ENSÉÑANOS A ORAR
COMENTARIO
Estamos ante un evangelio en donde la mayoría de
comentaristas, incluso los más críticos están de acuerdo con la autenticidad de
la petición del discípulo a Jesús: "Enséñanos a orar, como Juan enseñó a
sus discípulos". Lucas recoge un modelo de oración con una interpelación
inicial y cinco peticiones. Es importante observar que en las dos primeras se
pide para el propio Padre interpelado.
Tres veces al día rezaban
los judíos. Sin duda, también Jesús así lo hacía, pero este tipo de
concreciones debieron parecerle a Lucas tan poco significantes que
prescindieron de ellas. Su interés no reside en el dónde ni en el cuándo de la
oración, sino en el modo, en su aspecto. "Cuando oren, digan". Ya la
primera palabra marca esa idea: "Padre". Al rezar nos movemos, pues,
en el mundo de la familiaridad y del cariño, no en el desconocimiento y el del
miedo. Empezamos pidiendo no para nosotros, sino para ese Padre a quien
acudimos. Sólo poetas y místicos son capaces de hacer las cosas de esta manera.
Indudablemente nos hallamos muy lejos de la intocable y prepotente imagen de la
divinidad que a menudo nos forjamos. "Santificado sea tu nombre, venga tu
reino". Estas dos peticiones formulan necesidades de Dios.
Son como peticiones a la
recíproca, peticiones al que pide. El Padre nos pide que le reconozcamos, que
aceptemos su presencia. ¿No es acaso maravilloso que el modelo de oración no
comience hablando de nuestras necesidades, sino de las del Padre? Las
siguientes peticiones formulan necesidades nuestras: pan, perdón y fortaleza en
la dificultad. Me atrevería a sugerir para la primera de ellas un matiz como de
grito de urgencia: ¡Padre, que no nos falte el pan!, plantea la dificultad de
hacer uso de un término inexistente en toda la literatura griega. ¿Se trata de
pan del mañana o del pan suficiente? Ambas alternativas son filológicamente
posibles. Un grito que sigue temiendo la misma urgencia. Y tras el modelo de
oración, la invitación a orar, basada en la certeza de ser oídos. En realidad,
es esta certeza la que Jesús quiere inculcar. Invita para ello a sus oyentes a
imaginarse que son amigos de uno que viene a pedirles algo a una hora
inoportuna. Más todavía: les invita a imaginar que un hijo suyo les pide algo.
Y de esta segunda situación saca la conclusión.
"¿Cuánto más su Padre
celestial dará Espíritu Santo a quienes le piden?" Hay que reconocer que
la expresión "Espíritu Santo" es sorprendente. En todo caso, se
corresponde a las cosas buenas que los padres dan a sus hijos. Debería
representar el conjunto de peticiones formuladas en el modelo de oración. Y en
todo caso tiene que ser una realidad nueva que surge en nosotros al contacto
con el Padre.
R.P. Roland
Vicente Castro Juárez
ANTIFONA DE ENTRADA Sal 67, 6-7.36
Dios vive en su santa morada. Dios, el que hace
habitar juntos en su casa, Él mismo dará fuerza y poder a su pueblo.
ORACION COLECTA
Oh, Dios, protector de los que en ti esperan y sin el que nada es
fuerte ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia, para que,
instruidos y guiados por ti, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros
que podamos adherirnos ya a los eternos.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Génesis 18, 20-32
En aquellos días, el Señor dijo: «El clamor
contra Sodoma y Gomorra es fuerte y su pecado es grave: voy a bajar, a ver si
realmente sus acciones responden a la queja llegada a mí; y si no, lo sabré».
Los hombres se volvieron de allí y se dirigieron a Sodoma, mientras Abrahán
seguía en pie ante el Señor. Abrahán se acercó y le dijo: «¿Es que vas a
destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad,
¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en
él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte
del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de toda la tierra,
¿no hará justicia?». El Señor contestó: «Si encuentro en la ciudad de Sodoma
cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos».
Abrahán respondió: «¡Me he atrevido a hablar
a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza! Y si faltan cinco para el número de
cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?». Respondió el
Señor: «No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco». Abrahán
insistió: «Quizá no se encuentren más que cuarenta». Él dijo: «En atención a
los cuarenta, no lo haré». Abrahán siguió hablando: «Que no se enfade mi Señor
si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?». Él contestó: «No lo haré, si
encuentro allí treinta». Insistió Abrahán: «Ya que me he atrevido a hablar a mi
Señor, ¿y si se encuentran allí veinte?».
Respondió el Señor: «En atención a los
veinte, no la destruiré». Abrahán continuó: «Que no se enfade mi Señor si hablo
una vez más: ¿Y si se encuentran diez?». Contestó el Señor: «En atención a los
diez, no la destruiré».
SALMO
RESPONSORIAL (Sal 137)
Cuando te invoqué,
me escuchaste, Señor.
Te doy gracias, Señor, de
todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles
tañeré para ti; me postraré hacia tu santuario. R
Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te
invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R.
El Señor es sublime, se
fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio. Cuando camino entre
peligros, me conservas la vida; extiendes tu mano contra la ira de mi enemigo. R.
