DECIR SI A DIOS ES CAMBIAR ENSEGUIDA
Mucha de nuestra gente no
se explica cómo Jesús alabe a unas mujeres que llevan una mala vida y a la vez
sean portadoras de muchas enfermedades. El evangelio no dice: “Les precederán”,
sino que dice: “Les preceden”. Jesús no concedía una prioridad teórica a todas
las prostitutas. Constaba un hecho: entre sus oyentes, las prostitutas eran las
primeras que creían en él y se convertían. ¿Le agradaría más a Jesús si yo
fuera un canalla y un sinvergüenza a una persona decente?. Se ve a más de un
cristiano chocar con esta dificultad, sobre todo después de un sermón en donde
le habían vapuleado. Seguramente no se daban cuenta de que reaccionaban algo
así como esos fariseos a los que Jesús dedica la parábola de los dos hijos.
Los dos muchachos reciben
la misma invitación. Se trata de un detalle capital: sean cuales fueren nuestra
situación y nuestra vida, Dios nos hace la misma llamada fundamental y el mismo
ofrecimiento. Pueden parecer grandes las diferencias entre nosotros, pero
siempre son superficiales respecto a nuestra opción más profunda decir sí o no
a Jesucristo. Cuando los dos hijos oyen: “Ve hoy a trabajar en la viña”, uno
dice que sí, pero no va. El otro dice que no, pero “recapacitó”, se arrepintió
y fue. Observemos las dos palabras clave: “hoy” y “recapacitó”, y piensen en
los que rodeaban a Jesús cuando les decía estas cosas. Él mismo es la
invitación de Dios, la invitación más fuerte: “Hoy, escúchenme a mí escuchando
a mi Hijo”.
Hasta entonces, algunos creían que le decían sí a
Dios, cuando en realidad le decían no; no sabían verdaderamente cómo se dice sí
a Dios. En este sentido, los fariseos eran exactamente como las prostitutas.
Todos estaban ante la enorme oportunidad de poder finalmente decirle sí a Dios
inmediatamente (hoy), les bastaba con escuchar a Jesús.
Las prostitutas se aprovechan enseguida de esta
oportunidad mientras que los fariseos no dan ni un solo paso. ¿Cómo explicar
una reacción tan diferente?. Todo está en aquel “recapacitó”. Para decirle sí a Dios hay que empezar por
darse cuenta de que es posible decirle que no, que uno está a punto de
decírselo. Y no es fácil confesar esto. Hay un peligro que acecha a los
mejores, a los que se esfuerzan lo mismo que los fariseos creerse tan al lado
de Dios que no se piensa ya en convertirse, en cambiar. Para las prostitutas su
no a Dios era tan grande que no vacilaron al ver que podrían decirle si
inmediatamente.
Nosotros, ¡el primer hijo! Vamos acumulando los
amén... y no nos movemos. Entonces, ¿hay que hacerse publicanos o prostitutas?. No, sino descubrir que somos
pecadores, de una forma o de otra. Cuando uno toma conciencia de ello, tiene
ciertas oportunidades de ser el segundo hijo, el del verdadero sí.
R.P. Roland
Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE ENTRADA Dn 3,
31.29.30.43.42.
Cuanto has
hecho con nosotros, Señor, es un castigo merecido, porque hemos pecado contra
ti y no hemos obedecido tus mandamientos; pero da gloria a tu nombre y trátanos
según tu gran misericordia.
ORACIÓN COLECTA
Oh,
Dios, que manifiestas tu poder sobre todo con el perdón y la misericordia,
aumenta en nosotros tu gracia, para que, aspirando a tus promesas, nos hagas
participar de los bienes del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura
de la profecía de Ezequiel 18, 25-28.
Esto dice
el Señor: «Ustedes insisten: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchen,
casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien su proceder el que es
injusto? Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y
muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la
maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida.
Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no
morirá».
SALMO RESPONSORIAL (Sal 24, 4-9)
Recuerda,
Señor, tu ternura.
Señor,
enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. R.
Recuerda,
Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los
pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
El Señor es
bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los
humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura
de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,
1-11
Forma
breve: Flp 2, 1-5 {...]{Hermanos: Si quieren darme el consuelo de Cristo y
aliviarme con su amor, si nos une el mismo Espíritu y tienen entrañas
compasivas, denme esta gran alegría: manténganse unánimes y concordes con un
mismo amor y un mismo sentir. No obren por rivalidad ni por ostentación,
considerando 'por la humildad' a los demás superiores a ustedes. No se
encierren en sus intereses, sino busquen todo el interés de los demás. Tengan
entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús.} El cual, siendo de
condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se
despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los
hombres. Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo,
hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó
sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de
Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda
lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27
Aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz —dice el
Señor—, y yo las conozco, y ellas me siguen. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32
En aquel
tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué
les parece?. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo,
ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió
y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”.
Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron:
«El primero». Jesús les dijo: «En verdad les digo que los publicanos y las
prostitutas van por delante de ustedes en el Reino de Dios. Porque vino Juan a
ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los
publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no se
arrepintieron ni le creyeron».
ORACIÓN UNIVERSAL
Oremos
a Dios Padre, que es compasivo y misericordioso, y pidámosle que escuche las
súplicas de su Iglesia.
1.- Por la
Iglesia: Para que el Papa León, los Obispos y Sacerdotes sean fieles guías que
promuevan la conversión, la unidad y el testimonio coherente del Evangelio. Roguemos
al Señor.
2.- Por los
gobernantes y líderes del mundo: Para que trabajen con justicia, busquen la paz
y atiendan las necesidades de los más vulnerables. Roguemos al Señor.
3.- Por los
enfermos, los que sufren y los alejados de la fe: Para que encuentren consuelo,
esperanza y la cercanía de comunidades cristianas dispuestas a acogerlos. Roguemos
al Señor.
4.- Por
nosotros: Para que nuestras palabras vayan siempre unidas a obras de amor,
perdón y servicio generoso hacia el prójimo. Roguemos al Señor.
Dios
todopoderoso y eterno, acoge las plegarias que hoy te presentamos con fe. Por
Jesucristo nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos,
Dios de misericordia, aceptar esta ofrenda nuestra y que, por ella, se abra
para nosotros la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNIÓN 1 Jn 3, 16
En esto
hemos conocido el amor de Dios: en que Él dio su vida por nosotros. También
nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor,
que el sacramento del cielo renueve nuestro cuerpo y espíritu, para que seamos
coherederos en la gloria de aquel cuya muerte hemos anunciado y compartido. Él,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 28: Jb 1, 6-22; Sal 16,
2-3. 6-7; Lc 9, 46-50
Martes 29: Dn 7, 9-10. 13-14; (o
bien: Ap12, 7-12ª); Sal 137, 1-5; Jn 1, 47-51
Miércoles 30: Jb 9, 1-12.
14-16; Sal 87, 10bc-11. 12-13. 14-15; Lc 9, 57-62
Jueves 01: Jb
19, 21-27; Sal 26, 7-8ª. 8b-9abc. 13-14; Lc 10, 1-12.
Viernes 02: Jb
38, 1. 12-21; 40, 3-5; Sal 138, 1-3, 7-8. 9-10. 13-14ab; Lc 10, 13-16
Sábado 03: Jb
42, 1-3. 5-6. 12-16; Sal 118, 66. 71.91. 125. 130; Lc 10, 17-24
Domingo 04: Is
5, 1-7; Sal 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20; Flp 4, 6-9; Mt 21, 33-43.
COMENTARIOS
AL EVANGELIO
Mt 21,
28-32.
1.- En el pasaje que comentamos, Cristo quiere convencer a todos los que se
escandalizan de su predilección por los pecadores, de que éstos están más cerca
de la salvación, si hacen penitencia, que aquellos otros de tan buena
reputación que se creen justos (Mt 9. 10-13). Los pecadores, es cierto, se han
opuesto a la voluntad de Dios, pero se han arrepentido, como el hijo pródigo,
mientras que los que se consideran a sí mismos piadosos servidores de Dios se
olvidan de su obligación de amar a los hombres.
Esta parábola va dirigida, por consiguiente, a los
que se cierran a la Buena Nueva en nombre de la justicia. En ella se pone de
manifiesto el amor de Dios a los que, siendo objeto del desprecio de todos, son
capaces de hacer penitencia y de obedecer los mandatos de Dios con más ardor y
entusiasmo que los orgullosos y los que se bastan a sí mismos. La parábola es,
pues, una apología de la actitud de Cristo hacia los pecadores. (...).
Dios no ha decidido, en un momento determinado de
la historia, rechazar a Israel y adoptar a los gentiles, ya que su plan de
salvación es, en todo momento, universal. Ni siquiera los escribas y las
autoridades judías son excluidas de la salvación, pero el comportamiento de
éstos con respecto al Mesías les ha hecho perder la función que hasta entonces
desempeñaban en el orden de la mediación. El modo de vivir su "sí" a
la Ley les ha hecho decir "no" al Evangelio.
Esto mismo puede aplicarse también a los cristianos.
