DEN AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS

COMENTARIO
Si estas en contra del
impuesto, estás contra los romanos; si estás a favor del impuesto, estás contra
Dios. Para comprometer a Jesús, le tienden una trampa en la que no tiene más
remedio que caer. El país vive bajo la ocupación romana y los judíos hacen de
ello un asunto religioso. Sobre esto quiere reflexionar el evangelio: la
religión y la política.
Los partidarios de Herodes
y los saduceos son colaboracionistas y andan al acecho de cualquier palabra
imprudente que les permita denunciar a Jesús como agitador. Pero los fariseos,
y prácticamente todo el pueblo judío, detestan a los romanos como opresores y
como paganos. Pagar el impuesto es reconocerse sometido a un emperador pagano.
¿Y no es eso obrar contra Dios?. Tú, que te dices Mesías, no puedes aceptar
esto: ¿no estás en contra del impuesto?. Jesús deshace el equívoco: se sirven
de la moneda del César, aceptan esta situación del país ocupado: entonces lo
que es del César devuélvanselo al César.
Así, Jesús distingue la religión de la política.
No hay como se hace a veces cortando la vida en dos: por un lado, el terreno
del César, la política; y por otro, el terreno de Dios, la religión. No, la
religión y la política son distintas, pero trabadas entre sí.
Hay ciertamente dos terrenos, o mejor dicho
múltiples terrenos. Y, en primer lugar, el de Dios que lo engloba todo. Den a
Dios lo que es de Dios, quiere decir: vean de qué manera todo en tu vida guarda
relación con Dios en política lo mismo que en todo cuanto hacemos. Una luz muy
clara sobre los problemas de fe y política y sobre muchos problemas.
Porque en el interior de la soberanía total de
Dios hay muchos terrenos en donde tenemos que ejercer nuestra libertad: la vida
personal, la familia, la empresa, la sociedad. No cuestión de cuestión de vivir
todo a nuestro capricho, declarando por ejemplo que tal comportamiento político
es el único cristiano. Hay la tentación de poner a Dios en los argumentos
electorales o en las pasiones políticas. No, se trata del César, no de Dios.
Dios está lo mismo a la derecha que a la izquierda. Pero la tentación contraria
es igualmente mala: intentar evadirse junto a Dios, lejos de todo compromiso
colectivo. Entonces huimos del amor a nuestros hermanos, porque es en gran
parte mediante la acción política como es posible hacer que progrese la
justicia social y la calidad de vida. Permanecer bien guarecido, decir muchas
oraciones y dejar que en el país las cosas vayan de cualquier manera no es ser
piadoso, sino egoísta. Se ha utilizado la respuesta de Jesús de muchas maneras.
Creo que el principio que se deduce de ella permite rechazar la separación
completa entre la fe y la política, aunque evitando cuidadosamente la amalgama:
ninguna política puede ligar a Dios, pero todas las políticas tienen que
rendirle cuentas.
R.P. Roland
Vicente Castro Juárez
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal
16, 6.8
Yo te
invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis
palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas
escóndeme.
ORACIÓN COLECTA
Dios
todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una voluntad solícita y estable,
y sirvamos a tu grandeza con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lectura
del libro de Isaías 45, 1.4-6
Esto dice
el Señor a su Ungido, a Ciro: «Yo lo he tomado de la mano, para doblegar ante
él las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas, para
que los portales no se cierren. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te
llamé por tu nombre, te di un título de honor, aunque no me conocías. Yo soy el
Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios. Te pongo el cinturón, aunque no
me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí.
Yo soy el Señor y no hay otro».
SALMO RESPONSORIAL (Sal 95, 1.3-5.7-10)
Aclamen
la gloria y el poder del Señor.
Canten al
Señor un cántico nuevo, cante al Señor, toda la tierra. Cuenten a los pueblos
su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R.
Porque es
grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles no son nada, mientras que el Señor ha hecho el
cielo. R.
Familias de
los pueblos, aclamen al Señor, aclamen la gloria y el poder del Señor, aclamen
la gloria del nombre del Señor, entren en sus atrios trayéndole ofrendas. R.
Póstrense
ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda.
Digan a los pueblos: «El Señor es rey, Él gobierna a los pueblos rectamente». R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b
Pablo,
Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el
Señor Jesucristo. A ustedes, gracia y paz. En todo momento damos gracias a Dios
por todos ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar
recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de su fe, el esfuerzo de su
amor y la firmeza de su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos,
hermanos, amados de Dios, que Él los ha elegido, pues cuando les anuncié
nuestro Evangelio no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del
Espíritu Santo y con plena convicción.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Flp 2, 15d.16a
Aleluya. Ustedes brillan como lumbreras del
mundo, manteniendo firme la palabra de la vida. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo 22, 15-21
En aquel
tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a
Jesús con una pregunta. Le enviaron «Maestro, sabemos que eres sincero y que
enseñas el camino de algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le
dijeron: Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no
impuesto al César o no?». Comprendiendo su mala voluntad, les te fijas en apariencias,
Dinos, pues, qué opinas: es lícito pagar dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me
tientan? Enséñenme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les
preguntó: «Del César». Entonces les replicó: «Pues den al César lo que es del
De quién son esta imagen y esta inscripción?». Le respondieron: César y a Dios
lo que es de Dios».
ORACIÓN UNIVERSAL
Invoquemos
al Señor, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento
de la verdad:
1.- Por la
Santa Iglesia y el Papa León XIV: Para que, guiados por el Espíritu Santo,
continúen proclamando con valentía que la dignidad de toda persona tiene su
fundamento en Dios y defiendan siempre la verdad y la justicia social en el
mundo. Roguemos al Señor.
2.- Por
todos los pastores de la Iglesia: Para que ejerzan su misión con la sabiduría
de Cristo, ayudando a los fieles a discernir cómo vivir su fe con coherencia en
medio de las realidades de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
3.- Por los
perseguidos o presionados por su fe: Para que el Señor les conceda fortaleza y
perseverancia en la fe. Roguemos al Señor.
4.- Por
nuestra comunidad: Para que, recordando que fuimos creados a imagen de Dios, le
entreguemos nuestra vida y nuestras acciones a través de un servicio generoso a
los hermanos más necesitados. Roguemos al Señor.
