viernes, 14 de agosto de 2020

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XX T.O. CICLO A - 16 AGOSTO 2020

 

“MUJER, ¡QUE GRANDE ES TU FE!”.


COMENTARIO

 

La cananea es una madre. Detrás de cada madre Jesús veía a María. No se muestra demasiado duro con la madre de Santiago y Juan cuando ésta le pide para ellos las plazas de ministros (Mt 20, 20). Cura con cariño a la suegra de Pedro. Se siente conmovido por la viuda de Naín que acaba de perder a su hijo. Creo que esto hace comprender mejor lo que va a ocurrir entre Jesús y aquella madre cananea. Es el judío ante la pagana; no quiere tratos con ella. Esto resulta antipático, sobre todo para los jóvenes que soportan mal estas historias de razas diferentes y religiones distintas: ¿Está Dios por todos, sí o no?.

Este universalismo de hoy, profundamente simpático corre sin embargo el peligro de quedarse en teorías. No es posible ensamblar tan fácilmente las diferencias, hay que arreglar las cosas poco a poco y de forma progresiva. Jesús aceptó totalmente la condición humana, incluidos sus límites y la búsqueda a veces difícil de la voluntad del Padre.

Nosotros estamos siempre dispuestos a juzgar a Dios: ¿Por qué un pueblo elegido? ¿Por qué Jesús quería deshacerse de la cananea? Porque Jesús, judío, entra en el plano de la salvación tal como lo conoce por las Escrituras de su pueblo y ese plano comprende dos datos perfectamente claros: 1). Dios quiere salvar a todos los hombres; 2). Pasando por los judíos. En este momento, Jesús sólo se siente enviando a “las ovejas perdidas de Israel”. Pero está aquella madre. Algunos se imaginan que Jesús se hacía el indiferente (“no le contestó palabra”) para hacer que creciera la fe de la cananea (!). Eso es rechazar el misterio de la encarnación. Jesús es un hombre y se siente sencillamente desconcertado ante aquella situación como cualquier hombre. ¿Mantenerse a distancia? ¿Escucharla para que lo deje en paz, como le sugiere los discípulos? Ellos se muestran más bien molestos y despreciativos que preocupados por los planes de Dios.

Es una madre. Jesús empieza a ablandarse y le da al menos lo que puede darle: la gentileza de un diálogo: “Deja primero que los hijos se alimenten. No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos, a los que no están preparados para recibir la salvación. La cananea comprende perfectamente el matiz amistoso: en la casa todos quieren a los perritos. Es lista, es madre y siente un impulso loco hacia aquel que puede salvar a su hija: “Los perritos se comen las migajas”. Aquel grito de fe desarma a Jesús. La cananea acaba de romper en él un límite. Con una fe tan humilde y tan fina que no le ha dicho: “Desobedece”; ella ha comprendido y entra con él en los designios del Padre: “Si, Señor, cuídate primero de los hijos, pero no tardes en preocuparte de esos perritos que quizás creen más en ti”.

Jesús realiza entonces el gesto que va a marcar la preeminencia total de la fe. Lo que ocurre con la cananea nos revela que en adelante todo va a depender de la fe. Los judíos tenían la precedencia, la cananea era una madre desconcertante; pero sólo importó una cosa, la misma que importará en adelante: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!”.

R.P. Roland Vicente Castro Juarez

 

ANTIFONA DE ENTRADA

Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro; mira el rostro de tu Ungido, porque vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.

 

ORACION COLECTA

Oh, Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde la ternura de tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 56, 1. 6-7

Así dice el Señor: Guarden el derecho, practiquen la justicia, que mi salvación está para llegar y se va a revelar mi victoria.

A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza: los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de oración; aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios, porque mi casa es casa de oración y así la llamarán todos los pueblos.

 

SALMO RESPONSORIAL (66)

 

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros: conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R.

 

Que canten de alegría las naciones, porque riges la tierra con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R.

 

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 11, 13-15. 29-32

Hermanos: A ustedes, gentiles, les digo: Mientras sea su apóstol, haré honor a mi ministerio, por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a alguno de ellos.

Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida?.

Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Ustedes, en otro tiempo, desobedecieron a Dios; pero ahora, al desobedecer ellos, han obtenido misericordia.

Así también ellos que ahora no obedecen, con ocasión de la misericordia obtenida por ustedes, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO  Mt 4, 23.                      

Aleluya. Jesús proclamaba el Evangelio del reino, curando las dolencias del pueblo. Aleluya.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón.

Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.

Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene detrás gritando.

Él les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel. Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: Señor, socórreme. Él le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Pero ella repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos. Jesús le respondió: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija.

 

PLEGARIA UNIVERSAL

Con la alegría de reconocernos hijos amados de Dios, expresémosle nuestras necesidades con confianza filial. R. Padre bueno, escúchanos.

 

1.- Por el Papa, nuestros obispos y párrocos: para que en estos tiempos difíciles, ungidos por el Espíritu del Señor, nos ayuden a vivir con mayor compromiso nuestra fe. Roguemos al Señor.

 

2.- Por los gobernantes del mundo entero: para que, en este momento de reconstrucción social, no se cansen de buscar el bienestar para todos. Roguemos al Señor.

 

3.- Por las familias más vulnerables de nuestra parroquia: para que puedan encontrar las fuentes de subsistencia que les permitan vivir dignamente; y cuenten con el apoyo de familiares y amigos. Roguemos al Señor.