Tu derecha me salva. El
Señor completará sus favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no
abandones la obra de tus manos. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los Colosenses 2, 12-14
Hermanos:
Por el Bautismo fueron sepultados con Cristo y han resucitado con Él, por la fe
en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos. Y a ustedes, que estaban
muertos por sus pecados y la incircuncisión de su carne, los vivificó con Él.
Canceló la nota de cargo que nos condenaba con sus cláusulas contrarias a
nosotros; la quitó de en medio, clavándola en la cruz.
ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Rm 8, 15bc
Aleluya. Han recibido un Espíritu
de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡“Abba”, Padre!». Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas 11, 1-13
Una vez que estaba Jesús orando en cierto
lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar,
como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oren, digan: “Padre,
santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan
cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a
todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”». Y les dijo: «Supongo
que alguno de ustedes tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:
“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no
tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes;
la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo
levantarme para dártelos”; les digo que, si no se levanta y se los da por ser
amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto
necesite. Pues yo les digo a ustedes: pidan y se les dará, busquen y hallarán,
llamen y se les abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y
al que llama se le abre. ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide un pez,
le dará una serpiente en lugar del pez?, ¿O si le pide un huevo, le dará un
escorpión? Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos,
¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».
PLEGARIA
UNIVERSAL
Pidamos, hermanos,
el auxilio al Espíritu Santo, para que inspire nuestras oraciones y ruegue con
nosotros por las necesidades del mundo:
1.- Por la Iglesia, para
que Dios ilumine al Papa y a todos los obispos. Roguemos al Señor.
2.- Por las familias, para
que recen unidas y se mantengan así en unidad. Roguemos al Señor.
3.- Por los que buscan a
Dios, para que encuentren la respuesta en su Palabra y en el testimonio de
nosotros los cristianos. Roguemos al Señor.
4.- Por nosotros, para que
profundicemos cada día más en nuestra oración. Roguemos al Señor.
Escucha, Padre
Santo, la voz de tu Iglesia y haz que comprendamos el misterio de la oración.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las
ofrendas que te presentamos gracias a tu generosidad, para que estos santos
misterios, donde tu poder actúa eficazmente, santifiquen los días de nuestra
vida y nos conduzcan a las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNION Sal
102, 2
Bendice,
alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Hemos recibido, Señor, el santo Sacramento,
memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo; concédenos que este don, que Él
mismo nos entregó con amor inefable, sea provechoso para nuestra salvación. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS
Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 28: Is 9, 1-3.5-6;
Sal: Jdt 13, 18bcde.19; Flp 4, 4-9; Lc 1, 39-47.
Martes 29: 1Jn 4, 7-16; Sal
33; Jn 11, 19-27.
Miércoles 30: Ex 34, 29-35; Sal
98, 5.6.7-9; Mt 13, 44-46
Jueves 31: Ex 40, 16-21.
34-38; Sal 83, 3.4.5-6ª y 8ª. 11; Mt 13, 47-53.
Viernes 01: Lv 233,
1.4-11.15-16.27.34b-37; Sal 80, 3-4. 5-6ab.10-11ab; Mt 13, 54-58.
Sábado 02: Lv 25, 1.8-17;
Sal 66, 2-3. 5.7-8; Mt 14, 1-12.
Domingo 03: Qo 1, 2; 2,
21-23; Sal 89; Col 3, 1-5.9-11; Lc 12, 1-21.
COMENTARIOS
AL EVANGELIO
Lc 11, 1-13
Par: Mt 6,
9-13 Mt 7, 7-11
1.- a) Al narrar esta parábola, Cristo quiso hacer una catequesis sobre
la confianza en la oración (vv. 5-8). Encontraremos el texto original si
presentamos los vv. 5-7 en forma interrogativa: ¿Quién de vosotros (fórmula a
la que va unida automáticamente la respuesta :¡nadie!) si uno de sus amigos
viene a buscarle a medianoche, le dice...?" Jesús tomaría a su auditorio
como testigo. Quién va a pensar que un amigo no se levanta durante la noche, ya
sea en nombre de la hospitalidad (v. 6), o para que le dejen en paz (v. 8), o
incluso para no aparecer como poco cortés, y todo esto cualesquiera que sean
las molestias que le provoque el levantarse a una hora fuera de costumbre en
una casa con una sola habitación y un lecho común (v. 7). ¡Tal actitud sería
inimaginable! La conclusión cae por su peso: ¡si esto es inimaginable en un
amigo, a fortiori lo es en el caso de Dios! No se trata, pues, como a menudo se
dice, del amigo importuno, sino más bien del amigo importunado: el personaje
principal no es el que llama a la puerta y pide pan, sino el que se encuentra
en la casa. Los vv. 11-13 prolongan perfectamente la enseñanza de la parábola:
también se toma como testigo al auditorio al hablar de lo impensable que
resultaría tal actitud negativa. Si el padre de familia no puede negar
realmente el pan que le piden sus hijos, Dios puede todavía menos hacer una
cosa. Lucas modifica además uno de los miembros de la frase y reemplaza los "bienes"
dados por Dios a aquellos que se los piden, por "el Espíritu". El
evangelista refleja aquí, sin duda, la mentalidad de las comunidades primitivas
que estaban seguras de vivir en el final de los tiempos y estaban intranquilas,
por consiguiente, al no beneficiarse de las bendiciones y de la felicidad
prometida por los profetas.
b) ORA/PERSEVERANCIA: Lucas, sin
embargo, no comprendió perfectamente la parábola del Señor: ha transformado el
primer miembro de tal manera (v. 7), que la frase "quien de entre vosotros..."
no designa ya al amigo que está en la casa, sino al pedigüeño a quien, más o
menos, se despide. Con este procedimiento, Lucas hace casi como un doble de la
parábola del juez inicuo (Lc 18, 1-8). De golpe, la atención pasa desde el
amigo importunado al amigo importuno.
