viernes, 22 de junio de 2018

LECTURAS Y COMENTARIO DOMINGO NATIVIDAD DE JUAN EL BAUTISTA T.O. CICLO B - 24 JUNIO 2018

NATIVIDAD DE JUAN EL BAUTISTA


ORACION COLECTA

Oh Dios que suscitaste a San Juan Bautista para que preparase a Cristo el Señor, una muchedumbre bien dispuesta, concede a tu pueblo el don de la alegría espiritual y dirige los corazones de todos los fieles pro el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 49, 1-6

Escúchenme islas; atiendan, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.».
Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios.
Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza:
«Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.».

SALMO RESPONSORIAL (138)

Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R.

Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma. R.

No desconocías mis huesos, cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 22-26

En aquellos días, dijo Pablo: -«Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: “Encontré a David, hijo de Jesé, hambre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”. Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: “Yo no soy quien pensabas; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias”.
Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A ustedes se les ha enviado este mensaje de salvación.».

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.».
Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?».
Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

COMENTARIO

La Iglesia celebra normalmente la fiesta de los santos en el día de su nacimiento a la vida eterna, que es el día de su muerte.
En el caso de San Juan Bautista, se hace una excepción y se celebra el día de su nacimiento. San Juan, el Bautista, fue santificado en el vientre de su madre cuando la Virgen María, embarazada de Jesús, visita a su prima Isabel, según el Evangelio. Esta fiesta conmemora el nacimiento "terrenal" del Precursor.
Es digno de celebrarse el nacimiento del Precursor, ya que es motivo de mucha alegría, para todos los hombres, tener a quien corre delante para anunciar y preparar la próxima llegada del Mesías, o sea, de Jesús. Fue una de las primeras fiestas religiosas y, en ella, la Iglesia nos invita a recordar y a aplicar el mensaje de Juan.
El nacimiento de Juan es fruto de "la compasión manifestada por el Señor" y fue motivo de felicitaciones y de alegría para todos.
Dios siempre tiene algo que ver en el nacimiento de sus servidores y de todos nosotros. Y en ese niño recién nacido había puestas muchas esperanzas. Por eso todos se preguntaban: "¿Qué llegará a ser este niño?". Juan es el favor de Dios a una familia buena y Juan es el favor de Dios para un pueblo que siempre espera al Mesías, a Jesús, "el que salva". Juan es el favor, la gracia, el puente que une el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Juan es el nombre de un hombre al que Dios va a usar para señalar al Cordero de Dios, para preparar el camino del Señor.
La vida de Juan Bautista nos enseña a cumplir con nuestra misión que adquirimos el día de nuestro bautismo: ser testigos de Cristo viviendo en la verdad de su palabra; transmitir esta verdad a quien no la tiene, por medio de nuestra palabra y ejemplo de vida; a ser piedras vivas de la Iglesia.
Nos enseña a reconocer a Jesús como lo más importante y como la verdad que debemos seguir. Nosotros lo podemos recibir en la Eucaristía todos los días. Nos hace ver la importancia del arrepentimiento de los pecados y cómo debemos acudir con frecuencia al sacramento de la confesión. Podemos atender la llamada de Juan Bautista reconociendo nuestros pecados, cambiando de manera de vivir y recibiendo a Jesús en la Eucaristía.
El examen de conciencia diario ayuda a la conversión, ya que con éste estamos revisando nuestro comportamiento ante Dios y ante los demás.

PLEGARIA UNIVERSAL

En esta solemnidad del nacimiento del Precursor del Señor, san Juan Bautista presentemos confiadamente nuestras plegarias a Dios nuestro Padre.

1.- Por la Iglesia, para que todos vivamos siempre con espíritu de conversión para preparar los caminos del Señor que viene a nosotros. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones al ministerio sacerdotal; para que sean muchos los llamados al servicio del Reino de los cielos; siendo para el mundo testigos de la luz salvadora de Dios. Roguemos al Señor.

3.- Por los que gobiernan las naciones de todo el mundo; para que, escuchando la voz de Juan Bautista y de todos los profetas, lleguen a reconocer en Jesús al Mesías esperado. Roguemos al Señor.

