cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo y, por lo mismo, plenitud del que llena totalmente el universo.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO   Mt 28, 19-20

Aleluya. Vayan y hagan discípulos en todos los pueblos —dice el Señor—; yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya

 

EVANGELIO

Conclusión del santo Evangelio según san Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la Palabra con las señales que los acompañaban.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, oremos a Cristo que ha sido glorificado, para que desde el seno de la Trinidad interceda por su Iglesia y por el mundo entero. Digamos juntos: R. Te rogamos, óyenos.

 

1.- Por la Iglesia: para que viva y exprese su fe en Cristo resucitado y glorificado. Oremos al Señor. R.

 

2.- Por los catecúmenos: que el Espíritu Santo los prepare para acoger la gracia en plenitud. Oremos al Señor. R.

 

3.- Por los que viven en el egoísmo y el pecado: para que, abriéndose al amor de Cristo, trabajen por un mundo mejor. Oremos al Señor. R.

 

4.- Por los que sufren en el alma o en el cuerpo: que Jesús les dé su luz y su fortaleza. Oremos al Señor. R.

 

5.- Por nosotros y nuestra comunidad: para que, perseverando en oración con María, la Madre de Jesús, aguardemos la manifestación del Espíritu. Oremos al Señor. R.

 

Tú, que has sido glorificado por el Padre y ahora le ofreces las primicias de nuestra naturaleza redimida, intercede por tu Iglesia y enriquécela con el don de tu Espíritu consolador. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos ahora, Señor, el sacrificio para celebrar la admirable ascensión de tu Hijo; concédenos, por este sagrado intercambio, elevarnos hasta las realidades del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor

 

ANTIFONA DE COMUNION Mt 28, 20

Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos. Aleluya.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Dios todopoderoso y eterno, que, mientras vivimos aún en la tierra, nos concedes gustar los divinos misterios, te rogamos que el afecto de nuestra piedad cristiana se dirija allí donde nuestra condición humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

 

Lunes 13: Hch 19, 1-8; Sal 67; Jn 16, 29-33

Marte 14: Hch 1, 15-17. 20-26; Sal 112; Jn 15, 9-17

Miércoles 15: Hch 20, 28-38; Sal 67; Jn 17, 11b-19

Jueves 16: Hch 22, 30; 23, 6-11; Sal 15; Jn 17, 20-26.

Viernes 17: Hch 25, 13-21; Sal 102; Jn 21, 15-19

Sábado 18: Hch 28, 16-20.30-31; Sal 10; Jn 21, 20-25

Domingo 19: Hch 2, 1-11; Sal 103; 1Co 12, 3b-7.12-13; Jn 20, 19-23.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO


1.- En un momento en que no fue bien comprendida la teología del evangelio de Marcos y se consideró inapropiado el final que presentaba, parece ser que añadieron los versículos últimos (9 al 20) en los que se inscribe la presente perícopa. (Se trata del llamado "final canónico de Marcos"). Este final, pues, es un conjunto de noticias extraídas de los relatos pascuales de los otros evangelios.

Pero con la resurrección y ascensión de Jesús, la "historia" del evangelio no ha llegado al final; al contrario: ahora se amplía el horizonte ("a todo el mundo", "a todos los hombres", "a toda la creación": Mc 13, 10; 14,9). Por todas partes tienen los discípulos que anunciar la buena noticia.

La ascensión en sí misma no es descrita; únicamente se afirma la "acogida" de Jesús en el cielo, interpretada teológicamente en relación al salmo 110: entronización del mesías-rey, que entra en su señorío. La ascensión significó primeramente lo mismo que "muerte-resurrección-glorificación". En cualquier caso, su significado teológico es lo más importante a resaltar, habida cuenta, como se ha dicho, que en ningún lugar se describe la ascensión en sí misma.

Sí es importante, sin embargo, tener en cuenta lo que se recalca: que terminada la misión de Jesús en el mundo, ha de comenzar la misión de sus discípulos. Estos han de predicar y hacer lo mismo que su Maestro.

Aparece aquí la fórmula "Señor Jesús", que constituye el núcleo más originario del símbolo de la fe cristiana. En esta fórmula se confiesa que Jesús, el hijo de María, que padeció bajo Poncio Pilato, es el Señor resucitado. Ese Jesús es, pues, Dios, igual al Padre, pero también de un modo diferente, porque todo lo recibe del que todo lo tiene. Por eso, también está escrito que su nombre es el Hijo (Heb 1,4). Y cuando los creyentes nos dirigimos al Padre en nombre de Jesús, esto es mucho más que ampararnos en sus méritos (Heb 5,9) o valernos de su poderosa intercesión (Heb 7,25): en el nombre de Jesús nos presentamos como hijos, sabiendo que Dios nos abraza en el mismo amor paterno que tiene a su muy amado (Ef 1,6).

EUCARISTÍA 1988, 24


 

2.- La presente lectura pertenece al resumen de las apariciones de Jesús con el que concluye el texto canónico de Marcos.

Posiblemente se trata de un pasaje añadido al relato original. Terminada la misión de Jesús en el mundo, va a comenzar la misión de los Apóstoles. Y si Jesús comenzó haciendo y predicando en Galilea, sus discípulos comenzarán predicando el Evangelio de Jesús y haciendo las mismas obras que el Maestro.

La creación entera, es decir, todos los hombres, han de ser confrontados con el evangelio. Viene así sobre los hombres la hora del juicio, en la que cada uno elegirá la sentencia: los que crean se salvarán y los que no crean se condenarán (cf. Jn 3,18). La predicación del evangelio compromete, pues, nuestra existencia en su totalidad. Nadie puede escuchar en vano el evangelio.