Dios
todopoderoso, que tienes en tus manos los destinos de la humanidad, escucha las
oraciones de tu Iglesia y concédenos la gracia de servirte con fidelidad. Te lo
pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos,
Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón libre, para que, con la
purificación de tu gracia, nos sintamos limpios por los mismos misterios que
celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE COMUNIÓN Mc 10, 45
El Hijo del
Hombre ha venido para dar su vida en rescate por muchos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor,
haz que nos sea provechosa la celebración de las realidades del cielo, para que
nos auxilien los bienes temporales y seamos instruidos por los eternos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA
Lunes 19: Ef 2, 1-10; Sal 99,
2.4.5; Lc 12, 13-21
Martes 20: Ef 2, 12-22; Sal 84,
9-ab y 10. 11-12. 13-14; Lc 12, 35-38
Miércoles 21: Ef 3, 2-12;
Sal: Is 12, 2-6; Lc 12, 39-48
Jueves 22: Ef
3, 14-21; Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19; Lc 12, 49-53
Viernes 23: Ef
4, 1-6; Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6; Lc 12, 54-59
Sábado 24: Ef
4, 7-16; Sal 121, 1-2. 3-4ª. 4b-5; Lc 13, 1-9
Domingo 25: Ex
22, 20-26; Sal 17, 2-3ª. 3bc-4. 47 y 51ab; 1Ts 1, 5c-10; Mt 22, 34-40
COMENTARIOS AL
EVANGELIO
Mt 22, 15-21
Par: Mc 12,
13-17 Lc 20, 20-26
1.- D/ALGUIEN
Los fariseos presentan a Jesús un problema o,
mejor, un dilema aparentemente insoluble. Jesús relativiza el insoluble
problema introduciendo a Dios en el horizonte del problema. Pero lo
sorprendente de Jesús es que cuando introduce a Dios no lo hace para hablar de
Él o porque quiera discurrir sobre Él. Es curioso lo poco que habla de Dios
Jesús sea cual sea el evangelio que tomemos. Es como si se hubiera adelantado
al problema hermenéutico actual de las mediaciones del lenguaje. Jesús no hace
discursos sobre Dios, ni siquiera lo erige en objeto de reflexión. Jesús,
sencilla- mente, vive desde Dios, habla con Él, lo presiente y lo siente. Para
Jesús, Dios es Alguien y no algo.
Alguien con el que cuenta en cualquiera de los
momentos y de los enredos. Alguien con el que se convive.
Nacionalismo, colaboracionismo. ¿Se paga el
impuesto al César o no se paga? Un enredo humano, tan real y cruel que causó
muchas disensiones y se cobró muchas vidas. Pero, ¿qué pasaría si Dios fuera
para nosotros Alguien tan entrañable como lo fue para Jesús? ¿Qué sería de
nuestros enredos? Ya sé que en nombre de Dios se mata. Pero también sé que ese
dios debe ir con la minúscula de nuestros dioses, hijos del integrismo y de la
mentalidad cerrada. Desde el NT sólo sé que Dios va con mayúscula. Imaginemos
no que existe Dios, sino que Él es Alguien junto a nosotros. A lo mejor resulta
que nuestros enredos se relativizan de tal manera que se volatilizan. Y
entonces nos topamos con lo que empieza a valer la pena.
A. BENITO - DABAR 1987/51.
2.- D/ABSOLUTO.
PORQUE CREEMOS EN UN SOLO DIOS, CREEMOS QUE NADA NI NADIE MÁS ES DIOS.
-Dad al César lo que es del César.
Una interpretación apresurada y sesgada del
evangelio ha simplificado la cuestión, reduciéndola al ámbito de la Iglesia y
del Estado, el poder temporal y el espiritual, como si el hombre tuviera que
ser el botín de uno de esos dos poderes. Y no es así. La cuestión que los
judíos plantean a Jesús es una cuestión política: ¿se puede y se debe pagar el
tributo impuesto por los romanos? ¿se puede aceptar el dominio imperialista de
Roma? ¿Hay que resignarse en una situación de colonialismo?. Jesús no entra en
la cuestión teórica, puesto que en la práctica los judíos ya han aceptado el
hecho imperialista al aceptar la moneda romana. Por eso Jesús les pide que
enseñen una moneda, para que reconozcan que la pregunta está respondida en la
praxis.
Si viven sometidos, ese es su problema. Pero no
hay ninguna razón para que el hombre se someta a ningún poder. Y así Jesús,
respondiendo a lo que no habían preguntado, les ayuda a recobrar la conciencia
de la dignidad humana. Si la organización humana necesita la existencia y
concentración de poderes, todos los poderes están limitados y no pueden ser
absolutos. Y así Jesús sentencia: dad al César lo que es del César. Pero sólo
lo que sea del César, no todo lo que el poder pretende con todo su aparato
coercitivo.
-Dad a Dios lo que es de Dios.
Esto significa, por de pronto, que no todo es del
César, o sea, que el poder del Estado no es absoluto. En el lenguaje político
los límites del poder radican en la soberanía popular, en el reconocimiento y
declaración de los derechos humanos. En un lenguaje religioso se dice que los
poderes del Estado y en general cualquier poder está limitado por la soberanía
de Dios, que es quien ha creado al hombre a su imagen y semejanza. Así lo
expresa el profeta Isaías en el texto que hemos escuchado: "Yo soy el
Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios". La existencia de Dios, el
Absoluto, es la negación de cualquiera otro que pueda presentarse como
absoluto. Sólo hay un Dios, todo lo demás no es Dios. Ni es Dios la idea que
los hombres podamos fabricarnos de Dios, ni siquiera la idea que la Iglesia
tiene de Dios. La existencia de Dios aparece, pues, como la condición de
posibilidad de la libertad y autonomía de la persona frente a los poderosos y
poderes de este mundo, políticos o religiosos. La fe en Dios es la legitimación
de toda desobediencia civil y religiosa, de la objeción de conciencia frente a
toda imposición. Porque creemos en un solo Dios, creemos que nada ni nadie más
es Dios.
EUCARISTÍA 1987/49.
