viernes, 25 de julio de 2014

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO XVII TIEMPO ORDINARIO CICLO A – 27 DE JULIO 2014

¿VENDERLO TODO?.



PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes 3,5.7-12

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.». Respondió Salomón: «Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?».
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.».

SALMO RESPONSORIAL (Sal 118)

¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

Mi porción es el Señor;
he resuelto guardar tus palabras.
Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R.

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión,
viviré, y mis delicias serán tu voluntad. R.

Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira. R.

Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma;
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8,28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?».  
Ellos le contestaron: «Sí.».
Él les dijo: «Ya ven, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.».

COMENTARIO

Jesús como vendedor de Dios. “Señoras y señores, un momento por favor. Hoy es su oportunidad. Tengo para  ustedes una ocasión única: una perla y un tesoro. ¡No desaprovechen la ocasión! Les voy a contar la historia del hombre que encontró un tesoro y la historia del que compró la más hermosa de las perlas”. ¿La gran ocasión? Descubrir que Jesús es la perla  y el tesoro. Una lectura, un encuentro, un retiro, una alegría o un dolor muy intenso, y de pronto comprendemos; la vida es Jesús. Bajo esta luz, todo se simplifica, todo toma un sentido, en adelante sabemos por qué y cómo vamos a vivir.
¿Hemos aprovechado esta ocasión? Estas dos bellas parábolas son las que nos juzgan. Quieres la perla, quieres el tesoro, pero sigues adelante sin decidirte a venderlo todo para comprarlos. Porque esta ocasión es maravillosa, pero cuesta caro. El campesino venderá “todo lo que posee” el negociante venderá “todo lo que posee”. Si no hubiera que pasar por esta venta, todos aceptaríamos enseguida a Jesús. ¿Qué venta? No puedo responder por ustedes. Yo sé muy bien lo que a mí me cuesta vender, y creo que, si miran un poco su vida en este momento, verán también que es lo que les impide comprar la perla y el tesoro.
Estas dos mini-parábolas son en el fondo la llamada más dura a la renuncia. “Venderlo todo”,  si quiero comprar la vida. En términos claros esto significa: renunciar a lo que me impide elegir a Jesús. Por tanto, tengo que vender mis seguridades, mis egoísmos, mis suficiencias, mis perezas, mis orgullos. Cada vez que aparecen estas parábolas sentimos un impulso. ¡Para ganar a Jesús, vamos a renunciar a esto y a aquello!. ¡Ya esta hecho!. Pero, desgraciadamente, no está hecho. Y procuramos salvar las apariencias pensando; no voy a ponerme a jugar a san Francisco.
Efectivamente, la renuncia para adquirir la perla puede llegar a las formas extremas que tuvo en San Francisco, pero el evangelio es para todos. Jesús no predica solamente a unos cuantos profetas espectaculares de la renuncia, ni predica tampoco un sueño. Su “venderlo todo”, es difícil, pero debe ser posible para cualquier hombre en cualquier situación. Simplemente, hay que decir que no se sigue a Jesús con toneladas de confort o con montañas de reticencias ante una de sus exigencias precisas, por ejemplo la del perdón. “Venderlo todo” puede significar un despojo muy duro del amor propio o una generosidad en el terreno económico algo loca, o la opción heroica de la confianza ante una terrible enfermedad. Y también desde luego, el sí a una vocación.
En estas dos parábolas, en las que cada una de las palabras está pensada, hay un inciso que nos dice hasta que punto escoger a Jesús es una formidable ocasión que hay que aprovechar aunque nos cueste mucho: “En su alegría”. Loco de alegría el hombre que encontró el tesoro va a venderlo todo. La oportunidad más grande de nuestra vida es cuando el “venderlo todo” está devorado por el fuego de la alegría.

PLEGARIA UNIVERSAL.

Con la fuerza del espíritu, oremos, hermanos y pidamos a Dios nuestro Padre, que escuche en su bondad nuestra oración:

1.- Por el Papa y por todos los Obispos, que proclaman al mundo la palabra de Dios: para que gobiernen la Iglesia con sabiduría y prudencia. Roguemos al Señor.

2.- Padre, acompaña a nuestros gobernantes y políticos para que sepan discernir el bien del mal y contribuyan al desarrollo de los pueblos. Roguemos al Señor.

3.- Padre, acompaña a todos aquellos que llamaste a servirte, para que perseverando en el amor sean glorificados en tu Reino. Roguemos al Señor.

4.- Padre, acompaña y fortalece  a aquellos que aún no han encontrado fe, para que estén atentos a tus palabras y descubran ese tesoro que llevan dentro. Roguemos al Señor.

5.- Por toda la humanidad, para que Dios Padre todopoderoso purifique al mundo de todo error, aleje el hambre, conceda el retorno a los que están lejos, salud a los enfermos, liberad a los oprimidos y paz a los que bien sin ella. Roguemos al Señor.

6.-  Por cuantos estamos aquí reunidos en el Señor: para que Dios nos de la paz del corazón, el perdón de los pecados y la firme voluntad de obedecer siempre sus mandamientos. Roguemos al Señor.

 Padre, como tu siervo Salomón, te pedimos que nos llenes de tu Sabiduría, para discernir los signos de los tiempos y actuemos siempre según tu voluntad. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo nuestro Señor.


PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 28: Nuestra Señora de la Paz (F) Is 9, 1-3.5-6(o bien: Flp 4, 4-9); Sal: Jdt 13, 18bcde.19; Lc 1, 39-47.
Martes 29:  Santa Marta (MO) Jr 14, 17-22; Sal 78; Jn 11, 19-27 (o bien: Lc 10, 38-42).
Miércoles 30:  Jr 15, 10.16-21; Sal 58; Mt 13, 44-46.
Jueves 31:  San Ignacio de Loyola, presbítero (MO) Jr 18, 1-6; Sal 145; Mt 13, 47-53.
Viernes 01:  San Alfonso Maria de Ligorio, Obispo y doctor de la Iglesia (MO) Jr 26, 1-9; Sal 68; Mt 13, 54-58.
Sábado 02: Jr 26,  11-16.24; Sal  68; Mt 14, 1-12.

Domingo 03:  Domingo XVIII del T.O. Is 55, 1-3; Sal 144; Rm 8, 35.37-39; Mt 14, 13-21.