Un "sí" pregonado a los cuatro vientos y que, en realidad, oculta
alguna negativa, encierra con frecuencia a los "otros" en un
"no", que ya no es lo mismo. Y los profesionales del "sí"
dan la sensación a veces de estar tan aferrados a su sistema, que los que
dijeron "no" no están dispuestos a cambiar de parecer. Sin embargo,
el acceso al Reino sólo es posible en la medida en que los que comenzaron
diciendo "no", con el tiempo llegan a descubrir que pueden decir
"sí" sin necesidad de renegar del todo de sus anteriores opiniones.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA
CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969.Pág. 113 s.
2.- Jesús se enfrenta en el evangelio con unas
conductas que por religiosas son impenetrables al Evangelio, y ejemplariza
otras que, aunque inmorales, sí son asequibles a la revelación del Reino: al
Dios nuevo que es JC el Señor.
Jesús no está hablando de la salvación última ni
de las colecciones de virtudes heroicas; Jesús habla de la entrada en su Reino
aquí, y pone el ejemplo de Juan aceptado por las prostitutas y rechazado por
los sacerdotes. Jesús habla de lo que le está pasando a él mismo: va a ser
asesinado por los creyentes en su Padre: gentes muy religiosas, pero de muy
malos sentimientos.
Nuestra situación es la misma, pero más grande en
todo: el judaísmo se coló en la Iglesia, se vistió de Evangelio, pero sigue
impenetrable a los sentimientos de Cristo. Pero también Xto y su Reino es más
notable aquí, hay muchos hijos que dijeron "no voy" y están
trabajando para el Reino; hay muchos señores que van abandonando su
"rango" y consolidan muy pegados a sus cruces el Señorío de Cristo.
JAIME CEIDE - ABC/DIARIO - DOMINGO 30-9-1990/Pág.
74.
3.- En el evangelio de hoy y en el de los dos
próximos domingos vamos a leer tres parábolas de Jesús dirigidas todas ellas
"a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo". Tienen en común
el hecho de que Jesús se ve rechazado por los notables del pueblo, aquellos que
deberían haberlo aceptado desde el principio. En estas notas al evangelio de
hoy vamos a fijarnos en primer lugar en la parábola y luego en sus
aplicaciones.
1.- De entrada, Jesús invita a sus interlocutores
a juzgar lo que va a proponerles ("¿qué os parece?") y la
interpelación se repite de nuevo al final ("¿Quién de los dos...?").
Los dos hijos tipifican los dos grandes grupos en que se dividía el pueblo de
Israel: los "justos" y los "pecadores", pero ambos son
considerados como hijos y son objeto del amor del Padre, al tiempo que tienen
también necesidad de perdón. La parábola describe sus actitudes contrarias. En
primer lugar, la del que es considerado pecador: su respuesta cortante
("no quiero"), que muestra la desobediencia al deber más importante
para con los padres, hace que los oyentes de Jesús lo caractericen como tal;
pero éste es capaz de arrepentirse y hacer la voluntad de su padre. La segunda
actitud -el segundo hijo caracteriza a aquellos que se creen
"justos"- sería la de los que dicen y no hacen; los que en el momento
decisivo no obedecen.
Toda la fuerza de la parábola está en el hacer o
el dejar de hacer, que es lo que en definitiva cuenta ante Dios.
2.- Las palabras de Jesús ("os
aseguro...") se dirigen a los notables del pueblo diciéndoles que ellos
son los que dicen y no hacen, que externamente son piadosos pero que en
realidad no cumplen la voluntad de Dios. En cambio, "los publicanos y las
prostitutas", considerados como personas cuya conversión era imposible a
causa de su clase de vida, sustituyen a los primeros en el camino hacia el
Reino.
A esta primera aplicación de la parábola se añade
otra, aplicando el hecho de que los pecadores aceptan la predicación del Reino
y los justos la rechacen a una situación histórica muy concreta e importante:
la predicación de Juan Bautista. Los que creyeron en él y manifestaron con
hechos concretos su conversión -como el primer hijo- se encuentran ahora
dispuestos para aceptar a Jesús. Los que no se tomaron seriamente al Bautista
van experimentando un endurecimiento que les impide convertirse incluso después
"de ver esto", es decir, el cambio que con ocasión del Bautista y
sobre todo de Jesús, experimentan los considerados pecadores. A lo largo de
todo el texto -tanto de la parábola como de las aplicaciones- se dan continuas
referencias en tono polémico hacia aquellos que no quieren aceptar la
predicación de Jesús y se escandalizan del Evangelio.
