HABÍA UNA VEZ UN
PROPIETARIO.
COMENTARIO.
La lectura de este texto evangélico debe realizarse en relación
con la imagen del canto de Isaías 5, 1-7. Aquí como allí hay un matiz polémico,
contrastando los trabajos que el dueño ha realizado en la viña con el resultado
que obtiene de los mismos.
Si bien en el texto de Isaías el protagonismo
negativo recaía sobre la viña, aquí recae sobre los labradores. Se subraya así
la referencia a la actitud de los dirigentes de Israel hacia Jesús.
- "Llegado el tiempo de la vendimia, envió
a sus criados para percibir los frutos...": En el momento decisivo Dios
pide cuentas a su pueblo. Los primeros enviados son los profetas. Estos sufren
la violencia que está descrita en forma de lapidación, tradicional descripción
de la persecución de los profetas en tiempos de Jesús e incluso en los primeros
tiempos del cristianismo.
- "Por último, le mandó a su hijo...":
Es la última oportunidad que tienen los labradores para la conversión. El
término "hijo" tiene una referencia directa a Jesús. Aunque en el
judaísmo del tiempo de Jesús el término "hijo" no tenía un sentido
mesiánico, el evangelio de Mateo lo utiliza -más que los otros evangelistas-
para referirse a la mesianidad de Jesús.
- "Al ver al hijo se dijeron: Este es el
heredero: venga, lo matamos y nos quedamos con su herencia": el crimen de
los labradores es cometido con plena responsabilidad, no por desconocimiento de
la identidad del hijo. Así la parábola quiere subrayar la gravedad del rechazo
de Jesús: es un rechazo de Dios en la persona de su enviado. Jesús ya ha
manifestado suficientemente con sus obras que es el enviado de Dios.
- "Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué
hará con aquellos labradores?": Así como el canto del profeta Isaías
incluía un interrogante al oyente, a fin de que se convirtiera en juez de
aquella situación, también ahora Jesús interpela a los dirigentes judíos para
que juzguen. Será un juicio sobre su propia actuación. La respuesta implica las
referencias del evangelista a la caída de Jerusalén, contemplada como un
castigo por su negativa a creer en Jesús como el Mesías.
- "La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular": Cita del salmo 117 que sirve para explicar el
trastorno de situaciones que provoca la persona de Jesús. Quien ahora es
desechado, será el jefe de un nuevo pueblo que dará máximo fruto.
R.P. Roland Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE ENTRADA Est 4, 17
A tu poder, Señor, está sometido el mundo
entero; nadie puede oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las
maravillas todas que existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo. Se dice
el Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno que
desbordas con la abundancia de tu amor los méritos y los deseos de los que te
suplican. Derrama sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa
en la conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona. Por
nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 5, 1-7
Voy a cantar a mi amigo el canto de mi
amado por su viña. Mi amigo tenía una viña en un fértil collado. La entrecavó,
quitó las piedras y plantó buenas cepas; construyó en medio una torre y cavó un
lagar. Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones. Ahora, habitantes de
Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sean jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más
podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho? ¿Por qué, cuando yo esperaba
que diera uvas, dio agrazones?. Pues les hago saber lo que haré con mi viña:
quitar su valla y que sirva de leña, derruir su tapia y que sea pisoteada. La
convertiré en un erial: no la podarán ni la escardarán, allí crecerán zarzas y
cardos, prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. La viña del Señor del
universo es la casa de Israel y los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperaba de ellos derecho, y ahí tienen: sangre derramada; esperaba justicia, y
ahí tienen: lamentos.
SALMO RESPONSORIAL (Sal
79, 9.12-16.19-20)
La viña del Señor
es la casa de Israel.
Sacaste una vid de Egipto, expulsaste a
los gentiles, y la trasplantaste. Extendió sus sarmientos hasta el mar, y sus
brotes hasta el Gran Río. R.
¿Por qué has derribado su cerca para que
la saqueen los viandantes, la pisoteen los jabalíes y se la coman las alimañas?
R.
Dios del universo, vuélvete: mira desde el
cielo, fíjate, ven a visitar tu viña. Cuida la cepa que tu diestra plantó y al
hijo del hombre que tú has fortalecido. R.
No nos alejaremos de ti: danos vida para
que invoquemos tu nombre. Señor, Dios del universo, restáuranos, que brille tu
rostro y nos salve. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Filipenses 4, 6-9
Hermanos: Nada les preocupe; sino que, en
toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, sus
peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que supera todo juicio,
custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente,
hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo
lo que es virtud o mérito, ténganlo en cuenta. Lo que aprendieron, recibieron,
oyeron, vieron en mí, pónganlo por obra. Y el Dios de la paz estará con
ustedes.
ACLAMACIÓN ANTES DEL
EVANGELIO Jn 15, 16
Aleluya. Yo los he elegido
del mundo -dice el Señor, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según
san Mateo 21, 33-43.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos
sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: "Había un
propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar,
construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el
tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los
frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados,
apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros
criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les
mandó a su hijo diciéndose: Tendrán respeto a mi hijo'. Pero los labradores, al
ver al hijo se dijeron: 'Este es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos
con su herencia'. Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».
Le contestan: «Hará morir de mala muerte a
esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los
frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No han leído nunca en la Escritura:
"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es
el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?. Por eso les digo
que se les quitará a ustedes el Reino de Dios y se dará a un pueblo que
produzca sus frutos».
ORACIÓN UNIVERSAL
Oremos al Señor, nuestro Dios, el
dueño de la viña, y presentémosle nuestras plegarias:
1.- Por el Papa León, para que sea fiel
custodio de la viña del Señor y dé abundantes frutos de santidad. Roguemos
al Señor.
2.- Por los gobernantes de las naciones,
para que trabajen por la justicia, la paz y el bienestar de los más
desprotegidos. Roguemos al Señor.
3.- Por los enfermos, los que sufren y los
agobiados, para que encuentren consuelo y alivio en la cercanía de Dios y de
sus hermanos. Roguemos al Señor.
4.- Por nosotros aquí reunidos, para que
sepamos acoger la piedra angular que es Cristo y dar frutos verdaderos de
conversión. Roguemos al Señor.
Señor, atiende las oraciones que te
presentamos los obreros de tu viña, ayúdanos a acoger con gozo la salvación que
nos trae tu Hijo y a dar frutos de santidad para la gloria. Por Jesucristo
nuestro Señor. Amén
ORACIÓN SOBRE LAS
OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio
establecido por ti y, por estos santos misterios que celebramos en razón de
nuestro ministerio, perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora
de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNIÓN
Lm 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en
Él, para quien lo busca.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que
nos alimentemos y saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos
transformemos en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y
SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 05: Ga 1. 6-12; Sal
110, 1-2. 7-8. 9 y 10c; Lc 10, 25-37.
Martes 06: Ga 1, 13-24; Sal
138, 13. 13-14ab. 14c-15; Lc 10, 38-42.
Miércoles 07: Ga 2, 1-2. 7-14;
Sal 116, 1.2; Lc 11, 1-4.