El poder de hacer milagros es una promesa hecha a la comunidad y no a cada uno de los creyentes. El libro de los Hechos nos habla abundantemente de la existencia de este don en la primitiva comunidad de Jesús; pero lo que importa no es tanto echar demonios y hablar lenguas extrañas cuanto exorcizar con la palabra y con los hechos la mentira y la opresión que padecen los hombres. Evangelizar es un servicio de liberación, es redimir a los cautivos y desatar los lazos que detienen la ascensión del hombre. Y en esto sí que podemos y debemos ayudar todos los creyentes.

Esta fórmula "Jesús es Señor" constituye el núcleo más originario del símbolo de la fe cristiana. En esta fórmula se confiesa que Jesús, el hijo de María, que padeció bajo Poncio Pilato, es el Señor resucitado. Se trata de una expresión muy frecuente en los Hechos y en toda la literatura paulina, pero que sólo aparece aquí en los textos evangélicos.

Todo el N.T. se interesa más por el significado teológico de la ascensión del Señor que por su facticidad histórica. Los textos más antiguos relacionan la ascensión con la muerte y resurrección del Señor; en cambio, los más recientes (entre los que hay que contar el presente) la relacionan con su entronización "a la diestra del Padre". En cualquier caso, la ascensión del Señor significa la culminación de la obra de Jesús y el triunfo sobre el pecado y la muerte. Jesús, libre de toda necesidad, vive para siempre y es la garantía y la fuerza de nuestra liberación.

EUCARISTÍA 1982, 25


 

3.- El texto de hoy cierra algo más que una obra literaria: cierra el tiempo de Jesús y abre el tiempo del Señor Jesús. Una misma persona en condiciones diferentes. La condición humana y la condición divina. De esta última habla el autor por medio de un título (Señor) y de dos imágenes (subir al cielo, sentarse a la derecha de Dios). Las imágenes son vehículos expositivos, modos de expresión, símbolos. Al servicio de lo único que el autor quiere decir: Jesús es Dios. "Subir al cielo" es símbolo espacial; "sentarse a la derecha de" es símbolo de igualdad.

Ambos son modos de decir algo de verdad importante y real: Jesús es Dios. A diferencia de lo que pasaba en el tiempo de Jesús, en el tiempo del Señor Jesús el espacio no es sólo Israel, ni los destinatarios de la Buena Noticia son sólo los judíos. Ahora el espacio es el mundo y los destinatarios somos todos.

DABAR 1988, 29


 

4.- El Evangelio de Marcos enumera unas cuantas señales que acompañan esta misión. Son unas señales que no causan la fe, sino que la siguen, y son unas señales que nos pueden sorprender. Tal vez son el lenguaje de un tiempo determinado o la expresión de un modo de ser cultural. Hay que entenderlas como manifestaciones del poder y soberanía de Jesús y de la fe.

La fe en Jesús expulsará los demonios, es decir, el mal del mundo. Hablará en lenguas nuevas, surgirá un nuevo lenguaje con nuevos valores que fomentará la fraternidad y comunicación del hombre. El creyente será capaz de expulsar de su vida el miedo a las cosas más repugnantes y malignas, como son las serpientes, y males como el "Sida" y otros. No habrá venenos capaces de dañarle, porque a los que aman a Dios todo les sirve de bien. La Buena Noticia será especialmente alivio para los pobres y enfermos. Jesús sube al cielo, pero a sus discípulos les encarga que miren al mundo y al futuro.

MARTÍNEZ DE VADILLO - DABAR 1988, 29


 

5.- Por eso el relato del Evangelio termina con dos frases que, al mismo tiempo que narran una historia, marcan un estilo, una tarea:

- "El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios". - «Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes».

Son dos mitades de una verdad. Quedarse en una mitad sola, es una verdad a medias; o sea, una mentira. Y la Iglesia -humana, en camino- siempre sentirá el lastre de esas dos tentaciones:

- La de quedarse "mirando al cielo": vivir exclusivamente pendiente de la otra vida. Un reino de los cielos desconectado de las luchas y de las miserias de este lado de acá. Un cristianismo desencarnado, espiritualista, refugio y huida...

- La de mirar tanto a la tierra, que acabemos perdiendo el punto de referencia que marca Cristo con su victoria. Un reino de Dios de tejas abajo, sin dimensión alguna transcendente.

Una pura lucha por un mundo mejor, sin el aliento de Alguien que nos ama, nos ayuda, nos orienta y nos espera; sin la profundidad de un amor que nos haga ver a todos como hermanos, que nos ayude a mantener el corazón a salvo de las embestidas del odio, que nos mueva a dar la vida por quien haga falta...

Queda claro. Ni quedarse mirando al cielo, ni olvidarse de mirar al cielo. Toda una tarea.

J. GUILLEN. Pág. 74 s.


 

6. ACI DIGITAL 2003

16. Sobre esta precedencia de la fe véase Hech. 2, 41: "Aquellos, pues, que aceptaron sus palabras, fueron bautizados y se agregaron en aquel día cerca de tres mil almas".

Aquellos que aceptaron sus palabras: Porque sin tener fe no podían ser bautizados. Véase 8, 36 ss.; Marc. 16, 16; Col. 2, 12 y notas. "La primera función ministerial es la de la palabra, que engendra la fe. A la profesión de fe sigue el Bautismo, en nombre de la Santísima Trinidad, que es el rito de introducción al reino de Jesucristo" (Card. Gomá).

19. Se sentó a la diestra de Dios: Jesús, terminada así su misión de Maestro y su epopeya de víctima redentora, inicia aquí la plenitud de su misión (v. 11 y nota), esencialmente sacerdotal, intercediendo sin cesar por nosotros ante el divino Padre, a quien presenta sus llagadas manos, desbordantes de sus méritos infinitos (S. 109, 1 y 4; Hebr. 5, 6; 7, 25; Rom. 8, 34) hasta que llegue la hora en que el Padre le cumpla la promesa de ponerle a sus enemigos por escabel de sus pies (I Cor. 15, 25; Hebr. 1, 13; 10, 13; Ecli. 24, 14).