J. ROCA - MISA DOMINICAL 1981/18
DOMINGO
26 DEL TIEMPO ORDINARIO
-1-
Dijo: "voy", pero no fue
La
lección que nos da la Palabra de Dios hoy, empezando por la lectura profética y
el salmo, es que no basta decir cosas. No basta la intención. Además, hay que
hacer lo que se dice. A un político no se le aplaude sólo por sus intenciones o
sus promesas en época electoral. Luego se espera que cumpla lo que ha dicho.
Los fariseos recibieron a menudo reproches de Jesús en esta dirección. ¿Y
nosotros?.
Ezequiel
18, 25-28. Cuando el malvado se convierte de su
maldad, salva su vida.
El
profeta compara la conducta del justo y del malvado, y su responsabilidad
respectiva, ante la dura experiencia del destierro y la destrucción de
Jerusalén.
Si
uno es justo, pero luego "se aparta de su justicia, muere por la maldad
que cometió". Si uno es malvado, pero "se convierte de la maldad, él
mismo salva su vida". Al justo se le pide que persevere en el bien. Al
malvado, que se convierta. El mensaje del profeta es esperanzador: invita a
todos a confiar en la bondad y el perdón de Dios. Cada uno es responsable de
sus actos y no puede escudarse en el grupo al que pertenece. Por eso el salmo
recoge una actitud de confianza: "recuerda, Señor, que tu misericordia
es eterna", y le pide: "no te acuerdes de los pecados de mi
juventud". El salmista pide con humildad: "Señor, enséñame tus
caminos".
Filipenses
2, 1-11. Tened entre vosotros los
sentimientos propios de Cristo Jesús.
La
carta a los Filipenses, que comenzamos a leer el domingo pasado, contiene unos
consejos muy propios de Pablo, a la hora de edificar una comunidad fraterna que
vive unida en el amor. Él quiere que los cristianos tengan "entrañas
compasivas" y "un mismo amor y un mismo sentir", sin
rivalidades.
Les
da consignas muy concretas de humildad para con los otros, pero, sobre todo,
les propone el mejor ejemplo, Cristo Jesús, que "no hizo alarde de su
categoría de Dios" y se rebajó hasta la muerte, entregándose para la
salvación de todos: "tened entre vosotros los sentimientos propios de
Cristo Jesús". Aquí Pablo nos reproduce un "himno pascual" que
seguramente era anterior a él y que tal vez cantaba la comunidad: el himno que
nosotros rezamos cada sábado en vísperas.
Mateo
21, 28-32. Recapacitó y fue.
Jesús,
que ya ha llegado a Jerusalén, tiene delante a los "sumos sacerdotes y
ancianos del pueblo", o sea, a miembros insignes de Israel, orgullosos de
su pertenencia al pueblo elegido de Dios. Está creciendo por momentos la
tensión con ellos. Ha expulsado a los mercaderes del Templo y ha pronunciado la
maldición sobre la higuera estéril, símbolo de Israel.
Con
una parábola muy sencilla y expresiva (propia del evangelio de Mateo) les echa
en cara la hipocresía que muchas veces reina en sus actitudes. El hijo que dijo
que no, que no iría a trabajar da la viña, pero luego fue. Y el que dijo que
sí, que iba, pero luego no fue. En este segundo es donde "retrata"
Jesús a las clases dirigentes de Israel. Los contrapone a los publicanos y
prostitutas, que tienen mala fama, pero muchos de ellos han sabido acoger el
mensaje de Juan el Bautista (y ahora, el suyo, el de Jesús).
Consignas para una comunidad unida
Las
comunidades del tiempo de Pablo, como las de ahora, tenían dificultades para
vivir en unión. También en Filipos había desavenencias, discordias,
rivalidades, intrigas por ser más que los demás. Era una comunidad normal, como
las nuestras. No inventamos nada. Por eso nos viene bien leer esta exhortación
de Pablo, que hoy nos repite a nosotros su deseo de que tengamos "entrañas
compasivas" con los demás hermanos, y "un mismo amor y un mismo
sentir".
Son
siempre actuales las consignas que él da a los de Filipos. Algunas son humanas,
de convivencia civilizada: "dejaos guiar por la humildad y considerar
siempre superiores a los demás". La mayor parte de nuestros disgustos
personales y de las tensiones comunitarias se deben a nuestro orgullo: nos
creemos superiores a los demás, y por eso nos damos tan fácilmente por
ofendidos cuando los demás pasan por encima de nosotros o no demuestran
apreciar lo que hacemos. Es una consiga, la de "considerar superiores a los
demás", que no es muy popular en nuestros tiempos ni en la sociedad civil
ni en la familiar ni en la eclesial.
Pero
hay otras motivaciones sobrenaturales: "nos une el mismo Espíritu".