3.- El impuesto al César recordaba a los judíos
que eran un pueblo dominado por los extranjeros, por los paganos. Y esto era
una afrenta al Pueblo de Dios. Frente a la cuestión del impuesto se adoptaron
en Israel diversas actitudes: Mientras los saduceos (los colaboracionistas de
aquellos tiempos) no tenían inconveniente en pagar y someterse a un poder que
los privilegiaba, los fariseos lo hacían de mala gana y los zelotes se negaban
en absoluto. Estos últimos, nacionalistas exaltados, habían hecho de ello una
cuestión de conciencia. Creían que pagar al César era tanto como negar que Dios
es el único Señor de Israel.
La pregunta era comprometedora en extremo y estaba
formulada con la peor intención. Ponía a Jesús entre la espada y la pared,
entre los saduceos y los zelotes, entre el César y el pueblo, entre la
autoridad de Dios y el poder temporal.
Evidentemente no hay que suponer que Jesús no
llevaba consigo ni siquiera un denario (una moneda de plata equivalente a unos
diez duros), menos aún que no lo hubiera visto nunca. Si les pide que le
enseñen un denario es sólo para poner en evidencia su hipocresía y su mala
intención. Pues si llevan dinero del César, si lo utilizan corrientemente en la
vida, es claro que reconocen de hecho su autoridad. Y si es así, ¿por qué han
de negarse a pagar sus impuestos? Era un principio generalmente admitido por
todos que el poder político se extendía tanto como el curso de la moneda. Según
este principio, diríamos hoy que no es posible aceptar los dólares americanos
sin reconocer de hecho su autoridad. Aunque Jesús no dice expresamente qué es
del César y qué es de Dios, es claro que no todo es del César. Y en este
sentido Jesús pone coto a cualquier absolutismo y recorta la autoridad del
estado. Por otra parte, Jesús critica también cualquier concepción teocrática
que identifique los intereses y los derechos de una nación con la misma
voluntad de Dios. Pone también límites a cualquier clericalismo. Digamos que la
respuesta de Jesús condena por igual la edificación del estado y la
suplantación de Dios por los que dicen representarlo.
EUCA 1987/49.
4.- Los evangelios de hoy y del próximo domingo
son dos escenas de controversia, en las que los fariseos buscan el modo de
comprometer a Jesús en sus palabras, con el fin de hallar un motivo para
acusarlo. El episodio de hoy gira en torno al tributo al César, el del próximo
domingo sobre el mandamiento más importante de la Ley, y entre ambos se
encuentra la pregunta de los saduceos sobre la resurrección de los muertos.
El censo de la población y el impuesto personal
-que todos, excepto los niños y ancianos, estaban obligados a pagar- eran los
signos más claros de la dominación romana sobre Palestina. Los partidarios de
Herodes aceptaban esta situación. En el extremo contrario, los zelotas, por
motivos religiosos, se negaban a pagar el impuesto y practicaban una
resistencia activa: su único rey era Yahvé, y el dominio del emperador era para
ellos intolerable. Los fariseos, por su parte, estaban especialmente
preocupados por la observancia de la Ley y, mientras el poder romano no se
enfrentase directamente con ella, solían aceptarlo.
La pregunta, por tanto, estaba puesta para que
-tanto si respondía de modo afirmativo como negativo- Jesús quedase malparado
ante las masas populares simpatizantes de los zelotas o ante el poder romano.
Las primeras palabras que se le dirigen serían un
magnífico elogio de Jesús si hubiesen sido dichas con sinceridad. La mayor
alabanza que podía hacerse de un maestro consistía en decir que era veraz y
fiel en la interpretación de la Ley y que se comportaba libremente en su trato
con las personas. Jesús se da cuenta inmediatamente de que, aparentando interés
por una cuestión actual, lo que pretenden es hacerle caer en una trampa. Así,
después de ponerlos en evidencia -"¡Hipócritas!, ¿por qué me
tentáis?"-, hace que los mismos que han formulado la pregunta queden
implicados en la respuesta.
Efectivamente, los que en la vida cotidiana
admiten la moneda acuñada por el César, reconocen de este modo su soberanía
sobre ellos y legitiman así los impuestos que pagan.
La respuesta de Jesús concentra su fuerza en la
segunda parte: "a Dios lo que es de Dios", recordando en primer lugar
que el centro de su misión es la predicación del Reino. Conceder a Dios lo que
es de Dios supone darle la primacía y colocar al César en su justo lugar. Con
esta respuesta, Jesús se distancia tanto de los zelotas, que querían una
sociedad teocrática, como del emperador romano, que divinizaba su poder y su
persona, excediéndose en sus atribuciones.
J. ROCA - MISA DOMINICAL 1981/19.
5.- JC no se mete en si el César tiene derecho a
gobernar, sino que reconoce que, como demuestra la moneda, en realidad
gobierna, y por tanto exige tributos. Pero añade a este reconocimiento la
afirmación de que hay que pagar a Dios lo que es de Dios: y ningún israelita se
atrevería nunca a afirmar (y a lo largo del evangelio la cosa queda clara) que
haya algún dominio humano que quede fuera del poder de Dios. La respuesta,
pues, no es ninguna teoría política, ni establece una división de competencias
entre el César y Dios, ni responde lo que hay que hacer en caso de
contraposición entre las exigencias del César y las de Dios. Si se mira el
conjunto del evangelio, se ve como JC presta una atención muy limitada a dar
respuestas a las concretas cuestiones de la realidad temporal, anunciando, siempre
que se plantea una cuestión de este tipo, que lo que cuenta es la fidelidad a
Dios, y que todo el interés debe estar centrado en el Reino de Dios que viene y
que es superior a cualquier poder humano. En este sentido, aquí se podría
recordar la afirmación -Mt 6. 24- de que nadie puede servir a dos señores (Cf.
"Comentario Bíblico San Jerónimo, vol. III, pág. 259).
J. LLIGADAS - MISA DOMINICAL 1978/19.
6. - Algún historiador ha dicho de etapas
recientes de nuestra Iglesia que estaba más interesada en conquistar el Estado
que la sociedad. Imponerse desde poderes similares a los del César o usar su
brazo secular no es el estilo de Jesús. Si los modos de los poderes de este
mundo nos cautivan, esa seducción es peor que una persecución. No se puede
convertir al Dios de Jesús en César de este mundo. Él se negó a ello.