Este necesitará mucha paciencia y perseverancia. Pero que no dude de
que, insistiendo en llamar a la puerta, al final le abrirán.
Los vv. 9-10, que constituyen el comentario primitivo a la parábola,
confirman este punto de vista: "pedid pan, al final os lo darán". El
mendigo es terco. No cesa de llamar mientras es rechazado y consigue siempre
que sus semejantes, por muy perversos que sean, atiendan su petición. A
fortiori, en el caso de Dios, que es bueno, vuestra perseverancia os hará
conseguir lo que pedís.
Lucas defiende, por tanto, un punto de vista optimista de la oración:
esta será oída por poco que se insista en pedir, pero, sobre todo, porque Dios
es bueno. Sin embargo, falta un elemento importante a esta doctrina sobre la oración:
la eficacia de esta no es solamente el fruto de una insistencia terca, sino que
es el resultado de la mediación de Cristo. Bajo este punto de vista, la
doctrina de Jn 16, 23-26, que se inspira con toda seguridad en el pasaje de
Lucas, va mucho más lejos y sitúa justamente en el centro de la oración
cristiana el papel que juega la intercesión única del Señor. Precisamente la
lectura del Antiguo Testamento en este ciclo (Gn 18, 20-33) insiste en esta
intercesión y completa así armoniosamente la enseñanza del Evangelio.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA V MAROVA MADRID
1969.Pág. 210
2.- PATER
Texto. En la perspectiva del camino Lucas prescinde una vez más de
intereses localistas para centrarse en el tema de la oración. La ocasión es la
oración del propio Jesús, una situación ya habitual (véase Lc. 3, 21; 6, 12; 9,
18.29), y el motivo, la petición de sus discípulos, deseosos de tener su propia
plegaria a semejanza de los seguidores del Bautista. Parece evidente que Lucas
quiere ofrecer el modelo de toda oración cristiana. Así lo confirman las
palabras introductorias de Jesús: cuando oréis, decid. El modelo consta de los
siguientes elementos: una invocación (¡Padre!), dos deseos y tres peticiones.
La invocación es típica de Jesús y carece de paralelos en la tradición del
judaísmo precristiano. Expresa intimidad, cercanía, confianza. Por su sencillez
y limpieza contrasta con las recargadas formulaciones de muchas oraciones
judías. Los dos deseos se refieren al Padre. El primero de ellos, santificado
sea tu nombre, expresa el deseo de un reconocimiento, de que Dios sea conocido
por los hombres en cuanto Padre. El segundo, venga tu reino, expresa en el
fondo lo mismo que el anterior, esta vez bajo la perspectiva activa del Padre
que se revela y se manifiesta. El cristiano aspira y pide al Padre que esta
manifestación sea lo más plena y absoluta posible.
La primera petición, danos cada día nuestro pan del mañana, plantea un
problema en razón de que el texto original emplea un término al parecer
totalmente desconocido tanto en el resto de la literatura griega como en el
lenguaje corriente. La traducción litúrgica ha optado por una interpretación de
perspectiva escatológica, la cual, tal vez, no es la más acorde con las
preocupaciones de Lucas, interesado más bien en los avatares de la existencia
cotidiana. Por eso mismo son preferibles una de las dos siguientes
interpretaciones: danos cada día la ración de pan correspondiente a cada día
(Juan Crisóstomo); danos cada día el pan necesario para la existencia
(Orígenes). El cristiano pide al Padre que socorra sus necesidades diarias de
sustento. En la segunda petición el cristiano implora el perdón del Padre, ya
que el pecado es una realidad esencialmente humana. A la petición se añade la
frase explicativa porque también nosotros perdonamos. No es una exigencia o una
condición, expresa sencillamente el convencimiento de que no se puede esperar
el perdón del padre si se rehúsa el perdón humano. En la tercera petición el
cristiano ruega al padre que no lo enfrente con situaciones en las que pueda
peligrar su actitud de entrega y de confianza en El. La tentación de que aquí
se habla no es tanto de naturaleza moral cuanto de actitud en la vida. La
tentación en cuanto posibilidad de vivir la vida sin contar para nada con el
Padre.
El modelo de la oración cristiana constituye la primera parte del texto
de hoy. La segunda es una composición de Lucas. Comienza con una parábola
tomada de las costumbres de Palestina. Un viajero que, para evitar el calor del
día, hace el viaje de noche y llega a casa de un amigo suyo, sin avisarle
previamente de su llegada. A esas horas tan intempestivas, el dueño de la casa
descubre que no tiene nada que ofrecerle; su despensa está vacía, las tiendas
cerradas y no habrá pan fresco hasta la mañana siguiente. Pero el deber de
hospitalidad es imperioso. ¿Qué hacer entonces? Acude a casa de un vecino suyo.