Jueves 08: Ga 3, 1-5; Sal: Lc 1, 69-70. 71-72. 73-75; Lc 11, 5-13.
Viernes 09: Ga 3, 7-14; Sal 110, 1-2. 3-4. 5-6; Lc 11, 15-26.
Sábado 10: Ga 3, 22-29; Sal 104, 2-3. 4-5. 6-7; Lc 11, 27-28.
Domingo 11: Is 25, 6-10ª; Sal 22, 1b-3ª. 3b-4.5.6; Flp 4, 12-14.
19-20; Mt 22, 1-14.
COMENTARIOS AL EVANGELIO
Mt 21, 33-43
Par: Mc 12, 1-12 Lc 20, 9-19
1.- J/CENTRO.
Aunque nunca haya ocurrido que una piedra desechada por los
arquitectos que la consideraban inutilizable, terminara por ser la pieza
principal del edificio, sí ha sucedido, al menos una vez, que un hombre
desechado por sus contemporáneos, que llegaron hasta hacerle morir, se haya
convertido en la base de una comunidad nueva. Esta maravilla de la que sólo
Dios es capaz, se produjo una vez en Jesús.
A los oyentes de la parábola toca ahora elegir. Cada uno ha de
tender a estar ligado a esta piedra, para con ella, por ella, gracias a ella,
encontrarse integrado en el edificio; cada cual ha de atender a que esta piedra
no sea la roca sobre la que uno cae y se rompe los huesos, o la piedra que se
desprende y cae, aplastando al que se encuentra debajo.
LOUIS MONLOUBOU - LEER Y PREDICAR EL EVANGELIO DE MATEO - EDIT.
SAL TERRAE SANTANDER 1981. Pág.251.
2.- D/POBRE: DIOS ES VERDADERAMENTE EL
POBRE POR EXCELENCIA PORQUE NOS LO HA DADO TODO. HASTA SU PROPIO HIJO. LO
ULTIMO QUE LE QUEDABA.
SILENCIO-D/A-D: SIGNIFICA QUE DIOS NOS TOMA EN
SERIO Y DEJA EL CAMPO LIBRE PARA QUE ACTUEMOS CON PLENA RESPONSABILIDAD.
Con la misión del Hijo se pone en evidencia el último intento
realizado por Dios, su extremo y definitivo "mensaje" para los
rebeldes. Marcos (12. 1-12) precisará: "...Todavía le quedaba uno, su hijo
querido".
Es una expresión que me desconcierta cada vez que la leo. Parece
que Dios ha quedado al borde de la pobreza. Le queda solamente el hijo.
Por causa de los hombres, ha dilapidado todos los recursos,
agotado todas las posibilidades. Excepto el Hijo. El último tesoro que
arriesgar en ese "juego" en donde hasta ahora sólo ha encontrado mala
suerte.
Sigue diciendo Marcos: "Y se lo envió el último..."
(mejor que Lc: "por último, les mandó"). Jesús es verdaderamente el
último, el "eskatos", desde la perspectiva de Dios. No el último en
relación al tiempo, no el último de una serie de intentos. El ultimo, es decir,
el definitivo, todo. Después del cual ya no queda nada (Ver San Juan de la
Cruz: SUBIDA DEL MONTE CARMELO, libro II, cap. 22). Ahora Dios es
verdaderamente el pobre por excelencia. Pobre porque ha dado todo. En su
incurable pasión por los hombres no se ha quedado ni con su Hijo. También se lo
"ha jugado". Dios es pobre. La prueba está en que, con la venida de
Jesús, no les falta nada a los hombres. (...)
-La conducta de los labradores se juzga durante la ausencia del
amo. AUSENCIA-D/A-D:Se diría que la ausencia
de Dios garantiza el trabajo del hombre. Nadie está desocupado, gracias a ella.
"El Dios de la confianza es también el Dios de la ausencia. Pero hay que
comprender exactamente esta ausencia. Esta significa sólo que Dios nos toma en
serio, nos deja el campo libre. Desaparece. Deja su puesto. No se trata ni de
abandono, ni de evasión ni de deserción. Es un signo de amor. Se podría decir
que se va el Dios de los filósofos y de los sabios (el Dios de la Religión). Y
se queda en medio de nosotros únicamente el Dios confiado, pero débil, de la
revelación. El Dios que pretende actuar exclusivamente a través del amor que
lleva a los hombres" (A. Maillot) (El Dios de Jesús).
ALESSANDRO PRONZATO - EL PAN DEL DOMINGO CICLO A - EDIT. SIGUEME
SALAMANCA 1986.Pág.215s.
3.- FE/DON.
POR TANTO PUEDE PERDERSE PORQUE NUNCA LLEGA A SER PROPIEDAD
NUESTRA.
La garantía de permanencia para la Iglesia, no asegura la
estabilidad de una iglesia local; mayores árboles han caído, aunque el bosque
permanezca. Mucho menos asegura una fe personal, que hemos de mirar con temor y
temblor como tesoro que puede perderse, y que cada día habremos de pedirla de
rodillas con súplicas y oraciones. ¿Cómo puede alguien decir: "a mí nadie
me quita la fe", como si tuviera un título de propiedad sobre ella y no
fuera el don cuyo disfrute nos permite el Señor para fructificar en bien del
mundo?
MIGUEL FLAMARIQUE VALERDI - ESCRUTAD LAS ESCRITURAS - REFLEXIONES
SOBRE EL CICLO A - DESCLÉE DE BROUWER/BILBAO 1989. Pág. 157.
4.- Jesús dirige su palabra crítica a los sumos sacerdotes y
senadores del pueblo, a los jefes de Israel, y a los fariseos (v. 45). La viña
de la parábola es todo el pueblo de Israel, pero los jefes son los responsables
que deben cuidar de esa viña y dar al amo lo que le pertenece y espera; esto
es, el derecho y la justicia (primera lectura de hoy).
No hay padre que entregue a su hijo a semejante banda de criminales,
pero Dios ha amado tanto al mundo que ha entregado a su propio Hijo para que se
salven cuantos crean en él y tengan vida (Jn 3, 16). En estas palabras de Jesús
hay una profecía de la muerte que le espera en Jerusalén y una confesión
indirecta de que él es el Hijo de Dios. Mateo, teniendo en cuenta los
acontecimientos de la crucifixión de Jesús en el calvario, dice aquí que los
arrendatarios, agarrando al heredero, "lo empujaron fuera de la viña y lo
mataron". Recordemos que Jesús murió fuera de los muros de Jerusalén,
rechazado por los jefes de Israel y el pueblo judío. Hecho éste al que atribuye
un hondo significado el autor de la carta a los hebreos (13, 12s).
Jesús acostumbraba a referirse a su muerte sin olvidar nunca la
resurrección (16, 21; 17, 23; 20, 19). Por eso añade ahora una alusión a su
exaltación final, sirviéndose de la cita del salmo 118.
EUCARISTÍA 1990/46.
13. - Poco antes de la pasión, el evangelista Mateo hace
resaltar, en una larga secuencia, la infidelidad del pueblo de la alianza. Una
concatenación, redaccionalmente artificiosa, de tres parábolas (la de los dos
hijos, vv 28-32; los viñadores, 33-46, y el banquete nupcial, 22,1-14) que
simbolizan tres momentos centrales de la historia de salvación en los cuales el
pueblo elegido se ha mostrado infiel: el testimonio de Juan Bautista, la venida
de Cristo, la misión de los apóstoles.