 

4.- Por todos los cristianos: para que, movidos por la compasión de Jesús, sepamos escuchar el clamor de los más necesitados y brindarles cercanía, comprensión y apoyo. Roguemos al Señor.

 

5.- Por nosotros aquí reunidos: para que, fortalecidos por la comunión con la Palabra y el Cuerpo del Señor, seamos signos de paz y de esperanza y despertemos en quienes nos rodean la alegría de vivir. Roguemos al Señor.

 

Oh Dios, Padre de todos, somos tus hijos y queremos vivir como verdaderos hermanos para darte gloria y llevar a todos tu amor y tu consuelo. Acoge benignamente lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, nuestras ofrendas en las que vas a realizar un admirable intercambio para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibiste a ti mismo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION 

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de  este pan vivirá para siempre.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de haber participado de Cristo por estos sacramentos, imploramos humildemente tu misericordia, Señor, para que, configurados en la tierra a su imagen, merezcamos participar de su gloria en el cielo. El, que vive y reina pro los siglos de los siglos.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 17: Ez 24, 15-24; Dt 32; Mt 19, 16-22.

Martes 18: Ez 28, 1-10; Dt 32; Mt 19, 23-30.

Miércoles 19: Ez 34, 1-11; Sal 22; Mt 20, 1-16.

Jueves 20: Ez 36, 23-28; Sal 50; Mt 22, 1-14.

Viernes 21: Ez 37, 1-14; Sal 106; Mt 22, 34-40.

Sábado 22: Ez 43, 1-7ª; Sal 84; Mt 23, 1-12.

Domingo 23: Is 22, 19-23; Sal 137; Rm 11, 33-36; Mt 16, 13-20.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 15. 21-28

 

3-1. 

Vale la pena fijarse en la capacidad de admiración de Jesús ante la fe de los paganos. Parece como si lo desarmara. Y no le duele confesar que "en Israel no he encontrado en nadie tanta fe" (Mt 8. 10). Fe, aquí, es confianza, es apertura a su persona y a su poder. Y esta fe -que se dirige a Jesús- tiene su motor y extrae su fuerza de la propia necesidad: la situación de la hija "endemoniada", el criado "que está en cama paralítico y sufre mucho" (Mt 8. 6). Quién sabe: quizás nosotros diríamos que es una petición interesada, que el movimiento no es tan puro como debería... Pero es desde nuestras situaciones vitales que vamos a Jesús y confiamos en él. Quizá el punto de partida no sea lo bastante puro; ¡pero si el movimiento nos lleva hacia él sinceramente...! Ya se cuidará de purificarlo, si es necesario - "No está bien echar a los perros el pan de los hijos" Aprendamos a admirarnos de la fe de los de fuera, de la gente sencilla. Y aprendamos a confiar en los movimientos sinceros de nuestro corazón.

J. TOTOSAUS - MISA DOMINICAL 1987/16


 

2.- La distribución de los panes sigue normalmente: Jesús ha ofrecido pan a quien lo ha querido y no hay suficiente gente para terminar con las provisiones (Mt 14. 13-21), hasta el punto de que se llenaron doce canastos con las sobras.

Lo que sigue a la distribución responde a la pregunta de por qué comieron tan pocos y dejaron tantas sobras. Esta respuesta es doble: por una parte, los fariseos ponen bastantes obstáculos ante quienes desean comer el pan merced a su reglamentación de las abluciones (Mt 15. 1-20); por otra parte, a los paganos se les niega el acceso a esas sobras (v. 24). El pasaje de hoy desarrolla esta última consideración.

MAERTENS-FRISQUE  - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V - MAROVA MADRID 1969.Pág. 277


 

3. ORA/PERSEVERANCIA: NECESIDAD DE "LUCHAR" CON DIOS EN EL TERRENO DE UNA ORACIÓN PERSEVERANTE:/Mt/07/07.

Es una oración de petición que arranca de una fe profunda en que Dios, en este caso Jesús, puede hacer lo que se le pide, y de una confianza ilimitada en que lo hará. La fe es el distintivo esencial del cristiano. Una fe que recibe lo que quiere, porque lo que quiere es la voluntad de Dios. La "lucha" que esta mujer mantiene con Jesús, que la rechaza una y otra vez, resulta paradigmática. Está en la línea de lo mandado por Jesús: "pedid... buscad... llamad..." Esto es lo que define sustantivamente al hombre. De ahí la necesidad de "luchar" con Dios en el terreno de una oración perseverante. La cananea obtuvo lo que pedía porque se mantuvo en esa actitud de esencial pobreza. Ante ella aparece la palabra de Dios: "...recibiréis, ...hallaréis, ...se os abrirá" (7. 7). Tres aspectos que definen a Dios (como los tres anteriores habían definido al hombre). Dios y el hombre puestos frente a frente y haciendo cada uno lo que le es propio.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1030


 

4.- -Texto. Mateo da en él un paso importante hacia adelante, pues la escena no tiene lugar en Israel sino en el extranjero. En términos de sociología religiosa judía esto significa que la escena se desarrolla en el territorio pagano. Toma cuerpo así lo que Mateo había insinuado cuando, al presentar la actividad de Jesús, citaba el texto de Isaías que habla de Galilea de los paganos (MT. 4, 15). Los paganos están ahora aquí, de la mano de una mujer que vivía en el actual y atormentado Líbano. Viene designada como cananea, término especialmente evocador para un judío, por cuanto encarna todo lo que de seductor y peligroso había tenido el paganismo para la fe yavista.