Este aduce la imposibilidad de atenderle, puesto que levantarse y descorrer los
cerrojos significaría molestar a todos los miembros de la familia que duermen
en la única habitación de que consta la casa. Pero el otro insiste e insiste
hasta que su insistencia logra el objetivo.
En la composición de Lucas esta parábola no se relaciona con lo anterior
(el modelo de oración cristiana), sino con lo siguiente, y sirve para
ejemplificar la insistencia con la que el cristiano tiene que dirigirse al
Padre pidiéndole espíritu santo, a sabiendas de que esa insistencia logrará su
objetivo. La composición de Lucas en la segunda parte del texto es, pues, la
siguiente: parábola de la petición insistente (vs. 5-8); aplicación de la
parábola al caso cristiano (vs. 9-13). Esta composición nos da el siguiente
desarrollo de pensamiento: así como el hombre, por su insistencia, obtuvo de su
amigo el pan que le pedía, así también el cristiano, por su insistencia,
obtendrá del Padre el espíritu que le pide. El hombre de la parábola necesitaba
pan; el cristiano necesita espíritu santo, en la línea de Ezequiel 36, 26:
"Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de
vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Os infundiré
mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que pongáis por obra mis
mandamientos". A este espíritu se refiere Jesús cuando dice: "Pedid y
se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá".
Una vez más encontramos en los vs. 9-13 el lenguaje directo, incisivo,
gráfico, agresivo incluso. Todo ello al servicio de inculcar al cristiano la
enorme necesidad que tiene de estar poseído por el espíritu del Padre.
Comentario.
¡Padre!
Que los hermanos te reconozcamos como Padre nuestro.
Manifiéstate como Tú eres. Que nadie pasemos hambre.
Perdónanos. Que no caigamos en la tentación de vivir la vida sin contar
contigo.
Y, sobre todo, infunde en nosotros el espíritu que tú tienes.
ALBERTO BENITO - – DABAR 1989,
39
7.- Lucas presenta a Jesús, una vez más, orando. Al terminar su oración,
un discípulo le pide que les enseñe a orar. La razón parece ser para que puedan
tener una plegaria que les identifique como grupo, tal como, por lo que dice el
discípulo, tenían los seguidores de Juan Bautista. La respuesta de Jesús:
"Cuando oréis, decid", o bien, "Siempre que oréis", hace
pensar que Lucas presenta el "Padrenuestro" como el modelo de toda
plegaria del cristiano.
"¡Padre!" Esta manera tan sencilla de dirigirse a Dios
contrasta con el barroquismo de títulos que se dan a Dios al inicio de muchas
plegarias judías. Detrás de la palabra griega hay, con toda seguridad, el
arameo "abba", que nos han conservado Marcos y Pablo. Tratar a Dios
como Padre implica una proximidad cordial y una conciencia de filiación, que
comporta la conciencia de fraternidad. De hecho, las tres peticiones de la
segunda parte son en primera personal del plural: el contexto comunitario,
pues, es evidente.
Siguen después dos deseos: "santificado sea tu nombre",
"venga tu reino". En el primero, resuena la profecía de Ezequiel,
según la cual Dios mismo mostrará la santidad de su nombre a todas las naciones
cuando establezca la nueva alianza con su pueblo, cuando les dé un corazón
nuevo y un espíritu nuevo. La consecuencia es que el pueblo también tiene que
ser santo. El segundo deseo hace referencia a las ganas de que cada día más
nuestro mundo y la humanidad sean lo que Dios quiere que sean.
La primera petición es sobre las necesidades cotidianas de subsistencia;
pero la referencia al pan también hace pensar en la eucaristía como alimento
necesario para la vida del cristiano. La segunda, sobre la necesidad del
perdón, va acompañada de una explicación: la comunidad cristiana también
perdona. La tercera muestra la conciencia de fragilidad: es posible perder la
actitud de confianza total hacia el Padre.
Jesús continúa con una parábola, que sólo encontramos en Lucas, y que
subraya sobre todo la insistencia en cómo hay que orar, un tema que Lucas
repite en la parábola del juez inicuo (Lc 18,1-8). Algunos opinan que el
personaje central de la parábola originalmente era el amigo que se levanta a
dar los panes, y se refiere a la manera de ser de Dios: es inconcebible que
Dios no atienda a las necesidades del que ora. Pero, tal como la narra Lucas,
el personaje central es el amigo que va a pedir y se refiere a la súplica
insistente. Todavía continúa Jesús con una especie de máximas de sabiduría popular
que insisten en la perseverancia en la oración: Dios no puede dejar de
escuchar. Dios es muchísimo más bueno que los padres buenos de la tierra. Por
eso, no sólo da "cosas buenas" a los que se las piden: les da lo
mejor, ¡les da el mismo Espíritu Santo!.
J. M. GRANE - MISA DOMINICAL 1992, 10
4.- Respondiendo a uno de sus discípulos, Jesús nos enseña cómo debemos
dirigirnos al Padre y qué es lo que tenemos que pedirle en nuestras oraciones.