Centro de la composición, en la segunda parábola: la muerte del
hijo. Transparencia que alegoriza la muerte de Jesús, el Mesías Hijo de Dios.
Comienza evocando un texto muy conocido del libro de Isaías (c. 5): el Cántico
de la Viña. Imagen clásica del pueblo de Israel, simbolizado frecuentemente por
la ciudad de Jerusalén.
La rebelión de los viñadores significa la infidelidad de los
responsables, que se niegan a cumplir los compromisos de la Alianza. Culmina
con la pasión de Cristo, Hijo de Dios. Pasión que, por un designio admirable,
se transfigura en glorificación (v 42). La Alianza pasa a otro pueblo (43). Es
decir, a todos los pueblos de la tierra (Mt 28,19) reunidos en Iglesia
universal. Este drama del pueblo elegido lo vivían dolorosamente las
comunidades de Mateo, compuestas en buena parte de cristianos provenientes del
judaísmo. Pero, al redactar Mateo este capítulo, ya no se dirigía a los responsables
inmediatos de la muerte de Jesús. Sus palabras son un aviso a las comunidades
cristianas. A toda la Iglesia.
Llamados y elegidos del pueblo santo, no seáis infieles. Condición
para no serlo: dar frutos. El imperativo de «dar frutos» es característico del
Evangelio de Mateo. Habla de ello con frecuencia. Después de inculcarlo en la
segunda parte del sermón escatológico con diversas parábolas (las lámparas
encendidas, los talentos...) declarará en la visión del juicio (25,31-46) que
el fruto que Dios pide es el amor realizado en buenas obras con los hermanos al
servicio de Cristo. Rompe la alianza el que hace estéril el tesoro de gracia
que el amo ha confiado a su concreta capacidad de administrarlo. La parábola
nos interpela a todos: sed fieles en dar los frutos a su tiempo (v 41).
I. GOMA - LA BIBLIA DIA A DIA - Comentario exegético a las
lecturas de la Liturgia de las Horas Ediciones CRISTIANDAD.MADRID-1981. Pág.
897 s.
6.- La parábola de la viña describe alegóricamente los principales
acontecimientos de la relación entre Dios y su pueblo: la alianza, los
profetas, la venida del Hijo y su muerte. Y se añade que el rechazo de Jesús
por parte de los hombres será transformado por Dios en glorificación. El pueblo
elegido ha de velar siempre para dar fruto a su tiempo.
MISA DOMINICAL 1990/06
La parábola de los viñadores homicidas la pronunció Jesús en una
versión muy sobria. Cabe la posibilidad de deslindar sus propias palabras
comparando las tres versiones sinópticas con la versión del Evangelio apócrifo
de Tomás. La comunidad primitiva habría "alegorizado" esa parábola,
como, por lo demás, suele hacerlo, merced a algunos desarrollos sobre la viña
de Israel y sobre la piedra rechazada, para descubrir en ella el sentido de la
historia de Israel y las bases de la cristología.
a) En la versión elaborada probablemente por Cristo se trataba de
un propietario de una viña que habitaba en el extranjero (v. 33) y se veía
obligado a tratar con los viñadores por intermedio de sus servidores. El
fracaso de estos le obliga a enviar a su propio hijo. Este cuadro está tomado
de la situación económica de la época: el país estaba dividido en gigantescos
latifundios cuyos propietarios eran en gran parte extranjeros. Los campesinos
galileos y judíos que arrendaban esas tierras se dejaban influir por la
propaganda de los zelotes y alimentaban un odio muy vivo para con el
propietario. El asesinato del heredero es una manera de entrar en posesión de
la tierra, puesto que el derecho concedía a los primeros ocupantes una tierra
vacante. Pero los viñadores se equivocan: el propietario vendrá a tomar
posesión personalmente de su tierra antes que quede vacante y se la confiará a
otros (v. 41).
¿Qué ha querido decir Jesús al contar esta parábola? Sin duda
establece una cierta distancia con relación a los zelotas; aun cuando la
injusticia reine en el mundo, el Reino de Dios no puede venir por la violencia
ni por el odio, sino por la muerte y por la Resurrección.
Al proponer esta parábola, Jesús se dirige a los jefes del pueblo
(Mc 11, 27) que gustaban precisamente de compararse con los
"viñadores". Su finalidad es hacerles comprender que han estado por
debajo de su misión y que su tierra será dada a otros, y, en particular, a los
pobres (cf. Mt 5, 5). Jesús ha explicado muchas veces en sus declaraciones de
alcance escatológico que la Buena Nueva, a falta de ser comprendida por los
jefes y los notables, sería comunicada a los pequeños y a los pobres (Lc. 14,
16-24; Mc 12, 41-44).
b) La Iglesia primitiva alegorizó rápidamente la parábola. En una
primera etapa añadió las alusiones a Is 5, 1-5 al v. 33; introdujo igualmente
una alusión a 2 Cr 24, 20-22, con el fin de extraer de la parábola el sentido
de la historia de la viña-Israel, su repulsa constante de los profetas, su
repulsa del Mesías (sentido que hay que dar al "Hijo" en el v. 6; cf.
Sal 2, 7; Mc 1, 11; 9, 7), y finalmente la atribución de las prerrogativas de
sus jefes, los viñadores, a otros, los apóstoles (y no ya los pobres, como en
la versión de Jesús).
c) Mateo, a su vez, transforma la parábola primitiva de Jesús (que
terminaba, probablemente, en el v. 39) en una alegoría destinada a explicar las
razones y las repercusiones de la muerte de Cristo. Mateo realiza, sobre todo,
su proyecto, haciendo intervenir el Sal 117/118, 22-23. Esta cita es muy hábil,
ya que la multitud ha aclamado precisamente a Cristo algunas horas antes con
ese salmo (vv. 23-26, citados en Mt 21, 1-10). Mateo recuerda así que la gloria
de Cristo pasa por el sufrimiento y la muerte. El Sal 117/118 era considerado,
por lo demás, como mesiánico por la comunidad primitiva (cf. Act 4, 11); 2, 33;
Mt 21, 9; 23, 39; Lc 13, 35; Jn 12, 13; Hb 13, 16), y eso permite, sin duda,
dar a la mención del "Hijo" en el v. 37 el significado mesiánico que,
por lo demás, tiene con frecuencia (Sal 2).
Mateo explica, pues, la muerte de Cristo mostrando que las
predicciones mesiánicas ya la preveían: subraya igualmente que esa muerte
repercute en la edificación de un Reino nuevo, ya que la piedra rechazada se
convierte en la piedra angular del templo definitivo. Mateo asocia en
particular la idea de la piedra rechazada con la de la muerte fuera de la
ciudad (v. 39; cf. Hb 13, 12-13) con una finalidad escatológica: mostrar que el
nuevo pueblo de viñadores se apoya en un nuevo sacrificio.