No falta quienes deducen de este pasaje que es
preciso que cada uno ocupe su sitio, que la Iglesia vuelva al puro campo
religioso: al culto litúrgico. A Dios lo que es de Dios y al poder político
todo lo demás. Pero la acción de Jesús no fue ésta. Además de no ser ni
siquiera sacerdote judío, cambió el vocabulario dándoles a las palabras culto,
sacrificio, templo, etc., un sentido nuevo. No se trata de la religión, se
trata de Jesús.
Usar a Dios como elemento integrador de una
comunidad o como bandera de lucha parece tan viejo como la religión misma. La
frase: "Dios está de nuestra parte" viene a significar:
"nosotros tenemos la razón". También en nuestros días, a pesar de la
secularización, se sigue repitiendo, ya sea con motivo de una guerra o de un
partido de fútbol. Defender a Dios ha sido el eslogan de todas las
inquisiciones y cruzadas de todos los tiempos. En realidad, eran y son muy
otros los intereses defendidos. LA CAUSA DE JESÚS NO ES LA DE LA RELIGIÓN SINO
LA DE LOS POBRES.
EUCARISTÍA 1990/48.
7.- Este pasaje pertenece al relato de las
"tentaciones" a las que escribas, fariseos y saduceos someten a
Cristo. Los partidarios de Herodes formulan el primer ataque con la esperanza
de que Jesús pronunciará alguna palabra que pueda ser atentatoria contra el
César.
a) A la pregunta de los herodianos: "¿está
permitido pagar el impuesto al César?", que no posee ningún derecho divino
a reinar sobre el pueblo porque no es de la raza de David, Cristo responde con
un argumento "ad hominem": puesto que los fariseos y sus discípulos
aceptan la autoridad y los beneficios del imperio romano, que soporten también
las prescripciones y las exigencias.
Lejos de pronunciarse sobre la legitimidad del
poder, Jesús se limita a precisar que ha sido aceptado y, por consiguiente,
merece obediencia.
Como los inquisidores se encuentran de esta forma
no sólo reducidos al silencio, sino confirmados además en su celo pro-romano,
Cristo añade: "y dad a Dios lo que es de Dios". La obediencia cívica
no constituye un obstáculo para los deberes para con Dios. La enseñanza es
doble: la autoridad civil tiene derecho a la obediencia, sobre todo de parte de
quienes se aprovechan de las ventajas que lleva consigo (Rm 13. 1-8; Tt 3. 1-3;
1 P 2. 13-14).
Pero esta obediencia no puede ser un obstáculo a
la obediencia que se debe a Dios. b) Intercalando este episodio a continuación
de la parábola del festín, Mateo introduce una interpretación suplementaria (Mt
22. 1-14). La parábola del festín subraya la negativa con que muchos responden
al llamamiento de Dios; al relatar a continuación el triple enfrentamiento de
los herodianos, de los saduceos y de los fariseos, el evangelista caracteriza
las tres actitudes de rechazo que la Iglesia-asamblea puede encontrar. Algunos
están de tal forma ligados a un "César" que les es imposible
reconocer al Señor; otros no pueden admitir un más allá para la vida presente;
otros, finalmente, se envuelven, al igual que los fariseos, en una intransigencia
de tal calibre y en una pureza tal que no pueden significar a la Iglesia de
"todo el que llega". Mateo prepara así el capítulo 23 de su
evangelio, en el que Cristo maldice a esos oponentes, y el cap. 24, en el que
Jesús anuncia la nueva asamblea y la "bendición" de los nuevos
congregados (Mt 23. 34), opuesta a la "maldición" de quienes han
rechazado la invitación (Mt 23.), y la nomenclatura de los congregados (Mt
25.).
No existe, pues, una verdadera oposición, basada
en el Evangelio, entre lo que es del César y lo que es de Dios. En efecto, el
Reino de Dios no se sitúa fuera de los reinos terrestres, puesto que éstos son
asumidos por Dios en JC. Querer dar a Dios lo que le es debido implica, pues,
que se dé al César lo que le pertenece. El Reino de Dios no es de este mundo en
el sentido de que no es uno más de los reinos de acá abajo; pero sí está en el
mundo en el sentido de que es extensible a todas las realezas terrestres. Por
tanto, no se puede ser cristiano auténtico al margen de las realidades.
La Iglesia no tiene, pues, por qué disputar a las
realezas terrestres un espacio que tiene reservado para ella: ocupa ya todo el
espacio del mundo, puesto que significa de manera visible la humanidad
reconciliada con Dios. Por otra parte, tampoco tiene por qué ejercer su dominio
sobre el mundo profano y secularizado. Y no será transformando a este último en
cristiandad, sino enviándole sus miembros, como se hará extensible a él y
significará para él su salvación final en JC.
MAERTENS-FRISQUE - NUEVA GUIA DE LA ASAMBLEA
CRISTIANA VII - MAROVA MADRID 1969. Pág.186 s.
8.- La respuesta de Jesús es del todo inesperada y
coge de sorpresa a sus interlocutores. Es una respuesta que se sustrae a la
lógica de tomar partido. No es una respuesta evasiva. Evita el dilema, mas no
por miedo a comprometerse. Lleva el razonamiento a mayor profundidad, al centro
inspirador, a saber, la justa concepción de la dependencia de Dios y, por
tanto, la justa libertad frente al estado. Evidentemente, con su respuesta
Jesús no coloca a Dios y al César en el mismo plano. En las palabras "Dad
al César lo que es del César, pero a Dios lo que es de Dios", el acento me
parece que cae en la segunda parte. La preocupación de Cristo es ante todo
salvaguardar en toda situación política los derechos de Dios.
También están los derechos del estado; pero cuando
el estado permanece en su sitio, estos derechos se truecan en deberes de
conciencia. Sin embargo, hay que apresurarse a añadir que el estado no puede
erigirse en valor absoluto; ningún poder político: romano o no, cristiano o no,
puede arrogarse derechos que competen sólo a Dios, ni puede absorber el corazón
entero del hombre, ni reemplazar su conciencia ("pero a Dios lo que es de
Dios").