Nosotros rezamos el "Padrenuestro" según la versión de Mateo
(/Mt/06/09-13), que es más originaria. Esta versión de Lucas difiere en algunos
puntos. Omite la tercera y la séptima petición, aunque pueden hallarse de modo
implícito en las peticiones segunda y sexta respectivamente. La invocación
inicial, "Padre", en Mateo aparece adjetivada "Padre nuestro que
estás en los cielos". Ambos evangelistas escriben "danos hoy el pan
de mañana", a diferencia de lo que pedimos nosotros: "el pan nuestro
de cada día dánosle hoy". Ahora bien, "el pan de mañana"
significa tanto como "pan del cielo" o "pan de vida", por
lo que esta petición se refiere también al reino de Dios.
Conviene advertir que Jesús no ora nunca diciendo "Padre
nuestro" sino simplemente "Padre" o "Padre mío". Jesús
no es hijo de Dios como podemos serlo nosotros, sino de un modo peculiarísimo e
incomunicable, porque es el Hijo. En segundo lugar, que Jesús nos enseña a orar
dirigiéndonos al Padre. Por eso la oración de la iglesia, la liturgia, se
dirige habitualmente al Padre, raras veces al Espíritu Santo o al Hijo y nunca
a los santos. Si el Hijo es el que nos congrega en torno a su persona y el
Espíritu la fuerza que anima esa comunión de vida en Jesucristo, el Padre es el
"Tú" de todos nosotros, ante quien comparecemos y a quien tenemos
acceso por Jesucristo. Nuestro Señor.
La parábola quiere mostrar únicamente la eficacia de la oración dirigida
al Padre. No debemos entenderla como si una petición repetida hasta la saciedad
doblegara, por ello mismo, la voluntad de Dios y lo pusiera a nuestra
disposición. Dios sigue siendo Dios por encima de la oración del hombre,
siempre soberanamente libre. pero la insistencia en la oración, la oración
continuada, es una señal de una buena oración, de una fe y de una esperanza que
son don de Dios. Y si Dios nos concede ese modo de orar, también nos dará lo
que le pidamos.
La oración es eficaz por la bondad del Padre, no por nuestra insistencia
o por nuestros méritos. Si ya los hombres, siendo malos como son, no engañan a
sus hijos y les dan lo que les piden, con mayor razón el Padre dará el Espíritu
Santo a los que se lo pidan. La conclusión nos desconcierta un poco, pues a
partir del ejemplo cabía esperar que se dijera que también Dios concede a sus
hijos todo lo que éstos le piden y no acabar diciendo que nos concede el Espíritu
Santo. No obstante, el Espíritu es el don por antonomasia y el principio de
todos los dones, porque es prenda de vida eterna, y ¿qué otra cosa pide el
hombre, cuando pide cualquier cosa, que no sea la vida eterna? Pedimos pan,
pero lo que deseamos de verdad no es el pan de cada día sino "el pan de
vida", es decir, la vida en su plenitud. La oración constante es ya una
prueba de que el Padre nos concede el Espíritu Santo y con él la vida eterna.
Porque es el mismo Espíritu, que habita en nuestros corazones, el que nos anima
a decir confiadamente: "Padre nuestro" (Rm 8, 15).
EUCARISTÍA 1986, 36
5.- La oración acude espontáneamente al corazón del hombre, y las
diferentes religiones la han organizado de forma que pueda tener la mayor
eficacia posible: disciplina y horario, contenido y actitud.
Pues bien: Jesús rompe con ese concepto de la oración. El hecho de que
sea un sentimiento válido del hombre no la justifica sin más delante de Dios
que sabe muy bien qué es lo que necesitamos (v.9) y no espera a que se lo
pidamos para concedérnoslo. El cristiano no ora tan sólo porque sienta
necesidad de hacerlo, sino porque Cristo le ha dicho que lo haga, porque está
en comunión con él y con su Padre. La condición esencial de la oración, es
pues, la obediencia y la fe que permiten estar unido al Padre (v. 6); no es ya
una cuestión de actitudes o de contenido sino de confianza íntima y
desinteresada que no depende, en última instancia, ni de la calle ni de la
habitación, ni de oraciones cortas o largas, ni del individuo ni de la
comunidad, sino tan sólo de la convicción de tener un Padre y de la obediencia
a Cristo que nos dice que le hablemos en su nombre.
"Padre nuestro". Santa Teresa escribe que le bastaban estas
dos palabras para hacer una larga oración... un Dios Padre... un Dios que nos
ama.
"Que estás en los cielos". No es un lugar. Quiere decir que
Dios está por encima de todas las cosas terrenas, más allá de nuestro mundo
visible. El mundo no es una parte de Dios. Dios es un ser completamente
distinto. La proximidad filial al Padre nunca pierde el profundo respeto. A
este Dios santo, que es el totalmente Otro, cuya grandeza no podemos imaginar,
le podemos llamar Padre.
"Santificado sea tu nombre". El nombre se identifica con la
persona. Este Dios inalcanzable se ha dado a conocer. Pedimos que se
manifieste, se dé a conocer cada vez más y cumpla sus promesas. Las dos
peticiones siguientes insisten en la misma idea.
6.- Lucas aborda en este texto una temática tan querida para él como es
la oración. El modelo escogido es ni más ni menos que el propio Jesús, cuyo
estar en oración es una invitación y un estímulo para sus seguidores. Lucas
transmite, además, un modelo de oración, que consta de una invocación
(¡Padre!), dos deseos y tres peticiones. La invocación para dirigirse a Dios es
exclusiva de Jesús dentro del judaísmo precristiano. Una novedad que introduce
al orante en una cercanía e intimidad con Dios absolutamente insospechadas.