20. El final de este Evangelio (vv. 20) falta en muchos códices antiguos. Su inspiración fue definida en el Concilio Tridentino. Críticamente consta de su autenticidad.

 

PROPUESTA DE CANTOS DE VII LA ASCENSION DEL SEÑOR - CICLO B - (12 DE MAYO 2024)

 

01.- YO NO DEJO LA TIERRA (J.A. Espinoza)

 

NO. YO NO DEJO LA TIERRA.

NO. YO NO OLVIDO A LOS HOMBRES.

AQUÍ, YO HE DEJADO LA GUERRA.

ARRIBA, ESTÁN VUESTROS NOMBRES.

 

1.- ¿Qué hacéis mirando el cielo,

varones, sin alegría?

Lo que ahora parece un vuelo

ya es vuelta y es cercanía.

 

2.- El gozo es mi testigo.

La paz, mi presencia viva,

que al irme se va conmigo

la cautividad cautiva.

 

3.- El cielo ha comenzado.

Vosotros sois mi cosecha.

El Padre ya os ha sentado

conmigo, a su derecha.

 

4.- Partid frente a la aurora,

salvad a todo el que crea,

vosotros marcáis mi hora,

comienza vuestra tarea.

 

02.- A CASA DEL PADRE (J. Pedro Martins)

 

A casa del padre, cantando llegamos,

la mesa está puesta, su nombre alabamos.

A casa del padre, cantando llegamos,

la mesa está puesta, su nombre alabamos.

 

La cena de Cristo nos da nueva vida,

da fuerza y amor, da luz y alegría.

La cena de Cristo nos da nueva vida,

da fuerza y amor, da luz y alegría.

 

Jesús nuestra Pascua, por todos murió,

y como alimento su Cuerpo entregó.

Jesús nuestra Pascua, por todos murió,

y como alimento su Cuerpo entregó.

 

Triunfó de la muerte, la vida nos dio,

las puertas del cielo abiertas dejó.

Triunfó de la muerte, la vida nos dio,

las puertas del cielo abiertas dejó.

 

03.-  CIUDADANOS DEL CIELO (Lucien Deis)

 

CIUDADANOS DEL CIELO,

MORADORES DE LA CASA DE DIOS,

CAMINAMOS HACIA EL PADRE

EN EL SEÑOR, POR EL ESPÍRITU.

 

1.- Caminamos hacia el monte de Sión,

a la ciudad del Dios viviente,

a la Jerusalén celestial.

 

2.- Caminamos hacia las miríadas de ángeles,

a la fiesta universal,

a la asamblea de primogénitos

inscritos en el cielo.

 

3.- Caminamos hacia un Dios, juez universal,

hacia los espíritus de los justos,

hacia Jesús, mediador de la Nueva Alianza.

 

04.- SEÑOR TE OFRECEMOS (Agustín Sánchez)

 

1.- En torno a tu mesa, Señor, te ofrecemos,

toda nuestra vida, el vino y el pan.

Son para nosotros, tu cuerpo y tu sangre,

promesa de vida, luz y libertad.

 

SEÑOR, EL PAN QUE NOS DAS

BORRA NUESTRAS MISERIAS.

SEÑOR, TU COPA SERÁ

SANGRE DE VIDA ETERNA.

SEÑOR, SABEMOS QUE TÚ

TE DAS SIN CONDICIONES.

DANOS TU ESPÍRITU Y HAZ

DE CARNE LOS CORAZONES… SEÑOR.

 

2. Tu Espíritu inflama de amor nuestras vidas,

nos sigues llamando; Señor, ¿dónde estás?.

Más tú nos respondes: “me encuentras amando”.

Queremos sentirte nuestro Salvador.

 

05.- ANUNCIEMOS TU REINO SEÑOR (Cristóbal Halfter)

 

Rem              LA#                       LA7               Rem

Anunciaremos tu Reino, Señor,

FA     Solm LA#         LA

tu Reino, Señor,

Solm,  LA7  Rem

tu Reino.

 

LA7                  Rem  LA#    Rem

Reino de paz y justicia,

LA7                  Rem  LA#     Rem

Reino de vida y verdad.

FA  Solm  LA#         LA7

Tu Reino, Señor,

Solm,  LA7  Rem

tu Reino.

 

Reino de amor y de gracia,

Reino que habita en nosotros.

Tu Reino, Señor,

tu Reino.

 

Reino que sufre violencia,

Reino que no es de este mundo.

Tu Reino, Señor,

tu Reino.

 

Reino que ya ha comenzado,

Reino que no tendrá fin.

Tu Reino, Señor,

tu Reino.

 

06.- ID Y ENSEÑAD (Cesáreo Garabain)

 

Sois la semilla que ha de crecer,

sois estrella que ha de brillar,

sois levadura sois grano de sal,

antorcha que debe alumbrar.

 

Sois la mañana que vuelve a nacer,

sois espiga que empieza a granar,

sois aguijón y caricia a la vez

testigos que voy a enviar.

 

Id amigos por el mundo,

anunciando el amor,

mensajeros de la vida,

de la paz y el perdón.

Sed amigos, los testigos

de mi resurrección,

id llevando mi presencia,

con vosotros estoy.

 

Sois una llama que ha de encender

resplandores de fe y caridad.

Sois los pastores que han de guiar

al mundo por sendas de paz.

 

Sois los amigos que quise escoger,

sois palabra que intento gritar.

Sois reino nuevo que empieza a engendrar

justicia, amor y verdad.

 

07.- CUMBRE

Silencio en el valle, retazos de azul

tejiendo ilusiones de eternas caricias

y en la cumbre TU,

esperando siempre, irradiando luz (bis).

 

TENGO SED DE INFINITO,

SACIAME TU SEÑOR

QUIERO ALCANZAR LA CUMBRE;

QUIERO GOZAR TU AMOR (2V).

 

Cruzando hondonadas, saltando arroyuelos

su miseria al hombro, en su pecho amor.