4.- Por los que son perseguidos a causa de su fe o a causa de su lucha por la justicia, que sientan siempre en ellos la fuerza de Dios que los acompaña. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los que estamos aquí reunidos celebrando esta Eucaristía y por nosotros familiares y amigos; que haya entre nosotros paz, generosidad y espíritu de hermanos. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre, nuestras peticiones, que te presentamos en la fiesta de tu profeta y precursor San Juan Bautista, y derrama tu amor sobre el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Colmados de ofrenda en tu altar Señor, para celebrar con el honor debido la natividad de quien proclamo que el Salador del mundo ya estaba próximo y lo mostro presente entre los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

NATIVIDAD DE JUAN EL BAUTISTAAlimentados con el convite del Cordero celestial, te pedimos, Señor, que tu Iglesia, llena de gozo por el nacimiento de San Juan Bautista, reconozca al autor de su nueva ida en aquel cuya venida inminente anuncio. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 25:  2R 17, 5-8; 13-15ª.18; Sal 59; Mt 7, 1-5.
Martes 26:  2R 19, 9b-11; 14-21. 31-35ª. 36; Sal 47; Mt 7, 6. 12-14.
Miércoles 27:  2R 22, 8-13; 1-3; Sal 118; Mt 7, 15-20.
Jueves 28: 2R 24, 8-17; Sal 78; Mt 7, 21-29.
Viernes 29: Hch 12, 1-11º; Sal 33; 2Tm 4, 6-8.17-18; Mt 16, 13-19.
Sábado 30: Lm 2, 2.10-14.18-19; Sal 73; Mt 8, 5-17.
Domingo 01:    Sb 1, 13-15; 2, 23-24; Sal 29; 2Co 8, 7.9.13-15; Mc 5, 21-43.


COMENTARIOS AL EVANGELIO
Lc 1, 57-66. 80

1. JBTA/POBREZA: NO CONSTRUYE NADA PARA ÉL. NI SIQUIERA UN GRUPO DE SEGUIDORES. OBRA EN FUNCIÓN DE OTRO.
La fiesta del nacimiento de san Juan Bautista ha gozado históricamente de gran popularidad. El folklore con sus hogueras y baños, la literatura con sus romances e incluso la economía (por ser el día en que se contrataban los segadores) así lo constatan. La Iglesia colocó esta celebración a seis meses exactos antes de la navidad, aplicando al ciclo litúrgico la frase "ya está de seis meses la que consideraban estéril".
Juan fue un personaje conocido en su tiempo. El historiador Flavio Josefo no se olvida de citarlo. Para la fe cristiana supone el fin del AT y el preludio del Nuevo. Es, ni más ni menos, que el precursor. Su nombre lo indica: Juan quiere decir "Dios se ha compadecido", mientras que Jesús significa "Dios salva". Sin embargo, nada de esto impide el que las actitudes fundamentales de su personalidad puedan servirnos perfectamente como esquema de reflexión.
El Bautista no fue, desde luego, un docto y religioso burgués de ideas acertadas, pero descomprometidas como quien observa la marcha del mundo desde fuera. Juan toma postura ante la situación en que vive. Lo hace con las características y matices de su particular psicología, pero no se limita a pensar o a hablar.
También el nuestro es, en cierto modo, un tiempo de crisis y de necesidad de cambio. No faltan ni en el ámbito civil ni en el religioso personas con ideas, al menos aparentemente, acertadas.
Se piensa y se escribe en las secciones fijas de los semanarios dominicales con la elegancia y el dulce encanto de la progresía, pero el compromiso no va más allá. Así la verdad pierde su carácter de denuncia y se convierte en droga para el lector y en refuerzo para el sistema. La excesiva oferta de estas "verdades" oculta y devalúa la auténtica verdad.
Juan es la antítesis de aquel Herodes que se mantuvo en el trono pese a todos los cambios políticos que tenían lugar en la dirección del imperio romano. A Maquiavelo le debía encantar tan astuto príncipe. Sin embargo, el Bautista no era una caña que se movía hacia donde soplaba el viento. No por ello era un inmovilista y, mucho menos, un conservador al estilo de los saduceos. Actuó sobre la realidad desde la fe que llevaba dentro. Estas características de su personalidad deben hacernos reflexionar hoy. En el fondo se trata de no amar sólo de palabra o por escrito, sino con obras y de verdad. Es obvio que la actuación de cada uno de nosotros vendrá coloreada por nuestra particular psicología, lo mismo que ocurrió en el caso de Juan.
Pero ello no debe suponer una excusa para un irresponsable "dejarnos llevar" por la corriente social que justifica de hecho la injusticia. No basta con ser geniales en las ideas, hay que actuar.
En este punto, interesa recordar que el término "espiritualidad" significa para el cristiano que debe ser movido por el Espíritu de Jesús. Entender esta palabra como mero intimismo, bonito y autogratificante, supone una huida del mundo que ni Juan ni Jesús de Nazaret practicaron. La escucha y obediencia al Espíritu han de hacernos capaces de discernir en nuestro mundo los valores positivos y los que, por el contrario, han de ser rechazados por muy general que sea su aceptación. No se trata por ello de ser fanáticos o intolerantes con los demás. La libertad está en la base de un mundo más humano. Mucho menos puede esto fundamentar el inmovilismo, cuando de lo que se trata es de cambiar la realidad.
Pero quizá la actitud clave que permite al Bautista actuar de esta manera es su desprendimiento. Juan no construye nada para él, ni siquiera un grupo de seguidores. Obra en función de otro. Tiene clara conciencia de ser puente y camino. Él no es el fin. Está dispuesto a desaparecer de la escena cuando su misión esté cumplida.
Este mismo talante es el adecuado para el discípulo de Jesús. No se trata de hacer prosélitos para "nuestro" club, sino actuar de forma que facilitemos a los hermanos el encuentro con el Maestro.
La Iglesia no es para sí misma. Lo importante es que, a través de su predicación, los hombres descubran al verdadero Mesías. Su objetivo, como en el pasaje de la samaritana, es facilitar que las gentes digan: "Ya no creemos por lo que tú nos has dicho, sino por lo que nosotros hemos descubierto". Conseguido esto, ya pueden cortarle la cabeza, si gustan, porque su misión estará cumplida.
Es cierto que muchas veces los que nos llamamos discípulos impedimos a otros su acceso al Maestro. Ni entramos ni dejamos entrar. Deformamos su rostro con abstractas teologías y ocultamos su estilo con un actuar más propio de fanáticos fariseos o de explotadores saduceos que de pueblo convertido. Pero él sigue hablando. ¡Señor, danos la autenticidad y el desprendimiento del Bautista!
Eucaristía 1990, 29