La muerte no es fuerte, sino en la medida en que el hombre se
niega a darle un sentido integrándola en su condición de criatura. Rechazada,
la muerte hace entonces su obra: abre las puertas al orgullo del espíritu.
Aceptando, por el contrario, la muerte a la manera de Jesús, el cristiano
mantiene en jaque su poder; la muerte no tiene la última palabra de la
existencia humana. La muerte no desaparece, pero el hombre no solo puede
quebrantar su cerco, sino que, además, por poco que la aborde en la obediencia
del amor, puede hacer de ella el trampolín de una existencia nueva: la piedra
rechazada se convierte en piedra angular.
Pero el cristiano sabe que la muerte recibe su poder del hombre
mismo que se niega a integrarla en su condición de criatura y trata de
divinizarse -como si la muerte no existiese- apoyándose sobre las únicas
seguridades de la existencia individual y colectiva.
Enfrentándose a la muerte como lo ha hecho Jesucristo, los
miembros de su Cuerpo no hacen que desaparezca; mantienen en jaque su poder y
proclaman que, a pesar de las apariencias, la muerte no es la última palabra de
la existencia humana. Los cristianos participan desde aquí abajo en la
verdadera vida, la del Resucitado; y esa vida estalla con fuerza cada vez que
la muerte trata de tocarla.
El cristiano reconoce y acepta que, en sus distintas formas, la
muerte le hiere: pero su fe le capacita para discutir su poderío. En este
sentido es llamado, día tras día, a mortificarse, a actualizar concretamente en
su existencia la muerte de Cristo. Conforme a la expresión de San Pablo, el
cristiano es un "muerto"; pero, en realidad, "retorna"
constantemente de la muerte, desposeída ya de su poder, y su muerte está
"oculta con Cristo en Dios". La mortificación cristiana quiere ser
una fuente de verdadera vida en la fe.
La Eucaristía permite a cada creyente proclamar y hacer suya la
victoria de Cristo sobre la muerte; invita a cada uno a distinguir mejor los
signos de la muerte en su vida y en la vida del mundo.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA CRISTIANA III -
MAROVA MADRID 1969.Pág. 99s.
8.- Jesús sube hacia la cruz. La escalada no tendrá límite. La
parábola de los viñadores homicidas es un resumen estremecedor de la escalada
de los hombres contra Cristo y contra todos aquellos que, como él, pretenden
dar testimonio de Dios. Los viñadores están impacientes por apoderarse de la
viña, de la herencia. En cuanto lo consigan, ya no serán obreros dependientes,
sino los poseedores de lo que se les había dado como gracia. El asesinato del
heredero es casi ritual. El hijo se ha convertido en el rival, en el obstáculo
a su deseo. Una vez muerto él, la vida se hará, al fin, igualitaria, sin
necesidad de gracias ni favores. Una religión sin el Hijo y, en definitiva, sin
hijo alguno.
Esta es la explicación del asesinato de Jesucristo. Nada obligaba
a matarlo, a no ser la voluntad hipócritamente religiosa de los sacerdotes y
notables de conservar una religión sin dependencia filial. Una religión en la
que cada uno cumple su deber, y así queda en paz con Dios. ¡Pero que Dios envíe
a su propio Hijo es demasiado! La historia es de ayer... y es de hoy, en que
hombres religiosos torturan al hombre en nombre de un supuesto "orden
cristiano". ¿Hasta dónde llegará la escalada del crimen y el holocausto?
Pero Dios responde con otra escalada: la del amor y la Alianza. No conoce más
respuesta que la de comprometerse cada vez más con su obra escarnecida. Los
viñadores mataron al Hijo, pero Dios lo resucita para que él mismo sea la Viña.
Nosotros somos los sarmientos de esa viña y los miembros de ese
cuerpo. ¿Qué hemos hecho de él? Nosotros también hemos destrozado al Amado.
¿Qué otra cosa hacer, sino entrar en la escalada evangélica, renunciando a todo
espíritu de posesión? ¡Que donde impera la violencia opongamos una dulzura sin
límite! Eso es dar fruto. No el fruto insípido de nuestros contratos, sino un
fruto luminoso, madurado al calor del Espíritu, sin otro artífice que la
gracia. Daremos fruto si la resurrección de Cristo pasa a través de nosotros
como la savia que da vida a los sarmientos. La alianza entre Dios y los hombres
será cosa de amor o no será nada, en cuyo caso seguiremos matando al hombre
para dar gloria al Dios-Ídolo.
Cristo murió perdonando. Fue la escalada divina, respuesta a la
escalada criminal de los hombres. Ese día el holocausto, que debía asegurar la
cohesión total de los hombres, se transfiguró en sacrificio de amor del Dios
que hace lucir el sol tanto sobre la viña bastarda como sobre el plantío
generoso. Por pura gracia.
DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL - CUARESMA Y
TIEMPO PASCUAL - SAL TERRAE/SANTANDER 1989.Pág. 48
9.- La parábola de los viñadores homicidas es un impresionante
resumen de la escalada de los hombres contra el Enviado de Dios.
El dueño de la viña se ausentó para un largo viaje, y los
viñadores están impacientes por apoderarse de la viña y de la herencia, pues
así serán ellos sus propios amos. Ya no vivirán de lo que se les da de favor,
sino que podrán asumir la responsabilidad de todo, y ellos mismos se labrarán
su propia felicidad. La muerte del Hijo será su liberación. Es
"necesario" matar al Hijo, pues él es el rival, el obstáculo. Si se
le mata, ya no habrá en la vida ni perdón ni piedad. Haciendo eso, se tendrá la
herencia, pero no la gracia de la filiación. Una religión sin hijo, sin
engendramiento. Una religión en la que cada cual cumple su deber, lo mismo Dios
que el hombre. Pero que Dios envíe a su Hijo, y se le acusará de extralimitarse
en sus derechos.
Hermanos, esta historia os parece de ayer, pero es de hoy.
Preferimos vivir bajo el régimen de las leyes y las obligaciones, tanto más
cuanto que siempre encontramos los medios de eludirlas sin salirnos de la
legalidad. Aceptamos estar sujetos a la gerencia, pero a condición de que Dios
se mantenga fuera de nuestra vida; intentamos darle, sin pérdidas ni ganancias,
el tesoro que nos confió. Matemos al hijo que Dios quiere hacer nacer en
nosotros, pues el amor nos comprometería. Preservémosle de la gracia y el
atractivo divinos, pues nadie sabe hasta dónde le comprometería el camino de la
ternura.
Pero no es posible apoderarse de la viña matando al hijo del
dueño. El Reino siempre seguirá siendo un don, no una tierra de la que uno se
erige en propietario. A la escalada de los que quieren replegarse sobre sus
dominios, responde Dios con la escalada de la Palabra que no cesa de obligar a
salir de uno mismo. A la escalada de los que se encierran en la fortaleza de
sus certidumbres o de su buena conciencia, cuya cumbre es el Gólgota, responde
Dios con la escalada del amor siempre ofrecido.
Los viñadores pueden matar al hijo; Dios hará de él la cepa en la
que injertará los sarmientos. Pueden derramar la sangre del Predilecto; Dios la
convertirá en savia vivificadora, Espíritu que corre por nuestras venas para
hacernos nacer a la vida. Queríamos conservar los frutos, y el fruto de Dios se
hace nuestro alimento.