Los dos deseos, mutuamente complementarios, tienen al Padre como
beneficiario de los mismos. Ambos nacen de lo más íntimo del corazón. Los hijos
anhelan ardientemente el reconocimiento de su Padre; que sea conocido, amado y
honrado por todos (santificado sea tu nombre, en formulación típicamente
judía.). Anhelan también que este reconocimiento tenga su expresión en un nuevo
orden del mundo (venga tu reino, formulación también típicamente judía).
Las tres peticiones están formuladas en primera persona del plural y sus
beneficiarios son los propios peticionarios. El empleo del plural apunta a un
ambiente comunitario de oración, en el que al Padre se le pide pan, perdón y
fuerza para no sucumbir en las situaciones en las que pueda peligrar la actitud
de entrega y de confianza en El. Lucas completa el tratamiento del tema con una
exhortación de Jesús basada en la doble analogía de lo que sucede entre amigos
y entre padres e hijos. Los oyentes conocen ambas situaciones y Jesús les
invita a revivirlas y a trasladarlas a sus relaciones con el Padre. Como amigos
no tienen reparo alguno en acudir al amigo, sea la hora que sea; como padres
dan lo mejor a sus hijos.
En la primera analogía entre amigos hay un dato importante en la misma
que suele pasarse por alto y que, sin embargo, es central: el amigo acude a su
amigo en favor de un tercero. Este dato debe ser incorporado a la hora de
trasponer la analogía a las relaciones con el Padre y de interpretar una frase
como "pedid y Dios os dará" (la construcción sintáctica "se os
dará" evita pronunciar, por respeto, el nombre de Dios). La insistencia en
acudir al Padre deberá tener en cuenta el beneficio de los demás.
En la segunda analogía entre padres e hijos habla Jesús de
"espíritu santo" para expresar lo que el Padre da a quienes acuden a
El. La expresión, que en el original griego carece de artículo, remite al modo
de ser de Dios y designa algo así como el talante divino.
Comentario. Interesado como está Lucas en desglosar facetas del caminar
cristiano, no podía menos que abordar explícitamente una que impregna
silenciosamente todos y cada uno de los pasos del caminante cristiano: su
relación con el invisible ser querido. Una relación a la que tanto Lucas como
nosotros designamos con la palabra oración.
Hoy como ayer hay que seguir formulando al Maestro la misma petición:
enséñanos a orar. Porque hoy como ayer no sabemos probablemente hacerlo. Y no
porque desconozcamos el modelo de oración, siempre nuevo y fascinante, sino
porque somos indómitamente interesados en nuestra oración.
Se impone un cambio de talante y pedir al Padre que nos conceda siquiera
algo de su espíritu, a fin de ser unas personas nuevas, capaces de algo más que
de estar preocupados de nuestros propios problemas. Cuando el espíritu del
Padre entra en una persona, deja de ser problema en ella lo que hasta entonces
era un mundo que se le echaba encima.
A. BENITO - DABAR 1992, 39
PROPUESTA DE CANTOS TIEMPO ORDINARIO XVII 2025 CICLO C –
(27 JULIO 2025)
01.- COMO EL
CIERVO VA AL AGUA
1.-
Como el ciervo al agua va, vamos hacia ti, Señor.
Pues
de ti tenemos sed, fuente del eterno amor.
CAMINAMOS
HACIA TI CON ALEGRES CÁNTICOS;
HOY
VENIMOS A TU ALTAR, PARA AMARTE MÁS, SEÑOR.
2.-
Quién escucha mi gemir dice “¿Dónde está tu Dios?”
El
Señor se encuentra aquí en la voz de júbilo.
3.-
Ya mi llanto ha de cesar; el Señor es Salvador.
Cuando
tenga que sufrir en ti pensaré, Señor
4.-
Gloria al Padre eterno, gloria al Hijo Redentor.
Gloria
al Espíritu que nos une en el amor.
02.- VENGA TU REINO (Kairoi)
YO
QUIERO SER INSTRUMENTO DE VIDA.
QUIERO
SEGUIR TU CAMINO Y TU VERDAD. (Bis)
1.-Lo
que he vivido me enseñó
que
eres un Dios de vida y paz,
que
la justicia y el amor
es
lo que quieres de verdad.
Quiero
seguirte, mi Señor,
tus
actitudes asumir,
y
que la duda y el temor
no
me hagan cómplice del mal.
2.-
Como inocente muerto en cruz
el
Padre te resucitó.
Yo
te he podido descubrir
de
tus verdugos triunfador.
Protege
a los que matarán
por
el delito de pensar,
y
abrir la boca y exigir
para
vivir con dignidad.
03.- INVOCO
AL DIOS ALTISIMO (Luis Elizalde)
INVOCO
AL DIOS ALTÍSIMO,
AL
DIOS QUE HACE TANTO POR MÍ,
AL
DIOS QUE HACE TANTO POR MÍ.
1.-
Su brazo poderoso
me
salva en el peligro;
su
mano me acaricia,
me
invita a descansar.
2.-
Sus pies marcan la senda
por
donde yo camino;
su
báculo sostiene
mis
pasos al andar.