La motivación principal que Pablo da a los Filipenses -está en la segunda parte
de la lectura, que convendría leer entera- es la de que hemos de imitar a
Cristo Jesús en su entrega pascual: "tened entre vosotros los sentimientos
propios de Cristo Jesús". ¿Cuáles fueron estos "sentimientos" de
Jesús? Pablo los describe siguiendo el "himno pascual", que en pocas
líneas expresa el misterio de la muerte y resurrección, de la humillación y la
glorificación de Jesús: se despojó de su rango, no hizo alarde de su categoría
de Dios, se rebajó hasta la muerte, y una muerte de cruz, la máxima humillación
pensable en la época.
Que
es exactamente la actitud contraria de los que se creen superiores a los demás
y hacen valer sus derechos. La muerte de Cristo no terminó en el sepulcro:
porque Dios "lo levantó sobre todo... de modo que al nombre de Jesús toda
rodilla se doble...". Pablo no cita este himno para alabar a Jesús, sino
para proponerlo como modelo a la comunidad en su vida fraterna, que muchas
veces supone saber "rebajarse" y "no hacer alarde de
categorías".
Cada
Eucaristía nos une a Cristo, pero también es una auténtica escuela de
fraternidad comunitaria. La petición del Padrenuestro (perdónanos como nosotros
perdonamos), el gesto de paz que nos damos con los más próximos (como
representantes de todos los que luego trataremos en la vida), la fracción del
pan (para expresar que "compartimos" al mismo Cristo): todo eso nos
recuerda que el "podéis ir en paz" del final no es punto de llegada,
sino más bien de partida hacia una vida coherente con lo que hemos celebrado.
Responsables de los propios actos
A
veces la Palabra de Dios nos invita a considerar el aspecto comunitario,
social, de nuestros actos. Pero hoy es la responsabilidad personal lo que
destaca. Una primera tentación de los israelitas, sobre todo en un período tan
triste como el que vivió Ezequiel, con el destierro y la destrucción de
Jerusalén, era la de echar la culpa a Dios: "comentáis: no es justo el
proceder de Dios". El profeta invalida esta acusación: "¿es injusto
mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto?".
La
segunda tentación, que no aparece en la lectura de hoy pero sí en otras, es la
de culpar de nuestros males a la comunidad o a los antepasados. Con facilidad
podemos quedar tranquilos echando las culpas a este mundo, a la sociedad que
nos rodea, a las estructuras, a las estadísticas. Ciertamente nos influye el
ambiente, y esta influencia puede ser fuerte, tanto en bien como en mal. Pero
difícilmente nos quita la libertad hasta el grado de poder decir que no tenemos
culpabilidad en lo que hacemos mal o mérito en lo que hacemos bien. Normalmente
queda un margen de libertad, y es cada uno quien decide. Dios no castiga a
nadie por las culpas cometidas por otros.
No el que dice... sino el que hace
El
evangelio nos orienta también en otra dirección que se puede decir que es consecuencia
de la primera: no bastan las palabras, lo que cuenta son los hechos. Los
destinatarios de la parábola de Jesús fueron en primer lugar las clases
dirigentes de los judíos, que creían que con pertenecer al pueblo elegido de
Dios ya estaba todo conseguido. Los describe Jesús en la persona del hijo que
dijo demasiado alegremente "sí", pero luego no obedeció. No han
acogido el mensaje del Bautista y tampoco el de Cristo.
Esta
parábola va a ir seguida por otras dos, que escucharemos los domingos próximos:
la viña que el dueño tiene que arrendar a otros, y el banquete festivo al que
tiene que invitar a otros, ante el rechazo de los primeros invitados. Las tres
muestran una clara denuncia por parte de Jesús: el pueblo elegido no ha sabido
ver el día de la gracia, no ha sabido acoger al Enviado de Dios. En concreto,
critica la hipocresía de los fariseos, que cuidaban la fachada pero no los
contenidos de su fe. No les debió gustar nada a los dirigentes del pueblo que
Jesús los comparara con los pecadores públicos a los que ellos despreciaban:
"los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del
Reino de Dios".
Pero
no nos tendríamos que escudar en que Jesús hablaba para los fariseos. Hablaba
también para nosotros, si tenemos las mismas actitudes que ellos. La pregunta
es para nosotros también: ¿en cuál de los dos hijos nos vemos sinceramente
reflejados? Es fácil cuando estamos en la iglesia, cantar cantos al Señor, o
contestar "amén" a oraciones y propósitos. Pero luego esa fe, ¿se
traduce en obras? Aquí quedan desautorizados los que exteriormente guardan las
formas (están bautizados, han hecho la primera comunión, se han casado por la
Iglesia, van a misa los domingos, llevan una medalla al cuello) pero luego, en
la vida, su estilo de actuación no se parece en nada a lo que dicen creer.