El texto está lleno de sorpresas. Una extranjera da a Jesús el título típicamente judío de hijo de David. Con este título ha introducido Mateo la ascendencia de Jesús (Mt. 1,1). El título resuena cuando Mateo acaba de presentar a Jesús saliendo de territorio judío tras el cuestionamiento de algo tan esencial y sagrado para los judíos como es el comportamiento en consonancia con la tradición (ver Mt. 15, 1-20).

Las sorpresas continúan con el silencio de Jesús primero y su respuesta después a la demanda de los discípulos. Esta respuesta, que se encuentra en el v. 24, es repetición del mandato de Jesús a los doce de ir en busca de las ovejas perdidas de Israel. Leída después de la escena anterior sobre la tradición, la respuesta es, cuanto menos, sorprendente.

Una tercera sorpresa es la presentación de la mujer en el v. 25 con el gesto típico judío de adoración a Dios, gesto característico en el evangelio de Mateo para expresar la actitud creyente ante Jesús.

La cuarta sorpresa es la respuesta de Jesús a la mujer. "No está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los perros".

Jesús hace suyo el afrentoso y despreciativo apelativo de perros, que los judíos aplicaban a los paganos. ¿Lo hace suyo aceptándolo o ironizándolo? La frase la escuchamos fuera del territorio judío, donde Jesús se encuentra tras su cuestionamiento de la tradición judía.

La quinta y última sorpresa es la reacción de la mujer pagana, que no aspira a suplantar, sino sencillamente a participar.

Todo este conjunto de sorpresas, especialmente elaboradas por Mateo, no parecen tener otra función que la de preparar y resaltar la frase final de Jesús. "¡Qué grande es tu fe, mujer!" Es la frase que el lector de Mateo presentía y esperaba. Ella ratifica la caída del muro de separación entre judíos y paganos.

Un mundo religioso cerrado en sí mismo queda aquí superado y derrumbado; surge otro de todos y para todos.

-Comentario. Es difícil encontrar en cualquiera de los cuatro evangelios una imagen de Jesús tan judía como la que nos ofrece Mateo en este texto. La lógica de la encarnación está aquí llevada al máximo de identificación con la historia concreta de unas gentes. Paralelamente es difícil encontrar otro texto como éste en el que la quiebra de esa historia concreta sea tan clamorosa. Mateo lo ha conseguido con una imagen de mujer sencillamente asombrosa.

Ella, que no es miembro del Pueblo de Dios, encarna el ideal de lo que debe ser un miembro del Pueblo de Dios.

La consecuencia es lo arriesgado del manejo de conceptos y términos tales como Pueblo de Dios e Iglesia, porque ni están todos los que son ni son todos los que están. Pasaba ayer y pasa hoy.

Dos citas de Pablo pueden ayudarnos a entender las líneas de este texto. "Toda diferencia entre judío y no judío ha quedado superada, pues uno mismo es el Señor de todos, y su generosidad se desborda con todos los que le invocan" (Rom. 10, 12). "Todos vosotros, los que creéis en Cristo Jesús, sois hijos de Dios... Ya no hay distinción entre judío y no judío, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer. En Cristo Jesús, todos sois uno" (Gál. 26, 28).

A. BENITO - DABAR 1990/42


 

5.- Contexto. El domingo pasado asistíamos a una dramatización de la difícil y arriesgada situación de los doce. La mentalidad nacional-religiosa y cerrada de los pastores de la Ley de Dios ponen en peligro la vida de Jesús. (Mt. 14, 1-12) y la de los doce (Mt. 14, 22-23). Esa misma mentalidad determina continuos desplazamientos de la gente buscando a los nuevos pastores (Mt. 14, 34-36). A continuación de estos dos últimos versículos Mateo introduce otro de los presupuestos-clave de la mentalidad cerrada: la defensa unilateral y monolítica de la Tradición (Mt. 15, 1-20). El otro presupuesto es la Ley: tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado (Mt. 12, 2). ¿Por qué se saltan tus discípulos la tradición de nuestros mayores? (Mt. 15,2). Lee detenidamente Mt 15, 1-20.

Texto. Comienza con la misma fórmula de desplazamiento de hace dos domingos (lee Mt 14, 13). Salió de allí (la traducción litúrgica ha pasado por alto el adverbio). El punto de salida es más que un espacio geográfico; es la situación de cerrazón reflejada en el texto inmediatamente anterior. También es más que un espacio en el mapa el punto de llegada: Tiro y Sidón no son Israel. Mateo quiere poner de manifiesto el sentido de la afirmación hecha en la explicación de la parábola del grano y la cizaña: El campo es el mundo (Mt 13, 38). El misterio escondido se desvela en acción. El pueblo de Dios es universal, abarca más que Israel. Este aspecto fundamental se resalta todavía más en la caracterización de la protagonista: una mujer cananea. En la tradición judía Canaán es el símbolo de lo no judío, de la irreligiosidad.CANAAN/SIMBOLO

Y, sin embargo, el desarrollo del relato es paradójico. Los discípulos y Jesús actúan en la más estricta línea judía. Los discípulos piden a Jesús que despida a la mujer (extrañamente la traducción litúrgica ha convertido la petición de despido en lo contrario). Jesús recuerda algo que ya les había dicho a los doce en Mt. 10,6: sólo a Israel. Sus frases son de un realismo hiriente: No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Los perros son los no judíos. Pero funciona como insulto. Incluso la propia protagonista da por válido el presupuesto: También los perros se comen la migajas que caen de la mesa de sus amos. Todo se desarrolla, pues, dentro de la más puras coordenadas de la religiosidad tradicional. Jesús y los doce se parecen a los pastores de la Ley de Dios. El desenlace del relato rompe con la sorpresa del desarrollo anterior. Este desenlace contrasta con el de la sinagoga de Nazaret (No pudo hacer allí muchos milagros por su falta de fe, Mt 13, 58) y empalma con lo narrado a propósito de un centurión romano en Mt 8, 5-13 (en ningún israelita he encontrado tanta fe Mt. 8, 10). El campo, efectivamente, empieza a ser el mundo. El Pueblo de Dios abarca, no excluye.