3.-
Sus ojos iluminan
de
noche en el abismo;
su
boca alienta siempre
cuando
la luz se va.
4.-
Su Reino es paz y gozo,
en
Él somos racimo,
-Iglesia
peregrina-,
y
honesta libertad.
04.- ESTE ES
EL MOMENTO (Marco Lopez)
Éste
es el momento
de
alegrar la mesa
con
el vino y con el pan,
que
consagraremos
y
que ofreceremos,
y
que hemos de comulgar.
Éste
es el momento
de
llegar confiados
a
la mesa del altar,
porque
tu palabra
dignifícadora
Nos
acaba de llamar.
PADRE
DE JESÚS BENDICE
LO
QUE TE OFRECEMOS HOY.
Y
QUE, AL PREPARAR TU MESA,
SE
RENUEVE EL GOZO
DE
SABER TU AMOR.
Y
QUE, AL PREPARAR TU MESA,
SE
RENUEVE EL GOZO
DE
SABER TU AMOR.
Pan
de nuestras vidas,
pan
de nuestras manos,
Pan
de nuestra juventud,
Pan
que te entregamos,
juntos
como hermanos,
en
señal de gratitud.
Vino
de la tierra,
bueno
y generoso,
Vino
que ofrecemos hoy,
lleva
nuestras luchas,
lleva
nuestras penas,
lleva
nuestra sed de Amor.
PADRE
DE JESÚS BENDICE
LO
QUE TE OFRECEMOS HOY.
Y
QUE, AL PREPARAR TU MESA,
SE
RENUEVE EL GOZO
DE
SABER TU AMOR.
Y
QUE, AL PREPARAR TU MESA,
SE
RENUEVE EL GOZO
DE
SABER TU AMOR.
05.- TE
PRESENTAMOD EL VINO Y EL PAN (J.A. Espinoza)
TE
PRESENTAMOS EL VINO Y EL PAN
BENDITO
SEAS POR SIEMPRE SEÑOR.
1.-
Bendito seas, Señor
por
este pan que nos diste,
fruto
de la tierra y del trabajo de los hombres.
2.-
Bendito seas, Señor,
el
vino tú nos lo diste,
fruto
de la tierra y del trabajo de los hombres.
06.- ESTE PAN Y VINO SEÑOR
ESTE
PAN Y VINO, SEÑOR,
SE
TRANSFORMARÁN
EN
TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR,
EN
NUESTRO MANJAR. (BIS)
1.-
Gracias al sol y al labrador,
en
el altar florecen hoy
las
espigas, los racimos
que
presentamos a Dios.
2.-
Lo que sembré con mi dolor,
lo
que pedí en mi oración
hoy
son frutos, son ofrendas
que
presentamos a Dios.
07.- EL ALZAR
DE MIS MANOS (Palazón)
EL
ALZAR DE MIS MANOS, SEÑOR,
SUBA
A TI, COMO OFRENDA DE LA TARDE,
Y
EL CLAMOR DE MI HUMILDE ORACIÓN,
SUBE
A TI, COMO INCIENSO EN TU PRESENCIA.
1.-
Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un
centinela a la puerta de mis labios
y
no dejes Señor,
que
se incline a la maldad mi corazón.
2.-
Mis ojos, Señor, están vueltos a ti.
En
ti me refugio, no me abandones.
Guárdame
del lazo que me han tendido,
líbrame
de la trampa del malhechor.
08.-
BENDIGAMOS AL SEÑOR
1.-
Bendigamos al Señor
que
nos une en caridad
y
nos nutre con su amor
en
el pan de la unidad.
Oh,
Padre Nuestro!.
2.-
El Señor que nos llamó
a
vivir en la unidad
nos
congregue con su amor
en
feliz eternidad
Oh,
Padre nuestro!
09.- PADRE
MIO
Cuando
la tristeza llena mi ser
y
yo siento que me encuentro sin ti.
Y
no quiero estar así, quiero volver a ti
padre
mío, hoy he vuelto a vivir.
Y
no quiero estar así, quiero volver a ti
padre
mío, hoy he vuelto a vivir.
PADRE
MÍO, MÍO, TE AMO
PORQUE
TÚ ME ACEPTAS COMO SOY.
PADRE
MÍO, MÍO, TE AMO
PORQUE
TÚ ME LLENAS DE TU AMOR.
Que
hermoso es sentir tu amor
y
de gozo se llena mi corazón.
Lléname
de tu pureza lléname de tu bondad
padre
mío lléname de humildad
Lléname
de tu pureza lléname de tu bondad
padre
mío lléname de humildad.
PADRE
MÍO, MÍO, TE AMO
PORQUE
TU ME ACEPTAS COMO SOY.
PADRE
MÍO, MÍO, TE AMO
PORQUE
TU ME LLENAS DE TU AMOR.
10.- JESUS
¿Quién ERES TU?
1.-
Jesús, ¿quién eres tú?
tan
pobre al nacer, que mueres en cruz.
Tú
das paz al ladrón,
inquietas
al fiel, prodigas perdón.
Tú,
siendo creador,
me
quieres a mí que soy pecador.
Tú,
dueño y señor,
me
pides a mí, salvar la creación.
Jesús, ¿quién eres tú?
tan
pobre al nacer, que mueres en cruz.
Tú
das paz al ladrón,
inquietas
al fiel, prodigas perdón
Tú,
siendo creador,
me
quieres a mí que soy pecador.