BRUNO MAGGIONI - EL RELATO DE MATEO - EDIC.
PAULINAS/MADRID 1982.Pág. 231.
9.- Censo o contribución por cabeza que, como
súbditos del imperio romano, tenían que pagar todos los judíos una vez entrados
en la adolescencia y hasta los sesenta o sesenta y cinco años. Para la
conciencia nacional judía, fogueada por el movimiento zelota, este censo era
absolutamente intolerable. De ahí el carácter de trampa en que se quiere
atrapar a Jesús: o afirma en público el derecho del César y pierde el afecto de
un pueblo resignado a los hechos pero simpatizante con los zelotas, o lo niega,
lo que en aquellas circunstancias significa una incitación a la resistencia,
que era inmediatamente sofocada por constituir un delito de rebeldía contra
Roma.
Partidarios de Herodes (herodianos): su táctica
política habitual era el servilismo sin condiciones a las órdenes de Roma. Sin
llegar a este servilismo, los fariseos no extremistas eran también partidarios
del poder constituido, siempre que éste no se enfrentase con la Ley de Dios.
Tanto unos como otros tienen ya hecha su propia opción y no pretenden
cuestionarla: son partidarios del statu quo, impuestos al César incluidos.
DABAR 1978/56.
DOMINGO 29 DEL TIEMPO ORDINARIO
-1-
Sigue la controversia entre Jesús y sus enemigos.
Hoy
leemos cómo los fariseos proponen a Jesús una pregunta-trampa, sobre la
conveniencia o no de pagar los impuestos a los romanos. Pregunta que él
resuelve con elegancia y picardía, llevando el tema del terreno político, en el
que le quieren comprometer, al religioso, que es el que le interesa a él.
Es
una ocasión para que nosotros reflexionemos sobre la siempre difícil
conjugación de lo temporal y lo espiritual, del César y de Dios.
Isaías
45, 1.4-6. Llevó de la mano a Ciro
para doblegar ante él las naciones.
El
rey de los persas, Ciro, es un personaje providencial para el pueblo de Israel.
Con su decreto del año 538 antes de Cristo, después de conquistar Babilonia, no
sólo da permiso a los israelitas que quieran para volver a su patria, dejando
el destierro de Babilonia que había durado unos cincuenta años, sino que les da
facilidades para que puedan reconstruir su país, sobre todo el Templo. Esta
política liberal la usó Ciro no sólo con los israelitas, sino también con otros
pueblos ocupados o en el destierro.
Ciro
"no conoce a Dios", pero Dios "le lleva de la mano" y
"le da un título" (el ungido, el consagrado), y paradójicamente se
convierte en instrumento de Dios para liberar a su pueblo y permitir que siga
la línea religiosa y mesiánica que estaba amenazada si duraba más el destierro
en tierra pagana.
Lo
que sí queda claro es que Dios es el único Dios. Que es la idea que asume el salmo
para invitar a los creyentes: "aclamad la gloria y el poder del
Señor". Fuera de nuestro Dios no hay ningún otro dios. "Contad a los
pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones".
1 tesalonicenses 1, 1-5. Recordamos
vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza.
Durante
cinco domingos leeremos otros tantos pasajes de esta carta de Pablo a los
cristianos de Tesalónica (la actual Salónica), capital de la Macedonia romana
en el norte de Grecia, una comunidad que él había fundado en su segundo viaje
apostólico. Es el escrito que se considera como el más antiguo de todo el Nuevo
Testamento, datado hacia el año 51, o sea, unos veinte años después de la
muerte de Cristo.
Leemos
hoy el saludo de Pablo, a quien se unen Silvano y Timoteo, y unas expresiones
muy laudatorias de acción de gracias por los valores que se ven en esa
comunidad cristiana. En esta alabanza de Pablo aparecen las tres virtudes
cristianas que luego se llamarán "virtudes teologales", cada una con
unos calificativos concretos: "la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de
vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza". Es una comunidad muy
viva, con la fuerza del Espíritu que recibió desde el principio.
Mateo 22, 15-21. Pagadle
al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
En
el marco de la creciente polémica contra Jesús, los fariseos, aliados esta vez
con los herodianos, favorables a la ocupación romana, le proponen una pregunta
no sincera, sino capciosa. Eso sí, con una apariencia humilde y con
"captatio benevolentiae" ("sabemos que eres sincero... libre...
fiel a Dios"). La pregunta es si es lícito pagar impuestos al César, o
sea, al ocupante romano. Si responde que sí, le podrán acusar de
colaboracionista y se malquistará con el pueblo. Si dice que no, podrá ser
acusado de rebelde a las autoridades.
Jesús
se da cuenta en seguida de su intención tramposa e hipócrita, evita
"saltar al trapo" que le proponen y, recurriendo a la imagen del
emperador que había grabada en las monedas de la época, les da una respuesta
inteligente, que no entra en el fondo de la cuestión (nunca se mete en
política), pero sí les invita a saber conjugar dos cosas, aunque ellos sólo le
habían preguntado por una: "dad (devolved, pagad) al César lo del César, y
a Dios lo de Dios".
Dios conduce la historia a su modo.
Los
éxitos de Ciro los interpreta Isaías como debidos a la elección que ha hecho
Dios de este rey para sus planes. Seguramente Ciro actuó como actuó, con una
política muy liberal respecto a los pueblos sometidos, movido por sus
convicciones y también por sus intereses políticos: devolver la libertad a los
judíos desterrados era una garantía de futuros aliados.
Pero,
sin saberlo él, estaba siendo instrumento en las manos de Dios y con la vuelta
de Israel hacía que se cumplieran las promesas y se salvara no sólo la
identidad nacional, sino también la religiosa, del único pueblo
"monoteísta" de la época, y se continuara también con la línea
mesiánica que amenazaba con romperse si duraba un poco más el destierro.
Dios,
el único Dios, el verdadero, como ha afirmado Isaías, va conduciendo la
historia también a través de los acontecimientos sociopolíticos, buenos o
malos. El entusiasta salmo quiere cantar a un Dios que es Dios de todos los
pueblos, sea cual sea su raza y su régimen político. Todos los hombres están
destinados a la salvación que Dios ofrece y son invitados a alabarle y a vivir
según sus caminos: "Cantad al Señor, toda la tierra... familias de los
pueblos, aclamad al Señor... el Señor es Rey, él gobierna a los pueblos
rectamente".