Comentario. El texto de hoy es un buen ejemplo ilustrativo del quehacer literario de Mateo y de la necesidad de leer siempre un texto dentro de su contexto (recuerda Mt. 15, 1-20) se imponen las siguientes preguntas: ¿quiénes son los perros y quiénes los amos? Mejor aún: ¿tiene sentido seguir hablando de perros y de amos? Nos hallamos ante un texto cuyo recurso literario es la paradoja y la ironía. Un texto vigoroso por sus contrastes y desarrollo imprevisto, por su lenguaje nada atenuado. Equiparando a Jesús y a los doce con los pastores de la Ley, que inmediatamente antes les habían acusado, el autor consigue poner el dedo en la llaga por el procedimiento del absurdo. Detrás de la defensa apasionada de la Ley de Dios y de la tradición por parte de los pastores se esconde, entre otras cosas, una infravaloración de las personas.

Mujer, qué grande es tu fe. Esta frase rompe los esquemas religiosos hasta ahora vigentes en el Pueblo de Dios. A partir de aquí ya no tiene sentido hablar de Pueblo de Dios en un sentido limitado de raza o nación; ya no hay perros ni amos, judíos ni griegos, siervos ni libres, varones ni hembras (cfr. Romanos 10,12 y Gálatas 3, 28). Nacionalidad, condición social y sexo quedan eliminados como factores determinantes de pertenencia al Pueblo de Dios. Son los mismos tres factores que excluye el autor del cuarto evangelio en una enigmática formulación de su prólogo. Lee Jn 1, 12-13. La elección misma de una mujer para protagonista del relato es un hecho en sí mismo significativo. Si alguien no tenía voz en el interior del Pueblo de Dios, eran precisamente las mujeres. Eligiendo a una mujer primero, extranjera después, y cananea por último, Mateo acaba con todos los esquemas hasta entonces vigentes.

A partir de ahora lo que determina la pertenencia al Pueblo de Dios es la fe en Jesús, la adhesión a su persona. No olvidamos nunca que, en el contexto de Mateo, esta fe significa la relativización de la Ley y de la Tradición, importantes y necesarias, por supuesto, pero nunca prioritarias ni con valor de absolutos. Olvidar esta relativización tiene el riesgo, entre otros, de reducir la fe en Jesús a un pietismo personal.

Ahora que estamos mayoritariamente de vacaciones tenemos más tiempo para reflexionar sobre todas estas cosas.

A. BENITO - DABAR 1987/42


 

6. J/JUDIO.

Sentido del relato. Este comienza con la expatriación de Jesús. El lector no puede menos de recordar aquello de que "sólo en su patria y en su casa desprecian a un profeta" (Mt. 13, 57). Pero lo curioso del caso es que en estas circunstancias Mateo nos presenta a un Jesús perfectamente judío. Otro dato a tener en cuenta: la extranjera interpela a Jesús en términos exquisitamente judíos.

A la vista de estos datos el lector se arma un auténtico lío, pues, por un lado, Jesús, el judío, en su tierra cuestiona lo judío, fuera de ella reproduce y se aferra a aquello que ha cuestionado. Y, por otro, mientras los judíos se escandalizan de Jesús (cfr. 13, 57 y 15, 12), una extranjera ve en él un judío.

De este lío no saldremos nunca o lo haremos muy artificialmente si no vemos el relato como una maestra pieza irónica de Mateo, quien precisamente quiere cuestionar y eliminar eso de judío-extranjero, religioso-pagano. Porque esto significaba ser judío: ser religioso; y esto significaba ser extranjero: ser pagano. En el engranaje de la obra el relato de hoy funciona como pieza irónica. ¡Esta es su clave de lectura! Y como quien no quiere la cosa, el autor, sirviéndose del recurso de introducir en el relato a los discípulos, invita a éstos, invita al nuevo Pueblo a evitar funcionar con fáciles esquematizaciones y encasillamientos de la gente.

DABAR 1981/45

 

viernes, 7 de agosto de 2020

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XIX T.O. CICLO A - 9 AGOSTO 2020

 

DOMINGO XIX TIEMPO ORDINARIO CICLO A – 

9 AGOSTO 2020

EL VIENTO AMAINÓ

 

COMENTARIO 

En la Iglesia y en toda existencia cristiana las cosas se desarrollan siempre entre la confianza y el miedo. Es lo que nos indica el evangelio de Jesús caminando sobre las aguas. El miedo. Una barca lejos de la orilla y amenazada por el oleaje, el viento contrario, la noche ¡Y un fantasma! Aquellos hombres, a pesar de estar bien curtidos, gritan de espanto. La confianza. La noche pasa, se reconoce a Jesús. ¡Camina sobre el mar!. Les habla: “¡Soy yo! ¡No tengan miedo!. Y a Pedro: “¡Ven!”. Juego de la confianza y del miedo. Pedro empieza a caminar sobre las aguas. Pero tiene miedo y se hunde: “¡Sálvame!”. Jesús lo coge: “¡Por qué has dudado!”.