Va hacia a Ti un pueblo,

lento con fatiga, hacia Ti, Señor (bis).

 

Sienes coronadas de nívea pureza,

tus prados extienden su manto de albor.

 

08.- LE CONOCEIS (M. Manzano -  J.A. Olivar)

 

(REm) SOLm7   DO7  FA7        SIb7

Con nosotros está y no le conocéis,

      SIb6     SOLm6    REm         LA7

con nosotros está, su nombre es el Señor.

      SOLm7    DO7  FA7       SIb7

Con nosotros está y no le conocéis,

      SIb6     SOLm6   LA7             REm

con nosotros está, su nombre es el Señor.

 

      REm             LA7         REm

1.- Su nombre es «el Señor» y pasa hambre,

                 LA7         REm    RE7

y clama por la boca del hambriento,

     SOLm       SOLm6         REm

y muchos que lo ven pasan de largo,

   MI7               MIm7/6    LA    LA7

acaso por llegar temprano al templo.

     REm             LA7           REm

Su nombre es «el Señor» y sed soporta

                        LA7        REm    RE7

y está en quien de justicia va sediento

    SOLm         SOLm6         REm

y muchos que lo ven pasan de largo,

    MI7      LA  LA7    REm

a veces ocupados en sus rezos.

 

2.-Su nombre es «el Señor» y está desnudo,

la ausencia del amor hiela sus huesos,

y muchos que lo ven pasan de largo,

seguros y al calor de su dinero.

Su nombre es «el Señor» y enfermo vive,

y su agonía es la del enfermo,

y muchos que lo saben no hacen caso,

tal vez no frecuentaba mucho el templo.

 

3.- Su nombre es «el Señor» y está en la cárcel,

está en la soledad de cada preso,

y nadie lo visita, y hasta dicen:

«Tal vez ése no era de los nuestros».

Su nombre es «el Señor», el que sed tiene,

quien pide por la boca del hambriento,

está preso, está enfermo, está desnudo,

pero Él nos va a juzgar por todo eso.

 

09.- EL TESTIGO

 

POR TI, MI DIOS, CANTANDO VOY

LA ALEGRÍA DE SER TU TESTIGO, SEÑOR

 

1.- Me mandas que cante con toda mi voz:

no sé cómo cantar tu mensaje de amor.

Los hombres me preguntan cuál es mi misión;

les digo: “Testigo soy”.

 

2.- Es fuego tu Palabra que mi boca quemó,

mis labios ya son llamas y cenizas mi voz.

Da miedo proclamarte, pero tú me dices:

“No temas, contigo estoy”.

 

3. -Tu Palabra es una carga que mi espalda dobló;

es brasa tu mensaje que mi lengua secó.

“Déjate quemar, si quieres alumbrar:

no temas, contigo estoy”.

 

miércoles, 1 de mayo de 2024

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO VI TIEMPO PASCUA - CICLO B - 5 MAYO 2024

  EL GOZO DE AMAR 

COMENTARIO

 

San Juan, en las dos lecturas de este último domingo de Pascua, va destacar lo que es el toque definitivo de la vivencia de la fe: el amor, el ágape. Interesa subrayar y meditar las notas más características, según Juan, de este amor.

El amor cristiano nace y empieza en Dios. Originariamente es cosa de Dios y no nuestra, la iniciativa es suya. Dios es amor, origen y motor del amor. El Hijo, Jesús, se origina del Padre en un proceso de Amor, que es el Espíritu. Este amor en Dios es comunidad, trinidad. Y este amor se va manifestando en la creación, en la encarnación, en filiación, en la amistad, en la alegría definitiva del encuentro final. Pero siempre el origen y el término es Dios.

El signo más claro, la encarnación de ese amor, es Jesús. Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su propio Hijo. Tanto nos amó Jesús que se entregó a la muerte por nosotros. Jesús es la medida del amor de Dios y el ejemplo a seguir. Todas las palabras de Jesús, todos los hechos de su vida tienen este sentido. Jesús es el amor de Dios hecho rostro humano.

Este amor que nace en el Padre y pasa por Jesús termina necesariamente en los hermanos. Esto, para Juan, está bien claro y lo repite mil veces en su Evangelio y en sus cartas. El amor cristiano es ambivalente, tiene dos polos: Dios y los hermanos (el hombre). Quien no ama al hermano no conoce a Dios, no conoce a Jesús, no ha entendido lo que es la fe cristiana. Sin amor a Dios y a los hermanos no hay fe cristiana. Y un amor que tiene que concretarse en frutos, en obras.

Juan nos indica, también, algunos de los frutos del amor, como son la amistad, la gracia, la oración, las obras y la alegría. En el ambiente pascual en que estamos habría que destacar la alegría. "Que mi alegría esté en ustedes y la alegría de ustedes llegue a plenitud" (Jn 15, 13).

Con frecuencia apelamos a ciertas razones para no seguir este camino del amor. Si tratamos, decimos, con amor a los demás, si dialogamos con todos, si nos abrimos sin prejuicios, los demás se aprovecharán y sacarán ventaja, o serán unos desagradecidos, o nos harán perder inútilmente el tiempo... Por eso, se sigue razonando, es mucho más práctico una buena disciplina, una mano dura, una cierta dosis de castigos, una prudente distancia, un cubrirse las espaldas, etc. Estos criterios los puede dictar la prudencia humana, pero no el amor cristiano.

R.P. Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA Is 48, 20

Anúncielo con gritos de júbilo, publíquenlo y proclámenlo hasta el confín de la tierra. Digan: “El Señor ha rescatado a su pueblo”. Aleluya

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con fervor sincero estos días de alegría con honor del Señor resucitado, para que manifestemos siempre en las obras lo que repasamos en el recuerdo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 25-26.34-35. 44-48.