"Este es el Hijo, éste es el heredero...". Quizá lo
matemos y prefiramos, antes que la gracia y el "engendramiento",
nuestras falaces libertades y nuestras engañosas posesiones. Pero debemos saber
que la persona jamás podrá abatir la viña de Dios, la cual crece hasta el día
en que, convertida en un árbol inmenso, da cobijo a todas las aves. La piedra
desechada por los arquitectos se habrá convertido en la piedra angular.
Padre de
bondad:
del mismo modo que se prensa la uva
para que corra abundante el vino de la fiesta,
así se abandonó tu Hijo en nuestras manos
para que naciera el tiempo de tu gracia.
Te pedimos que él sea la savia
que dé vida a nuestros corazones resecos.
DIOS CADA DIA - SIGUIENDO EL LECCIONARIO FERIAL - SEMANAS I-IX
T.O. EVANG.DE MARCOS - SAL TERRAE/SANTANDER 1990.Pág. 279 s.
10.- Nos encontramos frente a una alegoría mas bien que una
parábola. La descripción de la viña recuerda exactamente el texto griego de los
Setenta, que usaban los judíos helenistas, sobre la célebre alegoría de Isaías
5, 1 ss. La "torre" es el caserón donde se vive durante la vendimia,
con una abertura de observación en el techo. Sin embargo, está claro que en el
centro del relato evangélico no está la conducta de la viña (o sea, de Israel),
sino más bien de los campesinos. Por consiguiente, la alegoría se desarrolla no
a nivel de pueblo, sino solamente de sus jefes.
Un rasgo de sorprendente originalidad es que Dios aparece como un
"extranjero" en medio del pueblo de Israel: Dios, el amo, no es, por
así decirlo, "hebreo"; él viene solamente cuando se trata de alquilar
la viña. He aquí, pues, un primer significado de la alegoría: Israel no es la
patria de Dios. Dios está por otra parte y no está vinculada a las vicisitudes
del pueblo elegido. Solamente les ha dado una tarea a los responsables de la
viña israelita, y después se ha ido.
El contacto entre Dios-amo y la viña-Israel a veces se realiza a
través de sus siervos, que claramente son los profetas. Los siervos-profetas
son sucesivamente maltratados, golpeados e incluso matados. Entonces el
Dios-amo decide enviar a su "hijo amadísimo": aquí el evangelista
vuelve a tomar una expresión típica (1,11; 9,7), empleada en la descripción de
los dos momentos teofánicos más solemnes de la vida de Jesús. Nuestro autor no
pone nunca en duda la condición divina de Jesús: es el hijo de Dios.
El complot de los viñadores se basa en motivos claramente
blasfemos. Ellos saben que el hijo, único heredero, es el solo que puede llevar
adelante el proyecto salvífico del Dios-amo. Por esto quieren matar a Jesús,
porque saben que él proclama una religión universal, y , por lo tanto, les
quita el monopolio de Yahve, monopolio sobre el que se basa su poder económico.
La acusación, bastante violenta, se inserta en el contexto inmediato de nuestro
evangelio. El "monopolio" israelita está destinado a la destrucción
total: "el amo vendrá y exterminará a los viñadores". Pero no se
trata solamente de un exterminio, sino de una sustitución: el monopolio quedará
suprimido, porque el amo alquilará la viña a otros. He aquí, pues, el punto
central de la alegoría: Israel pierde su privilegio y esto no es más que la
negativa de la buena noticia dirigida a todos.
La alegoría se concluye en una forma clásica para el segundo
evangelio: los jefes, al darse cuenta de que la parábola iba por ellos, en un
primer momento piensan capturar a Jesús, pero tienen miedo de la gente. Y es
que cuando la evangelización es realmente popular crea problemas muy serios a
toda clase de poderes opresores.
COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT - EDIC MAROVA/MADRID
1976.Pág. 1188 s.
11.- LBT/PODER-D:
Alegoría de los viñadores homicidas. La viña es Israel, pueblo
elegido, designado como "viña del Señor" en los profetas. El dueño es
Dios, que envía a sus siervos, los profetas, y por fin, el Hijo, Cristo.
Los viñadores son los judíos que no aceptan a los profetas y matan
al Hijo fuera de la viña, fuera de Jerusalén. El pueblo nuevo al que se entrega
la viña son los paganos. La alegoría denuncia la infidelidad de Israel y afirma
la extensión del Reino a los paganos. A través de este mensaje, resalta la
acción providente de Dios. Como en la historia de José, hay que ver y
distinguir dos cosas: el mal que realizan los hombres desde la infidelidad, y
el bien que hace Dios a pesar de ese mal, y, -lo que es más importante- a
través de ese mal.
Este bien que Dios saca siempre no puede justificar nunca el mal
cometido por el hombre, ni tampoco era necesario aquel mal para que Dios sacara
este bien, pero, como este mal es acción libre de los hombres, puede cometerse.
Y, una vez cometido, la providencia de Dios consiste en que su plan de bien y
de salvación atraviesa ese mal y, a pesar de él, se cumple.
-Dios es impotente frente a la libertad de los hombres.
El concepto que Jesús tiene del Padre va a experimentar una
maravillosa profundización de sentido. Jesús dice en su oración del huerto que
el Padre lo puede todo (/Mc/14/36: Abba, Padre! Todo es posible para ti; aparta
de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú").
Ahora ve a descubrir que no, que el Padre no lo puede todo en la
historia, que no hay equivalencia entre "Padre" y "Poder",
porque el Padre no puede nada en la historia al margen o en contra de la
voluntad de los hombres, ni podrá evitar la muerte de su Hijo, decidida ya por
los responsables judíos, porque el modo de actuar de Dios Padre en la historia
es también en la "Kenosis", es decir, en el impresionante silencio de
quien ofrece continuamente la vida pero nunca la impone.
Esta es la trascendencia del Dios de Jesús, la del amor, por el
que es mayor que el "poder", precisamente siendo impotente.
Eso es lo que nos muestra el relato del silencio del Padre ante la
muerte del Hijo. Pero el mismo relato nos dice que ese silencio no es la última
palabra; lo será la resurrección: el rescate eficaz y definitivo de la vida. El
poder de Dios no se manifiesta en la muerte vengativa del asesino, sino en el
rescate del Hijo asesinado.
Para el que confía en Dios no hay callejón sin salida. Pero no hay
salida fácil en ningún callejón. A veces la "salida" es saber morir
en el callejón; una muerte que no es un sin-sentido.
FE/FUERZA: La fe no es una fuerza con la
que podamos evitar que se nos hundan las cosas, sino una fuerza maravillosa
para no hundirnos nosotros en las cosas que se hunden.
Peor que le salieron las cosas a Cristo no le pueden salir a
nadie. Cristo, desde la hondura de su confianza en el Padre, desde su seguridad
en la certeza de que el amor del Padre no le puede fallar aunque le falle todo,
no dudó de que el Padre realizaría su plan de salvación a través de su
sufrimiento y de su muerte.