Cuestión clave de nuestra reflexión de hoy. La respuesta será el impulso de confianza total hacia la que se dirige todo el texto: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”.

Este milagro resulta molesto, parece inútil (los otros milagros curan). Pero hay que ver en él una lección capital: es un milagro-revelación. Simboliza nuestros miedos más hondos y las cimas de nuestra confianza, cuando nuestra fe es vivida por nosotros como una experiencia: “Realmente eres el Hijo de Dios”. ¿He hablado de símbolo para insinuar que el milagro no tuvo lugar y que se trata tan solo de una enseñanza en imágenes sobre la confianza?. No, aquellos hombres vieron ciertamente a Jesús caminando sobre las aguas y comprobaron cómo amainaba el viento. Jesús hizo aquello por ellos, para robustecer su confianza: “¡Aquí estoy. No tengan miedo!”.

Ahora, releído por nosotros ese mismo suceso nos hace pensar en nuestra confianza en Jesús. En la vida tranquila creer en Jesús es un evangelio bonito: Nos gusta lo que él dice, sentimos ganas de hacer lo que él exige, sobre todo cuando habla del amar. Llega la tempestad, la noche del sufrimiento físico, la noche del fracaso, de la traición, de la vejez. ¿Cómo creer que Jesús va a sacarnos de estas aguas? El milagro de ayer puede hacerse milagro para nosotros. El mismo Jesús - ¡El mismo!- está allí y nos habla: “No tengas miedo”. Y nos dice: “¡Ven!”. Escuchar a comprender ese ¡Ven! Es sentir en nosotros un calor de confianza, como si fuera calcio en nuestras venas. Le pedimos poder acercarnos a él, hacia un poco de solidez y de calma y él nos dice: “¡Ven!”. Si la batalla contra el miedo es ardua, sentimos sobre nosotros su mirada de mansa severidad: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”.

Nos lo dice a nosotros y se lo dice a la Iglesia; el simbolismo de la barca es natural; la Iglesia está azotada por las olas, pero él está allí. Cuando llegamos a escuchar esa voz que nos dice: “No tengas miedo”, ¿Es que van a cambiar las cosas? No necesariamente aunque a veces sea así. Pero nosotros sí que cambiamos y llevamos lo que nos parecía imposible de llevar. “Tú eres el Hijo de Dios; contigo caminaré sobre estas aguas del miedo y del sufrimiento”.

No puedo llegar más lejos; sólo aquel que ha realizado esta experiencia de confianza sabe lo que quiere decir: “El viento amainó”. Por ello en este tiempo de pandemia pidamos al Señor que nuestra confianza este en Él y agarrados de su mano llegaremos a puerto feliz.

R.P.  Roland Vicente Castro Juárez

 

ANTIFONA DE ENTRADA

Piensa, Señor, en tu alianza, no olvides sin remedio la vida de tus pobres. Levántate oh, Dios, defiende tu causa,, no olvides las voces de los que acuden a ti.

 

ORACION COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, a quien, instruidos por el Espíritu Santo, nos atrevemos a llamar Padre, renueva en nuestros corazones el espíritu de la adopción filial, para que merezcamos acceder a la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA

 Lectura del Libro primero de los Reyes 19, 9a. 11-13a

 

En aquellos días, al llegar Elías al monte de Dios, al Horeb, se refugió en una gruta. El Señor le dijo: Sal y aguarda al Señor en el monte, que el Señor va a pasar.

Pasó antes del Señor un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos: en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto, y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego, y en el fuego no estaba el Señor. Después se escuchó un susurro.

Elías, al oírlo, se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la gruta.

 

SALMO RESPONSORIAL (84)

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. 

Voy a escuchar lo que dice el Señor. Dios anuncia la paz. La salvación está ya cerca de sus fieles y la gloria habitará en nuestra tierra. R. 

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo. R. 

El Señor nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R.

 

SEGUNDA LECTURA

 Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 9, 1-5 

Hermanos: Como cristiano que soy, voy a ser sincero; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza y sangre, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo.

Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según lo humano, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén. 

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO                         Sal 129, 5.               

Aleluya. Espero en el Señor, espero en su palabra. Aleluya. 

EVANGELIO 

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 22-33 

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente.

Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.

Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo en seguida: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!.

Pedro le contestó: Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua. Él le dijo: Ven.

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame.

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?.

En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: Realmente eres Hijo de Dios. 

PLEGARIA UNIVERSAL 

A Dios, que es Padre y busca en todo nuestro mayo bien, dirijamos nuestra oración confiada, diciendo con vida fe: R. Padre, escúchanos.

 

1.- Por el Papa Francisco: para que, sostenido y guiado por el Espíritu Santo, siga animando nuestra fe y sosteniendo nuestra esperanza. Roguemos al Señor

 

2.- Por nuestros gobernantes: para que, contado con la gracia de Dios y el apoyo de cada ciudadano, no se cansen de proteger la vida y buscar el bienestar para todos. Roguemos al Señor.

 

3.- Por las comunidades cristianas: para que como Jesús salgan al encuentro de quienes están más vulnerables, y así puedan experimentar la presencia consoladora del Señor.  Roguemos al Señor

 

4.- Por nuestras familias, que en medio de las dificultades de este tiempo han fortalecido su unión: para que puedan volver a sus labores cotidianas con alegría y esperanza. Roguemos al Señor.