Cuando iba a entrar Pedro en casa del centurión Cornelio, salió a su encuentro y se echó a sus pies a modo de homenaje, pero Pedro lo alzo, diciendo: “levántate, que soy un hombre como tú”. Pedro tomo la palabra y dijo: “Esta claro que Dios no hace distinciones, acepta al que lo teme y practica la justicia sea de la nación que sea”. Todavía estaba hablando Pedro, cuando descendió el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los paganos. Pedro añadió: “¿Se puede negar el agua del Bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?”. Y mando bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Le rogaron que se quedara unos días con ellos.     

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 97)

 

El Señor revela a las naciones su salvación

 

Canten al Señor un cantico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.

 

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia; se acordó de su misericordia y su fidelidad a favor de la casa de Israel. R

 

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera: griten, vitoreen, toquen. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10

Querido hermanos: Amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envío al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.  En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23

Aleluya. El que me ama guardara mi palabra- dice el Señor-, y mi Padre lo amará y vendremos a él. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanezcan en mi amor, lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi padre y permanezco en su amor. Les he hablado de esto para que mi alegría este en ustedes, y su alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Yo no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer, todo lo que he oído a mi Padre. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den frutos, y su fruto du    re. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre. Él les concederá. Esto les mando: que se amen unos a otros.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Hermanos, alegres por la resurrección de Jesús, oremos junto a toda la Iglesia diciendo: R.- Te rogamos, óyenos.

 

1.- Para que la iglesia contribuya a la justicia y liberación evangélica de los hombres y mujeres de nuestra sociedad. Oremos al Señor. R.

 

2.- Para que, con actitud de misericordia, el Papa y nuestros Obispos testifiquen que Cristo venció al pecado y nos mereció la vida verdadera. Oremos al Señor. R.

 

3.- Para que el Espíritu Santo se derrame abundantemente con sus dones en los que han sido incorporados a la Iglesia y los haga testigos del Evangelio. Oremos al Señor. R.

 

4.- Para que los que sufren pobreza, soledad y marginación experimenten en la solidaridad de sus hermanos el amor gratuito y abundante de Dios. Oremos al Señor. R.

 

5.- Para que los misioneros, médicos, maestros y todos los que sirven a los más necesitados experimente que Cristo es su fortaleza y sabiduría. Oremos al Señor. R.

 

Escucha, Señor nuestras oraciones, enséñanos a amar y a permanecer unidos en ti, para que un día podamos disfrutar de la gloria que Cristo nos mereció. El que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sacrificio para que, purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION   Jn 14, 15-16

Si me aman, guardaran mis mandamientos, dice el Señor: y yo le pediré al Padre que les de otro Paráclito, que este siempre con ustedes. Aleluya.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos ha renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 06: Hch 16, 11-15; Sal 149; Jn 15, 26—16, 4a

Marte 07: Hch 16, 22-34; Sal 137; Jn 16, 5-11

Miércoles 08:  Hch 17, 15.22-18, 1; Sal 148; Jn 16, 12-15.

Jueves 09:  Hch 18, 1-8; Sal 97; Jn 16, 16-20.

Viernes 10: Hch 18, 9-18; Sal 46; Jn 16, 20-23a

Sábado 11: Hch 18, 23-28; Sal 46; Jn 16, 23b-28.

Domingo 12: Hch 1, 1-11; Sal 46; Ef 1, 17-23; (o bien: Ef 4, 1-13); Mc 16, 15-20.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Jn 15, 9-17

 

1.- ACI DIGITAL 2003

9. No se puede pasar en silencio una declaración tan asombrosa como ésta. Jesús vino a revelarnos ante todo el amor del Padre, haciéndonos saber que nos amó hasta entregar por nosotros a su Hijo, Dios como El (3, 16). Y ahora, al declararnos su propio amor, usa Jesús un término de comparación absolutamente insuperable, y casi diríamos increíble, si no fuera dicho por El. Sabíamos que nadie ama más que el que da su vida (v. 13), y que El la dio por nosotros (10, 11), y nos amó hasta el fin (13, 1), y la dio libremente (10, 18), y que el Padre lo amó especialmente por haberla dado (10, 17); y he aquí que ahora nos dice que el amor que Él nos tiene es como el que el Padre le tiene a Él, o sea que Él, el Verbo eterno, nos ama con todo su Ser divino, infinito, sin límites, cuya esencia es el mismo amor (cf. 6, 57; 10, 14 s.). No podrá el hombre escuchar jamás una noticia más alta que esta "buena nueva", ni meditar en nada más santificante; pues, como lo hacía notar el Beato Eymard, lo que nos hace amar a Dios es el creer en el amor que Él nos tiene. Permaneced en mi amor significa, pues, una invitación a permanecer en esa privilegiada dicha del que se siente amado, para enseñarnos a no apoyar nuestra vida espiritual sobre la base deleznable del amor que pretendemos tenerle a Él (véase como ejemplo 13, 36 - 38), sino sobre la roca eterna de ese amor con que somos amados por Él. Cf. I Juan 4, 16 y nota.


11. Porque no puede existir para el hombre mayor gozo que el de saberse amado así. En 16, 24; 17, 13; I Juan 1, 4, etc., vemos que todo el Evangelio es un mensaje de gozo fundado en el amor.


14. Si hacéis esto que os mando, es decir, si os amáis mutuamente como acaba de decir en el v. 12 y repite en el v. 17, porque el mandamiento del amor es el fundamento de todos los demás (Mat. 7, 12; 22, 40; Rm. 13, 10; Col. 3, 14).


15. Notemos esta preciosa revelación: lo que nos transforma de siervos en amigos, elevándonos de la vía purgativa a la unión del amor, es el conocimiento del mensaje que Jesús nos ha dejado de parte del Padre. Y El mismo nos agrega cuán grande es la riqueza de este mensaje, que contiene todos los secretos que Dios comunicó a su propio Hijo.