En la Eucaristía tenemos el sacramento de su muerte y de su
confianza en el Padre en medio de la muerte de esa esperanza en el amor del
Padre, que no se vio defraudada, sino cumplida en la resurrección.
12.- Envío de los profetas. Las relaciones entre profetas y viña
de Yahvé han sido una historia dramática: de intolerancia recíproca. Los
profetas no pueden tolerar las desviaciones del pueblo, la gente y sus jefes no
pueden sufrir a aquellos intrusos. Mt 23, 37: Hech 7, 52 Envío del Hijo. Mc
"querido", como había sido designado por el Padre en el bautismo y
transfiguración.
Hb 1, 1-2: J 1,11: vino a su casa. Reacción del amo y destino de
la viña ¿Qué hará el dueño de la viña? El paso de la viña a otros cultivadores.
Una verdadera sorpresa. Para la mentalidad hebrea el castigo de Dios sobre el
pueblo infiel es bastante "normal". Porque, a pesar del castigo,
Israel queda siempre como pueblo elegido. Lo que es inconcebible es el
"paso" de las promesas de Dios a otras gentes, Dios volverá a Israel.
No va jamás a otra parte.
DOMINGO 27 DEL TIEMPO ORDINARIO
-I-
Jesús se enfrenta claramente a las autoridades
La
de hoy es otra parábola muy intencionada, la de los trabajadores de la viña que
no sólo no entregan al dueño los beneficios que le tocan, sino que maltratan y
apalean a sus enviados y matan al hijo (lo hacen "fuera de la viña",
como a Jesús fuera de la ciudad), para quedarse ellos con la viña y sus frutos.
Jesús anuncia que les será quitado el Reino a esos viñadores, y les será dado a
otros más agradecidos. El pueblo de Israel, sobre todo sus clases dirigentes,
está retratado en los primeros, y los pueblos paganos, en los segundos.
El
domingo pasado, con la parábola de los dos hijos, el que dice "sí" y
no va, y el que dice "no" pero luego va a trabajar, Jesús
desenmascaraba la hipocresía de los "oficialmente buenos" del pueblo
judío. El domingo próximo hará algo parecido con la parábola de los invitados
al banquete del Reino. Hoy, lo denuncia con la parábola de los viñadores
ingratos.
Son
parábolas que muestran una tensión creciente entre Jesús y sus enemigos, y
Mateo las sitúa inmediatamente antes del relato de la Pasión. El asesinato del
"hijo" es el punto crítico de la parábola y de los acontecimientos
que están a punto de suceder.
Isaías
5, 1-7. La viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel
El
profeta reproduce un hermoso poema, un canto de amor a la viña. Su dueño hace
en ella todo lo que un buen labrador puede hacer para asegurarse una buena
cosecha: cava, retira las piedras, planta buenas cepas, construye una atalaya o
torre para vigilar posibles visitas no deseadas, y prepara ya un lagar para el
vino. Pero la viña defrauda totalmente a su amo que tanto la mima: no da uvas,
sino agrazones.
El
mismo profeta aplica la comparación al pueblo de Israel y a su capital
Jerusalén: "la viña del Señor es la casa de Israel". Dios también ha
derrochado en su pueblo elegido toda clase de cuidados: "¿qué más cabía
hacer por mi viña que yo no haya hecho?". Pero el pueblo de Israel no
correspondió al amor de Dios y no le dio los frutos esperados: "esperó de
ellos derecho y ahí tenéis: asesinatos". El castigo va a ser que la viña
quedará abandonada, sin cuidar, con acceso a toda clase de alimañas.
El
salmo recoge como idea central la misma del profeta: "la viña del
Señor es la casa de Israel". El salmista reconoce el pecado del pueblo y
lo merecido que tiene el castigo. Pero a la vez dirige a Dios una humilde
oración de súplica: "vuélvete... ven a visitar tu viña... no nos
alejaremos de ti... restáuranos, que brille tu rostro y nos salve".
Filipenses 4, 6-9. Poned esto por
obra, y el Dios de la paz estará con vosotros
Hacia
el final de su carta, Pablo hace a los cristianos de Filipos una serie de
recomendaciones que deben caracterizar su vida y asegurarles la paz. Por muchas
turbulencias y dificultades que puedan tener, no deben nunca perder la paz:
"nada os preocupe". El medio para conseguir esta armonía es tener una
profunda fe en Dios, en diálogo de oración: "que vuestras peticiones sean
presentadas a Dios". Así, "la paz de Dios custodiará vuestros
corazones".
Una
segunda línea de pensamiento es la actitud de apertura humana hacia todo lo
bueno: "todo lo que haya de verdadero, noble, justo, puro, amable,
laudable, virtuoso", lo han de tener en cuenta. También se pone él mismo
como modelo a imitar: "lo que aprendisteis, oísteis y visteis en mí,
ponedlo por obra". Todo eso les llevará a esa paz interior que todos
deseamos: "y el Dios de la paz estará con vosotros".
Mateo 21, 33-43. Arrendará la viña
a otros labradores
Jesús,
en la etapa final de Jerusalén, en que va agudizándose su enfrentamiento con
los dirigentes del pueblo, retrata a estos en la figura de los viñadores
ingratos y asesinos. Sus oyentes, sacerdotes y ancianos del pueblo, debieron
entender bien -y no les debió gustar nada- la intención de Jesús, que aclara
todavía más con la otra comparación de la piedra fundamental del edificio:
"la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra
angular". La parábola parece como un resumen nada optimista de la historia
del pueblo judío.
Jesús
dirige a sus oyentes una pregunta "pedagógica", para que contesten
ellos mismos: "¿qué hará con aquellos labradores?". Es una pregunta
parecida a la que Isaías intercala en la queja de Dios: "ahora, habitantes
de Jerusalén, sed jueces entre mí y mi viña".
La
amenaza es clara, y se entiende mejor si se escucha desde los tiempos en que
Mateo escribió su evangelio: "se os quitará a vosotros el Reino de Dios y
se dará a un pueblo que produzca sus frutos".
¿Cómo
se consigue la paz interior?
Pablo
aconseja a los Filipenses que, para que puedan gozar en verdad de la paz de
Dios, se dediquen ante todo a la oración y acción de gracias ante Dios. Es él
quien nos ayuda a superar las preocupaciones y problemas de la vida. Nos hace
recordar un episodio de los viajes del mismo apóstol. Pablo y Silas, después de
una jornada que no les pudo ir peor, porque fueron rechazados, golpeados,
encerrados como medio muertos en la cárcel, dice el libro de los Hechos que a
media noche estaban cantando salmos en la cárcel.
Un
segundo recurso que sugiere Pablo a los suyos: una actitud de apertura y
flexibilidad hacia el ambiente que los rodea. Aquellos cristianos estaban en
medio de una sociedad pagana: pero seguro que había cosas aprovechables en
aquella cultura romano-helénica. Pablo les invita a un espíritu abierto, con
discernimiento, pero teniendo en cuenta lo que hay de válido en la sociedad. Es
bueno saber ver lo bueno que tiene este mundo, y las personas que nos rodean, y
aceptarlo: "todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable,
todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta".