 

5.- Por todos los que participamos en la Eucaristía: para que podamos descubrir la presencia viva del Señor que camina con nosotros, recrea nuestras fuerzas y nos brinda posibilidades de superación. Roguemos al Señor.

 

Oh Dios, Padre creador y guía providente que te manifiestas en los pequeños detalles de la vida, acoge con tu ternura paternal cuanto con fe te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

 

Acepta complacido, Señor, los dones que en tu misericordia has dado a tu Iglesia para que pueda ofrecértelos, y que ahora transformas con tu poder en sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo nuestros Señor.

 

ANTIFONA DE COMUNION 

 

El pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo, dice el Señor.

 

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

 

La comunión en tus sacramentos nos salve, Señor, y nos afiance en la luz de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA 

Lunes 10: Cor 9, 6-10; Sal 111; Jn 12, 24-26.

Marte 11: Ez 2, 8—3, 4; Sal 118; Mt 18, 1-5.10.12-14.

Miércoles 12: Ez 9, 1-7; 10, 18-22; Sal 112; Mt 18, 15-20.

Jueves 13: Ez 12, 1-12; Sal 77; Mt 18, 21—19, 1.

Viernes 14: Ez 16, 1-15. 60.63; Is 12; Mt 19, 3-12.

Sábado 15:  Ap 11, 19ª; 12, 1.3-6ª.10ab; Sal 44;  Lc 1, 39-56.

Domingo 16:  Is 56, 1.6-7; Sal 66; Rm 11, 13-15.29-32; Mt 15, 21-28.

 

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Mt 14, 22-33

 

1. J/PEDAGOGIA EN LA FORMACIÓN DE LOS DISCÍPULOS.

-Formación de los discípulos. Jesús enseña con las palabras. Pero sobre todo es un auténtico maestro en la escuela de la vida. Hace que sus discípulos se embarquen en la aventura de su seguimiento y aprendan de su vida con él. La pedagogía de la vida cuando se goza del acompañamiento de Jesús es más eficaz que muchos discursos.

En el episodio anterior, multiplicación de los panes, Jesús había tenido que animar a sus discípulos a implicarse con la multitud (/Mt/14/13-21).

Ellos querían dejarlos ir simplemente. Jesús les provocó: "Dadles vosotros de comer". Y aprendieron que cinco panes y dos peces bastaban cuando eran compartidos. La comida llegó a todos ("comieron todos") y esa comida produjo plenitud, bienestar ("hasta quedar satisfechos"). Jesús les había invitado a acercarse a la muchedumbre hambrienta y a no inhibirse. Así los discípulos pudieron comprender con sorpresa sus enormes posibilidades. Era un autodecubrimiento gozoso en medio de la gente. Los problemas de los hombres no hay que echarlos solamente sobre los hombros de Jesús, sino que pueden acercarse a ellos solidariamente con él. ¡Los discípulos se sintieron colaboradores del Reino! Pero esta vez la lección va a ser más dolorosa. Aunque al final resulte igualmente gozosa, Jesús "apremia" a sus discípulos a que suban a la barca y se separen de la gente, mientras él los despedía y oraba. También en esta ocasión quiere aclararles su situación, ayudarles a autodescubrirse, empujarles a una auténtica relación con él. La propia verdad puede ser dura, pero siempre resulta liberadora. Cuando estaban con la multitud los discípulos aprendieron que debían ser colaboradores de Jesús; cuando se alejan solos comprenderán que llevan dentro la duda y el miedo, que necesitan reconocer la presencia amiga de Jesús. Es ésta la grandeza y la miseria de los enviados de Dios. (...) En la formación de los que siguen a Jesús esta experiencia es tan necesaria como la de la multiplicación de los panes.

Tarde o temprano, una o muchas veces tendremos que enfrentarnos a nuestros miedos y dudas, con nuestras frustraciones y cansancios, con nuestra profunda angustia y ganas de abandonar. ¡Esa verdad es liberadora! Esos somos también nosotros. Si habíamos creído otra cosa al ser capaces de alimentar a una muchedumbre, nos habíamos equivocado. Pero la presencia de Jesús está asegurada todos los días hasta el fin del mundo. Cuando nos invita a no tener miedo, cuando nos agarra de la mano, cuando llega a la serenidad y la calma, recibimos como gracia comprender que nuestra misión no se basa en nuestra grandeza sino en su fidelidad absoluta. El discípulo conoce a la vez su propia verdad y la Verdad salvadora.

JOSÉ MARÍA ALEMANY - DABAR 1990/41


 

2. FE/DUDA: LA DUDA PARECE SER UN INTEGRANTE CONTINUO Y SIEMPRE PRESENTE EN LOS QUE QUIEREN VIVIR SU FE DÍA TRAS DÍA.

En este relato, lo mismo que en el que le precede (la multiplicación de los panes), los discípulos ocupan un puesto importante. No son pasajes directamente relacionados con la teología del discipulado, pero sí que encierran una relación directa con la postura del que quiere acercarse a Jesús. La fe en él pasará por la superación y asimilación de la duda. La fuerza del viento y el peligro de la vida son temas para dibujar la situación de dificultad que presupone el reino de Dios y el esfuerzo necesario para superar la actitud de duda. Pero la idea dominante no es el peligro en el que se encuentran los discípulos, ni su inquietud; Mt concentra su relato en la persona de Cristo, cuyos discípulos van a descubrir nuevamente, en el esfuerzo y la duda, su autoridad soberana y su voz apaciguadora. El progresivo acercamiento a la realidad que es Jesús supone un continuo estar a la escucha de la Palabra en una actitud fuerte de superación.