16. Hay en estas palabras de Jesús un inefable matiz de ternura. En ellas descubrimos, no solamente que de Él parte la iniciativa de nuestra elección; descubrimos también que su Corazón nos elige, aunque nosotros no lo hubiéramos elegido a Él. Infinita suavidad de un Maestro que no repara en humillaciones porque es "manso y humilde de corazón" (Mat. 11, 29). Infinita fuerza de un amor que no repara en ingratitudes, porque no busca su propia conveniencia (I Cor. 13, 5). Vuestro fruto permanezca: Es la característica de los verdaderos discípulos; no el brillo exterior de su apostolado (Mat. 12, 19 y nota: "), pero sí la transformación interior de las almas. De igual modo a los falsos profetas, dice Jesús, se les conoce por sus frutos (Mat. 7, 16), que consisten, según S. Agustín, en la adhesión de las gentes a ellos mismos y no a Jesucristo. Cf. 5, 43; 7, 18; 21, 15; Mat. 26, 56.

 


 

2.- -"Esto os mando: que os améis". Con estas precisas y preciosas palabras termina el evangelio de este domingo. Con esas mismas palabras se despidió Jesús de sus discípulos durante la última cena, momentos antes de subir a la cruz para resucitar. La solemnidad del momento en que nos dio Jesús su mandamiento de amarnos, demuestra bien a las claras que es su última voluntad, la misión que nos encomienda con urgencia y con todas las prioridades. Por eso insiste una y otra vez, como para que no pase inadvertido ni sea relegado a segundo plano.

Para mayor abundamiento, el mismo evangelista, que nos ha transmitido ese mandamiento de Jesús, hace suya la orden del Maestro y nos insta a que nos amemos los unos a los otros, ya que el amor es de Dios.

-"Que os améis unos a otros como yo os he amado". El amor que Jesús nos encomienda no es una simple corriente de simpatía. No se trata sólo ni precisamente de mirar a todo el mundo con una sonrisa en la boca o prodigando buenas palabras a diestro y siniestro.

Tampoco se trata de la caridad, con minúscula y caricaturesca, a que frecuentemente reducimos el mandamiento de Jesús. El evangelio no da pie para que evaluemos el amor en donativos de caridad, en limosnas, en desprendimiento de lo que nos sobra y vamos a tirar.

El amor que Jesús nos manda es simplemente el amor. Un amor afectivo y de amistad, de compañerismo, fraternal. Pero un amor también efectivo y operativo. Es el amor que arraiga en el corazón y produce sentimientos de aceptación, de respeto y estima, al tiempo que da frutos de justicia, de solidaridad y de fraternidad entre todos los hombres. Porque lo que Jesús nos propone es que nos amemos los unos a los otros como él nos ha amado. ¿Que cómo nos ha amado Jesús?

-"Nadie tiene mayor amor que el que da la vida". Ese es el límite del amor cristiano, a él debemos tender y aspirar, no podemos conformarnos con un amor menor, no seríamos buenos seguidores de Jesús. Jesús ha puesto tan alta la cota, para que no caigamos en lo que tantas veces caemos, en las ridículas prácticas de tantas caridades vergonzantes. Jesús pudo poner bien alta la mira, porque él mismo estaba a punto de hacer lo que nos mandaba hacer.

Al día siguiente de darnos el mandamiento del amor, moría en la cruz víctima del amor a los hermanos. Así quedaba patente el modo del amor de Dios, manifestado en su Hijo. Así quedaba meridianamente claro el modo del amor cristiano.

Y si el récord del amor cristiano está en dar la vida, parece claro que no será mucho exigirnos el dar todo lo que vale mucho menos que la vida, como es nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestra dedicación, nuestras cosas, nuestro dinero.

-"Si guardáis mi mandamiento, permaneceréis en mi amor". Somos cristianos, amamos a Cristo, si y sólo si amamos al prójimo como Dios nos ama en su Hijo Jesucristo. Ahí podría estar, si la hay, la diferencia entre el amor cristiano y todas las formas del altruismo, en ese "como Dios nos ama". Esa medida, única capaz de acreditar nuestra fe, ha sido frecuentemente rebajada por los seguidores de Jesús. La historia de la Iglesia está salpicada de luces y sombras en este sentido. Pero hay luces suficientes para que pueda ser tenida como maestra. Durante toda su larga historia ha estado siempre pendiente de las necesidades y de los sufrimientos de los hombres: los pobres, las viudas, los huérfanos, los enfermos, los abandonados, los moribundos, los perseguidos han sido acogidos en la iglesia. El calendario de los santos es un inmenso listado de hermosas obras del amor cristiano. Y ese listado aún no se ha cerrado. Muchas de las miserias del hombre se van resolviendo en la creciente acción social de los Estados. Pero ninguna política social puede alcanzar todas las miserias de todos los hombres ni podrá dar respuesta a todos los sufrimientos humanos. Por eso queda siempre un espacio abierto al amor de los creyentes y a la solidaridad de todos.

-"Permaneced en mi amor". Permanecer en el amor a Dios es permanecer en el mandamiento de Jesús, o sea, en el amor al prójimo. Hoy precisamente la iglesia, haciéndose eco del mandamiento de Jesús, nos insta a volcar nuestro amor en nuevas situaciones de sufrimiento y de dolor de los hombres, como es el caso de ciertos enfermos abandonados, desasistidos y rechazados a causa de su enfermedad. "Si las comunidades cristianas quieren ser fieles a la persona y al mensaje de Jesús, han de atender a los enfermos más desasistidos y necesitados con la misma solicitud con que él lo hizo... Jesús no pasó de largo ante los enfermos, el sector más desamparado y despreciado en la sociedad de su tiempo. Se acercó a ellos, se conmovió ante su situación, les dedicó una atención preferente, buscó el contacto humano con ellos, por encima, de las normas que lo prohibían, y les libró de la soledad y abandono en que se encontraban, reintegrándolos a la comunidad".