Todo
lo conduce él, no hay nada que suceda fuera de su conocimiento y de sus planes
de salvación, incluso cuando parece que los tiempos son auténticamente
calamitosos.
Una comunidad de fe, caridad y esperanza.
Todavía
no se habían escrito los evangelios, pero ya en este primer escrito del NT, la
carta a los de Tesalónica, aparecen las mismas ideas que en los evangelios,
porque antes de escribirse estos, la Buena Noticia anunciada por Jesús se vivía
en las comunidades, gracias a la predicación de los apóstoles.
El
retrato de aquella comunidad cristiana aparece aquí con envidiable calidad y
riqueza: "él os ha elegido... hermanos amados de Dios... el evangelio se
proclamó entre vosotros con la fuerza del Espíritu Santo y convicción
profunda". Pablo califica la fe, la caridad y la esperanza de los
cristianos de Tesatónica de un modo muy laudatorio: "recordamos sin cesar
la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra
esperanza".
¿Nos
podría felicitar a nosotros Pablo por estas virtudes y por esta vitalidad?, ¿Se
podría resumir la situación de nuestras comunidades parroquiales, diocesanas,
religiosas, con estas alabanzas, en concreto con las tres virtudes que, ya en
el primer escrito del NT, aparecen como el resumen de toda la espiritualidad?.
El César y Dios.
El
tema era candente entonces, porque siempre una "ocupación" de un país
por fuerzas extranjeras produce divisiones y una oposición generalizada al
ocupante, sobre todo porque también afecta a la economía con los impuestos. No
es de extrañar que hubiera en tiempos de Jesús "zelotas",
guerrilleros independistas muy activos.
Del
terreno político, en el que los adversarios le querían comprometer, Jesús pasa
al religioso. No se mete en discernir si es justa o no la ocupación romana.
Como no se quiso mezclar en el litigio entre hermanos por una herencia. Él
pagaba las dos dracmas del impuesto, junto con sus discípulos (cf Mat 17, 24s)
Se puede decir, que él es y enseña a sus discípulos a ser buenos ciudadanos,
además de fieles en el ámbito religiosos.
También
Pablo recomendará a sus cristianos: "sométanse todos a las autoridades
constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios... por eso pagáis
los impuestos, porque las autoridades son funcionarios de Dios…da a cada cual
lo que se le debe: a quien, impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a
quien respeto, respeto; a quien honor, honor" (Rm 13.I-7; también 1 Pedro
2,13-17).
Lo
que Jesús nos enseña es que debemos dar a Dios lo que es de Dios, además de dar
al César lo suyo. Cuando haya que optar por obedecer al César o a Dios, él no
tiene ninguna duda: Dios es superior al César. Nuestra obediencia al César no
es omnímoda. Ni el dinero ni el César han de ser considerados
"dioses" ni rendirles culto. Dios es el único Dios.
Es
lo que contestaron Pedro y los apóstoles a las autoridades que les mandaban
callar y no difundir la buena noticia de Cristo: "Juzgad si es' justo
delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos dejar de
hablar de lo que hemos visto y oído" (Hch 4, 19), "hay que obedecer a
Dios antes que a los hombres" (Hch 5,29). ¡Cuántos cristianos han muerto,
a lo largo de los dos mil de historia de la Iglesia, por no querer "adorar
al César", por no aceptarle como dios!
Sigue siendo difícil la relación entre el César y Dios.
Sigue
siendo difícil conjugar lo civil y lo religioso, nuestras obligaciones como
ciudadanos de este mundo y como cristianos. A lo largo de la historia ha habido
formulaciones diversas de esta relación, a las que a veces no se ha respondido
muy adecuadamente.
A
veces el "cesaropapismo" ha hecho que la autoridad política se
inmiscuyera demasiado en el terreno religioso. Otras veces, eran los pastores
de la Iglesia los que pisaban excesivamente el terreno económico y político. La
consigna de Jesús es que no hay ni disyuntiva exclusivista ni mezcla entre los
dos campos, el del César y el de Dios. -No conviene ni sacralizar el poder
político, ni politizar la misión eclesial. Por desgracia, las dos desviaciones
han sucedido con frecuencia.
En
la época moderna se ha conseguido en muchos lugares una sana separación entre
Iglesia y Estado, firmando concordatos más o menos estables, sellando una
relativa autonomía de los dos campos, aunque no una real "dicotomía".
También hoy están en el aire muchos temas candentes, que tienen que ver con el
binomio César y Dios: moral sexual, formas de constituir una familia, la misión
educativa de la escuela cristiana, la teología de la liberación, los problemas
del aborto o el divorcio o la eutanasia, etc.
Un
cristiano que quiere ser consecuente en su vida civil y profesional, en el
mundo de la enseñanza o de la sanidad, en los medios de comunicación o en la
política, tiene aquí, no un tratado completo de actuación, pero sí una consigna
de jerarquías que deberá continuamente tener en cuenta. Las Conferencias
Episcopales de muchos países han publicado en los últimos años declaraciones y
directorios para esta presencia de los cristianos en la
"res-publica", en la línea que ya el Vaticano II inició, sobre todo
con la constitución Gaudium et Spes.
En
otro sentido también, la moneda del evangelio nos recuerda que no hemos de dar
al bienestar material, que se ve más y nos resulta más inmediato, mayor
importancia de la debida, descuidando los bienes de la fe, nuestro destino
definitivo, nuestra relación con Dios, la centralidad de su Palabra, la vida
eclesial y sacramental.
Por
ejemplo, en la vivencia de nuestro domingo semanal, podríamos usar la misma
comparación diciendo que es bueno que "demos al César", a lo humano,
a los valores familiares y lúdicos y al descanso corporal y psíquico, lo que se
le debe. Pero, a la vez, no podemos descuidar lo que "debemos a
Dios", porque para los cristianos es el día de la creación el primer día
del Génesis, el día de Cristo Resucitado, el día del Espíritu Santo que baja en
Pentecostés sobre la comunidad eclesial y la llena de vida. Es el día de la
reunión comunitaria para celebrar la Eucaristía.