Este diálogo de Pedro con Jesús exclusivo de Mt, parece presentar a Pedro como un prototipo de discípulo por su amor a Jesús y por la insuficiencia de su fe. No es aquí un líder que haya captado mejor que otros su relación con Jesús, sino que se hace portador de la situación en que se encuentra "todo" discípulo. La duda parece ser un integrante continuo y siempre presente en los que quieren vivir su fe día tras día.

Pedro es aquí la figura del que confunde el entusiasmo un tanto presuntuoso con la fe, y no se da cuenta que debe su salvación más a un gesto salvador de Jesús, como lo hace observar el mismo Maestro (v. 31). Si la fe conlleva una gran carga de duda, también contiene la promesa del apoyo de Jesús a todo el que cree. Dios no solamente rehabilita al hombre por la muerte de Jesús, sino que también lo salva, es decir, lo acompaña en su caminar diario (cf Rm 5.)

v 33:Aunque como expresión hay que situarla en una elaboración tardía, la confesión de Pedro encierra la confianza fundamental que el creyente y toda la Iglesia, pone en la persona de Jesús.

Esta es la revelación que diariamente hace Jesús y acepta el creyente. Sin ella es imposible construir el camino de la fe. Dios y hombre coinciden en la tarea.

EUCARISTÍA 1978/37


 

3. J/SEÑOR.PIDE ADHESIÓN INQUEBRANTABLE DE FE EN MEDIO DE LAS CRISIS. EL DISCÍPULO DEBE FIARSE TOTALMENTE DEL SEÑOR AUN EN MEDIO DE LAS CRISIS.

Jesús se revela a la comunidad de sus discípulos en medio de las dificultades y los confirma en la fe, liberándolos del temor y de la duda. El episodio paradigmático de Pedro, propio de Mt quiere destacar que el discípulo es invitado a fiarse totalmente del Señor, también en las situaciones que ponen en crisis la adhesión inquebrantable de fe.

Jesús viene de su experiencia de oración en el monte; ello pone de relieve la importancia de ese encuentro misterioso con los discípulos: Jesús se les acerca como Señor. Jesús es el Señor que controla el peligro ("amainó el viento") y es el salvador ("extendió la mano, lo agarró") eficaz de la comunidad en medio de las pruebas.

J. FONTBONA - MISA DOMINICAL 1990/16


 

4.-  Jesús marchaba sobre las aguas como Señor del mar. Así nuestra historia se halla en estrecha relación con la anterior. En la multiplicación de los panes, Jesús se había dado a conocer como el Mesías a la muchedumbre. Caminando sobre el mar, al estilo de una teofanía o cristofanía, Jesús se revela a los discípulos que le reconocen como el Hijo de Dios. Se da incluso el paso importante que va, desde el Mesías, a la confesión del Hijo de Dios. Un notable progreso en la fe. Al lector del evangelio de Mateo no debe sorprenderle esta confesión de fe de los discípulos. Nuestro evangelista ha afirmado la filiación divina de Jesús explícita o implícitamente en otras ocasiones: la voz que se dejó oír desde el cielo con ocasión de su bautismo, la historia de las tentaciones, la confesión de los espíritus malos e, implícitamente, cuando se habla de la filiación divina de los discípulos (5,9. 16. 45.48), que deriva de la de Jesús (6,9).

Pudiéramos tener la impresión de que este milagro tiene como finalidad única la demostración de la divinidad de Cristo. En otra ocasión (ver el comentario a 8, 1-4) dijimos que los milagros evangélicos no tienen esa finalidad. También en nuestro caso, el milagro es predicación y anuncio del evangelio, porque es provocado por la necesidad en que se ven los discípulos. Como consecuencia de haberla remediado Jesús de forma tan milagrosa surge el reconocimiento de Jesús como el Hijo de Dios.

Dijimos que nuestra historia tiene aspecto de teofanía. En el Antiguo Testamento, aunque sea en textos poéticos, se describe la soberanía de Yahvéh recurriendo también al dominio que tiene sobre las olas del mar "...por el mar fue tu camino, por las grandes olas tu sendero" (/Sal/077/20), "...camina sobre las alturas del mar" (/Jb/09/08). La marcha de Jesús sobre las aguas le coloca al mismo nivel en que era puesto Yahveh en el Antiguo Testamento. Habla por sí misma de la divinidad de Cristo. Pero nuestra historia pone de relieve al mismo tiempo una peculiaridad singular: este Hijo de Dios recurre con frecuencia a la oración; en la que pasa largas horas: "subió al monte para orar. Entrada ya la noche..."

Exactamente es lo que recoge la fe cristiana al confesarlo verdadero Dios y verdadero hombre. Con necesidad de recurrir con frecuencia a la oración, como todo mortal, y dando el ejemplo de su necesidad para el hombre.