2.- Se llamará Juan. Llamado por gracia, llevará el nombre de la gracia, "para anunciar a su pueblo la salvación". Su nombre no significará un linaje, sino un futuro inesperado. ¡Dios viene! ¡Dios se compadece! "¡Sol naciente que viene a visitarnos!". Dios no está en el pasado, sino que abre el futuro. El nacimiento no es una perpetuación de lo que era, sino la audacia de la fe en el porvenir. La gracia de Dios se renueva sin cesar. Juan será el precursor de la gracia, llamando a los hombres a superarse para ir al encuentro de la aventura. Viene nuestro Dios... Para acudir a su cita es preciso ir más lejos.
Dios cada día, Siguiendo El Leccionario Ferial, Adviento-Navidad Y Santoral, Sal Terrae/Santander 1989.Pág. 69

3.- A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. El alumbramiento de una mujer constituye un hecho absolutamente normal, aunque resulta gozoso para la familia. Pero este caso presenta un aspecto diferente. Los padres eran ancianos: la mujer, estéril; por eso, dentro de los límites humanos, era imposible una concepción y un nacimiento. Pero ante Dios no existen imposibles y por eso los ancianos han podido recibir el don de un niño.
En el nacimiento de Juan han intervenido dos factores: por un lado, la realidad biológica de los padres que se aman. Y al mismo tiempo, influye de una manera decisiva el poder de Dios que guía la historia de los hombres.
Sobre este fondo se entiende perfectamente la historia del nombre. Siguiendo la tradición de la familia y suponiendo que el niño les pertenece, los parientes quieren llamarle Zacarías. Los padres, sin embargo, saben que -aun siendo de ellos- el niño es en el fondo un regalo de Dios y Dios le ha destinado a realizar su obra.
"Entonces preguntaba por señas... extrañados". ¿Qué quiere decir este acontecimiento de un nombre extraño que contradice toda la tradición familiar: que cuando Dios coloca a un testigo, a un hombre ante el Mesías, como mensajero suyo, cuando Dios coloca a un hombre o a una mujer ante Jesús, el Salvador, para que se entrega a El, y lo acepte como Señor y se disponga a seguirle como discípulo, eso no es un acontecimiento más entre tantos otros; lo que suscite ese hombre, lo que le convierte en un testigo, en un discípulo, en un sacerdote, en una religiosa, en un cristiano, esto es algo que no tiene nada que ver con la familia, la tradición, el pueblo, la educación recibida.
Si este niño tiene una vocación, no es porque sea hijo de sus padres. Si ese niño es testigo, no es porque su padre o su madre hayan hecho algo especial por él. Si vosotros tenéis el deseo de ser cristianos no es porque vuestros padres os hayan educado para esto. En vuestro mismo nacimiento ha intervenido un nacimiento nuevo.
El nombre tradicional ya no vale. Tenemos un nombre nuevo. No sabemos cuál es, ya lo conoceremos cuando llegue la plena revelación de nuestro ser, de nuestra auténtica personalidad, cuando llegue la plena manifestación de nuestra condición de hijos de Dios. "Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste seremos semejantes a El". (1 Jn 3,2).
/Ap/02/17: Al vencedor le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, que nadie conoce, sino el que lo recibe".
Ef 1, 1-10. Himno de gratitud de Pablo, precisamente desde la cárcel.