En
otros lugares dice Jesús: "No entrará en el Reino de los cielos aquel que
dice Señor, Señor, sino el que cumple la voluntad de mi Padre del cielo",
"el que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano, mi
hermana y mi madre", el que "edifica sobre roca es el que oye estas
palabras y las pone en práctica".
Las
declaraciones, las promesas y los manifiestos cuestan muy poco. Lo que cuesta
es actuar en coherencia. Decir "sí" (en liturgia, "amén")
es sencillo. Palabras como "comunidad", "democracia",
"justicia", pueden llenarnos la boca. Pero luego ¿se reflejan en
nuestro modo de vivir? De lo que se trata es de armonizar la vida con la fe. En
la carta de Santiago se dice expresivamente que "la fe, si no tiene obras,
está muerta por dentro". Esto nos va bien de un modo especial a los que
tenemos la misión de "hablar", no vaya a ser que merezcamos la grave
acusación de Jesús con respecto a los fariseos: "haced lo que ellos dicen,
pero no hagáis lo que hacen, porque no hacen lo que dicen".
El hijo que dijo "no"
El
que dijo "no" representa a tantas personas que también hoy en día
pueden sentir momentos de rebeldía: rebeldía contra la autoridad paterna, o
contra la tradición, o contra la Iglesia, o contra Dios mismo tal como ellas lo
ven.
Un
joven que ha crecido en una familia cristiana luego es sometido a influencias
externas que son auténticas ventoleras ideológicas y éticas: no es nada extraño
que se "rebele" y diga "no". Cuánto más si ni siquiera en
la familia ni en la escuela ni en la sociedad ha recibido la semilla de la fe.
Su deseo de autoafirmación, de libertad y de independencia es lógico. Puede ser
hasta signo de madurez y de personalidad ese "no" que a algunos les
puede venir espontáneo en su camino de fe.
Lo
importante es que alguien les pueda ayudar a que recapaciten y puedan volver
ese "no" en "sí", como el joven de la parábola. Porque
puede darse muy bien que entre esas personas "oficialmente no buenas"
haya auténticos hijos de Dios, que llevan una vida honrada y solidaria con los
demás. Los jóvenes, en efecto, son diferentes, pero seguro que tienen valores
que nosotros no teníamos a sus años, y nos pueden dar lecciones a los mayores,
no sólo nosotros a ellos (que también). Lo mismo podríamos decir de otra clase
de personas que hoy día no son muy apreciadas en la sociedad, por ejemplo, los
inmigrantes o las que profesan otra religión. No debería extrañarnos si oímos
decir que un Obispo ha pasado la fiesta de la Navidad con los reclusos de una
prisión, como el representante del Buen Pastor. A pesar de las circunstancias
que les han llevado allí, también ellos son hijos de Dios y puede ser que
tengan valores insospechados.
Jesús,
el Buen Pastor, hizo una afirmación que nos parece desconcertante: que habrá
más alegría en el cielo por un pecador convertido que por cien justos que
perseveran.
El que dijo "sí"
Los
que dicen "sí", muchos, seguramente, son luego consecuentes, o
intentan serlo, en sus vidas. Pero puede ser que algunos pronuncien ese
"sí" superficialmente, sin personalidad, por costumbre o por miedo.
Por fuera dicen "sí", pero dentro están diciendo "no" y tal
vez mantendrán la hipocresía que tanto criticaba Jesús en los fariseos de su
tiempo.
A
veces nos tenemos oficialmente como buenos, pero luego puede ser que nos den
lecciones de honradez o de autenticidad otras personas que tenemos como
"pecadoras", pero que no son peores que nosotros. A veces puede pasar
lo mismo con los inmigrantes: personas separadas de su tierra y a veces incluso
de su familia, que pasan por circunstancias de inestabilidad que afectan
también a su práctica religiosa. Pero, ¿quién puede negar que muchas son
óptimas personas y desde su situación religiosa y social están respondiendo con
buena disposición a la voluntad de Dios? Haríamos bien en respetarlas y darles
un margen de confianza, sin creemos superiores a ellas.
Naturalmente,
ni la parábola de Jesús, ni su aplicación hoy, son una invitación a imitar al
hijo que dijo "no" o a las prostitutas o publicanos, sino a imitar la
capacidad que tuvieron esas personas de convertirse y cambiar a una actitud de
fe. Si esas personas están por delante en el Reino, no es por lo que habían
sido, sino por el cambio que dieron, como el buen ladrón, a última hora, en la
cruz. El ideal no es decir "no" y luego cumplir, como no lo es
tampoco decir "sí" y luego no cumplir. El ideal es decir
"sí" con convicción y luego ser consecuente y perseverar en el bien.