Así como Jesús amó a los hombres, a los enfermos y necesitados, así es como debemos amar. Recordemos su mandamiento. Practiquémoslo.

EUCARISTÍA 1988 nº 23


 

3.- ACI DIGITAL 2003

9. No se puede pasar en silencio una declaración tan asombrosa como ésta. Jesús vino a revelarnos ante todo el amor del Padre, haciéndonos saber que nos amó hasta entregar por nosotros a su Hijo, Dios como El (3, 16). Y ahora, al declararnos su propio amor, usa Jesús un término de comparación absolutamente insuperable, y casi diríamos increíble, si no fuera dicho por El. Sabíamos que nadie ama más que el que da su vida (v. 13), y que El la dio por nosotros (10, 11), y nos amó hasta el fin (13, 1), y la dio libremente (10, 18), y que el Padre lo amó especialmente por haberla dado (10, 17); y he aquí que ahora nos dice que el amor que Él nos tiene es como el que el Padre le tiene a Él, o sea que Él, el Verbo eterno, nos ama con todo su Ser divino, infinito, sin límites, cuya esencia es el mismo amor (cf. 6, 57; 10, 14 s.). No podrá el hombre escuchar jamás una noticia más alta que esta "buena nueva", ni meditar en nada más santificante; pues, como lo hacía notar el Beato Eymard, lo que nos hace amar a Dios es el creer en el amor que Él nos tiene. Permaneced en mi amor significa, pues, una invitación a permanecer en esa privilegiada dicha del que se siente amado, para enseñarnos a no apoyar nuestra vida espiritual sobre la base deleznable del amor que pretendemos tenerle a El (véase como ejemplo 13, 36 - 38), sino sobre la roca eterna de ese amor con que somos amados por Él. Cf. I Juan 4, 16 y nota.


11. Porque no puede existir para el hombre mayor gozo que el de saberse amado así. En 16, 24; 17, 13; I Juan 1, 4, etc., vemos que todo el Evangelio es un mensaje de gozo fundado en el amor.


14. Si hacéis esto que os mando, es decir, si os amáis mutuamente como acaba de decir en el v. 12 y repite en el v. 17, porque el mandamiento del amor es el fundamento de todos los demás (Mat. 7, 12; 22, 40; Rm. 13, 10; Col. 3, 14).


15. Notemos esta preciosa revelación: lo que nos transforma de siervos en amigos, elevándonos de la vía purgativa a la unión del amor, es el conocimiento del mensaje que Jesús nos ha dejado de parte del Padre. Y El mismo nos agrega cuán grande es la riqueza de este mensaje, que contiene todos los secretos que Dios comunicó a su propio Hijo.


16. Hay en estas palabras de Jesús un inefable matiz de ternura. En ellas descubrimos, no solamente que dé El parte la iniciativa de nuestra elección; descubrimos también que su Corazón nos elige, aunque nosotros no lo hubiéramos elegido a Él. Infinita suavidad de un Maestro que no repara en humillaciones porque es "manso y humilde de corazón" (Mat. 11, 29). Infinita fuerza de un amor que no repara en ingratitudes, porque no busca su propia conveniencia (I Cor. 13, 5). Vuestro fruto permanezca: Es la característica de los verdaderos discípulos; no el brillo exterior de su apostolado (Mat. 12, 19 y nota: "), pero sí la transformación interior de las almas. De igual modo a los falsos profetas, dice Jesús, se les conoce por sus frutos (Mat. 7, 16), que consisten, según S. Agustín, en la adhesión de las gentes a ellos mismos y no a Jesucristo. Cf. 5, 43; 7, 18; 21, 15; Mat. 26, 56.

 

PROPUESTA DE CANTOS DE V DE PASCUA - CICLO B - (28 DE ABRIL 2024)

 

01.-. SALMO 97: ALELUYA, EL SEÑOR ES NUESTRO REY (Miguel Manzano)

 

¡ALELUYA, ALELUYA!

EL SEÑOR ES NUESTRO REY.

¡ALELUYA, ALELUYA!

EL SEÑOR ES NUESTRO REY.

 

1.- Cantad al Señor un cántico nuevo

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su Santo brazo.

 

2.- El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

 

 3.- Los confines de la Tierra han contemplado

 la victoria de nuestro Dios.

 Aclamad al Señor, tierra entera:

 gritad, vitoread, tocad.

 

4.-Tocad la cítara para el Señor,

 suenen los instrumentos;

 con clarines y al son de trompetas

 aclamad al Rey y Señor.

 

 5.- Retumbe el mar y cuanto contiene,

 la Tierra y cuantos la habitan;

 aplaudan los ríos,

 aclamen los montes,

al Señor que llega

para regir la Tierra.

 

02.- CON ALEGRIA EN EL CORAZON (Joaquín Madurga)

 

CON ALEGRÍA EN EL CORAZÓN

QUEREMOS CANTARTE, SEÑOR.

CON ESPERANZA, CON FE Y CON AMOR

QUEREMOS LLEGAR A TU MESA, SEÑOR.

 

1.-  Con alegría de amistad

compartida en una comida;

con esperanza de escuchar

tu Palabra, que da la vida.

 

2.-  Con alegría de fiesta

de hermanos en la Eucaristía;

con la fe y el amor que exige

juntarnos en tu comida.

 

3.-  Con alegría los primeros cristianos

su amor compartían;

con esperanza seguiremos

sus huellas y ejemplo de vida.

 

03.- CANTAD AL SEÑOR UN CANTICO NUEVO (Joaquín Madurga)

 

CANTAD AL SEÑOR UN CANTICO NUEVO,

PORQUE HA HECHO MARAVILLAS.

CANTAD AL SEÑOR UN CANTICO NUEVO,

PORQUE HA HECHO  MARAVILLAS.

 

Las naciones han sabido su justicia,

él ha dado a conocer su salvación,

se acordó de su amor y lealtad

Al tratar a su pueblo.