Todo
ello tendría que dar un color pascual y de fe optimista a las veinticuatro
horas del día. Lo humano y lo espiritual, juntos, en armonía. Lo humano,
evangelizado por lo cristiano, y lo cristiano, gozosamente acompañado también
por lo humano.
LOS DOMINGOS DEL CICLO A (JOSE ALDAZABAL)
PROPUESTA DE CANTOS XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO 2026
(18 DE OCTUBRE)
TEMA: “DENLE AL
CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS”
01.- IGLESIA PEREGRINA (Cesareo
Gabarain)
1.- Todos unidos formando un solo cuerpo,
un pueblo que en la Pascua nació.
Miembros de Cristo en sangre redimidos,
Iglesia peregrina de Dios.
Vive en nosotros la fuerza del Espíritu
que el Hijo desde el Padre envió.
Él nos empuja, nos guía y alimenta,
Iglesia peregrina de Dios.
SOMOS EN LA TIERRA SEMILLA DE OTRO REINO,
SOMOS TESTIMONIO DE AMOR.
PAZ PARA LAS GUERRAS Y LUZ ENTRE LAS SOMBRAS,
IGLESIA PEREGRINA DE DIOS. (BIS)
2.- Rugen tormentas y a veces nuestra barca,
parece que ha perdido el timón.
Miras con miedo, no tienes confianza,
Iglesia peregrina de Dios.
Una esperanza nos llena de alegría:
Presencia que el Señor prometió.
Vamos cantando, Él viene con nosotros,
Iglesia peregrina de Dios.
3.- Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma comunión.
Todos viviendo en una misma casa.
Iglesia peregrina de Dios.
Todos prendidos en una misma suerte
ligados a la misma salvación.
Somos un cuerpo y Cristo es la cabeza,
Iglesia peregrina de Dios.
02.- JUNTOS CANTANDO LA ALEGRIA
(Cesareo Gabarain)
JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA
DE VERNOS UNIDOS EN LA FE Y EL AMOR
JUNTOS SINTIENDO EN NUESTRAS VIDAS
LA ALEGRE PRESENCIA DEL SEÑOR.
1.- Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,
somos un pueblo que camina sin cesar.
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,
nuestro amigo Jesús nos llevará.
2.- Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una esperanza que empapa nuestro esperar.
Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,
nuestro amigo Jesús nos guiará.
3.- Es el Señor, nos acompaña al caminar,
con su ternura a nuestro lado siempre va.
Si los peligros nos acechan por doquier,
nuestro amigo Jesús nos salvará.
03.- NUEVA CREACION (P. Mariano
de Blas, LC)
CAMINA PUEBLO DE DIOS, CAMINA PUEBLO DE DIOS.
NUEVA LEY, NUEVA ALIANZA EN LA NUEVA CREACIÓN.
CAMINA PUEBLO DE DIOS, CAMINA PUEBLO DE DIOS.
1.- Mira allá en el Calvario en la roca hay una
cruz,
muerte que engendra la vida, nuevos hombres, nueva
luz.
Cristo nos ha salvado con su muerte y
resurrección,
todas las cosas renacen en la Nueva Creación.
2.- Cristo toma en su cuerpo el pecado, la
esclavitud,
al destruirlos nos trae una nueva plenitud.
Pone en paz a los hombres, a las cosas y al
Creador,
todo renace a la vida en la Nueva Creación.
3.- Cielo y tierra se abrazan, nuestra alma halla
el perdón,
vuelven a abrirse los cielos para el hombre
pecador.
Israel peregrino vive y canta tu redención,
hay nuevos mundos abiertos en la Nueva Creación.
3.- Todos nacidos en un solo Bautismo,
unidos en la misma comunión.
Todos viviendo en una misma casa.
Iglesia peregrina de Dios.
Todos prendidos en una misma suerte
ligados a la misma salvación.
Somos un cuerpo y Cristo es la cabeza,
Iglesia peregrina de Dios.
04.- ESTOY QUE TE DOY (Grupo de
Alabanza)
Esto que te doy es vino y pan Señor
Esto que te doy es mi trabajo.
Es mi corazón mi alma
Es mi cuerpo, mi razón
El esfuerzo de mi caminar.
Toma mi vida, ponla en Tu corazón
Dame tu mano, y llévame
Cambia mi pan en Tu carne
Y mi vino en Tu sangre
Y a mí, Señor, renuévame,
Límpiame y sálvame.
Esto que te doy, no solo yo Señor
Esta voz también es de mi hermano
Es la unión, la paz y el orden
La armonía y felicidad
Es un canto en comunidad.
Toma mi vida, ponla en Tu corazón
Dame tu mano, y llévame
Cambia mi pan en Tu carne
Y mi vino en Tu sangre
Y a mí, Señor, renuévame,
Límpiame y sálvame.
05.- TE OFRECEMOS, SEÑOR
(Francisco Palazon)
TE OFRECEMOS, SEÑOR,
ESTE PAN Y ESTE VINO;
QUE EN TU CUERPO Y TU SANGRE
QUEDARÁN CONVERTIDOS.
(BIS)
1.- Con el vino y el pan,
te ofrecemos el fruto de nuestro trabajo;
la ilusión de vivir,
el placer y el dolor,
la alegría y el llanto.
2.- Juntamente, Señor,
te ofrecemos la vida que Tú nos has dado;
la esperanza, la fe y el amor,
que nos hace sentirnos hermanos.
06.- CON AMOR TE PRESENTO SEÑOR
(Carmelo Erdozain)
1.- Con amor te presento, Señor,
lo mejor de mi vida,
te presento, Señor, mi amistad.
Con amor te presento, Señor,
para ser mi manjar.
La viña, el racimo, el trigal,
el pan de mi hogar
te presento con amor.
2.- Con mis manos abiertas a Ti,
contemplando tu lámpara,
te presento, Señor, mi esperanza.
Hacia Ti se dirige mi barca,
hacia el cielo se va.
Es largo el camino, el remar,
ruta pascual,
Dios me guía al caminar.