Como hicieron con su "sí" inicial Abrahán, y María y José, y sobre
todo el mismo Jesús, en el cumplimiento de su vocación mesiánica hasta la cruz.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO 2026
(27 DE SETIMBRE)
01.-DIOS ES ALEGRE (Cesareo Garabain)
Si Dios es alegre y joven,
si es bueno y sabe sonreír,
¿por qué rezar tan tristes,
por qué vivir sin cantar ni reír?.
Todas las flores y las estrellas,
las cosas bellas las hizo Dios;
el temblor de una mirada
en una niña enamorada,
la ternura de una madre,
todo es sonrisa de Dios.
DIOS ES ALEGRE,
DIOS ES ALEGRE,
DIOS ES AMOR. (2)
Si Dios busca mi alegría,
si Dios me quiere hacer feliz,
¿por qué callar mi canto?,
si es oración mi canción juvenil.
Él dio al arroyo su melodía,
y al nuevo día un ruiseñor.
¡Dios alegre, Dios amigo!;
el Dios que siempre va conmigo,
compartiendo mi esperanza,
brindando vida y amor.
02.- PUEBLO SANTO Y ELEGIDO (J.P. Martins)
1.- Caminamos hacia ti,
oh ciudad de nuestro Dios,
construyendo en este mundo
la verdad y el amor.
PUEBLO SANTO Y ELEGIDO
CONGREGADO EN EL AMOR,
VAS BUSCANDO, PEREGRINO,
LA CIUDAD DE NUESTRO DIOS.
2.- Avanzamos, peregrinos,
con Jesús, nuestra esperanza.
Él nos salva, Él nos guía,
con la luz de su palabra.
3.- Quien tiene hambre de justicia,
quien anhela la verdad,
en la mesa del Señor
su Palabra encontrará.
4.- Reunidos en la Iglesia
proclamamos su verdad:
Jesucristo es el que salva
dando al mundo su amistad.
5.- Los caminos de este mundo
son caminos sin final:
sólo Cristo es el sendero
que conduce a la verdad.
03.-SALMO 12 QUE ALEGRIA CUANDO ME DIJERON (Miguel Manzano)
QUÉ ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON:
¡VAMOS A LA CASA DEL SEÑOR!
YA ESTÁN PISANDO NUESTROS PIES
TUS UMBRALES, JERUSALÉN.
Jerusalén está fundada
Como ciudad bien compacta.
Haya suben las tribus,
Las tribus del Señor.
Según la costumbre de Israel,
Al celebrar el nombre del Señor
En ella están los tribunales de justicia,
En el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén,
Vivan seguros los que te aman;
Allá paz dentro de tus muros
En tus palacios seguridad.
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir:
la paz contigo.
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
04.-ENTRE TUS MANOS
ENTRE TUS MANOS ESTÁ MI VIDA SEÑOR,
ENTRE TUS MANOS PONGO MI EXISTIR.
HAY QUE MORIR PARA VIVIR,
ENTRE TUS MANOS CONFÍO MI SER.
1.- Si el grano de trigo no muere,
si no muere sólo quedará,
pero si muere en abundancia dará
un fruto eterno que no morirá.
2.- Es mi anhelo, mi anhelo creciente
en el surco, contigo morir;
y fecunda será la simiente, Señor,
revestida de eterno vivir.
3.- Y si vivimos, para él vivimos;
y si morimos, para él morimos.
Sea que vivamos o que muramos,
somos del Señor, somos del Señor.
05.- ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN (Joaquín Madurga)
ACEPTA SEÑOR EL VINO Y EL PAN
CON ELLOS TRAEMOS TU OFRENDA A TU ALTAR.
1.- Sobre tu altar Señor va nuestra ofrenda
el abrazo sincero al hermano
perdonándonos nuestras ofensas.
2.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
trabajar por un mundo más justo de igualdad
y concordia fraterna.
3.- Sobre el Altar, Señor, va nuestra ofrenda:
convertir nuestra vida pasada
al mensaje de tu Buena Nueva.
06.-EUCARISTIA MISTERIO DE AMOR (Alfonso Luna)
1.- Eucaristía, misterio de amor,
Eucaristía, comida del pan.
Hoy le comemos en esta mesa,
hoy nos unimos al comulgar.
CRISTO ESTA AQUÍ, VINO AL ALTAR
DIOS ES COMIDA QUE SE NOS DA.