También
la sociedad concreta en que vivimos y las personas que encontramos en nuestro
camino, por muchos valores que creamos que andan peligrando o semiperdidos,
seguro que poseen valores que podemos aprovechar los cristianos: los deseos de
paz y de justicia, el rechazo de la violencia, la solidaridad, la igualdad
entre los sexos, el aprecio de la ecología, el progreso de las ciencias...
Todos
andamos en busca de una paz interior, que es una condición para que luego
podamos tener paz con los demás y con el cosmos. Si yo estoy en armonía
interior, en paz conmigo mismo y con mi historia, contribuiré seguramente a la
paz comunitaria. A veces mis disgustos personales provocan desencuentros y
tensiones con los demás.
Una
relación de unión con Dios, y la aceptación de la historia y de las personas,
ciertamente nos ayuda a encontrar esa paz y ese equilibrio que deseamos.
Aceptar a los demás o los valores presentes en nuestra generación no significa
que todo va bien, o que aplaudimos sin más todo lo que pasa, o que un creyente
no va a tener turbulencias en su viaje por este mundo, sino que tiene recursos
para vivir su vida en paz interior.
Sería
bueno que hiciéramos nuestro uno de los salmos más breves del Salterio, el 130,
que nos da la clave para tener paz interior: "Señor, mi corazón no es
ambicioso, ni mis ojos altaneros: no pretendo grandezas que superan mi
capacidad, sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su
madre".
Los malos viñadores
La
comparación de la viña está muy presente en los escritos proféticos y también
en el evangelio: Jesús la utiliza en varias de sus parábolas y enseñanzas.
Aunque seamos habitantes de ciudad, y estemos poco familiarizados con el mundo
del campo, podemos entender fácilmente lo que es una viña y los trabajos que
requiere y lo que puede representar una buena o una mala vendimia al final de
los esfuerzos. También podemos captar la intención de Jesús al comparar esa
viña al pueblo de Israel, y la lección que también para nosotros se deriva,
porque nosotros, la Iglesia, somos la viña del Señor, y podemos defraudarlo.
En
primer lugar la parábola de hoy, bastante más trágica que el poema de Isaías,
va dirigida al pueblo de Israel. Jesús reprocha a sus contemporáneos, sobre
todo a las clases dirigentes, que no han sabido ver en él al enviado de Dios,
que como pueblo elegido no han sabido ofrecer a Dios los frutos que esperaba de
ellos. Pero sería muy cómodo quedamos en eso. También va para nosotros el
mensaje y el reproche. Ahora el profeta diría: "la viña del Señor es la
Iglesia de Cristo". La esterilidad y la infidelidad de Israel, por
desgracia, se pueden repetir en la Iglesia y en cada uno de nosotros. No
venderemos a Jesús por treinta monedas, ni decidiremos matarle. Pero ¿somos una
viña que da los frutos que él espera, o somos una viña estéril o raquítica?
Ante
todo, la amonestación va para los dirigentes de la comunidad eclesial, que
pueden tener la tentación de sentirse dueños y propietarios de la viña, de la
comunidad, y en vez de ayudar a los demás a dar los frutos que Dios espera de
todos, la "explotan" en beneficio propio. Pero también se nos aplica
la lección a cada uno de los fieles. Dios ha "invertido" en nosotros:
nos ha dado la vida, el cuerpo, la salud, talentos naturales, su Palabra, el
evangelio, los sacramentos, la comunidad eclesial, personas buenas que nos
rodean y nos estimulan. ¿Qué cosecha puede esperar de nosotros este año? ¿Se
tendrá que quejar de nuestros pobres frutos como lo hizo de la higuera seca al
lado del camino?. Nosotros no somos de los que rechazan a Cristo, ciertamente.
Sabemos que él es la piedra angular y creemos en él. Pero, ¿damos los frutos
que él espera de nosotros? ¿Seguirá siendo actual el aviso de Jesús, de que
será retirado el Reino a los primeros destinatarios, y les será dado a otros
que lo administren mejor? ¿No será esta la explicación del cambio de
comunidades cristianas que durante siglos estuvieron llenas de vitalidad y
ahora languidecen?, ¿o de familias religiosas que en otros tiempos florecieron
en vocaciones y ahora prácticamente han desaparecido?. Si alguien quiere saber
cuáles son esos "frutos" que Dios espera de su viña, no tiene más que
volver a leer a Isaías: esperaba derecho, y le damos violencia; justicia, y no
hay más que lamentos. Los frutos, por tanto, están en el sentido de la caridad
y de la justicia.
La Eucaristía, escuela de paz
De
la Eucaristía que celebramos los cristianos podemos ir aprendiendo diversas
lecciones, por ejemplo, de fe y unión con Cristo, o de oración de petición y de
acción de gracias, o de caridad fraterna.
Pero
hoy tal vez podría conectar nuestra celebración con esa búsqueda de paz
interior de la que habla Pablo en su carta. Una Eucaristía bien celebrada puede
ser una garantía y un alimento de paz y armonía interior.
Un
lugar de culto acogedor y limpio. Un ritmo sereno, con momentos de silencio
además de las palabras y los cantos, una estructura dinámica pero bien
coordinada de la celebración, con la buena realización de los diversos
ministerios. Todo ello nos ayuda a sentimos en la presencia de Dios, a escuchar
su Palabra, a dirigirle nuestras oraciones y cantos desde un ánimo tranquilo y
atento a la vez.
Puede
ser un auténtico oasis de activa paz en medio del ajetreo de nuestro horario.
LOS
DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO 2026
(04 DE OCTUBRE)
TEMA: “ARRENDARA
LA VIÑA A OTROS VIÑADORES”
01.- REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR (Francisco Palazón)
REUNIDOS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,
QUE NOS HA CONGREGADO ANTE SU ALTAR,
CELEBREMOS EL MISTERIO DE LA FE
BAJO EL SIGNO DEL AMOR Y LA UNIDAD [BIS]
1. Tú, Señor, das sentido a nuestra vida,
tu presencia nos ayuda a caminar,
tu palabra es fuente de agua viva
que nosotros, sedientos, a tu mesa venimos a
buscar.
2. Purifica con tu gracia nuestras manos,
ilumina nuestra mente con tu luz,
que la fe se fortalezca en tu palabra,
y tu cuerpo, tomado en alimento, nos traiga la
salud.
02.-ALABEMOS AL SEÑOR (Joaquín Madurga)
ALABEMOS AL SEÑOR
PORQUE SU AMOR NO TIENE FIN,
ALABEMOS AL SEÑOR
DEL UNO AL OTRO CONFÍN.
1.- Grande es Dios
en la creación del universo
Grande en las estrellas y el sol
del firmamento.
2.- Bueno es Dios
en la redención de lo creado
Bueno Cristo muerto en la cruz
Y resucitado.
3.- Santo es Dios
santificador de lo creado,
Santo es Espíritu de Dios
Que nos ha dado.
03.- ESTE PAN Y VINO (Carmelo Erdozain)
ESTE PAN Y VINO, SEÑOR, SE TRANSFORMARÁN
EN TU CUERPO Y SANGRE, SEÑOR, EN NUESTRO MANJAR.