FE/PERFECTA-IMPERFECTA: La segunda gran lección de nuestra perícopa gira en torno a la figura de Pedro. Quiere poner a prueba la palabra de Jesús, que ya se les ha presentado en su categoría divina con la frase "Yo soy", "...si eres tú..." La fe de Pedro busca su apoyo más en el milagro que en la palabra de Jesús. Fe, por tanto, muy imperfecta, porque la verdadera fe se halla determinada por una abertura total a Dios y una confianza absoluta en su palabra, aun en las necesidades más extremas de la vida. La fe imperfecta ("hombres de poca fe") es precisamente aquella que se acepta como consecuencia de algo extraordinario y milagroso. Ante las fuerzas de las olas Pedro dudó. Una duda que equivale a falta de fe, falta de confianza en la palabra de Dios o de Jesús, como en el caso presente (no debió dudar de la palabra de Jesús). Pedro comienza a caminar hacia Jesús (v. 29) y, sin embargo, la violencia del viento y de las olas le hace dudar y comienza a hundirse (v. 30). Dos rasgos que parecen excluirse: caminar hacia Jesús y hundirse. La paradoja se resuelve diciendo que, desde que comenzó la duda, dejó de caminar hacia Jesús.

La actitud de Pedro es verdaderamente paradigmática. En ella se personifica y simboliza todo caminar hacia Jesús. Un caminar que no está exento de dudas (28, 17; Rom 14, 1.23) porque, junto a la certeza y seguridad absolutas que la palabra de Dios garantiza, está el riesgo de salir de uno mismo hacia lo que no vemos. Sólo una fe perfecta, como la de Abraham -salió de su tierra hacia lo desconocido, fiándose exclusivamente en la palabra de Dios-, supera el riesgo humano en la seguridad divina. El riesgo de la fe está precisamente en que a nuestros pies les falta la arena, como en las grandes resacas... y entonces nos vemos suspendidos en el vacío. Entonces el único grito apropiado es el lanzado por Pedro: "Señor, sálvame". Acudir a Jesús convencidos de lo que significa y realiza su nombre: "salvador" (1, 21).

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID 1976


 

5. MAR/MAL.

a) La victoria de Dios sobre las aguas es un tema muy importante de la cosmogonía judía. El pensamiento bíblico ha heredado, en efecto, de las viejas tradiciones semíticas la idea de una creación del mundo en forma de un combate entre Dios y las aguas, hasta que el poder creador de Dios se impuso a las aguas y a los monstruos del mal que contenía (Sal 103/104, 5-9; 105/106, 9; 73/74,13-14; 88/89, 9-11; Hab 3, 8-15; Is 51, 9-10). Incluso la historia de la salvación aparece como una victoria de Yahvé sobre las aguas: tal es el significado de la victoria sobre el mar Rojo (Sal 105/106, 9) y de la victoria escatológica sobre el mar (Ap 20, 9-13).

Ahora bien: el poder de Cristo sobre las aguas impresionó evidentemente a los primeros cristianos, que vieron en el relato de la tempestad calmada (Mt/08/23-27) y en el caminar sobre las aguas (nuestro Evangelio) la manifestación de quien vuelve a reanudar la obra de la creación y la lleva a su plena realización triunfal. El Día de Yahvé debía ser un día de victoria sobre las aguas (Hab 3, 8-15; Is 51, 9-10); Yahvé está, pues, entre nosotros, para completar esa obra (cf. v. 33). El caminar sobre las aguas es, por tanto, una especie de epifanía del poder divino que reside en Cristo.

b) Pero la victoria de Cristo sobre las aguas se sitúa en un momento decisivo de la vida de Cristo. Su vida de rabbí itinerante, ídolo de las multitudes, no conduce a nada. Al confrontar los pobres resultados de ese ministerio con la voluntad salvífica de su Padre (cf. la oración del v. 23), Cristo cambia de política y se dedica a la formación intensiva de un grupo de apóstoles -y de Pedro en particular- separado de la multitud.

La formación de estos apóstoles persigue dos objetivos: enseñarles a utilizar los poderes mesiánicos de Cristo tal como se los transmitiría un día y enseñarles a tener confianza en El.

El episodio de la marcha sobre las aguas responde a este doble objetivo: Cristo convence a Pedro de que posee realmente los poderes que le permitirán vencer al mal (simbolizado por las aguas sobre las que Pedro camina) (vv. 28-29). Cristo enseña igualmente a Pedro que esa victoria no dimana de un poder mágico, sino que depende de la fe (vv. 30-31).

La victoria sobre las fuerzas del mal es ofrecida, pues, al cuerpo apostólico, con la condición de que a ese poder conferido sobre tales fuerzas correspondan una fe y una adhesión confiadas a la persona de Cristo.

Lo mismo que en la primera lectura, la victoria sobre las fuerzas del mal aparece, por tanto, como una posibilidad ofrecida al hombre en Jesucristo.

Afirmar que Cristo ha vencido al imperio del mal es, en realidad, reconocer a la obra de Cristo sus dimensiones cósmicas. Hasta El existía una solidaridad en el pecado que afectaba a toda la creación. En adelante queda abierta una brecha en el círculo de esa solidaridad. Con Cristo se rompe ese lazo cósmico en beneficio de otra solidaridad: la del amor.

Injertado en ese dinamismo de amor, el cristiano no es solo vencedor de sí mismo y de las zonas oscuras de su persona, su victoria tiene realmente una repercusión cósmica: ha vencido realmente al mundo, ha dominado realmente a los elementos lo mismo que Cristo y Pedro han dominado al mar.

La misión del cristiano en el mundo consiste, efectivamente, en destruir el influjo del imperio del mal en todos los terrenos en que se sigue manifestando y hasta en la muerte que parece ser hasta ahora su mejor sirvienta.

La Eucaristía alimenta al cristiano para el combate efectivo de cada día, puesto que le hace copartícipe de la victoria sobre Satanás y sobre la muerte.

MAERTENS-FRISQUE  - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V- MAROVA MADRID 1969.Pág. 253