2.- Eucaristía, es su regalo,
Eucaristía es un gran don:
en esta Misa lo celebramos
todos unidos en comunión
3.- Tu vida, joven, tiene sentido,
cuando te acercas a comulgar;
en esta fiesta, Cristo te invita:
Dios es comida, comparte tu pan.
07.-DONDE HAY CARIDAD (Joaquín Madurga)
DONDE HAY CARIDAD Y AMOR,
ALLÍ, ESTÁ EL SEÑOR. (2)
1.- Una sala y una mesa, una copa, vino y pan,
los hermanos compartiendo en amor y en unidad.
Nos reúne la presencia y el recuerdo del Señor,
celebramos su memoria y la entrega de su amor.
2.- Invitados a la mesa del banquete del Señor,
recordamos su mandato de vivir en el amor.
Comulgamos en el Cuerpo y en la Sangre que Él nos
da,
y también en el hermano, si lo amamos de verdad.
3.- Este pan que da la vida y este cáliz de salud
nos reúne a los hermanos, en el nombre de Jesús.
Anunciamos su memoria, celebramos su pasión,
el misterio de su muerte y de su resurrección.
08.- ACABAMOS DE OIR TU PALABRA (Francisco Palazón)
Acabamos de oír tu Palabra,
repetida a través de los siglos
y quizás ni siquiera estrenarla.
Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)
Tu Palabra que es luz y alimento,
nos rebota el oscuro sorbido
y así estamos hambrientos y ciegos
Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)
Tu palabra salud y presencia,
nos encuentra sin vida y vacíos
por haberla enterrado en la Iglesia.
Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)
Gritad
fuerte Señor, gritad fuerte,
que tenemos cerrado el oído
y el silencio nos lleva a la muerte.
Tu Palabra es susurro y oímos. (2v.)
09.- LA LLAMADA (P. Zenziho)
Si escuchas la voz del viento
llamando sin cesar,
si escuchas la voz del tiempo
mandándote esperar;
la decisión es tuya,
la decisión es tuya.
Son muchos los invitados
Son muchos los invitados
pocos los decididos
pocos los decididos.
Si escuchas la voz de Dios
llamando sin cesar
si escuchas la voz del mundo
queriéndote engañar;
la decisión es tuya,
la decisión es tuya.
El trigo ya se perdió
creció, de nada sirvió
y el mundo pasando hambre
pasando hambre de Dios;
la decisión es tuya,
la decisión es tuya.
10.- CRISTO TE NECESITA (Cesareo Garabaín)
1.- Cristo te necesita para amar, para amar,
Cristo te necesita para amar.
NO TE IMPORTEN LAS RAZAS NI EL COLOR DE LA PIEL,
AMA A TODOS COMO HERMANOS Y HAZ EL BIEN.
2.- Al que sufre y al triste dale amor,
dale amor, al humilde y al pobre, dale amor.
3.- Al que vive a tu lado dale amor, dale amor,
al que viene de lejos dale amor.
4.- Al que habla otra lengua dale amor, dale amor,
al que piensa distinto dale amor.
5.- Al amigo de siempre dale amor, dale amor,
al que no te saluda, dale amor.
11.- DIJO QUE SI MARIA (Cesáreo Garabaín)
Dijo que sí María, cuando al amanecer
pudo ofrecer su casa al Santo de Israel.
Era un jardín la Virgen, Dios quiso ser clavel;
nunca mi pobre tierra fuera tan buen vergel. (2)
DIJO QUE SI MARÍA Y AL RECIBIRLE A ÉL
EN SU MORADA HUMILDE NOS ACOGIÓ TAMBIÉN.
MADRE DE DIOS Y NUESTRA, VIRGEN DE NAZARETH,
EN TU JARDÍN DE AMORES YO QUIERO FLORECER. (2)
Dijo que sí María, cuando al amanecer,
supo que Dios quería en su jardín nacer.
Por madre la quería ella le dio su ser;
nunca mi pobre tierra fuera tan buen vergel. (2)
Dijo que sí María, cuando al amanecer
Dios la envolvió en su sombra con todo su poder.
De sus entrañas puras el cielo va a nacer;
nunca mi pobre tierra fuera tan buen vergel. (2)
12.- LAMPARA ES TU PALABRA PARA
TUS PASOS
LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,
LUZ EN MI SENDERO; (BIS)
LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)
Yo guardaré tus justos mandamientos;
Señor, dame vida según tu promesa.
LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,
LUZ EN MI SENDERO; (BIS)
LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)
Mi vida Señor está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad.
LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,
LUZ EN MI SENDERO; (BIS)
LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)
Inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
Se tú la alegría de mi corazón (bis)
LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS,
LUZ EN MI SENDERO; (BIS)
LUZ TU PALABRA ES LA LUZ (BIS)