3.- Con mi ofrenda también yo te doy
lo mejor de mis lágrimas.
Te presento, Señor, mi dolor.
Te presento, Señor, mi oración,
ofertorio de amor.
El grano enterrado ya es flor,
la espiga oblación,
la semilla redención.
07.- EL SEÑOR NOS HA REUNIDO
LA do# RE re
El Señor nos ha reunido junto a Él,
LA RE MI
el Señor nos ha invitado a estar con Él.
fa# do#
En su mesa hay amor,
RE LA
la promesa del perdón,
si MI LA
y en el vino y pan, su corazón.
fa# do#
En su mesa hay amor,
RE LA
la promesa del perdón,
si MI LA
y en el vino y pan, su corazón.
LA si MI LA
Cuando Señor tu voz llega en silencio a mi,
RE MI LA
y mis hermanos me hablan de Ti,
si DO#7 fa#
sé que a mi lado estás, te sientas junto a mi,
RE
MI LA MI
acoges mi vida y mi oración.
08.- EL SEÑOR ES MI FUERZA (J.A.
Espinoza)
EL SEÑOR ES MI FUERZA, MI ROCA Y SALVACIÓN. (BIS)
1.- Tú me guías por sendas de justicia
me enseñas la verdad
Tú me das el valor para la lucha
sin miedo avanzaré.
2.- Iluminas las sombras de mi vida
al mundo das la luz
aunque pase por valles de tiniebla
yo nunca temeré.
3.- Yo confío el destino de mi vida
al Dios de mi salud
a los pobres enseñas el camino
su escudo eres Tú.
4.- El Señor es la fuerza de su pueblo
su gran libertador
Tú le haces vivir en confianza
seguro en tu poder.
09.- VIVE DIOS (Leonardo Caro)
Cuando sientes que se queman
tus entrañas por amor
y te entregas al llamado sin temor.
Cuando están en armonía
voluntad y corazón
te iluminas y en tu cuerpo vive Dios.
Vive Dios, por siempre vive Dios,
en tu vida y en tu historia, vive Dios.
Vive Dios, por siempre vive Dios,
por tu muerte y por tu gloria vive Dios.
Cuando estás en la penumbra
aguardando lo peor
y desprecias la existencia y su valor,
si no encuentras un sentido
anda y busca en tu interior
y veras que aun en tu cuerpo vive Dios.
En la pena y la alegría
en el llanto y la canción
en lo malo y en lo bueno del dolor
en la duda o la confianza
con la lluvia o con el sol,
en el centro de tu cuerpo vive Dios.
10.- SIEMPRE ES NUEVO EL AMOR
(Emilio Vicente Mateu)
Amar es darse a todos los hermanos
uniendo entre las manos el gozo y el dolor.
Y al amarnos el mundo se renueva,
la vida siempre es nueva, siempre es nuevo el
amor.
Yo sé, Señor, que, aunque hablara
las lenguas del mundo,
aunque todos me llamen profeta,
si no puedo amar soy sólo un rumor.
Yo sé que sabiendo las ciencias extrañas
conociendo secretos ocultos
seré poca cosa si no tengo amor.
Yo sé, Señor,
que, aunque tenga una fe tan intensa
que traslade montañas y rocas,
de nada me sirve si no tengo amor.
Yo sé que, aunque queme mi cuerpo en las llamas;
aunque todo lo entregue a los pobres,
si no puedo amar es todo ilusión
No tengo amor.
11.- SEÑOR NO SOY DIGNO (J.A.
Espinoza)
SEÑOR, NO SOY DIGNO
DE QUE ENTRES EN MI CASA
PERO UNA PALABRA TUYA
BASTARÁ PARA SANARME.
1.- Eres el Pan de Vida,
a todos das la paz;
quien come de tu carne
por siempre vivirá.
2.- Somos el nuevo pueblo
que Cristo congregó,
vivamos siempre unidos,
testigos del amor.
3.- Vamos por esta vida
buscando la verdad,
la paz y la justicia,
un mundo que vendrá.
12.- ANUNCIAREMOS TU REINO SEÑOR
(Cristóbal Halffter)
Anunciaremos tu Reino, Señor,
tu Reino, Señor, tu Reino.
Reino de paz y justicia,
Reino de vida y verdad.
Tu Reino, Señor, tu Reino.
Reino de amor y de gracia,
Reino que habita en nosotros.
Tu Reino, Señor, tu Reino.
Reino que sufre violencia,
Reino que no es de este mundo.
Tu Reino, Señor, tu Reino.
Reino que ya ha comenzado,
Reino que no tendrá fin.
Tu Reino, Señor, tu Reino.
13.-AL ALZAR MIS MANOS (Carmelo
Erdozain)
1.- Al alzar mis manos en oración
Ante ti señor siento el corazón
en paz, alegría y amor
ante Ti Señor siento el corazón
en paz, alegría y amor.
Dios es amor, mi amor, mi salvación
Dios es amor, mi amor y mi salvación.
2.- Al abrir mis manos en comunión
viene mi Señor, Él es mi manjar
mi pan, mi camino y mi hogar
viene mi Señor, Él es mi manjar
mi pan, mi camino y mi hogar.
Dios es mi pan, mi pan y mi manjar
Dios es mi pan, mi pan, Él es mi manjar.
3.- En la noche oscura, en soledad
siento que Él está, Él conmigo está
abriendo la ruta pascual
siento que Él está, Él conmigo está
abriendo la ruta pascual.
Dios es mi paz, mi paz, mi libertad
Dios es mi paz, mi paz y mi libertad.
14.- CELEBREMOS EL DOMUND
(Alfonso Luna)
VENID, CELEBREMOS EL DOMUND,
UN PAN COMPARTIDO PARA TODOS;
VENID, CELEBREMOS EL DOMUND,
UNA CASA ABIERTA AL MUNDO;
UNA FAMILIA ABIERTA AL MUNDO.
1.- Venid los de lejos,
venid los de cerca;
Cristo invita a esta mesa.
Venid con los niños;
venid los enfermos,
Cristo invita a esta fiesta.
2.- Venid misioneros,
venid desde lejos;
Cristo invita a esta mesa.
Venid misioneros;
venid a esta fiesta,
Cristo invita a su mesa.