Gracias al sol y al labrador,
en el altar florecen hoy
las espigas, los racimos
que presentamos a Dios.
Lo que sembramos con el dolor,
lo que pedimos en oración,
hoy son frutos, son ofrendas
que presentamos a Dios.
04.- PAN Y VINO DE AMOR (Brotes de Olivo)
En la tierra la sembró el sembrador
La semilla de tu pan, señor.
Y después el viñador trabajó en buena lid,
Y las tierras ven crecer las espigas y la vid (Bis)
El trigo se molió en el molino
rompiendo su cuerpo como Tú.
La uva la pisó el hombre en el lagar,
igual que Tú te dejaste pisar;
y ahora convertido en pan y vino
tu pueblo lo ofrece en tu altar.
Conviértelos, oh Dios, son frutos de tu amor
en tu Cuerpo y Sangre Señor.
05.- GUSTAD Y VED (Francisco Palazón)
GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR,
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL;
GUSTAD Y VED QUÉ BUENO ES EL SEÑOR,
DICHOSO EL QUE SE ACOGE A ÉL.
1. La Palabra del Señor es sincera
y todas sus acciones son leales;
Él ama la justicia y el derecho
y de su amor está llena la tierra.
2. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones;
cerca está de aquellos que lo invocan
y lo invocan de todo corazón.
06.- EL VIÑADOR (Cesáreo Garabaín)
1. Por los caminos sedientos de luz,
levantándose antes que el sol,
hacia los campos que lejos están
muy temprano se va el viñador.
No se detiene en su caminar
No le asusta la sed ni el calor.
Hay una viña que quiere cuidar
Una viña que es todo su amor.
DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR
EL QUE TE CUIDA DE SOL A SOL
DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR
EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR
2. Él te protege con un valladar
Levantado en tu derredor
Quita del alma las piedras del mal
Y ha elegido la cepa mejor.
Limpia los surcos con todo su afán
Y los riega con sangre y sudor
Dime si puede hacer algo más
Por su viña el viñador.
3. Por los caminos sedientos de luz
Levantándose antes que el sol
Hacia los campos que lejos están
Muy temprano se va el viñador.
Sólo racimos de amargo sabor
Ha encontrado en tu corazón
Dime si puede hacer algo más
Por su viña el viñador.
07.- UNA ESPIGA (Cesáreo Garabaín)
1.- Una espiga dorada por el sol
el racimo que corta el viñador
se convierten ahora en pan y vino de amor
en el cuerpo y la sangre del Señor.
2.- Compartimos la misma comunión
somos trigo del mismo sembrador
un molino, la vida, nos tritura con dolor
Dios nos hace Eucaristía en el amor.
3.- Como granos que han hecho el mismo pan
como notas que tejen un cantar
como gotas de agua que se funden en el mar
los cristianos un cuerpo formarán.
4.- En la mesa de Dios se sentarán
como hijos su pan comulgarán
una misma esperanza caminando cantarán
en la vida, como hermanos se amarán.
07ª.- UNA ESPIGA (Cesáreo Garabaín)
1. Una espiga dorada por el sol
el racimo que corta el viñador
se convierten ahora en pan y vino de amor
en el cuerpo y la sangre del Señor.
2. Compartimos la misma comunión
somos trigo del mismo sembrador
un molino, la vida, nos tritura con dolor
Dios nos hace Eucaristía en el amor.
3. Como granos que han hecho el mismo pan
como notas que tejen un cantar
como gotas de agua que se funden en el mar
los cristianos un cuerpo formarán.
4. En la mesa de Dios se sentarán
como hijos su pan comulgarán
una misma esperanza caminando cantarán
en la vida, como hermanos se amarán.
08.- MARIA ES ESA MUJER
1.- ¿Quién será la mujer que a tantos inspiró
poemas bellos de amor?
Le rinden honor la música y la luz,
el mármol, la palabra y el color.
¿Quién será la mujer que el rey y el labrador
invocan en su dolor?
El sabio, el ignorante, el pobre y el señor,
el santo al igual que el pecador.
MARÍA ES ESA MUJER QUE DESDE SIEMPRE
EL SEÑOR SE PREPARÓ,
PARA NACER COMO UNA FLOR
EN EL JARDÍN QUE A DIOS ENAMORÓ.
2.- ¿Quién será la mujer radiante como el sol,
vestida de resplandor?
La luna a sus pies, el cielo en derredor,
y ángeles cantándole su amor.
¿Quién será la mujer humilde que vivió
en un pequeño taller?
Amando sin milagros, viviendo de su fe,
la esposa siempre alegre de José.
09.- TU ERES DEL SEÑOR (Grupo Kairoi)
Eres tan sencilla como luz de
amanecer, eres tú, María,
fortaleza de mi fe. Tú eres
flor, eres del Señor, te dejas
acariciar por su amor. Eres
tan humilde como el vuelo de
un gorrión, eres tú, María, el
regazo del amor. Tú eres
flor, eres del Señor, te dejas
acariciar por su amor.
YO QUIERO ESTAR EN LAS
MANOS DEL SEÑOR, COMO TU
PARA AMAR, EN LAS MANOS DEL
SEÑOR, COMO TÚ, COMO TÚ,
COMO TÚ.
2.- Eres tan pequeña como el canto de
mi voz, eres la grandeza de aquel que
te modeló. Tú eres flor, eres del Señor,
te dejas acariciar por su amor.
Eres tan hermosa como el cielo, como el
mar, eres tú, María, como el gozo de soñar.
Tú eres flor, eres del Señor, te dejas
acariciar por su amor.
10.- DIOS CON NOSOTROS (PEQUEÑAS ACLARACIONES)
1.- Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,
cuando un hombre pasa sed y agua nos da,
cuando el débil a su hermano fortalece,
VA DIOS MISMO EN NUESTRO MISMO CAMINAR,
VA DIOS MISMO EN NUESTRO MISMO CAMINAR.
2.- Cuando un hombre sufre y logra su consuelo,
cuando espera y no se cansa de esperar,
cuando amamos, aunque el odio nos rodee,
3.- Cuando crece la alegría y nos inunda,
cuando dicen nuestros labios la verdad,
cuando amamos el sentir de los sencillos,
4.- Cuando abunda el bien y llena los hogares,
cuando un hombre donde hay guerra pone paz,
cuando hermano le llamamos al extraño.
11.- HOY SEÑOR TE DAMOS GRACIAS
HOY SEÑOR, TE DAMOS GRACIAS
POR LA VIDA, LA TIERRA Y EL SOL.
HOY SEÑOR, QUEREMOS CANTAR
LAS GRANDEZAS DE TU AMOR.
Gracias, Padre, mi vida es tu vida,
Tus manos amasan mi barro,
mi alma es tu aliento divino,
Tu sonrisa en mis ojos está.
Gracias, Padre, tú guías mis pasos,
Tú eres la luz y el camino,
conduces a ti mi destino
como llevas los ríos al mar.
Gracias Padre, me hiciste a tu imagen,
y quieres que siga tu ejemplo,
brindando mi amor al hermano,
construyendo un mundo de paz.