Tú,
dueño y señor,
me
pides a mí, salvar la creación.
2.-
Jesús, ya se de ti,
algo
de tu ser, ¿qué quieres de mí?
mas
yo, quiero saber
qué
rumbo seguir, qué debo hacer.
Di
que he de esperar
qué
senda elegir, ¿por qué he de luchar?
Tú,
ayúdame,
pues
no quiero más dudar ni temer.
Jesús,
ya se de ti,
algo
de tu ser, ¿qué quieres de mí?
mas
yo, quiero saber
qué
rumbo seguir, qué debo hacer.
Di
que he de esperar
qué
senda elegir, ¿por qué he de luchar?
Tú,
ayúdame,
pues
no quiero más dudar ni temer.
Cristo es sal de la vida,
luz en tinieblas, es todo amor. (bis)
Cristo
es, sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.
Cristo,
es sal en la vida, luz en tinieblas, es todo amor.
ES
FE AL DUDAR, …
Cristo
es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.
Cristo es trigo molido, uva pisada, ¡Ese es Jesús!.
11.- LAVAME
CON TU SANGRE
Lávame
con tu sangre
sana
todas mis heridas
escucha
mi voz y háblame.
Quiero
entregarme entero
Ofrecerte
vida y alma
y
decirte que te quiero, de verdad
ESCUCHAME,
SENTIR DE NUEVO UN VIENTO CALIDO,
VERME
EN TUS BRAZOS SONREIR
ENTREGARTE
TODOS MIS PROBLEMAS,
VOLVER
A SER FELIZ. (escúchame) (BIS)
2.-
Muéstrame Tu Palabra,
siembra
en mí Semilla Nueva,
que
quiero ser fruto de Tu amor.
Líbrame
de peligros,
guíame
por nueva senda,
que
siento cansancio al caminar.
Sentir
de nuevo un viento cálido.
Verme
en Tus brazos, sonreír.
Entregarte
todos mis problemas.
Volver
a ser feliz.
3.-
Dame Tu Pan, Tu Vino,
alimenta
mi alma enferma,
que
vive en anhelos de Verdad.
Háblame
de ese Agua
que
me da la Vida eterna
y
dime que siempre me amarás.
Sentir
de nuevo un viento cálido.
Verme
en Tus brazos, sonreír.
Entregarte
todos mis problemas.
Volver
a ser feliz.
12.- GRACIAS
MADRE (Kairoi)
GRACIAS,
MADRE, POR TU PRESENCIA,
TÚ
NOS LLEVAS A JESÚS.
GRACIAS,
MADRE, POR TU SILENCIO,
TÚ
ESTIMULAS NUESTRA FE.
1.-
Gracias porque eres muy sencilla,
gracias
porque eres llena de gracia.
Gracias,
Madre, gracias.
Gracias
por tu vida tan callada,
gracias
porque vives la palabra.
Gracias,
Madre, gracias.
2.-
Gracias por tu corazón abierto,
gracias
por vivir un sí constante.
Gracias,
Madre, gracias.
Porque
te abandonas en sus manos,
porque
siempre vives la esperanza.
Gracias,
Madre, gracias.
3.-
Gracias porque tú sigues amando,
gracias
porque tú vas actuando.
Gracias,
Madre, gracias.
Porque
lo haces todo entre nosotros,
porque
tú nos quieres como a hijos.
Gracias,
Madre, gracias.
13.- DANZA DE
MI PAIS
Vivo
en un país maravilloso, lleno de
riqueza
y voluntad, Dios pintó mi alma
blanco
y rojo y por nada cambio este lugar.
Mi
pueblo es valiente y generoso, pobre
pero
rico en dignidad y ni el sufrimiento
ni
el enojo le han hecho que deje de danzar.
Y
ASI DANZA, DANZA, DANZA CON SUS PENAS,
CON
SUS ALEGRIAS, CON SU CAMINAR,
DANZA,
DANZA, DANZA POR QUE ESPERA QUE EL
DIOS
DE LA VIDA LOS LIBERARA.
Si
vas a vivir en otras tierras, diles lo
que
pasa aquí en verdad, cuéntales que el
odio
y la miseria no nos han podido doblegar.
Habla
de toda la gente buena que ha dado
su
vida por la paz y que, tras su muerte,
los
que quedan se han unido para continuar.
14.- ALELUYA
POR ESA GENTE
Los
que tienen y nunca se olvidan
que
a otros les falta,
los
que nunca usaron la fuerza,
sino
la razón,
los
que dan una mano y ayudan
a
los que han caído,
esa
gente es feliz porque vive
muy
cerca de Dios.
ALELUYA,
ALELUYA POR ESA GENTE QUE VIVE
Y
QUE SIENTE EN SU VIDA EL AMOR.
Los
que ponen en todas las cosas
amor
y justicia,
los
que nunca sembraron el odio,
tampoco
el dolor,
los
que dan y no piensan jamás
en
su recompensa,
esa
gente es feliz porque vive
muy
cerca de Dios.
Los
que son generosos y dan
de
su pan un pedazo,
los
que siempre trabajan pensando
en
un mundo mejor,
los
que están liberados de todas
sus
ambiciones,
esa
gente es feliz porque vive
muy
cerca de Dios.