 

Los confines de la tierra hoy le aclaman:

canta el mar y los ríos con sus aguas

Y los montes gritan su gozo

Alabando la grandeza del Señor.

 

Alabad al Señor con vuestra música,

Con la citara t el arpa solmodiad,

Que resuene el clamor de las trompetas

En honor del Señor y nuestro Dios.

 

04.- ESTE PAN (Alfonso Luna)

 

1.- Este pan y este vino te ofrecemos hoy

este pan y este cáliz te ofrecemos hoy.

 

Es el fruto de nuestro trabajo, Señor

y es el fruto de nuestra unión.

 

BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR

BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR

 

2.- Estas manos y estos dones te ofrecemos hoy

nuestras vidas y estas flores te ofrecemos hoy.

 

Es el fruto de nuestro trabajo, Señor

y es el fruto de nuestra unión.

 

BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR

BENDITO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR

POR SIEMPRE, POR SIEMPRE.

 

05.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN (Joaquín Madurga)

 

ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN

CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR

 

1.-  Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda

el abrazo sincero al hermano

perdonándonos nuestras ofensas.

 

2- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

trabajar por un mundo más justo de igualdad

y concordia fraterna.

 

3.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:

convertir nuestra vida pasada

al mensaje de tu Buena Nueva.

 

06.- LA VID Y LOS SARMIENTOS (Brotes de Olivo)

 

YO SOY LA VID VERDADERA, SOY VIÑADOR;

A QUIENES VIVEN CONMIGO, LES TENGO AMOR.

EL SARMIENTO DA FRUTO UNIDO A LA VID;

SI TÚ VIVES CONMIGO, YO VIVIRÉ EN TI. (BIS)

 

Si te vas de mí, nada haré por ti,

al vivir en mí, yo seré de ti.

 

Como el Padre me ama, os amo yo;

si guardas mis mandamientos, vives mi amor.

Como guardo el mandato que a mí se me dio;

permanezco en el Padre, yo vivo en su amor. (BIS)

 

Tú serás feliz al vivir en mí,

tú tendrás mi amor al vivir en Dios.

 

07.- CREEMOS EN EL AMOR (Emilio Vicente Mateu)

 

DO       SOL7     DO-DO7

Hemos conocido el amor,

 FA             REm         SOL7 DO7

hemos puesto en El nuestro ideal,

    FA                          REm         DO

y sabemos que al unirnos en el nombre del Señor,

       FA              SOL   MIm   DO

dando fuerza a nuestra vida Dios está.

 

    DO                             FA

1.-  Cristo nos convoca para ser con El

FAm                       SIb    DO7

signo de esperanza, signo de unidad.

 FA           MIm7        FA  DO

Para hacer presente el amanecer

             LAm          RE7  SOL7

de una nueva vida que comienza ya.

 

2.- Juntos proclamamos el amor de Dios,

juntos compartimos nuestro mismo pan.

Siempre unidos como cuerpo del Señor.

Juntos en la lucha, juntos al rezar.

 

3.-  Hemos descubierto que la vida es

sólo una mentira si el amor no está,

porque en el amor está viviendo Dios,

como fuente eterna de felicidad.

 

08.- YO SOY EL PAN DE VIDA

 

  SOL               SIm

1.- Yo soy el Pan de vida,

         DO                   RE

el que viene a Mí no tendrá hambre,

          SOL    SIm         DO

el que cree en Mí no tendrá sed.

  SOL          MIm       LAm           RE7

Nadie viene a Mí si mi Padre no lo atrae.

 

 RE7   SOL RE MIm          DO RE  RE7

Yo lo resucitaré, yo lo resu-citaré,

       SOL SOL7 DO  DOm   RE4 RE7  SOL

yo lo resu-citaré    en el dí--a final.

 

2.- El pan que yo daré es mi Cuerpo,

vida para el mundo.

El que siempre coma de mi carne

vivirá en Mí como yo vivo en mi Padre.

 

3.- Yo soy esa bebida

que se prueba y no se siente sed.

El que siempre beba de mi sangre

vivirá en Mí y tendrá la vida eterna.

 

4.- Sí, mi Señor, yo creo

que has venido al mundo a redimirnos,

que Tú eres el Hijo de Dios

y que estás aquí, alentando nuestras vidas.

 

09.- ACOMPAÑAME MARIA

 

ACOMPÁÑAME MARÍA, EN MI LARGO CAMINAR,

ACOMPÁÑAME MAMITA CUANDO YA NO PUEDA MÁS. (BIS)

 

Tu hijo es mi vida, la razón de mí existir,

caminando contigo tengo fuerzas de seguir.

 

Eres cuanto respiro, la razón de mí vivir,

no me dejes Madre mía no podría resistir.

 

Eres música en mi alma, el sello en mi corazón,

te refugio en mis sentidos, amor de mi amor.

 

Mi corazón ya no está triste, mi alma sedienta está,

Madre mía cuanto te amo, dime como amarle más.

 

10.- SANTA MARIA DEL CAMINO (Juan A. Espinoza)

 

Do Fa Do

1.-  Mientras recorres la vida,

Sol7 Do Do7

tú nunca solo estas,

Fa Do Lam

contigo por el camino,

Rem Sol7 Do Do7

Santa María va.

 

Fa Do Lam

VEN CON NOSOTROS A CAMINAR

Rem Sol7 Do Do7

SANTA MARÍA VEN.

 Fa Do Lam

VEN CON NOSOTROS A CAMINAR

Rem Sol7 Do

SANTA MARÍA VEN.

 

2.-  Aunque te digan algunos

que nada puede cambiar,

lucha por un mundo nuevo,

lucha por la verdad.

 

3.-  Si por el mundo los hombres

sin conocerse van,

no niegues nunca tu mano

al que contigo esta.

 

4.-  Aunque parezcan tus pasos

inútil caminar,

tú vas haciendo caminos,

otros los seguirán